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Contrato Mutuo Simple

Este documento describe las distintas clases de contratos de mutuo y préstamo según la legislación guatemalteca. Explica el mutuo comercial o de préstamo con intereses, el mutuo simple, el mutuo con interés, el mutuo civil, el préstamo civil o común, el préstamo mercantil, el contrato de préstamo bancario, características del préstamo bancario, clasificación del préstamo bancario, definición de contrato de mutuo, naturaleza jurídica del contrato de mutuo, característic
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Contrato Mutuo Simple

Este documento describe las distintas clases de contratos de mutuo y préstamo según la legislación guatemalteca. Explica el mutuo comercial o de préstamo con intereses, el mutuo simple, el mutuo con interés, el mutuo civil, el préstamo civil o común, el préstamo mercantil, el contrato de préstamo bancario, características del préstamo bancario, clasificación del préstamo bancario, definición de contrato de mutuo, naturaleza jurídica del contrato de mutuo, característic
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LICENCIADO: LUIS GILBERTO CORONADO TOBAR; 

 
NOMBRE: CLAUDIA ANALI CHOJOLÁN RODRÍGUEZ

CARNE: 3150-18-996

“LAS DISTINTAS CLASES DE CONTRATOS


MUTUOS”

Guatemala, 26 de mayo del 2021.


Contenido
EL CONTRATO DE MUTUO COMERCIAL O DE PRÉSTAMO CON INTERESES........................................3
CONOCIDO MUTUO MERCANTIL........................................................................................................3
MUTUO SIMPLE..................................................................................................................................3
MUTUO CON INTERÉS........................................................................................................................3
LOS CONTRATOS MUTUOS EN LA LEGISLACION GUATEMALTECA.....................................................3
MUTUO CIVIL.....................................................................................................................................3
PRÉSTAMO CIVIL O COMÚN...............................................................................................................3
PRÉSTAMO MERCANTIL.....................................................................................................................5
CONTRATO DE PRÉSTAMO BANCARIO...............................................................................................8
PRÉSTAMO DE DINERO......................................................................................................................9
PRÉSTAMO DE TÍTULOS......................................................................................................................9
PRÉSTAMO DE FIRMA........................................................................................................................9
PRÉSTAMO EN ESPECIE......................................................................................................................9
CARACTERÍSTICAS DEL PRÉSTAMO BANCARIO...................................................................................9
CLASIFICACIÓN DEL PRÉSTAMO BANCARIO.....................................................................................10
DEFINICIÓN DE CONTRATO DE MUTUO...........................................................................................12
NATURALEZA JURÍDICA DEL CONTRATO DE MUTUO.......................................................................14
CARACTERÍSTICAS DEL CONTRATO DE MUTUO................................................................................14
ELEMENTOS DEL MUTUO.................................................................................................................17
ELEMENTOS PERSONALES SON DOS:...............................................................................................17
ELEMENTOS REALES.........................................................................................................................18
ELEMENTOS FORMALES...................................................................................................................18
CAUSAS DE EXTINCIÓN DEL CONTRATO DE MUTUO........................................................................18
CONSECUENCIAS QUE SE PRODUCEN AL CELEBRAR EL CONTRATO DE MUTUO CON GARANTÍA
HIPOTECARIA EN LAS COOPERATIVAS DE AHORRO Y CRÉDITO........................................................19
DEFINICIÓN DE INTERÉS...................................................................................................................19
CLASES DE INTERESES.......................................................................................................................20
RELACIÓN DE INTERÉS CON LA DEUDA PRINCIPAL...........................................................................20
TASAS DE INTERÉS EN LOS CRÉDITOS COOPERATIVOS.....................................................................21
EL CONTRATO DE MUTUO COMERCIAL O DE PRÉSTAMO CON INTERESES
es aquel por medio del cual se realiza el préstamo de cosas para su consumo. Por lo
general, se utiliza para el préstamo de dinero, pero no de manera exclusiva, ya que la
característica principal del bien que se presta es que sea fungible

CONOCIDO MUTUO MERCANTIL.


Se presenta cuando las cosas que sean prestadas son destinadas al comercio y no a las
necesidades de un individuo en particular, también cuando se realiza entre comerciantes.

POR LA RETRIBUCIÓN O NO RETRIBUCIÓN.

MUTUO SIMPLE. El mutuario no pagara ninguna contraprestación por el préstamo.

MUTUO CON INTERÉS. Se acordará una contraprestación la cual debe ser aceptada por el
mutuario.

LOS CONTRATOS MUTUOS EN LA LEGISLACION GUATEMALTECA

MUTUO CIVIL
Es considerado un mutuo civil por exclusión  cuando no es mercantil, se efectúa entre
particulares y se regirá por el código civil.
Préstamo civil o común

PRÉSTAMO CIVIL O COMÚN


Las normas generales del derecho civil son las que rigen esta institución. Los juristas
romanos, atendiendo sobre todo en la diversa naturaleza de las cosas objeto del
préstamo, rubricaron de diverso modo las operaciones que sobre esta convención
versaban. Si lo prestado era una cosa específica, la cual después de usada debía ser
devuelta, se daba lugar al comodato; pero si era dinero o cosas fungibles que de momento
entraban en el dominio del accipiens teniendo solo que devolver otro tanto se daba el
contrato de mutuo.
Préstamo es un término genérico que reúne dos especies de contrato, las cuales tienen de
común que se perfeccionan o concluyen por la entrega de un objeto, el cual ha de ser
restituido en especie o en género. Estas dos modalidades se denominan comodato, y
mutuo o simple préstamo, o lo que es igual, préstamo de uso conocido en nuestra
legislación como contrato de comodato y préstamo de consumo también denominado
mutuo.

