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Teorías Del Hombre y de La Cultura - Hatch

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ANTROPOLOGÍA "E.

Harch

BATCH, ELVRN.
TEORÍAS DEL HOMBRE Y DE lA CULTURA
EDITORIAL PROUM

JI
EL ASCENSO DEL ANTIINTElECTlJAL

E. B. TYLOR y FRANZ BOAS

En este capítulo examino el sentido de los asuntos humanos según los concibieron Tylor
y Boas. Reúno a estos dos autores con el propósito especIfico de destacar sus diferencias:
representan respectivamente el pensamiento de fines del siglo xrx y principios del siglo XX. La
obra de Tylor exhibe lo que puede corisiderarse una versión inteledualista y premoderna de la
cultura, en cambio Boas representa el enfoque antiinteledualista y moderno de la conducta.
Comparando las ideas de estos dos,autores podemos destacar la importancia de los cambios que
en
sobrev¡i"Íierún' el pensamiento ~tropológico alrededor de comienzos del siglo y desarrollar
estos procesos en su contexto histórico.

E. B. TYLOR

EVOLUClON, INTELECTUALISMO y POSlTNISMO. La idea de que en el campo de la


actividad humana había un proceso de progreso fue fundamental. en el pensamiento ilurninista
del siglo xvm, pero~durante la primera mitad 'delsigiü XlX, aparentemente, desapareció casi del
todo; para retomar con mayor ímpetu durante las décadas de 1860. y 1870.. Estas dos décadas
constituyen el comienzo de la antropología como una disciplina consciente de sí misma y
profesional, siendo Tylor urio de los principales fundadores. El eje de esta ciencia, nueva y
polémica, como el problema fundamental de la obra de Tylor fue la evolución cultural.

Gran parte del pensamiento evolucionista que se manifestó durante la última mitad del siqlo
XIX fue el desarrollo de unos pocos principios básicos heredados del Humanismo. Dos son
particularmente importantes para comprender a Tylor. El primero es lo que puede denominarse
el enfoque inteledualista del comportamiento humano, y el segundo es el positivismo.

El elemento fundamental del enfoque lntelectualísta de los asuntos humanos es el supuesto


de que el protagonista social rige su conducta ajustándose a principios racionales. En otras
palabras, supone que si queremos comprender los actos de una persona debemos considerarlos
corno productos de su propio pensamiento racional. Asimismo, de acuerdo con este criterio, la
sociedad y las instituciones sociales son creaciones conscientes y racionales, y se las realiza
" IIERR!I:V' Ilistotiu dr In Trori« Antflll'0¡"Xira AN'TROPOLOGÍll
porque es razonable hacerla, Por ejemplo, de acuerdo con Locke, la gente comprendió que
mientras viviese fuera de la sociedad civil debería afrontar cierto nivel de incertidumbre e
injusticia. Por consiguiente, apeló al contrato"sociJI y creó un sistema de gobierno de mutuo
beneficio (véase Parsons, 1937:95 y siguientes). "

Para los autores intelectuales de antaño como para los antropólogos modernos era obvio
que no todos los actos ni todas las instituciones están regidas por la razón ya que en la vida humana
hay elementos irracíonales que los intelectuallstas los explican como resultado de la ignorancia
y el error argumentado que:: "i

El protagonista no conocía ciertos hechos importantes para su acción, y habría actuado de distinto
modo si los hubiese conocido, o basaba la acción en consideraciones, que sobre la base de un
conocimiento más amplio habrían demostrado su error. Creía saber, pero en realidad no sabía
(Parsons 1937 :66).

De acuerdo a esta versión de la teoría social, las instituciones arraigan en la razón, y


las prácticas que son tradicionales, rituales o simbólicas -por lo tanto "irracionales"- son
intrínsecamente inestables. Se les desechará una vez que los miembros de la sociedad
perciban claramente su falacia. Las creencias y las prácticas tradicionales pueden afirmarse
tenazmente en el espíritu de la gente, pero más tarde o más temprano ceden a la razón. En
la medida en que las instituciones no se arraigan en la razón, correspondiendo a las ciencias
sociales determinar la situación real- es necesario elirnínarlas, en cuanto constituyen
tradiciones ignorantes, La siguiente descripción de la imagen que Herbert Spencer tenía de
su obra, 'revela el criterio intelectualista que prevalecía entonces:
" , ¡
El hombre, liberado finalmente del sometimiento irreflexivo a costumbres y tradicionesinmemoria-
les" se dispone a asumir el control de su futuro y conírontarlo, orientado e instruirlo por la ciencia,
Se
en la imagen de la racionalidad y la justicia. destruyen los tabúes, y nada parece inmune al análisis.

Es evidente que los hombres pertenecientes a una generación que está en el umbral de estas
realizaciones asumen una pesada responsabilidad, y el joven Spencer tenía cabal conciencia del
hecho (Burrow, 1966:214). .

La sociedad utópica concebida por Spencer debió basarse en el principio del/aissez fa; re,
de acuerdo con el cual las relaciones sociales serían esencialmente relaciones económicas y
racionales despojadas-de todas las excrecencias tradicionales e irracionales. El protagonista social
debía estar en libertad de aplicar la razón pura a sJs asuntos cotidianos (Burrow, 1966:205-6,
214-27). 1 , ,

El enfoque intelectualista soportó rudos ataques durante los últimos años del siglo XIX, y
, fue sustituido por una diversidad de enfoques nuevos que concibieron la conducta y la racionalidad
humana de modos radicalmente nuevos (Parsons, 11937 ¡ Hughes, 1958).
El positivismo es el segundo principio que contribuyó a formar gran parte de la teoría
evolucionista que se desarrolló en la última mitad del siglo XIX. Si el marco íntélectualísta,
prácticamente; ha desaparecido del pensamiento antropolóqico moderno, no puede decirse
, lo mismo del positivismo, pues este último es el 'criterio que probablemente prevalece hoy
· . lima,
en Ia dISClp ' I' " ,

El positivismo no duda de "larealidad del mundo exterior, o del hecho de que este mudo
puede aprehenderse y entend~rse objetivamente (véase Dray, 1964:21 ~23), y por consiguiente
llNTROPOL()GÍA • E. ll atch

se opone a todas las versiones idealislas y relativistas de la ciencia social y la historia. Un elemento
importante en este realismo es el criterio de que el mundo se desenvuelve de acuerdo con leyes
naturales, y de que esta alirmaciónas tan aplicable a la sociedad y las instituciones sociales como
a las moléculas o los organismos vivos. Por consiguiente, la explicación formulada en ciencias
y
sociales es esencialmente idéntica a la explicación de las ciencias naturales, consiste en sumir
los hechos [Link] de leyes naturales y empíricas del universo (Dray,1964:2, 5). Por
ejemplo, Herbert Spencer propugnó la "universalidad de la causalidad": a su juicio, todas las
cosas responden a leyes naturales, y el progreso científico implica subsurnir Un número más
elevado de fenómenos en leyes cada vez más generales. Burrow arguye que el concepto de leyes
causales ocupa en 01 pensamiento de Spencer un lugar más fundamental que la teoría de la
evolución; la creencia de Spencer en la causalidad lo condujo a su teoría evoluclonista, pues la
idea U~secuencias evolutivas satisfacía las necesidades de un esquema de causó y efecto (Burrow,
1966:20S-6).
El positivismo implica cierta forma de determinismo: por lo menos, dentro de ciE~rtoS
límites, supone que las instituciones humanas y el comportamiento humano responden él leyes
naturales. De hecho, el delermínlsrno de la conducta aparece, a menudo, como el elemento
definitivo del positivismo (por ejemplo, van Kaam, 1966:15-18, y Bidney, 1953:177-78).

ANTECEDENTES. Sir Edward B. Tylor nació en Londres en 1832. Su padre fU'2 un


próspero hombre de negocios, administrador y propietario de una fundición de latón, y Tylor
abandonó la escuela a la edad de dieciséis años para trabajar en la empresa iamlllar. Pero tenía
mala salud, y cuando había cumplido poco más de veinte años, en 1855, su médico le aconsejó
abandonar la actividad comerclaly consagrar su vida al ocio y los viajes. Acató la indicación, y
vivió mantenido por una generosa asignación de su familia.
Después de pasar casi un año conociendo Estados Unidos, Tylor conoció en La Habana
a otro viajero, Henry Chrísty. Christy era un conocido anticuario y un próspero banquero, se
dísponía a recorrer México, y persuadió a Tylor de que lo acompañase. En la perspectiva de un
británico de la clase media, México era entonces un lugar exótíco, un país 'de reliquias
arqueológicas 1) extrañas tradiciones. Las excursiones realizadas por los dos ~iaj,~rosen el interior
del pals relacionaron al joven Tylor con estos fenómenos. En 1861 Tylor publicó su Anahuac,
. un relato de viajes y anécdotas de su gira mexicana. En esta obra fluída y ágil ofrece pruebas claras
de un interés cada VI~Z más acentuado por los temas propios del anticuario y el antropólogo. A
esta obra siguieron varios articulas acerca de temas antropológícos (vúase Freire-Marreco,
1907:375) y en 1865 su primera obra antropológica importante, Reseatches ínro ihe Early
History of Mankind. Aunquelaevolución cultural es el eje central de este libro, su [Link]
lo señala Stocking, es "t;:mdlfuslonista" corno "evolucionísta' (1968:79).

'las ideas de Tylor continuaron desarrollándose en una serie de conferencias y artículos


acerca de temas como el desarrollo de la religión y el lenguaje, yen 1871 publicó la monumental
obra Primitive Culture. Este libro és un análisis de las creencias y las prácticas religiosas
primitivas, entre otras cosas. Aunque los dos volúmenes de Primitlve Cuíture abundan en
material descriptivo, 105 datos están orientados hacia la definición de ciertos principios teóricos,
y el concepto subyacente es que la cultura de la humanidad está regida por leyes definidas de
desarrollo evolutivo. Esta obra influyó bastante sobre la antropología en general, y es posible que
haya contríbuído a desplazar el eje del estudio de temas como el derecho y la arqueología, para
acercarlo a la religión (Burrow, 1966:235-39). Primitive Culture fue la culminaciónde la tarea
"

IIfIlK.1S • u:,jl:rill .1, k. r,,,rill AnITllfJI./úxira 1iNTROP()LOGÍr


,

de Tylor, aunque continuó pronunciando conferencías'y éscribiendo durante una serie de años
después de la publicación de esta obra. la producción siguiente incluyó pocas cosas que no
hubiese dicho antes (Stocking, 1968b: 174). El!único libro publicado después fue su An ihropo-
logy (1881). que es una introducción general ~ esta disciplina. ' .
'.- ./
. ' ... ! 1'." ..... ' _", ::' . .

T ylor no tuvo diploma universitario, perolleqó a ser uno de los principales antropólogos
académicos y profesionales de If'glaterra. E(¡ 1883 fue designado conservador del Museo
Universiiario de Oxford; poco después se le ~io una cátedra de antropología, y en 1896 se
.co·n~irtié en el primer profesor de entropoloqia de Oxford. Conservó este cargo hasta que se
ret iró, en 1909. ..... .'
I
Tylor se caracteriza por el método cuidadoso de investigación. el uso crítico de las fuentes
'J el criterio teórico ~oderado y bien razonado. Incluso Lowie, uno de los críticos más severos
de la escuela [Link] de p=[Link] menciona con aprobación: "El tiempo transcurrido
no ha hecho más que confirmar el juicio iníctal acerca de su qrandeza" [Lowíe, 1937:6~J.
También se I~ estimó personalmente. .

Su sencillez, su paciencIa y su sereno humor 10 convirtieron en un maestro y un orqanízador popular


'Y' contribuyeron al estilo libre y persuasivo de SU5 escritos, que le conquistaron un amplío público.
Su, trabajos estaban exentos de tecnicismos o pretensiones, quizá consecuencia del hecho de que
había abandonado la escuela a los dieciséis años, y nunca había vuelto a ser" estudiante" en el sentido
académico de la expresión (Kardiner y Preble, 1963:52).

.
El REDUCCrC>NISMO y LA AUTONOMlA I
DE LA CUL TUHA El esquema de Tylor es
paradójico. Por una parte, es reduccionísta, pues explica la cultura con referencia al indi, ..iduo:
para Tylor, el origen de [as instituciones debe buscarse en los procesos naturales del pensamiento
de los seres humanos, Por otra, su esquema implica el concepto de que las instituciones son (por
lo mE~n05dentro de ciertos límites] sistemas autónomos su; generls, con vida propia, pues afirmó
que en ciertas ocasiones las costumbres persisten exclusivamente p.: r la fuerza de la tradición.
En este sentido, "sujetan" el pensarníentohurnano y determinan la condoc:a de! individuo.

El concepto íntelectualisra de la conducta es esencialmente un esquema reduccionista. Por


ejemplo, de acuerdo con Locke 105 individuos concibieron el gobiemo consciente y racionalmen-
te, para realizar sus propios fines. Incluso ~! derecho natural, presuntamente destinadc- a
gobemarlas mutuas relaciones de la gente, a su juicio era expresión de la razón individual. Esta
teoría del gobiemo es reducclonista en un doble sentido: primero, concibe a las institudones
sociales corno'formas diseñadas intencionalrnente
l··
para realizar fines indiulduaJes; segundo,
,

cree que la razón lndiuidual es el principio que I


regula la forma de estas instituciones.

Ambos tipos de reduccionismo ocupan un lugar destacado en la obra de T ylor. Con


respecto al carácter intencional de las instituciones humanas. Tylor escribió:

A mi juicio; en el estudio de la historia primitiva de nuestra raza, debe sostenerse firmemente el


principio de que necesitamos buscar siempre motivos prácticos e inteligibles que explk» ien los
hábitos y las opiniones que hallamos en el mundo ... La afirmación misma de que los actos (de los
salvajes) carecen de motivo, y de que sus opiniones son insensatas, es en sí misma una teoría. y a
. mi juicio profundamente falsa .. (l866:R6; véase también 1878:561. .
1

La ímportancía que T ylor asignó al carácter intencional de la -,onducta y las instituciones


implicaba un concepto utilitai lo de la cultura. Las instituciones se crean conscientemente para
servir a fines prácticos, y por lo tanto su utilidad o servicio es uno de los rasgos principales. Por
"-

ANTROPOLOGÍA.
.r : '; -,
* f. llatch

ejemplo, Tylor sostuvo que el lenguaje puede explicarse como producto de W1a serie de
decisiones conscientes orientadas por el principio de conveniencia o utilidad:

El lenguaje es una rama del gran arte de la manifestación de signos o la elección por signos, y su
tarea es hallar cierto sonido conocklo o símbolo apropiado de cada perisarnicnto. Siempre que de
ese moclo se eligió un sonklo, la decisión sin duda respondió a alguna razón (1861:128).
,
Tylor sostuvo que, incluso la gramática "no es más que el resultado de los esfuerzos
humanos para expresar más desenvuelta, cabal y exactamente sus propios pensamientos"
(1881:133). Del mismo modo, la ley y la moral fueron creadas intencionadamente porlos
Individuos para beneficio propio. Tylor sostuvo que el pequeño clan o la tribu es "el cuerpo
legislador original que sanciona leyes para beneficio común, la sociedad reunida en comité
permanente, que formula la opinión pública sobre la base de principios utilitarios ... " (1873: 717).

Si para Tylor las instit~ciones humanas son creaciones intencional es y útiles concebidas
de acuerdo con principios racionales de pensamiento, era natural que viese en las costumbres,
instrumentos eminentemente meritorios para la promoción del bienestar de un pueblo. Tylor
nunca llegó a esta conclusión, al menos por dos razones. Prlmero, sostuvo que la experiencia y
la razón a veces traicionan al hombre, y originan instituciones tan descarriadas como la magia.
Más adelante examinaré el papel de la ignorancia y el error en el plan de Tylor. Segundo, las
prácticas y las creencias, a veces, adquieren una autoridad y un respeto propios que se las
mantiene sobre esa base a pesar de sus evidentes defectos. En este sentido, Tylor consideró que
las instituciones humanas eran entes a veces autónomos, perentorios o sui generís. Al referirse
a (os pueblos de la sociedad salvaje, Tylor sostiene que: .

...la tiranía de la tradición les impone a cada paso pensamientos y costumbres heredados de una
etapa cultural diferente, y que por lo tanto han perdido la razonabilídad que es visible poseían
inicialmente (1866:86).

En otro lugar afirma;


Al margen que una costumbre sea evidenternente útíl o no, e incluso cuando ya no se conoce su
propósito, una vez afirmada como costumbre impone acatamiento. Quizá los salvajes se cortan
algunas falanges de los dedos, o inician ayunos tan prolongados y severos que muchos mueren; pero
a menudo la única razón que pueden dar para infligirse tales sufrimientos es que tal es la costumbre
de sus antepasados (1881:4-9).

