0% encontró este documento útil (0 votos)
109 vistas11 páginas

Orígenes del Sistema Métrico Decimal

Este documento describe los orígenes y el desarrollo del sistema métrico decimal. Comenzó en Francia en 1791 cuando una comisión de científicos estableció el metro basado en la longitud de un meridiano terrestre. En 1799 se definieron el kilogramo y otras unidades. Más tarde, el sistema métrico se internacionalizó a través del Tratado del Metro de 1875, que estableció prototipos internacionales y el BIPM para promover su uso universal.

Cargado por

Yisela Rodriguez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
109 vistas11 páginas

Orígenes del Sistema Métrico Decimal

Este documento describe los orígenes y el desarrollo del sistema métrico decimal. Comenzó en Francia en 1791 cuando una comisión de científicos estableció el metro basado en la longitud de un meridiano terrestre. En 1799 se definieron el kilogramo y otras unidades. Más tarde, el sistema métrico se internacionalizó a través del Tratado del Metro de 1875, que estableció prototipos internacionales y el BIPM para promover su uso universal.

Cargado por

Yisela Rodriguez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ACTIVIDAD 9

Hola, para esta actividad vas a elaborar un video o


presentación, donde hagas un resumen muy detallado sobre la
primera persona que habló sobre las medidas físicas o sistemas
de medidas, para ello sigue estos pasos:

1. Revisa muy bien los contenidos del libro "Medidas".

2. Haz un resumen con los datos mas relevantes.

3. Elabora un video o una presentación donde presentes y


expliques estos datos y su importancia.

4. Sube tu actividad a la nube, o a youtube, ten presente que


debes quitar los permisos para poder acceder a ella.

6. Envía el enlace (link) dando clic en añadir entrega.

7. Cualquier duda o inquietud, la puedes dejar en


el consultorio.

DESARROLLO
1. Los orígenes. Nacimiento del sistema métrico decimal

Los orígenes del sistema métrico decimal se encuentran en Francia. Antes


del siglo XVIII, nunca hubo en Francia un sistema de unidades unificado. A
pesar de los repetidos intentos de Carlomagno y diversos reyes posteriores
que intentaron reducir el número de unidades de medida utilizadas, en 1795
Francia contaba con más de setecientas unidades de medida
diferentes. Muchas de ellas tomaban como referencia criterios de la
anatomía humana: la palma, el pie, el codo, la toesa, etc. Esas unidades
presentaban además valores diferentes de una ciudad a otra, de una
corporación a otra, y a menudo dependían también del tipo de objeto que se
medía.

Las medidas de volumen y las de longitud no tenían vinculación alguna


entre ellas. Los múltiplos y submúltiplos de las unidades no seguían una
estructura armoniosa. Todo ello dificultaba enormemente los cálculos en la
vida cotidiana, introducía errores y era fuente de engaños. Esta situación
limitaba también el desarrollo de innovaciones científicas. Por ello, a medida
que la industria y el comercio empezaron a generalizarse, la necesidad de
una armonización se impuso con fuerza.

El clima de reforma que sucedió a los acontecimientos revolucionarios en


Francia se revelaría muy propicio para precipitar una reforma de las unidades
de medida. Los “cuadernos de quejas” (cahiers de doléances), que
registraban las peticiones y quejas del pueblo en la Francia del antiguo
régimen para ser debatidas en las asambleas de los Estados Generales,
recogían numerosísimas reclamaciones de unidades de medida universales
que permitieran liberarse de la arbitrariedad de las unidades de medida
señoriales de la época.

