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Niveles de Desarrollo en la Evolución Humana

Este documento describe ocho niveles de desarrollo humano, desde el nivel arcaico hasta el superintegral. Explica cada nivel y cómo se manifiesta en términos de pensamiento, emociones, cultura e historia. El documento también analiza cómo los traumas y problemas en cada nivel pueden dar lugar a diferentes tipos de enfermedades mentales.
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Niveles de Desarrollo en la Evolución Humana

Este documento describe ocho niveles de desarrollo humano, desde el nivel arcaico hasta el superintegral. Explica cada nivel y cómo se manifiesta en términos de pensamiento, emociones, cultura e historia. El documento también analiza cómo los traumas y problemas en cada nivel pueden dar lugar a diferentes tipos de enfermedades mentales.
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INSTALACIÓN 1 NIVELES DE DESARROLLO

Acelerando la evolución
Sesión de optimización parte 2
Todd: Hola a todos. Soy Todd Jason, y les doy la bienvenida a la segunda sesión de Ken Wilber de la
primera instalación del Sistema Operativo Integral: Acelerando la evolución. Puede que muchos ya hayan
escuchado el primer diálogo interactivo que realicé con Ken hace algunos días. Si es así, ya tienen una
buena idea de los niveles de desarrollo que atravesamos como humanos en nuestras vidas, los mismos
que atraviesan las culturas y que han surgido a través de la historia.
La razón por la cual hemos decidido ofrecer esta segunda sesión con Ken es que hay simplemente
demasiada información y demasiadas formas de ver estos niveles, y ya que estamos recién comenzando
con el programa, creímos que sería muy importante que comprendieras bien todo esto. Como luego
veremos, esta información será de vital importancia para todas las instalaciones y aplicaciones que
siguen en este programa.
Lo que ha sido un gusto ver es el nivel del diálogo y la seriedad con la que se han comprometido a
entender esta primera instalación. Lo más valioso de esta parte del programa es la idea de aprender esto
de los niveles en conjunto y ayudarnos mutuamente como comunidad a ver cosas que no
necesariamente podríamos haber detectado por nuestra cuenta.
Este ha sido un valor agregado al programa que no tuvimos en cuenta inicialmente; el apoyo que nos
damos mutuamente a medida que avanzamos en este viaje por las sesiones de Ken ha sido simplemente
fenomenal.
Esta noche, la sesión será principalmente un vistazo más profundo a los niveles de desarrollo, ya que
sabemos que muchos de ustedes desean saber más. Y mientras más comprendamos acerca de cómo
estos niveles se presentan en nuestra vida cotidiana, personal, familiar, laboral, social, mundial y cultural,
más rápido podremos atravesar estos mismos niveles y realizar cambios trascendentales en nuestra vida
y en el planeta. Esta instalación es realmente importante, y Ken estará allí para guiarnos.
Ken: Ya que el sistema operativo integral cubre la trayectoria de la vida humana completa, desde la
ciencia hasta la espiritualidad y el significado de la vida, a medida que las personas comienzan a
comprenderlo (y es increíblemente simple en muchos aspectos) suelen tener muchas experiencias
clarificadoras donde todo parece finalmente calzar. Para muchas personas, es una experiencia
trascendental que nunca antes habían vivido.
El sistema operativo integral muchas veces es llamado la “teoría de todo”, ya que incluso con su
simplicidad general, cubre todos los aspectos principales de ser humano, algo que ningún otro sistema

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hace. Se compone de distintas dimensiones fáciles de comprender, las cuales presentaremos a medida
que avancemos. Primero, comencemos con los niveles en sí, que corresponden a uno de los
componentes principales. Haremos esto con términos simples y fáciles de comprender.
Lo que notaremos es que, cualquier habilidad que poseamos, cualquier aptitud o cualquier inteligencia,
todas se desarrollan a través de estos niveles básicos de desarrollo, o niveles de consciencia. Si
comprendemos esto, tendremos gran parte del rompecabezas ya resuelto. Estos niveles han sido
llamados de muchas formas distintas, lo cual está bien; sin embargo, deben ser lo suficientemente
generales como para cubrir todas las cualidades que se desarrollan a través de ellos. Por otra parte,
también deben aplicarse tanto a realidades ancestrales del desarrollo humano como a la vida moderna,
puesto que esencialmente todo sigue igual. Con todo eso en mente, podríamos decir que los niveles más
importantes de desarrollo (o de consciencia) que han aparecido a lo largo de la evolución humana son:
arcaico, mágico, mágico-mítico, mítico, racional, pluralista, integral y superintegral.
NIVEL UNO: Arcaico.
En nuestro pasado, este nivel fue básicamente la transición de primates a humanos. Corresponde a toda
nuestra herencia instintiva animal, incluidas las necesidades de nutrición, cobijo, calor e hidratación. En
los humanos de hoy en día, este nivel se presenta en los primeros dos años de vida, y corresponde a
nuestra inteligencia motora, a nuestros cinco sentidos y a emociones rudimentarias y primitivas como la
ira y el miedo. Los problemas severos en este nivel causan las enfermedades mentales más serias: las
psicosis. Como el nombre lo dice, es nuestro bagaje ancestral, y el primer chakra: comida material e
instintos básicos.
NIVEL DOS: Mágico.
El ser humano comienza a crecer, desarrollarse y separarse de su entorno. Esta separación es primero
muy dolorosa. Parte del ser se mantiene atascada en el entorno, y parte del entorno queda atascada en
el ser. Por ejemplo, para manipular la imagen de una imagen como un muñeco vudú, es necesario que
éste afecte tanto a la persona real como al objeto que la representa. Aquí, meter la aguja en el muñeco
significa herir de verdad a la persona. Si de pronto desease que mi padre muriera, y eso se hiciera
realidad, diríamos que lo causé de forma “mágica”. Los psicólogos llaman a este mundo “mágico”, y es el
componente principal de esta etapa. Es supersticiosa, impulsiva y excéntrica. La gratificación instantánea
lo es todo. Aquí también se desarrollan las emociones instintivas, la lujuria, el sexo, la cólera, los celos y
el deseo inmediato, todo impulsado por la fantasía y la magia. Este es el segundo chakra: la sexualidad
emocional y su pensamiento de fantasía mágica. Un trauma psicológico en esta etapa da como resultado

