0% encontró este documento útil (0 votos)
177 vistas5 páginas

Jericó: Historia y Significado Bíblico

La ciudad de Jericó se encuentra en Cisjordania, cerca del río Jordán. Su economía se basa principalmente en la agricultura, especialmente los plátanos, y el turismo bíblico. En tiempos de Jesús, estaba gobernada por los romanos a través de un procurador, mientras que los sumos sacerdotes dirigían asuntos religiosos. Jesús realizó varios milagros en Jericó, incluyendo sanar a un ciego llamado Bartimeo y visitar la casa del publicano Zaqueo.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
177 vistas5 páginas

Jericó: Historia y Significado Bíblico

La ciudad de Jericó se encuentra en Cisjordania, cerca del río Jordán. Su economía se basa principalmente en la agricultura, especialmente los plátanos, y el turismo bíblico. En tiempos de Jesús, estaba gobernada por los romanos a través de un procurador, mientras que los sumos sacerdotes dirigían asuntos religiosos. Jesús realizó varios milagros en Jericó, incluyendo sanar a un ciego llamado Bartimeo y visitar la casa del publicano Zaqueo.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Ubicación

(Ciudad situada en Cisjordania, cerca del río Jordán, en Palestina).

Se encuentra a orillas del río Jordán, ubicada en la parte inferior de la


cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá, a unos 8 km de la
costa septentrional de la cuenca seca del mar Muerto, a casi 240 m por
debajo del nivel del mar Mediterráneo y aproximadamente a 27 km
de Jerusalén.

Economía
La agricultura es una fuente de ingresos para la ciudad de Jericó, con
multitud de plantaciones de plátanos alrededor de la ciudad. Actualmente
otra fuente de ingresos es el turismo bíblico – cristiano y el arqueológico.

Política
El Procurador romano de Judea tiene el supremo poder militar, aunque
depende del Legado romano de Siria. Es también el agente de finanzas
del emperador romano, recoge la totalidad de los impuestos que los judíos
tienen que pagar al fisco imperial romano. Bajo sus órdenes están los
recaudadores de impuestos, respaldados por sus soldados. La justicia
ordinaria la ejerce el Sanedrín, pero el Procurador romano se reserva la
ejecución de la pena de muerte.
Favorecieron un nacional-judaísmo y fueron acérrimos defensores del
Estado del Templo, procuraron llevarse bien con los romanos.
Social
En materia de religión admitían únicamente la "Torá" o Ley de Moisés,
que está formada exclusivamente por los cinco primeros libros de
la Biblia o Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronom
io. Se atienen estrictamente a la letra de lo que dicen esos libros, son
pues fundamentalistas y por eso, rechazan todo desarrollo posterior de
esa doctrina. Los sacerdotes son los únicos intérpretes de la Ley; no
quieren que los fariseos laicos la interpreten, y sospechan de los profetas.
Propugnaban la observancia del sábado. Viendo que en la Torá no se
habla de la resurrección de los muertos ni de otra vida, no creen en ella,
por considerarla un concepto novedoso. Para ellos todo termina con la
muerte y aseguran que no hay más salvación que la terrenal.
En tiempos de Jesús era una auténtica Teocracia, y en una teocracia son
los sacerdotes quienes, en primer término constituyen el grupo menos
poderoso.
Se les acusa de vivir el divorcio entre la fe y la vida: al lado de su actitud
religiosa conservadora, mostraban una licenciosa relajación de
costumbres:

 lujo y aficiones paganas siguiendo el ejemplo de los romanos (dueños


del mundo)
 el divorcio era frecuente entre ellos
 utilizaban el matrimonio entre miembros de la misma familia para
conservar riqueza y poder
 poligamia que, en la práctica, solo era accesible a los ricos por lo
costoso que resultaba.

Textos bíblicos
En la Biblia se encuentran alrededor de 67 referencias a Jericó tanto en el
Antiguo como en el Nuevo Testamento.
Acciones de Jesús

 En su camino a Jerusalén, Jesús pasaba por la región de Parea al


este del Jordán. Sus discípulos lo acompañaban a lo igual que una
gran multitud que iban para la celebración de la Pascua. Gente de
todas partes subían a Jerusalén para participar en la fiesta. Y
aunque Jesús había dicho muchas veces que iría a Jerusalén a
morir, muchos creían que allí él se convertiría en rey de toda la
tierra.

 Un día, dos de los discípulos de Jesús, Santiago y Juan, hijos de


Zebedeo, vinieron a él con su madre, la cual se arrodilló con sus
dos hijos para pedirle un favor. Jesús le preguntó: “¿Cuál es tu
petición?” La mujer le contestó: “Te pido, por favor, que permitas
que, en tu reino, mis dos hijos se sienten en lugares de honor a tu
lado, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. Y Jesús les
respondió: “¡No saben lo que piden! ¿Acaso pueden beber de la copa
amarga de sufrimiento que yo estoy a punto de beber?” Al decir, “la
copa”, se refería al sufrimiento venidero que iba a pasar; pero ellos
dijeron: “Claro que sí, ¡podemos!”. Jesús les dijo: “’es cierto,
beberán de mi copa amarga; pero no me corresponde a mí decir
quién se sentará a mi derecha o a mi izquierda. Dios preparó esos
lugares para quienes él ha escogido”. Cuando los otros discípulos
escucharon que Juan y Santiago habían pedido los lugares altos en
el reino del Señor, se indignaron. Así que Jesús los reunió a todos
y les dijo: “Ustedes saben que los gobernantes de este mundo
tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde
de su autoridad frente a los súbditos. Pero entre ustedes será
diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente.
Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para
servir a todos y para dar su vida en rescate por muchos”.