Tayllerand, influyente político y diplomático, propuso a la Asamblea la


constitución de una comisión de sabios encargada de establecer la base de
un nuevo sistema de unidades que asegurara la invariabilidad de las medidas
tomando como nuevas referencias patrones universales basados en
fenómenos naturales. La comisión fue establecida el 16 de febrero de
1791 y estuvo compuesta por científicos de gran renombre como Borda,
Condorcet, Laplace, Lagrange y Monge. Su primera tarea fue dirimir entre
tres posibles referencias para establecer una nueva definición del metro: la
longitud de un péndulo simple oscilando en una latitud de 45° con un período
de un segundo, la longitud de un cuarto del círculo máximo del ecuador o la
longitud de un cuarto del meridiano terrestre. El péndulo presentaba el
inconveniente de que el período de su oscilación dependía de su posición en
el globo terrestre a causa de las variaciones espaciales de la fuerza de la
gravedad. La longitud del péndulo hubiera necesitado de ajustes en función
de la fuerza local de la gravedad y ello lo hacía impráctico. La longitud de un
cuarto del círculo máximo del ecuador carecía de universalidad ya que dicho
círculo no cruzaba por todos los países.

La nueva definición del metro fue aceptada, pero el verdadero desafío de


establecer la longitud exacta del cuarto del meridiano terrestre acababa de
empezar. Ello dio lugar a una fascinante odisea para efectuar las mediciones
necesarias, que fue llevada a cabo por dos expertos en geodesia que
recibieron el encargo de la comisión:

Pierre-François Mechain (1744 – 1804) y Jean-Baptiste Delambre (1749


– 1822) . Estos dos científicos asumieron solos la imponente tarea de medir
la longitud del meridiano desde Dunkerke hasta Barcelona usando la técnica
de la triangulación. Les llevaría siete años concluir las medidas. La
triangulación es una técnica ingeniosa que consiste en jalonar el itinerario que
se quiere medir de una red de puntos escogidos por su visibilidad (torres,
campanarios, cimas, etc.). Esos puntos debían ser escogidos por formar
triángulos yuxtapuestos. Usando cálculos trigonométricos es posible, si se
conocen todos los ángulos formados por dos triángulos adyacentes y la
longitud de por lo menos uno de los lados de uno de los dos triángulos,
calcular la longitud de todos los lados de los dos triángulos. .

En paralelo a sus medidas, el metro fue definido provisionalmente en


Francia con la ley del 1 de Agosto de 1793 usando antiguas medidas del
meridiano francés que habían sido realizadas por Cassini y que habían sido
publicadas en 1758. Esta definición del metro fue temporal, a la espera de
los resultados de Méchain y Delambre, que se concluirían en 1798 y
conducirían en 1799 a definir el patrón definitivo del metro.

Una vez que la unidad de longitud estuvo definida a partir de un parámetro


universal, el resto de unidades se definieron a partir del metro para
beneficiarse de esa misma universalidad. Así se definieron el metro cuadrado,
el metro cúbico, y la unidad de masa. Para definir la unidad de masa, la
comisión eligió establecer que el “grave” (que más tarde pasaría a llamarse
kilogramo) sería igual a la masa de un decímetro cúbico de agua pura a la
temperatura de máxima densidad. La comisión prefirió basar la definición en
el agua, y no en otros elementos como el mercurio o el oro, argumentando la
facilidad de acceder a ella y de destilarla. Nacía así el sistema métrico decimal
instituido por la ley “de pesas y medidas” francesa el 7 de abril de
1795. Como su nombre indica, el sistema métrico introdujo la decimalización,
que implicaba que el paso a un múltiplo o un submúltiplo del metro se
realizaba simplemente deslizando la coma decimal una cifra.

Estas definiciones universales necesitaron entonces ser acercadas a la


población para permitir la generalización de su uso. Para ello, en 1799, ya
con los resultados definitivos de Méchain y Delambre se fabricaron un
prototipo material de platino, de longitud igual a un metro y un cilindro
también de platino, de masa igual a un kilogramo. Fueron depositados en
los Archivos de la República, en París, donde todavía siguen, y fueron
dedicados “a todos los tiempos, a todos los hombres”. Diversas copias fueron
puestas a disposición de la ciudadanía.

2. Internacionalización del sistema métrico decimal. La Convención del


metro. Nacimiento del BIPM. Prototipos internacionales del kilogramo
y del metro.

