ONOMASTICA BIBLICA
LA OMNIPOTENCIA DE DIOS MANIFESTADA EN SUS
NOMBRES
EN todos Jos libros del A. T. Dios es designado bajo nombres di-
ferentes, algunos de loe; cuajes son una declaración de fuerza o
poder. Creemos, por lo tanto, del máximo interés para la exége-
~is ec;criturarja un estudio sobre dichos nombres, pero siempre
1eniendo en Ct~eDta que, puesto que Dios está por encima de todo
concepto humano, no puede propiamente tener nombre alguno:
i21 es «sin nombre», «im:xpresable». Los nombres de Dios son, por
consiguiente, tentativas de realzar cada uno de los atributos divi-
nos. Muy dara es la doc trina que acerca de esto nos da Fray Luis
de Le6n 1. Trata de demostrar cómo a Dios se le dan muchos nOn1-
lores debido a su lUuch•• grandeza y a los tesoros de sus perfeccio-
1les riquísimas y la mLlchedumbre de sus oficios y de sus demás
bienes que nacen de El. y se derraman sobre nosotros; los cuales,
así como no pueden ser abrazados con una vista del alma, así mu-
('ha menos pueden ser nombrados con una sola palabra. Y como
r. Fray LUIS de León: De los nomores de C'h.~to. - Zail'agoza 1956. -
,~.n edidt,n, pág. 30 s.
- 45 -
el que echa a!i'Ja en algúri vaso de cuello largo y estrechJ, la envíá
poco a poco y no toda de un golpe, así el Espíritu Santo que co-
noce 1a estrechez y angostura de nuestro entendimiento, no nos
presenta así toda junta aquella grandeza, sino que nos la ofrece
como en partes, diciéndonos a veces algo de ella bajo un nombre
y bajo otros, otras cosas Y así viene a ser innumerables los nom-
hres que la ~agrada Escritura da a Dios. Señalaremos los princi-
pales que indican poder; pero antes de detcnernc's a analizar el
contenido de cada uno de ellos, conviene hacer una sucinta men-
ción del concepto que Jos hebreos tenían del non·ibre.
Los israelitas no hacen excepción a la ley general de los pue-
blos primitivos que ven que la esencia de una persona se concen-
tra en su nombre. Un hombre sin nombre está de~provisto no só-
k, de significación, sino de la misma existencia. En la formación
de !a primera mujer se nos refiere cómo el hombre ante la vista
d(' su compañera le di6 un nombre: « El homhre~:xcIamó: esto si
(!ue es ya hueso de mi~ huesos y carne de mi carne. Esta se llama-
rá «varona» porque del varón ha sido tomada» (Gn. 223 ). Y en otro
lugar dice: «(Díjole Esaú: ¿No es su nombre Jacon? Dos veces me
ha suplantado: me quitó la primogenitura y ahora me ha quitado
la bendidt.Jn» (Gn 2736 ).
E! nombre es portac!cr de una 06vaIW; (fuerza) que ejerce una
acción apremiante sobre el que lo lleva; en 1 Sm 2525 se dice de
Nabal que es como su nombre, es decir. necio. un insensato. Pero
en virtud de este carác~er de oóva¡.ttc;, el 110mbre puede también
separarse de su portador, ser incJependiente e incluso ser emplea-
do contra él. Siendo D:os a los ojos de los israelitas, el poder peli-
g!"oso y saludahle, impcrtaba conocer su nombre. Cuando el ere-
:Tente entra en relaciól1 con su Dios, comien'la por pronunciar su
nombre; y este antiguo t150 se perpetúa en la liturgia de la I.:2:lesia
bajo la forma de invocación yen el uso común cr1stiano al signar-
se 'lEn el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo}>.
El A. T. designa a Dios bajo varios nombres c1il:erentes. La ma-
:'r0r parte son nombres comunes y manifiestan un atributo ó una
función de la' divinidad; pero, aplicados al Dios único, son em-
pleados también como nombre propios, tales son: 'El' Elo!úm,
'Elóah y más raramente 'Adan, ',Elyan, Sadday, Sur. El nombre
propio del Dios de Israel es Yahwéh. Dios l'eve10 a Moisés este
- 46 --
nombre, aunque hayan continuado en uso otros más antiguos.
Más tarde se introdujeron las expresiones: {( Yar.vé de los ejér-
citos», « Dios de los ejércitos», {( El santo». Fn la época del exi-
Ha y las siguientes aparecen las dellominacicnes: «Dios del cie-
lo» o simplemente «El Cielo» para designar a Dios, así como
"Nombre» por excelencia, «Lugan) o «Presencia» por la omnipre-
~t'ncia divll1a). etc., con los cuales podría formarse un copioso
denco.
