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Impacto del Aluvión de 1713 en Las Palmas

El documento describe las catástrofes naturales que afectaron a la ciudad de Las Palmas en la época del Antiguo Régimen, incluyendo aluviones, terremotos, erupciones volcánicas y plagas. El aluvión de 1713 fue particularmente devastador, demostrando la incapacidad de las autoridades para hacer frente a los desastres naturales recurrentes causados por las avenidas del barranco Guiniguada. La falta de infraestructura urbana adecuada y las limitaciones impuestas por el entorno geográfico dificultaron la
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Impacto del Aluvión de 1713 en Las Palmas

El documento describe las catástrofes naturales que afectaron a la ciudad de Las Palmas en la época del Antiguo Régimen, incluyendo aluviones, terremotos, erupciones volcánicas y plagas. El aluvión de 1713 fue particularmente devastador, demostrando la incapacidad de las autoridades para hacer frente a los desastres naturales recurrentes causados por las avenidas del barranco Guiniguada. La falta de infraestructura urbana adecuada y las limitaciones impuestas por el entorno geográfico dificultaron la
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VEGUET.4. Número 6.

2001-2002 41

LAS CATÁSTROFESNATURALES Y EL DESARROLLO


URBANO: EL ALUVIÓN DE 1713 Y SU REPERCUSI~N
EN LAS PALMAS
54 Pedro C. Quintana Andrés

Resumen: Las Palmas fue una ciu- en la vivienda coadyuvaron a incrementar


dad sacudida periódicamente por una los desasties. Las situaciones descritas se
serie de catástrofes naturales quc gene vieron incrementadas en sus efectos des-
raron gran incrrtidumhrr, elevados gas- tructivos por otra serie d e acontecimientos
tos económicos e, incluso, muertes en el
como fueron las guerras, las dificultades en
seno d e una sustancial parte de su po-
blación. La mayoría de estos episodios las comunicaciones o la lejanía a zonas d e
estuvieron relacionados con las rcitcra- auxilio, impidiendo el urgente socorro a los
das avenidas del barranco Guiniguada, damnificados.
ciivo caiice dividía a la urbe rn dos par- Los episodios d e catástrofes se multi-
tes, siendo la registrada en 1713 una de plicaron durante todo el Antiguo Régimen
las principales por la dimensión del de- donde a los terremotos registrados en 1is-
sastre y la demostracion de la prolrerbial boa -1755- y lo5 generados en Aniérica
incapacidad de las autoridades para -Panamá, Méjico-, se sumaron la riguro-
afrontar el problema, el cual no tuvo una
sü:ciri6ii yaiiia: liasiñ 105 ii-iiciüs de: si-
sidad del clima, como la pequeña era gla-
glv XIX. cial registrada en Europa entre los siglos
Palabras claves: catástrofes natura- XVI-XVIII (TONT, 1988), o las múltiples
les, avenidas, barranco, desastre a ~ a l a n c h a sy desbordamientos d e ríos en
Ce~itroeuropd.Cdriarias, pese su posición
Abstract: Las Palmas was a city pe- geográfica privilegiada y la benignidad d r
riodically shaken by a wries of natural sil clima subtropical, no qued6 exenta d e
cathastrophcs that gcnerated great un
ese tipo de incidencias y a las cíclicas cri-
certainty, high economical expen5es and
deads in thr bossom o f a great part of sis agrarias a las que estuvieron sometidos
popuiation Mo5t oí these episocies were --
I n c hshitantoc rlo l.-.-
l c i c l s c h;icta -. nrimp-
-. lnc
u

related with the reneated ilood ot the ros albores del siglo XX,d e especial grave-
Guiniguada ravime, which rilrerbanks dad fueron las de Fiiertevrntiirn y Lan7a-
diridcd thc city in two purts and being rotc ( R O L D ~ ~DELGADO
N 1967), se su-
that recorded in 1713 one of the most im- maron numerosos episodios d e diversa
portant due to the dimensions of the dis- índole y repercusión: terremotos, como el
aster and demonstration of the prover- acontecido en El Hierro cn 1793 (DARLZS,
bial incompetence of the authorities to
1988; BETHENCOURT 1982); los dantescos
face the problem, wich did not havr a
p a r h l solution until tlw beginning of episodios de vulcanismo d e notable viru-
XIX century.
Keys-words: riatural cathastrophes, dos d e actil idad más destructiva fueron en
flood, ravime, disaster. 1646 y 1677 que anegaron en Fuencaliente
la cuiiocida «Fueiik Santa-, Teneiife
-coi1 la iiotable y desgraciada destrucción
d e la villa y puerto d e Garachico (ACOS-
-Ir\,. 1994; CiSrRAiu'tSCü, 1 9 7 - o Lanza-
Las caiamiciacies generadas por ias con-
diciones meteorológicas, los movimientos rote, con la erupción d e l'imanfaya entre
telúricos o los ciclos períodos d e recesión a 1730-1736, que implicó la desaparición d e
causa d r las alternancia d e sequías y exce- numerosos núcleos d e población y tierras
su d e precipitdciones fueron laclores iiatu- d e labor (ROMERO, 1991; IIERNÁNDGZ,
rales que afectaron d e forma cotidiana a la 1991); los aluvionrs catastrófic»s que arra-
población durante el Antiguo Régimen. saron viviendas cn la citada Garachico en
Las peculiaridades d e la producción agra- 1645 (CIOKANESCU, 1977), Canta Cruz d e
ria e industrial, la falta d e las mínimas nie- La Palma d e 1783 (LORENZO, 1987) o, in-
didas higiénico-sanitarias o las carencias cluso, la destrucción del convento e imagen
d e unas básicas infraestructuras urbanas o d e Nuestra Seiiora d e Candelaria en 1826
Las catistrofes naturales y el desarrollo urbano: el aluvión de 1713 y su repercusión ... 55

