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HEPATITIS

La hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser causada por infecciones virales, daño por alcohol o medicamentos, y puede llevar a complicaciones graves como cirrosis o cáncer. Los síntomas varían según el tipo de hepatitis (A, B o C) y pueden incluir ictericia, dolor abdominal y fatiga. El diagnóstico se realiza a través de pruebas de sangre, y el tratamiento depende del tipo de hepatitis, con opciones que van desde el reposo y la hidratación hasta antivirales y trasplantes en casos severos.

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HEPATITIS

La hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser causada por infecciones virales, daño por alcohol o medicamentos, y puede llevar a complicaciones graves como cirrosis o cáncer. Los síntomas varían según el tipo de hepatitis (A, B o C) y pueden incluir ictericia, dolor abdominal y fatiga. El diagnóstico se realiza a través de pruebas de sangre, y el tratamiento depende del tipo de hepatitis, con opciones que van desde el reposo y la hidratación hasta antivirales y trasplantes en casos severos.

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UNIVERSIDAD AUTONÓMA DEL ESTADO DE MÉXICO

FISIOPATOLOGÍA
DRA. EN C.Q. ADRIANA ANDREA GUTIÉRREZ GÓMEZ.

HEPATITIS

1.-DEFINICIÓN: La hepatitis es una inflamación del hígado. La afección


puede remitir espontáneamente o evolucionar hacia una fibrosis
(cicatrización), una cirrosis o un cáncer de hígado.

2.-ETIOLOGÍA: puede ser causada por:


-Células inmunitarias en el cuerpo que atacan el hígado.
-Infecciones por virus (como las hepatitis A, B o C), bacterias o parásitos.
-Daño hepático por alcohol o tóxicos (venenos).
-Medicamentos, como una sobredosis de paracetamol.

3.-FISIOPATOLOGÍA: En el caso de la hepatitis autoinmune produce un


efecto citopático (cambio bioquímico) directo leve, es decir desencadena la
lisis de las células y con ello su inflamación. Por otro lado en la hepatitis
viral los virus se fijan al hepatocito causando la lisis de los mismos, aparte
de lo anterior, la inflamación se ve presente, por la salida de los líquidos
intra y extracelulares de los hepatocitos.
Al romperse se liberan a la sangre las transaminasas lo cual afecta la
coagulación de la sangre, al igual que se deteriora la capacidad de eliminar
bilirrubina, que está almacenada en la vesícula biliar por lo cual se produce
un color amarillento en la orina, cuerpo y ojos (Ictericia)

4.-CUADRO CLÍNICO:
Hepatitis A
Los síntomas de la hepatitis A tienen carácter, moderado o grave y son:
• Dolor o distensión en el área abdominal
• Orina turbia y deposiciones de color arcilla o pálidas
• Fatiga
• Febrícula
• Ictericia (coloración amarillenta de la piel o los ojos)
• Náuseas y vómitos
• Pérdida de peso
Hepatitis B
La mayor parte de los afectados no presentan síntomas durante la fase de
infección aguda. Sin embargo, algunas personas desarrollan un cuadro
agudo que dura varias semanas con los siguientes síntomas:

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• Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia)
• Dolor abdominal
• Orina oscura
• Fatiga extrema
• Náuseas y vómito
Hepatitis C
Aproximadamente un 80% de las personas no presentan ningún síntoma.
Los pacientes con sintomatología aguda pueden presentar:

• Ascitis
• Fiebre
• Cansancio
• Inapetencia
• Náuseas y vómito
• Dolor abdominal
• Orina oscura
• Heces claras
• Ictericia que desaparece
• Dolores Articulares

Las personas que tienen una infección prolongada (crónica) a menudo no


tienen síntomas hasta que su hígado presenta cicatrización (cirrosis).

5.-DIAGNÓSTICO:
La mayor parte de los afectados no presentan síntomas durante la fase de
infección aguda. Sin embargo, algunas personas desarrollan un cuadro
agudo con síntomas que duran varias semanas e incluyen coloración
amarillenta de la piel y los ojos (ictericia), orina oscura, fatiga extrema,
náusea, vómitos y dolor abdominal.
En algunos casos la hepatitis B puede causar también una infección
hepática crónica, que ulteriormente puede dar lugar a cirrosis o cáncer del
hígado.
Más del 90% de los adultos sanos infectados con el virus de la hepatitis B se
recuperarán y se librarán del virus en un plazo de seis meses.
Las manifestaciones clínicas no permiten diferenciar la hepatitis B de la
hepatitis causada por otros agentes virales y, consiguientemente, es
esencial la confirmación del diagnóstico en laboratorio.

