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Demanda

Este documento presenta una demanda de indemnización de perjuicios relacionada con defectos en unidades de un condominio en Lo Barnechea. La demanda es presentada en contra de la inmobiliaria propietaria, la constructora, el inspector técnico y los profesionales responsables. Los demandantes alegan graves fallas y defectos en sus departamentos y exigen una indemnización no inferior a 4.200 UF cada uno.

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Demanda

Este documento presenta una demanda de indemnización de perjuicios relacionada con defectos en unidades de un condominio en Lo Barnechea. La demanda es presentada en contra de la inmobiliaria propietaria, la constructora, el inspector técnico y los profesionales responsables. Los demandantes alegan graves fallas y defectos en sus departamentos y exigen una indemnización no inferior a 4.200 UF cada uno.

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PROCEDIMIENTO : Sumario

MATERIA : Indemnización de perjuicio


DEMANDANTE (1) : Claudia Grossetete Gesswein
RUT : 6.447.410-3
DEMANDANTE (2) : Hugo Enrique Cayetano Berroeta Sánchez
RUT : 4.663.753-4
DEMANDANTE (3) : Margarita del Pilar Arraño González
RUT : 6.345.793-0
ABOGADO : Miriela González Román
RUT : 23.608.008-0
APODERADO : Diego Kother Kraemer
RUT : 17.346.767-2
DEMANDADO (1) : Cristóbal Duch León
RUT : 13.658.283-6
DEMANDADO (2) : Inmobiliaria VM S.A.
Rut : 76.256.095-K
DEMANDADO (3) : Constructora GCI S.A.
RUT : 76.561.810-K
DEMANDADO (4) : Coz y Compañía S.A.
RUT : 89.485.200-3
DEMANDADO (5) : Ramón Coz Cañas
RUT : 3.633.765-6
DEMANDADO (6) : Ruiz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada
RUT : 78.116.040-7
DEMANDADO (7) : Felipe Ruiz Tagle Correa
RUT : 6.372.406-8
DEMANDADO (8) : Hugo Vicuña Vicuña
RUT : 7.016.327-6
_____________________________________________________________________

EN LO PRINCIPAL: Demanda de indemnización de perjuicios. PRIMER OTROSÍ:


Téngase presente para efectos de notificación de la demanda. SEGUNDO

1
OTROSÍ: Acompaña documentos, con citación. TERCER OTROSÍ: Acredita
personería. CUARTO OTROSÍ: Patrocinio y poder.

S.J.L. Civil de Santiago

MIRIELA GONZÁLEZ ROMÁN, abogado, cédula nacional de identidad número


23.608.008-0, domiciliada en Avenida El Bosque Sur 130, piso 12, Las Condes,
Santiago, en representación de doña CLAUDIA GROSSETETE GESSWEIN,
ingeniero civil, cédula nacional de identidad número 6.447.410-3, domiciliada en
calle Valle del Monasterio número 2.118 y 2. 222, departamento 14 del Edificio 9,
comuna de Lo Barnechea; de don HUGO ENRIQUE CAYETANO BERROETA
SÁNCHEZ, técnico estadístico, cédula nacional de identidad número 4.663.753-4;
y de MARGARITA DEL PILAR ARRAÑO GONZÁLEZ, ingeniero comercial, cédula
nacional de identidad número 6.345.793-0, los dos últimos domiciliados en
Avenida Valle del Monasterio número 2.118 y 2.222, departamento 53 del edificio
siete, comuna de Lo Barnechea; a US. respetuosamente digo:

Que en representación de CLAUDIA GROSSETETE GESSWEIN como propietaria


del departamento 14 del Edificio 9, de la bodega 21 y de los estacionamientos 16 y
41, todos del subterráneo del mismo edificio y de HUGO ENRIQUE CAYETANO
BERROETA SÁNCHEZ y de MARGARITA DEL PILAR ARRAÑO GONZÁLEZ,
como propietarios en comunidad del departamento número 53 del edificio número
7 y los estacionamientos números 22 y 23 y la bodega número 10, vengo en
presentar demanda de indemnización de perjuicios, de acuerdo a las normas de
los artículos 18 y 19 de la Ley General de Urbanismo y Construcciones (en
adelante “LGUC”), en procedimiento sumario en los términos que dispone el
señalado artículo 19 de la LGUC, en contra de las personas naturales y jurídicas
que paso a individualizar:
1) “INMOBILIARIA VM S.A.”, sociedad del giro de su denominación, rol único
tributario número 76.256.095-K, representada legalmente por el señor
Nicolás Duch León, constructor, cédula nacional de identidad número
8.826.155-0, y por don Gerardo Larraín Sartorius, abogado, cédula nacional

2
de identidad número 10.494.383-7, todos domiciliados en Avenida Las
Condes 11.400, oficina 73, comuna de Las Condes, en su calidad de
propietario primer vendedor;
2) “CONSTRUCTORA GCI S.A.”, sociedad del giro de su denominación, rol
único tributario número 76.561.810-K, representada legalmente por don
Cristóbal Duch León, factor de comercio, cédula nacional de identidad
número 13.658.283-6, ambos domiciliados en Avenida Las Condes 11.400,
oficina 71, comuna de Las Condes y en domicilio Vía Verde N° 3501,
comuna de Vitacura, en su calidad de constructora;
3) CRISTÓBAL DUCH LEÓN, ya individualizado, como representante legal y
profesional responsable de la constructora antes individualizada;
4) “COZ Y COMPAÑÍA S.A.”, sociedad del giro de inspección técnica de
obras, rol único tributario número 89.485.200-3, representada legalmente
por don Ramón Coz Cañas, ingeniero civil, cédula nacional de identidad
número 3.633.765-6, ambos domiciliados para estos efectos en Avenida
Las Condes 11.380, oficina 101, comuna de Las Condes y en calle
Boulevard Jardín de los Pájaros número 4659, loteo “Santuario del Valle”,
comuna de lo Barnechea, Región Metropolitana, en su calidad de inspector
técnico de obras;
5) RAMÓN COZ CAÑAS, ya individualizado, como profesional responsable de
la inspección técnica de obras;
6) “RUÍZ TAGLE VICUÑA ARQUITECTOS LIMITADA”, sociedad del giro de
su denominación, rol único tributario número 78.116.040-7, representada
legalmente por don Felipe Ruiz Tagle Correa, arquitecto, cédula nacional de
identidad número 6.372.406-8, y por don Hugo Vicuña Vicuña, arquitecto,
cédula nacional de identidad número 7.016.327-6, todos domiciliados en
Avenida Las Condes 11.400, oficina 102, en su calidad de oficina de
arquitectura;
7) FELIPE RUIZ TAGLE CORREA, ya individualizado, como profesional
responsable de la oficina de arquitectura;
8) HUGO VICUÑA VICUÑA, ya individualizado, como profesional
responsable de la oficina de arquitectura.

3
En virtud de la presente acción, pido se condene a todas las personas antes
individualizadas (en adelante, los “Demandados”), a la indemnización de los
perjuicios que mis representados han sufrido a consecuencia de las graves fallas y
defectos de que adolecen sus unidades del Condominio Parque Monasterio II,
ubicado en Avenida Valle del Monasterio número 2.118 y número 2.222, comuna
de Lo Barnechea, los cuales esta parte avalúa en una suma no inferior al
equivalente en pesos a 4.200 unidades de fomento para la demandante Claudia
Grossetete y la misma cantidad en conjunto para los demandantes Berroeta y
Arraño, sin perjuicio de los daños morales y otros adicionales que se aleguen en
su oportunidad, debiendo concurrir al pago de las indemnizaciones en la forma
que se indicará, o bien, en la forma que S.S. determine conforme a derecho.

