“AÑO DEL BICENTENARIO DEL PERÚ: 200 AÑOS DE INDEPENDENCIA”
UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO
“DELITO DE OMISIÓN DE ASISTENCIA FAMILIAR”
Presentado por:
ALVAREZ CONDORI, KATIUSKA
CONDE ESTACIO, MIGUEL ANGEL
MEDINA ALARCÓN, JOSEPH ANTONY
PARIAPAZA FLORES, ERIKA
YUCRA QUISPE, GINA ESPERANZA
Docente:
Dr. CHAVEZ SANCHEZ JAIME ELIDER
LIMA – PERÚ
2021
INDICE
DEDICATORIA.........................................................................................................4
INTRODUCCIÓN......................................................................................................5
1.2 Concepto.........................................................................................................7
1.3 Generalidades.................................................................................................8
1.3.1 Derecho de Alimentos.................................................................................9
1.3.2 Sujetos que tienen el deber de los alimentos...............................................9
1.3.3 Sujetos que tienen el Derecho a los alimentos...........................................10
1.3.4. Derecho Penal en las relaciones familiares..............................................10
2.1.- Cuestiones generales..................................................................................10
2.2.- bien jurídico protegido...............................................................................14
2.3 tipicidad objetiva..........................................................................................15
2.4.- análisis de los párrafos del artículo 149 del código penal..........................17
DELITO PERMANENTE.......................................................................................19
SIMULAR OTRA OBLIGACION DE ALIMENTOS:.........................................22
RENUNCIA MALICIOSA AL TRABAJO:..........................................................22
ABANDONO MALICIOSO AL TRABAJO:........................................................23
LESION GRAVE PREVISIBLE:...........................................................................23
MUERTE PREVISIBLE DEL SUJETO PASIVO:...............................................23
TIPICIDAD SUBJETIVA..................................................................................23
2
ANTIJURICIDAD..............................................................................................24
CULPABILIDAD...............................................................................................24
CONSUMACIÓN Y TENTATIVA...................................................................25
PENALIDAD.....................................................................................................26
3.3.1. Sujeto activo..........................................................................................30
3.3.2. Sujeto pasivo..........................................................................................30
3.3.3. Actos Materiales...................................................................................33
Conclusión:.........................................................................................................36
EL DERECHO COMPARADO – ESPAÑA-......................................................37
EL DELITO DE ABANDONO DE FAMILIA EN EL CÓDIGO PENAL...........37
ANALISIS Y JURISPRUDENCIA DE LOS ARTICULOS.................................41
Impago de prestaciones económicas acordadas judicialmente en procesos
matrimoniales,de filiación o de alimentos a favor de los hijos...............................43
Delito de abandono de menores y personas con discapacidad...........................45
Subtipo atenuado (abandono temporal)..............................................................47
Abandono impropio............................................................................................49
Mendicidad de menores......................................................................................50
Sanciones complementarias................................................................................52
3
DEDICATORIA
Esta monografía está dedicada a nuestros padres, quienes nos enseñan que el mejor
tipo de conocimiento es el que se aprende por sí mismo. También está dedicado a
nuestro docente, quien me enseñó que incluso la tarea más grande se puede lograr si se
hace paso a paso.
4
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo es el resultado de una profunda investigación e importancia en la
sociedad; es por ello que se abordamos el tema de “La Omisión de Asistencia Familiar”,
cabe recalcar que este delito se encuentra en nuestro Código Penal Peruano contenido
en el art. 149 que desarrolla la legislación penal y sanciona con una pena de hasta tres
años de cárcel, a quien, a propósito y contando con los medios para hacerlo, omita
cumplir con la obligación de prestar los alimentos, que establece una resolución
judicial; incurriendo en el delito de omisión de asistencia familiar.
Asimismo hemos analizado sobre el tipo penal, la tipicidad subjetiva, las
circunstancias agravantes, etc. Así entonces la regulación de este delito surgió como
respuesta inmediata del Estado para sancionar a quienes, teniendo la obligación de
asistir económicamente a sus hijos, cónyuges o familiares dependientes más cercanos,
se negasen a hacerlo; incumpliendo con pagar la pensión que haya sido fijada por un
juez de familia, en función a los ingresos económicos personales, de quien se encuentra
en la obligación de pasar dicha pensión.
Respecto al delito de Omisión de la Asistencia Familiar, su aplicación en la
administración de justicia se presenta lenta y engorrosa, razones: excesiva carga
procesal, presupuesto económico limitado entre otros.
5
1.- OMISIÓN A LA ASISTENCIA FAMILIAR
1.1. Antecedentes
Según la historia tanto el hombre como la familia siempre han sido fuente
primaria y necesaria de la sociedad; porque las épocas podían ser distintas e ir
evolucionando, pero siempre ha existido como parte de la historia, la familia. Con el
pasar de los años, y con cada época que ha pasado el ser humano formando la historia,
podemos señalar que el papel que desarrolla la familia es indispensable para cualquier
sociedad que busque el desarrollo.
Hoy en día también tiene la misma importancia ya que es en la familia donde se
debe dar la formación humana que cada individuo necesita para su vida; pero hoy en día
es una formación en los valores morales y éticos que van a conducir a esa persona y a
esa sociedad a su autorrealización.
El hombre por su naturaleza social, siempre se agrupa, siendo la familia el
primer grupo al que pertenece, porque en ella encuentra protección emocional,
identificación personal y grupal. Debemos recordar que la familia pasó sistemas
sociales, como el esclavismo y el feudalismo; sistemas que no brindaron protección a la
familia, ni a la asistencia familiar.
A partir del siglo XX aparecen históricamente los Estados Modernos,
desarrollados económicamente, generalmente tendrán parte en la historia como una
estructura jurídica fundamentada en un estado de derecho; como hoy en día donde la
familia es protegida por el sistema jurídico como también en lo económico, social y
cultural. Es necesario señalar que en nuestro caso, la Constitución Política del Estado
Peruano, señala:
6
Artículo 4.- Protección a la familia. Promoción del matrimonio
La comunidad y el Estado protegen especialmente al niño, al adolescente, a la
madre y al anciano en situación de abandono. También protegen a la familia y
promueven el matrimonio. Reconocen a estos últimos como institutos naturales y
fundamentales de la sociedad.
La forma del matrimonio y las causas de separación y de disolución son
reguladas por la ley.
Con el pasar de los años vemos que en el Perú la familia en un núcleo que se
debe cuidar, asimismo el año 2007 se promulgó la Ley N° 28970, Ley Que Crea El
Registro De Deudores Alimentarios Morosos.
1.2 Concepto
Para definir el delito de Omisión a la Asistencia Familiar; podemos señalar que
se configura el delito cuando el obligado a prestar alimentos (sujeto activo) de acuerdo a
una resolución judicial deja de cumplir su obligación, sin que sea necesario que debido
a tal incumplimiento se cause un perjuicio a la salud de los alimentos. En nuestro
Código Penal en el Capítulo IV trata sobre la Omisión De Asistencia Familiar donde
podemos encontrar y analizar los siguientes artículos:
Artículo 149.- Omisión de prestación de alimentos
El que omite cumplir su obligación de prestar los alimentos que establece una
resolución judicial será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres años,
7
o con prestación de servicio comunitario de veinte a cincuentidós jornadas, sin perjuicio
de cumplir el mandato judicial.
Si el agente ha simulado otra obligación de alimentos en connivencia con otra
persona o renuncia o abandona maliciosamente su trabajo la pena será no menor de uno
ni mayor de cuatro años.
Si resulta lesión grave o muerte y éstas pudieron ser previstas, la pena será no
menor de dos ni mayor de cuatro años en caso de lesión grave, y no menor de tres ni
mayor de seis años en caso de muerte.
Artículo 150.- Abandono de mujer gestante y en situación crítica
El que abandona a una mujer en gestación, a la que ha embarazado y que se halla
en situación crítica, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis
meses ni mayor de cuatro años y con sesenta a noventa días- multa.
1.3 Generalidades
El delito de Omisión De Asistencia Familiar pretende proteger un adecuado
desarrollo físico y mental de los familiares dependientes del obligado mediante un
reforzamiento penal de las obligaciones jurídicas y económicas impuestas al jefe de
familia por las normas de Derecho Civil. Respecto a los alimentos, en nuestro Código
Civil señala:
Artículo 472.- Noción de alimentos
Se entiende por alimentos lo que es indispensable para el sustento, habitación,
vestido, educación, instrucción y capacitación para el trabajo, asistencia médica y
psicológica y recreación, según la situación y posibilidades de la familia. También los
gastos del embarazo de la madre desde la concepción hasta la etapa de postparto.
8
Por la naturaleza permanente de este delito es necesario establecer un adecuado
plazo de prueba que permita a la autoridad jurisdiccional controlar los actos del
sentenciado y además evaluar su sometimiento a la sentencia y el cumplimiento cabal
de la misma haciendo en todo caso efectivo los apercibimientos decretados en la
sentencia en caso de incumplimiento de las reglas de conducta.
1.3.1 Derecho de Alimentos
Debemos señalar que el Estado Peruano reconoce el
derecho al alimento como un derecho fundamental que debe ser asegurado por las
familias, toda vez que permite garantizar otros derechos como la educación, la salud, el
empleo, la recreación, entre otros. Asimismo podemos ver en nuestro Código Civil la
Sección cuarta: Amparo familiar, Título I: Alimentos y bienes de familia, Capítulo
primero: Alimentos.
1.3.2 Sujetos que tienen el deber de los alimentos
El, sujeto activo es el que debe asistir mediante resolución judicial; el
comportamiento en el ilícito instruido consiste en omitir el cumplimiento de la
prestación de alimentos establecida, por una resolución judicial. Es decir, basta con
dejar de cumplir la obligación para realizar el tipo, teniendo en consideración que el
bien jurídico protegido es la familia y específicamente los deberes del tipo asistencial.
El delito de Omisión De Asistencia Familiar se visualiza cuando el agente activo
no cumple su obligación de prestar alimentos establecida mediante una resolución
judicial; siendo el elemento subjetivo del tipo la voluntad consciente de incumplir con
tal mandato.
9
1.3.3 Sujetos que tienen el Derecho a los alimentos
El sujeto pasivo, o quien tiene el Derecho a los alimentos es la alimentista; en
los procesos de alimentos en los que la alimentista puede optar entre el embargo y la
amenaza punitiva; debemos guiarnos del Artículo 149 del Código Penal, esto es, que no
basta la existencia de una sentencia fijando una pensión alimenticia y el presumido
incumplimiento para que proceda ipso facto la denuncia por omisión de asistencia
familiar, sino que además debe constatarse la presencia de una resolución judicial
conminatoria bajo apercibimiento de acción punitiva, en otras palabras, que exista
requerimiento expreso bajo apercibimiento de ser denunciado por el ilícito mencionado.
1.3.4. Derecho Penal en las relaciones familiares
Podemos ver que la mayoría de las normas dirigidas a las familias pertenecen al Código
Civil; pero no es exclusivo de ese código ya que podremos ver en el Código Penal
delitos como la Bigamia, el Parricidio, el Infanticidio, Fingimiento de embarazo o parto,
Matrimonio con persona casada, Autorización ilegal de matrimonio, Inobservancia de
formalidades legales, Alteración o supresión del estado civil, Alteración o supresión de
la filiación de menor, Sustracción de menor, Inducción a la fuga de menor.
