Estatuto Adm
Estatuto Adm
Estatuto Administrativo
Interpretado, Concordado y Comentado
LEY N° 18.834
Santiago - Chile
2008
texto inscripción
PRÓLOGO
Este trabajo ha tenido por objeto recopilar, ordenar, sistematizar y comentar la jurisprudencia
administrativa de mayor aplicación y significado doctrinal que emana de los dictámenes de la Contraloría
General de la República, en el cumplimiento de la facultad que le asiste, de interpretar el Estatuto
Administrativo aprobado por la ley N° 18.834, cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado fue
fijado por el decreto con fuerza de ley N° 29, de 2004, del Ministerio de Hacienda.
Para lograr tales propósitos, se ha utilizado la misma metodología que se empleó en la
elaboración de las obras “Estatuto Administrativo Interpretado, DFL N° 338, de 1960” y “Ley N°
18.834, Estatuto Administrativo Interpretado, Concordado y Comentado”, que con tanto éxito publicara
este Organismo Contralor los años 1972 y 2002, respectivamente, y que consiste en seleccionar
entre los numerosos dictámenes emitidos en relación con cada precepto del Estatuto Administrativo,
aquellos que determinan de manera amplia y general el sentido y alcance de su texto y también
los que, aunque referidos a casos específicos, son suficientemente representativos de situaciones
de ordinaria ocurrencia, hecho lo cual se extracta, sistematiza y comenta la doctrina que de ellos
emana.
La necesidad de elaborar un nuevo texto actualizado de este libro, nace de las diversas
modificaciones que se han introducido a la ley N° 18.834 con posterioridad a la edición del año 2002,
tales como las relativas a nombramientos, promociones y ascensos, permisos por nacimiento y
muerte y adecuaciones al principio de probidad en el ejercicio de la función pública, materias respecto
de las cuales se han fijado criterios de interpretación que deben ser conocidos por la Administración
y la ciudadanía.
Estamos convencidos que la obra que aquí presentamos será de gran utilidad para el
desarrollo del Derecho Administrativo y para una mejor gestión en las materias de que trata el
Estatuto Administrativo.
Los dictámenes son actos jurídicos administrativos -así lo reconoce el artículo 3°, inciso sexto,
de la ley N° 19.880, que establece Bases de los Procedimientos Administrativos que rigen los actos
de los órganos de la Administración del Estado- que se encuentran afectos a un régimen especial de
derecho que los circunscribe a una función interpretativa de la ley administrativa y, cuando ellos fijan
el sentido y alcance de las disposiciones, pasan a constituir en un momento determinado, un todo
obligatorio con esas reglas para la autoridad y para las personas que se acogen a ellos, rigiendo, en
general, desde la fecha de vigencia de la ley interpretada, esto es, con efecto retroactivo (58073/68
y 55600/78). Ello, en virtud del carácter declarativo que tiene la jurisprudencia administrativa,
circunstancia que implica afirmar que la interpretación que confiere a los preceptos del ordenamiento
jurídico, es el alcance que esos preceptos siempre tuvieron desde la fecha en que entraron en vigor
(5483/03), su jerarquía será análoga a la preceptiva que interpreta y formará parte integrante de ella
(21510/92).
Los dictámenes que emite la Contraloría General revisten fuerza obligatoria para los órganos
de la Administración, de modo que su falta de aplicación significa tanto el incumplimiento de lo allí
resuelto como la transgresión del artículo 9 de la ley N° 10.336, actuaciones ambas que pueden
hacer incurrir a la autoridad renuente a su acatamiento en responsabilidad administrativa (17870/06,
51534/07).
La interposición de acciones judiciales por parte de los servicios públicos que a la Contraloría
General le compete fiscalizar, con posterioridad a la emisión de sus dictámenes, no le impide ejercer
las facultades que el ordenamiento jurídico le confiere para exigir el acatamiento de éstos (33790/00,
39570/00, 11752/03). La existencia de un juicio ordinario de resolución de contrato con indemnización
de perjuicios inhibe la potestad dictaminadora de este Organismo de Control, pero no sus facultades
de inspección y auditoría (2105/08).
ABREVIATURAS USADAS EN ESTA OBRA
D.F.L. Núm. 29.- Santiago, 16 de junio de 2004.- Visto: Lo dispuesto en el artículo 61 de la Constitución
Política de la República y la facultad que me ha conferido el artículo décimo transitorio de la ley N°
19.882.
Fíjase el siguiente texto refundido, coordinado y sistematizado del Estatuto Administrativo, aprobado
por la ley N° 18.834.
_________
(*) El artículo décimo transitorio de la Ley N° 19.882, que regula nueva política de personal a los funcionarios
públicos que indica, facultó al Presidente de la República para que, mediante un decreto con fuerza de ley, fijara
el texto refundido, coordinado y sistematizado de la Ley N° 18.834, sobre Estatuto Administrativo, lo que se
efectuó a través del Decreto con Fuerza de Ley N° 29, de 2004, del Ministerio de Hacienda.
blanca
ÍNDICE
TÍTULO I Página
TÍTULO II
DE LA CARRERA FUNCIONARIA 91
TÍTULO III
TÍTULO IV
TÍTULO VI
TÍTULO VII
TÍTULO FINAL
Título I
Normas Generales
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Título I Normas Generales 13
ARTICULO 1°.- Las relaciones entre el Estado y el personal de los Ley 18.834, Art. 1°.
Ministerios, Intendencias, Gobernaciones y de los servicios públicos
centralizados y descentralizados creados para el cumplimiento de
la función administrativa, se regularán por las normas del presente
Normas Generales
Estatuto Administrativo, con las excepciones que establece el inciso
segundo del artículo 21 de la ley N° 18575 (*).
Título I
Interpretación:
El artículo 1 de la ley 18834 al regular las relaciones entre el Estado y el personal que indica, “con
las excepciones que establece el inciso segundo del artículo 18 (actual inciso segundo del artículo
21) de la ley 18575”, no tiene otro alcance que señalar el ámbito natural de aplicación del nuevo
Estatuto Administrativo, de acuerdo con lo previsto en el artículo 45 (actual artículo 43) de la ley
18575, en relación con el inciso primero del artículo 18 (actual inciso primero del artículo 21) de esa
ley, lo que no determina, en modo alguno, que las leyes orgánicas constitucionales de las entidades
que menciona el inciso segundo de esta última norma, estén impedidas de someter a su personal
al régimen que estimen pertinente y que puede ser, por cierto, las disposiciones de la ley 18834
(28614/89, 33872/89, 21248/93).
En las instituciones del sector público cuyo personal se rige por el Código del Trabajo, dicho
ordenamiento tiene el carácter de disposiciones estatutarias de Derecho Público y constituyen
mandatos imperativos para la autoridad administrativa, razón por la cual ésta no se encuentra facultada
para otorgar beneficios que no estén previstos en dicha normativa (1246/97, 13152/02). El Código
del Trabajo debe aplicarse, en el caso de trabajadores del sector público, con las adecuaciones que
que se trate (44971/02, 47583/02). La Contraloría General tiene competencia para fiscalizar el
cumplimiento de las normas laborales de los funcionarios públicos sometidos al Código del Trabajo,
_________
(*) El DFL. N° 1-19653, de 2000, del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, publicado en el Diario
Oficial de 17 de noviembre de 2001, fijó el texto refundido, coordinado y sistematizado de la Ley N° 18.575,
Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado.
La circunstancia de que determinados empleados de instituciones estatales estén afectos a las normas
de derecho privado, no significa que pierdan su calidad de servidores públicos, sino que, en su caso,
el Código del Trabajo constituye el estatuto administrativo propio de ese personal, correspondiendo
a la Contraloría General su interpretación y aplicación, atendidas las atribuciones privativas que le
entrega la ley 10336, respecto de los organismos públicos y sus funcionarios (5116/08).
De acuerdo con el artículo único de la ley 19263 las disposiciones del Estatuto Administrativo no
se aplican al personal de las Corporaciones de Asistencia Judicial, creadas en conformidad con lo
dispuesto en las leyes 17995 y 18632, el que se ha regido y continuará rigiéndose exclusivamente
por los respectivos contratos de trabajo y las normas aplicables al sector privado, en virtud de lo
prescrito en los citados cuerpos legales. Las Corporaciones de Asistencia Judicial, por tener su
origen en la ley, en razón de sus fines, de la naturaleza de sus recursos y del régimen jurídico
especial a que están afectas, tienen la condición de servicios públicos descentralizados y, por ende,
integran la Administración del Estado (7480/95, 14871/00). Así entonces, los trabajadores de tales
entidades revisten la calidad de funcionarios públicos, ya que se desempeñan en organismos que
forman parte de la Administración, sin que ello se vea alterado por la circunstancia de que se rijan por
las normas aplicables al sector privado, según lo ordenado en la ley 19263, ya que este mandato no
tiene otro alcance que fijar el régimen jurídico que regula el vínculo laboral de dicho personal, pero
no altera la condición de servidores públicos que ellos poseen (55344/06).
El personal de la Contraloría General de la República se rige por las normas de su Ley Orgánica,
10336, y en lo no previsto por ésta, por el Estatuto Administrativo aprobado por la ley 18834 (28614/89,
853/91).
Atendida su naturaleza de texto legal de derecho público, el Estatuto Administrativo rige “in actum”,
dado que en él no se establece una fecha especial de vigencia, por lo que se aplica a partir de
su publicación en el Diario Oficial, esto es, desde el 23 de septiembre de 1989, sin perjuicio de
lo establecido en algunas de sus disposiciones transitorias. El anterior Estatuto, contenido en el
DFL 338, de 1960, fue derogado expresamente por el artículo 157, inciso primero, de la ley 18834
(28614/89, 29922/89, 17816/90, 9396/91, 21351/92).
El Estatuto Administrativo regula, en general, las relaciones laborales de la Administración del Estado
con el personal de la dotación de los Servicios que la integran, salvo respecto de los funcionarios
regidos por estatutos especiales. De acuerdo con los artículos 45 (actual artículo 43) de la ley
18575, 1 y 156 (actual artículo 162) de la ley 18834, esos estatutos especiales no se aplican a
todo el personal del respectivo Servicio, sino que solamente a los funcionarios que desempeñan
las profesiones o actividades que menciona esta última disposición (29976/92, 2532/93, 25950/93).
Por ejemplo, el personal de Gendarmería de Chile está sometido a las normas de la ley 18834, con
excepción de los Oficiales y Vigilantes Penitenciarios, que se rigen por sus estatutos especiales
(artículo 156 -actual artículo 162-), letra d) (5466/91). Los funcionarios del Servicio de Impuestos
Internos se rigen por la ley 18834, con excepción del personal que cumple funciones fiscalizadoras,
el cual está afecto a estatutos especiales (artículo 156 -actual artículo 162-, letra e) (24378/90).
El personal no académico de las instituciones de educación superior estatales están sujetos a la ley
18834. No obstante, de acuerdo con el artículo 45 (actual artículo 43) de la ley 18575, conservan su
vigencia las disposiciones de los estatutos orgánicos de esos servidores, relativas al nombramiento
y remoción del rector y demás funcionarios superiores (4580/91, 7203/91, 20644/92).
La ley 18834 no contempla la posibilidad de contratar personas conforme al Código del Trabajo
Normas Generales
(7203/91, 9283/92, 30867/92).
Los funcionarios públicos pueden estar sujetos en lo laboral al Estatuto Administrativo y, a la vez,
a regímenes de remuneraciones, salud y previsión distintos de la generalidad de los servidores
Título I
adscritos a la ley 18834, porque ésta no contiene un régimen de remuneraciones ni disposiciones
relativas a prestaciones de salud, excepto los derechos a licencias médicas y los derivados de las
prestaciones médicas por accidente en acto de servicio y enfermedad producida a consecuencia del
desempeño de la función (29856/92, 26964/93).
El personal de las Subsecretarías del Ministerio de Defensa Nacional se rige por la ley 18834,
porque según el inciso primero del artículo 18 (actual inciso primero del artículo 21) de la ley 18575,
la organización básica de los Ministerios es la establecida en su Título II, que comprende a las
Subsecretarías, con excepción de las entidades mencionadas en el inciso segundo del mismo
precepto. Entre las normas de ese Título II se encuentra el artículo 45 (actual artículo 43), en cuya
virtud el personal de los organismos señalados en el citado inciso primero del artículo 18 (actual
inciso primero del artículo 21) se rige por el Estatuto Administrativo (25950/93, 19515/94, 93/96,
17106/96).
El personal de la Dirección de Previsión de Carabineros se rige actualmente por la ley 18834, por
tratarse de una de las entidades aludidas en el inciso primero del artículo 18 (actual inciso primero
del artículo 21) de la ley 18575 y no estar comprendida entre las excepciones referidas en el inciso
segundo de esta norma, sin que pueda estimarse que el DL 844, de 1975, constituya un estatuto
especial para algunos de sus funcionarios, en virtud de lo señalado en el artículo 156 (actual artículo
162) de la citada ley 18834 (33137/94, 6764/97).
El personal de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional se encuentra afecto a la ley 18834, por
cuanto dicha Caja es un servicio público descentralizado del Estado, creado para el cumplimiento de
la función administrativa y, por ende, comprendido entre los organismos mencionados en el artículo
1 de esa ley (5090/97).
Comentarios:
El problema jurídico derivado del concepto de Estatuto Administrativo se planteó en la doctrina el año
1948, a propósito de la negativa del Ministerio de Defensa Nacional de dar respuesta a un informe
pedido por la Contraloría General de la República sobre su reiterado rechazo a reconocer un reajuste
de pensión jubilatoria a un ex Jefe de Maestranza del Ferrocarril Militar de Puente Alto a El Volcán.
Pronunciándose sobre la solicitud del interesado, mediante el dictamen 15412, de 1948, la Contraloría
General desarrolló la tesis jurisprudencial, que desde entonces ha sido su posición oficial, conforme
a la cual el Estatuto Administrativo tiene autonomía conceptual y no se halla referido a una ley
determinada, sino que configura un concepto jurídico de rango constitucional con un sentido y
alcance propios.
Al respecto, el dictamen aludido señaló que “la expresión Estatuto Administrativo, aunque empleada
en singular por la Constitución -se refería al artículo 72 N°s. 7, 8 y 9 de la Carta Política de 1925- es
comprensiva de los varios ordenamientos parciales, ya civiles o militares, sobre la materia de las
garantías de estabilidad, ascenso y haberes pasivos de los servidores del Estado”, y que “aunque el
legislador no haya denominado Estatuto Administrativo a cada una de las leyes dispersas sobre el
tema indicado, no por eso dichas leyes en conjunto dejan de constituir Estatutos u Ordenamientos
Administrativos”.
El artículo 1 del Estatuto Administrativo determina su campo de aplicación. Esta norma, relacionada
con los artículos 43, inciso primero, y 21, inciso primero, de la Ley Orgánica Constitucional de Bases
Generales de la Administración del Estado, se encarga de señalar que el Estatuto Administrativo
se aplica directamente al personal de los Ministerios, de las Intendencias, de las Gobernaciones y
los servicios públicos centralizados y descentralizados creados para el cumplimiento de la función
administrativa.
Conforme a ese mismo artículo 1, por el contrario, el Estatuto Administrativo no se aplica a las
instituciones que menciona el inciso segundo del artículo 21 de la citada ley 18575, esto es, a la
Contraloría General de la República, al Banco Central, a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de
Orden y Seguridad Pública, a los Gobiernos Regionales, a las Municipalidades, al Consejo Nacional
de Televisión y a las empresas públicas creadas por ley. Estos Organismos e Instituciones se rigen
por las normas constitucionales pertinentes y por sus respectivas leyes orgánicas constitucionales o
de quórum calificado, según corresponda.
El Estatuto Administrativo, de acuerdo con su artículo 162, en concordancia con el inciso segundo del
artículo 43 de la Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado,
rige supletoriamente a aquellos funcionarios que ejercen profesiones y actividades a los cuales se
les aplican estatutos especiales, en todas las materias no reguladas por estos cuerpos estatutarios.
Hay también aplicación supletoria del Estatuto Administrativo, cuando leyes especiales así lo
determinan, como por ejemplo, el artículo 21 del DFL 7, de 1980, del Ministerio de Hacienda, Ley
Orgánica del Servicio de Impuestos Internos, el cual señala que las relaciones jurídicas que vinculan
al Estado con los funcionarios de ese Servicio, se regularán por las normas contenidas en dicha Ley
Orgánica y supletoriamente por el DFL 338, de 1960, o por la legislación que lo reemplace.
Respecto del Código del Trabajo, el Estatuto Administrativo no consulta disposición alguna que
permita a los organismos sujetos a sus normas contratar personal conforme a dicho Código, sin
perjuicio de lo cual, la jurisprudencia administrativa ha reconocido que como la ley 18834 sólo derogó
el DFL 338, de 1960, mantuvo vigentes aquellas leyes especiales que aplican las normas del Código
Laboral a servidores de la Administración del Estado.
ARTICULO 2°.- Los cargos de planta o a contrata sólo podrán Ley 18.834, Art. 2°.
corresponder a funciones propias que deban realizar las
instituciones referidas en el artículo 1°. Respecto de las demás
actividades, aquéllas deberán procurar que su prestación se
Normas Generales
efectúe por el sector privado.
Título I
Interpretación:
La autorización que el artículo 34 (actual artículo 37) de la ley 18575 y la ley 18803 dan a las
instituciones del sector público para entregar la ejecución de acciones de apoyo a sus funciones
a entidades de derecho privado a través de contratos, no puede, de acuerdo con los principios
básicos del Derecho Administrativo, recaer en actividades correspondientes al desarrollo de tareas
propias, pues con ello se estaría confiriendo a particulares competencia para realizar funciones
que el organismo público se encuentra obligado a cumplir y que, conforme con el artículo 60 (actual
artículo 63), N° 14, de la Constitución Política, en relación con el artículo 62 (actual artículo 65),
inciso cuarto, N° 2, de la Carta Fundamental, sólo pueden determinarse por vía legislativa (22540/90,
25987/90, 26965/96, 30147/96).
Para precisar la función principal del empleado dentro de las tareas que se le encomiendan, ha de
estarse al mayor o menor tiempo que le demanda el desempeño de ellas durante el mes calendario
(26932/94).
Las funciones propias que la ley ha radicado en cada uno de los servicios públicos deben desarrollarlas
sus propios empleados, sean éstos de planta o a contrata y, excepcionalmente, por las personas
contratadas sobre la base de honorarios (23325/98).
Sólo pueden ser objeto de los convenios a que se refiere el artículo 1 de la ley 18803, aquellas
funciones o tareas que sean auxiliares o complementarias para el ejercicio de las potestades públicas
del organismo respectivo, de manera tal que la ejecución de las labores encomendadas no puede
significar que la entidad contratada asuma el desarrollo de las potestades públicas que la ley entrega
a los órganos de la Administración del Estado. En este sentido, de acuerdo con el artículo 2 de
la ley 18834, todas las labores que por su naturaleza son inherentes a la función pública, deben
desarrollarse por los servidores de planta o a contrata del respectivo organismo y, excepcionalmente,
por personas contratadas a honorarios, según lo establecido en el artículo 10 (actual artículo 11) de
ese cuerpo legal. Por ello, respecto de la situación planteada por la Unidad de Análisis Financiero,
resulta necesario señalar que los servicios que se pretende contratar, esto es, la administración de
personal y la contabilidad del organismo, no constituyen acciones de apoyo de aquéllas a que se
refiere la ley 18803, toda vez que esas labores importan el desarrollo de potestades públicas que
el ordenamiento legal encarga al organismo ocurrente. A mayor abundamiento, conforme con lo
dispuesto en el artículo 31 de la ley 18575 se desprende que la administración de cada servicio
público, aspecto que abarca, entre otras materias, tanto el personal como la contabilidad, es una
potestad inherente a cada organismo de la Administración del Estado, que debe ser desarrollada por
intermedio de sus servidores (7023/05).
Concordancias: Arts. 9 y 37 de la LOCBGAE; Ley 18803, que autoriza a los Servicios Públicos que
indica para contratar acciones de apoyo a sus funciones que no correspondan al ejercicio mismo de
sus potestades, y su Reglamento fijado por el Decreto 21, de 1990, del Ministerio de Hacienda; inciso
segundo del Art. 34 de la ley 19886, Ley de Bases sobre Contratos Administrativos de Suministros
y Prestación de Servicios y Arts. 105 a 107 del Reglamento de esta ley, fijado por Decreto 250, de
2004, del Ministerio de Hacienda, disposiciones que regulan los Convenios para la prestación de
servicios personales con personas jurídicas, y Art. 108, los Convenios con personas naturales; Art.
16 del DL. 1.608, de 1976, y Arts. 4 y 10 del EA; 2, inciso primero, del EAM.
Comentarios:
El Informe Técnico del Ministerio del Interior que se acompaña al Mensaje del proyecto, expresa que
sólo las labores propias de la respectiva institución pueden corresponder a los empleos de planta o
a contrata, por lo que aquellas actividades consideradas no esenciales para el directo cumplimiento
de las funciones del servicio debe procurarse que se lleven a cabo por el sector privado, cuyas
relaciones laborales se regirán por el Código del Trabajo.
La determinación de las “funciones propias” a que se refiere la norma, según señala el Informe de
la Comisión Conjunta de la Junta de Gobierno y que constituye el ejercicio mismo de la función
pública, corresponde establecerla a la ley orgánica de cada institución, las cuales no podrán ser
desempeñadas por el sector privado.
ARTICULO 3°.- Para los efectos de este Estatuto el significado legal Ley 18.834, Art. 3°.
de los términos que a continuación se indican será el siguiente:
a) Cargo público:
Normas Generales
Es aquél que se contempla en las plantas o como empleos a
contrata en las instituciones señaladas en el artículo 1°, a través
del cual se realiza una función administrativa.
Título I
b) Planta de personal:
Es el conjunto de cargos permanentes asignados por la ley a cada
institución, que se conformará de acuerdo a lo establecido en el
artículo 5°.
c) Empleo a contrata:
Es aquél de carácter transitorio que se consulta en la dotación de
una institución.
d) Sueldo:
Es la retribución pecuniaria, de carácter fijo y por períodos iguales,
asignada a un empleo público de acuerdo con el nivel o grado en
que se encuentra clasificado.
e) Remuneración:
Es cualquier contraprestación en dinero que el funcionario tenga
derecho a percibir en razón de su empleo o función, como, por
ejemplo, sueldo, asignación de zona, asignación profesional y
otras.
f) Carrera funcionaria:
Es un sistema integral de regulación del empleo público, aplicable
al personal titular de planta, fundado en principios jerárquicos,
profesionales y técnicos, que garantiza la igualdad de oportunidades
para el ingreso, la dignidad de la función pública, la capacitación
y el ascenso, la estabilidad en el empleo, y la objetividad en las
calificaciones en función del mérito y de la antigüedad.
Interpretación:
Letra a)
Los cargos públicos se ubican en las respectivas plantas según la jerarquía y funciones a ellos
asignados y a los requisitos exigidos para su desempeño, correspondiéndoles el grado que posee
un sueldo determinado (25389/95).
Concordancias: Arts. 4, 5, 6, 9, 10, 12, 14 y ss., 17 y ss. del EA; 5, letra a), del EAM.
Letra b)
El mecanismo de subrogación opera únicamente respecto de cargos existentes, por lo que no puede
delegarse el ejercicio de funciones en calidad de subrogante a quien reemplaza un cargo de jefatura
que no está contemplado en la planta del servicio, debiendo considerarse ese desempeño sólo como
un cometido funcionario. (24544/93, 19524/96, 1810/97).
Para acceder al programa especial de becas Presidente de la República para estudios de postgrado
del artículo 27 de la ley 19595, se requiere poseer la calidad de funcionario de planta de un servicio,
puesto que al emplear esa ley la expresión “cargos de las plantas o escalafones”, se refiere a quienes
ocupan empleos permanentes en las plantas del servicio respectivo, sin que proceda incluir a los
empleados a contrata (24902/99).
Concordancias: Arts. 4, 5, 6 y 7 del EA; 2, inciso primero; 5, letra b), del EAM; Ley de Transparencia
de la Función Pública y de Acceso a la Información de la Administración del Estado, aprobada por el
artículo primero de la ley 20285, sobre Acceso a la Información Pública. El artículo transitorio de la
ley 20285 dispone que este texto legal entrará en vigencia ocho meses después de su publicación
en el Diario Oficial, hecho que aconteció el 20 de agosto de 2008.
Letra c)
La finalidad del empleo a contrata es complementar los cargos permanentes que conforman la planta
de personal de un servicio según sus necesidades y duran hasta el 31 de diciembre de cada año,
salvo que se prorroguen con treinta días de anticipación a lo menos (32115/89, 10929/90, 680/91,
15040/91, 24121/91, 28375/92).
Los empleos a contrata son por esencia de carácter transitorio y los funcionarios que los sirven en
esta calidad carecen del derecho al ascenso del que disfruta el personal de planta (9287/90).
No pueden asignarse funciones de jefatura a los contratados, ya que éstas deben ser desempeñadas
por funcionarios de planta y no por quienes prestan servicios transitorios sin pertenecer a la
organización estable de la entidad (6131/91, 50170/99).
Excepcionalmente, cuando los servidores contratados están facultados, por mandato legal, para
desarrollar tareas de jefatura propias de los cargos de más alta jerarquía, no existe inconveniente
para que, cuando las circunstancias lo hagan necesario, integren las Juntas Calificadoras (35400/00,
28828/01).
Los funcionarios a contrata no pueden ser destinados, puesto que el inciso segundo del artículo
67 (actual artículo 73) de la ley 18834 alude expresamente a la observancia de la jerarquía en las
destinaciones que se ordenen y dichos servidores están marginados del ordenamiento permanente
del personal del servicio y de su estructura orgánica, factores que determinan la jerarquía o vínculo
jurídico que une a órganos en relación de superior a inferior (24374/90, 29644/90, 1770/97).
Concordancias: Arts. 9, 10, 146, letra f), y 153 del EA; 2, incisos segundo, tercero, cuarto, quinto y
sexto; 5, letra f), del EAM.
Letra d)
La ley 18834 distingue entre sueldo y remuneración. Entiende por sueldo la retribución pecuniaria
de carácter fijo y por períodos iguales asignada a un empleo público según el nivel o grado en que
El sueldo debe pagarse por mensualidades iguales y vencidas cualquiera sea la cantidad de días
Normas Generales
que tenga el mes, debiendo considerarse cada período como una unidad permanente de 30 días
(6591/96).
Conforme a los artículos 89 (actual artículo 94) de la ley 18834 y 10 de la ley 10336, los empleados de
Título I
la Administración del Estado únicamente tienen derecho al sueldo y demás remuneraciones, desde el
instante en que se les comunica la total tramitación del decreto o resolución de nombramiento. Sólo
desde ese momento es posible proceder al pago retroactivo de los estipendios que correspondan
(16343/91, 20428/98, 17671/01).
A contar de la vigencia de la ley 18834, por mandato de su artículo 157 (actual artículo 163), ha
quedado derogado el DFL 338, de 1960, dejando así de regir la incompatibilidad entre sueldo y
pensión contenida en el artículo 172 de este último ordenamiento (28035/89, 31715/89, 1091/90).
Las sumas pagadas por planilla suplementaria constituyen una remuneración accesoria y, por
ende, no forman parte del sueldo del grado en el que se encuentra ubicado el empleado (23394/99,
24285/01).
No procede que la medida disciplinaria de multa se aplique únicamente en relación al sueldo del
afectado, porque dicha sanción se extiende a todos los emolumentos que el servidor percibe en
razón del cargo que ejerce (5636/90).
Conforme a los artículos 76 y 77 (actuales artículos 82 y 83) de la ley 18834, el subrogante tendrá
sólo derecho al sueldo del cargo que subroga cuando éste se encontrare vacante, si el titular del
mismo por cualquier motivo no gozare de él o la subrogación dure más de un mes, manteniendo
las demás remuneraciones asignadas a su propio empleo titular. La expresión “dicha remuneración”
que emplea el mencionado artículo 76 (actual artículo 82), debe entenderse necesariamente referida
al “sueldo” del empleo subrogado, como quiera que el término remuneración, según este artículo
3, letras d) y e), es un concepto genérico comprensivo del sueldo (14604/90, 19617/90, 6745/92,
10586/93, 5439/95).
Letra e)
Los nombramientos con asunción inmediata de funciones, según el artículo 14 (actual artículo 16),
inciso segundo, de la ley 18834, dan derecho al pago de remuneraciones desde el primer mes de
trabajo (13848/92).
Los funcionarios públicos, mientras gozan de licencias médicas o maternales, tienen derecho a
percibir el total de sus remuneraciones de cargo del empleador (20020/91, 5461/94, 6555/02).
Los servicios públicos pueden encomendar a una institución bancaria el pago de las remuneraciones
de su personal, mediante la celebración de un convenio por el cual se pondrían a disposición de
esta última los fondos respectivos, a través de un cheque o vale vista, recursos que, a su turno, la
misma entidad contratante ingresaría a cuentas corrientes o cuentas a la vista que cada funcionario,
voluntariamente, abriría también en ella, quienes podrían girar a través de cajeros automáticos o
directamente en las cajas del banco. Tampoco existe inconveniente en adoptar el mecanismo de
emisión del cheque por la misma entidad contratante en la medida que se trate de encomendarle a
ésta también un mero servicio para que cumpla el pago de las remuneraciones, expidiendo dicho
documento a favor de los servidores que en definitiva no accedan al sistema de apertura de cuenta
corriente o cuenta de ahorro en el ente bancario. En esta alternativa, el funcionario continuaría
recibiendo el pago de sus estipendios mediante cheque. Procede también que, en reemplazo del
cheque, el banco, dentro del cumplimiento de la prestación de servicios aludida, emita un vale vista
nominativo por el monto de la renta correspondiente, puesto que éste es un medio de pago utilizado
comúnmente en el ámbito bancario, instrumento que tiene el carácter de un verdadero pagaré a la
vista (27090/94, 18289/96, 25712/96, 37441/96).
A diferencia de lo que ocurre con la subrogación, y de conformidad con el artículo 4 de la ley 18834,
se ha reconocido al suplente, cuando corresponde, el derecho a la remuneración asignada al cargo
(14604/90, 2868/98).
El concepto de remuneraciones que utiliza el artículo 93 (actual artículo 98), letra d), de la ley 18834,
sobre asignación por cambio de residencia, comprende todos aquellos emolumentos propios del cargo
que se asumirá o, en su caso, del empleo que sirve el funcionario objeto de una nueva destinación,
incluyéndose en ellos, cuando proceda, las bonificaciones de salud y pensiones establecidas por
las leyes 18566 y 18675, por cuanto constituyen remuneraciones propias del grado que posee un
servidor (26384/90, 13362/92).
El incremento previsional regulado por el artículo 2 del DL 3501, de 1980, si bien constituye una
remuneración ha sido establecido por el legislador con una finalidad muy específica y limitada, cual
es compensar la mayor carga impositiva que afectó a los trabajadores dependientes del sector
público que continuaron afiliados a las antiguas cajas de previsión, permitiéndoles mantener el monto
líquido de sus rentas y servir de base para aplicar las cotizaciones pertinentes. Por consiguiente,
el aludido incremento, salvo norma expresa en contrario, debe ser excluido de la base de cálculo
de cualquier beneficio de origen legal que se determine en relación con las remuneraciones del
empleado (15898/89, 14977/91, 22611/03).
Los funcionarios que pasan a desempeñar un cargo de exclusiva confianza conservando la propiedad
de aquél de que sean titulares y, conforme al artículo 82 (actual artículo 88), inciso tercero, de la ley
18834, optan por las remuneraciones de este último, debe pagárseles la que está contemplada por
la ley respecto de dicha plaza, la cual es de cargo del Servicio donde se encuentra considerado el
respectivo empleo. Ello, porque es a esa institución a la que se le entregaron por la vía presupuestaria
los recursos correspondientes, de modo que la remuneración de opción no puede pagarla un
organismo distinto (327/91, 25772/94).
Normas Generales
Procede pagar remuneraciones a un funcionario que luego del cese de funciones continúa prestando
servicios con conocimiento y anuencia de la autoridad, en razón del principio retributivo que caracteriza
el desempeño de cualquier función pública, cuya vulneración significaría un enriquecimiento sin
Título I
causa para la Administración (18672/91, 30697/94).
Según la jurisprudencia administrativa recaída en el artículo 57 del DFL 338, de 1960, norma
semejante a la del artículo 91 (actual artículo 96) de ley 18834, existen tres tipos de descuentos a
las remuneraciones: los ordenados por ley, los autorizados por una norma de rango legal y los que
el interesado solicita por escrito, sujetos estos últimos a la conformidad de la jefatura e impedidos de
exceder del 15% de la remuneración (24999/91, 29053/92).
Las horas extraordinarias, la asignación por cambio de residencia y los viáticos no constituyen
remuneración, porque no son emolumentos que se paguen en forma habitual y permanente
(24999/91, 39591/97, 42051/99).
Los fondos reservados constituyen recursos previstos en el presupuesto y que se ponen a disposición
de los Servicios para su inversión en fines de carácter público, no pudiendo entenderse, por ende,
incorporados en las remuneraciones que como retribución de sus funciones recibe un servidor, pues
no poseen tal carácter (8717/93).
La bonificación del artículo 3 de la ley 19490, es propiamente una remuneración. El hecho que se
pague cada tres meses y que no sea base de cálculo para ningún otro beneficio pecuniario no la
priva de ese carácter (17505/01).
Letra f)
La definición sobre carrera funcionaria que consulta esta norma, está limitada por el artículo 6 de
la ley 18834, según el cual dicha carrera se inicia con el ingreso en calidad de titular a un cargo de
la planta, y se extiende hasta los cargos de jerarquía inmediatamente inferior a los de exclusiva
confianza establecidos en el artículo 7 de ese mismo texto (18297/90, 26043/00).
La carrera funcionaria que se recorre normalmente por la vía del ascenso (a partir del 23 de junio de
2003, fecha de vigencia de la ley 19882, la regla general ha pasado a ser la promoción), se relaciona
con las plantas de los Servicios, las cuales contienen el conjunto de cargos permanentes asignados
a cada institución, sin que resulte relevante el lugar o establecimiento en que el personal cumple sus
labores (3323/92, 21639/01).
Es improcedente designar en una función de jefatura a un funcionario que posee una jerarquía
inferior a otro, que como consecuencia de ello, quedaría bajo su mando, porque si bien es posible
asignar funciones de jefatura al empleado que se considera más idóneo para cumplirlas, tratándose
de cargos que no son de planta, dicha designación debe respetar siempre el principio jerárquico,
conforme al cual un servidor que ocupe una plaza en determinado nivel según su categoría o grado,
no debe quedar sometido a otro de menor jerarquía, la que debe estar determinada por la respectiva
posición en el correspondiente escalafón (28845/92, 21938/93, 25963/94).
Los contratados se encuentran marginados de la carrera funcionaria, pues este precepto indica que
esa carrera es un sistema integral de regulación del empleo público aplicable al personal titular de
planta (29914/99).
Los cargos de exclusiva confianza de un servicio pueden proveerse por el jefe superior del mismo
sin sujeción a las normas que regulan la carrera funcionaria, toda vez que no se comprenden en ella
(26043/00).
Comentarios:
El propósito de esta disposición es definir algunos términos empleados con frecuencia por el Estatuto
Administrativo. También otras de sus normas precisan el significado o la naturaleza de diversas
figuras jurídicas como son los artículos 4, 26, 42, 43, 54, 102, 108, 111, 115, 122, 123, 124, 125,
147, a las que, en su caso, el intérprete debe atenerse por mandato del artículo 20 del Código Civil,
cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado fue fijado por el DFL 1, de 2000, del Ministerio de
Justicia.
De acuerdo con los artículos 63 N°s. 4, 14 y 20, y 65, inciso cuarto, N°s. 2 y 4, de la Constitución
Política de la República, todas las materias a que se refiere el artículo 3 del Estatuto Administrativo,
deben ser reguladas mediante preceptos de rango legal, de iniciativa exclusiva del Presidente de la
República.
Fluye de la definición de “cargo público”, que tanto los empleos de planta como a contrata, no
obstante su diversa naturaleza jurídica, suponen el ejercicio de funciones públicas.
Las plantas de personal, por mandato del artículo 5 del Estatuto Administrativo, han quedado
circunscritas a cinco categorías, dentro de las cuales la ley ordena los cargos permanentes que
asigna a cada institución.
Los “empleos a contrata”, a diferencia de los de planta, suponen transitoriedad de la función, pero su
ejercicio implica someterse a todas las normas generales aplicables a los funcionarios públicos.
Las remuneraciones pueden clasificarse desde distintos puntos de vista: según sus causales de
procedencia, en personales y del cargo; según su imponibilidad, en imponibles y no imponibles;
Normas Generales
La enumeración de las remuneraciones contenida en la letra e) del artículo 3, es meramente ejemplar,
no taxativa, de modo que junto a las que allí se indican, existen o pueden existir otras que evidencian
ese carácter, sea que estén contempladas en el mismo texto de la ley 18834 o en leyes especiales.
La definición de “carrera funcionaria”, que se consulta en la letra f) del artículo 3, es amplia, pero debe
Título I
entenderse limitada por el artículo 6 del Estatuto Administrativo, el cual establece que se iniciará con
el ingreso en calidad de titular a un cargo de planta, y se extenderá hasta los cargos de jerarquía
inmediatamente inferior a los de exclusiva confianza, como asimismo, por el artículo 5 del Estatuto,
disposición que previene que para los efectos de la carrera funcionaria, cada institución sólo podrá
tener las plantas de personal que indica.
Se desprende de los artículos 3, letra f), 6 y 7 de la ley 18834 y 49 de la ley 18575, las diferencias
entre los cargos de carrera y los de exclusiva confianza, tales como la estabilidad en el empleo y el
derecho a ser promovido, características que estos últimos no poseen.
Con respecto al derecho a ser promovido conviene destacar lo expresado en el Rol N° 239, de
1996, considerando 8°, por el Tribunal Constitucional, en el sentido que la carrera funcionaria en
la Administración del Estado, es un derecho fundamental de los funcionarios públicos, e “implica
para que sea operativa, según lo dispone la propia Carta Fundamental, la estabilidad en la función
o empleo; la promoción, es decir, la posibilidad de ir ascendiendo, grado a grado, en ese cursus
honorium que es la carrera funcionaria, y que conlleva el derecho a que se respeten las reglas
del ascenso; la calificación en el desempeño de sus cargos, que hace posible la promoción; y la
capacitación y perfeccionamiento, que permiten un mejor desempeño en la función, una mejor
calificación funcionaria y la consecuencial posibilidad de promoción”.
ARTICULO 4°.- Las personas que desempeñen cargos de planta Ley 18.834, Art. 4°.
podrán tener la calidad de titulares, suplentes o subrogantes.
Son suplentes aquellos funcionarios designados en esa calidad Ley 19.154, Art. 2°, 1.
en los cargos que se encuentren vacantes y en aquellos que por
cualquier circunstancia no sean desempeñados por el titular,
durante un lapso no inferior a 15 días.
El suplente tendrá derecho a percibir la remuneración asignada al Ley 19.154, Art. 2°, 1.
cargo que sirva en tal calidad en el caso que éste se encontrare
vacante; cuando el titular del mismo por cualquier motivo no goce
de dicha remuneración, o cuando el titular haga uso de licencia
médica. Con todo, en el caso de licencias maternales y licencias
médicas que excedan de 30 días, la designación podrá efectuarse
con la remuneración correspondiente a un grado inferior al del
cargo que se suple.
En el caso que la suplencia corresponda a un cargo vacante, ésta Ley 18.834, Art. 4°.
no podrá extenderse a más de seis meses, al término de los cuales
deberá necesariamente proveerse con un titular.
Siempre que el financiamiento se enmarque dentro de los recursos Ley 18.959, Art. 6°.
presupuestarios asignados al respectivo Servicio, no regirán Ley 19.154, Art. 2°, 1.
las limitaciones que establecen los incisos tercero y cuarto de
este artículo, respecto de las suplencias que se dispongan en
unidades unipersonales; ni en aquellos servicios que realizan
sus actividades ininterrumpidamente durante las 24 horas del día,
incluso sábados, domingos y festivos.
El nombramiento del suplente sólo estará sujeto a las normas de Ley 18.834, Art. 4°.
este Título.
Interpretación:
Inciso 1°
De acuerdo con esta norma, los empleos de planta sólo pueden servirse como titulares, suplentes
o subrogantes, de manera que, desde la entrada en vigencia del Estatuto Administrativo, esto es,
a partir del 23 de septiembre de 1989, han quedado suprimidos los cargos interinos (15394/90,
2033/97, 24811/98).
Inciso 2°
Cuando la ley que ordena un encasillamiento no señala el procedimiento para determinar qué
funcionarios deben ser nombrados en las plantas en el caso que existan más contratados y
Normas Generales
contratados a honorarios asimilados a grado que cargos vacantes, la autoridad llamada a hacer
esas designaciones puede decidir libremente a quien nombra, con la sola salvedad de observar las
reglas en cuanto a grado y requisitos exigidos para su desempeño (3670/90).
Título I
Una funcionaria a contrata designada previo concurso, para servir como titular un cargo de grado
inferior, no tiene derecho a que se le pague por planilla suplementaria la diferencia de remuneraciones
que se le produce, porque al haber aceptado el aludido cargo titular, perfeccionó legalmente esa
designación (32053/89).
Inciso 3°
El requisito de 15 días a que alude esta norma concierne al tiempo de ausencia del titular y no al de
duración de la suplencia, de modo que nada obsta para la designación de personal como suplente
por períodos inferiores a 15 días, siempre que la ausencia del titular sea por esos 15 días o más
(30194/94).
Como los cargos adscritos consultados en el artículo 20 transitorio del Estatuto Administrativo
(derogado por el artículo septuagésimo de la ley 19882) se extinguen de pleno derecho cuando sus
titulares dejan de servirlos, no procede respecto de ellos la suplencia de cargos (31277/92).
El servidor que ha sido destinado al extranjero, no ocupa por esa circunstancia un cargo diverso ni
deja de servir la plaza para la cual fue nombrado, por cuanto, aun cuando se le asignen en el exterior
funciones específicas distintas de las que efectuaba en el país, por aplicación de lo dispuesto en
el inciso tercero del artículo 46 de la ley 18575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la
Administración del Estado, debe entenderse que tales empleados han sido destinados a cumplir
funciones propias del empleo para el cual han sido designados -sea directivo, profesional o técnico-,
dentro del órgano o servicio público correspondiente. Por ende, no encontrándose vacante la
plaza de que se trata, ni impedido su titular de desempeñarla por más de 15 días, no corresponde
el nombramiento en aquélla de una persona en calidad de suplente, no obstante que las labores
específicas que desarrolle efectivamente en el exterior sean diferentes. Respecto de la situación
de hecho que se produciría al destinarse personal al extranjero y, por consiguiente, reducirse el
número de personas que sirven sus cargos en el país, con el eventual riesgo a la observancia del
principio de continuidad del servicio público, las tareas que los empleados destinados al extranjero
-sean directivos, profesionales o técnicos- dejan de desarrollar en el país, pueden ser asignadas
a otros servidores del mismo organismo, por la vía de la encomendación de funciones (32357/02
-complementado por el 80/03-).
Inciso 4°
La suplencia puede ser servida por un funcionario del Servicio, en cuyo caso tendrá derecho a percibir
la remuneración del cargo que suple si éste se encuentra vacante, cuando el titular del mismo no
goce de dicha remuneración, o cuando éste haga uso de licencia médica. De lo contrario, únicamente
accederá a las rentas propias de la plaza de la que es titular. También tiene derecho a mantener este
último empleo. En cambio, si una persona ajena a la Administración ejerce en calidad de suplente,
para lo cual requiere cumplir con los requisitos de ingreso previstos en el artículo 11 (actual artículo
12) de la ley 18834, tiene derecho a tales estipendios sin condicionamiento alguno, en virtud del
principio de enriquecimiento sin causa (13483/92, 17846/96, 27525/97, 36480/97, 24232/04).
El funcionario que es nombrado como suplente percibirá las remuneraciones del empleo que
desempeña en tal calidad conforme a los artículos 4 y 82 (actual artículo 88) de la ley 18834, siempre
que esos emolumentos sean superiores a los que le corresponden en su cargo titular (17027/91,
25772/94).
Si la persona que se desempeña como suplente reúne los requisitos de la ley 19553, tendrá derecho
a percibir las asignaciones contempladas en dicha norma (28529/04).
Las funciones de reemplazo transitorio implican ejercer el empleo de que se trate en calidad de
suplente en los términos del artículo 4 de la ley 18834. Una designación de esta naturaleza supone
un vínculo esencialmente transitorio con la Administración, habida cuenta que únicamente procede
en ausencia temporal del titular de un cargo, o mientras éste se provee, de manera, pues, que
entender que una nominación como suplente puede extenderse más allá del plazo correspondiente,
aún en el caso de una situación de embarazo, conllevaría otorgar a la funcionaria una calidad que el
legislador no ha previsto. En otras palabras, no obstante que las reglas de protección a la maternidad
alcanzan a las funcionarias suplentes, la inamovilidad por tal motivo se mantendrá mientras dura
dicho desempeño, ya que en el supuesto de terminar la causa que impide a la titular reasumir el
ejercicio de la plaza correspondiente, debe entenderse que es la propia ley la que pone término a
las labores de la suplente. El criterio analizado descansa en el principio de que los ceses de servicio
que dispone la ley, como es el caso de los personales que se desempeñan como suplentes, operan
con prescindencia de las normas de inamovilidad en el empleo contenidas en textos estatutarios o en
otros preceptos legales, generales o especiales, como quiera que esas reglas sobre estabilidad solo
juegan en lo que atañe a la eventual facultad de poner término a funciones actuales, pero no tienen
cabida en los casos en que, como se ha señalado, el alejamiento del servidor está regulado en la ley.
Por ello, la funcionaria que se encuentra en estas condiciones no está amparada por la inamovilidad
derivada del fuero maternal y no le ha asistido el derecho a gozar de inamovilidad más allá del
plazo fijado para dicho desempeño en la calidad indicada, de modo, entonces, que el empleador
no se encontró en el imperativo de mantener el vínculo laboral (28823/92, 40934/95, 41945/97,
5218/00, 120/03, 2203/05 -complementado por el 32531/05- 55424/07).
Inciso 5°
Cuando la suplencia corresponda a un cargo vacante, éste no podrá extenderse a más de seis meses,
al término de los cuales deberá necesariamente proveerse con un titular, toda vez que transcurrido
dicho lapso se agota la posibilidad de otra designación en esa calidad (32029/93).
En la suplencia la autoridad que hace la designación no tiene atribuciones para disponer su prórroga,
pues, ya sea que aquélla opere por vacancia del cargo o por impedimento del titular, el nombramiento
en propiedad de un servidor o el reintegro del impedido, determina que no haya cargo que
desempeñar, extinguiéndose de hecho la suplencia. No obstante, nada impide que una vez concluida
una suplencia, el servidor que la ha desempeñado pueda ser nombrado en el mismo carácter, en
otro empleo también vacante, pues el inciso quinto del artículo 4 de la ley 18834 sólo restringe el
período en que un determinado empleo pueda permanecer sin ser provisto necesariamente con un
titular (41268/07).
Inciso 6°
Normas Generales
durante lapsos inferiores a 15 días, porque dicha limitación no rige sobre las suplencias dispuestas
en unidades unipersonales ni en aquellos servicios que realizan sus actividades ininterrumpidamente
durante las 24 horas del día, incluso sábados, domingos y festivos. La expresión “servicios” utilizada
en este inciso sexto, debe entenderse referida a las unidades o dependencias que integran el servicio
Título I
público de que se trate, que realizan sus actividades durante las horas y los días indicados y no debe
entenderse comprensiva de la institución en su conjunto (19931/92, 30194/94, 36480/97).
Inciso 7°
Los suplentes tienen derecho, concurriendo los requisitos y formalidades pertinentes, a disfrutar de
feriado y permisos administrativos, porque dichos servidores, en cuanto a nombramiento, se rigen
por las disposiciones del Título I de la ley 18834, lo que no obsta a la aplicación de las normas sobre
tales beneficios contenidas en su Título IV, como quiera que aquellos derechos funcionarios, al igual
que las obligaciones, son inherentes al desempeño de todo cargo público regulado por el Estatuto
Administrativo (9662/91, 41002/96, 10698/05).
El nombramiento del personal suplente sólo está sujeto a los preceptos del Título I del Estatuto
Administrativo, en los cuales no se establece un período máximo para servir una suplencia cuando
esa designación se ordena para un cargo que por cualquier circunstancia no sea desempeñado por
el titular durante un lapso no inferior a 15 días, por lo que la misma puede disponerse mientras dure
esa ausencia o por un período determinado, o mientras sean necesarios los servicios de quien se
designa, pudiendo en el evento de estas dos últimas alternativas, efectuarse un nuevo nombramiento
en dicha calidad para mantener la continuidad de la función pública (27997/93, 28561/00). En la
especie, la recurrente fue nombrada mientras fueran necesarios sus servicios o mientras dure la
ausencia del titular y, en tales condiciones, el Servicio podía válidamente, para los efectos de su cese,
ejercer cualquiera de ambas opciones, resolviendo en definitiva aplicar la primera de ellas, actuación
que se ajusta a derecho. Cuando se dispone el término de funciones porque la autoridad estima
que los servicios del empleado no son necesarios, el alejamiento de éste debe producirse a contar
de la notificación del total trámite del documento que lo haya prescrito. Luego, si la toma de razón
de la resolución que puso término a su nombramiento ocurrió el 2 de julio de 2003, procede que la
recurrente sea notificada de tal circunstancia, debiéndose producir legalmente su desvinculación
del Servicio en el momento en que tenga lugar dicha circunstancia, sin que pueda estimarse como
idónea para estos fines la carta que, según el Servicio, se le enviara a la afectada con fecha 26 de
mayo de 2003, comunicándole que se había decidido poner término a su nombramiento a contar
del 1 de junio del mismo año. Si bien el Servicio actuó dentro de sus atribuciones al disponer el
término de los desempeños como suplente de la interesada, debe proceder a arbitrar las medidas
tendientes a pagar las remuneraciones de la peticionaria por el lapso comprendido entre el 1 de junio
de 2003, data en que fue alejada físicamente de su trabajo, y la fecha en que sea notificada de la
total tramitación de la resolución que dispuso su cese de funciones (46693/03).
La persona designada suplente cesa de pleno derecho y por el solo ministerio de la ley al reasumir
el titular del empleo que suple, sin que sea necesario un acto formal de la autoridad disponiendo el
cese (6584/04).
Inciso 8°
Existe subrogación cuando el funcionario que asume las labores del servidor ausente pertenece
al mismo escalafón, pero si los cargos integran escalafones diversos, se produce solamente una
asignación de funciones, lo que no da derecho a diferencia alguna de sueldo (25442/91).
Comentarios:
El artículo 4 se refiere a las distintas calidades que pueden tener quienes se desempeñan en cargos
de planta. El legislador optó por suprimir la figura del interinato que consultaba el artículo 7 del
anterior Estatuto Administrativo, cuyos supuestos fueron incluidos en la suplencia. Sólo el personal
titular puede ocupar y mantener en propiedad un cargo público.
Cuando el suplente es una persona ajena a la Administración, sólo tiene derecho a las remuneraciones
del cargo que suple.
La suplencia no procede con efecto retroactivo, salvo que se hubiere ordenado la asunción inmediata
Normas Generales
por motivos de buen servicio. Tampoco se aplica en los cargos o empleos a contrata.
La autoridad puede designar, en cualquier momento, al titular del cargo vacante que esté siendo
servido por un suplente y poner término a los servicios de este último, a menos que su nombramiento
haya sido por un período determinado.
Título I
La subrogación también es un medio para mantener la continuidad del servicio público, y consiste en
el reemplazo que se provee en forma automática de los funcionarios de planta, titulares o suplentes,
que se encuentren ausentes temporal o definitivamente.