(RODRIGUEZ, 1913); las múltiples plagas creciente proceso d e deforestación de las


que azotaron los campos (langosta, alhorra, áreas d e medianías y la profunda erosión
cuervos, ratas); etc. d e terrenos generada en la isla desde me-
Todos ellos supusieron u n notable im- diados del siglo XVl, la mayoría d e las ve-
pacto sobre la población por su incidencia ces aspectos tan transccndentcs como el de
demográfica -con repercusión d e gran la propia masa d e lluvia caída. En todo ca-
relevancia durante los períodos carcncia- so, las fuertes arroyadas, acrecentadas por
les-, religiosa, al impulsar múltiples cele- las tributaciones realizadas por otros cau-
braciones y rogativas realizadas para pro- ces de menor fuste sumados al barranco
piciar la intervención o dar las gracias a la principal, se convertían a su paso por la
d i v i n i d a d , u espncjalrs, tal romo sucede en ciudad en avenidas d e carácter catastrófi-
diversos momentos en ciudades, pueblos y co, pues e n s u litoral desembocaba el
amplias áreas d e las islds (BETHEN- barranco Guiniguada.
CClUXT, 1988; LGRCNZG, ?%7!, sien& r , reiterados aluviones y
T . 6 ~ i c a m ~ n tlos
uno d e los prii-icipales actos referenciales los días con abundantes registros pluvio-
más destacado los referidos episodios d e métricos tuvieron especial repercusión en
vulcanismo registrados eri Ldrizdrole entre Las Paln-ias quc, como ciudad con unas in-
1730 y 1736. fraestructura~internas precarias y un es-
pacio urbano constrefiido por las limita-
EL BARRANCO GUINIGUADA Y SU cioncs impucstns por las murallas al norte
INCIDENCIA EN LAS PALMAS y sur, las colinas circundantes en el oeste,
DURANTE EL SIGLO XVII el mar en el este y los terrenos o huertas d e
cii:iivu de nbaj;eciiiiirri:v, 1-,o pu& hacer
Las Palmas fue una urbe fundada en frente a estas situaciones de emergencia
torno al curso del barranco Guiniguada, el por la propia precariedad d e parte d c su
cual se erigió como el límite de demarca- población, la incapacidad de sus dirigenles
ción y, a partir d e la segunda mitad del si- en la búsqueda d e soluciones adecuadas, la
glo XVl, como navaja occaniana socioeco- limitación d e los fondos del '4yuntamiento
nómico entre los barrios históricos de la y la falta de una política de prevención, la
ciudad: Vegueta y Triana. El cauce estaba la cual ~ 6 1comenzará
~) a vislumbrarse d e for-
más d e las veces seco por las estacionales ma efectiva a final del setecientos,
restricciones piuviométricas y ias captacio- bstos aluviones catastroficos se regis-
nes de aguas realizadas en las partes me- traban con cierta frecuencia en la isla y la
dias y bajas de su trazado para el riego d e ciudad, arrastrando habitualmente la ma-
las huertas y cercados d e los pagos d e La sa de agua a su paso el único puente que
Angostura, Lleleguinas o las parcelas situa- comunicaba a los dos principales barrios
das en las ireas d e cultivo d e la propia ciu- conformadores d e la urbe palmense. De es-
dad. Este adquiría un aspecto arrieiiazacior ta manera, en 1 ~ )dñob
s de 1610, 1611, 1613,
y peligroso ante las periódicas avenidas 1615, 1688 o, en especial, el de 1694 las
con las que sorprendía a los vecinos d e Las avenidas arrasaron con u n elevado nú-
Palmas y, sobre todo, a los emplazados en mero de viviendas y parcelas d e labor',
las zonas urbanas adyacentes a su cauce además d e destruir el citado puente, reedi-
(calles como las dc la Herrería, la Pelota, ficado tras cada nuevo desastre en made-
Carnicería o el área del sector denominado ra, aunque a fines d e esa centuria, inten-
del Terrero), muchas situadas a un nivel in- tando que fuera más resistente su estruc-
r alcanzado por la corriente de agua.
f ~ r i o al tura, se combinó ésta y la piedra, aunque
Las reiteradas avenidas catastrbficas se el desembolso realizado en la adquisición
sucedían influidas, muchas veces, por el d e piedras fue limitado al no poder hacer
frente a más gastos el Ayuntamiento en ese cuatro viviendas d c una sola planta cm-
momento. plazadas junto al puente -habían sido
Las fuertes precipitaciones provocaban compradas a censo perpetuo por el merca-
un gran temor entre la población por los der Berbier, la liberta Isabel d e Fuentes,
cuantiosos daños ocasionados a la agricul- Francisco IIeriiández, oficial d e l~errero,y
tura y las propiedades, no siendo extraño el canónigo Suárez Ponce- que quedaron
el pavor reflejado en diciembre de 1611 por con graves problemas e n sus estructuras o
el escribano d e Telde Francisco d e Cubas, derruidas por el violento embate del agua.
cuando se admiraba d e las cuantiosas llu- Una vez más, el Ayuntamiento de la is-
vias caídas sobre la isla el día 15 del citado la, además de las limosnas otorgadas por el
mes, recordando que ( a y bino el barranco Cabildo Ca teciral, ciehií, aportar una sus-
(de Telde) d e una agua que llobío d e ben- tancial parte de sus reducidos fondos para
daba1 que tanta manera que pasó por ensi- remozar el puente y también las vías cer-
ma d r la p ñ a qiir está a h ~ x o » 'También c a m s u1 ~ ~ Z T ~ E C ademis
C , d e refurzar !as
los efectos d e las lluvias d e 1611 en Las Pal- defensas laterales d e los márgenes contra
mas fueron muy perjudiciales para sus ve- nuevos crecidas catastróficas. Finalmente,
cinos que dcbicron contribuir para cons- el precedente inmediato a la crecida de
truir el citado puente d e madera, llamado 1713 fue la registrada en 1694, cuando los
vulgarmente '.de palo>>',que ya había sido vecinos d e las zonas de la Herrería y el ba-
reparado por el mcs d c agosto d e aqucl rriv d e San Justo y Pastor se vieron
año. Al unísono, se produjo en dicho alu- sorprendidos dentro d e sus viviendds por
vión la inundación de las calles y viviendas una atronadnra arroyada del barranco que
sitüadñs eii 105 ii-~Ai-geiie~ U d ~ i i u i c . ,C C I ~ I durante varias horas inundo las calles d e
especial virulencia y ruina de las casas ambas zonas y obligó a desalojar numero-
emplazadas c n cl scctor llamado d e la sas viviendas en el segundo barrio citado.
Herrería. Las propias murallas que se había realiza-
Idéntica situación se vuelve a general d o a partir de los anos ochenta en el ba-
en 1613' y, con mavor gravedad, en rranco quedaron destruida, debiendo el
septiembre d e 1615. En esta ocasión la Cabildo contralar a albaiiiles pdrd bu
abundante agua circulante por el cauce del remozamiento y reforzamirntoi.
Guiniguada n o sólo arrasó con el puente,
sino que se ciesborcib anegando con gran EL ALUVIÓN DE 1713 Y SU IMPACTO
violencia las vías más cercanas del barrio
EN LA CIUDAD
d e Vegueta. Las calles d e la Pelota, Carni-
cería y, en especial, la Herrería fueron El ano de 1713 dio comienzo en las is-
inundadas y varias edificios emplazados las con mal augurio, n o sólo por los acon-
allí se vicron arruinados parcial o total- tecimientos negativos atcnazadores d e la
mente. Uno d e los principales propietarios corona sino también por la difícil situación
perjudicados fue el Cabildo Catedral, ya por la que pasaban una importante frac-
que siete d e sus viviendas administradas ción d e su población tras la etapa recesiva
por mandas pías o d e las cuales era pro- d e 1701-1703, período que dejó indeleble
pietario se vieron afectadas. Así, en la calle huella en islas como Fuerteventura y
d e la Herrería se derrumbó una casa alta, Lanzarote ademiís de afectar severamente
donde vivía doña Luisa Ramírez, perdién- en todas las islas a los grupos con menos
dose a partir d e esas fechas no sólo la edi- recursos. A estas circiiiistancias se unió una
ficación sino también el rédito perpetuo d e nueva catástrofe como fue rl llamadn
2.500 marnvedís pagados anualmente al ((diluvio d e 1713,), el cual incidió con dis-
Comunal Grande. 4 ella, se unieron otras tinta aunque notable intensidad en cada
Las catástrofes naturales y el desarrollo urbano: el aluvión de 1713 y su repercusión... 57

