Los tricomas o pelos son células epidérmicas especializadas que se
alargan y/o proliferan. Pueden ser de protección o glandulares, y a veces se
usan como carácter taxonómico, es decir, sirven para clasificar especies.
Los tricomas de protección pueden ser unicelulares o pluricelulares. No sólo
protegen frente a luz intensa sino que ayudan a crear una capa aérea
limítrofe superficial sobre la epidermis que permite una atmósfera menos
fluctuante. Estos tricomas son especialmente abundantes en estructuras
jóvenes de la planta, de las cuales pueden desaparecer cuando se hacen
adultas.
Funcionalmente, los tricomas son prolongaciones epidérmicas que
sirven para evitar herbívoros, guiar a los polinizadores, controlar la
temperatura y desecación de las hojas, de protección frente a un exceso de
luz.
Los tricomas versus los pelos absorbentes de la raíz: el juego de genes
que se activa en cada caso es diferente. Las plantas que tienen muchos
tricomas se denominan pubescentes. La mayoría de los tricomas están
formados por células vivas, aunque se pueden presentar todas sus células
muertas.
En la epidermis de la raíz están los denominados pelos radicales, los
cuales sirven para absorber agua y sales minerales. Los pelos radicales son
células epidérmicas modificadas que crecen a modo de columna
perpendicularmente a la superficie de la raíz. En los pelos radicales se
encuentran también numerosos microorganismos simbiontes tales como las
bacterias fijadoras de nitrógeno. Aparecen en la zona de maduración de la
raíz y se diferencian a partir de células epidérmicas indiferenciadas
denominadas tricoblastos. Su patrón (número y distribución) es
característico de especie, aunque también depende de las condiciones del
suelo.
Aunque una superficie epidérmica lisa nos la podemos encontrar en
muchas plantas, otras muchas especies presentan un gran desarrollo de
pelos o tricomas sobre ella. Hay una amplia variedad de tricomas pero se
clasifican en dos grandes grupos: los protectores y los glandulares☆. Ambos
derivan de células epidérmicas que se pueden alargar formando tricomas
unicelulares o bien se dividen por mitosis para formar tricomas pluricelulares.
En las imágenes de arriba podemos observar diversos tipos de pelos
protectores que pueden ser unicelulares o pluricelulares, ambos formas
diversas: papilares (A), alargados (B, C y E), estrellados, ramificados,
etcétera. Pueden estar formados por células vivas o muertas, y por lo
general presentan cutícula.
Imagen obtenida con un microscopio electrónico de barrido de la
superficie de una hoja de kiwi. Los tricomas son de diferente tamaño pero
todos son multicelulares. (Foto cedida por Xurxo Gago Mariño. Dpt. Biología
Vegetal y Ciencias del Suelo, Facultad de Biología, Universidad de Vigo)
a) Órgano: tallo tricoma papilar unicelular.
Especie: malva (Malva silvestris).
Técnica: corte en parafina teñidos con safranina / azul alcián.
b) Órgano: tallo, tricoma pluricelular y unicelular alargado.
Especie: malva (Malva silvestris).
Técnica: corte en parafina teñidos con safranina / azul alcián.
c) Órgano: tallo, tricoma unicelular alargado.
Especie: malva (Malva silevestris).
Técnica: corte en parafina teñidos con safranina / azul alcián.
d) Órgano: hoja, tricoma pluricelular.
Especie: kiwi (Actinia deliciosa).
Técnica: corte en parafina teñidos con hematoxilina-eosina.
e) Órgano: hoja, tricoma pluricelular.
Especie: kiwi (Actinia deliciosa).
Técnica: corte en parafina teñidos con hematoxilina-eosina