Aunque reconocía la autonomía relativa de las instituciones, Tylor nuncadesarrolló sistemá-


ticamente esta cuestión. La mencionó con frecuencia, pero siempre como elemento secundario y
residual en el análisis de temas que, a su juicio , eran más importantes. Sin embargo, no se mostró
indiferente al conservadorismo tradiclonal, pues la aslqnaba el carácter de una condición mórbída.
Afirmó que "la civilización está detenida allí donde se somete a la regulación de una costumbre
ancestral administrada por los antepasados" (1881 ~430). El progreso exige la razón sin trabas siendo
su antítesis el tradicionalismo (véase Stockíng; , 1968a:82-83). Más aún, para Tylor, uno de los
objetivos principales de la antrcpoloqia es mostrar qué creencias y prácticas de la sociedad civilizada
son buenas y útiles, y cuáles son supersticiones disfrazadas "con el atuendo del conocimiento
moderno". A su juicio "la ciencia de la cultura es esencialmente una ciencia del reformador", y su:
función es eliminar las ideas moribundas y paralizadoras (1871:II:531, 539).
..". . .. .
Tylor creía que el conservadorísmo tradicional es una forma mucho más acentuada en la
sociedad primitiva que en la civilizada. Los pueblos civilizados perfeccionan conscientemente sus
"

il\stíTudohe-;,comparándolas slsternétícamente con' sus expertenctas y tamb~n refl,~.~í;ona9,C1o


de dl¡~~.Encarnbío en lbs razas inferiores se observa una re..sístendq obstinada a las
d(.;C2.(CiI

¡-,¿formas 111¿6deseables; el progreso puede abrirse paso con una lentitud y una difjcuitad\jue lo~
hombr~dé ¡t,[e siglo apenas podemos imaginar (¡881-439).
. . I

~ún p3rece, Tylor ne examinó detalladanhente cómo es posible que una costumbre
~erí.l let1az. influencia sobre la mente de un pueblo: nunca trató de explicar los mecanismos
t<lfl
p.s'Ct;IÓQ1c.:aSI? ';:;ciales que aseguran la persistenc.a :de la costumbre. Quizásea cor-iprerv-ible su
.~¡itN, [Link] su juicio el conservedorismo tradicional es un problema residual. De todos modos
(rE{) que o luir:lo de Tylor el rasgo esencial del conservadorísmo puede resumirse en la paiooli..
"jI'"NH"'Xlón" Tropezamos con d conservadorisrno tradicional cuando, por una razon o P' lr otra,
1)" Pljt!bjOI'lO aplica su espíritu a las prácticas y lascreencías tradicionales, y por lo centrado
ad~n~~ J ~i\il.s sin el consenso de la opinión pública es una base de conservadorísrno. 1" gente
Cre~ tl menualo que "lo que todos dicen debe ser cierto, y lo que todos hacen debe ser justo" 1] 871:
L3J- En [Link]·[Link],Tylor sugirió qua las autoridades eclesiásticas son una fuente de conservado-
I'ÍScnl.l [Link], remiten ciertas creencias )1 prácticas al dominio de lo saCTO.

Lo'.! matemáticos egipcios. corno formaban una orden sacerdotal. hablan Ilegadu i:1 considerar
S~lS sus reglas, y por lo tanto' no las creían »eríecübles. en cambio, sus discípulos grie·;~CI).que
I\(¡ [Link] a esa ortodoxia cientlííca. podiar. pasar ,~ métodos más perfectos (1881:3 t 9)
i
rylot' sostuvo también que, a veces, el conscrvadorismo es resultado del respeto del salvaje
prx Su5 dn~ .j()sados, .

/J:l S-111/[Link]]tiende d creer que sus antepasados le transrnií ieron la perfeccic"n del saber, y '11Jl' sería
¡tt1¡J¡¡¿cjgd rnodííícerlo en lo más mínimo (1881 :439)

S0!3 u.131 fuere el carácter


fundamental que ~ylor asignó a las instituciones conservadoras,
es ev;,jenit.t ~ue dribuyó poca importancia al papel del sentimiento, En este sentido contrasta
Ilisibl~mlíl(1tE' con autores ulteriores, como Durkheim, que atribuyó gran importancia él lo,
SoQnfkl'*mttl:~colectivos, y Boas, para quien el hClT!nbreestá gobernado más por el sentimiento
)1 q\ l~ikJ que por la razón. Esta es una de las principales diferencias entre Tylor y los
alltf(l~b9bS siguientes.
I
para Iylor, la cultura es como una plante que crece lenta pero tenazmente, y que
¡'r.~ritd a~Úse paso en el suelto endurecido. IJ.a mente de los individuos de las primeras
á~P9~d~ch¡Sarro!1o está severamente limitada por las cadenas conservadoras de [a tradición,
pero"!l pef\5amiento racional es obstinado, y más tarde o más temprano prevalecerá. Pero
({\Io \'10 i\"rip1ica afirmar que la razón siempre dejpeso al progreso, pues los errores de juicio
son cornunes, sobre todo .en las primeras et~pas. Podemos continuar desarrollando la
. merÓfi:ll~l y decimos que todo ocurre como si a veces el proceso de crecimiento de i¡'1 planta
en"dlOe) y ca(l\}iase al joven brote en una dirección equivocada. o incluso lo hundiese aún más
en lb -ne\"m, Oe todos modos, es evidente por qué Tylor se satisfizo concentrando la atención
ei'\ el pro!?I') proceso de crecimIento más que er\ las cadenas de la tradición, A semejanza del
bi"ólo9.c j'otte:'esado en la planta que crece más' que en la tierra de la que brota, el interés
Í\.¡(¡;ddlY\ental de Tylor era siempre el pensamiento racional.

E'l'\ resumen. Tylor ulllízó W'¡ marco reducclonísta para explicar el desarrollo y la
~.tste.('y::'~de instituciones racionales. Los aspectos meritorios de la cultura se Interpretan por
~té~"<iU'[Link] fines Individuales yal pensamiento índlvídual y recíonal. En cambio, las rnórbidas
I

-16~ ·1 ..:
.. -.:,:-:~
ANTROPOLOGí"1. ~f. Hotth

ataduras de la tradición tienen carácter de excrecencia, pues vienen de fuera limitando los
pensamientos y los actos de la gente.

El EVOLUCIONISMO DE TAYLOR. Como lo sugieren los parágrafos precedentes, el


concepto de cultura de T ylor está íntimamente unido con su idea de la evolución, pues siempre
concibió a las instituciones humanas en un contexto de desarrollo.

Lú teoría evolucionista d-e T ylor debe considerarse sobre todo en relación con una de las
principales cuestiones que interesaron a la antropología en la década de 1860: nos referimos a
la polémica entre los degeneracionistas y los progresionistas. Los degeneracionistas argüían que
los pueblos salvajes, otrora, habían vivido en mejoresconcliciones, pero lucqo habían perdido la
gracia de Dios y degenerado en la situación actual. El concepto degeneracionista se unía al
concepto de que la cultura no es W1 fenómeno natural, de modo que no corresponde al dominio
del análi sis científico.T ylor fue un destacado exponente de la posición progresionista, de acuerdo
con la cual todas las sociedades y las instituciones pasan por un proceso gradual.-y natural- de
desarrollo, y los dlíer=ntes pueblos del mundo representan distintos niveles de realización a lo
largo de esta línea de progresión evolucionista.

Por ímportantes que hayan sido estas cuestiones como determinantes del sesgo polémico
de la obra de Tylor, aquí me interesa un conjunto relativamente distinto de problemas: me refiero
al marco conceptual que subyace en su teoría evolucionista.

Casi puede afirmarse que mientras Durkhelrn y Spencer utilizaron el organismo


biolóqico como modelo de análisis cultural, Tylor, a semejanza de Comte, asignó al desarrollo
de la cícncia el carácter de modelo de la evolución cultural. En el proceso de dilucidación de
la verdad las ciencias deben pasar por etapas dominadas por teorías tan erróneas como la
creencia en el vitalismo, la alquimia y la astrología. Est~s concepciones carentes de
fundamento se transforman lentamente o se eliminan a medida que se acumulan pruebas y
se desarrolla el pensamiento. Asimismo, en su movimiento gradual hacia la perfección la
cultura se caracteriza porque el conocimiento falso e inadecuado es desechado lenta pero
inexorablemente. Las sociedades que ocupan un lugar inferior en la escala del desarrollo son
las qucaxhiben un alto grado de ignorancia y error.

1...;;\ razón de semejanza de las concepciones de Tylor acerca del desarrollo cultural y
cientílíco es bastante clara: a su juicio ambas se fundaban en el pensamiento racional. El salvaje
que cavila acerca de los defectos de sus instrumentos o sus leyes, o acerca de los fenómenos
naturales de su ambiente, se asemeja al científico que pondera radonal y objetivamente los
problemas del laboratorio (véase Parsons, 1937 :58). Los procesos que subyacen en la cultura
y la ciencia SI2 asemejan mucho. Por ejemplo, Tylor sostenía que una diferencia importante entre
la ciencia y muchos de los mitos concebidos por la humanidad es que la ciencia es conocimiento
válido, y en cambio la mitología. es W1 falso intento de conocer (por ejemplo, véase 1871,1:385).
Incluso, las normas morales tienen una base empírica y racional. El "bárbaro obtuso no tiene
poder mental suficiente para elevarse a la altura de la .excelsa norma moral del hombre civilizado" .
El primitivo olvida muy pronto las experiencias del pasado y no contempla el futuro, pues de lo
contrario perfeccionaría su conducta.

Gran parte de los males del mundo proviene de la falta de imaginaCión. Si el borracho pudiese
visualizar el dolor del año próximo con un aparte de la intensidad del deseo actual superaría el trance
(1881-307).
ANTROPOLOGf-r
Hay evolución cultural porque a la larga la razón prevalece sobre el error:
Por superficialeseil6gicos que puedan ser los primeros razonamientos del hombre, por lento que
Sf!3 su perfeccionamiento al influjode la experiencia. es una ley del proqreso humano que el

pensamiento [Link] a afirmar su propia esencia ( 1881 :407)


En otro lugar Tylor sostiene que" en el curso de los tiempos se ha desarrollado un lento
proceso de selección natural, que tiende constantemente a desechar lo ínválído, y a promover
lo que es sólido y válido" (1867:93). El contexto de este enunciado no permite dudar mucho de
que la clave de esta selección natural es "la prueba de la razón y la experiencia" (1867:93). Ei
resultado es que las instituciones humanas son c~da vez más verdaderas y útiles.

Obsérvese que la prueba de las instituciones no es sólo la razón, sino la razón unida a la
experiencia. Tylor fue un empirista (véase 188U19 y sigs¡ 1871,1:240 y sigs. 273 y sigs. 368
y siqs.), que subrayó el papel de la experiencia corno fuente de lo que los hombres piensan y creen.
Incluso, sostuvo que la matem'Mica es una ciencia inductiva, cuyas verdades fundamentales se
"basan en la experiencia real". Tylorcita con aprobación pasajesdeJ. S. Mili,quien sostenia que
el principio de la suma deriva no de la lógica sino de los sentidos, que observan, por ejemplo,
que dos objetos sumados a tres objetos totalízan cinco (1871 ¡ 1:240-41). Ya he señalado el papel
de la experiencia en el desarrollo de las normas morales. Ciertos actos, por ejemplo la
I .

embriaguez, tienen consecuencias reconocidas por el individuo, y cuando las reconoce comienza
a avanzar por el camino Que IIE!vaa una moral superior.
Además de e!':teempirismo, Tylor abrazaba resueltamente al realismo, y creía que en el
comportamiento y las [Link] humanas subyacen la experiencia objetiva y la razón. De
acuerdo con Tylor, idealmente todos los individuos'deben interpretar del mismo modo las mismas
experiencias. El salvaje, "olvidado del ayer y despreocupado del mañana, ocioso en su hamaca
una V02Z satisfechas sus necesidades" (1881:407) debería reaccionar frente a se prc pía Co;¡c~c!a
del mismo modo que Tyior. Si no procede así, ello se explica por el hecho de que el salvaje es
incapaz de percibir o imaginar las consecuencias ¡objetivas de sus actos.

En resumen, la teoría de Tylor contempla la relatividad cultural poco más que la relatividad
científica. Las instituciones culturales, como la teoría científica, se basan en la experiencia
objetiva y la razón. La evolución cultural, como la evolución cientlfica, es unidireccional (aunque
por supuesto está sujeta a regresiones ocasionales).

La medida ciera:bsolutismo de Tylor, a veces-es poco inteligible para los hombres del siglo
XX. Por ejemplo, incluso concibió el arte por referencia a una sola escala evolucionista. Dijo de
las pinturas murales egipcias que exhibían un "estilo a medio camino entre el más bajo y el más
alto". A pesar de su destreza los antíquos egipcios uno han abandonado del todo la etapa salvaje
del arte". Producen "píctoqrarnas más que imágenes", "coloreados con pintarrejeos infantiles".
Tylor escribió que los paisajes de los antiguos griegos estaban "todavía eri la etapa de los
pictogramas", pues los bosques, las montañas y las casas no eran representaciones fieles, sino
"signos del mundo exterior" (lB81:300-5) .

. Tylor usó dos- métodos principales para delinear el curso de la evolución -el método
comparado y el análisis de los restos. El segundo constituye una técnica para determinar las
secuencias de desarrollo mediar-te los residuos de instituciones entlquas que perduran en pueblos
actuales. En todas las sociedades han sobrevíví[Link]íquas pautas de pensamiento y conducta
más allá de las condiciones que las originaron, y las mismas sirven "como pruebas y ejemplos"
"

ANTROPOLOGÍr * t. ll atch

de una etapa anterior de desarrollo (1871- 1:16). Por ejemplo, los arcos, las flechas y las hondas
son meros juguetes en la sociedad moderna, pero ofrecen un registro de las actividades que los
europeos desarrollaron, otrora, con absoluta seriedad (1871,1:72 Y sigs.).

El primer método usado por Tylor, el comparado, se basa en lo que para él es un hecho
muy evídenle: que las instituciones humanas de todo el mundo exhiben notables semejanzas.
Fenómenos culturales como los implementos de piedra, la fabricación de cesteriay las prácticas
culinarias difieren, apenas, en detalles de una sociedad a otra y de un contínentcal otro. "En
dichas comparaciones no es, necesario prestar mucha atención a la fecha histórica o al lugar
ocupado en d mapa" (1871:, 1:6).En todo el mundo pueden recogerse creencias, prácticas e
implementos similares, y es posible organizarlos de acuerdo con esquemas integrales de
clasificación. Las armas pueden [Link] categorías como la lanza, el garrote, la honda, el arco
y la flecha, y otras semejantes. Los mitos pueden dividirse en categorías: mitos del amanecer,
mitos del ocaso, mitos de los terremotos, ete. (1871, 1:6-8).Una vez .Jasífícedos de este modo,
los datos de cada categoría se disponen de manera que revelen pautas de progresión o desarrollo
.evolutivo. Por ejemplo, cuando estudia las armas de fuego,el investigador comienza con las
formas iniciales y toscas, por ejemplo el fusil de pedernal, y luego pasa a los modelos más
modernos y perfeccionados (1871: 1: 14-16). De este modo se revela la dirección seguida por
la evolución.

En la base de estos dos principios metodológicos está el supuesto de que, para explicar la
evolución cultural, el antropólogo tiene que "repensar" los pasos que ella siguió: como los
individuos creen consciente e intencionadamente las instituciones para promover sus propios
fines, se deduce que para entenderlas y descubrir sus causas es' necesario recrear las experiencias
y el razonamiento que constituyen su base. En un análisis dela teoría del lenguaje de Tylor, Marett
observa que I~I método de Tylor consistió en unirse mentalmente con el salvaje, y que esaactitud
equivalía "a una suerte de introyección" (Marett, 1936:56). En resumen, Tylor determinó el
desarrollo cultural apelando al punto de vista subjetivo (Parsons, 1937:46).
El punto de vista subjetivo implica una dificultad. Cuando se "repiensa." una institución se
crea la posibilidad de imponer al pensamiento del protagonista rasgos extraños. Tylor tenía cabal
conciencia del problema de la comprensión subjetiva.
El razonamiento del salvaje no debe juzgarse de acuerdo con las reglas que corresponden a una
educaciónsuperior; y loque eletnólogo necesita en ese caso no es saber quédemuestran a su propia
mente los hechos, ~ino qué inferencia puede extraer de ellos la mente del salvaje,educada de modo
muy distinto (1878:S).
Para Tylor, el problema de la comprensión subjetiva se resuelve teniendo en cuenta el
hecho de que los principios racionales que están en la base de las instituciones salvajes son los
propios de "una condición mental de intensa e inveterada íqnorancla" (1871, 1:23). En otras
palabras, el principio que explica la divergencia entre el pensamiento del salvaje y el nuestro
propio -y por lo tanto la razón por la cual se plantea el problema de la comprensión subjetiva-
es la ignorancia y el error. Una vez identificados los errores de razonamiento del salvaje, se hacen
inteligibles incluso las creencias y las prácticas más irraclonales, frívolas y despreciables.

