MÓDULO II: TUTORÍA Y ORIENTACIÓN EDUCATIVA
ESCOLAR
1. CONCEPTO
La tutoría es una modalidad de orientación educativa. De acuerdo a nuestro Diseño
Curricular Nacional, ésta es concebida como “Un servicio de acompañamiento
socioafectivo, cognitivo y pedagógico a los estudiantes. Es parte del desarrollo
curricular y aporta al logro de los aprendizajes y a la formación integral, en la
perspectiva del desarrollo humano” (MED, 2005a: 22).
La tutoría es entonces un servicio continuo de acompañamiento que se ofrece al
estudiante a lo largo de todo el proceso educativo, y se da en todo espacio y momento
del contexto escolar, siendo asimismo responsabilidad del conjunto
de miembros de la comunidad educativa: tutores, docentes no tutores, padres de familia,
directivos, psicólogo escolar si lo hubiera y los propios estudiantes
Los docentes de educación primaria, por la formación que han recibido y por el contacto
permanente que tienen con su grupo de estudiantes, orientan constantemente. Con la
intención de contribuir a tan importante labor, el Sistema Educativo Peruano ha buscado
formalizar esta acción y brindar a los estudiantes la oportunidad de contar con un
momento especial para el encuentro, el diálogo y la reflexión, a través de la hora de
tutoría. Se busca así garantizar el derecho de todos los estudiantes a recibir una
adecuada orientación, proponiendo que cada sección cuente con un tutor, responsable de
acompañar y orientar los procesos personales y grupales.
Una labor tutorial desarrollada adecuadamente se convierte en elemento fundamental
para que los estudiantes alcancen los logros educativos propios de la formación integral.
2. FUNDAMENTOS DE LA TUTORÍA
Los fundamentos en los que se apoya la concepción de la Tutoría, pueden ser
expresados a través de tres conceptos
básicos.
2.1 EL CURRÍCULO
El currículo expresa el conjunto de nuestra intencionalidad educativa y señala los
aprendizajes fundamentales que los
estudiantes deben desarrollar en cada nivel educativo, en cualquier ámbito del país, con
calidad educativa y equidad (DCN 2005).
La tutoría es inherente al currículo, es decir, forma parte de él y asume integralmente las
propuestas del mismo. Cabe precisar que esto no significa que la tutoría sea un área
curricular. El currículo no se agota en las áreas curriculares, del mismo modo que la
tutoría es más amplia que la hora de tutoría. La labor tutorial se prolonga y se consolida
en la interacción constante que se produce entre los diversos miembros de la comunidad
educativa y los estudiantes, en las diferentes circunstancias y momentos educativos.
El plan de estudios de la EBR considera una hora de tutoría grupal dentro de las horas
obligatorias, la cual se convierte en un espacio privilegiado para la orientación
educativa, sin embargo, esta hora no excluye, sino que se suma al trabajo permanente de
orientación que los docentes del nivel primaria realizan con las niñas, los niños y los
padres de familia.
La orientación es transversal a todas las áreas curriculares y por ello, el docente puede
considerar el desarrollo de unidades didácticas que se orienten a atender las necesidades
y dar respuestas a las problemáticas específicas de su grupo de estudiantes e integren el
trabajo de las áreas curriculares con la tutoría.
Por su parte, en la hora de tutoría el profesor de primaria tiene la posibilidad de
dedicarse de manera exclusiva a atender los procesos personales y grupales que
incluyen en el desarrollo integral de las niñas y niños y por ende, en su proceso de
enseñanza – aprendizaje.
Esta hora de tutoría, es un espacio para tratar asuntos importantes para los niños y niñas,
para que éstos puedan interactuar y conversar sobre sí mismos y sobre el grupo en un
clima de confianza. De este modo, se promueve en el aula un clima positivo, basado en
relaciones de confianza y respeto, donde se vivencian valores éticos y sentimientos de
alegría. Este clima cordial y acogedor será una condición favorable para el aprendizaje
de los estudiantes, previniendo así que diversos factores del desarrollo o del entorno
sociocultural afecten negativamente dicho proceso de aprendizaje y su avance personal.
En este sentido, la hora de tutoría en el nivel de primaria debe poner énfasis en:
Prestar atención a la manera en que los estudiantes experimentan su proceso de
desarrollo: observar sus actitudes, gestos y mensajes verbales para identificar qué
necesidades, inquietudes, temores e intereses nos están transmitiendo.
Promover una convivencia grupal armónica. Esto requiere atender la manera cómo los
estudiantes se sienten en el aula, cómo se relacionan entre ellos y con los profesores.
Ello supone motivar al grupo a una constante reflexión en torno a estos aspectos.
Fortalecer el vínculo entre el tutor y los estudiantes, ya que la calidad de la relación que
se establece favorece el nivel de influencia positiva que el tutor puede ejercer en los
niños y las niñas al momento de orientarlos.
