Reflexiones sobre la vida y el amor
Reflexiones sobre la vida y el amor
REFLEXIONES
Alexi Bencosme
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He aquí una reflexión
por cada semana del
año, y una de ñapa.
Espero que les gusten
y les sean útiles
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Mis reflexiones
1 - En el camino largo de la vida, cruzamos el arroyo refrescante de amor y
enseñanzas de nuestros padres.
Cruzamos el río turbulento del aprendizaje de nuestras propias experiencias,
que nos empapa de satisfacciones y sinsabores.
Y más temprano que tarde, llegamos al océano de las acciones de aquellos con
quienes de una forma u otra la vida nos ha involucrado, y es entonces cuando
descubrimos cuan compleja es la fórmula de sus aguas.
Es extraño y aleccionador ver cómo se mezclan de una manera tan singular
elementos tan disímiles y diversos como el amor, la hipocresía, la estimación,
la ingratitud, el respeto, la envidia, el afecto, la simulación, la sinceridad, la
mezquindad, la lealtad, la desmemoria, etc., etc., etc….
Las actitudes de los que conforman nuestro mundillo son el último repaso para
el examen final de nuestras vidas. Cuánto enseñan…!
2 - Cada minuto, de cada hora, de cada día de nuestras vidas, nos trae una
nueva enseñanza.
En ocasiones viene a colores, con aroma de flores y sabor de miel. En otras
viene a gris y negro, con olor a pantano y sabor a pura hiel. En ocasiones es
gratificante, pues te permite descubrir que algunas gentes que tenías por
distantes y ajenas, en realidad están más cerca y más pendientes de ti de lo
que podrías imaginar. En otras es muy frustrante y deprimente, al hacer que
te des cuenta, poco a poco, de que gentes a las que tenías por muy cercanas y
muy tuyas, realmente se han vuelto tan distantes y ajenas, que por más que lo
analices, no puedes verle racionalidad ni lógica.
En un principio duelen estas últimas experiencias, pero a fin de cuentas te
percatas de que son más positivas que negativas, pues te permiten ver dónde,
en realidad, hay oropel en vez de oro, así como las primeras te muestran con
gran claridad dónde, en vez de trozos de vidrio, hay genuinos diamantes. Solo
nos queda esperar que estas experiencias nunca lleguen al extremo de tocar el
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centro vital de nuestra existencia, encarnada siempre en alguna de las
personas que conforman ese micromundo nuestro.
3 - Hay oportunidades en que conoces personas que apagan la música y las
lucesen el salón de tus emociones, al tiempo que vuelven el aire sofocante,
casi irrespirable.
Así mismo, hay otras que las ponen a todo volumen y todo fulgor,como en un
jardín inmenso en día de sol radiante, mecido por suave brisa y arrullado por
trino de aves, a la vezque se proyecta pleno de fragante frescura, colorida
claridad y la más natural melodía.
Cuestión de percepción, cuestión de actitud..!
Qué bueno fuera que a ambos grupos pudiéramos cerrarles la puerta a
voluntad: a los primeros para que nunca entraran y a los segundos para que
jamás salieran..!
5 - Alimenta siempre tus ilusiones con tu decisión, tu esfuerzo y tu entereza
de espíritu, sin flaquear jamás, para que nunca dejen que tu alma decaiga, así
como las alas del halcón, ligeras y fuertes, sin conocer el agotamiento, se baten
constantemente y jamás permiten que este se precipite a tierra, a menos que
sea para atrapar una presa. Solamente así podrás llegar a ser rey de tu mundo,
como es rey de su cielo el halcón.
6 - Cuánta razón tenía Nietzsche cuando decía:
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“CUANTOS HOMBRES SE PRECIPITAN HACIA LA LUZ , NO PARA VER MEJOR ,
SINO PARA BRILLAR MÁS“.
Y cuando decía hombres no se refería solo a los varones , sino a la especie
humana en general , hembras incluídas .
Ese afán de tener más brillo que visión clara, es una de las razones por las que
el mundo de hoy anda como anda .
Lo triste para esa gente es que todo aquel que brilla en exceso termina , como
los leños en la hoguera , en puras cenizas . Así de efímero es el brillo muy
afanado .
Por qué no , entonces , dejar que sea la luz la que brille y aprovechar su
claridad para ver mejor a nuestro alrededor , para que nuestras acciones sean
más atinadas y que los resultados de estas , como la luz misma , brillen por
nosotros.
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asimiladas (propias y ajenas) y los consejos de los más doctos que nosotros,
nos enseñan a identificar tanto al vituperio como a la fuente. Por eso, en lo
que a mí concierne, siempre tengo presente a Luis Dupaty cuando decía:
“DEJEMOS A LOS ENVIDIOSOS LA TAREA DE PROFERIR INJURIAS
Y A LOS NECIOS LA DE CONTESTARLAS”
9 - En verdad, el amor y el vino tienen mucho en común, pero hay una
afinidad entre ambos que llama más mi atención que las demás. Stefan Zweig
dijo:” El amor es como el vino, y como el vino también, a unos reconforta y a
otros destroza”.
Hay quien “bebe“ y se torna más sociable, hay quien “bebe” y se vuelve más
ameno, hay quien “bebe” y se convierte en un romántico poético, hay quien
“bebe” y se transforma en un verdadero imbécil impertinente, y hay otros de
quienes al “beber” solamente emana un caudal de lágrimas y lamentos.
De igual modo, el amor puede hacer feliz a muchos, sacarlos de la maldad a un
mundo noble y correcto, rescatarlos de un abismo de pesar y ponerlos en la
cima del mundo; pero también a muchos los convierte de ángeles en
demonios, de seres juiciosos en impenitentes orates y convierte paraísos en
verdaderos infiernos.
Mucho cuidado con el vino y con el amor..!
10 - Nos pasamos la vida esperando y, a veces, no sabemos ni lo que
esperamos.
Esperamos en general cosas buenas: buenas vacaciones, buenas relaciones,
buena retribución a final de mes, buen trabajo, buena salud, etc. Confundimos
expectativas con deseos y nos desencantamos cuando unas y otros no llegan a
equipararse.
A todos nos ha ocurrido alguna vez, seguro, que fijamos altas expectativas y
estamos muy ilusionados con algo que luego, cuando ha pasado o mientras
está pasando, nos desencanta por múltiples motivos. Por el contrario, muchos
hemos hecho algo concreto, hemos ido a algún lugar sin ninguna apetencia, y
nos hemos sorprendido gratamente con los resultados obtenidos. De modo
que tal vez el secreto esté no en esperar, sino en aceptar, previendo que, como
dijera Martí, en la vida hay cosas que se ven y cosas que no se ven, y que,
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como luego agregara Bosch, las que no se ven por lo regular son más
relevantes que las que se ven, y agregaría yo que tienen más que enseñarnos.
Posiblemente sea más sano desear algo, pero estar abiertos a lo que de verdad
ocurra en la realidad. Para bien propio, deberíamos estar dispuestos a
aprender de las cosas que no esperamos de cada circunstancia que
enfrentamos en la vida, aunque no nos guste demasiado, porque por algún
motivo nos ha llegado.
12 - Todos pensamos siempre en los sueños. Y hablamos de estos en dos
vertientes:
Por un lado, como las proyecciones que mientras dormimos hace nuestra
mente (o nuestro subconsciente) de situaciones que, aunque no son del todo
ajenas a nuestra realidad, no se ajustan plenamente a esta. Cada quien los
concibe como algo diferente, ya sea como premoniciones, como episodios de
nuestro pasado, como mensajes de otros planos de vida, y un extenso
etcétera.
