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Lenguas Romances: Origen y Distribución

Este documento proporciona información sobre las lenguas romances. Describe que son lenguas derivadas del latín que se hablan principalmente en Europa y las Américas. Enumera los países donde se hablan lenguas romances y estima que hay alrededor de 950 millones de hablantes en todo el mundo.

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Lenguas Romances: Origen y Distribución

Este documento proporciona información sobre las lenguas romances. Describe que son lenguas derivadas del latín que se hablan principalmente en Europa y las Américas. Enumera los países donde se hablan lenguas romances y estima que hay alrededor de 950 millones de hablantes en todo el mundo.

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Lenguas romances

rama de las lenguas indoeuropeas

Las lenguas romances (también llamadas lenguas románicas, lenguas latinas o lenguas
neolatinas) son una rama indoeuropea de lenguas estrechamente relacionadas entre sí y que
históricamente aparecieron como evolución (o equivalentes) del latín vulgar (entendido en su
sentido etimológico de habla cotidiana del vulgo o común de la gente) y opuesto al latín clásico
(forma estandarizada que a partir de cierto momento era una lengua aprendida como segunda
lengua y no como lengua materna).
Lenguas romances

Distribución geográfica Europa Latina, América Latina, África Latina,


puntos de Asia y Oceanía, Canadá (Quebec y
parte de Nuevo Brunswick) y zonas del sur de
Estados Unidos).

Países  Andorra

 Angola

 Argelia

 Argentina

 Aruba

 Bélgica (Región de Bruselas-Capital y


Valonia)

 Belice

 Benín

 Bolivia

 Brasil

 Burkina Faso

 Burundi

 Cabo Verde

 Canadá (Quebec y parte de Nuevo Brunswick)


 Camerún

 Chad

 Chile

 China (  Macao)

 Ciudad del Vaticano

 Colombia

 Comoras

 Costa de Marfil

 Costa Rica

 Croacia (Condado de Istria)

 Cuba

 Curazao

 Ecuador

 El Salvador

 Eritrea

 Eslovenia (Litoral esloveno)

 España

 Estados Unidos (estados del suroeste,


Florida y Luisiana)

 Etiopía

 Filipinas

 Francia (y sus Territorios de ultramar)

 Gabón

 Guatemala

 Guinea

 Guinea-Bisáu

 Guinea Ecuatorial

 Grecia (aromunes)

 Haití

 Honduras

 India (Goa y Puducherry)

 Italia

 Líbano

 Libia

 Luxemburgo

 Macedonia del Norte (frontera sur)

 Madagascar

 Malí

 Marruecos
 Mauricio

México

 Moldavia

 Mónaco

 Mauritania

 Mozambique

 Nicaragua

 Níger

 Países Bajos (Caribe Neerlandés)

Panamá

Paraguay

Perú

 Portugal

 Puerto Rico

 Reino Unido (Gibraltar y parte de Guernsey y


Jersey)

 República Árabe Saharaui Democrática

 República Centroafricana

 República del Congo

 República Democrática del Congo

 República Dominicana

 Ruanda

Rumania

 San Marino

 Santo Tomé y Príncipe

 Senegal

 Serbia (Voivodina)

 Seychelles

 Somalia

 Suiza (Romandía y Cantón del Tesino)

 Timor Oriental

 Togo

Uruguay

 Túnez

 Vanuatu

Venezuela

 Yibuti
Hablantes ~950 millones (2010) (~200 millones en Europa)

Filiación genética Indoeuropeo

 Itálico

    Latino-falisco

      L. romances

Subdivisiones Romance occidental

Romance oriental

ISO 639-2 roa

ISO 639-3 roa[1] ​

Extensión

Véase también

Idioma - Familias - Clasificación de lenguas

Fueron las lenguas itálicas que sobrevivieron por el Imperio romano, extinguiéndose la lengua
melliza del latín (el falisco) y también desapareciendo un grupo itálico paralelo a las latino-
faliscas, como las osco-umbras u otras ramas desordenadas.

El número de lenguas romances conocidas supera la veintena, aunque en la actualidad muchas


variedades regionales están gravemente amenazadas y solo media docena de ellas tienen un
uso general y varios millones de hablantes.

Ubicación e historia: la Romania


Mapa de las lenguas románicas con su distribución actual en Europa.

Distribución de las lenguas romance más habladas a principios del siglo XXI: español (verde oscuro y verde claro), francés
(azul y celeste), italiano (amarillo), portugués (anaranjado) y rumano (rojo).

Estas lenguas se hablaban y se siguen hablando en un territorio que recibe el nombre de


Romania, que cubre en su mayor parte el sur europeo del antiguo Imperio romano. Los términos
romance y Romania proceden efectivamente del adverbio romanice, "en romano", desde el
adjetivo latino romanicus: se consideraba que sus hablantes empleaban una lengua tomada de
los romanos, por oposición a otras lenguas presentes en los territorios del antiguo Imperio,
como el fráncico en Francia, lengua de los francos perteneciente a la familia de las lenguas
germánicas. Pues, romanice loqui, "para hablar en romano" (eso es, el dialecto vernáculo latín) es
en contraste con latine loqui, "para hablar en latín" (latín medieval, la versión conservadora de la
lengua usado en escrituras y contextos formales o como una lengua franca), y con barbarice
loqui, "para hablar en bárbaro" (las lenguas no latinas de los pueblos de los lugares externos del
Imperio Romano).

Las lenguas románicas en Europa.

El primer escrito en que se encuentra el término romano, de una manera u otra, se remonta al
sínodo de Tours del año 813. Es a partir de ese sínodo cuando se considera que la primera
lengua vulgar se separa del latín, y se designa en efecto como una lengua aparte. Se trata de
una forma de protofrancés que recibe el nombre de romana lingua o román. No obstante, en los
Cartularios de Valpuesta, hay un texto anterior que data del año 804, y está escrito en un latín
muy romanizado.

La evolución del latín vulgar hacia las lenguas románicas se fecha, grosso modo, de la siguiente
manera:

1. Entre el 200 a. C. y el 400 aproximadamente: diferentes formas de latín vulgar.

2. Entre el 500 y 600: estas formas comienzan a distinguirse entre sí.

3. A partir del 800: se reconoce la existencia de las lenguas romances.

Lenguas romances por número de hablantes


Hablantes nativos Hablantes totales
Pos. Lengua [cita requerida] [cita requerida]

1 español 523 000 000 677 000 000

2 francés 76 000 000 274 000 000

3 portugués 206 000 000 260 000 000

4 italiano 69 000 000 85 000 000

5 rumano 24 000 000 30 000 000

6 catalán 4 980 600 10 048 969

7 criollo haitiano 9 600 000

8 siciliano 4 700 000

9 emiliano-romañol 4 400 000

10 gallego 2 936 527 3 900 000

11 véneto 3 800 000

12 lombardo 3 600 000

13 napolitano 3 000 000

14 piamontés 700 000 1 600 000

15 sardo 1 350 000

16 cr. mauriciano 1 139 200 1 339 200

17 chabacano 619 000 1 300 000

18 cr. antillano 1 200 000

19 cr. caboverdiano 503 000 926 078

20 occitano 100 000 800 000

21 friulano 420 000 600 000

22 asturleonés 158 000 600 000

23 valón 600 000

24 cr. Reunión 560 000

25 ligur 500 000

26 papiamento 279 000 329 002

27 cr. Guayana fr. 259 000


28 arrumano 250 000

judeoespañol (incl.
29 98 000 150 000
haquetía)

30 franco-provenzal 147 000

31 corso 125 000

32 normando 105 000

33 cr. seychelense 73 000

34 forro 69 899 69 899

35 cr. de Rodrigues 40 000

36 romanche 35 000

37 ladino 31 000

38 aragonés 12 000 30 000

39 cr. de Luisiana 10 000

40 cr. angolar 5000 5000

41 meglenorrumano 5000

42 cr. palenquero 3500 3500

43 cr. karipúna 2400

44 lunguyê 1500 1500

45 cr. chagosiano 1800

46 istrorrumano 1000

47 cr. Agalega 800

48 cr. tayo 900

     criollos del español


     criollos del portugués
     criollos del francés
     considerados dialectos del francés
     considerados dialectos del italiano
     lenguas del grupo balcanorrumano

Origen y evolución de las lenguas romances


El proto-romance intuible a partir de la comparación lingüística de las lenguas romances difiere
notablemente del latín literario clásico en su pronunciación, vocabulario y gramática. Existen
diversas teorías sobre el origen de las lenguas romances:

Teorías sobre el origen y evolución de las lenguas romances


La teoría tradicional que conjetura que las lenguas romances proceden del llamado latín
vulgar que sería evolución natural continua del latín clásico, cuyos rasgos aparecen definidos
solo a partir de los siglos IV o V d. C. Se discute cual es la relación entre este latín vulgar y el
latín clásico tanto en lo relativo al tiempo como a la extensión del fenómeno. Para algunos
lingüistas, como Jakob Jud, Straka y Hall, se debe situar la fecha de la fragmentación en torno
a los siglos II y III como consecuencia de un proceso evolutivo natural del latín, mientras que
otros autores como Meillet, Schiaffini, Tragliavini y Vidos señalan que la fragmentación
lingüística vendría asociada a la decadencia del poder político romano y en consecuencia en
un momento más tardío. Por su parte Muller en 1929, basándose en un estudio lingüístico de
los diplomas merovingios, reflejo —según él— de una auténtica lengua natural libre de
artificios, llegó a la conclusión de que, efectivamente, el latín vulgar era una lengua uniforme
hablada en toda la Romania hasta el siglo VIII, y que dicha unidad se mantuvo gracias a las
relaciones interprovinciales hasta la caída del Imperio y a la institución de la Iglesia a partir de
la invasión germánica, pues solo a raíz de la reforma carolingia y del triunfo del sistema feudal
dejaron de actuar los influjos de las fuerzas unitivas de dicha lengua. Otros autores, como
Gustav Gröber, Mohl, Pisani, Antonio Tovar, Heinrich Lausberg y Krepinski sostienen que la
diversificación se encontraría ya en los mismos orígenes del latín. Los argumentos de estos
autores están en la base de las teorías de diglosia absoluta que luego analizaremos. El
principal problema de la teoría tradicional es la dificultad de explicar la evolución tan rápida de
la lengua desde el latín clásico a las actuales lenguas y la relativa homogeneidad de las
lenguas romances, particularmente en lo relativo al sistema preposicional frente a sistema de
desinencias latino, el sistema de artículos o la práctica desaparición de la desinencia de
género neutro salvo en rumano.

Teoría de los sustratos. Hacia 1881 el italiano Graziadio Isaia Ascoli elaboró la teoría según la
cual la diferenciación entre las lenguas romances se debió a la preexistencia de diferentes
sustratos que influenciaron el latín de las diferentes partes del Imperio. Este tipo de teorías
presentan diversas variantes según la importancia que se dé a cada uno de los substratos
lingüísticos. Así Ascoli destaca la importancia del sustrato céltico que explicaría fenómenos
como el caso del sistema vigesimal de enumeración del cual hay un relicto lingüístico en el
francés «quatre-vingts». Entre estas teorías es muy destacable el estudio de la fonética
anterior a las invasiones germánicas en la Romania occidental y de determinados procesos
como la sonorización de las oclusivas. Maurer estudia el periodo que va del 500 al 1500,
señalando como muy trascendente en este proceso las fuerzas unificadoras posteriores al
hundimiento del imperio romano que son llevadas a cabo principalmente por la iglesia y el
latín medieval.[2] ​

Teoría del superestrato. Otros autores, como Walther Von Wartburg, estiman que el factor
decisivo para la disgregación de la unidad lingüística latina se debería buscar en la disolución
de la unidad política del Imperio llevada a cabo por las diversas estirpes germánicas. Los
germánicos, en efecto, prestaron servicio en el ejército romano durante siglos, por eso el
contacto entre germánicos y romanos fue ininterrumpido, y esto se produce además en el
momento más crítico para la unidad de la lengua. La irrupción de los distintos pueblos
germánicos determinaría la actual composición de la lenguas romances. Así, el antiguo
franco determinaría la aparición de las lenguas de oil, mientras que el visigótico determinaría
la de las lenguas de oc y los distintos romances ibéricos. El superestrato burgundio se
considera responsable de la formación del confín lingüístico entre el franco-provenzal y el
provenzal en el territorio que comprende la parte sureste de Francia, la Suiza francesa y parte
de los valles alpinos italianos. Mientras que el italiano lo sería a su vez del pueblo ostrogodo y
en menor medida del lombardo, lo que explicaría la proximidad y las divergencias con las
lenguas de oc. Para Morf sin embargo la distribución de la Romania tiene como base la
correspondencia de los límites de las diócesis con los confines de las antiguas civitates
romanas y, respectivamente de las provinciae, que también corresponden a la repartición
originaria de las poblaciones prerromanas.

