Ideas fundamentales
Tan solo en el 2012, 357 desastres naturales provocaron cerca de 10.000
muertes y alteraron las vidas de 124 millones de personas.
Las organizaciones de ayuda humanitaria (OAH) ayudaron a millones de
personas que sufrieron los desastres.
Globalmente, los desastres naturales han aumentado su gravedad debido al
cambio climático, el crecimiento poblacional y una mayor urbanización.
De 60% a 80% de los gastos anuales de las OAH se dedica a logística.
La logística humanitaria (LH) se está profesionalizando cada vez más.
La LH de calidad consigue el producto correcto en el lugar correcto en el
momento correcto, al costo correcto.
Las OAH favorecen el enfoque de grupo para acumular suministros.
Demasiadas cadenas de abastecimiento actuando en los diversos escenarios
operacionales pueden contribuir al caos del desastre.
Las OAH dependen del financiamiento de donadores y la mayoría de los
donadores no reconoce el papel clave de la logística y se muestra reacia a financiar
mejoras en las cadenas de abastecimiento.
Los responsables de la logística comercial y de las OAH enfrentan la
complejidad de las cadenas de abastecimiento. Una mala logística comercial
significa que las empresas pierdan dinero; la mala logística de las OAH significa
que la gente muera.
Resumen
Caos catastrófico
Las guerras dejan a millones sin hogar. Los desastres naturales matan, desplazan o
amenazan a millones más. Cada año, 350 a 450 desastres naturales o causados por
el hombre reducen o destruyen el sustento y la vida de una gran cantidad de
personas, con frecuencia entre los más pobres del mundo. Tan solo en el 2012, 357
desastres naturales provocaron cerca de 10.000 muertes y afectaron a 124 millones
de personas. El daño económico de estas catástrofes totaliza US$157.000 millones.
“Los desastre no solo están sujetos a la dinámica del conocimiento, sino también a
la distancia, criticidad y presión de tiempo durante las fases tanto de
planificación como de respuesta”.
El número de urgencias registradas es relativamente constante año con año, pero
su gravedad aumenta por el cambio climático, el crecimiento poblacional y una
mayor urbanización. Esto contribuye a la complejidad de la respuesta al desastre y
de la planificación de la logística humanitaria (LH). La LH es una profesión
especializada que lidia con el movimiento de agua, comida, materiales para refugio,
ropa, medicinas y más, en el caos de los desastres mayores. Así, una definición
estándar explica que la LH es “el proceso de planificación, implementación y
control del flujo y almacenamiento rentables y eficientes de mercancías y
materiales, así como de información relacionada, desde el punto de origen hasta el
punto de consumo con el propósito de satisfacer los requerimientos del beneficiario
final”.
“Tanto en el ámbito internacional como en el nacional, la logística parece estar
disfrutando de una importancia renovada como elemento clave en la respuesta
efectiva al desastre”.
A medida que los practicantes de la LH creen el profesionalismo de su campo, será
cada vez más importante contar con definiciones y términos aún más precisos. El
máximo rendimiento en LH exige que se trate de seguir el modelo de planificación
de cadenas de abastecimiento correctas, que requiere conseguir el producto
correcto para el lugar correcto en el momento correcto y al costo correcto. En la
mayoría de los casos, no hay suficiente tiempo y este está sujeto a compromisos,
gestión de costos y fechas de entrega acordadas. En un desastre, la LH sirve como
el eje central en torno al cual giran las operaciones de la ayuda humanitaria:
gobiernos donantes, organizaciones intergubernamentales (OIG), organizaciones
no gubernamentales internacionales (ONGI), ONG locales, el ejército, el sector
privado y las comunidades locales.
Desafíos de rescate
Las organizaciones de ayuda humanitaria (OAH) trabajan contra reloj para salvar
vidas, minimizar el sufrimiento y volver a poner de pie a la gente. Su entrega a
tiempo de los suministros determina si la gente vive o muere. A menudo los
desastres golpean a las naciones menos capaces de lidiar con ellos. El PIB per
cápita es un indicador confiable del índice de víctimas que acompañan a los
desastres.