Por el otro, el significado de la palabra sueño va en el sentido de altas
aspiraciones, de elevadas metas que querríamos alcanzar, de hermosas
realidades en las que quisiéramos vernos imbuídos.
Pensando en esta última concepción, viene a mi memoria un pensamiento de
Héctor Tassinari que reza: “Dios no te hubiera dado la capacidad de soñar, sin
darte también la posibilidad de convertir tus sueños en realidad”. No soy
propenso al asunto este de las religiones, pero asumiendo la palabra Dios
como el ente supranatural que rige nuestras vidas y todas las cosas de este
mundo nuestro, creo sinceramente que el pensamiento es cien por ciento
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lógico y tiene todo el sentido del mundo. Realmente, sí podemos tener sueños
y sí podemos también hacerlos realidad, siempre que estemos dispuestos a
desplegar todo el esfuerzo que ello requiera y siempre que nos enfrentemos a
las adversidades con el ahínco y la perseverancia necesarios. Soñemos, que
nada nos cuesta, y hagamos todo lo requerido para hacerlos realidad, aunque
esto sí, por lo regular, cuesta mucho.
13 - Alguna vez leí, de uno de esos sabios pensadores que me gusta
escudriñar: “Si estás cazando conejos donde hay tigres, mantén los ojos bien
abiertos por si aparece el tigre; pero cuando estés cazando tigres, no te
distraigas pensando en conejos”.
Y esto me llevó a pensar que corrientemente nos desenfocamos de las cosas
en verdad trascendentes y valiosas, al dejarnos distraer por superfluidades, o
lo que es lo mismo, nos centramos tanto en las superficialidades, que pasamos
por alto las cosas de real valor y significado.
Esto resulta de este modo, porque siempre las cosas intrascendentes vienen a
ser “entretenidas y gratas”, mientras que las verdaderamente relevantes, no
solo no lo son, sino que pueden llegar a ser bien desagradables y molestas.
Para sacarnos una carcajada insulsa y hueca, basta con un chiste, aunque sea
de mal gusto; con una lisonja hipócrita; o con un banal obsequio. Para
conseguir una sonrisa genuina y duradera, que provenga de nuestra más pura
y recóndita esencia, sin embargo, tenemos antes que sentir rodar muchas
lágrimas por nuestras mejillas.
Y en el epílogo de nuestra historia: a los que nos hacían reír con frecuencia, a
la larga terminamos deseando no haberlos conocido jamás, mientras que
aquellos que en muchas ocasiones nos hicieron brotar tanto llanto como
carcajadas, al final de la jornada resultan ser los seres a quienes más gratitud
reservamos, pues a fin de cuentas, las sonrisas que llevarán nuestros rostros
hacia otras vidas, germinaron y crecieron porque fueron abonadas por las
lágrimas de ese llanto.
14 - Al amor, el elemento de más usos en este mundo agitado y loco de hoy,
se dedica cada catorce de febrero.
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Hagamos en la fecha honor a este sentimiento que bien puede ser veneno y
antídoto, enfermedad y remedio, angustia y sosiego, luz y sombra, risa y
sollozo, condena y absolución, y mil pares de cosas más.
Hagámosle honor profesándolo cada día más, haciendo que los demás lo
perciban más en nosotros, pues así es como puede y debe ser en su modalidad
positiva, ya que cuando lo reservamos solo para nosotros mismos, cuando no
lo reciprocamos a quienes nos lo ofrecen, entonces lo convertimos en su
antítesis.
Propongámonos desde hoy amar un poco más a los que nos rodean, y
hacernos merecedores del amor de los demás, y de seguro con ello
aportaremos algo para un mundo mejor y en lo adelante estaremos realmente
agradecidos de nosotros mismos.
15 - Apropósito del carnaval, asunto que para estos días ocupa espacios por
doquier, pienso en G. K. Chesterton, escritor británico de entre finales del siglo
XIX y principios del XX, y una de las figuras de la literatura universal que más
me deslumbra con su pluma. Y traigo a colación una de sus frases, bien
simple, pero a la vez muy proverbial, indiscutible y en cierto modo sentenciosa.
Decía el Maestro de la paradoja (así se le llamaba): “A algunos hombres los
disfraces no los disfrazan, sino que los revelan. Cada uno se disfraza de aquello
que es por dentro”.
Obviamente, en mi interpretación de la frase no pienso en el disfraz como un
atuendo, como un ropaje y una careta, sino como ciertas actitudes asumidas
por gran parte de la gente en estos tiempos como “modus vivendi”, como
ciertas posturas ante el mundo (no siempre auténticas), que a menudo se
asumen con cierto extremismo que les resta valor intrínseco.
Y es que por lo regular, en el fondo, las personas en esa onda asumen esas
poses tratando de borrar la mitad anterior de sus vidas (asumiendo esa
decisión como la línea divisoria entre el pasado y el presente), que
cotidianamente es 180 grados opuesta a la propuesta en el momento.
No es que quiera ser incisivo con esta gente ni nada parecido, pues a fin de
cuentas es válida, aunque causante de cierta suspicacia, la determinación de
dar el salto, pero me parece que si en vez de saltar hiciéramos la transición a
pasos lentos y firmes, de forma gradual, sin alharaca, sin intención de
impresionar, las posibilidades de al final caer fuera del punto en que nos
proponemos, serían considerablemente más reducidas.
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Sería física y metafísicamente más reconfortante para nosotros mismos y para
los demás, que evitáramos colocarnos el disfraz, que si bien proyecta, de un
momento a otro, lo que interiormente estamos siendo o queriendo ser, lo hace
de manera caricaturesca, distorsionante y hasta cierto punto risible. Sería
biológica y espiritualmente más saludable que fuéramos sacando ese nuevo yo
interior de manera paulatina y espontánea, sin causar asombros de corta
duración, pero provocando ese efecto que nos produce una flor cuando día a
día va haciendo brotar sus pétalos, y nos permite ir disfrutando momento a
momento de tan hermoso fenómeno que la madre naturaleza nos obsequia en
nuestros jardines.
Y a buen entendedor: El artificio del carnaval nos dura unos días, la realidad de
la vida es perenne.
16 - En la fecha (febrero 27), un mensaje a los más jóvenes, sobre todo a mis
muy apreciados discípulos:
Para engrandecer la patria, debemos empezar por engrandecernos a nosotros
mismos, y no es posible esto si no nos instruimos y nos preparamos para el
futuro en un mundo altamente competitivo como el nuestro de hoy en día.
Comencemos por eso, interesémonos más por aprender, por capacitarnos,
viendo hacia atrás en el tiempo para aprender de las experiencias de nuestro
ancestros, asimilando las enseñanzas que nos dan las vivencias de cada día
presente, y visualizando las proyecciones de lo que está por venir,
apoyándonos en los resultados del estudio objetivo y juicioso del pasado y el
presente. Unicamente así creceremos como individuos, solamente así
podremos ser parte útil, integral y activa de nuestra sociedad, que es la zapata
sobre la que ha de erigirse ese gran monumento que aspiramos que sea
nuestra nación, para orgullo de nuestra descendencia y para admiración del
resto del mundo.