El sistema métrico decimal, que contenía la simplicidad y la universalidad en


su concepción empezó a propagarse fuera de Francia. El desarrollo de redes
ferroviarias, el auge de la industria y la multiplicación de intercambios
comerciales crearon la exigencia de precisión en las medidas. Desde
principios del siglo XIX el sistema métrico fue adoptado en diversas provincias
italianas. Fue declarado obligatorio en los Países Bajos en 1816 y escogido
por España en 1849.

En Francia, tras la adopción de algunas medidas contradictorias debido


a controversias políticas, la ley del 4 de julio de 1837 adoptó
exclusivamente el sistema métrico decimal, medio siglo más tarde de su
creación, impulsada por el entusiasmo revolucionario.

A partir de 1860 las adhesiones se multiplicaron abarcando incluso países


latinoamericanos. Sin embargo, todos esos países quedaban subordinados a
Francia para obtener copias exactas de los prototipos del metro y del
kilogramo. Esta dependencia reforzó la iniciativa de establecer un organismo
internacional neutral encargado de conservar nuevos prototipos
internacionales y de facilitar sus copias a los países miembros. Así nace en
1875 el Bureau International des Poids et Mesures (BIPM), con sede en
Sèvres, a las afueras de París, creado a través del Tratado del Metro, firmado
el 20 de mayo de 1875 en París durante una conferencia diplomática por los
representantes de 17 estados signatarios, entre ellos España. Fue notable
la ausencia de Gran Bretaña entre los signatarios e igualmente notable
la presencia de Estados Unidos. Gran Bretaña firmaría el tratado en
1884.

La misión inicial del BIPM fue la de fomentar el establecimiento del sistema


métrico en el mundo y asegurar su uniformidad, favoreciendo así el progreso
de la metrología en todos los campos. Se decidió que se fabricarían nuevos
prototipos internacionales del metro y del kilogramo en platino-iridio
replicando los patrones legales franceses y utilizando las mejores técnicas de
las que se disponían en aquel momento.

El Tratado del Metro estableció igualmente una nueva estructura


metrológica permanente que permitiría a los estados signatarios actuar
conjuntamente en todos los asuntos relacionados con las unidades de
medida. Tres órganos fueron creados para ello:

El Tratado del Metro sería modificado en 1921. Actualmente, cuenta con 59


estados miembros y 42 estados asociados, que corresponden a la mayoría
de países industrializados.
El Tratado del Metro requería la fabricación de un nuevo prototipo
internacional del metro y otro del kilogramo. En 1879, Johnson Matthey
fabricó tres cilindros de una nueva aleación de Pt-Ir (Platino Iridio), en vez de
Pt sólo como en el caso de los patrones franceses. Así se escogió porque el
iridio daba a la aleación una gran dureza y resistencia al posible deterioro
debido al uso. También resultaba muy resistente a la oxidación y al deslustre.

En cuanto al patrón internacional del metro, en 1881 se llevaron a cabo


comparaciones entre la longitud del metro de los Archivos franceses y la del
futuro patrón internacional y se le grabaron sendas marcas en sus extremos
para denotar que la longitud entre ellas era de un metro.

La siguiente etapa fue la de fabricar suficientes copias de los prototipos


del metro y del kilogramo para suministrar a todos los estados
signatarios del Tratado del Metro. Cuarenta cilindros destinados a ser
futuros prototipos nacionales del kilogramo fueron entregados en 1884 al
BIPM donde su densidad fue evaluada por pesada hidrostática y fueron
pulidos hasta obtener una masa de un kilogramo con una tolerancia de más
o menos un miligramo.

A finales de 1888, el avance del trabajo justificó la convocatoria de la primera


Conferencia General de Pesas y Medidas para 1889. Se reunió en el Pavillon
de Breteuil del BIPM donde se adoptaron las definiciones oficiales de los
nuevos prototipos internacionales del metro y el kilogramo y se distribuyeron
las copias a los estados signatarios. Cuatro copias del kilogramo y cinco del
metro quedaron atribuidas al BIPM. El cierre de la Conferencia el 28 de
septiembre de 1889 marcó el final del primer período de existencia del
BIPM. Todo lo planeado en los años que precedieron al Tratado del Metro
había sido llevado a la práctica. El BIPM entraba entonces en una segunda
etapa que se revelaría de importante trabajo científico y que vería la creación
de los grandes laboratorios nacionales de metrología.