Teoría de la fragmentación y formación de los dominios lingüísticos. Propuesta por


Menéndez Pidal en «Origen del español en relación a las lenguas iberorromances» y
desarrollada por Kurt Baldinger en la «Formación de los dominios lingüístico», se fundamenta
en la tendencia a la dispersión lingüística como consecuencia del aislamiento de núcleos
poblacionales, y la deriva propia de la lengua en relación a sus propias exigencias internas.
Así, en el caso de comunidades lingüísticas compactas, la tendencia será la definición
fonética al contraerse sobre sí mismas, mientras que en aquellas otras más expuestas, la
tendencia será la receptividad a los cambios y la dispersión fonética. Según esta teoría la
fragmentación del continuum lingüístico latino dio lugar a la formación de diversos universos-
isla como consecuencia de la irrupción de dominios lingüísticos extraños como las
invasiones árabes o germánicas o la recuperación de lenguas prerromanas como el
vascuence.
Teoría del estructuralismo diacrónico. Las teorías estructuralistas pusieron de manifiesto una
preponderancia absoluta de los procesos sincrónicos. Para estos autores no existe
continuidad entre estados de lengua sucesivos, ya que un cambio no es sino una “emergencia
o creación de situaciones culturales nuevas". Lo cierto es que si ya algunos autores como
Max Weinrich intentaron aplicar los avances del estructuralismo para el entendimiento de la
evolución de las lenguas romances,[3] ​habrá de esperarse a la década de los años setenta
para abordar estos temas desde el punto de vista de la lingüística moderna. Entre estas
modernas tendencias, el funcionalismo arbitró una concepción del problema más progresiva,
admitiendo que la evolución de una lengua es una constante interacción entre el elemento
aislado que cambia y el sistema que restringe y guía los cambios posibles, como señalaba
Roman Jakobson “la diacronía coexiste en la sincronía” o, lo que es lo mismo, no es posible
realizar una distinción tajante entre sincronía y diacronía. El cambio lingüístico no opera sobre
el sistema en su totalidad, y ni siquiera sobre construcciones sintácticas completas, sino que
actúa sobre partes mínimas o elementos aislados de este

Teoría la criollización afirma que las lenguas romances derivan de formas criollizadas del
latín. Una variante de la teoría de substratos es la elaborada por Schlieben Lange y otros
autores que han explicado este proceso como resultado de una integración parcial, a través
del fenómeno de criollización observado en las lenguas modernas como el francés o el
portugués.[4] [5]
​ [6]
​ ​En favor de esta hipótesis está el que muchos rasgos típicamente
romances son sorprendentemente tempranos.

Teoría de la periodificación. La propuesta de Banniard combina, por una parte, una


periodización basada en una cronología absoluta y de otra la teoría de las catástrofes,
atendidos los cambios lingüísticos que pueden darse en situaciones extremas, como
consecuencia de la necesidad que siente la comunidad lingüística de mantener la
comunicación y el peligro de disgregación. Para este autor, la evolución natural de la lengua
latina se vería sometida a una serie de fenómenos extraordinarios que ponen en riesgo la
propia integridad de la comunidad lingüística, lo que da lugar a la aparición de una serie de
soluciones que irrumpen en su evolución natural. A la luz de este enfoque metodológico y
considerando el cambio lingüístico como catastrófico, establece la fragmentación del latín a
las lenguas romances a través de etapas cronológicas absolutas, tres de latinidad y dos de
romanidad.[7] ​

Teoría de la diglosia funcional. Para comprender las divergencias entre la lengua escrita y
hablada así como la irrupción tardía de las lenguas romances en los documentos escritos
Roger Wright sostiene la pervivencia de un convencionalismo gráfico que haría mantener las
grafías clásicas ocultando la verdadera evolución de la lengua. Tal desviación de la norma
dará lugar a que en un determinado momento histórico, aproximadamente durante el siglo y
medio que va desde los Juramentos de Estrasburgo hasta el año 1000, se produzca una
situación inestable de persistente monolingüismo, caracterizado, en el plano de la escritura,
por la posibilidad de emplear tanto la ortografía tradicional como una nueva grafía de tipo
fonético, y, en el plano de la lectura, por la posibilidad de leer los textos escritos, como según
Wright se habrían leído siempre, es decir en vulgar, o en la nueva manera impuesta por la
reforma, es decir en latín. Lo cierto, es que hacia el siglo X, se produce una diglosia real que
impide la inteligibilidad de la lengua escrita. Este proceso dará lugar a la extensión de un
superestrato de cultismos que no llega sin embargo a arraigar en la lengua y que determinará
la irrupción definitiva en la escritura de las lenguas romances en el estado que hoy
conocemos.[8] ​

La teoría de la diglosia absoluta. La imposibilidad de compatibilizar un sistema de


desinencias con el sistema de casos presente en el latín clásico es la razón de ser de aquellas
teorías que estiman que el conocido como latín vulgar no sería sino la consecuencia de un
largo proceso de diglosia del latín propiamente dicho con hablas precedentes, pero sin que
esta relación de subordinación llegase a sustituir los rasgos más originales de la lengua
hablada. Dardel opina que las lenguas romances no descienden más que parcialmente del
latín que conocemos por los textos. Dardel parte de la existencia de un latín hablado muy
diferente del escrito en ciertos aspectos y que se puede reconstruir —gracias a la ayuda del
método histórico-comparativo— con el nombre de protorromance. Dicha variedad del latín no
es más que una parte de una lengua madre que debió haber existido en el origen de las
hablas romances, pero que no podemos conocer por completo, ya que es sobre todo una
lengua hablada. En el aspecto temporal, la lengua madre remonta al latín que se hablaba
desde la fundación de Roma, pero el protorromance, por razones ligadas a la historia de Roma
y al aislamiento de Cerdeña, no remonta probablemente más allá del primer siglo antes de
nuestra era.[9] ​Entre estas teorías ha tenido últimamente eco en los medios la publicada por
Yves Cortez quien de forma radical niega la dependencia filológica de las lenguas romances
de la lengua latino falisca. Según este autor las lenguas romances dependerían de otra lengua
itálica distinta en situación de subordinación a la latina. La divergencia entre las lenguas
romances y el latín se manifestaría no solo en el plano gramatical, sino también en el propio
vocabulario. Este autor estima que la peculiar forma de ser de las lenguas romances frente al
latín se debe a una previa solución de diglosia lingüística en el mundo itálico anterior a su
expansión europea y que trascendió desde su marco original a todo el territorio del imperio
romano. Esta teoría ha sido objeto de severas críticas ante la imposibilidad de encontrar
referencias de aquella otra lengua itálica.[10] ​

Del latín clásico al latín vulgar


En la antigua Roma se presentaba diglosia: el latín de los textos literarios o sermo urbanus (o
‘discurso urbano’, es decir, refinado) se encontraba estancado por la gramática (como ya lo
estaba el sánscrito en la misma época en India). Por lo tanto la lengua cotidiana no era el latín
clásico sino una forma distinta aunque cercana, en un proceso de desarrollo más libre, el sermo
plebeius (‘discurso plebeyo’). El sermo plebeius era la lengua cotidiana del pueblo llano, los
comerciantes y los soldados y podemos identificarlo ampliamente con el latín vulgar, que nos es
conocido sobre todo por citas indirectas y críticas pronunciadas por los hablantes de un latín
literario, así como por numerosas inscripciones, registros, cuentas y otros textos corrientes, y
por la evidencia deducible a partir de las lenguas románicas.

Primeras evidencias

Un testimonio importante del latín popular es el Satyricon de Petronio, una especie de “novela”
escrita probablemente en el primer siglo de nuestra era que fue pasando por los entornos
marginales de la sociedad romana. En ella, los personajes se expresan —según su categoría
social— en una lengua más o menos próxima al arquetipo clásico.

Otra fuente importante de diglosia es el Appendix Probi,[11] ​una especie de compilación de


"errores" frecuentes, recopilados por Marco Valerio Probo, que data del siglo III de nuestra era.
Son estas formas, y no sus equivalentes en latín clásico, las que se encuentran en el origen de
las palabras utilizadas en las lenguas romances.

Las “faltas” citadas por Probo siguen el modelo A non B, ‘[diga] A, no B’: por ejemplo, la
corrección PASSIM NON PASSI (passim, no passi) o NVMQVAM NON NVMQVA ("numquam, no
numqua"), que le dice al lector que la palabra se debe escribir con una -M al final, y que deja
adivinar que esa -M final ya no se pronunciaba.

Algunas evidencias de construcciones de tipo romance en inscripciones latines populares son


muy tempranas (muchas inscripciones en la Pompeya del 79 d. C.). Algunos autores han
sostenido que las lenguas romances no proceden de la evolución usual del latín clásico, sino
que estas podrían venir de versiones criollas de dicha lengua. Existen diversos argumentos:[5] [6]
​ ​

Algunas evidencias de construcciones gramaticales de tipo romance son muy tempranas,


cuando muchos de los cambios fonéticos típicos de latín tardío aún no habían comenzado.

En muchas regiones el latín substituyó a lenguas como el celtíbero y el lepóntico


tipológicamente similares al latín, sin embargo, el latín de esas regiones parece haber tenido
desde muy temprano características tipológicas diferentes.
El latín contrasta con el griego clásico, si bien el griego moderno ha perdido muchas
características de la lengua clásica el grado de retención parece más alto, incluso dialectos
alejados de Grecia como el griego de la Magna Grecia (sur de Italia) que se remonta a la
época clásica muestra una retención más alta que las lenguas románicas. Esto se habría
debido a que el griego antiguo habría evolucionado sin criollización.

Las lenguas eslavas y en parte algunas las germánicas han retenido mucho más fácilmente la
declinación en los últimos dos milenios aun cuando no existió una lengua culta.

La criollización del latín pudo compartir rasgos con la formación de otras lenguas criollas aparte
del francés, el portugués, el neerlandés y el español. En los estadios iniciales, cuando había
escasez de hablantes de la lengua colonizadora, las lenguas romances pudieron haberse
propiciado en entornos multiétnicos, por el surgimiento de pidgins entre personas que hablaban
lenguas diferentes bajo la misma administración. Solo a medida que el número de hablantes de
latín aumentaba, el criollo latinizado se "relatinizaba" pero sin llegar a ser el latín clásico literario.
La situación pudo haber sido diglósica, por lo que a pesar de que el uso de las formas
arromanzadas de latín pudieron ser tempranas, la escritura lo reflejaba en pequeña medida, de
la misma manera que las variedades criollas fueron ampliamente ignoradas hasta la
independencia de las antiguas colonias.

Algunos de los principales cambios fonéticos registrados tanto en el Appéndix Probi como en
otras inscripciones son:

La aparición de un sistema fonológico de vocales abiertas y cerradas con al menos 4 grados


de abertura /i u; e o; ε ɔ; a/ (algunos autores postulan cinco grados de abertura al considerar
también las vocales /ɪ ʊ/ como fonemas), a partir de un sistema basado en la cantidad
vocálica (en posición átona este sistema se pudo reducir aún más a solo 3 grados de
abertura, reducción que el español aplicó también a las vocales tónicas).

La reducción de algunos diptongos /au/ → /ou/ → /o/ (la reducción en /o/ no se dio ni en
galaicoportugués ni en asturiano, en los que se quedó en la etapa /ou/, ni en occitano, donde
se quedó en /au/).

La síncopa o caída de vocales breves postónicas, como en los ejemplos recogidos por
Probus: cálida → calda 'caliente', másculus → masclus 'macho', tábula → tabla 'mesa, tablón',
óculus → oclus 'ojo'.

Características lingüísticas comunes


Aunque las lenguas romances representan evoluciones divergentes del latín, sus rasgos
comunes de hecho se deben prácticamente siempre al resultado de retener algún aspecto
lingüístico que ya estaba en latín, y en muchos menos casos al efecto de la influencia común de
otra lengua sobre varias lenguas románicas. Las características principales presentes en todas
las lenguas románicas son las siguientes:

Las lenguas romances son todas lenguas fusionantes.

El alineamiento morfosintáctico dominante de estas lenguas es de tipo nominativo-acusativo.

El orden básico parece ser SVO, tienen preposición y los determinantes generalmente
preceden al sustantivo (aunque en rumano el artículo se pospone).

Presencia de un sistema de flexión verbal con numerosas formas y lleno de irregularidades. El


verbo incluye las categorías de persona, número, tiempo y modo gramatical, variando en
general la forma flexiva de acuerdo a qué valores de dicha categoría está expresando la forma
verbal conjugada.

Presencia de al menos dos posibilidades para el género gramatical (masculino / femenino),


dos posibilidades para el número gramatical (singular / plural).

Presencia de concordancias gramaticales de género entre el sustantivo y el adjetivo, y entre el


número del sujeto y el número expresado en el verbo.

Presencia de artículos desarrollados a partir de demostrativos del latín.

Procesos fonológicos

Hasta llegar a la actual situación, las lenguas romances se vieron sometidas a diversos
procesos fonológicos que incidieron en el supuesto continuo dialectal en forma diversa:

Sonorización de las oclusivas


División tradicional entre lenguas románicas orientales y occidentales.

El rasgo más característico que divide a la Romania es el de la sonorización o pérdida de las


oclusivas. Se piensa que este fenómeno es consecuencia del grupo céltico que predominaría en
toda la Romania occidental antes de ser latinizado, pues es conocido que estas lenguas
desconocieron o restringieron en gran medida el uso de las oclusivas sordas. Es por ello que
tienden a sonorizarse o perder aquellas oclusivas en la Romania occidental hasta la línea
Spezia-Rimini, según grafías que datan del siglo II.[12] ​

Véase así:

Latín APĬCULA/APIS → Occidental: abeja (es), abelha (pt), abella (ca, gl), abeille (fr) ⇄ Oriental:
ape (it);

Latín CEPULLA/CEPA → cebolla (es), cebola (pt, gl), ceba (ca), ciboule (fr) ⇄ cipolla (it), ceapa
(ro);

Latín CAPRA → cabra (es, ca, gl, pt), chevre (fr) ⇄ capra (it), capră (ro);

Latín SAPONEM → jabón (es), sabó (ca), sabão (pt), xabón (gl), savon (fr) ⇄ sapone (it), săpun
(ro);

Latín ADIUTARE → ayudar (es), ajudar (pt, ca), axudar (gl), aider (fr) ⇄ aiutare (it), ajuta (ro);

Latín ROTARE → rodar (es, gl, pt, ca), rôder (fr) ⇄ ruotare (it), rota (ro)

Latín POTERE → poder (es, ca, gl, pt), pouvoir (fr) ⇄ potere (it), putere (ro);

Latín COGITARE → cuidar (es, pt, ca), coidar (gl), cuider (fr) ⇄ cogitare (it), → cugeta (ro);
Latín ACUTUM → agudo (es pt, gl), agut (ca), aigu (fr) ⇄ acuto (it), acut (ro);

Latín FICARA → higuera (es), figueira (gl, pt), figuera (ca), figuier (fr) ⇄ ficara (it),

Latín CICONIA → cigüeña (es), cegonha (pt), cegoña (gl), cigonya (ca), cigogne (fr) ⇄ cicogna
(it);

Latín CICADA → cigarra (es, gl, pt), cigala (ca), cigale (fr) ⇄ cicala (it), cicadă (ro).