Si se usan la ignorancia y elerror como clave de la comprensión subjetiva, algunos


fenómenos culturales pueden "repénsarse", relativamente, con dificultad. Este; aflrmec.órr es
aplicable a las habilidades e Invenciones técnicas. El uso y el propósito de las herramientas y las
llNTRopo:r ...OG·m
técnicas son evidentes por ~Imismos, de modo que, la descrípclón detallada contiene en sí misma
una medida bastante considerable del razonamiento que es su base: por ejemplo, el antTopólogo
no necesita profundizar mucho para entender el propósito de un rastrillo o una cerbatana, La
ignorancia y el error que explican estas técnicas y artefectos provienen, senclllarnente, del hecho. .c

de que las sociedades salvajes poseen un conocimiento de mecánica y ílslca más rudimentario
que el de los pueblos civilizados. Más aún, pueden construirse razonables secuencias de desarrollo
de los fenómenos tecnológicos sobre bases más o menos objetivas: "Quien compare un arco y
W1a ballesta no dudará de que la ballesta fue un desarrollo originado en el instrumento más

sencillo" (Tylor, 1871,1:15; véase 1881:] 6-171. La evolución tecnológica constituye en suma
la simple acwnuláción lineal de invenciones, proceso que en algunos pueblos se realiza más
rápidamente que en otros. Es comprensible la razón por la cual los análisis de la tecnología en
Tylor parecen puramente descriptivos, carentesde principios explicativos "psicológicos". Sin
embarqo, creo que los principios "psicológicos" existen; consisten en los procesos de razona-
miento de los inventores, pero están implicitos en la reseña de Tylor.
El método de Tylor -"repensar" las instituciones- es mucho menos simple cuando se lo
aplica íI fenómenos como la mitología y las creencias religiosas; Tylor se vio llevado a desarrollar
esquemas teóricos. más o menos complicados con el fin de explicar esas formas, pues el.
razonamiento y los supuestos errores en los cuales se basan no son evidentes por si mismos.
Quizás sea una ilustración pertinente la más famosa de sus teorías: la interpretación del
anirnisrno.
Tylor observó que los europeos a menudo interpretan erróneamente las "teologías
inferiores". Señaló que dichas creencias son apenas "una inútil acumulación de diversos
absurdos", pero revelan un alto grado de consecuenc\ay lógica. Su formación y 'desarrollo
descansan sobre principios racionales, si bien la racionalidad implícita es la que corresponde a
espíritus iqnorantes (1871,1:22-23).

Tylor afirmó que no existían pruebas eficaces de la existencia de una sociedad primitiva
totalmente desprovista de religión (1871, 11; 1 ysigs.l. y que por lo que él sabia la creencia en seres
espirituales es la creencia religiosa común a todas las razas inferiores (187]. Il:9). Así. esta
creencia constituye el "fundamento mismo de la Filosofía o la Religión" (1871, I1; 1 01. El problema
de Tylor era "repensar" esta ftlosoña primitiva. "Buscar un sentido, por tosco o infantil que
fuese", "dilucidar el pensamiento razonable que otrora Infundió vida a observancias convertidas,
aparente o rea lmente , en el absurdo más abyecto y supersticioso" (1871,11:5): En consecuencia,
creyó que el origen .de la creencia en seres espirituales está en los intentos de 105 salvajes de
explicar dos eníqrnas de la vida:

En primer lugar, ¿cuál es la diferencia entre un cuerpo vivo y otro muerto; cuáles son las causas del
despertar, el sueño, el trance, la enfermedad, la muerte? En segundo. ¿qué son estas fonnas
humanas que aparecen en los sueños y las visiones? (1871,11:12).

La mente salvaje descubri6 un principio que explicaba todos estos fenómenos: la doctrina
del alma humana. El alma puede abandonar temporariamente el cuerpo en I~I sueño, vagar por
el espacio y vivir' las experiencias registradas .corno sueño en la mente; y puede alejarse
definitivamente, abandonando el cuerpo sin vida.

Pero mediante el "repensarniento" Tylor no se limitó a explicar la doctrina original del


animísmo o la creencia en las almas. En sus análisis expuso un enorme caudal de creencias y
l11iTROPOLOGÍA • E. Hatch

prácticas, ,~interpretó cada una como la extensión lógica de la [Link] original de las almas. Por
ejemplo: "La doctrina de una Vida Futura afirmada por las razas inferiores es el resultado casi
inevitable del Animismo salvaje" (1871, I!:87). "También el sacrificio humano deriva de la
creencia en las almas; es una inferencia racional la idea de que cuando un hombre muere puede
necesitar o desear que arras lo acompañen a la otra vida" (1871: 1I:42).

Utilizando la razón;' o la ignorancia y el error como claves de la comprensión subjetiva,


Tylor desarrolló una forma sutil de petición de principio. Vivió en una época de general confianza
en la ciencia, personalmente estaba convencido de las virtudes de su propia sociedad; pensaba
)1

que su país era una "nación esclarecida", y que su época "casi no tenía' parangón en ninguna
época anterior desde el punto de vista de la posesión de conocimiento real y la tenaz búsqueda
de la verdad como principio orientador de la vida (1871, 11:536).Aparentemente, nunca dudó
seriamente del supuesto de qUE! las instituciones de la lnglaterra vlctoriana e~anen general
creaciones racionales. Pero cuando aplicó el principio de la razón a las creencias y las prácticas
salvaje fue evidente que en general po estaban a la altura de aqué[Link] cazador salvaje que antes
dcdlsparar el tiro habla serena pero insistentemente con sus flechas, el hortelano bárbaro que
ofrece sacrificios a las tuberosas que acabade plantar, en 'realidad mal pueden considerarse,
ejemplos del ofrecimiento del pensamiento racional. De estos elementos Tylor extrajo la
conclusión de que el pensamiento del [Link]ás o menos defectuoso. No se le ocurrió que
los primitivos podían parecer estúpidos a causa del supuesto de Tylor en el sentido de que sus
instituciones debían fundarse en la razón. .. ,,'

Suele afirmarse que Tylor distinguió claramente entre cultura y raza y que, a su juicio, las
únicas diferencias importantes entre los. pueblos son culturalesmás que biológicas. Es fácil
advertir la razón de esta int"erpretación.'Tylorsubrayó'i::onstantemente lo que ha dado en llamarse
la unidad psíquica de la humanidad. Por ejemplo, en sus Researches afirmó que cuando
consideramos las artes, el conocimíento, las costwnbres y las supersticiones d.e [a humanidad nos
Uama la atención la recurrenciade formas similares en las regiones más remotas del mundo.
Señaló que esta hecho "ilustra de manera. sorprendente el nivel de uniíormidad mental de la
humanídad" (1873:373). Al comienzo de Primittue Culture afirmó:
En relación con los fines que aquí nos interesan, parece, al mismo tiempo posible y deseable,
eliminar las consideraciones acerca de las variedades hereditarias o razas humanas, y tratar a la
humanidad como un cuerpo dé naturaleza homogénea, aunque instalado en diferentes grados de
civilización(187~, 1:7).' '.

Peroen otros lugares Tylor formuló comentarios que parecen contradecir lo anterior. Por
ejemplo, en suAnthropologydijo: "Parece existir en la humanidad un temperamento innato y
una capacidad mental innata". Señaló que algunas razas "han avanzado hacia la civilización,
mientras otras se detuvieron e retrocedieron", y qué ello responde en parte a diferencias de las
u

cualidades intelectuales y morales". Afirmó que los niños de las razas lnferiores parecen aprender
tan bien como los niños blancos hasta más o menos los doce años, y entonces comienzan a
rezaqarse. "Este hecho concuerda con lo que enseña la anatomía acerca del menor desarrollo
del cerebro en el austrelíanoy el africano comparados con el europeo" (1881:60,74-5; véase
también Harris 1968: 140"Stockíng 1968a: 115-16 y White 1960a:M. Aparentemente poca
duda cabe de que, por lci'm~nos cuando escribió su Anthropology, Tylor creía que las razas
humanas poseían cualidades innatas distintas.

¿Cómo podía reconciliar las dos ideas? A juicio de Tylor la unidad humana, es unidad de

=
HURAA'" lIill",iiJ J. J. T,o,i. A.t",(!oJoxirc

potencial, y en este' 'sentido ciertas razas se encuentranen situación más ventajosa que otras.
Tylor edheríe, probablemente, a IIDa concepción lamarckiana de la raza, de modo' que el
proqreso de I¡~propia civilización era la causa de las semejanzas de la mente de los pueblos que -'.
ocupaban posiciones parecidas en la escala de desarrollo.

CONTEXTO y SÉNTIDO, ¿De qué modo las ideas de Tylor acerca de la cultura influyen
sobre su comprensióno su Interpretación de los datos concretos? Tylor percibió las instituciones
humanas en términos de la interacci6n de dos fuerzas contrarias -las ataduras conservadoras de
la tradlción por W1aparte, y el pensamiento progresivo y racional por otra, Así, su interpretación
de W1dato asumía una de dos formas, seqún que considerase_el hecho principalmente expresión
de una fuerza o la otra.

Para Tylor el conservadorísmo era una condición mórbida, y mostraba escasa simpatra
cuando tropezaba con algún ejemplo' de dicha actitud. Algunos antropólogos, por ejemplo
Durkheirn, creían que las ataduras de la tradición eran un beneficio positivo; para Durkheim la
fuerza restrictiva de la tradición contribuye a la cohesión y estabilidad de la sociedad. Otros, entre
ellos Benedict, tendieron a adoptar una actitud neutral frente al conservadorismo. Para Benedid
el conservadorismo es sencillamente un hecho real, quizás lamentable en ciertos casos, pero no
en la mayoría. Tylor nunca pudo concebir el conservadorismo como un hecho neutro, y mucho
menos como W1beneficio real; para adoptar esa postura hubiera tenido que modificar la esencia
de su pensam iento acerca de la humanidad. A juicio de Tylor la historia del hombre es una historia
de realización, y la fuerza restrictiva de la tradición representa la antítesis de la razón >' el progreso.

En realidad, Tylor consagró poco espacio, en sus escritos a los casos de conservado-
rismo tradicional, pues le interesaba más el progreso que los obstáculos que se le oponían,
Sin embargo, uno de los ejemplos que ofrece ~s ilustrativo. El incidente ocurrió entre los
dayaks de Borneo. -Cuando' los europeos les ofrecieron una técnica superior para cortar
madera, los dayaks se opusieron, al extremo de que aplicaban una multa a todos los que eran
sorprendidos usando el nuevo método de todds modos la superioridad de la innovación
europea era obvia, y muchos dayaks la uttlízabanjsubreptíclamente. Tylor descrlbló este caso
como un "ejemplo sorprendente de supervivencia por obra de la autoridad ancestral en
oposición lisa y llana al sentido común" (1871, 1:71),

Una cuestión tan importante como la antipatía de Tylor por el conservadorismo es la


que Sl3 refjef~ a las razones que lo movían a incluir una costumbre en esa categoría.
Consideraba conservadoras todas las costumbres que continuaban vigentes, a pesar de que
él no advertía la existencia de razones racionales y uttlítarías que justificaran su mantenimien-
to. Si hubiese podido desprenderse de sus supuestos intelectualistas y examinar los mismos
datos desde otra perspectiva, habría advertido que las mismas costumbres que a su juicio eran
mórbidas en realidad tenían un sentido. Por ejemplo, una interpretaci6n durkhelmiana de
los dayaks podría haber demostrado que esta gente estaba comportándose muy razonable-
mente. Durkhelm quizá habría interpretado la reacción de los dayaks como ejemplo de una
moral colectiva que se aferra a un símbolo de unidad cuando se
encuentra frente a un modo
de vida que lo desorganiza y amenaza, En resumen, la perspectiva de Tylor no sólo lo indujo
a desaprobar el conservadorisrno: además, impuso qué costumbres debían considerarse
mórbidas y cuáles no merecían ese calificativo.

Elconcepto de' cultura de Tylor también gravitó sobre su interpretación de las instituciones
racionales (en contraposición a las conservadoras). pues supuso que el sentido <le las prácticas
'.' E. Hotci:

sociales no tradícionales se manifiesta por referencia a los principios de razón ~Iutilidad. Podemos
ilustrar [Link] afirmación con su análisis del mito.

L03 neocelandeses creen' que Maui, un héroe mltico, puede dominar o aprisionar todos
los vientos menos uno, el viento del oeste. Maui no puede atrapar al viento del oeste ni descubrir
la cueva en que vive. Pero, de tanto en tanto, el héroe se acerca mucho al viento del oeste, y éste
se oculta en su cueva hasta que la crisis ha pasado. Durante estos breves períodos el viento del
. oeste no sopla (Tylor 1871,1:360·61); Tylor interpretó este mito como un intento racional de
los ncocelandeses de explicarse el mundo que 105 rodea. Es un mito de la naturaleza, cuyo
propósito es describir o explicar "bajo una forma natural la vida de la naturaleza'.' (1871, 1:367).

Un marco, relativamente moderno, para explicar el mito sostiene que los relatos son
enunciados slrnbóllcos acerca de los hechos sociales. De acuerdo con esta interpretación, los
mitos cumplen funciones importantes en el nivel del sistema cultural o social, en cuanto
contribuyen a la solidaridad social, entre otras cosas.

Tvlor no ignoraba la relación entre el mito y la sociedad. Por ejemplo, analizó una clase
de leyendas a las que denominó "tradiciones explicativas":

Cuando la atención de un hombre que está en la etapa intelectual de elaboración de mitos se dirige
hacla cualquler fenómeno o costumbre que, a sus ojos, no responde a una razón obvia, inventa y
relata una historia para explicarlo ... (1871, 1:392).

Tylor cita el modo en que los wakuaíi africanos justifican su costumbre de robar 9éJ¡~ado
Los wakaíí afirman que el Cleio les dio todo el ganado, y siempre que tropiezan con un animal
que está en poder de otro, "están obligados a apoderarse de él". Para Tylor este relato es una
leyenda "ex post Iacto" que satisface el "anhelo de conocer las causas y las razones" (1871,
1:392). A juicio de Tylor el relato es un producto de mentes racionales que satisface la necesidad
de explicación del individuo. Omite totalmente el significado simbólico y funcional de la creencia.
En resumen, el análisis de Tylor acerca de las "tradiciones explicativas" es precisamente el mismo
que ofrece en relación con los mitos de la naturaleza, y guarda escasa semejanza con las
interpretaciones funcionales que proliferaron después de principios de siglo.

El concepto de Tylor acerca de la cultura afectó no sólo su interpretación del mito. Por
ejemplo, Tylor describe una costumbre de los indios norteamericanos, en virtud de la cual la
madre que perdió hace poco un niño produce una tosca representaci6n del infante con plumas
negras. La guarda en ~a cuna, y la lleva de un lado para otro, y cuando se detiene para trabajar
habla a la efi~~iedel infante como si fuera el niño real, Poco después los durkheitnianos y más tarde
Radclíffe-Brown interpretarán estas costumbres o ritos como actos simbólicos, cuyo significado
puede desentrañarse únicamente conslderándolos en su contexto social. PE!rOla interpretación
de T ylor era mucho más simple y directa. Para él las plumas eran simplemente un recurso racional
que facilitaba a la madre la recordación del hijo perdido. La mente del salvaje está menos
desarrollada que la de una persona civilizada, y tiene mayor necesidad de imágenes materiales
que la ayuden a pensar (1878: 106 y sigs.).

Se ha criticado a T ylor que al aplicar el método comparado separ6los hechos etnográficos


de sus contextos culturales, y por lo tanto los violentó. A juicio de Ruth Benedict el período de
T ylor es el momento anecdótico de la etnología" . Compara a los antropólagos
11 de ese periodo
con Franz Boas, quien siempre insistió en "que la teoría antropológica debe tener en cuenta, no
aspectos separados, sino las cultufa~ humanas como conjuntos orgánicos ':J funcionales"
ANTROPOLOGÍr.
(1932: 1). Esta crítica es esencialmente válida, peroyerra el blanco. A Tylor le importaba
mucho el contexto, si bien consideraba que el contexto e,nográjjco era un aspecto
relativamente secundario que servía de vehículo a su material. Para Tylor las características
distintivas de un rasgo se perfilan esencialmente en un contexto comparado o histórico. Tylor
»frccla como ilustración reconocidamente trivial, la costumbre europea de usar pandicnte s.
El pendiente ,cree Tylor , es "une. reliquia de una condición mental más tosca". en In cual
cosascorno los [Link] huesosr las p'umas sé [Link] el cartilaqo de \.) [Link],
o se aplica» botones dé marfU e;1 las cornisuras de la boca; el uso de pendientes es una
costumbre que corresponde aproxirnadamente al final de esta secuencia de ·:lesarrollo, y
Tylor suqeria que en definitiva desaparecerá del todo (1878: 1-2). Las costumbres y las leyes
de las tribus- salvajes y bárbaras "con frecuehcia nos explican. de modos que en otras
condiciones apenas habríamos adivinado, e,1 sentido y la razón de nuestras propias
costumbres .v leyes" (1881; 401; véase tambiénI 1873, Parte Il).
El contexto histórico y comparado es aplic~ble no sólo a las creencias 'J las prácticas de la
sociedad civilizada: !
l
El tratamiento de mitos similares originados en diferentes regiones. mediante su distribución en
qrandes grupos, permite deterrninar en la mitoi~ügíael desenvolvimientode procesos imaginativas
que SE" repiten con la evidente regularidad de¡la ley mental; y por lo [Link], ciertos relatos que
aisladamente habí~n sido una mera curiosidad,¡ocupan su lugar en las estructuras bien definidas y
consecuentes de la mente humana (1871. [Link]\2). .