La presente demanda se funda en los siguientes antecedentes de hecho y de


derecho.

1) EL CONDOMINIO PARQUE MONASTERIO II

INMOBILIARIA VM S.A. era dueña del lote número Tres originado en la


modificación de la segunda etapa del Loteo Valle del Monasterio, ubicado en la
comuna de Lo Barnechea, Región Metropolitana. Adquirió la propiedad por
absorción de “Inmobiliaria GPG Dos S.A.”, según consta de las escrituras públicas
de fechas 5 y 6 de diciembre de 2013, ambas otorgadas ante don Pedro Aylwin
Valenzuela, notario público interino de la Vigésima Primera Notaría de Santiago,
cuyos título se encuentran inscritos a fojas 19.949 número 29.936 en el Registro
de Propiedad del año 2014 del Conservador de Bienes Raíces de Santiago.

Conforme al plano de loteo LB-031-A y sus modificaciones posteriores, entre ellas


la que consta del plano LB- 031-3 C aprobado mediante resolución sección tercera
número 033 de 7 de noviembre de 2012 de la Dirección de Obras de Lo
Barnechea, archivado en el Conservador de Bienes Raíces de Santiago con el
número 47.041 - C el 27 de noviembre de 2012, el Lote Tres quedó subdividido en
tres lotes, denominados lote número Tres A uno guión A guión uno, lote número
Tres B uno guión uno y lote número Tres A Dos guión A.

4
Conforme al permiso de edificación número 23/99 de 3 de febrero de 1999,
modificado por resoluciones 113/2005, 036/2008, 146/2012, 337/2012 y finalmente
por resoluciones sección 13 número 100 de 30 de abril de 2014, sección 13
número 242 de 13 de octubre de 2014 y sección 13 número 291 de 11 de
diciembre de 2014, todas de la Dirección de Obras Municipales de Lo Barnechea,
INMOBILIARIA VM S.A., en su calidad de continuadora legal de Inmobiliaria GPG
Dos S.A., encargó la construcción, mediante contrato de construcción a suma
alzada, de un condominio denominado "Parque Monasterio Il”, compuesto de dos
edificios, uno correspondiente al edificio número 7, que fue construido en el Lote
Tres A uno guión A guión uno ubicado en Avenida Valle del Monasterio número
2.222, y el otro correspondiente al edificio número 9, que fue construido en el lote
Tres B uno guión uno.

Supuestamente, el edificio número 9 se construiría con frente a Avenida Valle del


Monasterio número 2.118 pero, como se explicará, este lote no deslinda con la vía
pública, pues se interpone el lote Tres A uno guión A guión uno. Por su parte el
Lote tres A dos guión A se destinó en los planos de subdivisión a área verde
privada, aunque en los hechos cumple la función de ser antejardín.

La recepción de la urbanización consta de la resolución sección quinta número


006 de 31 de enero de 2001 de la Dirección de Obras de la Ilustre Municipalidad
de Lo Barnechea. Los edificios se encuentran recibidos municipalmente según
consta del certificado N° 281 de 11 de diciembre de 2014 de la Dirección de Obras
de la Ilustre Municipalidad de Lo Barnechea.

El reglamento de copropiedad es uno solo para los dos edificios y consta en la


escritura pública otorgada el 28 de mayo de 2014, en la notaría de Santiago de
don José Musalem Saffie. Se encuentra inscrito a fojas 36965 número 42243 del
Registro de Hipotecas del año 2014, del Conservador de Bienes Raíces de
Santiago.

5
Ambos edificios fueron acogidos a la Ley 19.537 sobre Copropiedad Inmobiliaria
en forma separada, según consta de los certificados números 001 (para el edificio
7) y 002 (para el edificio 9), ambos de fecha 2 de enero de 2015. Los planos de
copropiedad inmobiliaria se encuentran archivados en el Conservador de Bienes
Raíces de Santiago, con fecha 7 de enero de 2015, bajo los números 4772 y
4772, A a la E.

2) INACEPTABLES VÍNCULOS ENTRE LA INMOBILIARIA VENDEDORA,


LA CONSTRUCTORA, LA INSPECCIÓN TÉCNICA DE OBRAS Y SUS
REPRESENTANTES

Es necesario destacar los estrechos vínculos patrimoniales y personales que


existen entre algunas sociedades y personas que conforman el bloque de los
Demandados.

Tanto INMOBILIARIA VM S.A. como CONSTRUCTORA GCI S.A. son sociedades


relacionadas con la conocida empresa de servicios inmobiliarios “P&G Larraín
Propiedades”.

Son socios de la Inmobiliaria vendedora Inversiones Casa De Montt Limitada,


Inversiones Mar del Norte Limitada, Inmobiliaria L&L Limitada e Inversiones Los
Lagos S.A. Esta última tiene como socio mayoritario al profesional responsable de
la inspección técnica de obras, señor Ramón Coz Cañas, quien también participa,
a través de la misma sociedad, en la propiedad de la Constructora.

Los vínculos entre INMOBILIARIA VM S.A. y CONSTRUCTORA GCI S.A. son


evidentes porque el gerente general de la Constructora, don Jaime Eduardo Duch
Higginson1, es al mismo tiempo director de la Inmobiliaria vendedora2. Por su

1
Según escritura pública de 30 de agosto de 2013, inscrita en el Registro de Comercio a fs. 69.671
n° 45.935 de 2013.
2
Según escritura pública de 26 de diciembre de 2012, inscrita en el Registro de Comercio a fs.
91.647 n° 55.876 del año 2014.

6
parte, el gerente general de la Inmobiliaria, don Nicolás Duch León 3, es al mismo
tiempo director de la Constructora4.

Por otro lado, llama aun más la atención que el profesional responsable de la
inspección técnica de las obras del Condominio, señor Ramón Coz Cañas, junto
con ser gerente general de la empresa de inspección técnica5, es tanto accionista
de la Primera Vendedora, como de la Constructora6 y es también apoderado,
representante legal y director de ésta7. Lo anterior es sumamente grave, pues el
deber principal de todo ITO es controlar y fiscalizar la calidad de la ejecución de la
obra, tanto en cuanto el apego de ésta a los planos y diseños proyectados, como a
la calidad y resultado de los trabajos.

Según el artículo 1.1.2 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones


(“OGUC”), el «Inspector técnico» debe ser un “profesional competente,
independiente del constructor, que fiscaliza que las obras se ejecuten conforme
a las normas de construcción que le sean aplicables y al permiso de construcción
aprobado. Se entenderá también como tal, la persona jurídica en cuyo objeto
social esté comprendido el servicio de fiscalización de obras y que para estos
efectos actúe a través de un profesional competente.”8

La misma ordenanza reitera que “El inspector técnico será responsable de


fiscalizar que las obras se ejecuten conforme a las normas de construcción
aplicables en la materia y al permiso de construcción aprobado. Podrán ser
inspectores técnicos las personas naturales o jurídicas que presten el servicio de

3
Según escritura pública de 26 de diciembre de 2012, inscrita a fs. 91.647 n° 55.876 del año 2014.
4
Según escritura pública de 30 de agosto de 2013, inscrita en el Registro de Comercio a fs. 69.671
n° 45.935 de 2013.
5
Según escritura pública de 27 de febrero de 2013, inscrita en el Registro de Comercio a fs.
20.816 n° 13.695 de 2013.
6
Por medio de “Inversiones Los Lagos”.
7
Según consta en escritura pública de 30 de agosto de 2013, inscrita el Registro de Comercio a fs.
69.671 n° 45.935 de 2013.
8
DS. 47/1992, Fija nuevo texto de la ordenanza general de la Ley general de urbanismo y
construcciones, artículo 1.1.2. Definiciones (énfasis agregado).