una de las islas de la región. En Fuerte- tada fecha «con el dilubio d e aquas que pa-
ventura las lluvias ocasionaron un consi- resió en esta isla el año pasado d e mil1 sep-
derable deterioro d e los principales cami- tesientos y trese, se inundó d e forma dicho
nos d e comunicación entre sus núcleos de zercado (la parcela era la conocida por el
población más importantes, convocando el nombre d e ..La Grama),, sita en el barranco
Cabildu a iodos los vecinos para que, jun- d e Gáldar de la que se pagaba anualmente
to al regidor d e su distrito, se dedicaran a un total d e 3.024 maravedís d e renta per-
componerlos y rehabilitarlos al tráfico has- petua a la Coirddía del Saritísimo Sacra-
ta fiel tiempo oportuno d e arreglarlos mento del lugar), que quedó hecho ba-
totalniente), (ROLDAN-DELGADO, 1967; rranco, y todo t í un pedregdi, d e forma que
206). para que fructificase fue preciso cercarlo,
En Tenerife sus efectos fueron, apa- limpiarlo d e piedras y sorribarlo y costó
rentemente, tan o más debastadores pues, 800 reales,)".
según Viera y Clavilo, la precipitaciones La misma repercusión catastrófica se re-
arreciaron tan abundantes durante toda la gistró rn Moya donde, al arrastre d~ tierra
noche del 24 d e enero, momento d e co- y pérdida d e la cvseclia, se sumó la ruina
mien70 del temporal, q u e el convento de del templo parroquial, bendecido en 1673,
los franciscanos laguneros se inundó esca- rindiéndose uno de los testeros además de
pando los religiosos «con la majestad caerse las campanas al suelo (CABRERA
sacramentada y la insigne imagen del Can- VELEZ, 1993). Parecidas circunstancias se
tísimo Cristo», para tomar refugio en las registran en Las Palmas, tiñendo d e pesa-
casas d e los condes del Valle d e Sdla~ar.Es- dumbre unos inicios del siglo XVIII, como
tc parccc h2hc.r sidu c! incidc.fitt. m 8 s r o ! e co h.. citsdc c c n anterierid~c!, n.?dz ha!a-
vante, siendo socorridos los frailes por los güefios para los habitantes de la ciuddd
citados condes y por el propio Ayunta- donde, a la dantesca crisis con la que se ini-
miento tinerfeno, el cual les concedió una ció el siglo, le sucedió u11 período d c inccr
primera ayuda cifrada en 1.000 escudos tidumbre económica y d e estancamiento
(VIERA, 1982; 315). demográfico, si se compara el crecimiento
La misma interisidad t~ivierurilds pre- de la (ir-heron las ái-ras 1-111-ale5
cercanas a
cipitaciones recogid'is en Gran Cariarid, ella ti con otras ciudades de cierla jerarquía
siendo especialmente afectada la ciudad d e dentro d e la región. Parte d e la población
Las Palmas y ias áreas cosieras Uei riorie de cdr~ipesiri~iq u e ir~iúicioii~i~r~t.~iie
i~di)ídI I U -
la isla. En la segunda se registró la especial trido los efectivos urbanos disminuyó en su
virulencia ocasionada por los barrancos d e flujo hacia 1'1 urbe y Gsta no fue c a p u , co-
Anzo y Garzas que incidieron sobre los nú- mo hasta ese momento tampoco lo había
cleos d e población de Gáldar y Guía don- podido reali~ar,d e aurneritar su vecinddriu
de, además d e algunas viviendas derrui- s6lo a base d e sci crecimiento vegetativo,
das, se vieron seriamente perjudicadas ai- además cie ver como aigunos miembros de
gunas huertas y cercados d e gran grupos urbanos -especialmente I-iortela-
prod~lctividad.La lluvia arruinó gran par- nos y labradores- se desplazaban hacia
te d e la cosecha d e millo y cereales d e ese pagos de población cercanos d e incipiente
año en la comarca noroeste d e Grari Cdna- auge ecori6inicu (Marzagdri, Fondillo, Dra-
ria, además d e ocasionar un impacto nega- gonal, Ollería, Atalaya).
tivo en la mayoría d e las economías La jornada d e enero d e 1713 fue muy
particulares d e sus vecinos. De esta mane- significativa pues durante muchos años se
rd, don Juan del Saz y Tejada, secretario y convertirá en un referente para describir
alg~iacilmayor de la Inqiiisiciíin, rrcorda- un día aciago en la vida de la ciudad. Tal
ba en el tardío año d e 1743, como en la ci- cvmv acvnteció en las avenidas precederi-
Las catástrofes naturales y el desarrollo urbano: el aluvion de 1713 y su repercusión... SY

tes, las partes bajas de los barrios cercanos Audiencia, mandando el regente a un ma-
al barranco se inundaron derrumbándose estro de obras para evaluarla situación, el
varias viviendas pero, en esta ocasión, la cual dio informe de estar las paredes caí-
fuerza de la precipitación fue tal que arrui- das y el paso franco hacia el monasterio e,
nó otros edificios alejados de las tradicio- incluso, hacia la casa del deán Jos6 Benito
nales zonas de incidencia. El propio Cabil- de Loreto. El 7 de octubre el Tribunal dis-
do Catedral, en acción de gracias por no re- puso la venta obligada de la casa a un pre-
gistrarse mayores problemas, instituyó el cio regulado por peritos nombrados a tal
25 de enero de 1715 una misa perpetua de efecto. Finalmente, el 24 de octubre se va-
primera clase, pucs creían que el 26 de ene- loró la vivienda en 860.688 maravedís -
ro de dicho año la desgracia se abatiría so- 656.448 la albanilería, según los oficiales
bre la ciudad pues en dicho día .<seexpcri- Juan Hernándcz y Martín Díaz de Ortega,
m ~ n t óPI mainr rnnflictc~de esta ciudad,. y 204.240 la obra de carpintería, 23.7% del
llevándose el barranco el puente y arrui- total, por Tuan de ~ a r r i o sy Lucas Pérez,
nándose gran parte del pueblo y las in- carpinteros- pagando el monasterio 576.-
nundacioncs con cl orror de no axTerraia- 000 m a r a v e d í s de su tasación ron PI prin-
do la claridad del día más de la siete de la cipal de tres tributos y el resto en dinero
mañana por el re lo^))^. cfcctivoH.
El convento dc San Bcrnardino de Sena, Otra institución perjudicada por la ave-
orden de Santa Clara, fue una de las insti- nida y fuertes lluvias fue el convento de
tuciones más afectadas en su estructura y San Francisco de Las Palmas. En mayo de
eiüriüii-ch. Eesde antes de 1712 e! irtuilas- 1713 e! sargcEto U L U ~ C,L T,,-:-c-
,uLLLLL" Enln/in
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L