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serios desórdenes de narcisismo y trastorno límite de personalidad, todo esto debido a que en este nivel,
el límite del ser es demasiado frágil.
Las culturas mágicas y las primeras sociedades humanas de recolectores y cazadores muy a menudo
utilizaban los rituales mágicos y los dibujos rupestres en cuevas para ayudarse en la caza diaria. Estas
culturas atravesaron las planicies africanas hace unos 175.000 años y comenzaron a rehacer el planeta,
todo con su pensamiento mágico.
NIVEL TRES: Mágico-Mítico.
Esta es una transición importante entre la etapa mágica y su sucesora, la mítica. La diferencia principal es
simple. En el nivel mágico, el ser piensa que sus propios pensamientos cambiarán el mundo de forma
mágica. Si hago una danza de la lluvia, la naturaleza tendrá que hacer que llueva. Si clavo una aguja en
un muñeco que te representa, te enfermarás. Si desease que alguien muriera y esto ocurre, fue magia.
Una vez que pasamos al nivel mítico, nos damos cuenta que, en gran parte, no poseemos estos poderes
mágicos. No, son seres sobrenaturales, dioses, diosas y espíritus elementales los que sí poseen estos
poderes. Si yo no puedo lograr que ocurran estos milagros, ellos sí podrán. Todo lo que falta es que
descubra como acercarme a ellos a través de rituales, amuletos, actividades supersticiosas, magia y
conjuros. Si lo hago bien, entonces me concederán estos milagros. Para el ser en general, esto se
presenta como un periodo muy peligroso. Ahora el ser está completamente separado de su entorno, por
lo que es muy autoconsciente y se preocupa de su propia seguridad. El mundo es un lugar muy peligroso
lleno de personas peligrosas y dioses todopoderosos.
El sistema de desarrollo de la Dinámica Espiral llama esta etapa la de los “Dioses del Poder”. Es un
mundo visto hoy como lleno de asaltantes, asesinos, gangsters y terroristas; un mundo salvaje donde
solo el más fuerte sobrevive. El poder y los impulsos de poder son la emoción predominante; aquí,
comienzan a aparecer conceptos de las etapas anteriores en forma de imágenes y símbolos. La mente
conceptual cegada por el miedo o el estrés puede reprimir el sentimiento vital del cuerpo y causar como
resultado la típica neurosis y aquellas cosas que Freud estudió: la ansiedad, la depresión, los desórdenes
obsesivos-compulsivos, etcétera.
En el contexto histórico, esta etapa marcó el cambio de una cultura cazadora enfocada en el presente a
la agricultura enfocada en el futuro. La primera forma y la más simple fue la horticultura, inferior a la
posterior actividad agraria. En la primera se utilizaban herramientas muy simples de arado, mientras que
en la del siguiente nivel se utilizaban animales de tiro. Incluso una mujer embarazada podía realizar
labores horticulturales, y efectivamente, alrededor de un 80% del alimento en las sociedades de la

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horticultura era producido por las mujeres. No es sorprendente entones que un tercio de las sociedades
de este tipo haya tenido deidades solo femeninas.
Estas son las famosas culturas matriarcales, y van en contraste con el siguiente nivel (el mítico), donde el
hombre realizaba el trabajo pesado (y coincidentemente un 90% de aquellas culturas poseen deidades
solo masculinas). Los líderes de todo estos imperios tempranos eran vistos como dioses (y en algunas
ocasiones diosas). El poder divino habitaba el cuerpo de algunos humanos de la tierra, quienes eran
dioses todopoderosos con grandes egos y lo controlaban todo. Esto se basa en el tercer chakra: el hara,
el impulso de poder. Esta es la fusión de la magia con lo mítico, controlada totalmente por el poder.
Los psicólogos suelen llamar a esta etapa la del egocentrica debido a la excesiva preocupación por
mismo y con su propio poder y seguridad. Nuestras prisiones están llenas de individuos operando bajo
este nivel egocéntrico de poder enfocado en la supervivencia.
NIVEL CUATRO: Mítico
Mítico significa “mítico literal”; es decir, los eventos míticos son tomados como concretamente reales
debido a que la mente en esta etapa es muy concreta. Los fundamentalistas y creyentes religiosos suelen
operar en esta etapa. Por ejemplo, todo en la biblia es literalmente verdad: Moisés de verdad separó las
aguas del Mar Rojo; Elías de verdad se fue al cielo mientras aún vivía; Dios de verdad mató a todos los
primogénitos varones en Egipto, y Lao–Tzu realmente tenía 900 años cuando nació, entre otras. Un
investigador llamó a esta etapa Absolutista, y no solo porque los mitos son literalmente verdad, sino
porque son absolutamente verdad. Los fundamentalistas religiosos son el ejemplo más notorio; donde
sea que existan, oriente u occidente, las religiones fundamentalistas creen que ellas, y solo ellas tienen la
verdad absoluta, el único camino correcto para los elegidos. La noción misma de un “pueblo elegido”
muestra cierto crecimiento; si la etapa anterior era egocéntrica y solo se identificaba y preocupaba de su
propio ser, en la mítica la capacidad de identidad se expande e incluye al grupo, la tribu, la nación o la
religión. Los psicólogos suelen decir que estos individuos pueden “tomar el rol de otra persona”, ponerse
en sus zapatos y ver a través de sus ojos. Así, la identidad cambia de egocéntrica a etnocéntrica, de solo
una primera persona a incluir una segunda persona. Si recordamos brevemente los conocimientos
básicos gramaticales, veremos que la primera persona es aquella que habla, un “yo”. La segunda es la
destinataria de esa comunicación, el “tú”. La tercera persona es una persona o cosa de la que se habla,
un “él, ella o eso”.
Esta etapa se basaba no en la tercera persona, sino en la segunda. Por tanto, el yo egocéntrico se
expandió al etnocentrismo: centrado en el grupo. Esto también se aplica a los prejuicios: solo el grupo de
los elegidos será salvado, solo ellos son especiales, y se irán al cielo o son de cierta forma superiores. Al

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identificarse con el grupo, la persona está completamente amarrada al mismo, a sus valores, creencias,
ética y objetivos. En otras palabras, es un nivel muy conformista, y suele corresponder a los valores
tradicionales, al patriotismo, los valores familiares, el conformismo y la ética convencional.
En un contexto histórico, este nivel fue el prevalente en todos los grandes imperios tempranos que
arrasaron parte del mundo, comenzando hace un par de miles de años antes de Cristo en Grecia, Roma,
China, Mesopotamia, India y Egipto, e incluyendo a los Incas y Aztecas en tiempos más modernos, entre
otros. Todos tenían sus propios dioses y diosas, sus valores conformistas y su visión de que el mundo
debía conformarse a sus creencias y valores. Incluso hoy en día esta es una etapa muy común, y tanto
como un 70% del mundo sigue en este nivel etnocentrista de desarrollo o uno inferior, presente en las
fuerzas armadas y regímenes políticos que desean conquistar el mundo como en el nazismo o la unión
soviética. La mayoría de estos creían tener la única verdad absoluta y deseaban convertir al mundo a sus
creencias. Esto corresponde al mítico literal concreto, la difundida y poderosa etapa etnocéntrica del
nosotros contra ellos. En las culturas modernas del occidente, este nivel es caracterizado por la
necesidad principal de pertenecer a algo (como alguna vez lo dijo Maslow), y va desde los 7 u 8 años
hasta la adolescencia o más tarde. Es el deseo de encajar, ser parte de un grupo y ser amado por el
mismo. El amor asoma por primera vez en su cabeza en una versión muy fuerte, y lo hace en forma de la
necesidad de pertenecer a un grupo. La presión grupal tiene un impacto enorme en la vida en este nivel.
Este “despertar del amor” es, por supuesto, el chakra del corazón.
NIVEL CINCO: Racional.
Los imperios míticos dominaron el mundo occidental hasta el Renacimiento (y luego la Ilustración). En
este punto de la historia nació una nueva forma de pensar, no una perspectiva etnocéntrica de segunda
persona de “nosotros contra ellos”, sino una tercera persona, mundocéntrica y todo-incluyente. Eso
significa una visión objetiva y universal de tercera persona. Aquí hablamos de lo que es justo y correcto
para todas las personas, y no solo para mi tribu, nación, familia, grupo o religión. En teoría, todos son
tratados igual, sin importar raza, color de piel, sexo o creencia.
En el occidente, ya no era necesario ser católico para tener la salvación. Se crearon los derechos
universales de los hombres, y luego siguieron los de las mujeres. Las revoluciones Francesa y Americana
lucharon para reemplazar la monarquía y la aristocracia con la democracia representativa donde todos
tenían una voz igual; o al menos, todos los hombres blancos en un principio, expandiéndose este círculo
con el tiempo.
La naturaleza objetiva de la razón en tercera persona también trajo el pensamiento científico, y así
nacieron las ciencias modernas. La física moderna, la química moderna, la biología moderna, la teología,

