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Trabajo Jesuologia

El documento discute el concepto del "Reino de Dios" en la enseñanza y ministerio de Jesús desde dos perspectivas: 1) Un enfoque histórico-crítico según el teólogo John Meier, y 2) Un enfoque teológico-espiritual según Joseph Ratzinger. Se analizan las formas en que Jesús presentó el Reino de Dios como algo ya presente a través de sus milagros y enseñanzas, a la vez que futuro. El documento explora cómo Jesús personificó el Reino de Dios en

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Trabajo Jesuologia

El documento discute el concepto del "Reino de Dios" en la enseñanza y ministerio de Jesús desde dos perspectivas: 1) Un enfoque histórico-crítico según el teólogo John Meier, y 2) Un enfoque teológico-espiritual según Joseph Ratzinger. Se analizan las formas en que Jesús presentó el Reino de Dios como algo ya presente a través de sus milagros y enseñanzas, a la vez que futuro. El documento explora cómo Jesús personificó el Reino de Dios en

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TALLER DE JESUOLOGIA: JESÚS ¿Y

Instituto Superior Particular Incorporado N° 4062 "San Juan de Ávila".


Profesorado de Educación Secundaria en Ciencias Sagradas.
Curso: Ciclo “B” de Teología.
Año Académico: 2021.
Docente: Pbro. Prof. Lic. Andrés Facundo González.
Alumno: Bergesio Alan.
Bergesio Alan.
TALLER DE JESUOLOGÍA.

¡Jesús! … ¿Y el Reino?

¿Y si el Reino fuera sólo una promesa de amor proveniente de otro mundo? De un


mundo ajeno a la tragedia del hombre, a la experiencia de la ausencia de Dios. Tal vez
esta hermosa utopía (cómo creen algunos) puede que, aún, hoy, este latente en la
conciencia de muchos de nosotros y más aún, siga haciendo de nuestra “respuesta de fe”
una religión de cristianos sin cristo.

O mejor aún, puede que algunos hayan hecho experiencia concreta de Jesús en sus vidas
y esa misma experiencia sirva de testimonio para la extensión de un reino un poco más
humano, más cercano. Un reino en donde por fin quede de manifiesto que nuestra
debilidad no nos aparta de Dios como estamos acostumbrados a pensar, sino que, por el
contrario, nos acerca más a su perdón; nos pone por la dinámica de su encarnación en
profunda comunión con Él y con los demás, ayudándonos así a ser más solidarios unos
con otros, en la fragilidad, la compasión y en la misericordia. Pero, por cierto, ¿Qué es
eso del Reino? ¿Dios Reina? ¿Cómo? ¿Dónde?

El cometido del siguiente trabajo será:

 Abordar sin pretender agotar el Misterio del Reino de Dios en la vida de Jesús
con el fin de extraer desde esa matriz, un posible proyecto personal sobre el reino un
tanto más humano – espiritual y que dicho propósito valga -porque no- para el
enriquecimiento de nuestras vidas de fe en el devenir de nuestros días.
 Para tal fin trabajare en simultaneo con bibliografía de dos teólogos, Jesús de
Nazaret, de Joseph Ratzinger y Jesús, un judío marginal de John Meier, ambos abordan
el acontecimiento Cristo desde diferentes perspectivas, esto me servirá para tratar de
dilucidar mejor el quehacer que persigo.

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Bergesio Alan.
TALLER DE JESUOLOGÍA.

Nuestro punto de partida es el hecho de que el Reino de Dios fue el tema central de la
proclamación publica de Jesús. Por más que lo abordemos desde dos perspectivas
diferentes, cabe recordar y no dudar, de hecho, ningún especialista lo pone hoy en duda.
Que Jesús apareció como alguien que proclamaba el reino; por lo que se podría decir
que, todo lo demás de su mensaje está subordinado a esa proclamación, en la cual
encuentra su significado.

Algunas consideraciones preliminares:

Tenemos que comenzar admitiendo que la expresión “reino de Dios” es una palabra
vaga y algo abstracta, que más bien evoca la idea de territorio gobernado por un rey. Y
que precisamente por ello – por lo que tiene de abstracto y por la connotación territorial
– desorienta.