3. El metro

La primera y única comparación de las copias nacionales del metro con el


prototipo internacional se llevó a cabo entre 1921 y 1936 y concluyó que las
longitudes eran equivalentes dentro de un margen de 0,2 micrómetros. En
paralelo, la óptica interferométrica empezó a desarrollarse y a ser utilizada
en medidas de longitud cada vez más largas. En 1921 ya se anunciaba que
estas nuevas técnicas de medida podrían permitir uniformizar las medidas
de longitud mundialmente.
En particular, ciertas líneas espectrales del Cadmio y del Kriptón aparecían
como las más adecuadas. La precisión de las medidas realizadas por Albert
Michelson, Jean-René Benoit y Fabry y Perot utilizando la línea roja del
Cadmio (λCd ≈ 644 mn) para medir la longitud del prototipo internacional del
metro en el BIPM condujeron al CIPM en 1927 a adoptar el Angstrom como
unidad secundaria de longitud para medidas espectroscópicas. La definición
dada fue [CIPM]:

λCd = 6438,4696 Angstroms

“El metro es la longitud igual a 1 650 763,73 longitudes de onda en el


vacío de la radiación correspondiente a la transición entre los niveles
2p10 y 5d5 del átomo de Kriptón 86”.

“El metro es la longitud del trayecto recorrido por la luz en el vacío durante
1/299 792 458 segundos”

El metro ha sido desde el inicio una unidad pionera en basar su definición


en cantidades cada vez más universales, constantes y fundamentales de la
física. Ha ido siempre abriendo camino al resto de unidades que han ido
reproduciendo el mismo modelo hasta culminar en la reciente revisión del SI
donde todas las unidades están definidas a partir de constantes de la
naturaleza.

4.El segundo

Resulta sorprendente que hasta 1956 no hubiera definición oficial del


segundo. Era de dominio público que un segundo era simplemente la
fracción 1/86400 de un día y el concepto de día se consideraba conocido
por todos. Sin embargo, a partir de 1955, la invención y construcción de
relojes atómicos supuso una revolución para la medida del tiempo. Se puso
en evidencia, por ejemplo, que la duración de un día aumentaba en 1,7
milisegundos cada cien años. Ello condujo en primer lugar a cambiar la
definición vigente por una que ligara el segundo a la duración de un año en
particular, evitando así los problemas de variabilidad del día terrestre. La
propuesta vino de los astrónomos. En 1956, el segundo fue definido como:

“El segundo es la fracción 1/ 31 556 925,9747 del año trópico 1900


enero 0 a las 12 horas de la efeméride”
Esta definición fue claramente concebida por astrónomos y fue difícilmente
entendible fuera de esa comunidad. ]

“Un segundo es la duración de 9 192 631 770 oscilaciones de la


radiación emitida en la transición entre los dos niveles hiperfinos del
estado fundamental del isótopo 133 del átomo de Cesio 133”

Esta definición sigue vigente en la actualidad, aunque la revisión del SI ha


cambiado la redacción, siendo ahora:

“El segundo se define al fijar el valor numérico de la frecuencia de la


transición hiperfina del estado fundamental no perturbado del átomo
de cesio 133, ΔνCs, en 9 192 631 770, cuando se expresa en la unidad
Hz, igual a s-1”