“Así como las organizaciones militares deben prepararse para las operaciones…
también las organizaciones de ayuda humanitaria deben prepararse para las
operaciones de asistencia en caso de desastre”.
Los responsables de la LH enfrentan desafíos en condiciones caóticas. El servicio
de alta calidad es vital, y la falta de servicio puede ser mortal. Por ejemplo, en la
crisis de 1994 en Ruanda, una respuesta humanitaria más eficiente podría haber
salvado a 100.000 personas que murieron. Las OAH enfrentan también desafíos
menos obvios. A veces, prestar ayuda causa más daño ambiental que el que
ocasionó el desastre original. Incluso el número de colaboradores puede resultar un
problema.
“Existe… un imperativo humanitario, de hecho, un imperativo moral… integrado
dentro de lo que podríamos llamar el imperativo militar ‘puro’ de un despliegue
operativo”.
Demasiadas cadenas de abastecimiento que funcionan en los diversos escenarios
operacionales contribuyen a la confusión. El advenimiento de las redes sociales
exacerba los problemas de coordinación. La naturaleza de los desastres inesperados
dificulta planificar lo que requerirán las víctimas, en particular cuando están
conmocionadas y tratando de mantenerse con vida. Por lo general no tienen
tiempo, oportunidad ni mecanismos para comunicarles sus necesidades a las OAH.
El problema de los donadores
Las ONG de ayuda humanitaria no pueden operar sin el financiamiento de
donadores; sin embargo, la mayoría de los donadores tiene poca o ninguna
comprensión del papel vital que desempeña la logística profesional en la misión de
la ayuda humanitaria. En general, los donadores no están interesados en financiar
mejoras a las operaciones y gestión de las cadenas de abastecimiento. En cambio, a
menudo orientan sus donaciones a la ayuda para desastres específicos y no para
reforzar la infraestructura de una organización, como mejorar sus capacidades
logísticas.
“La automatización de la cadena de abastecimiento en programas humanitarios
y de desarrollo puede hacerse funcionar, pero es una tarea larga e intensiva en
recursos”.
Como explica un ejecutivo de una ONG: “Se ha invertido muy poco capital (de
cualquier origen) en el desarrollo e implementación de sistemas de información
gerencial modernos (SIG), tecnología de la información (TI) o sistemas logísticos”.
Las ONG carecen de capacidad de sistemas modernos y, en general, han
subestimado el papel de la logística, la gestión de cadenas de abastecimiento y el
soporte de sistemas integrados. Las OAH no pueden funcionar sin una logística
eficiente, la cual representa de 60% a 80% de sus gastos anuales. Como dijo un
embajador europeo después de que el tsunami azotó el sureste de Asia en 2004:
“No necesitamos una conferencia de donadores; necesitamos una conferencia de
logística”.
Coordinación y cooperación
Las OAH deben reducir superposiciones ineficientes y los intervalos de su entrega
de suministros de vida y muerte. Esto exige una coordinación entre agencias
mejorada, un enorme desafío dado el número de participantes en las típicas
operaciones posdesastre. Entre los presentes, se puede incluir gobiernos y agencias
gubernamentales; las Naciones Unidas; individuos; ejército y ONG; corporaciones
y empresas; organizaciones de afiliación religiosa; fundaciones filantrópicas,
universidades y colegios, además de agencias locales.
“La gravedad de las conexiones físicas como carreteras y ferrocarriles es mucho
peor si los mecanismos de comunicación también están fracturados, o si la zona
afectada es tan grande que las comunidades no son capaces de unir sus
experiencias para una causa común”.