7
fiscalización aludido en el inciso anterior, ejercido por o con profesionales
competentes, según el caso, independientes del constructor. Con todo, los
inspectores técnicos serán subsidiariamente responsables con el constructor de la
obra”9.

Por su parte, la LGUC reitera y detalla las obligaciones de todo ITO, en el mismo
tenor señalado por la OGUC.10

En el caso de autos, los vínculos personales y patrimoniales, así como el evidente


conflicto de interés que existía entre la Inmobiliaria, la Constructora y el ITO,
explican en buena medida los daños y defectos que ha presentado la obra;
conflicto de interés que además constituye una infracción evidente y grave a la
obligaciones legales del ITO.

Estos vínculos entre las personas demandadas justifican, además, la solidaridad


en el pago de las prestaciones exigidas mediante esta demanda, no sólo desde el
punto de vista legal, sino incluso desde el punto de vista de los principios
generales del derecho y de la razón natural.

3) LAS FALLAS Y DEFECTOS DE LAS CONSTRUCCIONES

Han transcurrido algo más de dos años desde la recepción de los edificios del
Condominio y en este corto lapso han surgido y continúan apareciendo un largo y

9
DS. 47/1992, artículo 1.2.8. (énfasis agregado).
10
Decreto N° 458/1976, Aprueba nueva ley general de urbanismo y construcciones, artículo
143, inc. 4 y 5: “El inspector técnico de obra (ITO) estará encargado de supervisar que la obra se
ejecute conforme a las normas de construcción aplicables a la ejecución de la obra, al permiso de
construcción aprobado y sus modificaciones. Durante la ejecución de la obra será responsable que
ésta cumpla con el proyecto de arquitectura; el proyecto de cálculo estructural; y los proyectos de
especialidades; incluidos los planos y especificaciones técnicas correspondientes, debiendo para
ello, registrar en el Libro de Obras la supervisión de las partidas que determinen la Ordenanza
General y las respectivas especificaciones técnicas. Asimismo, el inspector técnico de obra deberá
supervisar oportunamente el cumplimiento de las medidas de gestión y de control de la calidad.
Para cumplir su labor, el inspector técnico de obra estará facultado para requerir tomas de
muestras y demoliciones parciales.
El inspector técnico de obra (ITO) que incumpla sus funciones de supervisión, será
subsidiariamente responsable con el constructor, por los daños o perjuicios producidos por fallas o
defectos en la construcción derivados del incumplimiento de tales funciones.”

8
grave número de fallas y defectos, que permiten hacer efectiva de modo claro la
responsabilidad prevista en los artículos 18 y 19 de la LGUC.

La manifestación de las fallas y defectos es tan seria que permite concluir que el
diseño, la ejecución y la inspección técnica de las obras han sido mal hechos,
descuidados, pobres, contrarios a las normas técnicas y a la lex artis y, por cierto,
muy por debajo del estándar exigible para condominios de alto nivel, atendido el
precio pagado.

A continuación explicamos las fallas y defectos de las construcciones detectados


hasta ahora, que se desglosan en (i) fallas y defectos de diseño y/o constructivos
presentes de las unidades de los demandantes y en los bienes comunes que
afectan a las unidades de los demandantes; (ii) fallas y defectos de diseño que
afectan las características reales de los edificios y departamentos y que presentan
diferencias respecto de las condiciones ofrecidas en la publicidad.

3.1) FALLAS EN LAS UNIDADES DE LOS DEMANDANTES Y EN LOS BIENES


COMUNES

Las fallas y defectos más significativos de las unidades de los demandantes son
problemas de aislación, filtraciones y humedades, provocados en lo sustancial por
los defectos en la ejecución. Hay daños por mala la calidad de las terminaciones
que se manifiestan en ventanas y puertas descuadradas, revestimientos de mala
calidad, filtraciones abundantes, entre otros.

De otro lado, mis representados ha tomado conocimiento del informe preparado


por la Dirección de Investigación Científica y Tecnológica de la Universidad
Católica (DICTUC), denominado “Informe Técnico”, titulado “Evaluación Técnica y
Normativa del Condominio Parque Monasterio II”, informe N° 1.409.521, de fecha
23 de mayo de 2017, el cual concluye que los bienes comunes de dominio
exclusivo del Condominio Parque Monasterio II tienen fallas, errores y deficiencias
muy graves, tanto de diseño como de ejecución, normativos y constructivos y,
además, evidencias de publicidad engañosa.

9
En efecto, el documento referido incluye un detallado estudio de todas las
instalaciones que se encuentran en el condominio en cuestión y sus conclusiones
han sido decisivas para tomar la decisión de demandar. En concreto, los
resultados investigativos más impactantes a la hora de conocer este informe,
fueron los siguientes:

i) No se ejecutaron las obras de contención del talud poniente, al costado del


edificio 9, indicadas en el Informe de Mecánica de Suelos, lo que constituye una
falla muy grave.
ii) Existe una falla general en la impermeabilización de losas y muros,
conjuntamente con la ejecución fuera de estándar del proyecto de aguas lluvia, lo
que causa grave daño a departamentos y subterráneos y está degradando la
estructura de los edificios.
iii) Las reparaciones de las fallas y defectos referidos implican labores
mayores, largas y costosas.
iv) Hay un grupo de observaciones muy graves también, que tienen que ver
con la seguridad de las instalaciones y servicios, en especial eléctricas y
sanitarias.

Lo expuesto en el informe realizado por el DICTUC es contundente y, unido a


otros informes preparados por los arquitectos Gonzalo Krebs y David Tirapegui,
han convencido a mis representados de demandar individualmente, pues tales
informes provienen de terceros imparciales y de mucho prestigio.

Debemos hacer presente que, luego de las intensas lluvias de los días 16 y 17 de
junio pasado, volvieron a manifestarse las graves fallas y defectos constructivos
en los bienes comunes, en especial las filtraciones de subterráneos y
departamentos. De todo esto da cuenta el acta notarial que se acompaña.

En definitiva, las fallas y defectos en los bienes comunes afectan gravemente al


valor de las unidades y departamentos del condominio, pues están
inseparablemente unidos, de conformidad con la Ley de Copropiedad Inmobiliaria.

10
Estimamos que el perjuicio que ha sufrido doña Claudia Grossetete por esta causa
no es inferior a 1.000 unidades de fomento y que el perjuicio que han sufrido en
conjunto los señores Berroeta y Araño no es inferior a 1.000 unidades de fomento.

3.2) CONDOMINIO Y DEPARTAMENTOS DISEÑADOS Y PUBLICITADOS


CON CARACTERÍSTICAS QUE EN REALIDAD NO TENÍAN

La responsabilidad del artículo 18 de la LGUC comprende también los errores de


diseño y las diferencias que pueda haber entre las condiciones ofrecidas en la
publicidad con la realidad encontrada en los inmuebles.

El caso es que las unidades y bienes comunes del Condominio Parque


Monasterio II tienen una serie de fallas o defectos de diseño que constituyen,
además, diferencias entre las condiciones ofrecidas y la realidad, según se explica
a continuación.

3.2.1) Los departamentos de mis representados no son posibles de ampliar

Todos los departamentos del Condominio Valle Monasterio II se vendieron por


parte del Propietario primer vendedor y sus representantes legales, con la
posibilidad de poder ampliarse de un modo muy considerable, a saber, 29,7
metros cuadrados para las unidades tipo A (28 departamentos) y 14,124 metros
cuadrados para las unidades tipo B (28 departamentos).