El valor del marco comparado es que permite que los antropólogos descubran, mediante
la inducción, los procesos comunes del pensamiento que subyacen en las instituciones humanas,
y por consíquientesu ser.üdo.

Una razón, por lo cual Tylor podia ignorar el contexto cultural o etnográfico de un rasgo,
es que partía de una teoría reduccionista que subrayaba las relaciones causales entre los procesos
1

mentales del individuo y los fenómenos culturales. Todos los rasgos que responden él la misma
causa pueden agruparse, sea cual fuere el lugar en que se los encuentra. El argumento de que
es necesario surnlnlstrar el contexto etnoqráfico de' un rasgo con el fin de comprenderlo, descansa
enel supuesto de que las relaciones entre los elementos culturales son los fado res importantes
de la comprensión -es decir , que los rasgos tienen¡ propiedades que les permiten interaduar. En
resumen, supone que la cultura un sistema en íórmaclón. Acusar' a Tylor de separar sus datos
I~

del contexto cultural equivale a acusarlo de no h'aber conseguido elaborar un concepto de la


cultura, absolutamente extraño a su pensamiento y a la tradición intelectual en que trabajaba.

FRANZ BOAS
La revolución de las ciencias sociales que sobrevino entre aproximadamente 1890 y 1930
echó los. cimientos de lo que constituye el pensamiento social contemporáneo (véase Hughes
1958 y Parsons 1937). Huqhes observa que las personas más intimamente ccmprometldas en
esta revolución pertenecían al "núcleo original de la sociedad occidental: Francia, Alemania
[incluso Austria) e Italia" (1958: 12). Los ingleses, los norteamericanos, los nlSOS y los europeos
orientales tuvieron escasa intervención en este proceso, La fuente geográficcl de esta revolución
es importante, pues el hombre que más tarde sería conocido como [Link] de la antropología
norteamerícena -es decir Franz Boas- por cierto no era norteamericano, y en realidad nació, se
o'. __ ._" ~ -; ... ",

J ~:. , '
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ANTROPOLOGÚ: • E. 11,1101

crióy educó en Alemania. Más aún, la década durante la cual el pensamiento de Boas sufrió el
principai cambio, es decir antes de comienzos del siglo y los años que siguieron irrernedlablcmen-
te- fue, precisamente, el período en que ocurrió esta revolución. En resumen, debería
consídei "irse a Boas en el contexto de este movimiento intelectual más amplio. Fu uno de los
"pensadores de principios del siglo, que crearon la imagen moderna dE~1animal humano"
(Stockin-¡ 1968a: 160).

rN fh:ODUCCION. La formaciónacadérnica de Boas se realizó en el marco de las ciencias


naturales (1 Naturwissenschaften, y su teoría antropológica se plasmó evidentemente a partir
del deseo de abordar la cUItura con el rigor científico flsico. Sin ernbarqo, su obra también sufrió
la evidente inlluencía ,jé la tradición del pensamiento idealista alemán. Era una tradición que
atribula mayor importancia a la idea subjetiva que a la realidad objetiva y fenomenal. Mientras
las ciencias naturales se ocupaban del mundo fenomenal sobre una base materialista, los idealislas
sostenían que la esfera de la actividad humana podía abordarse únicamente por referencia a sus
cualidades ..espirituales" o subjetivas. No debía interpretarse la historia corno la aplicación de
leyes naturales y universales, sino como la expresión de Ideas. El Geist o "espíritu" se convirtió
. en el principio organizador de los datos del historiador, y este Geist fue un conjunto percibido
subjetivamente. Se atribuyó su propio y original "espíritu" a cada tradición cultural y a cada
períodó, y ese espíritu era cualitativarnente distinto de cualquier otro; la persona perteneciente
a una tradición podía aprehender 105 hechos y el "espíritu" de otra mediante la comprensión
subjetiva Los escritos de los idealistas alemanes .tendieron a adoptar uno de los enfoques.
Concentraron la atención en la filosofía de la historia, o adoptaron como metas reseñas históricas
meticulosamente detalladas, orientadas a obtener. el conocimiento o la comprensión más
completos que fuera posible de determinado período o de cierto hecho [Parsons 1937: 473-87).

Podemos ver -dentro de limites y en términos muy generales- en la revolución del


pensamiento social, ocurrida a comienzos del siglo, la incorporación de ciertos elementos
del pansamíanto Idealista a la corriente principal del positivismo. Los posltivistas del siglo
XIX sostenían que podía USarSE!una norma única de racionalidad pera evaluar las institucio-
nes humanas. En ese momento se creía que la sociedad contemporánea de Europa occidental
había alcanzado la más elevada expresión del pensamiento racional conocida. Por otra
palie, el idealismo alemán incluía cierto grado de relativismo. Se creía que cada "espíritu"
era único, debía interpretárselo por referencia a sí mismo, y no a una norma universal, y Ijar
consiguiente el investigador debla desprenderse de sus propias ideas cuando iniciaba el
estudio de otro. tiempo y otro iugar.

Asimismo, la revolución de principios de siglo en la esfera del pensamiento social rechazó


el concepto de que las infracciones él la racionalidad europea occidental debían interpretarse
exclusiva 1) siquiera principalmente en térmlnos de ignorancia y error. Esta revolución subrayaba,
sobre todo, le hecho de que las instituciones humanas en el fondo no son racionales, por el
contrario, están fundadas en el sentimiento. Para entender a otra sociedad el investigador debe
renunciar a [Link] perspectiva, y asumir la del pueblo que está estudiando.

Por lo tanto, se rechazaba la imagen del hombre como ser racional y calculadora,
y la concepción de las instituciones humanas como fenómenos concebidos racionalmen-
te. En su lugar, surgió el concepto de que la conducta es principalmente \'i~racional" y
emocional y que precisamente estos elementos deben tenerse en cuenta para compren-
der los asuntos humanos. .
JlEIIIINI' Hi.•;"fllJ eI,-1" Ttwía ¡jntrnp,.¡,iXi." . ANTnOPOLOGf"1 .
La imagen del hombre y de la sociedad que apareció alrededor de principios del siglo XX
recibe a veces el nombre de antiintelectualismo. Es el término utilizado por Crane Brinton, por
ejemplo, 'que oftece la síqulentedeñníción.
. Básicamente, el antiíntelectual, en -el sentldo en que aquí usamos el ténnlno, no cree que el
mstrumento de pensamiento sea negativo, pero sí que en la mayoría de los hombres 1,' la mayor parte
del tiempo este es débil ... El antiintelectual observa simplemente que el pensarníento ,'1 menudo
parece estar a merced de apetitos, pasiones, prejuicios. hábitos, reflejos condicionados " muchas
otras cosas de la vida humana que no implican ¡pensamiento ([Link] subrayado en el original)
I

Un representante
fundamental del antilnlelectualismo es Pavlov, que afirma que i,-,
conducta está regida por reflejos automáticos mucho más que por el pensamiento consciente y
racional; otro es Freud, para quien el pensamiento y la acción humanos son productos de factores
tan "írracíonales" como los impulsos y laneurosis: y un tercero es Pareto, que concentró la
atención en los rasgos no racionales del comportamiento y la sociedad, .
l.

Brinton ha intentado situar el antiintelectualismo en un contexto histórico de hechos


sociales y [Link]~ que las ideas acerca de la bondad natural ~I la racionalidad del
hombre, así como [Link]ílídad de la sociedad, han alcanzado su expresión más completa
y pura durante el Iluminismo. Se creyó entonce s, que las instituciones sociales podían
perfeccionarse mediante el esfuerzo conscient~ e inteligente¡ 51 las personas lo intentaban,
podían promover el progreso mediante la acción ¡política. Estas ideas fueron IGS puntos de apoyo
de la sociedad democrática, con su .creenciaen Un electorado libre que pOSE!ela inteligencia y la
elevación de miras necesarias para autogobemarse sabiamente. Los hechos históricos cuestio-
naron severamente estos conceptos, En vista de procesos como los excesos de la Revolución
Francesa y el ascenso de Napoleón, se manifestó una tendencia cada vez más acentuada a la
desilusión y el pesimismo. Se dudó cada vez más de la bondad del hombre y de su propensión
él sequír 105dictados de la razón. Estas expectativas y esperanzas marchitas. prolongadas en el
siglo XX, fueron 1", causa de una corriente antiiritelectualisio, la que a juicio de Brínton 2~ "una
de las manifestaciones características del espíritu de nuestra época" (1963:212) .
.'
Losínnovadores de principios de este siglo cuestionaron 110 sólo la imagen del protagonista
humano y, su sociedad; también se re planteó el problema de la comprensión de sus propios datos
por ~!Iobservador. El concepto de tipos ideales de Max Weber es quizá la mejor ilustración (véase
Hughes.19!i8). ¡'

DATOS BiOGRÁFICOS. Boas nació en Minden, Alemania, en 1858, hijo de un hombre


de negocios relativamente acomodado. Estudió distintas disciplinas en varias universidades y en
1881 recibió su doctorado en le Universidad de Kíel. Se diplomó en física pero demostró también
profundo interés por la geogmfía, su materia complementaria. No mucho después de salir de
Kiel, erl.1883,;inició Un viaje de un año entre los esquimales. en un Intento de determinar qué
[Link] la geograffa local y cuáles eran las pautas de sus migraciones [Stockínq, 1968: 188-40).
Aunque los problemas que eligió en rigor eran de carácter geográ{lco, sus Investigaciones le
permitieron pasar a la antropologia sin mayores dificultades.

Cuando Boas regresó a Alemania fue designado en un cargo del Museo Etnográfico Real
de Berlín y se desempeñó bajo la dirección de Bastian, no mucho después fue designado docente
de qeoqraña en la Universidad de Berlín. Pero poco después partió nuevamente con el propósito
de [Link] de investigad6n de campo, esta vez entre los Bella Coola, de la costa noroeste
ANTROPOLOGÍ"\.·. * 1::.Hatch

de América [Link]. Durante el resto de su vida concentrarie sus investigaciones etnográficas


principal (aunque no exclusivamente) en los indios de esta región del mundo.

Boas era judío, y por su raza y su ..postura liberal de izquierda" se propuso abandonar
Alemania en busca de una atmósfera social más propicia (Lesser 1968:99~100: Stocking
1968a: J 49-50). Entre 1887 y 1896 obtuvo varios nombramientos en Nueva York, Worcester
y Chícaqc, y en todos pudo continuar sus investigaciones antropológicas. En 1896 comenzó a
enseñar en la Universidad de Columbia, donde permaneció la mayor parte del tiempo hasta su
retiro en 1937. Falleció en Nueva York en 1942.
Boas era hombre de voluntad firme y a menudo se mostró poco dispuesto a acatar la
autoridad de sus superiores. La fuerza de su personalidad' y su decisión fueron factores my
importantes en la historia de la antropoloqía norteamericana. Boas consagró todos sus esfuerzos
a cimentar la antropología con el carácter de una disciplina totalmente profesional, rigurosa y
orientada hacia la investigación. Casi solo fonnó y dirigió un grupo de estudiantes -entre ellos
Kroeber, Lowíe, Radln, Spier, Benedlct- que serían figuras dístinquidas en la espeCialidad
conv~!'rtida en un agregado viable y productivo de las ciencias sociales. El departamento
organizado en Columbia, profundamente identificado con el propio Boas, pronto se convirtió
en el corazón de l!l antropología norteamericana. .

Es casi imposible ofrecer una reseña condensada de lo investigación y las publicaclones de


Boas, pues sus intereses abarcaron todo: el campo de la antropología: y además, fue un autor
prolífico. R~~alizóinvestigaciones importantes en las esferas del crecimiento humano, la
antropometrla, la mitologla y el folklore, la lingUistica y el arte primitivo, para mencionar
únicamente los temas más importantes. Su labor, en una cualquiera de estas áreas, habría bastado
para reservarle un Jugar importante en la ántropoloqia. Es más fácil apreciar esta productividad
cuando se recuerda que también se mostró muy activo en la creación y organización de una
disciplina nueva y en la instrucción impartida a sus miembros",

EL DESARROLLO DE CONCEPTO DE CULTURA DE BOAS. [Link] Boas inició su


formación uníversltaríacon una "Weltans chauung [bastante] materialista", pronto comenzó a
[Link] e!jtos supuestos (véase Stocking 1968a: capítulo 7, y Kluckhohn y Prufer 1959). Al
comienzo de su carrera, su pensarnlento acerca de la conducta humana, mostró. signos de
influenciasneokantianas e idealistas. Kant le interesaba en la medida suficiente para llevar
consigo un ejemplat, mientras recorría el país de los esquimales; e incluso antes mostró cierto
interés en el problema eplstemológico del efecto de estado mental del individuo sobre la
. percepción. Antes de fines de la década de 1880 había llegado a concebir" cada cultura corno
un conjunto perdido subjetívarnente", y en los primeros años de su desarrollo -todevia en la
década dé 1880- estaba orientándose hacia el historiclsmo, quizá a causa. de la influencia de
Dilthey (Stacking 1968a:137-44, 152-56).
En parte como resultado de esas influencias idealistas, Boas estaba en una posición que
favorecía su participación en el movimiento de comienzos del siglo,descrlto más arriba. Así,
pues, ¿cómo concebía el propósito de la antropología y el programa de investigación que ella
debla desarrollar y cómo se proponía modificar el eje de la disciplina? El examen de estas
cuestiones permite revelar algunos de los procesos más importantes de su pensamiento:

En un trabajo publicado en 1887 y titulado "El estudia de la geografía", Boas distinguía dos
actividades científicas esencialmente distintas. La primera procura descubrir leyes generales del
-.

-27-


ANTROPOLO-G~A
universo, ~I se interesa en determinado, íenómsno sólo porlo que revela acerca de cierta ley
natural, La segunda forma de la ciencia consiste en "el estudio de los fenómenos por sí mismos"
(1887, en-1940:642). Este enfoque parece comprender los fenómenos S;j~ún se manifiestan a
los ojos del observador humano; el ínterés se 9r,~f.1~~ hacia una comprensión total de los
fenómenos según se manifiestan a los ojos del observador humano; el interés se orienta hacía
una comprensión total de los fenómenos mismos, más que hacía las leyes que ellos expresan.
Por ejemplo, si un geógrafo adoptase el primer enfoque, aislaría los distintos elementos
geológic05, metereológicos o de otro carácter hallados en una región, los relacíonerie con otros
Icnómenos de otras partes del mundo que responden a la misma causa. Con el segundo enfoque
consideraría como a una unidad todos los rasgos del área local y procuraría interpretarlos como
una constelación única de rasgos. Boas sostuvo que las dos formas de ciencia .son compatibles
e iSlualmente válidas.
Esta división del interés científico se refleja en los primeros trabajos antropológicos de
Boas. El autor indicó de un modo bastante explícito que la primera formo de ciencia ocupa un
luqar importante en la disciplina. Escribió que" existen ciertas leyecque rigen el crecimiento de
la cultura humana, y nuestra tarea es descubrirlas" (1896, en 1940:276). Boas criticó el anterior
método comparado de los evolucionistas (1896,'i?n'1940:270 y sigwentes) sosteniendo que se
necesitaba n nuevo enfoque. El método anteriorconslstla en construir esquemas de clasificación
destinados a organizar los datos atnoqráficos; estos esquemas se basaban en el principio de que
las costumbre mas simples y más "írrecíonales" son anteriores. En otras palabras, los evoluc.o-
nistas suponían que sus sistemas de clasificación representaban a la historia. Boas rechaz6 este
supuesto, y arguyó que las leyes de la evolución: pueden deducírseúnicarnente del análisis de las
historias reales de determinadas regiones: .
"Por consiguiente, hemos )legado a la conclusión de que antes de poder elaborar la taoria del
crecimiento de toda cultura humana, debemos conocer el crecimiento de las cultura que hallamos
aqui y allá ... En la medida de lo posible, debemos reconstruir la historia real de la humanidad, antes
de que podamos abrlgar la esperanza de descubrir las leyes que subyacen en dicha historia
(1898a:4)."

