¿QUÉ ES EL ROSARIO?
La respuesta es simple: Es una forma de oración por medio de la cual, unidos al
Corazón de María, la madre del Señor, contemplamos el nacimiento, vida, ministerio,
pasión, muerte y resurrección de Jesús, y la glorificación final de María por los méritos
de su participación en la redención de los hombres. Por medio del Rosario, adoramos a
Jesucristo como Dios verdadero y glorificamos a María como madre de Dios y madre
de los hombres.
¿ENSEÑARON LOS APÓSTOLES A REZAR EL ROSARIO?
Esta pregunta la hacen muchos no católicos que creen que es necesario que todo
aparezca en la Biblia cuando la misma Biblia dice que no todo está contenido en ella
(cf. Jn 20, 30- 31; Jn 21, 24- 25). Dice el mismo Juan que “lo que se escribió es para la
salvación en Cristo”; así pues, ¿es el Rosario un medio en sí mismo para la salvación?
¿Es el Rosario un Dogma, o una creencia necesaria para salvarse? Las respuestas a
estas preguntas serán contestadas.
Pero entendamos bien las cosas:
1) El Rosario no es un medio de salvación en sí mismo. Simplemente porque el
Rosario es una forma de oración. Y la oración, por sí misma, no salva. ¿Qué es lo que
salva? La Biblia nos da la respuesta: “Y Jesús les dijo: Id por todo el mundo y
proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se
salvará; el que no crea, se condenará” (Mc 16, 15- 16). Lo que salva es creer en Cristo y
bautizarse [y perseverar en lo que se cree, obviamente: “Pero el que persevere hasta el
fin, ése se salvará” (Mt 24, 13)]. El Rosario, por sí mismo, no salva.
2) El Rosario no es Dogma ni doctrina. En ninguna parte se dice que alguien haya
rezado el Rosario en tiempos de Jesús; ni Jesús mismo, ni los apóstoles, ni María. El
Rosario, en sí mismo, no es Dogma ni doctrina. El Rosario contiene una serie de
oraciones basadas en las palabras de quienes fueron testigos de Jesús, palabras de
Jesús mismo y palabras de la Iglesia naciente. Pero el Rosario no es doctrina ni
Dogma.
Ahora bien, ante lo expuesto, quiero que entiendas varias cosas BÍBLICAS sobre el
Rosario:
1. El Rosario es una forma de orar. Jesús dijo “donde dos o tres se reúnen a orar en mi
nombre, ahí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). Y toda la Escritura nos invita, nos
motiva y nos llama a orar: 1 Tes 5, 16- 18; Flp 4, 6- 7; 1 Jn 5, 14; Col 4, 2; Mc 11, 24; Jr
29, 12; Rm 12, 12; Mt 6, 7; Sal 145, 18; Jr 33, 3; Hb 4, 16; Mt 6, 6; Sal 18, 6; 1 Jn 5, 15; St
5, 16; Hch 16, 25; Jn 15, 16; St 1, 6; Lc 6, 27- 28; Hch 1, 14; 1 P 4, 7; Jn 14, 13; St 4, 2; Lc
11, 9- 13; entre muchos otros lugares.
El mismo Cristo enseña a rezar con una fórmula que Él propone: el Padrenuestro (Mt
6, 9- 13), y que está contenida en el santo Rosario.
El apóstol Pablo pide que oremos e intercedamos por los demás en todo tiempo (cf. Ef
6, 18), que oremos y cantemos al Señor (cf. Ef 5, 19- 20; Col 3, 16) y, que si no sabemos
orar, clamemos al Espíritu para que Él venga en nuestra ayuda (Rm 8, 26- 27).
Y en un especialísimo lugar, Pablo nos dice: “Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay
de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea
virtud o valor, en ello meditad” (Flp 4, 8).
Hermanos, ¿qué puede haber más verdadero, noble, justo, puro, amable, honorable,
virtuoso y de mayor valor, que la vida y obra de Cristo, el Señor?