Recordemos que en esta etapa de la vida los docentes suelen constituirse en personas
altamente significativas para los estudiantes.
2.2 EL DESARROLLO HUMANO
La definición de tutoría del Diseño Curricular Nacional, nos señala que esta labor de
acompañamiento y orientación se realiza en la perspectiva del desarrollo humano. Al
hablar de desarrollo humano en el campo de la orientación educativa, asumimos una
perspectiva evolutiva desde el ciclo vital de la persona. Es decir, nos referimos el
conjunto de cambios cualitativos y cuantitativos que ocurren en las personas entre el
momento de la concepción y el de la muerte.
Estos cambios son ordenados, responden a patrones, y se dirigen hacia una mayor
complejidad, construyéndose sobre los avances previos.
Existen dos características del desarrollo humano estrechamente relacionadas entre sí,
ellas pueden ayudarnos a comprender el rol de la Tutoría y Orientación Educativa, en el
proceso formativo de nuestros niños y niñas: la multidimensionalidad y la
multidireccionalidad.
La noción de multidimensionalidad, alude que el proceso de desarrollo afecta las
múltiples dimensiones de la persona (físico, cognitivo, afectivo, social, etc.). Estos
cambios están siempre interrelacionados, aunque no se dan al mismo
tiempo en todas las dimensiones. Podemos, por ejemplo, encontrarnos con un estudiante
con un desarrollo cognitivo alto, pero con dificultades serias para interrelacionarse con
sus compañeros, lo cual puede afectar la valoración que pueda tener de sí. Las diversas
áreas curriculares, a través de su enfoque integral, enfatizan la atención a estas múltiples
dimensiones del desarrollo de la persona.
El proceso de desarrollo es también multidireccional, es decir, existen varias posibles
direcciones que puede tomar, dependiendo de la influencia de los diversos factores
internos y externos, y el modo en que estos sean experimentados por las personas. La
tutoría le otorga un énfasis particular a esta característica del desarrollo.
Por ejemplo, un niño cuya madre se encuentra muy delicada de salud puede requerir de
un proceso de acompañamiento y orientación particular, para atravesar exitosamente ese
periodo. La presencia cálida, acogedora y solidaria del tutor o tutora, así como las
respuestas pedagógicas pertinentes de los docentes y demás miembros de la comunidad,
serán de gran importancia para que el niño supere positivamente dicha situación. De
carecer de estas condiciones favorables, el proceso de desarrollo del pequeño podría
verse afectado en un sentido negativo, provocando en él sentimientos de inseguridad,
temor, incapacidad, etc.
La complejidad del proceso de desarrollo, lo particular de las interacciones entre
factores internos y externos, así como las diferencias individuales, hacen necesario un
acompañamiento a los estudiantes para potenciar su desarrollo, orientando este proceso
en un sentido beneficioso y previniendo cualquier dificultad. En este proceso, las áreas
curriculares y la tutoría complementan su accionar en beneficio del desarrollo holístico
de los estudiantes.
Desde esta perspectiva evolutiva del desarrollo humano, la acción tutorial contribuye al
logro de una mejor calidad de vida de los estudiantes, favorece la expansión de sus
capacidades y derechos en un marco de igualdad de oportunidades que les permite
crecer y progresar en libertad. De esta manera se enlaza y complementa la perspectiva
evolutiva
del desarrollo humano, atenta a los individuos y sus grupos de referencia, con la
perspectiva global de desarrollo humano propuesta desde las políticas públicas.
2.3. LA RELACIÓN TUTOR - ESTUDIANTE
Desde que nacemos, y a lo largo de toda la vida, las relaciones que establecemos con los
demás nos van formando como personas y van marcando las pautas de nuestro
desarrollo. La tutoría se realiza sobre la base de las relaciones que el tutor establece con
los estudiantes. El aspecto relacional es, por excelencia, el que permite desarrollar la
acción
formativa, la manera como el tutor acoge y se relaciona con sus estudiantes constituye
en sí mismo una vivencia y un aprendizaje en el campo de las interacciones humanas.
La tutoría parte de la premisa básica que cada estudiante necesita de un adulto cercano
en la escuela, que lo conozca de manera más profunda, se preocupe personalmente por
él y lo ayude a desarrollar su autonomía, su capacidad para tomar decisiones
responsables. La labor de acompañamiento es todavía más importante cuando los
referentes familiares no se caracterizan por brindar cercanía emocional y pautas de
crianza adecuadas, o cuando el entorno social inmediato de los estudiantes no les ofrece
oportunidades de desarrollo acordes con su edad y necesidades.