Esta modalidad de reemplazo opera sin orden previa de autoridad, dentro del mismo Servicio,
respetando la jerarquía de los funcionarios y constituye un deber para el empleado, quien asume
la plenitud de las atribuciones del cargo del titular ausente o impedido de desempeñarlo. No existe
disposición alguna que autorice a un funcionario subrogar a otro que se desempeñe en un organismo
diverso.
Las causas que pueden dar lugar a la subrogación son, por ejemplo, el feriado legal, las licencias,
los permisos, las comisiones de servicio, el cometido funcionario o que se trate de un asunto en que
el empleado no deba intervenir por mandato legal.
El subrogante no tiene derecho al sueldo del cargo que desempeña en calidad de tal, a menos
que éste se encontrare vacante o si el titular no goza de él, en cuyo caso mantendrá las demás
remuneraciones del empleo de que es titular. No procede la subrogación de cargos que no sean de
planta.
ARTICULO 5°.- Para los efectos de la carrera funcionaria, cada Ley 18.834, Art. 5°.
institución sólo podrá tener las siguientes plantas de personal:
de Directivos, de Profesionales, de Técnicos, de Administrativos
y de Auxiliares.
Interpretación:
Este artículo reconoce, para los fines de la carrera funcionaria, sólo las cinco plantas genéricas
que indica, estableciendo respecto de ellas un orden jerárquico, pero sin instaurar requisitos ni fijar
posiciones relativas en razón de determinadas profesiones u oficios (18647/92, 6764/97).
Los escalafones definidos en este precepto estatutario consisten en una agrupación objetiva y
abstracta de los diversos empleos que conforman la planta de personal de un determinado servicio,
constituyendo una línea jerárquica de promoción, a través de la cual se hace efectivo el sistema de
ascenso (35677/02).
Conforme a los incisos tercero y cuarto del artículo 1 transitorio del Estatuto Administrativo, tratándose
de plantas y escalafones que no hayan sido fijados por ley, la autoridad respectiva debe adecuarlos
a lo dispuesto en el artículo 5, y mientras ello no se efectúe, los actuales escalafones se mantendrán
vigentes (40352/94, 2753/99).
El proceso de adecuación de plantas de los servicios a que ha dado lugar este precepto, sólo ha
podido significar que los cargos de los antiguos escalafones se incorporen a las nuevas plantas
según la naturaleza que invistan, sin que puedan introducirse modificaciones en cuanto a su número
y grado, ni crear nuevas plazas (31461/90).
El orden jerárquico que este precepto establece en relación con las plantas que consulta, obliga a
que cuando exista igualdad de grado remuneratorio entre dos o más funcionarios, deba preferirse,
para integrar la Junta Calificadora, a quien ocupe un cargo en la planta directiva (29803/01).
Esta disposición no precisa qué labores deben desarrollar los funcionarios de las plantas que
establece ni describe sus funciones como tampoco las identifica con un oficio o especialidad, como
acontecía con el DFL 90, de 1977, del Ministerio de Hacienda, cuyo texto refundido, coordinado y
sistematizado fuera fijado por el decreto (DFL) 305, de 1980, de esa Secretaría de Estado. Por tal
motivo, quienes se encuentran adscritos a la planta de auxiliares solo pueden desempeñar tareas de
orden subalterno o de servicios menores, es decir, trabajos que por su naturaleza no correspondan
a los funcionarios pertenecientes a los demás escalafones previstos en aquella normativa. Resulta
necesario anotar que la función, esto es, el contenido del empleo, la actividad o labor que en él debe
desarrollarse, se vincula a la competencia u órbita de atribuciones que corresponde a cada servidor
público, la cual, en la práctica, se traduce en la denominación que tenga el cargo que ocupa en la
planta institucional, sea en calidad de titular o a contrata (29953/93, 262/95, 33788/01, 52685/03,
47633/06).
Comentarios:
Esta disposición establece cinco plantas genéricas de personal con el objeto de “facilitar la promoción
en toda la línea del ordenamiento respectivo y no como ocurría antes de dictarse el nuevo Estatuto
Administrativo, que los ascensos se limitaban a un reducido número de cargos en cada escalafón de
especialidad” (Informe de la Secretaría de Legislación de la Junta de Gobierno).
ARTICULO 6°.- La carrera funcionaria se iniciará con el ingreso Ley 18.834, Art. 6°.
en calidad de titular a un cargo de la planta, y se extenderá hasta
los cargos de jerarquía inmediatamente inferior a los de exclusiva
confianza.
Normas Generales
Interpretación:
Título I
La carrera funcionaria, definida en términos amplios por el artículo 3, letra f), del Estatuto Administrativo,
se encuentra delimitada por este artículo 6, según el cual aquélla se inicia con el ingreso en calidad de
titular a un cargo de planta, extendiéndose hasta los puestos de jerarquía inmediatamente inferior a
los de exclusiva confianza establecidos en el artículo 7 del mismo texto legal (18297/90, 26043/00).
Concordancias: Arts. 43 y ss. de la LOCBGAE; 3, letra f), 4, 5, 7, 14 y 17 y ss. del EA; 8° del
EAM.
Comentarios:
La norma del artículo 6 del Estatuto Administrativo determina la extensión de la carrera funcionaria,
cuyo contenido permitirá, a través del perfeccionamiento y esfuerzo, que el funcionario que ingrese
a los grados y especialidades inferiores pueda alcanzar las posiciones más elevadas y de mayor
responsabilidad en una institución (Informe Técnico del Ministerio del Interior, acompañado al
Mensaje del Ejecutivo).
De acuerdo con los artículos 14 y 53 del Estatuto Administrativo la provisión de los cargos se
efectuará mediante nombramiento o promoción. La promoción se efectuará por concurso interno
en las plantas de directivos de carrera, profesionales, fiscalizadores y técnicos y por ascenso en las
plantas de administrativos y de auxiliares.
ARTICULO 7°.- Serán cargos de la exclusiva confianza del Ley 19.154, Art. 2°, 2.
Presidente de la República o de la autoridad facultada para Ley 18.834, Art. 7°.
efectuar el nombramiento:
b) En los Ministerios, los Secretarios Regionales Ministeriales Ley 19.882, Art. vigésimo
y los Jefes de División o Jefaturas de niveles jerárquicos séptimo 1) a).
equivalentes o superiores a dichas jefaturas, existentes en la
estructura ministerial, cualquiera sea su denominación;
c) En los servicios públicos, los jefes superiores de los servicios, Ley 19.154, Art. 2°, 2.
los subdirectores, los directores regionales o jefaturas de Ley 19.882, Art. vigésimo
niveles jerárquicos equivalentes o superiores a dichas jefaturas, séptimo 1) b).
existentes en la estructura del servicio, cualquiera sea su
denominación.
Se exceptúan los rectores de las Instituciones de Educación Ley 19.154, Art. 2°, 2.
Superior de carácter estatal, los que se regirán por la Ley
Orgánica Constitucional de Enseñanza y los estatutos orgánicos
propios de cada institución.
Interpretación:
Aun cuando la ley otorgue a la autoridad una facultad privativa y excluyente, es decir, discrecional para
poner término a los servicios de un funcionario público, los actos administrativos en que se traduce su
ejercicio deben cumplir con la exigencia derivada del principio de juridicidad, en un concepto amplio
y moderno, de tener una motivación, esto es, contener las circunstancias, el fundamento y raciocinio
que justifica la adopción de dicha medida, y no obedezcan al mero capricho de esa autoridad, pues
en tal caso resultarían arbitrarios y, por ende, ilegítimos. Además, la necesidad jurídica en que
se encuentra la Administración de motivar los actos que corresponden al ejercicio de potestades
discrecionales, tiene por objeto asegurar que sus actos no se desvíen del fin considerado por la
normativa que confiere las respectivas atribuciones, que cuenten con un fundamento racional y se
encuentren plenamente ajustados a las disposiciones constitucionales y legales vigentes, lo cual
impide establecer diferencias arbitrarias entre personas que se encuentran en una misma situación,
cautelándose de este modo el principio de igualdad ante la ley previsto en el artículo 19, N° 2, de la
Constitución Política (23114/07. Reconsidera toda jurisprudencia en contrario).
Inciso 1°
las normas sobre responsabilidad administrativa, ya que las leyes 10336 y 18834 no los excluyen
de ella (28710/90, 15461/91, 3679/92, 5141/97, 3837/01).
Los artículos 2 transitorio de la ley 18972 y 20 transitorio del Estatuto Administrativo (actualmente
Normas Generales
derogados por el artículo septuagésimo de la ley 19882), contemplaban el derecho de opción para
continuar desempeñándose en un cargo del mismo grado, en extinción (cargo adscrito), o cesar
en funciones y recibir una indemnización, para aquellos servidores de planta que, con motivo de la
modificación introducida a los artículos 51 (actual artículo 49) de la ley 18575 y 7 de la ley 18834,
Título I
pasaron a tener la calidad de exclusiva confianza a partir del 10 de marzo de 1990 . No conserva
este derecho el funcionario que posteriormente es designado o encasillado en otra plaza del mismo
servicio, aun cuando esta última sea a su vez de exclusiva confianza, o si el cargo que ocupaba a
la fecha de la modificación tenía esa calidad con anterioridad a ella (8570/91, 31931/96, 43126/00,
20042/01).
En virtud de lo dispuesto en el artículo septuagésimo de la ley 19882 quienes servían una plaza que
había adquirido la condición de exclusiva confianza y tenían la expectativa de optar por un cargo
adscrito o una indemnización al momento de solicitárseles su renuncia, han perdido tal prerrogativa
a contar desde el 23 de junio de 2003, data de entrada en vigor de la derogación de las normas que
contemplaban tal opción, esto es, los artículos 2 transitorio de la ley 18972 y 20 transitorio del texto
original del Estatuto Administrativo (15841/04, 24389/04, 27855/06).
El funcionario que sirve un empleo de exclusiva confianza y es designado en otro del mismo carácter,
mantiene la propiedad del primero, en virtud de la aplicación de los artículos 81, letra e) (actual
artículo 87, letra e), y 82 (actual artículo 88) del Estatuto Administrativo (318/96).
Los funcionarios de exclusiva confianza deben ser calificados anualmente, puesto que no se encuentran
expresamente exceptuados de dicha evaluación y, además, porque el mecanismo de calificación no
sólo está orientado a regular la carrera funcionaria sino que apunta a evaluar el desempeño y las
aptitudes de cada funcionario para decidir sobre los estímulos y sobre su permanencia en el servicio
(25716/96).
Según se infiere de los artículos 51 (actual artículo 49) de la ley 18575 y 6, 142 (actual artículo 148)
y 144 (actual artículo 150), letra d), de la ley 18834, los funcionarios que ocupan cargos de exclusiva
confianza se mantienen en los mismos mientras cuentan con aquélla, dependiendo su remoción de la
voluntad de la autoridad facultada para efectuar el nombramiento. El otorgamiento de potestades a la
autoridad administrativa en materia de nombramientos y remociones de los empleados de exclusiva
confianza, no significa que pueda actuar arbitrariamente, sino sólo tiene por objeto permitirle contar
con los medios jurídicos idóneos para administrar adecuadamente el organismo bajo su dependencia,
cuya finalidad última es satisfacer el interés general. Por consiguiente, cuando ejerce una de sus
atribuciones con un objetivo distinto del considerado por el legislador al concederle un poder de
apreciación discrecional, la decisión adoptada queda afectada por una desviación de poder y viciado
el acto administrativo que la contiene. Las consideraciones precedentes deben tenerlas presentes
las autoridades administrativas cuando, con el objeto de crear causales de jubilación prematuras
o mejorar significativamente el monto de la pensión sin que guarde relación con las imposiciones
efectuadas durante la carrera funcionaria, nombran en cargos de exclusiva confianza a servidores que
ostentan grados jerárquicos medios o bajos, a los que luego se les solicita la renuncia no voluntaria,
y en algunos casos incluso, una vez resuelta su remoción, se les contrata en empleos similares a los
que desempeñaban primitivamente (3837/01).
Según lo dispuesto en el artículo 160 de la ley 10336, a los funcionarios que con arreglo a la
Constitución Política, tienen la calidad de servidores de la exclusiva confianza del Presidente de la
República, esto es, los mencionados en los N°s. 9 y 10 (actuales N°s. 7 y 8) del artículo 32 de la
Carta Fundamental, no se les aplican las restricciones relativas a decretarse medidas disciplinarias
expulsivas en su contra, traslados o comisiones de servicio, a que se refieren los artículos 156 y
siguientes de la citada ley 10336, en época de elecciones presidenciales o parlamentarias, pero sí
alcanzan a los empleados de exclusiva confianza del Jefe de Estado que tienen ese carácter en
virtud de disposiciones legales. Tales limitaciones tampoco rigen para el personal del Ministerio de
Relaciones Exteriores y de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales, aludido
en el artículo 2 de los DFL. N°s. 33 y 105, de 1979, de esa Secretaría de Estado (30157/05).
Los funcionarios de exclusiva confianza no tienen derecho a obtener la bonificación por retiro a que
se refieren los artículos séptimo y siguientes de la ley 19882 (49355/03, 49189/03, 135/04).
El artículo vigésimo séptimo, N° 1, letras a) y b), de la ley 19882, modificó el artículo 7 del Estatuto
Administrativo, eliminando como cargos de “exclusiva confianza” de la autoridad facultada para
efectuar el nombramiento, a los empleos de jefes de departamento, y los cargos de niveles de
jefaturas jerárquicos equivalentes, modificación que entró en vigencia el día primero del mes siguiente
al de la publicación de los correspondientes decretos con fuerza de ley que señalarían los cargos
que pasarían a tener la calidad prevista en el artículo 7 bis (actual artículo 8) de la ley 18834. Estas
modificaciones se refieren solo a aquellos organismos de la Administración del Estado cuyas plantas
son fijadas por ley, y no a aquellas entidades en que, como ocurre con las universidades estatales,
y en particular la Universidad de Chile, dichos ordenamientos son determinados por las propias
autoridades del establecimiento (45151/04, 55931/04).
Los funcionarios que actualmente ocupan cargos de jefes de departamento no tienen derecho a
obtener la bonificación por retiro contemplada en el artículo séptimo de la ley 19882, impedimento
que subsistirá respecto de estos servidores aun cuando el empleo que desempeñen haya perdido
su calidad de cargo de exclusiva confianza, dado que conforme al inciso cuarto del artículo séptimo
Normas Generales
transitorio de aquel texto legal, mientras continúen en el ejercicio de esos cargos, conservarán su
carácter de funcionarios de exclusiva confianza (47481/03, 49355/03, 19930/04, 27899/05).
Letra a)
Título I
De acuerdo con la sustitución efectuada al artículo 7 de la ley 18834 por el N° 2 del artículo 2 de la
ley 19154, los cargos de planta de la Presidencia de la República adquirieron la calidad de exclusiva
confianza a contar del 3 de agosto de 1992, fecha de entrada en vigencia de esta última ley (7621/95,
13557/96).
Letra b)
En los Ministerios, los cargos de exclusiva confianza, además de los Secretarios Regionales
Ministeriales, son los de Jefe de División o Jefaturas de niveles jerárquicos equivalentes o
superiores a dichas jefaturas (y los de Jefe de Departamento o sus equivalentes, cualquiera sea
su denominación, antes de la entrada en vigencia del artículo vigésimo séptimo, N° 1, letra a), de
la ley 19882). En conformidad con el artículo 13 transitorio (actual artículo 12 transitorio) de la ley
18834, esta norma sólo se aplica desde la fecha en que se produzca la adecuación de las plantas
en las respectivas Secretarías de Estado, debiendo materializarse la designación en esas plazas por
resolución ministerial (14000/90, 13969/90, 14937/90, 2046/91, 55931/04).
Conforme con el artículo 51 (actual artículo 49) de la ley 18575, la ley puede otorgar a determinados
empleos el carácter de cargos de la exclusiva confianza del Jefe del Estado o de la autoridad facultada
para efectuar el nombramiento, calidad que sólo podrá conferir a empleos que pertenezcan a los tres
primeros niveles jerárquicos del respectivo órgano o servicio, excluidos los contemplados en los
números 9 y 10 del artículo 32 de la Constitución Política, y en el caso de los Ministerios, uno de los
niveles jerárquicos corresponde a los Secretarios Regionales Ministeriales (11160/93).
Letra c)
De acuerdo con el artículo 29 (actual artículo 32) de la ley 18575, en la organización interna de
los servicios públicos, sólo pueden establecerse los niveles jerárquicos de Dirección Nacional,
Direcciones Regionales, Departamento, Subdepartamento, Sección y Oficina, sin perjuicio
que, excepcionalmente, la ley pueda establecer otros niveles distintos o adicionales, así como
denominaciones diferentes. En tales servicios, los empleos que corresponden a los tres primeros
niveles jerárquicos son: los Jefes Superiores, los Subdirectores, los Directores Regionales y Jefes
de Departamento o Jefaturas de niveles jerárquicos equivalentes o superiores a dichas jefaturas,
existentes en la estructura del organismo, cualquiera sea su denominación. A partir de la vigencia del
artículo vigésimo séptimo, N° 1, letra b), de la ley 19882, de esos tres, sólo los dos primeros niveles
continúan teniendo la calidad de exclusiva confianza. Los Subdirectores y Directores Regionales
conforman un mismo nivel jerárquico, por lo que los Jefes de Departamento o Jefaturas de niveles
jerárquicos equivalentes o superiores a dichas jefaturas, constituyen el tercer nivel en el caso de
servicios que contemplan cargos de subdirectores o directores regionales, y el segundo, si no cuenta
con ellos (11160/93, 35096/93, 14299/94, 5141/97, 37057/00, 55931/04).
Los directivos de las universidades estatales que no se rigen por la normativa especial contenida
en sus estatutos orgánicos, están afectos a las normas del Estatuto Administrativo, por lo que les
es aplicable el régimen de exclusiva confianza establecido en este artículo 7 hasta la entrada en
vigencia del artículo vigésimo séptimo, N° 1, letra b), de la ley 19882, han tenido ese carácter los
Jefes de Departamento o sus equivalentes, entendiéndose por tales jefaturas los empleos cuyas
funciones consisten en dirigir una unidad que, por su importancia en la organización interna de la
universidad, se asimile al nivel de Departamento (22647/90, 30997/90, 31232/92, 210/94, 5141/97,
55931/04).
Inciso 2°
Comentarios:
De acuerdo con el artículo 49, inciso final, de la Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales
de la Administración del Estado, N° 18.575, se entiende por funcionarios de exclusiva confianza
aquellos sujetos a la libre designación y remoción del Presidente de la República o de la autoridad
facultada para disponer el nombramiento.
De la definición anterior fluye que si la ley autoriza a algunos jefes superiores para proveer libremente
determinados cargos de planta o para remover a funcionarios de determinado nivel jerárquico,
ello no transforma a esos cargos en empleos de exclusiva confianza, porque en estos casos no
concurren los dos requisitos copulativos que establece esa norma, esto es, poseer facultades de
libre designación y de remoción.
Los cargos de exclusiva confianza pueden proveerse con servidores de la Administración o con
personas ajenas a ella, por nombramiento, promoción o ascenso, según el caso.
Los funcionarios que han sido designados en un cargo de exclusiva confianza permanecerán en
él mientras cuenten con la confianza del Presidente de la República o de la autoridad llamada a
efectuar el nombramiento, de cuya voluntad dependerá su remoción y, en tal calidad, se encuentran
sujetos al mismo régimen jurídico que es aplicable a los servidores públicos con algunas salvedades
especiales.
De acuerdo con los artículos 6, 87, letra e), y 88, incisos segundo y tercero, del Estatuto Administrativo,
los empleos de exclusiva confianza están al margen de la carrera funcionaria y son compatibles
con el desempeño de los cargos a que se refiere el Estatuto. En estos casos, se confieren dos
derechos a los interesados: 1) el de mantener el empleo de que son titulares, y 2) el de optar entre
las remuneraciones propias del cargo de exclusiva confianza y las del empleo cuya propiedad
conserva.
El primitivo artículo 20 transitorio de la ley 18834, agregado por el artículo 2, N° 9, de la ley 19154,
tuvo como propósito proteger, por la pérdida de estabilidad en sus empleos, a los funcionarios que a
la fecha de entrada en vigor de esta última norma -3 de agosto de 1992- desempeñaban cargos de
carrera que luego pasaron a ser de exclusiva confianza y debieron abandonarlos por pedírseles la
renuncia. Esta protección consistía en conferirles el derecho de optar por continuar desempeñando
un cargo en extinción de igual grado y remuneración, adscrito a la repartición, o cesar en funciones y
recibir una indemnización equivalente a un mes de la última remuneración por cada año de servicios
Normas Generales
en la Administración con un tope de ocho meses. Dicho artículo 20 transitorio fue derogado por
el artículo septuagésimo de la ley 19882, que regula nueva política de personal a los funcionarios
públicos que indica.
Título I
El Mensaje con que el Presidente de la República dio inicio a la tramitación legislativa de la ley 19882,
expresa que uno de los objetivos del proyecto de ley del nuevo trato laboral para los funcionarios de
la Administración del Estado, es la ampliación de la carrera funcionaria hasta el tercer nivel jerárquico
de las instituciones públicas, reduciendo en consecuencia el personal de exclusiva confianza sólo
a los dos primeros niveles, lo que se produce mediante la eliminación de los cargos de jefe de
departamento.
Se procura, junto a otras medidas que establece esa ley, la modernización y profesionalización de
la carrera funcionaria.
Corresponderá a la Dirección Nacional del Servicio Civil, organismo creado por el artículo vigésimo
sexto de esa misma ley, asesorar en materias de personal a las autoridades de gobierno, subsecretarios
y jefes de servicio, y la realización de acciones para asegurar su eficiente y eficaz funcionamiento.
El artículo trigésimo octavo de la ley 19882 señala que no podrán ser calificados como altos directivos
públicos quienes desempeñen cargos de intendentes, gobernadores y embajadores. Tampoco se
aplicará este Sistema a aquellos cargos que tienen como requisito el ser servidos exclusivamente
por oficiales en servicio activo de las Fuerzas Armadas, Carabineros de Chile o la Policía de
Investigaciones de Chile. Por su parte, el artículo trigésimo noveno de dicha ley expresa que en
lo no previsto por ella y en cuanto no sea contradictorio con la misma, el Sistema de Alta Dirección
Pública se regulará supletoriamente por las normas de la ley 18834, sobre Estatuto Administrativo.
En todo caso, no les serán aplicables a los altos directivos públicos las disposiciones contenidas en
su Título II, de la Carrera Funcionaria.
ARTICULO 8°.- Los cargos de jefes de departamento y los de Ley 19.882, Art. vigésimo
niveles de jefaturas jerárquicos equivalentes de los ministerios y séptimo, 2.
servicios públicos, serán de carrera y se someterán a las reglas Ley 18.834, Art. 7° bis.
especiales que se pasan a expresar:
Interpretación:
La ley 19882, artículo vigésimo séptimo, N° 2, incorporó al Estatuto Administrativo un nuevo artículo
7 bis (actual artículo 8), el que establece que las plazas de jefes de departamento y los cargos
Normas Generales
de niveles de jefaturas jerárquicos equivalentes de los ministerios y servicios públicos, serán “de
carrera” y se someterán a las reglas especiales que se contemplan en esa disposición y que regulan
un procedimiento concursal para la provisión de tales empleos. No obstante, conforme a lo señalado
en el inciso tercero del artículo séptimo transitorio de la ley 19882, la mencionada modificación
Título I
respecto de cada Ministerio y Servicio, entrará en vigencia el día primero del mes siguiente al de la
publicación del correspondiente decreto con fuerza de ley a que se refiere el inciso primero de dicho
artículo séptimo transitorio, el cual faculta al Presidente de la República para que, dentro del plazo
de un año contado desde la fecha de publicación de la ley 19882, mediante uno o más decretos con
fuerza de ley, determine separadamente para cada uno de los ministerios y servicios regidos por el
Estatuto Administrativo, los actuales cargos que pasarán a tener la calidad prevista en el artículo 7
bis (actual artículo 8) de este último texto legal (55931/04).
En el caso de los servidores que ocupaban cargos de jefes de departamento antes de la modificación
prevista por la ley 19882, cuyos cargos poseían la calidad de exclusiva confianza, continuarán
teniendo dicha calidad jurídica, aún después de dictarse los decretos con fuerza de ley a que se
refiere el inciso primero del artículo séptimo transitorio de esa ley, dado que tales cargos siguen
rigiéndose por las disposiciones vigentes a la época de sus respectivas designaciones, de acuerdo
con el inciso final de la mencionada disposición (50049/04).
Los funcionarios a contrata pueden participar en los concursos para proveer los cargos de jefes de
departamento o aquellos de niveles equivalentes, para lo cual deben haberse desempeñado en forma
ininterrumpida en algún servicio regido por la ley 18834, durante a lo menos, los tres años continuos
inmediatamente anteriores al respectivo certamen. Ello constituye un beneficio especial otorgado a
tales servidores, ya que, no obstante su calidad de servidores transitorios, se les permite concursar
conjuntamente con los funcionarios de planta a los cargos antes mencionados. En estos casos,
la intención del legislador fue que postulasen a esos cargos un número importante de empleados
públicos, por lo que se permite que servidores que no están sujetos a la carrera funcionaria, puedan
concursar, como ocurre con los empleos a contrata, por lo que el acceso a dichos cargos no es
exclusivo de los funcionarios titulares. Asimismo, quienes sirven cargos de planta de exclusiva
confianza o en calidad de suplentes pueden participar en dichos certámenes (5922/06, 9662/06,
44557/06).
Los funcionarios que no son calificados, pero que, conforme a los artículos 34 y 40 de la ley 18834
y 25 de la ley 19296, conservan la evaluación del año anterior, podrán participar en concursos
de promoción y en aquellos para proveer plazas de jefes de departamento y niveles de jefaturas
jerárquicas equivalentes, siempre que la evaluación anterior corresponda a una lista que los habilite
para postular a esos procesos de selección y cumplan los demás requisitos legales. Tratándose
de servidores que nunca han sido calificados, salvo los delegados de personal y directores de
asociaciones de funcionarios, la ley no les otorga la posibilidad de ser evaluados, de modo que no
podrán cumplir con una de las condiciones exigidas por los artículos 8 y 55 de la ley 18834 y 27 del
decreto 69, de 2004, del Ministerio de Hacienda, para participar en los certámenes (28982/05).
El hecho que el nuevo sistema de concursos de promoción y aquellos para proveer los cargos
que se ha indicado, incorporado a la ley 18834 por la ley 19882, se base en el mérito e idoneidad
de los servidores, no se ve alterado porque los postulantes no tengan calificación, pues la norma
que en sus casos permite conservar la evaluación anterior no se limita a determinados fines, sino
que les permite hacer valer sus calificaciones, las que se mantienen para todos los efectos legales
(28982/05).
Podrán participar en los concursos, los miembros de los hospitales de los Servicios de Salud, que
integren las Juntas Calificadoras, pese a carecer de calificaciones, pues no puede estimarse que la
ley, al imponer a dichos servidores la obligación de integrar las Juntas y que, como consecuencia de
ello los privó de su derecho a ser evaluados, haya tenido por finalidad excluir o limitar su participación
en estos concursos (2680/06).
A los cargos de jefe de departamento de las universidades estatales, no se les aplican las
modificaciones que introdujo la ley 19882 a la ley 18834, dado que dichas plazas mantuvieron la
condición de empleos de exclusiva confianza, pues del contexto del artículo séptimo transitorio de la
ley 19882, fluye que el legislador se refirió sólo a los organismos de la Administración del Estado en
que las plantas respectivas se fijan por ley (55931/04).
Concordancias: Arts. 7, 21 y 55 del EA; séptimo transitorio de la ley 19882; decreto 69, de 2004, del
Ministerio de Hacienda, que aprueba Reglamento sobre Concursos del Estatuto Administrativo; 10
de la ley 20232, de Presupuesto del Sector Público para el año 2008.
Comentarios:
El artículo 8 del Estatuto Administrativo es una consecuencia directa de la modificación introducida
al artículo anterior por la ley 19882, que estableció un nuevo trato laboral para los funcionarios de la
Administración del Estado, la que tuvo como objetivo, entre otros, el extender la carrera funcionaria,
por norma general, hasta el tercer nivel jerárquico de las instituciones públicas, reduciendo el personal
de exclusiva confianza y aplicando los mecanismos de evaluación del desempeño a estos altos
funcionarios. Como consecuencia de lo anterior, se instituyó un procedimiento para la provisión de
los cargos de jefe de departamento y de niveles de jefaturas jerárquicos equivalentes de ministerios
y servicios públicos, los que serán de carrera y se proveerán mediante los concursos internos que
regula esta disposición.
Un comité de selección propondrá a la autoridad entre tres y cinco candidatos con los mejores
puntajes, pertenecientes a la planta del ministerio o servicio que realice el concurso, para proveer los
cargos correspondientes, mientras que en el evento que no haya número suficiente de candidatos
de planta idóneos para completar las ternas, éstas se completarán con los cargos a contrata y los
Normas Generales
pertenecientes a otras entidades, y, en la eventualidad que no hubiese postulantes idóneos, deberá
llamarse a concurso público.
Título I
ARTICULO 9°.- Todo cargo público necesariamente deberá tener Ley 18.834, Art. 8°.
asignado un grado de acuerdo con la importancia de la función
que se desempeñe y, en consecuencia, le corresponderá el
sueldo de ese grado y las demás remuneraciones a que tenga
derecho el funcionario.
Interpretación:
El nivel jerárquico de los funcionarios está determinado por el grado o nivel remuneratorio que la ley
ha asignado al cargo que sirven en la respectiva planta, de acuerdo con la importancia de su función
(32455/93, 35096/93, 13673/94, 21408/04, 63197/04, 46839/06).
Los empleos se encuentran en cada planta ordenados en forma piramidal de mayor a menor según el
grado remuneratorio que la ley ha asignado a cada cargo, elemento que determina el nivel jerárquico
del funcionario (13673/94, 35568/95, 8572/99, 44175/99, 47597/00, 23241/05, 46839/06).
Siempre debe existir una correspondencia entre la antigüedad en el cargo y en el grado, sólo en
forma excepcional puede ser distinta. Esto último ocurre cuando a un funcionario se le nombra en
una planta diferente pero con igual grado, caso en el cual tendrá menos antigüedad en el cargo que
en el grado (9594/93, 32167/93 -aclarado por el 13671/94-, 26567/94, 38695/98, 29615/01).
Comentarios:
El artículo 9 es una de las disposiciones del Estatuto Administrativo que reconoce el carácter
jerarquizado de la función pública.
La jerarquía es un vínculo jurídico que establece una relación de superior a inferior entre las
autoridades y los funcionarios de su dependencia, de manera que aquéllas mandan y éstos se
encuentran en el deber de obedecer la orden impartida. Está configurada por el grado atribuido al
cargo que se ocupa y por la posición que el funcionario tiene asignada dentro de la organización del
servicio a que pertenece (dictamen 7535/92).
ARTICULO 10.- Los empleos a contrata durarán, como máximo, Ley 18.834, Art. 9°.
sólo hasta el 31 de diciembre de cada año y los empleados que
los sirvan expirarán en sus funciones en esa fecha, por el solo
ministerio de la ley, salvo que hubiere sido propuesta la prórroga
Normas Generales
con treinta días de anticipación a lo menos.
Título I
de los cargos de la planta de personal de ésta.
Los grados de las escalas de remuneraciones que se asignen a Ley 19.154, Art. 2°, 3.
los empleos a contrata no podrán exceder el tope máximo que
se contempla para el personal de las plantas de Profesionales,
de Técnicos, de Administrativos y de Auxiliares en el respectivo
órgano o servicio, según sea la función que se encomiende. En
aquellos órganos o servicios en que no existan algunas de las
plantas mencionadas, los empleos a contrata no podrán tener un
grado superior al máximo asignado a la planta respectiva, en los
otros órganos o servicios regidos por la misma escala de sueldos.
Interpretación:
Los contratados, además de reunir los requisitos generales para ingresar a la Administración, están
obligados a cumplir con las exigencias especiales que la ley señala para el desempeño de la función
que les corresponde desarrollar (35295/90, 1293/91, 30065/92, 30614/94).
El personal contratado carece del derecho al ascenso, pues no integra la planta ni forma parte del
escalafón del Servicio, dada la naturaleza transitoria de estos desempeños (9287/90, 12696/93).
De acuerdo con los artículos 3, letra c), y 9 (actual artículo 10) del Estatuto Administrativo, los
funcionarios contratados están al margen de las plantas de los ordenamientos permanentes de
personal de los Servicios de que se trate, que son los factores que determinan la jerarquía o vínculo
jurídico que une a los funcionarios en relación de superior a inferior. Por tal motivo, es improcedente
destinar al personal a contrata, porque si bien el artículo 67 (actual artículo 73) de la ley 18834, que
regula esta materia, se refiere a “funcionarios”, y su artículo 3 define el cargo público como aquél
que se contempla en las plantas o como empleos a contrata en las instituciones a que alude, el inciso
segundo de ese mismo artículo 67 (actual artículo 73) es categórico al establecer que la destinación
implica prestar servicios en un empleo de la misma “jerarquía”. (23342/90, 23931/90, 25528/92,
35097/93, 10372/95).
más idóneas (24517/92, 47954/99, 2785/00, 22466/01, 38116/04). Si opta por esta vía, debe ceñir
su actuación a la misma metodología utilizada para proveer cargos de planta (19333/08).
La regla de excepción sobre límite de plazo que en materia de comisiones de servicio establece el
inciso segundo del artículo 70 (actual artículo 76) de la ley 18834, modificado por el artículo 6 de la
ley 19056, es susceptible de aplicarse al personal a contrata, siempre que la comisión de estudios
tenga una duración que no exceda el período de contratación (21271/91).
Los contratados pueden ser incluidos en el orden de subrogación que la autoridad determine conforme
al artículo 75 (actual artículo 81) de la ley 18834, con la salvedad de que no pueden subrogar cargos
de jefatura (24159/91, 21676/95, 15/96, 22406/00).
El concepto “funciones de jefatura” utilizado por la doctrina y la jurisprudencia, impide a los servidores
a contrata desempeñar cargos de esa naturaleza o labores de carácter resolutivo, decisorio o
ejecutivo, toda vez que comprenden tanto aquellas tareas asignadas a un empleo jerárquico previsto
en la planta respectiva, cuyo es el caso, por ejemplo, de Jefes de Departamento, Subdepartamento
o Sección, como funciones de jefaturas propias de plazas no contempladas específicamente en la
respectiva planta, pero que por su denominación o naturaleza implican labores de carácter resolutivo,
decisorio o ejecutivo. Las mencionadas tareas corresponden exclusivamente a cargos que forman
parte de la organización estable del Servicio, esto es, empleos de planta, y no a los que se consultan
en forma transitoria (21719/91, 42629/99). Por ende, no puede aceptarse que un servicio sustente
la decisión de designar personal a contrata en cargos de jefatura, esto es, para atender factores
de mayores y más complejas funciones que deberían cumplirse (30614/04). Ello es así, a menos
que un precepto legal autorice a los contratados a realizar funciones de jefatura, cuyo fue el caso,
por ejemplo, de la ley 19842, de Presupuestos del Sector Público para el año 2003, que de manera
expresa facultó a la superioridad del Servicio Nacional de Menores encomendar funciones de jefatura
a personal, cuya calidad jurídica haya sido la de contratado (52676/03).
La ley 18834 no contempla la posibilidad de contratar personas con arreglo a las disposiciones del
Código del Trabajo, de modo que los funcionarios contratados según ese Código, desde la vigencia
del nuevo Estatuto Administrativo, tienen el carácter de empleados a contrata y no de planta, dado
que la primera de esas figuras, contenida en dicha ley 18834, es la que más se aviene con las
características del contrato propio del ordenamiento laboral (7203/91, 31931/96).
La finalidad del empleo a contrata es complementar el conjunto de cargos permanentes que forman
la planta de personal de un Servicio, según lo requieran las necesidades de éste (15040/91).
Podrá ser contratada en el Servicio Nacional de la Mujer una extranjera de nacionalidad sueca,
cuando no exista otro postulante idóneo de nacionalidad chilena y se fundamente la nominación
por la autoridad, especificándose su especialidad y acompañando el certificado o título reconocido,
revalidado o convalidado en conformidad a la ley (10992/01).
Normas Generales
conforme al artículo 41 del decreto ley 1094, de 1975, que establece normas para extranjeros, la
permanencia definitiva no otorga al foráneo la calidad de ciudadano chileno, sino solamente la
residencia indefinida, la cual se revocará si se ausenta del país por un plazo ininterrumpido superior
a un año, de manera que para ser ciudadano se requiere previamente poseer la nacionalidad del
Título I
Estado de Chile, la que deberá adquirirse por alguna de las causales que taxativamente consagra el
mencionado artículo 10 de la Carta Fundamental (6532/08).
Es improcedente contratar a extranjero como auxiliar en un Centro de Referencia de Salud, dado que,
además de no cumplir con los requisitos del artículo 11 (actual artículo 12), letra a) de la ley 18834,
configura la norma de excepción que faculta a la autoridad llamada a efectuar el nombramiento, para
designar en empleos a contrata, a extranjeros que posean conocimientos científicos o de carácter
especial, mediante una resolución fundada que especifique la especialidad requerida para el empleo
y el título (31400/04).
Los contratados están afectos a calificación, porque de acuerdo con los artículos 28 (actual artículo
33) y 29 (actual artículo 34) de la ley 18834, únicamente están excluidos de evaluación el Jefe
Superior de la institución, su subrogante legal, los miembros de la Junta Calificadora Central y los
delegados del personal (7136/93).
Nada obsta para que los empleados a contrata sean evaluados por la Junta Calificadora aunque sus
integrantes tengan un nivel remuneratorio inferior, ya que aquel personal carece de jerarquía dentro
de la institución a que pertenece (26042/92).
El personal contratado no puede integrar una Junta Calificadora, porque la mención que hace el
artículo 30 (actual artículo 35) de la ley 18834 a los cinco funcionarios de más alto nivel jerárquico,
se refiere a aquellos que sirven cargos de jefatura de mayor nivel dentro del Servicio, y por su
naturaleza transitoria, los contratados no pueden ocupar tales plazas. Sin embargo, si por mandato
legal se permite delegar en contratados el ejercicio de funciones directivas, pueden excepcionalmente
integrar tales cuerpos colegiados, cuando las circunstancias lo hagan necesario (17770/93, 19218/93,
36295/93, 35400/00, 47593/00).
Adolece de vicios de legalidad la calificación efectuada a funcionario que fue precalificado por uno
contratado, pues conforme al artículo 36 (actual artículo 41) de la ley 18834 la precalificación debe
ser realizada por el Jefe Directo del dependiente a evaluar y los empleados a contrata no pueden
desempeñar cargos de jefatura (36295/93, 16879/94, 18302/94).
El beneficio del artículo 146 (actual artículo 152) de la ley 18834, que permite a los funcionarios a
quienes se les ha declarado su salud irrecuperable quedar liberados de trabajar durante seis meses
con derecho a todas sus remuneraciones de cargo del empleador, es aplicable a los contratados,
debiendo en tal caso mantenerse el vínculo jurídico con el servidor renovando su contratación por el
aludido lapso si ello fuere necesario (24532/93, 12572/01).
El personal contratado no tiene derecho a jubilar según la especial norma de cálculo contenida en
el artículo 132 del DFL 338, de 1960, a menos que hayan servido, durante un lapso mínimo de un
año, un cargo asimilado a una de las cinco primeras categorías que dicho precepto indica (12324/94,
15354/94, 13004/96, 13942/04).
Procede aplicar las normas sobre capacitación funcionaria de la ley 18834, Título II, Párrafo 2 (actual
párrafo 3), al personal a contrata asimilado a grado, salvo la concerniente a capacitación para el
ascenso regulada en el artículo 22 (actual artículo 27), letra a), de ese Estatuto, la que alcanza
únicamente a funcionarios de planta (22338/94).
Los servidores a contrata pueden postular al cargo de representante del personal ante la Junta
Calificadora (15517/97).
El artículo 56 (actual artículo 54), letra b), de la ley 18575, que prohibe ingresar a cargos de la
Administración del Estado a quienes están ligados por vínculo de parentesco con ciertas jefaturas,
no se aplica a las prórrogas de nombramiento a contrata, porque esa norma no afecta a quienes se
desempeñaban en un determinado Servicio, considerando que la prórroga significa una renovación
de la contratación. No obstante, según el artículo 79 (actual artículo 85) del Estatuto Administrativo el
funcionario no puede quedar bajo la dependencia del jefe con el cual está relacionado, procediendo su
destinación a otra función en que tal circunstancia no se produzca, ya que si bien no puede destinarse
a los contratados, prima en esta situación el mandato imperativo de este artículo 56 (actual artículo
54), cuyo fin es proteger el deber de probidad al cual están obligados todos los servidores de planta
o a contrata conforme al artículo 54 (actual artículo 52) de la ley 18575 (36749/00, 44892/00).
El Jefe Superior de un Servicio debe destinar a funcionaria a una dependencia diferente de la que
actualmente se desempeña dentro del servicio y en la misma localidad, de modo que no exista
entre ella y su cónyuge una relación jerárquica, no siendo óbice para ello su calidad de empleada a
contrata, pues si bien en principio no procede la destinación del personal contratado, en este caso
se trata de dar cumplimiento a un mandato legal imperativo de jerarquía orgánica constitucional, que
tiene por finalidad proteger el deber fundamental de probidad dentro de la Administración y a cuya
estricta observancia están obligados todos los servidores estatales, sean de planta o a contrata,
según el artículo 54 (actual artículo 52) de la ley 18575 (44892/00).
Inciso 1°
La vigencia temporal de los desempeños a contrata se determina por la Jefatura Superior del Servicio
en el respectivo instrumento de nombramiento, es decir, aquélla está supeditada al tiempo fijado en
la resolución de designación, con la limitante que, según lo dispuesto por el inciso primero del artículo
10 del Estatuto Administrativo, no puede exceder del 31 de diciembre de cada año (30295/08).
Cuando una designación a contrata ha sido dispuesta con la fórmula “mientras sean necesarios sus
servicios” la autoridad puede poner término a la relación laboral en el momento que estime conveniente,
sin que para tal efecto se requiera aceptación del afectado, como tampoco procede que la Contraloría
General pondere las razones que tuvo en cuenta dicha autoridad administrativa para determinar el
cese de funciones. En tal caso, el término de los servicios se producirá desde la notificación al
afectado de la total tramitación del decreto o resolución que así lo disponga, correspondiendo a
la autoridad administrativa -no a la Contraloría General- calificar las necesidades del servicio, que
justifiquen el término de los mismos, sin que pueda hacerse efectivo su alejamiento con anterioridad
a esa fecha. Lo mismo ocurre si se ha utilizado las expresiones “estimarse innecesarios los servicios”,
que son equivalentes a la fórmula antes aludida. La referida notificación debe hacerse en forma
personal, en cuyo caso constará en la respectiva acta suscrita por el notificado y, en el evento de que
éste se negare a firmarla, hará fe de ello y de la notificación el testimonio que al respecto estampe
el empleado que la practique, o por carta certificada dirigida al domicilio que el funcionario tenga
registrado en el Servicio (680/91, 2811/92, 6902/92, 17292/97, 42666/00, 41044/01, 39562/05).
La cláusula “mientras sean necesarios sus servicios”, que tiene su fundamento en los artículos 3, letra
c), y 9 (actual artículo 10) de la ley 18834, sobre Estatuto Administrativo, puede incorporarse en los
Normas Generales
en cuanto a la determinación de una extensión menor, por lo que ella puede hacerse a través de la
fijación de un plazo diverso del indicado, o por la mención de que dicha contratación se mantendrá
mientras se requieran los servicios del empleado de que se trata. Si dicha fórmula no se admitiera en
los nombramientos y sus prórrogas, se vería afectado el principio de eficiencia en la administración
Título I
pública contemplado en los artículos 3, inciso segundo, y 5, inciso primero, de la ley 18575, Orgánica
Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, lo que obligaría a las autoridades
de los organismos públicos a mantener en funciones a servidores cuyas labores no son necesarias,
o a efectuar contrataciones por plazos ínfimos, generándose así una excesiva burocracia (41663/01
bis).
Quienes se desempeñan a contrata tienen derecho a permanecer en sus empleos mientras no concurra
alguna de las causas de expiración de funciones, salvo cuando dicha designación ha sido dispuesta
bajo la fórmula “mientras sean necesarios sus servicios” u otra similar, caso en el cual la autoridad
administrativa tiene la facultad de ponerle término en el momento que estime conveniente. Por ende,
la causa invocada por la autoridad para el cese de funciones, disponiendo el término anticipado de la
contrata “por razones de buen servicio”, así establecida en la resolución correspondiente, es similar
a la expresión “por no ser necesarios sus servicios”, constituyendo fundamento suficiente para tal
medida (12769/08).
Los funcionarios contratados gozan del derecho a la estabilidad en el empleo, pero con las limitaciones
propias emanadas del carácter transitorio de sus designaciones, de modo que la seguridad en sus
cargos que le garantiza la ley, se relaciona con la circunstancia de que la expiración de funciones
no está entregada a la discrecionalidad de la autoridad sino que sólo procede por causas legales, a
menos que el contrato haya sido dispuesto bajo la fórmula “mientras sean necesarios sus servicios”
(15040/91, 29914/99, 39562/05).
Las contrataciones deben materializarse por decretos afectos a toma de razón, pero no las prórrogas
(13261/92, 1796/94, 3861/94).
Los empleados a contrata expiran en sus funciones el 31 de diciembre de cada año por el solo
ministerio de la ley, cuando no se ha señalado un plazo determinado dentro del año, por lo que
la autoridad administrativa no está obligada a emitir un documento formal de cese ni a notificar a
los afectados la no renovación de sus contratos, salvo que hubiere sido propuesta la prórroga con
treinta días de anticipación a lo menos. Los treinta días de antelación a que alude esta disposición
constituyen el período requerido para la prórroga y no para notificar la no renovación del contrato
(1932/93, 29969/94, 7670/00, 21026/00, 22209/03, 31470/04, 17866/08).
El solo vencimiento del plazo produce el término de los servicios del empleado a contrata, sin que
para ello sea necesaria una manifestación expresa de voluntad por parte de la autoridad, en orden
a señalar su decisión de no prorrogarla, y por ende, tampoco existe la obligación de expresar las
razones tenidas en consideración para ello. Frente a la falta de un pronunciamiento de la superioridad
en cuanto a la eventual prórroga de una determinada contrata, la ley se preocupó de señalar el efecto
que tal silencio ocasiona, sin exigir que se manifiesten las motivaciones que aquélla pudo tener para
no pronunciarse, lo cual implica que el legislador no ha estimado necesario que se conozcan y, por
consiguiente, que se ponderen o revisen tales consideraciones (10953/07, 14299/08).
De acuerdo con los artículos 140 (actual artículo 146), letra f), y 147 (actual artículo 153) de la
ley 18834, son causales de cese de funciones el término del período legal de la designación y
el cumplimiento del plazo de contratación. No corresponde a la Contraloría General ponderar los
fundamentos o razones considerados por la jefatura de un Servicio para prorrogar o no un contrato,
porque tal decisión importa el ejercicio de una facultad privativa de la autoridad administrativa
(14120/93, 12752/97, 45794/98, 9998/99, 49574/99, 5305/00, 32412/00).
La causa de término de la relación laboral “por no ser necesarios sus servicios” no se encuentra
contemplada en el artículo 25 de la ley 19296, como una excepción a la inamovilidad de que goza
un funcionario en su calidad de dirigente gremial, por lo que está amparado por el fuero que regula
esa disposición (21367/08).
De acuerdo con los artículos 174 y 201 del Código del Trabajo -disposiciones que conservaron su
numeración en el texto refundido, coordinado y sistematizado de dicho Código, fijado por el DFL
1, de 2002, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, Subsecretaría del Trabajo- y 83 (actual
artículo 89) de la ley 18834, durante el período en el que la mujer se encuentra embarazada y hasta
un año después de expirado el descanso de maternidad, la trabajadora está amparada por el fuero
laboral, cualquiera sea el estatuto al que se encuentre afecta en el desempeño de sus funciones y
con independencia, asimismo, de la calidad jurídica en que esté prestando sus servicios. Luego,
es improcedente poner término al contrato de una funcionaria amparada por fuero maternal por la
causal de vencimiento del plazo convenido, debiendo renovarse la contratación por todo el lapso
de inamovilidad, salvo que exista autorización expresa del Juez competente (7899/89, 16506/90,
28456/92, 2963/99, 15843/00, 17783/00, 47550/05).
Funcionaria embarazada a contrata para reemplazar a otra funcionaria de igual naturaleza impedida
de ejercer el cargo, está amparada por el fuero laboral, no resultando posible a la autoridad poner
término a la relación funcionaria por propia voluntad o por la llegada del plazo, sino que debe
renovar el nombramiento por todo el tiempo que dure el beneficio de la inamovilidad, a menos que
estime necesario para poner término a sus servicios, requerir la autorización judicial que permita la
remoción. Lo anterior no se altera por la circunstancia de que el motivo de la contratación haya sido
reemplazar a otra funcionaria a contrata impedida de ejercer el cargo, pues al constituir las contratas
designaciones que no ocupan cargos específicos señalados en la planta de la respectiva institución,
la autoridad ad ministrativa se encuentra facultada para designar a dos o más personas asimiladas
a un empleo de la misma planta, aun cuando deban efectuar labores de igual naturaleza (62201/06,
Normas Generales
17284/07, 34236/07, 44815/07).
La autoridad administrativa puede poner término al contrato de una funcionaria que sufrió un aborto,
ya que con ello se ha producido la interrupción de su estado de embarazo, que es lo que fundamenta
el beneficio del fuero maternal (8026/96).
Título I
Es improcedente poner término al contrato de una funcionaria que presenta un parto prematuro
inducido por muerte fetal durante la gestación, porque el fuero maternal no sólo está referido al
período de embarazo y a la protección y salud del niño, sino que también protege a la madre.
Además, la ley al establecer este beneficio, no ha exceptuado la circunstancia que el recién nacido
no sobreviva (32269/93).
El plazo para reclamar por el derecho a fuero maternal es de sesenta días contado desde la fecha
de expiración del período a que se refiere el artículo 201 del Código del Trabajo, de acuerdo con lo
establecido en el artículo 207 de ese mismo Código (11163/94).
La licencia por enfermedad no impide que los servicios de los contratados cesen por la llegada del
plazo indicado en la ley o en el decreto o resolución pertinente, ni tampoco obliga a la autoridad
a renovar una contratación, por cuanto el goce de licencia médica no confiere inamovilidad en el
empleo (25351/90,15577/92, 31424/94, 28365/95, 35069/97, 42239/00).
El hecho de encontrarse el empleado haciendo uso de feriado legal no impide que se le ponga
término a sus funciones, sea por la llegada del plazo indicado en la ley o el decreto o resolución
correspondiente, o por decisión de la autoridad competente cuando los servicios ya no sean
necesarios, por cuanto el goce de ese beneficio estatutario no confiere inamovilidad en el empleo
(35069/97, 23019/00).
El personal a contrata de un servicio público, que cese en funciones por no ser renovados sus
contratos o por haberse puesto término anticipado a ellos, están en condiciones de impetrar el
subsidio de cesantía si cumplen las demás exigencias legales (32115/89, 28375/92, 26866/93).
El término de un contrato no permite impetrar el pago por vacaciones, pues la ley 18834 no contempla
tal beneficio. La expiración de funciones de los empleados a contrata implica para éstos la pérdida
del feriado pendiente, sin que en caso alguno corresponda compensarlos pecuniariamente cuando
no hayan hecho uso de esa franquicia en su oportunidad (680/91, 7289/91, 28375/92, 35069/97).
motivado en la circunstancia de no ser necesarios los servicios que cada uno de ellos prestaba,
sino que tal cese deriva de la pérdida de confianza indispensable para el desempeño del empleo,
dada la naturaleza de éstos, circunstancia que implica una “renuncia no voluntaria” que otorga el
derecho a jubilar a los afectados si cumplen los requisitos del artículo 12 del decreto ley 2448, de
1978 (1491/91).