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Calderón De La Barca concluía su archifamoso poema “La vida es sueño”
con estos versos:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
James Cash Penny dijo alguna vez: Muéstrame un obrero con grandes
sueños y en él encontrarás un hombre que puede cambiar la historia.
Muéstrame un hombre sin sueños, y en él hallarás a un simple obrero.
En otra ocasión expresaba George Bernard Shaw:Ves ciertas cosas y
dices ¿Por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ¿Por qué no?
Y sostenía Aristóteles: Considero más valiente al que conquista sus
sueños que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la
victoria sobre uno mismo.
Con el perdón y la venia de mi admirado señor De La Barca, me permito
decirle: me encantan sus rimas perfectas, pero creo que se van, con poco
esfuerzo, de lo realista y objetivo a lo pesimista y fatalista. De modo pues que
me quedo, en este round, con los criterios de Aristóteles, Shaw y Penny, que
están más a tono con el mío.
Y como diría el amigo Amengual en su multidecadario programa del
canal 9, “y ahora, amigo o amiga televidente, saque usted sus conclusiones,
sea usted el jurado”.
18 - TANTITO EN SERIO..!
Luego de una conversación con unos amigos la otra noche, llegué a mi
habitáculo y no teniendo otra cosa en que ocuparme, seguí sacudiendo el
“tutú” en solitario, tratando de encender por lo menos alguna velita en el salón
algo oscuro aún de mis conceptos “creenciales”.
Mi concepto de dios es significativamente diferente al de la mayoría de los
demás mortales, y en consecuencia, también mi criterio de la fe. La fe implica
creencia ciega en algo que solo la imaginación concibe, que los instintos
apenas han percibido y que la razón jamás admitiría plenamente.
Las religiones son corrientes de pensamiento con base de sustentación en esa
creencia irracional e inconsciente de la gran mayoría de la gente común, en
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esos entes, de los que jamás se ha tenido, no se tiene y probablemente nunca
se tendrá evidencia concreta.
Y esto es posible por, entre otras cosas, dos razones fundamentales: la primera
es que es mucho más fácil aceptar ciertas cosas, de las que no podemos
plantearnos una explicación racional y convincente, como obra de la
“divinidad”, en vez de hurgar en los elementos que pudieron darle origen y
razón de ser, ya que esto último implicaría un esfuerzo significativo y una cierta
capacidad de razonamiento que está ausente en buena parte de las personas;
y la segunda es que hay en la mayoría de nosotros una buena carga de
sentimientos de culpa por cuestiones diversas, pasadas y presentes, que nos
inducen a asirnos a la mano generosa y redentora que siempre nos tiende
alguna secta religiosa y que supuestamente nos acerca y nos permite llegar a
ese ente supranatural que podría absolvernos de nuestros desatinos o
“pecados”.
No me visualizo como parte de uno de esos circos eclesiásticos, pues creo que
jamás me enajenaría de ese modo, pero podría confesarme creyente en algo
que está un poco más allá del alcance de nuestros sentidos ordinarios, algo
que solo podría hacerse tangible para nosotros a través del cultivo intensivo y
empecinado de ciertas facultades que poseemos, pero que están fuera del
ámbito de lo meramente corporal, como lo está ese ente superior que de
diversas formas incide en nuestras vidas.
De igual manera tendría también que admitir, que aunque tengo esa
percepción de “algo” fuera del alcance de mis cinco sentidos biológicos, quizás
por medio de algún sentido adicional de índole desconocida que pudiéramos
poseer, no alcanzo a encender la luz que me permita verlo claramente; que
aunque dedico muchas horas de mis noches a pensar en ello, buscando una
explicación lógica, racionalmente aceptable, no alcanzo a definir con la nitidez
que aspiro las características y naturaleza reales de ese “algo”.
De modo que seguiré buscando, asimilando y analizando datos hasta que el
“procesador” se me funda, aún teniendo el campo minado por la confusión
que las religiones han sembrado en este, con sus puntos de vista cada vez más
contradictorios y acomodados a sus fines e intereses particulares. Seguiré
tratando de afinar y clarificar mis conceptos sobre ese postulado “ser
omnipotente y omnisapiente”, aún cuando cada religión se empecine en
matizar lo bueno de malo y lo malo de bueno de este. Seguiré intentando
darle terminación a mi propia idea de “dios”, muy a pesar del contrasentido
que viene a ser el hecho de que en algunos dogmas ciertas cosas de la especie
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humana sean tipificadas como sacrosantas, y en otros estas mismas cosas sean
clasificadas como satánicas.
Me he mantenido y me mantendré al margen y a distancia de las iglesias, ante
la cada vez más evidente incapacidad de estas para exhibir una real
coincidencia entre lo que practican y lo que predican como mandatos de
Jehová, Cristo, Alá, Buda, Brahma o cualquier nombre que se quiera darle.
Mientras encuentro algo que satisfaga mis expectativas en este sentido,
seguiré teniendo como doctrina mis principios morales, mi criterio de lo que es
correcto y lo que no lo es, mi intención de aportar lo que en mí haya para el
bien de los demás y de evitar aquellas actitudes que pudieran en modo alguno
perjudicar a aquellos con los que convivo, sean congéneres o sean de las
demás especies con las que compartimos el universo este en que habitamos.
19 - Un viejo proverbio chino reza:
UN SABIO PUEDE SENTARSE EN UN HORMIGUERO, PERO SOLO UN IMBÉCIL SE
QUEDA SENTADO EN ESTE.
Indudablemente que no hay ni una micra de desacierto en este dicho.
Realmente podríamos interpretar el mismo en el sentido de que es admisible
que nos equivoquemos, pero que es inaceptable persistir en un punto de vista
equivocado. Que podemos aceptar como normal el que cometamos un error,
pero que es una necedad el que intentemos presentarlo como algo acertado y
correcto. Que se justificaría que en algún punto de nuestras vidas tuviéramos
un lapsus y el absurdo nos posesionara por un momento, pero que no habría
de perdonarse que lo inverosímil, lo inaudito, lo insólito sea el común
denominador de nuestro pensar cotidiano y nuestro estilo de existencia.
Como dijera Nigro, el error es inherente al ser humano, lo importante es no
sobrepasar la cuota diaria. Pero tal parece que la tendencia en el mundo de
hoy es a admitir como común y corriente, y hasta como saludable para la
humanidad, la sobredosis de errores y equivocaciones.
Creo que deberíamos detenernos a meditar un poco sobre este asunto. Me
parece que es tiempo ya de asumir nuestros errores como lecciones de vida y
tratar de no repetirlos; de convertir nuestras equivocaciones en señales de
tránsito en la ondulante y claroscura carretera de la vida. Si no nos
esforzamos, si no tratamos de proceder en esa dirección, muy tristes serán los
capítulos finales de las historias de nuestras vidas, y muy oscuro y pesaroso
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porvenir estaríamos legando a nuestros hijos y nietos. Es eso realmente lo que
queremos..?
20 - Alguien en una de esas tertulias a las que asisto en ocasiones,
reflexionaba sobre el tiempo, su aprovechamiento y su desperdicio, y luego de
mucho conversar y exponer puntos de vista, acabé coincidiendo plenamente
con él, sobre todo luego de hacer yo referencia a la actitud de mis estudiantes
y de escuchar las referencias de algunos otros a las experiencias con sus hijos
adolescentes.
Todos estuvimos de acuerdo en una cosa: el tiempo pasa demasiado rápido,
cada vez más rápido, y cada vez se nos hace más cuesta arriba darle el uso más
apropiado y sacarle el provecho que deberíamos.
