16 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO I DE ADVIENTO
LAS DOS VENIDAS DE CRISTO
33. Este prefacio se dice en las misas del tiempo, desde el primer domingo de Adviento hasta el
16 de diciembre, y en las restantes misas que se celebran durante este tiempo y que no tienen
prefacio propio.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera
en la humildad de nuestra carne,
realizó el plan de redención trazado desde antiguo
y nos abrió el camino de la salvación;
para que cuando venga de nuevo
en la majestad de su gloria,
revelando así la plenitud de su obra,
podamos recibir los bienes prometidos
que ahora, en vigilante espera,
confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…
PLEGARIA EUCARÍSTICA 17
PREFACIO II DE ADVIENTO
LA DOBLE ESPERA DE CRISTO
34. Este prefacio se dice en las misas del tiempo, desde el 17 al 24 de diciembre, y en las restantes
misas que se celebran durante este mismo tiempo y que no tienen prefacio propio.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor.
A quien todos los profetas anunciaron,
la Virgen esperó con inefable amor de Madre;
Juan lo proclamó ya próximo
y lo señaló después entre los hombres.
El mismo Señor nos concede ahora prepararnos con alegría
al misterio de su nacimiento,
para encontrarnos así cuando llegue,
velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…
18 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO III DE ADVIENTO
CRISTO, SEÑOR Y JUEZ DE LA HISTORIA
Este prefacio se dice en las misas del tiempo, desde el primer domingo de Adviento hasta el día
16 de diciembre, y en las restantes Misas que se celebran durante este mismo tiempo y no tienen
prefacio propio.
En verdad es justo darte gracias,
es nuestro deber cantar en tu honor
himnos de bendición y de alabanza,
Padre todopoderoso,
principio y fin de todo lo creado.
Tú nos has ocultado el día y la hora
en que Cristo, tu Hijo,
Señor y Juez de la historia,
aparecerá revestido de poder y de gloria,
sobre las nubes del cielo.
En aquel día terrible y glorioso
pasará la figura de este mundo
y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva.
El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria
viene ahora a nuestro encuentro
en cada hombre y en cada acontecimiento,
para que lo recibamos en la fe
y por el amor demos testimonio
de la esperanza dichosa de su reino.
Por eso, mientras aguardamos su última venida,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 19
PREFACIO IV DE ADVIENTO
MARÍA, NUEVA EVA
Este prefacio se dice en las misas del tiempo, desde el día 17 al 24 de diciembre, y en las restantes
misas que se celebran durante este mismo tiempo y no tienen prefacio propio.
En verdad es justo darte gracias,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos
por el misterio de la Virgen Madre.
Porque, si del antiguo adversario nos vino la ruina,
en el seno virginal de la hija de Sión ha germinado
aquel que nos nutre con el pan de los ángeles,
y ha brotado para todo el género humano
la salvación y la paz.
La gracia que Eva nos arrebató
nos ha sido devuelta en María.
En ella, madre de todos los hombres,
la maternidad, redimida del pecado y de la muerte,
se abre al don de una vida nueva.
Así, donde había crecido el pecado,
se ha desbordado tu misericordia
en Cristo, nuestro Salvador.
Por eso nosotros,
mientras esperamos la venida de Cristo,
unido a los ángeles y a los santos,
cantamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
20 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO I DE NAVIDAD
CRISTO, LUZ DEL MUNDO
35. Este prefacio se dice en las misas de Navidad y de su octava; durante la octava, se dice incluso
en aquellas misas que, si se celebraran en otro tiempo tendrían prefacio propio, pero no en
aquellas que tienen prefacio propio referido a las Personas divinas o sus misterios. También se
dice en las ferias del tiempo de Navidad.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque gracias al misterio de la Palabra hecha carne,
la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos
con nuevo resplandor
para que conociendo a Dios visiblemente,
él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio. En la misa que se celebra en
la vigilia o en la noche de Navidad se dice: para celebrar la noche santa en que...; después se dice
siempre: para celebrar el día santa en que..., hasta la octava de Navidad inclusiva.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 21
PREFACIO II DE NAVIDAD
LA RESTAURACIÓN DEL UNIVERSO EN LA ENCARNACIÓN
36. Este prefacio se dice en las misas de Navidad y de su octava; durante la octava, se dice incluso
en aquellas misas que, si se celebraran en otro tiempo tendrían prefacio propio, pero no en
aquellas que tienen prefacio propio referido a las Personas divinas o sus misterios. También se
dice en las ferias del tiempo de Navidad.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor.
Porque en el misterio santo que hoy celebramos,
Cristo, el Señor, sin dejar la gloria del Padre,
se hace presente entre nosotros de un modo nuevo;
el que era invisible en su naturaleza,
se hice visible al adoptar la nuestra;
el eterno, engendrado antes del tiempo,
comparte nuestra vida temporal
para asumir en sí todo lo creado,
para reconstruir los que estaba caído
y restaurar de esto modo el universo,
para llamar de nuevo al reino de los cielos
al hombre sumergido el pecado.
Por eso, unidos a los coros angélicos,
te aclamamos, llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio. En la misa que se celebra en
la vigilia o en la noche de Navidad se dice: para celebrar la noche santa en que...; después se dice
siempre: para celebrar el día santa en que..., hasta la octava de Navidad inclusiva.