El Rosario, es pues, eso, la meditación de todo lo que es Cristo: verdadero, noble, justo,
puro, amable, honorable, virtuoso y de mayor valor.
2. El Rosario, en sí mismo, no salva. Pero como es una forma de orar, y la oración
nos conduce al corazón de Dios, nos puede ayudar a encontrar el camino de la
salvación. Y, ¿quién es el Camino que lleva al Padre sino Cristo? (cf. Jn 14, 6). Ahora, si
meditamos en Cristo a través del Rosario, y Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida,
¡qué mejor y más perfecta oración es el Rosario, que nos hace meditar en Él! Por eso los
santos lo llaman (al Rosario) la oración perfecta: porque encierra la meditación en la
vida y obra del Hijo de Dios. Cuando rezamos el Rosario estamos “leyendo” el
Evangelio como María, conservando en el corazón cada cosa que Jesús decía y hacía
(cf. Lc 2, 19; Lc 2, 51). Por eso decimos que el Rosario es la oración más agradable a
María, porque a través de Él vemos a Jesús con los ojos y el amor de María, Su madre;
y, ¿quién mejor que la propia madre para acercarnos a conocer y amar al Hijo?
¿ES EL ROSARIO AGRADABLE A DIOS?
Sí. ¿Cómo lo sabemos? Isaías 66, 2b dice: “Pues en esto he de fijarme: en el mísero,
pobre de espíritu, y en el que tiembla a mi Palabra”.
¿El Rosario nos lleva a expresar estas cualidades que Dios exige? Sí. El Rosario es, ante
todo, adoración a Dios. El pobre de espíritu (o el mísero) es el que tiene espíritu
humilde, que solo se doblega ante Dios y no ante los hombres; la verdadera adoración
consiste en reconocer que Dios es grande y poderoso y que nosotros no somos nada (cf.
Sal 8); en permitir a Dios obrar sin pedirle nada a cambio, solo reconociendo su
grandeza y dejándonos adentrar en la insondable gracia de su Misterio. María adoró a
Dios con su “Sí” humilde al decir: “He aquí la esclava del Señor; que se haga en mí
como has dicho” (Lc 1, 38), y también: “Dios ha puesto los ojos en la pequeñez de su
esclava… Porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre”
(Lc 1, 48. 49).
Y dice también Isaías, “el que tiembla a mi Palabra”: Ya dijimos que el Rosario es un
medio de oración que nos conduce al corazón de Dios, y que nos puede ayudar a
encontrar el camino de la salvación. Dice san Pablo, “trabajen con temor y temblor por
su salvación” (cf. Flp 2, 12); así pues, el Rosario nos conduce al corazón de Dios en
busca del camino de la salvación, y en ella trabajamos meditando a Cristo, el
Verdadero, el Noble, el Justo, el Puro, el Amable, el Honorable, el Virtuoso y el de
Mayor Valor. Cristo es el Camino de la salvación, y en Él meditamos a través del santo
Rosario: temblamos de amor ante Cristo, por Cristo y en Cristo, Palabra que estaba
junto al Padre siendo Dios con el Padre (cf. Jn 1, 1- 3), y Palabra definitiva del Padre en
los últimos tiempos (cf. Hb 1, 1- 4). Concluimos que el Rosario es agradable a Dios.
¿Y LA REPETICIÓN?
Decía san José María Escrivá algo así como, “te molesta la repetición en el Rosario,
pero no te molesta para nada la repetición de tus pecados”. La repetición no es mala en
sí misma. Jesús critica a los que repiten de labios para fuera, sin sentido, sin amor (cfr.