2.- INCUMPLIENDO DE PRESTACIÓN ALIMENTICIA
2.1.- Cuestiones generales
“La propia condición humana en los lazos parentales que unen a una persona con
la otra determinan que, por su propia esencia, se le da la obligación de que los padres
asistan a sus menores hijos. No debería ser necesario que una ley prescriba lo que la
10
propia naturaleza lo hace de forma espontánea pues nace de la misma filiación el deber
de solventar el desarrollo de los impúberes”[CITATION Alo19 \p 578 \l 10250 ].
La misma imperfección de la condición humana genera reacciones insensibles y
egoístas en el hombre perdiendo los lazos de solidaridad con quienes se supone existen
las vinculaciones más preciada no sólo con los padres hacia los menores sino también a
la inversa pues llega el a cierta edad de que los progenitores pueden necesitar ayuda de
sus hijos.
El ordenamiento jurídico ha de procurar entonces tutelar el bienestar de todos
aquellos individuos que por ley tienen derecho de recibir una manutención lo
suficientemente digna como para poder desarrollarse en la sociedad por lo que la misma
legislación sanciona con pena aquellas conductas antijurídicas que se dirige a
desobedecer los mandatos jurisdiccionales que establecen los montos determinados de
pensiones alimenticias esos montos son determinados por el juez.
“Se dice qué padre no es sólo quien procrea un hijo sino que también es él quien
vela por su bienestar por su seguridad y también por la felicidad del hijo la manutención
de un hijo pero ésta no debe ser entendida únicamente como la satisfacción de aspectos
puramente materiales sino también espirituales un verdadero padre no de cumplir su rol
si es que nos rodea el niño de amor cariño, hoy en día advertirnos con estupor cómo los
juzgados de familia de todo el país se encuentran congestionados con una abultada
carga procesal referida de las pensiones alimenticias impagas es increíble ver la
estadística de padres morosos que tienen que verse amenazados con la imposición de
una pena para recién dar por satisfechos obligación alimenticia situación que ameritó en
la actualidad que se consiguen en un listado de los nombres de todos aquellos padres
que no cumplan con pasar la pensión alimenticia a sus menores hijos”[CITATION
Alo19 \p 580 \l 10250 ].
11
Desde un punto de vista en el derecho penal no tiene nada que hacer en ese
ámbito de la juricidad puesto que en derecho civil cuenta con los mecanismos
suficientes para enfrentar la problemática en cuestión por ello no es así en definitiva el
ius puniendi ejerce una función de primera línea en ordena cautelar la intangibilidad de
los fines jurídicos que son objeto de ataques cuando se comete ese tipo de
comportamientos se cumple a cabalidad con el principio de ofensividad es de recibo que
la perpetración de estas figuras delictivas causó una gran conmoción social y en virtud
de los intereses jurídicos que se ponen en peligro.
“No prestar alimentos no sólo importa la infracción de los deberes familiares
sino también genera verdaderos focos de peligro para con los bienes jurídicos
fundamentales de quienes tienen derecho a percibir la por lo que el derecho penal debe
intervenir precisamente para evitar que se ocasionan consecuencias perjudiciales según
su rol preventivo que se ejerce a partir de la norma de sanción”[CITATION Alo19 \p
582 \l 10250 ].
No se puede esperar que se produzca un daño concreto a la vida o a la salud del
impúber para que actúe el derecho punitivo y cuando ellos suceden los tipos penales
aplicables son los de homicidio o lesiones por lo que el adelantamiento es en sí
justificable.
Los alimentos constituyen un presupuesto vital para la existencia humana, que
los alimentos no sólo se generan entre ascendientes y descendientes sino también entre
cónyuges a favor del esposo o a favor de la esposa cuando así se dispone en una
resolución jurisdiccional obligación que de todos modos esa cuando el cónyuge
alimentista contrae nuevas nupcias somos de la concepción que únicamente debería
darse dicha obligación cuando uno de los cónyuges están en la imposibilidad de auto
12
generar sus propios ingresos por una serie de motivos es decir cuando a de acreditarse
hace un real estado de necesidad contrario.
“En nuestra legislación extrapenal especialmente en el artículo 472 del código
civil vigente encontramos el concepto de alimentos así conforme a la dicha Norma se
entiende por alimentos lo que es indispensable para el sustento habitación vestido y
asistencia médica según la situación y posibilidad de la familia. Cuando el alimentista es
menor de edad los alimentos comprenden también la educación. Instrucción y
capacitación para el trabajo por su parte abarcando aspectos más amplios e importantes
el código de los niños y adolescentes en el artículo 101 dispone que se considera
alimento lo necesario para el sustento habitación vestido educación instrucción y
capacitación para el trabajo asistencia médica y recreación del niño
adolescente”[CITATION Ram18 \p 581 \l 10250 ].
Haciendo una interpretación de las normas citadas podemos concluir que para
efectos del presente se considera por alimentos todo aquello que es indispensable para el
sustento considerando también los gastos en embarazo y parto de la madre.
La figura directiva de incumplimiento doloso de obligación alimentaria aparece
tipificada en el artículo 149 del código sustantivo que tiene en el siguiente contenido:
“Art. 149.- El que omite cumplir su obligación de prestar los alimentos que
establece una resolución judicial será reprimido con pena privativa de libertad no mayor
de tres años, o con prestación de servicio comunitario de veinte a cincuenta y dos
jornadas, sin perjuicio de cumplir el mandato judicial. Si el agente ha simulado otra
obligación de alimentos en connivencia con otra persona o renuncia o abandona
maliciosamente su trabajo la pena será no menor de uno ni mayor de cuatro años. Si
resulta lesión grave o muerte y estas pudieron ser previstas, la pena será no menor de
13
dos ni mayor de cuatro años en caso de lesión grave, y no menor de tres ni mayor de
seis años en caso de muerte”[CITATION Ram18 \p 584 \l 10250 ].
Normalmente se piensa que el ilícito penal de omisión de asistencia familiar
protege la familia. Creencia desde todo punto de vista discutible. En muchos casos,
antes que la conducta del agente se torne en delictiva, la familia está seriamente
lesionada, cuando no disuelta. Situación que no corresponde resolver al derecho penal.
En efecto, el bien jurídico que se pretende tutelar al tipificar este ilícito, es el deber de
asistencia, auxilio o socorro que tienen los componentes de una familia entre sí. Aquel
deber se entiende como la obligación que se tiene que cumplir con los requerimientos
económicos que sirvan para satisfacer las necesidades básicas de supervivencia de
determinados miembros de su familia.
2.2.- bien jurídico protegido
Ramiro salinas afirma que el bien jurídico que se protege es la familia, pero no
toda la familia sino, ¡específicamente deberes de tipo asistencia!, donde prevalece aún
más la idea de seguridad de las personas afectadas que la propia concepción de la
familia.
Pero peña cabrera afirma que El tipo penal del artículo 149° del C.P. tendría
como objeto la integridad y bienestar de la familia, cuando el sujeto obligado no
satisface por entero, las necesidades más elementales de sus miembros, en otras palabras
el deber de asistencia familia, La ley exige que este incumplimiento esté referido no
sólo a la falta de asistencia material o económica, sino también a la de carácter moral,
como son las obligaciones de auxilio mutuo, educación, cuidado de la prole, etc.
Para un sector de la doctrina, se protege un bien dual; primero, el eficaz
cumplimiento de los deberes familiares establecidos por la legislación civil,
sancionando el incumplimiento de deber de asistencia y solidaridad que tienen su origen
14
en las relaciones familiares. Por otro lado, también se protege el respeto al principio de
autoridad, que se vulnera con el incumplimiento de una resolución judicial.
El contenido material de injusto converge en una misma expectativa jurídica de
asistencia familiar a favor de los hijos, la de carácter económico y de la provisión de lo
necesario para su sustento.
2.3 tipicidad objetiva
Sujeto activo:
Ramiro Salinas nos dice que sujeto activo el agente de la conducta delictiva
puede ser cualquier persona que tenga obligación de prestar una pensión alimenticia
fijada previamente por resolución judicial.
De este modo, se convierte en un delito especial, pues nadie que no tenga
obligación de prestar alimentos como consecuencia de una resolución judicial
consentida, puede ser sujeto activo. Si no existe resolución judicial previa, no aparece el
delito. El agente de este delito tiene relación de parentesco con el agraviado. En efecto,
el sujeto activo puede ser el abuelo, el padre, el hijo, el hermano, el tío, respecto de la
víctima; asimismo, puede ser el cónyuge respecto del otro o, finalmente, cualquier
persona que ejerce por mandato legal, una función de tutela, cúratela o custodia, pero
siempre con la condición de estar obligado a pasar pensión alimenticia en mérito a
resolución judicial.
Peña cabera nos dice que el sujeto activo La descripción típica hace alusión a un
sujeto "judicialmente obligado”, a prestar una pensión alimenticia, por lo sería un delito
especial propio, pues dicha cualidad no la tiene cualquier persona. Según lo previsto en
el artículo 474° de C.C. los sujetos que pueden ser pasibles de una resolución
15
jurisdiccional de dicha naturaleza, serán los cónyuges, los ascendientes y descendientes
y, los hermanos.
La resolución judicial puede provenir de una acción de alimentos, de mutuo
disenso o de divorcio por causal. Entre los ascendientes, primero lo serán los padres con
respecto a sus hijos naturales y adoptivos, pero también podrán ser los abuelos en
relación a sus nietos menores de edad. En cuanto a los descendientes, simplemente la
lectura de la obligación será a la inversa. En lo que respecta a los cónyuges, el sujeto
obligado podrá ser cualquiera de ellos, sin que haya de evidenciarse un estado de
necesidad. No se puede dejar de lado, a todos aquellos que, sin ser directamente los
padres o tutor, al haber asumido la patria potestad, será también “sujeto obligado”
Sujeto pasivo:
Sujeto pasivo El agraviado, la víctima o el sujeto pasivo de la conducta punible
es aquella persona beneficiarla de una pensión alimenticia mensual por mandato de
resolución judicial. La edad cronológica no interesa a los efectos del perfeccionamiento
del delito, puede ser mayor o menor de edad. Basta que en la resolución judicial de un
proceso sobre alimentos aparezca como el beneficiado a recibir una pensión de parte del
obligado, para constituirse automáticamente en agraviado ante la omisión dolosa de
aquel. Igual como el sujeto activo, puede ser sujeto pasivo el abuelo, el padre o madre,
el hermano, el hijo, el tío respecto del obligado, el cónyuge respecto del otro y aquel
que está amparado por la tutela, cúratela o custodia.
Podrá recalar en esta cualidad, cualquiera de los antes mencionados; en el caso
de los menores hasta los 18 años, a menos que no se encuentre en aptitud de atender a
su propia subsistencia (incapaz); en el caso de los ascendientes, cuando se encuentran en
estado de necesidad y, cuando se trata de los cónyuges, el alimentista será el cónyuge
perjudicado por la separación de hecho.
16
Actos materiales:
Conforme es de verse, de la redacción normativa, esta figura delictiva refiere a
un tipo de omisión propia, pues el agente contraviene un mandato imperativo
“incumplimiento del contenido de la resolución jurisdiccional, en cuanto a la pensión
alimenticia”, no se requiere verificar la causación de estado perjudicial alguno. Se dice,
que también se constituye en un tipo penal de omisión impropia, en vista de que el
agente por asunción se convierte en “Garante”.
2.4.- análisis de los párrafos del artículo 149 del código penal.