En 1897 se organizó la Expedición Jesup al Pacifico Norte, bajo la dirección de Boas que
se ajustó exactamente a su plan: suministrar la. historia detallada de cierta. área, las regiones de
Asia y América septentrional que bordean el Pacífico. Más específicamente, la expedición debla
descubrir el gr~do de influencia mutua entre las tribus asiáticas y norteernericanas (1898a:4-6).

Era característico del período en que Boas escribió que se considerase él las instituciones
humanas como expresiones de la "vida mental". A pesar de sus diferencias, tanto los positivistas
corno los idealistas concordaron en este punto. Por lo tanto, no puede sorprender que Boas
creyese que las leyes evolutivas debían hallarse en "las leyes psíqutcas de la mente humana"
(1896, en 1940:436). A semejanza de Tylor, Boas creía que lacultura podía reducirse a procesos
mentales de carácter individual.

La segunda formadec\encia, la que se ínteresaba, no en


considerarse a las instituciones
humanas como expresiones de los fenómenos por sí mismos, representó un papel incluso
más importante en la antropoloqía temprana de Boas. Este sostuvo que el medio que
permitía obtener esta clase de comprensión es el enfoque histórico: puede obtenerse una
a
"comprensión inteligente" de la cultura descubriendo cómo llegó ser lo que es (1936, en
1940:30!:i; véa_se también 1908:7-8). En sus primeros trabajos, Boas volvió una y otra vez

-1 ' ..
- 28- '>t;-., _
ANTROPOLOGÍA
~ -:
.;. .
* E, lime},

a las reseñas históricas detalladas de determinadas regiones, especialmente en sus muchos


artículos acerca del folklore.

Pero el enfoque histórico no fue el único que utilizó con el fin de alcanzar esta forma de
comprensión, pues también utilizó el principio de Interpretación subjetiva. Por ejemplo, en 1885
Boas estaba en el Museo Etnográfico Real de Berlín, de.régreso de uno de [Link] al país de
los esquimales. Llegó al museo una colección de artefactos de los indios de Alaska yla Columbia
Británica y, afirma Boas, "impresionó mi fantasía ante todo el vuelo imaginativo que se
manifestaba en las obras de arte de los nativos de Columbia Británica, comparado con la severa
sobriedad de los esquimales orientales". Más avanzado el mismo año tuvo oportunidad de
entrevistar a algunos indios de la costa Noroeste que hablan llegado a Berlín, "y así tuve
oportunidad de echar una breve ojeada tras el velo que cubría la vida de esta gente", Comentó
que "la atracción llegó a ser irresistible"; "con la ayuda financiera de amigos personales" fue a
realizar investigaciones en Columbia Británica (1909:307). Lo que le atrajo tan profundamente
no fue la historia, sino el deseo de mirar "tras el velo" que seínterponía entre él y el pensamiento
de los indios. Un intento de penetrar este velo se manifiesta en un artículo acerca de las pinturas
faciales de la costa noroeste, publicado como parte de los informes de la Expedición Jesup en
.' 1898. En esa ensayo Boas intentó mostrar el sentido de las pinturas faciales y del arte en general
de la costa noroeste, visto desde la perspectiva de los propios indios (1898b)

Toda la investigación realizada por Boas para la Expedícíón Jesup fue motivada hasta
cierto punto por el deseo de penetrar el velo que ocultaba a los kwakiutl. En la presentación de
su etnoqreíla de los kwaklutl, resultado del proyecto Jesup, Boas afirma:

"Me pareci6 apropiado que el eje de mi análisis fuera, por una parte una investigación' de las
relaciones histórlcas de las tribus con sus vecinos y' por otra, una exposición de la cultura como ésta
aparece a los ojos del indio. Por esta razón, no he ahorrado esfuerzo para r-eunir descripciones de
costumbres y creencias en d lenguaje del indio, porque en ellas se destacan los puntos que le parecen
lmportantas, y se elimina la deformación casi inevitable contenida en las descripciones del visitante
y el estudíocasual (1909:309),"

El interés de Boas en el aspecto subjetivo de la cultura constituyó un tema importante de


su obra, y la motivación que [Link] en este interés parece haber sido simplemente el deseo de
comprender.

Ya he: dicho qtle, Boas vío dos modos de desarrollar la segunda forma de la ciencia en el
ci'll!lPo de la antropología, o de alcanzar una "comprensión inteligente de la cultura". Una era
estudiar la historia de la cultura, y la otra obtener Una comprensión subjetiva.

Parece que para Boas estas formas no eran enfoques bien díferenclados, pues creía que
cuando la gHnte ofrece una interpretación de sus costumbres suministra también una explicación
de su desarrollo histórico. Por lo tanto, cuando indaga en las ideas de un pueblo el investigador
puede comprender el pasado, y Viceversa. El examen de las máscaras ceremoniales que hace
, Boas es ilustrativo. Señala qué en ciertas sociedades las máscaras "se usan para engañar a los
espíritus" , y en cambIo en otras :.'el usuarIo personifica a una persona muerta cuya memoria se
evoca". Estos enunciados expresan las explicaciones culturales del uso de las máscaras ofrecidas
por los propios pueblos. Pero J3~as creía que estas breves c~racter\zaciones también suministra-
ban una reseña hístórlca de les respectivas costumbres, pues escribió que: "estos pocos datos
bastan para demostrar que los mismos fenómenos étnico s pueden desarrollarse a partir de
fuentes difere~tes" (1896,'~~-r1~i9~lO:2'i3~75): el s~brayado es mío). En su búsqueda de la
historia, Boas se vio llevado 11 explicar el aspecto subjetivo de la cultura, eldornínío de las
ideas culturales: consideró que el estudio de las ideas culturales implicaba también el estudio
de la historia." .
•- . .••. :;, :;¡ ~

El programa original de investigaciones de Boas podía incluir ambas formas de las ciencias,
según él las concebía. AquJ deseo mostrar algunos de los resultados de este programa: pues
originó cambios revolucionarios en el pensamiento de Boas, determinó el desarrollo de una
versión síqlc XX del concepto de cultura. Aunque distintos factores contribuyeron a la aparición
de este concepto (véase Stocking 1968a: capítulo 9), aquí me ocuparé de tres que tienen
particular importancia.

El primer factor fue el deseo de Boas de elaborar la historia detallada de ciertas


regiones. La principal técnica metodológica que utilizó fue el estudio de la diseminación o
difusión de rasgos. Por ejemplo, mediante la investigación de 105 mitos llegó a la conclusión
de que por lo menos con respecto a la mitoloqia, los navajos estaban incluidos más
profundamente desde el noroeste de América del Norte que desde el noreste o el área de .Ia
cuenca del Misisipi (Boas 1897). Utilizando estudios de distribución, Boas también pudo
. extraer la conclusión de quelos esquimales de Alaska exhibían mayores influencias externas
que los restantes grJpc~esqúimales, y conjeturó que la cuna de estos pueblos se hallaba u!
este del río Mackenzie (19013).

En la década de 1890 Boas consagró considerable. atención a los estudios del folklore;
.dedicó gran parte de su esfuerzo a reunir e informar relatos, pero el propósito final era delinear
el desarrollo de historias. Esa labor lo lIev6 con el tiempo a una conclusión fundamental-a saber,
que la causa última de los mitos no puede hallarse en los procesos de pensamiento de los seres
humanos individuales. El folklore de un pueblo se crea mediante las "acumulaciones de material
extraño", y cada elemento difundido se edaptao modifica luego para arrnonizarlo con su nuevo
contexto cultural (1896, en 1940:450). Por consiguiente "el significado original del mito" -el
proceso mental que constituye su origen- es inevitablemente oscuro (1898, en 1940:423). y
cualquier "explícacíón sistemática de relatos mitológí[Link]] ilusoria" (1933, en 1940:450).
En suma, los mitos son producto de historias tan complejas que la búsqueda de los orígenes es
fútil. Las especulaciones de hombres como Tylor, quien sostenía, por ejemplo, que "los mitos
, de la naturaleza" se originan en el deseo del salvaje de comprender el Universo- nunca pueden
demostrarse. .

Esta conclusión no se limitó al folklore, por el contrario pronto abarcó la tecnologla, el arte,
la orqanizacíón social y el resto de la cultura (por ejemplo, 1924, en 1940:290-94). Hacia el fin
de su carrera Boas escribió:

Por su propia naturaleza, el material de la antropologla le impone la condición de ciencia histórica,


una de las ciencias cuyo interés se centra en el intento de comprender los fenómenos individuales
más que la afirmación de leyes generales que, en vista de la complejidad del material. serán
necesariamente imprecisas, y casípodríamos decir tan evidentes por sí mismas que aportarán poca
ayuda a la comprensión real (1932, en 1940!258). .

La forma científica motivada por el deseo de comprender los fenómenos por sí mismo
habría de prevalecer en antropología, no siempre a causa de la preferencia de Boas, sino en vista
. de la naturaleza de los datos.
I
,.t. Hoich

Las opiniones de Boas acerca del modo en que la historia oscurece lasc~usas de los
fenómgnos naturales tuvo consecuencias fundamentales para la teoría evolucíonista. Boas
sostuvo que cada rasgo cultural tiene un pasado corriplejo, y que, por lo tanto la totalidad del ..
panorama cultural de un pueblo "tlene'su historia única y origlnal (1920, en 1940: 280). Rechazó
el concepto de etapas evolutivas más o menos tmiformes(véase 1911, capítulo 7), pues la
presencia o la ausencia de la alfarería, la metalurgia u otras actividades en determinada área
"parece responder más a .la ubicación geográfica que a causas culturales de tipo general"
(1911~183; véase también 1896, en 1940:270-80).
Un resultado incluso más fundamental de las conclusiones de Boas acerco de la complejidad
de la historia es qúellegó a concebir la cultura' como un sistema en formación, No debe
interpretársela como el producto de operaciones mentales naturales de los seres humanos
individuales, sino como el resultado de sus propios principios históricos sui generis. Sobre todo,
los rasqos culturales deben explicarse por referencia a los principios de difusión y modificación
-este último es el proceso en virtud del cual se confiere nueva forma a un rasgo para armonizarlo
con el nuevo contexto cultural en que se encuentra. La insistencia de Boas en que la cultura está
"determinada históricamente" equivale a afirmar que es un proceso (1920, en 1940:289).

Con el desarrollo del concepto de Boas en el sentido de que la cultura es un sistema en


Iormaclón está estrechamente asociado al desarrollo del concepto de su determinismo cultural.
Si la cultura no se origina dentro del ser humano, sin duda le llega ya constituida de afuera. El
hombre la aprende más que la crea; su conducta y sus creencias reflejan, no su inteligencia innata,
sino la tradición cultural en que se crIó. Es famosa la actitud de rechazo de Boas frente a las
explicaciones raciales de las diferencias mentales, y ese rechazo "sobrevino principalmente
porque Boas ... desarrolió mucho la explicación de las diferencias mentales por referencia al
deterrnlnísmo cultural" (Stocklng 1968a: 219). El reconocimiento por Boas del determinismo
cultural, del "férreo dominio de la cultura sobre el individuo común" (1932, en 1940:259),
también lo llevó a percibir la 'influencia total e la tradición. Consideró que las diferencias de
personalidad entre las sociedades son tan grandes que" en la mayoría de los fenómenos mentales
conocemos únicamente la psicología europea, y nada más" (1932, en 1940:250) porque los
psicólogos habían lirnltadc su investigación a sujetos europeos.

Algunos autores creen que Boas no lleg6 bastante lejos en su concepto de la autonomía
de la cultura. Porejemplo, Leslie Whíte arguye que los principios rectores de la dinámica cultural
están contenidos en el sistema tecnológico, y que los elementos ideativos de la cultura son
esencialnient€! epifenómenos de formaciones tecnológicas. El pensamiento de Boas se desarrolló
a partir de una tradición que veta en la conducta y lacostumbre, otrastantas expresiones del
pensamiento: en todo caso, de acuerdo con este criterio, los elementos. económicas son
epiíenómenos de las ideas. Por consiguiente, aunque para Boas las ideesculturales son
autónomas respecto de los procesos naturales del pensamiento, "redujo" gran parte de la cultura,
incluso la estructura social, la economía y la tecnologia -lo que Goodenough denominó el orden
fenomenal' de cultura, en cuanto se diferencia del orden ideativo [Goodenough 1964: 11~13)- a
las ideas culturales de [Link], por ?jemplo., aparentemente Boas suqiríó que el cambio político
en un pueblo está limitado principalmente por las ideas del pueblo más que por la estructura de
la sociedad, la distribución de poder o la naturaleza de las formas económicas. .
Un líder político puede incorporar Ideas nuevas a antiguas formas pollticas, si bien las formas más
antiguas ejercerán cierta lníluencla sobre su mente y limitarán la medida en que lo nuevo puede llegar
a SE:r aceptable (1932: 163).
En otro luqar Boas se refiere al hecho de que la estructura social está "basada en conceptos"
(1935:171-72), ya los "conceptos fundamentales que subyacen" en la orqanización social
(19,32:14-15).' ','

Un segundo factor importante que conh¡ibuyó a la formación del concepto de cultura en


Boas fue su Iascl: iación ante la posibilidad de; penetrar el velo que lo separaba de modos de
perrsarnientos extraños, Quizás, en parte a causa de la influencia historicista alemana que recibió
en sus juventud, Boas concibió el problema de la comprensión subjetiva en términos radicalmente
distintos de los que hemos hallado en Tylor -para quien las diferencias de creencias :?:-:t~-':~los
pueblos se centr aban t;:;enci(\lm~nte en la razón y la sinrazón (o en la ignorancia y el error). A
semejanza de los idealistas alemanes, Boas supuso que cada sistema de pensamiento de un
pueblo es cualitatlvamente distinto de cualquier otro; tenía más respeto que Tylor por la
oriqínalídad de las ideas extrañas y su enfoque era comprenderlas en sus propios términos, sin
irnponerles un marco de racionalidad. El análisis del arte en Boas es un ejemplo apropiado: en
lugar de ver en la pintura y las tallas de los sitios' de la costanoroeste otros tantos intentos torpes
de representación realista, como habría hecho Tylor, Boas trató de percibir por referencia a los
principios que orientaban el ojo y la mano del propio artista (véase Cordera 1966: XX-XXIII),

El concepto de Boas de que la vida mental de un pueblo debe abordarse en sus propios
términos no se limitaba a la cuestión de lo que la gente piensa, y porlo contrario se extendía para
o
abarcar tarnbiénsu percepción su experiencia en el mundo. Tenemos un ejemplo en su artículo
"Acerca de lossonidos alternantes", publicado en 1889. Cuando escribió este ensayo muchos
filólogos creían que las lenguas primitivas eran menos precisas ,-W'; las crvilizada s, y que esta
imprecisión era e·..;d~nte en los sistemas fonéticos de las lenguas más sencillas. Se comprobó que
los hablantes salvajes pronunciaban la misma palabra de distintos modos, y se supuso que la
existencia de estos "sonidos alternantes' en un lenguaje era un signo de indefinición, y por lo
tanto de primitivismo. Boas demostró que lcirazón por la cual el investigador oía sonidos como
altemantesera que el lenguaje del ana lista no clasificaba los sonidos fonéticos del mismo modo
que lo hacía , su sujeto. Corno el lenguaje del investigador
I
realizaba distinciones que no eran
significativas en la. lengua extranjera, se oían diferencias que no estaban en la intención del
, hablante nativo. En efecto, Boas sostuvo. que para comprender adecuadamente una lengua
extranjera el investigador tenía que aprender a pensar en términos de las distinciones fonéticas
de dicha lengua, más que por referencia a las premias. En un nivel más general, su argumento
era que la experiencia -en este caso, la experrencía de oír sonidos- no era objetiva, estaba
cstructurada y, en ese sentido, determinada por la tradición cultural en que se criaba el individuo
(véase Stocking, 1968a: 159).· .