Consecuentemente con “reino de Dios” tratare de sugerir más bien a lo largo del trabajo
la noción dinámica de Dios reinando con poder sobre su creación, sobre su pueblo y
sobre la historia de ambos. O como varios autores han expresado de modo más escueto:
el reino de Dios es el reinar de Dios. Por eso, más que ámbito territorial, la referencia es
a la acción de Dios sobre los gobernados y a su relación dinámica con ellos1.

Desarrollo:

Abordaje bíblico desde una perspectiva histórica – critica en Meier2:

Si el punto de partida (como lo hemos mencionado al principio) sigue siendo el hecho


de que el reino de Dios es una parte central de la proclamación de Jesús ¿Dónde
encontramos ese fundamento? Porque si es central, “Jesús tuvo que darle consciente y
deliberadamente esa centralidad, puesto que en general no la tiene en los libros

1
Cfr. MEIER, JOHN P. UN JUDIO MARGINAL, Nueva visión del Jesús histórico, tomo II, Iª parte. EVD
2011, p 274.
2
Lo de Meier claramente es una metodología rigurosa de investigación histórica. En su búsqueda prioriza
más la historia y el contexto judío – cristiano del propio Jesus histórico, prescindiendo así de la fe (Mí
método sigue una sencilla regla: prescindir de lo que la fe cristiana o la enseñanza posterior de la
Iglesia dicen acerca de Jesús, sin afirmar ni negar tales asertos), no arremete contra ella. En su obra
presenta una remarcable preocupación por colocar a Jesus en el tiempo, espacio y cultura político –
religiosa de su propio origen (lo que hoy se denomina judaísmo del Segundo Templo). Ligada a esta
compresión profundizo también en su obra en el conocimiento arqueológico. Asimismo, dándole
conjuntamente una cierta importancia a la lectura interdisciplinar de Jesús.

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Bergesio Alan.
TALLER DE JESUOLOGÍA.

protocanónicos, deuterocanónicos/apócrifos o pseudo – epígrafos del AT, ni tampoco en


la literatura de Qumrán globalmente considerada” (Meier, 2011, p. 329).

Entonces, ¿hasta qué punto él aceptó, adaptó o rechazo las ideas y esperanzas
conectadas con el Reino de Dios? ¿Indicaron sus palabras y acciones que,
paradójicamente3, el reino prometido por él para un futuro próximo estaba ya, de alguna
manera, presente en su ministerio?

<< Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el
Reino de Dios ha llegado a ustedes >> (Lc 11, 20). <<El reino de Dios está entre
ustedes>> (Lc 17, 21). Son varios los dichos y hechos de Jesús que refuerzan
considerablemente la opinión de que, a veces, Jesús hablaba del reino como ya presente,
de algún modo o en algún grado, en su ministerio. Entre esos dichos, unos se refieren de
manera sólo vaga, global, al ministerio de Jesús como el símbolo o el vehículo de la
presencia del reino: <<El Reino de Dios esta entra ustedes>> (Lc 17, 21); <<Dichosos los
ojos que ven lo que ustedes ven>> (Lc 10, 23). Otros, en cambio, se centran más
específicamente en acciones particulares de Jesús asimilables a manifestaciones o
instrumentos de la presencia del reino. De hecho, cuando Jesús dice en Lc 11, 20 que
experimentar sus exorcismos es experimentar el reino ya llegado, efectivamente lleva a
cabo una sorprendente identificación: equipara uno de sus poderosos hechos a la
poderosa acción de Dios al pasar a reinar con todo derecho sobre Israel en el tiempo
final, acción que ya ha empezado y pronto será completada 4. Por tanto, a ojos de Jesús,
sus exorcismos no son actos de bondad, ni siquiera actos de fuerza, aislados. Forman
parte del drama escatológico que ya se está representando y que Dios está a punto de
llevar a término.

En fin, lo que se pone de relieve es que el drama ya ha empezado: la fuerza liberadora


de Dios en favor del pueblo, Israel, es experimentada ya por los israelitas que la han
encontrado en Jesús5.

Sí efectivamente Jesús es el quid de la cuestión para comprender desde él y con él de un


modo mejor la dinámica del reino. ¿Cómo fue su aspecto? ¿Cómo se manifestó? ¿Cómo
un profeta escatológico del siglo I que proclamo la llegada inminente del reino
3
Digo paradójico porque el reino de Dios es un símbolo en tensión. No evoca un único significado, sino
varios. Puesto que es polisémico, constituye un error tratar de reducirlo a una sola idea o concepto.
4
Es revelador que la expresión “reino de Dios” refleje la tensión “ya/todavía no” que encontramos en los
Evangelios.
5
Cfr. MEIER, JOHN, OP CIT, p 513.