22 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO III DE NAVIDAD
EL INTERCAMBIO EFECTUADO EN LA ENCARNACIÓN DEL VERBO
37. Este prefacio se dice en las misas de Navidad y de su octava; durante la octava, se dice incluso
en aquellas misas que, si se celebraran en otro tiempo tendrían prefacio propio, pero no en
aquellas que tienen prefacio propio referido a las Personas divinas o sus misterios. También se
dice en las ferias del tiempo de Navidad.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor.
Por él,
hoy resplandece ante el mundo
el maravilloso intercambio que nos salva,
pues al revestirse tu Hijo de nuestra frágil condición,
no sólo confiere dignidad eterna
a la naturaleza humana,
sino que por esta unión admirable,
nos hace a nosotros eternos.
Por eso,
unidos a los coros angélicos,
te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
Si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio. En la misa que se celebra en
la vigilia o en la noche de Navidad se dice: para celebrar la noche santa en que...; después se dice
siempre: para celebrar el día santa en que..., hasta la octava de Navidad inclusiva.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 23
PREFACIO DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR
CRISTO, LUZ DE LOS PUEBLOS
38. Este prefacio se dice en las misas de la solemnidad de la Epifanía. También puede decirse este
prefacio, o bien uno de los de Navidad, en los días que van desde la solemnidad de la Epifanía
hasta el sábado antes del domingo del Bautismo del Señor.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque [hoy] has revelado en Cristo,
para luz de los pueblos,
el verdadero misterio de nuestra salvación;
pues al manifestarse Cristo en nuestra carne mortal
nos hiciste partícipes de la gloria
de su inmortalidad.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
En la solemnidad de la Epifanía, si se usa el Canon romano, se dice Reunidos en
comunión propio.
24 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO I DE CUARESMA
SIGNIFICACIÓN ESPIRITUAL DE LA CUARESMA
39. Este prefacio se dice en el tiempo de Cuaresma, sobre todo en los domingos, cuando no
corresponda decir un prefacio que sea más indicado.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno
por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos
anhelar, años tras año,
con el gozo de habernos purificado,
la solemnidad de la Pascua,
para que, dedicados con mayor entrega
a la alabanza divina y al amor fraterno,
por la celebración de los misterios que nos dieron nuestra vida,
lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coro celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 25
PREFACIO II DE CUARESMA
LA PENITENCIA ESPIRITUAL
40. Este prefacio se dice en el tiempo de Cuaresma, sobre todo en los domingos, cuando no
corresponda decir un prefacio que sea más indicado.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque has establecido generosamente
este tiempo de gracia
para renovar en santidad a tus hijos,
de modo que, libres de todo afecto desordenado,
vivamos las realidades temporales
como primicias de las realidades eternas.
Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
26 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO III DE CUARESMA
LOS FRUTOS DE LAS PRIVACIONES VOLUNTARIAS
41. Este prefacio se dice en las Misas de los días feriales de Cuaresma y en los días penitenciales.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque con nuestras privaciones voluntarias
nos enseñas a reconocer y agradecer tus dones,
a dominar nuestro afán de suficiencia
y a repartir nuestros bienes con los necesitados,
imitando así tu generosidad.
Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te glorificamos y te aclamamos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 27
PREFACIO IV DE CUARESMA
LOS FRUTOS DEL AYUNO
42. Este prefacio se dice en las Misas de los días feriales de Cuaresma y en los días penitenciales.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque con el ayuno corporal
refrenas nuestras pasiones,
elevas nuestro espíritu,
nos das fuerza y recompensa,
por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles
y todos los coros celestiales
celebran tu gloria,
unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
28 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO V DE CUARESMA
EL CAMINO DEL ÉXODO EN EL DESIERTO CUARESMAL
Este prefacio se dice en las misas de las ferias de Cuaresma.
En verdad es justo bendecir tu nombre,
Padre rico en misericordia,
ahora que, en nuestro itinerario hacia la luz pascual,
seguimos los pasos de Cristo,
maestro y modelo de la humanidad,
reconciliada en el amor.
Tú abres a la Iglesia
el comino de un nuevo éxodo
a través del desierto cuaresmal,
para que, llegados a la montaña santa,
con el corazón contrito y humillado,
reavivemos nuestra vocación de pueblo de la alianza,
convocado para bendecir tu nombre,
escuchar tu Palabra
y experimentar con gozo tus maravillas.
Por estos signos de salvación,
unidos a los ángeles, ministros de tu gloria,
proclamamos el canto de tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 29
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
LA FUERZA DE LA CRUZ
43. Este prefacio se dice en las ferias de la quinta semana de Cuaresma y en las misas de los
misterios de la cruz y de la pasión del Señor.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo
el universo aprende a proclamar tu grandeza
y, por la fuerza de la cruz,
el mundo es juzgado como reo
y el Crucificado exaltado como juez poderoso.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
Santo, Santo, Santo...
30 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
LA VICTORIA DE LA PASIÓN
44. Este prefacio se dice el lunes, martes y miércoles de la Semana Santa.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan ya los días santos
de su pasión salvadora
y de su resurrección gloriosa;
en ellos celebramos su triunfo
sobre el poder de nuestro enemigo
y renovamos el misterio de nuestra redención.