Ambas especies del préstamo pertenecen a la categoría de los contratos reales, es decir,
que se requiere en ellos la entrega de la cosa para su perfección, sin que baste el mero
consentimiento, puesto que, si este no va acompañado de la tradición o entrega del
objeto, existirá un contrato de promesa, pero no de préstamo.

En el comodato, por ser un contrato de propia amistad o complacencia, se puede reclamar


la cosa aun antes del plazo convenido, en el caso especial de la urgente necesidad de ella
por parte del comodante; en cambio en el mutuo ha de esperar, por regla general, a que
termine el plazo establecido para reclamar la cantidad prestada.

Además de esta diferencia, hay otras no menos importantes entre el comodato y el


mutuo. El comodato es esencialmente gratuito, el segundo puede no serlo; en el
comodato no se transmite el dominio, si no el uso, y en el préstamo hay una verdadera
transmisión. El comodato es esencialmente gratuito.

El simple préstamo puede ser gratuito o con pacto de pagar interés. Un sector de la
doctrina, fundamentalmente la doctrina clásica, habla de un mutuo genérico que es el
contrato de préstamo, como ya fue mencionado con anterioridad, dividido en dos
especies el contrato de préstamo de consumo que el que en realidad configura
técnicamente el contrato de mutuo; y el contrato de préstamo de uso que viene a
configurar lo que en la estimativa de nuestro Código Civil y en la doctrina moderna se
llama comodato.
PRÉSTAMO MERCANTIL
Para que el préstamo se considere mercantil se requiere un elemento subjetivo: que los
contratantes sean comerciantes o que al menos el deudor lo sea; y un elemento objetivo
que se contraiga en el concepto y con expresión de que las cosas prestadas se destinen a
actos de comercio y no para necesidades ajenas a este”25 (Artículo 457 inciso 1º. Y 2º. Del
Decreto Gubernativo No. 2946, Código de Comercio derogado).
Faltando una de ambas condiciones el préstamo será ordinario y se regirá por las leyes
comunes. Vásquez Martínez tomando como base la definición legal del préstamo civil
contenida en el código respectivo, y las condiciones de comercialidad que tiene el Código
de comercio dice que el contrato de préstamo mercantil, “es el contrato celebrado entre
comerciantes, o en que al menos el deudor lo sea, por el que uno (prestamista o
mutuante), entrega a otro (prestatario o mutuario), dinero u otras cosas fungibles
destinadas a actos de comercio, con la obligación de devolver igual cantidad de la misma
especie y calidad”.

En igual forma pronunciaba el Código de Comercio derogado (Decreto Gubernativo 2946),


que también dedicaba el título VI al “Préstamo y rédito de las cosas prestadas”, cuyas
normas estaban contenidas en los Artículos del 457 al 468, sin ninguna alteración en su
contenido con relación al Código de 1877, y en consecuencia, sus caracteres , jurídicos,
según la legislación derogada, consistían en que era un contrato real, unilateral, traslativo
de dominio, generalmente oneroso, mercantil por conexión, típico y nominado.

Por razón de ser unilateral genera únicamente obligaciones para el prestatario o


mutuario, siendo estas las obligaciones de restitución, que es la principal que adquiere el
prestatario. La devolución debe hacerse en igual cantidad de la misma especie y calidad
(Artículo 1942 del Código Civil Decreto 106) en el lugar y tiempo convenido, y si éste fuera
indeterminado se entenderá que el plazo es de seis meses si es dinero lo prestado y si
fueren productos agrícolas, la próxima cosecha (Artículo 1950 del Código Civil).
En el caso de determinación del plazo, los préstamos mercantiles sólo serían exigibles,
diez días, después de reclamada la restitución (Art. 459 del Código de Comercio
derogado). Si hubiere duda en la determinación, el plazo lo fijará un juez
prudencialmente, teniendo en consideración los términos del contrato, la naturaleza de la
operación a que fuere destinado el préstamo y las circunstancias personales de los
contratantes (Artículo 460 del Código de Comercio derogado).

El Código de Comercio de 1877 en sus títulos VI, VII y VIII, regulaba “los préstamos y
réditos de las cosas prestadas”, junto con las fianzas y depósitos mercantiles y en ellos se
expresan las circunstancias que deben concurrir para que puedan calificarse de
comerciales y sujetarse por consiguiente a las prescripciones del Código. El préstamo
entonces, no será mercantil, si los contrayentes no son comerciantes y si la cosa o
cantidad prestada no se destina a actos de comercio.

El Artículo 376 de este Código señala que para que los préstamos se tengan por
mercantiles es necesario: a) que versen entre personas calificadas de comerciantes con
arreglo al propio Código o que al menos el deudor sea comerciante; b) que se contraigan
en el concepto y con expresión de que las cosas prestadas se destinarán a actos de
comercio y no para necesidades ajenas a este. Faltando cualquiera de las dos condiciones
indicadas el préstamo se considerará ordinario y se regirá por las leyes comunes.