La posibilidad de ampliar los departamentos no sólo se informó por medio de los


folletos publicitarios, del personal de venta de la Inmobiliaria y de la página de
internet del proyecto, sino que incluso el diseño mismo y las características del
espacio ampliable estaban concebidos para que el interesado se convenciera de
que el ejercicio de la ampliación era muy simple.

En los hechos, la ampliabilidad se expresaba en la existencia de un recinto que


contaba con todas la características propias de una sala o habitación –incluso

11
contaba con calefacción por losa radiante–, salvo por la presencia de un vano sin
ventanal. Naturalmente a los adquirentes de los departamentos les pareció una
gran oportunidad adquirir una vivienda de 140 metros cuadrados, pero que
fácilmente –poniendo un ventanal en el vano señalado– y de modo económico
podrían ampliarse significativamente. He aquí una grave responsabilidad de los
arquitectos, quienes diseñaron un recinto que llamaron terraza, pero que en los
hechos estaba destinado desde el comienzo a ser un reciento interior.

Ha sido una grave, desagradable y perjudicial sorpresa para los demandantes


descubrir que a este respecto han sido engañados, tanto por las condiciones de
publicidad como por el diseño del departamento, el que no es posible de ampliar
siquiera en un metro cuadrado. La Dirección de Obras Municipales jamás permitirá
la ampliación legal de estas unidades. La razón es que el volumen que tienen los
departamentos es el máximo posible de acuerdo a la norma aplicable. Esta
situación era conocida o debiera haber sido conocida por los profesionales
responsables de esta edificación.

Estimamos que esta circunstancia ha significado un daño no inferior a UF 2.000


para la demandante Grossetete y de UF 2.000 en conjunto para los demandantes
Berroeta y Arraño.

3.2.2) Piscina de menor extensión que la ofrecida en las condiciones de


venta

Como se explicará, la piscina se diseñó y ejecutó enteramente en el terreno que


pertenece al edificio 7, de Avenida Valle del Monasterio 2222. Por tanto, los
profesionales que concibieron el proyecto sabían o debían saber que los
copropietarios del edificio 9 no tienen derecho de dominio sobre la piscina. Desde
luego esto es un grave defecto que además contradice las condiciones de
publicidad ofrecidas.

Pero eso no es todo: el caso es que al momento de venderse los departamentos,


se ofreció una piscina semi-olímpica de 25 metros y la realidad es que tiene sólo

12
13 si se suma la extensión de la piscina de niños, situación que no es posible de
remediar, pues la piscina no se puede ampliar. Sólo es posible hacerla de nuevo.
Es este otro defecto grave.

Estimamos que esta circunstancia ha significado un daño no inferior a UF 200


para la demandante Grossetete y de UF 200 en conjunto para los demandantes
Berroeta y Arraño.

3.2.3) Diferencias entre otras características del condominio según


publicidad y condiciones reales

Es necesario resaltar algunas particularidades muy llamativas y sorprendentes de


este condominio, pero muy distintas a las ofrecidas en las condiciones de
publicidad.

Como se ha explicado, ambos edificios, construidos en terrenos diferentes, están


amparados en un mismo permiso de construcción, el que fue modificado en
diversas ocasiones. Existe también una sola recepción municipal tanto de la
urbanización como de la edificación, y un solo reglamento de copropiedad,
redactado por la Inmobiliaria vendedora, que establece una sola administración
(administrador, comité de administración y asamblea de copropietarios) para
ambos edificios.

Según las condiciones de diseño y de publicidad, el acceso a los edificios es por


Avenida Valle del Monasterio 2222 y Avenida Valle del Monasterio 2118 para el
edificio 9. Pero en realidad hay una sola entrada, aunque tiene doble numeración:
Avenida Valle del Monasterio 2222 y 2118. De hecho, el lote 3 B uno-uno, donde
se ha construido el edificio 9, no tiene acceso a la vía pública por terreno propio,
pues se le interpone enteramente el lote 3 A uno A uno, donde se ha construido el
edificio 7.

Las condiciones de publicidad también referían un condominio, de dos edificios


idénticos, los cuales compartían una serie de bienes comunes, como una piscina

13
semi olímpica de 25 metros, jardines o parques de 12.000 metros cuadrados,
equipamientos y otros; todo esto a sabiendas de los profesionales responsables
de que en realidad cada edificio se iba a construir en terrenos diferentes y que en
realidad no tendrían prácticamente nada en común, al menos desde el punto de
vista legal.

En la realidad, ambos edificios fueron acogidos a la Ley 19.537, sobre


Copropiedad Inmobiliaria, en forma separada. Los planos de copropiedad
inmobiliaria, preparados por los arquitectos responsables, también son separados
y se encuentran archivados en el Conservador de Bienes Raíces de Santiago bajo
los números 4772, A y B respecto del edificio 7, y 4772-C, D y E, respecto del
edificio 9. Sin embargo, el condominio fue diseñado, luce, funciona y fue
comercializado y es administrado como uno solo, del cual forman parte los
edificios 7 y 9.

Además, en el diseño y en los hechos ambos edificios comparten jardines,


portería, piscina, quinchos, elementos de infraestructura sanitaria, eléctrica,
generadores, equipos, bombas, cierros y muchos otros elementos o
infraestructura, pero como no comparten inmuebles en común, todos esos bienes
pertenecen a los copropietarios de los edificios donde están ubicados. De ello
podemos extraer algunas consecuencias importantes: i) uno de los dos edificios
no tiene propiedad sobre el acceso y debe transitar por terreno ajeno antes de
entrar al bien común sobre el cual se construyó; ii) la portería está enteramente
en el terreno del edificio 7; iii) el parque no es común, sino que pertenece a uno u
otro edificios según deslindes prediales del plano de subdivisión antes referido. La
porción del parque que pertenece al edificio 9 es bastante superior a la porción del
parque que pertenece al edificio 7 y en todo caso, a causa de lo referido dicho
parque no tiene ni remotamente 12.000 m2. iv) conforme a los planos la piscina
pertenece totalmente al edificio 7, porque está construida enteramente en el lote 3
A uno- A uno y, por ende, no es bien común del otro edificio.

14
La inmobiliaria vendedora intentó abordar todas estas situaciones por la vía de
una serie de servidumbres, todas ineficaces o nulas como se acreditará en su
momento.

Naturalmente, todo esto constituye un defecto grave que debe ser compensado.

Es necesario aclarar que todos los planos de subdivisión y diseño de las


características del Condominio fueron preparados y/o firmados por los arquitectos
responsables incluidos en la nómina a que se refiere el artículo 18 de la LGUC.
Por tanto son ellos, junto con la Inmobiliaria vendedora, los responsables de estas
marcadas diferencias entre las condiciones publicitarias y la realidad.

Estimamos que esta circunstancia ha significado un daño no inferior a UF 1.000


para la demandante Grossetete y de UF 1.000 en conjunto para los demandantes
Berroeta y Arraño.

4) LOS DAÑOS MORALES Y OTROS DAÑOS

La LGUC dispone “Las indemnizaciones podrán extenderse al lucro cesante y al


daño moral.

Estos daños se reclamarán también en la oportunidad procesal correspondiente,


que se indicará más adelante.

5) FUNDAMENTOS DE DERECHO

5.1) LA RESPONSABILIDAD DE LOS DEMANDADOS

Las personas naturales y jurídicas demandadas en autos son las que se indican
en la nómina que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 18 de la LGUC,
se insertó normalmente en la cláusula trigésimo de cada una de las escrituras de
compraventas.