5. El amperio

Hacia finales del siglo XIX, la cuestión de los estándares eléctricos fue cada
vez de mayor actualidad a causa de la veloz electrificación de la mayoría de
aspectos de la producción industrial y también en la vida doméstica en
general. A mediados del siglo XIX, la concepción general era que las
unidades eléctricas absolutas debían estar basadas en comparaciones con
cantidades medidas en unidades mecánicas de longitud, masa y tiempo. Sin
embargo, hacia 1939, Giovanni Giorgi propuso un sistema de cuatro
dimensiones, Metro, Kilogramo, Segundo (MKS) y una cuarta unidad
eléctrica, a escoger. Tras la guerra, en 1946, el CIPM retomó el asunto y
aprobó una resolución en la que se definían las unidades eléctricas amperio,
voltio y ohmio. Estas definiciones entraron en vigor en 1948 y fueron
aprobadas por la novena Conferencia General de 1948. La definición del
amperio rezaba [CGPM]:

“El amperio es la corriente constante que, mantenida en dos conductores


rectos paralelos de longitud infinita, de sección circular despreciable, y
colocados a un metro de distancia en el vacío, produciría entre estos
conductores una fuerza igual a 2 × 10-7 Newton por metro de longitud”.

.
6. El kelvin

A diferencia del grado Celsius (históricamente conocido como grado


centígrado) comúnmente usado en la vida cotidiana, el kelvin (K) es una
medida absoluta de la temperatura. Esta escala fue introducida a mediados
del siglo XIX y se basa en el hecho de que existe un límite inferior a toda
temperatura, un cero absoluto. A diferencia del caso del grado Celsius, en el
que el cero ha sido escogido arbitrariamente como la temperatura de fusión
del hielo, el cero de la escala kelvin es un cero absoluto. La temperatura en
Celsius t se expresa en función de la temperatura termodinámica (en
Kelvin) T como:

t/°C = T/K – 273,15

Las variaciones de temperatura tienen el mismo valor numérico en ambas


escalas.

La definición del kelvin como unidad de temperatura termodinámica tuvo lugar


en 1954 en la 10ª CGPM, que seleccionó el punto triple del agua (punto en el
que las tres fases, sólida, líquida y gaseosa coexisten) como un punto fijo
fundamental al que se le asignó la temperatura de 273,16 K (equivalente a
0,01 °C). La 13ª CGPM (1967-1968) adoptó el nombre kelvin, con símbolo K,
en lugar de “grado kelvin” con símbolo °K [CGPM].

habían puesto de manifiesto que la temperatura también podía ser definida a


nivel microscópico como una medida de la agitación de los constituyentes de
la materia. En un cuerpo mantenido a temperatura T, la energía cinética
media es proporcional a kT, en la que k es la constante de Boltzmann, que
vincula la energía con la temperatura. La nueva propuesta sería entonces
redefinir el kelvin fijando un valor numérico exacto de la constante de
Boltzmann en lugar de la temperatura del punto triple del agua. Ello permitiría
que la definición no siguiera dependiendo de una sustancia o experimento
particular y garantizaría la perennidad de la unidad en el muy largo plazo, ya
que la constante de Boltzmann es una constante física invariante en el tiempo
y en el espacio. Esto permitiría además disminuir la incertidumbre en las
calibraciones a muy bajas temperaturas (inferiores a 20 K) y a muy altas
temperaturas (superiores a 1300 K)

“El kelvin, símbolo K, es la unidad de temperatura termodinámica. Se


define al fijar el valor numérico de la constante de Boltzmann, k, en 1,380
649 × 10-23 cuando se expresa en la unidad J·K-1, igual a kg·m2·s-2·K-1 donde
el kilogramo, el metro y el segundo se definen en función de h, c y Δν Cs”

7. El mol

La razón por la que los químicos necesitan una unidad específica, el mol, es
que los átomos y moléculas reaccionan uno por uno y no por peso o por
masa. La magnitud que mide el número de partículas de una sustancia se
designa cantidad de sustancia y representa una magnitud bien diferente a la
masa. La propuesta de incluir el mol como unidad básica del SI se presentó
por primera vez en la Conferencia General de 1967, que decidió rechazarla.
Se elaboró una proposición más detallada en la siguiente Conferencia
General de 1971, que finalmente fue adoptada con tres votos en contra. La
definición escogida para el mol fue la siguiente [CGPM]:

“El mol es la cantidad de sustancia de un sistema que contiene tantas


partículas elementales como átomos hay en 12 gramos de carbono-12”.