Los dirigentes gremiales, ya sea que posean la calidad de funcionarios de planta o a contrata gozan de
inamovilidad y por ello no pueden ser separados del cargo por simple determinación de la autoridad,
salvo que una norma legal disponga expresamente el cese de aquéllos. La inamovilidad en el cargo
prevista en el artículo 25 de la ley 19296, no puede alterarse por la sola circunstancia de producirse
el vencimiento del plazo de la contratación, por lo que los Jefes Superiores de los servicios públicos
deben respetar el fuero gremial disponiendo la renovación de la contrata de los dirigentes gremiales,
mientras se encuentren amparados por la referida protección (27087/96, 45814/01, 39432/04,
20669/07).
Inciso 2°
Los empleados a contrata, aun cuando conserven la propiedad de sus empleos titulares, deben
considerarse para la limitación del número de funcionarios a contrata de una institución, porque del
tenor literal de esta norma aparece la relación entre personas contratadas y plazas permanentes
de la planta de la entidad de que se trate, con prescindencia que ellas se encuentren vacantes o
provistas, o no estén siendo efectivamente servidas por quienes las ocupan (754/91).
Inciso 3°
La norma de este inciso y la del artículo 59 (actual artículo 65), inciso segundo, de la ley 18834,
permiten efectuar nombramientos por jornadas parciales, sin alterar o modificar aquella para la cual
el funcionario ha sido nombrado o contratado (6927/91, 43588/99).
Inciso 4°
Los empleos a contrata no tienen una categoría o grado específico en la planta, de modo que la
autoridad administrativa competente, al disponer la contratación determinará, según la importancia
de las funciones, un grado o categoría en el escalafón correspondiente, sin que dichos empleos,
en cuanto a su ubicación, se relacionen con la planta sino únicamente con la escala de sueldos
del escalafón respectivo. El personal así contratado, queda comprendido en la dotación máxima
autorizada (30342/94, 36001/00, 45836/01).
Conforme al artículo 8 (actual artículo 9) de la ley 18834, la autoridad puede asignar al personal
contratado cualquier grado de la escala de sueldos vigente en la entidad, aunque éste no se contemple
en la extensión jerárquica de la planta del Servicio y siempre que no exceda el grado máximo de ésta
(6669/91 -reconsiderado parcialmente por el 15712/92-, 4130/91, 11465/92, 17212/99).
Procede contratar personal asimilado a la planta de técnicos en grados inferiores al mínimo que
para ese estamento señala la ley 19185, artículo 13, porque este inciso indica que los grados de
las escalas de remuneraciones que se asignen a los empleos a contrata no podrán exceder el tope
máximo contemplado para el personal de las plantas de profesionales, de técnicos, de administrativos
y de auxiliares, pero no se refiere a un límite mínimo. Así, los referidos grados mínimos no rigen
respecto de quienes se desempeñan como contratados, a diferencia de lo que sucede con los que
ocupan empleos de planta (11257/93).
Normas Generales
Concordancias: Arts. 3°, letra c), 9°, 12, 13, 14, 33, 34, 65, 146, letra f), 153 y 6 y 19 transitorios
del EA; 27 y 40 de la ley 19269; 2°, incisos segundo y ss. del EAM; 10 y 11 de la ley 20232, de
Presupuestos del Sector Público para el año 2008.
Título I
Comentarios:
Los empleos a contrata son aquellos de carácter transitorio que se consultan en la dotación de una
institución, siendo su finalidad complementar los cargos permanentes que conforman la planta de
personal de un servicio según sus necesidades. Duran como máximo hasta el 31 de diciembre de
cada año, y quienes los sirven cesan en sus funciones en esa fecha por el solo ministerio de la ley,
salvo que hubiere sido propuesta su prórroga con 30 días de anticipación.
Los funcionarios a contrata tienen derecho a permanecer en sus empleos mientras no opere alguna
de las causas de expiración de funciones, salvo que la contratación hubiere sido dispuesta bajo la
fórmula “mientras sean necesarios sus servicios”, caso en el cual la autoridad puede poner término
a ellos en el momento que estime conveniente, produciéndose los efectos de tal acto desde la
notificación al afectado de la total tramitación del decreto o resolución que disponga esa medida.
El personal a contrata no integra planta alguna dentro del respectivo Servicio, carece de la propiedad
del cargo que desempeña y se encuentra sometido, como todos los empleados públicos, al régimen
de obligaciones, incompatibilidades, prohibiciones y responsabilidades previsto en el Estatuto
Administrativo.
Los empleos a contrata se vinculan con la escala de sueldos del respectivo organismo, toda vez que
los grados de esa escala que a ellos se asignen, dependerán de la función que se encomiende a los
servidores de que se trate, cuyo tope estará constituido por el grado más alto de la planta.
Los cargos a contrata pueden proveerse directamente por la autoridad o por concurso, debiendo, en
ambos casos, darse cabal cumplimiento a los requisitos de ingreso.
Los funcionarios a contrata no pueden exceder del 20% del total de los cargos de planta.
En lo que se refiere al fuero maternal y al fuero gremial, estas figuras jurídicas impiden, en general,
poner término a los servicios de los empleados contratados aunque su vinculación con el Servicio
haya sido dispuesta bajo la fórmula “mientras sean necesarios sus servicios”.
Atendido el carácter transitorio de sus designaciones, los funcionarios contratados no están habilitados
para ejercer cargos de jefatura, salvo que una norma legal los autorice expresamente para ello. Por
ejemplo, han sido las Leyes de Presupuestos para el Sector Público, de los años 2005, 2006 y 2007,
que en las Glosas 03, 02 y 03, respectivamente, de las Partidas correspondientes al Ministerio de Salud,
han otorgado la autorización de que se trata, al disponer que: “El personal a contrata de los Servicios
de esta partida regido por las normas remuneracionales del DL 249, de 1973, podrá desempeñar las
funciones de carácter directivo que se le asignen o deleguen mediante resolución fundada del Jefe
del Servicio, en la que deberá precisarse, en cada caso, las referidas funciones”, estableciéndose
para cada año un tope de 2900 funcionarios a contrata para el conjunto de los organismos de la
partida, cantidad que será distribuida entre éstos por una o más resoluciones del Ministerio de Salud.
También la ley N° 20232, de Presupuestos del Sector Público para el año 2008, en la Partida 13,
Capítulo 01, Programa 01, Subtítulo 21, en la Glosa N° 2, letra a), autorizó, entre otros casos, por
ejemplo, que el personal a contrata de la Subsecretaría de Agricultura podrá desempeñar funciones
de carácter directivo que se le asignen o deleguen mediante resolución fundada del jefe de servicio,
en la que deben precisarse las referidas funciones, señalándose, además, que dicho personal no
podrá exceder de cuatro funcionarios. Ello ha permitido, que mediante resoluciones exentas, se
confiera o delegue en servidores a contrata de los Servicios de Salud, o de esa Subsecretaría, el
ejercicio de facultades de jefatura de dependencias del servicio o directivas expresas, por ejemplo,
para precalificar a los funcionarios de la sección o unidad correspondiente.
A su vez, el artículo 11 de la ley 20232, sobre Presupuestos del Sector Público para el año 2008,
señaló que “Los órganos y servicios públicos podrán contratar personal que reemplace a funcionarios
contratados que, por cualquier razón, se encuentren imposibilitados para desempeñar sus cargos
por un período superior a 30 días corridos. Dichas contrataciones no se imputarán a la respectiva
dotación máxima de personal y sólo podrán efectuarse si la entidad cuenta con disponibilidad de
recursos para tal efecto, lo que deberá ser certificado por la autoridad superior de la institución, sobre
la base del informe de su unidad de finanzas. Tal certificación se acompañará al respectivo acto
administrativo”.
Proyecto de Ley:
A la fecha de edición de este libro se encontraba en trámite legislativo un proyecto de ley que tuvo
su origen en una moción que “Modifica el sistema para prorrogar empleos a contrata en el sector
público” (Boletín N° 5281-06), mediante el cual se introducían enmiendas a las leyes N°s. 18834 y
18883.
“Los empleos a contrata deberán señalar el plazo de duración, el que no podrá exceder del 31 de
diciembre del año en que hubieren sido contratados y se entenderán automáticamente prorrogados,
por el solo ministerio de la ley, hasta el siguiente 31 de diciembre y así sucesivamente a menos que
con un plazo no inferior a treinta días de anticipación se notifique de su no renovación”.”.
ARTICULO 11.- Podrá contratarse sobre la base de honorarios Ley 18.834, Art. 10.
a profesionales y técnicos de educación superior o expertos en
determinadas materias, cuando deban realizarse labores accidentales
y que no sean las habituales de la institución, mediante resolución de la
Normas Generales
autoridad correspondiente. Del mismo modo se podrá contratar, sobre
la base de honorarios, a extranjeros que posean título correspondiente
a la especialidad que se requiera.
Título I
Además, se podrá contratar sobre la base de honorarios, la prestación
de servicios para cometidos específicos, conforme a las normas
generales.
Interpretación:
De conformidad con lo prescrito en los artículos 3 y 11 de la ley 18834, y 2, 4 y 5 de la ley 18883, el
legislador ha confiado la ejecución de las tareas necesarias para cumplir las funciones públicas que
la ley asigna a cada institución, en primer lugar, a la dotación permanente de la misma, constituida
por los funcionarios de planta; luego, a aquella dotación transitoria, esto es, a los empleados a
contrata y, finalmente, de manera excepcional y restringida, a quienes sirven labores en calidad de
contratados a honorarios (6130/72, 7023/05, 25694/05).
Las labores cumplidas sobre la base de honorarios constituyen una modalidad de prestación de
servicios particulares a la Administración, que no confiere a quien los efectúa la calidad de funcionario
público. Los derechos que asisten a las personas que prestan servicios especializados en estas
condiciones no son sino los que establece el respectivo contrato y que consisten, básicamente, en el
derecho a exigir el pago de un honorario (11862/90).
Los contratos que se celebren con personas naturales, que involucren la prestación de servicios
personales, deben sujetarse a lo preceptuado en el artículo 2 del decreto 98, de 1991, del Ministerio
de Hacienda, que previene que aquéllos deberán conformarse a las normas del artículo 10 (actual
artículo 11) de la ley 18834 y 33 del decreto ley 249, de 1973, o del artículo 13 del decreto
ley 1608, de 1976, en cuanto a que los montos de los honorarios deben ajustarse a las rentas
de la Escala Única de Sueldos (25652/91, 4659/96, 22650/96 -complementado por el 27604/97-,
39565/99).
En cuanto al alcance de la excepción contenida en la letra a) del artículo 3, de la ley 19886 -Ley de
Bases sobre Contratos Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios-, tratándose de los
convenios a honorarios que la Administración celebre con personas naturales, cabe señalar que
el Mensaje de la citada ley, al referirse a sus contenidos fundamentales, definió como ámbito de
aplicación del mismo, a los contratos que celebre la Administración del Estado para el suministro de
bienes muebles y la prestación de los servicios necesarios para apoyar el desarrollo de sus funciones,
y luego agrega que “excluye, sin embargo, una serie de contratos que, por un lado no tienen que
ver con el suministro de bienes o la prestación de servicios o, por otro, son incompatibles con los
procesos de licitación”. En este sentido, la excepción del artículo 3, letra a), al aludir a “los contratos
a honorarios que se celebren con personas naturales”, encuentra su sustento en la circunstancia
particular de calificación profesional o técnica del sujeto a quien se le encarga determinado servicio,
generalmente asociada a la entrega de conocimiento o información, de modo que por su naturaleza
dicho tipo de convenios resulta incompatible con los procesos de licitación establecidos en la ley
19886. Por el contrario, no se advierte la referida incompatibilidad respecto de aquellas contrataciones
de servicios en que la Administración requiere convocar a un proceso de selección a un número
indeterminado de interesados, sean personas naturales o jurídicas, con la finalidad de evaluar la
capacidad profesional, técnica y financiera de los potenciales contratantes que permita asegurar
la calidad de la ejecución de la prestación a convenir. Lo anterior, por lo demás, es concordante
con el principio de idoneidad del contratante que resulta inherente a la actividad contractual de la
Administración, el cual le impone el deber -acorde a lo expresado en el Mensaje de la citada
ley 19886- “de garantizar y velar que los sujetos que contraten con ella sean dignos de confianza
y tengan la experiencia necesaria”. En ese contexto, es dable manifestar que el Subtítulo 22 del
Clasificador Presupuestario, denominado “Bienes y Servicios de Consumo”, comprende los gastos
por adquisiciones de bienes de consumo y servicios no personales necesarios para el cumplimiento
de las funciones y actividades de los organismos del sector público, dentro de los que se encuentran,
los servicios indicados en el ítem 06 “Mantenimiento y Reparaciones”, en el ítem 07 “Publicidad
y Difusión”, el ítem 08 “Servicios Generales”; o aquellos contemplados en las asignaciones 003
“Servicios Informáticos” y 999 “Otros”, respecto de los cuales pueden ser realizados indistintamente
por personas naturales o jurídicas. Por consiguiente, acorde con el criterio expuesto, se infiere que
la Administración deberá estarse a las disposiciones de la ley 19886, para la realización de los
procedimientos licitatorios tendientes a seleccionar al contratante que deberá ejecutar los servicios
mencionados, sin perjuicio, claro está, de la aplicación de las normas especiales que regulen en
particular, la convención de que se trate. En cuanto a los “Servicios Técnicos y Profesionales”, a que
alude el Subtítulo 22, en su ítem 11, refiriéndose en la asignación 001 a “Estudios e Investigaciones”,
en la que deben consultarse los recursos para sufragar “los gastos por concepto de contrataciones
de investigaciones sociales, estadísticas, científicas, técnicas, económicas y otros análogos, que
correspondan a aquellos inherentes a la institución que plantea el estudio”, se advierte del propio
tenor de dicha asignación, que solamente alude a los contratos suscritos con personas jurídicas al
expresar que “con este ítem no se podrán pagar honorarios a suma alzada, a personas naturales”;
luego, no procede excluir este tipo de convenios del régimen de contratación de la ley 19886, en
todo aquello que no sea inconciliable con la regulación particular contenida en el Capítulo XII, del
decreto 250, de 2004, del Ministerio de Hacienda, reglamento de la ley 19886, en conformidad con
el artículo 34 de la aludida ley. Por último, es posible observar que tratándose de los contratos a
honorarios suscritos con personas naturales, se contempla expresamente en el Subtítulo 21 del
Clasificador Presupuestario, que los “Gastos en Personal”, comprende en su ítem 03, asignación
001 “Honorarios a Suma Alzada - Personas Naturales”, los gastos por concepto de honorarios
a profesionales, técnicos o expertos en determinadas materias y/o labores de asesoría altamente
calificada de acuerdo a las disposiciones vigentes, y en la asignación 002, los “Honorarios Asimilados
a Grado”. Siendo ello así, tratándose de los contratos precedentemente mencionados, es posible
concluir que en su celebración, la Administración no queda sujeta a las disposiciones de la ley 19886,
en conformidad a su artículo 3, letra a) (7241/07).
Las contrataciones a honorarios de personas naturales no pueden efectuarse acorde a la ley 18803,
preceptiva que permite a los servicios públicos regidos por el Título II de la ley 18575, encomendar
las acciones que indica, mediante la celebración de contratos, a las municipalidades o entidades de
derecho privado. Ello porque las contrataciones a honorarios de personas naturales, han de efectuarse
conforme al artículo 10 (actual artículo 11) de la ley 18834, complementado por el artículo 16 del
decreto ley 1608, de 1976, reglamentado por el decreto 98, de 1991, del Ministerio de Hacienda, cuyo
artículo 2, inciso segundo, permite contratar sobre la base de honorarios consistentes en una suma
alzada u otro sistema y por decreto supremo fundado del Ministerio correspondiente, a profesionales,
técnicos o expertos, de alta especialización para labores que por su naturaleza, no sean susceptibles
de asimilarse a posiciones de la Escala Única de Sueldos. Dicho precepto constituye una excepción
Normas Generales
a la exigencia de contratar asimilado a grados de la EUS, pero no libera a la Administración de la
necesidad de ceñirse a las exigencias generales de que la contratación debe versar sobre labores
accidentales y no habituales de la institución, salvo que se trate de cometidos específicos. Tienen
la calidad de expertos quienes poseen un especial conocimiento de una determinada materia,
Título I
dada su práctica, habilidad o experiencia en la misma, situación que debe acreditarse mediante
documentación fidedigna (21358/03).
En los organismos centralizados, cuyo Jefe Superior no tiene la representación del Fisco, los
convenios a honorarios deben aprobarse por decreto supremo (32671/89 -complementado por
el 13840/94 y el 21900/98-).
Por razones de índole presupuestario, los contratos a honorarios no pueden pactarse más allá del 31
de diciembre de cada año (15417/98).
No ha correspondido que una persona contratada a honorarios diera su visto bueno, mediante su
firma, a los documentos por los cuales se otorgaban los días administrativos, feriados, licencias u
otro tipo de derechos estatutarios, porque el artículo 11 de la ley 18834, establece que el contrato a
honorarios sólo procede para labores accidentales y, excepcionalmente, para cometidos específicos,
propios de las tareas habituales del servicio, pero no pueden desarrollar tareas que corresponden a
cargos de jefaturas, dada la transitoriedad de sus empleos, que se contrapone con la permanencia
y habitualidad que caracteriza a las labores directivas, sumado a que no poseen la calidad de
funcionarios públicos y, por ende, carecen de responsabilidad administrativa (8148/94, 2095/98,
34663/04, 23006/06).
Los contratos a honorarios con personas naturales que se paguen por mensualidades, se encuentran
sometidos al trámite de toma de razón ante la Contraloría General, en el caso de que éstos excedan
de 50 unidades tributarias mensuales, de acuerdo con lo dispuesto en el inciso segundo del numeral
séptimo del artículo 1 de la Resolución 520, de 1996, del Organismo Contralor, o al trámite de registro,
en el caso de que dichas mensualidades sean por un monto igual o inferior al indicado, según se
establece en el inciso segundo del numeral tercero del artículo 10 del mismo texto reglamentario,
salvo en los casos expresamente reconocidos por la jurisprudencia administrativa, en especial, en
el dictamen 14616, de 1991, y en los cuales puede prescindirse de la formalidad de celebrar un
convenio a honorarios, específicamente para los trabajos de gasfitería, electricidad, cerrajería y
lavandería y con la tarea de controlar la rendición de la Prueba de Aptitud Académica (actual Prueba
de Selección Universitaria - PSU) (14620/08).
Conforme a lo señalado en el inciso octavo del artículo 5 de la ley 19896, las normas sobre
inhabilidades e incompatibilidades administrativas establecidas en los artículos 54, 55 y 56 de la
ley 18575, Orgánica Constitucional sobre Bases Generales de la Administración del Estado, serán
aplicables a las personas contratadas a honorarios por los órganos o servicios públicos, debiendo
dejarse constancia en los contratos respectivos de una cláusula que así lo disponga. Luego, una
persona contratada a honorarios por la Defensoría Penal Pública, no puede, en el ejercicio libre de su
profesión de abogado, representar a los querellantes particulares en una causa en que dicha entidad
ejerce la defensa penal del imputado, ya que aquel servidor se encuentra afecto a la incompatibilidad
contemplada en el artículo 56 de la ley 18575 (54476/05).
de cualquiera de esas entidades o cuando sus propios intereses personales puedan pugnar con los
de algunas de ellas (18196/00, 41188/00, 12862/07).
Las prohibiciones de ingreso contempladas en el artículo 56 (actual artículo 54) de la ley 18575,
Normas Generales
resultan aplicables a las personas contratadas a honorarios, no obstante que el cargo directivo con el
cual existe incompatibilidad sea desempeñado como subrogante, por cuanto quien subroga asume
en plenitud, con sus derechos, deberes, inhabilidades e incompatibilidades, salvo texto legal expreso
en contrario (40173/00).
Título I
Los contratos a honorarios que se celebren en diversos organismos públicos no son incompatibles,
cuando las cláusulas de tales convenios, no contemplen sujeción a horario o jornada de trabajo en
ninguna de las entidades (4289/07).
Si un mandato legal exige dedicación exclusiva para el desempeño de un cargo o función pública,
es improcedente que sus titulares puedan, además, prestar servicios sobre la base de honorarios
(32949/02, 4745/03).
Los certámenes que se ordenan o disponen por la autoridad administrativa para seleccionar a
personas que se desempeñarán en virtud de un contrato a honorarios, no se encuentran regulados
por la preceptiva que rige los procedimientos concursales llevados a cabo para seleccionar al
personal de la Administración Pública. Lo anterior, teniendo en cuenta que quienes sirven un empleo
de esa naturaleza no tienen la calidad de funcionarios públicos y se rigen sólo por las disposiciones
contenidas en sus respectivos contratos. Tratándose de contrataciones de prestación de servicios
personales sobre la base de honorarios, no es legalmente necesario convocar a un certamen para
tales efectos, pero cuando se opta por llamar a concurso, la medida obedece solamente a garantizar
con la mayor transparencia la selección adecuada de la persona que preste los servicios que se
requieren (35077/99, 14319/08, 19983/08).
Las personas contratadas a honorarios no pueden conducir vehículos estatales, salvo que una norma
de rango legal se los permita, dado que conforme al artículo 2 del decreto ley 799, de 1974, sólo
tendrán derecho a usar los vehículos para el desempeño de las funciones inherentes a sus cargos,
los funcionarios de los servicios públicos, por lo que tanto la conducción como el uso de esos bienes,
sólo puede corresponder a quienes tengan la calidad de funcionarios de las respectivas entidades.
Reafirma lo anterior la circunstancia que diversas leyes de presupuesto han previsto expresamente
la posibilidad que contratados a honorarios conduzcan vehículos estatales, entre otros, respecto del
Servicio Agrícola y Ganadero y del Instituto de Desarrollo Agropecuario, disposiciones que carecerían
de razón de ser si se entendiera que para ello es suficiente con lo establecido en el mencionado
decreto ley 799 (32204/95, 22379/99, 46248/04).
Corresponde pagar a una persona natural los honorarios correspondientes a servicios efectivos
realizados entre el 9 de noviembre de 2006 y el 4 de diciembre de 2006, aun cuando el contrato
respectivo no fue aprobado administrativamente. Ello, porque los honorarios pactados constituyen
la contraprestación al desempeño efectivo de las funciones asignadas al prestador en el contrato.
La circunstancia de no haberse dictado la respectiva resolución de nombramiento no constituye
fundamento suficiente para que el servicio se excepcione de pagar los estipendios correspondientes
al lapso en que la afectada prestó efectivamente servicios, más aún, si se considera que ésta asumió
de inmediato sus funciones por autorización expresa de la autoridad administrativa, antes de dictarse
dicha resolución (38146/07).
Es improcedente efectuar descuentos por concepto de previsión y salud en los estipendios que se
pagan a las personas que se desempeñan sobre la base de honorarios (4346/90, 30091/92).
Las personas contratadas a honorarios no gozan, de conformidad a las normas de la ley 19345, que
dispone la aplicación de la ley 16744, sobre Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo
y Enfermedades Profesionales, a los trabajadores del sector público que indica, de la protección
que otorga esta última ley. Ello, porque la delimitación que efectúa el artículo 11 de la ley 19345
respecto del alcance de la voz “trabajador” que emplea, tiene por único y exclusivo objeto aclarar
que aquella expresión alude únicamente a las personas que quedan comprendidas en el artículo 1
de la ley 19345, esto es, todos aquellos servidores que según los diversos estatutos funcionarios que
los pueden regir (Estatuto Administrativo, Estatuto Administrativo de los Funcionarios Municipales,
Normas Generales
Código del Trabajo, etc.), tienen la calidad de trabajadores, personal y funcionarios de las entidades
referidas en aquel artículo 1 (48505/06).
Título I
experiencia para desempeñar un cargo, ya sea que ésta se adquiera en la Administración del Estado
o en el sector municipal. Ello, por cuanto este requisito que se establece en las leyes de un modo
genérico, se relaciona con la destreza adquirida por el ejercicio de una profesión específica o por
el desempeño de una función, prescindiendo de la calidad jurídica en que ésta se obtenga. Tal
conclusión se aviene con el concepto de “experiencia”, cuyo sentido natural y obvio, de acuerdo
con el Diccionario de la Real Academia, es la enseñanza que se adquiere con el uso, la práctica o
sólo el vivir, por lo que la experiencia laboral es el conjunto o acervo de conocimientos obtenidos
a través de la práctica de una profesión, función u oficio determinado. No obsta a ello el hecho de
que quienes prestan servicios a honorarios carezcan de la calidad de funcionarios públicos, toda
vez que dicha condición jurídica no altera la circunstancia objetiva que la experiencia se vincula al
conocimiento logrado por el desempeño o ejercicio de una disciplina, profesión u ocupación, esto
es, el aprendizaje práctico que, junto al conocimiento teórico, permite al que las desarrolla obtener la
capacidad para el logro de los objetivos (14297/99).
No procede entender que han servido empleos a contrata las personas a honorarios durante extensos
períodos en una entidad, a quienes se les ha encargado atender, a través de cometidos específicos,
labores habituales del servicio. Lo expuesto, por cuanto en el ordenamiento jurídico existe una clara
y manifiesta distinción entre la situación en que se encuentra quien ocupa un cargo público, sea de
planta o a contrata y aquellos que trabajan recibiendo honorarios. En consecuencia, una asimilación
como la reseñada únicamente resultaría procedente si una norma legal la permitiera (20045/03).
Las inasistencias al trabajo de personas contratadas a honorarios por causa de enfermedad, deben
entenderse justificadas, de conformidad con el artículo 45 del Código Civil, por tratarse de un
imprevisto al que no es posible resistir, debiendo acreditarse la inasistencia con el certificado médico
correspondiente. En consecuencia, resulta improcedente que se le haya deducido de sus honorarios,
las sumas correspondientes a los períodos en que registró dichas inasistencias, debiendo por tanto
el servicio reintegrarle el valor de los honorarios correspondientes a los períodos en que se encontró
ausente con licencia médica, y sin derecho a percibir subsidios por la respectiva entidad previsional
(62903/72, 8494/83, 2122/94, 21810/04).
No corresponde otorgar a los contratados a honorarios facilidades de pago o condonar las sumas
que adeuden por concepto de beneficios pecuniarios percibidos indebidamente, conforme al artículo
67 de la ley 10336, pues no tienen la calidad de funcionarios públicos, requisito indispensable para
obtener tales beneficios (7204/92, 34090/93).
De acuerdo con el artículo 61 de la ley 20000, los abogados contratados a honorarios en los servicios
o instituciones de la Administración del Estado no pueden patrocinar ni actuar como apoderados o
mandatarios de imputados por crímenes, simples delitos o faltas por tráfico ilícito de estupefacientes
o sustancias sicotrópicas. Corresponderá a la autoridad administrativa sancionar a quien vulnere
estas obligaciones. Como a las personas contratadas sobre la base de honorarios no se les
aplica el Estatuto Administrativo, las infracciones que ellos cometan no pueden ser investigadas ni
sancionadas conforme a esa normativa. Sin embargo, y con el objeto de acreditar la existencia de
la supuesta infracción que pueda haber cometido un abogado contratado a honorarios en un servicio
público, y de respetar los principios del debido proceso a que se encuentran afectos todos quienes
prestan servicios a un organismo del Estado, será necesario que se efectúe una breve investigación
en la que el imputado pueda no sólo conocer los hechos de que se le acusa, sino que, además, hacer
uso de su derecho a defensa. Luego, los servicios públicos se encuentran obligados a efectuar el
indicado procedimiento sumarial para disponer el término del contrato de un abogado que presta sus
servicios a honorarios y que habría incurrido en alguna de las prohibiciones previstas en el artículo
61 de la ley 20000 (52088/07).
Inciso 1°
Se entiende por labores accidentales y no habituales del Servicio, aquellas que siendo propias del
organismo, son ocasionales, es decir, circunstanciales y distintas de las realizadas por el personal
de planta o a contrata (25095/94).
La frase “resolución de la autoridad correspondiente” utilizada por el inciso primero del artículo 10
(actual artículo 11) del Estatuto Administrativo, es el acto administrativo que emana de un órgano con
facultad para hacer el nombramiento (32671/89 -complementado por el 13840/94 y el 21900/98-,
14913/90).
Por regla general, la contratación a honorarios sólo procede para realizar tareas accidentales y,
excepcionalmente, para efectuar labores habituales cuando se trata de cometidos específicos,
claramente determinados e individualizados, sin que lo anterior signifique que una entidad pública
pueda llegar a desarrollar sus funciones permanentes a través de este procedimiento (25333/90,
27604/97, 2095/98, 40021/98, 20045/03).
No procede que a una persona contratada a honorarios como experto para desarrollar funciones
específicas se le encomienden otras distintas, ya que el artículo 10 (actual artículo 11) de la ley
18834, permite contratar bajo esa modalidad a profesionales y técnicos de educación superior o
expertos en determinadas materias cuando deben realizarse labores accidentales y no habituales
(8284/04).
Cuando los convenios a honorarios son celebrados entre organismos descentralizados y personas
naturales, deben ser aprobados por una resolución de la autoridad correspondiente, cualquiera sea
la modalidad de pago que se pacte, esto es, asimilado a grado, por una suma alzada o de acuerdo
a otro sistema. Lo anterior es válido tanto cuando el convenio dice relación con la realización de
funciones accidentales y que no sean las habituales de la institución, como de los que se celebren
para la realización de cometidos específicos (32671/89 -complementado por el 13840/94 y el
Normas Generales
21900/98-, 39565/99).
Sólo puede contratarse sobre la base de honorarios consistentes en una suma alzada u otro sistema
cuando se trate de profesionales, técnicos o expertos, cuyas labores, por su naturaleza, no sean
Título I
susceptibles de ser asimiladas a posiciones de la Escala Única de Sueldos (27604/97).
Respecto a los extranjeros, según lo dispone expresamente el inciso primero del artículo 10 (actual
artículo 11) del Estatuto Administrativo, para poder ser contratados a honorarios conforme a ese
precepto estatutario, deben encontrarse en posesión de un título profesional, reconocido, revalidado
o convalidado por la Universidad de Chile, o habilitante según tratados internacionales, relacionado
con la naturaleza de los servicios que prestarán y no es posible contratarlos en calidad de expertos,
a diferencia de lo que ocurre en el caso especial del artículo 2 del decreto 98, de 1991, del Ministerio
de Hacienda, precepto que establece una modalidad especial consistente en la fijación de honorarios
a suma alzada, que no hace distinción entre naturales del país o extranjeros, y que resulta aplicable,
por ende, a ambas clases de personas (18347/04).
Inciso 2°
Esta norma faculta excepcionalmente contratar a personas naturales a honorarios para la realización
de cometidos específicos propios de las tareas habituales del servicio, entendiéndose por cometidos
específicos las labores puntuales, claramente determinadas e individualizadas (822/95, 36610/01).
Sólo pueden efectuarse contrataciones para labores habituales, cuando se trate de cometidos
específicos según el artículo 10 (actual artículo 11), inciso segundo, de la ley 18834, que autoriza
aquéllas tratándose de labores puntuales, claramente determinadas e individualizadas y sin que
pueda significar que un servicio llegue a desarrollar sus funciones permanentes a través de ese
procedimiento (22650/96, 27604/97, 7301/02, 23572/04, 55757/04).
Según la norma contenida en el inciso segundo del artículo 11 de la ley 18834, puede contratarse a
honorarios la prestación de servicios para cometidos específicos conforme a las reglas generales,
esto es, labores puntuales, claramente individualizadas y determinadas en el tiempo, los que
pueden consistir en funciones propias y habituales de la institución. Pero ello no puede significar
que, mediante esa modalidad, un ente público llegue a desarrollar sus labores permanentes, pues
ello vulneraría el Estatuto Administrativo y las bases mismas de la organización del Estado. Además,
esta prestación de servicios personales debe ser excepcional y eminentemente transitoria, puesto
que la condición de cometido específico se pierde con su reiteración en el tiempo, en que pasa a
transformarse en una labor permanente y, por lo tanto, habitual. La reiteración periódica de estos
cometidos específicos desvirtua la existencia misma de la excepción y, finalmente, conlleva una
desviación de facultades. Es así como la atribución de contratar personal a honorarios no puede
significar que el órgano público llegue a desarrollar indefinidamente sus labores habituales,
utilizando los servicios de personas contratadas conforme a esa modalidad, pues para tales fines
el ordenamiento jurídico contempla las dotaciones de personal de planta y los empleos a contrata.
No constituye un cometido específico la simple enumeración de labores a desarrollar, sobre todo
cuando éstas conforman la totalidad de las tareas propias de la función que se encomienda y se
prolongan en el tiempo. Tampoco se configuran cometidos específicos si se contrata por períodos
cortos, reiterados sucesivamente. La circunstancia de registrarse contratos anteriores similares, no
obsta a que la Contraloría General modifique su criterio si un nuevo estudio o las situaciones del
caso lo ameritan, especialmente si se observa distorsión en la aplicación de las normas. Así, si una
entidad pública necesita recurrir a los contratos a honorarios por la inadecuada composición de
su planta de personal y por el incremento del volumen y complejidad de tareas que han llegado a
ser permanentes, le corresponde gestionar las modificaciones estatutarias o de presupuesto que
requiera su funcionamiento (20045/03, 57217/05).
Los contratados a honorarios según este inciso, deben reunir algunas de las calidades a que alude
el inciso primero de este mismo artículo 10 (actual artículo 11), esto es, poseer la condición de
profesionales y técnicos de educación superior o expertos. Los expertos no requieren tener la
calidad de profesionales o técnicos, sólo es necesario que posean un especial conocimiento de una
determinada materia, dada su práctica, habilidad o experiencia en la misma, situación que debe ser
acreditada por el interesado mediante documentación fidedigna (44597/99).
El fundamento legal de las contrataciones a honorarios, es una norma especial a la regla general
establecida en el Estatuto Administrativo, debiendo interpretarse restrictivamente, de tal modo que
sólo puede emplearse esa modalidad cuando deban realizarse labores accidentales que no sean las
habituales del organismo, o la prestación de servicios para cometidos específicos, esto es, tareas
puntuales que deben individualizarse de forma precisa, determinada y circunscrita a un objetivo
especial, siendo imposible encomendar el desarrollo de cometidos genéricos. Enseguida, y según
el Diccionario de la Real Academia, el término “asesorar”, empleado en un contrato a honorarios, no
cumple las características de precisión y determinación exigidas por la ley, pues se define como dar
consejo o dictamen, tomar consejo del letrado asesor o consultar su dictamen; tomar consejo una
persona de otra o ilustrarse con su parecer. Así, un cometido funcionario en términos de “asesoría
de” es una expresión amplia y ambigua, y fuera de la ley, por cuanto dependiendo de la conducta
del asesor, la asesoría puede abarcar cometidos genéricos e indeterminados o la no realización de
ninguna labor en particular, dado que el acto de “asesorar” no satisface el requisito de especificidad
y precisión establecido por el legislador (45711/01).
Inciso 3°
Si bien las personas contratadas a honorarios no se rigen por las leyes 18834 o 18883, Estatuto
Administrativo y Estatuto Administrativo para Funcionarios Municipales, respectivamente, sino por las
estipulaciones de sus correspondientes acuerdos de voluntades, es posible concederles análogos
derechos o beneficios que los establecidos para los servidores a quienes sí se aplican esos textos
legales, como feriados, licencias, permisos, horas extraordinarias, cursos de capacitación y otros.
Para ello, es menester que se trate de beneficios económicos o estatutarios semejantes a los que se
reconocen a los funcionarios públicos en los mencionados cuerpos legales, siempre que respecto de
los contratados a honorarios se cumplan las mismas condiciones y requisitos que los que se exigen
para que los funcionarios públicos impetren tales franquicias, todo ello, por cierto, en la medida
que tales beneficios se hayan expresamente acordado en el respectivo contrato. En todo caso,
estos beneficios no pueden ir más allá de los que la ley establece para quienes tienen la calidad de
funcionarios públicos (12304/96, 28235/01, 52135/02, 29501/03, 14471/04).
El pacto por el cual la Administración contrata a honorarios los servicios de una persona, no sólo
constituye el marco de los derechos y obligaciones de quien presta los servicios, sino que también
de quien los requiere. La circunstancia de no aplicarse a estos servidores las normas del Estatuto
Administrativo, y que se rijan, en cambio, por las reglas que establece el acuerdo respectivo, es
plenamente concordante con el artículo 1545 del Código Civil, que obliga a los contratantes a ceñirse
Normas Generales
del plazo convenido. Ello da cumplimiento al principio de legalidad previsto en los artículos 6 y 7 de
la Constitución Política, reiterado por el artículo 2 de la ley 18575, Orgánica Constitucional de Bases
Generales de la Administración del Estado, y a la garantía contemplada en el artículo 19, N° 24, de
la Carta Fundamental, sobre derecho de propiedad. A contrario sensu, si la mencionada facultad se
Título I
incluye expresamente en los respectivos convenios, la Administración podrá poner término anticipado
a los servicios prestados a honorarios (12473/02, 153/04, 45126/07).
Los contratos a honorarios deben regirse por las reglas contempladas en los respectivos convenios,
cuyos contenidos deben necesariamente ajustarse al carácter público que posee la parte que
requiere de los servicios que se prestarán, lo que obliga a la autoridad administrativa a considerar y
respetar los principios que rigen su accionar, entre los cuales, y para estos efectos, tienen especial
importancia los de probidad, eficiencia y el respeto a la igualdad ante la ley. En otras palabras, si
bien las personas contratadas a honorarios no se rigen por el Estatuto Administrativo, ello no obsta a
que se les hayan hecho aplicables ciertos principios rectores de la función pública, como son los ya
mencionados, atendido que desarrollan labores públicas, aun cuando no son funcionarios públicos
ni ejercen un cargo de tal naturaleza (8233/01, 129/04, 25694/05, 14396/08).
Admitir una aplicación rigurosa del principio de libertad contractual en la celebración de los pactos a
honorarios importaría debilitar notablemente otros principios vigentes en el ámbito de la Administración
del Estado y que, por el interés público que persiguen, deben tener preponderancia respecto de
aquellos que gobiernan la contratación privada. En este contexto, permitir que en virtud de la libertad
contractual que se reconoce respecto de los contratos a honorarios, pueda pactarse toda clase de
beneficios -como, por ejemplo, indemnización por años de servicios al término del plazo acordado
en el respectivo contrato- afectaría potencialmente el principio de probidad administrativa, toda vez
que, atendido que no existirían límites precisos para esos acuerdos, fácilmente se verían debilitados
los intereses públicos existentes en la contratación de las labores de que se trata, en beneficio de
los intereses particulares del prestador de los servicios, y en desmedro de los intereses estatales
(25694/05, 37454/05). En ausencia de parámetros objetivos que permitan restringir los beneficios
que se acuerden, lo anterior podría implicar también un severo daño a la eficiencia con que la
Administración del Estado debe gestionar sus recursos financieros, según se ordena en los artículos 3
y 5 de la ley 18575, toda vez que por esta vía pueden otorgarse derechos excesivos que menoscaben
su patrimonio de una manera que no guarde relación con las contraprestaciones pactadas. Aún
más, la aplicación irrestricta de la libertad contractual en los pactos a honorarios que celebren los
órganos administrativos, importaría vulnerar el principio de igualdad ante la ley, conforme al cual,
en lo que interesa, y según lo dispone el artículo 19, N° 2, de la Constitución Política, la autoridad
administrativa se encuentra impedida de efectuar diferencias arbitrarias (25694/05).
No resulta lógico entender que quienes excepcionalmente son llamados a prestar funciones para
la Administración del Estado, sin integrarla, tengan derechos que el ordenamiento jurídico no otorga
a quienes pertenecen a ella y que, por mandato legal, están naturalmente destinados a ejecutar las
tareas propias de la institución respectiva. Reconocer a las autoridades administrativas la facultad de
celebrar contratos a honorarios con la posiblidad de pactar beneficios que exceden en su naturaleza
y cuantía a los que el ordenamiento concede a los funcionarios públicos o, más aún, franquicias
que ni siquiera se contemplan para estos últimos, como la indemnización por años de servicio,
constituye una diferencia que discrimina arbitrariamente en perjuicio de los empleados de planta y a
contrata, quienes no gozan de un derecho a ser indemnizados pecuniariamente por la circunstancia
de cumplirse los plazos de nombramiento o contratación. Desde el punto de vista de la jerarquía
normativa, el permitir que en los contratos a honorarios se contemplen beneficios que no se conceden
a los empleados de planta o a contrata, o que sean superiores a los que sí se les reconocen a estos
últimos, constituiría también una diferencia arbitraria, pues, de conformidad con lo señalado en el
artículo 62 (actual artículo 65) N°s. 4 y 6 de la Constitución Política, en relación con el artículo 60
(actual artículo 63) N° 14, de esa Carta Fundamental, el otorgamiento a los funcionarios públicos de
beneficios económicos o de seguridad social, requiere de una disposición legal que así lo establezca,
en cambio, para las personas contratadas a honorarios bastaría el solo acuerdo de voluntades entre
éstos y la autoridad administrativa correspondiente para concederles la indemnización de que se
trata (25694/05).
Las personas contratadas a honorarios sólo podran ser objeto de una investigación y de una sanción
cuando hayan pactado expresamente tal posibilidad. No corresponde someter al trámite de toma de
razón las resoluciones que impongan castigos a quienes tengan esa condición (4611/98). Lo anterior
es un corolario que se deriva de la circunstancia de que dichas personas carecen de responsabilidad
administrativa (50013/00, 12420/03).
Para que las contratadas a honorarios tengan derecho a los beneficios sobre protección a la
maternidad, ellos deben quedar establecidos expresamente en el respectivo contrato, puesto que
tal beneficio sólo corresponde a las funcionarias de planta y a contrata, calidad jurídica que aquéllas
no revisten, y tienen como única norma reguladora de sus relaciones con la Administración el
respectivo acuerdo, de modo que sólo poseen los beneficios estipulados en dicho pacto. Además, la
Convención sobre Derechos del Niño y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer, no consagran de manera específica el derecho de la mujer trabajadora
para amamantar o alimentar a sus hijos menores de edad, sino que se limitan a establecer preceptos
de carácter general a favor de aquéllos y constituyen obligaciones para los Estados Partes, quienes
deben adoptar las medidas legislativas, administrativas o de otra índole, para hacerlas efectivas. En
el evento que en los respectivos convenios a honorarios se hubiere pactado el derecho a licencias
médicas (que abarcan las maternales), las interesadas tienen derecho al pago de las mismas sólo
durante el período de vigencia del contrato, el que no puede renovarse en virtud del aludido fuero
(25704/91, 2122/94, 18465/96, 1983/97, 47927/06, 46985/07).
Dado que en nuestra legislación no existe nungún requisito relacionado con la salud que impida
prestar servicios en un organismo del Estado en virtud de un contrato a honorarios -a diferencia de
lo que ocurre para desempeñar un cargo público, en que se requiere salud compatible, de acuerdo
a lo establecido en el artículo 12, letra c), de la ley 18834-, no resulta procedente hacer extensiva tal
exigencia a quienes cesaron en funciones en la Administración por haberles sido declarada su salud
irrecuperable y sean posteriormente contratados sobre la base de honorarios, toda vez que éstos
no se rigen por el referido Estatuto. Tampoco se encuentran sujetos a la limitación contenida en el
artículo 113 del citado texto legal, pues ella dice relación, exclusivamente, con la reincorporación a
la Administración del Estado, es decir, constituye una inhabilidad referida únicamente al ingreso a
un cargo o empleo público, ya sea en calidad de planta o a contrata, razón por la cual, no resulta
procedente hacerla extensiva a las contrataciones que sobre la base de honorarios efectuén los
servicios públicos. Tales conclusiones se conforman, además, con lo dispuesto en la Constitución
Política en su artículo 19, N° 16, en cuanto asegura a todas las personas la libertad de trabajo y
su protección. No obstante lo anterior, las autoridades respectivas deberán ponderar si, en cada
caso, las condiciones de salud que motivaron la declaración de irrecuperabilidad, constituyen un
impedimento para la prestación efectiva y oportuna de los servicios que se requiere contratar sobre
la base de honorarios (14396/08. Reconsidera toda jurisprudencia administrativa contraria).
personal de una entidad pública, condición que no reúne quien presta servicios en virtud de ese tipo
de acuerdo de voluntades (8238/01).
Los contratados a honorarios no tienen derecho a las compensaciones y beneficios que otorga la
Normas Generales
ley 19699 a los estudiantes de carreras técnicas de nivel superior, porque los mismos proceden sólo
respecto de quienes revisten la calidad de funcionarios públicos, requisito que no reúnen quienes
se desempeñen a honorarios en la Administracion. Ello, por cuanto, sus derechos y obligaciones
serán aquellos estipulados en los respectivos contratos y no se regirán por las normas del Estatuto
Título I
aplicable al servicio en que laboren, careciendo de los derechos que rigen para los empleados
públicos (17538/01).
Los contratados a honorarios pueden ser comisionados al extranjero, aplicarse a su respecto las
disposiciones protectoras de la maternidad, usar la casa habitación destinada al Servicio, concurrir
a cursos de capacitación y gozar de feriados, licencias médicas y permisos, siempre que ello se
estipule en los correspondientes convenios (13403/92, 21345/99, 32214/00, 32423/00).
Es improcedente fijar en los contratos a honorarios una jornada extraordinaria propiamente tal, pues
esa es una modalidad de desempeño específica de los funcionarios, cuya jornada no emana de un
contrato sino directamente de la ley. No obstante, en el evento de pactarse una jornada completa, no
existen impedimentos legales para pagar un honorario adicional por trabajos a realizarse más allá
de dicha jornada (22355/93).
En caso de incumplimiento por parte del prestador del servicio, el pago del honorario carece de
causa, por lo que, si se hubiere efectuado, procede su reintegro, ya que la infracción contractual que
lo hace procedente origina un crédito en favor del Fisco o de la entidad descentralizada de que se
trate, el cual sólo se extinguirá cuando hubiere transcurrido el plazo general de prescripción de las
obligaciones contemplado en el artículo 2515 del Código Civil, esto es, cinco años contados desde
su exigibilidad (31209/02).
La circunstancia que se incluyan cláusulas que contemplen derechos y obligaciones similares a los
previstos en el Estatuto Administrativo, no autoriza para considerar a los contratados a honorarios
como funcionarios públicos (39451/97).
Los contratados a honorarios están impedidos para desempeñar la función de fiscal instructor de un
sumario, porque no se rigen por el Estatuto Administrativo (29537/89, 5156/91).
Interior, Reglamento de Extranjería; 1545 del Código Civil; 22 de la ley 20232, de Presupuestos del
Sector Público para el año 2008; decreto 854, de 2004, del Ministerio de Hacienda, que Determina
Clasificaciones Presupuestarias y Oficios Circulares N°s 78, de 2002 y 3, de 2003, ambos del
Ministerio de Hacienda, que establecen las modalidades a que deberán ajustarse las contrataciones
a honorarios.
Comentarios:
El contrato a honorarios si bien no lo define esta disposición, se encuentra regulado en ella de
manera pormenorizada de la misma forma como lo hacía el artículo 8 del anterior Estatuto, contenido
en el DFL 338, de 1960. En este sentido puede afirmarse que el contrato a honorarios constituye
un mecanismo de prestación de servicios que permite a la Administración contar con asesoría de
especialistas en determinadas materias, cuando deban realizarse funciones propias del respectivo
Servicio que presenten un carácter ocasional, específico, puntual y no habitual. La contratación a
honorarios procederá cuando exista una imposibilidad de ejecución directa de la prestación por
parte de una institución pública, de tal forma que con sus recursos humanos propios no tenga la
capacidad técnica o la disponibilidad temporal para ejecutar eficiente y oportunamente los trabajos
encomendados. La labor que se contrate debe ser útil a la institución, por lo que su omisión o su
deficiente cumplimiento han de acarrear un perjuicio al logro de sus fines y tareas.
El artículo 11 del Estatuto Administrativo regula dos tipos de contratos a honorarios, a saber:
1) En general, cuando se trata de cumplir labores accidentales y que no sean las habituales de la
institución, entendiéndose por labores accidentales y no habituales, aquellas que siendo propias del
mismo, son ocasionales, es decir, circunstanciales y distintas de las realizadas por el personal de
planta o a contrata. Las tareas habituales del Servicio deben efectuarse por el respectivo personal del
organismo público. En este caso puede contratarse a honorarios a profesionales, técnicos o expertos,
sean éstos chilenos o extranjeros, entendiéndose que reúnen las dos primeras calidades quienes
poseen los títulos respectivos de acuerdo con el artículo 35 de la ley 18962, Orgánica Constitucional
de Enseñanza, y por expertos, quienes sin ostentar necesariamente tales títulos, poseen especial
conocimiento de una materia, dada su práctica, habilidad o experiencia en la misma, la que debe
acreditarse mediante documentación fidedigna.
2) Excepcionalmente, se permite la contratación a honorarios para desarrollar cometidos específicos
propios de las tareas habituales y permanentes del Servicio, entendiéndose por tales, labores
puntuales, determinadas, individualizadas y precisas.
De acuerdo con el artículo 108 del decreto 250, de 2004, del Ministerio de Hacienda, reglamento de
la ley 19886, los convenios que se celebren con personas naturales, que involucren la prestación
de servicios personales del contratante, deberán ajustarse a las normas del decreto supremo 98, de
1991, del Ministerio de Hacienda, los artículos 10 (actual artículo 11) de la ley 18834, en su caso, y 33
del decreto ley 249, de 1973, o del artículo 13 del decreto ley 1608, de 1976, y demás disposiciones
que complementan o reglamentan dichos textos legales.
La contratación a honorarios debe efectuarse por la autoridad facultada para hacer el nombramiento,
quien no podrá ponerle término anticipado, salvo que exista una cláusula de reserva en tal sentido,
en el respectivo convenio.
carácter de servidores estatales. Excepcionalmente, a los contratados a honorarios a los que las
leyes de presupuestos les han dado el carácter de “agentes públicos”, les afecta la responsabilidad
administrativa en los mismos términos que a los funcionarios.
Normas Generales
En cuanto a las modalidades de pago que se pacten, el artículo 11 del Estatuto Administrativo
no hace distingos. Ello supone que a su amparo es posible celebrar cualquier tipo de contratos
a honorarios, esto es, asimilados a grados, por una suma alzada o de acuerdo a otro sistema.
El decreto o resolución que disponga una contratación a honorarios deberá identificar la fuente
Título I
presupuestaria que la financie, la que puede provenir del Subtítulo 21 ajustado al límite de la Glosa
correspondiente, Subtítulos de Transferencias para la administración de programas o Subtítulo de
Inversión cuando guarden relación directa, necesaria e integral con los requerimientos propios que
demanda la ejecución física del proyecto de inversión respectivo.
De acuerdo con el precepto en comento, es posible contratar sobre la base de honorarios a personas
naturales y también a funcionarios públicos, pero el desempeño en dicha calidad de estos últimos,
sólo puede realizarse fuera de la jornada habitual de trabajo.
Cabe tener presente que, según lo ordena el artículo 5 de la ley 19896, los decretos o resoluciones
que aprueben la contratación de personas naturales a honorarios, en los organismos y servicios
públicos incluidos en la Ley de Presupuestos, cualquiera que sea el ítem de imputación, deberán
contar con la visación del Ministerio correspondiente, para lo cual se acompañará un certificado
emanado del órgano o servicio respectivo en que conste que el monto comprometido se ajusta a
la disponibilidad presupuestaria y, en su caso, a la autorización máxima otorgada en la referida ley
para la anualidad respectiva. El procedimiento señalado se aplicará igualmente a las contrataciones
en el mismo servicio con aplicación de lo dispuesto en la letra d) del artículo 87 de la ley 18834.