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la psicología, la sociología y la ecología; disciplinas que siguen siendo importantes productos de este
nivel. El trato equitativo para todas las personas significó el fin de la esclavitud, y en un periodo de
aproximadamente 100 años (del 1770 al 1870) la esclavitud fue declarada ilegal en toda sociedad
industrial racional del planeta, por primera vez en la historia.
Los Durant resumieron los acontecimientos de esta era como la “época de la Razón y la Revolución”, y
justamente eso fue. La razón fue un nuevo motivo filosófico, y trajo revoluciones, nuevos tipos de
gobiernos, ética universal, tolerancia, ciencia, descubrimientos, el fin de la esclavitud, el comienzo del
feminismo, la importancia del individuo y muchas cosas más.
La razón no es un tipo rígido y analítico de mera obstrucción que separa épocas; es una forma de tomar
una nueva perspectiva. Una nueva perspectiva de tercera persona, mundocéntrica y global que da un
paso hacia atrás y echa un vistazo crítico a la propia cultura, religión, creencias y ser. Por primera vez el
pensamiento sale de sus propios confines y comienza a imaginar mundos probables y alternativos. “¿Y si
se pusiera fin a la esclavitud?” Al adoptar esta visión, finalmente el mundo se ve en tres dimensiones. Si
echan un vistazo al arte antes de este periodo, todo parece ser plano y bidimensional, como las figuras
de palos y las pirámides.
Comenzando con el Renacimiento, el arte parece ganar profundidad y espacio tridimensional. De pronto
puedes ver distancias y caras humanas que cobran vida en Miguel Ángel, Rafael, Rembrandt y Van Gogh.
En el mundo moderno, la razón suele aparecer durante la adolescencia y de forma repentina un marcado
énfasis en el autodescubrimiento y la individualidad. Maslow llamó a la motivación principal de este nivel
la “autoestima”. Ya no se trata tanto de pertenecer a un grupo, sino de mi y mis logros. “¿Qué puedo
hacer para triunfar, destacarme, brillar y hacer del mundo un lugar mejor? ¿Con qué voy a contribuir?”
Este es el nivel racional mundocéntrico de la autoestima. El nivel racional es uno de los tres principales
grupos inmersos en las llamada “guerras culturales” de la modernidad; una enorme guerra civil donde
cada grupo desea demostrar que tiene la verdad y los mejores valores. El primer grupo de esta batalla es
el religioso tradicional, que cree que la biblia es la palabra literal de Dios y la clave de la salvación
humana; en otras palabras, el nivel 4, el Mítico.
El segundo grupo es el de la ciencia convencional y el mundo empresarial, que cree que la ciencia es la
forma más segura de llegar a la verdad y al crecimiento humano. Por supuesto, este es el nivel 5, el
Racional.
El tercer grupo nace a partir del siguiente nivel, el 6, o Pluralista. En mayo de 1968, los estudiantes
universitarios en París salieron a las calles a quemar edificios y hacer rayados donde se llamaba a
“combatir el sistema”. Los observadores contemporáneos no lo sabían en aquel entonces, pero estaban

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presenciando la primera gran manifestación de un nuevo nivel de desarrollo evolutivo, de un nuevo nivel
de consciencia.
Este luego fue llamado el nivel pluralista o relativista, o incluso el posmoderno. Como con la mayoría de
los niveles principales, el surgimiento del pluralismo fue marcado por una perspectiva nueva y más
desarrollada. En este caso, trascendió la tercera persona del nivel anterior para llegar a una perspectiva
de cuarta persona. Ahora bien, eso solo significa que esta nueva perspectiva tiene el poder y la
capacidad de elevarse por encima del nivel anterior y reflexionar sobre él, además de criticarlo y
mejorarlo; fue eso lo que hizo el pluralismo con el nivel racional previo de tercera persona. Por esta
razón, el nivel del pluralismo es muchas veces llamado “posmoderno” o “pluralista posmoderno”, en
oposición al moderno racional que fue el sistema “oficial” del occidente durante los 300 años anteriores.
Este pluralismo trajo la idea de que la razón universal o la ciencia universal eran demasiado rígidas y
limitadas como para capturar la totalidad de las verdades presentes en las variadas culturas del mundo.
La ciencia seguía siendo parte del mundo, una importante parte, pero sólo una parte de lo que luego se
transformó en una perspectiva más multicultural que incluyó áreas como la ética, la estética, la
espiritualidad y la lingüística, entre otras. Se encontraron verdades en culturas africanas, sudamericanas
y del medio oriente. Junto con este interés en “verdades culturales” antes relegadas, se revivió el interés
en las minorías excluidas. De esta forma, se transformaron en productos de este pluralismo los
movimientos de derechos civiles de los años 60 y 70, el feminismo, el movimiento ambientalista y las
leyes de delitos de odio, entre otros.
Además de estos dos puntos, se puso énfasis en partes antes excluidas del propio ser, lo que
corresponde al movimiento enfocado en el potencial humano; el descubrimiento de que los humanos
tienen capacidades, estados, habilidades, niveles de consciencia y muchas otras capacidades antes
ignoradas o rechazadas. Maslow llamó a la motivación principal de este nivel la autorrealización, algo
que va por encima de la motivación de tan solo tener una “buena imagen”, como en el mundo racional.
La autorrealización es la materialización de potenciales genuinamente superiores de conocimiento,
sentimiento y amor ocultos en el ser y llevados a la vida. Claro está, todos los niveles tienen sus formas
saludables y enfermizas, y en el caso del pluralismo y su acompañante el posmodernismo se presenta
como un obsesión enfermiza, extrema y excesiva. En sus primeros años, el pluralismo se dedicó a la
crítica y la “deconstrucción” de todas las verdades anteriores y sistemas de valor que no se acomodaran
a su visión multicultural.
Curiosamente, en esta categoría se ubicaba todo lo que no fuera el pluralismo posmoderno. Terminó
siendo en esencia no un sistema de valores, sino una crítica de todos los otros sistemas de valores.

