ANTECENDENTES
El gas natural es un energético que en la última década ha adquirido una
importancia creciente en el mundo debido principalmente al incremento en la
demanda por energías denominadas limpias, las abundantes reservas de gas
descubiertas, la expansión de las redes de distribución y el avance de la
tecnología.
Bolivia es un estado con grandes reservas hidrocarburíferas, especialmente de
Gas Natural. En este sentido, el Plan Nacional de Desarrollo y la Estrategia
Boliviana de Hidrocarburos, tiene entre sus objetivos el cambio de la matriz
energética nacional a partir del desarrollo de infraestructura para el consumo de
Gas Natural en el mercado interno por parte de las industrias, comercio,
transporte, sector doméstico, el abastecimiento del mercado interno de
combustibles líquidos, la industrialización del gas Natural y la agregación de valor
al mismo mediante procesos de separación del líquidos, el cumplimiento de los
contratos de exportación y consolidación de un mercado de exportación que
garantice el desarrollo del sector en términos de inversión y producción.
La capacidad de producción gestionada en Bolivia es de 48 a 49MMm³ / d. De
esta cantidad, es necesario separar unos 14MMm³ / d para el mercado nacional.
En 2013, los US $ 6.113 millones que recibió Bolivia por las exportaciones de gas
natural se volvieron cada vez más distantes y difíciles. Desde entonces, el valor de
las ventas externas de energía ha ido disminuyendo hasta alcanzar su punto más
bajo en junio de 2020: US $ 1.057 millones.
Revertir esta situación parece complicado porque el sector petrolero ha
atravesado una crisis durante muchos años, que se profundizó con la pandemia
del año pasado, que provocó que los precios del crudo cayeran por debajo de cero
(a -37,63 USD, 20 de abril). La tendencia a la baja de la producción de gas natural
en Bolivia coloca a la industria de hidrocarburos en una situación preocupante.
Según el pronóstico de la Corporación Latinoamericana de Energía y Gas (GELA),
puede haber un déficit energético para el 2025, es decir, las importaciones son
mayores que las exportaciones.
El desplome de la cotización del barril de petróleo, que se toma como cálculo para
el precio de exportación del gas natural boliviano, preocupa a la Cámara Boliviana
de Hidrocarburos y Energía (CBHE) debido a que ocasionará una crisis en las
empresas petroleras que operan en Bolivia si no se asumen medidas conjuntas
para evitar una crisis en este sector.
El problema está divido en dos: el impacto en la economía del país no va a ser tan
severo como va a ser en las empresas (hidrocarburíferas), y lo preocupante es la
supervivencia de las empresas del sector que el impacto de la economía, unas
100 empresas de las cuales muchas se verán afectadas por la crisis que dejará la
caída del precio del petróleo. A ello se suma los efectos negativos por la pandemia
del coronavirus y que ocasiona el cierre de empresas de otras actividades
económicas.
Desde el 1 de junio de 2020 Bolivia aumentó el volumen de exportación de gas
natural de 16 a 18 millones de metros cúbicos día (MMmcd) a Argentina mientras
que Brasil bajo sus importaciones de 28,8Mm3/d en enero a 10,4Mm3/d en abril.
Sin embargo, datos preliminares muestran que las importaciones de gas boliviano
repuntaron en junio a aproximadamente 15Mm3/d.
La expectativa es normalizar las importaciones de Brasil desde Bolivia durante el
segundo semestre, pues en 2021 y 2022 el país seguirá siendo fuente
relativamente competitiva en el mercado brasileño.