Investigue:
1. En qué consiste la globalización bancaria
La globalización bancaria es el proceso por el cual se reducen las barreras
entre los mercados financieros de los distintos países del mundo. De ese
modo, el ahorro y la inversión se vuelven transfronterizos.
Es decir, la globalización bancaria es el fenómeno por el cual una persona en
América Latina puede invertir, por ejemplo, en acciones de empresas
estadounidenses o europeas.
La globalización bancaria consiste entonces en una mayor movilidad del capital
a nivel mundial. Esto significa que los agentes económicos van buscando entre
varios países las mejores alternativas de inversión, en función del riesgo y
rendimiento esperado.
La globalización bancaria es una parte de la globalización económica, y viene
de la mano de la globalización tecnológica. Así, los inversores hoy tienen
acceso a herramientas en Internet que les permiten negociar
internacionalmente
2. Concepto de Crisis Bancaria
Una crisis bancaria es la situación en la que uno o varios bancos de un país o
región sufren graves problemas de iliquidez o insolvencia al mismo tiempo.
Para poder entender el fenómeno de las crisis bancarias, es necesario
comprender previamente la estructura del balance de un banco. Las
características más relevantes en este sentido son:
Alto nivel de apalancamiento: Los propietarios sólo ponen una pequeña
proporción del dinero necesario para hacer funcionar el banco. El resto
se financia a través de fondos ajenos.
Descalce de plazos: Inversiones en el activo a largo plazo (préstamos,
hipotecas, etc.) financiadas a corto plazo (depósitos a la vista, depósitos
a plazo, préstamos a corto plazo, etc.)
3. Causas de la Crisis Bancaria
Macroeconómicas
Muchos consideran los factores macroeconómicos como la principal razón de
una crisis bancaria. Esto se debe a que habitualmente los desencadenantes de
las quiebras de los bancos suelen ser algún tipo de combinación de fenómenos
macroeconómicos, tales como el inicio de una recesión, caídas del tipo de
cambio, fuerte aumento de los tipos de interés, etc.
Estos factores “macro” pueden ocasionar desplomes en el valor de los activos
que ostentan los bancos, llevándolos a una posible situación de insolvencia. A
eso tendríamos que sumarle las posibles retiradas masivas de depósitos ante
la desconfianza de los ahorradores, aumentando el problema por el lado de la
liquidez.
Microeconómicas
Las siguientes causas están enfocadas en dar sentido a los sucesos desde el
análisis de las partes que interactúan en las entidades:
A) Regulación y supervisión
Para muchos economistas, la desregulación, acompañada de
escasa supervisión puede tener consecuencias devastadoras para el sistema
bancario. Está explicación entiende que, a falta de una regulación adecuada,
los agentes económicos tienden comportarse de manera imprudente tomando
riesgos exacerbados.
B) Normas Contables
Las normas contables rara vez son consideradas la causa única o principal de
una crisis bancaria, sin embargo, sí que son muchas veces responsables de
ocultar y atrasar los problemas tanto de solvencia como de liquidez en las
entidades.
C) Interferencia gubernamental
En algunas ocasiones, los gobiernos han presionado a los bancos para realizar
préstamos a ciertos clientes a tipos de interés preferenciales. Es por ello, que
algunos ven este tipo de comportamientos como intensificadores o
aceleradores de crisis bancarias.
D) Riesgo moral y privilegios de la banca
Otro de las posibles causas señaladas de una crisis bancaria reside en el
comportamiento de los bancos como consecuencia de los privilegios que le
otorga el estado. En primer lugar, gracias al banco central, los bancos se
aseguran de que no se corte su flujo de refinanciación a corto plazo. Por otro
lado, históricamente los gobiernos también han rescatado a los acreedores de
las entidades con dinero público.
Es por ello, que cuando existe una expectativa generalizada de que no se
permitirá quebrar a ningún banco, o si el apoyo financiero en tiempos difíciles
es demasiado fácil de conseguir tanto para los bancos como para sus
depositantes, surge el llamado riesgo moral. El sistema de recompensas
asimétrico que genera para los banqueros (si va bien gano mucho, si va mal no
pierdo demasiado) puede incitar una toma excesiva de riesgos.
4. Crisis en Latinoamérica
La crisis de la deuda latinoamericana también conocida como la “década
perdida de América Latina”, fue una crisis financiera que se desarrolló a inicios
de los años 1980, cuando los países latinoamericanos alcanzaron un punto en
donde su deuda externa excedió su poder adquisitivo y no eran capaces de
hacer frente a los compromisos adquiridos de pago.
