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Fisiología del Aparato Digestivo

1) La digestión comienza en la boca y continúa a lo largo del tubo digestivo, transformando los alimentos en nutrientes más simples y absorbibles. 2) En el estómago, el jugo gástrico degrada las proteínas y mata bacterias. 3) En el intestino delgado, enzimas y jugos completan la digestión y absorción de nutrientes, proporcionando energía y materiales para el crecimiento y reparación celular.
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Fisiología del Aparato Digestivo

1) La digestión comienza en la boca y continúa a lo largo del tubo digestivo, transformando los alimentos en nutrientes más simples y absorbibles. 2) En el estómago, el jugo gástrico degrada las proteínas y mata bacterias. 3) En el intestino delgado, enzimas y jugos completan la digestión y absorción de nutrientes, proporcionando energía y materiales para el crecimiento y reparación celular.
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FISIOLOGÍA DEL APARATO DIGESTIVO

¿Qué es la digestión?

La digestión es el proceso de transformación de los nutrientes, previamente ingeridos, en sustancias más


sencillas y fáciles de absorber. La digestión ocurre tanto en organismos pluricelulares como a nivel celular
y subcelular. En este proceso de transformación de los nutrientes participan diferentes tipos de enzimas.
El aparato o sistema digestivo, es muy importante ya que los organismos heterótrofos dependen de
fuentes externas de materias primas y energía para su crecimiento, mantenimiento, y funcionamiento. El
alimento ingerido y procesado se emplea para obtener energía y generar y reparar tejidos. Los organismos
autótrofos (las plantas, organismos fotosintéticos), por el contrario, no necesitan el sistema digestivo
porque captan la energía lumínica directamente y la transforman en energía química, que va a ser
utilizable posteriormente por los organismos heterótrofos.

¿Qué ocurre en la boca?

La digestión comienza en la boca con la masticación, la cual, no sólo disgrega los alimentos en pequeñas
partículas mezclándolas con la saliva y enzimas, sino también actúa enviando un mensaje señalizador al
organismo para que se prepare para comenzar el proceso digestivo. Se ha demostrado que la activación de
los receptores del gusto en la boca y el proceso físico de la masticación envían señales

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sistema nervioso. Por ejemplo, el sabor del alimento desencadena una cascada de reacciones que conduce
a que las paredes del estómago produzcan ácido, proceso denominado fase cefálica de la digestión. Por
tanto, el estómago comienza a responder al alimento antes incluso de que éste abandone el espacio bucal.

¿Qué ocurre en el esófago?

El esófago es un conducto o músculo membranoso, de aproximadamente de unos 30-‐35 cm de


longitud, que recoge el bolo alimenticio tras la fase bucofaríngea de la deglución. En la parte superior del
esófago, entre la faringe y el esófago, está el esfínter faringoesofágico, que permanece cerrado entre deglución
y deglución impidiendo que el aire entre en el esófago durante la inspiración. En el extremo inferior del esófago,
entre el esófago y el estómago, se sitúa el esfínter gastroesofágico, La función principal de este esfínter es
impedir el reflujo del contenido gástrico hacia el esófago. En caso de fallo del esfínter gastroesofágico, se
produce una ulceración, denominada esofagitis por reflujo. Gracias a una serie de movimientos peristálticos, el
bolo alimenticio progresa hacia el estómago, para participar en la progresión ordenada del alimento. Por tanto, el
esófago conecta la boca con el estómago y envía el alimento triturado y mezclado con la saliva al estómago. El
esófago es la porción del tubo digestivo que establece la conexión entre el mundo externo y el tracto digestivo.
Esta capacidad del esófago de separar la boca y el estómago es muy importante y se observa en casos del
reflujo gastroesofágico, alteración en la cual la barrera esofágica no es efectiva y el contenido ácido del
estómago se escapa al esófago. Es frecuente la experiencia de reflujo gastroesofágico, y en ese caso el
esófago, con ayuda de otro componente de la saliva, el bicarbonato, tiene la capacidad de eliminar cualquier
ácido estomacal del reflujo. En muchos casos, sin embargo, si este reflujo gastroesofágico ocurre con más
frecuencia y se hace crónico puede causar esofagitis que cursa con dolor y afecta la digestión saludable.
¿Qué ocurre en el estómago?