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Cuando la deconstrucción terminó, ya no quedaban valores o verdades en pie que recitar; si todas las
verdades eran igualmente ciertas debido al multiculturalismo, ya no quedan criterios de juicio universal
que sirviesen.
Lo que es cierto para ti es cierto para ti. Lo que es cierto para mí es cierto para mí. Lo que es cierto para
ellos es cierto para ellos. La ciencia tiene más verdades que la poesía, la ficción o la moda. Si dos más dos
es cinco para ti, entonces así es, y no se presta a discusión. La verdad perdió todo su significado; se
deconstruyeron los valores, reinó el nihilismo y tan solo mi única verdad quedó en pie.
Somos pluralistas-posmodernos en los negocios, en la educación y en el trabajo social. Una reunión no se
considera exitosa si se logró llegar a una decisión; es exitosa si todos tuvieron la oportunidad de expresar
sus sentimientos. En todos estos ejemplos, la visión posmoderna es una confusión que colapsó la
diferencia entre jerarquías de dominación y jerarquías de crecimiento. Claro está, las jerarquías de
dominación son terribles; pocas personas dominan y oprimen a muchas. En la naturaleza, la mayoría de
las jerarquías son de desarrolllo: átomos que conforman moléculas que conforman células que
conforman organismos.
Las jerarquías de desarrollo se componen de líneas completas, de totalidades que son parte de
totalidades más grandes: tal como las totalidades átomos son parte de totalidades moléculas, que son
parte de totalidades células que son parte de totalidades organismos y así sucesivamente. Cada nivel
superior de crecimiento trasciende e incluye al anterior. Los organismos trascienden e incluyen a las
células, y las células trascienden e incluyen a éstas a las moléculas y las moléculas trascienden e incluyen
a los átomos. Se puede presenciar una gran elegancia aquí.
Las células no odian a las moléculas. Las células no dominan ni oprimen a las moléculas. No, las células
incluyen a las moléculas, las células abrazan a las moléculas. Si tuviéramos que ponerle nombre, diríamos
que las células aman a las moléculas. Los niveles de consciencia que estoy explorando en estos
momentos con ustedes son jerarquías de desarrollo. Cada nivel es más inclusivo, más amplio, más
consciente, más afectuoso, más abrazador, menos opresivo y menos dominante. Sin embargo,
nuevamente pueden existir formas viciadas y disfuncionales del nivel.
El pluralismo posmoderno metió todas las jerarquías en el mismo saco y las condenó a todas por igual,
no tan sólo a las jerarquías de dominio sino también a las jerarquías de desarrollo. Muchas veces se le
señalan al posmodernismo pruebas de su falencia en el libro de Carol Gilligan, “In a Different Voice”.
Gilligan mostró dos cosas en ese libro. Primero, que los hombres y las mujeres piensan de forma distinta.
Los hombres piensan de forma jerárquica en términos de autonomía, justicia y derechos. Las mujeres
piensan de forma no jerárquica en términos de relación, cuidado y responsabilidad. El segundo, y

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muchas veces ignorado punto mostrado por Gilligan fue que tanto los hombres como las mujeres se
desarrollan a través de las mismas cuatro etapas jerárquicas, como las llamó. En las mujeres, nombró a la
primera egoísta (del egocentrismo), a la segunda de cuidado (donde las mujeres extienden su cuidado
desde ellas mismas a un grupo etnocéntrico), a la tercera de cuidado universal (donde el cuidado se
extiende a todas las personas del mundo) y a la última la etapa integrada, donde hombres y mujeres
integran sus cualidades mutuamente. Así, cada sexo integra la actitud del sexo contrario.
En otras palabras, el pensamiento no jerárquico de las mujeres se desarrolla a través de cuatro etapas
jerarquicas, las jerarquías de desarrollo. Hemos incluido todas sus etapas en las nuestras descritas hasta
aquí. El posmodernismo mezcló todas las jerarquías, juntó la dominación con el desarrollo y las lanzó
todas por la ventana, destruyendo cualquier posibilidad de crecimiento y desarrollo genuino para las
personas. Este ha sido un desastre mayor de la etapa pluralista.
La primera generación que creció en este entorno donde no existían “verdades reales”, objetivos,
valores o esquemas de desarrollo fueron llamados slackers (holgazanes, o generación X). Es difícil
culparlos cuando no existe nada en que creer, nada que valorar y nada que perseguir. La siguiente
generación, la de los millennials (generación del milenio, o generación Y) se vuelven a los valores más
superficiales existentes en su época, fama y dinero. Debajo de todo ambas en generaciones seguía viva
una llama. Seguía vivo un impulso oculto de buscar significado real, valor real, valores reales, desarrollo y
evolución. Este fue el tercer grupo sumado a las guerras culturales junto con los de los valores
tradicionales y los valores racionales modernos.
Los posmodernos sintieron que los otros dos estaban plagados de confusiones, atascados en paradigmas
culturales, sin nada que fuese más concreto que un estilo arbitrario, o que la moda o los cuentos de
hadas. Por su parte, el nivel moderno racional consideró que el posmodernismo era un delirio y un
divorcio absoluto de la verdad con la realidad, y que la religión tradicional fundamentalista seguía
atrapada en mitos infantiles del pasado. Finalmente, la religión tradicional era firme en su convicción de
que tanto los modernistas como los posmodernistas tenían sus almas condenadas a las llamas del
infierno.
¿Y a quién le interesa lo que los demás piensen? Así había quedado todo. Los míticos, los racionales y los
pluralistas enmarcados en una lucha sin fin mientras la magia egocéntrica llenaba las cárceles. Y todo se
habría quedado tal cual, si no fuese por el siguiente gran nivel evolucionario en surgimiento.

NIVEL SIETE: Integral.