En menor medida, este fenómeno es observable en las fricativas:

PROFECTU → provecho (es), proveito (gl, pt);

TRIFŌLIU(M) → trébol (es), trevo (gl, pt), trèvol (ca), trèfle (fr), trifoglio (it), trifoi (ro).

También se puede reconocer esta tendencia en la pérdida de las consonantes oclusivas sordas
agrupadas en la Romania occidental con diferentes soluciones fonéticas, así en los grupos P', -
PS-, -CT-:

CAPTIVU(M) → cautivo (es, pt);

RAPTĀRE → robar (es), roubar (gl, pt);

ABSENTE(M) → ausente (es);

RAPĬDUS → raudo (es);

CAPSA → caixa, (ca, gl, pt), caja (es);

DIRECTU(M) → derecho (es), dereito (gl), direito (pt), dret (ca);

FACTU(M) → hecho (es), feito (gl, pt), fet (ca);

LACTE(M) → leche (es), leite (gl, pt), llet (ca);

NŌCTE(M) → noche (es), noite (gl, pt), nit (ca);

IACTU(M) → jeito (pt), xeito (gl), etc.

Las dobles oclusivas se convirtieron en simples: -PP-, -TT-, -CC-, -BB-, -DD-, -GG- → -p-, -t-, -c-, -b-, -
d-, -g- en la mayoría de los idiomas. En la ortografía francesa, las consonantes dobles son
meramente etimológicas, a excepción de -LL- después de "i".

Palatalización

La palatalización fue uno de los procesos más importantes que afectaron a las consonantes el
latín vulgar, fenómeno que las lenguas romances heredarán dando lugar a una gran diversidad
de soluciones en toda la Romania. Es por tal razón, que la mayoría de lenguas romances
presentan palatalización de los fonemas latinos /k,g/ ante vocal palatal y de las secuencias
/diV-,-niV-,-tia,-tio/ (donde V denota cualquier vocal). Se aprecia, sin embargo, una importante
división entre las lenguas romances occidentales, con /ts/ resultantes de la palatalización de
/k/, y los restantes lenguas italorromances y balcorrumanas que llegan a la solución /tʃ/. A
menudo se sugiere que los /tʃ/ fue el resultado de una previa solución precedente, esto
explicaría la relativa uniformidad en todos los idiomas en una primera fase, con /tʃ → /ts/, para
dar paso posteriormente a gran variedad de soluciones en todas las lenguas romances
occidentales atendida la enorme inestabilidad del fonema /ts/. Prueba de ello es el hecho de
que el italiano tiene dos /ttʃ/ y /tts/ como resultados de palatalización en diferentes situaciones,
mientras que el resto de las lenguas derivadas del romance occidental tienen solo /(t)ts/.
También se suele señalar como algunas variantes del mozárabe, en el sur de España, adoptaron
la solución /tʃ/ a pesar de estar en la zona de "Romance occidental" y geográficamente
desconectado de las áreas restantes donde se llega a la solución /tʃ/, lo que sugiere que las
lenguas mozárabes por su carácter periférico conservaron la común solución precedente, donde
el cambio /tʃ/ → /ts/ todavía no se había alcanzado. En otras zonas periféricas como los
dialectos del Norte de Francia tales como el dialecto normando o el de la Picardía, también
presentaron la solución /tʃ/, pero esto puede ser consecuencia de un desarrollo secundario.
También debe tenerse en cuenta que /ts, dz, dʒ/ con el tiempo se convirtieron en /s, z, ʒ/ en la
mayoría de las lenguas romances occidentales. Así, la expresión latina CÆLUM, que se
pronunciaba originalmente [ˈkai̯lum] con una inicial /k/, se convirtió en italiano celo [tʃɛlo],
rumano cer [tʃer], castellano cielo [θjelo]/[sjelo], francés ciel [sjɛl], catalán cel [sɛɫ], gallego céo
[sɛw] y portugués céu [sɛw]. El efecto de la palatalización, sin embargo, no siempre ha
trascendido a los sistemas de escritura, y así en muchas de las lenguas románicas, donde las
letras C y G tienen la pronunciación original /k/ y /ɡ/, modifican su pronunciación en latín tardío
y delante de vocal palatal Æ, E, I. Así los fonemas /k, g/ dieron en francés portugués, francés,
catalán y occitano /s, ʒ/ y en italiano y rumano /tʃ, dʒ/. Además, en español, el catalán, el
occitano y el portugués de Brasil, el uso de <u> para indicar la pronunciación antes <e, i>
significa que también es necesaria una ortografía diferente para señalar los sonidos
semiconsonánticos /ɡw, kw/ (español <cu, gü>, el catalán, el occitano y el portugués <gü, qü>).
Esto produce una serie de alteraciones ortográficas en los verbos cuya pronunciación es
totalmente regular pero cuya expresión escrita diverge de la regla general.

Algunos ejemplos de este proceso son los siguientes:

vinea → vinia → *vinya 'viña'


diurnum 'diurno' → *dyorno → it. giorno 'día', fr. jour 'día', esp. jornal 'salario de un día' y jornada
'período de un día'.

cuniculum 'conejo' → coneclo → catalán conill, español conejo, gallego coello, asturleonés
coneyu.

óculus 'ojo' → oclus → cat. ull, esp. ojo, gal. ollo, asturleonés güeyu.

En varias lenguas romances, no en todas, /kt/ → /yt/, lacte → *leyte → catalán llet 'leche', en
algunas se da una palatalización completa /yt/ → /*yč/ palataliza totalmente *leyte → leche.
En gallego se dice leite y en asturleonés (occidental) lleite.

Similarmente en varias de las lenguas anteriores, /lt/ produce /jt/ multum → *muyto → muito
en portugués y asturleonés (occidental), con palatalización completa en otras lenguas como
el español *muyto → mucho. En gallego se produce un diptongo decreciente: moito.

En algunas lenguas como el catalán y el asturleonés existe palatalización de /l-/ inicial latina:
legere → catalán llegir, asturleonés lleer o llïere.

En asturleonés y en las variedades noroccidentales del extremeño existe palatalización de


/n-/ inicial latina: nurus → extremeño y asturleonés ñuera.

Velarización

Kurt Baldinger, Tovar y otros autores aprecian un fenómeno común a gran parte de la Romania
Occidental, el cual es el de la velarización de los sonidos nasales y laterales consecuencia de un
estrato previo prerromano que se extendería por toda la costa cantábrica hasta la aún hoy no
romanizada área vasca, siguiendo por todo el sur de Francia hasta el norte de Italia. Este rasgo
se manifestaría en la pérdida de las nasales y laterales intervocálicas, pero también en la
vocalización de las codas laterales en el occitano o en el vocalismo nasal en el portugués y el
francés. Gamillscheg ha destacado como en el área gallego-portuguesa por una parte y en el
área vasco- gascona por otra ha tenido lugar una nasalización progresiva, en oposición a la
nasalización solo regresiva que se da en el resto de la galorromania, pues junto al fenómeno de
la -n- caduca, se postula también el del vocalismo nasal y la nasalización de muchas de las
soluciones finales lat. multum → port. ant. muyn, ast. → mucho. Como señala Baldinger, que no
es solo el hecho de la conocida pérdida de la -n- intervocálica lat. corona → port. coroa, lat.
planum → port. chão, lat. honore → como préstamo en vasco oore; lat. canale → gasc. càu, lo
que las dos áreas separadas tienen en común, sino el tipo de nasalización. El hecho de que en
los dialectos centrales de Asturias y Cantabria no se presente este fenómeno según
Gamillscheg indica que la imposición del español ha eliminado en Cantabria y en Asturias una
tendencia que se acusa en el oeste y en el este. En tal sentido, se conservaría como reliquia de
este fenómeno en Asturias el sistema de artículos indeterminados en el dialecto de Sobrescobio
'uo', 'ua', 'uos', 'uas', la pérdida de todo rastro de nasalidad en determinadas expresiones:
nominem → nome, hominem → home, luminem → lume o determinados topónimos citados por
Tovar: Ongayo → Aunigainum, Bedoya → Bedunia.

Codas finales

La pérdida del sistema de casos afectó notablemente al consonantismo final que tiende a
debilitarse. Junto a la tendencia a eliminar las consonantes finales en latín vulgar, se aprecia
una tendencia a la pérdida de grupos enteros (apócope) o la adición de una vocal después de la
última consonante para reforzar su sonido (epéntesis). En el dominio Italo-Romance y Romance
oriental. Con el tiempo todas las consonantes finales decaen o se ven reforzadas por una
epéntesis vocálica, excepto en formas monosilábicas (por ejemplo, las preposiciones 'con', 'por',
etc.). El italiano moderno todavía apenas tiene palabras con consonante final, aunque en
rumano parecen haber resurgido debido a la pérdida posterior de la vocal final /u/. Por ejemplo,
AMAS "amas " → ame → ami; amant → aman → amano. En italiano el sistema de formación
plural, con la conocida pérdida de la 's' final no se produjo hasta el siglo VII u VIII dC, después de
un largo de un período. Se cree que la consonante 's' se palatizó en 'j' en lugar de simplemente
desaparecer: 'nos' → noj → ' noi' "nosotros", 'ses' → 'sej' → 'sei' "eres"; cras → craj → crai
"mañana" (sur de Italia). En las sílabas átonas, los diptongos resultantes se simplificaron:
amicas → 'amikai' → 'amiche', donde el término latino 'amicae' nominativo plural dio lugar a
'amito' en lugar de amiche → amici. Por su parte las lenguas romances centro y occidentales
finalmente recuperaron un gran número de consonantes finales a través de la pérdida general de
la final /e/ y /o/, por ejemplo, llet "leche" catalán ← lactem, foc "fuego" ← focum, peix " pescado
" ← piscem. En francés, la mayoría de estas consonantes finales secundarios se perdieron, pero
las consonantes finales terciaria más tarde surgirán como consecuencia de la pérdida de la 'ə'.

Reducción y estabilización del vocalismo tónico

El vocalismo tónico se reduce a cuatro grados de apertura (abierta, semiabierta, semicerrada y


cerrada), y tres grados de localización (anterior, central y posterior). Este sistema dará lugar al
típico vocalismo de siete unidades tónicas (/i u; e o; ε ɔ; a/) que en castellano se simplificará en
cinco al sustituir las vocales semiabiertas ɛ y ɔ por los diptongos 'ie' y 'ue' respectivamente.
Algunos autores postulan cinco grados de apertura (al considerar también las vocales /ɪ ʊ/
como fonemas), a partir de un sistema basado en la cantidad vocálica (en posición átona este
sistema se pudo reducir aún más a solo tres grados de apertura, reducción que el español aplicó
también a las vocales tónicas).

La evolución de las vocales se compara en el siguiente cuadro:


Evolución de las vocales tónicas
Latín clásico Ī Ĭ Ē Œ Ĕ Æ Ā Ă Ŏ AU Ō Ŭ Ū

Occidental *i *e *ɛ *a *ɔ *au *o *u
Protorromance
Oriental *i *e *ɛ *a *o *u
español i e̯ je̯ ä we̯ o̯ u
we/wo/wa, ou/o,
leonés i e/ei je ä o u
u u
Iberorromance
mirandés[13] ​ i e̯ jɛ/i/e̯ ä wɔ/u o̯u o̯ u
portugués i e/ei ɛ ɑ ɔ oi o u
gallego i e/æi ɛ ä ɔ ou o u
catalán i e ɛ ä ɔ o u
Occitanorromance
occitano[14] ​ i e ɛ/jɛ ä ɔ/ɥɛ/ɥɔ au u y
francés
i oi ie a/e we eu u
Galorromance antiguo[15] ​

francés i wa ie a/e œ ø y
piamontés

i ɛi e a œ u y
Galoitaliano turinés

lombardo i e/i e a/e œ ø y


italiano

i e iɛ/ɛ a wɔ/ɔ o u
Italorromance estándar

siciliano i ɛ a ɔ u
i/ *ɛa →
romanche ai/e a/au *uɔ → o/œ o u
ɛ ia
Retorromance
ladino i ai/ei ia/iɛ a/e (u)ɔ/u(o) o u
friulano i e ia/iɛ a wo o u
Balcorromance rumano[16] ​ i e̞/ä ie ä/ə o̯ u
sardo i e̯ ä o̯ u
Debilitamiento del vocalismo átono

El vocalismo átono tiende a debilitarse, desapareciendo en algunos casos, como la e y o átonas


en francés y catalán, y a reducirse a tres archifónemas portugués y en menor medida castellano.