El estómago se comunica con el esófago a través de un esfínter llamado cardias, y con el duodeno a través
del píloro En el estómago existen diferentes tipos de células que participan en la secreción del jugo gástrico
constituido principalmente por agua, mucina, ácido clorhídrico y pepsina. Los componentes del jugo
gástrico son los responsables de la primera degradación que van a sufrir los nutrientes incluidos en el bolo
alimenticio.

También en esta parte del tubo digestivo y gracias a la motilidad del mismo, se facilita la trituración de los
alimentos sólidos y el vaciamiento hacia el duodeno

La parte de la digestión que se realiza en el estómago se denomina “fase gástrica de la digestión”. El


estómago es el primer lugar donde las proteínas se degradan en pequeños péptidos. Debido a su ambiente
ácido, el estómago es también una cámara de descontaminación para las bacterias y otros
microorganismos potencialmente tóxicos, que pueden haber entrado en el sistema gastrointestinal a través
de la boca.

El fundus y el cuerpo, son zonas gástricas que van siempre unidas, constituyendo la mayor parte del
estómago en tamaño y volumen y formando el espacio donde se almacena el alimento antes de que sea
enviado al intestino. Cuando el alimento alcanza esta zona, la mucosa que tapiza la superficie del fundus,
produce ácido clorhídrico (HCl), generando un medio ácido fundamental para destruir las toxinas y
bacterias del alimento, como también para iniciar la degradación de las proteínas al deshacer el complejo
tridimensional de las cadenas proteicas, proceso este último, denominado desnaturalización de las
proteínas.

La mucosa del fundus gástrico segrega también pepsinógeno, apoenzima presente en el estómago en
forma inactiva hasta que, en presencia del medio ácido, se activa como pepsina. La pepsina es una enzima
que actúa sobre las proteínas desnaturalizadas hidrolizando los enlaces peptídicos entre los aminoácidos y
dando lugar a cadenas más pequeñas o péptidos.

La hidrolisis de las grasas es muy activa en el estómago. Las grasas ya han sido expuestas a la lipasa de
la saliva, la cual ha iniciado la hidrolisis, pero es la lipasa gástrica, segregada por el estómago, la que va a
ser la verdadera responsable de la hidrólisis de las grasas en humanos.
¿Qué ocurre en el intestino?

En el intestino delgado tiene lugar la verdadera digestión de los alimentos en componentes elementales aptos
para su absorción, y para ello es fundamental la participación de la bilis, el jugo pancreático, que contiene la
amilasa, lipasa y tripsina, y el propio jugo intestinal secretado por las células intestinales.

Una vez que los alimentos se han escindido en sus componentes elementales, van a ser absorbidos
principalmente en el yeyuno, ya que en el íleon tiene lugar la absorción de sales biliares y de vitamina B12.
Además, sólo una pequeña parte de agua y electrolitos va a ser absorbida en el intestino grueso.
Por tanto, es en el intestino delgado donde tiene lugar la verdadera digestión y absorción de los alimentos, hecho
fundamental para la nutrición del individuo

El intestino delgado se extiende desde el estómago hasta el colon. Es un conducto de 6 a 8 m de longitud,


constituido por tres tramos: duodeno, yeyuno e íleon y está específicamente diseñado para la absorción de
la mayoría de los nutrientes (Figura 3). Debido a su longitud, presenta una superficie expandida con
plegamientos internos, denominados plicas, vellosidades y microvellosidades, que incrementan su área
superficial y elevan su capacidad para absorber los componentes alimenticios. Algunos enzimas están
presentes en la superficie como las disacaridasas que hidrolizan la sacarosa, maltosa, lactosa, etc.

El duodeno tiene unos 25 cm de longitud y se extiende desde el píloro hasta el flexo duodeno yeyunal.
Tiene forma curvada y se enrosca en torno al páncreas. En el duodeno desemboca el colédoco, a través
del cual el duodeno recibe la bilis procedente del hígado, y el conducto pancreático, a través del cual recibe
el jugo pancreático. El duodeno, la porción del intestino delgado más cercana al estómago, es una cámara
de neutralización en la cual el quimo procedente del estómago se mezcla con bicarbonato procedente del
jugo pancreático. El bicarbonato rebaja la acidez del quimo lo que permite que las enzimas funcionen
degradando las macromoléculas todavía presentes. El jugo pancreático que se vierte en el duodeno,
contiene muchos de los enzimas necesarios para la digestión de las proteínas, tales como la tripsina y la
quimotripsina, que hidrolizan las proteínas y péptidos en pequeñas cadenas de 2 o 3 aminoácidos; y
amilasa, que continúa la hidrólisis del almidón.
colédoco. Al unirse a la grasa de la dieta forma micelas, pequeñas gotas de grasa importantes en la
absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E, y K), y colesterol.