15
Corresponde referirse a la responsabilidad de cada uno de los Demandados en
estos autos.

5.1.1) La responsabilidad de la Inmobiliaria vendedora

El artículo 18 de la LGUC establece responsabilidades objetivas en caso de fallas


y defectos en la construcción. Ello significa que basta acreditar la existencia de la
falla o defecto para que se pueda exigir a los profesionales que la ley
responsabiliza, el pago de todos los perjuicios, incluyendo los morales, que pueda
sufrir el propietario de una vivienda con fallas y defectos.

Conforme a lo dispuesto en la ley, el propietario primer vendedor es


solidariamente responsable de la totalidad de los perjuicios por las fallas y
defectos referidos en el capítulo 3) de este escrito.

5.1.2) Responsabilidad de los constructores

Asimismo, la ley señala que la empresa constructora es responsable por todas


las fallas, errores o defectos en la construcción, incluyendo las obras ejecutadas
por subcontratistas y el uso de materiales o insumos defectuosos. Dada la
cantidad de defectos constructivos que han presentado las unidades y bienes
comunes del Condominio, la responsabilidad del constructor es evidente. Dicha
responsabilidad alcanza en iguales términos a la persona natural que actuó por
ella como profesional responsable, tratándose en el caso sublite de don Cristóbal
Duch León, quien fue sindicado como tal en las escritura públicas de compraventa
por la inmobiliaria vendedora.

Cabe recordar lo dispuesto en el inciso sexto del artículo 18 de la LGUC:


“Respecto de las responsabilidades, daños y perjuicios a que se refiere este
artículo, las personas jurídicas serán solidariamente responsables con el
profesional competente que actúe por ellas como arquitecto, ingeniero civil,
ingeniero constructor o constructor civil, los que deberán individualizarse en el
respectivo permiso de construcción." Así las cosas, la Constructora y sus

16
profesionales responsables deben responder de todos los daños salvo los
referidos en el capítulo 3.2).

5.1.3) Responsabilidad del ITO

Según el referido artículo 18 de la LGUC, el inspector técnico de obra es


responsable de supervisar que las obras se ejecuten conforme a las normas de
construcción aplicables en la materia y al permiso de construcción aprobado y sus
modificaciones, así como al proyecto de arquitectura correspondiente, el proyecto
de cálculo estructural y su memoria, y los proyectos de especialidades, incluidos
los planos y especificaciones técnicas correspondientes. De otro lado, según
señala el artículo 1.2.8 de la OGUC, el ITO es responsable de “fiscalizar que las
obras se ejecuten conforme a las normas de construcción aplicables en la
materia y al permiso de construcción aprobado” (énfasis agregado). Agrega el
inciso penúltimo del artículo 143 de la LGUC, que “El inspector técnico de obra
(ITO) que incumpla sus funciones de supervisión, será subsidiariamente
responsable con el constructor, por los daños o perjuicios producidos por fallas o
defectos en la construcción derivados del incumplimiento de tales funciones.”
Dicha responsabilidad alcanza en iguales términos a la persona natural que actuó
por ella como profesional responsable, tratándose en el caso sublite del ingeniero
civil don Ramón Coz Cañas, todo de acuerdo a lo dispuesto en el inciso sexto del
artículo 18 de la LGUC ya citado.

Es evidente que la supervisión del ITO falló lastimosamente desde el momento


que la construcción resultó tan mal ejecutada. Además, el conflicto de intereses
evidente del ITO, al participar tanto en la propiedad de la Constructora como de la
Inmobiliaria vendedora, no sólo le restó la independencia debida, sino además
hizo que actuara en contra de la norma vigente, a saber, los artículos 1.1.2 y 1.2.8
de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones. Así las cosas, “Coz y
Compañía S.A.” y don Ramón Coz Cañas deben responder solidariamente entre
sí, de todos los daños de que responde la Constructora y sus profesionales
responsables, referidos en los capítulos 3.1), pero en subsidio de éstos.

17
5.1.4) Responsabilidad de los arquitectos

Según el artículo 18 de la LGUC, el arquitecto que realice el proyecto de


arquitectura será responsable de cumplir con todas las normas legales y
reglamentarias aplicables a dicho proyecto, y por los errores en que haya incurrido
en el ejercicio de sus funciones, si de éstos se han derivado daños o perjuicios.
Los hechos referidos en el capítulo 3.2) de este escrito dan cuenta de evidentes
errores de diseño. Dicha responsabilidad alcanza en iguales términos a la o las
personas naturales que actuaron por ella como profesional responsable,
tratándose en el caso sublite de los arquitectos don Felipe Ruiz-Tagle Correa y
don Hugo Vicuña Vicuña, todo de acuerdo a lo dispuesto en el inciso sexto del
artículo 18 de la LGUC. De este modo, los señalados en este párrafo responden
de todos los daños referidos en el capítulo 3.2) de la presente demanda.

5.2) ALCANCE DE LA RESPONSABILIDAD DE LOS DEMANDADOS

El artículo 18 de la LGUC señala en lo que interesa que “el propietario primer


vendedor de una construcción será responsable por todos los daños y
perjuicios que provengan de fallas o defectos en ella, sea durante su ejecución
o después de terminada” (énfasis agregado).

Al respecto, el profesor Hernán CORRAL indica que:


"frente al perjudicado el principal responsable es el propietario ’primer
vendedor’ de una construcción, que responde por todos los daños y
perjuicios que provengan de fallas o defectos en ella, sea durante su
ejecución o después de terminada. Se trata de una responsabilidad
objetiva, aunque presupone la prueba de la falla o defecto de construcción y
la existencia del perjuicio".11

11
CORRAL TALCIANI, Hernán, Lecciones de Responsabilidad Civil Extracontractual (1ª edición,
Santiago, Editorial Jurídica de Chile, 2004), p. 268.

18
Tal interpretación de la norma ha sido recogida por la jurisprudencia, en particular
por la Excma. Corte Suprema, como en la causa rol n° 3551-2013, en que se citó
al autor recién mencionado y además se señaló que el:
“primer vendedor está vinculado pasivamente a todos los daños y
perjuicios, cualquiera sea su causa u origen, que deriven de la edificación
de la cual fue su dueño y primer vendedor. Esta obligación a la deuda, de la
cual no puede desprenderse, hace que la obligación adquiera el carácter
de solidaria con el proyectista y con el constructor, lo que se ve
reforzado con el hecho de otorgar acción de reembolso al constructor
primer vendedor, y con lo que dispone el inciso cuarto del artículo 18 de la
Ley General de Urbanismo y Construcciones”.12

Otra sentencia de la Excma. Corte Suprema señala que:


“de las obligaciones indicadas el primer vendedor no puede excusarse,
como tampoco pedir su división, pues está llamado directa y principalmente
a satisfacer los daños y perjuicios. Se encuentra así en la necesidad jurídica
de responder a las pretensiones que se formulen en tal sentido, como de
reparar los perjuicios que se hayan irrogado a los adquirentes de las
edificaciones”.13

Asimismo, indica el artículo 18 de la LGUC que:


“respecto de las responsabilidades, daños y perjuicios a que se refiere este
artículo, las personas jurídicas serán solidariamente responsables con el
profesional competente que actúe por ellas como arquitecto, ingeniero civil,
ingeniero constructor o constructor civil, los que deberán individualizarse en el
respectivo permiso de construcción” (énfasis agregado).