“El que omite cumplir su obligación de prestar los alimentos que establece una
resolución judicial, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres
años, o con prestación de servicio comunitario de veinte a cincuenta y dos jornadas, sin
perjuicio de cumplir el mandato judicial”.
A este respecto se puede mencionar que la Corte Suprema de la República, en su
ejecutoria del 12 de enero del año 1988 (Expediente N° 7304-97) dice: “Que el
comportamiento del sujeto activo en este tipo de delito, consiste en omitir el
cumplimiento de la prestación de alimentos establecida en una Resolución Judicial,
siendo un delito de Omisión Propia, donde la norma de mandato consiste en una
obligación que pesa sobre el sujeto activo de cumplir con sus deberes legales de
asistencia”. Es así que, conociendo su deber jurídico, se le requiere mediante resolución
judicial, para que cumpla con la obligación del pago alimentario y no obstante ello
persiste en su incumplimiento, por lo que se penaliza su conducta omisiva ante la
resistencia a la autoridad judicial, en aplicación al artículo trescientos sesenta y ocho del
Código Penal.
17
“Si el agente ha simulado otra obligación de alimentos en connivencia con otra
persona o renuncia o abandona maliciosamente su trabajo, la pena será no menor de
uno ni mayor de cuatro años”.
Las conductas típicas en este párrafo son: simulación de obligaciones de
alimentos, renuncia maliciosa, y abandono malicioso del trabajo. En este supuesto, de
falsedad o engaño tanto el agente como el cómplice tiene responsabilidad penal, siendo
común también que el obligado se presente como una persona incapaz de satisfacer su
propia obligación alimentaria y así poder sustraerse de la misma. Es un hecho conocido
por toda la existencia de un alto porcentaje de procesos sobre este delito y usar todos los
recursos posibles para evadir responsabilidades s operadores de la justicia.
“Si resulta lesión grave o muerte y éstas pudieron ser previstas, la pena será no
menor de dos ni mayor de cuatro años en caso de lesión grave, y no menor de tres n i
mayor de seis años en caso de muerte”.
la realidad social es frecuente el abandono de los hijos por parte de los padres y
familiares, sin embargo a la sede judicial, no acuden todos los casos y si presentan la
incidencia estadística, no es representativa especialmente del número de niños
abandonados, a consecuencia de esta realidad, siendo miles de personas en que se
encuentran en extrema pobreza al ser abandonados por las personas obligadas a
proporcionarles los medios de subsistencia necesarios para vivir, y no existe otra
alternativa que verse obligados a trabajar tempranamente como en el caso de niños y
adolescentes específicamente., abandonando sus estudios. Si a estos niños los
evaluáramos psicológica y físicamente de seguro que se le detectaría lesiones graves e
irreversibles.
18
DELITO DE OMISIÓN PROPIA
Un delito de omisión propia es aquel que supone la desobediencia de un mandato de
orden jurídico con independencia de los efectos que puedan generarse. Por ejemplo
proporcionar los alimentos o subsidios impuestos por el derecho de familia (art. 149).
(Hurtado Pozo, 2005, p. 746)
El delito de omisión de asistencia familiar se constituye en un ejemplo de los delitos
de omisión propia. El agente omite cumplir sus deberes legales de asistencia
alimenticia, pese a que existe una resolución judicial que así lo ordena, esto es, prestar
los alimentos al agraviado. Así lo tiene aceptado la Corte Suprema, en la Ejecutoria
Suprema del 12 de enero de 1998, en donde se sostiene: "Que, el comportamiento del
sujeto activo en este tipo de delito consiste en omitir el cumplimiento de prestación de
alimentos establecidos por una resolución judicial, siendo un delito de omisión propia
donde la norma de mandato consiste en la obligación que pesa sobre el sujeto activo de
cumplir con sus deberes legales de asistencia". (Salinas Siccha 2008, p. 410).
DELITO PERMANENTE.
Es debido a que cuando la acción delictiva misma permite por sus propias
características que se pueda prolongar en el tiempo, de modo que sea idénticamente
violatorio del 10 derecho, en cada uno de sus momentos, entonces todos los momentos
de su duración puede imputarse como de consumación.
Con respecto a este delito se plantea la interrogante si es un delito permanente o un
delito instantáneo. Según la teoría que propone que este es un delito permanente, la
consumación de la conducta delictiva dura tanto como dure el incumplimiento; es decir
que la omisión de cumplir con la resolución judicial que obliga a pasar una pensión
alimenticia se produce en cada instante sin intervalo alguno, concluyendo cuando el
19
obligado decide acatar la orden judicial. Esta teoría descarta que se interrumpa la
permanencia del delito con las esporádicas, e insuficientes pensiones, pago parcial, ya
que se entiende que este pago parcial es insuficiente para la manutención del
alimentista. (Donna Edgardo 2001, p. 428).
Por su parte la doctrina que profesa que el delito de omisión de asistencia familiar no
es un delito permanente; así no lo fuera de todas maneras "prescribiría", ya que la
prescripción opera desde la fecha del vencimiento del requerimiento judicial que
ordena el pago, por lo que la acción penal para este hecho va a prescribir.
En el delito en comento la omisión de cumplir con la resolución judicial que obliga a
pasar una pensión alimenticia mensual y por adelantado se produce en el tiempo, sin
intervalo, siendo el caso que tal estado de permanencia concluye cuando el obligado,
quien tiene dominio de la permanencia concluye cuando el obligado, quien tiene el
dominio de la permanencia, voluntariamente decide acatar la orden judicial o poir la
intervención de autoridad judicial que coactivamente le obliga a cumplir su deber
asistencial. No obstante, el delito se ha perfeccionado. El cese de la permanencia tiene
efectos para el plazo de prescripción que de acuerdo al inciso 4 del artículo 82 del
código penal comienza a partir del día en que cesó la permanencia. (Salinas Siccha
2008, p. 411).
En este sentido se ha pronunciado la jurisprudencia, es así que la Corte Superior de
Lima por Resolución del 01 de Julio de 1998, en la que se afirma:
"Que en los delitos de Omisión de delitos de asistencia familiar, el bien jurídico
protegido es la familia, especialmente los deberes de tipo asistencial, prevaleciendo
la seguridad de las personas afectadas por el incumplimiento de las obligaciones
alimentarias, cuyo normal desarrollo psico-físico es puesto en peligro, por lo que es un
delito de Omisión y de naturaleza permanente, cuyos efectos duran mientras exista la
20
situación de inasistencia, esto es, mientras el agente no cumple con la obligación
alimentaria el delito subsiste" (Exp. N° 1202-98, Prado Saldarriaga, 1999, p. 442).
Cuando se afirma que casi todos los delitos de omisión propia son
de carácter permanente, siendo que la permanencia desaparece en el mismo momento en
que, cualquier motivo, no exista más la posibilidad que el agente cumpla con el deber de
prestión esperado o Con respecto a este delito se plantea la interrogante si es un delito
permanente o un delito instantáneo. Según la teoría que propone que este es un delito
permanente, la consumación de la conducta delictiva dura tanto como dure el
incumplimiento; es decir que la omisión de cumplir con la resolución judicial que obliga
a pasar una pensión alimenticia se produce en cada instante sin intervalo alguno,
concluyendo cuando el obligado decide acatar la orden judicial. Esta teoría descarta que
se interrumpa la permanencia del delito con las esporádicas, e insuficientes pensiones,
pago parcial, ya que se entiende que este pago parcial es insuficiente para la
manutención del alimentista. (Donna Edgardo 2001, p. 428) cuando se decida a
proceder de conformidad con su deber.
FORMAS AGRAVADAS
Con respecto a este delito se plantea la interrogante si es un delito permanente o un
delito instantáneo. Según la teoría que propone que este es un delito permanente, la
consumación de la conducta delictiva dura tanto como dure el incumplimiento; es decir
que la omisión de cumplir con la resolución judicial que obliga a pasar una pensión
alimenticia se produce en cada instante sin intervalo alguno, concluyendo cuando el
obligado decide acatar la orden judicial. Esta teoría descarta que se interrumpa la
permanencia del delito con las esporádicas, e insuficientes pensiones, pago parcial, ya
21
que se entiende que este pago parcial es insuficiente para la manutención del
alimentista. (Donna Edgardo 2001, p. 428).
Además del tipo base, la norma del artículo 149 del Código Penal establece
agravantes en los dos últimos párrafos, las cuales agravan la responsabilidad penal del
sujeto activo y, por tanto, agravan la pena
La primera de ellas, importa aquella conducta, por la cual el sujeto obligado simuló
otra obligación en connivencia con otra persona, o si renunció o abandono
maliciosamente su trabajo.
Por lo general, los individuos que quieren burlar la prestación alimenticia a su cargo,
fingen (simulan), tener otras obligaciones alimenticias, para ello convergen voluntades
criminales con otras personas, comúnmente con allegados a él padre o la madre que le
inicia una acción de alimentos, pese a contar con una solvencia económica suficiente
para su manutención. Puede darse también el caso, de quien se hace demandar por un
hijo inexistente también alimentista, fraguando documentos. Sin duda, esta conducta
puede entrar en concurso con el tipo penal de fraude procesal, pues se engaña al Juez,
mediante ardid (fraude), para burlar una legítima acreencia. Todos aquellos que de
forma dolosa, han prestado una colaboración necesaria, para dar lugar a la modalidad
reseñada, serán considerados cómplices primarios teniendo las siguientes formas:
SIMULAR OTRA OBLIGACION DE ALIMENTOS:
Esta agravante se configura cuando el obligado a prestar la pensión alimenticia , en
convivencia con una tercera persona, inicia un proceso sobre alimentos simulado o
aparente con la única finalidad de disminuir el monto de su ingreso mensual disponible
y de ese modo hacer que el monto de la pensión sea mínimo en el prejuicio del real
beneficiario, la simulación puede ser antes que el real beneficiario inicia su proceso
22
sobre alimentos o este trámite tal proceso, o cuando a que haya concluido y el obligado
malicioso inicie un prorrateo de pensión alimenticia.
RENUNCIA MALICIOSA AL TRABAJO:
Ocurre cuando el obligado con la única finalidad perversa de no tener un ingreso
mensual y de ese modo hacer lo imposible el cumplimiento de la resolución judicial,
renuncia a su trabajo permanentemente que se le conocía. Puede tomar tal actitud en
pleno trámite del proceso de alimentos, o aquel haya concluido y se presente ante la
autoridad jurisdiccional como insolvente y solicite una disminución de pensión.
ABANDONO MALICIOSO AL TRABAJO:
Igual que en la anterior hipótesis, se evidencia cuando el obligado, en forma
maliciosa y perversa y con la única finalidad de presentarse como insolvente en
perjuicio del beneficiario, abandona su centro de trabajo, originando que sea despedido
y de esa manera no tener un ingreso para un cálculo real del monto de la pensión
alimenticia a que está obligado.
LESION GRAVE PREVISIBLE:
Se evidencia esta circunstancia agravante cuando el obligado con su conducta
omisiva de prestar el auxilio alimenticio al beneficiario, origina o genera una lesión
grave en el sujeto pasivo, la misma que para ser imputable o atribuible al agente, debe
ser previsible. Si llega a determinarse que aquella lesión era imposible de prever no
aparecerá la circunstancia agravante.