'EL
Entre los pueblos semitas más antiguos, «divinidad, dios», co-
mo concepto genérico, se expresa por 'El, si bien cabe señalar la
excepción del pueblo etiópicO.
Los semitas occidentaJes escriben el nombre bajo la forma '1
('el en la Biblia masorética); entre acadios y babilonios, toma la
forma «ilw,; «i/ah» entre los árabes en general y en sir. 'i1.
RC'3pecto a la significación y fuente etimológica de este Yoca-
bl0, no se tienen noticias seguras y los intérpretes y expositores
aún no se han puesto de acuerdo. Algunos, con bastante acierto,
10 hacen derivar de la raíz 'w( que significa «fuerte» y por consí··
guientc «fuerza» de donde viene «El fuerte». La idea de poder, se·
ría muy primitiva, usada por intérpretes muy antiguos; Aquila
wnstantemente traduce ¡üX()pó~: S. Jerónimo (Vg) a veces «for-
lis}) (Dt 7.°, 1s 28 2 Sal 41 (42)2; Ir 51 56 ), o fortissimus (Gn 463 ; Nm
1622 ; Js 2222; Jr 32 18).
y esta misma idea la encontramos en otr03 teJ,tos, confirman-
do así el uso de la voz 'el en el sentido de «el fuerte». Otra expre-
fión IDl.1y usada es Jo. de «el fuerte de Jacob» o Israel (Gn 4924 ; 1s
124, y 60 16, Sal 1122,5).
Algunos quieren ha(;('1'10 derivar de la misma raíz, pero con
significado distinto, o (le la raíz 'ül, del árabe awwalu,
Entre 'i! y 'üI no hay más diferencia que la letra central lV o ;,
dos letras fluctuantes y que con frecuencia ~lparecen sustituidas
ia un::1 por la otra. Pero aquí la raíz 'ül está tomada con el signi~
feado de «ser el primero>. «ir delante», «estar delante de», «ser
- 47 _.
puebio. Amós ecentuó la ac"tuación rh! este protector como destnté~
tor de su puebIo por la rebelión y extendió el acento del apelativo"
de {(protetor» de Israel, al universo. Por eso los profetas dan el
matiz de «Señor del universo, dueño de las naciones y de todas las
fuerzas cósmicas).
En cuanto al origen, parece que data del tjeml;c de Samuel, al
menos en 1 Sm I, 3, 11 sale por primera vez.
Lft idea sin embargo no era nuev~;. En el cántko del paso del
mar RoJo, Yahvé viene significado como el vencedor del ejército
egipcio: «Entonces cantaron Moises y los hijos de Israel a Yahvé
este canto didendo: Cantaré 8 Yahvé que se ha mostrado sobre to-
do glorioso. El arrojó al mar al cab8110 y al caballero». (Ex ~.51).
A Josue se manifiesta el príncipe de los ejército, Yahvé: «y
él le respondió: No, soy un príncipe del ejército de Yahvé, que
vengo ahora:). (Js 514). Contra Sísar3 salieron a combatir los as-
tros del cielo: ({Desde los cielos comhatieron las estrellas; desde
sus órbitas combatieron las estrellas contra Sísara». (Jc 52).
En la liturgia de la Iglesja ha quedado plasmada la expresión
Yahvé Seba'ot. y actualmente en el Sanctus de la Santa Misa can-
tamos ({Domirzus Deu":; Sabaoth».
YAHVE 15
La etimología del nombre Yahvé es muy discutida. Unos
la derivan de la raíz hwh, que significa «caer}), o de hwy que
significa «soplar". y piensan que primitivamente Yavé era un
dios de la tempestad que hacía soplar el viento y caer el rayo. Otros
creen que yi'ih era una exclamación por la que el dios era aclamado
en el culto o que la forma hw era el pronombre hÍt de tercera perso-
na del singular; «él, le.»
Pero la opinión más segura es que deriva de un verbo haw[l.h ar-
caico, que dió hay.1.h, «ser», «devenir». Y está en futuro, o infecto.
El texto del Ex 314S así lo explica. Cuando Dios se manifestó a
15. Véase págs. 1°9-112 del vol. III (1954) de esta MISCELÁNEA.
-- 71 ~
.Moisés, éste Íe preguntÓ su nombre y Dios le responcÍió; ~Yo soy
el que SOY" ('ehveh 'aser 'ehyeh) y. dijo: «Tú hablarás así a los hi-
jos de Israel: «Yo soy» (o Yo seré) me envía a V')50troS .. Yahvé
el Dios de vuestros padres, el Dios de Abra,ham, el Dios de Isaac,
el Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para la
eternidad, mi denominación de genet'ación en generación,. Es cla-
ro que después de este texto" el nor:r~bre divino de Yavé significa-
>1Cél es,,_ El verbo ser está en primera persona porque Yavé no
puede decir de si mismo: él es.