Y
terio sostenía pleito con los poseedores del L7aldés, sil síndico, manifestaba que la ca-
vínculo del arcediano Domingo de 12lbitu- pilla de la Virgen de la Soledad, a la entra-
rría Orbea y Salazar pur cuestión de una da de la porlería del convento, .con el ya-
vivienda alta y sobradada adyacente al sado dilubio que la divina magestad tue
convento por que desde allí, «presindiendo servido enbiarnos en el mes de henero pró-
del rexistro que con ellas tenía la clausura ximo pasado, se bino a plomo y siendo pre-
y demás ynterioridades de los ejersisios sisa obligazión de reedificarla,,. La falta de
rreligiososo, siendo materia tan prohibida fondos en el convento obligó a la entrega y
quanto digna de especialisimo remedio», cionacion postmorten a e la capiiia y de su
se observaba el interior del monasterio. El patronato al canónigo don Marcos Sánchez
temporal no sólo ocasionó destrozos en el de Orellana -lo tomaban en su nombre el
convcnto sino que la casa se perdió con el cura del Sagrario Jose de Medina y Betan-
fuerte temporal y «demolieron los muros curt y doiia Ana Sánchez de Orellana, her-
que dibidían el dicho monasterio y habían mana del prebendado- para que éstos la
quedado totalmente unidas sin ningún res- volvieran a construir a cambio de cederle
guardo la clausura>;. su titularidad. La capilla tenía 16 varas de
La situación de desamparo de las nion- largo y se cubriría para su mejor aco1-i-
jas ante las indiscretas miradas exteriores, dicionamiento con vigas de tea. A la vez, el
la necesidad de ampliar el monasterio por citado don José de Medina disponía que to-
el número de profesas y la obligación del dos los materiales necesarios para la obra
propietario de vender, <(porser uriu de los de reconstrucci6n de la capilla se tomaran,
cassos eseptuados en que el dueño estaba como mejor vía para abaratar gastos y co-
obligado,,, incidieron en que las monjas pi- menLar con r a p i d e ~la fabrica, de unas ca-
dieran el reconocimiento del perjuicio de la sas desplomadas por el temporal en lina
destrucci0n de la vivienda y su derecho a hacienda enclavada en el pago de Tafira
adqiiirirln. 1.a polbmica Ilegí, hasta la Real perteneciente al citado canónigo".
A dicha entidad se añadieron otras de sivilitados a hazerlo, y a riesgo evidente de
menor rango aunque d e gran reconoci- n o acudirles a reedificar de perderlas),, n o
miento por los vecinos d e la ciudad, caso dudaban en prolongar el arrendamiento
d e la ermita de San Sebastián, cuyo techo hasta terminado el período y las obras por
y paredes, ante lo tempestuoso d e la jor- parte del mercader".
nada, n u pudieron resistir el volumen d e La imposibilidad d e reconstruir su ha-
lluvia caída. El 15 d e mayo de 1713 Loren- cienda fue también uno de los principales
zo Tejera, capellán real y mayordomo d e la factores que influyeron sobre dona Taciiita
ermita, pedía al Cabildo Catedral una li- d e Figueroa, viuda de don Carlos Descor,
mosna para ayudar a reconstruir el edifi- a la hora d e enajenar una huerta d e árbo-
cio, concediéndosele 14.300 maravedís "l. les frutales con dos horas y media d e agua
De igual manera, el coronel Francisco situada en el barranco d e Las Palmas que,
de Matos debió enajenar una casa terrera <<porcausa de haverse llevado el barranco
e11 la calle d e la Carnicería a Simón Hpr- por PI mes d e henern d e este año mucha
iiández, aunque la transacción fuera un parte d e dicha gucrta y reselarme no se lle-
nefasto negocio para su mayorazgo pues ve más, como ir creciendo los réditos d e di-
sólo pudo hacer el traspaso por una rcnta cho tributo,,, deseaba enajenar para disfru-
anual d e 1.440 maravedís -de ellos 1.152 tar tranquilamente de sus rentas. La venta
para pagar u n tributo perpetuo a favor del se hacía a favor d e Bartolomé Cabrera
convento d e Santo Domingo- ante la mi- Bctnncurt por un total de 106.968 marave-
nusvaloración d e la vivienda, siéndole inú- dís d e los que 48.756, 45,5%, se destinaban
til al mayorazgo «por averla arruinado el a pagar los corridos y abonar el principal
p3J"& q.Gr la nagrs:a<: de u n censo siiuiidü süLie Li prupiccidil d

fuese enviado en los días 26 y 27,)'. favor d e los herederos d e Blas García d e
Además d e las instituciones, fueron Vergara".
mucl-ius los pdriiculares afectados por las Diferente situación era la alegada para
fuertes lluvias, empobreciéndose unos a el traspaso de sus bienes por María Gon-
causa d e no tener más propiedades que las zález, viuda, que vendía al canónigo Juan
clt~strc!/,dclabpor el dliivión ii otros fueron Lordelo d e Tobar un trozo de sitio junto a
perjudicacius con la disrninuciím d e sus las casas del adquiriente por 7.200 mara-
rentas. Estos últimos son recogidos en múl- v e d í ~ tomados
, para reparar la casa d e su
iipies ejempios Uiseminacios por ias fuen- nabitación, en parte calda por las lluvias,
tes consultadas. Así, los herederos d e Bar- ((y no tener otro medio con que poderla re-
tolomé Bendito y María d e la O acordaban dificarn".
prolongar el arrendamiento d e una casa al- Los intentos d e rebajar las rentas d e
ta sobradada, situada en la calle d e la arriendos d e bienes afectados por la lluvias
Carrera del barrio d e Triana, al comerciante o la posterior avenida del barranco fueron
Diego O'Shdndl~dn pvr un tiempo d e die- elevados en este período, con diversas for-
ciocho años -dos períodos d e nueve mas d e abordar el problema por parte de
años-, además d e mantener los otros nue- los propietarios. En abril de 1713 Domingo
ve años en que le fueron entregadas por Marrero suplicaba al Cabildo Catedral se le
una primera escritura subscrita el 18 d e minorara el pago de la renta devengada a
enero d e 1709. La renta anual sería d e favor d e la institución eclesiástica por una
24.000 iiiaravedís, la cual quedaría íntegra huerta y dos casas situadas en el barranco
para gastos en la reedificación del edificio, Guiniguada. Marrero alegaba haber sufri-
ya que con las lluvias se arruinó con tanto d o la desdicha d e dos inundaciones qiir ca-
perjuicio ((que no podremos reedificar ni si le habían arruinado la hacienda, pues e n
con quatro mil1 reales, y hallándonos ynpo- 1694, «que ubo la gran abenida que se Ile-
Las catástrofes naturdles y el desarrollo urbano: el a l u ~ i hd e 1713 y sil repercusicin ... 61