Las personas contratadas a honorarios, bajo cualquier forma que se exprese el pago, deberán
informar al o los Jefes del Servicio respectivo, a través de la unidad correspondiente, mediante
una declaración jurada simple, si prestan servicios en cualquier calidad jurídica en otra repartición
pública. En tal caso, deberán individualizar al otro Servicio, especificando la calidad jurídica con que
laboran en él, el monto de los emolumentos correspondientes, las tareas contratadas y la duración
de la prestación de sus servicios. Copia de los antecedentes mencionados deberá ser remitida a la
Contraloría General de la República. Al momento de suscribirse un contrato a honorarios, el Servicio
correspondiente tendrá la obligación de requerir la información señalada en el inciso tercero del
artículo 5 de la referida ley 19896, debiendo el Jefe de Servicio constatar que no se produzca un
actual o eventual conflicto de intereses por el cumplimiento de las funciones contratadas, y certificar
tal circunstancia. Se entenderá que hay conflicto de intereses cuando las labores encomendadas en
los diversos organismos pongan a la persona a quien se le ha encomendado tareas en ambos, en
situación de lesionar los objetivos de cualquiera de esas entidades o cuando sus propios intereses
personales puedan pugnar con los de alguna de ellas. En el caso que una persona tenga más
de un contrato a honorarios en entidades públicas, requerirá de la visación previa, en el acto
administrativo correspondiente, del ministro respectivo. La misma visación será exigible cuando la
persona contratada a honorarios tenga, además, un contrato con proveedores o contratistas o con
instituciones privadas que tengan convenios para ejecución de proyectos o se le hayan otorgado
transferencias, en relación con la repartición en que presta servicios. Se exceptúan de estas normas
las labores de docencia que dichas personas desarrollen en instituciones de educación superior.
En relación con las exigencias mencionadas, la Contraloría General ha precisado que ellas rigen
sólo respecto de los organismos incluidos en la Ley de Presupuestos y no se aplican a las entidades
que gozan de autonomía constitucional.
Luego, los incisos octavo y noveno del mencionado artículo 5 de la ley 19896, que sí son aplicables a
todos los organismos de la Administración del Estado, disponen que las normas sobre inhabilidades
Por último, es importante señalar que los convenios para la prestación de servicios personales por
personas jurídicas, a los organismos e instituciones regidos por el decreto ley 249, de 1973, que no
se relacionen con la construcción de obras, no se rigen por el artículo 11 del Estatuto Administrativo,
sino que por los artículos 34 de la ley 19886; 16 del decreto ley 1608, de 1976; 105 a 107 del decreto
250, de 2004, del Ministerio de Hacienda.
ARTICULO 12.- Para ingresar a la Administración del Estado será Ley 18.834, Art. 11.
necesario cumplir los siguientes requisitos:
a) Ser ciudadano;
Normas Generales
No obstante, en casos de excepción determinados por la autoridad Ley 19.154, Art. 2°, 4.
llamada a hacer el nombramiento, podrá designarse en empleos
a contrata a extranjeros que posean conocimientos científicos o
Título I
de carácter especial. Los respectivos decretos o resoluciones de
la autoridad deberán ser fundados, especificándose claramente la
especialidad que se requiere para el empleo y acompañándose el
certificado o título del postulante.
b) Haber cumplido con la ley de reclutamiento y movilización, cuando Ley 18.834, Art. 11.
fuere procedente;
f) No estar inhabilitado para el ejercicio de funciones o cargos Ley 19.653, Art. 5°, 1.
públicos, ni hallarse condenado por crimen o simple delito.
Interpretación:
Letra a)
No es posible contratar en la Administración del Estado a una persona que no cumple el requisito
de edad mínima que para ingresar a ella establece esta norma. Tampoco existe una disposición
que permita a la Contraloría General de la República eximir del cumplimiento de dicha exigencia
(15881/94).
Podrá ser contratada en el Servicio Nacional de la Mujer una extranjera de nacionalidad sueca,
cuando no exista otro postulante idóneo de nacionalidad chilena y se fundamente la nominación
por la autoridad, especificándose su especialidad y acompañando el certificado o título reconocido,
revalidado o convalidado en conformidad a la ley (10992/01).
Es improcedente contratar a extranjero como auxiliar en un Centro de Referencia de Salud, dado que,
además de no cumplir con los requisitos del artículo 11 (actual artículo 12), letra a) de la ley 18834,
configura la norma de excepción que faculta a la autoridad llamada a efectuar el nombramiento, para
designar en empleos a contrata, a extranjeros que posean conocimientos científicos o de carácter
especial, mediante una resolución fundada que especifique la especialidad requerida para el empleo
y el título (31400/04).
Letra b)
Letra c)
Letra d)
El requisito de poseer el nivel educacional o el título profesional o técnico que por la naturaleza
del empleo exija la ley, constituye una referencia del legislador a los requerimientos especiales
contemplados en los diversos ordenamientos de los servicios que conforman la Administración del
Estado, que son los que deben cumplir quienes deseen ingresar a dichos organismos (32781/96,
23855/99, 28722/01, 12815/02).
Los requisitos de estudio que la ley 18834 establece para ingresar a la Administración Pública,
deben ser cumplidos tanto por los funcionarios de planta como por los a contrata (35295/90, 6669/91
-reconsiderado parcialmente por el 15712/92-, 25525/91, 32781/96).
Una persona que sólo acredita sexto año primario o sexta preparatoria no satisface la exigencia
de haber aprobado la educación básica, cuya duración es de ocho años (6669/91, 21222/94,
32117/01).
Normas Generales
Corresponde a la Universidad de Chile revalidar los títulos profesionales obtenidos en el extranjero,
sin perjuicio de lo dispuesto en los tratados internacionales (27107/90, 11914/92, 2881/93, 25421/94,
35358/00).
Título I
La ley 19074 habilita a los chilenos que salieron del país antes del 11 de marzo de 1990 por razones
de fuerza mayor y que regresan con títulos profesionales o técnicos otorgados por Universidades
extranjeras, para ejercer en Chile en la forma y condiciones que señala, con los mismos beneficios y
asignaciones establecidos o que se establezcan en la ley para quienes poseen diplomas de entidades
de enseñanza superior reconocidas por el Estado (26635/93).
La exigencia de un título profesional de una carrera de a lo menos diez semestres para ocupar
un cargo en la Administración, sólo se cumple con un diploma de alguna carrera, indeterminada,
de esa duración. En el evento que un título de una carrera de diez semestres se obtenga en otra
Universidad o Institución de enseñanza superior en un menor tiempo , por ejemplo ocho semestres,
el diploma otorgado por esta última no habilita para acceder a la mencionada plaza. En cambio,
tratándose de un título conferido por una institución de educación superior que modificó el plan
de estudios, aumentando de seis a ocho los semestres que comprende la carrera, los diplomas
concedidos cuando el respectivo currículo contaba únicamente con seis, permiten a quienes los
poseen ingresar a un empleo para el que se requiere uno de una carrera de ocho semestres (7532/93,
9995/93, 13402/93).
Las personas que de acuerdo con el artículo 1 transitorio de la ley 12851, se inscribieron en
su oportunidad en el Colegio de Ingenieros, conservan y mantienen la calidad habilitante para
ser designadas en cualquier cargo de la Administración Pública que exija el título de ingeniero
(3005/95).
Letra e)
Un ex servidor que cesó en actividad por haber sido sancionado con una medida disciplinaria
expulsiva no puede acceder a un cargo público, salvo que se haya cumplido el plazo de cinco
años a que alude esta norma y dictado el correspondiente decreto supremo de rehabilitación. Esta
última exigencia debe satisfacerse pese a que en la ley 18834 no se hace mención a ella, dado
lo dispuesto en el artículo 38, letra f), de la ley 10336, precepto que tiene amplio alcance, siendo
aplicable a todos los ex funcionarios destituidos o separados de sus empleos, cualquiera sea la
naturaleza jurídica del Servicio al que pretendan reincorporarse y sin que resulte relevante que
las leyes orgánicas o estatutos de personal correspondientes, contemplen o no un procedimiento
específico de rehabilitación (12074/97).
La rehabilitación es un trámite administrativo que únicamente tiene por objeto restituir el requisito
de idoneidad moral al ex servidor afectado por una medida expulsiva. El interesado debe pedirla al
Presidente de la República, a quien corresponde privativamente la facultad de rehabilitar, a través
del Ministerio del que depende o con el cual se relaciona el organismo al que pertenecía. Con todo,
la rehabilitación no exime al ex funcionario favorecido de cumplir los restantes requisitos de ingreso a
la Administración. Tampoco confiere el derecho a reclamar la reincorporación como obligatoria, sino
únicamente a pedirla, encontrándose la autoridad llamada a hacer el nombramiento, facultada para
aceptar o rechazar tal solicitud (254/90, 5869/95, 2321/97, 12074/97, 3300/04).
Un ex empleado que se alejó de la Administración por calificación deficiente sólo puede reingresar
a ella cuando hayan transcurrido cinco años, contados desde la fecha de expiración de funciones
y siempre que cumpla los demás requisitos legales. En su caso no es necesaria la rehabilitación
(30088/90, 22439/00).
El beneficio del DL 409, de 1932, consistente en considerar como si nunca se hubiera delinquido
para todos los fines legales y administrativos, no permite a un ex empleado destituido reingresar a la
Administración, salvo que haya transcurrido el plazo de cinco años a que alude el artículo 11 (actual
artículo 12), letra e), de la ley 18834 y dictado el decreto de rehabilitación (20000/97).
Letra f)
Una persona condenada por crimen o simple delito de acción pública y posteriormente indultada, no
puede ingresar a un empleo en la Administración del Estado, pues el indulto no quita al favorecido el
carácter de condenado para los fines que determinen las leyes (25082/94).
No existe impedimento legal para nombrar en un cargo público a una persona que está siendo
procesada por hurto. La idoneidad moral que requiere una persona para ingresar y permanecer en
la Administración, se pierde, entre otras razones, cuando el funcionario incurre en actos tipificados
como delitos por la ley, sean éstos inherentes o no a la función pública, y siempre que haya sido
condenado por sentencia definitiva en causa criminal, resultando irrelevante que esté cumpliendo o
haya cumplido la pena impuesta (40806/00, 23882/01).
Las personas condenadas o implicadas en un proceso por cuasidelito están habilitadas para optar y
desempeñar cargos en la Administración, ya que estas infracciones penales no son constitutivas de
crímenes o simples delitos (45122/99, 22923/01).
Una persona que aparece con un registro de dos condenas, ambas cumplidas con el beneficio de la
remisión condicional de la pena, no puede acceder a un empleo público. La imposibilidad de ingresar
a la Administración del Estado por hallarse condenado por crimen o simple delito alcanza a todas
aquellas personas en contra de las cuales se haya dictado un fallo de ese tipo en causa criminal, sea
que se encuentren cumpliendo o hayan cumplido ya las penas impuestas. El afectado sólo puede
eliminar sus antecedentes penales acogiéndose a las disposiciones del artículo 1 del DL 409, de
1932, que establece que toda persona que haya sufrido cualquier clase de condena y reúna las
condiciones que allí se indican, tiene derecho después de dos años de haber cumplido su pena, si
es la primera, y d e cinco, si se le ha condenado dos o más veces, a que por decreto confidencial,
se le considere como si nunca hubiera delinquido para todos los fines legales y administrativos y se
le indulten las penas accesorias impuestas (13779/01).
Normas Generales
De acuerdo con los artículos 54, letra c), y 64 de la ley 18575, las inhabilidades especiales que
consulta la primera de esas normas se aplican tanto respecto del ingreso a la Administración como
a la permanencia del funcionario, cuyo alejamiento una vez condenado por crimen o simple delito,
debe efectuarse en la forma prevista por el segundo precepto mencionado (37945/04, 15616/06).
Título I
Las faltas son una especie de delito que en su especialidad no están comprendidas en el supuesto
que contempla dicho artículo 54, letra c), de la ley 18575, de modo tal que el funcionario que sea
condenado por una falta, no se encuentra afectado por las inhabilidades de ingreso ni sobreviniente
(15616/06). El carácter de crimen, simple delito o falta, distinciones que formula el artículo 21 del
Código Penal, depende de la gravedad de la pena asignada por la ley al hecho punible en abstracto
y no a la magnitud de la pena impuesta al condenado (16755/86). Sin embargo, como de acuerdo
con ese mismo precepto la pena de multa es común a los crímenes, simples delitos y faltas para
hacer ese distingo, cuando se aplica, es necesario tener presente lo dispuesto en el inciso sexto del
artículo 25 del referido Código, el cual, atendiendo a la cuantía de la multa, establece que en el caso
de las faltas, su penalidad no puede exceder de cuatro unidades tributarias mensuales (42132/05).
La condena por crimen o simple delito impide ingresar a la Administración del Estado y configura una
causal sobreviniente para continuar ejerciendo labores de funcionario público, dado que involucra
la inexistencia o pérdida de idoneidad moral, respectivamente, condición indispensable para el
desempeño del cargo en la Administración. Estos delitos pueden ser inherentes o no a la función
pública, la condena debe ser impuesta por sentencia definitiva en causa criminal y la inhabilidad
operará esté cumpliendo o haya cumplido la pena impuesta (40806/00). La inhabilidad sobreviniente
obliga al funcionario afectado a presentar su renuncia al cargo, la cual debe ser aceptada por la
autoridad llamada a efectuar el nombramiento para que opere su cese de funciones. En caso de
no presentar la renuncia, previo sumario administrativo, debe ser destituido (63000/04, 15616/06).
El otorgamiento por sentencia ejecutoriada de alguno de los beneficios previstos en el artículo 29
de la ley 18216 -remisión condicional de la pena, libertad vigilada o reclusión nocturna-, supone
considerar al favorecido como si no hubiese sufrido condena alguna en lo referente al cumplimiento
de los requisitos de ingreso o permanencia en la Administración. Luego, en este último caso, no se
encuentra obligado a declarar la inhabilidad ni presentar su renuncia en los términos expresados por
el artículo 64 de la ley 18575, así como tampoco procede la aplicación de la medida disciplinaria de
destitución en su contra por omisión de dichas obligaciones (16593/04, 36773/06). En relación al
cumplimiento de la pena accesoria de suspensión de cargo u oficio público, la Contraloría General
es incompetente para determinar su efecto cuando ha habido remisión de una sanción principal
(12671/98, 12060/07).
Concordancias: Arts. 10, 13 y 19, N° 17, de la CP de la R; 15, 16, 43, 44, 54, 55, 55 bis, 57 y ss, y
63 y 64 de la LOCBGAE; 2 de la ley 18556, Orgánica Constitucional sobre Sistema de Inscripciones
Electorales y Servicio Electoral; Ley 19074, que autoriza ejercicio profesional a personas que señala
que obtuvieron títulos o grados en el extranjero; 220 del CP; 48 del DL 1094, de 1975, que establece
normas sobre Extranjeros; DL 2306, de 1978, que legisla sobre Reclutamiento y Movilización de
las Fuerzas Armadas; Ley 6174, sobre Medicina Preventiva; 12, N° 9, del DFL 1, de 2005, del
Ministerio de Salud; 38, letra f), y 68 de la LOCGR; 6, 10, 13, 31, inciso tercero, 85, 86, 87, 88, 150,
151, 152 y 7 transitorio del EA; Decreto 64, de 1960, del Ministerio de Justicia, sobre Prontuarios
Penales y Certificados de Antecedentes; Art. 10 del EAM. Ley 20000, que sanciona el Tráfico Ilícito
de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas.
Comentarios:
El artículo 12 consulta los requisitos básicos que se exigen para ingresar a la Administración del
Estado, los cuales son también condiciones para el desempeño funcionario, de manera que deben
mantenerse durante toda su vinculación con la Administración.
Lo anterior se extiende, además, a todos quienes, en cualquier calidad, desempeñan una función
pública.
La mencionada norma estatutaria armoniza con el artículo 19, N°s. 2 y 17, de la Carta Fundamental,
preceptos que, respectivamente, aseguran a todas las personas la igualdad ante la ley y la admisión
a todas las funciones y empleos públicos, sin otros requisitos que los que impongan la Constitución
y las leyes. Estas disposiciones constitucionales impiden a la autoridad administrativa liberar a una
persona del cumplimiento de las exigencias de ingreso a la Administración del Estado.
En caso que se designe para el desempeño de una función pública a una persona que no reúne los
requisitos de ingreso previstos en la ley, la autoridad que lo nombró debe proceder a dejar sin efecto
el correspondiente acto administrativo de nombramiento por la vía de la invalidación.
Las señaladas prohibiciones tienen por objeto, en general, impedir que presten servicios en la
Administración del Estado personas que puedan verse afectadas por un conflicto de intereses en el
ejercicio de un determinado empleo público, propósitos que igualmente persigue el artículo 85 de la
ley 18834. Estas inhabilidades son aplicables a los personales de planta, a contrata y también a los
contratados sobre la base de honorarios, pues todos ellos revisten la calidad de servidores públicos.
La única excepción a este impedimento se encuentra contemplada en el inciso final del artículo 85
de la ley 18834, en cuanto establece que no rige entre los Ministros de Estado y los funcionarios de
su dependencia.
ARTICULO 13.- Los requisitos señalados en las letras a), b) y d) del Ley 18.834, Art. 12.
artículo anterior, deberán ser acreditados mediante documentos o
certificados oficiales auténticos.
Normas Generales
El requisito establecido en la letra c) del artículo que precede,
se acreditará mediante certificación del Servicio de Salud
correspondiente.
Título I
El requisito de título profesional o técnico exigido por la letra d)
del artículo anterior, se acreditará mediante los títulos conferidos
en la calidad de profesional o técnico, según corresponda, de
conformidad a las normas legales vigentes en materia de Educación
Superior.
Interpretación:
Los instrumentos que acreditan los requisitos de ingreso a la Administración del Estado y que
deben acompañarse en original o fotocopia debidamente autorizada por la misma autoridad a la
que compete emitir el correspondiente certificado, son: el certificado de nacimiento, para acreditar
la ciudadanía; certificado otorgado por la Dirección General de Movilización Nacional, para acreditar
el cumplimiento de la Ley de Reclutamiento; certificado de salud compatible con el desempeño
del cargo, expedido por la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez del respectivo Servicio de
Salud; Diploma de Licencia Básica o Secundaria, expedido por el Ministerio de Educación, o el
título profesional que corresponda, en su caso; declaración jurada simple respecto del requisito del
artículo 11 (actual artículo 12) letra e) de la ley 18834, y certificado del Servicio de Registro Civil e
Identificación, tratándose de la exigencia de la letra f) del mencionado artículo 11 (actual artículo 12)
(23931/90).
Conforme a los artículos 12 (actual artículo 13) del Estatuto Administrativo y 10 de la ley 16436,
por regla general, los documentos acompañados al decreto o resolución de nombramiento quedan
archivados en la Contraloría General de la República por el período de dos años. No obstante, no hay
inconveniente legal para que esos antecedentes se devuelvan antes de transcurrido el referido plazo
a los interesados que dejaron de pertenecer a la Administración. A su vez, aquellos antecedentes
que no se hubieren retirado, pueden enviarse a los respectivos Ministerios o Servicios después de
transcurridos los dos años, para que éstos los devuelvan a quien corresponda (10588/94).
Es improcedente que el cumplimiento del requisito de la letra c) del artículo 11 (actual artículo 12)
se acredite mediante certificado médico acompañado de exámenes practicados en un laboratorio
particular. El nivel educacional o título profesional o técnico se acredita con la exhibición de
documentos originales o copias debidamente autorizadas por el funcionario competente para otorgar
el documento original o para certificar sobre el contenido de éste, conforme al artículo 1698 del
Código Civil, no teniendo validez la autorización notarial o protocolización de esos documentos para
estos fines, pues ella sólo se refiere a la existencia material del título o diploma copiado o fotocopiado,
pero no al hecho de haber sido emitido por la autoridad que lo suscribe, pues no es un documento en
cuyo otorgamiento participe el notario. El cumplimiento de la Ley de Reclutamiento se acredita con el
documento de situación militar expedido por el cantón de reclutamiento correspondiente al domicilio
del interesado (4829/00).
Inciso 2°
El requisito de salud compatible con el desempeño del cargo es una exigencia para el ingreso
a la Administración del Estado, establecida por el Estatuto Administrativo, texto que a su vez ha
encomendado al Servicio de Salud respectivo la función de comprobar dicha circunstancia. Por tal
motivo, es dable entender que el otorgamiento de la certificación correspondiente, constituye una
obligación que la ley ha impuesto directamente a ese organismo, de manera que resulta improcedente
que a las personas que requieran esa prestación, se les exija el pago de una suma por tal concepto,
toda vez que el artículo 12 (actual artículo 13) del Estatuto no contempla una obligación pecuniaria
en ese sentido. Esta última disposición al exigir la certificación del estado de salud del interesado no
distingue sobre el procedimiento que debe practicarse para tales efectos, por lo que todos aquellos
exámenes que el Servicio de Salud estime pertinente solicitar en orden a cumplir con dicha exigencia
legal, deberán ser asumidos con cargo a su presupuesto. Ello tiene su fundamento, además, en
el principio de gratuidad de la función pública, en cuya virtud los organismos estatales no pueden
cobrar por las funciones que en conformidad con el ordenamiento jurídico deben cumplir, salvo que
la ley expresamente los autorice para ello (4986/93).
Compete a los Servicios de Salud correspondientes establecer y realizar los exámenes que permitan
acreditar una salud compatible para ingresar a la Administración, no existiendo una normativa legal
que exija o impida, en el caso de las mujeres, la realización de exámenes específicos no solicitados
a los varones (54839/03).
Inciso 4°
Inciso 5°
La simple comunicación que emite el Servicio de Registro Civil e Identificación, que acredita el
cumplimiento del requisito establecido en el artículo 11 (actual artículo 12), letra f), del Estatuto, ha
reemplazado el certificado de antecedentes clase B previsto en el artículo 12 del decreto 64, de 1960,
de Justicia, que exigía el DFL 338, de 1960, en su artículo 13. Ello significa que en la comunicación
del aludido Servicio, deben expresarse u omitirse, según corresponda, las anotaciones que eran
propias del indicado certificado (31609/90 -reconsiderado parcialmente por el 12671/98-).
Concordancias: Arts. 1698 y ss del CC; 210 del CP; 12, 20, inciso tercero, y 22 del EA; 11 del
EAM; 10 de la ley 16436, que señala que los antecedentes administrativos que no hayan ingresado
al Archivo Nacional y que justifican los nombramientos del personal, podrán ser devueltos a los
interesados después de cumplidos dos años de la fecha de la designación, dejándose constancia de
haber sido retirados.
Normas Generales
Comentarios:
Todas las personas interesadas en incorporarse a un empleo público regido por el Estatuto Adminis-
trativo deben acreditar el cumplimiento de los requisitos de ingreso que en él se contemplan.
Título I
Para los efectos del examen de legalidad del acto administrativo de nombramiento ante la Contra-
loría General de la República, deben acompañarse todos los documentos que acrediten el cumpli-
miento de los requisitos de ingreso a la Administración.
ARTICULO 14.- La provisión de los cargos se efectuará mediante Ley 19.882, Art.
nombramiento o promoción. vigésimo séptimo, 3, a).
Ley 18.834, Art. 13.
El nombramiento o promoción se resolverá por los Ministros,
Intendentes o Gobernadores, respecto de los empleos de su
dependencia, y por los jefes superiores en los servicios públicos
regidos por este Estatuto, con excepción del nombramiento en los
cargos de la exclusiva confianza del Presidente de la República.
Cuando no sea posible aplicar la promoción en los cargos de Ley 19.882, Art.
carrera, procederá aplicar las normas sobre nombramiento. vigésimo séptimo, 3, b).
En los casos en que se origine la creación de nuevos cargos de Ley 19.154, Art. 2°, 5.
carrera, se fijen nuevas plantas de personal que los incluyan o se Ley 19.882, Art.
autoricen reestructuraciones o fusiones que den lugar a nuevos vigésimo séptimo, 3, c).
cargos de esa naturaleza, la primera provisión de dichos empleos
se hará siempre por concurso público.
Interpretación:
Inciso 1°
El nombramiento inviste a una persona de una determinada calidad jurídica. El cambio de calidad
jurídica de un funcionario implica efectuar un nuevo nombramiento, medida que ejercerá privativa y
facultativamente la misma autoridad llamada a extenderlo (31226/89).
Las normas sobre ascensos contenidas en esta norma, rigen desde el 23 de septiembre de 1989
(y hasta la entrada en vigor de la ley 19882) y se aplicarán según los escalafones existentes en la
época en que se produce la vacante, considerándose que los ordenamientos anteriores a esa data
continuaron vigentes mientras no se adecuaran las plantas a la nueva normativa. Si la vacante se
provee por ascenso, deben observarse los requisitos del cargo exigibles al producirse la misma, pero
si la provisión se realiza por nombramiento, los requisitos del cargo deberán reunirse a la época de
dictarse el acto administrativo de designación. De esta manera, el servidor ascendido a una plaza
__________
(*) El artículo vigésimo séptimo, N° 3, letras a) y b) de la ley 19882, sustituyeron en el artículo 13 (actual
artículo 14) del Estatuto Administrativo, la palabra “ascenso” por “promoción”. De esta manera, la provisión de
los cargos a partir de la fecha de vigencia de esa ley -23 de junio de 2003- ha pasado a efectuarse mediante
nombramiento o promoción. Por su parte, de acuerdo con el artículo 53 de dicho Estatuto, la promoción se
efectuará por concurso interno en las plantas de directivos de carrera, profesionales, fiscalizadores y técnicos
y por ascenso en las plantas de administrativos y de auxiliares. Luego, lo declarado en aquellos dictámenes,
respecto de estas materias, rige las situaciones consolidadas con anterioridad a la vigencia de la ley 19882.
vacante, debe tener la calidad de funcionario activo a la época de la dictación del acto que ordena
el ascenso y si ello no sucede o no existen empleados en condiciones de ascender, la plaza
vacante debe proveerse necesariamente por concurso público de antecedentes (19020/90, 9479/93,
25925/95, 5119/00, 47749/00) (*).
Normas Generales
El nombramiento de los servidores de la Administración del Estado regidos por el Estatuto
Administrativo, dice relación con los cargos de la planta de una determinada entidad, siendo
improcedente que las labores que los empleados estén llamados a realizar, lo sean a través de la
Título I
encomendación de funciones (20511/98).
Inciso 2°
El Director Nacional del Instituto de Desarrollo Agropecuario puede delegar en los Directores
Regionales la facultad de contratar a funcionarios y designar al personal de planta, para lo cual
debe observar los requisitos exigidos por la ley 18575 en materia de delegación del ejercicio de las
atribuciones y facultades (31544/01).
Inciso 3°
El nombramiento es una forma de designación especial que procede cuando no es posible aplicar las
disposiciones que regulan los ascensos en los cargos de carrera, como ocurre cuando no existen en
el escalafón servidores que cumplan con las respectivas exigencias (36935/95, 6885/96, 22112/98,
21639/01) (*).
Las vacantes en los cargos de directivos de carrera, profesionales y técnicos de un servicio, que
se produzcan a partir del 21 de diciembre de 2003, y que no correspondan al último grado de cada
uno de los escalafones, deben proveerse mediante concurso interno, sin desmedro que si éste
es declarado desierto, pueda convocarse a otro certamen, esta vez, público. Asimismo, un mismo
concurso podrá convocarse para proveer cargos vacantes y a quienes tengan interés en integrar
una lista de postulantes elegibles, conforme a lo indicado en el artículo 21 de la ley que
imponen a los órganos de la Administración los artículos 3 y 5 de la ley 18575 y 9 de la ley 19880.
El hecho que el artículo 21, inciso final, mencionado, establezca que la confección de esa lista
tiene por objeto atender futuras necesidades de “ingreso”, no significa que corresponda efectuarla
18834, procedimiento que tiene su fundamento en los principios de eficiencia y economía procesal
únicamente cuando se trata de proveer una plaza del último grado de un determinado escalafón,
pues también resulta útil en el caso de un cargo de grado superior que no pudo llenarse conforme
a las reglas propias de la promoción, toda vez que de los artículos 14, inciso tercero, y 53, inciso
segundo, de la ley 18834, se infiere que cuando no se pueden aplicar las normas sobre promoción,
debe estarse a las que regulan el ingreso, entre las cuales se halla la relativa a la confección del
listado de postulantes elegibles (16165/05).
De acuerdo con el artículo 14 de la ley 18834, la provisión de los cargos se efectuará mediante
nombramiento o promoción, no obstante lo cual, cuando no sea posible aplicar la promoción en los
cargos de carrera, procederá aplicar las normas sobre nombramiento. Dicha promoción, conforme al
artículo 53 del Estatuto Administrativo, se realizará por concurso interno en las plantas de directivos
de carrera, profesionales, fiscalizadores y técnicos y por ascenso en el respectivo escalafón en las
plantas de administrativos y de auxiliares, o en las equivalentes a las enunciadas. Así, en las
__________
(*) El artículo vigésimo séptimo, N° 3, letras a) y b), de la ley 19882, sustituyeron en el artículo 13 (actual artículo 14) del
Estatuto Administrativo, la palabra “ascenso” por “promoción”. Luego, lo declarado en aquellos dictámenes, respecto
de estas materias, rige las situaciones consolidadas con anterioridad a la vigencia de la ley 19882.
plantas de técnicos la forma habitual de provisión de los empleos de carrera es a través del mecanismo
de promoción, en cuya virtud el servidor que cumpla los requisitos legales exigidos podrá participar
del concurso interno y, en caso de ser seleccionado, podrá ser promovido a un cargo dentro de
dicha planta o de otra distinta, siempre que no le afecte una causal de inhabilidad (15394/04).
Inciso 4°
Los nuevos empleos que queden vacantes en un servicio luego del encasillamiento de su personal
en una nueva planta que ha tenido su origen en la reestructuración o fusión de servicios, deben
proveerse por concurso (3978/95).
Se ajustó a derecho llamado a concurso para proveer cargos de fiscalizadores de la Dirección del
Trabajo, toda vez que, conforme el artículo 14, inciso cuarto, de la ley 18834, en los casos en que se
origine la creación de nuevos cargos de carrera, se fijen nuevas plantas de personal que los incluyan
o se autoricen reestructuraciones o fusiones que den lugar a nuevos cargos de esa naturaleza,
la primera provisión de dichos empleos se hará siempre por concurso público. La legislación no
restringe a determinadas épocas del año las facultades privativas de la autoridad administrativa para
convocar a un concurso público, de manera que no configura un vicio que el concurso se haya hecho
efectivo en una época del año en que varios funcionarios de un servicio se encuentren haciendo uso
de su feriado legal (45289/04).
Concordancias: Arts. 15, 16, 43 y ss. de la LOCBGAE; 16, 17 a 24, 53 a 59 y 10 transitorio del EA;
13 del EAM.
Comentarios:
El nombramiento es una de las formas de proveer los cargos públicos que se materializa mediante
decretos o resoluciones que designan personal en calidad de titulares, suplentes o a contrata, y que
procede cuando no es posible aplicar las normas sobre promoción.
La promoción se realiza por concurso interno en las plantas de directivos de carrera, profesionales,
fiscalizadores y técnicos y por ascenso en las plantas de administrativos y auxiliares.
Los actos administrativos que disponen nombramientos o promociones deben dictarse por
los Ministros, Intendentes, Gobernadores o el Jefe Superior de Servicio, en la forma y con las
solemnidades prescritas por la ley.
Su notificación es un requisito de eficacia jurídica del respectivo proceso, por lo que mientras
los interesados no hayan sido válidamente notificados, dichos actos no producen efecto alguno,
siéndoles a éstos inoponibles.
Los encasillamientos, por otra parte, son procedimientos generales de provisión de empleos públicos,
que se rigen por las disposiciones que los ordenan, debiendo la autoridad competente sujetarse a
ellas al dictar los actos administrativos que los llevan a efecto. Esta modalidad de provisión de
cargos se encuentra regulada en el artículo 14, inciso final, del Estatuto Administrativo, y en algunas
de sus normas transitorias.
ARTICULO 15.- Salvo disposición en contrario, en los procesos Ley 19.882, Art. vigésimo
de encasillamiento del personal que se originen en la fijación séptimo, 4.
o modificación de plantas de personal, se seguirán las normas Ley 18.834, Art. 13 bis.
siguientes:
Normas Generales
a) Los funcionarios de las plantas de directivos de carrera,
profesionales, fiscalizadores y técnicos y en las equivalentes a
éstas, se encasillarán en cargos de igual grado al que detentaban
Título I
a la fecha del encasillamiento, manteniendo el orden del escalafón
de mérito. Si en las nuevas plantas no existieren los grados que
tenían los funcionarios, por haber variado los grados de ingreso
a ellas, estos se encasillarán en el último grado que se consulte
en la nueva planta.
Interpretación:
Aun cuando procede que Director del Servicio de Salud Ñuble, encomiende a un empleado las
funciones de Director de un Hospital en establecimientos que no cuentan con dicha plaza, se requiere
que ese servidor satisfaga los requisitos educacionales específicos vigentes para tales cargos a la
fecha en que se hará dicha encomendación, esto es, los títulos de médico cirujano, cirujano dentista,
ingeniero civil industrial, ingeniero comercial o administrador público. Ello, porque la circunstancia
que el nuevo artículo 25c del DL 2763, de 1979 (actual artículo 33 del DFL 1, de 2005, del Ministerio
de Salud, que fijó el texto refundido, coordinado y sistematizado del DL 2763, de 1979, y de las leyes
18933 y 18469), contenga una norma más amplia en materia de requisitos para desempeñar una
plaza de Director en un Hospital, demuestra que únicamente corresponde al legislador establecer
y modificar las características personales necesarias para el ejercicio de un empleo. Además, el
aludido artículo 25c solo entró en vigencia el 1 de enero de 2005, de modo que lo allí dispuesto
no puede justificar una decisión anterior a esa data. Por otra parte, el artículo vigésimo segundo
transitorio letra i) de la ley 19937, que faculta al Presidente de la República para dictar las normas
complementarias al artículo 15 de ley 18834, permitiéndole, por ende, fijar requisitos a los cargos, no
puede servir de fundamento para eximir a un servidor, que debe desempeñar las labores de Director
de un Hospital, de las exigencias vigentes a la época en que se encomendaron (47701/04).
Comentarios:
En los procesos de encasillamiento del personal en un determinado servicio de la Administración
del Estado, originados en la fijación o modificación de plantas, deben seguirse las normas que esta
disposición señala, salvo que se hubiere previsto un procedimiento diverso.
ARTICULO 16.- El nombramiento regirá desde la fecha indicada Ley 18.834, Art. 14.
en el respectivo decreto o resolución o desde cuando éste quede
totalmente tramitado por la Contraloría General de la República.
Normas Generales
Si el decreto o resolución ordenare la asunción de funciones en
una fecha anterior a la de su total tramitación, el interesado deberá
hacerlo en la oportunidad que aquél señale. En este caso y si el
interesado hubiere asumido sus funciones, el decreto o resolución
Título I
no podrá ser retirado de tramitación ante la Contraloría General de
la República. Si este organismo observare el decreto o resolución,
esta determinación será comunicada al interesado, quien deberá
cesar en sus funciones. Las actuaciones del interesado efectuadas
durante ese período serán válidas y darán derecho a la remuneración
que corresponda.
Interpretación:
Inciso 1°
El vínculo jurídico que une al funcionario con el Estado es de naturaleza legal y reglamentaria, de
modo que el acto por medio del cual se provee un empleo público debe contenerse en un decreto o
resolución de la autoridad competente, produciendo sus efectos, por regla general, una vez notificado
por escrito al interesado el hecho de la total tramitación de ese documento, sin perjuicio que pueda
surtir efectos inmediatos, desde la fecha en que se dictó, si la autoridad así lo ordena por razones
impostergables de buen servicio (25954/94, 16480/99).
El contenido de los oficios que cursan con alcance los actos administrativos en el trámite de toma de
razón, debe entenderse incorporado al texto del respectivo documento para todos los efectos legales
(53762/03).
Los alcances que formula la Contraloría General al pronunciarse sobre la juridicidad de un acto
administrativo, si bien no tienen como origen una norma expresa que la faculte para ello, provienen
de la necesidad de dejar constancia, entre otros aspectos, de los errores de que éstos puedan
adolecer, sin que se requiera objetarlo o hacerlo corregir, dentro de la facultad constitucional que
posee de tomar razón del mismo o representarlo. Estos alcances forman parte, para todos los
efectos legales, del acto administrativo a que ellos se refieren (26180/99, 46197/05).
Si una resolución de nombramiento ha sido devuelta sin tramitar por la Contraloría General, es
del todo irregular el procedimiento empleado por el respectivo Servicio en el sentido de rehacerla,
modificando sustancialmente su texto o tarjando nombres de funcionarios, y conservando, sin
embargo, el mismo número y fecha primitivamente utilizados. Por ello, si los reparos formulados
por el Organismo Contralor hacen imperativo alterar en esencia la totalidad o gran parte de su texto,
ese Servicio debe proceder a dictar una nueva resolución con el número y fecha correspondientes,
dejando sin efecto la primitiva, e invocando, para este último acto administrativo, el oficio con que
la Contraloría General procedió a devolver sin tramitar la respectiva resolución (28976/96, 4501/97,
1594/03).
La Contraloría General carece de competencia para dejar sin efecto la toma de razón de un decreto
o de una resolución, no pudiendo, una vez producido ese pronunciamiento, modificarlo, revocarlo o
invalidarlo, en razón de su particular naturaleza. Con arreglo a lo prevenido en el artículo 10 de la
ley 10336, la calificación de constitucionalidad y legalidad de los actos administrativos que incumbe
practicar al Organismo Contralor cuando esas decisiones le son remitidas con tal objeto, se realiza
precisamente en esa única oportunidad y no requiere, por ende, reiterarse para que los decretos y
resoluciones que han sido objeto de ese trámite sean ejecutados o mantengan su eficacia, según
el caso. No obstante lo anterior, la toma de razón de un decreto o resolución no impide que dichos
actos administrativos puedan ser invalidados si más tarde se comprueba que adolecían de defectos
de legalidad o que se fundaron en presupuestos irregulares. Pero esa invalidación debe ser resuelta
por la misma autoridad que dispuso la medida afectada, a través de un nuevo decreto o resolución
que ordene dejarla sin efecto para corregir, por esa vía, la irregularidad derivada de una determinación
ilegítima, siempre, por cierto, que la invalidación sea procedente y los errores fehacientemente
acreditados (14058/69, 92080/71, 8099/73, 30117/93, 25768/95, 11724/04, 24417/07, 48326/07).
De acuerdo con el artículo 1, inciso segundo, de la ley 19880, que establece Bases del Procedimiento
Administrativo que rige los actos de los Órganos de la Administración del Estado, el trámite de toma
de razón no está sujeto a este cuerpo legal, sino por lo dispuesto en la Constitución Política de la
República y la Ley Orgánica Constitucional de la Contraloría General (48326/07).
Inciso 2°
El pago de remuneraciones a una persona designada con asunción inmediata de funciones, cuyo
nombramiento es objetado por la Contraloría General, sólo procederá, tratándose de un suplente, en el
caso que a éste le asistiera el derecho a gozar de tales estipendios según esta norma (30539/90).
En los casos en que la Contraloría General devuelva un decreto o resolución porque el nombramiento
debió efectuarse en un grado inferior, el afectado deberá reintegrar las diferencias de remuneraciones
percibidas, sin desmedro de acogerse a las franquicias establecidas en el artículo 67 de la ley 10336
(13848/92).
desempeños por obtención de una jubilación, y no obstante ello, continuó prestando servicios en la
entidad respectiva, aun cuando la autoridad le había declarado vacante el cargo con el propósito
de precisar la data en la cual se produjo el término de sus funciones (19530/03). El funcionario
de hecho debe percibir retribución por su labor, pues el desempeño de una función pública tiene
Normas Generales
legalmente consultado el pago de una remuneración, que es la contraprestación a que tiene derecho
quien ejerce dichas funciones, en virtud del principio retributivo, el que de vulnerarse originaría un
enriquecimiento sin causa a favor de la Administración, contraviniendo el principio de la equidad
(31164/92, 22805/93).
Título I
El pago de las remuneraciones a que tienen derecho los funcionarios de hecho debe efectuarse con
cargo al ítem “imprevistos” de cada Servicio (30838/92, 7935/93).
Quienes han desempeñado labores como funcionario de hecho no tienen la calidad de agentes
públicos, pues el acto o título por el cual poseen el empleo adolece de ilegalidad, careciendo de los
derechos, prerrogativas y beneficios propios de los funcionarios públicos con nombramiento legal, de
modo que el lapso que aquéllos han servido no es computable para establecer la antigüedad en la
Administración ni para fines previsionales o de desahucio (2917/94, 25954/94, 22039/95, 23890/97,
19530/03).
Las actuaciones de los funcionarios de hecho, por regla general, tienen plena validez (19530/03).
Inciso 3°
Una persona adquiere la calidad de funcionario público desde el día en que se le notifica el decreto
o resolución de nombramiento y ha asumido el cargo respectivo. La asunción de funciones es el
elemento de hecho que perfecciona la relación de empleo público (33016/75, 65326/78).
Si un cargo no se asume dentro de tercero día contado desde la fecha que corresponda, el
nombramiento queda sin efecto por el solo ministerio de la ley, debiendo la autoridad correspondiente
comunicar tal circunstancia a la Contraloría General. Este criterio se aplica solamente a las personas
designadas en empleos de planta o a contrata en la Administración y no a los contratados a honorarios,
quienes se rigen por las normas específicas de sus contratos (32056/90, 8513/96).
Para que un cargo vacante resulte adecuadamente provisto, es preciso que exista un acto
administrativo de designación, el que adquiere plena validez una vez tramitado por la Contraloría
General y luego de asumirse efectivamente las labores por el funcionario. Esta última exigencia
constituye un requisito sine qua non para adquirir la condición de empleado público y tener derecho a
remuneración, careciendo de valor para estos fines un documento que avale la intención de aceptar
el cargo, dado que éste sólo constituye una declaración de voluntad que por sí misma no basta
para otorgar eficacia al acto jurídico del nombramiento, el cual se perfecciona con la toma formal de
posesión del cargo (31335/96, 43029/98).
Comentarios:
La Comisión Conjunta estuvo de acuerdo en mantener la idea original del Ejecutivo, que sin duda es
una innovación en la materia, al reconocer que la asunción inmediata de funciones ya no constituye
una excepción sino que ha pasado a transformarse en la regla general y de común aplicación.
Debido a esto, el texto sustitutivo establece, en su inciso primero, que el nombramiento regirá desde
la fecha indicada en el respectivo decreto o resolución, lo que podrá ser en una fecha anterior a
aquélla en que quede totalmente tramitado el respectivo decreto o resolución, o bien, esta última
(Informe de la Comisión Conjunta de la Junta de Gobierno, recaído en el proyecto de ley sobre
Estatuto Administrativo).
Resulta útil destacar que esa misma jurisprudencia otorga validez a las actuaciones de una persona
que reviste la condición de funcionario de hecho, vale decir, a aquél que, sin título o con un título
irregular, aparece ejerciendo funciones públicas, reconociéndole, además, el derecho a todas las
remuneraciones que dieron origen a este desempeño. Con ello da integral aplicación al principio
retributivo, el que de vulnerarse originaría un enriquecimiento sin causa en favor de la Administración,
contraviniendo, a su vez, el principio de equidad.
Asimismo, y aun cuando los actos de la Administración deben ser invalidados cuando sean contrarios
a derecho con arreglo a lo dispuesto en el artículo 53 de la ley 19880, que establece Bases de los
Procedimientos Administrativos, esta potestad reconoce como límite aquellas situaciones jurídicas
consolidadas sobre la base de la confianza de los particulares en la Administración, puesto que la
seguridad jurídica de tal relación amerita su amparo. De otro modo, podrían presentarse daños
irreparables e injustos, al margen de que por haber producido sus efectos, la nulidad del acto írrito
afectaría derechos de terceros, quienes legítimamente los han incorporado a sus patrimonios
(24337/02, 500/05).
Es importante destacar que el Tribunal Constitucional ha declarado que el artículo 14 (actual artículo
16) de la ley 18834, en cuanto versa sobre las funciones y atribuciones de la Contraloría General de la
República, comprende materias que el constituyente ha reservado a la ley orgánica constitucional de
ese Organismo (Sentencia del Tribunal Constitucional, de 12 de septiembre de 1989, considerandos
9 y 10. Rol N° 79).
Es oportuno recordar, en relación con los actos administrativos que disponen el nombramiento de
los funcionarios públicos, que la Contraloría General de la República realiza fundamentalmente dos
trámites simultáneos, por una parte, debe tomar razón de los mismos y, a su vez, debe proceder
a su registro en el sistema computacional que, en conformidad a la ley, le corresponde llevar al
efecto. En virtud de la toma de razón, el Organismo Contralor efectúa un estudio acerca de la
constitucionalidad y legalidad del acto de nombramiento, lo que se traduce en un juicio de contenido
y efectos jurídicos vinculantes para la Administración, pudiendo tomar razón sin observaciones por
considerar que se ajusta a derecho, devolverlo sin tramitar cuando lo estima contrario a derecho, o
cursarlo con alcance, esto es, formular ciertas precisiones o aclaraciones sobre aspectos formales
o errores no esenciales. Sin perjuicio de lo anterior, los decretos o resoluciones de nombramiento
deben remitirse a la Contraloría General para su registro, trámite que, a diferencia de la toma de
Normas Generales
razón, sólo consiste en una mera anotación material, en la que se deja constancia de la dictación de
un acto y no constituye, en esencia, un control de legalidad del mismo.
Cabe precisar que las resoluciones que dictan las Municipalidades conforme a lo dispuesto en el
Título I
artículo 53 de la ley 18695, Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, cuyo texto refundido,
coordinado y sistematizado fue fijado por el DFL 1, de 2006, del Ministerio del Interior, Subsecretaría
de Desarrollo Regional y Administrativo, están exentas del trámite de toma de razón, pero sujetas
al trámite de registro, cuando afectan a funcionarios municipales. Para tales fines, en la Contraloría
General se lleva un registro del personal municipal en la forma y condiciones en que lo hace para el
resto del sector público, debiendo las entidades edilicias remitir los antecedentes que el Organismo
Contralor les solicite. Conforme a los artículos 98 de la Constitución Política de la República y 51 y
52 de la ley 18695, las Municipalidades se encuentran sujetas a la fiscalización de dicha Entidad de
Control, por lo que, en el ejercicio de las facultades que le confieren esas disposiciones, le compete
ejercer el control de legalidad de los actos administrativos municipales, pudiendo emitir dictámenes
jurídicos sobre todas las materias sujetas a su fiscalización, entre las cuales se encuentra la de velar
por el cumplimiento de la ley 18883, Estatuto Administrativo para Funcionarios Municipales, estando
así obligada a hacer presente la constatación de la existencia de una infracción legal, en los decretos
alcaldicios sometidos al trámite de registro.
Título II
De la Carrera
Funcionaria
blanca
TÍTULO II De la Carrera Funcionaria 93
Párrafo 1°
Del ingreso
ARTICULO 17.- El ingreso a los cargos de carrera en calidad de Ley 19.882, Art. vigésimo
titular se hará por concurso público y procederá en el último grado séptimo, 5, a).
de la planta respectiva, salvo que existan vacantes de grados Ley 18.834, Art. 15.
superiores a éste que no hubieren podido proveerse mediante
promociones.
De la Carrera Funcionaria
condiciones.
Prohíbese todo acto de discriminación que se traduzca en Ley 19.882, Art. vigésimo
exclusiones o preferencias basadas en motivos de raza, color, séptimo, 5, b).
sexo, edad, estado civil, sindicación, religión, opinión política,
ascendencia nacional u origen social que tengan por objeto anular
o alterar la igualdad de oportunidades o trato en el empleo.
Título II
Las distinciones, exclusiones o preferencias basadas en las
calificaciones exigidas para un empleo determinado no serán
consideradas discriminación.
Interpretación:
Inciso 1°
El ingreso a los cargos de carrera en calidad de titular se hará por concurso público, preparado
y realizado por un comité de selección, el que con los resultados del certamen, propondrá a la
autoridad facultada para efectuar el nombramiento, los nombres de los candidatos que hubieren
obtenido los mejores puntajes (29529/90).
Conforme el artículo 17 del Estatuto Administrativo, el ingreso a los empleos de carrera en calidad de
titular, se lleva a cabo a través de concurso público y en el último grado de la planta respectiva, salvo
que existan vacantes de grados superiores que no hubieren podido proveerse mediante promociones
(39454/04, 48912/04, 16165/05).
Inciso 2°
La amplitud de la facultad de la autoridad para fijar las pautas de evaluación, no puede llegar a
impedir que participen en el concurso quienes reúnen los requisitos que la ley exige, como ocurriría
al agregarse exigencias no consideradas por aquélla, puesto que ello vulneraría los N°s. 2 y 17
del artículo 19 de la Constitución Política, preceptos que, respectivamente, no permiten establecer
diferencias arbitrarias y asegura la admisión a todas las funciones públicas sin otros requisitos que
los fijados por la Carta Política y las leyes (25451/00).
Las personas que han postulado a un cargo público, cumpliendo los requisitos legales, tienen
derecho a ser consideradas en la provisión de ese empleo, ya que la realización de un concurso
origina un vínculo jurídico que la autoridad administrativa por su mera voluntad no está facultada
para extinguir. Por el contrario, la coloca en el deber de resolverlo entre aquellas personas que
fueron seleccionadas, puesto que ellas, al momento de concursar, cumplían los requisitos legales, y
luego, en el certamen, acreditaron idoneidad para su desempeño. En virtud del principio de libertad
de la autoridad administrativa, a ésta compete determinar las bases y condiciones que delimitan
los concursos y fijar el procedimiento mediante el cual se evaluarán los requisitos y mérito de los
postulantes, pautas que la obligan a proceder conforme a ellas y a aplicarlas sin discriminación a
todos los postulantes (16981/90, 26304/90).
La autoridad del Servicio tiene facultades privativas para designar al postulante seleccionado que,
por sus méritos estime conveniente para la institución, con la sola limitación de que éste cumpla con
los requisitos de ingreso exigidos por la ley (40084/98).
En concurso convocado en la Universidad de Chile, para proveer cargos docentes, no procede incluir
como requisito en el llamado a concurso, aparte de la posesión de un título profesional o grado
académico de Licenciado, Magister o Doctor, la experiencia académica comprobada con cursos, o
especialización en un determinado campo del conocimiento, o experiencia en docencia universitaria,
dado que con ello la autoridad ha fijado exigencias de postulación adicionales a las establecidas en
los Reglamentos de Carrera Académica y de Concursos de dicha Casa de Estudios, marginando
ilegítimamente del certamen a quienes no pudieron satisfacer plenamente esas exigencias, pese
a cumplir con los requisitos enunciados en los Reglamentos respectivos, vulnerándose, de esta
manera, el artículo 19, N°s. 2 y 17, de la Constitución Política, que impiden a la autoridad establecer
diferencias arbitrarias, el primero, y asegurar la admisión a todas las funciones o empleos públicos,
sin otros requisitos que los que impongan la Carta Fundamental y las leyes, el segundo. Además, en
las bases del mencionado concurso, se establecen otros requisitos, a saber, el “dominio de idiomas”
y uno referido a la “edad”, exigencias que dispuestas en la calidad de requisitos, como ha ocurrido en
este caso, y no como factores en los que es posible indicar requerimientos deseables o preferibles,
configuran también actos de discriminación que alteran la igualdad de condiciones de los postulantes,
vulnerándose tanto el artículo 19, N° 16, inciso tercero, de la Constitución Política, como el artículo
17, en sus incisos segundo y tercero, del Estatuto Administrativo (48870/05).
