Heridas
Escuela de Consejería y Sanidad del Alma
EC Coordinador: Guillermo P. Santos Minervini
Heridas... 2
Las heridas del alma son las dolencias más comunes y más fáciles de tratar de acuerdo con lo que
Dios nos enseña en su palabra.
Todos sufrimos heridas en el alma día a día, semana a semana, y todos debemos aprender a
sanarlas en el nombre de Jesús.
Es conveniente que no usemos palabras como "traumas" "shock" "traumatizante" porque son
palabras que provienen de disciplinas humanas que no enseñan conforme al evangelio.
Pero tú habla lo que está de acuerdo a la sana doctrina y Dios se encargará de acompañar su palabra
con señales, sanidades y prodigios.
El mundo nos enseña que el tiempo y el olvido sanan las heridas del alma. Y esto no es cierto, según
nos enseña la palabra de Dios. Porque las heridas del alma no son como las del cuerpo... Y nos
enseña la Palabra que el único que puede sanar las heridas del alma es Dios.
¿Qué es lo que produce las heridas del alma?
Podemos ser heridos en el alma con la lengua. En Jeremías 18: 18 los rebeldes a Dios dijeron contra
Jeremías:
"Venid e hirámosle con la lengua, y no hagamos caso a ninguna de sus palabras."
En 1 Corintios 8: 9-13, Pablo nos enseña que la conciencia del hermano débil puede ser herida por
nuestro mal ejemplo y conocimientos vanos. Y que si herimos su débil conciencia contra Cristo
pecamos. Cuidémonos de no poner tropiezo a nuestro hermano por quien Cristo murió.
¿Todo hombre tiene heridas en su alma?
De aquellos que viven lejos de Dios nos dice Isaias 1: 6 r.v
"Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en el hombre cosa sana, sino herida,
hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite."
Dice Dios: nadie las trató con mi unción, con mi bálsamo, con mi sanidad.
Isaias 1: 6 b.a
"De la planta del pie a la cabeza no hay en el hombre nada sano, sino golpes, verdugones
(moretones) y heridas recientes; no han sido curadas (lit. Heb exprimidas) ni vendadas, ni
suavizadas con aceite." (con la unción sanadora del Espiritu)
Por lo general, nadie se ocupa ni atiende esas heridas.
¿ Y si nadie me cura las heridas del alma?... ¿tengo que seguir con toda la cabeza enferma y
todo mi corazón doliente?
En Jeremías 6: 11 - 15 dice que Jehová se llena de ira cuando sus siervos
"Curan la herida de mi pueblo con liviandad."
Y esto mismo Dios lo dice más fuerte en: Ezequiel 34: 4 y 16 y estos siervos dicen ligeramente: "ya
va a pasar", "no exageres", no es para tanto", "es falta de fe", "ora, ora", "es un ataque del diablo,
reprende"; y dejan al herido tirado en el camino.
Jeremías 30: 17
"Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanare tus heridas, dice Jehová; porque desechada
te llamaron, diciendo: esta es Sión, de la que nadie se acuerda."
(pues todos pasan de largo, haciéndose los ocupados y los distraídos)
En Jeremías 30: 13 dice Jehová a su pueblo, a Sión:
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"No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces
(nadie podrá sanar tu alma) mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice
Jehová."
1 Pedro 2: 24
“Jesús llevó El mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros,
estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; (en vida sana) y por cuya herida
fuisteis sanados."
¿Cómo reacciona aquel que esta herido, y no ha sido tratado con la sanidad de Dios?
Proverbio 18: 19
“el hermano ofendido (herido) se cierra,
y es más difícil de ganar que una ciudad fortificada amurallada.
y las contiendas de los hermanos separan como rejas de palacio y cerrojos de castillo."
Salmo 102: 4
"Mi corazón está herido, (no habla de cardiología por supuesto)
y se secó como la hierba, por lo cual me olvido hasta de comer mi pan."
Cuando se está herido se pierde hasta las ganas de comer... La persona se abandona y pierde los
deseos primarios... Y pierde hasta el deseo de vivir por eso es común que se confunda, los síntomas
de las heridas con la depresión…
¿ Hay diferentes tipos de heridas en el alma?
Las heridas del alma, o estos duros golpes recibidos en el alma, pueden ser
1) heridas actuales o recientes
2) heridas viejas y hasta olvidadas
3) heridas tan tapadas que a veces son ignoradas.
Pero todas estas heridas fueron producidas por hechos violentos que afectaron, directa o bien
indirectamente, lastimando el alma. Estas heridas quedan abiertas, sangran y duelen, dejan ciertas
partes del alma muy sensibles, extremadamente susceptibles... Dejan, además, como consecuencia
secuelas, recuerdos dolorosos, imágenes y emociones que vuelven una y otra vez a la conciencia de
aquel que recibió la herida... Y hasta en sueños puede repetirse la escena o el temor a que vuelva a
suceder en pesadillas.
No dejemos pasar ninguna herida. Atendámosla inmediatamente. Tengamos conciencia todo lo
frágiles que somos.