Lo sorprendente del asunto es que aunque lo sabemos con toda certeza, que
aunque tenemos plena conciencia de ello, optamos por mantenernos
estáticos, en el mismo “cronopunto”, en las mismas circunstancias y posturas
absurdas, con las mismas actitudes infructuosas y conviviendo con los mismos
problemas, tal cual si de una forma masoquista nos hicieran sentir cómodos y
hasta nos proporcionaran placer.
Y entonces me pregunto: ¿a fin de cuentas, qué esperamos de esa posición en
la vida? ¿Estamos esperando un milagro de la providencia? ¿Visualizamos en el
horizonte alguna especie de magia que pueda cambiar todo en segundos,
incluso nuestra desidia, nuestra carencia de sentido común y nuestra
poquedad de raciocinio?
O es que absurdamente no esperamos nada de la vida en el porvenir? ¿Es que
hemos optado por quedarnos así, como “plantita en masetero”, a la espera de
una mano generosa que la riegue cada cierto tiempo para poder sobrevivir?
No sé cuál será la respuesta definitiva.Pero sí me aventuraría a adelantar que,
de mantenernos en estas posturas alienantes, enajenantes, al pasar balance
con el paso de los años, tendremos ante nosotros la triste realidad de que el
factor común ha de ser el mismo de hoy. Osaría prever claramente que en el
epílogo de nuestra existencia, al reencontrarnos y hablar con cualquier
allegado sobre lo que nos ocurre, estaremos tristemente repitiendo lo mismo
que hoy contamos.
Que me disculpen mis queridos discípulos (y algunos colegas también) por ser
tan persistente en el tema, pero creo que al asumir la tarea de enseñar
también asumo la responsabilidad de trazar a mis alumnos pautas correctas,
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aunque estas por lo regular puedan resultar desagradables y puedan lucir
mortificantes y sobrevestidas de rigidez.
Tengo la más firme y sincera convicción de que mi verdadera obligación es
actuar de una forma que combine dosis equilibradas (quizás 80 a 20) de
rectitud y relajación, siembre pensando más en lo por venir que en lo actual,
pues más necesidad hay de preparación y temple para lo primero que para lo
segundo.
No creo que el ejercicio pedagógico sea un certamen para elegir a Mr. o Ms.
Simpatía entre los profesores. Al contrario, estoy profundamente convencido
de que al hacernos los graciosos y complacientes con los estudiantes, de forma
irresponsable y en el fondo desconsiderada, solo pensando en que nos vean
como el profesor más “jevy” o la profesora más “naiz”, realmente solo
colocamos piedras y quitamos luz en el camino de su futuro.
Y en conclusión, no está en mis planes en el futuro mirar hacia atrás para
autorreprocharme, para ver con tristeza que negligentemente no asumí la
postura correcta frente a esa adolescencia descuidada, ofuscada, mal
orientada y al borde del naufragio en un mar de fracaso y frustración, cuyo
fondo es la descomposición social y moral del mundo de hoy.
21 - Y si acaso después entonces quizás por casualidad resultara y viniera a ser
que…?
Pregunta que aunque por lo regular no la expresamos oralmente, con mucha
frecuencia da vueltas en nuestras cabezas, a lo largo y ancho de nuestro
quehacer cotidiano, siempre como preámbulo a otra mayor que lleva añadida
como terminación una opción de respuesta entre muchas, sobre una situación
determinada que se nos plantea.
Es una tendencia muy fuerte, sobre todo entre los más jóvenes, al momento
de decidir qué hacer ante cualquier eventualidad. Es más, me atrevería a decir
que, aunque con menos palabras, la referida pregunta está siempre en la
mente de los adolescentes para proceder corrientemente, no solo ante
situaciones fuera de lo común, sino ante cualquier interrogante por corriente
que sea.
Y es que se da cierta situación de ambigüedad entre la mayoría de los jóvenes
de este tiempo, como consecuencia del proceso de descomposición socio-
moral que vive nuestra sociedad, del desentendimiento que se da en la
mayoría de los padres en materia de orientación a sus hijos, y del uso
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extremadamente impropio que se da a los medios de comunicación, personal
o masiva, a los que los jóvenes de hoy son tan adictos.
De qué hablo? De que la mayoría de los jóvenes son en esencia de naturaleza
buena, positiva y sana, pero sienten que esa naturaleza correcta es algo “de
viejos”, algo que los desenmarca de ese círculo de estilo de vida actual y
“cool”, y que por ello hay que dejarlo de lado para ponerse a tono con el
“currenttrend” vigente; que ese proceder acorde con los valores morales es
algo absurdo, aburrido y hasta ridículo que puede colocarlos en una muy
embarazosa situación ante los demás, por lo que hay que deshacerse de él a
toda costa, sacudirse de encima esa naturaleza arcaica y desfasada para entrar
en la “tendanceactuelle” que sigue la mayoría.
Es este, diría yo, el principal obstáculo que enfrentan nuestros jóvenes en el
camino hacia el pleno desarrollo humano, la real superación académica y la
auténtica autorrealización que es la meta final de todo ser racional normal. Es
un obstáculo colosal y, en consecuencia, requiere de esfuerzos también
colosales para ser removido. De esfuerzos colosales conjuntos, de padres,
educadores y los propios jóvenes.
Ahora bien, ¿cuál es la tarea más ardua en ese sentido? La de hacer entender
a los más jóvenes que esa es la puritita realidad. La de lograr que vean con
claridad que esa integración a la corriente “gangnamstyle” es como lanzarse al
violento y poderoso caudal de un río unos kilómetros antes de una cascada.
Resulta muy difícil salirse del torrente del río, y es muy corto el tiempo que se
tarda en caer hacia el charco al que va a parar la mencionada cascada, charco
este del que desconocemos la profundidad y se ignora si su fondo es pura roca
o arena suave. Del mismo modo, es mucho más fácil mantenerse imbuído en
el divertido éxtasis de la “vida loca”, pero a pocos años está la cruda realidad
de la vida de hoy, cuando se llega a la adultez y se choca contra el rígido muro
de las responsabilidades que hay que asumir para sobrevivir en un mundo cada
vez más complejo, competitivo y lleno de adversidades, habiendo ocupado
nuestro tiempo solamente en las banalidades del vivir contento, dejando a los
viejos las pesadeces de la vida en serio.
Y no es que sean incompatibles la diversión y el cumplimiento de las pocas
obligaciones que la edad y el estatus de adolescencia imponen. Solo hace
falta, con un mínimo de esfuerzo, proponerse y conseguir una distribución
adecuadamente proporcional del tiempo para ambas cosas.
Chesterton dijo en una ocasión: “lo maravilloso de la adolescencia, es que
cualquier cosa en ella es una maravilla”. Quizás esta frase podría poner un
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poquito de claridad en cuanto a la incertidumbre sobre este proceder de los
jóvenes de hoy, que viven alucinados por cualquier superficialidad.
Pero en otra ocasión dijo el pensador británico: “El que intenta asomar su
cabeza al cielo es un sabio, pero el que quiere meter el cielo en su cabeza es un
tonto”. Cuestión de racionalidad que no requiere explicación.
22 - Se dice por ahí que “LA VIDA A VECES NOS LLEVA A LAS AGUAS MÁS
PROFUNDAS, NO PARA AHOGARNOS, SINO PARA LIMPIARNOS”.