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A medida que distintos investigadores continuaban con sus estudios de estos niveles de desarrollo,
comenzaron a notar respuestas sin precedentes, extrañas e increíblemente radicales que a simple vista
eran demasiado diferentes a lo común. Clare Graves, pionero temprano de esta investigación lo
describió de la siguiente forma. Los seis niveles anteriores, que luego fueron conocidos como niveles de
primer grado, sentían todos que sus verdades y valores eran los únicos apropiados. Todo el resto era
infantil, estúpido, soñador o simplemente están jugando. Esta nueva respuesta encontró algo de valor y
significancia en todos los niveles anteriores.
Incluso si no eran psicológicamente sofisticados y no podían comprender estas ideas del todo, supieron
por intuición que cada nivel era importante porque era en un ingrediente o componente de su propio
nivel superior. Así es; fuese como fuese, todos nacían en el nivel arcaico y progresaban a través del resto,
con cada nivel individual convirtiéndose en parte o aspecto del siguiente, puesto que cada uno
trascendía e incluía a los anteriores.
En otras palabras, esta nueva respuesta comenzó a apreciar toda la realidad y todas sus partes.
Repentinamente, el significado profundo volvió. Repentinamente, todo comenzó a ponerse en su lugar.
Repentinamente, había espacio para todo. Repentinamente, los valores el mérito y el propósito habían
vuelto. Graves llamó a esto un “salto monumental en significado”, y lo llamó sistémico. Jean Gebser lo
llamó “aperspectívico integral”. Jane Loevinger le puso de nombre “integral”, tal como lo hizo Carol
Gilligan. Nosotros lo llamamos integral, o segundo grado, para diferenciarlo de los primeros seis niveles
del primer grado. Tan solo un 5% aproximado de la población mundial se encuentra actualmente en este
nivel, pero ese número está aumentando rápido. Este nivel es tan único y distinto a todos los anteriores
que requiere un tipo completamente distinto de consciencia, y promete cambiar absolutamente todo.
Nunca antes en la historia ha existido una sociedad realmente inclusiva que integrara todos los niveles
de desarrollo como estaciones significativas en la vida, que adoptara todas las verdades parciales, pero
verdades de cada nivel y las agregara todas en un solo mapa comprehensivo de la vida, el que luego
utiliza para seguir su propio crecimiento, desarrollo y evolución. En vez de eso, tenemos guerras
culturales que eventualmente se transforman en guerras reales cuando intereses inferiores egocéntricos
y etnocéntricos se involucran.581831
Todos nuestros sistemas de conocimientos están fragmentados en cientos de bandos, cada uno
ignorante de la existencia del resto y sin un deseo real de comprenderlos, o de entender cómo en verdad
todos encajan en un mismo sistema. Tenemos aquí sin embargo un sistema educacional que incluye
numerosas perspectivas, niveles, inteligencias múltiples, estados de consciencia y tipos de ser, los que
serán explicados uno a uno.

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Si tuviéramos que elegir las dos inteligencias más comunes en las que la gente suele enfocarse,
seguramente serían la ciencia cognitiva y las humanidades. Todos los otros extraordinarios potenciales
de los humanos son ignorados y dejados fuera, incluido el más importante de todo: la iluminación o
autoliberación; la realización de nuestro yo más real, y profundo, y la nueva dimensión que esto trae a
nuestras vidas. Como veremos más adelante, este ser puede ser despertado, este nivel puede ser
alcanzado y toda esta información comprendida con facilidad; sim embargo, no si seguimos con este
sistema cultural dividido y fragmentado.
Como muchos saben, este sistema deja a los individuos convertidos en una bola de ego encapsulada por
una delgada capa de piel; una vida fragmentada, parcial, tormentosa y aterradora. Una vida que, como lo
dijo Turow, es de ambición silenciosa, falta de consistencia y carente de significado y valor. Pero esto es
algo que podemos cambiar. Esta dimensión puede ser activada, llevada a la vida y accionada a voluntad,
en un proceso que cambia la naturaleza misma de la vida.
Cada uno de nosotros puede comenzar a través de un acto que Graves llamó el “salto monumental”,
acción a través de la cual el mundo pasa de ser un lugar roto y fragmentado a una sola red
interconectada y unificada, una galería radiante de infinitas gemas preciosas, cada una reflejando a todas
las demás en una red de integridad y separación, compleción, libertad, brillo, liberación e inclusión.
Esta puede ser tu condición. Puedes hacerlo; es un potencial evolutivo que cada persona posee, siempre
que sepa el camino.

NIVEL OCHO: Superintegral.


Como luego veremos, existen dos formas básicas de espiritualidad. La primera es auténtica y liberada, y
la segunda es, francamente, infantil y opresiva. Y no lo digo como un juicio ofensivo; es solo que una de
ellas fue creada principalmente en infancia de la humanidad y ata a los individuos a formas de pensar
mágicas y míticas egocéntricas, etnocéntricas e infantiles. Esto generalmente es conocido como la
“religión pre-racional”, debido a que aparece en niveles previos a la razón.
El otro tipo es transracional. Está más allá de la razón, y sin embargo la incluye y la utiliza. Es una
verdadera psicotecnología de consciencia y transformación, un cambio genuino en la consciencia que
lleva a un yo pequeño, limitado y separado a lo que los Sufis llamaron la identidad suprema. Esto es, la
identidad con la realidad absoluta encarnada, la base de todo lo que es, la integridad con el universo
manifiesto e inmanifiesto en su totalidad.
Esto es un nuevo nivel de evolución dado que no es solo un estado, sino un estado más todos los niveles
anteriores (o peldaños estructurales), que da como resultado la unidad con el estado más alto en el nivel

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más alto de la existencia. Este es el nivel superintegral, también llamado tercer grado. Este es el nivel
más alto que haya surgido hasta ahora en la evolución humana.
En el segundo grado, una persona probablemente dirá cosas como que la Tierra es un único organismo
con una única mente, lo que refleja la unidad conceptual de ese nivel. En el tercer grado, sin embargo, el
individuo experimenta unidad directa con la Tierra, el Sol, la Luna, las estrellas y todo el universo. Ya no
ves la montaña, eres la montaña. Ya no notas las nubes pasar por la atmósfera, tú eres esas nubes. Desde
el nivel más alto de interpretación y desarrollo imaginable, esta combinación de un estado no-dualista
con todos los niveles previos es conocido como la supermente, y corresponde a la vanguardia misma de
la evolución, el núcleo del tercer grado. Es la aspiración absoluta a la que tienes derecho desde el
nacimiento, y tu propia identidad más profunda, amplia ye levada.
Entonces, notaremos que todas estas capacidades, habilidades e inteligencias múltiples se desarrollan a
través de estos ocho niveles o peldaños. Las inteligencias múltiples también son llamadas a veces líneas
de desarrollo, e incluyen por ejemplo la inteligencia cognitiva, la inteligencia emocional, la inteligencia
interpersonal, la inteligencia volitiva, etcétera. Estas son marcadamente diferentes una de otra, y se
consideran líneas de desarrollo o inteligencias múltiples. Y ahora, pasamos a través de los mismos
niveles básicos de desarrollo que describimos antes con estas inteligencias. Así, tenemos el cognitivo
arcaico, el cognitivo mágico, el cognitivo mítico, el cognitivo racional, el cognitivo pluralista, el cognitivo
integral y el cognitivo superintegral. Así mismo tenemos todos estos niveles para la inteligencia
emocional y el resto.
Abordaremos cada una de estas líneas de desarrollo y explicaremos como despertar y activar cada una
de ellas, y veremos que, sin importar lo distintas que sean, atraviesan los mismos peldaños de desarrollo.
Estos niveles representan las transformaciones, consciencias y percepciones principales que ha
atravesado la evolución; de la primera persona mágica, a la segunda persona mítica, a la tercera persona
racional, a la cuarta pluralista, y así sucesivamente.
Estas son las transformaciones naturales fundamentales que el cosmos mismo ha utilizado para
autodespertar y autoorganizarse. Estas afectan todas las cosas dentro de nuestro ser y fuera de él. La
comprensión de estos ocho niveles es la clave para comprender nuestro propio crecimiento y desarrollo,
nuestra propia vida y la de aquellos que nos rodean. En efecto, este programa ha sido desarrollado para
ofrecerte esa información de la forma más simple y directa posible.
Como ejemplo del crecimiento de una línea de desarrollo en particular a través de los niveles podemos
utilizar el ego. El ego no es un término negativo; significa tan solo la sensación del ser, y apunta a darle