La manera en que el tutor se relaciona con sus estudiantes es un modelo de las
interacciones que ellos pueden construir en su vida. Para muchos, el vivir relaciones en
las que existe confianza, diálogo, afecto y respeto, en las que sienten que son aceptados
y pueden expresarse sincera y libremente será la principal ayuda que podrán obtener de
los tutores. Si los estudiantes se sienten escuchados y comprendidos, se facilitará que
aprendan a comprender y escuchar. En este sentido la tutoría favorece condiciones para
la convivencia escolar.
3. OBJETIVOS DE LA TUTORÍA
A partir de la concepción y fundamentos de la tutoría expuestos, podemos señalar que
los objetivos de la tutoría son los siguientes:
3.1. Objetivo General
Realizar el acompañamiento socio afectivo y cognitivo a los estudiantes para contribuir
a su formación integral, orientando su proceso de desarrollo en una dirección
beneficiosa para ellos y previniendo los problemas que pueden aparecer a lo largo del
mismo.
3.2. Objetivos Específicos
Atender las necesidades afectivas, sociales, y cognitivas de los estudiantes a lo largo de
su proceso de desarrollo.
Establecer un clima de confianza y relaciones horizontales entre el tutor y los
estudiantes, para que se den las condiciones que permitan a los estudiantes acercarse a
su tutor, o a otros docentes, cuando lo necesiten.
Generar en el aula un ambiente óptimo, donde se favorezcan las relaciones
interpersonales caracterizadas por la confianza y el respeto, que permita la participación
activa, expresión sincera y libre de los niños.
4. CARACTERÌSTICAS DE LA TUTORÍA:
Es formativa
Mediante la tutoría se ayuda a los estudiantes a adquirir competencias, capacidades,
habilidades,
valores y actitudes para enfrentar las exigencias y dificultades que se presentan en su
desarrollo.
Es preventiva
Busca desarrollar factores protectores y disminuir los factores de riesgo. Trata de
anticiparse a los problemas mediante estrategias útiles que el estudiante podrá utilizar
para enfrentarlos. En este sentido, acompañar y escuchar a los niños, facilita el
reconocimiento de sus dificultades, y permite tomar medidas oportunas apenas éstas
aparezcan.
Es permanente
El estudiante recibe durante todo su recorrido educativo, apoyo para manejar las
situaciones propias de su proceso de desarrollo.
Cabe mencionar que, cuando las relaciones de los niños con su tutor y con sus
compañeros se dan en un ambiente de confianza y democracia, los logros y avances son
mayores y más firmes. Para que este proceso de frutos se requiere tiempo y constancia.
Es personalizada
Brinda atención personal a cada estudiante. El desarrollo de las personas es un proceso
complejo, en el que encontramos patrones comunes y previsibles, pero hay también
factores hereditarios, ambientales, sociales y culturales, que hacen único y particular a
cada estudiante.
Es integral
La tutoría promueve la formación total de los estudiantes como personas, atendiéndolos
en todas sus dimensiones: físico, cognitivo, afectivo, social y moral.
Es inclusiva
La tutoría asegura que todos los estudiantes, sin distinción alguna, reciban orientación y
acompañamiento, ya que todas las secciones cuentan con un tutor y disponen de la hora
de tutoría.
Es recuperadora
En caso surjan dificultades en los estudiantes, la relación de soporte y apoyo que brinda
el tutor permite disminuir su impacto, además permite detectarlas tempranamente e
intervenir oportunamente disminuyendo riesgo de complicaciones.
No es terapéutica
No consiste en dar terapia a los estudiantes con dificultades. El tutor no reemplaza al
psicólogo o especialista, sino, que es un primer soporte y apoyo dentro de la Institución
Educativa. Si se intentara realizar la tutoría de manera terapéutica, solo se tendría la
oportunidad de atender a pocos estudiantes.
5. ÁREAS DE LA TUTORÍA
Las áreas de la tutoría son ámbitos temáticos que nos permiten prestar atención a los
diversos aspectos del proceso de desarrollo de los estudiantes, para poder realizar la
labor de acompañamiento. Es importante no confundirlas con las áreas curriculares.
De acuerdo al Reglamento de Educación Básica Regular (artículo 34o) y el Diseño
Curricular Nacional, la labor tutorial se desenvuelve en siete ámbitos:
Vocacional
Personal social
Salud corporal y mental
Académica
Cultura y actualidad
Ayuda Social
Convivencia y Disciplina Escolar
Democrática
Sin embargo, es de suma importancia que el tutor tenga claro que, en la práctica, estas
áreas se encuentran íntimamente relacionadas entre sí, por lo que su tratamiento será
interdependiente. Asimismo, con el fin de responder mejor a las necesidades de los
estudiantes de acuerdo al ciclo, grado y aula específica, se puede priorizar el trabajo en
ciertas áreas de la tutoría.