El pago de intereses es convencional y se estipula en cantidades determinadas en dinero,


aun cuando el préstamo consiste en mercaderías de cualquier especie, en cuyo caso se
estiman las mercaderías por el precio corriente en el día y lugar de la restitución (Artículo
381). Si el préstamo fuere de dinero cumple el deudor con devolver igual cantidad
numérica con arreglo al valor que tenga la moneda al hacerse la devolución (Artículo 461
del Código de Comercio); en los préstamos de cosas fungibles que no sean dinero la
restitución se hará “en igual cantidad del mismo género y calidad, aunque el precio de
ellos haya bajado o subido” (Artículo 1942 del Código Civil), salvo que las cosas fueran
apreciadas al tiempo del contrato, en cuyo caso la obligación del prestatario es la de
satisfacer el valor que se les dio, con independencia de la fluctuación del precio (Artículo
1953 del Código Civil), y si no es posible restituir en género, podrá pagar el valor que la
cosa tenga el día en que debiera ser devuelta.

En cuanto a la obligación de pagar intereses, salvo pacto en contrario, el prestatario tiene


obligación de pagarlos al prestamista y pueden, desde luego, pactar sobre su monto y a
falta de convenio se presume que han aceptado el interés legal o sea el seis por ciento
anual (Artículo 1947 del Código Civil). Los intereses se estipulan en cantidades de dinero,
aun cuando el préstamo consista en cosas que no sean dinero y para el efecto, las
mercaderías se estimarán en el precio corriente el día y lugar en que haya de restituirse
(Artículo 192 del Código de Comercio).

Lo relacionado con intereses moratorios, (intereses que se han dejado de cumplir o pagar)
en caso de incumplimiento de la obligación de restitución por parte del prestatario, está
obligado a pagar intereses o réditos a partir de la fecha en que haya sido requerido de la
restitución y a razón del monto legal (Artículo 458 del Código de Comercio). Los intereses
sobre intereses y sub capitalización (anatocismo o usura libre) están prohibidos (Artículo
466 del Código de Comercio y 1949 del Código Civil), excepto las instituciones bancarias
que en ese aspecto están sujetas a lo que disponga la junta monetaria.

El contrato de préstamo mercantil se extingue por cumplimiento del plazo pactado, o del
legal en caso de indeterminación o del que haya fijado el juzgado en caso de duda y por
pago anticipado cuando se trate de dinero, en cuyo caso deben de cubrirse intereses por
todo el tiempo que falte para el vencimiento del plazo (Artículo 1956 del Código Civil).

Los casos de terminación del contrato de préstamo mercantil, son los de la resolución
cuando se combinó en la restitución por cuotas o a plazos y se incumple en una o más, y
también si el pago de intereses se ha pactado para plazos determinados y no se pagan en
su oportunidad. El efecto del incumplimiento de ambos casos, implica la resolución del
contrato y surge por consiguiente la obligación de restituir inmediatamente. Al entrar en
vigor el Decreto 2-70 del Congreso de la República que derogó al Decreto Gubernativo
2946 este tipo de contrato cayó en desuso puesto que ya no fue objeto de formación
jurídica; y siendo que conforme lo normado en el Artículo 694 del Código vigente
( Decreto 2-70) sólo a falta de disposiciones en el mismo, se aplicarán a los negocios,
obligaciones y contratos mercantiles las disposiciones del Código Civil indiscutiblemente al
tratar de préstamo mercantil tendrá que regirse por lo dispuesto por el préstamo
ordinario, civil o común.

CONTRATO DE PRÉSTAMO BANCARIO


Este contrato tiene las mismas características del préstamo mercantil ya analizado en la
sección anterior, con la variante de que no le son aplicables las notas que para conceder
mercantilidad al mismo establecía el Código de Comercio anterior, sin que entre, desde
luego, dentro de los contratos que deben clasificarse de mercantiles, por la intervención
de un sujeto que, como los bancos, se dedican a la actividad de conceder préstamos con
profesionalidad, según explica Garriguez citado por Vásquez Martínez.

El préstamo bancario, de acuerdo a lo anterior, es un contrato consensual (que se


perfecciona por el mero consentimiento) y es bilateral porque genera obligaciones
reciprocas de las partes, lo cual constituye una alteración de la doctrina tradicional que
considera al préstamo como contrato real y unilateral, ya que la práctica le da las
características contrarias.

El contrato de préstamos bancarios corresponde a las operaciones activas, o sea aquellas


que realiza el banco proporcionando capital siendo por lo tanto el banco el acreedor y el
cliente el deudor. Su concepto es el de ser un contrato activo bancario por medio del cual
el prestamista, que en este caso es el banco, proporciona dinero o concede su capacidad
crediticia a un determinado cliente llamado prestatario, a cambio de una retribución
convenida y obligándose este último a la devolución de bienes y valores prestados. De
este concepto, se infiere que puede haber préstamo de dinero, de títulos, de firma y de
especie.

PRÉSTAMO DE DINERO
Es el contrato por el que un banco transmite una suma de dinero a una persona
(prestatario), para que la use por un tiempo determinado en la obligación de restituirla y
de pagar los intereses convenidos.

PRÉSTAMO DE TÍTULOS
Es aquel en que la cosa objeto del contrato, la constituyen títulos. El prestatario adquiere
la propiedad de estos títulos y el prestamista no puede reivindicarlos.

PRÉSTAMO DE FIRMA
Es el contrato mediante el cual el banco garantiza el cumplimiento de un contrato o las
posibles responsabilidades de su cliente. Entre ellos, el contrato de fianza por el cual el
banco concede este tipo de garantía, y el contrato de aval, que obliga al banco a suscribir
como avalista una letra de cambio.