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unidad y organización a la mente. La cantidad de unidad que puede darle depende de su nivel de
desarrollo, dado que cada nivel posee más habilidades unificadoras que el anterior.
Ahora, puede que también durante el transcurso del programa mencionemos colores junto con el
nombre de un nivel de desarrollo. No es necesario aprenderlos o recordarlos, puesto que serán
explicados en el transcurso; se incluyen aquí solo como introducción.
Cuando el infante nace, es incapaz de diferenciarse a sí mismo de sus entornos. En el análisis de los ciclos,
esta es la etapa oral. El yo es una gran boca, y el mundo es comida. El yo no diferencia donde termina el
cuerpo y donde comienza la silla; esto es la etapa arcaica. Los problemas en este nivel son severos, y si se
combinan con problemas de química cerebral dan como resultado psicosis y desórdenes bipolares. No es
sino hasta los 18 meses de edad que el ser puede diferenciarse completamente de su entorno, lo cual los
psicólogos llaman el “nacimiento psicológico” del individuo.
Cuando eso ocurre, el yo pasa a la segunda gran etapa, el nivel magnético o mágico, también conocido
como el yo impulsivo. La gratificación instantánea lo es todo aquí; desde que las emociones primarias
dan sus primeros coletazos, el miedo y el placer corporal comienzan a desarrollarse y el yo se rige por un
pensamiento mágico/fantasioso, lo cual Freud llamó el “proceso primario. El niño pondrá su cabeza bajo
la almohada y pensará (muchas veces para el deleite de sus padres) que, ya que él no puede ver a nadie,
nadie podrá verlo a él. Los problemas en esta temprana etapa también pueden ser severos, y
generalmente se llaman desordenes de narcicismo y de personalidad límite, ya que bordean la psicosis
arcaica previa y la neurosis mágica/mítica posterior. Todos estos problemas tienen que ver con
problemas para crear este límite alrededor nuestro que nos separa del entorno.
Hemos notado como distintos problemas psicológicos se asocian a estos niveles fundamentales del
desarrollo. Por otro lado, la cantidad de adultos que operan en este nivel mágico es muy baja. La
gravedad de sus “versiones viciadas” suele resultar en su internación en centros de salud mental, o en
que su necesidad de gratificación instantánea los lleve a causar un crimen tras otro, deseando
simplemente tomar todo lo que está frente a ellos. El ser se considera omnipotente, dado que su
pensamiento fantasioso mágico le hace creer que cualquier cosa se puede realizar con solo pensarla.
Generalmente le lleva al ser muchos años de ensayo y error aprender que no es todopoderoso y mágico,
y allí es cuando crece y pasa a la segunda gran etapa, la mágica-mítica. El nivel rojo corresponde a
aptitudes mágicas transferidas a seres míticos sobrenaturales llamados dioses de poder. Si yo no tengo la
capacidad de generar milagros, ellos sí pueden.
Estos seres míticos pueden ser tanto dioses literales y espíritus elementales como héroes de historietas o
adultos cercanos (quienes suelen verse grandiosos y mágicamente fuertes). “Mami podría cambiar esta

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espinaca asquerosa en caramelos si ella quisiera”. Este tipo de pensamiento comienza en el nivel mágico
y llega hasta el mítico, prosperando en el mundo rojo.
En el mundo anterior (el magenta mágico), las formas principales de cognición eran símbolos e imágenes.
Una imagen representa algo al asemejarse a ello. Una imagen de mi perro Fido se debe ver como el Fido
real. Un símbolo, por otra parte, representa a las cosas sin asemejarse a ellas, algo que corresponde a
una tarea cognitivamente más complicada. El símbolo Fido representa a Fido pero no se asemeja a él.
Desde el nivel mágico/mítico surgen habilidades cognitivas cada vez más complejas, llegando después a
los conceptos, que representan clases completas de cosas, no solo una de ellas. El “concepto” perro
representa a todos los perros; es la clase de todos los perros, y no solo de Fido.
Esto le otorga a la mente mucho más poder. En la etapa anterior, la magenta (mágica), este límite se
materializaba entre el organismo y el entorno. En este nivel, y con el organismo ya diferenciado de su
entorno, el límite comienza a erguirse dentro del organismo mismo; la mente conceptual comienza a
separarse del cuerpo y sus sensaciones. Si esta diferenciación se lleva al punto de la disociación, la mente
no solo se distingue del cuerpo, sino que lo rechaza. Se aísla, reniega distintos sentimientos y deseos o
bien reprime la ira, la agresión y los impulsos de poder. Estos sentimientos reprimidos no desaparecen,
sino que vuelven disfrazados de algo conocido como neurosis; ansiedad, depresión, insomnio, obsesión,
personalidad manipuladora, etcétera. Hablando de poder, mencionamos antes que era central a este
nivel rojo debido a que, como el yo se diferenció de sus entornos, ahora existe como si propio ente
separado y vulnerable. Este yo se preocupa por su seguridad y por el poder. También vimos que el ser
solo puede tomar una perspectiva de primera persona en este nivel; aún no es capaz de tomar el rol de
otro. Esto sucede en la siguiente etapa, la mítica etnocéntrica.
El yo rojo mágico/mítico se encuentra atado a impulsos egocéntricos de poder, en un mundo de
personas y dioses peligrosos y poderosos. El yo ámbar mítico por su parte tiene una mente en
crecimiento que puede tomar el rol de otras personas y adoptar una perspectiva de segunda persona,
expandiendo su propia identidad a un grupo, familia, clan, tribu, religión u otro.
Las necesidades de autoprotección pasan a necesidades de pertenecer a un grupo y a los primeros tipos
de amor; esto es, el cuarto chakra. Al comienzo, los valores, las creencias y las motivaciones del ser se
identifican completamente con este grupo. Así obtenemos el yo conformista tradicional. El yo
conformista es la autojustificación patriótica, grupal y religiosa. Es un nivel de desarrollo que se extiende
al 30-40% de la población occidental y a 50-60% mundial.
En el occidente corresponde al primer o segundo grupo más numeroso, siendo el otro el naranja racional
mundocéntrico. A nivel mundial es el grupo más numeroso. Surgió por primera vez entre los años 3000 y