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practicando su bautismo como un rito de preparación para ese momento? ¿Cómo un


maestro enseñando a sus discípulos a dirigirse a Dios como abba para rogarle que se
produzca la venida del reino y profetizando a la vez la reunión de todas las tribus de
Israel (simbolizada en su circulo intimo de doce discípulos) con la inclusión misma aún
de los gentiles cuando tal venida se produzca?

O al mismo tiempo ¿podemos creer también que, mediante sus exorcismos y milagros
de curación, hizo el reino ya presente (al menos para algunos israelitas) y, por tanto, en
cierto sentido, hoy nos continúa transmitiendo ya una experiencia del jubiloso tiempo de
salvación, expresada en su libre compartir mesa con recaudadores de impuestos y
pecadores?

Abordaje teológico – espiritual desde Joseph Ratzinger6:

Pareciera ser además que el mensaje de Jesús acerca del reino recoge afirmaciones que
expresan la escasa importancia de este reino en la historia: es como un grano de
mostaza, la más pequeña de todas las semillas. Es como la levadura, una parte muy
pequeña en comparación con toda la masa, pero determinante para el resultado final. Se
compara repetidamente también con la simiente que se hecha en la tierra y allí sufre
distintas suertes: la picotean los pájaros, la ahogan las zarzas o madura y da mucho
fruto. Otra parábola habla de que la semilla del reino crece, pero un enemigo sembró en
medio de ella cizaña que creció junto al trigo y sólo al final se la apartará (cf. Mt 13, 24
– 30).

Otro aspecto de esta misteriosa realidad aparece cuando Jesús la compara con un tesoro
encontrado en el campo. Quien lo encuentra lo vuelve a enterrar y vende todo lo que
tiene para poder comprar el campo, y así quedarse con el tesoro que puede satisfacer
todos sus deseos. Una parábola paralela es la de la perla preciosa: quien la encuentra
también vende todo para hacerse con ese bien, que vale mas que todos los demás (cf. Mt
13, 44ss). Esa proximidad algo lindante del reino que proclama reside en Él mismo. Es
a través de su presencia y actividad que Dios entra en la historia aquí y ahora y de un
modo totalmente nuevo. Se ha cumplido el plazo (Mc 1, 15). En Él ahora es Dios quien

6
Lo de Benedicto se acerca más a un acercamiento canónico, es propiamente una cristología espiritual, o
como dice él mismo en el Prólogo, “una interpretación teológica de la Biblia (sincrónica) y de Cristo,
hecha desde la fe. Mas aún, una cristología muy personal, así dice: “expresión de mí búsqueda personal
del rostro del Señor”. No acude a una investigación histórica actual, sino a la cristología que va
descubriendo en los escritos del NT y en la Teología de los Padres de la Iglesia.

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actúa y reina, reina al modo divino, es decir, sin poder terrenal, a través del amor que
llega <<hasta el extremo>> (Jn 13, 1), hasta la cruz7.

A partir de este punto central se engarzan los diversos aspectos, aparentemente


contradictorios. A partir de aquí entendemos las afirmaciones sobre la humildad y sobre
el reino que está oculto; de ahí la imagen de fondo de la semilla, de ahí también la
invitación al valor del seguimiento, que abandona todo lo demás. Él mismo es el tesoro,
y la comunión con Él, la perla preciosa8.

Conclusión (propuesta del reino como proyecto de humanización):

Consumando esta temática del reino ¿Qué podríamos dejar en claro de ambos enfoques?
¿Qué puede ser el Reino para un Latinoamericano del Siglo XXI? ¿Puede llegar a ser lo
mismo que fue para un judío del Siglo I? ¿Podrá ser un proyecto de humanización?
¿Cómo? A posteriori de lo que he compartido de cada teólogo, con temor y temblor, y
partiendo de mi propia experiencia ligado a una lectura orante del evangelio me animo a
esbozar una posible definición de algo no definido y realizar consecuentemente una
proposición.