El número de átomos que hay en 12 gramos de Carbono 12 se conoce


como número de Avogadro.

Esta definición ha sido de gran utilidad para la comunidad química.

“El mol, símbolo mol, es la unidad SI de cantidad de sustancia. Un mol


contiene exactamente 6,022 140 76 × 1023 entidades elementales. Esta
cifra es el valor numérico fijo de la constante de Avogadro, NA, cuando
se expresa en la unidad mol-1, y se denomina número de Avogadro.

La cantidad de sustancia, símbolo n, de un sistema, es una medida del


número de entidades elementales especificadas. Una entidad elemental
puede ser un átomo, una molécula, un ion, un electrón, o cualquier otra
partícula o grupo especificado de partículas.”

8. La candela

La candela es la unidad de intensidad luminosa del SI, y sirve para medir la


intensidad luminosa en una dirección particular emitida por una fuente
luminosa. Sirve para medir la capacidad de iluminar de una fuente dada. Es
la unidad básica de la fotometría. Reemplaza a una vieja unidad de medida,
la vela o bujía que presentaba una intensidad luminosa aproximada de una
candela. En 1948, la 9ª CGPM adoptó el nombre “candela” y símbolo “cd” y
su definición fue basada en la intensidad luminosa de un radiador de Planck
(un cuerpo negro) a la temperatura de congelación del platino, 2045 K. Esta
definición fue ligeramente modificada en 1967.

En 1979, debido a las dificultades prácticas para realizar un radiador de


Planck a temperaturas elevadas y gracias a las nuevas posibilidades abiertas
por la radiometría, la 16ª CGPM adoptó una nueva definición de la candela,
basada en la potencia óptica de una radiación [CGPM]:

“La candela es la intensidad luminosa, en una dirección dada, de una


fuente que emite una radiación monocromática de frecuencia 540 ×
1012 Hz y cuya intensidad energética en esa dirección es de 1/683 vatios
por estereorradián”.

10. El kilogramo

La redefinición del kilogramo es probablemente la más emblemática de la


revisión del SI, acontecida en 2018. El kilogramo ha sido definido desde
1889 como la masa de un artefacto y, justo antes de la redefinición de 2018,
era la única de las unidades del SI definida en función de un objeto material
[Davis 2003]La intención de redefinir el kilogramo respecto a una constante
fundamental de la naturaleza ha estado presente en el pensamiento de
muchos científicos, desde Maxwell, quien así lo expresó en 1870 [Maxwell,
1870] hasta Jan de Boer (CIPM) quien en 1971 explicaba que una definición
del kilogramo basada en la masa del protón le parecía natural, pero que una
propuesta de esa naturaleza era de muy lejana aplicación ya que no se
podía medir, en aquel entonces, con suficiente precisión la masa de las
partículas atómicas.

En 1975 Brian Kibble concibió la idea de usar una balanza de brazos iguales,
a la que se llamó balanza de potencia, para comparar una potencia eléctrica
con una potencia mecánica [Kibble 1976]. Combinándola con los efectos
cuánticos macroscópicos, resultó posible usar la balanza de potencia para
vincular el kilogramo con las constantes fundamentales, en particular con la
constante de Planck, y esa posibilidad cambiaría el curso de la metrología de
masa [Taylor 1991, Mills 2006].

El principio de la balanza de potencia, hoy llamada balanza de Kibble, es


simple, pero su implementación práctica resulta muy compleja. Consta de
dos fases, estática y dinámica, que se llevan a cabo separadamente. En la
fase estática (figura 3) se suspende de un brazo de la balanza una pesa de
masa m y de la otra una bobina de longitud L que se encuentra sumergida
en un campo magnético radial B y por la que circula una corriente eléctrica I.
La fuerza gravitacional mg ejercida por la pesa equilibra la fuerza
electromagnética vertical que aparece en la bobina. En el equilibrio
podemos escribir mg = ILB.

También podría gustarte