PRÉSTAMO EN ESPECIE
Cuando el banco con una promesa en blanco de hacer el préstamo original, se obliga a
prestar muchos valores no especificando cual ha de prestar, se está ante este tipo de
préstamo bancario.

CARACTERÍSTICAS DEL PRÉSTAMO BANCARIO


Las características del préstamo bancario son las siguientes: a) es bancario, porque las
operaciones las realizan los bancos;
1. es bancario, porque las operaciones las realizan los bancos;
2. es principal pues su existencia no depende de otro contrato si no que tiene autonomía
propia;
3. es conmutativo, puesto que se conocen sus consecuencias y efectos;
4. Es de adhesión ya que el banco a través de formularios o minutas, impone sus
condiciones al cliente;
5. Es bilateral, porque contiene obligaciones recíprocas (es la diferencia esencial con el
préstamo civil común);
6. Es consensual, porque se perfecciona con el consenso de voluntades lo cual lo
diferencia con el préstamo civil y mercantil, que son reales, pues en el préstamo
bancario, no importa la entrega del bien si no sólo el acuerdo de voluntades;
7. Es atípico e innominado, por cuanto ni el Código de Comercio ni la Ley de Bancos
regula el alcance de dicha figura y no le afectan las normas generales de la
contratación;
8. Es innominado, porque en la ley no tiene nombre, aunque o tenga en la doctrina.

CLASIFICACIÓN DEL PRÉSTAMO BANCARIO


Por su plazo, puede ser a plazo determinado o indeterminado; por la forma de garantía, o
cobertura: préstamo bancario a descubierto y préstamo bancario a cubierto. El primero
será cuando proporciona el crédito con la firma del cliente; el segundo cuando lo
proporciona con garantía personal fiduciaria, real o mixta. A este respecto es importante
hacer alusión a Ley de Bancos (Artículo 51), que señala que “los créditos que conceden los
bancos deberán ser respaldados por una adecuada garantía fiduciaria, hipotecaria,
prendaria, o una combinación de éstas u otras garantías mobiliarias, de conformidad con
la ley”.

Significa ello, que en todos los contratos en que se conceda crédito, habrá que tener
presente lo relativo a la garantía, al monto y al plazo, a la capacidad de cumplimiento del
deudor, a que los fondos deben entregarse al deudor en forma adecuada para la finalidad
del crédito, etc., de acuerdo al Artículo 52 de la Ley de Bancos. En todas las operaciones
del préstamo bancario opera el elemento confianza, pero no la confianza subjetiva, si no
la objetiva, que se proyecta sobre el patrimonio, sobre el análisis, selección y evaluación
del crédito y el estudio del mercado.
La importancia de este contrato consiste en que puede destinarse a la agricultura, al
comercio, a la industria, a la inversión; y se diferencia con la apertura de crédito, en que
esta es una operación bancaria previa, general y cubierta, o sea que el banco dará crédito
a una persona en forma amplia, es una promesa en blanco; en cambio en. Préstamo
bancario se restringe a cada operación en sí, es un contrato autónomo. La forma en que
nuestra legislación establece la comercialidad del préstamo, plantea el problema de si el
préstamo bancario tiene o no naturaleza mercantil cuando no se reúnan las demás
condiciones. Infortunadamente no se cuenta con jurisprudencia al respecto y cabe por ello
basarse únicamente a los preceptos legales.

El Artículo 1º. del Código de Comercio ( ya derogado), refuta negocios mercantiles,


además de las letras de cambio, cartas ordenes de crédito, pagarés y libranzas, a las
demás operaciones de carácter bancario, aun cuando no sean comerciantes lo libradores,
endosantes, aceptantes o tenedores de dichos documentos u operaciones que procedan o
emanen de un contrato mercantil, de donde es obvio que fuera de esas operaciones
enumeradas no puede considerarse otra y se puede afirmar que no tienen naturaleza
mercantil el préstamo bancario si no reúne las condiciones específicamente establecidas
en el Código de Comercio.

Aun cuando estas disposiciones fueron derogadas por el Decreto 2-70 del Congreso de la
República, éste, en su Artículo 12 establece que los bancos, aseguradoras, afianzadoras,
financieras, almacenes generales de depósito, bolsa de valores, entidades mutualistas y
demás análogas, se regirán en cuanto a su forma, organización y funcionamiento, por lo
que dispone el Código de Comercio, en lo que n contravenga sus leyes y disposiciones
especiales; y la autorización para constituirse u operar, se regirá por la leyes especiales
aplicables a cada caso lo cual significa que continúa teniendo vigencia la afirmación del
Licenciado Vásquez Martínez en el sentido que el préstamo bancario no tiene naturaleza
mercantil.

En cuanto a la tasa de interés de este tipo de préstamos, los bancos no pueden exceder de
aquella que fije como máximo la Junta Monetaria y se aplica únicamente por los saldos a
cargo de estos y por el tiempo en que tales saldos estuvieren vigentes. No obstante, los
bancos podrán retener, en operaciones de descuento, los intereses correspondientes a un
período máximo de dos meses, sin que en este caso pueda reclamar el deudor la
devolución de intereses, aun cuando cancele su obligación antes de dicho plazo. Los
bancos podrán cargar a sus deudores solamente a aquellas comisiones, tasas o recargos
que previamente acuerde la junta monetaria, con el propósito de evitar a través de tales
cargos se alteren las tasas máximas de interés que dicha junta fije de acuerdo con la Ley
Orgánica del Banco de Guatemala.