Por otro lado, es importante recordar que las áreas de la tutoría buscan aportar al logro
de las competencias, capacidades y actitudes consideradas en las áreas curriculares. De
allí que encontremos temáticas comunes, puesto que el proceso de desarrollo de los
estudiantes es uno solo. Queda claro entonces que al trabajar una o varias áreas de la
tutoría podemos estar también abordando contenidos o ejes estrechamente ligados a las
áreas curriculares. La diferencia radica entonces no en los temas, sino en el énfasis
brindado a las diversas características del proceso de desarrollo del niño.
La tutoría enfatiza el proceso de acompañamiento, y en esa medida, presta atención a la
multidireccionalidad del desarrollo. Esto podría implicar, por ejemplo, que un tutor
dedique eventualmente, las horas de tutoría de dos bimestres enteros, a trabajar
solamente la convivencia del aula, y ningún otro aspecto, si es que el proceso del grupo
así lo requiere.
Mientras que otro tutor, incluso del mismo grado y de la misma institución educativa,
además de la atención permanentemente a la convivencia en el aula, puede abordar otros
temas en su sección, a partir del diagnóstico de las necesidades de orientación del grupo.
Por otro lado, hay que considerar que la tutoría no se ciñe de manera rígida a un plan,
puesto que su desarrollo está más bien en función de las necesidades que se van
identificando permanentemente en el grupo de estudiantes, ella debe permitir que se
atiendan las vivencias significativas. Decimos por ello que la tutoría tiene un carácter
flexible.
Finalmente debemos decir que las áreas de la tutoría están íntimamente ligadas a las
necesidades de orientación de los padres y madres de familia, ellas constituyen puntos
de referencia para programar el trabajo a ese nivel.
Área personal - social
Busca favorecer en el estudiante el desarrollo de una personalidad saludable y
equilibrada, que le facilite actuar con plenitud y eficacia en su entorno social.
Desde el área de personal social, se apoya a los estudiantes a reflexionar y procesar las
diversas situaciones que va viviendo, y a enfrentar mejor las exigencias, desafíos y
riesgos que se presentan en su proceso de desarrollo y en su vida social.
El tutor buscará lograr este propósito promoviendo el fortalecimiento de habilidades que
permitan a los estudiantes conocerse y aceptarse a sí mismos, relacionarse de manera
positiva con los demás, ser capaz de ponerse en el lugar del otro para comprenderlo,
expresar sus sentimientos, deseos, opiniones, defender sus derechos, así como reconocer
y respetar los derechos y las necesidades de las demás personas.
El área personal social de la tutoría puede apoyar o potenciar el desarrollo de ciertas
capacidades, competencias y habilidades trabajadas en las áreas curriculares, de manera
especial en las áreas Personal Social y Comunicación Integral.
Área académica
Busca apoyar y guiar a los estudiantes para que logren buen rendimiento en sus
actividades escolares, así como prevenir o superar posibles dificultades.
Se trata de ofrecer a los estudiantes la posibilidad de conocer y desarrollar sus
capacidades para la construcción de aprendizajes: estrategias de pensamiento, de
autoaprendizaje, hábitos de estudio, administración del tiempo, trabajo en equipo y
motivación para el estudio. Es decir, fomenta en los estudiantes habilidades y actitudes
que les permita
optimizar su propio proceso de aprendizaje Esta área considera también el seguimiento
del desempeño académico, lo que implica ayudar a los estudiantes a reconocer sus
logros y dificultades, supone por ello, poner atención a la aparición de posibles
problemas de aprendizaje, para identificar sus causas y, de ser necesario, buscar apoyo
especializado.
Desde esta área de la tutoría se refuerzan capacidades relacionadas con las distintas
áreas curriculares, pero de manera especial las capacidades consideradas en el área de
Personal Social.
Otras áreas de la tutoría también pueden apoyar o potenciar el desarrollo de
capacidades, competencias y habilidades trabajadas en las áreas curriculares aines. De
esta forma, los esfuerzos de las áreas curriculares y de la tutoría, confluyen para
alcanzar los logros educativos.
Área de salud corporal y mental
Busca promover en los niños y niñas hábitos, actitudes y prácticas acordes con estilos
de vida saludable, entendiendo que la salud refiere el completo estado de bienestar
físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad o dolencia. Se trata por
tanto de una visión integral de la salud.
Se busca fomentar en los estudiantes, desde sus primeros años de escolaridad, actitudes
y comportamientos responsables en relación a su salud, de manera que vayan siendo
incorporados como formas habituales de vida y prevengan riesgos y dificultades futuras
que les permita gozar de una mejor calidad de vida. Se busca también, que los niños y
las niñas se orienten a ser promotores de la salud de otros: sus familiares y pares.
En este marco, se considera el tratamiento de aspectos relacionados con vigilancia de la
nutrición, la promoción de hábitos de higiene, de la actividad física y la salud mental,
como formas en que se expresan las actitudes de autocuidado y autovaloración.