Hacia 1894, la idea de Boas de que la vida mental de un pueblo debe abordarse en sus
propios términos originó una importante critica del pensamiento evolucionista. Los evolucionis-
tas como Tylor y Spencer creían que el desarrollo intelectual de las sociedades primitivas implica
un fenómeno de retraso o infantilismo y esta idea pareció confirmarse cuando el principio se
aplicaba a costumbres totalmente absurdas. La naritraleza infantil de los salvajes también parecía
corroborada por 105 informes de los viajeros y otras personas que hablan realizado observaciones
directas de los primitivos. Boas sostuvo que estos informes no eran íídedlqnos. Los observadores
generalmente desconocían la lengua de los individuos acerca de quienes informaban, rara vez
disponían de tiempo para penetrar profundamente en la "vida interior' de los pueblos

- 32-
[Link]~~~~, Y$\.:¡r. r~.$tQ§~ ft-OOllI(~~~t~.~ .. ~~Mdtr:~ ilíHlllil!.llllciií:lI')~11l\\1~r1i~
"cajidól&~S,~~~e,s'''.qrJ.1l~ ~~~a~m..~~ :~~iu;l..~ ~ I~ !:i!51~:iig¡,d~~
iÍJll.:fur1~r.-m;,,~~Bdll~p
'laim:pJ~yi!>j~m,!li';l'.ln~irlki\rll ~g¡ IQG)[Link]~r.1M" :la atenoíóm, y
la .impuhhfirJ.~d -y ~íll mc~t~Oi.a,
lij falta de oügán~[Link]ó que f~an ,[Link]>.r.~io~ ~CQJ; ,de lQ~¡[Link]~{Qs.,'SQShIVt3er;¡
cambio quelos .viajerGl.5 yotros habían .err..arlo~ juzgar :1a oomll\lcta die [Link]éb¡lct>s ·¡:;!wanjeros de
acuerdo con las norma¡;0uro~as. Boas ofreció [Link] viaJero ,eur.o,peo :qjuecontratiJIla
3yuda de nativos enelcurso de unviaje. Corno el viajero considera que oel1iiem}Does sumamente
valioso .. quiere llegar a destino con la mayor rapidez pOSiÍble. Pero 'el trabajador salvaje se atiene
a un conjunto completamente distinto de compulsiones 'y no expenmeraa ,la necesídadde :partÚr
temprano. Se demora y provoca la profunda inritación de su .empleadloT,GJue,cG>mo resultado
Iiega a la conclusíónde que el salvaje tiene hálbi'l!os 'laborales ínconstaotes e impulsívos, Boas
observa queestaríamos ante un resultado igualmente razonable sí el hor.¡;}br-e .prirr-ütivo acusara
de impulsividad y fa'lía de control al viajero , porque éste se "irrita tanto por una pequeñez-corno
la pérdida de tiempo" 0.894:317-23).
El eje de este ,¡¡,rg',lluenlGl ·Era que el heoho que se m1ier:pret».ba,.engenflli:ll, corno la
inferioridad hereditaria de los sahrajes es, en realidad ,una ,diferenda il1u,putable ¡l ceusasscciales,
La técnica utilizada por Boes enesta polémica consistña [Link] que la [Link]
desaparece: cuando eij m'/estigac;lor ingresa de llenoenla "vida ,interiQf" ,de1pnímitivo ":J ;a;Jcanza
una comprensión adecuada. En [Link], la supuesta Wemmirllad de :IGlSprOOitivDS se ma.-nfiesta
únicamente icuando el observader ímponenl pensam¡j-errto -dI!cl~e idleas propias de los
europeos occldentales. El ergumento fue repetido en otros cOJ'.[Link];y len relación oon otras
faeetas de la vida cu!tur.a-l, por $nplo el lenguaje. :N:IlE:'lllltrrascíJ!FUnasi!lutoridadles sostenían que
los lenguajes primitivos carecen del "poderde clasificación y ,abstraociiGTI" Boas replicó que:
1

''TambiéoiJIquí [Link] fáoilmerlt:een ·error a C2lUSCI,GleIil'UJeslm lhfu@i:1t0·rl!ellJif¡ilizarilillsGlasi¿icac;io1'l8S


de nuestra propia i1eTllgua, considerándoles por lo ;tillJll:tO OOln'lJO !las;'m2tsHiIIMale:s. eigl"lol;ando ;\G$
principtosde clasificación utili:tados en los idiomas ,de :\os ;¡:!IwS':bIos¡pmumitivos :¡-¡¡9Il: 14:2)."

Ya he señeíado queBoes negó a la contltltS10in de 'q¡ue ~ ctJil:l¡¡,¡p¡-.a :tJiene una hijs!toria


compleja; la implicación es que cmia ctakura 'es Uniíc-a. Su a~ iIltttJe1r1GllI de h necesidilla ode
una comprensión subj€tiva jntGgr~u lo nevó a la mis:rriaoo!,)dusioo. N·!)1e5pos.¡;bJl€aprehender llas
creencias exóticas -de! hombte ¡primitivo median'he la mporoÓ11i ,die nom'l2iS €l'[Link] .
europeas' de valor y creencia, incluido el erlterio-de fCllzón,en ~:lI,}f¡r:¡;blo>,es necesalri'Gí~t-erpretGlll11as
por refE~ren(:ja a sus pmryios prindpios :p€rolia«>es: ,

L3S dop. f-on1\'!l3I'S'é\'l·~&[Link](»srilel·rnudo. Con


actMdad€S de lal:t'lent€." S';xhiben una :infinjt~va'ne-<!lllíd
d Iín de comprenderlosolarernente, elestudtoso debe 'tratar t6e '¿¡~oora7~~rse totahn0n~ de
oplrnones y senttmíentos basados t?h el peculíat arrlbie'r1t~ SC1daloo i(J/\J~ Jl)[Link]'be adapta11'su
propia mente, et'J la rnedidaciie lo posible a la del pueblo qoo 'eMá 'éS'I:~noD. Cuando ma~'('¡-1<'1
eficacia con que se libere d~ n.) \:~f'lcia basada en el 'gnlpo de ¡d~'S '<l¡\Je oCQmstl!lti:lye la civilización
en que vive, mayor será el exit'O con qll~ ínterpretará :la'S'creet'1'dá's 'Y~~.~~t1e' ~d1Wb1'e~l'<JOlb:l).

Esta posícíen ~uival~ ~ lJfUl d~¡ón;a® más i\lMa~t:~ ~ b t~~ 'w01yc.ii0nista


de Tylor que la lI1)posibiliOOd detwllllarQru~bas d~ fas 'et~f*l'S'~ ~kiJ ~ lac:ron'K:a h~st0ri(:a.
El hecho de qU€ las el~'Pas 'é~luCiOniSta$ no sean ev1d~nt~ <en~~ daIDs ~(;}~~f,it~ 'que hose
maOife!;tarán un dra u otro, ~~ ~ hecho -d~ qUe CiKla Si'$~ t:Yll\j~ o(ill! ~etl'sal'rliehtosea
totalmQnw. otl'3:h'loal slgf'lífita qu~ ~ t1'\il1'W ev<)lutioO\sta d:~iM'd~ ~ ~~I" ~s~as 'et~pas ~s
Insostenible. Las otJtmas '~uro~~sde [Link]'lalkbd ya n'o 'P~ romllJrt\.4ir ~ ba'Se ~e ~n m~1"éo
1;- . "
/lfiíRA,V' /liú"riu d, Iu Iemia ,~ntr"p"li>xira ,~lNTROPOLOGír
única de comprensión y comparación, de modo' -que-ínchiso si de los datos de Boas se
desprendiese la existencia de etapas de la evolución. las mismas deberían explicarse en términos
muydiferentes de los qué utilizó Tylor. '.
'1, ';".'.' " ... '.,' .' .•
El rechazo por Boas de la normaeuropea de racú)nalidad en el análisis, antropológico fue
acompañado por una innovación que constituyó un elemento central de la revolución de
principios del siglo en el pensamiento social. En lugar de la razón como base de las instituciones
humanas, Boas apeló el sentimiento. Fue el tercer factor importante en la elaboración de su
concepto de cultura.

La concepción emocional de la conducta estaba firmemente arraigada en el pensamiento


de Boas hacia la primera década de este slqlo.. Más aún, sus análisis tempranos acerca del
sentimiento },la tradición se yuxtapusieron a tos comentarios acerca de la razón; por ejemplo,
en 1901 escribió:
"Cuando consideramos .. , la gama total de nuestra vida cotidiana, advertimos cuan rigurosa es
nuestra dependencia de la tradición, la que no puede explicarse mediante ningún razonamiento
lógico (l901b:8; véase también 1904 pcsstm)."

Lo cual sugiere que quizá Boas percibió las teorías que subrayaban el sentímíento y las que
destacaban 11'1 razón como mutuamente contrapuestas: por consiguiente es posible que no haya
advertido la importancia histórica y teórica de la innovación que proponía,
La clave de la for-nulacíón de Boas acerca del papel de la emoción en la cultura es la palabra
"hábito". Boas creía que cuando una acción se ejecuta con frecuencia durante un períc.:.!o de
tiempo adquiere un carácter "automático", en cuanto su "ejecución no suele combinarse con
ningún qrado de conciencia" (1910:380). Por ejemplo, una persona aprende a comer con
cuchillo y tenedor, y este hecho llega a ser tan habitual que parece natural. Está gobernado por ,
el pensamiento inconsciente más que consciente.

Además de ser inconscientes, las pautas habituales adquieren asociacIones emocionales:


"Cualquier acto que
difiere de los que solemos ejecutar nos parece inmediatamente rídículo u
objetable", Por ejemplo, un perro a quien se enseñó a dar la pata trasera yno la delantera parece
divertido. ,Por otra parte las infracciones i;'I las normas habituales de modestia provocan
resentimiento. Incluso las pautas hnqüístícas adquieren un trasfondo emocional, en cuanto
I
"miramos con malos ojos las desviaciones de I~ pronunciación y la estructura" del lenguaje
hablado, La intensidad de la reacción emocional de un pueblo cuando se encuentra frente a
formas de pensamiento y conducta que no concuerden con las propias puede ilustrarse con la
persecución de los herejes por la Iglesia (1932: 189 y siguientes).

A medida que se desarrolló el pensamiento de Boas acerca del sentimiento, comenzó a ver
la razón humana bajo una luz diferente. A Juiciode Boas, el hábito y el sentimiento son con mucho
los principios más importantes de la conducta humana; "Incluso en nuestra civilización el
pensamiento popular está orientado principalmente por la emoción y no por la razón"
(183Bc:210}. Ello no implica afirmar que el individuo típico no pueda [otmulor razones para
explicar lb que hace, En ciertos casos una pauta habitual adquiere carácter consciente -por
ejemplo. cuando un individuo observa que se infringe la costumbre, o un'níño le pregunta por
qué la gente ejecuta c'erta actividad de determinado modo- y entonces intenta formular una
explicación. Sin embargo, estas expllcaciones no son más que raclonalízaciones, "interpretacio-
nes-secundarlas de actos acostumbrados" (1910:,382). Para Boas, la razón-no es la base de la
lmTRoPoLOGmi .. * f:'. ll atch
conducta humana y de las instituciones sociales, pues se trata de una forma relativamente frágil
e impotente frente a la influencia dominante del sentimiento y el hábito.

Este concepto de la:conducta implica un cambio dramático de la interpretación del sentido


de las instituciones sociales de Europa occidental-por ejemplo las normas occidentales de moral,
demacrada y otras semejantes-o Para Tylor y los restantes evolucionistas, esas instituciones eran
culminaciones históricas, hasta el momento la expresión suprema de la aplicación de la razón
a los asuntos sociales. Para Boas, eran sencillamente, pautas habituales a las cuales los pueblos
occidentales se hablan acostumbrado, y los argumentos de los eclesiásticos y otros acerca de su
racionalidad objetiva eran ilusorios .
..El hecho enseñado por la antropología -que en todo el mundo el hombre cree ajustarse. a 105
dictados dela razón, por irrazonable que sea su conducta- y el conocimiento de la existencia de la
tendencia de la mente humana él extraer primero una conclusión y ofrecer razones después nos
ayudará a ~brir los ojos, de modo que reconozcamos que nuestras opiniones filosóficas y nuestras
convicciones polítlcas están determinadas en gran medida por nuestras inclinaciones emocionales,
y que las razones que ofrecemos no son las razones que nos llevan a nuestras conclusiones, sino las
explicaciones que ofrecemos de nuestras conclusiones (1908:27). ,,'

La idea de que la comprensión consciente y racional que la gente tiene de su propia


conduela es engaño, no era asunto secundario a juicio de Boas. Así afirmó:
"En realidad, toda división de la vida social está delerminada por esta pregunta: ¿Cómo podremos
identificar las at~dllr.''\Sque la tradición nos ha impuesto? Pues cuando las reconocemos, también
podemos romperías" (1938a:202).

BOas creía que la incapacidad de los antropóloqos evolucionistaspara identificar las


ataduras de la tradición que sujetaban sus pensamientos era un defecto fundamental de su trabajo.
En 1904 señaló que en la antropología se observaba "una acentuada tendencia" a la "evaluación
subjetiva-de las diferentes fases del desarrollo [evolutivo], en la que el presente servía como norma
de comparación". Ciertamente, "el gran panorama de la naturaleza" como un todo, y no
simplemente la Imagen del desarrollo de la civilización, "todavía está oscurecido por un elemento
subjetivo, que es emocional en' suS fuentes, y que 105 induce a atribuir valor más elevado a lo que
está cerca y nos es caro" (19.04:515). En resumen, uno de 105 principales errores cometidos por
los anlropóloqos evolucionistas es que creyeron que sus racionalizadones culturales representa-
ban el pensamiento racional sin ataduras. Aunque creían que tanto sus teorías como las
instituciones sociales ~e Europa occidental estaban orientadas por al razón, en [Link]
respondían al sentimiento.
Asimismo, Boas sugirió que la razón por la cual las instituciones primitivas pueden
apartarse tan radicalmente de la norma de la racionalidad no es que el propio primitivo tenga un
carácter infantil o simple. A semejanza del antropólogo evoluclonísta, incluso el salvaje mas
inteligente se libera con d'Ilcultad de las ataduras emocionales de la tradici6n. Esto representaba
otro qolpe asestado al paradigma de los avoluclonístas. Una norma Universal de racionalidad no
puede ser la base de una ciencia antropológlca comparada, precisamente porque la incapacidad
de las instituciones para ajustarse a esa norma es obra, no de la ignorancia. y el error, sino de la
adhesión irracional
. .. del hombre él. las costumbres heredadas del pasado .
'"

En resumen; en su programa inicial de investigación Boas destacó dos formas diferentes


pero afines de ciencia y al promover cada una de ellas se vio llevado al desarrollo de una. versión
ANTaoPoLonÍA
moderna del concepto de cultura. El primer jipode estudio fl!~el análisis histórico, más o menos
detallado, de fenómenos culturales específicos. Ello lo condujo al concepto de que la cultura es
un sistema en formación, pues se vio inducido a extraer la conclusión deque cada rasgo cultural
tiene una historia compleja, cuyos orígenes no pueden remontarse a las operaciones naturales
de la mente humana. La cultura debe ínterpretarse por referencia a sus propios y distintivos
procesos históricos. Segundo, en su .nvestiqacíón temprana tendió a destacar que es necesario
comprender otros sistemas de pensamiento en términos de sus propios principios, más que por
referencia a una sola norma de racionalidad. Al proceder así rechazó todo el marco evolutivo de
Tylor, que imponía principios de pensamiento propios de Europa occidental, disfrazados de
racionalidad, a las creencias de otros pueblos -con lo cual imposibilitaba la comprensión
intercultural-. En el desarrolle del concepto de cultura de Boas había un tercer clemente'
importante, aunque su fuente no puede buscarse en su programa inicial de investigación
Consistió en que la base de la cultura de ningún modo es la razón, sino el sentimiento. A juicio
de Boas, la razón se subordina a la emoción, porque es el medio mediante el cual los individuos
racionalizan sus pautas habituales de pensamiento y conducta.
• El SENTIDO DE LOS ASUNTOS HUMANOS. Poco después que Boas inició el estudio
del desarrollo de la cultura llegó a la conclusión de que los rasgos rara vez pueden explicarse por
referencia a su fuente causal y que es necesario considerarlos, en cambio, por referencia a los
procesos históricos que comenzaron a aíecterlos apenas nacieron ~~que con el tj('moa
oscurecieron sus orígenes. Boas reconoció explícitamente dos procesos hlstóricos, la difusión y
la modificación que se convirtieron en principios fundamentales de la explicación de la cultura
y la interpretación del significado.

De acuerdo con Boas, el inventario cultural de un pueblo es casi totalmente el resultado


acumulativo de la difusión, un proceso que ha operado constantemente desde que el nombre se
convirtió por primera vez en animal portador d'f tradición. La trama de una cultura está formada
por innumerables hilos diferentes, casi todos de origen extraño. Pero una vez que se adquiere
un nuevo rasgo, se lo adapta para armonízarlo lean su nuevo contexto cultural. A causa de este
proceso de mod¡ficadón:<?;inte~rac.ión, el cuerpo de rasgos de una sociedad tiende a fundirse en
un todo integral: las contradíccíones tienden a r-esolverse en el curso del tiempo, y los elementos
discretos que forman el sistema tienden a interrelacionarse.
.' ," '" "1 •

A juicio de Boas,' la integración de las culturas es sólo una tendencia. Por ejemplo, la cultura
de la Costa Noroeste-está dominada por la importancia que se asigna a la competencia social y
la búsqueda del-prestigio, y sín embargo, observa Boas, en la vida familiar de ese pueblo se
manifiestan algunas "cualidades muy cordiales" (1938b:685). En otro lugar señaló que "en la
misma mente pueden coexistir, sin chocar nunca, los más heterogéneos complejos de hábitos,
pensamientos y actos"(1911, en 1940:301}. La integración nunca es total, sobre todo porque
el proceso de difU5i6n nunca se intertumpe. i
Prácticamente en todos SÓS análisis de la modificación o la integración. Boas dio primada
a-los aspectos ideativos más que a los fenomenales (lo manifiesto, observable o no ideativo) de
la cultura. Más aún, en general su trabajo muestra' que también se destacan los factores subjetivos,
PU~!5 concibió la conducta humana y las instituciones sociales como la expresión o la
manifestación de ideas. En suma, aplicó un enfoque objetivo."