Existe un grado de cooperación y coordinación en la comunidad de ayuda
humanitaria. ONG establecidas trabajan con Naciones Unidas, incluidas
multinacionales como Médicos Sin Fronteras, World Vision y Oxfam. El Grupo de
Logística del Programa Mundial de Alimentos (PMA) es un buen ejemplo de
coordinación incrementada y proceso de integración panagencia. Este enfoque de
grupo (EG) es la metaestrategia para la respuesta a desastres de las OAH. El EG
ayuda a mejorar la coordinación de conjunto entre los participantes de la LH,
proporciona un mejor intercambio de información y conocimientos, desarrolla
capacidad de respuesta sistemática en caso de emergencia y aclara el papel de
liderazgo y la responsabilidad de las organizaciones de LH y sus participantes.
“El sector humanitario enfrenta una alta rotación de desempleo/voluntarios. La
rotación de personal reduce la efectividad de los programas a causa de la
discontinuidad… y la pérdida de memoria institucional”.
Los responsables de LH reconocen la necesidad de una imagen de logística común
humanitaria para hacer más eficiente la gestión de redes de abastecimiento y
mejorar la gestión de inventario basado en la demanda. La planificación de
contingencias proactiva es otra estrategia de LH para la preparación para
emergencias. Esto exige que las OAH inviertan en instalaciones de almacenamiento
y anticipen la colaboración con proveedores. Esto implica la ubicación anticipada
de suministros para desastres en lugares estratégicos. La ubicación anticipada
reduce los costos desastre-respuesta y los plazos para llevar suministros de
emergencia.
“Los grandes donadores, en particular las organizaciones gubernamentales
nacionales o trasnacionales, no parecen entender la importancia central de la
logística para los esfuerzos de socorro que ellos apoyan”.
Si una cadena de abastecimiento comercial falla, los clientes expresan su disgusto a
los fabricantes, y estos –y los responsables de su logística– resuelven los
problemas. En la ayuda humanitaria, las víctimas no cuentan con mecanismos para
comunicar qué necesitan o si la ayuda que recibieron satisface sus necesidades. Las
entidades externas centrales –donadores, gobiernos o agencias internacionales–
rara vez presionan a las OAH para que mejoren sus cadenas. Muchos altos
ejecutivos de OAH no entienden cuán crítica puede ser la logística. La comunidad
de la LH debe escuchar el grito silencioso de los beneficiarios y ser competentes en
distribuir la ayuda vital.
Tendencias en la logística humanitaria
Algunas OAH ofrecen servicios especializados de LH –en particular,
aprovisionamiento– a otras OAH. El Grupo de Logística del PMA de Naciones
Unidas puede, en última instancia, manejar el aprovisionamiento y la asignación de
recursos en nombre de las agencias de OAH que distribuyen eficientemente
suministros para desastres. UNICEF, la red de Depósitos para la Respuesta
Humanitaria de Naciones Unidas y la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para
Proyectos ofrecen servicios de aprovisionamiento a otras agencias de Naciones
Unidas, así como a gobiernos. La Federación Internacional de Sociedades de la
Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha organizado un centro y un portal donde
terceras partes pueden solicitar servicios de abastecimiento profesionales.
“Las mismas restricciones de recursos que retrasan a las agencias están…
inspirando a los donadores a insistir en elevar el nivel de eficiencia, efectividad y
transparencia de la utilización de recursos en las operaciones”.
La estandarización es cada vez más importante en la LH, incluidos estándares de
producto y empaque y pautas operacionales. Junto con la Guía de Operación
Logística, la herramienta Agrupamiento Logístico ofrece diversas plantillas de LH.
Proporciona un acopio de información como mejores prácticas, plantillas, pautas y
procedimientos de operación para los responsables de logística que operen en el
campo. Gobiernos donantes y organizaciones humanitarias selectos elaboraron
recientemente la Iniciativa de Estándares Comunes, que cubre pautas y estándares
clave para organizaciones que trabajan en ayuda humanitaria.