vó el puente, le serscnó mucha parte d e la Caso diferente fue el plasmado en la


tierra, de manera que a costa d e mucho tra- transacción del escribarlo público José Ca-
baxo se podía pagar tan crecido tributo brera Betancurt cn su compra al convento
15.000 maravedís y 30 gallinas anuales- y d e Santo Domingo d e Las Palmas d e unas
aora, en el diluvio presente, no sólo se lle- casas altas sobr'idadas enclavadas en la ca-
vó el barranco mucha parte de la tierra, si- lle Guillén d e Ayala del barrio d e Vegueta.
no se rrobó d e la agua del cielo lo mexor La vivienda fue traspasada en diversas
d e dicha tierra y, asímesmo, se caieron las ocasiones a personas que la dejaron «dete-
casas, que la que esti contigua al barranco, reorar de calidad que quedaron del todo
aunque se rredifique, no puede ser a\ itable ynabitables,>, siguiendo el convento ejecu-
por el rriesgo en que está y se nesesita mu- ción contra los dueños d e la casa, a los que
dar las dichas casas y fabricarlas en la yar- se le quitó para rematarlas, aunque nadie
te superior d e dicha guerta y hacer muchos las quería adquirir, más aún, (<quecon el
que son mili co.;tosos
r r e p r o s d e s~>rc.<;, dil~ihinqiir qe esprrimrntn rstr prrsrntr
por el rrcsguardo d e dicho barranco>,. Pe- año haverse detereorado del todo,,. Por
día la rebaja del tributo, ya que hacía trein- tanto, aprovecliando su rebaja gracias a los
ta años s6lo s e pagaba por l a tierra 10.000 estragos hechos por las prccipitacioncs d c
maravedís y 20 gallinas y él había elevado 1713, Cabrera las consiguió en un precio
con su esluerzo dicha contribución, pues global d e 109.632 maravedís a cuyo rGdito
las pérdidas habían sido cuantiosas e im- perpetuo sc dcbía sumar otros 4.800 anua-
posible d e asumir por su economía, pero el les a favor d e la capellanía d e Hernán Mo-
Cabildo Catedral sólo accedió a renovarle ro. Días despues, el citado comprador, jun-
por otras ire5 vicicis s u poscsiuii L i úlii- de Gsoi-io, e :hija pr-
iü ii s u m u j c ~ icui-~üi-
,
ma era la d e su mujer, María del Carmen- día al licenciado Matías Cabrera k á r e z ,
y establecer la renta en 12.500 maravedís y mayordomo d e la capellanía d e Hernando
30 gallinas anuales, además d e obligarse a García del Castillo, la entrega a censo de
Domingo a reedificar y tener reparadas las u n total d e 95.748 maravedís cuyo destino
viviendas". wría la reedificación d e la citada pro-
Idéntica petición hacía Kosa María Fa- piedad".
rías al mayordomo d e la manda pía del La magnitud de la catástrofe, unida a la
racionero Alonso Guillfn dc Talavera, ya recesión generalizada registrada en la re-
que su casa terrera, situada en la calle ma- gión, fue uno d c los factores basicos d e un
yor del barrio de Triana, la había adquiri- poder otorgado a don Juan Antonio Gon-
d o en 1700 por 6.240 maravedís d e renta zález, vecino d e la Corte, por los escribanos
perpetua anual pero, tras las lluvias d e d c la ciudad Alejandro de Mcdina, Lucas
1713, se cayó la vivienda quedando ella d e Betancurt Cabrera, Esteban I'erdomo
desamparada por tener a su marido en Castellano, José Rodríguez Ferrer y José
América. Rogaba un nuevo aprecio d e la Cabrera Betancurt- con el deseo d e que
propiedad pues las paredes se encontraban González conlpareciera ante Felipe \' y le
rajadas, la madera sin poderse usar y estar, pidiera la suspensión d e la cantidad otor-
en general, la edificación para scr demoli- gada para el indulto ofrecido por los escri-
da. Los apreciadores, Juan Hernández, ma- banos ante la visita que cada diez anos se
estro albañil, y Juan d e Barrios, maestro solía mandar desdc la Corte con la intcn-
carpintero, tasaron la vivienda y materiales ción de supervisar los oficios, «en atensión
en 70.416 maravedís -de ellos 8.448, a la mucha pobrcssa con que nos hallamos,
I1,Y'%, sírlri la nhra d r madera- lo que per- v ov con mavores motibos en fuersa del
miti6 rebajar la renta anual a sólo 2.346 ma- orroroso cxtrago quc hiso en esta dicha ys-
ravedí~'". la el diluvio particular que sobrebino en el
62 Pedro C. Quit2tnm A n d r k

mes próximo pasado en los días veinte y de desamparo y precariedad ante los dic-
seis y veinte y siete, de más de las conti- tados de la naturaleza quedó patente en el
nuadas llubias que hubo los días antc- informe evacuado por el Ayuntamiento a la
~edentesn'~. corte en un pliego de demandas de ayuda
Incluso, en fechas posteriores a estas to- para las reformas a emprender en la ciudad
rrenciales lluvias, sus estragos seguían a fines del siglo XVIII. Los regidores deci-
siendo paradigmáticos para muchos wci- dieron enviar una misiva al monarca cn
nos que se vieron afectados en menor o 1794 para obtener los fondos precisos para
mayor grado con la virulencia de la tor- ejecutar algunas obras públicas en los ba-
menta. A la hora de elaborar su testamen- rrios de la ciudad, sacando, si era posible,
to, 20 de mayo de 1716, el deán Jos6 I3riii- los caudales necesarios para costearlas del
to de Loreto evocaba los cuantiosos de- fondo de propios de la isla.
sembolsos r e d l i ~ d d ~en
b su hacienda de El informe es realizado por el regidor
T2fir2 p2rZ pa!i2r 1. u c a s i u n u ~r
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-T-c-i-d.-n-r - - . ~ r nIr r ~ h -2-l- -l n- cn n-r lln. m a-n .A-a-.-
n -R.-n m U A -A A A
. A