Por eso,
los ángeles te cantan con júbilo eterno
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 31
PREFACIO PASCUAL I
EL MISTERIO PASCUAL
46. Este prefacio se dice durante el tiempo pascual.
En la misa de la Vigilia pascual se dice en esta noche; el día de Pascua y durante la octava: en este
día; en las restantes misas: en este tiempo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en esta noche (este día) (este tiempo)
en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero
que quitó el pecado del mundo;
muriendo destruyó nuestra muerte,
y resucitando restauró la vida.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría
y también los coros celestiales,
los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo.
Cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión y Acepta, Señor, en tu
bondad, propios. En la misa de la Vigilia pascual se dice: para celebrar la noche santa...
32 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO PASCUAL II
LA NUEVA VIDA EN CRISTO
46. Este prefacio se dice durante el tiempo pascual.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en este tiempo
en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz
amanecen a la vida eterna,
los creyentes atraviesan los umbrales
del reino de los cielos;
porque en la muerte de Cristo
nuestra muerte ha sido vencida
y en su resurrección
hemos resucitado todos.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales,
los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 33
PREFACIO PASCUAL III
CRISTO VIVO E INTERCESOR PERPETUO EN FAVOR NUESTRO
47. Este prefacio se dice durante el tiempo pascual.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en este tiempo
en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros,
de interceder por todos ante ti;
inmolado, ya no vuelve a morir;
sacrificado, vive para siempre.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales,
los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
34 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO PASCUAL IV
LA RESTAURACIÓN DEL UNIVERSO POR LE MISTERIO PASCUAL
48. Este prefacio se dice durante el tiempo pascual.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en este tiempo
en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él
fue demolida nuestra antigua miseria,
reconstruido cuanto estaba derrumbado
y renovada en plenitud la salvación.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales,
los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 35
PREFACIO PASCUAL V
CRISTO, SACERDOTE Y VÍCTIMA
49. Este prefacio se dice durante el tiempo pascual.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en este tiempo
en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él,
con la inmolación de su cuerpo en la cruz,
dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban
los sacrificios de la antigua alianza,
y ofreciéndose a sí mismo
por nuestra salvación,
quiso ser al mismo tiempo
sacerdote, víctima y altar.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales,
los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
36 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO I DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
EL MISTERIO DE LA ASCENSIÓN
50. Este prefacio se dice el día de la Ascensión del Señor; puede decirse también en los días
después de la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés en aquellas misas que no tienen
prefacio propio.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el Señor,
el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte,
ha ascendido [hoy] ante el asombro de los ángeles
a lo más alto del cielo,
como mediador entre Dios y los hombres,
como juez de vivos y muertos.
No se ha ido para desentenderse de este mundo,
sino que ha querido precedernos como cabeza nuestra
para que nosotros, miembros de su Cuerpo,
vivamos con la ardiente esperanza
de seguirlo en su reino.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales,
los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
El día de la Ascensión, cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en
comunión propio.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 37
PREFACIO II DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
EL MISTERIO DE LA ASCENSIÓN
51. Este prefacio se dice el día de la Ascensión del Señor; puede decirse también en los días
después de la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés en aquellas misas que no tienen
prefacio propio.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Que después de su resurrección
se apareció visiblemente a todos sus discípulos
y, ante sus ojos, fue elevado al cielo
para hacernos compartir su divinidad.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales,
los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
El día de la Ascensión, cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en
comunión propio.
38 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO PARA DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN
EN LA ESPERA DE LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO
Este prefacio se dice en los días que siguen a la Ascensión hasta el sábado antes del domingo de
Pentecostés.
En verdad es justo y necesario,
que todas las criaturas, en el cielo y en la tierra,
se unan en tu alabanza,
Dios todopoderoso y eterno,
por Jesucristo, tu Hijo,
Señor del Universo.
El cual,
habiendo entrado una vez para siempre
en el santuario del cielo,
ahora intercede por nosotros,
como mediador que asegura
la perenne efusión del Espíritu.
Pastor y obispo de nuestras almas,
nos invita a la plegaria unánime,
a ejemplo de María y los Apóstoles,
en la espera de un nuevo Pentecostés.
Por este misterio de santificación y de amor,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo....
PLEGARIA EUCARÍSTICA 39
PREFACIO I PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
EL MISTERIO PASCUAL HA HECHO DE NOSOTROS EL PUEBLO DE DIOS
52. Este prefacio se dice en los domingos del Tiempo Ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Quien, por su misterio pascual,
realizó la obra maravillosa
de llamarnos del pecado y de la muerte
al honor de ser estirpe elegida,
sacerdocio real,
nación consagrada,
pueblo de su propiedad,
para que, trasladados de las tinieblas a tu luz admirable,
proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical
propio.
40 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO II PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
EL PLAN DIVINO DE LA SALVACIÓN
53. Este prefacio se dice en los domingos del Tiempo Ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
El cual,
compadecido del extravío de los hombres,
quiso nacer de la Virgen;
sufriendo la cruz, nos libró de eterna muerte,
y, resucitando, nos dio vida eterna.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical propio.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 41
PREFACIO III PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
EL HOMBRE SALVADO POR UN HOMBRE
54. Este prefacio se dice en los domingos del Tiempo Ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque reconocemos como obra de tu poder admirable
no sólo haber socorrido nuestra débil naturaleza
con la fuerza de tu divinidad,
sino haber previsto el remedio
en la misma debilidad humana,
y de lo que era nuestra ruina
haber hecho nuestra salvación,
por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles te cantan con júbilo eterno,
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
42 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO IV PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
LAS ETAPAS DE LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN EN CRISTO
55. Este prefacio se dice en los domingos del Tiempo Ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque él,
con su nacimiento,
restauró nuestra naturaleza caída;
con su muerte,
destruyó nuestro pecado;
al resucitar, nos dio nueva vida;
y en su ascensión,
nos abrió el camino de tu reino.