DEFINICIÓN DE CONTRATO DE MUTUO


La definición de esta figura contractual, no ha variado sustancialmente, pues desde el
derecho romano ha sido el contrato, mediante el cual una persona transfiere a otra la
propiedad de cosas en género, que la segunda se compromete a restituir en cierto plazo y
en igual cantidad y calidad. A la primera se le llamo mutuante o “trandens”; a la segunda
mutuario o “accipiens”, y para que se constituyera el mutuo se necesitaban tres
condiciones:

a) la transferencia de la propiedad de las cosas prestadas por que quien las recibía debía
consumirlas, de donde se origina el nombre de préstamo de consumo que se da al mutuo,
y de cuya condición se deduce que para formar el contrato el que daba las cosas debía ser
propietario y capaz de alinear;

b) era necesario que las cosas prestadas pudieran contarse, pesarse o medirse, como el
dinero, las especies.

c)que quien las recibiera (accipiens), se comprometiera a devolverlas, no en especie si no


en género, es decir, restituiría no las mismas cosas que recibió si no equivalentes.

En el mismo sentido se expresa Puig Peña, citado por Hilda Rodríguez de Villatoro, “para
quien el préstamo mutuo es aquel contrato en virtud del cual una persona recibe de otra
cierta cantidad de dinero u otras cosas fungibles, a condición de devolver otro tanto de la
misma especie y calidad, de cuya definición, se desprende, al igual que en el derecho
romano, que el mutuo lleva incita una triple operación:
a) la entrega de las cosas fungibles al prestatario, lo cual hace al contrato rigurosamente
real, aunque no es absolutamente necesaria la entrega material de las cosas ya que es
posible suponer esa entrega porque “la declaración en escritura de préstamo de tener al
prestatario por recibida con anterioridad la suma prestada, equivale al hecho de la
entrega quedando perfeccionado el contrato”;

b) la transmisión de la propiedad, que significa que le contrato de mutuo se traspase la


propiedad de las cosas y consecuentemente, corresponde al prestatario la pérdida o
deterioro de la cosa, y es nulo todo contrato en que se entregue cosa ajena; y,

c) el convenio de devolución de otro tanto de la misma especie y calidad, ya que la simple


entrega sin convenio podrá ser otro contrato (compra venta, por ejemplo), pero no será
mutuo porque este requiere un convenio de devolución. Según la jurisprudencia del
tribunal supremo de España, el documento en que simplemente se ha reconocido haber
recibido una cantidad de dinero, no es suficiente para fundamentar un contrato de
mutuo, porque en él no va implícita la obligación de devolverla”.

Basado en lo anterior, encuentro que la definición que ofrece Guillermo Cabanellas


encuadra perfectamente en este concepto, ya que explica que “mutuo significa recíproco,
correspondencia, igualdad entre las partes; que es un contrato real, en que una de las
partes, el mutuante o prestamista, transmite a la otra el mutuario o prestatario, la
propiedad de una suma de dinero, o de otras cosas fungibles (como granos, caldos, etc.,)
con la obligación de devolver igual cantidad, especie y calidad, con abono de interés tan
solo si se ha pactado”.

El Código Civil en el Artículo 1942 establece: por el contrato de mutuo una persona
entrega a otro dinero y otras cosas fungibles, con el cargo de que se le devuelva igual
cantidad de la misma especie y calidad. Como se expuso anteriormente, este contrato es
una variedad del préstamo en general y se denomina para distinguirle del comodato,
préstamo de consumo o consumación.

En él se dan en préstamo las cosas fungibles, las cuales han de devolverse al mutuante o
prestamista, no en especie, si no en género, es decir, otro tanto de la misma calidad. La
utilidad de este contrato es tan evidente, que le consideramos necesario en la vida social
puesto que por él se conceden al prestatario medios de que carece, a base del crédito o
confianza de la persona de este o mediante garantías de carácter real. Sin él no sería
posible la vida moderna tanto civil como mercantil, ya que el crédito constituye en la
actualidad la palanca más poderosa para la realización de las grandes empresas de todo
género, y da facilidades para el desenvolvimiento de los pequeños negocios e industrias
de todas las clases.

NATURALEZA JURÍDICA DEL CONTRATO DE MUTUO


De acuerdo con su concepto, ya expuesto, el contrato de mutuo es traslativo de dominio,
ya que produce la salida de determinadas cosas de la esfera jurídica de una persona
(mutuante) para ser transferida a la de otra persona (mutuario). Así lo ha reconocido la
legislación patria en los diferentes códigos que la han normado (Artículos 1907 del Código
Civil de 1877 y 1933; 1943 del Decreto Ley 106).

Pero debe entenderse que esta transferencia de la propiedad no es la misma que la


realizada en la compraventa, porque en el mutuo el traslado de la propiedad es medio
para el consumo (Artículo 1943 del Decreto Ley 106) y no fin de la relación jurídica creada;
en otras palabras, en la compraventa y otros contratos como la permuta y la donación, la
traslación del dominio es el fin del contrato, el objetivo del mismo; en el contrato de
mutuo, en cambio, es un medio para otro fin distinto que es el consumo, o sea que el
mutuante transfiere el dominio al mutuario para que este pueda usar y consumir los
bienes que se le ha dado a mutuo. Es por ello, que sólo son objeto del mismo las cosas
fungibles, ya que no se devuelve la misma cosa si no otra, pero de la misma calidad y
especie.

