UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES
LICENCIATURA EN COMUNICACIÓN
EL HOMBRE ESTRUCTURALISTA
ROLAND BARTHES Y LA SEMIOLOGÍA
UNIDAD DE APRENDIZAJE: ESTUDIOS CRÍTICOS DE LA COMUNICACIÓN
(Núcleo Sustantivo – Área de Docencia: Disciplinarias de Comunicación)
Material Didáctico elaborado por:
Mtra. Anaid Pérez Monteagudo
Octubre de 2016
Propósitos de la Unidad de Aprendizaje
a. Conocer las perspectivas teóricas y
metodológicas desarrolladas en Europa por
la corriente crítica.
b. Distinguir a la Escuela Crítica de
Frankfurt y los posteriores desarrollos de la
corriente estructuralista.
Objetivo de la presentación
• En las siguientes diapositivas se presentará un recorrido teórico por las principales
aportaciones conceptuales que Roland Barthes, el semiólogo francés, legó para el
estudio de la Comunicación desde el paradigma del estructuralismo, apoyado en las
bases de la Lingüística, la Teoría Crítica y el diálogo crítico pero complementario con
la Semiótica
• Se busca que el alumno tenga tanto la capacidad de abstracción conceptual como de
actitud intelectual para asumirse como el “hombre y su imaginación estructural” que
Roland Barthes postula, es decir, aquel que asume todo lo que percibe, analiza y
comprende como un signo en relación con otros, y a la sociedad como una
estructura profundamente simbólica.
Objetivos de aprendizaje
1. El alumno reconocerá los
fundamentos conceptuales y
metodológicos del paradigma
estructuralista de la Comunicación,
específicamente desde las
aportaciones de Roland Barthes.
Objetivos de aprendizaje
2. El alumno propondrá y aplicará
un modelo de análisis
fundamentado en los conceptos de
Roland Barthes sobre la actividad
estructuralista y las conciencias del
signo.
La actividad estructuralista
UNIDAD DE COMPETENCIA:
III. Comprender el origen y el desarrollo teórico y metodológico del
estructuralismo, con bases lingüísticas y antropológicas, para abordar el
análisis de la realidad como una estructura social basada en sistemas
significantes y proponer productos comunicativos adecuados a los
códigos y referentes simbólicos del entorno cultural de intervención.
ROLAND BARTHES
(1915 – 1980)
¿Qué es el estructuralismo?
Hay que remitirse a
emparejamientos como los de
significante-significado
y
sincronía-diacronía
para aproximarse a lo que
distingue al estructuralismo de
otros modos de pensamiento.
Hombre estructural
Definido no por sus ideas o sus
lenguajes, sino por su imaginación, o
mejor aún, su imaginario, es decir, el
modo con que vive mentalmente la
estructura.
El objetivo de toda actividad estructuralista es
reconstruir un “objeto”, de modo que en esta
reconstrucción se manifiesten las reglas de
funcionamiento de este objeto.
La estructura es pues, en el
fondo, un simulacro del objeto
Simulacro dirigido, interesado, puesto
que el objeto imitado hace aparecer algo
que permanecía invisible, o, si se prefiere
así, ininteligible en el objeto natural.
El hombre estructural toma
Lo real
Vuelve a recomponerlo
=
Lo descompone
Entre los dos tiempos de la actividad
estructuralista, se produce algo nuevo.
El simulacro es el intelecto añadido al objeto.
Los fines de la actividad estructuralista se
encuentran indisolublemente ligados a una
técnica determinada:
Se recompone un objeto para
hacer aparecer funciones
Por eso se habla de actividad,
más que de obra estructuralista.
La actividad estructuralista
comporta dos operaciones típicas
Primera operación: Recorte
Recortar el primer objeto, el que se da a la
actividad de simulacro equivalente a encontrar en
el fragmentos móviles cuya situación diferencial
engendra un determinado sentido; el fragmento en
sí carece de sentido, pero es tal que la menor
variación aportada a su configuración produce un
cambio del conjunto.
La operación del recorte produce un primer estado
disperso del simulacro, pero las unidades de la estructura
en modo alguno son anárquicas; antes de ser distribuidas
y encerradas en la continuidad de la composición, cada
una forma con su propia reserva virtual un organismo
inteligente, sometido a un principio motor soberano; el de
la menor diferencia.