Por eso,
con los ángeles y los santos,
te cantamos el himno de alabanza
diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical propio.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 43
PREFACIO V PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN
56. Este prefacio se dice los domingo del tiempo ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque creaste el universo entero,
estableciste el continuo retorno de las estaciones,
y al hombre, formado a tu imagen y semejanza,
sometiste las maravillas del mundo,
para que, en nombre tuyo,
dominara la creación,
y, al contemplar tus grandezas,
en todo momento te alabara,
por Cristo, Señor nuestro.
A quien cantan los ángeles y los arcángeles,
proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical propio.
44 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO VI PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
LA PRENDA DE NUESTRA PASCUA ETERNA
57. Este prefacio se dice en los domingos del tiempo ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
En ti vivimos, nos movemos y existimos;
y, todavía peregrinos en este mundo,
no sólo experimentamos
las pruebas cotidianas de tu amor,
sino que poseemos ya en prenda la vida futura,
pues esperamos gozar de la Pascua eterna,
porque tenemos las primicias del Espíritu
por el que resucitaste a Jesús de entre los muertos.
Por eso, Señor, te damos gracias
y proclamamos tu grandeza
cantando con los ángeles:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical
propio.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 45
PREFACIO VII PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
LA SALVACIÓN, FRUTO DE LA OBEDIENCIA DE CRISTO
58. Este prefacio se dice en los domingos del Tiempo Ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque tu amor al mundo
fue tan misericordioso
que no sólo nos enviaste como redentor
a tu propio Hijo,
sino que en todo lo quisiste semejante al hombre,
menos en el pecado,
para poder así amar en nosotros
lo que amabas en él.
Con su obediencia has restaurado aquellos dones
que por nuestra desobediencia habíamos perdido.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical
propio.
46 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO VIII PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
LA IGLESIA UNIFICADA POR VIRTUD Y A IMAGEN DE LA TRINIDAD
59. Este prefacio se dice en los domingos del Tiempo Ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque has querido reunir de nuevo,
por la sangre de tu Hijo
y la fuerza del Espíritu,
a los hijos dispersos por el pecado;
de este modo tu Iglesia,
unificada por virtud y a imagen de la Trinidad,
aparece ante el mundo
como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu,
para alabanza de tu infinita sabiduría.
Por eso,
unidos a los coros angélicos,
te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical
propio.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 47
PREFACIO IX PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
(Prefacio II del Espíritu Santo)
LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA
Este prefacio se dice en los domingo del tiempo ordinario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque nos concedes en cada momento lo que más conviene
y diriges sabiamente la nave de tu Iglesia,
asistiéndola siempre con la fuerza del Espíritu Santo,
para que, a impulso de su amor confiado,
no abandone la plegaria en la tribulación,
ni la acción de gracias en el gozo,
por Cristo, Señor nuestro.
A quien alaban los cielos y la tierra,
los ángeles y los arcángeles,
proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical
propio.
48 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO X PARA LOS DOMINGOS
DEL TIEMPO ORDINARIO
EL DÍA DEL SEÑOR
Este prefacio se dice en los domingo del tiempo ordinario.
En verdad es justo bendecirte y darte gracias,
Padre santo, fuente de la verdad y de la vida,
porque nos has convocado en tu casa
en este día de fiesta.
Hoy, tu familia,
reunida en la escucha de tu Palabra
y en la comunión del pan único y partido,
celebra el memorial del Señor resucitado,
mientras espera el domingo sin ocaso
en el que la humanidad entera
entrará en tu descanso.
Entonces contemplaremos tu rostro
y alabaremos por siempre tu misericordia.
Con esta gozosa esperanza,
y unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos unánimes
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Los domingos en las plegarias eucarísticas I, II y III se puede hacer el recuerdo dominical propio.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 49
PREFACIO DEL BAUTISMO
EL BAUTISMO, INICIO DE LA VIDA NUEVA
Este prefacio se puede decir en la misa del bautismo.
En verdad es justo darte gracias
y exaltar tu nombre,
Padre santo y misericordioso,
por Jesucristo, Señor y Redentor nuestro.
Te alabamos,
te bendecimos y te glorificamos
por el sacramento del nuevo nacimiento.
Tú has querido que del corazón abierto de tu Hijo
manara para nosotros el don nupcial del Bautismo,
primera Pascua de los creyentes,
puerta de nuestra salvación.
inicio de la vida en Cristo,
fuente de la humanidad nueva.
Del agua y del Espíritu
engendras en el seno de la Iglesia, virgen y madre,
un pueblo de sacerdotes y reyes,
congregado de entre todas las naciones
en la unidad y santidad del amor.
Por este don de tu benevolencia
tu familia te adora
y, unida a los ángeles y a los santos,
canta el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
En las plegarias eucarísticas se hace recuerdo de los recién bautizados.