MUERTE PREVISIBLE DEL SUJETO PASIVO:
Se presentara esta circunstancia agravante cuando el agente con su conducta omisa a
cumplir con la pensión alimenticia a favor del beneficiario origina u ocasiona de modo
previsible la muerte de aquel. Caso contrario, si llega a determinarse que la muerte del
sujeto pasivo no era previsible, no será atribuible al obligado renuente. Ocurrirá, por
23
ejemplo, cuando el obligado omite pasar la pensión alimenticia a su conyugue que sabe
se encuentra sola, enferma e incapaz de trabajar y generarse su sustento, originando su
muerte por inanición.
TIPICIDAD SUBJETIVA
Para reprimir este tipo penal es indispensable la presencia de dolo, es decir, la
comisión de este delito es inadmisible por imprudencia o culpa. Aquí, el autor debe
tener conocimiento de que está obligado mediante resolución judicial a prestar la
pensión alimentaria y voluntad de no querer asumir la obligación impuesta. Podría darse
un error de tipo, cuando el agente, duda sobre los efectos o, mejor dicho, los alcances
jurídicos de la resolución jurisdiccional. El error de prohibición, dada la naturaleza de la
materia en cuestión, es de dudosa aceptación.(Donna, 2001).
Así, lo ha demostrado la jurisprudencia, en la Resolución Superior del 21 de
setiembre de 2000 en donde se expresa que: "el delito de omisión de asistencia familiar
se produce, cuando el infractor incurre en la conducta descrita en el artículo 149 del
Código Penal, mediando dolo en su accionar, esto es, con la conciencia y voluntad de
que está incumpliendo una obligación alimentaria declarada judicialmente" (Rojas
Vargas, FIdel; Infantes Vargas, Alberto; Quispe Peralta, Lester , 2007).
En consecuencia, no habrá delito por falta del elemento subjetivo, cuando el obligado
por desconocimiento de la resolución judicial que así lo ordena no cumple con prestar la
pensión alimentaria al beneficiario, o cuando conociendo aquella resolución judicial le
es imposible materialmente prestar los alimentos exigidos. (Salinas Siccha, 2008, pág.
415). Cabe precisar que el obligado debe estar en condiciones de prestar los alimentos,
es decir, que cuando presta los mismos no compromete su propia subsistencia. Así, lo
prevé el Código Civil en los artículos 478 y 479, en donde se extiende la obligación de
prestar los servicios alimentarios según la prelación establecida.
24
ANTIJURICIDAD
En este elemento del delito, el operador jurídico verifica si en la conducta del agente
concurre alguna causa de justificación de las previstas en el artículo 20 del Código
Penal. En este delito no hay mayor trascendencia respecto a la antijuricidad.
CULPABILIDAD
En esta fase el operador jurídico deberá determinar si el autor es imputable, es decir,
tiene capacidad para responder por sus propios actos y no sufre de alguna anomalía
psíquica que le haga inimputable. Una vez que se verifique que el agente es imputable,
el operador jurídico analizará si al momento de omitir cumplir con su obligación
alimentaria dispuesta por resolución judicial, el autor actuó conociendo la antijuricidad
de su comportamiento, esto es, sabía que su conducta estaba prohibida.(Salinas Siccha,
2008).
Es posible invocar error de prohibición cuando el agente actuó en la creencia que su
conducta no estaba prohibida. Contrario sensu, de verificarse que el agente actuó
conociendo la antijuricidad de su conducta, al operador jurídico le corresponderá
analizar si el agente al momento de actuar pudo hacerlo de diferente manera a la de
exteriorizar la conducta punible. Aquí, muy bien, puede invocarse un estado de
necesidad exculpante, de presentarse este supuesto modo alguno significa que los
alimentistas quedan sin amparo, pues como ya hemos referido, la ley extrapenal ha
previsto otros obligados.
CONSUMACIÓN Y TENTATIVA.
La consumación constituye una de las etapas del iter criminis, habiendo un delito
consumado cuando una determinada conducta, ha realizado todos los elementos del tipo
penal, o cuando efectivamente se ha lesionado el bien jurídico protegido.
25
El delito de omisión a la asistencia familiar se perfecciona o consuma, cuando el
sujeto activo teniendo pleno y cabal conocimiento de la resolución judicial que le
ordena pasar determinada pensión alimentaria mensual al beneficiario, dolosamente
omite cumplir tal mandato. Basta que se verifique o constate que el obligado no cumple
con la resolución judicial que ordena prestar los alimentos al necesitado, para estar ante
el delito consumado. No se puede acreditar la concurrencia de algún peligro como
resultado de la omisión. (Salinas Siccha 2008, p. 417).
Cuestión diferente es el requerimiento que debe hacerse al obligado con la finalidad
que cumpla con lo ordenado por la resolución judicial. Ello simplemente es una
formalidad que se exige y debe cumplirse para hacer viable la acción penal respecto de
este delito. El requerimiento que se hace al obligado que de cumplimiento lo ordenado
en resolución judicial, bajo apercibimiento de ser denunciado penalmente, se constituye
en un requisito de procedibilidad. (Salinas Siccha 2008, p. 417).
En consecuencia, si no aparece tal requerimiento es imposible formalizar
positivamente la acción penal pese que el hecho punible aparece debidamente
consumado. Sin requerimiento previo prospera la acción penal respecto del delito de
omisión de asistencia familiar. Respecto de esta situación, si bien no existe norma
positiva que así lo exija. (Salinas Siccha 2008, p. 417).
En cuanto a la categoría de tentativa, hay una unanimidad en la doctrina en
considerar que es imposible su verificación en la realidad toda vez que se trata de un
delito de omisión propia.
PENALIDAD
La pena establecida para este delito es en cuanto al tipo base, una pena privativa de
libertad no mayor de tres años o con prestación de servicio comunitario de veinte a
cincuenta y dos jornadas, sin perjuicio de cumplir el mandato judicial. En el caso de
26
simulación de otra obligación, renuncia o abandono de trabajo, la pena oscila entre no
menor de uno ni mayor de cuatro años. De presentarse la circunstancia agravante de
lesión grave en el sujeto pasivo, la pena será no menor de dos ni mayor de cuatro años;
en caso de muerte, la pena será no menor de tres ni mayor de seis años.(Bramont Arias,
2006)
ABANDONO DE MUJER GESTANTE Y EN SITUACIÓN CRÍTICA
Según el artículo 150 del Código Penal Peruano, “El que abandona a una mujer en
gestación, a la que ha embarazado y se encuentre en situación crítica, será reprimido
con pena de cárcel no menor de seis meses ni mayor de cuatro años y con sesenta a
noventa días de multa”.
Este delito de abandono de persona en gestación se configura cuando el agente,
después de haberla embarazado, abandona a su víctima en estado crítico que no le
permite generarse recursos para su propia subsistencia poniendo de ese modo en peligro
concreto su vida o salud.
3.2. Bien jurídico protegido
El interés fundamental que pretende proteger el Estado con la tipificación de la
conducta punible, lo constituye los deberes de asistencia alimentaria y psicológica que
le asiste al autor de un embarazo respecto de la mujer que temporalmente atraviesa
aquel estado, además de deberes que son ineludibles cuando la situación de la gestante
es apremiante con la finalidad de evitar riesgos para su vida e integridad física y moral.
Según Raúl Peña Cabrera señala que con el tipo penal se tutela no solo la
integridad física y moral de la gestante sino también la esperanza de vida del embrión,
además sostiene que el interés jurídico que es objeto de tutela en el artículo 150° del
C.P. constituye la familia, específicamente los deberes de asistencia que se generan
desde el momento de la concepción, a partir del estado de gestación de la mujer.
27
La protección de la norma penal se funda en el cumplimiento del deber de
asistencia que le concierne a la mujer que ha sido embarazada y abandonada a una
situación de extrema necesidad que hace peligrar su seguridad y la supervivencia del
fruto de la concepción.
Para otros, el bien jurídico protegido es la indemnidad física y moral de la
gestante, lo mismo que la elemental solidaridad humana; no resulta adecuado dicha
concreción material, en la medida que el deber de asistencia de un padre hacia el
concebido no se funda en razones de solidaridad, sino en imperativos de necesidad.
Según Luis Reyna Alfaro entre el interés protegido penalmente en el delito de
omisión de asistencia familiar y el de abandono de mujer en estado de gestación se
observa innegable identidad. Por tal motivo puede afirmarse categóricamente que el
bien jurídico protegido mediante el artículo 150 del Código Penal resultan ser los
derechos de orden asistencial que recaen a favor del sujeto pasivo de la conducta.
Los autores citados propician confusión cuando afirman que el bien jurídico está
constituido por los deberes de asistencia que tiene todo hombre respecto a una mujer
embarazada, cuando lo real y coherente no es los deberes de asistencia que tiene todo
hombre respecto a cualquier mujer gestante, sino los deberes de asistencia que tiene el
autor de la gestación respecto de la mujer a la que embarazó. Al identificarse
plenamente al autor o sujeto activo de la conducta en el tipo penal, queda fuera la frase
'todo hombre" para dar paso “hombre que ocasionó el embarazo”
No debe dejarse de mencionar el hecho de que, desde una óptica político-
criminal, la protección que brinda el Derecho Penal se dirige a la madre gestante y,
mediatamente, al propio gestado.
28
Esta última aseveración ha sido, ciertamente, reconocida a nivel jurisprudencial
en donde se ha sostenido que el delito de abandono de mujer en estado de gestación:
“Hace peligrar su seguridad y la supervivencia del fruto de la concepción”.
3.3. Tipicidad objetiva
El delito de abandono de persona en gestación se configura cuándo el agente,
después de haberla embarazado, abandona a su víctima en estado crítico que no le
permite generarse recursos para su propia subsistencia, poniendo de ese modo en
peligro concreto su vida o salud.
Según Villa Stein señala que el comportamiento es de abandono, apartamiento,
alejamiento físico y material con cese de toda asistencia psicológica, física y alimentaria
por parte del actor , no obstante hallarse el sujeto pasivo en situación crítica,
entendiéndose por esta situación aquella en que peligra la vida y la integridad
psicológica y moral de la mujer embarazada.
Por su parte, Bramont-Arias Torres y García Cantizano exponen que el
comportamiento consiste en abandonar en situación crítica a una mujer embarazada, por
lo tanto, es un delito de omisión, donde se incumple el mandato de prestar asistencia a la
pareja, cuando esta se encuentra en situación crítica y embarazada, entendida esta
circunstancia como extrema de peligro para su vida y salud.
El injusto penal, para su perfeccionamiento, exige la presencia de cuatro
circunstancias ineludibles. A falta de una de ellas, el delito no aparece. Las
circunstancias son concurrentes. En efecto, se exige:
a. Que la víctima sea una mujer en estado de gestación o
embarazada.
b. Que el autor del embarazo sea a la vez el sujeto activo o agente de
la conducta. Esta circunstancia ha sido entendida debidamente por la doctrina
29
jurisprudencial al afirmar lo siguiente: "En rigor, la exigencia típica que se
abandone a una mujer a la que se ha embarazado, supone una verdadera
prueba de paternidad, pues no basta la realización de la conducta descrita en el
artículo ciento cincuenta del Código Penal que se haya tenido relaciones
sexuales con la agraviada; sino, además, que de estas resulte el embarazo, lo
cual, materialmente y como se tiene indicado, implica una prueba de
paternidad”.
c. Que la víctima en gestación esté atravesando una situación crítica
que pone en peligro y riesgo la salud física y psicológica de aquella y del
producto de la gestación.