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Se dispone de algunas pruebas de sangre para diagnosticar la hepatitis B y
hacer el seguimiento de las personas infectadas. Mediante esas pruebas se
pueden distinguir las infecciones agudas y las crónicas.
El diagnóstico de laboratorio de la hepatitis B se centra en la detección del
antígeno superficial del virus de la hepatitis B (HBs Ag). La OMS recomienda
que se analice la presencia de este marcador en todas las donaciones de
sangre, a fin de evitar la transmisión del virus a los receptores.

6.-TRATAMIENTO:
La mayoría de personas que contraen la hepatitis A se recuperan por sí
solas en pocas semanas. No obstante, es muy importante seguir algunas
indicaciones:
• Guardar reposo durante varios días, o semanas según el estado
general de la persona;
• Seguir una dieta rica en CARBOHIDRATOS y pobre en PROTEÍNAS Y
GRASAS (para hacer descender el nivel de transaminasas en sangre);
• Tomar abundante líquidos (agua o zumos);
• No tomar bebidas alcohólicas hasta que se haya restablecido por
completo;
• Tomar los medicamentos que el médico indique (no actúan contra la
hepatitis, pero sí alivian los síntomas)
• Evitar algunos tipos de medicamentos como analgésicos y
tranquilizantes.

HEPATITIS B
No hay un tratamiento específico contra la hepatitis B aguda. Las medidas se
centran en mantener el bienestar y el equilibrio nutricional, que incluye la
reposición de los líquidos perdidos por los vómitos y la diarrea.
Algunas personas con hepatitis B crónica pueden responder al tratamiento
con medicamentos como antivirales e interferón. El tratamiento puede
retardar la progresión de la cirrosis, reducir la incidencia del carcinoma
hepatocelular y mejorar la supervivencia a largo plazo. El tratamiento, sin
embargo, no es fácilmente accesible en muchos entornos con recursos
limitados.
El cáncer hepático es casi siempre mortal, y suele aparece a edades en que
los pacientes son muy productivos y tienen cargas familiares. En los países
en desarrollo, la mayoría de los pacientes con cáncer hepático mueren a los
pocos meses del diagnóstico. En los países de ingresos altos, la cirugía y la
quimioterapia pueden prolongar la vida unos cuantos años.
Algunos pacientes con cirrosis reciben trasplantes hepáticos, con diverso
éxito.

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HEPATITIS C
La hepatitis C no siempre requiere tratamiento, porque en algunas personas
la respuesta inmunitaria eliminará la infección espontáneamente. Cuando el
tratamiento es necesario, el objetivo es la curación. La tasa de curación
depende de algunos factores tales como la cepa del virus y el tipo de
tratamiento que se dispensa. Antes de comenzar el tratamiento se debe
realizar un examen minucioso a fin de determinar el enfoque más apropiado
para el paciente.
En la actualidad, el tratamiento habitual para la hepatitis C es una
combinación de terapia antivírica con interferón y ribavirina, eficaz contra
todos los genotipos de virus de la hepatitis (pangenotípica).
Lamentablemente, el interferón no está fácilmente disponible en todo el
mundo, y algunos pacientes tienen intolerancia a ese fármaco. Esto significa
que la gestión del tratamiento es compleja, y que muchos pacientes no lo
terminan. A pesar de esas limitaciones, el tratamiento con interferón y
ribavirina puede salvar vidas.
Los progresos científicos han dado lugar al desarrollo de nuevos fármacos
antivíricos contra la hepatitis C mucho más eficaces, seguros y mejor
tolerados que las terapias precedentes. Esos fármacos, conocidos como
agentes antivíricos orales de acción directa simplifican el tratamiento de la
hepatitis C, dado que reducen considerablemente las necesidades de
seguimiento y aumentan las tasas de curación. Aunque los costos de
producción de estos agentes antivíricos son bajos, los precios inicialmente
fijados por los fabricantes son muy elevados y, probablemente, dificultarán
el acceso, incluso en países de ingresos altos.

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