50 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO DE LA CONFIRMACIÓN
MARCADOS CON EL SELLO DEL ESPÍRITU
Este prefacio se puede decir en la misa de la confirmación.
En verdad es justo darte gracias,
es bueno cantar tu gloria,
Padre santo,
fuente y origen de todo bien.
Tú, en el Bautismo das nueva vida a los creyentes
y los haces partícipes
del misterio pascual de tu Hijo.
Tú los confirmas con el sello del Espíritu,
mediante la imposición de manos
y la unción del crisma.
Así, renovados a imagen de Cristo,
el ungido por el Espíritu Santo
y enviado para anunciar la buena nueva de la salvación,
los haces tus comensales en el banquete eucarístico
y testigos de la fe
en la Iglesia y en el mundo.
Por eso, nosotros,
reunidos en esta asamblea festiva
para celebrar los prodigios de un renovado Pentecostés,
y unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
En las plegarias eucarísticas se hace mención de los recién confirmados.
PLEGARIA EUCARÍSTICA 51
PREFACIO I DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA
EL SACRIFICIO Y EL SACRAMENTO DE CRISTO
60. Este prefacio se dice en la misa de la Cena del Señor; puede decirse también en la solemnidad
del Cuerpo y Sangre de Cristo y en las misas votivas de la Santísima Eucaristía.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro,
verdadero y único sacerdote.
El cual,
al instituir el sacrificio de la eterna alianza,
se ofreció a sí mismo como víctima de salvación,
y nos mandó perpetuar esta ofrenda
en conmemoración suya.
Su carne, inmolada por nosotros,
es alimento que nos fortalece;
su sangre, derramada por nosotros,
es bebida que nos purifica.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
En la misa de la Cena del Señor, cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en
comunión, Acepta, Señor, en tu bondad y Él cual, la víspera de su Pasión propios.
52 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO II DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA
LOS FRUTOS DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA
Este prefacio se dice en la solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo y en las misas votivas de la
Santísima Eucaristía.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
El cual, en la última cena con los apóstoles,
para perpetuar su pasión salvadora,
se entregó a sí mismo
como Cordero inmaculado y Eucaristía perfecta.
Con este sacramento alimentas
y santificas a tus fieles,
para que una misma fe ilumine
y un mismo amor congregue
a todos los hombres que habitan un mismo mundo.
Así, pues, nos reunimos
en torno a la mesa de este sacramento admirable,
para que la abundancia de tu gracia
nos lleve a poseer la vida celestial.
Por eso,
Señor, todas tus criaturas,
en el cielo y en la tierra,
te adoran cantando un cántico nuevo;
y también nosotros, con los ángeles,
te aclamamos por siempre diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 53
PREFACIO III DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA
LA EUCARISTÍA, VIÁTICO PARA LA PASCUA ETERNA
Este prefacio se puede decir en la misa del viático.
En verdad es justo y necesario darte gracias,
es bueno bendecir tu nombre,
Padre santo,
Dios de misericordia y de paz.
Porque has querido que tu Hijo,
obediente hasta la muerte de cruz,
nos precediera en el camino de retorno a ti,
término de toda esperanza humana.
En la Eucaristía, testamento de su amor,
él se hace comida y bebida espiritual,
para alimentarnos en nuestro viaje
hacia la Pascua eterna.
Con esta prenda de la resurrección futura,
en la esperanza participamos ya
de la mesa gloriosa de tu reino
y, unidos a los ángeles y a los santos,
proclamamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
54 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO DE LA PENITENCIA
EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN EN EL ESPÍRITU
Este prefacio se puede decir en el tiempo de Cuaresma. Si dice también en las misas de
reconciliación y en las otras misas de carácter penitencial.
En verdad es justo alabarte y darte gracias,
Padre santo, Dios todopoderoso,
por tus beneficios,
sobre todo por la gracia del perdón.
Al hombre, náufrago a causa del pecado,
con el sacramento de la reconciliación
le abres el puerto de la misericordia y de la paz,
en Cristo muerto y resucitado.
Con el poder de tu Espíritu,
has dispuesto para la Iglesia,
santa y al mismo tiempo necesitada de penitencia,
una segunda tabla de salvación después del Bautismo,
y así la renuevas incesantemente,
para congregarla en el banquete festivo de tu amor.
Por ese don de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
contamos, a una voz, el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 55
PREFACIO DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS
EL SUFRIMIENTO, PARTICIPACIÓN EN LA PASCUA DE CRISTO
Este prefacio se puede decir en las misas de unción de los enfermos.
En verdad es justo darte gracias,
Dios de misericordia,
Señor todopoderoso,
por Jesucristo, Señor y Redentor nuestro.
Porque has querido que tu único Hijo,
autor de la vida,
médico de los cuerpos y de las almas,
tomase sobre sí nuestras debilidades,
para socorrernos en los momentos de prueba
y santificarnos en la experiencia del dolor.
En el signo sacramental de la Unción,
por la oración de la Iglesia,
nos librar del pecado,
nos confortas con la gracia del Espíritu Santo
y nos haces partícipes de la victoria pascual.