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4000 a.C. y dominó el mundo encarnado en los principales grandes imperios, hasta que la Ilustración
occidental surgió como pilar de modernidad y raciocinio, y enfrentó directamente a las religiones míticas
liberales y al yo conformista.
Hoy en día, la mayoría de los individuos míticos pertenecen a uno de los sistemas religiosos principales:
cristianismo, islam, judaísmo, hinduismo, budismo y taoísmo. Ya hemos visto anteriormente que existen
al menos dos tipos principales de espiritualidad; uno es una narrativa intelectual con un sistema de
valores y creencias. Esto es llamado “inteligencia espiritual” y es una de las líneas de desarrollo que
estudiaremos.
Como en todas las otras líneas de desarrollo, la inteligencia espiritual posee todos los niveles de
desarrollo descritos anteriormente. Existe la inteligencia espiritual mágica, mítica, racional, pluralista,
integral y superintegral. La gran mayoría de los individuos (y los sistemas espirituales en sí) siguen
atrapados en niveles mágicos o míticos, y es por eso que antes se mencionó que este tipo de religión es
esencialmente pre-racional y de cierta forma infantil.
Pese a que algunos eruditos en cada gran tradición han sido conscientes de niveles más altos en sus
propias tradiciones, la mayor parte restante no ha podido lograrlo, y muchos siguen atrapados en un
nivel mágico o mítico junto con todos sus seguidores. Si la religión desea sobrevivir el mundo moderno y
posmoderno, y continuar hacia el futuro, es necesario que despierte y alcance los niveles de inteligencia
espiritual más altos, los cuales abordaremos pronto.
Si la religión no evoluciona a niveles más altos de inteligencia espiritual, si no accede a estados
meditativos más profundos de consciencia, se verá atascada en niveles infantiles de la evolución humana.
Y es justamente eso lo que hace el yo mítico conformista al pertenecer a grupos. En el occidente, esto
significa principalmente el cristianismo y sus valores tradicionalistas. El yo conformista cree a toda cosa
en la biblia, en sus mitos y en sus milagros como la mismísima palabra literal de Dios. Estos valores son
todos etnocéntricos (enfocados solo en el grupo), entablados en una lucha de nosotros y la salvación
contra ustedes y la perdición. Estos valores se asocian principalmente al aspecto masculino, al del “jefe
de hogar” y de la Iglesia. Un Papa reciente dijo alguna vez que dejar a una mujer convertirse en ministro
de fe era equivalente al pecado de la pederastia. La biblia homofóbica condena claramente como
abominación a “hombre que se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer”, y el castigo
para una mujer adúltera es el apedreamiento, entre otras cosas. Dentro del grupo de los elegidos, se
recomienda el amor, la caridad y la piedad. Parte de esto corresponde a un avance evolutivo; sin
embargo, el yo conformista se puede aferrar a cualquier sistema de creencias y tomarlo como verdad
absoluta, siendo un total fanático de la causa. Y no hablamos solo del mundo religioso; también aplican

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creencias como el Marxismo y su anticapitalismo, el feminismo radical, e incluso el materialismo
científico con su visión anti-religiosa. Lo único necesario para caer en la categoría es una adopción
absoluta de la visión, fanática y carente de autocrítica (ya que en este nivel aún no existe dicha
capacidad).
Es justamente la autocrítica lo que aparece con el siguiente nivel del ser, el nivel racional o
mundocéntrico. Aquí el ser puede adoptar la perspectiva de tercera persona de este nivel, y ver el
mundo en términos más racionales, objetivos, universales y científicos. La persona puede comenzar a
retroceder y observar los límites de sus propias experiencias, creencias e incluso personalidad, y
criticarlos y juzgarlos bajo estándares más objetivos.
Por tanto, la autoestima y la urgencia por lograr algo significativo y ser considerados exitosos se vuelven
la principal motivación de la persona. Ya liberado de las ataduras míticas o los valores tradicionales, al yo
triunfador ahora le importan el logro, el éxito, el mérito, la excelencia, el progreso y la ambición.
Este ser admira su propia individualidad, su propia autonomía y sus propias ambiciones, incluso si son
establecidas por su contexto cultural. Si la etapa anterior era conformismo y autonegación, esta es la
autoexpresión. Esto claramente corresponde al quinto chakra, el vocal auto-expresivo de la garganta.

El triunfador mundocéntrico de tercera persona puede hacer tres cosas que el conformista mítico no
podía. Primero, tiene la capacidad de la introspección. La perspectiva de tercera persona crea
profundidad, no solo en el mundo externo sino también en el interno. Por primera vez, una persona
puede investigar de forma seria y comprehensiva lo que existe en sus interiores. Segundo, puede pensar
en términos hipotéticos-deductivos o científicos. Tercero, es capaz de considerar mundos probables y
alternativos. Esto no significa que la cosmovisión sea áspera, abstracta y simplemente analítica, sino que
significa una real capacidad de poder soñar con mundos posibles. “¿Cómo sería un mundo donde todos
los esclavos son libres?” “¿Y si pudiéramos viajar más rápido que la luz?” “¿Sería posible convertir el
skateboarding en un deporte olímpico?”.
Este yo triunfador también es un yo soñador. Este individuo llegó a existir principalmente gracias a la
Ilustración occidental y su nivel de raciocinio y revolución. Esto incluye la democracia representativa, el
fin de la esclavitud, el comienzo de la tolerancia mundial, la no discriminación de raza, sexo, color y
creencias, y el surgimiento de la clase media y el mundo corporativo. Es esto lo que aún seguimos
haciendo hoy; pensar hipotéticamente en lo que debemos lograr y cumplir para ser considerados dignos,
y pensar en qué realidades conformistas debemos derrocar para seguir nuestros sueños y triunfar. Para
la cultura en general, es una fuerza creativa de nuevas ideas, nuevos inventos y nuevas visiones.

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En la etapa seis, pasamos al yo pluralista verde. Este ser significa, entre otras cosas, el comienzo de la
búsqueda de la autorrealización. El impulso por sacar a flor de piel y experimentar nuestros potenciales
más ocultos. Claro está, esto ocurre siempre y cuando no caigamos en las formas viciadas del nivel, entre
las que encontramos la locura aperspectiva; la falta completa de perspectiva. Si la deconstrucción
posmoderna de toda la verdad y todos los valores es llevada al extremo, terminamos sin verdades, sin
valores y sin perspectivas que adoptar, efectivamente vagando a través de la vida, o siguiendo los
valores más superficiales de la vida, atrapados en numerosas verdades y múltiples valores sin rumbo
seguro. Esta es una indicación real del yo pluralista verde y de la vacía depresión que muchas veces se
siente en este nivel.
Al no saber que valores interiores adoptar, el ser pluralista posmoderno muchas veces recae en
problemas exteriores que atacar, como el calentamiento global (similar a lo que hizo en un comienzo con
los derechos civiles). Y ojo, estos son problemas importantes, sin duda; es solo que el yo pluralista de
primer grado piensa que su forma de ver las cosas es la única correcta y apropiada; muchos de los
niveles más bajos de desarrollo simplemente no tienen las capacidades del nivel pluralista.
Por ejemplo, el calentamiento global, como su nombre lo sugiere, requiere la capacidad de pensar en
forma global y mundocéntrica, algo que los niveles arcaico, mágico, mágico/mítico y mítico jamás
habrían podido hacer. Por eso, muchas personas ni siquiera consideran el calentamiento global como un
problema real, y se podría decir que es un tema demasiado “avanzado” para ellos. Sin embargo, el
pluralista verde grita y vocifera en sus propios términos la naturaleza alarmante del problema, lo que
solo causa miradas confusas y despectivas del resto.
Pero como antes mencionamos, de un 60% a un 70% de la población sigue en este nivel etnocéntrico o
inferior. Si deseamos de verdad enfrentar el problema del calentamiento global, debemos cambiar la
conducta de básicamente cada individuo en el planeta. Mientras el ser pluralista verde siga pensando
que su forma de ver las cosas es la única correcta, jamás llegaremos a captar la atención del 70%
restante de la población que no piensa como ellos.
Como resultado, el problema es constantemente alienado por el enfoque pluralista. Y lo que el pluralista
de verdad busca acá es darle fin a su perspectiva deconstruida, fragmentada, rota y parcial, y encontrar
alguna forma de hallar la unidad, la plenitud y el significado en su mundo. En otras palabras, lo que busca
es el surgimiento del siguiente nivel evolutivo, el integral, y lo que Graves llamó el gran salto en el
significado.
Cada nivel en una línea tiene la capacidad de manejar los problemas de los niveles anteriores; sin
embargo, eventualmente encuentra sus propios problemas y límites. El ámbar ya era hábil con el