La mayor parte de los carbohidratos se digieren también en el duodeno y yeyuno. Los monosacáridos,
producto de la digestión de los carbohidratos, glucosa y galactosa son absorbidos activamente en el
intestino mediante un proceso que requiere energía. La fructosa, otro monosacárido común, producto de la
digestión de los carbohidratos se absorbe más lentamente por un proceso que no requiere energía.

El íleon es la porción final del intestino delgado que se comunica con el intestino grueso o colon a través de
la válvula ileocecal

El íleon es el responsable de completar la digestión de los nutrientes y de reabsorber las sales biliares que
han ayudado a solubilizar las grasas. Aunque la mayoría de los nutrientes se absorben en el duodeno y
yeyuno, el íleon es el lugar donde se absorbe selectivamente la vitamina B12.

Al final del transporte a través del intestino delgado, han sido absorbidas alrededor del 90% de las
sustancias del quimo, vitaminas, minerales y la mayoría de los nutrientes. Además, unos 10 litros de fluido
se absorben cada día en el intestino delgado. Los carbohidratos complejos que resisten la degradación
enzimática, como las fibras y las células, permanecen, como una pequeña parte de otras moléculas de
nutrientes que escapan del proceso de la digestión. Por ejemplo, cantidades del 3-‐5% de las proteínas ingeridas
escapan a la digestión y continúan en el intestino grueso. La pared gastrointestinal es la barrera entre los
alimentos ingeridos y el organismo, por tanto, la integridad de esta barrera es vital para la salud. Es
importante mantener la capa mucosa que cubre las células en el tracto gastrointestinal, especialmente en el
estómago. La capa mucosa es una manera de evitar los efectos agresivos del medio ácido estomacal. El alcohol,
fármacos antiinflamatorios, aspirina y las bacterias patógenas como el, hipoclorhidria pylori reducen la capa
mucosa y ocasionan lesiones en las paredes del estómago y en al intestino delgado superior.

¿Qué ocurre en el intestino grueso?

El intestino grueso no está diseñado para intensificar la absorción, sino que está especializado para
conservar el sodio y el agua que escapan a la absorción en el intestino delgado, aunque solo transporta un
litro de fluido por día. El intestino grueso mide 1,5 m, incluyendo los segmentos finales, colon y recto.

Dado que la mayor parte de la digestión y absorción se realiza en el intestino delgado, el alimento que
alcanza el intestino grueso, es principalmente fibra. Sin embargo, el tiempo durante el cual el alimento
residual se mantiene en el intestino grueso excede a cualquier otro en la digestión. El promedio de tiempo
que se mantiene en el estómago es de 1/2 a 2 horas, continúa a través del intestino delgado las siguientes
2 a 6 horas y necesita de 6 a 72 horas en el intestino grueso antes de la eliminación final de los residuos no
absorbidos, por defecación
Cómo interviene el páncreas

El páncreas es un órgano glandular alargado y cónico, localizado transversalmente en la parte dorsal del
abdomen, detrás del estómago. El lado derecho del órgano, llamado cabeza del páncreas, es la parte más
ancha y se encuentra en la curvatura del duodeno. La parte cónica izquierda, cuerpo del páncreas, se
extiende ligeramente hacia arriba y su final, denominado cola, termina cerca del bazo. Está compuesto por
numerosos lobulillos que tienen como función segregar poderosas enzimas digestivas que se vacían en el
duodeno, y otros enzimas encargados de elaborar la insulina que libera en la sangre (Figuras 4 y 5).
Tiene dos conductos excretores:
- el conducto de Wirsung o conducto pancreático, que se une al colédoco y desemboca en el duodeno
(ampolla de Vater) y recibe colaterales del páncreas perpendicularmente, y
- el conducto de Santorini, conducto accesorio.