Por este signo de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos, a una voz, el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
56 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
LA MATERNIDAD DE MARÍA
62. Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen, añadiendo en su lugar (***) la
mención de la celebración del día, según se indica en cada misa.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria
en la (***) de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo
por obra del Espíritu Santo,
y, sin perder la gloria de su virginidad,
derramó sobre el mundo la luz eterna,
Jesucristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles
y todos los coros celestiales
celebran tu gloria, unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 57
PREFACIO II DE SANTA MARÍA VIRGEN
LA IGLESIA ALABA A DIOS INSPIRÁNDOSE EN LAS PALABRAS DE MARÍA
63. Este prefacio se dice en las Misas de la Santísima Virgen.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias, Señor,
y proclamar tus maravillas
en la perfección de tus santos;
y, al conmemorar a la bienaventurada Virgen María,
exaltar especialmente tu generosidad
inspirándonos en su mismo cántico de alabanza.
En verdad hiciste obras grandes
en favor de todos los pueblos,
y has mantenido tu misericordia
de generación en generación,
cuando, al mirar la humillación de tu esclava,
por ella nos diste al autor de la vida,
Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles
te adoran eternamente, gozosos en tu presencia.
Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
58 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO III DE SANTA MARÍA VIRGEN
MARÍA, MODELO Y MADRE DE LA IGLESIA
Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno,
y alabarte debidamente
en esta celebración en honor de la Virgen María.
Ella, al aceptar tu Palabra con limpio corazón,
mereció concebirla en su seno virginal,
y al dar a luz a su Hijo preparó el nacimiento de la Iglesia.
Ella, al recibir junto a la cruz
el testamento de tu amor divino,
tomó como hijos a todos los hombres,
nacidos a la vida sobrenatural
por la muerte de Cristo.
Ella, en la espera pentecostal del Espíritu,
al unir sus oraciones a las de los discípulos,
se convirtió en el modelos de la Iglesia suplicante.
Desde su asunción a los cielos,
acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina,
y protege sus pasos hacia la patria celeste,
hasta la venida gloriosa del Señor.
Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 59
PREFACIO IV DE SANTA MARÍA VIRGEN
MARÍA, SIGNO DE CONSUELO Y DE ESPERANZA
Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen.
En verdad es justo darte gracias,
es bueno cantar tu gloria,
Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Te alabamos y te bendecimos,
por Jesucristo, tu Hijo,
en esta fiesta (memoria) de la bienaventurada Virgen María.
Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra
y la conservó en su corazón;
admirablemente unida al misterio de la redención,
perseveró con los apóstoles en la plegaria,
mientras esperaban al Espíritu Santo,
y ahora brilla en nuestro camino
como signo de consuelo y de firme esperanza.
Por este don de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
te entonamos nuestro canto
y proclamamos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
60 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO V DE SANTA MARÍA VIRGEN
MARÍA, IMAGEN DE LA HUMANIDAD NUEVA
Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen.
En verdad es justo darte gracias,
Padre Santo,
fuente de la vida y de la alegría.
Porque en esta etapa final de la historia
has querido revelarnos
el misterio escondido desde siglos,
para que así el mundo entero
retorne a la vida y recobre la esperanza.
En Cristo, nuevo Adán,
y en María, nueva Eva,
se revela el misterio de tu Iglesia,
como primicia de la humanidad redimida.
Por este inefable don
la creación entera,
con la fuerza del Espíritu Santo,
emprende de nuevo
su camino hacia la Pascua eterna.
Por eso, nosotros,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos a una voz
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 61
PREFACIO I DE LOS APÓSTOLES
LOS APÓSTOLES, PASTORES DEL PUEBLO DE DIOS
64. Este prefacio se dice en las misas de los Apóstoles, principalmente en las de san Pedro y san
Pablo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso,
Pastor eterno.
Porque no abandonas nunca a tu rebaño,
sino que por medio de los santos Apóstoles
lo proteges y conservas,
y quieres que tenga siempre por guía
la palabra de aquellos mismos pastores
a quienes tu Hijo dio la misión
de anunciar el Evangelio.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
62 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO II DE LOS APÓSTOLES
LOS APÓSTOLES, FUNDAMENTO DE LA IGLESIA Y TESTIMONIO PARA EL
MUNDO
65. Este prefacio se dice en las misas de los Apóstoles y de los Evangelistas.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque has cimentado tu Iglesia
sobre la roca de los Apóstoles,
para que permanezca en el mundo
como signo de santidad
y señale a todos los hombres
el camino que nos lleva hacia ti.
Por eso,
Señor, con todos los ángeles
te alabamos ahora y por siempre
diciendo con humilde fe:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 63
PREFACIO I DE LOS SANTOS
LA GLORIA DE LOS SANTOS
66. Este prefacio se dice en las misas de «Todos los Santos», de los santos Patronos y Titulares de
la iglesia, y en las solemnidades y fiestas de los Santos, a no ser que haya que decir un prefacio
más propio. Se puede decir también en las memorias de los Santos.
En verdad es justo darte gracias
y deber nuestro glorificarte,
Padre Santo,
porque manifiestas tu gloria
en la asamblea de los santos,
y, al coronar sus méritos,
coronas tu propia obra.
Tú nos ofreces el ejemplo de su vida,
la ayuda de su intercesión
y la participación en su destino,
para que, animados por su presencia alentadora,
luchemos sin desfallecer en la carrera
y alcancemos, como ellos,
la corona de gloria que no se marchita,
por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con la multitud de los santos,
cantamos sin cesar
el himno de alabanza:
Santo, Santo, Santo...