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significado, pero no podía comprender la verdad científica. El naranja manejaba la verdad científica, pero
no podía comprender la sensibilidad multicultural. El verde la comprendía, pero ignoraba la integridad y
la interconexión universal. Para todo esto, se requería llegar al nivel integral.
Esta etapa siete, del yo integral, ha sido descrita por estudiosos con las palabras: “cuerpo y mente como
experiencias del yo integrado”. En otros términos, el yo ya no se identifica tan solo con el cuerpo o con la
mente, sino con un nivel más alto de consciencia; una experiencia que corresponde a la unidad o la
integración. Esto es solo una parte de la unidad que caracteriza al yo de este nivel, que experimenta el
mundo como una realidad interconectada, unificada, plena y armoniosa en un estado constante de ser.
Recordemos que la mente pluralista trajo una perspectiva de cuarta persona que reflexionó sobre el
nivel racional de tercera persona y descubrió que en realidad existían muchas más perspectivas,
verdades y valores multiculturales dispersos por el mundo. Pese a esto, dicho nivel aún no tenía la
capacidad cognitiva de ver las similitudes y las uniones; esto lo logró el nivel integral con su perspectiva
de quinta persona, que ve no solo las diferencias, sino también los patrones que conectan las
diferencias: la integridad en la diversidad.
Eso es justamente lo que el yo integral comienza a hacer; su vida comienza a saturarse de plenitud,
significado, unidad, diversidad, compleción y valor. Esto claramente conlleva un gran salto en el
significado de las cosas. Aquí, la motivación comienza a transformarse desde lo que Maslow llamó las
“necesidades de déficit” (que marcan todos los niveles de primer grado) hasta lo que llamó “necesidades
de ser” (que marcan el segundo y tercer grado). Una necesidad de déficit es una corresponde a una
necesidad por escasez: “Tengo hambre; necesito comida; me alimento; me siento bien hasta tener
hambre otra vez”; “Me falta sexo; lo necesito; me esfuerzo por conseguirlo; me siento bien hasta
necesitarlo otra vez”. Por otra parte, las necesidades de ser se rigen por la abundancia y la saturación,
como si alguien pusiera un billón de dólares en tu cuenta de banco y tú solo quisieras compartirlo con
todos; “estoy sobrecargado, reboso”.

Esta motivación es la principal fuerza impulsora del yo integral. Lo que sucede aquí es que el espíritu
transracional comienza a despertar dentro de seres humanos, creados por espíritu en evolución. En
general, la evolución y el yo pasan del nivel pre racional al racional y luego al transracional; del
subconsciente al autoconsciente al superconsciente; del prepersonal al personal al transpersonal. Así, el
integralismo es la transformación a las dimensiones transracionales, transpersonales y superconscientes.
El espíritu comienza a llenar el interior del ser humano y desbordarse al mundo. El espíritu no como un
hombre mítico de pelo gris en el cielo, sino como la fuente superconsciente, objetivo final y base de todo

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lo que es, despertando poco a poco su propia naturaleza y consciencia. Esto se lleva a cabo bien a través
de la experiencia de estado (que describiremos después) o a través de experiencia por nivel de
consciencia superintegral (o supermente). Aquí, el espíritu puede ser materializado de forma directa,
inmediata, completa y radical, y es justamente la práctica de cómo evocar este espíritu el objetivo
principal de este programa.
El nivel ocho entonces es el superintegral. El ser superintegral es, hasta el momento, la manifestación
más alta, amplia, profunda, real y definitiva de la integridad radical; “uno con el espíritu, y uno con el
universo entero”. Lo extraordinario acerca de la mente superintegral de tercer grado es que se integra
tanto con el estado más alto de consciencia como con todos los niveles anteriores; incluye la mente
sensomotora arcaica, la mente instintiva mágica, la mente conceptual del mágico/mítico, la mente
concreta del mítico literal, la mente lógica del racional, la mente multiperspectiva del pluralismo, la
lógica perspectivista del integral y la supermente del superintegral. En resumen, el punto es que el yo
superintegral corresponde a la consciencia más completa que haya surgido en la historia de la evolución,
radiante y eléctrica en su plenitud, omnipresente con inclusión radical, viva en claridad luminosa y
constantemente irradiante en comprensión. Es el espíritu mismo encarnado en un organismo humano y
completamente realizado y liberado en su apariencia real. Es la vanguardia misma de la evolución, con el
surgimiento de nuevas verdades, nuevos fenómenos y nuevos eventos todo a la vez. Es lo divino
corriendo por las raíces de la evolución. Es como pararse en el borde del universo y ver como éste
transcurre hacia el mañana de forma eterna, sin nacer y sin morir, novedad tras novedad, radiante,
desnudo y luminoso, con singularidad tras singularidad tras singularidad; la realidad definitiva misma.
Todd: Esperamos que hayan disfrutado esta segunda sesión con Ken acerca de los niveles, y que lo
conversado esta noche les haya ayudado a entender de mejor forma cómo estos aparecen en la vida
cotidiana y en el mundo que nos rodea. Ahora, la siguiente parte de programa es la conferencia en vivo
de preguntas y respuestas con Ken, mañana lunes por la noche. Los invitamos a enviar sus preguntas
acerca de los niveles y escuchar juntos las respuestas de Ken.
Por último, esperamos que de verdad saquen provecho a toda la información en nuestra plataforma de
aprendizaje incluidos la prueba de diagnóstico, las espectrografías y los ejercicios que hemos subido.
Mientras más nos interioricemos en el tema, más habremos crecido al final del programa. La magia de
esto es que cada uno de nosotros está disfrutando este programa en sus hogares y puede comenzar a
aplicar el conocimiento y la sabiduría ofrecida con la familia, los colegas y amigos, y es justamente esto lo
que más nos motiva; poder echar un vistazo al mundo en términos de estos niveles.

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Eso es todo por esta noche. No duden en enviar sus preguntas y consultar acerca de cualquier cosa, y
esperamos verlos en nuestra plataforma y en Facebook. ¡Buenas noches a todos!

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