el agua, donde se vio obligado a reedificar to del Cabildo registrado el 7 de febrero de


sus casas y bodegas desde los cimientos, al 1794, donde daba cuenta de todas las obras
arruinarsc totalmente, además de hdcrr las y reparaciones necesarias para remozar las
obras necesarias para proteger de forma murallas de Las Palmas, los castillos, los
adecuada la ermita que allí tenía construi- muros del paseo de recreo construido en
da y d granero, e11 düiide ~ L ~ LUIM U pdred San José, caminos de salida hacia los nú-
de mampostería para resistir otra posible cleos rurales y el puente de comunicación
catástrofe. En la casa de su vivienda de Las entre los barrios de la capital.
T'aimas ios gastos ocasionatios por ias iiu- CUILrcspcciu 'ii prubierrid de ids aveni-
vias se limitaron a la construcción de una das del barranco, las inundaciones y las
cocina caída'". reiteradas destrucciones del puente se se-
ñalaba que los estribos sustentantes de es-
EL AYUNTAMIENTO DE GRAN ta construcci6n estaban .<muidescarnados
CANARIA Y SUS INTENTOS DE y maltratados, en peligro de batirse dicho
S O L U C I ~ NDEL PROBLEMA puente en qualquiera avenida y que del
mismo modo están sus paredes de apollo y
Las avenidas catastróficas del barranco todas las que defienden los referidos va-
G ~ i l l i g ~ d dbed V U ~ ~ ~ ~ I dL Irepetir
I I a iv iar- rrios por un costado y otro del varranco
go setecientos sin alcanzar a vislumbrarse que divide esta poblasión en dos partes, la
una soluciím adecuada al problema por qual en diferentes puestos, como son por el
parte de las autoridades, multiplicándose frente de las quatro esquinas y bocacalles
los gastos en el arreglo o total reconstruc- de Triana y Carnesería, se hallan sin mura-
ción del puente, el periódico remozamien- lla ni reparo que contenga las aguas de di-
to de las ciefensds laterales de íos paseos cho furioso torrente, ymposibilitando el
adyricentes al curso de agua y la ruina de paseo de la marina que acava de hacerse a
viviendas cercanas al cauce. La falta de mucha costa». Un informe mandado a rea-
fondos en el arca del Ayuntamiento, la lizar por el alcalde mayor interino, licencia-
recesión económica ocasionada en la isla y do Fernández de Ocampo, a los maestros
los diversos deseinbolsos realizados en de albañilería Agustín Pvlartín, Vicente Fal-
obras de refvrma y mejoramiento en los cón y Manuel del Carmen y a los maestros
abastecimientos de Las Palmas, impidieron de carpintería Francisco Cabra1 y José de
dar solución adecuada a los problemas Santa Ana,. evacuado rl I í l d r fpbrprn,. f i i r
generados por las cíclicas crecidas del ba- determinante sobre este aspecto. Se decía
rranco divisor de la ciudad. Esta situación que los soportes del puente estaban muy
Las cat6strofcs naturales y cl dcsarrollo u r b a n o : el aluvión d e 1713 y su repercusión ... 63

deteriorados y destrozados <<porlas esca- rranco, a peligrosas inundaciones e n es-