64 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO II DE LOS SANTOS
EFICACIA DE LA ACCIÓN DE LOS SANTOS
67. Este prefacio se dice en las misas de «Todos los Santos», de los santos Patronos y Titulares de
la iglesia, y en las solemnidades y fiestas de los Santos, a no ser que haya que decir un prefacio
más propio. Se puede decir también en las memorias de los Santos.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque mediante el testimonio admirable de tus santos
fecundas sin cesar a tu Iglesia
con vitalidad siempre nueva,
dándonos así pruebas evidentes de tu amor.
Ellos nos estimulan con su ejemplo
en el camino de la vida
y nos ayudan con su intercesión.
Por eso,
ahora, nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 65
PREFACIO I DE LOS SANTOS MÁRTIRES
SIGNIFICADO Y EJEMPLARIDAD DEL MARTIRIO
68. Este prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de los santos Mártires. Se puede decir
también en las memorias de los mismos.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san (santa) N.,
derramada, como la de Cristo,
para confesar tu nombre,
manifiesta las maravillas de tu poder;
pues en su martirio, Señor,
has sacado fuerza de lo débil,
haciendo de la fragilidad
tu propio testimonio;
por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo,
así nosotros en la tierra te aclamamos
diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
66 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO II DE LOS SANTOS MÁRTIRES
SIGNIFICADO Y EJEMPLARIDAD DEL MARTIRIO
69. Este prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de los santos Mártires. Se puede decir
también en las memorias de los mismos.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque al alabar nosotros a los santos mártires,
tu eres glorificado
ya que todo lo que concierne a su pasión
es obra admirable de tu poder.
En efecto, tu misericordiosamente
les proporcionas el ardor de la fe,
tu les otorgas la firmeza de la perseverancia
y les concedes la victoria en la batalla,
por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, tus creaturas del cielo y de la tierra
te adoran cantando un cántico nuevo,
y nosotros con todos los coros de los ángeles,
proclamamos tu gloria diciendo:
Santo, Santo, Santo…
PLEGARIA EUCARÍSTICA 67
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
LA PRESENCIA DE LOS SANTOS PASTORES EN LA IGLESIA
70. Este prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de los santos Pastores. Se puede decir
también en las memorias de los mismos.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría
de celebrar hoy la fiesta de san N.,
fortaleciendo a tu Iglesia
con el ejemplo de su vida,
instruyéndola con su palabra
y protegiéndola con su intercesión.
Por eso,
con los ángeles y los santos,
te cantamos el himno de alabanza
diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
68 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO DE SANTAS VÍRGENES Y RELIGIOSOS
SIGNIFICADO DE LA VIDA CONSAGRADA EXCLUSIVA A DIOS
71. Este prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de las santas Vírgenes y de los santos
Religiosos. Se puede decir también en las memorias de los mismos.
En verdad es justo y necesario,
que te alaben, Señor,
tus criaturas del cielo y de la tierra,
y, al recordar a los santos
que por el reino de los cielos se consagraron a Cristo,
celebremos la grandeza de tus designios.
En ellos recobra el hombre
la santidad primera, que de ti había recibido,
y gusta ya en la tierra
los dones reservados para el cielo.
Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 69
PREFACIO COMÚN I
EL UNIVERSO RESTAURADO EN CRISTO
72. Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio
del tiempo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
A quien hiciste fundamento de todo
y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos.
Siendo él de condición divina
se despojó de su rango,
y por su sangre derramada en la cruz
puso en paz todas las cosas;
y así, constituido Señor del universo,
es fuente de salvación eterna
para cuantos creen en él.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
70 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO COMÚN II
LA SALVACIÓN POR CRISTO
73. Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio
del tiempo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
que por amor creaste al hombre,
y, aunque condenado justamente,
con tu misericordia lo redimiste,
por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles
y todos los coros celestiales
celebran tu gloria,
unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 71
PREFACIO COMÚN III
ALABANZA A DIOS QUE NOS CREÓ Y NOS HA REDIMIDO EN CRISTO
74. Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio
del tiempo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque has querido ser,
por medio de tu amado Hijo,
no sólo el creador del género humano,
sino también el autor generoso
de la nueva creación.
Por eso,
con razón te sirven todas las criaturas,
con justicia te alaban todos los redimidos
y unánimes te bendicen tus santos.
Con ellos, unidos a los ángeles,
nosotros queremos celebrarte
y te alabamos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
72 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO COMÚN IV
NUESTRA MISMA ACCIÓN DE GRACIAS ES UN DON DE DIOS
75. Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio
del tiempo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Pues aunque no necesitas nuestra alabanza,
ni nuestras bendiciones te enriquecen,
tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias,
para que nos sirva de salvación,
por Cristo, Señor nuestro.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles,
proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 73
PREFACIO COMÚN V
PROCLAMACIÓN DEL MISTERIO DE CRISTO
76. Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio
del tiempo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias
siempre y en todo lugar
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque, unidos en la caridad,
celebramos la muerte de tu Hijo,
con fe viva proclamamos su resurrección,
y con esperanza firme anhelamos su venida gloriosa.