La~ palabras «Yo soy el que soy:> deben entellderse a la luz
de fórmulas análogas puestas en boca de Dios: «Yo digo lo que di-
go» (Ez 1225 ) y {(yo hago gracia a quien hag.o gracia» (Ex .13 19 ).
Ellas insisten sobre la realidad o muchas veces sobre la eficacia
y la soberana independencia de la (':üstencia, de la palabra y de
la gracia de Dios. El verbo hyh tiene el sentido de «hacerse.) (lle-
gar a ser) «estar en actividad», sentido que es todavía reforzado
por el impeIfecto que significa que la acción no está terminada;
expresa una existencia manifestándose activamente un ser eficaz
más bien que un ser absoluto. El nombre de Dios debe, según el
contexto, justificar la misión de Moisés encargado de librar a Is-
rael y la promesa de la asistencia di:vina que él ha recibido ({( Yo
estaré contigo» Ex 3U2 ) y debe levantar las dudas del pueblo, por-
que querrt. conocer el nombre de DIOS que envü.~ a Moisés, para
asegurarse de que este Dios es capaz de cumplir este re<;cate. Es-
te nombre debe expresar la eíicacia del ser de Dios libertador:
el que envía a Moisés se llama «El es» (o El será), Yahvé, es de·
dr el que manifiesta eficazmente su existencia. .
Pero a primera vista el verbo hyh parece estar en Hifil (forma
causativa), como vagle. Y para sostener esta opmión ha~T otra ra-
zón y es la transcripción 'Arce que da Teodoreto y que correspon-
deria en la fórmula directa explicatoria a 'ahypl¡. Hay aún otra
razón, y es que en el i\. T. Yahvé se distingue de los falsos dioses
por ser el creador. el que hace existir y concuerda Jn 13 donde en-
seguida de su divinidad se pone: {:Omnia per ipsum ¡atta sunt'>.
La dificultad se plantea desde el momento en que se manifiesta
que el verbo hayah no se usa en la torma Hiúl y que en la decla-
ración directa se emplea Oal. Si estuviera en HIÍ-¡l la de';ignación
seria' «el que hace ser». Y más claro todavía si se lee según Al-
- 12 -
brigh.t; 'ah.vc 'aJer yihYé: «el quehagó éxistir a 10 que existe». Ll.l
mayoría de los autores están conformes en afirmar que tal fórmu~
la está empleada en qal y así 10 creyeron los Punctatores (por el
'ehye 'a;er 'ehvc) y después los LXX, Aquilas, Sírnaco, Vulg~ta y
es la sentencia más común. El yah no ofrece dificultad pues puede
ser por influencia de la gutural o un arcaísmo.
Algunos traducen ('.yo seré el que era», esto dará a Yahvé el
sentido de eterno. Esta interpretaciór.. no cabe, pues estando el
v.;:rbo en el illfecn¡m hay que traducido siempre en el mismo tiem-
po, pero no se olvide que este tiempo (o mejor aspecto) verbal. en-
ClCrra las acepcioHes de presente, prelérito imperfecto y futuro.
Para los LXX y otros, el verbo ser expresa aquí el ser absolu-
to. Deducen que las palabras del Ex 314 revelan la aseidad de Dios;
El ser que Dios se atribuye es la fórmula del Ex. no es sola-
mente una propiedad, como poder y la bondad, sjno que es algo
que se identifica con la naturaleza mü;ma de la divinidad. Ello no
puede significar el Sér común a todas las cosas existentes de cual-
(juíer modo que sea, sino el ser, por naturaleza por Dios pose~do.
que es por sí mismo y que no toma su origen de ningún otro ser.
'l en otro término, expresado en lenguaje filosófico, Dios posee .la
é;\seidad (ente en sí) mientras que toda otra cosa existente tuera de
El, no reitera la razón de su existencia en sí misma, sino en otro
Ser; luego ella es creada. Dios no sólo tiene el ser, sino que es el
Ser. El no es el acto que opera y se pone en la realidad, sino que
e:-. la realidad misma.