La ley establece una verdadera solidaridad entre los obligados a la reparación de


los perjuicios sufridos por hechos enmarcados en lo descrito por el artículo 18 de
la LGUC, lo que es del todo lógico considerando dos de los fines principales que

12
Excma. Corte Suprema, Rol 3551-2013 (24 de octubre de 2013): Inmobiliaria Río Huequén
Limitada y otro con González Sazo Marcelo Antonio y otros (énfasis agregado).
13
Excma. Corte Suprema, Rol 7260-2012 (8 de octubre de 2013): Becza Gestión S.A. con
Inmobiliaria Luis Carrera Uno S.A. y otro.

19
se tuvieron a la vista al establecer el régimen de responsabilidad especial que
prevé esa norma, a saber:
A) Incentivar el desarrollo del mercado inmobiliario, en particular la compra de
bienes raíces, asegurando a los compradores un régimen favorable, de
responsabilidad objetiva y con un procedimiento judicial breve y
concentrado en caso que exista cualquier falla o defecto perjudicial relativo
a la edificación; y

B) En palabras del profesor CORRAL, liberar al perjudicado “de la labor de


identificar cuál de todos los intervinientes en el proceso es el que con su
actividad permitió el surgimiento del daño, o en su caso de tener que
demandarlos a todos, unos en subsidio de los otros”.14 Si bien tal afirmación
se hace en el apartado referido a la responsabilidad del propietario primer
vendedor, igual comentario puede hacerse respecto de la responsabilidad
solidaria que cabe respecto del constructor, el ITO y el arquitecto, sea éstos
personas naturales o jurídicas; solidaridad también reconocida por el mismo
autor.15

Habiendo una verdadera solidaridad entre los obligados a la reparación de los


perjuicios, resulta que la acción de autos puede interponerse en contra de
cualquiera y cada uno de ellos, por el total de la obligación. Este carácter solidario
de la obligación ha sido reconocido por la Excma. Corte Suprema, por ejemplo en
la causa Rol N° 4727-2007, que juzgó entre otras cosas que la interrupción de la
prescripción que operó en contra del propietario primer vendedor, tuvo lugar
también en contra del constructor, figura propia de las obligaciones solidarias
establecida en el artículo 2519 del Código Civil. 16

14
CORRAL TALCIANI, Hernán, Responsabilidad Civil Extracontractual en la Construcción, en Gaceta
Jurídica 223 (1999), p. 3. En el mismo sentido, FIGUEROA VALDÉS, Juan Eduardo, La
Responsabilidad Civil de las inmobiliarias y las constructoras frente a la Ley de Urbanismo y
Construcciones por daños causados en terremoto, en Gráfica Metropolitana (2012), disponible en
[Link]
Articulo_La_responsabilidad_de_las_Inmob_y_las_Constructoras.pdf [acceso 10.08.2016].
15
CORRAL TALCIANI, Hernán, cit. Responsabilidad Civil Extracontractual en la Construcción…, pp. 4-
6.
16
Excma. Corte Suprema, Rol 4727-2007 (29 de octubre de 2008): Lazcani Solar, Fuad Elías c/
Inmobiliaria Fourcade S.A.

20
5.3) LA RESPONSABILIDAD ES OBJETIVA

Conforme el claro tenor literal del artículo 18 de la LGUC, la responsabilidad por


las fallas y defectos en las construcciones es de carácter objetiva.

La historia del establecimiento del artículo referido en el Congreso Nacional


confirma lo anterior, en que por ejemplo se afirmó que:
“En concreto, (…) una de las piedras angulares del proyecto, tal cual lo
conocemos en este momento, está en el artículo 18, que en su inciso
primero consagra una responsabilidad objetiva, la cual fue discutida en
general y ha tenido por fundamento la situación que se ha venido creando a
raíz de una cantidad de denuncias por los problemas que los beneficiarios
han sufrido por la mala calidad de sus viviendas sociales”.17

También la doctrina ha precisado que la responsabilidad no sólo es solidaria, sino


además objetiva. Así, por ejemplo, lo han señalado los profesores FIGUEROA
VALDÉS,18 ABELIUK19 y CORRAL. Para este último:
“la historia de la ley de los artículos 18 y 19 y su finalidad, inducen a
rectificar la poco técnica formulación, y a sostener que existirá
responsabilidad objetiva, al menos tratándose del propietario primer
vendedor y, limitadamente en relación con las fallas, errores o defectos en
la construcción, respecto del empresario constructor”. A ello, agrega que la
inclusión general de las palabras “fallas” y “defectos” induce también a
pensar de igual forma.20

17
Cámara de Diputados. Legislatura 328. Sesión 24. 17 de mayo, 1994. Discusión particular
(énfasis agregado).
18
FIGUEROA VALDÉS, Juan Eduardo, ob. cit., p. 4.
19
ABELIUK M., René, ob. cit., pp. 264-265.
20
CORRAL TALCIANI, Hernán, cit. Responsabilidad Civil Extracontractual en la Construcción…, pp. 8,
11.

21
El mismo autor, en un artículo más reciente, reitera que al menos existe
responsabilidad objetiva respecto del propietario primer vendedor y el
constructor.21

Sin perjuicio de lo anterior, si SS. estimase que respecto de uno o más de los
demandados es necesaria la concurrencia de un factor subjetivo de atribución
para configurar su responsabilidad, debe igualmente entenderse, por lo ya
señalado, que el actuar de todos y cada uno de los Demandados ha sido a lo
menos culpable.

5.4) EL CONCEPTO DE FALLAS O DEFECTOS ESTABLECIDO EN LA LGUC


ES AMPLIO

El inciso penúltimo del mismo artículo 18 de la LGUC, luego de señalar los plazos
de prescripción para ejercer acciones derivadas de daños causados por fallas o
defectos que afecten la estructura soportante del edificio, las relativas a elementos
constructivos o de las instalaciones y las relativas a elementos de terminaciones o
acabados, indica que:
“en los casos de fallas o defectos no incorporados expresamente en los
numerales anteriores o que no sean asimilables o equivalentes a los
mencionados en éstos, las acciones prescribirán en el plazo de cinco años”.

Con esto la ley amplía la gama de defectos o fallas cuya indemnización puede
alegarse; y esa definición que da la ley comprende todos los daños alegados en la
presente demanda y que no puedan clasificarse dentro de las categorías rígidas
iniciales que da la ley, como por ejemplo el hecho que la Inmobiliaria haya incluido
en la publicidad relativa al proyecto atingente a estos autos, la posibilidad de
ampliar los departamentos, cuestión que, según se explicó en este escrito, es
legalmente imposible de realizar. Por lo demás, debe entenderse que tal cuestión

21
Corral Talciani, Hernán, Responsabilidad Civil en la construcción de viviendas. Reflexiones sobre
los regímenes legales aplicables a los daños provocados por el terremoto del 27 de febrero de
2010, elaboración de la charla ofrecida en el Auditorio del Colegio de Abogados de Chile, en un
ciclo especial de conferencias relativas a la catástrofe del 27 de febrero de 2010, realizada el 17 de
marzo del año 2010, disponible en [Link] [acceso
10.08.2016], p. 4 (énfasis agregado).

22
queda incorporada al ámbito de la LGUC y dentro de la competencia de US. en el
presente juicio, por lo preceptuado en el actual inciso séptimo del artículo 18 de la
LGUC, que señala que:
“Las condiciones ofrecidas en la publicidad se entenderán incorporadas al
contrato de compraventa”.