La naturaleza jurídica del préstamo de consumo o mutuo no resulta evidenciada en la


definición del Código Civil citada anteriormente, ya que se omite la transmisión de la
propiedad que de la cosa prestada se hace al que la recibe o prestatario. Por esto dan más
idea de la naturaleza traslativa del mutuo otras definiciones, como la que expresa Giorgi,
citado por Puig Peña quien establece que “hay préstamo de consumo cuando la propiedad
de la cosa prestada es transferida al prestatario el cual, después de haberla enajenado o
consumido ha de restituir, para liberarse, otra de la misma naturaleza”.

CARACTERÍSTICAS DEL CONTRATO DE MUTUO


Los caracteres jurídicos de este contrato son:

a) Es un contrato principal, porque vive con independencia de otro contrato anterior o


posterior.

b) Es real, puesto que se perfecciona por la entrega de la cosa, aquí no opera el


consentimiento con toda la fuerza vinculante de los contratos consensuales si no que se
requiere la entrega material de la cosa objeto de la obligación; por consiguiente, si se
celebra un contrato en el cual no se entregue la cosa en el instante mismo de su
celebración, si no que se pacta una entrega futura, no será un contrato de mutuo si no un
contrato de promesa de mutuo. La legislación de 1877 y 1933, reflejaba exactamente esta
característica en forma expresa en el Artículo 1902 de ambas; el Código Civil vigente
(Decreto Ley 106) en cambio, si bien la admite tácitamente puesto que tal característica
debe ir incita en el contrato para que pueda llamarse mutuo, varió su redacción y ya no se
refiere a la institución enmarcándola como uno contrato real, indudablemente porque de
su propia naturaleza se infiere su ubicación dentro de la sistemática de su clasificación.

c) Es unilateral, porque el préstamo de mutuo no produce otra obligación que la de


prestarlo y de devolver la cosa al prestamista. De él emergen obligaciones sólo a cargo de
uno de los contratantes. En efecto, el mutuario, o sea la persona que recibe las cosas o
mutuo, queda obligado a devolver una cantidad igual de la misma especie y calidad de la
recibida; y, cuando las cosas objeto del mutuo no consisten en dinero, sino en otras cosas
fungibles, se deberá devolver igual cantidad del mismo género y calidad, aunque el precio
de ellas haya bajado o subido.

Puig Peña se pregunta si efectivamente es rigurosamente un contrato unilateral el mutuo;


y dice que tradicionalmente ha sido considerado así; “teniendo en cuenta que sólo
produce obligaciones para el mutuario, pues las obligaciones que tiene el mutuante
(responder de evicción sobre todo en la hipótesis del préstamo a interés, no tiene una
derivación exactamente desprendible del contrato, si no de los principios generales de la
contratación, es decir que si bien el mutuo es unilateral, también puede surgir ciertas
obligaciones a cargo del mutuante, con lo que no se convierte en bilateral el contrato si no
que sigue siendo unilateral, pero pueden devenir ciertas responsabilidades que son a
cargo del mutuante.”

Tanto la legislación anterior como la vigente, se contraen estrictamente a que el mutuante


debe responder de los daños y perjuicios que sufra el mutuario por vicios ocultos de la
cosa dad en mutuo. Esto tiene como presupuestos que el mutuante haya conocido esos
vicios o defectos ocultos y no hayan prevenido ni dado aviso al mutuario, lo cual es lógico,
ya que si sabía de esos vicios ocultos y no lo advirtió actuó con dolo, y el dolo siempre se
sanciona en el derecho civil con la obligación de pagar daños y perjuicios; aquí la ley trata
de centrar un poco lo que son vicios ocultos, diciendo que no se reputan tales los que el
mutuario haya podido conocer por el mismo.

Solo si el mutuante ignoraba esos vicios ocultos no está obligado a pagar daños y
perjuicios, si no sólo a sufrir la reducción proporcional de la cosa. Modernamente si se ha
sostenido que, tratándose de préstamo a interés, el contrato de mutuo se transforma en
bilateral, porque a la obligación del prestatario de pagar intereses corresponde la del
mutuante de entregar la cosa y abstenerse de reclamarla hasta que se cumpla el término.

Esto es rechazado por la doctrina que se atiene a la tesis tradicional de la unilateralidad


del mutuo.

d) Es contrato traslativo de propiedad, pero entiéndase bien que esta transferencia de la


propiedad no es la misma que la realizada en la compraventa, porque en el préstamo el
traslado de la propiedad es medio para el consumo y no es fin de la relación jurídica
creada.

e) Este carácter de traslativo de la propiedad le diferencia del arrendamiento de cosas,


con el que algún autor como Acollas confunde el mutuo con interés, porque el
arrendamiento, sea cualquiera su forma o modalidad, nunca traslada la propiedad, si no el
uso de las cosas y de un modo temporal, mientras que el mutuo sí.
f) Es oneroso, esto significa que ambas partes se gravan en beneficio común, pues si bien
es cierto que ambas reciben beneficios, también lo es que ambas soportan cargas y
responsabilidades. La onerosidad se contrae al mutuo en dinero: Así lo dice el Artículo
1942 del Decreto Ley 106, refiriéndose a que, en tales cosas, siempre se pagarán
intereses, salvo que las partes pacten lo contrario.

g) Es, por último, gratuito el préstamo simple, toda vez que en éste el prestatario nada da
en cambio del favor que recibe del prestamista y oneroso el préstamo con interés, que
bien sean los réditos estipulados en pacto especial o sean contratados por un pacto
agregado, siempre resultará que el prestatario tiene que devolver, además de la cantidad
prestada, el equivalente de la utilidad del préstamo representado por los intereses.