Comentarios:
Aun cuando el Estatuto Administrativo no consulta normas precisas acerca de cómo deben llevarse
a cabo los concursos para la provisión de los cargos de carrera en la Administración, ha concedido
amplias facultades a los Jefes de Servicio para determinar las bases de los mismos. Con la
modificación a esta norma introducida por la ley 19882, se ha querido dar especial protección a
quienes participan en un concurso público para el ingreso a la Administración del Estado, reiterando
los principios que la Carta Fundamental ha establecido en materias de no discriminación.
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Título II
En cada concurso deberán considerarse a lo menos, los Ley 19.882, Art. vigésimo
siguientes factores: los estudios y cursos de formación séptimo, 6.
educacional y de capacitación; la experiencia laboral, y las
aptitudes específicas para el desempeño de la función. La
institución los determinará previamente y establecerá la forma
en que ellos serán ponderados y el puntaje mínimo para ser
considerado postulante idóneo, lo que deberá ser informado a
los candidatos que postulen, antes de iniciarse el proceso de
selección, junto con el puntaje mínimo para ser considerado
postulante idóneo.
Interpretación:
Inciso 1°
El procedimiento que consulta esta disposición utilizado para la selección del personal que se
propondrá a la autoridad facultada para hacer el nombramiento, se orienta a proveer cargos de carrera
en calidad de titular, lo cual no obsta para que ésta, si lo estima conveniente, y con el fin de otorgar
una mayor transparencia al sistema de elección, escoja la misma metodología para seleccionar al
personal a contrata, en cuyo caso se encuentra obligada a observar similares formalidades a las
contempladas en el Estatuto Administrativo, para los concursos destinados a proveer empleos de
planta (49714/03). En otras palabras, si opta por este mecanismo, en virtud del principio de libertad
que le asiste, compete a dicha superioridad determinar tanto las bases como las condiciones en que
deben realizarse los concursos, debiendo ajustarse estrictamente a las normas del Título II Párrafo
1° de la ley 18834, especialmente a sus artículos 16, 17 y 18 (actuales artículos 18, 20 y 21), y
a las pautas fijadas en la respectiva convocatoria, las que deben aplicarse con irrestricto respeto
al principio de igualdad de los participantes y su no discriminación (11829/97, 47954/99, 2785/00,
38116/04).
El Estatuto Administrativo no contiene reglas expresas en cuanto a la forma en que deben desarrollarse
los concursos para proveer empleos públicos, por lo cual debe entenderse que compete a la
propia autoridad administrativa determinar las bases y condiciones en que han de realizarse dichos
certámenes, pautas que si bien pueden preestablecerse libremente y acorde con lo que estime
más adecuado para el mejor desenvolvimiento del proceso, obligan a la autoridad que las fija a
proceder conforme a ellas y aplicarlas en forma general a todos los candidatos (12893/90, 16981/90,
26304/90, 21640/01).
objeto permitir la elección de los mejores para los cargos que se concursan, sino que señalan las
condiciones que deben reunir los postulantes idóneos, constituyendo parte del marco jurídico que
asegura que en el certamen se respeten los principios de objetividad, transparencia e igualdad de
los participantes (51929/03, 16613/04, 40366/04).
Nada obsta al establecimiento de una segunda instancia a la que puedan ocurrir los postulantes
que se hallen disconformes con el puntaje total que se les haya asignado, porque si bien dicho
trámite no está previsto en el Estatuto Administrativo, armoniza con el principio de libertad de la
autoridad administrativa para determinar las condiciones y pautas según las cuales se desarrollan
dichos certámenes (16981/90).
La publicación del llamado a concurso debe señalar las características del cargo y fijar el día en que
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éste se resolverá (13652/92).
Título II
invocar una persona para ser designada en determinado cargo, pues son materias propias de la
Administración activa, procediendo sólo su intervención respecto de irregularidades comprobadas en
el certamen o sobre infracciones en la aplicación de las normas que fijan los puntajes o porcentajes
que deben asignarse a determinados antecedentes de los oponentes (32274/93, 39895/94,
47954/99). De esta manera, el hecho de no haberse dictado una resolución que convocara al proceso
de selección no afecta en lo sustancial a su validez, por cuanto si bien tal omisión configura una
anomalía de índole formal, no ha privado al acto de los requisitos indispensables para alcanzar su fin,
considerando que tanto los peticionarios como los demás postulantes tomaron debido conocimiento
de su realización por intermedio de la publicación de la circular que convocó al certamen y fijó las
bases respectivas, cumpliéndose con ello el objetivo perseguido por la resolución que no se dictó
(12973/98 -reconsiderado parcialmente por el 46701/04-, 15721/02).
En aquellos empleos que por mandato legal deben ser provistos mediante concurso, no podrán
fijarse a los postulantes otros requisitos que los que esas disposiciones establezcan para el ingreso
al Servicio (37833/97).
En aquellos casos en que el cargo que se quiera proveer no integre la estructura organizacional de
un servicio, no existe la obligación legal de realizar un concurso para escoger a quien lo servirá. Con
todo, al optarse por ese mecanismo, la autoridad debe ceñir su actuación a las mismas formalidades
establecidas para proveer cargos de carrera. Asimismo, será absolutamente optativo para el jefe
superior de un servicio recurrir al mecanismo del concurso para seleccionar al personal que se
desempeñará a contrata, pero si opta por esa vía, debe ceñirse a las reglas que regulan la materia
(38116/04, 40366/04).
No procede que la autoridad invalide un concurso que ha sido convocado y resuelto en conformidad
con las bases acordadas para llevarlo a efecto, dado que aquéllos constituyen actos reglados en
sus efectos, que una vez resueltos válidamente crean, por una parte, el derecho de las personas
que postularon para ser seleccionadas y designadas en cada uno de los puestos concursados, y,
por otra, la obligación de la autoridad administrativa de proveer el cargo vacante con uno de los
oponentes al certamen (28874/04, 48870/05).
Inciso 2°
El procedimiento de selección debe contener los factores de evaluación de los diferentes rubros que
considere, como también la forma en que se ponderarán los antecedentes. De esta manera, aquellos
factores que no son susceptibles de ser evaluados sobre la base de pautas rígidas por su variedad
y naturaleza, podrán ponderarse “en conciencia“ (15864/90).
Conforme al inciso segundo del artículo 16 (actual artículo 18) en cada concurso deben considerarse
a lo menos los factores de estudios y cursos de formación educacional y de capacitación, experiencia
laboral y las aptitudes específicas para el desempeño de la función, debiendo la institución determinar
en forma previa a la selección de los oponentes, como mínimo, cada uno de los factores que allí
se indican, respecto de los concursos a que convoque, establecer la forma en que ellos serán
ponderados y el puntaje mínimo para ser considerado postulante idóneo (11829/97, 15721/02). Ello
no supone la exigencia de un detalle pormenorizado de los diversos rubros a evaluar dentro de cada
uno de los diferentes factores, sino que basta con que respecto de éstos se establezca la valoración
porcentual que se les atribuye respecto del puntaje final y, además, se determine el mínimo para ser
considerado postulante idóneo. Por ende, vulnera esta norma, la resolución que convocó al certamen
pero no establece los porcentajes que corresponde asignar a los distintos rubros de evaluación ni
fija el puntaje mínimo para ser considerado postulante idóneo, factores que necesariamente deben
concurrir en todos los procesos de esta naturaleza (15721/02).
En los concursos a que se refiere el artículo 18 del Estatuto Administrativo y conforme al principio de
la libertad de la autoridad administrativa, a ésta compete determinar las bases con las condiciones
en que deben realizarse los concursos, ajustándose a lo señalado en la ley 18834, bases que serán
obligatorias para el servicio que convoca el certamen y que deben aplicarse, sin discriminaciones, a
todos los postulantes. En dichos concursos debe considerarse, a lo menos, los factores de estudios y
cursos de formación educacional y de capacitación, como asimismo; la experiencia laboral, aspectos
éstos que serán determinados previamente por la institución, estableciendo la forma en que ellos
serán ponderados y el puntaje mínimo para ser considerado postulante idóneo, lo que deberá
informarse a los candidatos que postulen antes de iniciarse el proceso de selección (33501/04,
40366/04).
Es posible considerar en las bases de un concurso una entrevista psicológica a los participantes, con
el fin de determinar sus características y aptitudes para el cargo, siempre que se aplique a todos
ellos (33472/00).
Los conceptos de “requisitos” y “factores” tienen una connotación disimil. Los primeros configuran
exigencias cuyo cumplimiento la ley ha estimado procedente requerir como obligatorio para acceder
a un cargo público, en tanto que la idea de factores ha sido concebida en el artículo 18, inciso
segundo, como instrumentos de análisis destinados a permitir la evaluación o ponderación de los
antecedentes, características, circunstancias, aptitudes u otros que se estimen atingentes respecto
de un postulante al empleo público que previamente ha acreditado poseer las exigencias que la ley
ha consultado en forma general para el desempeño de este último (39280/02, 48870/05).
Corresponde a la Constitución Política y a la ley fijar los requisitos o condiciones que deben
satisfacer los interesados para ejercer un empleo público, exigencias que han de ser generales y
No es posible dejar sin efecto un concurso resuelto válidamente, porque crea para los postulantes el
derecho a ser seleccionados y designados en él, e imponen a la autoridad administrativa la obligación
de proveer el cargo vacante con alguno de los oponentes al certamen (18869/93).
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Corresponde a la autoridad llamada a extender el nombramiento declarar nulo el concurso que
adolece de vicios, en conformidad con los artículos 6 y 7 de la Constitución Política. El efecto
de la declaración de nulidad es retrotraer las cosas al estado en que se encontraban antes de
emitirse el acto viciado, o sea, volver a la situación anterior del llamado a concurso. Por ello es
que los nombramientos derivados del concurso anulado deben invalidarse, y si dichas personas
han ejecutado efectivamente labores, se produce la figura del funcionario de hecho, con todas sus
Título II
consecuencias jurídicas (25517/92, 31164/92).
Concordancias: Arts. 19, N° 16 de la CP de la R; 17 al 24 del EA; ley 19880, que establece Bases
de los Procedimientos Administrativos que rigen los actos de los órganos de la Administración del
Estado; 16 del EAM.
Comentarios:
El concurso es un procedimiento reglado que necesariamente debe observar la autoridad
administrativa, el cual constituye una forma de ingreso a los cargos de carrera de la Administración.
Para ser designado en un cargo público, los requisitos de ingreso deben estar cumplidos al cierre
del concurso y a la fecha de emisión del acto administrativo de nombramiento, ya que éste tiene el
carácter de acto terminal del proceso de selección iniciado con el concurso.
Las bases, condiciones y pautas que rigen el concurso deben proponerse por el comité de selección,
y ser aprobadas mediante una resolución que las contenga, emanada de la autoridad llamada a
hacer el nombramiento.
Por otra parte, siendo el concurso un procedimiento reglado, las normas de la ley 19880, que
establece las Bases de los Procedimientos Administrativos que rigen los actos de los órganos de la
Administración del Estado, se aplicarán con carácter supletorio, de acuerdo con el mandato de su
artículo 1.
ARTICULO 19.- En los concursos se mantendrá en secreto la Ley 19.882, Art. vigésimo
identidad de cada candidato para los efectos de la evaluación de séptimo, 7.
las pruebas y otros instrumentos de selección en que ello sea Ley 18.834, Art. 16 bis.
posible.
Interpretación:
Inciso 1°
El inciso primero del artículo 19 del Estatuto Administrativo no prohíbe a la autoridad convocante
de un concurso público exigir antecedentes completos sobre la identidad del candidato, sino que,
por el contrario, puede y debe hacerlo, ya que conforme a ese precepto, lo que se debe mantener
en reserva es la identidad, de lo cual aparece que ésta debe ser solicitada, dado que no es
posible obligar a mantener reserva de algo que no se conoce. El recto sentido de dicha norma es
mantener tales antecedentes en secreto sólo durante el tiempo que tome la completa resolución
de la convocatoria, evitando así que durante el desarrollo del certamen pueda producirse alguna
forma de discriminación en beneficio o perjuicio de algún oponente, particularmente durante la fase
de evaluación de las exigencias a que ha sido sometido. En materia de concursos de ingreso o
promoción son determinantes las competencias y destrezas que debe reunir cada candidato, cuya
idónea acreditación exige, necesariamente, la comprobación de su identidad, de los antecedentes
sobre su experiencia laboral, certificados de capacitación, de título profesional o de estudios de
post título, de manera que es imposible extender el secreto a todas las instancias del proceso,
especialmente a la etapa de postulación. Luego, no es posible sostener que afecte la legalidad del
concurso la circunstancia que la autoridad administrativa haya exigido una fotocopia de la cédula de
identidad de los partícipes, lo cual no es motivo suficiente para sostener que se ha vulnerado esta
norma estatutaria, en lo que se refiere al mantenimiento del secreto de la identidad de cada candidato,
pues de ello no se desprende que tales antecedentes hayan sido divulgados o mal utilizados por
dicha autoridad, o por la consultora externa (24697/08).
Inciso 2°
No vicia un concurso la circunstancia de no haberse informado a los participantes del mismo que no
fueron seleccionados para pasar a una etapa posterior, no obstante lo indicado en el inciso segundo
del artículo 19 de la ley 18834, que establece la obligación de comunicar a los concursantes el
resultado final del proceso (53797/05).
Comentarios:
Con miras a mejorar el sistema de concursos, en cuanto a fortalecer la transparencia, objetividad
y no discriminación en el actuar de la Administración, es que se ha incluido por la ley 19882 la
obligación de notificar a los concursantes el resultado final de cada certamen.
ARTICULO 20.- La autoridad facultada para hacer el nombra- Ley 18.834, Art. 17.
miento publicará un aviso con las bases del concurso en el Dia-
rio Oficial, los días 1° o 15 de cada mes o el primer día hábil
siguiente si aquellos fueren feriado, sin perjuicio de las demás
medidas de difusión que estime conveniente adoptar. Entre la
publicación en el Diario Oficial y la fecha de presentación de an-
tecedentes no podrá mediar un lapso inferior a ocho días.
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lugar en que se tomarán las pruebas de oposición, si procediere,
y el día en que se resolverá el concurso.
Título II
los antecedentes. Asimismo, los requisitos contemplados
en las letras c), e) y f) del mismo artículo, serán acreditados
mediante declaración jurada del postulante. La falsedad de
esta declaración, hará incurrir en las penas del artículo 210° del
Código Penal.
Interpretación:
Inciso 1°
Los actos administrativos sólo producen sus efectos desde el momento en que se encuentran
totalmente tramitados, lo que ocurre, por regla general, cuando se notifican o publican, según
corresponda. La publicación de un acto administrativo en el Diario Oficial no es un requisito de validez
sino de eficacia, lo que significa que su omisión se traduce en que éste es plenamente válido, pero
ineficaz. La publicación en el Diario Oficial constituye un trámite necesario en los siguientes casos: 1)
cuando la ley expresamente la ordena; 2) cuando el decreto o resolución afecta indeterminadamente
a los particulares; 3) cuando se trata de decretos reglamentarios o reglamentos, y 4) cuando el
Presidente de la República, en uso de su potestad ejecutiva, así lo ordena expresamente atendida
la trascendencia que asigne al decreto de que se trate. En todos estos casos, de acuerdo con el
decreto 2710, de 1942, del Ministerio del Interior, la publicación en el Diario Oficial es un trámite
esencial (61403/61, 8077/89, 23516/93, 13978/02).
Inciso 2°
En consideración a la extensión que tienen las bases de un concurso, el inciso segundo del artículo
20 del Estatuto Administrativo determinó expresamente aquellos elementos que no pueden faltar
en el aviso publicado en el diario oficial, por lo que en el señalado anuncio sólo podrán omitirse los
antecedentes cuya publicación no es obligatoria (44557/06).
Los errores en un aviso que llama a un concurso deben rectificarse a través de una publicación en el
mismo medio usado originalmente y utilizando iguales formalidades (11550/00).
Inciso 3°
Las personas que han postulado a un cargo público, cumpliendo los requisitos legales, tienen
derecho a ser considerados en la provisión de ese empleo, ya que la realización de un concurso
origina un vínculo jurídico que la autoridad administrativa por su mera voluntad no está facultada
para extinguir. Por el contrario, dicha autoridad, en tal circunstancia, tiene el deber de resolver
el concurso entre aquellas personas que fueron seleccionadas, puesto que ellas, al momento de
concursar, cumplían los requisitos legales, y luego, en el certamen, acreditaron idoneidad para su
desempeño (26304/90).
No satisface el requisito contemplado en la letra b) del artículo 11 (actual artículo 12) de la ley
18834, un certificado de la Dirección General de Movilización Nacional que se limita a señalar que
el interesado solicitó su reinscripción en los registros de reclutamiento (35596/94).
Comentarios:
El artículo 20 del Estatuto Administrativo exige publicar un aviso en el Diario Oficial, los días 1
ó 15 de cada mes o el primer día hábil siguiente si aquellos fueren feriados, con las bases del
concurso. Ello supone que cualquier aviso relativo a concursos convocados para proveer empleos
públicos, debe efectuarse en la forma señalada, constituyendo, de esta manera, un trámite esencial
del procedimiento.
Esos avisos deberán contener, a lo menos, todas las menciones indicadas en el inciso segundo de
dicha norma. Por lo tanto, vicia el llamado a concurso el hecho que la publicación no señale las
características del cargo ni fije el día en que se resolverá el certamen. En cambio, no vicia el llamado
a concurso los errores evidentes o fáciles de subsanar mediante consulta al Servicio.
A partir del 29 de mayo de 2003, fecha en que entró en vigencia la ley 19880, que estableció las
Bases de los Procedimientos Administrativos que rigen los actos de los órganos de la Administración
del Estado, su artículo 48 obliga a publicar en el Diario Oficial los siguientes actos administrativos: a)
los que contengan normas de general aplicación o que miren al interés general; b) los que interesen
a un número indeterminado de personas; c) los que afectaren a personas cuyo paradero fuere
ignorado, de conformidad con el artículo 45, en cuyo caso la publicación deberá efectuarse los días
1 o 15 de cada mes o al día siguiente, si fuese inhábil: d) los que ordenare publicar el Presidente de
la República, y e) los actos respecto de los cuales la ley ordenare especialmente este trámite. El
artículo 49 de esa ley señala que los actos publicados en el Diario Oficial se tendrán como auténticos
y oficialmente notificados, obligando desde esa fecha a su íntegro y cabal cumplimiento, salvo que
se establecieren reglas diferentes sobre la data en que hayan de entrar en vigencia.
ARTICULO 21.- El concurso será preparado y realizado por un Ley 18.834, Art. 18.
comité de selección, conformado por el jefe o encargado de
personal y por quienes integran la junta central o regional a que
se refiere el artículo 35, según corresponda, con excepción del
representante de personal.
No podrán integrar el comité las personas que tengan los Ley 19.882, Art. vigésimo
parentescos o calidades que señalan la letra b) del artículo 54 séptimo, 8, a).
de la Ley N° 18.575.
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quien siempre lo integrará.
Como resultado del concurso el comité de selección propondrá Ley 18.834, Art. 18.
a la autoridad facultada para efectuar el nombramiento, los
nombres de los candidatos que hubieren obtenido los mejores
puntajes, con un máximo de tres, respecto de cada cargo a
proveer.
Título II
El concurso podrá ser declarado total o parcialmente desierto
sólo por falta de postulantes idóneos, entendiéndose que existe
tal circunstancia cuando ninguno alcance el puntaje mínimo
definido para el respectivo concurso.
Interpretación:
El Estatuto Administrativo no contiene normas precisas en cuanto a la forma en que deben llevarse
a cabo los concursos para proveer empleos públicos, por lo que la autoridad administrativa podrá
determinar libremente las bases y condiciones de los mismos y fijar el procedimiento mediante el
cual se evaluarán los requisitos y méritos de los postulantes. Con todo, una vez establecidas por la
autoridad, las pautas bajo las cuales se llevarán a cabo aquellos certámenes, éstas son obligatorias,
debiendo actuarse conforme a ellas y aplicarse sin discriminación en forma general a todos los
participantes (16613/04, 40366/04).
En cada concurso, deberá informarse a los postulantes, antes de iniciarse el proceso de selección,
el puntaje mínimo para ser considerado postulante idóneo (33501/04).
Si la Junta de Selección en un concurso observa un vicio que conlleva la declaración de nulidad del
mismo, está limitada por la necesidad de mantener las situaciones jurídicas creadas a su amparo,
cuando aquéllas alcanzan a terceros de buena fe y se han originado bajo la presunción de legitimidad,
derivada de la competencia del órgano respectivo (15662/04).
Si el Jefe Superior del Servicio de que se trate debe reemplazar a algún miembro del comité de
selección, dicha actuación se realizará ajustándose a lo previsto en el artículo 4, letra c), del decreto
69, de 2004, del Ministerio de Hacienda, Reglamento de Concursos de los Servicios afectos al Estatuto
Administrativo. Lo anterior, no puede significar que se altere el número de representantes del personal
que integrará el comité de selección, o que alguno de éstos pueda conformar simultáneamente la
Junta Calificadora, pues no existe norma que permita que ambos cometidos los ejerza una misma
persona, convirtiéndose en juez y parte en el proceso de selección (51351/05). Dicho comité de
selección, tiene que integrarse por funcionarios que tengan un nivel jerárquico superior al de la
vacante a proveer. Si no existen plazas que cumplan con ese requisito, el Jefe Superior del Servicio
solicitará al Ministro del ramo que designe los funcionarios necesarios para integrar los respectivos
comités de selección (9662/06).
Los dos representantes del personal que integran los comités de selección de los concursos internos
de promoción en los servicios públicos, no deben, necesariamente, formar parte del estamento al
cual, a su vez, pertenece el cargo que se proveerá mediante dicho sistema. Para tales fines será
suficiente pertenecer a alguna de las plantas cuyas promociones se efectúan a través de concursos
internos, esto es, de directivos de carrera, profesionales, fiscalizadores o técnicos, a diferencia de lo
que ocurre en la conformación de las Juntas Calificadoras, en cuyo caso expresamente se dispone
que éstas deben estar integradas, entre otros, por un representante del personal elegido por éste,
según el estamento a calificar (2672/06).
El comité de selección puede funcionar con más del cincuenta por ciento de sus integrantes, sin
incluir al jefe o encargado de personal para determinar aquel porcentaje (15688/06).
En un mismo certamen podrá convocarse tanto a quienes estén interesados en proveer cargos
vacantes, como a quienes lo estén en integrar una lista de postulantes elegibles, ya que el inciso
final del artículo 21 de la ley 18834, referido a los concursos destinados a disponer de un conjunto
de postulantes elegibles, evaluados y seleccionados como idóneos, se colige que su finalidad es
mantener un listado de personas a la cual recurrir con el objeto de proveer futuros empleos vacantes,
sin necesidad de iniciar nuevos procesos de selección. Así, resultaría contrario a ese propósito exigir
un certamen especial para la confección de aquella nómina, diverso del convocado con el fin de
proveer una vacante. Además, los principios de eficiencia y economía procesal que imponen a los
órganos de la Administración del Estado, los artículos 3 y 5 de la ley 18575 y 9 de la ley 19880,
obligan a concluir que conviene aprovechar los procesos de selección de personal destinados a
proveer vacantes, para llamar a la confección de una lista de postulantes elegibles. Por su parte, el
artículo 13, inciso segundo, del decreto 69, de 2004, del Ministerio de Hacienda, relativo al aviso de
un concurso público de ingreso, señala que tiene que especificarse si éste se encuentra destinado
a la elaboración de una lista de postulantes elegibles para futuras provisiones. El hecho que el
citado artículo 21 predicho, establezca que la confección de esa lista tiene por objeto atender futuras
necesidades de “ingreso”, no significa que corresponda efectuarla únicamente cuando se trata de
proveer una plaza del último grado de un determinado escalafón, también resulta útil en el caso de
un cargo de grado superior que no pudo llenarse conforme a las reglas propias de la promoción, toda
vez que de los artículos 14, inciso tercero, y 53, inciso segundo, de la ley 18834, se infiere que cuando
no se pueden aplicar las normas sobre la promoción, debe estarse a las que regulan el ingreso, entre
las cuales se halla la relativa a la confección del listado de postulantes elegibles. No obstante, la
existencia de esa lista no permite a la autoridad omitir el cumplimiento de las disposiciones que
regulan la promoción, de modo que si se produce una vacante en una plaza que no corresponde
al último grado de un escalafón, debe primero llamarse a concurso interno, o proveerse la vacante
mediante ascenso, según el caso. Solamente en el evento de que no sea posible lo anterior, ha de
hacerse uso de la nómina antedicha, sin necesidad de llamar a concurso público (16165/05).
Inciso 1°
La referencia que el inciso primero del artículo 18 (actual artículo 21) hace al artículo 42 (actual
artículo 47) debe entenderse formulada al artículo 30 (actual artículo 35) del Estatuto Administrativo.
Este error tuvo su origen en la sustitución introducida por la ley 19165 al Párrafo 3 (actual Párrafo 4)
del Título II de la ley 18834, relativo a las Calificaciones, que cambió el texto primitivo del artículo 42
(actual artículo 47), sin adecuar la norma en comento. No puede, por ende, sostenerse que la falta
De la Carrera Funcionaria
de correspondencia entre las mencionadas disposiciones estatutarias ha afectado la integración del
comité de selección de concursos, ya que es evidente que la remisión al artículo 42 (actual artículo
47) debe entenderse hecha al artículo 30 (actual artículo 35) (9112/93).
El concurso debe ser preparado y realizado por un comité de selección conformado por el jefe o
director de personal y por quienes integran la junta calificadora, esto es, por los tres funcionarios
de mayor jerarquía, excluido el Jefe Superior del Servicio y el representante del personal, sin que
Título II
corresponda hacer distinciones de planta ni exigir el desarrollo de determinadas funciones (15864/90,
27400/91).
La ley no ha definido lo que debe entenderse por “jefe o encargado de personal”, por lo que, de
acuerdo con las normas de hermenéutica, es aquel funcionario que en su calidad de autoridad,
manda o dirige al personal del respectivo organismo. La función de jefe o encargado de personal,
que siempre debe integrar el comité de selección, debe ser ejercida por un funcionario distinto de
aquellos que integran ese cuerpo colegiado, de modo que es improcedente que el Jefe de la División
de Administración y Finanzas haya integrado dicho comité en razón de ostentar una de las tres más
altas jerarquías del Servicio, y, además, como Jefe de Personal, puesto que éste forma parte de
dicho órgano por derecho propio y al margen de los integrantes propiamente tales. En este caso,
correspondió integrar ese comité al subrogante legal del Jefe de la División de Administración y
Finanzas (44559/06, 48011/07).
Las bases y condiciones de un concurso pueden ser establecidas libremente por la autoridad
llamada a hacer el nombramiento, sin vulnerar las normas del Párrafo 1 del Título II del Estatuto
Administrativo, especialmente sus artículos 16, 17 y 18 (actuales artículos 18, 20 y 21). Ellas son
obligatorias para el Servicio que convoca el concurso y deben aplicarse sin discriminación a todos
los postulantes (16981/90, 20401/91).
Las decisiones que adopten los distintos comités de selección constituyen meras proposiciones
para la autoridad llamada a hacer el nombramiento (19020/90).
La entrevista contemplada en las bases del concurso tiene que realizarla el comité de selección a
que se refiere el artículo 18 (actual artículo 21) de la ley 18834 y no uno o alguno de sus miembros.
Por lo tanto, vicia el procedimiento respectivo el hecho que la entrevista personal a los postulantes
se realice sin la asistencia de uno de sus miembros, como quiera que la ley ha encomendado su
realización a un órgano colegiado (33472/00).
Inciso 2°
Si sólo dos postulantes alcanzan el puntaje mínimo, no hay inconveniente para que ellos sean
propuestos, ya que la ley no formula exigencias en cuanto al mínimo de candidatos, limitándose
a señalar que la proposición no puede contener más de tres candidatos por cargo a proveer
(10731/91).
Para efectos de proceder a la designación de una persona es menester adjuntar el resultado del
concurso con los nombres de los candidatos que hubieren obtenido los mejores puntajes, con un
máximo de tres, respecto del cargo que se provee (12994/90).
La autoridad administrativa está obligada a resolver un concurso entre las personas seleccionadas
(18869/93).
La expresión “mejores puntajes” que la ley emplea, está referida a aquellos candidatos que sin tener
igual puntaje, han obtenido, a lo menos, el mínimo definido para el respectivo concurso y que, por
ende, tienen la calidad de idóneos, por lo que han quedado preseleccionados para ser propuestos
a la autoridad (35270/96).
Inciso 3°
La facultad para declarar desierto un certamen sólo procede por falta de postulantes idóneos,
entendiéndose que existe tal circunstancia cuando ninguno alcance el puntaje mínimo definido por
el respectivo concurso, declaración que compete efectuar a la autoridad que convocó al certamen
(10731/91).
Comentarios:
El artículo 21 del Estatuto Administrativo establece que el comité de selección, conformado de
la manera que expresa, deberá preparar y realizar el concurso. Por lo tanto, le corresponderá
ponderar los factores relativos al nivel de estudio, desempeño profesional, años de servicio, cursos
de perfeccionamiento de los postulantes, entre otros.
Luego, deberá evaluar los factores que se han incluido en el concurso, lo que determinará el perfil
de quien deba desempeñar el cargo concursado y que han sido previamente fijados en las bases del
certamen. Estos factores deben ser puestos en conocimiento de los participantes del concurso.
Este artículo contempla la posibilidad de conformar una lista de postulantes elegibles en los mismos
certámenes que sean convocados para llenar vacantes en los Servicios.
ARTICULO 22.- La autoridad facultada para hacer el nombramiento Ley 18.834, Art. 19.
seleccionará a una de las personas propuestas y notificará
personalmente o por carta certificada al interesado, quien deberá
manifestar su aceptación del cargo y acompañar, en original o en
copia autentificada ante Notario, los documentos probatorios de los
requisitos de ingreso señalados en el artículo 13 dentro del plazo
que se le indique. Si así no lo hiciere, la autoridad deberá nombrar a
alguno de los otros postulantes propuestos.
Interpretación:
De la Carrera Funcionaria
Las personas que han postulado a un cargo público, cumpliendo los requisitos legales, tienen
derecho a ser considerados en la provisión de ese empleo, ya que la realización de un concurso
origina un vínculo jurídico que la autoridad administrativa por su mera voluntad no está facultada
para extinguir. Por el contrario, dicha autoridad, en tal circunstancia, tiene el deber de resolver
el concurso entre aquellas personas que fueron seleccionadas, puesto que ellas, al momento de
concursar, cumplían los requisitos legales, y luego, en el certamen, acreditaron idoneidad para su
desempeño (26304/90).
Título II
La evaluación de los méritos de los postulantes o el mejor derecho de alguno de ellos para ser
designado en determinado cargo, son materias de competencia propia de la autoridad administrativa,
la que puede nombrar a cualquiera de las personas que sean incluidas en la terna respectiva, y no
necesariamente, a la que ocupe el primer lugar en esa nómina, pues las decisiones que adoptan
los comités de selección, constituyen meras proposiciones para la autoridad llamada a hacer el
nombramiento (32274/93, 33172/95).
En virtud del principio de igualdad de condiciones de los postulantes, un concurso debe resolverse por
la autoridad atendiendo a las consideraciones estipuladas en las bases del mismo, esto es, mediante
la aplicación de las normas técnicas de evaluación que culminen con la elección del seleccionado
(39895/94).
Cuando existen varios postulantes idóneos, la proposición que efectúe el comité de selección tendrá
que contener, a lo menos, el nombre de dos de ellos por cada cargo a proveer, de entre los cuales
la autoridad correspondiente deberá seleccionar a una de las personas propuestas. Tratándose
de un concurso en que deben proveerse una serie de cargos con varios postulantes idóneos
preseleccionados pero de distinto puntaje, es improcedente que se integren las proposiciones a la
autoridad con los nombres de los candidatos que hubieren obtenido solamente puntajes iguales, toda
vez que de esa forma se perjudica a quienes siendo también idóneos, tienen puntajes inferiores. Tal
conclusión se ve reafirmada si se considera que la autoridad facultada para nombrar no se encuentra
obligada a escoger al que tenga el puntaje más alto de la respectiva proposición (35270/96).
No procede que la autoridad administrativa declare desierto un concurso para proveer un cargo de
planta al cual se presentaron oponentes que reunían los requisitos para ser nombrados, debiendo
resolverse conforme a las bases del certamen y la propuesta del comité de selección (11099/00).
Comentarios:
Según se desprende del artículo 22 del Estatuto Administrativo, la comunicación a los postulantes
no seleccionados en un concurso público, puede hacerse por cualquier medio idóneo, por lo que se
ajusta a derecho emplear el correo ordinario para informar acerca de sus resultados.
ARTICULO 23.- No obstante lo dispuesto en los artículos anteriores, Ley 19.882, Art. vigésimo
las instituciones podrán contratar servicios de asesorías externas séptimo, 9.
con el fin de contar con asistencia técnica en la preparación Ley 18.834, Art. 19 bis.
y ejecución de los concursos, o en la preparación y realización
directa de los mismos, pudiendo en este último caso llegar en ellos
hasta la etapa de informar a la autoridad de los puntajes obtenidos
por los postulantes.
De la Carrera Funcionaria
9º de la ley Nº 18.575 y las demás normas legales que regulan la
contratación de servicios por la Administración del Estado.
Interpretación:
Título II
No se ajustó a derecho la conformación de la Comisión del Concurso convocado por la Universidad
de Chile para proveer cargos Académicos, Comisión que conforme a las bases del certamen era
encargada de realizar la segunda etapa del mismo, consistente en una entrevista personal de los
postulantes, que en la etapa anterior obtuvieran un puntaje total mínimo de 5 puntos. Ello, porque
dicha Comisión solicitó, en los casos que fuera necesario, la colaboración de un experto o asesor en
la disciplina a la que postulaba el entrevistado, con el fin de obtener los datos relevantes y pertinentes
a ese ámbito disciplinario, lo que constituye un vicio de legalidad que produce la invalidación del
concurso, porque la referida entrevista ha debido realizarse por el Órgano Colegiado respectivo,
el que debe ser integrado conforme a la legislación vigente, la que en este caso no contempla la
participación de una persona ajena a él, circunstancia que vulnera los principios de juridicidad y de
certeza jurídica, que deben imperar en este tipo de Procesos de Selección. La circunstancia de que
se haya otorgado un 60% a la entrevista personal, por sobre los parámetros objetivos del currículum
académico, a postulantes que ya se desempeñaban en la Universidad, no ha vulnerado la legislación
aplicable, ya que tal porcentaje se encontraba preestablecido en las bases del concurso y, por ende,
era conocido previamente por los postulantes, razón por la cual no se advierte arbitrariedad alguna
a este respecto, debiendo hacerse presente en todo caso, que lo alegado en este sentido por el
recurrente constituye un aspecto de mérito que no corresponde calificar a la Contraloría General. La
entrevista referida no ha producido desigualdad entre los postulantes, ya que ha sido establecida
en las bases del concurso con factores señalados previamente y que han sido conocidos por los
postulantes y, además, la Comisión tenía la libertad de realizar las preguntas que estimara necesarias
para determinar la idoneidad de los postulantes. La facultad de declarar desierto el concurso respecto
de cada cargo, es una atribución que se le otorgó expresamente a la Comisión de Concurso, siempre
y cuando no existieran postulantes idóneos, entendiéndose que concurre esta circunstancia cuando
ninguno alcance el puntaje mínimo definido para el respectivo certamen. En las bases del concurso
se estableció su notificación a los postulantes mediante carta certificada, suscrita por el Presidente
de la Comisión, y remitida al domicilio señalado en su carta de postulación, obligación que según
informa el servicio cumplió estrictamente (47981/06).
Concordancias: Art. 9 de la LOCBGAE; decreto 1258, de 2003, del Ministerio de Hacienda, que
aprueba el Reglamento que regula modalidades de licitaciones del inciso segundo, del artículo 19
bis (actual inciso segundo, del artículo 23) de la ley 18834.
Comentarios:
Esta disposición, que fuera incorporada por el N° 9 del artículo vigésimo séptimo de la ley 19882
al Estatuto Administrativo, contempla la posibilidad de contratar los servicios de asesorías técnicas
externas para la preparación y ejecución de los concursos, considerando que uno de los objetivos de la
citada ley modificatoria, fue el mejoramiento del sistema de concursos dentro de la Administración.
Las asesorías que sean requeridas en estos certámenes serán contratadas mediante el sistema de
licitación.
ARTICULO 24.- Una vez aceptado el cargo, la persona seleccionada Ley 18.834, Art. 20.
será designada titular en el cargo correspondiente.
Interpretación:
Una funcionaria a contrata quien previo concurso fuera designada para servir como titular en un
grado inferior, ha perfeccionado legalmente esa designación al haberla aceptado, por lo que no tiene
derecho a que se le pague por planilla suplementaria la diferencia de sueldo existente entre ambos
empleos, pues tal protección está prevista para los casos en que el perjuicio económico que irroga un
nombramiento al patrimonio del empleado obedezca a la sola decisión de la autoridad competente,
lo que no ocurre en este caso (32053/89).
De la Carrera Funcionaria
Las designaciones de personal deben disponerse desde la fecha del total trámite del acto
administrativo que las disponga o de una posterior a ésta, en su caso, a menos que se ordenen con
asunción inmediata de funciones, la cual, de ningún modo, puede corresponder a una data anterior
a la de emisión del respectivo decreto o resolución según corresponda (25656/91).
Debe emitirse un acto formal de nombramiento por la autoridad competente, respecto de un funcionario
Título II
público que se ha desempeñado como titular durante un determinado período (32901/93).
Comentarios:
Fluye de los artículos 14, 22 y 24 del Estatuto Administrativo la obligación de la autoridad administrativa
de nombrar a una de las personas seleccionadas en el concurso. Esta última disposición regula “los
efectos de la aceptación del cargo, esto es, que la persona seleccionada será designada titular en el
cargo correspondiente” (Informe de la Comisión Conjunta de la Junta de Gobierno).
ARTICULO 25.- Establécese un sistema de empleo a prueba Ley 18.834, Art. 20 bis.
como parte del proceso de selección para el ingreso del personal
a que se refiere el artículo 17, cuya aplicación será optativa para
el jefe superior del servicio respectivo. En caso de emplearse
este instrumento, este hecho se informará a los postulantes
antes de iniciarse el proceso de selección.
Interpretación:
Devuelve resolución del Ministerio de Hacienda por la que se contrata a persona que indica en
el cargo de jefe de departamento, por el plazo de seis meses, en el sistema de empleo a prueba.
Ello, porque la provisión de empleos fue regulada en forma especial en el artículo 8 del Estatuto
Administrativo, y en lo no previsto en dicho precepto legal, se permitió recurrir a las normas del
Párrafo 1 del Título II de este Estatuto. Los aspectos no previstos en el aludido artículo 8, y que
son pertinentes al proceso de selección que en dicho artículo se contiene, son los relacionados con
el concurso propiamente tal. Por su parte, la regulación del empleo a prueba está contenida en el
artículo 25 de la ley 18834, dentro del Párrafo 2 del Título II, y no en el mencionado Párrafo 1, por
lo cual, acorde con lo establecido en la letra f) del artículo 8, el referido sistema no es aplicable a la
provisión de cargos de jefes de departamento, ya que, según el artículo 7 de la Constitución Política,
De la Carrera Funcionaria
los órganos del Estado solo pueden hacer aquello que está expresamente permitido. El hecho de
que el artículo 25 de la ley 18834, señale que el sistema de empleo a prueba es parte del proceso
de selección a que se refiere el artículo 17 del mismo texto, el cual puede ser aplicado a la provisión
de los cargos de jefes de departamento conforme a la citada letra f) del artículo 8, puesto que
dicho sistema puede utilizarse en concursos de ingreso a la Administración Pública, ello no procede
tratándose de procedimientos de selección de jefes de departamento, ya que el artículo 25 no lo
ha considerado. Además, la figura del empleo a prueba, que contempla un período de entre 3 a 6
Título II
meses en esa calidad, es incompatible con la provisión de los cargos aludidos en el artículo 8 de la
ley 18834, puesto que en la letra d) del referido precepto legal, se fijó expresamente un período de
permanencia en dichos empleos (23791/06).
Concordancias: Arts. 17 y ss. del EA; 20 a 25 del decreto 69, de 2004, del Ministerio de Hacienda,
que aprueba el Reglamento sobre Concursos de Selección de Personal afecto al Estatuto
Administrativo.
Comentarios:
Esta disposición contempla una novedad en materia de contratación dentro de la Administración, al
introducir el empleo a prueba como una posibilidad de ingreso distinta a la titularidad, la contrata y los
cargos a honorarios. Lo anterior debe considerarse como parte integrante del sistema de selección
de personal, y como una manera de elegir a los más idóneos para servir los cargos y aquellos que
reúnan las mejores condiciones para desempeñarse dentro de cada Servicio.
Con todo, esta modalidad será facultativa para el Jefe de Servicio, debiendo procederse de acuerdo
a lo que esta norma establece.
ARTICULO 26.- Se entenderá por capacitación el conjunto de Ley 18.834, Art. 21.
actividades permanentes, organizadas y sistemáticas destinadas
a que los funcionarios desarrollen, complementen, perfeccionen
o actualicen los conocimientos y destrezas necesarios para el
eficiente desempeño de sus cargos o aptitudes funcionarias.
Interpretación:
Cada institución es responsable de la capacitación de sus dependientes, la que debe solventar con
sus propios recursos presupuestarios (21897/92).
Procede que a las personas contratadas a honorarios se les paguen cursos de capacitación cuando
ese beneficio ha sido estipulado expresamente en el respectivo contrato (16511/91).
En materia de capacitación de los funcionarios deben entenderse comprendidos tanto los cursos de
inglés como los de uso y manejo de equipos computacionales y procesadores de textos, considerados
indispensables para el cumplimiento de las funciones del Servicio (13674/94).
La capacitación está concebida para todos los funcionarios regidos por la ley 18834, incluyendo
a los empleados a contrata, los que tienen derecho a la capacitación de perfeccionamiento y a
la capacitación voluntaria pese al carácter transitorio de sus desempeños y estar al margen de
la carrera funcionaria. La capacitación para el ascenso alcanza únicamente a los funcionarios de
planta, porque los habilita para asumir cargos superiores (22338/94).
Deben considerarse accidentes del trabajo los ocurridos durante los cursos de capacitación voluntaria
efectuados durante la jornada laboral (19040/00).
La autorización para efectuar actividades docentes durante la jornada de trabajo por parte de los
funcionarios públicos que contempla el artículo 8 de la ley 19863, se refiere a aquellas acciones
de diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación de las actividades de enseñanza que se
Concordancias: Arts. 38, inciso primero, CP de la R.; 20, 48 y 51 de la LOCBGAE; 27 al 31 del EA;
22 del EAM.
Comentarios:
La capacitación del personal de la Administración del Estado ha sido prevista en la Constitución Política
de la República, artículo 38, inciso primero, que remite a una ley orgánica constitucional (que es la ley
De la Carrera Funcionaria
18575) la determinación de la organización básica de la Administración Pública, encomendándole,
especialmente, asegurar “la capacitación y el perfeccionamiento de sus integrantes”. Dicha ley
18575, en su artículo 48, establece las normas sobre capacitación, las que, a su vez, desarrolla el
Párrafo 3° del Título II del Estatuto Administrativo, en los artículos 26 y siguientes.
La concepción integral de capacitación que contempla el artículo 26, se relaciona de manera directa
con el sistema de carrera funcionaria que regula el Estatuto Administrativo, el cual se caracteriza
Título II
por ofrecer en el ejercicio de la función pública una línea ascendente de desempeño funcionario que
comienza en el último grado del escalafón y termina en el tope de éste.
Al respecto, resulta relevante lo expresado en el inciso tercero del artículo 48 de la citada ley 18575,
en cuanto a que “La ley podrá exigir como requisito de promoción o ascenso el haber cumplido
determinadas actividades de capacitación o perfeccionamiento”.
Cabe señalar, en otro orden de ideas, que en el sector privado rige la ley 19518, que fija el nuevo
Estatuto de Capacitación y Empleo, de manera preferente, cuyo reglamento fue establecido por el
decreto 98, de 1997, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, Subsecretaría del Trabajo. Estas
normas deben entenderse concordadas con los artículos 179 a 183 bis del Código del Trabajo, que
se contemplan en el Título VI del Libro I denominado “De la Capacitación Ocupacional”.
ARTICULO 27.- Existirán los siguientes tipos de capacitación, Ley 18.834, Art. 22.
que tendrán el orden de preferencia que a continuación se
señala:
a) La capacitación para la promoción que corresponde a aquella Ley 19.882, Art. vigésimo
que habilita a los funcionarios para asumir cargos superiores. séptimo, 11.
La selección de los postulantes se hará estrictamente de
acuerdo al escalafón. No obstante, será voluntaria y, por ende,
la negativa a participar en los respectivos cursos no influirá en
la calificación del funcionario;
b) La capacitación de perfeccionamiento, que tiene por objeto Ley 18.834, Art. 22.
mejorar el desempeño del funcionario en el cargo que ocupa. La
selección del personal que se capacitará, se realizará mediante
concurso, y
Interpretación:
El artículo 22 (actual artículo 27) del Estatuto Administrativo establece tres tipos de capacitación: la
que habilita para el ascenso (actualmente denominada promoción), en la que los funcionarios deben
ser seleccionados estrictamente de acuerdo al escalafón; la de perfeccionamiento y la voluntaria de
interés para la institución, en las que la selección del personal que participará debe efectuarse por
concurso. Únicamente estas tres actividades pueden estar autorizadas y financiadas por la respectiva
institución (24870/96 -reconsiderado parcialmente por el 40247/96-).
capacitación programadas por el Hospital Clínico de dicha Universidad para sus empleados, en los
términos contemplados en el artículo 27 de la ley 18834, capacitación que debe programarse por la
autoridad administrativa en conjunto con el Departamento de Capacitación, tomando en consideración
las necesidades del servicio. Así, cabe concluir que compete a la autoridad administrativa, en uso de
sus facultades generales de dirección y administración, establecer las actividades que, en cada año,
se incorporarán en el programa de perfeccionamiento de la respectiva entidad, como también fijar
prioridades y condiciones para el desarrollo de las mismas (28901/05).
El artículo 27 de la ley 18834, al definir la capacitación para la promoción, sólo señala que
corresponde a aquélla que habilita a los funcionarios para asumir cargos superiores, pero no entrega
ningún elemento semántico que permita precisar el contenido de esa capacitación, por lo que dicha
definición legal debe complementarse con lo indicado en el artículo 37 del decreto 69, de 2004, del
De la Carrera Funcionaria
Ministerio de Hacienda (47497/04).
Letra a)
Título II
personal ha sido seleccionado es obligatoria y su incumplimiento puede ser tenido en cuenta en la
evaluación del funcionario elegido (32557/95).
Letra b)
La omisión del Servicio al no llamar a concurso para seleccionar a los postulantes interesados en
participar en la capacitación de perfeccionamiento, atenta contra la garantía de otorgar igualdad de
oportunidades para acceder a esa capacitación (31197/90).
Letra c)
Concordancias: Arts. 26 al 31 del EA; 23 del EAM; 10 y 11 de la ley 19518, nuevo Estatuto de
Capacitación y Empleo, cuyo Reglamento fue establecido por el decreto 98, de 1997, del Ministerio
del Trabajo y Previsión Social, Subsecretaría del Trabajo.
Comentarios:
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, se entiende por
“capacitar”, hacer a uno apto, habilitarlo para alguna cosa.
El artículo 27 del Estatuto Administrativo consulta los diversos tipos de capacitación, los cuales
tendrán el orden de preferencia que en él se indica.
El Informe de la Comisión Conjunta de la Junta de Gobierno expresa que el propósito de esta norma
es orientar a cada institución en el sentido de que contando con recursos para estos efectos, y
estableciendo la ley orgánica del servicio los casos en que la capacitación para la promoción o ascenso
será obligatoria, conforme lo autoriza el inciso tercero del artículo 50 (actual inciso tercero del artículo
48) de la ley 18575, tendrá siempre la primera prioridad sobre las demás, y así sucesivamente.
Agrega el Informe, en relación con su letra a), atingente a la capacitación para el ascenso (actual
capacitación para la promoción), que se consideró necesario establecer, dada su voluntariedad, que
la negativa de un funcionario a participar en los respectivos cursos no influirá en su calificación pero,
lógicamente, impedirá el ascenso o promoción que pudiere corresponderle.
Se expresa asimismo que en la letra b), se suprimió la discrecionalidad con que contaba la jefatura
para seleccionar a quienes se capacitarán, estableciéndose que la selección se hará mediante
concurso, al igual como lo proponía el Ejecutivo para la capacitación voluntaria.
El artículo 27 del Estatuto Administrativo contempla los diversos tipos de capacitación, agregando
conforme lo indicado por el artículo vigésimo séptimo de la ley 19882, en primer lugar, la capacitación
para la promoción, entendiéndose por tal, aquella que habilita a los funcionarios para asumir cargos
superiores.
Lo anterior concuerda con uno de los objetivos del precitado texto modificatorio, cual es, la promoción
de programas de capacitación funcionaria.
Con todo, considerando que la capacitación para la promoción es voluntaria, se estimó pertinente
precisar que la negativa del funcionario de concurrir a ésta no influirá en su calificación, pero impedirá
su promoción.
Finalmente, en el Mensaje de la ley 19882, se expresa específicamente que se desea promover una
mayor inversión de los servicios en programas de capacitación funcionaria que permitan continuamente
elevar y actualizar las capacidades y habilidades laborales del personal de la Administración.
ARTICULO 28.- Los estudios de educación básica, media o superior Ley 18.834, Art. 23.
y los cursos de post-grado conducentes a la obtención de un grado
académico, no se considerarán actividades de capacitación y de
responsabilidad de la institución.
Aquellas actividades que sólo exijan asistencia y las que tengan una
extensión inferior a veinte horas pedagógicas, se tomarán en cuenta
sólo para los efectos de la capacitación voluntaria.
Interpretación:
De la Carrera Funcionaria
El Estatuto Administrativo ha definido “la capacitación y el perfeccionamiento” a que se alude en los
artículos 38 de la Carta Fundamental y 48 de la ley 18575, estableciendo que la capacitación es el
género y el pefeccionamiento una especie de ella. De los artículos 26 y 27 de la ley 18834, se desprende
que el legislador ha comprendido dentro del concepto de capacitación, al perfeccionamiento, el que
constituye una especie o modalidad de capacitación, caracterizada por la finalidad que persigue, en
orden a mejorar el desempeño del funcionario en el cargo que ocupa. De acuerdo con el artículo
28 del Estatuto Administrativo, no constituyen capacitación y tampoco son responsabilidad de la
Título II
institución los estudios de educación básica, los de educación media, los superiores -ya sea que
los impartan universidades, institutos profesionales o centros de formación técnica-, y los de post
grado que conduzcan a la obtención de un grado académico. Respecto de estos últimos, el artículo
35 de la ley 18962, Orgánica Constitucional de Enseñanza, precisa que los grados académicos
que confieren las universidades a sus alumnos son los de licenciado, magister y doctor, los cuales,
por no formar parte de la capacitación, los organismos públicos no sólo carecen de facultades para
financiarlos, sino que están inhabilitados para ello. En otras palabras, no existiendo norma expresa
que disponga que los referidos estudios pueden ser financiados por entidades públicas, ello resulta
absolutamente improcedente, más aún si se considera que dicho financiamiento, por mandato de
la ley, no puede ser de cargo de la respectiva institución. No afecta lo precedentemente señalado,
lo previsto en el artículo 76 de la mencionada ley 18834, según el cual los jefes de servicio pueden
disponer comisiones de servicio para que funcionarios realicen estudios en el país o en el extranjero,
hayan sido o no beneficiados con una beca, siempre, por cierto, que dichos estudios se encuentren
relacionados con las funciones de la respectiva institución, ya que ello no significa, de manera
alguna, que el organismo pueda financiar estudios de sus empleados de aquellos mencionados en
el artículo 28 del Estatuto Administrativo, puesto que el objetivo de dicho artículo 76 es el de permitir
que un servidor que no desempeña su cargo, pueda conservarlo en virtud de la comisión que se
disponga a su respecto y durante el tiempo necesario para realizar sus estudios, cualquiera sea
el financiamiento de aquellos, tal como aparece de lo prescrito en ese precepto. En relación con
lo anterior, es necesario consignar que lo señalado en el citado artículo 76, tampoco habilita a las
entidades regidas por el Estatuto Administrativo para otorgar “becas de estudio” a sus empleados, ya
que para ello, conforme al principio de legalidad, se requiere de una disposición que así lo permita o
autorice, lo que no hace dicha norma legal, ya que su finalidad no es esa, sino que la que ya se anotó.