Las heridas más comunes son producidas por hechos violentos como presenciar la agresión física
contra otra persona (sobre todo si esta es muy querida)... la guerra; un asalto a mano armada, un robo
en la casa (aunque en ese momento no estaban) el robo del auto por desconocidos, un accidente
propio, un accidente ajeno, una catástrofe, un temporal, un terremoto, una inundación, un
desmoronamiento, la muerte de un ser querido, un cambio de domicilio, malas noticias sorpresa, ser
llevado preso por equivocación... Cuando alguien fue herido en su alma tiene miedo a ser herido de
nuevo de la misma forma... Queda sensible, susceptible a la defensiva, desconfiado...
Y tenemos que ayudarlo a renunciar a estos temores, porque la palabra nos enseña en...
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Job 3: 25
“Todo lo que temo me sucede, ha caído sobre mí."
El Proverbio 10: 24 dice que si andamos por temor y no por fe lo que tememos, eso, vendrá sobre
nosotros, eso nos sucederá. Pero si andamos por fe en Dios, el deseo de los justos siempre será
concedido. Después que el hermano fue sano de una herida ayudémoslo a confesar: "Jesús ahora vive
en mi, por tanto no tengo miedo a ser herido, y como él, doy mi cuerpo a los heridores, y mis
mejillas a los que me arrancan la barba; no escondo mi rostro de injurias ni escupidas."
"Porque Jehová el Señor me ayuda, por tanto, no me avergüenzo; por eso puse mi rostro como un
pedernal, y sé que no seré avergonzado." Como dice en Isaias 50: 6, 7.
¿ En que condiciones viene el herido cuando llega a pedirnos ayuda?
Quien recién ha sido herido y viene para ser ayudado, esta confuso, aturdido, llorando, furioso,
asustado, sintiéndose perseguido... Habla desordenadamente, exagera y hasta puede gritar de dolor.
¿Cómo podemos sanar esa herida si está tan alterado? Solamente el consuelo de Dios será eficaz
para sanarlo. Mientras el otro habla, protesta y llora intercedamos y pidámosle al padre de toda
consolación, al señor Jesús, y al consolador, el espíritu santo, que lo limpie de este dolor y trate esa
herida en ese momento. No nos quedemos "pegados" mirándolo con lastima, diciendo en nosotros
mismos: "pobrecito", ni lo consolemos humanamente "como una madre" o como un "papa", o como
su hermano carnal. Solo el perfecto consuelo de Dios con que nosotros mismos fuimos consolados lo
consolara y sanara; no tu consuelo ni el mío no las palmadas ni los abrazos que suelen crear
"alguna" confusión.
El buen samaritano atendió las heridas, y cargó con la debilidad de ese hombre. Jesús cargó y llevó
nuestros dolores. Ahora nos pide que cumplamos la ley de Cristo. Jesús nos envía a atender a los
heridos y que no hagamos como el sacerdote o el levita, que viéndole herido, pasaron de largo.
El Espíritu de Cristo te moverá a misericordia, ahora tú eres el buen samaritano, porque Jesús te dice:
"ve, y haz tú lo mismo"
Sabemos que las recetas mecánicas de nada sirven, pero ¿ qué pasos convendrían dar para
sanar a alguien que fue herido en su alma?
1o orar juntos, entregando nuestras mentes al gobierno del espíritu santo.
Confiar que a partir de ese momento, todo proviene del espíritu santo.
2o guiados por las revelaciones del espíritu de verdad, ubicamos el peor momento o dolor que sufrió
últimamente. Ayudémoslo a describir los sintamos:
Como se sintió en ese momento (dolores del alma y físicos) ayudémoslo a escribir lo que penso en
ese momento de dolor (no importa cuan disparatado parezca).
3o anotar lo que dice, textualmente, y siguiendo el mismo orden en que lo dice, que no se apure.
4o pedir en corta oración al espíritu de verdad que muestre en visión, la escena cuando recibió en el
pasado esa herida.
5o perdonar, renunciar, pedir perdón, romper todo lazo y opresión del diablo, sobre todo de temor.
6o pedir juntos en oración consolación y sanidad de esas heridas.
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Oración
Padre de los cielos, te pido en el nombre de Jesús, que tu Espíritu de verdad me muestre ahora
cuando fui herido... como fui herido... por quienes fui herido ........................................... Enseñame,
si es necesario, a perdonar y a pedir perdón. Unge mis heridas con aceite y vino, véndame, sáname
estas heridas que están abiertas y aun sangran.
Lléname ahora Padre eterno de tu perfecto amor que echa fuera todo temor.
Echo fuera en el nombre de Jesús todo temor... Y renuncio en el nombre de Jesús a toda sensibilidad
y susceptibilidad que me dejaron esos sustos y heridas. Renuncio en el nombre de Jesús al temor de
ser herido nuevamente, de la misma manera.
Destruyo toda fortaleza con que me defendí hasta ahora. Derribo toda fortaleza y defensa propia en
el nombre de Jesús. Renuncio a protegerme a mí mismo en el nombre de Jesús.
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