ELEMENTOS DEL MUTUO


En el derecho romano, la res, era el elemento esencial para la formación del contrato, y
consistía en la tradición, es decir en la traslación de propiedad del mutuante al mutuario,
esta noción de res se extendió en la época clásica, y se fue admitiendo que existiría
cuando la tradición en vez de ser material y directa fuere ficticia e indirecta; por ejemplo,
cuando la accipiens autorizaba a su mandatario a retener a título de préstamo una suma
que éste debía entregarle en ejecución del mandato. Esta noción de tradición simbólica,
se extendió a casos como cuando el tradens autorizaba al depositario a retener los fondos
en calidad de préstamo. En la época actual la mayoría de autores coinciden en señalar
como elementos del contrato de mutuo, los personales, reales y formales.

ELEMENTOS PERSONALES SON DOS:


El que da el préstamo (mutuante), sin que ello indique la actividad usuaria, es el sujeto
activo del contrato de mutuo o préstamo simple; y el que lo recibe (mutuario), quien debe
devolver la cosa dada en préstamo en igual especie y calidad; éste, como adquiere la
propiedad de la cosa y está obligado a transmitirla de otra igual, debe tener capacidad
para enajenar.

La capacidad es de absoluta importancia en los sujetos del contrato ya que siéndolo de


enajenación, tendrá que regirse por los principios generales de la contratación. Volviendo
al derecho romano y por el mismo motivo de que el mutuo supone una enajenación, era
indispensable que el mutuante fuera propietario de la cosa que prestaba y que además
fuera capaz para enajenar; y que el mutuario por su parte poseyera como condiciones,
capacidad general para obligarse y capacidad especial para obligarse por mutuo.

ELEMENTOS REALES
Sólo pueden ser objeto del mutuo el dinero y las cosas fungibles, puesto que únicamente
en ellas encontramos el efecto típico que este contrato produce, o sea que el mutuario se
haga dueño de las cosas mismas para consumirlas, aunque con la obligación de devolver
otro tanto de la misma especie y calidad. Los Códigos Civiles anteriores normaban por
separado el préstamo en monedas de oro o plata sin embargo el Código Civil vigente al
dar el concepto legal de mutuo incluye ambas posibilidades, al decir que, mediante dicho
contrato, una persona entrega a otra “dinero u otras cosas fungibles”, o sea que es más
explícito que los anteriores.

ELEMENTOS FORMALES
No existen formalidades especiales para la celebración del contrato de mutuo, excepto la
que se refiere a la cuantía de préstamo, en cuyo caso se estará a las formalidades
generales de la contratación, o sea que cuando el valor del contrato exceda de trescientos
quetzales, debe constar por escrito; y si se tratare de contratos mercantiles, cuando
exceda de mil quetzales, como lo establece el Artículo 1575 del Código Civil.

CAUSAS DE EXTINCIÓN DEL CONTRATO DE MUTUO


La doctrina de las causas generales de la extinción de las obligaciones, es aplicable al
contrato de mutuo con algunas variantes. Puig Peña dice “independientemente de la
extinción por cumplimiento, el mutuo termina por confusión si el deudor resulta sucesor
del acreedor en la cantidad debida; por condonación de la deuda, realizada por el
prestamista; por compensación y por novación extintiva”.33 En cambio no actúa como
causa de extinción la pérdida de la cosa debida porque el mutuario es deudor de género, y
tampoco la muerte del mismo. Explica como causa importante de extinción, la derivada
del ejercicio de la acción de nulidad cuando se trata de préstamo usurario.
El Código Civil vigente únicamente regula como causas de extinción, la compensación, la
novación, la remisión, la confusión y la prescripción extintiva. La compensación se da
cuando dos personas reúnen la calidad de deudores y acreedores recíprocamente y por su
propio derecho (Artículo 1469 del Código Civil). La novación, cuando deudor y acreedor
alteran sustancialmente la obligación sustituyéndola por otra (Artículo 1478 del Código
Civil). La remisión de la deuda hecha por el acreedor y aceptada por el deudor (Artículo
1489 del Código Civil). Habrá confusión cuando se reúne en una misma persona la calidad
de acreedor y deudor (Artículo 1495 del Código Civil); y La prescripción extintiva opera
cuando es ejercitada como acción o excepción por el deudor (Artículo 1501 del Código
Civil).

CONSECUENCIAS QUE SE PRODUCEN AL CELEBRAR EL CONTRATO DE MUTUO CON


GARANTÍA HIPOTECARIA EN LAS COOPERATIVAS DE AHORRO Y CRÉDITO.

DEFINICIÓN DE INTERÉS
Se le llama “interés a una cantidad de cosas fungibles que puede exigirse como
rendimiento de una obligación de capital en proporción al importe o al valor del capital y
al tiempo por el cual se está privado de la utilización del mismo”, de modo que por interés
entendemos corrientemente el rédito que produce el dinero, en relación a la cantidad a
que asciende y al tiempo que se desplaza de la utilización de su titular, el interés puede
consistir, por tanto , en cualquier cosa fungible; sin embargo, en el lenguaje usual se
entiende por interés el rédito del capital que ha de ser satisfecho precisamente en dinero.