Al respecto resulta forzoso señalar que nuestro ordenamiento jurídico contempla diversos tipos de
becas a las cuales pueden acceder las personas que ejercen sus funciones en los organismos
públicos y cuyo financiamiento no es de cargo del pertinente servicio, sino que se efectúa conforme
a los recursos expresamente previstos para ello en las diversas leyes de presupuestos del sector
público y en armonía con las disposiciones legales que crean las respectivas becas, tal como ocurre,
por ejemplo, con los programas de becas creados en el DFL. 22, de 1981, del Ministerio de Educación
y en los artículos 27 de la ley 19595; 6 de la ley 19618 y cuarto de la ley 19882. Por consiguiente,
los alumnos del Programa de Magister en Gobierno y Gerencia Pública, que aún no se han titulado
o que dejaron la región, no se encuentran en la obligación de restituir los recursos invertidos en sus
estudios por el Gobierno Regional de Aysén, ya que no ha correspondido que se les haya sometido a
obligaciones no establecidas expresamente en la ley 18834. El Estatuto Administrativo al no permitir
que los organismos sujetos a sus disposiciones se hagan responsables del costo de los estudios
conducentes a un grado académico, tampoco regula las obligaciones a que se encontrarían afectos
los funcionarios designados para cursarlos y, por ende, no contempla sanciones para los servidores
que, de cualquier forma, no cumplan con las obligaciones impuestas por el respectivo organismo o
bien que no finalicen los estudios de que se trate. Luego, no ha sido procedente que el Gobierno
Regional de Aysén haya sometido a determinados funcionarios a un régimen de obligaciones no
previstos en la ley 18834, por lo que dicho organismo no se encuentra facultado para exigirles
el pleno cumplimiento de los estudios de magister a que se refiere la consulta o cualquier otro
compromiso derivado de los mismos, como tampoco la restitución de los gastos que ellos puedan
haber implicado (3901/07. Deja sin efecto toda jurisprudencia contraria, 54502/07).
La capacitación concebida como una actividad que alcanza a todos los funcionarios, concierne a
cursos que tengan por objetivo contribuir al perfeccionamiento y actualización de los conocimientos
que los servidores requieren para el eficiente desempeño de sus funciones, permitiendo que la
respectiva entidad empleadora pague dichos cursos, pero no es comprensiva de los estudios que
indica el artículo 23 (actual artículo 28), los cuales no pueden ser financiados por el Servicio. Por
ello, el curso “Elementos de Organización e Introducción a la Administración Pública” impartido por
una universidad como parte de la carrera de Ingeniería de Ejecución en Administración Pública, no
es un curso de capacitación de acuerdo con el referido artículo del Estatuto Administrativo, toda vez
que implica la realización de estudios de educación superior, situación que no se plantea, en cambio,
cuando se trata de cursos de nivel superior pero que no forman parte de un programa que conduce
a la obtención de un título profesional. Sostener un criterio diverso significaría aceptar que por la vía
de acceder a distintos módulos que forman parte de una carrera, los funcionarios puedan obtener un
diploma, objetivo distinto del perseguido por el legislador al establecer las normas sobre capacitación
(13922/96).
Los Servicios pueden contribuir a mejorar los conocimientos de sus funcionarios a través de programas
de capacitación, pero esto no significa que por dicha vía y utilizando fondos de la Institución, se les
pueda proporcionar una carrera profesional (29718/93).
Concordancias: Arts. 26 al 31 del EA; ley 18962, Orgánica Constitucional de Enseñanza; 24 del
EAM.
Comentarios:
La capacitación en el Estatuto Administrativo está concebida como una actividad que alcanza a todos
los funcionarios, concierne a cursos que tengan por objeto contribuir, en definitiva, al perfeccionamiento
y actualización de los conocimientos que los servidores requieren para el eficiente desempeño de
sus funciones, permitiendo que la respectiva entidad empleadora pague dichos cursos, pero no es
comprensiva de los estudios que indica su artículo 28, los cuales no pueden ser financiados por el
Servicio.
ARTICULO 29.- Las instituciones deberán distribuir los fondos que les Ley 18.834, Art. 24.
sean asignados en programas de capacitación nacionales, regionales
o locales, de acuerdo con las necesidades y características de las
correspondientes funciones y siguiendo el orden de preferencia
señalado en el artículo 27.
De la Carrera Funcionaria
proyectos conjuntos de capacitación y coordinar sus actividades con
tal propósito.
Interpretación:
La capacitación efectuada al amparo de la ley 18834 debe financiarse con los recursos considerados
Título II
genéricamente por la ley anual de presupuestos, con fines de capacitación (21009/95).
La forma de remunerar a los instructores que impartan cursos de capacitación, sólo está referida
a la posibilidad de celebrar convenios con organismos públicos o privados. De esta manera, si la
capacitación se contrata con terceros ajenos al Servicio, debe materializarse en la forma establecida
por el decreto 98, de 1991, de Hacienda, dictado de acuerdo con el artículo 16 del DL 1608, de 1976,
pues ella involucra la celebración de convenios que significan la prestación de servicios personales
relacionados con tareas indispensables para la ejecución eficiente de las funciones propias del
organismo (40656/95).
Concordancias: Arts. 48 de la LOCBGAE; 26 al 31 del EA; Ley 20141, de Presupuestos del Sector
Público para el año 2007, Subtítulo 22, “Capacitación y Perfeccionamiento ley 18575”; Arts. 25,
incisos segundo y tercero, y 28 del EAM.
Comentarios:
El artículo 29 del Estatuto Administrativo derogó tácitamente las normas que exigían autorización
de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo para desarrollar cursos de capacitación,
confiriendo autonomía a los Servicios, para la distribución de los fondos y ejecución de los programas
respectivos. Además, las instituciones podrán celebrar convenios con organismos públicos o
privados, nacionales, extranjeros o internacionales, para la realización de cursos de capacitación.
Esta nueva normativa estatutaria se funda en el artículo 48 de la ley 18575, que no somete a la
aprobación de un determinado organismo los programas de capacitación que desee efectuar un
Servicio regido por la ley 18834.
ARTICULO 30.- En los casos en que la capacitación impida al Ley 18.834, Art. 25.
funcionario desempeñar las labores de su cargo, conservará éste el
derecho a percibir las remuneraciones correspondientes.
Interpretación:
Inciso 1°
De la Carrera Funcionaria
No procede otorgar becas para cumplir programas de capacitación dispuestos por el Servicio. Los
funcionarios que asistan a dichos programas conservarán el derecho a percibir sus remuneraciones,
cuando se vean impedidos de ejercer las labores propias de sus cargos durante la jornada ordinaria
(31911/94).
Inciso 2°
Título II
El descanso complementario del inciso segundo del artículo 30 del Estatuto Administrativo,
alcanza a todas aquellas personas seleccionadas para asistir a los cursos a que alude el artículo
31, correspondan éstos a capacitación para la promoción, de perfeccionamiento o voluntaria, sin
distinción alguna, toda vez que la asistencia a ellos tiene el carácter de obligatoria para el personal
seleccionado. Por ende, tratándose de charlas o cursos que se extienden más allá de la jornada
ordinaria de trabajo y que no cumplan con las características del artículo 27, la asistencia a ellos
en horario que exceda a dicha jornada, es meramente voluntaria y no da derecho al descanso
complementario correspondiente (36294/06).
Es improcedente otorgar el descanso complementario a que se refiere esta norma, cuando se trata
de charlas o cursos a los que asiste voluntariamente el funcionario fuera de la jornada ordinaria de
trabajo, que no reúnen las características de cursos de capacitación de acuerdo con el Estatuto
Administrativo (31197/90, 11458/92, 43030/94, 14297/97, 29520/97, 32042/00).
Comentarios:
El artículo 30 del Estatuto Administrativo señala que si la capacitación impide al funcionario
desempeñar sus labores, conserva el derecho a percibir las remuneraciones correspondientes. Si
la concurrencia a dichos cursos tiene lugar fuera de la jornada ordinaria, este precepto ha dispuesto
como compensación el otorgamiento de un descanso complementario a los servidores que hubieren
participado en ellos, no siendo procedente el pago de horas extraordinarias.
ARTICULO 31.- Los funcionarios seleccionados para seguir cursos Ley 18.834, Art. 26.
de capacitación tendrán la obligación de asistir a éstos, desde
el momento en que hayan sido seleccionados, y los resultados
obtenidos deberán considerarse en sus calificaciones.
Interpretación:
Inciso 1°
Los resultados de la capacitación de los funcionarios deben anotarse en sus hojas de vida, sin
distinguir el carácter de esa capacitación, incluyéndose el resultado de todos los cursos indicados
en el artículo 22 (actual artículo 27) de este Estatuto. Como la normativa no precisa el factor de las
calificaciones en que deben ser considerados tales resultados, ellos deberán ser ponderados en el
factor “preparación y eficiencia funcionaria” (10731/91).
Inciso 2°
Ex académico de una universidad estatal, quien luego de efectuar un curso de capacitación con
derecho a remuneraciones, pago de matrícula y aranceles, y liberación horaria, renunciara a su
cargo ingresando a otra universidad estatal, debe devolver a la primera casa de estudios el total
de las sumas por el gasto incurrido durante la referida capacitación. Ello, porque de acuerdo con
el inciso segundo del artículo 45 (actual artículo 43) de la ley 18575 y artículo 156 (actual artículo
162), letra a), de la ley 18834, los académicos de las instituciones de educación superior se rigen por
estatutos de carácter especial, aplicándose supletoriamente las normas de la ley 18834. Como los
cursos de capacitación de la universidad a que pertenecía el interesado se rigen por una resolución
que establece la obligación del académico favorecido de permanecer en ella por un período igual al
doble de aquél por el que percibió remuneraciones y gozó de liberación horaria, deber que termina
si devuelve al plantel universitario las sumas que éste le hubiere entregado a cualquier título durante
ese lapso, no procede aplicar este inciso segundo que libera del pago si se continúa el desempeño
en la respectiva institución o en otra entidad de la Administración del Estado (26843/90).
Los fiscalizadores del Servicio de Impuestos Internos favorecidos con cursos de capacitación dentro
De la Carrera Funcionaria
o fuera del organismo, deben garantizar la obligación de permanencia en el Servicio rindiendo
caución sólo si el Director así lo dispone de acuerdo con el artículo 39 del DFL 7, de 1980, de
Hacienda, ordenamiento por el cual se rigen dichos funcionarios conforme a los artículos 156 (actual
artículo 162) y 4 transitorio de la ley 18834, sin desmedro de la aplicación supletoria del Estatuto
Administrativo en los aspectos o materias no reguladas por esa preceptiva especial. Como el citado
artículo 39 y la ley 18834 no se refieren al monto y tipo de garantía, debe estarse a los artículos 68
Título II
al 84 de la ley 10336 (30770/97).
Inciso 3°
Un funcionario contratado que realizó un curso de formación básica necesaria para el desempeño
del cargo, no está obligado a reembolsar la suma de dinero correspondiente al gasto en que el
Servicio incurriera por su participación en dicho curso, porque la obligación de reembolso se refiere a
quienes, siendo funcionarios, son seleccionados para seguir los cursos de capacitación (1888/90).
Es improcedente hacer efectiva una póliza de fianza contratada por un ex funcionario para garantizar
la permanencia en el Servicio después del término de un curso de perfeccionamiento, porque el
empleado que asiste a un curso de capacitación no está obligado a rendir caución para garantizar
esa permanencia, pues el incumplimiento de este deber tiene previsto como sanción la de restituir
a la institución que autorizó el respectivo perfeccionamiento, las sumas gastadas por tal motivo
(35772/94, 41565/94, 30770/97).
Comentarios:
En lo sustancial, el Informe de la Comisión Conjunta de la Junta de Gobierno, expresó, con respecto al
artículo 26 (actual artículo 31), inciso primero, que éste establece la obligatoriedad de los funcionarios
seleccionados de asistir a los cursos de capacitación. Se agrega que por la circunstancia de haberse
previsto en el artículo 22 (actual artículo 27) que toda capacitación es voluntaria, los resultados
de ella deberán necesariamente influir en la calificación de los funcionarios, haciendo a éstos
responsables de la decisión que adopten, y así no desvirtuar la seriedad e importancia que al interior
de la Administración debe tener la formación del funcionario.
segundo del artículo 31 de la ley 18834. Al respecto, debe señalarse que la sanción que contempla
el inciso tercero de esta misma disposición, en cuya virtud la persona que no da cumplimiento a la
obligación anotada debe reembolsar a la institución que corresponda todo gasto en que ésta hubiere
incurrido con motivo de la capacitación, no parece ser suficiente para obtener su cumplimiento,
pues el afectado puede no efectuar ese reembolso, caso en el cual y mientras no lo haga, sólo se
encuentra inhabilitado para ingresar a la Administración del Estado.
ARTICULO 32.- El sistema de calificación tendrá Ley 19.882, Art. vigésimo séptimo, 12.
por objeto evaluar el desempeño y las aptitudes Ley 18.834, Art. 27.
de cada funcionario, atendidas las exigencias y
características de su cargo, y servirá de base para
la promoción, los estímulos y la eliminación del
servicio.
De la Carrera Funcionaria
Interpretación:
La calificación tiene por objeto evaluar el desempeño y aptitudes de cada funcionario, comprendiendo
esa evaluación aspectos relacionados con la cantidad y calidad de la labor realizada, grado de
conocimiento de la actividad desempeñada y responsabilidad y cumplimiento de normas, materias que
por su naturaleza deben ponderarse exclusivamente por el respectivo Servicio, no correspondiendo
Título II
a la Contraloría General actuación alguna relacionada con conceptos y notas que merezcan esos
factores, pudiendo solamente pronunciarse sobre los vicios de legalidad que afecten a dicho proceso
(33736/93, 25237/05, 13651/06, 10924/07).
La facultad de la Contraloría General para revisar los procesos evaluatorios de los funcionarios
públicos dice relación con la posible existencia de arbitrariedades o vicios de legalidad que pudieran
presentarse en sus diferentes etapas, en contravención a las leyes y reglamento que rigen la materia,
y no sobre el mérito y desempeño de los funcionarios, respecto de los cuales sustenta en definitiva
su determinación la Junta Calificadora, ya que dicho ente calificador tiene plena facultad para evaluar
el comportamiento y eficiencia de los empleados, sin perjuicio de las atribuciones que sobre esta
materia recaen en el jefe superior del servicio (27132/02, 39653/07).
En consideración al objeto de la calificación, establecido por el artículo 27 (actual artículo 32) del
Estatuto Administrativo, no procede establecer en un reglamento especial de calificaciones de
un servicio que los factores y subfactores de evaluación comprendan mayoritariamente para los
estamentos pertinentes, las labores de dirección, jefatura o supervisión, omitiendo otros aspectos
del desempeño funcionario, tales como el cumplimiento de normas e instrucciones, asistencia y
puntualidad, puesto que estos últimos también deben ser cumplidos por quienes se desempeñan
como directivos, jefes o supervisores (27003/04).
Si bien es cierto que al evaluar el desempeño de un funcionario, se emite un juicio valórico objetivo
sobre aspectos específicos, la Junta de Calificaciones debe considerar las especiales circunstancias
que afecten a un determinado servidor (21214/05).
Los funcionarios deben ser evaluados atendidas las exigencias y características de su cargo. Por
tal motivo, el proceso calificatorio desarrollado sobre la base de evaluar funciones ajenas al empleo
adolece de vicio de legalidad insubsanable (31259/99, 20552/00, 13651/06, 40638/07).
Concordancias: Arts. 45, 46 y 47 de la LOCBGAE; 18, incisos primero y tercero, de la ley 19880,
que establece Bases del Procedimiento Administrativo que rige los Actos de los Órganos de la
Administración del Estado; 33 al 52 del EA; 18 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior,
que aprobó el Reglamento de Calificaciones del personal afecto al Estatuto Administrativo. El artículo
42 de este decreto derogó expresamente el decreto 1229, de 1992, de esa Secretaría de Estado,
que regulaba esta materia respecto de algunos funcionarios de la Administración, el cual mantuvo su
vigencia para determinados personales en las condiciones que indica, de acuerdo con el artículo 3
transitorio de dicho decreto 1825; Art. 29 del EAM.
Comentarios:
La Comisión Conjunta de la Junta de Gobierno según expresa en su Informe, consideró indispensable
consagrar un sistema integral de calificaciones del personal de la Administración Pública, lo
más objetivo posible, a fin que sirva de base para la carrera funcionaria, su profesionalización y
eficiencia.
El Mensaje enviado a la Cámara de Diputados por el Presidente de la República, que dio inicio
al trámite de la ley 19882, estableció como uno de los propósitos del proyecto, la modificación,
entre otros textos legales, del Estatuto Administrativo, en relación con la carrera funcionaria y el
perfeccionamiento del sistema de calificaciones, en el entendido de mantener su imparcialidad y
objetividad, para que sirva de base a la carrera funcionaria, su profesionalización y eficiencia.
El sistema de calificaciones es un procedimiento reglado, por lo que las normas de la ley 19880,
que establece Bases del Procedimiento Administrativo que rige los Actos de los Órganos de la
Administración del Estado, se aplican con carácter supletorio, de acuerdo con el mandato de su
artículo 1.
ARTICULO 33.- Todos los funcionarios, incluido el personal a contrata, Ley 19.165, Art. 1°.
deben ser calificados anualmente, en alguna de las siguientes listas: Ley 18.834, Art. 28.
Lista Nº 1, de Distinción; Lista Nº 2, Buena; Lista Nº 3, Condicional;
Lista Nº 4, de Eliminación.
Interpretación:
Inciso 1°
De la Carrera Funcionaria
Los servidores que ocupan cargos de las más altas jerarquías del Servicio pero que no integran
las Juntas Calificadoras deben ser evaluados y la precalificación efectuada por sus jefes directos,
puesto que no están expresamente exceptuados de la aplicación de este artículo. Lo mismo ha
ocurrido respecto de quienes ocuparon cargos adscritos en conformidad con el artículo 2 transitorio
de la ley 18972 (norma derogada por el artículo septuagésimo de la ley 19882) (113/93, 17236/99,
Título II
17947/99).
Los funcionarios que ocupan cargos de exclusiva confianza no están liberados del régimen de
calificaciones contemplado en la ley 18834. Ello, por cuanto de la interpretación armónica de los
artículos 27, 28, 29 y 35 (actuales artículos 32, 33, 34 y 40) de dicho ordenamiento, se desprende
que tienen que ser calificados anualmente todos los empleados regidos por el aludido Estatuto,
salvo aquellos que expresamente exceptúa, entre los cuales no se encuentran los de exclusiva
confianza. Además, porque el mecanismo de calificaciones consultado en esa ley, no sólo está
orientado a regular la carrera funcionaria sino que apunta a un objetivo más amplio, cual es, “evaluar
el desempeño y las aptitudes de cada funcionario”, para decidir acerca de los estímulos y sobre su
permanencia en el Servicio (25716/96).
La circunstancia que determinados funcionarios del Servicio se rijan por el Código del Trabajo no
impide que puedan ser calificados conforme al régimen previsto en el Estatuto Administrativo, dado
que el legislador no los excluyó del proceso de evaluación (31324/92 -reconsiderado parcialmente
por el 21054/93-).
Los Decanos de Universidades deben ser calificados anualmente porque tales cargos no tienen
la condición de empleos académicos que permiten a quienes los ocupan regirse por estatutos
especiales, conforme al artículo 156 (actual artículo 162), letra a), de la ley 18834, aun cuando
tengan responsabilidades relativas a la enseñanza e investigación de la unidad respectiva, pues lo
característico de sus funciones es la dirección y administración de las facultades (25167/93).
Inciso 2°
Corresponde al Jefe Superior de cada Servicio y no a la Contraloría General fijar los criterios y
objetivos para efectuar las calificaciones de los funcionarios regidos por la ley 18834 (30254/93).
Concordancias: Arts. 32 al 52 del EA; 25 de la ley 19296, que establece normas sobre Asociaciones
de Funcionarios de la Administración del Estado; 2, 15 y 38 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio
del Interior; Art. 30 del EAM; Art. septuagésimo de la ley 19882, que regula nueva política de personal
a los funcionarios públicos que indica.
Comentarios:
Los artículos 34 y 40 de la ley 18834 y 25 de la ley 19296, constituyen excepciones a la regla que
establece el artículo 33 del Estatuto Administrativo. En efecto, de acuerdo con estas disposiciones
no serán calificados el Jefe Superior de la institución, su subrogante legal, los miembros de la Junta
Calificadora Central, los delegados del personal, los dirigentes gremiales que integran el directorio
de una asociación gremial -salvo en estos dos últimos casos que soliciten ser calificados- y los
funcionarios que por cualquier motivo hubieren desempeñado efectivamente sus funciones por un
lapso inferior a seis meses, ya sea en forma continua o discontinua dentro del respectivo período de
calificaciones
ARTICULO 34.- No serán calificados el Jefe Superior de la institución, Ley 19.165, Art. 1°.
su subrogante legal, los miembros de la Junta Calificadora Central y Ley 18.834, Art. 29.
los delegados del personal, quienes conservarán la calificación del
año anterior, cuando corresponda.
Interpretación:
Inciso 1°
De la Carrera Funcionaria
Todos los funcionarios de la Administración del Estado, incluidos los contratados, deben ser calificados
anualmente, quedando expresamente al margen de dicha evaluación sólo el Jefe Superior de la
institución, su subrogante legal, los miembros de la Junta Calificadora Central y los delegados del
personal (7136/93).
Abogado integrante y Presidente del Consejo de Defensa del Estado, quien conforme al artículo
Título II
9 del DL 2573, de 1979 -cuyo texto actual se contiene en el artículo 18 del DFL 1, de 1993, del
Ministerio de Hacienda- es el Jefe Superior del Servicio, está excluido del proceso calificatorio, al
igual que su subrogante legal, pero los demás abogados del referido Consejo que no forman parte
de la Junta Calificadora Central, deben ser evaluados, porque no poseen ninguna de las calidades
que establece este artículo para quedar al margen de la calificación (31192/92).
Los funcionarios que no pueden integrar una Junta Calificadora por encontrarse suspendidos de sus
empleos por orden judicial, están liberados de calificación aunque no cumplan efectivamente esa
función. Lo mismo ocurre con sus subrogantes o suplentes ante dicho órgano colegiado, debido a la
posición jerárquica que ostentan (27127/92, 12646/97).
La referencia que este artículo 29 (actual artículo 34) hace a los delegados del personal, alcanza a
los representantes elegidos por los funcionarios para integrar las Juntas Calificadoras pero si no se
hubiere efectuado esa elección, al funcionario más antiguo, a quien compete actuar en esa condición
(38385/96).
Los representantes del personal ante los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad a que alude el
artículo 6 de la ley 19345, están sujetos a calificación (4994/02).
Los servidores que deben integrar la Junta Calificadora están liberados de evaluación, sea que
ejerzan efectivamente su cometido o que se encuentren impedidos de hacerlo cualquiera sea la
causa que origine el impedimento, como ocurre cuando se encuentran gozando de licencia médica
o desempeñando una comisión de servicios (11592/99, 47139/01).
Quienes integran las Juntas Calificadoras y, por ende, carecen de calificación, pueden presentarse a
los concursos para proveer los cargos de jefes de departamento o de niveles de jefatura jerárquicos
equivalentes, porque no ha sido la intención del legislador inhabilitarlos para participar en esos
certámenes como consecuencia del cumplimiento de un mandato que el mismo les ha impuesto,
conforme a lo prescrito en los artículos 34 y 35 del Estatuto Administrativo (2680/06).
Los funcionarios que conservan la calificación del año anterior, pueden participar en concursos
de promoción y en aquellos para proveer plazas de jefes de departamento y niveles de jefatura
jerárquicos equivalentes, siempre que la evaluación anterior corresponda a una lista que los habilite
para postular a esos procesos de selección y cumplan los demás requisitos legales (28982/05).
Inciso 2°
Al delegado del personal no se le califica, salvo que lo pida expresamente, conservando la evaluación
del año anterior, cuando corresponda, lo cual pretende garantizar que su actuación en defensa
de los empleados durante el proceso calificatorio, no lo perjudique en su carrera funcionaria, pero
no significa que goce de fuero, concepto que evoca la idea de inamovilidad (46909/99, 15878/01,
23594/05).
El delegado del personal, sea titular o suplente, sólo queda excluido de la calificación en la medida
que haya desempeñado efectivamente sus labores de representación, cualquiera que haya sido el
tiempo durante el cual cumplió con esas funciones en el período respectivo (29966/72, 63047/04).
Los funcionarios excluidos del proceso evaluatorio, como ocurre con los representantes del personal
ante la Junta Calificadora, tienen derecho a conservar su calificación, lo que les permite mantener
el puntaje que hayan obtenido en procesos anteriores, el cual produce los mismos efectos que el
de los empleados que han sido objeto de evaluación. Esto, con el fin de evitar que quien posea la
calidad de representante pueda verse afectado, como ocurriría en el caso de impedirles participar
en los concursos llamados por la institución para la promoción de cargos, por no ser calificados en el
período inmediatamente anterior (23594/05).
Los delegados del personal que integran la Junta Calificadora, deben poseer calificación para poder
presentarse a los concursos convocados para proveer los cargos de jefes de departamento y de
niveles de jefatura jerárquicos equivalentes. Ello, porque tales delegados, pueden ser calificados
cuando así lo solicitaren, esto es, no existe un impedimento legal para que tales empleados posean
calificación a diferencia de los demás integrantes de la Junta, ya que el no poseer evaluación es
un hecho que deriva de su propia voluntad y, por consiguiente, las consecuencias de tal decisión,
cualquiera sean ellas, no obedecen a un impedimento de carácter legal, sino que tienen su origen en
una decisión libre del respectivo funcionario (2680/06).
Los delegados del personal que no son calificados y conservan la evaluación del año anterior, no
tienen derecho a mantener el lugar en el nuevo escalafón, y la posición que en éste ocupen será la
consecuencia del puntaje conservado y de la aplicación de la normativa vigente sobre la materia,
según la cual, a los funcionarios de un mismo grado debe ubicárseles en orden decreciente conforme
al puntaje obtenido. Con todo, si en la época en que se realizó la evaluación que se mantiene hubiera
existido una tabla o escala de notas o puntajes distinta de la vigente al momento de determinar su
lugar en el escalafón, el puntaje que se conserva ha de convertirse a un guarismo que, dentro del
tramo consultado para la nueva escala, represente fidedigna y consistentemente lo que la antigua
cifra significaba dentro de la escala que perdió su vigor (44543/99, 11683/01).
Concordancias: Arts. 32 al 52 del EA; 1, 20 y 25 de la ley 19296, que establece normas sobre
Asociaciones de Funcionarios de la Administración del Estado; 5 del decreto 1825, de 1998, del
Ministerio del Interior; 31 del EAM.
Comentarios:
El artículo 34 del Estatuto Administrativo excluye expresamente de la calificación a los servidores de la
Administración que indica, quienes conservarán la evaluación del año anterior, cuando corresponda.
No obstante, si el delegado del personal lo solicita, será calificado por su Jefe Directo.
En concordancia con la norma anteriormente citada, debe tenerse presente que de acuerdo con
el artículo 25, inciso tercero, de la ley 19296, los dirigentes gremiales de las Asociaciones de
Funcionarios no son calificados durante su desempeño como tales, conservando su calificación
anterior para todos los efectos legales, salvo que expresamente soliciten ser evaluados (41108/94,
36095/96, 2248/98, 1773/00, 22339/01,19941/04).
Según el artículo 25, inciso tercero, de la ley 19296, los directores de las Asociaciones de Funcionarios
De la Carrera Funcionaria
de la Administración del Estado no serán objeto de calificación anual desde la fecha de su elección y
hasta seis meses después de haber cesado su mandato, salvo que hubieren solicitado ser evaluados.
Esta norma no está concebida en relación al período que es objeto de evaluación, sino que al hecho
de tenerse esa calidad durante el lapso en que se desarrolla el proceso calificatorio (61411/04).
Título II
supone de su parte una renuncia tácita al beneficio de mantener la evaluación funcionaria anterior
(29567/96, 16392/02).
Los informes de desempeño individual sólo proceden respecto de los directores gremiales cuando
éstos manifiesten su intención de ser calificados, lo que además debe ser comunicado en forma
expresa y oportuna, esto es, antes de la fecha cuando termina el período de desempeño que debe
comprender el primer informe y se inicia, a su vez, el cómputo del lapso que el precalificador posee
para notificarlo (31884/99).
La ubicación en el escalafón que corresponde a dirigente gremial que al ascender pasa a ocupar
el último lugar en su nuevo grado en el que ha tenido un desempeño superior a seis meses, es
aquella que proceda según la evaluación que obtenga en el respectivo proceso calificatorio si ha
solicitado que se le califique o conforme a la que ha conservado. Ello, porque el artículo 25 de la ley
19296, que exceptúa de calificación a los dirigentes gremiales, salvo que expresamente lo soliciten,
agregando que de no pedirla rige su última evaluación para todos los fines legales, es una norma
de carácter especial que prima sobre el artículo 46 (actual artículo 51), inciso tercero, de la ley
18834, que establece que quien asciende pasa a ocupar, en el nuevo grado el último lugar, hasta
que una calificación en ese nuevo grado, por un desempeño no inferior a seis meses, determine una
ubicación distinta (28062/00).
Los dirigentes gremiales que soliciten ser calificados, pueden desistirse de tal requerimiento, pero
sólo hasta antes de que le sea notificado el primer informe de desempeño (11934/00).
ARTICULO 35.- La calificación se hará por la Junta Ley 19.165, Art. 1°.
Calificadora. Ley 18.834, Art. 30.
Las Juntas Calificadoras Regionales estarán integradas por los Ley 19.882, Art. vigésimo
tres funcionarios de más alto nivel jerárquico de la institución séptimo, 13, a).
en la respectiva región y por un representante del personal
elegido por éste, según el estamento a calificar.
Con todo, en los servicios descentralizados regionales habrá Ley 19.165, Art. 1°.
Junta Calificadora integrada en la forma que se establece en
el inciso precedente. No obstante, tratándose de los Servicios
de Salud existirá una Junta Calificadora en cada uno de los
hospitales que lo integran.
Los reglamentos especiales propios de cada institución podrán Ley 19.882, Art. vigésimo
establecer normas distintas respecto de la existencia y número séptimo, 13, b).
de juntas calificadoras, teniendo en consideración el número
de funcionarios a calificar y/o su distribución geográfica.
Estas juntas serán integradas conforme a lo que establezca el
reglamento, debiendo respetarse para estos efectos los más
altos niveles jerárquicos del universo de funcionarios a calificar.
Los integrantes de estas juntas serán calificados por la junta
calificadora central.
Interpretación:
En lo no previsto por la ley 18834, respecto del procedimiento calificatorio, rige en plenitud la
supletoriedad que caracteriza a las normas de la ley 19880, que establece Bases del Procedimiento
Administrativo, incluso produciendo la derogación de aquellos preceptos del decreto 1825, de 1998,
del Ministerio del Interior, que aprobó el reglamento de calificaciones del personal afecto al Estatuto
Administrativo, cuando sean incompatibles con las disposiciones de este cuerpo legal, en virtud
de la aplicación del principio de jerarquía normativa (42639/07. Reconsidera toda jurisprudencia
contraria).
Inciso 1°
De la Carrera Funcionaria
La calificación se hace por la Junta Calificadora, la que debe integrarse por los funcionarios de más
alto nivel jerárquico de la institución, variando el número de sus miembros según se trate de Juntas
Calificadoras Regionales o de la Central. La jerarquía funcionaria está señalada de un modo genérico
en el Estatuto Administrativo, de manera que para fijar la composición de la Junta respectiva debe
considerarse únicamente el grado o nivel remuneratorio correspondiente, sin distinguir con relación a
plantas, funciones o la calidad en que se sirvan los cargos respectivos. En otras palabras, el Estatuto
Administrativo no formula exigencias para determinar la jerarquía funcionaria respecto de la calidad
Título II
en que se sirven los cargos correspondientes a esos niveles ni tampoco atiende a las funciones
específicas que ellos desarrollan (26042/92, 7136/93). De este modo, pueden integrar las Juntas
Calificadoras los empleados suplentes de planta (47111/01). Asimismo, si excepcionalmente la ley
autoriza a servidores a contrata ejercer cargos de jefatura, no existe inconveniente que también
integren las Juntas Calificadoras (21351/04). En este sentido, debe precisarse que cuando por
expresa autorización legal, se ha delegado el ejercicio de facultades directivas en un funcionario a
contrata, ello no significa que también se delegue la facultad para integrar una junta calificadora, sino
que la función directiva que aquél se encuentra desarrollando, lo habilita para poder integrarla, pero
ello dependerá, en definitiva, del grado o nivel remuneratorio que posea el cargo desempeñado por
ese servidor. Luego, el derecho a formar parte del referido cuerpo colegiado emana, precisamente,
del desempeño de un empleo que, de acuerdo con su nivel remuneratorio, corresponde a alguno de
aquellos que, según lo prescrito en el artículo 30 (actual artículo 35) de la ley 18834, debe integrar
dicho órgano evaluador (21351/04, 45022/04).
La calificación se hará por un órgano colegiado que es la respectiva Junta Calificadora, y no por una
persona en particular, por lo que su integración por un funcionario de jerarquía inferior, circunstancia
de posible ocurrencia por el juego de disposiciones legales y reglamentarias que regulan el proceso,
no puede, de modo alguno, constituir impedimento para efectuar evaluaciones (19590/94).
Las Juntas Calificadoras de los Servicios deben funcionar con la totalidad de los miembros requeridos
por la normativa vigente sobre la materia (17351/95, 16292/05).
Según el artículo 30 del decreto 1825, de 1998, la forma de llevar a cabo las votaciones en la
Junta Calificadora es por mayoría de votos, lo que implica que, concluidas las deliberaciones, cada
miembro de la Junta debe emitir su voto por una nota y la que registre más menciones ha de ser
la nota que, en definitiva, se adjudique al funcionario en el respectivo subfactor. La aplicación de
una fórmula de votación basada en el promedio de notas, nunca daría lugar al voto dirimente del
Presidente de la Junta, pues no se producirían empates, situación que la norma ha previsto y
regulado expresamente, estableciendo, precisamente, que ellos deben ser decididos por el aludido
Presidente. Además, el indicado artículo 30, al emplear la expresión mayoría, alude, conforme al
diccionario de la Real Academia Española, al “mayor número de votos conformes”, y si la intención
del legislador hubiera sido considerar un promedio de las notas asignadas por cada miembro de la
Junta, lo habría establecido así de manera explícita (23757/03).
No procede que los miembros de las Juntas Calificadoras expresen anticipadamente alguna
observación sobre las calificaciones de un funcionario, ya que tal actuación constituye un vicio de
procedimiento (7064/06).
No existe norma legal o reglamentaria que contemple causales de inhabilitación o recusación respecto
de los integrantes de las Juntas Calificadoras, pero en resguardo de la objetividad e imparcialidad
que debe imperar en el proceso calificatorio, existiendo situaciones como la relación jerárquica o
vínculo de parentesco, el miembro de ese cuerpo colegiado debe abstenerse de participar en el
acuerdo que se adopte respecto del empleado con quien lo una alguna de esas vinculaciones
(25141/93, 781/99, 12869/02, 13651/06).
La función de Secretario de la Junta Calificadora debe ejercerla un servidor distinto de los que
integran dicho cuerpo colegiado, porque las labores del Secretario, de acuerdo con el Reglamento
General de Calificaciones, son diversas. De esta manera, corresponde al Secretario asesorar
técnicamente a la Junta, llevar el libro de actas y la hoja de calificaciones de los funcionarios, anotar
los acuerdos de aquélla y sus fundamentos, levantar actas de cada sesión, notificar la evaluación
obtenida. En cambio, los miembros de la Junta Calificadora tendrán las funciones de efectuar la
calificación misma, considerando la precalificación y las anotaciones en la hoja de vida del servidor,
y participar en las deliberaciones y votaciones pertinentes (10740/98, 16292/05).
Inciso 2°
De la Carrera Funcionaria
la circunstancia que en ella no funcionen los comités de selección de personal, porque este
precepto no concierne a los procedimientos que deben observarse para designar funcionarios sino
que únicamente a la evaluación del desempeño de los servidores, labor que compete realizar a los
organismos expresamente previstos para este objeto (32777/96).
Inciso 3°
Título II
No corresponde que funcione la Junta Calificadora Central para la Región Metropolitana en el caso
del Servicio de Gobierno Interior, por cuanto a dicho cuerpo colegiado este precepto le asigna,
aparte de la calificación del personal de esa región, la evaluación de los empleados de otras regiones
en que, por tener menos de 15 funcionarios, no procede constituir Junta Calificadora Regional, y la
de los miembros de estas últimas, cuyos integrantes, por ser Intendentes y Gobernadores, no están
afectos a calificación. Además, en todas las regiones del país, el referido Servicio debe constituir
Juntas Calificadoras Regionales. De esta manera, corresponde que se forme igualmente en la
Región Metropolitana, la respectiva Junta Calificadora Regional (2579/93, 17587/99, 32718/06).
Los miembros de las Juntas Calificadoras Regionales deben participar en la elección del representante
del personal ante la Junta Calificadora Central al ser evaluados por esta última (49426/03).
Inciso 4°
Corresponde que integre la Junta Calificadora Regional, en calidad de representante del personal
de un determinado estamento, el único funcionario en la región que pertenece a aquél, ya que si
se entendiera que dicho representante no debe integrar dicha Junta, conforme a lo ordenado por el
artículo 35, inciso cuarto, de la ley 18834, traería como consecuencia la nulidad de las decisiones
adoptadas por ella. En este caso, el mencionado órgano colegiado deberá constituirse para el sólo
fin de dejar establecido que no existen servidores que tengan que ser calificados en el escalafón
pertinente (14244/05).
Inciso 5°
Las Juntas Calificadoras deben funcionar con la totalidad de sus integrantes, esto es, tratándose
de las Centrales con los cinco servidores de mayor nivel jerárquico del organismo, excepto el jefe
superior, y con un representante del personal elegido por éste según el estamento a calificar,
pudiendo intervenir, además, un delegado con derecho a voz de la asociación de funcionarios con
mayor representación (16292/05).
El elemento que determina el nivel jerárquico del servidor es el grado asignado al cargo, cualquiera
sea la planta o escalafón en que el empleo se ubique, careciendo de relevancia para este objeto, la
estructura interna de los organismos públicos, el desarrollo de determinadas funciones o el hecho
El jefe de personal cuando es uno de los cinco servidores de mayor nivel jerárquico del organismo,
excluido el jefe superior, debe integrar la junta calificadora como miembro de ésta, con preferencia
a la calidad de secretario de la misma que le corresponde de acuerdo con el artículo 46 de la ley
18834 (16292/05).
Corresponde integrar las Juntas Calificadoras Centrales a los servidores cuyo grado remuneratorio los
deja ubicados entre los cinco funcionarios de mayor jerarquía, sin desmedro de las exclusiones que
prevé la ley, debiendo presidirla aquel integrante que ostente el más alto de esos grados, elemento
básico que fija la composición y presidencia de las Juntas Calificadoras, sin necesidad de formular
distingos con relación a la planta ni vincular la calidad de miembro de ese órgano al desarrollo
de determinadas funciones. Tampoco se exige a esos servidores estar afectos a un determinado
régimen estatutario (26044/92, 27127/92, 30346/92, 47593/00).
Los cinco empleados del más alto nivel jerárquico que integran las Juntas Calificadoras Centrales
se determinan considerando únicamente el grado o nivel remuneratorio respectivo, sin distinguir la
planta, las funciones específicas desarrolladas o la calidad en que sirven los cargos (58315/05).
La Junta Calificadora no puede estar integrada por personal a contrata, puesto que la mención a los
cinco funcionarios de más alto nivel jerárquico se refiere a aquéllos que sirven cargos de jefatura
de mayor nivel dentro del Servicio, por lo que, como los desempeños de esos empleados no se
relacionan con un grado o categoría de la planta y por su naturaleza son transitorios, no pueden
ocupar tales plazas. Sin embargo, si mediante disposiciones legales especiales se permite delegar
en contratados el ejercicio de funciones directivas, pueden, de modo excepcional, integrar tales
cuerpos colegiados, cuando las circunstancias lo hagan necesario (17770/93, 19218/93, 36295/93,
35400/00, 47593/00).
Para determinar la integración de las Juntas Calificadoras es menester tener en cuenta que la
normativa legal alude al concepto de jerarquía funcionaria de un modo genérico, por lo que únicamente
debe considerarse el grado remuneratorio asignado al cargo como el elemento que la determina,
dado que éstos se encuentran ordenados en forma piramidal, de mayor a menor, según su nivel de
rentas, sin distinguir en cuanto a la planta, ni atender a las funciones específicas que se desarrollen
o a la calidad en que se sirven los cargos correspondientes a esos niveles, debiendo agregarse que
la jerarquía de un funcionario no se ve alterada por la circunstancia de que perciba una determinada
asignación, pues aquélla dependerá del grado o nivel remuneratorio que posea el respectivo servidor
(29134/99, 26085/01, 47139/01).
Las Juntas Calificadoras deben integrarse con los servidores de mayor jerarquía de cada institución,
pero en caso de haber más de un empleado en el nivel correspondiente, debe recurrirse al orden de
antigüedad señalado en el artículo 51 de este Estatuto (9666/06).
Inciso 6°
La regla de excepción que establece la existencia de Juntas Calificadoras en cada uno de los
hospitales que integran los Servicios de Salud, determina que éstas sólo pueden evaluar al personal
que se desempeñe en dichos hospitales y no a aquél que labora en otras dependencias que no
tienen ese carácter, caso en el cual debe calificar la Junta Central (28309/93, 19309/01).
El artículo 83 de la ley 19937 ha establecido que las Juntas Calificadoras de los establecimientos
hospitalarios estarán integradas por los tres funcionarios de más alto nivel jerárquico, a excepción
del Director del Hospital, y por un representante del personal elegido por éste. Si bien este precepto
nada señala respecto a designar a un suplente, ello debe realizarse de acuerdo con el inciso noveno
del artículo 30 (actual artículo 35) de la ley 18834 (12677/05).
El precepto del inciso sexto según el cual tratándose de los Servicios de Salud existirá una Junta
Calificadora en cada uno de los hospitales que lo integran, tiene que interpretarse restrictivamente
atendido su carácter excepcional, de modo que no resulta aplicable a un centro de referencia de
salud. Los hospitales constituyen de acuerdo con los artículos 4, N° 11; 20, letra a); 21A; 78 y 83 del
DL 2763, de 1979, modificado por la ley 19937 (actuales artículos 4, N° 11; 23, letra a); 25; 100 y 105,
respectivamente, del DFL 1, de 2005, del Ministerio de Salud, que fijó el texto refundido, coordinado y
sistematizado del DL 2763, de 1979, y de las leyes 18933, y 18469) una categoría de establecimientos
de salud que poseen una individualidad explícitamente reconocida por dicha normativa, con una
De la Carrera Funcionaria
naturaleza particular que los distingue, entre otros, de ese tipo de centros (54290/05).
Inciso 7°
No existe impedimento para que los organismos reduzcan el número de Juntas Calificadoras
Regionales actualmente existentes, introduciendo las modificaciones pertinentes a sus reglamentos
calificatorios especiales, ordenamientos estos últimos que pueden fijar reglas relativas a esos cuerpos
Título II
colegiados diversas a las del Estatuto Administrativo (21582/04).
Inciso 8°
Las Juntas Regionales de calificación de los funcionarios del Servicio de Gobierno Interior que deben
constituirse en todas las regiones del país por existir en cada una de éstas más de 15 empleados,
han de estar integradas por el Intendente y dos Gobernadores de la respectiva región a quienes
corresponda conforme al orden de antigüedad de la ley 18834, artículo 46 (actual artículo 51),
aplicable cuando existe más de un empleado en el nivel respectivo y, además, por el representante
del personal (2579/93).
Cuando existen dos funcionarios que ocupan cargos de igual nivel desde una misma fecha siendo,
por ende, su antigüedad en ambos casos idéntica, para determinar a aquél que integrará la Junta
Calificadora, será necesario recurrir a los demás elementos que para dirimir esa igualdad prevé
el artículo 46 (actual artículo 51) de la ley 18834, esto es, la antigüedad en la institución, en la
Administración y, finalmente, en el caso de mantenerse la concordancia, decidirá el Jefe Superior de
la institución (32167/93, 13671/94).
Existiendo igualdad de grado remuneratorio entre dos o más funcionarios, se preferirá, para integrar
la Junta Calificadora, a quien ocupe un cargo en la planta directiva, porque el artículo 5 de la ley
18834, en armonía con los artículos 7 y 14 (actual artículo 17) de la ley 18575, establece un orden
jerárquico al señalar las plantas de cada institución, esto es, directivos, profesionales, técnicos,
administrativos y auxiliares (29803/01).
Inciso 9°
El procedimiento para elegir al representante del personal que integra la Junta Calificadora, tanto
titular como suplente, está reglado en el decreto 1229, de 1992, del Ministerio del Interior, artículo
22 (actual artículo 23 del decreto 1825, de 1998, de esa Secretaría de Estado), norma de derecho
público que debe ejecutarse conforme a la ley, sin alterar su contenido. Ese artículo 22 no contempla
la posibilidad de incluir candidatos una vez vencido el término legal previsto para la inscripción
correspondiente, sin que pueda entenderse que autorizaría hacerlo la circunstancia de contarse con
la anuencia de los demás funcionarios (34439/93).
Procede elegir representante del personal ante la Junta Calificadora, aún en el caso de haberse
cometido un error al extender el plazo para inscribir a los funcionarios propuestos para ese cargo,
porque el término de 10 días fijado por el artículo 22 del decreto 1229, de 1992, del Ministerio del
Interior (actual artículo 23 del decreto 1825, de 1998, de esa Secretaría de Estado), es de días
hábiles y no corridos, circunstancia que no vicia la elección por haber tenido un efecto extensivo a la
generalidad del personal, de modo que no se afectaron los derechos de los funcionarios en relación
con el proceso de presentación y designación de postulantes al aludido acto eleccionario, el cual,
además, tuvo la debida publicidad (5617/96).
Los representantes del personal han de formar parte del estamento al cual pertenecen los servidores
que se van a calificar. Tal obligación tiene por objeto asegurar que los derechos de los funcionarios
sean representados por quienes mejor conocen las exigencias y circunstancias que conlleva ejercer
alguno de los empleos del respectivo escalafón, permitiéndoles decidir con fundado conocimiento
sobre su desempeño laboral (2672/06).
Aunque exista sólo un candidato que postule a desempeñarse como representante del personal
ante la Junta Calificadora, la autoridad carece de facultades para suspender la elección de estos
servidores designando al funcionario más antiguo de la repartición en tal calidad, porque este artículo
30 (actual artículo 35) y el artículo 22 del decreto 1229, de 1992, del Ministerio del Interior (actual
artículo 23 del decreto 1825, de 1998, de esa Secretaría de Estado), no establecen exigencia alguna
en cuanto al número de candidatos requeridos para que pueda realizarse la elección respectiva,
procediendo que ésta se lleve a cabo con ese candidato (34010/96, 33915/97, 3765/03).
Los dirigentes de las Asociaciones de Funcionarios de la Administración del Estado tienen derecho
a participar en la elección del representante del personal ante la respectiva Junta de Calificaciones,
porque de la interpretación armónica y sistemática de este artículo 30 (actual artículo 35) y del
artículo 22, inciso tercero, del decreto 1229, de 1992, del Ministerio del Interior (actual artículo 23
del decreto 1825, de 1998, de la misma Secretaría de Estado), aparece que para participar en esa
elección sólo se requiere ser funcionario. Además, el inciso tercero del artículo 25 de la ley 19296,
exime a los dirigentes de la calificación anual, salvo que expresamente soliciten ser evaluados, pero
si ello no ocurre, regirá su última calificación para todos los fines legales, entre ellos, participar en la
elección indicada (29025/97).
No corresponde que un funcionario regido por la ley 15076 forme parte, como representante del
personal, de alguna de las Juntas Calificadoras del artículo 30 (actual artículo 35) del Estatuto
Administrativo, porque aquella ley contempla en su Título IV, el sistema de calificaciones propio de
los profesionales funcionarios, motivo por el cual en esta materia no les son aplicables las normas de
la ley 18834, uno de cuyos preceptos otorga el derecho al representante aludido a no ser calificado,
lo que no está permitido en la referida ley 15076 (30527/97).
No existe inconveniente para que asuma como representante del personal, el funcionario que
en la respectiva elección obtuvo la segunda mayoría, si quien obtuvo la primera no se encuentra
posibilitado para ser electo (30527/97).
Es improcedente elección de representante del personal ante la Junta Calificadora en la que votaron
servidores no afectos a calificación, por contar con menos de seis meses de desempeño, dado
su reciente ingreso a la repartición. Ello, porque según el artículo 35 (actual artículo 40) de la ley
18834, los empleados que no han ejercido sus labores durante a lo menos un período superior a
seis meses, cualquiera sea la fecha de su ingreso, no poseen las condiciones que permiten ser
evaluados y, además, el artículo 23 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior, en armonía
con el artículo 5 del mismo texto, establece que el representante aludido será elegido por todos los
funcionarios sujetos a calificación (39135/00).
Los establecimientos hospitalarios deben, tratándose del representante del personal que integra
las Juntas Calificadoras, elegir a un suplente ante la respectiva Junta para que aquél integre dicho
órgano en el evento que el titular se encuentre impedido de ejercer sus funciones. Ello, por cuanto, si
bien la ley 19937, artículo 83, no hizo referencia al representante que tendrá el carácter de suplente,
corresponde aplicar lo prescrito en el inciso noveno del artículo 35 de la ley 18834 (12677/05).
De la Carrera Funcionaria
los mismos lo aconsejan (46314/04).
Inciso 10
Si en la Junta Calificadora falta el representante del personal, debe actuar como tal el funcionario
más antiguo de la repartición, mientras no se proceda a la elección de uno nuevo. Lo anterior,
considerando el principio de continuidad del servicio público y el hecho que la función no puede
Título II
interrumpirse por falta de una persona (27176/98).
Constituye una obligación para el servidor más antiguo desempeñarse como representante del
personal, salvo que se encuentre impedido por una causa legal, porque esta norma está redactada
en términos imperativos (49237/99).
Inciso 11
Corresponde designar delegado a la Asociación de Funcionarios que cuente con el mayor número de
afiliados regidos por la ley 18834 y, por ende, sujetos a calificación, si en el respectivo Servicio existen
varias organizaciones de esa naturaleza. Ello, porque este inciso no se refiere a la agrupación
que posea una mayor cantidad de afiliados, sino a aquella que sea la más representativa de los
funcionarios sometidos al régimen de calificaciones previsto en el Estatuto Administrativo (34408/97
-complementado por el 48303/01-, 38387/97, 3881/01).