Transformación del sistema morfosintáctico

Las lenguas romances se caracterizan por una reducción de la declinación (gramática) tanto en
número de casos como de paradigmas diferentes. Presumiblemente, esto se produjo por
algunos cambios fonéticos que afectaron a las consonantes finales y también como resultado
de la analogía morfológica.

La única lengua románica moderna que posee marcas de caso en el sustantivo es el rumano
que retiene tres casos diferentes, cuando el latín tenía cinco casos básicos (o seis si se cuenta
el vocativo que era bastante defectivo. Marginalmente también había restos de locativo, solo
aplicable a lugares Rōmae 'en Roma' y domī 'en casa'). De las lenguas románicas testimoniadas
más antiguamente solo el antiguo occitano y algunas variedades de romanche tenían también
casos, pero las variedades modernas ya no tienen oposición de caso. Igualmente de los tres
géneros del latín clásico, la mayoría de lenguas solo conserva dos en el sustantivo (algunas en
el pronombre y los artículos todavía retienen el género neutro). El número gramatical se ha
conservado sin modificaciones importantes, existiendo singular y plural en todas las lenguas.

La flexión verbal retuvo en un grado mucho mayor la variedad de categorías y formas


diferenciadas de latín clásico, aunque las formas sintéticas de voz pasiva se perdieron
completamente en todas las lenguas, siendo substituidas por construcciones analíticas. Una
suerte similar corrieron gran parte de las formas de perfecto, que fueron substituidas por
construcciones analíticas.

Sistema nominal

La caída de la /m/ final, consonante que se encuentra a menudo en la flexión, crea entonces una
ambigüedad: Romam se pronuncia como Roma, por lo que no se puede saber si el término está
en nominativo, acusativo o ablativo. Para evitar tal ambigüedad, las lenguas románicas tienen
que utilizar preposiciones. Antes de decir Roma sum por ‘yo estoy en Roma’ o Roma(m) eo por
‘yo voy a Roma’, hubo que expresar esas dos frases por sum in Roma y eo ad Roma. En este
aspecto, conviene recordar que si -ya en latín clásico, desde la época imperial— la /m/ al final de
palabra se omitía, no se podía confundir Roma sum con Roma(m) eo: en el ablativo (Roma sum),
la /a/ final era larga; en cambio era breve en el acusativo: en el primero se pronunciaba /rōmā/, y
en el segundo /rōmă/. El latín vulgar, no obstante, ya no utilizaba el sistema de cantidades
vocálicas: ambas formas son un tanto ambiguas.

En un mismo movimiento, los adverbios y las preposiciones simples son a veces reforzadas:
ante, ‘antes’, ya no basta; hay que poner ab + ante en vulgar, para explicar el francés avant, el
español antes y el occitano y catalán abans, o bien in ante para el rumano o el asturleonés
înainte y enantes respectivamente, etcétera.; igualmente, en francés, avec proviene de apud +
hoc, dans de de intus, etc.

El caso límite parece ser alcanzado con el francés aujourd'hui, noción que se decía simplemente
hodie (a su vez «este día») en latín clásico. El término francés se analiza en à + le + jour + de +
hui, donde hui viene de hodiē (que se encuentra en el español “hoy”, en el occitano uèi, en el
italiano oggi, en el asturleonés güei, en el romanche hoz o en el valón oûy). El compuesto
aglutinado resultante es, en consecuencia, redundante, ya que significa, término a término: ‘en el
día de hoy’ (en francés au jour d’aujourd’hui).

Ciertas lenguas conservadoras, entretanto, han mantenido adverbios y preposiciones simples: el


español “con” y el rumano cu vienen de cum, igualmente que en español o în rumano son
heredados de in. Se ve también este fenómeno con los términos simples heredados de hodiē.

De lengua flexional de sintaxis ágil (el orden de los términos no afecta mucho el sentido sino
principalmente el estilo y el énfasis), el latín vulgar llegó a ser un conjunto de lenguas que
utilizaban muchas preposiciones, en las cuales el orden de los términos es fijo: si en latín es
posible decir Petrus Paulum amat o amat Petrus Paulum o Paulum Petrus amat o aun amat
Paulum Petrus para querer decir que 'Pedro ama a Pablo', esto no es posible en las lenguas
románicas, que han abandonado más o menos rápidamente las declinaciones; así, en español
“Pedro ama a Pablo” y “Pablo ama a Pedro” tienen un sentido opuesto, solo el orden de los
términos indica quién es sujeto y quién es objeto.

Cuando las lenguas románicas mantuvieron un sistema de declinaciones, este se ha


simplificado y se limita a aquellos casos (con excepción del rumano): lo que ocurre en antiguo
francés y en antiguo occitano, que no poseen más que dos: el caso sujeto (heredado del
nominativo) y el caso objeto (proveniente del acusativo), para todo lo que no sea sujeto. En estas
lenguas, casi siempre, el caso sujeto desapareció; los nombres actuales heredados de la lengua
antigua son entonces todos del antiguo caso objeto y, por lo tanto, de antiguos acusativos; se
puede constatar con un simple ejemplo:
Latín clásico Francés y occitano antiguos Francés y occitano modernos

singular plural singular plural singular plural

nominativo murus muri caso sujeto murs mur — —

acusativo murum muros caso objeto mur murs mur murs

El rumano, sin embargo, conserva un sistema flexional que funge con tres casos sincréticos:
“caso directo” (nominativo + acusativo), “caso oblicuo” (genitivo + dativo) y “vocativo”. Estos
casos se distinguen principalmente cuando el nombre está marcado por el artículo definido. En
caso contrario, tienen tendencia a ser confundidos.

Otros puntos merecen ser señalados:

Primero, excluyendo el rumano y el asturleonés (que lo mantiene para sustancias incontables,


como agua y fueya [‘hojarasca’]), los tres géneros, masculino, femenino y neutro, son reducidos a
dos por la eliminación del neutro. Así, el término latino folia —nominativo y acusativo neutro
plural de folium, ‘hoja’— es reinterpretado como un femenino. Es el caso, por ejemplo, en
español, donde se vuelve hoja, más también en el francés feuille, en el italiano foglia, el
romanche föglia, el valón fouye, el portugués folha, el catalán fulla, el occitano fuèlha, etc. (todos
términos femeninos).

Además, las lenguas románicas desarrollaron un sistema de artículos determinados,


desconocidos en latín clásico. Así, en español, “el” y “la” provienen respectivamente de los
pronombres y adjetivos demostrativos ille e illa (más un neutro “lo” ← illud); igualmente en
italiano para il y la (así como lo ← illum), en francés para le y la de los demostrativos illum e illa
respectivamente, etc. El rumano se distingue por ser la única lengua románica en la cual el
artículo va postpuesto: om (‘hombre’), om-ul (‘el hombre’). Los artículos indeterminados, por su
parte, provienen simplemente del numeral unus, una (y unum en el neutro), que, en latín, habrían
podido servir con este uso.

Finalmente, se revisa el sistema del adjetivo: mientras que los grados de intensidad eran
marcados por sufijos, las lenguas románicas no se servían más que de un adverbio delante del
adjetivo simple, ya sea magis (que se convirtió en “más” en español, mai en occitano y en
rumano, mais en portugués, més en catalán, etc.) ya sea plus (più en italiano, plus en francés,
pus en valón, plu en romanche, etc.). Así, para decir “más grande” (comparativo de superioridad)
en latín clásico era suficiente grandior. En español hace falta “más grande”, en italiano più
grande, etc. Igualmente, el superlativo “el más grande” se decía grandíssimus en latín clásico,
pero “el más grande” e il più grande en esas mismas lenguas.
Sistema verbal

Las conjugaciones latinas se modificaron profundamente, principalmente por la creación de


tiempos compuestos: así nuestro “he cantado”, el francés j'ai chanté, el occitano ai cantat o el
catalán he cantat vienen de un habeo cantátu(m) vulgar, que no existe en latín clásico. El uso de
verbos auxiliares “ser”/“estar” y “haber”/“tener”, es notable: el latín ya usaba “ser” en su
conjugación, pero no de manera tan sistemática como en las lenguas románicas, que han
generalizado su uso para crear un juego completo de formas compuestas respondiendo a las
formas simples. Generalmente las formas compuestas marcan el aspecto finalizado de la
acción.

Un modo nuevo aparece, el condicional (atestiguado por primera vez en una lengua románica en
la Secuencia de Santa Eulalia), construido a partir del infinitivo (a veces modificado) seguido de
las desinencias del imperfecto: vivir + -ía genera “viviría” en español, asturleonés, gallego y
portugués, así “vivrais” en francés, “viuriá” en occitano, “viuria” en catalán. A notar algunas de las
modificaciones de la raíz: “haber + ía” → “habría” y no “*habería” o devoir + ais → devrais y no
*devoirais. De igual manera, el futuro clásico es abandonado por una formación comparable a la
del condicional, es decir, el infinitivo seguido del verbo haber (o precedido, como en el caso
sardo): así cantare habeo (‘yo he de cantar’) da “cantaré” en español y catalán, cantarai en
occitano, cantarei en gallego, leonés y portugués, je chanterai en francés, etc.

La forma pasiva se elimina a favor de un sistema compuesto que ya existía en latín (cantátur, ‘es
cantado’, en latín clásico se convierte en est cantatus, que en latín clásico significa ‘ha sido
cantado’). Finalmente, algunas conjugaciones irregulares (como la volle, en francés "vouloir")
son rectificadas, aunque muchas mantienen su carácter irregular en las lenguas románicas, y se
dejan de usar los verbos deponentes

El léxico del latín vulgar

En gran medida el léxico fue conservado en las lenguas románicas, aunque una porción del
léxico del latín clásico que aparecía en contextos más formales fue substituido por términos
más populares, eliminándose del uso, los términos propios de la lengua más culta.

Algunas palabras latinas han desaparecido completamente y han sido reemplazadas por su
equivalente popular: caballo, equus en latín clásico (de donde provendría "equitación" en
español, por ejemplo, o "equino" como sinónimo de "caballo"), pero caballus (palabra, quizás, de
origen celta que significaba ‘penco’ o ‘jamelgo’) en latín vulgar. La palabra se encuentra en todas
las lenguas románicas: caval en occitano, cavall en catalán, cabalo en gallego, caballu en
asturleonés, cavallo en italiano, cal en rumano, chavagl en romanche, cheval en francés, tchvå en
valón, etc.

Por otra parte, si ciertos términos clásicos han desaparecido, no siempre han sido
reemplazados necesariamente por la misma palabra en latín vulgar. El término culto en latín
clásico correspondiente a ‘hablar’ es loqui (pronunciado "locui"). Fue sustituido por:

parabolāre (palabra tomada de la liturgia cristiana y de origen griego; literalmente ‘hablar con
parábolas’): italiano parlare, aragonés, catalán y occitano parlar, francés parler, extremeño
palral, etc.;

fabulāri (literalmente: ‘fabular’, hablar de o hacer fábulas): español “hablar”, gallego,


asturleonés y portugués falar, aragonés fablar, sardo faedhàre, etcétera.

Finalmente, algunas lenguas romances continuaron usando las formas clásicas, mientras otras
menos conservadoras, se sirvieron de las formas vulgares. El ejemplo empleado
tradicionalmente es el del verbo “comer”:

latín clásico edere: se encuentra en forma compuesta —y por lo tanto menos “noble”— en
español, gallego y portugués comer (de comedere) ;

latín vulgar manducāre (literalmente ‘masticar’): en francés manger, occitano manjar, italiano
mangiare, aragonés minchar, catalán menjar, o en rumano a mânca, por ejemplo.

En cuanto a los préstamos más antiguos estos procedieron principalmente del griego
helenístico (Koiné) y las lenguas germánicas (principalmente el gótico). A partir de los siglos X y
XI también hubo un cierto número de préstamos para conceptos tecnológicos y científicos
procedentes del árabe clásico. Más recientemente se introdujeron cultismos y neologismos a
partir de raíces del griego y latín clásicos (estos últimos se caracterizan por no presentar los
cambios fonéticos tipos del léxico patrimonial) y también un buen número de palabras
procedentes de otras lenguas para plantas, animales y realidades que los europeos encontraron
en su expansión colonial. Actualmente la principal fuente de préstamos léxicos en las lenguas
románicas es el inglés, especialmente influyente en tecnología, léxico de los negocios y
economía o modas culturales.

Las razones de la diversidad de las lenguas románicas


Número de hablantes de cada lengua neolatina como porcentaje del total.

Existen diversos factores sociolingüísticos para explicar la aparición de variedades lingüísticas


diferenciadas en cada región geográfica, que con el tiempo darían lugar a lenguas diferentes, en
algunos casos con muy poca inteligibilidad mutua.

Teoría de la evolución divergente

La evolución fonética natural de todas las lenguas —a la cual el latín estaba sujeto— explica en
las importantes diferencias entre algunas lenguas romances, tras un periodo de evolución
semindependiente de unos dieciocho siglos. A este proceso también se añade la diversidad
léxica ya existente en lo que se denomina “latín vulgar”. El tamaño del Imperio romano y la
ausencia de cohesión lingüística estable que garantizara, una norma literaria y gramatical
común, resultaron en evoluciones divergentes que acumulativamente dieron lugar a lenguas
vernáculas no inteligibles entre sí.

Por esa razón, cada zona del imperio geográficamente conectada de manera fuerte solo con las
zonas adyacentes, utilizó una modalidad particular del latín vulgar (se debería incluso decir “de
los latines vulgares”), como se ha visto más arriba, una lengua prefiriendo un término para decir
“casa” (latín casa en español, gallego, catalán, italiano, siciliano, portugués, rumano), otra lengua
prefiriendo un término diferente (mansio para el mismo sentido en francés maison) y otra
prefiriendo el término “domo” (domus en latín) en sardo, por ejemplo.