Eso es algo que mucha gente considera se corresponde muy poco con la
realidad.
Es fácil ver cómo cada vez es mayor el porcentaje de la población mundial que
“cae en aguas profundas” y allí se queda anclado en la mugre del fondo. Así
mismo, es mayor el porcentaje de los que luego de la susodicha caída, si logran
volver a alcanzar la superficie y salirse, es tanto el peso de la mugre que
carecen del aliento y la energía necesarios para echar a andar de nuevo, por lo
que apenas sobreviven arrastrándose. Obviamente, la más ínfima proporción
corresponde a los que caen, pueden evitar el fango del fondo y luego volver a
la superficie, para entonces tomar aliento y retomar camino con energías
nuevas y despojados de todo rastro de suciedad e impurezas.
Y no es mentira que cada vez más riquezas y recursos están en manos de
menos gente; que el mar entre la islita de los que lo tienen todo y el
continente de los que malviven arropados por la miseria, la inequidad social y
carencias de todo género, es cada vez más extenso y profundo.
Es la triste realidad de esta “humanidad” nuestra de este tiempo. Sí señor.
Pero mal haríamos si dejáramos que esa realidad nos arrastrara y nos
aniquilara, sin al menos hacer todo cuanto en nuestras manos estuviera, por
poco que fuera, para cambiarla.
Para tratar de revertir, o al menos evitar que continúe, la caída libre por el
despeñadero en que se encuentra nuestro mundo, tendríamos que asumir el
dicho del principio de esta reflexión como una “consigna de campaña” en la
contienda de la vida, en este mundo de hoy.
Sería nuestra más inteligente decisión, optar por tomar las previsiones que
correspondan, para que si la vida nos sume en las profundidades de sus aguas,
tengamos la habilidad necesaria para no tocar fondo y nadar con destreza para
retornar a la superficie, en condiciones de salirnos a tierra firme limpios y con
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la fortaleza necesaria para rellenar nuestros pulmones y emprender camino de
nuevo, con más decisión y más fe en el porvenir.
De modo que preparémonos, y si la vida nos sumerge en sus aguas profundas,
aprovechemos para dejar ahí abajo todo lo que contamina nuestra existencia,
y salgamos a flote de nuevo y como nuevos, cueste lo que cueste..!
Empecemos con nosotros mismos y, cuando lo logremos, tendamos nuestras
manos generosas a los demás, pues solamente así mejoraremos las
perspectivas de futuro, las propias y las de aquellos con quienes convivimos.
23 - Comienza la semana santa o semana mayor como le llaman algunos.
He podido deducir, luego de más de medio siglo de galope, trote y paso lento
en la pista de este plano de vida, que para la ocasión el mundo exhibe tres
grandes tendencias.
En una dirección, los “cristianos practicantes” aprovechan la misma para
congregarse en sus templos a fin de reflexionar sobre el suplicio en el monte
Calvario, la muerte en la cruz, la posterior resurrección y el final ascenso a los
cielos de Jesucristo, y de esa reflexión sacar alguna enseñanza de aplicación
práctica en sus vidas.
En un rumbo algo distinto, los que no somos muy propensos al dogmatismo
religioso y vivimos buscando explicaciones lógicas a los fenómenos de nuestra
existencia que no presentan la adecuada y justa razón de ser, aprovechamos el
ambiente de recogimiento y tranquilidad que impone la ocasión, sobre todo el
fin de semana, para profundizar un poquito en esa búsqueda y también
reflexionar sobre nuestras vidas particulares y la vida del resto del mundo en
que vivimos, así como para descargarnos del estrés que durante todo el resto
del año vamos acumulando, relajándonos por un corto lapso de tiempo en el
campo, en la playa o en el propio hogar.
Y en una última vía (que tristemente es la más transitada), los que ni son
religiosos ni tienen inclinación hacia la búsqueda de respuestas más
convincentes por las vías del conocimiento, sencillamente aprovechan cada
día, hora y minuto disponibles para sumergirse en un charco de “diversión”
estéril y a veces nociva, desentendiéndose totalmente de la realidad de que el
ser humano es una fusión de elementos materiales o fisiológicos, que
constituyen nuestro cuerpo, y elementos inmateriales o energéticos, que
llamamos espíritu; malamente olvidando que estas dos partes de nuestro ser
requieren una atención equilibrada y un cultivo bien proporcionado, y que
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cuando nos extremamos en una de las dos facetas, el equilibrio se pierde y la
caída es inevitable.
Estoy cabalmente convencido de que esta última vertiente es la menos
acertada. Bien podemos obsequiarnos una ración terapéutica (no narcótica o
tóxica) de diversión; pero debemos suministrárnosla en combinación con una
dosis también propicia de meditación racional.
De modo que me atrevo a sugerir que aprovechemos la ocasión para hacer
algún esfuerzo que nos ayude a crecer en el aspecto espiritual y cognoscitivo y
a mejorar nuestra sanidad corporal, ambas cosas en mutuo complemento,
para que al salir del asueto de la semana santa y reintegrarnos a la rutina de
nuestras vidas, lo hagamos como personas un poco mejores de lo que hoy
somos.
Paz y amor, amigos míos..! Alegría, paz y amor en almíbar de reflexión..!
24 - “El dogmatismo religioso no sólo es capaz de inferir las verdades lógicas,
sino qué, cuando sobreviene el absurdo, sabe hacer ciertas (digámoslo así) las
verdades ilógicas” - G.K.Chesterton
Excelente razonamiento del gran pensador británico.
Ahora, este asunto solo lo complica una realidad: el dogmatismo religioso es
un árbol que tiene infinidad de ramas, que cada cierto tiempo se marchitan y
se secan para dar paso a nuevos retoños. Algunas florecen y fructifican, pero
la mayoría brota y cae sin que les asome ni un botón. En parte de estas se
posan pajarillos a emitir sus trinos, y algunos hasta anidan y procrean allí, pero
en otras solo colonizan algunos parásitos.
Mucha es la gente que acude debajo del susodicho árbol. Algunas para tratar
de arrancarle alguna flor o alguna fruta, otras solo para escuchar el trino de los
pajarillos, y algunas otras sencillamente para sentarse a su sombra y refrescar
el aliento.
Ahora bien, ¿dónde está la real mala parte de esto? En que mientras estás bajo
el árbol, corres el riesgo de que te caiga encima una fruta podrida, algún bicho
desagradable o un chorro de estiércol de alguna avecilla.
De ahí que mucha gente opta por sombrearse con su propia sombrilla,
comprar las frutas en el mercado y escuchar el canto de las aves desde la
puerta de su jardín.
Nuestra inferencia: la gente acude a las iglesias siempre en busca de la verdad;
todas las iglesias son poseedoras de esa verdad, acomodada esta, obviamente,
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a sus tendencias y enfoques de la fe, muy contradictorios entre sí; y
finalmente, a mucha gente orientan, pero a muchas otras desorientan y
confunden, por lo que buena parte de estas ha optado por buscar conexión
directa con el ente superior extraterreno, llámese Jehová, Alá, Buda, Brahma, o
cualquier otro de tantos, dejando de lado a los intermediarios eclesiales.
26 - Decía LinYutang: “Hay dos maneras de difundir la luz... ser la lámpara que
la emite, o el espejo que la refleja”.
Y realmente la lámpara y el espejo, ambos brillan por igual, con una ligera
diferencia: La lámpara emite su propia luz, el espejo no puede más que reflejar
la luz de la lámpara.