En ausencia de una norma legal o reglamentaria que señale una fecha determinada para requerir a
la pertinente Asociación de Funcionarios que designe al delegado ante la Junta Calificadora, procede
hacerlo durante cualquiera de los primeros 10 días del mes de agosto de cada año, que según el
inciso tercero del artículo 22 del decreto 1229, de 1992, del Ministerio del Interior (actual artículo
23 del decreto 1825, de 1998, de la misma Secretaría de Estado), es el lapso dentro del cual el
Jefe Superior del nivel nacional o regional, según corresponda, debe convocar para la elección del
representante del personal, pues ello permite que la Asociación cuente con tiempo para resolver sobre
el particular y comunique oportunamente su determinación a la autoridad, esto es, antes del primero
de septiembre de cada año, que es la fecha de inicio del proceso de calificaciones (38387/97).
El delegado de una Asociación de Funcionarios ante la Junta Calificadora sólo tiene derecho a voz
(8032/99, 41744/01).
No procede designar suplente del delegado de la asociación de funcionarios ante la Junta Calificadora,
porque la normativa legal y reglamentaria no contempla la posibilidad de nominar un suplente, como
si lo hace tratándose de los representantes del personal, donde permite la elección de un suplente
cuando el titular este impedido de ejercer sus funciones (41744/01).
Concordancias: Arts. 32 al 52 del EA; 25 de la ley 19296; 22, 23, 26 y 28 del decreto 1825, de
1998, del Ministerio del Interior; 32 del EAM; ley 19880, que establece Bases de los Procedimientos
Administrativos que rigen los actos de los Órganos de la Administración del Estado.
Comentarios:
El artículo 35 establece que la calificación se hará por la Junta Calificadora, señala sus diversos
tipos y quienes las integran. El artículo 28 del Reglamento regula la oportunidad en que deberán
constituirse dichas Juntas Calificadoras.
ARTICULO 36.- La Junta Calificadora será presidida por el funcionario Ley 19.165, Art. 1°.
de más alto nivel jerárquico que la integre. Ley 18.834, Art. 31.
Interpretación:
Inciso 1°
De la Carrera Funcionaria
La Presidencia de la Junta Calificadora corresponde al integrante que ostente el más alto grado
remuneratorio que es el que determina la jerarquía, sin que deban formularse otros distingos
(26042/92, 27127/92, 30346/92, 36404/00).
Título II
En caso de empate en las deliberaciones que adopte la Junta Calificadora, decidirá el voto del
Presidente de la misma (23757/03, 21214/05).
Inciso 2°
La Junta Calificadora debe integrarse necesariamente con todos los miembros que le ha fijado la
ley, y si alguno de ellos está impedido de conformarla, ese titular debe ser reemplazado por el
funcionario que siga en el respectivo orden jerárquico, puesto que lo contrario llevaría al absurdo que
frente al aludido impedimento, la Junta tendría que desempeñar sus tareas sólo con los integrantes
posibilitados para hacerlo, o no funcionar, lo que se aparta de toda lógica jurídica como también de
Concordancias: Arts. 32 al 52 del EA; 26 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior; 33
del EAM.
Comentarios:
El artículo 36 expresa que la Junta Calificadora deberá ser presidida por el funcionario de más alto
nivel jerárquico que la integre. Este se determina por el grado o nivel remuneratorio o por el orden
de antigüedad, en su caso.
Su inciso segundo establece el procedimiento que debe aplicarse en caso de impedimento transitorio
de algún miembro de la Junta para el desarrollo de sus funciones, en cuyo caso se seguirá el orden
previsto en el artículo 35.
ARTICULO 37.- Las normas de este párrafo servirán de base para la Ley 19.165, Art. 1°.
dictación del o de los reglamentos de calificaciones a que se refiere Ley 18.834, Art. 32.
el inciso primero del artículo 47 de la ley Nº 18.575.
Interpretación:
Conforme al artículo 49 (actual artículo 47) de la ley 18575, los servicios públicos pueden contar con
un reglamento de calificaciones propio, ordenamiento que, en todo caso, debe ceñirse a las normas
de la ley 18834, contenidas en el Título II, Párrafo 3 (actual Párrafo 4) (25141/93).
Concordancias: Arts. 47 de la LOCBGAE; 32 al 52 del EA; decreto 1825, de 1998, del Ministerio del
De la Carrera Funcionaria
Interior, que aprobó el Reglamento de Calificaciones del Personal afecto al Estatuto Administrativo.
Comentarios:
El inciso primero del artículo 47 de la ley 18575, expresa que para los efectos de la calificación del
desempeño de los funcionarios públicos, un reglamento establecerá un procedimiento de carácter
general, que asegure su objetividad e imparcialidad, sin perjuicio de las reglamentaciones especiales
que pudieran dictarse de acuerdo con las características de determinados organismos o servicios
Título II
públicos.
Por su parte, el artículo 6 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior, señala que “se entenderá
para todos los efectos que las normas relacionadas con la calificación que estén establecidas en el
respectivo reglamento especial, primarán sobre las del Reglamento General, el que tendrá la calidad
de supletorio respecto a aquellas instituciones que cuenten con reglamento especial y sólo respecto
de las materias no tratadas por éste”.
ARTICULO 38.- La calificación evaluará los doce meses de desem- Ley 19.165, Art. 1°.
peño funcionario comprendidos entre el 1º de septiembre de un año Ley 18.834, Art. 33.
y el 31 de agosto del año siguiente.
Con todo, los reglamentos especiales propios de cada institución Ley 19.882, Art.
podrán establecer otras fechas de inicio y término del período anual vigésimo séptimo, 14.
de desempeño a calificar.
Interpretación:
Inciso 1°
Es improcedente considerar en un período calificatorio los hechos acaecidos antes o después de ese
lapso (42913/98, 7554/01).
No existe impedimento legal para calificar el desempeño de un funcionario, cuyo proceso evaluatorio
anterior se encuentra pendiente al haber acogido la Contraloría General un recurso que éste dedujo
en su oportunidad. Ello, porque el sistema de calificaciones tiene por objeto evaluar las actividades
desarrolladas por un empleado durante un lapso determinado, por lo que las calificaciones de los
diversos períodos son independientes entre sí y no obligan a la autoridad competente a asignar
al servidor un cierto puntaje y una Lista en relación con los resultados obtenidos en calificaciones
precedentes (14129/99, 45121/06). En otras palabras, el hecho de que un funcionario haya sido
calificado anteriormente en Lista 1, de Distinción, no es óbice para que posteriormente lo sea en
otra lista, toda vez que se trata de otro período evaluatorio, no obstante lo cual debe existir cierta
racionalidad y proporcionalidad entre las calificaciones (42484/98, 42235/00, 12141/04, 26973/06,
41640/07).
Inciso 2°
Los reglamentos especiales propios de cada institución deben garantizar los principios de
imparcialidad y objetividad destacados en los artículos 45, inciso segundo, y 47 de la ley 18575
(31601/06).
Conforme el artículo 38, inciso segundo, y artículo 39 de la ley 18834, se podrán dictar por los
servicios reglamentos calificatorios especiales que contemplen fechas distintas a las que fija dicha
ley para el período evaluatorio previsto en el inciso primero del artículo 38 precitado, en lo que
dice relación con el inicio y término de los procesos de calificación, siempre que esas resoluciones
señalen disposiciones transitorias que regularicen la falta de adecuación temporal entre el nuevo y
el antiguo sistema de evaluación, así como los otros elementos que constituyen su complemento
necesario, como los informes de desempeño, constitución de las juntas calificadoras e inscripción
de los representantes del personal ante los órganos colegiados. Así, no hay inconveniente en que
tal modificación establezca transitoriamente dos períodos calificatorios de nueve meses cada uno.
Podrá incorporarse en el reglamento, por ejemplo, una norma transitoria que precise que el escalafón
de mérito de un determinado año se confeccionará con los resultados del primer período calificatorio
transitorio de los meses de junio a febrero del año siguiente, siempre que no se altere la fecha de
inicio y término que fija el artículo 52 de la ley 18834 (14806/04, 25114/05).
De la Carrera Funcionaria
también deben cumplir con otros deberes comunes al resto de los funcionarios (27003/04).
Concordancias: Arts. 45, inciso segundo, y 47 de la LOCBGAE; 32 al 52 del EA; 3 y 1 transitorio del
decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior; 34 del EAM.
Comentarios:
Esta disposición establece en su inciso primero, como principio general, que el proceso calificatorio
Título II
tiene por objeto valorar el desempeño laboral de un empleado por un tiempo determinado. Como
corolario, no resulta posible evaluar hechos acaecidos fuera de ese lapso. Las calificaciones
correspondientes a períodos diversos son independientes entre sí y no obligan a la autoridad
competente a asignarle al funcionario un puntaje y ubicación en una determinada lista, en función de
los resultados obtenidos en evaluaciones anteriores.
Por su parte, el inciso segundo, agregado por el N° 14 del artículo vigésimo séptimo de la ley 19882,
autorizó la posibilidad de consultar en los reglamentos especiales propios de cada institución otras
fechas de inicio y término del período anual de calificaciones, según la carga de trabajo de cada
servicio y su estacionalidad, como se señaló en la historia fidedigna de su establecimiento.
Con todo, los reglamentos especiales propios de cada Ley 19.882, Art.
institución podrán establecer otras fechas de inicio y vigésimo séptimo, 15.
término del proceso de calificación.
Interpretación:
Inciso 1°
Las actuaciones de la Junta Calificadora realizadas con posterioridad al vencimiento del plazo
establecido en esta norma, son válidas y eficaces, porque los plazos que fijan las leyes a la
Administración no son fatales, sin desmedro de la responsabilidad disciplinaria que pudiere afectar a
los agentes públicos por su incumplimiento (11016/01, 53493/05).
El proceso calificatorio debe estar afinado dentro del lapso comprendido entre el 1 de septiembre
y el 30 de noviembre, pese a que los plazos no son fatales para la Administración al tratarse de un
procedimiento reglado que comprende diversas etapas: precalificación, calificación y, eventualmente,
apelación y reclamo ante la Contraloría General, del cual se derivan consecuencias directas para la
carrera funcionaria. Con el resultado de las calificaciones ejecutoriadas se confecciona el escalafón
que rige desde el 1 de enero de cada año, cuya vigencia es de doce meses, lapso en que se
efectúan las promociones y eliminaciones que correspondan (47271/03).
Un funcionario que fuera electo Director de su asociación gremial en septiembre de 1997, quedó
eximido de ser calificado por el período 1996 - 1997, a menos que lo hubiere solicitado, porque según
el artículo 20 de la ley 19296, los funcionarios candidatos al directorio que reúnan los requisitos para
ser electos, gozan del fuero del artículo 25 de esa misma ley desde que se comunique por escrito a la
Jefatura Superior de la repartición la fecha de la elección y hasta esta última o desde la presentación
de la candidatura (11951/98).
Inciso 2°
Los reglamentos calificatorios especiales pueden contemplar fechas distintas a las que fija la ley,
en cuanto al inicio y término de los procesos de evaluación, siempre que señalen disposiciones
transitorias que regularicen la inadecuación temporal entre las nuevas datas y las primitivas, como
asimismo los otros elementos que constituyen su complemento necesario: informes de desempeño,
constitución de las juntas e inscripción de los representantes del personal ante los órganos colegiados
(25114/05).
Concordancias: Arts. 32 al 52 del EA; 3 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior; 35
del EAM.
Comentarios:
El N° 15 del artículo vigésimo séptimo de la ley 19882 agregó un inciso segundo al artículo 39, que
permite establecer en los reglamentos propios de cada institución otras fechas de inicio y término
del proceso de calificación, según la carga de trabajo de cada servicio y su estacionalidad, como se
señaló en la historia fidedigna de su establecimiento.
De la Carrera Funcionaria
Título II
ARTICULO 40.- No serán calificados los funcionarios que Ley 19.165, Art. 1°.
por cualquier motivo hubieren desempeñado efectivamente Ley 18.834, Art. 35.
sus funciones por un lapso inferior a seis meses, ya sea en
forma continua o discontinua dentro del respectivo período de
calificaciones, caso en el cual conservarán la calificación del
año anterior.
Interpretación:
Un profesional que durante los primeros ocho meses del período calificatorio subrogó al Jefe Superior
del Servicio, no puede ser evaluado por su desempeño como profesional por los cuatro meses
restantes, toda vez que lo impide el artículo 35 (actual artículo 40) del Estatuto Administrativo, motivo
por el cual, si corresponde, conservará la calificación del año anterior (19686/95).
Los funcionarios ascendidos deben ser objeto de calificación, aunque en el nuevo grado no cuenten
con un desempeño igual o superior a seis meses, considerando que el artículo 46 (actual artículo 51)
de la ley 18834 no establece expresamente lo contrario como lo hacía el artículo 50 del DFL 338, de
1960. Ello, entre otras razones, porque la calificación de que sean objeto los servidores ascendidos,
no tiene la virtud de alterar su ubicación en el respectivo escalafón, ya que para ello es necesario
que ésta obedezca a un desempeño, en el nuevo grado, no inferior a seis meses (37154/95, 5511/98,
33395/99, 1773/00).
Los beneficios contemplados en los artículos 29 y 35 (actuales artículos 34 y 40) del Estatuto
Administrativo, que permiten mantener la calificación anterior en las situaciones que indican, en
modo alguno admiten su aplicación por analogía a otros casos que no son los regulados por esos
preceptos (33022/96, 4994/02).
Los funcionarios de planta que han sido designados para servir en forma paralela otra plaza en
calidad de exclusiva confianza o bien a contrata o como suplentes, de acuerdo con los artículos 81
(actual artículo 87), letras d) y e), y 82 (actual artículo 88) de la ley 18834, conservan su empleo
titular. Si los referidos servidores han quedado sin calificación en el cargo que mantienen, ello se
ha debido a que dicho empleo lo han desempeñado por un lapso inferior a seis meses dentro del
respectivo período de calificaciones. En estos casos, conforme al artículo 35 (actual artículo 40)
del Estatuto Administrativo, al empleado le corresponderá la calificación del año anterior, siendo
dable agregar que como conserva la propiedad del cargo, el lapso durante el cual aquéllo suceda,
debe ser tenido en cuenta para determinar su antigüedad en el mismo (8289/93 -reconsiderado
parcialmente por el 44543/99-).
Para el cómputo del plazo de desempeño efectivo contemplado en el artículo 35 (actual artículo
40) del Estatuto Administrativo, resulta irrelevante que las respectivas licencias médicas se hayan
otorgado fraccionadas en medios días o no, debiendo ellas considerarse, para estos fines, como
de días completos, por cuanto no existe norma alguna que permita distinguir en esta materia
(1803/97).
La condición de dirigente gremial no los exime del cumplimiento de sus deberes funcionarios, sino
que solamente les otorga, de acuerdo con el artículo 31 de la ley 19296, el derecho a los permisos
necesarios para ausentarse de sus labores con el objeto de cumplir sus funciones por los lapsos
que la misma disposición señala. Este derecho no se extiende al período de prolongación del fuero
luego de haber cesado en la calidad de dirigente, durante el cual se encuentra cabalmente afecto
al cumplimiento de la obligación estatutaria de desempeño de su cargo. Por tal motivo, conforme
al inciso tercero del artículo 25 de la citada ley 19296, un ex dirigente gremial, cuyo fuero, luego del
término de su período de desempeño como tal, abarca más de seis meses del proceso calificatorio,
debe ser calificado al tenor de las reglas generales, por lo que no le es aplicable el artículo 35 (actual
artículo 40) de la ley 18834 (28159/98, 26946/99).
De la Carrera Funcionaria
de evaluación deben ser calificados, por cuanto conforme al artículo 26 (actual artículo 31) de la ley
18834, la capacitación constituye una obligación funcionaria, cuyos resultados son considerados en
las calificaciones y además por tener el carácter de comisión de servicios (10317/99).
Concordancias: Arts. 32 al 52 del EA; decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior; Art. 36 del
EAM.
Título II
Comentarios:
El artículo 33 del Estatuto Administrativo consulta la regla general relativa a que todos los funcionarios
deben ser anualmente calificados. La excepción se encuentra regulada en los artículos 34 y 40 del
referido ordenamiento, que impiden que determinados empleados sean calificados. Por lo tanto, de
acuerdo con este último precepto, quienes han desempeñado efectivamente sus funciones durante
seis meses o más deben ser calificados; en cambio, aquéllos que por cualquier motivo se ausenten
en el ejercicio de su cargo por más de seis meses, durante el período calificatorio, no deberán ser
evaluados.
ARTICULO 41.- La Junta Calificadora adoptará sus resoluciones Ley 19.165, Art. 1°.
teniendo en consideración, necesariamente, la precalificación del Ley 18.834, Art. 36.
funcionario hecha por su Jefe Directo, la que estará constituida por
los conceptos, notas y antecedentes que éste deberá proporcionar por
escrito. Entre los antecedentes, se considerarán las anotaciones de
mérito o de demérito que se hayan efectuado dentro del período anual
de calificaciones, en la hoja de vida que llevará la oficina encargada del
personal para cada funcionario.
Interpretación:
Inciso 1°
Conforme al artículo 41 del Estatuto Administrativo, la Junta Calificadora, para adoptar sus
resoluciones, debe considerar la precalificación del funcionario emanada del Jefe Directo. Por su
parte, el artículo 19 del Reglamento de Calificaciones, establece ciertas normas a las que debe
ajustarse el actuar de los precalificadores en el cumplimiento de su cometido, entre otras, los
períodos que comprenden los informes de desempeño y el plazo para ponerlos en conocimiento del
funcionario interesado. Este plazo es de diez días hábiles, por consiguiente, no deben considerarse
para su cómputo los días sábado, domingo y festivos. Ello, porque en lo no previsto por la ley 18834,
en lo que se refiere al procedimiento calificatorio, rigen las normas de la ley 19880, cuyo artículo
25 señala que los plazos de días establecidos en esta ley son de días hábiles. Así, tratándose de
procedimientos contemplados en disposiciones reglamentarias, como es el caso del decreto 1825,
de 1998, del Ministerio del Interior, que aprueba dicho Reglamento, la ley 19880 rige en plenitud,
incluso produciendo la derogación de aquellos preceptos del referido texto reglamentario que sean
incompatibles con las disposiciones de este cuerpo legal, en virtud de la aplicación del principio de
jerarquía normativa. Reconsidera toda jurisprudencia contraria (42639/07).
La Junta Calificadora puede recabar los antecedentes y ordenar las diligencias que estime necesarias
para resolver sobre el rendimiento y condiciones personales de los empleados a evaluar, de manera
que bien puede citar, con ese objeto, al o a los jefes directos de éstos (5202/98). Sin embargo, no
procede que aquélla, al evaluar a un funcionario efectúe un interrogatorio a éstos, para desvirtuar o
cuestionar los informes de desempeño que se han emitido (37568/01).
No procede que la Junta Calificadora considere la existencia de notas de mérito como uno de los
elementos necesarios e indispensables para aplicar el máximo de puntaje de calificación, puesto que
si se entendiera que una anotación de mérito o de demérito obliga a calificar al funcionario en una
determinada lista o asignarle cierto puntaje, o impide que un servidor sea calificado en cierta lista,
se llegaría al absurdo que tanto el precalificador como la Junta Calificadora verían coartadas sus
potestades, ya que bastaría con verificar que respecto de un funcionario existe alguna de aquellas
De la Carrera Funcionaria
anotaciones para que automáticamente deba ser calificado o excluido de una lista, lo cual impediría
evaluar con el máximo de puntaje a quien no registre una nota de mérito, no obstante tratarse de un
excelente funcionario (22049/05).
El acuerdo de la Junta Calificadora debe ser siempre fundado, entendiéndose que lo es, cuando
se refiere, circunstanciadamente, por ejemplo, a las causas de una rebaja sobre el máximo de
Título II
calificación, no siendo suficiente una apreciación de índole general. La exigencia de fundamento
referida tiene por finalidad que el interesado pueda basar una reclamación, pero también que sea
posible inferir cuáles han sido los rubros o elementos afectados con la calificación, lo que será de
gran utilidad para que pueda enmendarse la conducta funcionaria (11471/93, 23946/96, 550/00,
12587/07, 40675/07).
La precalificación del personal debe ser realizada por los Jefes Directos, debiendo considerarse
como tales a los funcionarios de planta con mayor jerarquía y potestad de mando que tienen a su
cargo la tuición inmediata del calificado (32155/93, 19605/96, 34663/04).
Los funcionarios a contrata no pueden efectuar precalificación, pues en esta materia sólo tienen
competencia aquellos servidores de planta que se encuentran, respecto de los calificados, en una
relación jerárquica inmediata o directa de superior a inferior (19218/93, 34663/04, 44143/04).
Los funcionarios del Ministerio de Educación que se desempeñan en las Bases Antárticas e Isla
de Pascua, deben ser precalificados por los Secretarios Regionales Ministeriales de Educación
respectivos, por cuanto, para los fines del proceso calificatorio, el Jefe Directo es aquel funcionario
de mayor jerarquía y con potestad de mando que tiene la tuición inmediata sobre los calificados, aun
cuando ésta no se ejerza permanentemente de modo inmediato y directo (32155/93).
Los funcionarios que prestan servicios por encomendación de funciones y que tienen la calidad
de Jefes Directos, pueden efectuar la precalificación de sus subalternos, porque están en mejores
condiciones de conocer el desempeño de éstos (19605/96).
No procede que un hecho negativo efectuado por un funcionario durante el período a calificar,
aparezca señalado en los dos informes cuatrimestrales de desempeño, porque el mismo debe
constar sólo en el informe correspondiente a la época en que ocurrió (22403/99).
Inciso 2°
No constituye vicio del proceso calificatorio, el que el funcionario no haya sido notificado personalmente
por su Jefe Directo de la precalificación, sino por otro funcionario, puesto que al usar la expresión
“personalmente” el inciso tercero del artículo 19 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior,
que aprobó el Reglamento de Calificaciones del personal afecto al Estatuto Administrativo, sólo
puede referirse al notificado y no a la exigencia de que sea el Jefe Directo quien realice la diligencia.
De esta manera, el propósito de la notificación se cumple plenamente si permite el conocimiento del
afectado de aquello que se le comunica, no importando quien la efectúe (8561/00, 10924/07).
Los jefes precalificadores no pueden delegar esa función puesto que son, por expreso mandato de
esta norma, responsables de las calificaciones que efectúen respecto de sus subalternos (19605/96,
23946/96).
La Junta Calificadora no puede cuestionar la precalificación de los jefes directos ni pretender que
dejen sin efecto sus dichos, sin desmedro que si se estima que éstos no han realizado adecuadamente
su función, pueda considerarse en su propia calificación y en la responsabilidad que eventualmente
a su respecto se hiciere efectiva (37568/01).
No se ajusta a derecho que la calificación de un funcionario se realice sin que el precalificador que
lo ha evaluado haya requerido el informe del anterior Jefe Directo que le correspondiera durante el
período calificatorio, pues ello vulnera el artículo 21, inciso segundo, del decreto 1825, de 1998, del
Ministerio del Interior, que expresamente así lo determina (13866/04).
Aunque la precalificación del personal deben efectuarla los jefes directos, por ser éstos los que
están en mejores condiciones para conocer su desempeño, no existiendo norma que contemple
causales de inhabilidad o de recusación al respecto, ante las discrepancias y desencuentros de
público conocimiento entre el Jefe Directo y el funcionario calificado, corresponde que esa jefatura
se abstenga de seguir evaluando a su subordinado, en resguardo de la necesaria objetividad e
imparcialidad que debe imperar en los procesos calificatorios, debiendo considerarse, asimismo, que
el inciso segundo del N° 6 del artículo 62 de la ley 18575, los obliga a inhibirse de actuar cuando se
configuran situaciones que les reste imparcialidad (13651/06).
Inciso 3°
Constituye vicio del procedimiento calificatorio el que a una funcionaria no se le haya confeccionado
una hoja de vida (11545/96).
Los informes cuatrimestrales son parte integrante de la hoja de vida, por lo que la falta de uno de
De la Carrera Funcionaria
ellos o de ambos afecta la validez del procedimiento calificatorio (21413/99, 11016/01, 28574/05).
Inciso 4°
Título II
y aplicar las sanciones que en derecho correspondan, el segundo. Por lo tanto, un servidor público
puede ser objeto de una medida disciplinaria o de un sobreseimiento, según el caso, y experimentar
una rebaja en su calificación en atención a los mismos hechos, sin incurrir el Servicio en ilegitimidad
alguna estando obligada, sin embargo, la Junta Calificadora debe ponderar esos hechos en una sola
oportunidad. Luego, es improcedente que tales hechos constituyan antecedentes de una evaluación
posterior (16879/94, 39346/95, 12351/97, 4135/00, 22366/07).
Concordancias: Arts. 47 de la LOCBGAE; 32 al 52, 122 y 123 del EA; 3, 4, 7 a 13, 14, 19, 20, 21,
22, 27, 29, 31, 32 y 33 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior, Reglamento General de
Calificaciones; 37 del EAM.
Comentarios:
El artículo 41 del Estatuto Administrativo regula la manera en que la Junta Calificadora adoptará
sus resoluciones, señalando que siempre deberá considerar la precalificación del funcionario que
efectúe su Jefe Directo.
Se entenderá por Jefe Directo el funcionario de quien depende en forma inmediata la persona a
calificar, de acuerdo con el artículo 21, inciso primero, del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del
Interior, Reglamento General de Calificaciones.
La precalificación está constituida por los conceptos y notas, debidamente fundados, y antecedentes
que el Jefe Directo proporcionará por escrito a la Junta Calificadora, considerando las anotaciones
consignadas en la hoja de vida del funcionario durante el respectivo período.
De acuerdo con los artículos 8, 10 y 11 del Reglamento General de Calificaciones, la hoja de vida es
el documento en que se anotarán todas las actuaciones del empleado que impliquen una conducta
o desempeño destacado o reprochable, esto es, las anotaciones de mérito o de demérito, que se
hayan efectuado dentro del período anual de calificaciones.
Por su parte, el artículo 12 del aludido Reglamento, previene que la hoja de calificaciones es el
documento en el cual la Junta Calificadora, o el Jefe Directo en la situación prevista en el inciso
segundo del artículo 29 (actual artículo 34) del Estatuto Administrativo, resume y valora anualmente
el desempeño de cada funcionario en relación con los factores de calificación que establece el
Reglamento y deja constancia de la lista en que quedó calificado.
La hoja de vida y la hoja de calificación son elementos básicos del sistema de calificaciones.
Los precalificadores deberán emitir dos informes de desempeño del personal de su dependencia en
el respectivo período de calificaciones que indica el artículo 19 del Reglamento. El objeto de ellos es
agregar información complementaria respecto del desempeño del funcionario, los cuales tendrán el
carácter de meras recomendaciones para la Junta Calificadora, que es el organismo encargado de
evaluar a los empleados públicos.
Los mencionados informes es uno de los elementos que debe tener en consideración la Junta
Calificadora para proceder a la evaluación del personal, por lo que la falta de uno de ellos, implica la
existencia de un vicio en la calificación de que se trate. Al respecto, la jurisprudencia administrativa
-dictámenes 21413/99, 11016/01 y 28574/05, entre otros- ha señalado que la falta de un informe de
desempeño, afecta la validez del procedimiento, toda vez que si la Junta Calificadora no cuenta con
esos antecedentes, se verá imposibilitada de cumplir cabalmente con su función evaluadora. En
este caso, el proceso evaluatorio deberá retrotraerse al estado de emitirse ese informe.
En el evento que no pueda volverse a ese estado, ya sea porque la persona que ocupaba la jefatura
a esa época no pertenezca a la Administración Pública, o por cualquier otra causa que lo haga
imposible, se deberá asignar en reemplazo del informe de desempeño faltante, el puntaje y las
observaciones obtenidas en aquél que se emitió (13796/94 y 34152/99).
ARTICULO 42.- Son anotaciones de mérito aquéllas destinadas a Ley 19.165, Art. 1°.
dejar constancia de cualquier acción del empleado que implique una Ley 18.834, Art. 37.
conducta o desempeño funcionario destacado.
De la Carrera Funcionaria
Las anotaciones de mérito realizadas a un funcionario durante el
respectivo período de calificaciones, constituirán un antecedente
favorable para la selección a cursos de capacitación a que éste opte.
Interpretación:
Título II
Inciso 1°
El Jefe Directo posee las facultades para disponer por escrito las anotaciones de mérito y de demérito
que considere pertinentes, lo cual debe efectuarse de acuerdo con el procedimiento previsto en
el Reglamento General de Calificaciones. Aunque no invalida la anotación el incumplimiento del
plazo de notificación al empleado, para que una anotación de demérito pueda ser considerada
posteriormente dentro de un proceso calificatorio, es indispensable que se cumplan las formalidades
previstas en dicho procedimiento, de tal modo que además de poner en conocimiento la anotación
correspondiente dentro del período calificatorio, el funcionario debe poder ejercer los recursos que le
confiere dicho Reglamento para defenderse (20501/95, 26389/01, 51167/04).
Conforme al artículo 8 inciso final del decreto 1229, de 1992, del Ministerio del Interior, reemplazado
por el decreto 1281, de 1993, de esa Secretaría de Estado -norma que actualmente corresponde a los
incisos cuarto y quinto del artículo 9 del decreto 1825, de 1998, de ese mismo origen- si un funcionario
solicita que se efectúen anotaciones de mérito, el Jefe Directo puede rechazarlo comunicándolo por
escrito dentro del plazo de 5 días a la unidad de personal, con los fundamentos de su rechazo, y si
no se produjere tal comunicación, se entenderá aceptada la solicitud del interesado (29632/94).
Resulta procedente que el Jefe Directo de un empleado estime que las labores invocadas para
la obtención de una anotación de mérito no constituyen antecedente suficiente para ese fin, en
atención a que tales acciones condicen con lo que cualquier funcionario público debe realizar en el
cumplimiento de sus funciones (43027/98, 44239/00).
Corresponde exclusivamente al Jefe Directo la facultad de solicitar por escrito a la unidad de personal
las anotaciones de mérito que estime pertinentes, sea por conocimiento directo de los hechos o a
petición del funcionario de su dependencia, sin perjuicio que otra autoridad proporcione antecedentes
que hagan procedente tales anotaciones (43027/98, 26389/01).
Inciso 2°
Procede que a un funcionario de la Dirección General de Aguas se le registren en su hoja de vida dos
anotaciones de mérito, una, por haber aprobado el curso de capacitación denominado “Curso de
Hidrología de Crecidas”, y otra, por haber efectuado tareas propias de otros servidores cuando ello
fue indispensable, excediendo su labor habitual, habiéndose acogido la solicitud formulada respecto
de la primera de ellas sin que existiera un pronunciamiento de su jefatura en torno a la segunda como
lo establece el reglamento (29632/94).
Comentarios:
La norma del artículo 42 define lo que se entiende por anotaciones de mérito, enuncia, por vía
ejemplar, algunas situaciones que pueden llegar a configurarla y determina los efectos que producen.
Entre estos últimos, la mencionada disposición legal precisa que tales anotaciones constituirán un
antecedente favorable para la selección a cursos de capacitación.
ARTICULO 43.- Son anotaciones de demérito aquéllas destinadas a Ley 19.165, Art. 1°.
dejar constancia de cualquier acción u omisión del empleado que Ley 18.834, Art. 38.
implique una conducta o desempeño funcionario reprochable.
Interpretación:
De la Carrera Funcionaria
Inciso 1°
Título II
empleado, y que se configura a través de la respectiva investigación. Luego, como la exclusión de
pago de la asignación de experiencia y desempeño funcionario prevista en la letra f) del artículo 1 de
la ley 19490, se refiere a la aplicación de alguna medida disciplinaria contemplada en el artículo 116
(actual artículo 121) de la ley 18834, como consecuencia de un sumario, la anotación de demérito
no se encuentra considerada entre los presupuestos que impiden percibir dicha asignación, toda vez
que no constituye medida disciplinaria (13248/98).
Las anotaciones de demérito producirán sus efectos en la calificación del funcionario, en la medida que
formen parte del proceso calificatorio. Este proceso tiene por objeto evaluar el desempeño funcionario,
a diferencia del sumario administrativo que tiene por finalidad establecer responsabilidades por faltas
cometidas, aplicando las sanciones que correspondan. Por ello, resulta plenamente válido que un
servidor pueda experimentar una rebaja en sus calificaciones a consecuencia de una anotación
de demérito y que, por el mismo hecho que dio origen a ésta, sea sancionado con una medida
disciplinaria. No obstante, una determinada falta no da origen, necesariamente, a ambas medidas
(16312/96, 38275/98, 19126/01, 44945/03, 30952/05).
Corresponde a los órganos calificadores privativamente determinar, en lo que atañe a las anotaciones
de mérito y de demérito, si existen actuaciones o conductas que la justifiquen, pues su ponderación
implica el ejercicio de facultades evaluadoras del desempeño funcionario de un empleado (4093/92,
31383/94).
La anotación de demérito en la hoja de vida de un servidor no constituye una materia sujeta a toma
de razón (26470/93).
Es improcedente que la anotación de demérito sea realizada por un empleado a contrata que ejerce
labores de jefatura, porque esas tareas no pueden ser desempeñadas por quienes ostentan esa
calidad, atendida la naturaleza transitoria de sus cargos, y porque no están facultados para ordenar
anotaciones de ese tipo (27304/93, 23264/97, 12921/99, 45397/02).
Inciso 2°
No procede efectuar una anotación de demérito en la hoja de vida por presentación de licencia
médica de una funcionaria de un hospital, regularmente extendida, pues ello no puede considerarse
infracción a los deberes funcionarios, sino que, por el contrario, constituye el ejercicio de un derecho
estatutario. En consecuencia, la anotación debe eliminarse ya que no es posible que la misma sea
considerada al evaluar a la afectada (28456/98).
El Subdirector Médico de un hospital actuó conforme a derecho al dejar constancia mediante una
anotación de demérito al médico Jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del establecimiento, por
la falta de respuesta a dos memorándum que le enviara, con el objeto que informara sobre su poca
actividad quirúrgica en un determinado período (10661/00).
Concordancias: Arts. 47 LOCBGAE; 32 al 52, 119, 122 y 123 del EA; 7, 8, 9 y 11 del decreto 1825,
de 1998, del Ministerio del Interior, Reglamento; 39 del EAM.
Comentarios:
El artículo 43 define lo que son las anotaciones de demérito y señala de manera no taxativa diversos
comportamientos que implican una conducta o desempeño funcionario reprochable. Esto último
significa que la respectiva Jefatura puede disponer la anotación de cualquier otro tipo de conductas
que supongan un manifiesto incumplimiento de las obligaciones funcionarias.
ARTICULO 44.- Las anotaciones deberán referirse sólo al período Ley 19.165, Art. 1°.
que se califica, y serán realizadas por la unidad encargada del Ley 18.834, Art. 39.
personal a petición escrita del Jefe Directo del funcionario.
De la Carrera Funcionaria
hoja de vida de todas las anotaciones de mérito o de demérito
que disponga el Jefe Directo de un funcionario.
Interpretación:
Inciso 1°
Título II
La inobservancia de los plazos establecidos tanto para efectuar las anotaciones de mérito y de
demérito como para notificar al funcionario acerca de su contenido y circunstancia de la conducta
que da origen a ellas, no afecta la legalidad de la anotación, porque los plazos conferidos a la
Administración para emitir actos o adoptar ciertas medidas no son fatales. Por tal motivo, nada
impide que dichos actos se dicten y cumplan válidamente en un período posterior, sin desmedro de
la responsabilidad administrativa que pueda asistir a la autoridad administrativa por sus actuaciones
extemporáneas (11201/91).
La notificación de una anotación de demérito debe efectuarse dentro del período evaluatorio y
en circunstancia que el afectado pueda oportunamente ejercitar los recursos que le confiere el
reglamento de calificaciones, a fin de no quedar en indefensión dentro del proceso calificatorio. La
Contraloría General es incompetente para evaluar el desempeño laboral de los funcionarios y, por
ende, no puede pronunciarse sobre el contenido de las anotaciones de mérito y de demérito que se
hayan consignado en su hoja de vida (20501/95).
Corresponde exclusivamente al Jefe Directo la facultad de solicitar por escrito a la unidad de personal
las anotaciones de mérito que estime pertinentes, sea por conocimiento directo de los hechos o a
petición del funcionario de su dependencia, sin perjuicio que otra autoridad proporcione antecedentes
que hagan procedente tales anotaciones (18829/98, 43027/98, 26389/01, 51167/04).
Inciso 2°
Si no se comunica la determinación que se adopte ante una solicitud de un funcionario para que se
le efectúen anotaciones de mérito o, en caso de un reclamo, en contra de anotaciones de demérito,
debe entenderse que fue aceptada por parte de la autoridad la petición del interesado de practicar la
anotación de mérito o de invalidar la de demérito (9466/95).
Inciso 3°
deje sin efecto o que se deje constancia de las circunstancias atenuantes que concurran en cada
caso, debiendo, conforme al artículo 45 de la ley 18834, dejarse constancia de los fundamentos del
rechazo a dicha petición (13185/06).
Sólo pueden impugnarse ante la Contraloría General las anotaciones de demérito una vez que
los afectados se encuentren notificados del fallo de la apelación a su calificación, porque tales
anotaciones y las solicitudes de que éstas sean objeto forman parte del procedimiento de evaluación
anual del desempeño de cada servidor (42792/00, 41296/01, 37599/04, 44050/07).
Inciso 4°
No corresponde registrar en favor de los funcionarios las anotaciones de mérito solicitadas por una
autoridad distinta del Jefe Directo (44239/00).
Comentarios:
Los artículos 41 y 44 del Estatuto Administrativo facultan al Jefe Directo para efectuar anotaciones de
mérito o de demérito, para lo cual debe darse cumplimiento al procedimiento que consulta el artículo
9 del Reglamento General de Calificaciones.
Conforme a esta disposición reglamentaria el Jefe Directo deberá notificar por escrito al respectivo
funcionario acerca del contenido y circunstancia de la conducta que da origen a la anotación de
demérito, dentro del plazo de tres días de ocurrida. El empleado, por su parte, a contar de dicha
notificación, dispondrá de cinco días para solicitar al Jefe Directo que se deje sin efecto la anotación
de demérito o se deje constancia de las circunstancias atenuantes que concurran en su caso. La
orden de anotación que realice el Jefe Directo, deberá emitirse dentro de los cinco días siguientes al
cumplimiento de los plazos anteriormente mencionados.
El funcionario podrá solicitar a su Jefe Directo que se efectúen las anotaciones de mérito que a su
juicio sean procedentes.
En el evento que el Jefe Directo rechace las solicitudes del funcionario, deberá comunicarlo por
escrito en el plazo de cinco días a la Unidad de Personal acompañando los fundamentos de su
rechazo, pero si no se produce tal comunicación se entenderá aceptada la solicitud del funcionario.
Este último aspecto hace excepción a la regla general de que los plazos fijados a la Administración
no son fatales y pueden cumplirse válidamente más allá de su fecha de término, puesto que en este
caso se regula expresamente el silencio de la Administración.
ARTICULO 45.- Si el Jefe Directo rechazare las solicitudes del Ley 19.165, Art. 1°.
funcionario, deberá dejarse constancia de los fundamentos de su Ley 18.834, Art. 40.
rechazo, agregando a la hoja de vida tales solicitudes.
Interpretación:
De acuerdo con los artículos 39 (actual artículo 44), incisos primero y cuarto, y 40 (actual artículo 45)
del Estatuto Administrativo, corresponde al Jefe Directo del respectivo servidor solicitar por escrito a
la unidad encargada del personal, las anotaciones de mérito y de demérito que estime procedentes.
Fluye de esas disposiciones, además, que esa jefatura debe dejar constancia de los fundamentos
de su decisión en caso de rechazar las solicitudes del funcionario destinadas a que una anotación
De la Carrera Funcionaria
de demérito sea dejada sin efecto, o de agregar a la hoja de vida anotaciones de mérito, cuyo
incumplimiento afectará a la validez de la decisión adoptada (18829/98).
Si se reclama por parte de un funcionario una anotación de demérito ante el Jefe Directo, éste tiene
la obligación de pronunciarse sobre ella. Si no se obtiene respuesta alguna, de acuerdo con el
inciso quinto del artículo 8 del decreto 1229, de 1992, del Ministerio del Interior (actual inciso quinto
del artículo 9 del decreto 1825, de 1998, de esa misma Secretaría de Estado), debe entenderse
Título II
aceptada la reclamación formulada por el afectado en orden a dejar sin efecto la correspondiente
anotación de demérito (9466/95, 44909/02).
No procede la interposición del recurso jerárquico ante Contraloría General en contra de la decisión
de la autoridad administrativa de no realizar una anotación de mérito en la hoja de vida de funcionario.
Ello, porque los procesos calificatorios del personal se rigen por la ley 18834 y por el decreto 1825,
de 1998, del Ministerio del Interior, los cuales contienen procedimientos formales respecto de las
anotaciones de mérito y de demérito. Así, dado el carácter supletorio de la ley 19880, la procedencia
del recurso jerárquico se encontrará condicionado a la mayor o menor regulación de una determinada
materia, de manera que no resultará procedente cuando se invoque respecto de procedimientos
especiales previstos en la ley que contemplen instancias particulares de revisión (47984/06).
Las anotaciones de demérito efectuadas dentro del período calificatorio constituyen antecedentes
que deben constar en la hoja de vida del funcionario, al igual que de las solicitudes de éste destinadas
a que se efectúen o se dejen sin efecto dichas anotaciones, antecedentes que la Junta Calificadora
deberá considerar para adoptar sus resoluciones, ya que forman parte del procedimiento de
evaluación anual del desempeño de cada funcionario. El artículo 34 del decreto 1825, de 1998, del
Ministerio del Interior, permite interponer reclamos por anotaciones de demérito ante la Contraloría
General, lo que procederá una vez practicada la notificación del fallo de la apelación de la calificación
respectiva (42792/00 , 46359/03, 34113/04, 44050/07).
Concordancias: Arts. 32 al 52 del EA; 9 del decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior; 41
del EAM.
Comentarios:
En conformidad con el artículo 45 del Estatuto Administrativo, si no se fundamenta el rechazo de
una solicitud presentada por el afectado para que se deje sin efecto una anotación de demérito
ni se adjunta esta petición a la hoja de vida del funcionario, corresponde que se emita un nuevo
pronunciamiento sobre tal requerimiento, debidamente fundado, de acuerdo a lo que dispone la
citada norma estatutaria.
ARTICULO 46.- Los acuerdos de la Junta deberán ser siempre Ley 19.165, Art. 1°.
fundados y se anotarán en las Actas de Calificaciones que, en Ley 18.834, Art. 41.
calidad de Ministro de Fe, llevará el Secretario de la misma, que
lo será el Jefe de Personal o quien haga sus veces.
Interpretación:
De acuerdo con el artículo 8, inciso segundo, de la Constitución Política, procede que las Actas de
las Juntas Calificadoras en que consten las deliberaciones, votaciones y acuerdos sean puestas en
conocimiento de los servidores evaluados si estos así lo solicitaren, lo que puede hacerse mediante
la entrega de una copia de la misma, pues son documentos públicos. Así, dicha norma, conforme a
los principios de supremacía constitucional y de vinculación directa de los preceptos constitucionales,
tiene plena vigencia en relación con el carácter público que le confiere tanto a los actos y resoluciones
de las entidades de la Administración del Estado, como a sus fundamentos y procedimientos,
entendiéndose estos últimos como aquellos definidos por el artículo 18 de la ley 19880. Como la
calificación del desempeño funcionario regulada por la ley 18834 contempla etapas destinadas a
formar la decisión que, en primera instancia, debe adoptar la Junta Calificadora, las sesiones de
tal Junta y, por ende, las deliberaciones y votaciones que en su interior se produzcan, y que deben
constar en las Actas respectivas, constituyen parte del procedimiento administrativo de evaluación.
La publicidad de las Actas no afecta lo ordenado en los artículos 48 de la ley 18834 y 31 del decreto
1825, de 1998, del Ministerio del Interior, que establecen la obligación del Secretario de la Junta de
entregar, junto con la notificación de la resolución de ese órgano colegiado, copia autorizada del
acuerdo respectivo, ni tales disposiciones se contraponen con el citado artículo 8, inciso segundo, de
la Carta Fundamental. No obstante, el Secretario de la Junta no tiene la obligación de proporcionar,
conjuntamente con la notificación, copia del Acta en que consten las deliberaciones y votaciones de
la Junta Calificadora, sino sólo la del respectivo acuerdo y sus fundamentos, ya que una copia de tal
Acta sólo puede ser proporcionada a solicitud del servidor de que se trate (39268/06).
La resolución de la Junta Calificadora debe estar suficientemente fundada, para que los calificados
puedan asumir adecuadamente su defensa por la vía de interponer los recursos que franquea la ley
y para que puedan mejorar su comportamiento laboral en el siguiente período, en aquellos aspectos
que le han significado una disminución en su evaluación (16292/05).
No poner en conocimiento del afectado los fundamentos del acuerdo de una Junta Calificadora
constituye un vicio de procedimiento, pues vulnera el derecho a su defensa y le impide aducir con la
precisión que el caso demande las alegaciones que estimare conducentes (17878/93).
El acuerdo de la Junta Calificadora debe ser siempre fundado, entendiéndose que lo es, cuando
De la Carrera Funcionaria
se refiere, circunstanciadamente, por ejemplo, a las causas de una rebaja sobre el máximo de
calificación, no siendo suficiente una apreciación de índole general. La exigencia de fundamento
referida tiene por finalidad que el interesado pueda basar una reclamación, pero también que sea
posible inferir cuáles han sido los rubros o elementos afectados con la calificación, lo que será de
gran utilidad para que pueda enmendarse la conducta funcionaria (11471/93, 23946/96, 550/00,
12587/07, 40675/07).
Título II
Las expresiones genéricas tales como “comportamiento deshonesto del funcionario”, haber calificado
al empleado “sobre la base de los fundamentos dados por el precalificador” o en atención a existir
hechos “de la mayor gravedad que afectan el prestigio del Servicio”, sin especificarlos, no constituyen
fundamentos concretos de la calificación (16812/93, 32611/94, 9525/96, 9649/06).
Es improcedente que la Junta Calificadora se base, para evaluar a un funcionario, en una precalificación
que no le ha sido notificada, pues ello lo ha dejado en la indefensión (29610/01).
No se ajusta a derecho el que la Junta Calificadora haya fundado su evaluación en aspectos relativos
al carácter del servidor sin expresar las circunstancias precisas y objetivas acaecidas dentro del
período a evaluar, que habrían causado una rebaja de la misma (9649/06).
No constituye fundamento los términos utilizados por la autoridad evaluadora en cuanto a que
el desempeño del calificado no se compadece con su condición profesional, ni su experiencia y
antigüedad en el servicio y que su trabajo no refleja seguridad, pues ellos no satisfacen los requisitos
previstos por los artículos 46 de la ley 18834 y 29 del decreto N° 1825, de 1998, del Ministerio del
Interior, en el sentido que los acuerdos deben ser siempre fundados (14500/06).
La contradicción entre las razones expresadas por la Junta Calificadora, la Directora Regional y los
Jefes Directos de un funcionario para incluirlo en lista de eliminación, obliga a la Junta a formular un
nuevo acuerdo (23616/96).
No procede que el Secretario sea miembro de la Junta Calificadora con derecho a voz y voto, pues
los miembros de dicho cuerpo colegiado no pueden desempeñar al mismo tiempo funciones de
Secretario por carecer éste de facultades decisorias. No obstante, si éste ocupa una de las cinco
primeras categorías del servicio, excluido el jefe superior del mismo, integrará el cuerpo evaluador
como miembro, con preferencia al desempeño de su calidad de Secretario, ya que de esta manera
tendrá derecho a voz y voto (16292/05).
Concordancias: Arts. 8, inciso segundo de la CP de la R.; 32 al 52 del EA; 25, 27 y 29 del decreto
1825, de 1998, del Ministerio del Interior; 42 y 43 del EAM.
Comentarios:
La fundamentación de los acuerdos de las Juntas Calificadoras que exige el artículo 46 del Estatuto
Administrativo, persigue evitar la indefensión del funcionario, posibilitándole el ejercicio real y efectivo
de su derecho a defensa por la vía del recurso de apelación.
En efecto, la jurisprudencia administrativa ha reconocido que tal exigencia implica que en los
acuerdos los órganos evaluadores deben claramente indicar los antecedentes objetivos, los motivos
concretos y las causas específicas que han servido de base para asignar a un empleado determinada
calificación, lo cual permite poner en su conocimiento las consideraciones que ha tenido en cuenta la
Junta Calificadora para evaluar su labor funcionaria, darle la oportunidad de una adecuada defensa
y servirle de orientación para que pueda enmendar su desempeño laboral en el futuro. Por último,
permite precisar, conforme a lo establecido en el artículo 3° del Reglamento General de Calificaciones,
si se trata de un hecho ocurrido dentro o fuera del período de la calificación respectiva.
En lo que atañe al Secretario de la Junta, por otra parte, resulta indispensable destacar que no
integra la Junta Calificadora del Servicio en calidad de miembro, con derecho a voz y voto, sino que
es solamente su ministro de fe.
Artículo 47.- Los factores de evaluación y su ponderación Ley 19.165, Art. 1°.
se fijarán en los reglamentos respectivos a que se refiere el Ley 18.834, Art. 42.
artículo 37.
Interpretación:
Los servicios públicos pueden contar con un reglamento de calificaciones propio, ordenamiento que,
en todo caso, debe ceñirse a las normas de la ley 18834, contenidas en el Título II, Párrafo 3 (actual
Párrafo 4) (25141/93).
De acuerdo con el inciso segundo del artículo 13 del decreto 1229, de 1992, del Ministerio del Interior
De la Carrera Funcionaria
(actual inciso segundo del artículo 14 del Reglamento General de Calificaciones), la nota de cada
factor que integra la calificación del funcionario corresponde al promedio aritmético de las notas
asignadas a los subfactores respectivos, las que deberán expresarse en enteros, sin decimales. Las
notas asignadas a los factores se multiplicarán por el coeficiente que se establece para cada uno de
ellos, lo que dará el número de puntos de cada factor, y la suma de los mismos dará el puntaje final
y la lista de calificación que corresponda al empleado (6813/95).
Título II
No se ajusta a derecho un reglamento especial de calificaciones que establece que los factores y
subfactores para evaluar a los estamentos superiores de la institución, comprenden mayoritariamente
labores de dirección, jefatura o supervisión, omitiéndose otros aspectos del desempeño funcionario,
tales como el cumplimiento de normas e instrucciones, asistencia y puntualidad, deberes a que
también están obligados los directivos y jefaturas (27003/04).
Concordancias: Arts. 47 de la LOCBGAE; 32 al 52 del EA; 14, 15, 16 y 17 del decreto 1825, de
1998, del Ministerio del Interior; 44 del EAM.
Comentarios:
El artículo 47 del Estatuto Administrativo remite al Reglamento General de Calificaciones o a los
reglamentos especiales que pudieren dictarse de acuerdo con las características de determinados
organismos o servicios públicos, los factores de evaluación y su ponderación.
Al respecto, el Título II “Del Proceso Calificatorio”, Párrafo 2° “Los Factores de Calificación”, del
decreto 1825, de 1998, del Ministerio del Interior, que aprobó el Reglamento de Calificaciones del
personal afecto al Estatuto Administrativo, establece los factores y subfactores que evaluará la
calificación, mediante un procedimiento que culmina con la ubicación de los funcionarios en alguna
de las listas de calificaciones que indica, según el puntaje que en cada caso éstos obtengan.
ARTICULO 48.- El funcionario tendrá derecho a apelar de la resolución Ley 19.165, Art. 1°.
de la Junta Calificadora o de la del Jefe Directo en la situación prevista Ley 18.834, Art. 43.
en el inciso segundo del artículo 34. De este recurso conocerá el
Subsecretario o el Jefe Superior del Servicio, según corresponda. La
notificación de la resolución de la Junta Calificadora se practicará al
empleado por el Secretario de ésta o por el funcionario que la Junta
designe, quien deberá entregar copia autorizada del acuerdo respectivo
de la Junta Calificadora y exigir la firma de aquél o dejar constancia
de su negativa a firmar. En el mismo acto o dentro del plazo de cinco
días, el funcionario podrá deducir apelación. En casos excepcionales,
calificados por la Junta, el plazo para apelar podrá ser de hasta diez
días contados desde la fecha de la notificación. La apelación deberá
ser resuelta en el plazo de 15 días contado desde su presentación.