Teoría del substrato

A la diferenciación por evolución divergente se suma la hipótesis de que el latín hablado en


diferentes zonas de origen tenía un acento y características propias, debido a que, inicialmente,
fue una lengua aprendida por hablantes que previamente hablaban lenguas diferentes. Este
hecho se conoce como influencia de las lenguas substratos: lenguas habladas inicialmente en
una zona y recubiertas por otra, no dejando más que trazas dispersas, tanto en el vocabulario
como en la gramática o en la pronunciación en la lengua de llegada. Así, el substrato galo en
francés deja unas 180 palabras, como braies, char o bec y estaría en el origen del paso del
sonido /u/ (de luna) latín a /y/ (de lune). Naturalmente, la influencia del galo no se limitó
solamente a Francia: el portugués o los dialectos de la Italia del norte, por ejemplo, han tomado
algunos términos.

Igualmente algunos estudiosos consideran que un idioma que sirvió de sustrato para las
lenguas ibero-romanas fue el vasco, que posiblemente aportó al cambio /f/ al /h/ al inicio de las
palabras en español (el latín farina se convirtió en “harina”), y palabras como “izquierda” (vasco
ezkerra).

O incluso el etrusco –que había estado influyendo ya al latín desde los principios de su historia–
para el dialecto italiano de la Toscana, que le debería su gorgia toscana, es decir, la
pronunciación de los sonidos /k/ como /h/ (inglés home) o /χ/ (alemán Bach; español jota).

Hay que hacer notar que tanto la teoría del substrato vasco como la del etrusco están
desacreditadas actualmente.

Aunque este factor es fácilmente entendible, no explica la mayoría de los cambios. De hecho
varias lenguas modernas como el español, el inglés o el francés se han extendido por zonas
geográficas amplias, siendo aprendido por personas que previamente hablaban otras lenguas.
Sin embargo, gran parte de las diferencias encontradas entre los dialectos del español, el inglés
o el francés de cada región guarda en general poca relación con el tipo de substrato
preexistente. Por esa misma razón, la influencia del substrato pudo tener una influencia limitada
en el latín de cada región, siendo esta influencia solo apreciable en el léxico y en mucha menor
medida en la fonética o la gramática.

Teoría del superestrato

Finalmente, el superestrato también ha jugado un papel importante en la diferenciación de las


lenguas románicas: son las lenguas de pueblos, que habiéndose instalado en un territorio, no
han conseguido imponer su lengua. Sin embargo, esas lenguas dejan trazas importantes. El
superestrato fráncico (es decir, germánico franconio) en Francia es importante; el vocabulario
medieval está lleno, sobre todo en el dominio de la guerra y de la vida rural (así adouber, flèche,
hache, etc., pero también framboise, blé, saule, etc., e incluso garder y sorprendentemente trop).
El francés actual cuenta varias centenas de palabras heredadas así de lenguas germánicas.
También el español tiene palabras heredadas en este caso del gótico (de los visigodos) u otras
lenguas germánicas; palabras como “guerra” o las ya vistas en francés “adobar”, “flecha”,
“hacha”, “frambuesa”, “guardar”, incluso nombres como Alfredo, Bernardo, Eduardo, Federico,
Fernando (o Hernando), Gonzalo, Guillermo, Roberto, Rodolfo, Rodrigo, etc.

Pero el superestrato que más se nota en el español es el árabe: de esa lengua provienen más de
4.000 palabras, entre las que hay topónimos y compuestos. La característica más remarcable es
el mantenimiento casi sistemático del artículo árabe en la palabra, en cuanto que las demás
lenguas románicas que han tomado prestado la misma palabra se han desembarazado de él a
menudo.

Así, algodón (opuesto al francés coton, catalán cotó asturleonés cotón) del árabe al quṭun;
"algarroba" (francés caroube, catalán garrofa, leonés garrouba") de al harūbah; o también
"aduana" (francés douane, catalán duana) de al dīwān (que también da “diván”).

Finalmente, el rumano debe a las lenguas eslavas del entorno el vocativo, algunos términos
léxicos así como procesos de palatalización y velarización diferentes de las demás lenguas
románicas.

Grado de diversificación

Se pueden dar aquí los resultados de un estudio realizado por M. Pei en 1949, que comparó el
grado de evolución de las diversas lenguas respecto a su lengua madre; para las lenguas
románicas más importantes, si solo se consideran las vocales tónicas, se obtienen, respecto al
latín, los siguientes coeficientes de evolución:

sardo: 8%;

italiano: 12%;

español: 20%;

rumano: 23,5%;

catalán: 24%;

occitano: 25%;

portugués: 31%;

francés: 44%.
Así, es posible ver con facilidad el grado de variabilidad del conservadurismo de las lenguas
románicas. La más próxima del latín fonéticamente (considerando únicamente las vocales
tónicas) es el sardo, la más alejada, el francés. Este estudio es orientativo pero refleja una
realidad verdadera, aunque puede conducir a errores. Por ejemplo, la variedad vocálica del
francés, de la Edad Media a la actualidad se ha reducido, no habiendo por ello una involución del
idioma, y el castellano, en lugar de cambiar el timbre vocálico, ha desarrollado una serie de
diptongos que distinguen entre las antiguas vocales breves del latín y las largas. Respecto a
otros aspectos de las lenguas, como por ejemplo el léxico, el rumano, es el que más se ha
distanciado del latín.

Lenguas de la familia y clasificación interna

Clasificación de las lenguas romances de acuerdo con Koryakov Y.B.[17] ​

Ante todo, conviene aclarar que hasta el momento no existe una clasificación unificada y
científica respecto a los grupos y subgrupos de las variedades lingüísticas románicas
universalmente aceptada. Sin embargo, tradicionalmente se han usado clasificaciones en las
que se agrupan a las lenguas según áreas geográficas, teniendo en cuenta también rasgos
distintivos fonéticos y gramaticales. De acuerdo con estos criterios, se consideran lenguas
romances orientales aquellas que forman el plural mediante vocales (generalmente -i o -e), no
palatalizan el grupo -cl intervocálico y no sonorizan las oclusivas sordas intervocálicas /p, t, k/
de origen latino; mientras que pertenecen a la Romania Occidental aquellas variedades que
sonorizan /p, t, k/ intervocálicas, forman el plural con -s y palatalizan el -cl intervocálico.
Además de otros desarrollos lingüísticos que separan a dichos grupos bajo la Línea Massa-
Senigallia.[18] [19]
​ ​

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que al referirse a una «lengua románica», esta puede a su
vez comprender varios dialectos (por ejemplo a las lenguas retorrománicas tradicionalmente se
las considera una sola lengua con tres dialectos principales, aunque la inteligibilidad entre ellas
es difícil). Los problemas en la clasificación se deben a que el modelo de árbol
(Stammbaumtheorie) no es adecuado para describir la diferenciación de una familia lingüística
en presencia de contacto lingüístico, como señaló Johannes Schmidt al proponer su "teoría de
ondas" (Wellentheorie). Además, debe tenerse presente que las variedades románicas forman un
continuo dialectal cuyas diferencias mutuas son en ocasiones mínimas, llegando a ser
inteligibles entre sí en la mayoría de casos (más de manera escrita que de manera oral, aunque
fácilmente inteligibles).

La clasificación interna exacta es uno de los problemas más complicados dentro de cualquier
familia lingüística. Fuera de los grupos de primer nivel de variedades lingüísticamente muy
estrechamente emparentadas resulta difícil establecer un árbol cladístico ya que las lenguas en
su desarrollo histórico se influyen mutuamente y el modelo de árbol filogenético no resulta
adecuado para representar la diferenciación lingüística de un conjunto de lenguas en contacto.
Una enumeración de los grupos que muy probablemente constituyen unidades filogenéticas
válidas es la siguiente:

1. Lenguas iberorromances (gallego-portugués, astur-leonés, castellano o español y aragonés


por algunos considerado occitanorromance)

2. Lenguas galorromances (francés/lenguas de oïl y franco-provenzal)

3. Lenguas retorromances (romanche, friulano y ladino)

4. Lenguas occitanorromances (catalán-valenciano y occitano-gascón)

5. Lenguas galoitalianas (ligur, piamontés, lombardo, emiliano-romañol, véneto e istriano).

6. Lenguas italorromances (italiano estándar, romanesco, napolitano, siciliano y corso-


gallurés)
7. Lenguas balcorrumanas (rumano estándar, arrumano, meglenorrumano e istrorrumano)

8. Lenguas romances insulares (sardo y antiguo corso)

9. Otras lenguas romances extintas (mozárabe y dálmata)

A su vez los autores propusieron dos ramas para clasificar estos grupos basado en las
isoglosas anteriormente dichas:

1. Lenguas romances occidentales (lenguas iberorromances, occitanorromances,


galorromances, retorromances, galoitalianas, mozárabe y romances insulares)

2. Lenguas romances orientales (lenguas balcorrumanas, italorromances y dálmata)

La relación exacta entre estos grupos es materia de discusión y no existe una única
clasificación aceptada, así que diferentes autores basándose en distintos tipos de evidencias y
criterios han hecho clasificaciones que agrupan de manera diferente estos grupos. A partir de
las similitudes léxicas computadas por el proyecto comparativo ASJP y otras evidencias
lingüísticas resulta un árbol diversificación como el siguiente:[20] [21]
​ ​
Romance   Siciliano
     
    Napolitano

Itálico centromeridional   Romanesco
   
    Corso
  Toscano  
    Italiano
Romance oriental  

  Dálmata

  Arrumano
   
  Balcorrumano   Meglenorrumano
     
    Rumano

  Sardo

Galoibérico   Aragonés
   


Iberorromance  
  Iberorromance occidental

Galaicoportugués

    Catalán
  Occitanorromance  
    Occitano

    F
   

Galorromance
  Grupo Oïl
Romance occidental  



Retorroma

Galoitalia

Romance occidental
Grupo iberorromance

Castellano (amarillo), portugués (azul), gallego (celeste), variedades asturleonesas (tonos verdes) y aragonés (naranja
claro).

Español o castellano (principios del s. IX: Cartularios de Valpuesta): lengua oficial de España.
Es el idioma oficial en la mayor parte de los países de Latinoamérica, Guinea Ecuatorial y fue
idioma oficial de Filipinas y Guam hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En los
Estados Unidos de América el 12% de la población mayor de 5 años de edad habla español
(alrededor de 30 millones de personas).[22] ​

Portugués (português, s. XII): lengua oficial de Portugal, Brasil, Angola, Mozambique, Cabo
Verde, Guinea-Bisáu, Santo Tomé y Príncipe y Timor Oriental. Proveniente del
gallegoportugués medieval.

Gallego (galego, s. XII): lengua cooficial de Galicia junto con el castellano. Proveniente del
gallegoportugués medieval (durante la Edad Media el portugués y el gallego eran una misma
lengua, surgida en el s. IX).
Aragonés, lengua hablada y escrita en Aragón, actualmente restringida a diversas partes del
norte de esa región.

Asturleonés (S. IX, Nodicia de Kesos) grupo lingüístico de la península ibérica que constituye
un único idioma con diversos dialectos:
Asturiano (Asturianu): nombre que recibe este idioma en el Principado de Asturias y
regulado por Ley en el ámbito autonómico.

Leonés (Llionés): nombre que recibe esta lengua en la comunidad autónoma de Castilla y
León, en las provincias de León, Zamora y Salamanca. Reconocida oficialmente en el
Estatuto de Autonomía de dicha comunidad.

Mirandés (Mirandês): nombre que recibe esta lengua en Miranda do Douro (Portugal). Es
lengua oficial junto con el portugués.

Hablas de transición entre el castellano y el asturleonés:


Montañés (Cántabru): nombre que recibe esta habla en Cantabria, hablado en la parte
occidental de la comunidad autónoma y en algunos valles del este.[23] ​

Castúo (Estremeñu): Hablado en el norte de Extremadura y sur-oeste de Salamanca.

Algunos autores incluyen al catalán e incluso a las lenguas occitanorromances dentro del
iberorromance.

Además existe una lengua de la península ibérica sobre la que no existe acuerdo sobre cómo
clasificarlas:

Mozárabe (haz dialectal desaparecido hacia el s. XIII) hablado en el sur de la península en la


parte históricamente bajo dominio musulmán.

Ethnologue la clasifica junto con el aragonés como lenguas pirenaico-mozárabes (aunque no


parecen existir isoglosas comunes exclusivas a estas dos lenguas). Para otros el aragonés tiene
rasgos intermedios entre el iberorromance nuclear y el occitanorromance, aunque no existe
consenso filológico en torno a su clasificación.[24] ​

Grupo occitanorromance
Distribución de las lenguas occitano-románicas: catalán (rojo), gascón-occitano-provenzal (morado).

Estas dos lenguas muy cercanas forman un continuo dialectal transicional entre las lenguas de
oil y las iberorrománicas, llamado occitano-románico. Algunas fuentes clasifican ambas entre
las lenguas galorrománicas, otras, como Ethnologue, dentro del grupo iberorrománico y,
tradicionalmente, el catalán como iberorrománico y el occitano como galorrománico. Cada vez
toma más fuerza entre los romanistas el denominado Grupo Románico Pirenaico, grupo puente
entre el iberorrománico y el galorrománico, integrado por el occitano, el catalán y el aragonés.

