Proceso de formación[editar]
Un protón y un electrón se aniquilan emitiendo un neutrón y un neutrino-electrón
Los agujeros negros se forman en un proceso de colapso gravitatorio que fue ampliamente
estudiado a mediados de siglo XX por diversos científicos, particularmente Robert
Oppenheimer, Roger Penrose y Stephen Hawking, entre otros. Hawking, en su libro
divulgativo Historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros (1988), repasa algunos
de los hechos bien establecidos sobre la formación de agujeros negros.
Este proceso comienza después de la "muerte" de una gigante roja (estrella de 10 a 25 o
más veces la masa del Sol), entendiéndose por "muerte" la extinción total de su energía.
Tras varios miles de millones de años de vida, la fuerza gravitatoria de
dicha estrella comienza a ejercer fuerza sobre sí misma originando una masa concentrada
en un pequeño volumen, convirtiéndose en una enana blanca. En este punto, dicho
proceso puede proseguir hasta el colapso de dicho astro por la autoatracción
gravitatoria que termina por convertir a esta enana blanca en un agujero negro. Este
proceso acaba por reunir una fuerza de atracción tan fuerte que atrapa hasta la luz en
este.
En palabras más simples, un agujero negro es el resultado final de la acción de la
gravedad extrema llevada hasta el límite posible. La misma gravedad que mantiene a la
estrella estable, la empieza a comprimir hasta el punto que los átomos comienzan a
aplastarse. Los electrones en órbita se acercan cada vez más al núcleo atómico y acaban
fusionándose con los protones, formando más neutrones mediante el proceso:
Este proceso comportaría la emisión de un número elevado de neutrinos. El resultado final
es una estrella de neutrones. En este punto, dependiendo de la masa de la estrella, el
plasma de neutrones dispara una reacción en cadena irreversible, la gravedad aumenta
enormemente al disminuirse la distancia que había originalmente entre los átomos. Las
partículas de neutrones implosionan, aplastándose más, logrando como resultado un
agujero negro, que es una región del espacio-tiempo limitada por el llamado horizonte de
sucesos. Los detalles de qué sucede con la materia que cae más allá de este horizonte
dentro de un agujero negro no se conocen porque para escalas pequeñas sólo una teoría
cuántica de la gravedad podría explicarlos adecuadamente, pero no existe una formulación
completamente consistente con dicha teoría.