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Obviamente, NO SIEMPRE PODEMOS SER LÁMPARAS, PERO MUCHO MENOS
DEBEMOS SIEMPRE SER ESPEJOS. Tratemos de proyectarnos con nuestros
propios atributos, no a través de los ajenos.
27 - La mitad del tiempo de nuestras vidas se nos esfuma alternando dos
actitudes: por una parte, suspiramos constantemente evocando episodios de
nuestro pasado que nos han dado felicidad y satisfacciones. Por la otra,
gemimos con frecuencia lamentando aquellos momentos que ennegrecieron
con amargura y frustración nuestra existencia.
La otra mitad se nos hace nada, en el afán cotidiano por sobrevivir en un
mundo en que cada quien tiene por máxima el refrán aquel que reza: “cabeza
siempre, aunque sea de ratón; cola nunca, ni aún de león”, y en el que nadie
repara en hacer diferencia entre lo correcto y lo incorrecto que haya que hacer
para honrar dicha máxima.
Siendo esto así, es muy poca la posibilidad y la intención a la que dejamos
espacio para proyectarnos un poco hacia delante en el tiempo, a fin de
visualizar qué nos espera, qué podemos esperar de lo que nos espera, y qué es
lo que podríamos y deberíamos hacer en ese sentido.
Creo que si bien tenía razón Churchill cuando dijo “cuanto más atrás puedas
mirar, más adelante podrás ver”, no menos tenía Unamuno cuando dijo
“procuremos más ser padres de nuestro porvenir, que hijos de nuestro
pasado”.
28 - Sobre verdad y mentira, como sobre todo en la vida, hay puntos de vista
disidentes.
Se dice, por un lado, que una mentira repetida adecuadamente mil veces,
termina siendo verdad. Que una mentira es como una bola de nieve: cuanto
más tiempo se hace rodar, más grande se vuelve.
Pero también se dice, por el otro, que la mentira nunca vive hasta llegar a
vieja. Que mientras la mentira corre carreras cortas, la verdad corre
maratones.
Así mismo, por una parte hay quienes argumentan que una mentira que te
haga feliz, es preferible a una verdad que te atormente. Que es mejor una
mentira que beneficie, que una verdad que perjudique.
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Pero hay por la otra quienes arguyen que si la verdad duele, la mentira mata.
Que la mentira nunca es buena, que quema el alma y la envenena.
Ahora bien, hay quienes se ubican en la línea divisoria con puntos de vista que
ni justifican ni reprochan la mentira. Y me parece que, en cierto modo, este es
uno de esos casos en que la ambivalencia tiene algo de sentido, atendiendo a
Campoamor cuando decía:
En este mundo traidor
Nada es verdad ni mentira
Todo es según el color
Del cristal con que se mira
Pero definitivamente les digo, que un vaso medio vacío es lo mismo que un
vaso medio lleno, pero una mentira a medias, jamás será una media verdad; y
más definitivamente aún, me atrevo a decir que, así como el aceite siempre
flota sobre el agua, la verdad siempre flotará sobre la mentira.
29 - Cuando la vida te presente una razón para llorar, demuéstrale que tienes
mil motivos para sonreír. Comienza por decirle “te quiero” a esa persona que
tanto importa para ti, y verás que la sola respuesta en su rostro, sin decir
palabra alguna, será más que un motivo para más de una sonrisa. O
sencillamente acude ante esa persona con la que compartes un gran amor, y
seguro que ante esa expresión sombría que antecede al llanto amargo en tu
rostro, verás refulgir en el suyo esa luz mágica que te dice “estoy aquí, no estás
solo”.
Realmente, por muchas amarguras que la vida nos presente para hacernos
llorar, nunca serán más que las cosas gratas que día a día vivimos y que nos
hacen sonreír y reír.
30 - La vida siempre la visualizamos en tres partes: pasado, presente y futuro,
pero muy rara vez hacemos conciencia de la indisoluble conexión y
secuencialidad entre las tres etapas.
Del pasado nos atormentan los episodios amargos y nos gratifican los felices.
Nos preocupa, y en ocasiones nos angustia, la incertidumbre del futuro. Y
vivimos afanosamente un presente lleno de complejidades y complicaciones
que nos imposibilita una existencia realmente plena en todos los sentidos.
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Erróneamente, vemos estas etapas como si ninguna interdependencia hubiera
en ellas.
He aquí el tres por uno fruto de mis dubitaciones: Tengo la plena convicción de
que si en el PRESENTE, ejecutamos nuestras acciones con rectitud y
responsabilidad; tratamos a los que nos quieren con amor y lealtad;
enfrentamos los fracasos con temple e integridad; y asumimos los triunfos con
gratitud y humildad, en el FUTURO seguramente nos serán más fáciles las
cosas, y podremos sentirnos satisfechos y orgullosos de nuestro PASADO.
31 - La verdadera belleza de una mujer debe estar dada por sus rasgos, no por
el maquillaje y la “peloplastía” que disfrazan.
Así mismo, la aptitud y capacidad del individuo deben manifestarse en su
desempeño día a día, minuto a minuto, no por un esfuerzo efímero para
sobresalir en un evento aislado para impresionar a alguien, y mucho menos
para estrujárselo en la cara a los que cotidianamente tratan de hacerle ver en
el error que vive.
Pero vuelvo y digo: es más cómodo apoyarse en muletas que andar por pies
propios, aunque no se sea cojo. La carroña siempre será más fácil que la presa.
32 - Si sientes que eres feliz y no amas, revisa cuidadosamente tu felicidad,
pues podría solo ser una ilusión.
Si crees que amas y no eres feliz, revisa minuciosamente tu amor, pues podría
no ser más que una quimera.
Si hay alguien en tu vida en quien ves todo aquello que has idealizado, que
apaga tus angustias y enciende tu pasión, que mata tus temores y da vida a tu
ilusión; si sientes que a tu alrededor todo es como siempre has soñado, si el
balance es perfecto entre luz y sombra, entre frío y calor, entre sonido y
silencio, entonces se ha dado el prodigio: el amor y la felicidad han coincidido
en ti; estás listo para emprender el camino de la real y verdadera vida
¿Aspirarías más..?
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33 - Nos pasamos tanto tiempo sufriendo y quejándonos por las pocas cosas
que no tenemos, que apenas dejamos unos momentos para disfrutar y
agradecer a la vida por las tantas cosas maravillosas que nos ha dado.
Supuestamente somos la especie racional, inteligente y superior del reino
animal, pero en realidad, tenemos muchísimo que aprender de las especies
“inferiores e irracionales”.
34 - Si piensas algo malo, quizás baste con unos minutos para que esto se
desvanezca de tu memoria.
Si dices algo malo, puedes enmendarlo con solo decir “perdón, en realidad
quise decir…”
Si escribes algo malo, puedes corregirlo borrando y escribiendo de nuevo.
Pero si haces algo malo, NO hay manera de deshacerlo. Lo hecho, hecho está y
ahí quedará para toda la vida.
Siendo esto así, es el mejor consejo este que aquí te traigo: piensa dos veces
lo que vas a decir; piensa diez veces lo que vas a escribir; piensa cien veces lo
que vas a hacer; y piensa mil veces para no pensar, no decir, no escribir o no
hacer cosa alguna, pues por temor a decir o hacer algo malo, tampoco dirías o
harías algo bueno, y eso si sería imperdonable. De modo que piensa, habla,
escribe y haz algo siempre, pero antes de accionar la lengua o las manos, la
razón deberá previamente haber accionado tu cerebro.