vaciones que cavan el torrente del expre- pecial las de la Herrería, Carnicería y La
sado barranco en tiempo de ibierno, pues Pelota- <<dedonde, viniendo mui crecido,
viniendo, como viene, regularmente mui no es difícil pueda extenderse el torrente,
crecido por las aguas que recoge desde la entrando por una de las prinsipales calles,
cumbre, suele traer o trata rodar piedras qual es la de la Pelota, en cuio caso, se de-
mui crecidas, troncos de árboles y otras co- xa conciderar el riesgo y peligro de su ve-
sas de igual gravedad que, tropezando con cindario>>.La única manera de eludir este
los pies que sostienen dicho puente, los ha- problema era prolongar las murallas de
cen estremecer y lo han dexado en un es- contención por la parte situada en el barrio
t a d o d e avatimientm. Tras reconocer la es- de Triana en el tramo comprendido entre el
tructura y comprobar su estado, los peritos puente y el mar, donde podían haber un to-
acurisejaban gastar el dinero suficiente pa- tal de 180 varas de largo, permitiendo así
r l hacer tres estrihns de cantería asentada rondiicir el h a r r a n r n r>nr e1 centro d r sil
y sujeta con planchas de hicrro, en forma cauce y construir una nueva calle entre la
triangular, oponiendo el filo al propio cau- ermita de Nuestra Señora de los Remedios
ce del barranco, y m r a que despida por los y el barranco, saliendo en Iínca rccta desdc
ojos sin que le ofendan las piedras grandes, el puente hasta el paseo de la marina. 'So-
ni vtrds cosas que traigan en los fuertes das las obras a realizar permitirían la se-
alubiones),. Del mismo modo, para evitar guridad de la población y comcnzar la fA-
la reiterada excavación al pie de los estri- brica de la proyectada posada contigua al
bos ocasionada por el agua turbulenta se puente. La cantidad estimada para la se-
debía empiear una notdbie ccmiiUdU UC d ~ - &uiiÚ;i üb1;i sc iilbaba Ti1 Un i o t d de
gamasa en asegurar los cimientos. El costo 1.422.900 maravedís"'.
de esta obra era tasado en 280.500 marave- A este informe inicial se adjuntó cl de
dis. Con ello se evitaría la destrucción de los citados carpinteros, en t l advertían de
la construcción, la de inundaciones en la que el puente estaba en peligro de <<abatir-
ciudad y que el puente, una ve7 destruido, se, siempre que sobrevenga alguna fuerte
sirviera de obstáculo propicio para que las Ilubia)>,en especial por la cantidad de pie-
aguas se desbordara. En otro presupuesto dras y troncos arrastrados desde la zonas
aparte se evaluaba las obras a realizar cn de cumbres y medianías, además de incre-
las murallas situadas en cada extremo del mentarse el caudal del Luiniguada a unos
barranco, todas bastante deterioradas, la pocos kilómetros cauce arriba de la ciudad
mayoría abiertas en numerosos tramos, es- con la incorporación de los barrancos se-
pecialmente las emplazadas en el lado del cundarios de la Higuera, Utiaca y Los
barrio de Triana, exponiendo a las vecin- Chorros. Aconsejaban, como los maestros
dades situadas a ambos márgenes a grave albañiles, sc hiciera un puente cimentado
peligro <<aque dicho torrente las inunde y en argamasa, ((haciéndose de cantería en
arrase, como sucedió por el mes de marzo figura triangular», de un ancho superior a
del año próximo pasado, que se llebó una las tres varas y media que tenía hasta en-
hasera de cassas al mar, inutilisando el tonces, <<porquesiendo el único tráncito
tráncito del nuevo paceo que por aquel que ha¡ de un barrio para otro, apenas ca-
parage se acavaba de hacer con mucho ve e1 concurso de la gente quando pasan
costo». procesiones de Semana Santa o hay algu-
Los albañiles advertían del elevado pe- na festividad clásica sin exponerse a peli-
limn qiie viponía la falta de defensas a la
- 0 ,g.ros».
, acordando que la obra se elevaría a
altura de las principales calles de la urbe, las sumas indicadas, siendo un desembol-
expuesta, por su cercanías al mar y al ba- so menor si se comparaba con el efectua-
d o 30 años antes en el mandado a cons- en la ciudad con el nuevo plan d e carre-
truir a José d e Santa Ana en 528.000 mara- teras.
vedisZ1. Las obras del puente concluidas en 1815
Pero la construcción no llegó a reali- no evitaron la repetición d e nuevos episo-
zarse ante la crónica falta d e fondos del dios de pánico ante las crecidas del ba-
Ayuntamiento de Gran Canaria, los in- rranco, alguna d e ellas d e gran rndgiiitud
mensos gastos generados por las obras d e como las registradas a lo largo d e la centii-
conducción d e agua potable a las diversas ria decimuní)nica, siendo una de las más
fuentes d e la ciudad, el empedrado d e las destacadas la registrada en 1886, la cual
calles, la imposibilidad d e contribuciones d r r a d t ~ d la
d fachada del mercado del pes-
por parte del Cabildo Catedral, ni~merosas cado de Vegueta (VERNAU, 1982).
antaño, por estar cunstruy6ridose la Cate-
dral o las demandas d e ayiidns económicas
CONCLUSIONES
reali~adaspor parte d e la Corona.
Las reformas urbanas d e finales del si- Las catástrofes naturales que afectaron
glo XVIII emprendidas por los corregidores a la ciudad d e Las Palmas estuvieron linii-
d e la isla fueron sólo meros remedos en la tadas casi siempre a los cambios generados
b ú s q ~ ~ e ddae una solución del problema. en los procesos meteorológicos. La alter-
Las inversiones y mejoras en la ciudad nancia d e prolongadas sequías o d e etapas
efectuadas por los corregidores Cabada, d e pertinaces precipitaciones fueron una
Cano o Eguiluz fueron muy significativas constante en el Antiguo Régimen que agra-
en la estructura urbana y d e abasteci- varon sus coiisecucncias sobre los vecinos
miento d e Las Palmas pero d e escaso relie- d e la urbe y d e sus hienrs inmiirhlrs a raii-
ve en la solución d e uno d e los principales sa d e la falta d e previsión, la estructura de
problemas como era el ocasionado por las la ciudad, la carencia d e un plan urbanís-
crecidas d ~ hnrrnncn
l L'iiinig~inda.Scílc> a tico o la cr6nica falta d e recursos para
partir de 1814 se llevó a cabo la construc- afrontar las mínimas obras d e acondicio-
ción de un puente d e sillería capaz d c so- namiento.
portar los embates d r las tiirhiil~ntasagiias T.as soluciones a las a\,enidas del ba-
d e arroyada, aunque no tuvo tanta efrcti- rrancn Guinigiiada no así d e los efectos
vidad en amortiguar el impacto de Lis cre- causddos directamente por las precipita-
cidas sobrr la i ~ r h r F1 . p i ~ r n ft i~i concliii-
~ r i n n ~ s er>n
, rnnnrid-s p ~e!i ~1.11goa i ~ n q ~ ~ e
d o e n diciembre d e 1815 siendo en su tota- nu fueron p s i b l e d e realizar en una 6po-
lidad costeado por el obispo de la di6cesis ca, desde finales del siglo XVII y comien-
-un total d e 7 650 0110 niaravedís-, Ma- zos d e la siguiente centuria, donde la rece-
nuel Verdugo Alhiturría (DENIZ, 1804). El sión económica no sólo empobreció las ar-
trazo y r o b u s t e ~de Id vbra le permitieron cas d e la máxima entidad insular sino que
- -. . - -. e! ~ -.SL.E Qde !ec z f i ~ vs de !aC,,'.\re-
cnnnrtar
S A
s. exten&:'>(: las ccvnom$ns pl,rticU!urcs &
nidas hasta su destrucción por la piqueta la mayoría d e las instituciones localizadas
del progreso a comienzos de los años 70 en la ciudad y a las d e sus propios habi-
del siglo XX, en las reformas cinprcndidas tantes.
[.as catástrofeq natiiralrs y e1 desarrollo urbano: el aliivión d e 1713 y sil reperciisión ... 65