En los años 1960 y 1970 muchos países latinoamericanos,
especialmente Brasil, Argentina y México, pidieron grandes sumas de dinero a
acreedores internacionales para llevar a cabo planes de industrialización,
especialmente para programas de infraestructura. Estos países tenían
economías crecientes en aquel tiempo, por lo que los acreedores estaban
dispuestos a seguir concediendo préstamos. Entre 1975 y 1982, la deuda
latinoamericana con los bancos comerciales aumentó a una tasa anual
acumulativa de 20,4%. Esto llevó a que Latinoamérica cuadruplicara su deuda
externa de 75 mil millones de dólares en 1975 a más de 315 mil millones de
dólares en 1983, lo que significaba el 50% del producto interno bruto (PIB) de
la región. El servicio de la deuda (pago de intereses y de la devolución del
principal) creció aún más rápido, alcanzando 66 mil millones de dólares en
1982, frente a los 12 mil millones de dólares en 1975.
5. Crisis Subprime de Estados Unidos de América año 2000
La crisis de las hipotecas subprime fue una crisis financiera por
desconfianza crediticia que se extendió inicialmente por los mercados
financieros de Estados Unidos y fue la alarma que puso en el punto de mira a
las hipotecas "basura" de Europa desde el verano del 2007, evidenciándose al
verano siguiente con la crisis financiera de 2008. Generalmente, se considera
el detonante de la Gran Recesión en el plano internacional, incluyendo
la burbuja inmobiliaria en España.
La crisis hipotecaria, hasta octubre de 2008, se había saldado con numerosas
quiebras financieras, nacionalizaciones bancarias, constantes intervenciones
de los bancos centrales de las principales economías desarrolladas, profundos
descensos en las cotizaciones bursátiles y un deterioro de la economía global
real que ha supuesto la entrada en recesión de algunas de las economías más
industrializadas.
6. Consecuencias de las Crisis Bancarias
La primera consecuencia de las crisis bancarias suele ser la contracción del
crédito. Cuando los bancos carecen de liquidez para invertir, las empresas que
dependen de esos préstamos sufren dificultades para obtener el capital
necesario para ejecutar sus operaciones.
Esto hace que el sistema económico general se debilite, tanto a corto como a
largo plazo. La caída de la liquidez e inversión aumenta el desempleo, reduce
los ingresos fiscales del gobierno y reduce la confianza tanto de inversores
como de consumidores (perjudicando los mercados de valores, lo que a su vez
limita el acceso de las empresas al capital).
Por otro lado, las crisis bancarias a menudo también tienen importantes
consecuencias para los ahorradores y contribuyentes de un país. Esto se debe
a que las acciones gubernamentales que intentan salvar al sector financiero
generalmente implican transferencias de riqueza de los contribuyentes a los
bancos y de los ahorradores a los acreedores.
7. Los Principios de Basilea y Basilea I, II y III
El acuerdo de Basilea I, se firmó en 1988, estableció unos principios básicos
en los que debía fundamentarse la actividad bancaria como el capital
regulatorio, requisito de permanencia, capacidad de absorción de pérdidas y de
protección ante quiebra. Este capital debía ser suficiente para hacer frente a los
riesgos de crédito, mercado y tipo de cambio. El acuerdo establecía también
que el capital mínimo de la entidad bancaria debía ser el 8% del total de los
activos de riesgo (crédito, mercado y tipo de cambio sumados).
El acuerdo Basilea II, aprobado en 2004, aunque en España no se llegó a
aplicar hasta el 2008. Desarrollaba de manera más extensa el cálculo de los
activos ponderados por riesgo y permitía que las entidades bancarias aplicaran
calificaciones de riesgo basadas en sus modelos internos, siempre que
estuviesen previamente aprobadas por el supervisor. Este acuerdo
incorporaba, por lo tanto, nuevas tendencias en la medición y el seguimiento de
las distintas clases de riesgo. Se hizo énfasis en metodologías internas,
revisión de la supervisión y disciplina de mercado.
El acuerdo Basilea III, aprobado en diciembre de 2010, intentó adaptarse a la
magnitud de la crisis económica, atendiendo a la exposición de gran parte de
los bancos de todo el mundo a los “activos tóxicos” en los balances de los
bancos y en los derivados que circulaban en el mercado.