La situación crítica se presenta cuando la víctima se encuentra sin
poderse generar recursos para su subsistencia y sin que tenga alguna persona a
su lado que le brinde amparo para salir de su gestación sin poner en riesgo su
salud o vida del naciente.
Estos precedentes jurisprudenciales sirven para ilustrar que la
configuración del delito exige acreditar el estado crítico o de necesidad que
atraviesa la víctima. El estado crítico de la víctima se constituye en un elemento
central de la tipicidad del injusto penal.
d. Finalmente, el abandono entendido como alejamiento, fuga,
retirada, descuido o desamparo en que se deja a la víctima.
3.3.1. Sujeto activo
Según Salinas Siccha se trata de un delito conocido en doctrina como especial,
debido a que el propio legislador ha identificado a las personas que pueden constituirse
en sujetos activos de la presente conducta delictiva. Al indicarse en el tipo penal "el que
abandona (...) a la que ha embarazado", en forma coherente se concluye que sujeto
30
activo solo puede ser un hombre y autor del embarazo de la víctima o agraviada. La
condición de autor solo está reservada para el que ocasionó u originó un embarazo en la
víctima. Nadie más puede constituirse en sujeto activo, ni remotamente.
Según Peña Cabrera el sujeto activo no puede ser cualquier persona, sólo lo será
aquel padre del nascitirus, que deja abandonada a su suerte, a la mujer que embarazó.
No se requiere que sea casado con ella, tampoco su concubino y/o amante, basta que sea
el progenitor.
3.3.2. Sujeto pasivo
Según Salinas Siccha no puede ser cualquier mujer embarazada, sino únicamente
aquellas mujeres que, aparte de estar gestando, estén atravesando una situación crítica
que pone en riesgo su vida e integridad física y moral. Esta última circunstancia es
importante para constituirse en sujeto pasivo, caso contrario, si la mujer embarazada no
corre ningún riesgo por tener una situación económica y psicológica holgada, es
imposible que se constituya en víctima del presente ilícito penal.
Según Peña Cabrera será la mujer que se encuentra en estado de gestación de
forma inmediata y, el nasciturus de forma mediata, sin interesar su estatus civil. Ambos
resultan perjudicados cuando se configura la modalidad típica en cuestión.
Modalidad típica
Primer presupuesto que se desprende de la construcción típica, es el estado de
gestación de una mujer. Por gestación ha de entenderse cuando ha tomado lugar la
anidación, esto es, la fijación del óvulo fecundado en la pared uterina, cuyo límite, ha de
fijarse con el comienzo del parto. Si sólo se produjo la concepción, toda conducta será
atípica. Debe ponerse en cuestión los métodos artificiales de concepción humana
(inseminación in Vitro).
31
Si acaece un aborto natural, por más que continúe el estado crítico, con respecto
a la mujer no podrá adecuarse al alcance normativo del artículo 150°.
Cuestión distinta se genera, cuando la mujer finge estar embarazada, pues la
punición pasaría a su esfera de organización, en virtud del artículo 1440 del C.P.
Dice la norma, que el sujeto activo, debe haber embarazado a la mujer, por lo
que debe existir certeza en cuanto a su paternidad. En el caso de un estado gestación
dentro del matrimonio o tal vez en el concubinato, no hay problema, pues se reputa
siempre como padre al marido. Empero, en aquellas relaciones amorosas eventuales, la
problemática estaría en determinar con exactitud y verosimilitud la paternidad, pues
puede que el hijo no sea suyo en realidad y, que la mujer le esté atribuyendo una
paternidad que no le corresponde. Lamentablemente, la prueba del ADN, sólo puede
realizarse sobre la persona ya nacida y, no sobre el feto. La incertidumbre que reina al
respecto, podría desencadenar una serie de consecuencias, pues quien no se cree el
padre, no sentirá tampoco el deber de asistir a la embarazada. Aspecto en discusión que
también se pone de relieve en el marco del tipo subjetivo del injusto, el dolo ha de
abarcar el conocimiento del estado de paternidad.
Luego, el tipo penal in comento hace alusión a una "situación crítica", la cual
debe denostar una circunstancia de extrema necesidad, en suma agobiante para la
gestante, la cual no puede afrontar por sus propios medios. Debe ser tanto así, que se
ponga en peligro, el normal desarrollo del embarazo.
La situación crítica no tiene por qué haber sido propiciada directamente por el
agente, sino producto del estado de abandono, en que la mujer se halla envuelta por la
conducta omisiva del autor. Piénsese en la adolescente que quiso tener un hijo, con su
pareja por amor, decidida por las promesas de matrimonio del varón, quien ni bien tomó
conocimiento del estado de gestación, se fugó del país, desencadenando un estado
32
agudo de depresión, que inclusive pone en riesgo su salud. También en el caso del
abandono, de una mujer, cuya frágil personalidad, da la lectura de una persona in
extremo necesitada de ayuda.
Abandonar debe significar sustraerse de la obligación de asistencia familiar, es
decir, que el padre del nasciturus, prácticamente desconoce toda obligación (moral y
material), para con la gestante; por lo que no puede ser concebido como una distancia
geográfica. El abandono debe ser total; si en un principio hace omisión de sus
obligaciones, pero luego de dos meses, cambia de actitud y, se encarga de las
necesidades de la gestante, incidirá en la irrelevancia típica de la conducta.
No se podrá hablar de “abandono”, si es que el autor no cuenta con medios
suficientes como para poder solventar los gastos de la embarazada; de todos modos, la
asistencia que hace alusión la norma, debe abarcar también el apoyo moral y, si éste
sólo le da ayuda moral, a pesar de contar con medios económicos suficientes, sí incide
en un juicio positivo de tipicidad objetiva. Por ello, el abandono debe suponer la
ausencia total de apoyo, para con la gestante.
Formas de imperfecta ejecución
La consumación ha de alcanzarse, cuando el autor abandona a la gestante, que ha
embarazado, la cual ha de encontrarse en una situación crítica.
Según Peña Cabrera al tratarse de un comportamiento meramente omisivo, no
será posible admitir la tentativa.
3.3.3. Actos Materiales
Según Luis Reyna Alfaro el verbo que rige el tipo es “abandonar”. Dicha
expresión supone más que una omisión, una acción, en cuya virtud el agente deserta de
la protección o asistencia que proporcionaba a la mujer gestante.
33
Lo importante en el delito de abandono de mujer en estado de gestación no es la
distancia geográfica entre el autor y la víctima del delito, sino el efectivo abandono
material sufrido por la víctima. Así, el abandono puede producirse incluso en casos en
que el autor del embarazo viva en el mismo domicilio de la agraviada.
El abandono, en el artículo es realizado por el autor del embarazo. No basta para
la configuración del respectivo tipo objetivo que se produzca el abandono de la mujer
gestante en estado crítico es indispensable que el requerido resulte responsable de la
paternidad, hecho que deberá determinarse en el proceso de filiación respectivo.
Obviamente, la conducta típica debe recaer necesariamente sobre una mujer en
estado de gestación y que se encuentre en situación crítica.
La concurrencia, en la mujer embarazada, de una “situación crítica” se
constituye en uno de los elementos objetivos del delito en comento que debe, por ende,
concurrir copulativamente con los diversos elementos objetivos ya precisados (estado de
gestación de la mujer y abandono material del responsable de la gestación). Por ello,
dicha “situación crítica” debe ser objeto de prueba en sede judicial.
3.4. Tipicidad subjetiva
Según Salina Siccha se trata de una conducta netamente dolosa, no cabe la
comisión imprudente. El agente actúa con conocimiento y voluntad de realizar los
elementos objetivos del tipo penal, esto es, aquel tiene pleno conocimiento de que la
mujer a la que embarazó atraviesa una situación crítica y apremiante, no obstante,
voluntariamente decide no prestarle apoyo ni asistencia, abandonándola a su suerte.
Respecto de la tipicidad subjetiva, Javier Villa Stein sostiene que "además de
conocer que la mujer está embarazada y en situación crítica, el actor la abandona
sabiendo que lo hace, pudiendo y debiendo asistirla quiere alejarse de ella".
34
Según Peña Cabrera se trata de una figura únicamente reprimible a título de
dolo, conciencia y voluntad de realización típica; el agente debe saber que está
abandonando a una mujer que ha embarazado, estando ella en una situación crítica,
sustrayéndose del deber de asistencia.
Si el agente duda sobre el estado de gestación, sobre la paternidad del nasciturus
o, sobre el estado de peligro de la embarazada, habrá que admitir un error de tipo. Según
Luis Reyna Alfaro estamos frente a un delito de tipo doloso, lo que quiere decir que el
sujeto activo debe haber actuado con conciencia y voluntad que estaba realizando todos
los elementos materiales propios de la conducta.
3.5. Antijuridicidad
Según Salinas Siccha una vez verificados los elementos objetivos y subjetivos en
la conducta de abandono de mujer embarazada, corresponde al operador jurídico
verificar si en aquella conducta concurre alguna causa de justificación de las previstas
en el artículo 20 del Código Penal. En este delito, no hay mayor trascendencia respecto
a la antijuridicidad.
3.6. Culpabilidad
Según Salinas Siccha luego de verificar que en la conducta típica no concurre
alguna causa de justificación, en seguida el operador jurídico deberá determinar si el
autor es mayor de edad y no sufre de alguna anomalía psíquica que le haga inimputable.
Una vez que se verifique que el agente es imputable, el operador jurídico analizará si al
momento de abandonar a la mujer que embarazó, lo hizo conociendo la antijuridicidad
de su comportamiento, esto es, sabía que su conducta estaba prohibida.
Si llega a verificarse que el agente actuó en la creencia de que su conducta no
estaba prohibida, es posible invocar un error de prohibición. Caso contrario, de
verificarse que el agente actuó conociendo la antijuridicidad de su conducta, al operador
35
jurídico le corresponderá analizar si el agente al momento de actuar pudo hacerlo de
diferente manera a la de exteriorizar la conducta punible. Aquí, muy bien, puede
invocarse un estado de necesidad ex culpante.
3.7. Consumación y tentativa
El delito se perfecciona en el momento en que se verifica el alejamiento o
abandono que hace el autor o sujeto activo de la mujer que embarazó sabiendo que
atraviesa una situación crítica. Es un delito de peligro, por tanto, no se requiere que
efectivamente se verifique algún daño en la integridad física o psicológica de la víctima.
Es un delito de mera actividad. La agraviada no requiere probar algún perjuicio
ocasionado con la conducta del sujeto activo para estar frente al delito consumado, ello
ocurre con la sola constatación del abandono en situación apremiante.
Respecto de la consumación, la jurisprudencia guarda cierta coincidencia cuando
señala que: "el abandono a una mujer en estado de gestación se refiere a que la mujer
debe encontrarse en situación crítica, es decir, en situación extrema, con peligro para
su vida y salud, y este se consuma cuando, el agente infractor abandona dejándola en
ese estado". AI tratarse de un delito de peligro, consideramos que no es posible que se
evidencie el tipo de realización imperfecta.
3.8. Penalidad
La pena a aplicar será la pena privativa de libertad no menor de seis meses ni
mayor de cuatro años y con sesenta a noventa días-multa. En tal virtud, el
procesamiento penal deberá producirse necesariamente con mandato de comparecencia,
en virtud a que la pena no podrá ser superior a los cuatro años de privación de libertad,
lo que supone la imposibilidad de superar el límite mínimo a que hace referencia el
artículo 268° del Código Procesal Penal. Siguiendo el margen penal previsto en el tipo
es posible la aplicación de la suspensión de la ejecución de la pena, siempre que el
36
operador de justicia penal sea de la opinión que concurren los requisitos a que contrae el
artículo 57 del Código Penal.