Paradigma
Una reserva, tan limitada como sea posible,
de objetos, fuera de la cual se llama, por un
acto de cita, al objeto o unidad que se quiera
dotar de un sentido actual.
Lo que caracteriza al objeto paradigmático es
que, respecto a los demás objetos de su
clase, está en una cierta relación de afinidad
y de desemejanza: dos unidades del mismo
paradigma deben parecerse un poco para
que la diferencia que las separa tenga la
evidencia de un resplandor.
Segunda operación: Ensamblaje
Una vez propuestas las unidades, el hombre estructural
debe descubrirles o fijarles reglas de asociación. Lo que se
produce en este estadio segundo de la actividad de
simulacro es una especie de combate contra el azar.
El simulacro no devuelve el mundo tal como lo ha
tomado. El estructuralismo manifiesta una categoría
nueva del objeto, que no es ni lo real ni lo racional, sino lo
funcional.
Además, saca a plena luz el proceso propiamente
humano por el cual los hombres dan sentido a las cosas.
Homo significans
Nuevo hombre de la investigación
estructural.
El estructuralismo no retira la historia
del mundo: trata de ligar a la historia,
no sólo contenidos, si no también
formas, no sólo lo material, sino
también lo inteligible. No sólo lo
ideológico, sino también lo estético.
PAUSA #1
PARA RECORDAR QUE:
• La actividad del hombre estructuralista se
desarrolla por medio de dos operaciones de
carácter intelectual:
– El recorte, en el que se identifican y separan, así
como se nombran los componentes de un texto
– El ensamblaje, en el que se recompone el texto o
entidad significativa previamente recortada pero
no para repetirla sino para hacer emerger un
sentido nuevo
PAUSA #1
PARA RECORDAR QUE:
• En el proceso de su actividad estructural los
estudiantes de Comunicación encuentran
otras unidades analíticas entre el recorte y el
ensamblaje:
– El simulacro del objeto analizado, uno que revela
sus propiedades desde el intelecto del analista
– El paradigma, que se establece como una
reserva de signos con características apenas
diferencias bajo el principio de la menor
diferencia
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
Propuesta de actividad #1:
– Crea un cómic: Inventa personajes, situaciones y una
trama discursiva muy básica para que puedas dibujar al
menos diez viñetas así como el diálogo entre personajes y
su ubicación en un escenario mínimo.
– Aplica el modelo de análisis estructural en sus dos
operaciones fundamentales a tu propio cómic, y escribe
en prosa las reflexiones a las que te llevó el recorte, el
ensamblaje, la atribución de un simulacro, un paradigma
así como el principio de la menor diferencia (que puedes
ejercitar comparando tu cómic con otros de personajes ya
conocidos)
La imaginación del signo.
Todo signo implica tres relaciones:
1. Una relación interior, la que une su
significante a su significado
Relaciones exteriores
2. Virtual: une el signo a una reserva específica
de otros signos, de la que se le separa para
insertarlo en el discurso
3. Actual: une el signo a los otros signos del
enunciado que le preceden o suceden.
En el primer tipo de relación aparece
claramente en lo que suele llamarse un
símbolo.
cristianismo
Llamaremos a la primera relación,
relación simbólica.
El segundo plano de relación implica la existencia, para cada
signo, de una reserva o “memoria” organizada de formas de la que
se distingue gracia a la menor diferencia necesaria y suficiente
para operar un cambio de sentido
Prohibición
Llamemos a este segundo plano de relación,
relación paradigmática.
Según el tercer plano de relación, el
signo ya no se sitúa en relación a sus
“hermanos” (virtuales) sino en relación
a sus “vecinos” (actuales).
a b c
Llamaremos a la tercera relación,
relación sintagmática.
El estructuralismo, en concreto, puede
definirse históricamente como el paso de la
conciencia simbólica a la conciencia
paradigmática: hay una historia del signo,
que es la historia de sus “conciencias”.
La conciencia simbólica ve el signo en
su dimensión profunda, podríamos casi
decir geológico, puesto que para ella, el
escalonamiento del significado y del
significante es lo que constituye el
símbolo.
Tiene conciencia de una especie de relación
vertical entre la cruz y el cristianismo: el
cristianismo está bajo la cruz, como una masa
profunda de creencias, valores y prácticas.
La verticalidad de la relación
comporta dos consecuencias:
1.