Boas asignó tanta importancia al enfoque de la cultura desde "adentro" -por referencia
a principios subjetivos- que tendió a subestimar o ignorar la importancia d~ algunos rasgos
.!..
- 36-
* E. Hoich
fenomenales. Cornqejernplo de 16 que afirmamos podemos citar su análisis del potlatch de
los indios de I¡~.[Link]. El potlatch es un festín ceremonial en el cual el anfitrión,
hombre de alto 'raf1¡go,realiza un qran despliegue de riqueza, que se destruye o distribuye
entre los huéspedes. BOé;lS consagró mucha atención a esta tnstitucíón aunque sin embargo
J :.
no es raro l~e!r' que nunca percibió del todo su significado. Por ejemplo, Georqe Lalton
observa que Boas desconecta varios cambios fundamentales que habían sobrevivido desde
al advenimiento de la cultura occidental a la región de la CostaNoroeste y que por eso mismo
no alcanzó a comprender el potlatch. Sobre todo; Boas no advirtió el rápido descenso de la
población desde aproximadamente 1840, así corno es uso cada mayor de artículos
occidentales en la cultura de la Costa Noroeste. Ambos cambios ejercieron fundamental
influencia sobrael potlatch (Dalton 1965:63-64, n.11). Sugiere que Boas omitió estos
rasgos [Link] su eje era la cultura subjetiva. Entendía que se puede llegar a
entender investigando las Ideas culturales de un pueblo, no mediante al análisis de los
sistemas de intercambio o las estadísticas demográficas.
En vista de laqravitaclón atribuida por Boas a los factores ideativos, no es sorprendente
que concibiera el principio de la codificación, o integración, principalmente en términos
subjetivos. La integración en la esfera subjetiva de la cultura consiste en el proceso en virtud del
cual los rasgos se modifican progresivamente de acuerdo con una Idea o una actitud dominante.
Ya he mencionado una de las actitudes dominantes de los indios de la Costa Noroeste:
!

El motivo conductor de su vida es la persecución ilimitada del prestigio social, el mantenimiento del
que se conquistó y el Intenso sentimiento de in-ferioridad y vergüenza si se ha perdido incluso la más
mínima parte de prestigio (Boas 1938b:685).

Una de las ilustraciones más claras de este esquema cultural es el potlatch, que constituye
un elemento fundamental del sistema de competencia social de este pueblo. Incluso el arte de los
indicios de la Costa Noroeste está influido por su
motivo cultural, pues el trabajo de los artesanos
kwakiutl "consiste en la glorificación del blasón familiar o de las narraciones familiares"
(1938b:685).
Boas señaló explícitamente que la comprensión de la costumbre exige se la considere en
términos subjetivos e integracionales. Por ejemplo, subrayó que la historia de un rasgo cultural
nunca puede comprenderse de! todo exclusivamente por referencia a su distribución: la "fuente
histórica" de un rasgo Quizás
esté determinada por consideraciones histórico·geográficas, pero su desarrollo gradual y su
significado étnico .en un sentido psicológico, según se manifiesta en cada área, deben estudiarse
mediante investigaciones psicológicas en las cuales el principal material está representado por las
diferentes interpretaciones y actitudes de la propia gente hacia el fenómeno (1911, en i940: 296).

Por ejemplo, Boas comprobó que los mitos de los indios tslrnshian y kwaklutl son bastante
similares en ciertos aspectos, como cabía presumido dada la proximidad de los dos pueblos. Pero
hizo cuanto estuvo a su alcance por demostrar que cada sistema mitológico tiene "su propia
individualidad" como resultadode. ,
los distintos
.
~jés subjetivos de las dos culturas (1935: 171) .

Uno de los primeros análisis integradores de Boas aparece en un trabajo publicado en


1897, en el cual procuró explicar d'e qué modo las sociedades secretas kwakiutl adquirían "sus
características peculiares". Sugiere que tanto las sociedades secretas cono los clanes de la cultura
kwakiutl exhiben desarrollos paralelos, pues tan pronto fueron tomados de tribus qu~ habitaban
! i
1lNTROPOLOGíJl'
el norte se los modificó para que concordasen con la gravitación que los kwakíutl atribuían al
honor y el prestigio social. Por ejemplo, cadaclan tiene la propledad e){~[Link]é'
de ciertas leyendas,
que se preservan con celo intenso. Boas sostiene que "el mismo"factcri psíquico que confirió su
forma actual alas clanes" -err otras palabras, el anhelo competitivo de honor social- plasmó las
u

sociedades secretas" (1897, en 1940:380). 'Uno' del¿~,jalores de la condición de miembro de


una sociedad secreta es que implica la adquisición de espíritus; este rasgo cultural se asemeja al :
exclusivismo de las leyendas del clan, y también expresa la importancia del factor competitivo
en la vida de 105 kwakiutl.

Boas no creía que el estudio de la integración debla limitarse exclusivamente al nivel de las
ideas y las actitudes, pues reconocía que el principio de modificación se aplica también al nivel
de los fenómenos culturales. A su juicio, el problema de la Integración en la esfera fenomenal
comiste en la simple compatibilidad de rasgos. Dice Boas: "Es conveniente investigar 105 tipos
de conducid social que son mutuamente contradictorios y por lo tanto no pueden coexistir"
(1938b:679). Entre los ejemplos que cita están: la incompatibilidad de una organización política
compleja con UT1apoblación dispersa; los gnlpos pequeños y aislados de personas combinados
con [Link] división del trabajo. El propio Boas consagró poca atención al estudio de
-la integración en el nivel de la cultura fenomenal; ¡m su esquema este aspecto continuó siendo
una cuestión inexplorada y residual.

El principio de difusión revela el sentido de los asuntos t'{limanosene] sentido de que, una
costumbre edquíere significado cuando se la reconoce como variación local de UT1rasgo más
. difundido. Por ejemplo, los motivos del diseño o los mitos de los indios kwaklutl se hacen .
inteligibles cuando se los concibe como variaciones de rasgos comunes a toda la región de la
Costa Noroeste. Sin embargo, la profundidad de comprensión alcanzada con este método no es .
muy considerable- aporta escasa satisfacción una explicación que se limita él afirmar que cierta
pauta de conducta ha sido tomada de las tribus vecinas.

Otro defecto del principio de difusión es que tiende a promover la idea de que la cultura
carece absolutamente de sentido. Boas comprobó que diferentes rasqos exhiben pautas de
distribución muy distintas, y que incluso los elementos que están asociados estrechamente
en determinada cultura a menudo no aparecen. reunidos en otras. Por ejemplo, Boas criticó
el enfoque de las áreas culturales, de acuerdo con el cual una dilatada región, generalmente
un continente, se dividía en provincias culturales (o áreas culturales) sobre la base de las
semejanzas y las diferencias de la cultura material. Afirmó que
"
"se atribuía a las áreas culturales el carácter de grupos naturales que dividían a la humerudao
en otros tantos grupos culturales. En realidad, el estudioso interesado en la religión, la
organización social o cualquier otro aspecto de la cultura pronto descubrirá que :as áreas
culturales basadas en la cultura malerial no coinciden con las que resultan naturalmente de
sus estudios ... Los intentos de representar la distríbuclóp de rasgos culturales .que se
manifiestan en áreas continuas demuestran que diferentes formas se superponen irregular·
mente (1938b:671).

La conclusión suqeride por este razonamiento es que los rasgos de una cultura son más o
menos independientes entre si, o que UT1a cultura es "un agrupamiento de rasgos desconectados,
asociados únicamente por UT1aserie de accidentes históricos" (Spier, 1931 :455). El principio de
difusión tiende a promover' el concepto de que los:rasgos son totalmente fortuitos y de hecho
[Link] de sentido. .

--~ ~'-~' .. ~
- 3g- -,
.'

* [Link](ú eh
El principio de modíllcaclón o integración es mucho más importante corno fuente del .
sentido de la [Link] sentido de los asuntos humanos, en cuanto Ul1Zl costumbre llega
el ser intl<llíglbletan pronto se lareconoce como parte de un todo más amplío V coherente. Por
ejemplo, el rasgo kwakíutl de-acuerdo con el cual ciertas leyendas son propiedad exclusiva de los
clanes puede parecer más omenosdesprovísto de sentido, [Link]íícado es
evidente cuando
se lo percibe en el contexto del érifasls cultural sobre el prestigio y la competenciasocial. El
potlatch parece inteligible cuando se lo considera sobre el mismo trasfondo cultural. El princípío
de integración o modíftcacíón constituye la gilla más importante que puede ofrecer el esquema
de Boas para dilucidar el sentido de las instituciones sociales,

Como Boas sostenía que cada cultura es única, se mostraba pesímista acerca de la
posibilidad de elaborar un cuerpo teórico o de leyes universales relacionados con la integración
cultural. Creía que "105 intentos de .desarrollar leyes generales de integración de la cultura no
a portan resultados significativos" (1930, en 1940: 267). Pensaba por una parte que las culturas
nunca se integran del todo, a causa de los efectos intenninables de la difusión, del flujo constante
del proceso cultural, En suma, nunca se hallarán relaciones invariables entre losrasgos. Por otra
parte, pensaba que los rasgos pueden combinarse en un número casi ilimitado de formas. Boas
sostenía que al antropálogo debe contentarse con el estudio de "normas especificas", como el
astrónomo interesado en "la distribución real; los movimientos y la constitución de las estrellas,
y no en las leyes fisicas y químicas generales" (1930, en 1940:268). Boas comparaba la
antropología con el estudio de la erosión de la ladera de una montaña. Aunque existen leyes
naturales que explican la erosión no es posible usarías para realizar predicciones porque los
fenómenos son excesivamente complejos. Un peñasco puede desviar un arroyo y originar
cambios en el curso del agua; es posible que en cierta dirección el suelo sea más blando que en
otra. En la cultura prevalece una situación similar. Los ataques hostiles de los grupos vecinos
pueden obligar a una sociedad a emigrar a una nueva área, un occidente semejante al del peñasco
Que contribuyó a determinar la erosión de la ladera de la montaña. "Incluso el examen superficial
de la historia d~l hombre revela que los accidentes de esta clase son norma en todas las
sociedades" (1932:208-11). Cada cultura es un sistema original, del mismo modo que la pauta
de erosión de determinada ladera. no tiene igual en parte alguna del mundo.

Ll5 opiniones de Boas acerca de la contingencia de la historia y las instituciones humanas


ofrece l.U1 notable contraste con [Link] de Tylor, para quien lasinstítuclones de ningún
modo son fruto dlel azar, y por lo contrario arraigan ciertas condiciones o exigencias objetivas
del presente, Para Tylor ios'raSgos de la cultura se afirman sólidamente en los principios de razón
y utilidad. Por ejemplo, los principios morales se originan en las observaciones de la gente acerca
de las consecuencias inmediatas de su propia conducta, las normas morales que prohiben la
embriaguez responden al, impulso de los efectos objetivos de la bebida, y no [Link]ías ni
mucho menos. Los efect<;s de la pereza y la negligencia sobre la vida de los indiviiduosdetenninan
la elaboración de normas de autodisciplina. '

Las vicisitudes del desarrollo histórico cultural, ¿carecen de limitaciones en el esquema de


Boas? ¿Las culturas reflejan un nivel tan alto de contingencia histórica que son del todo arbitrarias
con respecto a las condiciones o las exigencias del momento? ¿O las instituciones arraigan hasta
cierto punto en el presente por obra de un conjunto de factores ñsícos, obj~tiVos?
··~·.P"; •

En diferentes lugares Boas distingue dos tipos de fuerza que subyacen en la cultura, los
"factoreslimitativos"y los "factores creadores" (por ejemplo, 1932:240, 242, ~!44¡1938c': 174¡
.ANT:[Link],"\
1940:255, 265-66). Formula una distinción similar entre factores "estáticos" y "dinámicos"
(1932, en 1940:258), y entre fuerzas externas' é"intemas" .(por'.ejemplÓ, 1932:211; 1930,
u

en 1940:264,1932, en 1940:257). A juicio de Boas, en el seno de la esfera subjetiva de la cultura


hallamos las fuerzas creadoras ([Link] internos o dinámicos) querespaldan a .las
instituciones, y el má~ importante de esi8sel~~e~tos¿r~adoi-e~ es quizás la-tendencia de un rasgo
difuso a verse modificadoo' reinterpretado para que concuerde con su nuevo contexto. cultural
(véase Stocking 1968a:213-14).
'.La mayoría de los factores "estáticos" o "externos" está formada por los ra5!::')~;del
ambienle físico. El ambiente ejerce una influenci~ \imitativa pero no creadora. pues sólo puede
restringir los tipos posibles de desarrolle cultural. Boas escribe:
"Es íncudable que la vidaculturaldel hombre está limitadaen muchos aspectos importantes por :0:'
condiciones geográficas. LeIalte de productos vegetales en el Artico y lafaltade piedra en extensas
regionesd~América del Sur,la escasez de aqoa en eldesierto, para mencionar únicamente algunos
bechos [Link] manera definida lasactividadescielhombre (1930, en 1940: 265-66).
Las instituciones arraigan en el presente principalmente a causa de las limitaciones
impuestas por el mundo fisico.

Aunque Boas advertla muy claramente que "todas las culturas están profundamente
influidas por su ambiente [natural] (1932. en 1940:256). también insistía en que esta influencia
siempre está mediada por un conjunto de ideas culturales:
"Debemos recordar que, por grande que sea la influenciaque podemos atribuir .,,1ambiente. ella
puede .leqara ser activa s610si se ejerce sobre la mente; de modo que lascaracterísticasde lamente
deben lncorporarse a las formas resultantes de la actividad social" (1911:163).
La mayoría de estas" características de Iq mente" tiene carácter culhm::l.·Boas sostuvo que
el error del determinismo geográfico era no reconocer que los miembros de la sociedad heredan
pautas tradicionales de pensamiento. No todos los pueblos responden del mismo modo a
determinado ambiente, porque no comparten-la misma cultura subjetiva" (1932:241.242). La
implicación de este criterio es. que Incluso las condiciones ¡f¡f1exlblesy limitativas del [Link]
deben analizarse en relación al marco subjetivo de referencia de los propios individuos.

Boas hizo poco más que reconocer el principio de las limitaciones ambientales, pues nunca
. desarrolló este {nodo de explicación en su propia investigaci6n. Su eje fUE! aparentemente la
esfera subjetiva de la cultura. Con su actitud, que consistió en Ignorar prácticamente el ambiente,
Boas implicó que normalmente no es necesario considerarlo para comprender las instituciones.
Implicó que las limitaciones del ambiente son, en realidad, muy amplíes y permiten una
considerable gama de variaciones culturales. .

En Vi~~adel enfoque subjetivo de Boas y de Sl,1 concepto de que las fuerzas creadoras de
la cultura son ideativas, es comprensible que' viese en el estudio del individuo un problema
antropológico esencial. La mente individual reinterpreta y modifica los rasgos culturales
recientemente adquiridos¡ es también el Individuo quien siente la presión de las cambiantes
condiciones y en vista de las presiones que experimenta se propor.e modificar sus prácticas
sociales de acuerdo con líneas culturalmente aceptables. "L3s condiciones causales de las
ocurrencias culturales residen siempre en la ínteraccíón del individuo y la sociedad", o más
exactamente del individuo [Link] cultura (1932, en 1940:257). En resumen, el estudio de la

-40- ._,
..
• E. Hotel.

dinámica cultural debe ser un estudio del individuo en su medio cultural. En 19.30 Boas reclamó
una reorientación de la antropología norteamericana que la apartara de las reconstrucciones
históricas que habían dominado la Investigación-en el periodo anterior, para lIevarlaal estudio
del individuo (1930, en 1940:269). Boasaflrma'que en 1910 él mlsin¿ abandonó el estudio de
la difusión para abordar el de la-dinámica cultural (1936, en 1940:3li),si bien Benedict escribe
que en conversaciones personales indicaba 1922, como la fecha de este cambio (Benedict,
194.3a::31) La obra de Boas titulada Prímitiue Art ilustra su interés en los rasqos dinámicos de
la cultura; en ese estudio intentó delinear los factores individuales y culturales que determinan la
obra del artista primitivo.
El trabaja de Boas ofrece una imagen muy específica del hombre, y este hecho gravita
considerablemente en su concepción del-sentido de los asuntos humanos. En opinión de Boas,
una característica muy importante de la conducta del individuo es la tendencia el subordinarse al
hábito. Una actividad o un pensamiento crea una impronta en el inconsciente por obra de la
repetición y esta pauta llega a ser automática. Boas comparó la conducta animal y humana,
señalando que la primera tiene carácter esencialmente instintivo, en cambio la conducta humana
consiste en un "número enormemente aumentado de adaptaciones aprendidas" (1930, en
1940:262). Pero a pesar de estadílerencía, Boas señaló una importante semejanza: ni un instinto
ni un hábito necesitan unesfuerzo consciente para expresarse en la conducta franca; ambos se
"caracterizan por una reacción inmediata involuntaria" (1932:138). La conducta del hombre,
como la de otros animales, tiende a ser completamente irreflexiva.
La teoría de los tabúes de Boas ilustra su opinión acerca de la [Link] y
automática de la conducta. Suqíere que a menudo se forman tabúes cuando cambian las
condiciones generales de la vida, de modo que ciertas formas antiguas. y habituales de conducta
adquieren tU1 relieve neqatívo. [Link] caso del tabú esquimal contra la ingestión de camede caribú
y foca el mismo día. Los esquimales viven alternativamente en regiones cesteras y mediterráneás.
Cuando viven tierra adentro, no consiguen focas y comen únicamente caribú; cuando están en
la costa, no cazan el 'caribú, e ingieren únicamente carne de foca. Esta pauta ha llegado a
inscribirse tan profundamente en la mente del esquimal que, incluso si el veces es posible y
práctico consumir ambos tipos de carne, es tabú hacerlo (1910:381-82).

