Antigua basílica de San Pedro
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Fresco que muestra el aspecto de la basílica en el siglo IV.
La antigua basílica de San Pedro era el edificio que se erigía en el lugar donde
ahora se halla la basílica de San Pedro de Roma, actual Estado de la Ciudad del
Vaticano. También se conoce al edificio desaparecido como basílica constantiniana,
por haber sido mandada construir por el emperador Constantino I.1
La actual basílica de san Pedro fue levantada en el lugar de la antigua en el siglo
XVI por orden del papa Julio II, conservando algunos elementos de su predecesora.
Índice
1 Historia
2 Diseño
3 Referencias
4 Véase también
5 Enlaces externos
Historia[editar]
Dibujo del siglo XIX de la antigua basílica de San Pedro, tal como se cree que
lucía alrededor del año 1450. El Obelisco Vaticano se halla a la izquierda, aún en
pie, en el sitio donde fue erigido por orden del emperador Calígula en el año 37.
Desde la época de la crucifixión y sepultura de san Pedro en el año 64, se ha
creído que en este lugar se halla su tumba y un pequeño santuario. La construcción
de una basílica sobre el lugar comenzó bajo las órdenes del emperador romano
Constantino I, entre 326 y 333, y se necesitaron 30 años para completarla.
El diseño era el típico de una basílica romana, adaptada para el culto cristiano.2
La iglesia mandada erigir por el Emperador ganó importancia durante los siguientes
doce siglos, y se convirtió en un importante lugar de peregrinación. Las
coronaciones papales comenzaron a celebrarse allí; también fue el lugar donde
Carlomagno fue coronado, en el año 800. Gracias a su prestigio, el templo fue
decorado con estatuas, mobiliario y mosaicos, y continuamente se agregaban
sepulcros y altares a sus costados.1
No obstante, en el siglo XV la basílica se encontraba en estado ruinoso, y tras el
Papado de Aviñón, comenzó a discutirse la reparación de parte de la estructura. Las
obras fueron encomendadas a los arquitectos Leon Battista Alberti y Bernardo
Rossellino, quienes mejoraron el ábside y agregaron una loggia de varios pisos a la
fachada del atrio, cuya construcción continuó de manera intermitente hasta que
comenzaron las obras de la nueva basílica.
En el siglo XVI, el papa Julio II, gran mecenas de las artes, decidió remodelar
completamente el edificio. En un principio, tuvo la intención de conservar la vieja
basílica, pero al poco tiempo su atención se centró en derribarla y construir una
estructura nueva. Este plan horrorizó a muchas personas de la época, ya que el
edificio representaba una continuidad papal que se remontaba a Pedro. Además, la
estructura se hallaba repleta de tumbas pertenecientes a santos y papas; incluso
siguieron encontrándose huesos, durante la construcción, hasta febrero de 1544.
Finalmente, el trazado de la nueva basílica intentó conservar dichos restos tanto
como fuera posible,3 y el altar original se preservó dentro de la nueva estructura
que lo albergaría.
Diseño[editar]
El edificio consistía en cinco naves: una amplia, en el centro, y dos más pequeñas
a cada uno de los lados. A su vez, cada una de las naves estaba dividida por 21
columnas de mármol, que eran restos tomados de antiguos edificios paganos.4
La basílica, de 110 metros de largo, tenía forma de cruz latina y un techo de
madera en el interior, que alcanzaba una altura de 30 metros en el centro de la
construcción. En la entrada se hallaba un atrio, al que se conocía como «el Jardín
del Paraíso», con cinco puertas por las que se accedía al cuerpo principal de la
iglesia; este atrio en realidad era un agregado realizado en el siglo XV. No
obstante, a diferencia de los templos paganos anteriores, el exterior de la
basílica no estaba especialmente decorado.1 Conocemos parte de ese aspecto exterior
por dibujos, grabados, y el fresco de Rafael Sanzio El incendio del Borgo, donde se
representa el antiguo edificio de forma realista.
La donación de Constantino (c. 1520), del taller de Rafael, muestra cómo era el
interior de la antigua San Pedro.5 En el fondo del fresco, al centro, puede
observarse la disposición original del altar, con cuatro columnas salomónicas
frente a este.
La creación del mosaico conocido como la Navicella (1305-1313), ubicado en el
atrio, se atribuye a Giotto di Bondone. El enorme mosaico había sido encargado por
el cardenal Jacopo Stefaneschi y ocupaba la totalidad de la pared por encima del
arco que daba al patio. La obra mostraba a san Pedro caminando sobre las aguas.
Este extraordinario trabajo fue dañado durante la construcción de la nueva basílica
en el siglo XVI, aunque aún se conserva gran parte de la obra, bien que restaurada.
Navicella significa «barco pequeño», en referencia al barco que dominaba la escena
y cuya vela, hinchada por los vientos de la tormenta, se imponía sobre el
horizonte. Este tipo de representación naturalista del mar sólo se conocía en obras
de arte antiguo.
La nave de la iglesia terminaba en un arco que contenía un mosaico figurando a
Constantino y san Pedro, a quien se le entregaba un modelo de la iglesia de Cristo.
En las paredes, de 11 ventanas cada una, podían encontrarse frescos con escenas
tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.6
Uno de los restos más excepcionales de la decoración medieval de la antigua
basílica es el fragmento de un mosaico del siglo VIII, La Epifanía. Dicho
fragmento, que se conserva en la sacristía de la iglesia romana de Santa Maria in
Cosmedin, es prueba de la gran calidad artística de los mosaicos perdidos.
El altar de la basílica constantiniana contaba con varias columnas salomónicas.
Según la tradición, Constantino tomó estas columnas del Templo de Salomón y las
regaló a la iglesia; sin embargo, es probable que en realidad fueran de una iglesia
de Oriente. Cuando Gian Lorenzo Bernini construyó el baldaquino para cubrir el
nuevo altar de San Pedro, se alejó del diseño intrincado de las antiguas columnas.
Ocho de las columnas originales fueron trasladadas al interior de la nueva basílica
de san Pedro.
Referencias[editar]
↑ Saltar a:a b c Boorsch, Suzanne (Invierno de 1982-1983). «The Building of the
Vatican: The Papacy and Architecture». The Metropolitan Museum of Art Bulletin 40
(3): 4-8.
↑ Sobocinski, Melanie Grunow (2005). Detroit and Rome. The Regents of the Univ of
Michigan. p. 77. ISBN 0-933691-09-2.
↑ Hersey, George L (1993). High Renaissance Art in St. Peter's and the Vatican: An
Interpretive Guide. University of Chicago Press. pp. 73-4. ISBN 0-226-32782-5.
↑ Garder, Helen, et al (17 de marzo de 2004). Gardner's Art Through the Ages With
Infotrac. Thomas Wadsworth. p. 619. ISBN 0-15-505090-7.
↑ La Donación de Constantino en el sitio web de los Museos Vaticanos
↑ "Old Saint Peter's Basilica". Encyclopædia Britannica. 2006.
Véase también[editar]
Tumbas papales de la antigua basílica de San Pedro
Enlaces externos[editar]
The Constantinian Basilica Artículo de José Ruysschaert (en inglés)
The Tomb of St Peter Libro de Margherita Guarducci (en inglés)