Por eso,
con todos los ángeles y santos,
te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
74 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO COMÚN VI
EL MISTERIO DE LA SALVACIÓN EN CRISTO
77. Este prefacio, tomado de la Plegaria eucarística II, se dice en las misas que carecen de prefacio
propio y no deben tomar un prefacio del tiempo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias, Padre santo,
siempre y en todo lugar,
por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu palabra, hiciste todas las cosas;
tú nos lo enviaste
para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo
y nacido de María la Virgen,
fuera nuestro Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad,
para destruir la muerte
y manifestar la resurrección,
extendió sus brazos en la cruz,
y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso,
con los ángeles y los santos,
cantamos tu gloria diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 75
PREFACIO COMÚN VII
CRISTO, HUÉSPED Y PEREGRINO EN MEDIO DE NOSOTROS
Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio
del tiempo.
En verdad es justo darte gracias,
Señor, Padre santo,
Dios de la alianza y de la paz.
Porque tú llamaste a Abrahán
y le mandaste salir de su tierra,
para constituirlo padre de todas las naciones.
Tú suscitaste a Moisés para librar a tu pueblo
y guiarlo a la tierra de promisión.
Tú, en la etapa final de la historia,
has enviado a tu Hijo,
como huésped y peregrino en medio de nosotros,
para redimirnos del pecado y de la muerte;
y has derramado el Espíritu,
para hacer de todas las naciones un solo pueblo nuevo,
que tiene como meta, tu reino,
como estado, la libertad de tus hijos,
como ley, el precepto del amor.
Por estos dones de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos con gozo el himno de tu gloría:
Santo, Santo, Santo...
76 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO COMÚN VIII
JESÚS, BUEN SAMARITANO
Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio
del tiempo. Especialmente es recomendable usarlo en el domingo XV del tiempo ordinario del
año C y el lunes de la semana XXVII del tiempo ordinario.
En verdad es justo darte gracias
y deber nuestro alabarte,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
en todos los momentos y circunstancias de la vida,
en la salud y en la enfermedad,
en el sufrimiento y en el gozo,
por tu siervo, Jesús, nuestro Redentor.
Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien
y curando a los oprimidos por el mal.
También hoy, como buen samaritano,
se acerca a todo hombre
que sufre en su cuerpo o en su espíritu,
y cura sus heridas con el aceite del consuelo
y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia,
incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor,
vislumbramos la luz pascual
en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso,
unidos a los ángeles y santos,
cantamos a una voz
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 77
PREFACIO COMÚN IX
LA GLORIA DE DIOS ES EL HOMBRE VIVIENTE
Este prefacio se dice en las misas que carecen de prefacio propio y no deben tomar un prefacio
del tiempo.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Tú eres el Dios vivo y verdadero;
el universo está lleno de tu presencia,
pero sobre todo
has dejado la huella de tu gloria
en el hombre creado a tu imagen.
Tú lo llamas a cooperar con el trabajo cotidiano
en el proyecto de la creación
y le das tu Espíritu
para que sea artífice de justicia y de paz,
en Cristo, el hombre nuevo.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos con alegría
el himno de tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
78 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO I DE DIFUNTOS
LA ESPERANZA DE LA RESURRECCIÓN EN CRISTO
78. Este prefacio se dice en las misas de difuntos.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
En él brilla la esperanza
de nuestra feliz resurrección;
y así,
aunque la certeza de morir nos entristece,
nos consuela la promesa
de la futura inmortalidad.
Porque la vida de los que en ti creemos, Señor,
no termina, se transforma;
y, al deshacerse nuestra morada terrenal,
adquirimos una mansión eterna en el cielo.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 79
PREFACIO II DE DIFUNTOS
CRISTO HA MUERTO PARA NUESTRA VIDA
79. Este prefacio se dice en las misas de difuntos.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque él aceptó la muerte, uno por todos,
para librarnos del morir eterno;
es más, quiso entregar su vida
para que todos tuviéramos vida eterna.
Por eso,
unidos a los coros angélicos,
te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
80 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO III DE DIFUNTOS
CRISTO, SALVACIÓN Y VIDA
80. Este prefacio se dice en las misas de difuntos.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque él es la salvación del mundo,
la vida de los hombres,
la resurrección de los muertos.
Por él,
los ángeles te cantan con júbilo eterno
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PLEGARIA EUCARÍSTICA 81
PREFACIO IV DE DIFUNTOS
LA VIDA TERRENA Y LA GLORIA CELESTE
81. Este prefacio se dice en las misas de difuntos.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque tu voluntad nos da la vida,
tus decretos la dirigen
y un mandato tuyo,
en castigo del pecado,
nos devuelve a la tierra
de la que habíamos sido sacados.
Y también te damos gracias
porque, al redimirnos con la muerte de tu Hijo Jesucristo,
por tu voluntad salvadora
nos llevas a nueva vida
para que tengamos parte en su gloriosa resurrección.
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo,
así nosotros en la tierra
te aclamamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
82 ORDINARIO DE LA MISA
PREFACIO V DE DIFUNTOS
NUESTRA RESURRECCIÓN POR MEDIO DE LA VICTORIA DE CRISTO
82. Este prefacio se dice en las misas de difuntos.
En verdad es justo darte gracias
y deber nuestro glorificarte,
Padre santo.
Porque si el morir se debe al hombre,
el ser llamados a la vida con Cristo
es obra gratuita de tu amor,
ya que, habiendo muerto por el pecado,
hemos sido redimidos por la victoria de tu Hijo.
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo,
así nosotros te proclamamos en la tierra,
diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...