Conclusión:
El delito de abandono de mujer en estado de gestación se trata de una conducta
netamente dolosa ya que el agente actúa con voluntad de realizar los elementos
objetivos del tipo penal con pleno conocimiento de que la mujer a la que embarazó
atraviesa una situación crítica además es un delito de peligro, por ello no se requiere que
se verifique algún daño en la integridad física o psicológica de la víctima solo tiene que
presentar que la víctima sea una mujer en estado de gestación o embarazada , que el
autor sea a la vez el sujeto activo de la conducta y que la víctima en gestación este
atravesando una situación crítica que pone en peligro y riesgo la salud física y
psicológica de la mujer y el producto de la gestación.
Recomendación:
En los delitos de abandono de mujer en estado de gestación, el estado está en el
deber de exigir la responsabilidad mínima de crianza y desarrollo del niño en su
sustento, educación, asistencia y recreación, por ello el art. 150 señala que al abandonar
a una mujer embaraza en situación crítica es un delito que debe ser pagado con cárcel,
además es importante determinar con certeza la paternidad y ser más estrictos con la
penalidad de este delito para la protección del bien jurídico.
EL DERECHO COMPARADO – ESPAÑA-
EL DELITO DE ABANDONO DE FAMILIA EN EL CÓDIGO PENAL
Se encuentra en EL TITULO XII “delitos contra las relaciones familiares”
capitulo II “de los delitos contra los derechos y deberes familiares” sección 2°: “del
abandono de familia, menores o incapaces”
37
Artículo 226.
1. El que dejare de cumplir los deberes legales de asistencia inherentes a la patria
potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar o de prestar la asistencia necesaria
legalmente establecida para el sustento de sus descendientes, ascendientes o cónyuge,
que se hallen necesitados, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o
multa de seis a 12 meses.
2. El Juez o Tribunal podrá imponer, motivadamente, al reo la pena de
inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de patria potestad, tutela, guarda o
acogimiento familiar por tiempo de cuatro a diez años.
Artículo 227.
1. El que dejare de pagar durante dos meses consecutivos o cuatro meses no
consecutivos cualquier tipo de prestación económica en favor de su cónyuge o sus hijos,
establecida en convenio judicialmente aprobado o resolución judicial en los supuestos
de separación legal, divorcio, declaración de nulidad del matrimonio, proceso de
filiación, o proceso de alimentos a favor de sus hijos, será castigado con la pena de
prisión de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses.
2. Con la misma pena será castigado el que dejare de pagar cualquier otra
prestación económica establecida de forma conjunta o única en los supuestos previstos
en el apartado anterior.
3. La reparación del daño procedente del delito comportará siempre el pago de
las cuantías adeudadas.
Artículo 228.
Los delitos previstos en los dos artículos anteriores, sólo se perseguirán previa
denuncia de la persona agraviada o de su representante legal. Cuando aquélla sea menor
38
de edad, persona con discapacidad necesitada de especial protección o una persona
desvalida, también podrá denunciar el Ministerio Fiscal
Artículo 229.
1. El abandono de un menor de edad o de una persona con discapacidad
necesitada de especial protección por parte de la persona encargada de su guarda, será
castigado con la pena de prisión de uno a dos años.
2. Si el abandono fuere realizado por los padres, tutores o guardadores legales,
se impondrá la pena de prisión de dieciocho meses a tres años.
3. Se impondrá la pena de prisión de dos a cuatro años cuando por las
circunstancias del abandono se haya puesto en concreto peligro la vida, salud, integridad
física o libertad sexual del menor de edad o de la persona con discapacidad necesitada
de especial protección, sin perjuicio de castigar el hecho como corresponda si
constituyera otro delito más grave.
Artículo 230.
El abandono temporal de un menor de edad o de una persona con discapacidad
necesitada de especial protección será castigado, en sus respectivos casos, con las penas
inferiores en grado a las previstas en el artículo anterior.
Artículo 231.
1. El que, teniendo a su cargo la crianza o educación de un menor de edad o de
una persona con discapacidad necesitada de especial protección, lo entregare a un
tercero o a un establecimiento público sin la anuencia de quien se lo hubiere confiado, o
de la autoridad, en su defecto, será castigado con la pena de multa de seis a doce meses.
2. Si con la entrega se hubiere puesto en concreto peligro la vida, salud,
integridad física o libertad sexual del menor de edad o de la persona con discapacidad
39
necesitada de especial protección se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos
años.
Artículo 232.
1. Los que utilizaren o prestaren a menores de edad o personas con discapacidad
necesitadas de especial protección para la práctica de la mendicidad, incluso si ésta es
encubierta, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a un año.
2. Si para los fines del apartado anterior se traficare con menores de edad o
personas con discapacidad necesitadas de especial protección, se empleare con ellos
violencia o intimidación, o se les suministrare sustancias perjudiciales para su salud, se
impondrá la pena de prisión de uno a cuatro años.
Artículo 233.
1. El Juez o Tribunal, si lo estima oportuno en atención a las circunstancias del
menor, podrá imponer a los responsables de los delitos previstos en los artículos 229 al
232 la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad o de los
derechos de guarda, tutela, curatela o acogimiento familiar por tiempo de cuatro a diez
años.
2. Si el culpable ostentare la guarda del menor por su condición de funcionario
público, se le impondrá además la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo
público por tiempo de dos a seis años.
3. En todo caso, el Ministerio Fiscal instará de la autoridad competente las
medidas pertinentes para la debida custodia y protección del menor.
Faltas relativas al cuidado de menores e incapaces
Artículo 618:
40
1. Serán castigados con pena de localización permanente de seis a doce días, o
multa de doce a 24 días, los que encontrando a un menor de edad o a un incapaz
abandonado, no lo presenten a la autoridad o a su familia; o no le presten, en su caso, el
auxilio que las circunstancias requieran.
2. El que incumpliere obligaciones familiares establecidas en convenio
judicialmente aprobado o resolución judicial en los supuestos de separación legal,
divorcio, declaración de nulidad del matrimonio, proceso de filiación o proceso de
alimentos a favor de los hijos, que no constituya ya delito, será castigado con multa de
diez días a dos meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de uno a treinta días.”
Art. 619:
“Se castigara con multa de diez a veinte días a los que dejaren de prestar
asistencia o, en su caso, el auxilio que las circunstancias requieran a una persona de
edad avanzada o discapacitada que se encuentre desvalida y dependa de sus cuidados.”
ANALISIS Y JURISPRUDENCIA DE LOS ARTICULOS
Los delitos contra los derechos y deberes familiares en el Código Penal español
protegen a la familia, y dentro de ésta a las personas más vulnerables, como los menores
y los incapaces. Ni las medidas de carácter social, ni otras ramas distintas del
ordenamiento, como por ejemplo el Derecho civil, son sufi-cientes para asegurar la
protección de la familia. Los delitos que implica el abandono de familia en el derecho
espanol son el quebrantamiento de los deberes de custodia y la inducción de menores al
abandono del domicilio o a la infracción del régimen de custodia; la sustracción de
menores; el abandono de familia; el impago de prestaciones económicas acordadas
judicialmente en procesos matrimoniales, de filiación o de alimentos a favor de los hijos
y el abandono de menores e incapaces.
41
El bien tutelado es la seguridad de los miembros de la familia, dependiendo del
cumplimiento de los deberes especiales de protección establecidos por ley, entendida
como “la expectativa jurídicamente fundada que puede tener toda persona de ser
ayudada por sus familiares obligados a ello, o en el caso de que así lo necesite, o, por lo
menos, de no ser puesta en situación peligrosa por esos familiares..El precepto recoge
dos conductas, la primera más amplia y la segunda más restringida: El incumplimiento
de los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad, tutela, guarda o
acogimiento familiar (primer apartado, primer inciso del artículo 226). La no prestación
de la asistencia necesaria legalmente establecida para el sustento de descendientes,
ascendientes o cónyuges necesitados (primer apartado, segundo inciso del artículo 226).
En ambos supuestos nos encontramos con una ley penal en blanco, siendo
necesario para conocer la conducta típica acudir a normas extrapenales contenidas en el
Código civil, relativas a las relaciones [Link] el caso del primer apartado, primer
inciso del artículo 226, los deberes de asistencia inherentes a la patria potestad se hallan
regulados en el artículo 154 del Código civil, y consisten en velar por los hijos, tenerlos
en su compañía, alimentarlos, educarlos, procurarles una formación integral,
representarlos y administrar sus bienes. En el artículo 269 del mismo texto legal se
regulan los deberes inherentes a la tutela, es decir, velar por el tutelado, procurarle
alimen-tos, educarlo y facilitarle una formación integral, promover la adquisición o
recuperación de su capacidad y su mejor inserción en la sociedad, informar al juez
anualmente de la situación del menor o incapacitado, y rendirle cuenta anual de su
administración. En relación con los deberes relativos al acogimiento familiar, el artículo
173 del mismo texto establece: velar por el menor, tenerlo en su compañía, alimentarlo,
educarlo y procurarle una formación integral, siendo extensibles a este supuesto la
curatela y la defensa judicial, aunque en la práctica es poco probable que se den.
42
En el caso del primer apartado, segundo inciso del artículo 226, la prestación de
la asistencia necesaria para el sustento de descendientes, ascendientes y cónyuge, habrá
que acudir a los artículos 142 y siguientes del Código civil sobre alimentos entre
parientes de manera más limitada, pues sustento equivale a mantenimiento y no sólo a
alimentos. Así, pues se trata de un delito de omisión del incumplimiento de
determinados deberes legales de asistencia, lo que la doctrina denomina delito de
“omisión propia de garante”, que se consuma por la insatisfacción de los derechos
realizada por el titular de los deberes de asistencia. Como en cualquier delito de omisión
propia se exige: existencia de un deber jurídico de actuar, capacidad de actuar,
incumplimiento de la acción debida. Parte de la doctrina científica considera que nos
hallamos ante un delito de peligro, que supone un adelanto de las barreras de protección
penal, en alusión al principio de mínima intervención como criterio restrictivo de la
aplicación del abandono de familia. Sujeto activo pueden serlo tanto hombre como
mujer sobre quien recaiga el deber de asistencia o sustento, siendo no sólo los familiares
que el precepto indica, sino también quienes estén ejerciendo tareas tuitivas de hecho o
de derecho; es decir, quienes ejerzan la patria potestad o desempeñen la tutela, la guarda
o el acogimiento familiar, en relación con el primer supuesto, y a los ascendientes,
descendientes o cón-yuges, relativo a la segunda modalidad. Por ello, nos encontramos
ante delitos especiales [Link] pasivo lo será la persona en relación a la cual se
establecen los deberes recogidos en el precepto que examinamos. Estos delitos sólo
pueden ser cometidos mediante dolo.