35 - Todos cometemos errores, sin duda, pero la vida siempre nos da opciones,
hasta en ese aspecto.
Es indudable que los errores siempre traen consigo alguna enseñanza.
Si aprendemos algo de un error, este dejará de ser tal para convertirse en una
lección.
Ahora bien, aquellos de los que nada aprendemos, de los que no vemos su
enseñanza, realmente son y por siempre serán VERDADEROS ERRORES.
Reflexionemos sobre nuestros errores y aprendamos de ellos, tornándolos en
lecciones, pues como dijera J.M.Pereda, “la experiencia no consiste en lo que
se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado sobre lo vivido”, y no hay duda
de que mientras más experiencia lleguemos a adquirir, más fácil se nos hará la
vida.
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36 - Decía AntoineRivaroli (Conde de Rivarol), periodista y escritor francés de
origen italiano del siglo XVIII, que “la razón se compone de verdades que hay
que decir y verdades que hay que callar”
Ciertamente hay cosas que por más categoría de verdad que tengan, no deben
ser dichas.
Ahora bien, aquellas que sí deben ser dichas, sobre todo las ungidas de
seriedad y cierta trascendencia, debemos decirlas con responsabilidad,
siempre tratando de que nuestras acciones nunca las desdigan, y que sean lo
más acordes posible con estas, pues como dijera el gran Buda “como flores
hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no
obra de acuerdo con ellas”.
37 - Muchos son los “dichos populares” que desde niños hemos oído repetirse
y repetirse sobre las consecuencias de lo que decimos, la mayoría de ellos
referentes a los efectos negativos de lo dicho impropiamente: que “por la boca
muere el peje”, que “calladito te ves más bonito”, que “la lengua es castigo del
cuerpo”, que “en boca cerrada no entran moscas” y un extenso etc.
Sin embargo, resulta que no solo en esa dirección va el asunto. Esto es como
el camino que sube del valle a la montaña, que es el mismo que baja de la
montaña al valle.
Es indiscutible que es mucho lo que podemos perjudicarnos y perjudicar a
otros cuando decimos, sin deber hacerlo, cosas impensadas, no razonadas (así
sea una palabra), dando origen a una lluvia de discursos sin sentido alguno, a
un caudal de ideas completamente carentes de la más mínima lógica, que por
lo regular producen más perjuicios que beneficios.
Pero así mismo, es innegable que cuando callamos algunas cosas que debemos
decir, fruto de nuestros más sensatos razonamientos, podríamos también estar
dando origen, por omisión, a la misma lluvia y el mismo caudal referidos en el
párrafo anterior, quizás más torrenciales aún.
Y es que si en el primer caso, con nuestra palabra trazamos el cauce, en el
segundo, con nuestro silencio cedemos espacio abierto para que tanto la lluvia
como el caudal, corran libremente hasta anegarlo todo.
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Así que hagamos caso al brillantísimo genio francés Henri Poincaré cuando
sentencia: "Una palabra bien elegida (y bien expresada) puede economizar no
sólo cien palabras, sino también cien pensamientos".
38 - Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías que la vida nos ofrece
cada día en cada uno de sus menudos detalles hermosos, empecinados en
enfocarse en la eventualidad de un golpe de suerte que les traiga la gran
felicidad. El éxito de un viaje no depende del destino que tenga, sino del
camino por el que lo haces y el medio en que te transportes. Que en tu vida la
felicidad sea el camino, no la meta..!
39 - Trata de poner tu mundo interior en armonía con el mundo exterior, y
verás que en la medida que lo vas logrando, la felicidad se te va poniendo más
cerca. Trata de que el mundo exterior se ajuste a tu mundo interior, y verás la
felicidad alejársete a cada instante. Tú eres parte del mundo, el mundo no es
parte de tí.
40 - Siempre hay gente que en tu cara te reprocha o te ironiza, hagas bien o
hagas mal.
Hay otras que siempre, quizás por falta de valor, murmuran a tus espaldas.
Si te equivocas y haces algo impropio, lo magnifican y lo propagan por doquier.
Si estás haciendo lo correcto, lo distorsionan para poder censurarte y
condenarte.
Ignórales, pues eso no es más que un modo de exorcizar sus propios demonios.
Eso sí, empéñate en proceder generosa, justa y correctamente siempre.
Y como postulaba Kant, con las piedras que te lanzan, construye tu propio
monumento.
41 - Como decía Van Pragh: “Estamos en la tierra para descubrir nuestro
propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro”.
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Indudablemente, cada uno de nosotros está en este plano de vida como
individuo, y en consecuencia, debe cada uno trazar su propio camino. Seguir el
camino trazado por otro, no solo te hará partícipe de una felicidad o infelicidad
ajena, sino que solo te permitirá ir recogiendo las migajas que va dejando caer
ese otro. Abre al andar tu propio camino (como cantara Serrat el poema de
Machado) y deja tus propias huellas. Si te lleva a la felicidad, tuyos serán todo
el crédito y la satisfacción. Si te lleva a la desdicha, habrás evitado la culpa de
arrastrar a otros hacia esta.
42 - El día de hoy, ahora mismo…
Qué buen momento para empezar a ver las cosas buenas y positivas de la vida,
magnificarlas y fortalecerlas; empezar a reescribir a color cada página del
capítulo “mañana” de nuestras biografías y dejar en negro solo el capítulo
“ayer”; el capítulo “hoy” es extremadamente corto y no hay que verlo y
tomarlo más que como la transición entre los otros dos.
Qué buen momento para empezar a neutralizar las cosas negativas y
desagradables; borrar del libro de nuestras vidas las letras de resentimientos,
de frustraciones, y de fracasos, y las que no podamos borrar, encerrarlas en
paréntesis.
Es mucho más fácil de lo que pensamos, solo hay que disponernos y
enfocarnos en ello; dar el frente y canalizar todas nuestras energías hacia lo
que realmente deseamos, aspiramos y soñamos, y dar la espalda a todo
aquello que pueda abrumarnos y trastornar nocivamente nuestra existencia.
43 - Ya noviembre perdió su primera semana, le quedan tres.
De diciembre pasarán otras tres y estaremos de navidad.
Tiempo este en que la emotividad se magnifica y los recuerdos alcanzan mayor
nitidez e intensidad, ya para alegrarnos, ya para entristecernos.
Los que aún tenemos la posibilidad de reunirnos para la ocasión, tenemos la
oportunidad de abrazarnos para regocijarnos por ello, así como para soltar
algunas lágrimas por los que no podemos abrazar.
Fomentemos un mayor acercamiento entre los que nos queremos, y tratemos
de intercambiar afectos con toda esa gente que nos rodea.
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Recordemos a los que se nos adelantaron en el paso a otra vida con la alegría
que en vida nos dieron, sin perturbar con mucho llanto su eterna paz.
Es tiempo de cosas buenas, con fe o sin ella, pues tanto a fieles como ateos, en
esta ocasión, nos gusta acercarnos entre nos y hacer momentos felices, con
nuestra presencia y el recuerdo de los que amamos y no están.
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Me inclino por tratar de asumir cada día como una vida que nace al despertar
cada mañana y muere al dormir cada noche, pero asumiendo también que
cada una es una reencarnación de cada otra.
45 - Muy poco valen los sentimientos guardados en el corazón.