En este sentido, la Excma. Corte Suprema ha señalado que:


“el artículo 18 de la citada Ley establece en forma específica tres tipos de
defectos a los cuales les asigna plazos de prescripción diversos, según
sean de índole estructurales, constructivos o relativos a terminaciones. Sin
embargo, en el inciso penúltimo del citado precepto se expresa que ‘En los
casos de fallas o defectos no incorporados expresamente en los numerales
anteriores o que no sean asimilables o equivalentes a los mencionados en
éstos, las acciones prescribirán en el plazo de cinco años’. Es decir, el
legislador contempló no sólo los defectos estructurales, constructivos
de terminaciones, sino que en términos amplios se aludió a defectos en
la obra que pueden generar responsabilidad”.22

La doctrina así también lo ha entendido. Por ejemplo, FIGUEROA VALDÉS señala


que:
“En nuestra opinión, la expresión ‘vicios de la construcción’ debe ser
tomada en sentido amplio, lo que significa que comprende todas las faltas
cometidas en la ejecución material de la obra, y que pueden ser de muy
diversa naturaleza, al igual que los vicios materiales como los del suelo”,23
para luego precisar respecto del proyecto que forma parte de la
construcción de la obra, que “los errores del proyecto pueden tener distinto
origen, como por ejemplo vicios de diseño o de concepción, proyecto
contrario al encargo profesional, al destino y naturaleza de la obra;
contrario a las leyes o disposiciones generales o normas urbanísticas
aplicables; vicios técnicos de proyección […]; proyecto confeccionado sin

22
Excma. Corte Suprema, Rol 21908-2014 (3 de junio de 2015): Ana María Zaror Morales con
Inmobiliaria Matter Limitada y otra (énfasis agregado).
23
Figueroa Valdés, Juan Eduardo, ob. cit., p. 5 (énfasis agregado).

23
tener presente las proporciones y resistencias de los materiales empleados,
o con errores de cálculo o medida […]; proyecto elaborado sin tener en
cuenta las condiciones climatológicas o geográficas del lugar […]; defectos
de proyecto consistentes en seleccionar material y elementos constructivos
inadecuados para las específicas funciones que se destinen o de una
calidad inapropiada”.24

En la misma línea, BARROS BOURIE ha señalado que el artículo 18 de la LGUC se


puede aplicar a diversos tipos de daños, pues:
“La norma contenida en el artículo 18 de la Ley de Urbanismo y
Construcciones, que es atingente a cualesquiera defectos del edificio, a
diferencia de las normas del Código Civil, que sólo tienen en cuenta la
ruina, trata conjuntamente los deberes que tienen los constructores y
profesionales respecto de quien los ha contratado, así como los que la ley
impone a favor de los subadquirentes u otros terceros. Para completar el
círculo de responsables, se agrega una responsabilidad estricta calificada
del primer propietario que permite articular un centro de imputación de
responsabilidad para estas múltiples relaciones contractuales y
25
extracontractuales".

Los tribunales superiores de justicia han establecido que no es necesario que


estos daños tengan que ver directa o estrictamente con el proceso de construcción
del edificio. Así, por ejemplo, se ha pronunciado la Iltma. Corte de Apelaciones de
Antofagasta, en causa Rol 738-201326 (que recoge la cita del autor recién
transcrita); y también la Excma. Corte Suprema en la causa Rol 2096-200927, en la
cual se condenó a indemnizar daños producidos por una obra de retiro de

24
Ibíd., p. 7 (énfasis agregado).
25
BARROS BOURIE, Enrique, Tratado de Responsabilidad Extracontractual, (1ª edición, Santiago,
Editorial Jurídica de Chile, 2010), p. 771 (énfasis agregado).
26
Iltma. Corte de Apelaciones de Antofagasta, Rol 738-2013 (24 de marzo de 2014): Lucero Araya
Marcos con Constructora Del Pozo.
27
Excma. Corte Suprema, Rol 2096-2009 (31 de diciembre de 2010): Katherine Sifri Abumohor con
Inmobiliaria San Francisco S.A.

24
publicidad desde el techo de un edificio, así como en la causa Rol 21908-201428
ya citado, que se pronuncia acerca de los daños producidos por un socavón en el
terreno de un edificio.

También se pronuncia la Excma. Corte Suprema sobre este asunto en causa Rol
N° 675-2010,29 caso que por lo demás es muy parecido a la parte de esta
demanda relativa al problema de la imposibilidad de ampliar en los términos
señalados por la publicidad de la inmobiliaria, y en la cual se decidió que:
“el inciso 5° del artículo 18 de la Ley General de Urbanismo y
Construcciones señala que ‘Las condiciones ofrecidas en la publicidad se
entenderán incorporadas al contrato de compraventa’. Así, la demandada,
como vendedora, estaba obligada a entregar a la demandante el
departamento 302 aludido en la extensión estipulada, esto es, un total de
128,38 metros cuadrados, pues eso era lo que rezaba el contrato, de
acuerdo a la norma legal recién citada. Y el departamento 302 sólo tenía
118,71 metros cuadrados en total, lo que es reconocido por Inversiones e
Inmobiliaria […]”. Más adelante, en el mismo fallo se señaló que “entonces,
la solución al conflicto parece evidente: si se ha entregado una cosa con
menos cabida que la ofrecida, y por tratarse de un predio urbano no tiene
aplicación lo que señala el artículo 1833 del Código Civil, debe acogerse la
demanda y rebajarse el precio en forma proporcional a los metros que
faltan. Así, si se pagó la suma equivalente a 3.497,2800 unidades de
fomento por un departamento supuestamente de 128,38 metros, ello implica
un valor de 27,24 unidades de fomento el metro cuadrado, lo que
multiplicado por los metros que faltan, esto es, 9,67, hace un total de 263,42
unidades de fomento, que la demandada deberá pagar a la actora, más
intereses corrientes para operaciones reajustables desde la fecha de
ejecutoriada esta sentencia y hasta el pago efectivo”.

28
Excma. Corte Suprema, Rol 21908-2014 (3 de junio de 2015): Ana María Zaror Morales con
Inmobiliaria Matter Limitada y otra.
29
Excma. Corte Suprema, Rol 675-2010 (3 de marzo de 2011): Muñoz Carvajal Carmen con
Inversiones e Inmobiliaria Las Nieves S.A.

25
Como el fallo recién transcrito señaló y ya se ha adelantado, el actual inciso
séptimo del artículo 18 de la LGUC señala que: “Las condiciones ofrecidas en la
publicidad se entenderán incorporadas al contrato de compraventa”, de lo cual se
sigue que lo razonado en el punto anterior cobra aún más fuerza y, respecto a la
parte de la demanda relativa a las condiciones de ampliación de los
departamentos según se informaba en la publicidad, los Demandantes están
igualmente legitimados para demandar en el presente procedimiento el perjuicio
derivado de la circunstancia de no poderse finalmente ampliar los departamentos
en los términos señalados.

Lo anterior más aún si se tiene presente lo ya señalado respecto de la amplitud


con que debe ser interpretado el término “vicios de la construcción”, lo que incluye
en él el hecho de que el proyecto sea contrario a las leyes y disposiciones
generales o normas urbanísticas aplicables.

POR TANTO, y de acuerdo a lo expuesto en los artículos 18 y 19 de la Ley


General de Urbanismo y Construcciones, y demás normas legales aplicables,

RUEGO A US.: Tener por interpuesta demanda de indemnización de perjuicios en


procedimiento sumario en contra de “INMOBILIARIA VM S.A.”, legalmente
representada por don Nicolás Duch León y don Gerardo Larraín Sartorius; en
contra de CRISTÓBAL DUCH LEÓN, por sí y en representación de
“CONSTRUCTORA GCI S.A.”; en contra de don RAMÓN COZ CAÑAS, por sí y en
representación de “COZ Y COMPAÑÍA S.A.”; y en contra de FELIPE RUIZ TAGLE
CORREA y de HUGO VICUÑA VICUÑA, ambos por sí y en representación de
“RUÍZ TAGLE VICUÑA ARQUITECTOS LIMITADA”, todos ya individualizados,
acogerla en todas sus partes y declarar:

Uno) Que los demandados son responsables por las fallas y defectos en las
construcciones de las unidades y bienes comunes de mis representados,
conforme a lo dispuesto en los artículos 18 y 19 de la Ley General de Urbanismo y
Construcciones.