De la definición anterior se derivan diferencias que separan esta prestación de otras


análogas, a saber: Como rendimiento de una obligación de capital, se distingue de la
amortización, pues ésta no es rédito, si no parte del capital aunque suela vencer al mismo
tiempo que los intereses; de la renta porque ésta no presupone una obligación de capital,
por lo que la obligación del deudor se reduce al pago de la deuda; del precio de
arrendamiento, porque éste se debe a cambio, no de una suma de dinero, sino del uso de
cosa específica, y de los dividendos de una sociedad, porque, éstos son fruto no de un
crédito en dinero, sino de la condición de miembro de una sociedad.
Como crédito de un capital en proporción al tiempo que dure su disfrute, se distingue: del
descuento o deducción que hace el acreedor al entregar el capital, si no guarda relación
con el tiempo, como ocurre cuando al hacerse efectivo un préstamo de 100, por ejemplo,
además de los intereses se calcula con el nombre de provisión un diez por ciento que se
descuenta de la cantidad prestada, o cuando se embarga un empréstito al curso de 95. el
capital adecuado, tanto en uno como en otro caso, es 95 y la tasa de interés más alta,
realmente de la del 4 0 5 por ciento de la suma nominal; del recargo, que a veces se
impone al deudor al devolver el capital, pues, aunque constituya un beneficio para el
acreedor por el capital, no lo es en proporción al tiempo de duración de la obligación
principal.

CLASES DE INTERESES
Atendiendo a su origen, los intereses pueden ser convencionales o legales, según que
tengan por causa la voluntad de las partes o la ley. Los intereses voluntarios o
convencionales nacen principalmente del contrato de mutuo, y dependiendo de la cuantía
del préstamo, ya que en nuestro derecho rige la libertad de estipulación de intereses.
Respecto de los intereses legales, proceden en el caso de no haber pactado el porcentaje
en el contrato, como lo establece el Artículo 1946 del Código Civil: salvo pacto en
contrario, el deudor pagará intereses al acreedor y a falta de convenio, se presumirá que
las partes aceptaron el interés legal.

RELACIÓN DE INTERÉS CON LA DEUDA PRINCIPAL


La principal característica de la deuda de interés se deriva de su relación con la deuda de
capital, de la cual es su rendimiento, pues ello lleva consigo el carácter de accesoriedad de
la deuda de interés, que se manifiesta en su nacimiento, vida y extinción.

Para que pueda existir una deuda de interés es preciso que exista una obligación de
capital o crédito principal. La deuda de interés, por otra parte, se va produciendo
proporcionalmente al tiempo de duración del crédito principal, por lo que en los intereses
convencionales suelen establecerse plazos de vencimiento, no pudiendo reclamarse hasta
que expiren o venzan dichos plazos. La relación de dependencia de los intereses respecto
a la deuda principal se manifiesta también durante la vida del crédito, pues generalmente,
al cederse éste, se ceden los intereses ya devengados y la garantía prendaria se extiende a
los intereses, así como la hipotecaria, si bien con limitaciones.

Finalmente, también la extinción de la deuda principal se refleja en la de intereses, pues


implica su extinción. Respecto a los intereses ya devengados éstos se extinguen por las
causas normales de extinción de los derechos, pero, además, por esa accesoriedad, se
extinguen por la prescripción del crédito principal, además de por su propia prescripción.

TASAS DE INTERÉS EN LOS CRÉDITOS COOPERATIVOS


Nuestro Código Civil permite los préstamos con interés sin la imposición de una tasa
máxima; al respecto se dictan las normas siguientes: El Artículo 1948 del Código Civil
establece lo siguiente: “las partes pueden acordar el interés que les parezca. Cuando la
tasa de interés pactada sea manifiestamente desproporcionada con relación al interés
corriente en el e mercado, el juez podrá reducirlo equitativamente, tomando en cuenta la
tasa indicada en el Artículo 1947 y las circunstancias del caso.”

De acuerdo a la norma legal anteriormente citada, el interés fijado entre las partes de
común acuerdo es el llamado convencional; a falta de convenio sobre el interés que
devengará el crédito, el Artículo 1946 del mismo cuerpo legal indica: “salvo pacto en
contrario, el deudor pagará intereses al acreedor y, a falta de convenio, se presumirá que
las partes aceptaron el interés legal.”; estableciéndose este interés legal en el Artículo
1947 del Código Civil que establece: “el interés legal es igual al promedio ponderado de
las tasas de interés activas publicadas de los bancos del sistema al día anterior a la fecha
de su fijación, reducido en dos puntos porcentuales.

En defecto de su publicación o en caso de duda o discrepancia se solicitará informe a la


Superintendencia de Bancos el cual tendrá carácter definitivo”. Pero tampoco puede
abusarse de la necesidad del deudor, (en este caso del asociado) al solicitar un préstamo;
ya que como se indica en el Artículo 1948 ya trascrito, no hay limitación en el cobro de
interés, al respecto en la exposición de motivos del Código Civil se indica: “se ratifica el
precepto, por lo tanto, de que, en cuanto a fijación del interés, las partes tienen un límite
que es la moral y las leyes de orden público.”

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