¿Qué es el Reino? Me arriesgo a formularlo así: es el desplegarse de las entrañas


misericordiosas de Dios que ponen de manifiesto, ante todo, el carácter de gratuidad e
incondicionalidad de la oferta de salvación – conversión. Y aunque a veces nos cueste
aceptarlo esta oferta portentosamente es para todos/as, y asimismo es siempre gratuita e
incondicional, consecuentemente, no hay que hacer buenas obras para ganarse el
reino, no basta con ir a misa para entrar al reino, no alcanza con hacer novenas y
7
¡Qué paradoja! ¡Qué escandalo! Porque el reino que anunciaba como inminente, no irrumpe victorioso
en signos concretos; la injusticia se hace patente en su codena, la incomprensión y el abandono lo
circundan, desde lo alto de la cruz sólo se ve una humanidad decepcionada e indiferente. Y la relación de
cercanía con su Abba, en la cual había apoyado su misión, encontrando consuelo y certidumbre en otros
momentos oscuros, se transforma ahora en una distancia crítica; el Padre no parece escuchar sus súplicas
o, al menos, no consta que Jesús tuviera respuestas. La soledad histórica que narran los evangelistas por el
abandono de los discípulos ‒y de todos los que habían experimentado en carne propia los gestos que
indicaban la presencia del Reino‒, se extrema en el silencio que supone la presencia no-activa del Dios-
Padre.
Creo que es imposible para cualquier teólogo poder afirmar con certeza apodíctica cómo murió Jesús, qué
experimentó últimamente en relación con su Abba y su misión. Pero si la revelación de Dios se da en la
historia, y muy especialmente en la historia de Jesús, que había des-gastado sus días a favor del Reino,
algo de Él y del Dios a quien revela debe poder columbrarse de ese momento ¿Qué dice de Dios su in-
acción ante la cruz de su Hijo? ¿Qué se nos revela de ese Hombre que durante su ministerio ostentaba tan
desconcertante pretensión de definitividad? La cruz ¿es la muerte definitiva del Dios de Jesús ‒y de su
proyecto del Reino‒ o es la invitación a incorporar a nuestro discurso teológico el momento del fracaso de
Dios en la historia… y desde el suyo, el nuestro? ¿O es pasar mejor de la imagen de un Dios
intervencionista a un Dios discreto? (JESÚS, HOMBRE LIBRE de. Ch. Duquoc).
8
Cfr. RATZINGER. JOSEPH. Jesús de Nazaret, PLANETA 2008, p 89.

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Bergesio Alan.
TALLER DE JESUOLOGÍA.

realizar indulgencias para que Dios nos perdone y podamos así afiliarnos
definitivamente a su Reino.

Como lo he mencionado anteriormente para Jesus el reino de Dios es lo más importante,


redundo, el Reino es lo importante, no la Iglesia, no es el cielo (la vida del más allá), ni
siquiera su propia persona, ni siquiera Dios en abstracto, sino el Reino y el Dios del
Reino. Es decir, nuestra relación humano – divina para con El. Porque justamente, Él ha
sido el que asumió nuestra condición humana para enseñarnos a vivir de una manera
distinta, aceptando nuestra propia debilidad, reconciliándonos con nuestras propias
miserias, y aprendiendo a perdonarnos por nuestros muchos pecados.

¿Por qué creo que resulta tan importante recuperar esta noción del reino para la
catequesis, la teología y la espiritualidad? Porque lamentablemente y por distintas
razones, la Iglesia se ha ido olvidando el tema del reino y se pasó a poner muchas veces
en el centro la cuestión del perdón de los pecados y la vida después de la muerte. Así
nos han ido educando a muchos de nosotros, o por lo menos a mí, orientándonos quizás
de manera excesiva en el tema del pecado, la salvación – condenación, el cielo, y hemos
dimitido posiblemente un poco en lo que Jesus predicaba como trasfondo con respecto a
lo que es el reino; la transformación de la historia concreta, es decir, nuestra situación
religiosa, social, económica y política.

EXPERIEN PROYECTO PRAXIS DE


CIA DEL DE MISERICO
REINO HUMANIZA RDIA

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Bergesio Alan.
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Bibliografía utilizada:

 JOHN P. MEIER. (2011). UN JUDIO MARGINAL, Nueva visión del Jesus


histórico. Navarra - España, Verbo Divino.
 JOSEPH RATZINGER (2008). Jesús de Nazaret. Buenos Aires, PLANETA.
 LA BIBLIA (2015). Libro del Pueblo de Dios, Verbo Divino.

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