El páncreas puede considerarse como una fábrica de proteínas, ya que produce y secreta muchos de
los enzimas necesarios para la digestión, incluyendo aquellos que digieren las propias proteínas (tripsina
quimotripsina, carboxipeptidasa y elastasa), las grasas (lipasa y fosfolipasa) y carbohidratos (alfa amilasa).
El páncreas libera estas enzimas en el jugo pancreático, jugo que está enriquecido con bicarbonato
necesario para neutralizar la acidez del quimo, que proviene del estómago. Más de un litro de jugo
pancreático se produce cada día en respuesta a señales procedentes del propio alimento ingerido.
El páncreas tiene funciones digestivas y hormonales. La llegada de alimentos ricos en ácidos grasos y
aminoácidos estimula en la pared intestinal la liberación de la hormona secretina, la cual estimula la
producción de jugo pancreático rico en enzimas. La función endocrina u hormonal del páncreas está
llevada a cabo por los islotes de Langerhans, que están compuestos por células de varios tipos, que
secretan hormonas en el torrente sanguíneo. Estas células se dividen en:
-‐ células alfa, productoras de glucagón e implicadas en el metabolismo de la glucosa
-‐ células beta, productoras de insulina, implicadas en la degradación de la glucosa
-‐ células delta, productoras de somatostatina, inhibidora de secreciones y motilidad digestiva.

La función exocrina o digestiva es la encargada de proporcionar el jugo pancreático y la secreción de


enzimas digestivas. Estas enzimas son secretadas mediante una red de conductos que se unen al conducto
pancreático principal, que atraviesa el páncreas en toda su longitud. El jugo pancreático está compuesto de:
-‐ agua y bicarbonato,
-‐ amilasa pancreática que digiere los hidratos de carbono,
-‐ lipasa pancreática que digiere los lípidos, y
-‐ tripsina que digiere las proteínas

¿Cómo interviene el hígado?

El hígado es uno de los órganos más activos del organismo. Es el órgano y la glándula de mayor tamaño y
es vital por sus múltiples funciones metabólicas endocrinas y de desintoxicación. Con un peso aproximado
de 1,5 Kg está situado debajo del diafragma. El hígado es el lugar de aclaramiento de todas las sustancias
absorbidas en el tracto gastroduodenal, y tiene la capacidad de distinguir las toxinas y otras moléculas
extrañas. Posee un poderoso sistema de destoxificación, mediante el cual los fármacos,
xenobióticos y toxinas son convertidos en moléculas fácilmente desechables por el riñón (orina) o por los
intestinos (heces). Este órgano es también el encargado de sintetizar las principales proteínas que circulan
en la sangre y produce la bilis, fluido importante para el metabolismo de las grasas, que se utiliza para la
excreción del colesterol y otras moléculas liposolubles.

Una de las misiones importantes del hígado es el mantenimiento los niveles de glucosa sanguínea. Detecta
las necesidades de glucosa del organismo y. proporciona glucosa para la digestión o se encarga de
obtener glucosa por degradación del glucógeno, la forma en la cual la glucosa se almacena en hígado. El
hígado posee una cantidad de glucógeno suficiente como para suministrar glucosa durante 24 horas. En
casos de ayuno prolongado, cuando la glucosa no es suministrada por la dieta y las reservas de glucógeno
se han agotado, el hígado se encarga de sintetizar glucosa a partir de aminoácidos u otras moléculas, en
un proceso denominado gluconeogénesis.

El hígado es el órgano en el que se metabolizan las grasas. Puede sintetizar colesterol y es el lugar donde
el colesterol se elimina de la sangre, en forma de ácidos biliares. Cada día el hígado secreta unos 500 ml
de ácidos biliares que se utilizan en la disolución y digestión de las grasas.
¿Cómo actúa la vesícula biliar?
La vesícula biliar es el lugar de almacenamiento de los ácidos biliares producidos en el hígado. Después
de ingerir el alimento, la vesicular biliar está señalizada para liberar su contenido en el duodeno y yeyuno
donde se encuentra disponible para la digestión de las grasas.
La vesícula biliar está ubicada en la cara inferior del hígado, entre el lóbulo cuadrado y los lóbulos derecho
e izquierdo, ocupando el surco anteroposterior derecho. Se une al hígado por la presencia de tejido
conjuntivo y vasos. El fondo de la vesícula y sus caras inferior y lateral están revestidos de peritoneo. Mide
7–10 cm de largo y el ancho del fondo es de 2,5–3 cm. Su volumen es de 30 ml y está formada por varias
porciones: el fondo, cuerpo, infundíbulo y cuello. Está irrigada por la arteria cística, que es rama de la
arteria hepática, pero en algunas excepciones es rama de la gastroduodenal o de la mesentérica superior
(Figura 5).