 Una gran multitud seguía a Jesús y sus discípulos mientras que


salían de la ciudad de Jericó, que estaba al pie de las montañas,
cerca de donde comienza el mar Muerto. A la entrada de la puerta
estaba un limosnero ciego llamado, Bartimeo, que significa “el hijo
de Timeo”. Cuando oyó el ruido de la multitud, preguntó lo que
estaba pasando. Le dijeron: “Jesús de Nazaret está pasando”. Tan
pronto como oyó esto, comenzó a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten
compasión de mí!”. Muchos le decían que se callara, pero él gritó
aún más fuerte: “¡Jesús Hijo de David, ten compasión de mí!”.
Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y dijo: “Díganle que se acerque”.
Así que llamaron al ciego: “Anímate. ¡Vamos, él te llama!”. El ciego
echó a un lado su abrigo, se levantó de un salto y se acercó a Jesús.
“¿Qué quieres que haga por ti?” – preguntó Jesús. “Señor, ¡quiero
ver!”, dijo el hombre ciego. Y Jesús le tocó los ojos y le dijo: “Puedes
irte, pues tu fe te ha sanado”. Al instante el hombre pudo ver y
siguió a Jesús mientras alababa a Dios. Y todos los que lo vieron
también alabaron a Dios.

 Un hombre llamado Zaqueo, era otro que tenía muchas ganas de


ver a Jesús. Zaqueo era jefe de los cobradores de impuestos de la
región y como todo publicano, se había hecho muy rico a despensas
de la gente y por eso era muy odiado por todos. Zaqueo trató de
mirar a Jesús pero era de poca estatura y no podía ver por encima
de la multitud. Así que se adelantó corriendo y se subió a una
higuera sicómoro que estaba junto al camino, porque Jesús iba a
pasar por allí. Cuando Jesús pasó, miró a Zaqueo y lo llamó por su
nombre: “¡Zaqueo!, ¡baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu
casa”. Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría,
llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y
murmuraba: “Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala
fama”. Porque era publicano, lo llamaban pecador. Mientras tanto,
Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: “Señor, daré la
mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus
impuestos, le devolveré cuatro veces más”. Y Jesús dijo: “La
salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha
demostrado ser un verdadero hijo de Abraham. Pues el Hijo del
Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos”.

 Jesús se acercaba a Jerusalén y la gente quería que el reino de Dios


empezara de inmediato para coronarlo como rey. Por esta razón les
contó esta parábola, la Parábola de los diez siervos: - Un hombre
de la nobleza fue llamado a un país lejano para ser coronado rey y
luego regresar. Antes de partir, reunió a diez de sus siervos y dividió
entre ellos cinco kilos de plata, diciéndoles: “Inviertan esto por mí
mientras estoy de viaje”, pero sus súbditos lo odiaban y enviaron
una delegación tras él a decir: “No queremos que él sea nuestro
rey”. Después de que lo coronaron rey, volvió y llamó a los siervos
a quienes les había dado el dinero. Quería saber qué ganancias
habían tenido. El primer siervo informó: “Amo, invertí su dinero, ¡y
multipliqué diez veces el monto inicial, con un valor de doscientos
dólares!” El rey exclamó: “¡Bien hecho! Eres un buen siervo. Has
sido fiel con lo poco que te confié, así que como recompensa serás
gobernador de diez ciudades”. El siguiente siervo informó: “Amo,
invertí sus veinte dólares y multipliqué cinco veces el monto
original, ahora tiene cien dólares.” El rey exclamó: “¡Bien hecho!,
serás gobernador de cinco ciudades”. Pero el tercer siervo trajo solo
la suma original y dijo: “Amo, escondí su dinero para protegerlo.
Tenía miedo, porque usted es un hombre muy difícil de tratar, que
toma lo que no es suyo y cosecha lo que no sembró”. Y el rey le
dijo a gritos: “¡Siervo perverso! Tus propias palabras te condenan.
Si sabías que era un hombre duro que tomo lo que no es mío y
cosecho lo que no sembré, ¿por qué no depositaste mi dinero en el
banco? Al menos hubiera podido obtener algún interés de él”. Y
dirigiéndose a los otros que estaban cerca, el rey ordenó: “Quiten
el dinero de este siervo y dénselo al primero”. Le dijeron: “Pero
amo, él ya tiene cinco kilos”. El rey respondió: “Sí, y a los que usan
bien lo que se les da, se les dará aún más; pero a los que no hacen
nada se les quitará aun lo poco que tienen. En cuanto a esos
enemigos míos que no querían que yo fuera su rey, tráiganlos y
ejecútenlos aquí mismo en mi presencia”.

También podría gustarte