El delito de abandono de familia tiene carácter de delito permanente, “puesto
que produciéndose la consumación en cuanto se incumplen los respectivos deberes, se
mantiene en el tiempo, sin embargo, la situación antijurídica creada”. El artículo 228
requiere para su persecución denuncia previa de la persona agraviada o de su
43
representante legal, pudiendo también denunciar el Ministerio fiscal cuando aquélla sea
menor, incapaz o persona desvalida. Por último, señalar que el artículo 619 considera la
falta que castiga a los que dejaren de prestar asistencia o, en su caso, el auxilio que las
circunstancias requieran a una persona de edad avanzada o discapacitada que se
encuentre desvalida y dependa de sus cuidados
Impago de prestaciones económicas acordadas judicialmente en procesos
matrimoniales,de filiación o de alimentos a favor de los hijos
Fue introducido en el Código Penal por Ley Orgánica 15/1989, del 21 de junio,
de actualización del Código penal. El precepto ha sido objeto de numerosas críticas por
parte de la mayoría de la doctrina, ya que no dejan de castigarse más que conductas de
desobediencia y con el consiguiente peligro de establecer una prisión por deudas
prohibida por el artículo 11 del Pacto internacional de Derechos civiles y Políticos de
Nueva York, del 19 de diciembre de 1966. Ciertamente, el Código civil contiene una
serie de mecanismos tendentes a asegurar el efectivo pago de estas pensiones; de este
modo, el artículo 91 del texto civil permite al juez establecer en las sentencias de
nulidad, separación o divorcio medidas tendentes aasegurar la efectividad de las
pensiones alimenticiasa los hijos, y el artículo 103.3 otorga al juez facultades para
disponer las garantías, depósitos, retenciones u otras medidas cautelares convenientes.
En relación con el bien jurídico conviene saber que el precepto se refiere
específicamente al carácter judicial del convenio económico que se está incumpliendo,
lo que nos aproxima al ámbito de la desobediencia y a los delitos contra la
Administración de [Link] embargo, el delito de impago de pensiones tutela,
prioritariamente, bienes personales derivados de los derechos de los beneficiarios de la
prestación económica no satisfecha o de la seguridad de esos sujetos. En cuanto al
44
sujeto activo nos encontramos ante un delito especial propio, de manera que sólo
pueden ser autores los obligados por el convenio judicialmente aprobado o por la
resolución judicial, es decir, los progenitores o cónyuges. Sujeto pasivo de este delito
sólo lo serán los cónyuges y los hijos beneficiarios de las prestaciones judicialmente
establecidas en los procesos de separación, divorcio o nulidad, o los hi-jos beneficiarios
de las pensiones decretadas en los procesos de filiación o alimentos. No se incluyen
sujetos diferentes a los hijos que también puedan ser beneficiarios de un proceso de
alimentos, como otros descendientes, ascendientes o hermanos. En este caso nos
encontraríamos ante un delito de abandono de familia del artículo 226.
Conviene aclarar que en el concepto de cónyuges se incluyen los excónyuges, lo
que se deduce del tenor literal del precepto al incluir el impago de pensiones
establecidas en procesos de nulidad o divorcio. En relación con los hijos, la protección
no sólo se circunscribe a los menores de edad, por lo que también pueden ser sujetos
pasivos de este delito los hijos mayores de edad o emancipados. Nos hallamos ante
delito de omisión, que consiste en que el obligado a pagar no realiza la conducta debida.
Se trata de un tipo de los denominados de omisión pura, cuyo tipo de injusto abarca un
simple no hacer, sin necesidad de que se produzca un resultado impu-table a ese
impago. Por su propia estructura, el comportamiento requiere, a los efectos de poder
afirmar la tipicidad del mismo, la capacidad de realizar la acción por el sujeto
específicamente obligado a efectuar la prestación, de manera que si no pudiera
realizarla, el hecho sería atípico y, por lo tanto, no sería delito. En este sentido,
JURISPRUDENCIA:
la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid del 31 de enero de
2000 (ARP 2000, 830) aclara que no basta con incumplir la obligación, sino que es
45
preciso que el obligado, pudiendo pagar, no lo haga. Esto es independiente de que el
obligado al pago pudiera no encontrarse en una situación de necesidad
Delito de abandono de menores y personas con discapacidad
Este delito se regula en el artículo 229 C.P. La acción consiste en abandonar a un
menor de edad o persona discapacitada y necesitada de especial protección por parte de
una persona encargada de su guarda, al que se castigará con una pena de prisión de uno
a dos años. En caso de que los que abandonen sean los progenitores, tutores o
guardadores legales, la pena a imponer será prisión de 18 meses a 3 años.
Si, por las circunstancias del abandono, se pone en peligro la vida, salud,
integridad física o libertad sexual del menor de edad o de la persona con discapacidad
necesitada de especial protección, se impondrá la pena de prisión de 2 a 4 años, sin
perjuicio de castigar el hecho como corresponda si constituyera otro delito más grave.
JURISPRUDENCIA:
En la sentencia 1016/2006, Tribunal Supremo, Sala de lo Penal,
Sección 1, Rec 2428/2005 de 25 de Octubre de 2006 se establece que el abandono de
menores o personas con discapacidad es un delito que pretende proteger al menor al que
debe dispensarse los cuidados que requiere. La situación de desamparo del menor
aparece definida en los estudios de protección a la infancia que refieren tal situación, en
síntesis, a supuestos en los que el niño quede privado de la necesaria asistencia moral y
material, que incidan en su supervivencia, su desarrollo afectivo, social y cognitivo, a
causa de un incumplimiento o cumplimiento inadecuado de las obligaciones de los
padres o guardadores.
Por su parte, el Código Civil define la situación de desamparo en su artículo 72,
estableciendo que se produce de hecho a causa del incumplimiento, o del imposible o
inadecuado ejercicio de los deberes de protección establecidos por las leyes para la
46
guarda de los menores, cuando éstos queden privados de la necesaria asistencia moral o
material.
Conducta tipica
Respecto a la conducta típica, esta admitiría dos formas de comisión, ambas
omisivas, el incumplimiento de cualquiera de los deberes asistenciales respecto de
menores o incapaces sometidos a tutela, patria potestad, guarda o acogimiento familiar,
o bien, el incumplimiento de la obligación de proporcionar la asistencia necesaria para
el sustento respecto de los descendientes mayores de edad capaces y emancipados, de
los ascendientes y del cónyuge
De la sentencia anterior como ejemplo explicativo, se señala que el delito admite
una comisión tanto activa como omisiva, ya que la situación de riesgo puede ser
cometida de cualquiera de las dos maneras, mediante el incumplimiento de los deberes
jurídicamente señalados en la protección de menores que obligan a los guardadores del
menor y también aquellas personas que por su actuar precedente y por la puesta en
peligro del bien jurídico garantizan la observancia de los específicos deberes de guarda
y custodia.
El acusado sustrajo el vehículo en el que se encontraba la menor, colocándola en
una situación de riesgo que le obligaba a garantizar su indemnidad y seguridad física, el
cual no lo hizo, sino que la abandonó en un descampado, encontrándose así en una
situación de vulnerabilidad frente a posibles riesgos. El Ministerio Fiscal declaró que,
de haberse producido un resultado lesivo para la menor, no se dudaría de la autoría por
comisión omisiva de quien estaba en una posición de garante. Estima la Sala la
impugnación del Ministerio Fiscal y añade al fallo de la sentencia una condena por
delito del art. 299 C.P..
47
Subtipo atenuado (abandono temporal)
En el artículo 230 C.P. se encuentra un tipo atenuado del delito del abandono de
menores o personas con discapacidad. Se trata de una circunstancia relativa a la
duración de dicho abandono. El que lleve a cabo un abandono temporal de los sujetos
mencionados, será castigado con las penas inferiores en grado previstas en el artículo
229 C.P..
JURISPRUDENCIA:
Se dispone en la sentencia 942/2003, Tribunal Supremo, Sala de lo
Penal, Rec 338/2002 de 30 de Junio de 2003 que el artículo 230 C.P., en los casos
como el presente, de una custodia temporal, contempla la imposición de la pena en su
grado inferior, lo que nos llevaría a una medida entre uno y dos años de prisión.
Acudiendo simplemente a las previsiones del artículo 66 del Código Penal, cuya
vulneración o aplicación indebida no ha sido denunciada, no hay duda de que la pena
máxima de dos años es la ajustada. El juego de las circunstancias atenuantes o
agravantes no priva al juzgador de la posibilidad de examinar, en cada caso, la entidad
del hecho delictivo para fijar la pena en atención exclusivamente a las circunstancias
personales del autor y en consideración a la gravedad del hecho.
Otro ejemplo se puede encontrar en la sentencia 666/2013, Audiencia
Provincial de Málaga, Sección 1, Rec 226/2013 de 18 de Noviembre de 2013, en la
que se esgrime como primer motivo de impugnación el error en la valoración de la
prueba con vulneración del derecho a la presunción de inocencia que determina una
indebida aplicación del tipo de abandono temporal de menor del art. 230 C.P. en
relación con el art. 229.2 C.P..
Cuando la situación de desamparo del menor es provocada y alcanza una
singular relevancia, loa conducta se subsume en los tipos penales de abandono de los
48
artículos 229 y 230 C.P., es decir, que el Código Penal interviene para reprochar una
conducta que provoca esta situación de desamparo. El Tribunal Supremo señala que se
produce abandono no solo cuando se deja a un niño a su suerte desvinculándolo de su
entorno habitual, de modo que queda excluido de la esfera de los cuidados que venía
recibiendo; sino también cuando un menor o incapaz no recibe las debidas atenciones
por parte de quien lo está cuidando, de modo que llega a encontrarse en una situación
tan extrema que hasta vulgarmente se habla de abandono por parte de esa persona que le
cuida y lo hace sin la dedicación adecuada. Es necesario tener en cuenta que es un delito
doloso, por lo que han de concurrir en el sujeto activo la conciencia y voluntad de
abandonar al menor, aunque sea temporalmente, generando con ello una situación de
inseguridad para el mismo.
La recurrente abandonó al menor en la vivienda durante varias horas. El hecho
de que ella no pudo ser localizada a la llegada de las fuerzas públicas a su domicilio, por
mucho que sostenga que había dejado al menor en buen estado de salud e higiene antes
de su marcha, resulta obvio y patente la flagrante desatención y en consiguiente peligro
que entraña dejar a un infante de tan corta edad solo en el domicilio durante tan
prolongado espacio de tiempo. De este modo, no nos encontramos ante un simple
incumplimiento de los deberes asistenciales del progenitor para con el menor a que se
refiere el art. 226 C.P. , sino de una conducta omisiva, incumplidora de los más
elementales deberes de protección, que genera una situación de desamparo relevante
para el menor por incumplimiento con el consiguiente peligro para el mismo que ello
entraña, de ahí pues que resulte de todo punto ajustado el juicio de subsunción en la
norma penal que realiza el Juez de instancia, y consiguientemente, la condena de la hoy
recurrente como autora responsable de un delito de abandono temporal de menor por
49
progenitor del art. 230 C.P. en relación con el art. 229.2 del mismo texto legal,
desestimando así la Sala finalmente el motivo.
Abandono impropio
En el artículo 231 del Código Penal se dispone que el que, teniendo a su cargo la
crianza o educación de un menor de edad o de una persona con discapacidad necesitada
de especial protección, lo entregare a un tercero o a un establecimiento público sin la
anuencia de quien se lo hubiere confiado, o de la autoridad, en su defecto, será castigado
con la pena de multa de seis a doce meses.
Si con la entrega se hubiere puesto en concreto peligro la vida, salud, integridad
física o libertad sexual del menor de edad o de la persona con discapacidad necesitada
de especial protección se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años.