La salud mental es inseparable de la salud corporal, y puede ser favorecida desde la
Tutoría, a través de medidas, acciones y espacios en donde el estudiante tenga la
oportunidad de conocer y desarrollar estrategias que reduzcan los factores de riesgo y
fortalezcan los de protección.
Esta área de la tutoría se relaciona principalmente con las áreas curriculares de Ciencia
y Ambiente y Personal Social.
Área vocacional
Busca ayudar al estudiante a ir construyendo un proyecto de vida acorde con sus
aspiraciones, sus características personales y las oportunidades que le ofrece el
contexto. Este proceso de construcción favorecerá el desarrollo del estudiante y lo
pondrá en mejores condiciones para realizar progresivamente sus metas.
Esta área posee una especial importancia teniendo en cuenta que es in de la educación
peruana: “formar personas capaces de lograr su realización ética, intelectual, artística,
cultural, afectiva, física, espiritual y religiosa, así como el desarrollo de sus capacidades
y habilidades para vincular su vida con el mundo del trabajo y para afrontar los
incesantes cambios en la sociedad y el conocimiento”.
En la medida en que en esta etapa no se da aún una clara definición de las opciones
ocupacionales, las acciones de orientación vocacional que los tutores desarrollen, deben
orientarse a descubrir, potenciar y fortalecer gradualmente las diversas habilidades de
sus estudiantes.
Hay que recordar, que, si bien el proyecto de vida se consolida en etapas posteriores del
desarrollo de las personas, necesita -por la importancia que tienen las experiencias de
este momento en las decisiones futuras- ser pensado, motivado y reflexionado desde
edades tempranas y en un proceso progresivo. Una muestra de ello se da cuando
observamos la gran sensibilidad que muestran chicos y chicas alrededor de los 10 - 12
años, etapa en que tienden a identificarse con personajes significativos (adultos que
admiran, artistas, deportistas, etc), que luego se constituyen en modelos que influyen en
sus opciones de vida.
En este sentido, se trata de favorecer en los estudiantes de nivel Primaria un proceso de
autoconocimiento de sus características personales, de autovaloración, de desarrollo de
sus diversas habilidades, de refuerzo a su motivación, su fuerza de voluntad y
perseverancia. Se trata de apoyar a niños y niñas a afirmar una actitud de confianza y
seguridad en sus capacidades, así como incentivar una visión positiva y optimista frente
a la vida y a lo que son capaces de lograr en el futuro.
El área vocacional aporta de manera especial al desarrollo de las competencias y
capacidades consideradas en el área curricular de Personal Social.
Área de ayuda social
Busca que los estudiantes se motiven y participen reflexivamente en acciones solidarias
y de bien común en la familia, la escuela o la comunidad.
Se trata de que los tutores junto con sus estudiantes reconozcan en su entorno cercano,
vivencias y situaciones que requieren atención y les favorezcan oportunidades para
comprometerse en tareas para mejorar las condiciones de vida de los miembros del
grupo y de la comunidad a la que pertenecen.
El proceso de reflexión que se realice con los estudiantes antes, durante y después de las
acciones de ayuda social que se desarrollen, permitirá que se haga consciente el sentido,
la importancia y los alcances que ellas tienen en términos de los valores éticos. De esta
manera los estudiantes estarán vivenciando y afirmando en la práctica valores de
solidaridad, respeto y justicia, entre otros.
Esta área de la tutoría se relaciona de manera especial con las áreas curriculares de
Personal Social y Educación Religiosa.
Área de cultura y actualidad
Busca que el estudiante se implique con su entorno, local, regional, nacional y mundial
a través del conocimiento de los principales hechos que van sucediendo. Se trata de
promover en los estudiantes el interés y la motivación por conocer lo que sucede a su
alrededor, en otras realidades, otras vivencias y otras personas.
Se orienta también al conocimiento de la historia comunal y nacional, valorando sus
raíces, tradiciones, costumbres y desarrollando sentimientos de pertenencia. Por ser el
Perú un país con una realidad multicultural y multilingüe, se hace necesario brindar
atención especial a la diversidad cultural. Si bien la interculturalidad no puede
circunscribirse a un área de trabajo porque está presente en cada momento del accionar
educativo, es en esta área en que se la promueve de manera especial.
La Tutoría y Orientación Educativa en su conjunto se preocupará por fomentar entre
niños y niñas del nivel Primaria una actitud de aceptación de los otros que son
diferentes. Promoverá en niños y niñas el interés por conocer y aprender del otro que
vive de otra manera, habla y se viste diferente, percibe, piensa y siente diferente.
Esta área de la tutoría aporta de manera directa al logro de capacidades y actitudes
consideradas en las áreas curriculares: Personal Social y Comunicación Integral.
