Hace muchos años atrás, América no terminaba de ser libre.
Para lograrlo, un soldado
muy valiente llamado José de San Martín, formó un enorme ejército de granaderos a
caballo, y emprendieron juntos un largo y difícil viaje a través de las montañas.
La cordillera de los Andes les abrió paso entre el viento y la nieve. El cóndor solitario
los guió con sus alas desplegadas, y el sol tibio les calentó el cuerpo y el alma, cuando
sentían que las fuerzas flaqueaban.
Y así fue como la gloria los acarició y las banderas de Argentina,Chile y Perú flamearon
libres y triunfantes.
Hoy la historia lo recuerda como un hombre generoso,valiente y patriota; sigamos su
ejemplo e ideales, para llegar a ser el país que él tanto soñó.
Un discurso puede ser un montón de palabras lindas,o puede ser también una postura
ante la vida.
San Martín tenía un discurso muy claro, una postura de vida y una meta muy clara:
toda su vida se convierte en su propio discurso: la libertad de América Latina.
Son tantas las cosas que se pueden decir de él como las puertas que nos dejó
abiertas,y que en todo momento nos empujan a reflexionar sobre quiénes somos y
qué queremos hacer con nuestro país, con nuestra patria.
San Martín fue un héroe porque su mayor logro estuvo en el de ser democrático en
tiempos difíciles, y ser democrático: es saber escuchar y dejar participar.
San Martín no se fijó si éramos blancos, mestizos,criollos, coyas… nos unió y liberó a
todos.
Tampoco discriminó entre hombres o mujeres; todos pudieron, sin distinción de sexo,
ayudar a construir un sueño que se hizo [Link] dudó en unificar saberes y
costumbres.
Vemos entonces que nuestro héroe no estaba sólo, hombres y mujeres acompañaron
e hicieron junto a él,este gran sueño libertario.
Hoy les proponemos rescatar y practicar esos valores por los que San Martín tanto
puso su cuerpo, hablamos de la libertad, la amistad, el compañerismo… Por esto les
decimos: ¡Participemos!, ¡construyamos!, ¡seamos unidos! No dejemos de soñar,y
caminemos construyendo siempre un lugar mejor.