Mt 6, 7). En ningún lugar de la Escritura dice que repetir las palabras, por ejemplo, las
del ángel a María, sea pecado o esté mal. Si aparece escrito (y lo escrito, según san Juan
20, 31, es para salvación) es porque los cristianos de la Iglesia naciente lo hacían
también. Si no es así, ¿de dónde escuchó Lucas esas palabras para poder escribirlas en
su Evangelio? ¡Pues de la Tradición ORAL de los primeros cristianos! De
manera que repetir no es malo. Repetir sin sentido, sin expresar de corazón lo que
repetimos, eso sí es necedad. Si repetir fuera un pecado, si estuviera tan mal, habría
que sancionar al mismo Cristo y a los apóstoles:
En Colosenses 3, 16, san Pablo pide que se ore con Salmos, himnos y cánticos
inspirados. La cuestión de los cánticos inspirados es lo que llamamos orar en el
Espíritu. Los Salmos eran oraciones ya escritas, fórmulas, y los himnos, también,
fórmulas preestablecidas. Si Pablo pide que se ore así, ¿está bien o mal? Por eso, para
los católicos, orar y rezar es lo mismo. Y todo adquiere su pleno sentido y valor en como
esa oración brota del corazón.
En Mateo 26, 44 dice que Jesús oró en angustia antes de su Pasión, repitiendo las
mismas palabras. En Mateo 27, 46, Jesús, en la Cruz, reza con las palabras del Salmo
22, 1: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”, igual que en Lucas 23, 46
(Salmos 31, 6): “En tus manos encomiendo mi espíritu”. En Hechos 16, 25 los
apóstoles, encerrados en la cárcel, cantan himnos a Dios. Cantar es orar, según san
Pablo. Los himnos eran fórmulas ya establecidas, incluso inspirados en Salmos u
oraciones tradicionales. Y, ¿qué sucede mientras cantan con fórmulas preestablecidas?
¡Hay un terremoto, se abren las puertas, se sueltan las cadenas, y un hombre que
quería matarse, se convierte a Cristo! Entonces que no te digan que las oraciones
preestablecidas son infructuosas. Repetir, ya dijimos, es necedad, si se hace de labios
para afuera, como los hipócritas a los que Jesús critica.
¿EN DÓNDE ESTÁ EL AVE MARÍA EN LA BIBLIA?
Te dejo las referencias bíblicas. El Avemaría completa como la rezamos nosotros
aparece desglosada en varios lugares. La primera parte:
Lc 1, 28: “Alégrate, Llena de Gracia, el Señor está contigo”.
Lc 1, 42: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno”.
La segunda parte es una formula litúrgica que la Iglesia compuso basada en la misma
Escritura. Observa:
· “Santa María”: En Romanos 8, 29- 30 dice san Pablo que Dios "llamó a muchos
reproducir la imagen de Cristo", y a esos que llamó, los justificó, y a esos que justificó,
los santificó. ¿Quién reprodujo de manera más perfecta la imagen de Cristo, sino su
propia madre? Por eso es llamada santa María.
· “Madre de Dios”: En Lucas 1, 43, Isabel, llena del Espíritu Santo, llama “madre de mi
Señor” a María. María es verdadera madre de Dios. En Mateo 1, 23 dice que ella parió a
Jesús, el Emmanuel, es decir, el “Dios con nosotros”.
· “Ruega por nosotros”: En Juan 2, 3ss, María le dice a Jesús, “no tienen vino”. Jesús le
responde, “no ha llegado mi hora”. No era el momento de que Jesús empiece su labor
mesiánica, sus obras, las que había visto hacer al Padre (cf. Jn 5, 19; Jn 8, 28- 29). Pero
eso no detuvo a María, y les dice, “hagan lo que Él les diga”, convencida del respaldo
del Hijo. Y Jesús, aún sin ser su hora, sin haber sido instruido en cuanto al inicio de su
ejercicio salvador, responde favorablemente al pedido de su madre (cf. Ap 5, 8). Y dice
Juan 2, 11: “Tal comienzo de los signos hizo Jesús, en Caná de Galilea, y manifestó su
gloria, y creyeron en él sus discípulos”. María realmente ruega por nosotros y Jesús la
escucha, y por su intercesión, quienes siguen a Jesús creen aún más en Él.