Área de convivencia y disciplina escolar
Desde esta área se busca generar condiciones para desarrollar relaciones democráticas y
armónicas en el aula y escuela, basadas en el respeto y aprecio a las personas, teniendo
en cuenta que las diferencias, lejos de ser un problema, puede ser un factor que
enriquezca convivencia. En este sentido, se promoverán reglas y acuerdos de
convivencia que favorezcan, además de los aprendizajes, el desarrollo humano integral
de los estudiantes.
Para este fin se busca motivar a la resolución creativa, justa y formativa de los
conflictos cotidianos. Se trata de trabajar la convivencia y la disciplina como una
responsabilidad compartida, que estimule a los estudiantes a asumir la responsabilidad
de sus conductas de manera progresiva. Se buscará promover la consolidación de una
disciplina basada en el establecimiento de límites firmes en un marco de afectividad,
justicia, tolerancia y solidaridad, de forma que quede claro el rechazo a la violencia y a
la imposición como métodos para ejercer la autoridad.
En ese sentido el tutor velará porque los acuerdos de convivencia del aula sean claros,
coherentes y sean conocidos por todos los estudiantes de la sección y docentes que
trabajan con ella; se preocupará que estas normas sean planteadas a partir de la relexión
y el consenso y que sean fruto del diálogo, la participación y la discusión.
Adicionalmente, y teniendo en cuenta la perspectiva de convivencia social que se
promueve desde esta área, se ha incluido el refuerzo de normas de tránsito y seguridad
vial.
Esta área tutorial aporta primordialmente a los propósitos de las áreas curriculares:
Personal Social y Comunicación Integral.
6. MODALIDADES DE LA TUTORÍA
Podemos hablar de dos modalidades de tutoría:
TUTORÍA GRUPAL
Se trata de la modalidad más conocida de la tutoría, y consiste en el encuentro grupal de
los estudiantes y su tutor, y de los estudiantes entre sí, en un clima de confianza y
respeto que propicie el crecimiento personal y grupal, así como el desarrollo de
actitudes y valores que favorezcan el interés por el otro y el trabajo colaborativo.
Un clima grupal positivo en el aula contribuye a mejorar la calidad del proceso de
aprendizaje – enseñanza, constituye un factor protector fundamental frente a los
diversos riesgos psicosociales que pueden afectar a los estudiantes y plantea nuevas y
mejores maneras de interacción y convivencia.
La tutoría grupal constituye un espacio de orientación y acompañamiento flexible,
puesto que debe responder y adaptarse a las necesidades de los estudiantes. Se realiza a
través de actividades interactivas, las que estarán organizadas en una programación
básica, que el tutor podrá modificar cuando así lo exijan las necesidades del grupo.
El principal espacio del cual se dispone es la hora de tutoría, la cual está normada para
los tres niveles de la EBR. No obstante, como se ha mencionado, existen otros espacios
importantes para acompañar y orientar a los estudiantes, como el momento de entrada,
de recreos y de desarrollo de las áreas curriculares.
TUTORÍA INDIVIDUAL
Esta modalidad de la tutoría se desarrolla en los casos en que los estudiantes requieren
apoyo en función de sus necesidades particulares, no siendo conveniente un abordaje
grupal.
La tutoría individual es un espacio de diálogo, en el que el tutor puede conocer y
orientar al estudiante en aspectos de índole más personal. Posibilita que el estudiante
sepa y sienta que cuenta con una persona dispuesta a apoyarlo, a reforzar su autoestima
y seguridad personal. En ese sentido, el tutor se constituye en un soporte esencial para
cada niño.
Si bien esta modalidad de tutoría no se encuentra considerada formalmente en la
normatividad, encontramos que hay muchos docentes que dedican tiempos y espacios
personales para realizar esta modalidad de orientación y acompañamiento a sus
estudiantes.
7. ENFOQUES DE INTERVENCIÓN TUTORIAL
Orientación, con el cual se promueve la toma de conciencia sobre sí mismo,
sobre los demás y sobre la realidad que rodea al estudiante para que sea capaz de
ordenar su mundo interior de valores, permitiéndole una relación positiva
consigo mismo, con los demás y con el medio que le rodea, así como un
Proyecto de Vida Personal (PVD).
Prevención, para brindarle información pertinente que les permita valorar, dar
sentido y comprender la importancia de relaciones saludables que sirvan como
factores protectores a diversas problemáticas.
8. ACCIONES EN LA TUTORÍA:
Desarrollo Personal: Campo bio-psico-social de los estudiantes manifestado en
su autoconocimiento y autoestima, sus relaciones con los demás y manejo del
conflicto, así como su postura frente a las situaciones de la vida cotidiana que
los prevengan de diversos riesgos psicosociales.