La vía biliar extrahepática está formada por los conductos hepático, cístico y colédoco. El hepático común
se forma de la unión de ambos conductos hepáticos, el derecho y el izquierdo, Mide 1,5 – 2 cm y 4 mm de
diámetro. Está contenida en el ligamento hepatoduodenal, junto a la arteria hepática y a la vena porta. Se
une con el conducto cístico y forma el colédoco. El conducto colédoco mide 7 cm de largo y 5 mm de
diámetro y corre por el epiplón menor, junto a la vena porta y la arteria hepática. Se une al conducto
pancreático principal o de Wirsung y forman la ampolla de Váter y el abombamiento de la mucosa duodenal
en donde se encuentra la ampolla de Váter, es la papila duodenal o carúncula mayor. En 1/3 de los
individuos el conducto de Wirsung y el colédoco desembocan separados. La porción interparietal duodenal
de ambos conductos está revestida por miocitos dispuestos circunferencialmente, formando lo que se
conoce como esfínter de Oddi. La vía biliar está irrigada por arterias procedentes de la cística y por arterias
procedentes de la pancreático duodenal derecha superior. Los canales linfáticos drenan en ganglios que
rodean la vía biliar, y de ahí a los ganglios peri pancreáticos y mesentéricos superiores.

Regulación de las funciones del tubo digestivo


El tracto gastrointestinal dispone de un sistema nervioso entérico o intrínseco propio, también denominado
“cerebro entérico” que puede regular la actividad motora y secretora del intestino independientemente del
sistema nervioso autónomo (SNA). Está situado entre la musculatura longitudinal y circular: plexos
mientéricos de Auerbach y la musculatura circular y la submucosa: plexos submucosos de Meissner. El
primero regula el tono y ritmo de las contracciones y el segundo regula la función secretora de las células
epiteliales. El SNA extrínseco tiene una influencia esencial sobre las funciones motoras y secretoras
gastrointestinales, que esta ricamente inervado por fibras parasimpáticas y simpáticas. Las primeras
provienen del nervio vago y las segundas de los segmentos 5-‐ 12 torcales y 1-‐3 lumbares. El
neurotransmisor para las fibras preganglionares es la acetilcolina y para las fibras postganglionares es la
noradrenalina. El tracto gastrointestinal es uno de los órganos más ricos y activos en hormonas del
organismo. Las hormonas y péptidos biológicamente activos del tracto gastrointestinal se resumen en la
siguiente tabla:

Motilidad gastrointestinal
La función digestiva y resurtiva del tracto gastrointestinal depende esencialmente de la motricidad de la
musculatura parietal. Los patrones de motilidad más importantes son: el peristaltismo, la segmentación
rítmica y la contracción tónica. El peristaltismo es el fenómeno por el cual se desplazan los alimentos en
sentido descendente por el esófago y conlleva la contracción y el relajamiento alternos de los músculos del
esófago. La contracción de la musculatura circular se propaga en forma de ondas a través del tubo
intestinal, precediéndola casi siempre una onda de relajación. La mezcla del bolo alimenticio con los jugos
digestivos se realiza por el peristaltismo no-‐propulsivo, que se propaga sólo por trayectos cortos, así como por
movimientos de segmentación. La segmentación consiste en la contracción simultánea de la musculatura
circular de regiones vecinas y alternantes. Como la frecuencia de las contracciones disminuye de arriba
abajo, el contenido del intestino se desplaza también lentamente hacia el esfínter anal por el peristaltismo
no-‐propulsivo. Por la contracción tónica y duradera de determinadas regiones especializadas (esfínteres), se
separan funcionalmente diversos espacios entre sí, por ejemplo, el esófago del estómago por el esfínter
esofágico inferior y el íleo del ciego por la válvula de Baudin. Al mismo tiempo se garantiza así un
transporte dirigido sin reflujo.
Anexos

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