La relación vertical tiende a parecer solitaria: el
símbolo parece mantenerse erguido en el mundo
2.
Esta relación vertical aparece forzosamente como
relación analógica: la forma se parece al contenido,
como si a fin de cuentas estuviera producida por él, de
modo que la conciencia simbólica quizás a veces
encubre un determinismo mal liquidado
Para la conciencia simbólica, el símbolo
es, más que una forma (codificada) de
comunicación; sobre todo un instrumento
(afectivo) de participación.
La conciencia paradigmática define el sentido, no
como simple encuentro de un significante y de un
significado, sino, como una verdadera “modulación
de coexistencia”; sustituye a la relación bilateral de
la conciencia simbólica.
La conciencia sintagmática es la conciencia de las
relaciones que unen los signos entre sí al nivel del
discurso mismo. Esencialmente obligaciones,
tolerancias y libertades de asociación de signo.
De las tres conciencias, ésta es la que puede mejor
prescindir del significado: más que una conciencia
semántica es una conciencia estructural.
El signo no es tan sólo el objeto de un
conocimiento particular, sino también el objeto
de una visión.
El semiólogo ve al signo moverse en el campo
de la significación, enumera sus valencias,
traza su configuración: para él, el signo es una
idea sensible.
La conciencia simbólica implica una
imaginación de la profundidad; vive el
mundo como la relación de una forma
superficial. La relación de la forma y del
contenido está incesantemente impulsada
por el tiempo (la historia), la
superestructura desbordada por la
infraestructura sin que nunca pueda llegar
a captarse la estructura misma.
La conciencia paradigmática, por el
contrario, es una imaginación formal; ve
el significado ligado, como de perfil, a
algunos significantes virtuales, de los
que es a un tiempo próximo distinto. Ya
no ve al signo en su profundidad, lo ve
en su perspectiva.
La imaginación sintagmática ya no ve el signo
en su perspectiva, sino que lo prevé en su
extensión: sus vínculos antecedentes o
consecuentes, los signos que lanza hacia
otros signos.
La dinámica de la imagen es también aquí la de un
ensamblamiento de partes móviles , sustitutivas, cuya
combinación produce sentido, o un objeto nuevo. Se
trata de una imaginación propiamente fabricativa.
PAUSA #2
PARA RECORDAR QUE:
• Todo signo implica tres relaciones, una
interior y dos exteriores, definidas por la
significación que produce en relación con
otros:
– Relación simbólica: El signo consigo mismo
– Relación paradigmática: El signo en relación con
otros según su semejanza o diferencia
– Relación sintagmática: El signo en relación con
otros según propiedades de la estructura
PAUSA #2
PARA RECORDAR QUE:
• Desde el reconocimiento de los tres tipos de
relación anteriores, se encuentran también tres
tipos de conciencias definidas por Roland Barthes
como:
– Conciencia simbólica: Ayuda a identificar los signos
peculiares
– Conciencia paradigmática: Ayuda a configurar las
reservas de signos que organizan los textos y
discursos
– Conciencia paradigmática: Ayuda a hacer inteligibles
los signos dispuestos en una estructura
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
Propuesta de actividad #2:
– Exposición de fotografías tomadas por los alumnos
en las que se representen alegóricamente los tres
tipos de conciencia que se desprenden del análisis
estructuralista según Roland Barthes.
– Cada fotografía se acompañará de un argumento por
escrito en el que se justifique conceptualmente la
relación de la fotografía en sí misma, o de los
elementos que retrata, como ejemplos de conciencia
simbólica, paradigmática o sintagmática.
Nada de lo que se construye hoy en el
mundo escapa de sentido.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
BARTHES, Roland (1990): Mitologías, México, Siglo XXI Editores.
FERNÁNDEZ COLLADO, Carlos y Laura Galguera (2009): Teorías de la comunicación, México, Mc-Graw-Hill.
MATTELART, Armand y Michelle (1997): Historia de las teorías de la comunicación, España, Paidós.
PÁEZ DÍAZ DE LEÓN, Laura, editora (2001): Vertientes contemporáneas del pensamiento francés, México,
UNAM
PAOLI, Antonio (1989): Comunicación e información. Perspectivas teóricas, México, Trillas.
ZECCHETTO, Victorino, coord. (2002): Seis semiólogos en busca del lector, Argentina, Ediciones CICCUS / La
Crujía.– ENEP Acatlán.