Desarrollo de los Aprendizajes: Aspectos vinculados con el desarrollo de los
procesos cognitivos, con énfasis en los factores que afectan los resultados de
aprendizaje del estudiante. Cabe señalar que el profesor tutor deberá poner
especial interés en aquellos, cuyo rendimiento no esté acorde a los aprendizajes
esperados, a fin de contribuir con la identificación de las causas que originan
dicho desempeño para brindarle orientación o promover la toma de acción
respectiva.
Desarrollo social comunitario: Ámbito de procedencia del estudiante, el cual le
origina una serie de preocupaciones, intereses y expectativas, llevándole a tener
una postura frente a los diferentes asuntos públicos que conoce y le rodean. La
institución educativa tiene la responsabilidad de orientar el compromiso del
estudiante como agente de cambio en su comunidad, y ayudarle a ver su
potencial actual con miras a su proyección futura.
9. FUNCIONES DE LOS ACTORES DE LA TUTORÍA
10. PERFIL DEL TUTOR
Es importante que los tutores tengamos cualidades que nos permitan realizar mejor
nuestra labor. Tengamos presente que las características que mencionaremos son parte
de un modelo ideal para guiar nuestra labor. Si al observarnos como tutores vemos que
no poseemos algunas de ellas, esta lista nos servirá para reconocer los aspectos que
necesitamos mejorar y trabajar para superarnos. El proceso de desarrollo abarca toda la
vida, en él también nosotros continuamos creciendo como personas y profesionales.
El director de la institución educativa debe tomar en cuenta el presente perfil del tutor al
momento de designarlos, para realizar una elección adecuada.
Para ser facilitador del desarrollo humano desde la perspectiva de una formación
integral, los tutores debemos poseer las cualidades básicas siguientes:
Consistencia ética
Practica valores fundamentales como la justicia, la libertad, el respeto y la solidaridad.
Reconoce a sus estudiantes como personas únicas y respeta sus derechos. Asimismo, se
preocupa porque exista coherencia entre sus comportamientos y actitudes y los que
busca
formar en los estudiantes.
Equilibrio y madurez personal
Es capaz de mostrarse y aceptarse como persona, con virtudes y defectos. Esto implica
comprender y aceptar el propio pasado, el presente y la posibilidad de ser mejor en el
futuro, sin sobrevalorarse ni infravalorarse. En sus relaciones interpersonales respeta los
derechos y necesidades de los demás, así como también expresa sus opiniones y
defiende sus derechos.
Reflexiona sobre la realidad que vive, su trabajo y sobre él mismo con el fin de aportar
nuevas ideas para la mejora o el cambio.
El equilibrio y madurez personal le permitirá al tutor abordar temas para los que se
requiere un dominio emocional de los mismos, diferenciando las experiencias de las
suyas. De lo contrario, algunas vivencias transmitidas por los estudiantes, pueden
despertar en el tutor sentimientos vinculados a sus experiencias pasadas. En estas
situaciones es conveniente conversar al respecto con otro tutor, con el psicólogo escolar
o con un psicólogo ajeno al centro educativo.
Autenticidad
La autenticidad consiste en conocerse y presentarse tal como uno es, sin protegerse
detrás
del rol o la función que uno desempeña. Permite establecer una relación positiva con las
personas y, en el caso del tutor, con los estudiantes, ayudándolos a ser ellos mismos.
Liderazgo
El liderazgo de los tutores debe ser democrático y sostenerse en una relación horizontal
con los estudiantes. En ese sentido, deben reconocer la importancia de practicar la
reflexión y el diálogo con ellos, en el marco de una manera distinta de asumir el
liderazgo mediante una autoridad compartida con los estudiantes, la misma que los
estimula a hacerse responsables de sí mismos y sus comportamientos.
Este modelo implica el rechazo de la violencia o la imposición como métodos para
ejercer
la autoridad. Además, implica el reconocimiento de que los estudiantes necesitan límites
o normas, que aprecian y respetan a los adultos que los establecen de manera afectuosa
y firme, y que su ausencia o falta de claridad puede tener consecuencias negativas,
estimulándolos a aprovecharse de los adultos que actúan de manera permisiva.
Competencia profesional
Domina las materias de su especialidad y tiene disposición para aprender nuevos
conocimientos.
Su metodología de enseñanza es interactiva y sabe utilizar los recursos que motivan y
facilitan el aprendizaje de los estudiantes. Tiene facilidad para trabajar en equipo.
La formación del tutor y sus recursos para llevarla a la práctica. Implica un proceso
continuo, de acuerdo con las necesidades y posibilidades de las instituciones educativas,
las Unidades de Gestión Local y las Direcciones Regionales de Educación. Asimismo,
el Ministerio de Educación, dentro del marco de la descentralización, orienta a las
Direcciones Regionales y apoya a los tutores a través de supervisión, monitoreo y
materiales educativos.