Una ilustración más complicada de la concepción de Boas acerca de la base inconsciente


y habitual de la costumbre {!s su análisis de los alfileterosde Alaska -es decir, tubos usados por
los esquimales para evitar la rotura de sus agujas (Boas 1908, en 1940). La agllja se inserta en
una piel, que a su vez se introduce en el tubo; el tubo muestra una ligera protuberancia en la parte
media y tiene dos pestañas en forma de ala en el extremo superior separadas por una muesca
1

larga y estrecha adelante y atrás. Tiene dos pequcñosrebordesa cada lado, inmediatamente
debajo de las pestañas. Sobre la superficie de las pestañas se dibuja una serie de líneas paralelas,
aproximadamente en ángulo recto por la longitud del tubo. También hay un par de líneas que
bordean cada muesca, la superan y terminan en dos o tres espolones. En la base del alfiletero
una faja envuelve al tubo; consiste en un par de líneas con espolones cortos que irradian de cada
una (Boas 1908, en 1940;565-68).
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HERRMI • lIu/(v., •.1,-1n"fr,,,;. Anlro,.,,f'}:Í<:u

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1
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ALRLETEROS DE ALASI{A, (a) Un "típico" alfiletero de Alaska. (b)un
alfiletero en elcual los rebordes fueron tallados para asemejarlos a cabezas
de morsa. (Reproducido con [Link] The Macmillan Company, de la
obra Roce, Language ond Culture, de franz Boas, Copyright 1940 by
The Macmillan Cornpany, renovado en 1968 por Franziska.

De acuerdo con Boas, el alfiletero esquimal tiene un estilo convencional, y la producción


de estos objetos no implica un acto puramente creador, sino simplemente una respuesta a la
pauta básica presente en el espíritu del artesano.
Sin embargo, no todos los elfíleteros se ajustan rigurosamente a la pauta "típica,", pues la
imaginación del artesano esquimal a menudo determina refinamientos y rnodíflcectones de varias
clases, Por ejemplo, la decoración grabada con frecuencia es más complicada que la del alfiletero
"típico" y es posible que losrebordes desaparezcan casi del todo, determlnal'[do modificaciones
del diseño aplicado, Son muy interesantes los casos en que ciertas partes del alfiletero se
modifican para que parezcan animales, por ejemplo, cuando se taUan los rebordes para que "e
asemejen a cabezas de morsa. Son "ínterpretecíonessecanderias del diseño", en virtud de las
cuales "la irnagihaclón del artista se vio estimulada" por las características de la pauta fundamental
(1908, en 1940:578-79,580). Boas aftrmaque los desarrollos y las modificaciones "pueden
explicarse en gran parte como resultado del juego de la imaginación bajo [Link] restrictiva
de un estilo convencional fijo~ (1908, en 1940:588-89).
La conclusión que extraigo de una comparación de los ttposde a1fileteros representados aquí es que.
el alfiletero con reborde representa un antiguo estilo convencional, siempre presente en el espiritu
del artista esquimal que se propone tallar esta pieza. Las diferentes partes del alfUettiro con rebordes
exciten su lrneqineción, aquí o allá crEa un elemento geométiico •. err concordancta con las
tendencias generales dEll arte esquimal, convirtléndolo en la representaci6n de animales o parte de
anirnales. Además, parecen haberse creado asociaciones entre las formas animales y la forma del
alfiletero mismo, las que hasta cierto punto modificaron el modo de representar formas animales
adaptadas al uso como alfileteros: de modo que la forma y el estilo antiguos del alfiletero
determinaron el tratamiento de la forma animal (1908. en 1940:588).

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·" ANTROPOLOGir\ • E. Hatch

La conducta del hombre no está determinada totalmente por las pautas inconscientes y
[Link] los rasgos culturales él menudo se reinterpretan y modifican mediante el "juego
de la irnaqlnación". De todos modos, para Boas estos desarrollos y modíficaciones siempre están
cstructurados y estrechamente circunscriptos por la pauta inconsciente básica. El juego de la
imaginaci6n en realidad opera ajustándose a límites relativamente estrechos. El análisis del
folklore realizado por Boas es ilustrativo. La difusión incorpora constantemente nuevos relatos
al caudal de tradiciones de una sociedad y el cuerpo íntegro de narraciones se reelabora
incesantemente por obra del "juego de la imaginación. El resultado es qUE:el folklore de una .
sociedad dada "consiste en combinaciones y recombinacionesde antiguos temas" (1914, en
1940:480): El proceso creador que está en la base de la reelaboraci6n de lo;' relatos es una
actividad muy restringida; en esencia, se observa la recomposición de elementos de un contexto
a otro, en realidad se produce poco que sea totalmente nuevo. Boas escribe:
"Por lo que sabemos de la mitología y el folklore de los pueblos modernos, podemos afirmar que
el poder de la imaginación del hombre es bastante limitado, y que la gente tiende más bien a operar
con el antiguo caudal de ocurrencias imaginativas y no a inventar otras nUE;vas(1916, en 1940:405-
6).

Otro rasgo de pensarnlento consciente al que Boas alude con frecuencia es el proceso de
raclonalizeción, examinado antes, de acuerdo con el cual las pautas habituales incorporan
explicaciones secundarias. Por ejemplo, Boas demostró que cierta variedad· de diseño de
mocaslnes es común a una serie de tribus indias, pero que cada tribu tiene una interpretación
distinta del significado del diseño. Uega a la conclusión de que la pauta del diseño es más antigua,
y las Interpretaciones conscientes son ulteriores; "El diseño es primario, yla idea secundaria"
(1903, en 1940:555). Enotro lugar afirma que "esta tendencia de ningún modo se limita al arte"
y por el contrario caracteriza también a la mitología y el ceremonialismo: "en estos [Link]~
también permanece la forma externa, y en cambio las interpretaciones concomitantes son muy
distintas" (1927: 128).
Estos dos rasgos del pensamiento consciente -la capacidad imaginativa y la raciorialízación-
son semejantes en cuanto ambos son subordinados o secundarios por referencia a las pautas
inconscientes y emoclonales contenidas en la mente. Para Boas la fuerza orientadora de la
conducta y las instituciories humanas están situadas en el nivel inconsciente, y para explicar y
comprender adecuadamete los fenómenos culturales el antrop61goo tiene que penetrar la veta
consciente. Esta afirmación es tan aplicable a la aprehensi6n del proceso social como a b
comprensión de 105 diseños de mecanismos o alflleteros .

. Boas nunca desarrolló una teoría política, pero en lo poco que dijo acerca del proceso
político hay una notable Ilustraclóri de su concepto de la base inconsciente, habitual y emocional.
Sostuvo que la segmentación y la competencia politica no pueden lnterpretarse por referencia
a grupos de Intereses competidores que calculan racionalmente ventajas en relación con otros,
como hacen hoy algunos antropóloqos (por ejemplo, véase Barth 1959 a, b). Boas pensaba que
gran parte de las luchas polítícas mundiales responden a una oposición emocional, a modos
extraños de comportamiento y pensar, unida a la creencia de que la cultura propia essuperior
a todas las dE!nlás. Comparó la hostílided entre las naciones modernas con la que se manifiesta
entre "[Link] para las cuales todos los extranjeros eran enemigos que debían perecer"
(1932:98).

Se forman grupos contrapuestos no por causas racionales, sino ú[Link] por. la atracción
ANTROPOLOGf'1
emocionalde una idea [Link].a los ffli~mbrosdecada grt'po;' y exalta su sentimientode solidaridad
y grandeza hasta un extremo lar que los compromisos con otros grupos resultan imposibles
(1932: 102). " , ' , ',;'

En la vida polítíca tanto-corno en


la religi6rl'y los hábitos cotidianos, "nuestros actos son
resultados de preferencias emocionales" (1932;115), Una persona es católica, judía o presbite-
riana principalmente a causa de las influencias familiares tempranas. También sus sentimientos
de lealtad política son esencialmente respuestas habituales:
"Si a causa de nuestra educación apoyamos a cierto partido político, la mayoría no actúa movida
por ur.a clara convicctón dela justiciade los'principios del partido en cuestión, sino porque se le
ha enseñado a respetado como al partido al que uno debe pertenecer. Y así justificarnosnuestra
posición tratando de convencemos de que 'estos principios son acertados. Sin esta clase .de
razonamiento, la estabilidad y la distribución geografica de los partí.los políticos así como de las
conqreqacioncs reliqlosas serían completamenle inconcebibles" (1910:383).
Boas creía que, si la conducta se concibe como la manifestación de un pensamiento
consciente e intencional: sólo puede obtenerse un grado limitado de comprensión. Para estimar
el sentido de la acción humana es mucho más importante el concepto de costumbre. La conducta
del hombre está dominada por pautas inconscientes y usuales, a las que han adherido
asociaciones de carácter emocional. Para comprender la conducta del participante en el potlatch
de los kwakiutl, O los actos del artesano esquimal enfrascado en la producción de alfileteros, o
las preferencias electorales del ciudadano norteamericano, el investigador debe indagar las
Iradidonesde la sociedad en cuestión.
I

En resumen, Boas cree que la cultura debe interpretarse por referencia a sus propios
principios suí generls, y no en términos de las propiedades naturales de la mente humana. Los
dos principios que se destacan .en la obra de BOas son los procesos de difusión y modificación,
Ambos están sujetos a una medida considereblelde contingencia histórica, y el resultado es que
todos los sistemas culturales son más o menos arbitrarios en relación con las condiciones [Link]
exigencias del momento. En la base de la cultura hay un tercer principio, señalado a veces por
Boas, aunque en la práctica lo ignoró -las limitaciones más o menos amplias del ambiente-o
Principalmente en virtud del ambiente las lnstitucíones humanas ~rrCligé)nen el presente. En el
nivel del propio individuo, Boas asignó poco alc.:ince a la voluntad humana; la cultura es el factor
que confiere inteligibilidad a la conducta, porque en general los actos humanos se ajustan a pautas
tradicionales. .

.CONCLUSION

Para Tylor, el tradicionalismo es una antítesis' del progreso, pues a su entender la


civilización se, paraliza cuando los individuos aceptan acríticamente sus propias costumbres. La
racionalidad, sin ataduras, es la base del progreso. La vlsión de Tylor siempre se orientó hacia
la civilización y sus fundamentos racionales; prácticamente ignoró la tradición, pues a su juicio
el propósito de la antropoloqla era delinear el curso seguido por la evolución -la expresión
progresiva -del pensamiento racíonal-.

Boas negó que la cultura se base en los prínclpios de razón y utilidad. Para él,práctlcamente
todas las instituclones humanas son en 91;00 parte írraclonales, y esta afírmacion es tan aplicable
a las creencias y las prácticas en Gran Bretaña y'Estados Unidos como a las que observamos en
los aborígenes de Andarnan o Australia. . '

,1
• E.J{a(cfr

Boas rechazó elprlnclpío de razón de Tyl6r, y desarrolló su antónimo. Si Tylor puso


a la racionalidad en el centro de su esquema teórico. Boas otorgó esa posición a la tradición.
Para Boas una. cultura viva es un museo de antiguas formas de conducta y cada rasgo tiene
un diseiio y una ejecución'relativamente írreflexlvos: El individuo mismo es un esclavo
relativamente inconsciente de las pautas habituales de conducta que ha adquirido. Más aún,
él causa del fundamento emocional de la tradición, las costumbres tienden a persistir a pesar
de su inutilidad, o incluso del perjuicio que acarrean -un concepto que recuerda ¡'a idea de
residuos de Tylor; Boas escribió:

"Incluso puede demostrarse qu.e las antiguas costumbres, las mismas que tal vez:armonizaban con
cierto tipo de ambienté, tienden a sobrevivir en condiciones nuevas, en las que representan una
desventaja más que una ventaja para la gente. Un ejemplo de esta clase, recogido en nuestra propia
civlllzación, es la incapacidad para utilizar alimentos poco conocidos que podemos hallar en países
recientemente colonizados. Otro ejemplo es el chuckchee criador de renos, que en su vida nómade
transporta una tienda de estructura sumamente complicada, que por su tipo corresponde a la más
entíquaresldencla permanente de los habitantes de la costa, y que contrasta acentuadamente con
la senclllez y la liviandad de la tienda esquimal (1911: 162).

El concepto de cultura de Boas destaca la irracionalidad de la costumbre y las ataduras de


la tradición. Esta imagen de la cultura y el hombre fue durante muchos años un rasgo distintivo
de la antropología norteamericana, y pese a que suíríó los ataques de quienes creen que la cultura
y el individuo después de todo SOIl1 hasta cierto punto racionales (por ejemplo, véase Erasmus
1961:3.3 y siguientes, y Harris 1968:54 y siguientes).

NOTAS:

I En las páginas de esta obra a menudo uso el presente etnoqréiíco, en el sentido de que empleo el tiempo
presente para describir prácticas y condiciones culturales que fueron observadas y descritas otrora, y que a veces
ya no existen.

7. Se hallará una muestra de la amplitud de intereses de Boas en su colección de articulas de Race. Language

and Culture (Boas 1940). Puede juzgarse la influencia de Boas examinando los artículos contenidos en los dos
trabajos de conmemoraciénque se le consagraron (Kroeber et ol., 1943, en Goldschmidt 1959).

3 Boas pronto renunció al concepto de que el estudio de las ideases un enfoque seguro del estudio de la historia

(por ejemplo, 1903, en 1940:562,563). En la primera edición de The Mind 6/ [Link] Boas examinó
nuevamente el uso de las máscaras ceremoniales, pero agregó una importante salvedad: "Si bien de ningún
modo es necesario suponer que estas explicaciones ofrecidas por el usuario de máscaras representan el
desarrollo histórico real de la costumbre, las explicaciones mismas sugieren la improbabilidad d~ un origen único
de la costumbre' (1911:187)~

• La importancia del enfoqué subjetivo en la obra de Boas ha sido subrayada por el análisis de la influencia de
la lingüística sobre la antropología norteamericana, realizado por David Aberle (Aberle 1960). A comienzos de
este siglo los partidarios de Boas obtuvieron algunos resultados notables en el campo de la lingüística, y de
acuerdo con Aberle sus realizaciones gravitaron de rebote sobre el propio concepto de cultura. Una serie de
antropóloqos [Link], [Link] por 105 éxitos obtenidos en el estudio del lenguaje, se sintieron
tentados de extender ciertos supuestos derivados d(~la lingüística al estudio de/sistema cultural total; la lingüística
se convirtió en-modelo-del desarrollo. ult~rior.,.yen la elaboración de la teoría cul~;+al (Aberle 1960:4-5). Por
.....

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,
"

• "01
ejemplo, se descubrió que algunas de: las pautas más importantes que subyacen en ellenqua]e están situadas en
el nivel inconsciente, y esta conclusión contribuyó al concepto de que algunos de 105principios claves de la tultura
están localizados en la esfera subjetiva, y escapan a la conciencia del individuo (pág. 7-8). Es dificil juzgar la validez
de la tesis de Aberle -uno de sus defectos principales es que no reconoce como corresponde el papel de las raíces
historicistas alemanas de la escuela de Boas. De Iodos 'modos, sus análisis no permiten dudar mucho de la
importancia del enfoque subjetivo, tanto en el esquema de Boas como en el desarrollo temprano de la
antropoloqia norteamericana. .

.,

~., '--.-'.

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