La denominación de este delito como “abandono impropio” tiene su razón de ser
en que realmente no se abandona al menor o a una persona con discapacidad necesitada
de especial protección, sino que se entrega a un tercero para su cuidado, careciendo de
control administrativo. Se castiga esta acción porque el menor es entregado a un tercero
sin que se cumplan los trámites establecidos tanto por la Ley como por la
Administración a tal efecto. La persona a cargo de un menor o discapacitado necesitado
de especial atención no implica que la disposición sobre su vida sea absoluta. El Estado
tiene el deber de velar por el interés superior del sujeto especialmente necesitado de
atención por su razón de discapacidad o minoría de edad.
Mendicidad de menores
Se encuentra regulada en el artículo 232 del Código Penal, en el que se establece
que los que utilizaren o prestaren a menores de edad o personas con discapacidad
necesitadas de especial protección para la práctica de la mendicidad, incluso si ésta es
encubierta, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a un año.
50
Si para los fines del apartado anterior se traficare con menores de edad o
personas con discapacidad necesitadas de especial protección, se empleare con ellos
violencia o intimidación, o se les suministrare sustancias perjudiciales para su salud, se
impondrá la pena de prisión de uno a cuatro años.
JURISPRUDENCIA
La sentencia 1731/2000, Tribunal Supremo, de 10 de noviembre.
En ella se menciona que, anteriormente, la mendicidad de menores
estaba contemplada como una falta en el artículo 548 C.P.
El apartado 10 de este artículo castigaba con arresto menor (prisión de uno a 30
días) o multa de 1.500 a 15.000 pesetas a los padres, tutores o guardadores cuyos hijos o
pupilos menores de 16 años fueren detenido por hallarse mendigando, vagando o
pernoctando en parajes públicos, si no probaren ser ajenos a tales hechos, así como a las
personas que se hagan acompañar de menores de dieciséis años, sean o no de su familia,
con objeto de implorar la caridad pública. El apartado 11 del mismo artículo castigaba
con igual pena a los padres, tutores o guardadores que maltrataren a sus hijos o pupilos
menores de dieciséis años para obligarles a mendigar o por no haber obtenido producto
bastante de la mendicidad, así como los que entreguen sus hijos o pupilos menores de
dieciséis años a otras personas para mendigar.
A partir de la Ley Orgánica 3/1989 se incluye la práctica de la mendicidad
utilizando a menores dentro del concepto de delito, y no de falta. Si para los fines del
párrafo anterior se traficare con menores de dieciséis años, se empleare con ellos
violencia o intimidación o se les suministrare sustancias perjudiciales para su salud, se
impondrá la pena superior en grado.
La justificación para la nueva condición de delito de la utilización de menores
para la mendicidad se aborda en la Exposición de Motivos de la anteriormente
51
mencionada Ley, afirmando la especial sanción que merece la nueva modalidad de
abandono de familia, entre la que se encuentra utilizar a menores de dieciséis años a la
práctica de la mendicidad de tan lamentable actualidad.
El tipo aplicado por el Tribunal de instancia en relación con la sentencia
mencionada es el recogido en el artículo 232 C.P., conducta que se comete aunque la
práctica de la mendicidad sea encubierta. El bien jurídico protegido no es de fácil
determinación, aunque se entiende que, al encontrarse dentro del Capítulo relativo a los
deberes y derechos familiares, el bien jurídico protegido es el de las relaciones
familiares. También supone una lesión a la dignidad del menor o incapaz que es
instrumentalizado para la obtención de dinero.
JURISPRUDENCIA
En la sentencia 548/1999, Tribunal Supremo, de 12 de abril, se refleja
cómo los acusados obligaban a la menor a pedir por las calles de las localidades por las
que se desplazaban exigiéndole que llevara algo a casa y si no cumplía con esa
exigencia le pegaban. Esta conducta está, indudablemente, incluida en el precepto penal
cuya infracción se denuncia, al usar a la menor para la práctica de la mendicidad (art.
232.1 C.P.) utilizando violencia e intimidación para conseguirlo (art. 232.2 C.P.).
Sanciones complementarias
Según lo establecido en el artículo 233 C.P., el Juez o Tribunal, si lo estima
oportuno en atención a las circunstancias del menor, podrá imponer a los responsables
de los delitos previstos en los artículos 229 a 232 la pena de inhabilitación especial para
el ejercicio de la patria potestad o de los derechos de guarda, tutela, curatela o
acogimiento familiar por tiempo de cuatro a diez años.
52
Si el culpable ostentare la guarda del menor por su condición de funcionario
público, se le impondrá además la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo
público por tiempo de dos a seis años.
En todo caso, el Ministerio Fiscal instará de la autoridad competente las medidas
pertinentes para la debida custodia y protección del menor.
JURISPRUDENCIA
En la sentencia 559/2009, Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, Sección 1,
Rec 1685/2008 de 27 de Mayo de 2009 se alega infracción de ley por aplicación
indebida del artículo 233 C.P. al considerar desproporcionada la pena de “inhabilitación
especial para el ejercicio de la patria potestad, y de los derechos de guarda, tutela,
curatela o acogimiento familiar” que se le impone en el fallo de la sentencia.
Esta pena se establece en el art. 226 C.P. con carácter discrecional, que habrá de
ser motivada en todo momento. El artículo 46 C.P., por su parte, establece que la
inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o
acogimiento, priva al penado de los derechos inherentes a la primera, y supone la
extinción de las demás, así como la incapacidad para obtener nombramiento para dichos
cargos durante el tiempo de la condena. La LO 15/2003, de 25 de noviembre, añade que
el Juez o Tribunal podrá acordar esta pena respecto de todos o de alguno de los menores
que estén a cargo del penado, en atención a las circunstancias del caso.
En el caso tratado, el Fiscal estima que la decisión que se acuerde sobre la patria
potestad deberá afectar a todos los hijos del acusado. En cuanto a derecho/deber sobre el
que se estima que no ha sido debidamente ejercitado por la acusada, no puede ser
escindido, debiendo mantenerse para unos hijos y no para otro. Aunque el riesgo
concreto producido se haya centrado en un solo hijo, la decisión se proyecta sobre todos
53
los menores, determinando así la inhabilitación para su futuro ejercicio alcanzando a
todos los que estén sujetos a patria potestad.
La Sala entiende finalmente que el interés superior del menor implica la
conveniencia de que los menores hermanos convivan juntos, aspecto que considera
suficiente para fundamentar la sanción impuesta.
BIEN JURÍDICO PROTEGIDO POR EL DELITO
El bien jurídico protegido por la comisión del delito es el derecho subjetivo a la
asistencia que poseen los hijos, los pupilos, el cónyuge, y, en su caso, los ascendientes
de una persona (Ss.T.S. de 28 de junio de 1988 y 30 de octubre de 1990).
SUJETO ACTIVO O AUTORES DEL DELITO
El sujeto activo del delito de abandono de familia por la analizada infracción, lo
pueden ser quienes, siendo imputables, ostenten la calidad de cónyuge, ejerzan la patria
potestad o desempeñen la tutela, extendiendo la nueva regulación el contenido de la
obligación a otros sujetos antes no contemplados: los que ostenten la guarda o
acogimiento familiar, circulo al que se añade, según la S.T.S. de 29 de octubre de 1991
el «cuidador de hecho» pues «…al convivir bajo un mismo techo, hacer vida marital y
tener acogidos a los descendientes de uno y otro, la responsabilidad de cuidado y los
deberes inherentes a la paternidad también correspondían al varón (cuidador de hecho),
al haber éste aceptado voluntariamente tal convivencia…».
conclusiones
Por abandono de un menor o incapaz debe entenderse el hecho de romper los
lazos que unen al sujeto activo con estos, en definitiva, en dejar a estos a su suerte,
desprovistos de la protección que la persona encargada de su guarda en ese momento
54
En el derecho español, la doctrina mayoritariamente afirma que el bien jurídico
protegido común de estos delitos se basa en el derecho a la seguridad material que se
deriva de esas relaciones familiares o relaciones afines a estas (tutela, guarda legal).
“Seguridad” entendida como la expectativa jurídicamente fundada que tiene toda
persona de ser ayudada en caso de necesidad por sus familiares obligados, tutor o
guardador legal. “Seguridad” que no deberá ser puesta en situación peligrosa por los
mismos.
En España el delito de abandono de menores viene tipificado en los artículos 229
(abandono propio), 230 (abandono temporal) y 231 (abandono impropio) del Código
Penal español. Parte de la doctrina entiende que el bien jurídico protegido es distinto en
los diferentes apartados de dicho delito (seguridad en sentido amplio, para la vida,
integridad física, salud, libertad sexual de menores e incapaces, inobservancia de
determinados deberes de vigilancia o de asistencia}
El artículo 226 se constituye como una ley penal en blanco impropia puesto que
debe integrarse normativamente con las disposiciones del Código Civil español, el que
establece cuáles son los distintos deberes de asistencia inherentes a los eventuales
sujetos activos del tipo penal.
Recomendaciones
Los delitos contra los derechos y deberes familiares protegen a la familia, y
dentro de ésta a las personas más vulnerables, como los menores y los incapaces.
Creemos que las medidas de carácter social, y otras ramas distintas del ordenamiento,
son insuficientes para asegurar la protección de la familia, es por ello que el dercho
penal ha incurrido en ello, pero las sanciones en nuestro medio siempre ha sido un tema
pendiente en cuanto a aplicación.
55
Es notorio en la literatura de los códigos que para abandonar a un cónyuge o a
un ascendiente o descendientes, no se exija ninguna consecuencia lesiva a la vida o
salud de la víctima, puesto que la exigencia de que la víctima se halle necesitada es
anterior a la conducta típica, y no es causada por ella, que sería una conducta previa,
sancionándolo simplemente como el omitir prestar la asistencia necesaria. Ya que de
causarse algún resultado como podría ser las lesiones tendría aplicación preferente el
respectivo delito contra la salud física o mental del sujeto
BIBLIOGRAFIA
Carmen Armendáriz León. Delitos contra los derechos y los deberes familiares en el
Código Penal español,Revista Penal México.2014
Recuperado de: [Link]
%[Link];jsessionid=1F7F10FF5FE5216225D110DC526F6408?sequence=2
Delito de abandono de menores y personas con discapacidad.2019:
Recuperado de: [Link]
discapacidad-63873
Donna Edgardo. Derecho Penal –Parte. Especial Tomo II a. Argentina. Editorial
Rubinzal – Culzoni, 2001.
El delito de abandono de familia
Recuperado de:
[Link]
%20delito%20de%20abandono%20de%[Link]
Hurtado Pozo, José. (2005) Manual de Derecho Penal- Parte General I. Lima.
Grijley,p. 746
56
Mir Puig, Santiago (2007) Derecho Penal en el Estado Social y Democrático de
Derecho Penal: profesor. Pág. 159 y siguientes. Editorial Ariel
Peña Cabrera, Raúl; Derecho Penal: Parte Especial. Tomo l, Editorial Moreno, Lima –
Perú, 2008.
Reyna Alfaro, Luis; Delitos contra la Familia y de Violencia Doméstica. 3° edición,
Editorial Jurista, Lima – Perú, 2016.
Reyre, A. R. (2019). Derecho Penal - Parte Especial . Lima- Perú: IDEMSA.
Roy Freyre, Luis Eduardo. Causas de la extinción de la acción penal y de la pena.
Lima. Grijley, 1997, p. 71.
Salinas Siccha, Ramiro; Derecho Penal: Parte Especial (Volumen 1). 6° edición,
Editorial Iustitia, Lima – Perú, 2015.
57