· “Pecadores”: 1 Jn 1, 10 dice que todos somos pecadores, y el que diga lo contrario, es
un mentiroso y Dios no está en él.
· “Ahora y en la hora de nuestra muerte”: Ella acompaña al vivo y al moribundo. Ella
caminó con Cristo hasta al Calvario y estuvo al pie de la Cruz, y fue dada por madre a
los hombres (cf. Jn 19, 25ss). Dice el Evangelio que al pie de la Cruz estaba la madre de
Jesús y el discípulo amado. Y Jesús le dice a ella, “ahí tienes a tu hijo”, y al discípulo
amado, “ahí tienes a tu madre”. ¿Sabes por qué el discípulo al pie de la Cruz es llamado
el “discípulo amado”, sin un nombre propio? Porque él representa a todos los
discípulos que se congregan al pie de la Cruz, sin temor, por amor, fieles al seguimiento
de Cristo, y prontos a recibir a la madre de Jesús en propia casa. El que al pie de la Cruz
adora a Cristo y recibe en casa a la madre del Maestro, ese es el discípulo amado.
FUNDAMENTO BÍBLICO DE LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO (*)
Los Misterios Gozosos
1. La encarnación del Hijo de Dios. (Lc 1, 26-38)2. La visitación de Nuestra Señora a
Santa Isabel. (Lc 1, 39-45)3. El nacimiento del Hijo de Dios. (Lc 2, 1-7)4. La
Presentación del Señor Jesús en el templo. (Lc 2, 22-34)5. La Pérdida del Niño Jesús y
su hallazgo en el templo. (Lc 2, 41 en adelante)
Los Misterios Dolorosos
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní. (Mc 14, 32-38)2. La
Flagelación del Señor. (Mc 15, 15)3. La Coronación de espinas. (Mc 15, 16-19)4. El
Camino del Monte Calvario cargando la Cruz. (Mc 15, 21-22)5. La Crucifixión y Muerte
de Nuestro Señor. (Jn 19, 18-30)
Los Misterios Luminosos
1. El Bautismo en el Jordán. (Mc 1, 9-10)2. La autorrevelación en las bodas de Caná.
(Jn 2, 1-11)3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión. (Mc 1, 15)4. La
Transfiguración. (Mc 9, 2-8)5. La Institución de la Eucaristía en la Última Cena (Lc 22,
19)
Los Misterios Gloriosos
1. La Resurrección del Señor. (Mt 28, 1-6)2. La Ascensión del Señor. (Mc 16, 19-20)3.
La Venida del Espíritu Santo. (Hch 2, 1-4)4. La Asunción de Nuestra Señora a los
Cielos. (Cant 6, 10; Sal 132, 8; Ap 12, 1)5. La Coronación de la Santísima Virgen. (Ap 12,
1; Lc 1, 32; Jr 13, 18)
De los veinte misterios contemplados, dieciocho son directamente sobre la vida de
Jesús, y aun los dos sobre María son totalmente cristocéntricos: La Asunción (Ap 12, 1;
Sal 132, 8) y la coronación como Reina de todo lo creado (Ap 12, 1; Lc 1, 32; Jr 13, 18),
pues sólo tienen su fundamento en Cristo. De no ser así, no habría ni Asunción ni
Coronación. Debemos comprender que no existe nada que la Iglesia enseñe sobre
María que no tenga su fundamento en Cristo, pues cualquier virtud, papel o atributo en
María lo tiene por los méritos de su Hijo (* Padre Sam).
CONCLUSIÓN:
El santo Rosario es bíblico. Es una forma de oración agradable a Dios y, por ser una
oración agradable, Dios la escucha; y podemos estar seguros, además, de que por
medio del santo Rosario llegamos al Corazón de Dios, contemplando a Cristo en
adoración junto a María, conservando en el propio corazón cada palabra y hecho de
Jesús como María.
No dejen pasar ni un solo día de sus vidas sin rezar el santo Rosario.
Jonathan Andres Misionero Católico.
Bendiciones a todos en el amor de Jesús y de María.