Y mucho menos aquellos fuútil y ocasionalmente pregonados.
El afecto, el cariño, el amor, son sentimientos que implican actitudes bien
definidas.
Cuando se tienen genuinos sentimientos por alguien, se es sincero,
consecuente, honesto, comprensivo, solidario, leal, comprometido y un
extenso etc., de una manera fehaciente y perceptible para ese alguien.
De nada sirven ese afecto, ese cariño o ese amor, si no abrimos el corazón y lo
compartimos con aquellos a quienes los prodigamos, así como de nada sirven
el pan y el agua en la alhacena, cuando la familia tiene hambre y los necesita
en la mesa.
46 - A veces me río cuando oigo a cierta gente haciendo diferenciación entre
amar y querer.
Realmente esa diferencia que establecen, está entre amar y desear, no entere
amar y querer.
Si bien es cierto que amar es la máxima sublimación del sentimiento humano,
no menos cierto es que querer es lo más próximo a esto.
Realmente, el deseo no implica más que factores fisiológicos, anatómicos; pero
el querer, aunque no implique toda la pureza del amor, implica sentimientos
que están algo más por encima de lo simplemente biológico.
De modo que hagamos la diferenciación: En el plano superior está el amor, en
el inferior está el deseo, y algo por encima del nivel medio, está el querer, que
es en el rango donde se ubica la mayoría de la gente con que nos
relacionamos.
47 - El éxito, mal asumido, ha hecho fracasar a muchos hombres.
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Así mismo, el fracaso, bien asimilado, ha sido la chispa que ha encendido el
motor del éxito de muchos otros.
Humildad, buen juicio, determinación y energía para salvar obstáculos,
posibilitarán que cada fracaso en tu vida sea el campo de cultivo de un éxito
mayor.
Autoestima sobredimensionada, ligereza en tus actitudes y arrogancia ante el
éxito, solo serán el lastre que te hundirá en el mar del fracaso.
En cada mano tienes una de estas opciones.
¿Cuál retienes y cuál tiras?
La decisión es tuya..!
48 - No hay duda de que nunca conocemos la capacidad de algunas cosas para
lastimarnos, hasta llegado el momento de enfrentarlas.
Y no hay duda tampoco de que nunca imaginamos qué tan devastadores
pueden ser los golpes que esas cosas nos propinan.
Resistimos, tratamos de no desfallecer e intentamos extraer fuerzas de cada
rinconcito de nuestro ser para mantenernos en pie, pero llega un momento en
que un detalle, aparentemente nimio, se magnifica, nos hace flaquear y nos
desploma.
Y lo peor es que estas cosas donde golpean es en el alma, y es en el alma
donde más devastadores son los padecimientos y donde más difícil resulta
remediarlos.
49 - Y voy caminando.
En el andar por este mundo, cada paso es un evento vivido con su
correspondiente experiencia.
Muchos han sido los que he dado en firme, pero muchos también los que he
dado en falso
Estos primeros me han permitido avanzar y crecer hasta donde estoy, no muy
lejos quizás, pero tampoco tan cerca. Es más, creo que estoy (por lo menos en
lo que a mente y espíritu se refiere), más lejos que cerca.
Los segundos, con sus dolorosas lecciones, me han enseñado cuál es la ruta
que no se debe seguir.
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Eso es la vida: un sendero por el que nos desplazamos, con tramos limpios y
claros, y con tramos sombríos y escabrosos.
De nosotros depende hasta dónde llegar; de nuestra pericia para avanzar
raudos en los tramos despejados y de nuestra prudencia y destreza para
evadir los obstáculos en los tramos tortuosos.
Por eso me empeño en seguir andando con visión clara cada instante, a ver
qué tan lejos el tiempo que me queda me permite llegar.
50 - ¿Cuándo vamos a despertar..?
En toda conversación sobre el asunto, todos concordamos en que la
descomposición social y la degeneración individual que hoy nos abate, es
debida al desentendimiento de los padres de este tiempo, de sus
responsabilidades en la familia y en la formación y orientación de sus hijos.
¿Pero hacemos algo al respecto? Claro que no.
Creemos que con un mea culpa basta, y no es así.
Se hace imperiosamente necesario que comencemos a revisar nuestros
métodos y actitudes en nuestros roles, y que hagamos conciencia de que si no
comenzamos con nosotros mismos, no podemos esperar un comienzo de la
mejoría que necesitamos y esperamos para el mundo.
Si no lo hacemos, cada vez tendremos más niñas embarazadas antes de los 15,
más adolescentes y niños en drogadicción y delincuencia, más corrupción en
nuestros políticos y empresarios, y más inversión de valores en todos los
estratos de nuestra sociedad actual (sin olvidar la radicalización progresiva en
el dogmatismo religioso, con su subsecuente desorientación).
Hay que pensar con sensatez y seriedad sobre ese asunto, o las películas de
corte apocalíptico serán solo un jueguito ante la realidad que nos espera.
51 - Siempre he pensado que la familia es lo primero y lo máximo.
Pero la consanguinidad no es lo que determina la familiaridad.
Hay personas con las que no tenemos ni un glóbulo rojo en común y son
mucho más familia que muchos parientes biológicos.
Así mismo, hay consanguíneos que nos resultan tan “familia” como un
alienígena.
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Así las cosas, amo a quien me ama, estoy pendiente y me intereso por quien
está pendiente y se interesa por mí, y estaría dispuesto a dar de mí tanto como
sea posible, por quien esté seguro que daría por mí cuanto le sea posible
también.
En otras palabras, soy como un espejo: en mí hallarán un reflejo de lo que
hacia mí proyectan.
Seguro que mucha gente por aquí concuerda conmigo en esto.
52 - Tal cual la vida misma, el deseo y la ilusión de vivir son como la luz en la
noche.
Unas veces, esa luz es fuerte, abarcadora e inextinguible, como de plenilunio
en cielo despejado.
Otras, es tan débil e inconsistente como cuando su fuente es una vela en una
estancia.
En cuanto a mí concierne, creo que a la vida corresponde equipararla con esa
luz de luna, mientras que la ilusión por la vida podría compararse con la que de
la vela emana.
La vida, como el plenilunio, tiene su estabilidad y su ciclo definidos, aunque no
con la misma rigidez y uniformidad.
En cambio, como la luz de la vela, que puede ser extinguida de repente por el
más mínimo soplo de viento que entre a la estancia, el deseo de vivir puede ser
desvanecido con gran facilidad por ilusiones tornadas en desesperanza y por
expectativas suplantadas por decepciones.
Es por este razonamiento que comienzo a entender el desinterés por la vida
que abate, de repente a veces, a mucha gente.
53 - El sol se sumerge en el poniente y termina un año. El sol emerge en el
naciente y comienza otro…
Es momento de renovar actitudes y propósitos, de planear una vida mejorada
y con mayores logros, de esforzarnos por convivir de manera más armoniosa y
afectiva, de ser más solidarios con los demás, de mostrar nuestra gratitud a
aquellos que nos han prodigado su cariño y sus buenas acciones y que nos han
servido de soporte en tiempos difíciles.
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En fin, es una ocasión excelente para comenzar a hacer todo lo que podamos
para mejorar como seres humanos y aportar todo cuanto podamos para hacer
de este un mundo mejor.
Un abrazo con todo el cariño del mundo para todas esas personas que tienen
un pequeño rinconcito en mi corazón, y mis deseos de las mejores cosas para
sus vidas en el año porvenir y siempre.
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