Cuando el autor del libro de la Sabiduría, con clara alusión al
!ügnifkado del nombre de Yahvé, censura a aquellos que «arran-
<:-ando de les bienes visibles, no fuerc,n capac::!s de conocer al que
es, -rO)) onc<, ni por la consideración de las obras vinieron en co-
nocimIento del Artífice'> (Sb IV), contrapone Aquel «que es» a la
cosa creada. Aquél «que es» es el ;::reador de todas las cosas vi-
::.ibles. derivando el propio ser de Él. Toda cosa es por sí misma
ir:nperfecta y no puede existir sin ;a preexistenda de Dios. En
cuanto a Aquél «que es», Dios, vien'.! puesto en é:.ntítesis con los
dioses falsos, que no tienen el ser y son por ese motivo «el no ser».
Aquél «que es», no es una abstracción puramente racional, ni
1.111 ser impersonal, sino un ser operante y pcrsom:.l. El mismo se.
define: «Yo 50J », El habla a Moisés, le recuerda la promesa hecha
- 73 --
a los padres. V quiere sacar a los israelitas de la esclavitud. Viene
así rechazada toda idea de panteísmo y tiene razón, la versión de
los LXX expresa el término con ó rov (aquél que es), masculino y
ll() con '0 illv
, nentro.
El Apocalipsis en fin, poniendo de relieve su soberanía sobre el
tiempo y sobre todo lo que tiene principio y fin, lo define: «Ei que
~S¡ el que era V elque será» (Ap 14 ), puesto que Dios es el ser, El
es el Dios vivo. Así ya lo llama Agar cuando se le manifiesta (Gn
1614).
Oseas promete que los israelitas volverán de lluevo a S';!1' lla-
mados «hijos del Dios vivo» (Os 21 ). Dios jura: «corno es verdad
que yo vivo» (Nm 1421}8; Dt 32"'0 ;Jr 46 18).
En cuanto a «Aquél que es», el Dios vivo, es trmbién el origen
de toda vida, sea física, sea espiritual: «En tí está el origen de to-
da vida; sin tu luz, no podríamos percibir la luz:> (Sal 3610).
Puesto que Dios es el ser, El permanece fiel a su decisión y
no olvida la promesa que ha hecho; El es, pués, el Constante, el
Fiel. ; ! !
Del nombre y su ';ignificado, los jsraelitas, podían y debíal~ d';
ducir qUe él quería tener misericordia del oprimjdo. Trátasc sin
embargo de una deducción, 110 del significado formal de la pala~
bra, hay[/h que en efecto, significa ante todo «sen). «existir» y no
.;¡ser pronto, solícito ~1. socorrer». Dios no se llama «El que es» por-
que es fiel, sino que es fiel porque es «El que es».
Santo Tomás aparte de otras cuestiones acerca del nombre di-
vino Yahvé, 1l0S da las razones de por qué este nombre es el más
pI·incipalmente propio de Dios.
a) Por su misma significación. En efecto, no significa forma
alguna, sino el ser mismo: y siendo ~l ser de Dios su misma esen-
cia, lo cual no puede decirse de ningtma criatura, es evidente que
entre todos los nombres. este es el que más propiamente designa
a<Dios.
b) Por su universalidad. Todos los demás nombres o son me-
nos comunes o en sí se identifican con él mismo, oñaden algo a su
propia significación en nuestro concepto, dándole en algún modo
forma y determinándole. Nuestro entendimiento no puede cono-
cer la esencia misma de Dios, tal cual es, en el estado de viadores;
y .cualqLÍ;icr modo que determine acerca de lo que Dios conoce,
- 74 -
dista mucho de1 modo de ser de Di:)s eh sí n11~mo. Por io cual
l'anto menos determinados y más ': omunes y ab';olutos son los
nombres, con tanta mayor propiedad son atribuidos a Dios. San
Juan D~m8sceno ha dicho con razón que «el más principal de to-
dClS .los ncmbres que damos a ,Dios es El que es; porque com-
prendL~ndole todo entero encierra el ser mismo como un océa-
no de sus1:ancia infinito e indetermin:Jdo».
e) Por su significación: puesto que significa el ser en pre-
sente ; ~sto se dice con especialísi:na proriedad de Dios, cuyo
;,;er no conoce ni pasado ni futuro, cc'mo dice San Agustin.
A. Gil Theotonio
Nota de la Dtrp.c~ir.i1!.-El presente esúudio, parte de tina Memoria de Licei1M
ciatura presenb& en la Fa,oultad de Filo,sofía y Letras de Granada -Sección
tic FilolrJgía Seníti..:a-, ha sido notablemente aligerado de las citas bíblicas y
referencials en hebr"!o, a fin de acomodarlo al carácter de un artículo de revista.
- 75 --