Empatía
Es la capacidad de colocarse en el lugar del otro y que él lo perciba. Involucra aspectos
cognoscitivos y emocionales. El tutor debe escuchar atentamente a los estudiantes para
poder luego comunicarse con ellos de manera empática, con palabras que les trasmitan
que se ha comprendido lo que ellos están viviendo o sintiendo. Los estudiantes se
benefician mucho con la experiencia de sentirse comprendidos. Sin embargo, el tutor
debe tener cuidado de identificarse con el problema del estudiante y quedar envuelto
emocionalmente en él. No olvidemos que lo que se logra con la empatía no es pensar
igual que el otro sino, a pesar de no compartir siempre las mismas ideas y perspectivas,
poder comprenderse y respetarse mutuamente. En ese sentido, podemos discrepar y, no
obstante, seguir trasmitiendo empatía.
Escucha
Es la orientación de todas las facultades propias del tutor hacia el estudiante,
centrándose
en lo que éste le comunica y la manera en que lo hace. La escucha debe comprenderse
como un concepto de comunicación integral, en el cual, además de los contenidos
propios
de la conversación, resulta fundamental enfocarse en elementos como tonos de voz,
gestos, posturas y cambios emocionales que se presenten en la persona a lo largo del
diálogo. Estos y otros signos, hablan de la intensidad con que es vivida la experiencia,
de la emotividad que lleva implícita, de los contenidos no expresados en el discurso,
pudiendo incluso llegar a ser mensajes contrapuestos a lo expresado por las palabras.
No directividad
A través de esta se promueve el desarrollo de los estudiantes, favoreciendo que tomen
decisiones importantes para sus vidas. Se trata de brindar a los estudiantes, tanto grupal
como individualmente, criterios que los ayuden a comprender mejor una situación y que
de este modo puedan considerar posibles alternativas de solución a los problemas. La
actitud no directiva no implica dejar de hacer cumplir las normas de convivencia, pues
estas son indispensables en la formación de los estudiantes.
La no-directividad implica que el tutor no tome, en el ámbito de la tutoría, decisiones
por sus estudiantes ni dé recetas para la solución de los problemas propios del
desarrollo. En ese sentido, además de la posibilidad de analizar juntos la situación, el
tutor ofrece una gama de alternativas para que los estudiantes aclaren sus problemas y
tomen las decisiones más convenientes.
Aceptación incondicional del estudiante
Esta actitud se refleja en nuestro trato con los estudiantes cuando mostramos respeto y
aceptación por ellos. Es importante señalar la diferencia entre la persona y sus actos. La
aceptación incondicional se refiere a la persona del estudiante. Los actos de un
estudiante pueden aprobarse o no. Pero más allá de sus actos, pensamientos o
sentimientos, los estudiantes poseen un valor inherente, esencial, en tanto personas.
Toda persona, sin excepción es valiosa.
En este sentido, el sentirse aceptados estimulará en los estudiantes la confianza para
compartir sus opiniones y participar más. Supone la confianza en los recursos de los
estudiantes para salir adelante y el convencimiento de que necesitan ser escuchados y
valorados.
11. FUNCIONES DEL TUTOR CON LOS ESTUDIANTES
GENERALES:
• Realizar el seguimiento del proceso de desarrollo de los estudiantes, para articular
respuestas educativas pertinentes.
• Planificar, desarrollar y evaluar las actividades de tutoría grupal.
ESPECÍFICAS DE CADA ÁREA DE LA TUTORÍA:
• Contribuir a la consolidación de la identidad y autonomía de cada estudiante.
• Facilitar la integración de los estudiantes en su grupo-clase y en el conjunto de la
dinámica escolar.
• Facilitar el descubrimiento y desarrollo de las potencialidades, habilidades y destrezas
de los estudiantes.
• Conocer las aptitudes, habilidades, intereses y motivaciones de cada estudiante para
ayudarlo en la toma de decisiones sobre su futuro vocacional.
• Promover la adquisición de estilos de vida saludable en los estudiantes.
• Promover actitudes de solidaridad y participación social en los estudiantes.
• Favorecer que el estudiante valore su cultura y reflexione sobre temas de actualidad.
• Contribuir al establecimiento de relaciones democráticas y armónicas, en el marco del
respeto a las normas de convivencia.
ANTE SITUACIONES O PROBLEMAS ESPECIALES DE LOS
ESTUDIANTES:
• Detectar e intervenir en las problemáticas grupales o individuales que puedan surgir en
el aula.
• Si un estudiante tuviera una dificultad que, además del apoyo brindado en la
institución educativa, requiera atención especializada, el tutor deberá coordinar con el
Director y los padres de familia para la derivación respectiva.
• Ante situaciones que vulneren los derechos de los estudiantes, el tutor deberá informar
inmediatamente al director sobre lo sucedido para que se tomen las acciones necesarias
que garanticen el respeto de dichos derechos.