“Las redes de abastecimiento modernas, tanto en el mundo empresarial como en
la arena humanitaria… se caracterizan por la incertidumbre y, por tanto, la
impredecibilidad”.
Los nuevos desarrollos en recopilación de datos también hacen contribuciones
significativas. Según se informa, las redes sociales ayudaron a recopilar datos sobre
oferta y demanda de artículos de socorro durante el desastre del huracán Sandy.
Estos recursos plantean preguntas importantes acerca de la credibilidad del
usuario y la validez de los datos. Además, se han puesto en marcha esfuerzos para
hacer que la LH sea proactiva ambientalmente. Sin embargo, los productos y
enfoques operacionales ecológicos preocupan menos que salvar vidas.
“Las organizaciones no gubernamentales humanitarias enfrentan desafíos únicos
para la excelencia de los procesos. El trabajo es complejo, impredecible e
intensamente orientado hacia la gente”.
Un desarrollo reciente destacado de la LH implica dejar de ver a las víctimas de
desastres como beneficiarios pasivos y verlos como miembros activos de la cadena
de abastecimiento humanitario. Esta estrategia provee a las víctimas de desastres
con bonos y donaciones en efectivo para que puedan comprar los artículos que
necesitan. Este enfoque brinda a las OAH ahorros significativos en transporte,
almacenamiento y otras actividades. También empodera a los beneficiarios.
El profesionalismo creciente de la logística humanitaria
Las partes interesadas reconocen ahora la importancia de la LH en el cumplimiento
de misiones humanitarias. La LH se ha convertido en un campo profesional cada
vez más respetado. El Journal of Humanitarian Logistics and Supply Chain
Management es un claro ejemplo del estatus en aumento del campo, como lo son
los 150 artículos profesionales publicados sobre temas de logística humanitaria de
2007 a 2011. Han surgido líderes corporativos en la industria de la LH, entre los
que se incluyen DHL, UPS y Die Kühne + Nagel Gruppe. Respetadas instituciones y
foros de LH piden el desarrollo de estándares profesionales formales y certificación
para los trabajadores de LH. Por ejemplo, las actas reportadas de la Conferencia de
Logística Humanitaria de 2012, patrocinada por el Instituto Fritz, instan a los
participantes a inculcar competencias y lenguaje estandarizados a todo el sector y a
proporcionar capacitación reconocida.
“En toda la comunidad humanitaria, existe una notoria determinación a no ser
controlada, a manejarse sola”.
En 2013, el Comité Directivo para la Respuesta Humanitaria inició un proyecto
para investigar si la certificación de las organizaciones de ayuda humanitaria
mejoraría la calidad y responsabilidad del programa. El Instituto Fritz, en
combinación con el Instituto Colegiado de Logística y Transporte (CILT, por sus
siglas en inglés), inició el programa de Certificación en Logística Humanitaria. Los
profesionales pueden ahora obtener su certificación en Gestión de Cadenas de
Abastecimiento Humanitario y Prácticas de Logística Médica Humanitaria. El
profesional en LH también necesita desarrollar capacidades de seguimiento y
rastreo para seguir los artículos de socorro desde los proveedores hasta los usuarios
finales. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja utiliza el
Software de Logística Humanitaria (HELIOS/HLS) desarrollado por el Instituto
Fritz.
“Es imperativo que la comunidad de ayuda humanitaria adopte estrategias,
técnicas y tecnologías nuevas para mejorar la productividad y la calidad en las
operaciones de servicio”.
El campo ha registrado enormes progresos, aunque todavía necesita mejoras
adicionales y modernización. Algunos especialistas sostienen que su estructura y
operaciones actuales reflejan el estado de la logística corporativa de mediados de
los años 1990. Todos los que trabajan en logística humanitaria también están
conscientes de que cuando los responsables de la logística corporativa no logran
operar eficientemente, la pérdida de una compañía es monetaria, pero cuando los
responsables de la logística humanitaria no logran operar eficientemente, el
resultado es que la gente muere.