26
Dos) Que se condena a “Inmobiliaria VM S.A.”, como propietario primer vendedor;
“Constructora GCI S.A.”, como constructora; don Cristóbal Duch León como
profesional responsable de la construcción; “Ruíz Tagle Vicuña Arquitectos
Limitada”, como responsable del diseño; y Felipe Ruiz Tagle Correa y Hugo
Vicuña Vicuña, como profesionales arquitectos responsables del diseño; a pagar
en forma solidaria, a mis representados la totalidad de la indemnización por las
fallas y defectos en los bienes de su dominio exclusivo, por errores de diseños y
constructivos, referidos en el capítulo 3.1), por el monto de 1.000 unidades de
fomento para la demandante Grossetete y de UF 1.000 en conjunto para los
demandantes Berroeta y Arraño, o bien por el monto superior o inferior que el
S.J.L. determine.

Tres) Que se condena a “Inmobiliaria VM S.A.”, como propietario primer vendedor;


“Ruíz Tagle Vicuña Arquitectos Limitada”, como responsable del diseño; Felipe
Ruiz Tagle Correa y Hugo Vicuña Vicuña, como profesionales arquitectos
responsables del diseño; a pagar en forma solidaria, a mis representados la
totalidad de la indemnización por las fallas y defectos en los bienes de su dominio
exclusivo, referidos en el capítulo 3.2). Estimamos que esta circunstancia ha
significado un daño no inferior a UF 3.200 para la demandante Grossetete y de UF
3.200 en conjunto para los demandantes Berroeta y Arraño, o bien por el monto
superior o inferior que el S.J.L. determine.

Cuatro) Que “Coz y Compañía Limitada”, como inspector técnico de obras y


Ramón Coz Cañas, como profesional responsable de la inspección técnica de
obras, solidariamente entre sí, a pagar, en subsidio de “Inmobiliaria VM S.A.”, de
“Constructora GCI S.A.” y de don Cristóbal Duch León, todas las indemnizaciones
referidas en Dos) anterior, o bien el monto superior o inferior que el S.J.L.
determine.

Cinco) Que se condene en costas a los demandados.

PRIMER OTROSÍ: RUEGO A US. tener presente, para los efectos de la


notificación de la presente demanda, que en la escritura pública de compraventa

27
acompañada en el segundo otrosí del presente escrito, la Inmobiliaria demandada
insertó la nómina de los profesionales responsables de la construcción del
Condominio, incluyendo su individualización y domicilios.

Conforme a lo dispuesto en el artículo 19 número 6 de la Ley General de


Urbanismo y Construcciones, en caso de no ser habidos los demandados, se
podrá practicar la notificación de la demanda conforme a lo establecido en el
artículo 44 del Código de Procedimiento Civil, en el domicilio que haya señalado el
propietario primer vendedor en las escrituras de compraventa suscritas con los
demandantes y, en caso de ser varios, en cualquiera de ellos.

SEGUNDO OTROSÍ: RUEGO A US. tener por acompañados, con citación, los
siguientes documentos:

1) Copia de la escritura pública otorgada el 22 de julio del año 2015, ante el


notario público de Santiago don Patricio Raby Benavente, por la cual doña Claudia
Grossetete Gesswein, adquirió el departamento 14 del edificio 9, bodega y
estacionamientos del edificio 9 del Condominio Parque Monasterio II, ubicado en
Avenida Valle del Monasterio 2222, comuna de Lo Barnechea.

2) Copia de las inscripciones en el Conservador de Bienes Raíces de Santiago,


con certificado de vigencia, que acreditan que Claudia Grossetete Gesswein, Hugo
Berroeta y Margarita Arraño son propietarios de unidades del Condominio Parque
Monasterio II.

3) Informe técnico “Evaluación Técnica y Normativa del Condominio Parque


Monasterio II”, N° 1.409.521, de fecha 23 de Mayo de 2017, preparado por la
Dirección de Investigación Científica y Tecnológica de la Universidad Católica
(DICTUC).

4) Noticia publicada en el Diario Financiero el día 5 de junio del presente año, titulada
“Usan “paraguas” en condominio de Los Trapenses para impedir filtración por lluvia”.

28
5) Copia de la respuesta de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles
(SEC), de fecha 29 de mayo de 2017, a un reclamo referente a la certificación
efectuada a las instalaciones interiores de gas ubicadas en el Condominio Valle del
Monasterio II, por la empresa ECOGAS. En dicha respuesta la SEC indica que el día
30 de marzo de 2017, profesionales de esa Superintendencia fiscalizaron las
instalaciones de gas de los edificios, constatando que no cumplen las normativas
pertinentes por cuanto la distancia entre las salidas de los gases de combustión
(difusor) de los artefactos calefón y caldera de los departamentos 11, 21, 31, 41, 51,
61, 71 y 13, 23, 33, 43, 53, 63 y 73, de ambos edificios (28 departamentos en total) es
menor a 60 cm.

6) Set de 20 fotografías que dan cuenta de los graves daños y derrumbes


producidos en el sector del talud por donde tiene su acceso el edificio 9, con ocasión
de la lluvia de los días 16 y 17 de junio pasado, cuya autenticidad ha sido certificada
por el notario Humberto Santelices Narducci.

7) Set de 6 fotografías que dan cuenta del mal funcionamiento del portón acceso
al Condominio, cuya autenticidad ha sido certificada por el notario Humberto
Santelices Narducci.

8) Contrato de construcción del edificio, que da cuenta que la demandada


“Constructora GCI S.A.” sólo pudo haber iniciado las obras después de septiembre de
2011.

TERCER OTROSÍ: RUEGO A US. tener presente que la personería de la


compareciente en representación de los demandantes consta de las escrituras
públicas otorgadas el 8 y el 14 de junio de 2017, en la notaría de Santiago de doña
Valeria Ronchera Flores y 23 de junio de 2017, en la notaría de Santiago de don
Humberto Santelices Narducci, documentos que se acompañan con citación.

CUARTO OTROSÍ: RUEGO A US. tener presente que en mi calidad de abogado


habilitado asumiré personalmente el patrocinio de esta causa y que confiero poder al

29
abogado Diego Kother Kramer, quien podrán actuar, indistintamente, en forma
conjunta o separada en la presente causa, de mi mismo domicilio.

Miriela
Firmado digitalmente por Miriela
González Román
Nombre de reconocimiento (DN): c=CL, Firmado digitalmente por Diego Kother

González
st=METROPOLITANA DE SANTIAGO , Kraemer
l=Santiago, o=Larrain y Compañía
Abogados Ltda., ou=Asesoría Jurídica, Diego Kother Nombre de reconocimiento (DN): c=CL,
st=METROPOLITANA DE SANTIAGO ,

Román
cn=Miriela González Román, l=Santiago, o=Larrain y Compañía

Kraemer
email=mgonzalez@[Link]
Abogados Ltda., ou=Asesoría Jurídica,
Fecha: 2017.06.23 [Link] -04'00'
cn=Diego Kother Kraemer,
email=dkother@[Link]
Fecha: 2017.06.23 [Link] -04'00'

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