Catalán: (català, finales del s. X), lengua cooficial en Cataluña (España) junto con el español,
se habla en dicha comunidad autónoma, así como en la Comunidad Valenciana (donde se
llama valenciano), en las Islas Baleares, así como en el extremo oriental de Aragón conocida
como La Franja (donde es considerada lengua propia), algunas pedanías en la región natural
de El Carche (Región de Murcia), Andorra (donde es la única lengua oficial), Pirineos
Orientales (Francia) y Alguer (Cerdeña). Tiene varios dialectos.

Occitano (occitan o lengua de oc, finales del s. X), término que abarca un conjunto de dialectos
llamados lengua de oc—principalmente el norte occitano (lemosín, auvernés, y vivaroalpino), el
medio-occitano (languedociano y provenzal) y el gascón— y conocidos en Francia con el
nombre despectivo de patois (patuá). En España se habla el aranés, habla gascona del Valle
de Arán.

Algunos autores están tratando de incluir el aragonés en el occitanorromance.


Grupo galorromance
El conjunto de dialectos galorromance de oïl (verdoso), galorromance arpitano (azul).

Francoprovenzal (francoprovenzal o arpitán, s. XIII, Méditations de Marguerite d'Oingt), es un


conjunto de lenguas repartidas entre Italia (Valle de Aosta y Piamonte), la Suiza Romandía
(cantones de Friburgo, Valais, Vaud y Ginebra y sur del cantón del Jura), Francia (Lyon, Saboya
y sur del Franco Condado), se cree que el franco-provenzal es la transición entre las lenguas
de oïl y las lenguas de oc. Está en peligro de extinción.

Francés (français, s. IX, Juramentos de Estrasburgo): o también lengua de oïl es una lengua
con gran variedad dialectal perteneciente a las lenguas de oïl y lengua oficial de Francia y
cooficial en Bélgica, Suiza y otros 26 países. Es una evolución de varios dialectos hablados
alrededor de París, (esto si no se cuentan las lenguas criollas como las de Haití).

Variedades de oïl: Las lenguas o dialectos de oïl son un conjunto de variedades


galorromances habladas en el norte de Francia y Bélgica que descienden del Francés antiguo,
las variedades de oïl son:
Borgoñón

Berrichon

Champañés

Franco-comtés

Galó

Valón

Picardo
Normando

Lorenés

Poitevin-Santongés

Angevin-mayenés

Todas estas variedades están gravemente amenazadas de extinción, el gobierno francés ha


reconocido a las lenguas de oïl como lenguas de Francia pero les impide firmar la carta de
lenguas minoritarias y brindarles algún tipo de estatus o protección, las únicas lenguas de oïl
que cuenta con protección y estatus de lengua regional son el (valón, picardo y champañés) en
Bélgica y el normando ha obtenido estatus y protección en las islas del canal. [25] ​Estas
variedades pueden también clasificarse como dialectos del francés o como lenguas separadas
ya que el término lengua de oïl (lengua de sí) es un sinónimo de francés lo que implica que las
variedades romances derivadas de esta lengua son dialectos del francés ya que contrata con el
occitano (lenguas de òc), sin embargo otro término afirma que en el norte de Francia y Bélgica
se hablan un conjunto de lenguas romances derivadas de la lengua de oïl y que el francés es
una variedad descendiente de esta lengua. En este caso habría que argumentar que estas
variedades son lenguas hermanas del francés ya que en Francia y Bélgica se les considera
lenguas separadas, no obstante Ethnologue y la lingüística románica tradicional las consideran
dialectos del francés, pero no hay una clasificación aceptada. [26] ​[27] ​

Algunos autores amplían las lenguas galorromances incluyendo las lenguas galoitalianas
(excluyendo al véneto), las lenguas retorromances y las lenguas occitanorromances (en
algunos casos incluyendo al catalán).
Grupo retorromance

Lenguas retorromances.
Las lenguas retorromances son un conjunto de variedades lingüísticas muy cercanas habladas
en el sur de Suiza y noreste de Italia (provincia romana de Recia). Lingüísticamente comparten
rasgos notables con las lenguas occitanorromances y galorromances.

Dialectos romanches (rumantsch): sursilvano, sutsilvano, surmirano, puter y vallader forman


los cinco dialectos escritos, se hablan en Suiza (en el cantón de los Grisones), en la
actualidad el número de hablantes de todos estos dialectos reunidos apenas frisa las 35.000
personas.
Interromanche (rumantsch grischun): especie de lingua franca romanche empleada en
Suiza para unificar la veintena de dialectos romanches, y que se apoya sobre todo en el
sursilvano, el vallader y el surmirano. El interromanche es una lengua oficial en el cantón
suizo de los Grisones.

Dialectos ladinos (ladín): empleados en los Dolomitas (Italia), se consideran una lengua
regional.

Friulano (furlan): hablado en la provincia italiana de Údine y partes de las provincias de


Pordenone y Gorizia, tiene el estatus de lengua regional.
Grupo galoitaliano

Piamontés (verde puro), lombardo (verde cían), ligur (verde olivo), véneto y istriano (verde lima), emiliano-romañol (verde
a o tés ( e de pu o), o ba do ( e de c a ), gu ( e de o o), é eto y st a o ( e de a), e a o o a o ( e de
claro).

Las lenguas galoitalianas tienen características de transición entre las variedades del centro y
sur de Italia y el resto de lenguas romances occidentales. Las lenguas galoitalianas cuentan en
total con unos 15 millones de hablantes nativos en el norte de Italia. Si bien ninguna de ellas
tiene reconocimiento oficial por parte del Estado italiano varias de ellas han sido reconocidas y
son objeto de leyes de protección por parte de los parlamentos regionales. Las lenguas
galoitalianas comúnmente reconocidas son:

El piemontés.

El ligur.

El lombardo.

El emiliano-romañol.

El véneto, que es la lengua más divergente del resto y la más cercana al grupo italorromance.

El istriano, estrechamente relacionado con el véneto.


Sardo

Lenguas de Cerdeña y sus dialectos.


Sardo (sardu o limba sarda, s. XI), hablado en Cerdeña. Es una de las lenguas romances más
conservadoras, lo que se puede explicar dado su aislamiento geográfico. Se considera que el
grupo sardo constituye la primera rama desgajada del resto de lenguas románcias, ya que todas
las demás presentan una evolución vocálica común que no está presente en sardo. Se
distinguen varios dialectos sardos:

Campidanés (campidanesu): variante lingüística del sur.

Logudorés (logudoresu): variante lingüística del centro-noroeste, en que están escritas la


mayoría de las obras literarias.

Nuorés (nugoresu): variante lingüística del centro-este.

Las dos últimas variantes lingüísticas tienen muchos aspectos en común respecto a la primera.
Respecto a sus rasgos fonéticos y gramáticos (sonorización y fricatización de las oclusivas
sordas intervocálicas latinas, formación del plural mediante -s, etc.) el sardo pertenece a las
lenguas romances occidentales, a pesar de que Ethnologue lo clasifica (junto a la variedades
italianas de Córcega, y el gallurés y sassarés) dentro de las lenguas románicas insulares. Desde
la Edad Media el sardo ha conocido numerosos superestratos, entre los cuales el catalán, el
castellano, el ligur y el italiano son los más relevantes.

Español Sardo (Logudorés) Sardo (Nuorés) Sardo (Campidanés)

el, la, los,


su, sa, sos, sas su, sa, sos, sas su, sa, is
las

agua abba abba acua

cuatro bàtoro bàtoro cuatru

lengua limba limba lingua

placer piaghere piachere(a) praxeri(b)

voz boghe boche(a) boxi(b)

(a)donde ch se lee como una k.


(b)
donde la x se lee como la j francesa en jamais o je.

Romance oriental
Grupo italorromance centromeridional
Toscano (verde), romanesco (azul claro), napolitano (violeta), siciliano (naranja).

Las lenguas italianas centromeridionales (italiano, romanesco, napolitano y siciliano) son un


continuo dialectal desde el centro hacia el sur de la península Itálica, muchas veces se los
menciona solo como dialectos italianos. Este grupo comparte las isoglosas del sur y este de la
Línea Massa-Senigallia.

Toscano
Italiano (italiano, s. IX), derivado históricamente del toscano florentino, promovido por
Dante en el siglo XIII constituye la base de la lengua oficial italiana.

Corso. Se considera un dialecto histórico del italiano, derivado del toscano, que ha
sufrido un fuerte influjo francés en los últimos dos siglos. No obstante, Ethnologue lo
clasifica aparte del italiano entre el grupo románico del sur (o románico insular), junto con
las variedades sardas septentrionales. Es propio de la isla francesa de Córcega. El
gallurés y el sassarés, hablados en el norte de Cerdeña, son a menudo considerados
dialectos del corso aunque fuertemente influenciados por el sardo, o bien dialectos
intermedios entre corso y sardo. [28] [29]
​ ​

Romanesco o italiano central incluye varios dialectos hablados en el centro de Italia,


especialmente en Roma, en el Lacio centro-septentrional, en Umbría y en la zona central de
Marcas.
Napolitano o italiano meridional incluye los dialectos del centro-sur de Italia como los
hablados en el Lacio meridional y en Campania, así como los dialectos pullés, lucano y
calabrés del norte.

Siciliano ( 'u sicilianu) o italiano meridional extremo, hablado en Sicilia y en las extremidades
meridionales de la península itálica: Salento (en la variante conocida como salentino) y
Calabria central y meridional. Es una lengua italorromance que presenta ciertas influencias de
superestrato procedentes del griego, del catalán, del español, del francés, del provenzal y del
árabe, así cómo un sustrato procedente de los antiguos idiomas de los sicanos
(preindoeuropeos), de los sículos (indoeuropeos del grupo itálico) y de los élimos
(indoeuropeos de grupo desconocido) en Sicilia, del idioma mesapio en el Salento (lengua
indoeuropea hablada en la antigüedad en toda la Apulia y relacionada con el antiguo idioma
ilirio) y del idioma de los brucios (hablantes una lengua itálica del grupo osco-umbro) en
Calabria.[30] ​
Se distinguen ocho dialectos fundamentales en Sicilia e islas próximas:
Occidental (provincias de Palermo y Trapani).

Centro-Occidental (provincia de Agrigento).

Metafonética central (provincias de Enna y Caltanissetta).

Metafonética sudoriental (provincia de Ragusa y zona meridional de la provincia de


Siracusa).

No-metafonética oriental (zona centro-septentrional de la provincia de Siracusa y


provincia de Catania).

Messinés (provincia de Messina).

Pantesco (isla de Pantelaria), influenciado por el árabe.

Eoliano (archipiélago de las islas Eolias).

Relacionados con el siciliano están los otros dialectos italianos meridionales extremos:
Calabrés centro-meridional (provincias de Reggio de Calabria, Vibo Valentia,
Catanzaro y zona centro-meridional de la provincia de Cosenza) en Calabria.

Salentino (en las provincias de provincia de Lecce, zona centro-meridional de la


provincia de Brindisi y zona oriental de la provincia de Tarento) en Apulia.
Grupo balcorrumano
*Lenguas balcorrumanas:
     Rumano
     Istrorrumano
     Meglenorrumano
     Arrumano
*Dalmático †:
     Vegliota †
     Ragusano †
**Panonio
     Panonio †

Las lenguas balcorrumanas o dialectos rumanos tienen varios rasgos distintivos notorios:

No sonorizan las oclusivas sordas intervocálicas de origen latino /p, t, k/ (rasgo compartido
con las lenguas italianas centromeridionales y el extinto dálmata).

No palatalizan el grupo -cl intervocálico (rasgo compartido con las lenguas italianas
centromeridionales y el extinto dálmata).

Se conservan los grupos -ps, -pt y los grupos -ct, -gn evolucionan a -pt y -mn (rasgo
compartido con el extinto dálmata).

Y forman el plural de las palabras mediante vocales -e, -i. (rasgo compartido con el dálmata y
varias lenguas romances de Italia)

Los fonemas latinos /Ō, Ŏ/ se confunden en /o/ mientras que en el resto de lenguas romances
(excepto el sardo), las mismas vocales latinas se siguen distinguiendo al evolucionar a dos
fonemas diferentes /*o/ y /*ɔ/.
Rumano (română; atestiguaciones parciales en el s. XII, a. completa en el s. XV): lengua de la
antigua provincia romana de Dacia cortada del resto de la llamada Romania. El superestrato
eslavo tiene relativamente poca relevancia salvo en el léxico y el rumano se asevera como una
lengua bastante conservadora. Se considera que posee cuatro dialectos:

Dacorrumano, generalmente denominado rumano. Es la lengua oficial de Rumanía y Moldavia


y lengua cooficial en Voivodina (Serbia). Se divide en:
Moldavo, en el norte.

Valaco, en el sur.

Transilvano, en el oeste.

Istrorrumano, hablado en Istria (en vías de extinción).

Meglenorrumano (o meglenita), hablado en Macedonia del Norte y algunas aldeas del norte
de Grecia

Arrumano (o macedorrumano), hablado principalmente en Albania, Serbia, Macedonia del


Norte y Grecia.

Varios lingüistas rumanos, sin embargo, consideran que las últimas tres variedades son lenguas
apartes, ya que el idioma rumano propiamente dicho es solo el dacorrumano (cf. «español» vs.
«castellano, asturleonés, aragonés»).

Dálmata

El dálmata, lengua muerta que se hablaba en algunas ciudades costeras de Dalmacia (costa de
la actual Croacia). Tenía dos dialectos conocidos:

Vegliota (veklisu), en el norte, que se extinguió en 1898.

Ragusano, en el sur, desaparecido en el siglo XV.

El idioma dalmático estaba relacionado con el rumano y otras lenguas romanobalcánicas como
el arrumano, el meglenorrumano y el istrorrumano.