NOTAS

1 Arcfiivo Histórico Provincial de Las Palmas. condiciones del contrato eran las de empe-
Protocolos Notariales. TLegajo: 1.430. Fecha: 7ar el 26 de julio; poner los oficiales necesa-
1695. El chantre Melchor Borges del Manza- rios; abrir los cimientos todo lo profundo
no recordaba en su testamento, fechado en que se pudiera, siendo reconocida esta par-
1695, que por culpa de la avenida de 1694 se te de la obra por el maestro mayor Luis Bá-
habían arruinado una casa dc dos piso y otra c z Marichal; pondría Hernández los ripio3
terrera compradas a su sobrino, don Diego d e una vara de ancho, tres tapias de alto y
Borges, situadas junto al puente. D e s p ~ ~ é s d e dos palmos y medici de grueso; traería a su
la arroyada 1x0 habían quedado de ellas ni el cosla 30 canlos para ajustar la sillería deba-
solar. jo de puente, con un largo y grueso cada una
2 A.H.P.L.P. Protocolos Notariales. Legajo: d e tres palmos y medio, pagándosele a 96
2.599. maravedís el canto. En 1694, serán los ma-
3 A.H.l'.L.I'. l'rotocolos Notariales. Legajo: estros albañiles Cristóbal Báez y Cristóbal
987. Fecha: 20-7-1611. El Cabildo de la isla Iiamos los encargados d e aderezar la citada
acordaba con Pedru día^, cdrpinterv, a que inurdll'i del barranco, «que se cayú con las
este cortara toda la madera necesaria para avenidas». Las condiciones eran las de co-
hacer la fibrica necesaria para reconstruir el menzar cl 23 dc junio la obra; construir el
puente. La cantidad seria: 12 palos de bar- lienzo destruido desde los cimientos con
buzano de 28 pies de largo por 1 de aiicliu; piedra y cal, el grosor de los cimientos sería
12 jabarcones d e 10 pies de largo y medio de de una vara, hasta las tres tapias de alto, y
ancho; 26 tozas para tablones de 12 pies por de allí arriba de dos y medio palmos; cada
1,s: y ted.as !as maderas para barandillas, tapia se ~ a g a r i aa 430 maravedis, ~réase
pasamanos y listones. El 15 de agosto la ma- A.H.P.L.P. Protocolos Notariales. Legajos:
dera contratada estaría puesta en el lugar de 1.441 y 1.444. Fechas: 23-7-1688 y 20-6-1694.
Moya, desde donde se cargaría en carretas h A.H.P.T..P. Protocolos Notariales. T.egajo:
de bueyes hasta la ciudad. 1.629. rolios. 19-35. Fecha: 1743.
4 En ese ano el Cabildo de Gran Canaria con- 7 Archivo Cabildo Catedral de la Diócesis de
certaba con Luis Báez, maestro del oficio de Canarias. Actas del Cabildo. Tomo XXVIII.
cantería, la realización del puente de piedra 8 De la cantidad otorgada a censo, el vende-
con las mismas caracteristicas físicas que el dor toniab,~192.000 niarabedis para abonar
arrasado por el barranco. T.o armaría encima parte de la dote de doña Catalina de San
de :üs ri~ii;cniris dcj üiii;guu, e: cua: k i h Iüan E-\ an5ciiata, = u hija. E: 3 dnz n ü i - i e ~ n b ~ c
cuatro arcos, con la obligacih de ponerle fray Rliguel de Mesa. secretario de la pro-
cintas de cantería y terraplenes conformados vincia de San Diego de Alcalá, para justifi-
cmn tierra y cal. T,a l o n g i t ~ ~del
d puente sal- L-al- la L-lllllprd ~ f ~ l ~ l l lpor
a c l el
~ l~l~llla~l~l-i~l,
varía el espacio situado entre la casa de Ro- decía que la vivienda era ,.para acabar de
que Díaz, en el barrio de Vegueta, y la pla- abrir la calle que está comensada, para que
ceta de la ermita de Nuestra Señora de los quede el convento ayslado y sin arrimo a ca-
Remedios. El Cabildo le daría las cimbres de sa ni huertas de personas seglares)), vease
madera y Ráe7 se comprometía a entregar la A.H.PT..P Protocolos Notariales. Legajo
obra Lerininada en octubre de 1613. E! pre- 1.476. Fecha: 28-11-1713.
cio del puente fue evaluado en 274.560 ma- 9 A.H.P.L.P. Protocolos Notariales. Legajos:
r a v e d í ~ , adelantándose para la cantería 1.516 y 1.523. Fecha: 24-5-1713. Las propie-
72.000, véase A.H.P.L.P. Protocolos Notaria- dades de Orellana habían sufrido los emba-
les. Legajo. 946. Fecha. 7-3-1613. tes de las avenidas del b a ~ ~ a l Guiniguada
~co
5 En 1688 se adjudicó a Nicolás Hernández en 1694, cuando el agua derruyó su casa de
Correa, oficial d e albañil, el a d e ~ e ~ dec 10s
~ vivienda donde hacía poco había construido
estribos de! p e n t e , hastante det~riorñdos un xniuro p r v2!or de 96.nOO m.2ravdis. A 12
dcsdc la última avenida, al rematar Cste el capilla de La LTirgendc la Soledad Ic dejaba
valor de cada tdpia en 816 maravedís. Las varios candelabros de plata, diwrsas contri-

OUnversdad de a s Fanas d? (,ran Canara i t o e c a U n u e s t s r i M e m m i D g t a le C a n i r i s 20815


buciones en cera y la dotacihn d e la proce- go; una harienda de viña con casas y ocho
sión del Viernes Santo con un total de 2.112 días y noches de agua en el Alcaraván de
maravedís anuales, véase A.H.P.L.P. Sección: Telde; casas altas sobradadas en dicha loca-
Convrntos. 20-6 Fecha: 16-10-1701. lidad; más una suerte de tierra en el Lomo
10 A.C.C.D.C. Actas del Cabildo. Tomo XX\'III. de Bristol, todo por más de 672.000 mara-
11 A.H.I'.L.I'. I'rotocolos Notariales. Legajo: v e d í ~ ,véase A.H.P.T..P. Protocolos Nota-
1.323. Fecha: 17-2-1713. riales. Legajo: 1.479. Fechas: 24-4-1713 y
12 Los herederos eran Francisco de Torres y 18-5-1713.
María de la Encarnación, marido y mujer, 18 A.H.P.L.P. Protocolos hotariales. Legajo:
doña Adriana Laniy y Antonio Rodríguez, 1.479. Fecha: 21-2-1713.
curador de dos hijos menores, vcasc 19 A.C.C.D.C.Tomo 1 de Tcstnmcntos.
A.H.P.L.P. Protocolos Notariales. Legajo: 20 Archivo Histórico Nacional. Consejos Supri-
1.479. Fecha: 21-2-1713. midos. T egajo: 1.532. Expediente 13.
13 La huerta traspasada la había comprado 21 Los carpinteros, para abaratar la obra, decí-
Descor al propio Bartolomé Cabrera Betan- an que se utilizaran las maderas del anterior
x r t e! 16 de f e h r e r c de 1702, ~ . é ~ c e p ' w n t e . d.den&, se c c x p r a r í a ~ 42
. tczaci de
A.H.P.L.P. Protocolos Notariales. Legajo: madera a 1.530 maravedís cada una; 15.937,5
1.516. Fechd: 15-3-1713. se invertirían en su corte; 1.912,5 en el trans-
14 A.H.P.L.P. Protocolos Notariales. Legajo: porte; se comprarían 16 vigas dobles de 13
1.516. Fecha: 16-2-1713. varas dc largo a 48.960 cada una; n ellas se
15 A.H.P.L.P. Protocolos Notariales. Legajo: sumaban otras 42 vigas de 7 varas por un to-
1.516. Fecha: 1-4-1713. tal de 67.320 maravedís, mas clavos y otras
Ih A.H.P.1 ..P. Protocolos Notariales. Legalo: maderas que elevaban el gasto tina1 de car-
1.530. Fecha: 22-5-1713. pintería a 474.535 niaravedís, véase A.H.N.
17 Hipotecaba un cercado situado en la porta- Consejos Suprimidos. Legajo: 1.532. Expe-
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Las catástrofes naturales v el desarrollo urbano: el aluvión d e 1713 v su ieriercusión ... 67

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