Lenguas romances mal testimoniadas

El proceso de romanización ocupó en Europa un área más extensa de la que actualmente


ocupan las lenguas romances en Europa, eso se debe a que básicamente en algunos territorios,
aun en algunos intensamente romanizados como en norte de África, el latín o romance
incipiente fue posteriormente desplazado por lenguas de otros pueblos que se asentaron en la
región desplazando a las lenguas romances locales. En la mayor parte de casos las lenguas
romances habladas en esas regiones están mal testimoniadas y solo se conocen
indirectamente, básicamente a partir de préstamos a otras lenguas las desplazaron. Entre esas
lenguas están:

El romance británico

El romance del norte de África

El romance panonio

El romance del Mosela

Lenguas artificiales derivadas

Estas lenguas tratan de retomar elementos latinos (romances) tratando de ser neutrales a todas
las lenguas romances actuales e incluso con otras lenguas los ejemplos más comunes son: el
esperanto, el ido, interlingua (probablemente el mejor ejemplo de neutralidad en las lenguas
romances), etc. También han existido ejercicios de ucronía lingüística para posibles lenguas
neolatinas que pudieron haberse generado si hubiera prosperado la latinización de ciertos
lugares, como el brithenig o el wenedyk.

Lenguas criollas

Diversos países europeos tuvieron o tienen territorios en otros continentes: América, África, Asia
y Oceanía. En esas comunidades, en algunos casos estas lenguas han dado lugar a nuevos
criollos de base latina que se alimentaron de las lenguas originarias de la comunidad que los
hablan. Entre estas se encuentran:

Criollo Francés. Conjunto de criollos de base francesa, influenciados por las lenguas
indígenas o africanas. Destacan, por sobre todo el Créole haitiano, el Patois antillano, o el
Bourbonnais del Océano Índico.

Criollo Portugués. Conjunto de lenguas criollas cuya base es el idioma portugués. Ejemplos:
angolar (Angola), caboverdiano (Cabo Verde), lunguyê y forro (ambos en Santo Tomé y
Príncipe), indoportugués (antiguas posesiones lusas en India), kriolu (Guinea Bisáu).

Lenguas chavacanas de Filipinas. Destaca el chavacano de Zamboanga y el chabacano de


Cavite (en extinción). Estas lenguas están sufriendo una fuerte descriollización desde la
década de los 70, ya que casi no quedan hablantes cultos de español en la sociedad que
promuevan el mantenimiento de las formas clásicas. A principios del siglo XX su forma era
muy similar al español estándar, [cita requerida] hoy se estima que son un 70% español y un 30%
base malaya, siendo la base bisaya para el de Zamboanga y tagalo para el de Cavite.

Papiamento (lengua de la isla de Aruba). Si bien su raíz es de base portuguesa, recibe una
cantidad sustancial de préstamos del neerlandés y su base con el paso de años pasa a ser
española debido a la similitud de español y portugués, considerándose hoy en día un criollo
de español de substrato portugués con influencia del neerlandés.

Palenquero. Se habla en San Basilio de Palenque, en Colombia, departamento de Bolívar, por


los descendientes de los cimarrones que se liberaron de la esclavitud. Esta lengua tiene un
gran sustrato del portugués antiguo por los meses que los africanos secuestrados tuvieron
que pasar en los barcos de traficantes y una base léxica castellana, por la larga permanencia
de sus descendientes en una región donde predomina el habla hispana. El testimonio
lingüístico muestra claramente que los antepasados africanos de los hablantes de esta
lengua eran mayoritariamente de origen bantú.

Lenguas judeorromances. Se refiere a aquellos dialectos de lenguas romances hablados por


comunidades judías instaladas en algunos de estos países, y alteradas hasta tal punto que
obtuvieron reconocimiento como lenguas propias, aglutinándose en el numeroso grupo de
lenguas judías. Se pueden contar, entre otros, el judeoespañol o ladino, el judeoportugués, el
judeofrancés o zarfático, el judeoitaliano, el shuadit o judeoprovenzal, etc.

Comparación léxica

La siguiente tabla presenta algunos ejemplos para comparar la evolución fonética de las
palabras en las distintas variedades lingüísticas romances.
Latín
Ligur

Aragonés Asturleonés Catalán Francés Gallego Eonaviego Italiano Moz


(Ac.) (Genovés)

ÁLTU(M) alto altu alt haut alto alto alto èrto


a

árbol

ÁRBOR(EM) árbol arbre arbre árbore árbol albero èrbo ar


árbole

oru
ÁURU(M) oro or or ouro ouro oro öo
ouru
brazu

BRÁCCHIU(M) brazo braç bras brazo brazo braccio bràsso ba


braçu
CÆLU(M)
ciel cielu cel ciel ceo cêlo cielo çê č
ČĘLU(M)
chave
clef

CLÁVE(M) clau clau chave chave chiave ciâve


llave clé
DÍE(M)
diya
dia

día jour día día giorno giórno d


DIURNU(M) día jorn

DÍGITU(M) dido deu dit doigt dedo dido dito dîo d

ast: dos

dos (m)
dous
dous
doî

DÚŌS dos leo: dous(m)


deux due d
dues (f) dúas dúas dôe
duas(f)
(H)ÓMO
hombre

home home homme home hòme uomo òmmo we


(H)ÓMINE(M) home
libro
llibru
libro
LÍBRU(M) llibre livre libro libro lìbbro
(llibro) ḷḷibru llibro
luna
lluna
lúa
lu
LŪNA(M) lluna lune lúa luna lùnn-a
(lluna) ḷḷuna llúa yu
MĀNU(M) man man mà main man mao mano màn m
prietu
ne
NĬGRU(M) negro negre noir negro negro nero néigro
nnigru ne

NĬVE(M) nieu nneve neu neige neve nève neve néive n

nueche

NŎCTE(M) nueit nit nuit noite noite notte néutte no


nueite
nuevu

nov
NŎVU(M) nuevo nuovu
nou nouveau novo novo nuovo nêuvo
no
nuavu
PECTU(M) peito pechu
pit poitrine peito peito petto pêto pe
peitu
QUĪ

qui quien qui qui quen quèn chi chi


QUEM
zume
xugo

SŪCU(M) suco suc jus zume succo sûgo su


xugu zume
tréi

TRĒS tres trés tres trois tres tres tre te


træ
ún

ŪNU(M) un un un un un uno ùn u
unu
mucca[37] ​

VACCA(M) vaca vaca vaca vache vaca vaca vàcca va


vacca

VÉTULU(M) viello vieyu vell vieux[38] ​ vello veyo vecchio vêgio ve

Numerales

Reconstrucción de los numerales del 1 al 10 para varios grupos romances:

Ibero-
Occitano-
Galo-
Galo-
Reto-
Italo-
Balco-

GLOSA
romance romance romance italiano romance romance rumano

'1' *un/*una *un/*una *ɶ̃ ~*ɔ̃/*ynə *yŋ/*yna *uŋ/*una *uno/*una *un/*una

*doi /
'2' *dos/*duas *dos/*duas *do/*due *dui/*due *dui/*duas *due
*dowə

'3' *tres *tres *treis *trei/*trɛ *treis/*trei *tre *trei

'4' *kwatro *kwatre *katre *kwatr(o) *kwater *kwattro *patru

'5' *ʦinko *sink *sẽk *ʦinkwe *ʧiŋk *ʧiŋkwe *ʦinʦe

'6' *seis *sieis *sis *sei *seis *sei *sæse

'7' *sɛte *sɛt *sɛt *sɛt(e) *sɛt *sɛtte *sæpte

'8' *oito *ueit *uit *øt(o)~ɔt(o) *ɔt *otto *optu

'9' *nɔβe *nɔu *nɶf *nɶv *noʊv *nɔve *nowə

'10' *dɛʦ *dɛʦ *dis *dɛʒ(e) *deʃ *dɛʧi *ʣæʦe

Grados de inteligibilidad mutua entre las lenguas románicas


La siguiente tabla pretende mostrar las medidas de la inteligibilidad mutua entre las lenguas
romances actuales, expresándola por el porcentaje de concordancia de los vocablos. La
decimoquinta edición de Ethnologue (2005) el punto de referencia lo define por 85 %: los valores
superiores a este, desde el punto de vista de la inteligibilidad mutua, podemos hablar de
variedades lingüísticas o dialectos en cuanto a las lenguas comparadas, mientras que los
valores inferiores a este porcentaje probablemente ya causarán dificultades en la comprensión
de una lengua respecto al hablante de la otra estrechamente emparentada.[42] ​

% Francés Catalán Italiano Portugués Romanche Rumano Español Sardo


Francés 85 89 75 78 75 75 80
Catalán 85 87 85 76 73 85 76
Italiano 89 87 80 78 77 82 85
Portugués 75 85 80 74 72 89 76
Romanche 78 76 78 74 72 74 74
Rumano 75 73 77 72 72 71 74
Español 75 85 82 89 74 71 76
Sardo 80 76 85 76 74 74 76

Otros ejemplos

Aragonés: “Totz es sers humans naixen libres y iguals en dignidat y dreitos. Son adotaus de
razón y de consciencia, y han a comportar-se fraternalment os uns con os atros”

Aranés: “Toti es èssers umans nèishen liures e rièrs en dignitat e drets e, dotadi coma son
d'arrason e consciéncia, an de comportar-se fraternalmente es òm damb es auti”

Arrumano: “Tuti iatsãli umineshtsã s-fac liberi shi egali la nãmuzea shi-ndrepturli. Eali suntu
hãrziti cu fichiri shi sinidisi shi lipseashti un cu alantu sh-si poartã tu duhlu-a frãtsãljiljei”

Asturleonés:
Asturiano: “Tolos seres humanos nacen llibres y iguales en dignidá y drechos y, pola mor
de la razón y la conciencia de so, han comportase fraternalmente los unos colos otros.”

Leonés: “Tolos seres humanos nnacen llibres y eguales en dinidá y dreitos y, dotaos
cumu tan de razón y concencia, tien de portase fraternalmente los unos cunos outros.”

Estremeño: “Tolus hombris nacin libris i igualis en digniá i derechus i, comu gastan razón
i concencia, ebin comportalsi comu ermanus los unus conus otrus”
Auvergnat: “Ta la proussouna neisson lieura moé parira pà dïnessà mai dret. Son charjada de
razou moé de cousiensà mai lhu fau arjî entremeî lha bei n'eime de freiressà”

Auvergnat Estándar: “Tas las prossonas neisson lieuras moé pariras par dignessa mai dret.
Son charjadas de rason moé de consciença mai lhur fau argir entremei lha 'bei n'eime de
freiressa.

Barranquenho/ Barranqueño: " Tudu´o serih umaus/umanus naçim libris i/e iguali en dignidá i
direttu. Dutadu de raçón e conciencia, tenin que agí os uns con ouh outru en espiritu de
fraternidadi.

Cabo Verdiano: “Túdu alguêm tâ nacê lívri í iguál nâ dignidádi cú nâ dirêtus. Ês ê dotádu cú
razõ í cú consciência, í ês devê agí pâ cumpanhêru cú sprítu dí fraternidádi”

Catalán: “Tots els éssers humans neixen lliures i iguals en dignitat i en drets. Són dotats de
raó i de consciència, i han de comportar-se fraternalment els uns amb els altres”

Chabacano: “Todo el maga genti ya nací libre y igual na dignidad y derecho. Tieni ilos rason y
conciencia y debi ilos trata cun uno y otro comu mga hermano”

Corso:
Corso Cismontano: “Nascinu tutti l'omi libari è pari di dignità è di diritti. Pussedinu a
raghjoni è a cuscenza è li tocca ad agiscia trà elli di modu fraternu”

Corso Oltramontano y Gallurés: "Tutti l'omini nascini libbari e pari in dignitài e diritti. So'
iddi dutati di rasgioni e di cuscenzia e deni operà l'unu cu' l'altu cu' ispiritu di fratiddanza."

Sassarés: “Tutti l'òmmini nàscini lìbbari e uguari in digniddai e diritti. Eddi so dutaddi di
rasgioni e di cussènzia e dèbini agì l'uni cun l'althri cun ippìritu di fraterniddai.”

Emiliano-Romagnolo: "Tot j essèri umèn i nàs lébri e cumpagn in dignità e dirét. Lou i è dutid
ad rasoun e ad cuscinza e i à da operè, ognun ti cunfrunt at ch'j ilt, sa sentimint ad fratelènza"

Español: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados
como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”

Francés: “Tous les êtres humains naissent libres et égaux en dignité et en droits. Ils sont
doués de raison et de conscience et doivent agir les uns envers les autres dans un esprit de
fraternité”

Franco-Provençal: “Tôs los étres homans nêssont libros et ègals en dignitât et en drêts. Ils ant
rêson et conscience et dêvont fâre los uns envèrs los ôtros dedens un èsprit de fraternitât”
Friulano: “Ducj i oms a nassin libars e compagns come dignitât e derits. A an sintiment e
cussience e bisugne che si tratin un culaltri come fradis”

Gallego: “Todos os seres humanos nacen libres e iguais en dignidade e en dereitos e, dotados
como están de razón e consciencia, débense comportar fraternalmente uns cos outros”

Gallego-asturiano/eonaviego: "Todos os seres humanos nacen libres/llibres e iguales en


dignidá e en dereitos e dotados como tán de razón e consciencia, débense comportar
fraternalmente uns cos outros"

Gallo: “Le monde vienent su la térre librs tertous e s'ent'valent en drets e dignitë. Il lou
apartient d'avaer de la réson e de la conscience e il ont de s'ent'enchevi conme feraen dés
freres”

Genovés: “Tytti i ommi nàscian libberi e yguâli in dignitæ e drîti. Sun dutæ de raxun e de
cunscensa e dêvan agî i-yn versu i-âtri inte'n spirritu de fraternitæ”

Haitiano: “Tout moun fèt lib, egal ego pou diyite kou wè dwa. Nou gen la rezon ak la konsyans
epi nou fèt pou nou aji youn ak lot ak yon lespri fwatènite”

Interlingua románica: "Totos los esseres humanos nascent liberes et equales in dignitate et in
derectos. Illos sont dotatos de ration et de conscientia et debent ager unaltros in un spirito de
fraternitate".

Italiano: “Tutti gli esseri umani nascono liberi ed eguali in dignità e diritti. Essi sono dotati di
ragione e di coscienza e devono agire gli uni verso gli altri in spirito di fratellanza”

Ladino: “Kada benadam i benadam nase forro i igual en dinyidad i en derechos. Todos son
baale razón i konsiensia i deven komportarsen los unos verso los otros kon fraternidad”

Occitano: “Totes los èssers umans naisson liures e egals en dignitat e en dreches. Son dotats
de rason e de consciéncia e se devon comportar los unes amb los autres dins un esperit de
fraternitat”

Occitano Estándar: “Totas las personas nàisson liuras e parièras en dignitat e en dreches. Son
cargadas de rason e de consciéncia e mai lor se cal comportar entre elas amb un eime de
frairetat”

Latín: “Omnes homines dignitate et iuribus pares liberique nascuntur. Ratione atque
conscientia præditi sunt, et alii erga alios fraterno more se gerere debent”

Normand: “Touos l's houmes nâquissent libes et parels dauns lus taête et en dreit. Il ount byin
de l'obiche et de l'ingamo et deivent faire d'aveu leus prochan coume si ch'tait pou yeus”
Picardo: “Tos lès-omes vinèt å monde lîbes èt égåls po çou qu'èst d' leû dignité èt d' leûs
dreûts. Leû re°zon èt leû consyince elzî fe°t on d'vwér di s'kidûre inte di zèle come dès frès”

Pierciscano: “Tutos los esteres umanos nazquên libres i equales den denjitad i den derètzos.
Esên dotatos dî razun i dî cunsienzía i devên cumpurtarse fraternalmiente los unos cun los
utros.”

Piemontés: “Tuij j'esser uman a nasso liber e uguaj an dignità e dirit. A l'han ëd rasonament e
'd cossienssa e a l'han da comportesse j'un con j'aotri an spirit ëd fradlanssa”

Poetevin-Séntunjhaes: “Le munde trtouts avant naeçhu libres trtouts parélls den la dégnetai é
den lés dréts. L´avant de l´aeme é de la cunsience é le devant coméyàe trtouts fratrnaument”

Portugués: “Todos os seres humanos nascem livres e iguais em dignidade e em direitos.


Dotados de razão e de consciência, devem agir uns para com os outros em espírito de
fraternidade”

Provençal: “Totei leis umans nàisson libres. Son egaus per la dignitat e lei drechs. An totei una
reson e una consciència. Se dèvon tenir freirenaus leis uns 'mé leis autres”

Provençal Estándar: “Tóuti lis uman naisson libre. Soun egau pèr la digneta e li dre. An tóuti
uno resoun e uno counsciènci. Se dèvon teni freirenau lis un 'mé lis autre”

Retorromano: “Tuots umans naschan libers ed eguals in dignità e drets. Els sun dotats cun
intellet e conscienza e dessan agir tanter per in uin spiert da fraternità”

Burbonés (isla de la Reunión): “Tout le bann moun la pou nèt lib é égo dan son dinité et son
liberté. Bana lé kap néna la rézon sanm la konsyans é zot tout i dwa azir ek tout demoun dan
in lespri fraternité.”

Rumano: “Toate fiinţele umane se nasc libere şi egale în demnitate şi în drepturi. Ele sunt
înzestrate cu raţiune şi conştiinţă şi trebuie să se comporte unele faţă de altele în spiritul
fraternităţii”

Sardo:
Sardo Campidanés: “Totus is èsseris umanus nascint lìberus e egualis in dinnidadi e in
deretus. Issus tenint s'arrexoni e sa cuscentzia e depint oberai s'unu cun s'àteru cun
spìritu de fraternidadi”.

Sardo Logudorés: “Totus sos èsseres umanos naschint lìberos e eguales in dinnidade e in
deretos. Issos tenent sa resone e sa cussèntzia e depent operare s'unu cun s'àteru cun
ispìritu de fraternidade”
Siciliano: “Tutti li òmini nascinu lìbbiri cu la stissa dignitati e diritti. Iddi hannu raggiuni e
cuscenza e hannu a travagghiari nzèmmula cu spiritu di fratirnitati”

Valón: “Tos lès-omes vinèt-st-å monde lîbes, èt so-l'minme pîd po çou qu'ènn'èst d'leu dignité
èt d'leus dreûts. I n'sont nin foû rêzon èt-z-ont-i leû consyince po zèls, çou qu'èlzès deût miner
a s'kidûre onk' po l'ôte tot come dès frés”

Véneto: “tuchi i esari homan i naçie libàri et gualivi en dignedà et derichi, dotadi comà i xè de
rasòn e conoçiençia, i deve conportarse co fradernidà i uni co i autèri”

Zamboangano: “Todo'l maga ser humano nace libre e igual en dignidad y maga derecho.
Dotado con ellos el razón y conciencia y debe ellos comporta fraternalmente con el maga uno
con el maga otro”

Véase también

Pueblos latinos

Sustrato vasco en lenguas romances

Grupo Ibero-Romance

Lenguas indoeuropeas

Unión Latina

Anexo:Lista de lenguas romances

Referencia

Notas
1. {{{iso3}}} ([Link]

2. Maurer Theodoro Henrique A unidade da Románia Occidental, Universadi de São Paulo, 1951

3. Harald Weinrich (1958) Phonoligische Studien zur Romanischen Sprageshichte, Münster,

4. Francisco Gimeno MENÉNDEZ: "Situaciones sociolingüísticas dispares en el proceso de


formación de las lenguas romances" ([Link]
o=1083403&orden=20813) . En Aemilianense: revista internacional sobre la génesis y los
orígenes históricos de las lenguas romances, ISSN 1698-7497, N.º 1, 2004, pp. 171-223.

5. B. SCHLIEBEN LANGE: L'Origine des langues romanes - Un cas de créolisation?. En J. M.


MEISEL (ed) (1977), Langues en contact - páginas - creoles, Tübingen: G. Narr, pp. 81-101.
6. Stéphane Goyette, 2000, The emergence of Romance Languages from Latin: A case for
creolization effects.

7. M. BANNIARD (1995), «Latin tardif et latin merovingien: communication et modèles


langagiers», R. E. L., 73

8. Wright, Roger, Latín tardío y romance temprano en España y la Francia carolingia Madrid:
Gredos, D.L. 1989.

9. R. de Dardel (1996), À la recherche du protoroman, Tübingen, Niemeyer.

10. Le français ne vient pas du latin, Yves Cortez, Ediciones L'Harmattan, junio 2007,

11. Appéndix Probi. ([Link]

12. Vid Von Wartburg: La fragmentación lingüística de la Romania Gredos Madrid, 1952

13. Leite de Vasconcellos, J. Estudios de Phillología Mirandesa, Lisbosa 1900, p. 289

14. La diptongoación de /*ɔ/ se da especialmente junto a velar.

15. Para el francés antiguo se ha usado, la transcripción aquí es ortográfica no fonémica.

16. /e/ → /a/ se da solo en ciertos contextos junto a consonante labial.

17. Koryakov Y.B. Atlas of Romance languages. Moscow, 2001.

18. Renzi, Lorenzo. Nuova introduzione alla filologia romanza. Bologna, Il Mulino. Pagg. 504. ISBN
88-15-04340-3

19. Lorenzo Renzi e Alvise Andreosi, Manuale di linguistica e filologia romanza, nuova edizione,
Bologna, Il Mulino, 2015, pp. 44-45.

20. A. Müller. ASJP World Language Tree of Lexical Similarity ([Link]


[Link]) . ASJP.

21. G. Jäger. Computational Historical Linguistcs ([Link] . Arxiv.

22. «Datos del Censo 2005» ([Link]


[Link]/servlet/GRTTable?_bm=y) . Archivado desde el original ([Link]
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Consultado el 8 de abril de 2008.

23. Menéndez Pidal, Ramón. «Dialectos leoneses» ([Link]


RFA/article/viewFile/9210/9073) . Revista de filoloxía asturiana (Universidad de Oviedo) (6-
7-8). ISSN 1578-9853 ([Link] . Consultado el 23 de
enero de 2014.
24. «Como vemos, el gascón, el catalán y el aragonés forman un puente entre la Galorromania y
la Iberrromania, por su posición geográfica, por muchos hechos fonéticos y morfológicos y,
sobre todo, por el léxico coincidente en muchos aspectos en estas tres lenguas. Por esto,
algunos lingüistas hablan de [...] un grupo especial de lenguas que llaman "grupo pirenaico"»
(cons. Alwin Kuhn, El aragonés, idioma pirenaico).

25. Cerquiglini, Bernard : 1999. Les langues de la France. Rapport du ministre de l'éducation
nationale, de la recherche et de la technologie, et à la ministre de la culture et de la
communication.

26. [Link]

27. [Link]

28. Coradduzza, Mario Pompeo (2004). Il sistema del dialetto (en italiano). Sassari. pp. refazione.
«... il sassarese deriva dalla lingua italiana e, più precisamente, dal toscano antico, poi
trasformatosi lentamente in dialetto popolare fin dal secolo XII, quando ancora i borghesi e i
nobili parlavano in sardo logudorese. Durante l'età del Libero Comune (1294 - 1323), il dialetto
sassarese non era altro che un pisano contaminato, al quale si aggiungevano espressioni
sarde, corse e spagnole; non è quindi un dialetto autoctono, ma continentale e, meglio
determinandolo, un sotto - dialetto toscano misto, con caratteri propri, diverso dal gallurese di
importazione corsa.».

29. La situazione sociolinguistica della Sardegna settentrionale di Mauro Maxia ([Link]


[Link]/collaborazioni_siti_web/ctedde_la_situazione_sociolinguistica_della_lingua_sarda_sette
ntrionale_di_mauro_maxia.htm) "Le parlate della Gallura, dell’Anglona e della zona di Sassari
non rappresentano, infatti, delle varietà della lingua sarda bensì dell’idioma della Corsica
anche se – ed è bene precisarlo per quanti disconoscono questo fatto – il gallurese, il
sassarese e i dialetti dell’Anglona non sono propriamente varietà corse, bensì sardo-corse o,
come dicono in Corsica, corso-sarde."

30. «Enciclopedia Treccani: La genesi del dialetto siciliano.» ([Link]


hiasmo/lettere_e_arti/Frontiere_confini/genesi_dialetto_siciliano.html#:~:text=Il%20siciliano%
20%C3%A8%20un%20dialetto,antichit%C3%A0%20sino%20al%20XII%20sec.) .

31. Alto: arcaico outo

32. Pom: ver también poamă

33. Copac: sustrato romance oriental

34. Carta
35. Appectoratu

36. Zăpadă: del eslávico

37. Mucca (italiano): ¿muggire + vacca?

38. Vétulus

39. Vechi (rumano): para objetos (referido al tiempo)

40. Veteranus

41. Vetustus

42. Ethnologue, Languages of the World, 15.ª edición, SIL International, 2005.

Universal Declaration of Human Rights (Article 1), page of Omniglot

Fuentes y bibliografía
Fradejas Rueda, José Manuel (2010). Las lenguas románicas. Madrid: Arco-Libros.

Gargallo Gil, José Enrique; Reina Bastardas, María (2007). Manual de lingüística románica.
Barcelona: Ariel Lingüística.

Harris, Martin; Vincent, Nigel, ed. (1997). The Romance Languages. Taylor & Francis Routledge.
ISBN 9780415164177.

Holtus, Günter/Metzeltin, Michael/Schmitt, Christian: Lexikon der Romanistischen Linguistik


(LRL). Niemeyer, Tübingen 1988-2005 (12 tomos).

Lindenbauer, Petrea/Metzeltin, Michael/Thir, Margit: Die romanischen Sprachen. Eine


einführende Übersicht. G. Egert, Wilhelmsfeld 1995.

Metzeltin, Michael: Las lenguas románicas estándar. Historia de su formación y de su uso.


Academia de la Llingua Asturiana, Uviéu 2004.

A világ nyelvei (Las lenguas del mundo), Akadémiai Kiadó (Editorial Académica), Budapest,
1999.

Enlaces externos

Lingua romana ([Link] : Revista sobre las culturas francesa, italiana


y rumana
Lexikon der Romanistischen Linguistik (LRL), edd. Holtus / Metzeltin / Schmitt ([Link]
[Link]/series/lrl) (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial ([Link]
[Link]/web/*/[Link] la primera versión ([Link]
1/[Link] y la última ([Link]
-[Link]/series/lrl)).

Michael Metzeltin, Las lenguas románicas estándar. Historia de su formación y de su uso,


Oviedo, 2004 ([Link]
+lenguas+rom%C3%A1nicas+est%C3%A1ndar.+Historia+de+su+formaci%C3%B3n+y+de+su+
uso&cd=1#v=onepage&q&f=false)

Atlas Lingüístico Románico (ALiR)

Datos: Q19814

Multimedia: Romance languages ([Link]


e_languages)

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«[Link]
title=Lenguas_romances&oldid=138014492»


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