Los plazos de días a que se refiere este artículo serán de días hábiles.
Interpretación:
Inciso 1°
El recurso de apelación debe ser resuelto por la autoridad competente cualquiera sea la calidad en
que esté desempeñando el cargo, mediante un acto formal (21093/65, 7856/66).
La resolución del recurso de apelación ha de ser siempre fundada, esto es, que debe indicar los
antecedentes objetivos, causas específicas y circunstancias precisas consideradas para calificar a
un funcionario, evitando su indefensión y posibilitándole el ejercicio real y efectivo de su derecho a
defensa. Aun cuando la ley no lo exige, ese requisito debe satisfacerse para no vulnerar lo dispuesto
en los artículos 1 y 19, N° 2, de la Constitución Política de la República (19080/96, 5202/98, 18242/99,
10183/07).
La circunstancia que la autoridad actúe como precalificador no la inhabilita para conocer del recurso
de apelación (23711/93, 3491/99, 10830/06).
El que un funcionario que ha actuado como miembro de la Junta Calificadora, conozca y falle, en
calidad de subrogante del Jefe Superior del Servicio, la apelación deducida por un empleado en
contra de la resolución de la Junta emitida a su respecto, constituye una irregularidad, porque ello
vulnera el principio de instancias diferenciadas que inspira los procesos administrativos, en especial el
calificatorio, de acuerdo con el cual la autoridad que intervino en una etapa de éste, debe abstenerse
de participar en la siguiente fase que signifique adoptar una decisión acerca de la resolución anterior,
a fin de evitar que una misma persona tenga facultades decisorias en dos instancias del proceso
evaluatorio (18839/94, 16642/98, 28931/98, 8036/99, 31020/03).
Según se infiere del DFL 22, de 1959 y del DFL 60-18834, de 1990, del Ministerio del Interior, el
Servicio de Gobierno Interior depende de esa Secretaría de Estado, pero carece de Jefe Superior,
por lo que para el solo fin de las apelaciones de las calificaciones, corresponde conocerlas al
Subsecretario del Interior (2579/93).
El hecho que el fallo de la apelación de un funcionario haya sido firmado por el Jefe de Servicio
Subrogante, cuyo nombramiento fue declarado improcedente por la Contraloría General, constituye
un vicio de legalidad de dicho fallo (7880/06).
Es improcedente que la Junta Calificadora revise la calificación del afectado, quien se encuentra
amparado por el beneficio del fuero de acuerdo con la ley 19296, otorgándole el carácter de apelación
a la petición de nulidad que dedujo en contra de lo resuelto por ella, ya que mediante su interposición
De la Carrera Funcionaria
no se pretendió hacer variar el criterio manifestado por la referida Junta en lo concerniente a las notas
y puntaje final que se le asignaron al empleado, sino que dejar sin efecto la evaluación practicada,
por cuanto aquél gozaba de fuero (17403/98, 49947/00, 22339/01, 19941/04).
Según lo ordenado por los artículos 48 y 49 de la ley 18834, y 31 y 34 del decreto 1825, de 1998, del
Ministerio del Interior, el Secretario de la Junta Calificadora o el funcionario que ella designe, deberá
entregar al interesado copia autorizada del acuerdo respectivo de ese órgano colegiado o del fallo de
Título II
la apelación, y exigir la firma de aquél o dejar constancia de su negativa a firmar, de lo cual aparece
que la notificación de las calificaciones debe efectuarse en forma personal, con el fin de que conste
de manera fehaciente que el afectado ha podido tomar conocimiento a cabalidad de su evaluación, lo
que no ocurre cuando aquélla se realiza a través de medios electrónicos que no permiten satisfacer
dicha exigencia (41270/07).
Aunque un funcionario no haya sido notificado de acuerdo a lo ordenado por este precepto, en el
evento que interponga, dentro de plazo, los recursos que la ley le franquea respecto de cada uno de
los actos administrativos involucrados en el proceso evaluatorio, hace suponer inequívocamente que
tuvo conocimiento de ellos y de su contenido, debiendo entenderse que, por tal motivo, ha operado
la notificación tácita. No obstante, que la ley 18834 no regula este tipo de notificación, debe estarse,
conforme al artículo 1 de la ley 19880, a lo previsto en el artículo 47 de este mismo texto, que se
refiere a ella (38309/07).
Las Actas de las Juntas Calificadoras pueden ser conocidas por los servidores evaluados si éstos así
lo solicitan, entregándoles una copia de las mismas. Ello, de conformidad con el principio de publicidad
de los actos emanados de los órganos públicos consagrado en el artículo 8, inciso segundo, de la
Constitución Política, calidad que tienen dichas Actas al tenor del artículo 18 de la ley 19880, por ser
El que la Junta Calificadora haya excedido todos los plazos establecidos para el proceso calificatorio,
no constituye una irregularidad que vicie el citado procedimiento, sin perjuicio de la responsabilidad
que, eventualmente, pudiere afectar a los causantes del denunciado retardo, por cuanto los términos
fijados en las normas respectivas a que deben sujetarse las autoridades administrativas, no tienen
el carácter de fatales, por lo que sus actuaciones pueden cumplirse válidamente en un período
posterior (7880/06, 49415/06).
El plazo de cinco días para apelar del acuerdo de la Junta Calificadora ante el Subsecretario o el
Jefe Superior del Servicio, debe contarse desde el momento en que materialmente se hace entrega
al funcionario afectado de copia autorizada del acuerdo impugnado (64729/76).
Inciso 2°
La Junta Calificadora debe tener en cuenta necesariamente la precalificación, la hoja de vida y los
informes de desempeño del funcionario al adoptar sus resoluciones, pero dichos antecedentes no
son obligatorios, pues constituyen solo parte de los elementos que debe ponderar al ejercer su labor
evaluadora, de modo que su contenido no limita la independencia y autonomía de la Junta al apreciar
el comportamiento funcionario (7880/06, 10830/06).
El Subsecretario del ramo o el Jefe Superior del Servicio, para resolver los recursos de apelación
interpuestos por los empleados en contra de su calificación, pueden solicitar, como un antecedente
adicional a los señalados expresamente en el artículo 48, esto es, la hoja de vida, la precalificación
y la calificación, copia de las Actas de la Junta Calificadora (39268/06).
Comentarios:
Resulta de interés destacar el criterio que la Contraloría General ha sostenido en su jurisprudencia
administrativa, en cuanto a que la resolución de la apelación en el procedimiento calificatorio debe
ser siempre fundada, aun cuando esta exigencia no se contemple expresamente en las normas que
regulan la materia.
Este predicamento se sustenta en la circunstancia de que tal decisión incide en la carrera funcionaria
del servidor de que se trata, la cual, conforme al artículo 45, inciso segundo, de la ley 18575,
Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, se funda en el mérito,
la antigüedad y la idoneidad de los empleados, lo que impone a la autoridad, ante cualquier situación
que se relacione con alguno de esos elementos, la obligación de motivar su actuación, y como ocurre
que la resolución que recae en la apelación del acuerdo de la Junta Calificadora afecta a dicha
carrera, aquélla tiene que estar adecuadamente fundada y obedecer a razones que la justifiquen,
pues de lo contrario puede encubrir una arbitrariedad que vulneraría los artículos 1 y 19, N° 2, de la
Carta Fundamental.
El artículo 48 del Estatuto Administrativo expresa que las autoridades encargadas de conocer el
recurso de apelación serán, en su caso, el Subsecretario o el Jefe Superior del Servicio.
El precepto regula, además, la forma de notificar la resolución de la Junta Calificadora, señala los
plazos para deducir el mencionado recurso y el término en que éste deberá ser resuelto.
Por último, la norma expresa que los plazos de días para interponer y resolver el recurso de apelación
“serán de días hábiles”, lo cual es comprensivo de todos aquellos días durante los cuales se distribuye
la jornada ordinaria de trabajo. Ello, armoniza con lo previsto en el artículo 25 de la ley 19880, sobre
cómputo de los plazos del procedimiento administrativo, disposición que entiende que son inhábiles
los días sábados, los domingos y los festivos.
De la Carrera Funcionaria
Título II
ARTICULO 49.- El fallo de la apelación será notificado en la Ley 19.165, Art. 1°.
forma señalada en el artículo anterior. Practicada la notificación, Ley 18.834, Art. 44.
el funcionario sólo podrá reclamar directamente a la Contraloría
General de la República, de acuerdo con lo dispuesto en el
artículo 160 de este Estatuto.
Interpretación:
El Jefe Superior del Servicio, como órgano de alzada, está obligado a ajustarse al Estatuto
Administrativo y al Reglamento General de Calificaciones, por lo que carece de facultades para
pedir un nuevo informe complementario del precalificador, ni éste tiene competencia para emitirlo.
Dicha petición, que puede emanar del órgano de apelación o del interesado, constituye un trámite
no previsto por la ley, en un procedimiento que tiene las características de reglado. Por lo tanto,
una participación no autorizada del Jefe Directo en tal sentido, significaría vulnerar el espíritu que el
Estatuto atribuye al recurso de apelación dentro del proceso calificatorio, cual es que lo conozca y
falle una jerarquía superior con independencia de cualquier funcionario u órgano que haya intervenido
en etapas anteriores (25750/93).
No procede que Contraloría General revise genéricamente los procesos calificatorios del personal
de un servicio, atendido que las reclamaciones respecto de ellos deben efectuarlas personal y
directamente los funcionarios afectados o representados por una Asociación Gremial, invocando
las causales que puedan significar infracción legal o reglamentaria en el proceso (37599/04,
44910/07).
La Contraloría General sólo puede pronunciarse, de oficio o a petición de parte, sobre el proceso
calificatorio cuando se hubiere incurrido en algún vicio de procedimiento que infrinja la ley o el
reglamento, pero no respecto del fondo de las apreciaciones vertidas sobre un funcionario en dicha
evaluación. Por lo tanto, esta Entidad Fiscalizadora carece de atribuciones para pronunciarse sobre
la ponderación de los méritos funcionarios o de las notas de los factores en que se basa la calificación.
Ello, porque la valoración de las condiciones de desempeño de un empleado es facultad exclusiva
de las autoridades calificadoras respectivas, las que adoptan sus decisiones en forma soberana
(1932/93, 8953/93, 13796/94, 7919/96, 30739/98, 18242/99, 5704/01, 25237/05).
Debe ponerse personalmente en conocimiento del empleado su evaluación funcionaria por parte
del Secretario de la Junta Calificadora o por un funcionario que ésta designe, siendo admisible
la notificación por carta certificada cuando concurre una causal de fuerza mayor que no le sea
imputable, para evitar la paralización del proceso o dilación del mismo (41466/00).
El artículo 44 (actual artículo 49) del Estatuto Administrativo delimita expresamente la oportunidad
en la cual, en materia de calificación de personal, puede interponerse el reclamo de que trata su
artículo 154 (actual artículo 160), refiriéndola específicamente al momento posterior a la notificación
de la resolución que falla el recurso de apelación deducido en contra de la determinación de la Junta
Calificadora (8132/93, 17214/97, 42792/00, 6889/01, 53640/02, 13185/06, 44050/07).
El plazo para interponer el reclamo ante la Contraloría General de la República es de diez días
hábiles, contado desde la notificación del fallo de apelación, por lo que no cabe considerar los días
sábados (25750/93).
Los eventuales vicios de procedimiento que pudieren afectar a un proceso calificatorio, deben
reclamarse ante la Contraloría General en un solo acto, no siendo procedente que se interpongan
en presentaciones sucesivas ni que se pidan informes a un servicio público sobre “nuevos” vicios de
legalidad que alega el ocurrente (20224/93, 25593/93, 36038/01).
Constituyen vicios de procedimiento que infringen la ley o el reglamento que regulan el proceso
calificatorio, reclamables ante la Contraloría General, en conformidad con el artículo 154 (actual
artículo 160) del Estatuto Administrativo, por ejemplo, no haber entregado al funcionario copia
autorizada del acuerdo de la Junta Calificadora al momento de notificarle su calificación, que
De la Carrera Funcionaria
los acuerdos de dicha Junta carezcan de fundamentos, o que se hayan omitido las razones
o motivos respecto de los subfactores en que mantuvo la nota de precalificación (13860/93,
14859/93, 14999/93).
No constituye vicio de procedimiento la circunstancia que quien notificara a una funcionaria del
Ministerio de Educación del fallo de la apelación que interpuso en contra de su calificación fuera el
Secretario de la Junta Evaluadora y no el Ministro quien la resolvió, porque el artículo 33 del decreto
Título II
1229, de 1992, del Ministerio del Interior (actual artículo 34 del decreto 1825, de 1998, de esa
misma Secretaría de Estado), establece que ese trámite se efectuará en la forma y plazo señalado
en el artículo 30 (actual artículo 31) del Reglamento de Calificaciones, contado desde la fecha de
la respectiva resolución, precepto este último que hace recaer en el mencionado Secretario o el
empleado que esa Junta designe, el deber de practicar la notificación pertinente (16538/95).
No existe norma legal o reglamentaria que contemple causales de recusación respecto del Contralor
General, con el objeto de inhabilitarlo para pronunciarse sobre los reclamos que interpongan los
funcionarios en contra de sus calificaciones (8197/98).
Concordancias: Arts. 47 de la LOCBGAE; 32 al 52 y 160 del EA; 31, 34 y 35 del decreto 1825, de
1998, del Ministerio del Interior; 47 del EAM.
Comentarios:
La interposición del reclamo ante la Contraloría General de la República a que se refiere el artículo
160 del Estatuto Administrativo, suspende los efectos del proceso calificatorio, de manera que la
En caso que la calificación sea confirmada por haber sido rechazado el recurso, la calificación queda
ejecutoriada desde el día siguiente a aquél en que el Jefe Superior del Servicio reciba el oficio
respuesta de la Entidad de Control. Si de ello se deriva que el funcionario es ubicado en lista de
eliminación, la autoridad administrativa debe proceder inmediatamente a declarar vacante el cargo
del empleado, a contar del día siguiente a aquél en que el afectado sea notificado del dictamen
denegatorio.
ARTICULO 50.- El funcionario calificado por resolución ejecutoriada Ley 19.165, Art. 1°.
en lista 4 o por dos años consecutivos en lista 3, deberá retirarse Ley 18.834, Art. 45.
del servicio dentro de los 15 días hábiles siguientes al término de
la calificación. Si así no lo hiciere se le declarará vacante el empleo
a contar desde el día siguiente a esa fecha. Se entenderá que la
resolución queda ejecutoriada desde que venza el plazo para reclamar
o desde que sea notificada la resolución de la Contraloría General de
la República que falla el reclamo.
De la Carrera Funcionaria
períodos consecutivos.
Interpretación:
Inciso 1°
Título II
La declaración de vacancia derivada de la calificación insuficiente no opera por el solo ministerio de
la ley, sino que exige que la autoridad competente disponga la medida, por lo que, si ello no ocurre,
el funcionario afectado conserva su calidad de tal (72501/64, 53696/65).
La declaración de vacancia por calificación insuficiente puede notificarse al afectado por medio de
un simple oficio interno, pero luego debe traducirse en un documento formal, sujeto a toma de razón
(8168/90, 30027/03).
El decreto de declaración de vacancia derivada de calificación insuficiente, surte sus efectos a contar
de la fecha precisa que señala la ley, esto es, desde el día siguiente al vencimiento del plazo dentro
del cual debe alejarse del Servicio el empleado afectado por esa medida, perdiendo en esa fecha su
calidad de funcionario. Ello constituye una excepción a la regla general sobre la eficacia de los actos
administrativos en cuanto éstos rigen desde su total tramitación y notificación al afectado (45763/98,
4058/03).
La declaración de vacancia por calificación insuficiente debe surtir efectos desde el día siguiente al
vencimiento del plazo dentro del cual el empleado debe retirarse del Servicio, por lo que éste pierde,
en esa fecha, su calidad de funcionario no pudiendo, por tanto, continuar percibiendo las rentas
asignadas al empleo, aunque la medida se disponga y notifique en una época posterior (31307/90,
602/96, 43766/99).
El servidor que es calificado por resolución ejecutoriada en lista 4, de eliminación, o por dos años
consecutivos en lista 3, condicional, deberá retirarse del servicio, sin derecho a indemnización, pues,
en estos casos, dicho beneficio no se contempla en el Estatuto Administrativo (24711/05).
Procede declarar vacante el cargo servido por una funcionaria por calificación insuficiente por
segundo año consecutivo, pese a encontrarse embarazada, porque los ceses de servicios que tienen
como fundamento un precepto legal determinado, operan con prescindencia de las normas sobre
inamovilidad en el empleo contenidas en textos estatutarios o en otros preceptos legales generales
o especiales, ya que esas normas de estabilidad sólo proceden en relación con la eventual facultad
que tiene la autoridad de poner término a funciones, pero no cabe cuando es la ley la que ordena el
alejamiento del Servicio como ocurre en este caso (31309/90, 19755/99).
El documento que declara vacante un cargo por calificación de eliminación es un acto reglado en
cuanto al procedimiento y a sus efectos y no puede, por ende, revocarse discrecionalmente por la
autoridad, a menos que concurra a su respecto algún vicio de legalidad (23644/93).
Además del plazo de quince días a que alude esta norma, deben considerarse los cinco y diez días,
respectivamente, que asisten al calificado para apelar ante el Jefe Superior de la entidad y reclamar
ante la Contraloría General, aunque no recurra a dichas instancias (10099/94).
Un funcionario a quien se le declaró vacante el cargo por calificación deficiente, sólo podrá ingresar
nuevamente a la Administración después que hayan transcurrido más de cinco años desde la fecha
de su expiración en funciones, conforme al artículo 11 (actual artículo 12), letra e), del Estatuto
Administrativo, sin perjuicio que a la época de producirse su reingreso deba cumplir los demás
requisitos previstos en esa disposición, y aquéllos que se exijan para desempeñar el cargo de que
se trate (24338/90).
Procede pagar la asignación por cambio de residencia cuando el término de funciones se debe a
calificación insuficiente o a la aplicación de la medida disciplinaria de destitución, pues el Estatuto
Administrativo no hace distingos, en su artículo 93 (actual artículo 98), letra d), en cuanto a la causal
de dicho cese (28910/95, 19755/99).
El empleado que goza de licencia por salud irrecuperable puede ser alejado de su cargo antes del
vencimiento del plazo de seis meses de licencia, cuando ocurra alguna causal legal de expiración
de funciones, como es la declaración de vacancia por calificación en lista 4, ello, por cuanto tal
circunstancia no confiere inamovilidad al funcionario (12692/96, 3082/97, 28339/01).
No resultan aplicables las normas de inamovilidad funcionaria previstas en los artículos 156 y 157
de la ley 10336, Orgánica de la Contraloría General, en períodos de elecciones, ya que ellas sólo
rigen tratándose de abandonos obligados del Servicio derivados de la aplicación de una medida
disciplinaria expulsiva, pero no cuando la desvinculación de la Administración del Estado responde a
una calificación deficiente (34114/89, 19435/94, 44895/00).
Procede dejar sin efecto una resolución tomada razón que declaró vacante el cargo de un funcionario
por habérsele calificado en lista 3 dos veces consecutivas, encontrándose pendiente un reclamo
del afectado interpuesto ante la Contraloría General en contra de su última evaluación, porque la
circunstancia de que la entidad fiscalizadora no se hubiera pronunciado sobre la materia, impidió
computar el plazo de 15 días establecido en esta norma para su aplicación (49073/98).
El artículo 45, inciso primero (actual artículo 50, inciso primero) de la ley 18834, al mencionar la
“resolución” de la Contraloría General que falla el reclamo, se refiere al dictamen mediante el cual
emite un pronunciamiento o decisión sobre el respectivo reclamo de calificación, acogiéndolo o
denegándolo, y no a un acto administrativo formal emanado de ella (30027/03).
Concordancias: Arts. 47 de la LOCBGAE; 12 letra e), 32 al 52 y 150, letra c), del EA; 37 del decreto
1825, de 1998, del Ministerio del Interior; 48 del EAM.
Comentarios:
Complementando lo expresado respecto del artículo 49, la resolución que califica a un funcionario
debe entenderse ejecutoriada, si ha mediado apelación, luego de vencido el plazo para reclamar
ante la Contraloría General, de acuerdo con el artículo 160 del Estatuto Administrativo, o desde que
es notificada la resolución del Organismo Contralor que resuelve el reclamo.
Por otra parte, en relación con el inciso segundo del artículo 45 (actual artículo 50), el Informe de la
Comisión Conjunta de la Junta de Gobierno expresó que “tiene por objeto evitar que quien mantenga
una calificación de condicional por no haber sido calificado de acuerdo con el artículo 35 (actual
De la Carrera Funcionaria
artículo 40), no se le declarará vacante el cargo, ya que la mantención de esa calificación no le es
imputable”.
Título II
ARTICULO 51.- Con el resultado de las calificaciones ejecutoria- Ley 19.165, Art. 1°.
das, las instituciones confeccionarán un escalafón disponiendo Ley 18.834, Art. 46.
a los funcionarios de cada grado de la respectiva planta en orden
decreciente conforme al puntaje obtenido.
Interpretación:
Inciso 1°
La expresión “mayor puntaje” usada por el artículo 51 (actual artículo 56) de la ley 18834, relacionada
con el artículo 46 (actual artículo 51), se refiere a los resultados del proceso de calificación del
personal, para fines de confeccionar los respectivos escalafones, puesto que los servidores de cada
planta y grado deben ordenarse según el puntaje obtenido al término del correspondiente proceso
calificatorio. Ello se efectúa mediante un procedimiento de comparación que debe realizarse
considerando los puntajes definitivos de evaluación obtenidos por los funcionarios de cada planta y
grado en el proceso calificador pertinente. Este elemento diferenciador permitirá, concurriendo los
demás requisitos indicados en aquella norma, disponer la modalidad de promoción que ésta autoriza
(28736/93).
Inciso 2°
El sentido de la expresión “antigüedad en el cargo” empleada por este precepto es, fundamentalmente,
para dirimir la ubicación en el escalafón en caso de producirse empate en los puntajes de calificación
de los funcionarios, de modo de permitir que se establezca una diferencia en aquellos casos en que
un funcionario ha sido nombrado en la misma planta con un nuevo grado, o en una planta distinta,
pero con igual grado, evento en el cual tendrá menos antigüedad en el cargo que los servidores que
ya ocupaban empleos en el grado y planta a que accedió (8289/93, 9594/93, 25395/97, 38695/98,
146/04).
Cargo y función son conceptos diversos, siendo el cargo aquél que se contempla en las plantas o
como empleos a contrata en la institución, mientras que la función se encuentra conformada por el
conjunto de tareas que le corresponde realizar al funcionario, asignadas a un cargo o empleo, de
acuerdo con la importancia de las mismas. Ellas se diferencian según el estamento al que pertenece
el empleado, esto es, auxiliar, administrativo, técnico, profesional o directivo. Por lo tanto, resulta
posible que un empleado ascienda en el escalafón y por ende acceda a un nuevo cargo, y no se
alteren sus funciones, ya que éstas se mantienen acordes al estamento o planta a la que el servidor
pertenece (55216/04).
Por regla general, siempre hay correspondencia entre antigüedad en el cargo y antigüedad en el
grado, de modo que normalmente es la misma, lo cual se desprende del artículo 8 (actual artículo 9)
del Estatuto Administrativo, en cuya virtud todo cargo público necesariamente debe tener asignado
un grado de acuerdo con la importancia de la función que se desempeñe. Reafirma lo anterior la
definición de cargo público que contempla el artículo 3, letra a), del Estatuto Administrativo, del cual
también fluye que, tratándose del mismo escalafón, son congruentes la antigüedad entre uno y otro
(22395/99).
No existe un ascenso en el cargo, por una parte, y en el grado, por otra, de manera que uno pueda
tener lugar en forma independiente del otro; así, cuando opera el ascenso se pasa a ocupar un cargo
público distinto del anterior, aunque tenga eventualmente la misma denominación y pueda o no
implicar un cambio de funciones, por lo que su antigüedad necesariamente es la fecha de vigencia
De la Carrera Funcionaria
del ascenso. En este sentido, cabe precisar que el concepto de “antigüedad en la planta” no tiene
existencia legal, pues tal antigüedad no ha sido considerada en forma independiente por la ley como
un elemento diferenciador (17244/02, 146/04).
Se producirá diferencia de antigüedad entre el cargo y el grado, cuando el funcionario sea nombrado
en una planta distinta, con igual grado. En estos casos, si se produce un empate en las calificaciones,
el escalafón se confeccionará ubicando, primero, a los funcionarios que tengan mayor antigüedad
Título II
en el cargo y, a continuación, en orden decreciente, aquéllos con mayor antigüedad en el grado,
conforme a la fecha de los respectivos decretos de nombramiento, ascenso o encasillamiento
(3475/93, 9594/93, 26567/94, 47334/04).
La antigüedad en el grado debe contarse desde la fecha que emane del decreto o resolución de
nombramiento. Si esos actos no tienen señalada una fecha, desde el día en que se asumieron las
labores del cargo (34011/67, 11427/91, 9542/92, 40235/05).
De conformidad a los artículos 16 del DL 2306, de 1978, sobre Reclutamiento y Movilización de las
Fuerzas Armadas, único de la ley 11133 y 100 de la ley 18834, el tiempo de conscripción militar se
considera como antigüedad en la Administración del Estado para efectos del escalafón de mérito
en el caso de funcionarios que, al momento de desempeñar un cargo en la Administración, hayan
sido llamados a cumplir con dicha carga pública y también para quienes se incorporen a ella, con
posterioridad al término de dicha conscripción (27779/07).
El pago de imposiciones previsionales por determinado período por parte de un servicio, no es útil para
computarlo en el factor antigüedad en la institución, toda vez que para ese fin se requiere acreditar
permanencia efectiva, considerando solo las prestaciones de servicios realmente desempeñadas, no
siendo válidos los períodos de interrupción del vínculo existente entre el organismo y la funcionaria
aunque puedan estar cubiertos con tales cotizaciones (40235/05).
cuenta, en cambio, para establecer su antigüedad en el grado. Así, en el caso de dos funcionarios
designados en el mismo grado, habiéndose desempeñado uno de ellos como titular y el otro en
calidad de contratado, debe asignarse al primero el lugar preferente en el escalafón (10292/92,
28908/92, 40776/96, 23968/03).
Para determinar la antigüedad en la Administración del Estado, deben considerarse los servicios
prestados efectivamente en cualquiera repartición pública, al margen del régimen jurídico que sea
aplicable a su personal, siempre que éste le reconozca a la persona de que se trata la calidad de
empleado público. Los servicios prestados en calidad de titular, suplente, subrogante o a contrata,
son computables para determinar la antigüedad analizada, no así el tiempo servido a jornal ni el
tiempo reconocido para mantener la continuidad en la previsión (28200/92, 28908/92, 2822/93,
19813/93, 40235/05).
Cuando dos personas ingresan al mismo tiempo a la Administración en la planta del Servicio, sin tener
tiempo previo que acredite desempeños en ella, la ubicación en el escalafón queda determinada por
el orden dado en el decreto o la resolución de nombramiento (40776/96).
Los funcionarios que de acuerdo con esta norma y los artículos 29 (actual artículo 34) de la ley
18834 y 25 de la ley 19296, no son calificados y conservan la evaluación del año anterior, no tienen
derecho a mantener el lugar en el nuevo escalafón, puesto que de esas disposiciones aparece que
los servidores que allí se indican, que por excepción se excluyen del proceso calificatorio, sólo tienen
derecho a conservar el puntaje obtenido en procesos precedentes, ya que de haberse querido otorgar
un efecto adicional, se habría señalado expresamente, como ocurrió con el artículo 10 del decreto
2245, de 1963, del Ministerio del Interior, Reglamento del artículo 43 del DFL 338, de 1960, que
establecía que al representante del personal, por el hecho de ser miembro de la Junta Calificadora
no podía evaluársele, manteniendo su última calificación y “su ubicación” en el escalafón (44543/99,
1773/00, 11683/01).
Los encasillamientos que por mandato legal deban realizarse por orden de antigüedad, deben
ajustarse al artículo 46 (actual artículo 51) del Estatuto Administrativo. Pero en caso que no exista
escalafón de antigüedad, corresponde ubicar al personal de acuerdo con las reglas de formación
de escalafones que esa disposición consulta, por lo que deberá designarse, en primer lugar, en los
grados de mayor jerarquía a quienes ocupen los grados más altos de entre quienes tienen derecho
a ser encasillados (20664/92, 16441/93).
Las instituciones públicas afectas a la ley 18834 confeccionan anualmente sus escalafones de mérito
conforme a lo establecido en este precepto. No obstante, esta norma no resulta aplicable luego de
un encasillamiento, caso en el cual ante una igualdad de calificaciones debe estarse a la posición
jerárquica que los servidores poseían antes de aquél. Esta regla rige hasta que se produzca un
cambio en el nivel jerárquico de uno de los empleados, instante en que uno de ellos adquiere una
antigüedad en el cargo o grado distinta de la proveniente del encasillamiento y a partir del cual debe
estarse a lo establecido en este artículo 46 (actual artículo 51) (31248/94, 32511/95, 27609/03,
40352/03).
Inciso 3°
La norma del inciso tercero del artículo 46 (actual artículo 51), en cuanto dispone que el funcionario
que asciende pasa a ocupar en el nuevo grado, el último lugar, hasta que una evaluación en él, por
un desempeño no inferior a seis meses, determine una ubicación distinta, confirma que el empleado
recién ascendido debe ser calificado cualquiera que sea el tiempo que acredite en el nuevo grado.
Esta disposición tiene por finalidad establecer que la calificación de que sean objeto los servidores
ascendidos, no altera su ubicación en el respectivo escalafón, esto es, el último lugar que han pasado
a ocupar en el nuevo grado, ya que para ello es necesario que ésta obedezca a un desempeño, en
él, no inferior a seis meses, sin desmedro de que debe tenerse en cuenta para los otros fines que se
persigue con la calificación (37154/95, 5511/98, 33395/99, 1773/00, 26024/01).
De la Carrera Funcionaria
Comentarios:
El artículo 51 establece las reglas que deben considerarse por la autoridad administrativa para
ordenar a los funcionarios dentro del respectivo escalafón. Los escalafones derivan de las plantas
de los servicios públicos, las cuales, de acuerdo con el artículo 5 del Estatuto Administrativo son: de
Directivos, de Profesionales, de Técnicos, de Administrativos y de Auxiliares. Por ende, no procede
establecer otros escalafones que no sean los correspondientes a esas especialidades, considerando
Título II
profesiones u oficios diferentes de ellos.
El inciso segundo del artículo 51 consulta los diversos factores dirimentes en caso de producirse un
empate en el puntaje obtenido por dos o más funcionarios, que impida la confección del respectivo
escalafón. Dichos factores se refieren a la antigüedad, primero en el cargo, luego en el grado,
después en la institución, a continuación en la Administración del Estado, y finalmente, si aún se
mantiene la concordancia, decide el Jefe Superior de la institución.
El Informe de la Comisión Conjunta de la Junta de Gobierno expresa que fue sustituido el término
“escalafón de mérito” que contenía el proyecto original por “escalafón”, por estimarse más propio, ya
que en él se contienen también aquellos funcionarios que no han obtenido calificaciones meritorias.
ARTICULO 52.- El escalafón comenzará a regir a contar desde el Ley 19.165, Art. 1°.
1º de enero de cada año y durará doce meses. Ley 18.834, Art. 47.
Interpretación:
Inciso 1°
Conforme el artículo 38, inciso segundo, y artículo 39 de la ley 18834, se podrán dictar por los
servicios reglamentos calificatorios especiales que contemplen fechas distintas a las que fija dicha
ley para el período evaluatorio previsto en el inciso primero del artículo 38 precitado, en lo que
dice relación con el inicio y término de los procesos de calificación, siempre que esas resoluciones
señalen disposiciones transitorias que regularicen la falta de adecuación temporal entre el nuevo y
el antiguo sistema de evaluación, así como los otros elementos que constituyen su complemento
necesario, como los informes de desempeño, constitución de las juntas calificadoras e inscripción
de los representantes del personal ante los órganos colegiados. Así, no hay inconveniente en que
tal modificación establezca transitoriamente dos períodos calificatorios de nueve meses cada uno.
Podrá incorporarse en el reglamento, por ejemplo, una norma transitoria que precise que el escalafón
de mérito de un determinado año se confeccionará con los resultados del primer período calificatorio
transitorio de los meses de junio a febrero del año siguiente, siempre que no se altere la fecha de
inicio y término que fija el artículo 52 de la ley 18834 (25114/05).
Inciso 2°
La publicidad de los escalafones de las diferentes plantas de los Servicios, tiene por finalidad que el
personal conozca su ubicación en dichos ordenamientos, para lo cual conviene que se exhiban en
lugares en que los funcionarios puedan estudiarlos sin contratiempos ni molestias, debiendo situarse
copias de aquéllos, cuando se trata de Servicios que funcionan en muchos edificios o unidades, en
cada uno de los locales (22381/95).
La autoridad debe poner en conocimiento de los funcionarios los escalafones para que éstos puedan
apreciar si la ubicación asignada en él corresponde realmente a sus antecedentes y formular las
observaciones o reclamos, según el caso (16807/92).
Inciso 3°
Es improcedente rectificar o modificar de oficio los escalafones de mérito cuando se han hecho públicos,
pudiendo solamente enmendarse como consecuencia de las reclamaciones que oportunamente
formulen los funcionarios, conforme a las normas pertinentes, o bien a causa del pronunciamiento
que emita la Contraloría General sobre los reclamos de calificación que le sean sometidos, luego de
lo cual éstos adquieren el carácter de inamovibles, sin perjuicio de la responsabilidad administrativa
que pueda asistir a los empleados cuyo actuar determinó su confección incorrecta y sin que ello
obste, además, para que en el escalafón siguiente se repare la irregularidad cometida (34332/93,
23375/99).
No procede la invalidación de actos administrativos irregulares cuando han producido todos sus
efectos legales respecto de terceros, como ocurre con los ascensos, más aún si se considera que
una vez confeccionados y vencido el plazo para impugnarlos, los escalafones adquieren el carácter
de inamovibles y que la invalidación de actos administrativos reglados por mandato legal tiene límites
en la necesidad de mantener las situaciones jurídicas constituidas a su amparo (22221/67, 35846/76,
16923/93, 2572/99).
De la Carrera Funcionaria
La autoridad administrativa debe rectificar el escalafón de mérito en el cual se ha incurrido
involuntariamente en simples errores de hecho respecto de la ubicación de ciertos funcionarios,
tanto respecto de aquellos que hubieren reclamado de la situación como de los que no lo hicieren.
Ello, porque el artículo 62 de la ley 19880 faculta a dicha autoridad para que de oficio o a petición
del interesado, rectifique los errores de copia, de referencia, de cálculos numéricos y, en general,
los puramente materiales o de hecho que aparecieren de manifiesto en un acto administrativo
Título II
(34524/07).
Comentarios:
Los actos administrativos, cuyos efectos se encuentran reglados por la ley, deben ser invalidados por
la misma autoridad que los emitió, cuando en ellos se ha incurrido en ilegitimidad o descansan en
presupuestos irregulares. La doctrina que sustentó la Contraloría General hasta antes de dictarse
la ley 19880, reconocía como límites naturales de la potestad de invalidación, fundamentalmente,
el transcurso del tiempo y la consolidación de las situaciones jurídicas constituidas al amparo
de actos irregulares, toda vez que, sobre la base de los principios de seguridad jurídica y de las
finalidades esenciales del Derecho, tal predicamento procuraba, por una parte, proteger la buena fe
de los administrados que actuaban en la certeza de que una medida administrativa que ha regido
sin observaciones por un largo tiempo, es un acto ajustado a derecho y, por otra, que no podía
desconocerse los efectos derivados de esos actos, especialmente cuando ellos alcanzan derechos
de terceros.
El artículo 53, inciso primero, de la ley 19880, vino a solucionar el problema de los límites de la
potestad invalidatoria al establecer que la “autoridad administrativa podrá, de oficio o a petición de
parte, invalidar los actos contrarios a derecho, previa audiencia del interesado, siempre que lo haga
dentro de los dos años contados desde la notificación o publicación del acto”.
ARTICULO 53.- La promoción se efectuará por concurso interno en Ley 19.882, Art. vigésimo
las plantas de directivos de carrera, profesionales, fiscalizadores séptimo, 16.
y técnicos y por ascenso en el respectivo escalafón en las plantas Ley 18.834, Art. 48.
de administrativos y de auxiliares, o en las equivalentes a las
antes enumeradas.
De la Carrera Funcionaria
e) En caso de producirse empate, los funcionarios serán
designados conforme al resultado de la última calificación
obtenida, y en el evento de mantenerse esta igualdad, decidirá el
jefe superior de servicio.
Título II
dispone.
Interpretación:
De acuerdo con la modificación introducida por el N° 16 del artículo vigésimo séptimo de la ley 19882
al artículo 48 de la ley 18834 (actual artículo 53), las promociones se efectuarán por concurso interno
en las plantas de directivos de carrera, profesionales, fiscalizadores y técnicos y por ascenso en el
respectivo escalafón en las plantas de administrativos y de auxiliares. Considerando que las normas
de derecho público rigen in actum, las nuevas disposiciones sobre promociones han entrado a regir
a contar del 21 de diciembre de 2003. Luego, todas las promociones que se dispongan a partir de
esa fecha se encuentran reguladas por la indicada norma estatutaria, sin importar que el hecho que
las motiva se haya generado con anterioridad a la referida data (59542/03, 31581/05).
Por regla general, la provisión de empleos y la carrera funcionaria operan en líneas jerárquicas de
promoción atingentes a cada escalafón, constituyendo cargo tope el de mayor grado de cada planta,
exceptuándose los ordenamientos encabezados por cargos de exclusiva confianza donde el tope lo
constituyen los empleos de jerarquía inmediatamente inferior a la de tales plazas, ya que en ellos
culmina la carrera funcionaria (6764/97).
De conformidad con los artículos 53 y siguientes de la ley 18834, 1, letra b) y 26 y siguientes del Decreto
69, de 2004, del Ministerio de Hacienda, Reglamento de Concursos del Estatuto Administrativo, la
promoción es una modalidad diversa de acceso a un cargo público que consiste en la posibilidad
que tiene todo servidor que ocupe, en calidad de titular, un empleo de carrera, para -por la vía del
concurso interno o del ascenso, según corresponda- acceder, en idéntica calidad, a una plaza de
grado superior en la línea jerárquica de la respectiva planta (16165/05).
El artículo sexagésimo séptimo de la ley 19882 sólo dice relación con la sustitución de las normas
vigentes en materia de provisión de “cargos de promoción” en las plantas de directivos de carrera,
profesionales, fiscalizadores y técnicos o equivalentes por aquéllas contenidas en el artículo 53 y
siguientes, con las excepciones que señala, de modo que mantienen su vigencia las disposiciones
que regulan el ingreso a una planta determinada en el último grado (15550/04, 39454/04).
Inciso 1°
La promoción se efectúa por concurso interno en las plantas de directivos de carrera, profesionales,
fiscalizadores y técnicos y por ascenso en el respectivo escalafón en las plantas de administrativos
y de auxiliares, o en las equivalentes a las antes enumeradas (31718/06).
Los certámenes de promoción tienen por finalidad dar cumplimiento, en lo que corresponde a los
funcionarios de planta, a lo dispuesto en el artículo 38 de la Constitución Política y en los artículos 43
y siguientes de la ley N° 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración
del Estado, que garantizan la carrera funcionaria, esto es, la posibilidad que tiene todo servidor, que
cumpla los requisitos establecidos en la ley y no le afecte alguna causal de inhabilidad, para ocupar
el cargo vacante de grado superior, en la planta del organismo de que se trate (38897/06).
La figura del ascenso opera sólo respecto de los funcionarios que conforman las plantas de servidores
administrativos y auxiliares de la Administración del Estado, por lo que los empleos a contrata, que
son por esencia de carácter transitorio y los funcionarios que los sirven en esta calidad carecen del
derecho al ascenso (9287/90, 12696/93, 19874/05, 22006/07).
El artículo 22 de la ley 19646 ha autorizado para que en los concursos de promoción a un cargo de
carrera participen los servidores a contrata de la Dirección de Presupuestos, inclusive aquellos que
ocupan los tres grados superiores de las plantas de administrativos y auxiliares, lo que constituye un
beneficio especial dada su calidad de funcionarios transitorios que se encuentran fuera de la carrera
funcionaria. Así, si un funcionario a contrata de esa Dirección participa en ese tipo de certámenes
convocados para proveer plazas vacantes en las plantas concursables del servicio de igual o inferior
grado al que tiene asignado dicho servidor, nada impide que éste acepte ocupar un empleo de
estas categorías, ya que debe considerarse que, en estos casos, el funcionario será promovido,
entendiendo que con ello mejora sus condiciones de trabajo al obtener una mayor estabilidad en el
empleo de que se trate (38897/06).
La referencia a las plantas “equivalentes” a las recién nombradas que hace este artículo 53, inciso
primero, de la ley 18834, alude a aquellos ordenamientos que, no obstante lo establecido en los
artículos 5 y 1 transitorio del Estatuto Administrativo no fueron adecuados a los escalafones antes
aludidos y, en consecuencia, mantienen otras denominaciones, pero cuyos servidores se rigen por
el citado estatuto administrativo y no por estatutos especiales. Así, en ningún caso tal equivalencia
permite hacer aplicable esas normas a la promoción que debe efectuarse en otras plantas que,
en virtud de la autorización contenida en el inciso segundo del artículo 43 de ley 18575 y en el
artículo 162 del Estatuto Administrativo, se establecen y regulan en estatutos especiales (127/04,
20987/05).
El ascenso es la forma normal de proveer los empleos de carrera y consiste en el derecho que tiene
un servidor público que se encuentra en el lugar preferente de su escalafón, para acceder al cargo
del grado superior que se halle vacante, siempre que cumpla los requisitos generales y especiales
que exige el desempeño de éste y no le afecte alguna causal de inhabilidad para ocuparlo (19020/90,
3323/92, 12029/92).
No es posible, en un procedimiento reglado, aceptar una forma de designación diferente, pese a las
circunstancias de hecho que puedan concurrir, toda vez que las excepciones a una normativa sólo
pueden emanar de un texto legal expreso que las autorice. Por ende, si un cargo debe proveerse
por ascenso y no por concurso es imperativa la provisión por ese medio, sin que pueda considerarse
para justificar una alternativa distinta, la especialidad profesional que posea la persona que, según
el escalafón, está habilitada para ascender (30740/90, 21639/01).
Inciso 2°
De la Carrera Funcionaria
postulantes a los cargos para los cuales se llamó a concursar o ninguno de ellos hubiere alcanzado
el puntaje mínimo de aprobación, el concurso será declarado total o parcialmente desierto, según
corresponda, pudiendo en tal caso el jefe superior de servicio llamar a un nuevo concurso, el que
deberá ser público (16165/05).
Inciso 3°
Título II
No procede que participe en el Comité de Selección un integrante que mantiene un vínculo de
parentesco con alguno de los candidatos en el proceso concursal. No obstante, el principio de
probidad administrativa se encontraría suficientemente resguardado si el integrante afectado por
dicha inhabilidad se abstiene de participar en la evaluación de aquel postulante, debiéndose dejar
constancia de tal excusa de integración, designándose en su caso al respectivo reemplazante de
conformidad a lo previsto en el artículo 4, letra c), del decreto 69, de 2004, del Ministerio de Hacienda
(7662/07).
Según los artículos 21, 35 y 53 de la ley 18834 y 4, 30 y 31 del decreto 69, de 2004, del Ministerio
de Hacienda, el comité de selección que se constituye para los concursos de promoción internos
del personal en los servicios, debe estar conformado siempre por los tres funcionarios de más alto
nivel jerárquico de la institución de la respectiva región o por los cinco funcionarios del más alto
nivel jerárquico de la misma, con excepción del jefe superior o encargado de personal, y en ambos
casos, por dos representantes del personal elegidos por éste. El inciso tercero del artículo 53 de la
ley 18834, a diferencia de lo que ocurre con el artículo 35, no exige al representante del personal
pertenecer al estamento en que ha de efectuarse la promoción. Así, para tales fines resulta suficiente
integrar alguna de las plantas cuyas promociones se realizan a través de concursos internos los que
no deben, necesariamente, formar parte del estamento al cual pertenece el cargo que se proveerá.
Lo anterior es sin desmedro de que el comité pueda funcionar con más del 50 por ciento de sus
integrantes, sin incluir al jefe o encargado de personal para fines de determinar ese porcentaje
(2672/06,15688/06, 44967/06).
El hecho de que representantes del personal que integran el comité de selección, participen al mismo
tiempo como postulantes en el certamen concursal, constituye una infracción al principio de probidad
administrativa, toda vez que incurre en la conducta contemplada en los artículos 84, letra b), de la ley
18834 y 62, N° 6, de la ley 18575, esto es, intervenir en razón de sus funciones en asuntos en que
tenga un interés personal (7662/07).
el inciso tercero del artículo 53 del Estatuto Administrativo. Por ende, para constituir el comité de
selección debe considerarse como Jefe Superior del Servicio de Gobierno Interior al Subsecretario
del Interior. En consecuencia, dicho comité se integrará por el jefe o encargado de personal y los
cinco funcionarios de más alto nivel jerárquico de esa Secretaría de Estado, pertenecientes a la
planta de la Secretaría y Administración General, con excepción del Subsecretario del Interior y por
dos representantes del personal del Servicio de Gobierno Interior elegidos por éste (32718/06).
Inciso 4°
Sólo constituye una infracción formal de menor entidad que no afecta la validez del concurso interno de
promoción, la circunstancia de que en sus bases se estableciera un curso de capacitación señalando
únicamente las materias, duración, lugar a desarrollar, sistema de evaluación y procedimientos de
corrección y recorrección de pruebas, sin especificar la fecha o época en que el mismo tendría lugar
(57871/05).
Toda persona que postule a un empleo público o sea promovido dentro de un mismo escalafón o a
otro distinto, se encuentra en el imperativo de satisfacer los requisitos generales y educacionales
establecidos para el respectivo empleo por la legislación vigente (37925/94, 41420/05).
El nuevo sistema de promoción en las plantas de profesionales vía concurso interno, no afecta la
vigencia de los requisitos educacionales especiales fijados por el ordenamiento jurídico respecto
de determinados cargos de ese estamento, sino que deja expresa constancia de la necesidad de
cumplir con tales requisitos para acceder, por aquélla vía, a dichos empleos. Los funcionarios deben
acreditar que cuentan con tales requisitos a la fecha en que se ha producido la vacante respectiva
(20894/93, 55722/05).
El hecho de existir títulos con una formación académica similar no puede servir como antecedente que
habilite para ocupar un cargo para el cual la ley ha exigido expresamente encontrarse en posesión
de un título profesional específico (36281/06).
Procede no considerar la profesión de abogado como apta para cumplir el requisito específico fijado
para acceder al cargo de Coordinador Administrativo por tratarse de una carrera que no forma parte
del área de la “Administración”. Ello, porque las carreras profesionales que integran dicha área del
conocimiento, tienen en común que su formación principal incluye todo el quehacer comercial y el
mercado de capitales, nacional e internacional y la administración del sector, su desarrollo, gestión
y el apoyo a la misma; mientras que las carreras del área del “Derecho”, se caracterizan porque
su formación está referida al estudio y desarrollo de la teoría e historia del derecho y todo lo que
signifique apoyo o asesoría a esta área, de manera que ambos títulos corresponden a ámbitos del
conocimiento completamente disímiles y orientados a fines diversos (10927/07).
Las licencia médica otorgada en razón de alguna enfermedad que afecte al funcionario, supone
para éste la exigencia de descansar de manera efectiva para reestablecer su salud. En el caso
De la Carrera Funcionaria
del descanso por la licencia que tiene como causa la enfermedad grave del hijo menor de un año,
si bien el funcionario no está enfermo, el beneficio descansa en la hipótesis de un hijo a tal grado
comprometido en su salud que requiere la plena dedicación del empleado al cuidado del infante.
Por ello, en tales circunstancias, la participación del servidor en un concurso de promoción interna
aparece como inconciliable con tales propósitos, razón por la cual, los Servicios, en ejercicio de sus
deberes de control, deberán imperativamente y tan pronto tomen conocimiento que el funcionario ha
vulnerado el descanso ordenado, comunicar tal infracción al organismo de salud competente con el
Título II
objeto de proceder a la invalidación de la licencia médica, obtener el correspondiente reembolso de
lo indebidamente percibido a título de remuneración por parte del funcionario y adoptar las medidas
disciplinarias que sean procedentes (57871/05, 6221/07).
El que una mujer funcionaria sea madre de un lactante no puede constituirse en un impedimento o
traba para el libre ejercicio del derecho a participar con igualdad de oportunidades en un concurso
que le permita acceder a un cargo o función pública o ser promovida en él. Tampoco obsta al ejercicio
de ese derecho el que una funcionaria, acorde con lo dispuesto en el artículo 89 de la ley 18834, se
encuentre en actual goce del descanso de maternidad que la legislación le reconoce. Ello, porque
al tenor de los artículos 195 y 197 del Código del Trabajo y 6 del decreto 3, de 1984, del Ministerio
de Salud, el descanso maternal confiere a la beneficiaria únicamente el derecho irrenunciable de
ausentarse de su trabajo, pero no faculta a extender la prohibición de trabajar a otros efectos no
previstos expresamente por el legislador, como sería, por ejemplo, restringir la libertad de postular
en igualdad de condiciones a un cargo o función pública (58507/06, 6221/07).
Los funcionarios que se hallan haciendo uso de feriado pueden participar en los concursos internos
de promoción, pues no existe en el ordenamiento jurídico norma alguna que impida a un servidor,
durante el tiempo en que goza de ese derecho, realizar una actividad como la participación en un
certamen de promoción, aunque éste implique etapas o instrumentos de evaluación que requieren su
intervención presencial como pruebas, entrevistas, exámenes y cursos de capacitación. Lo señalado,
no importa una renuncia al goce de dicho beneficio, ya que tal circunstancia sólo se verificaría en la
medida que el respectivo servidor deje de hacer uso del mismo para desarrollar labores propias del
cargo que ocupa, o bien, del servicio en el cual se desempeña (57871/05).
Los funcionarios a quienes no se les califica, pero que conservan la evaluación del año anterior,
pueden participar en los concursos de promoción que regulan los artículos 53 y siguientes de la
ley 18834, en la medida que satisfagan los demás requisitos legales. El puntaje que conservan
produce los mismos efectos que el de los empleados que fueron objeto de calificación y a aquél debe
atenderse para establecer si cumplen la exigencia prevista en la letra b) del inciso quinto del citado
artículo 53 (20987/05, 23594/05).
Los empleados a los que, por cualquier causa, nunca se les ha calificado y, en consecuencia, no
poseen una evaluación que mantener y a quienes la ley no les otorga como a los delegados de
personal y directores de asociaciones de funcionarios la opción de solicitar serlo, no pueden cumplir
con el requisito señalado en la letra b) del inciso quinto del artículo 53 para participar en los concursos
internos de promoción (28982/05).
Los funcionarios a contrata no pueden participar en los concursos de promoción, porque al tenor del
artículo 53, inciso primero, de la ley 18834, en relación con lo establecido en la letra c), del inciso
quinto, del mismo precepto, sólo pueden hacerlo aquellos empleados que se encuentren nombrados
en las plantas de directivos de carrera, profesionales, fiscalizadores y técnicos (22006/07).
El requisito de encontrarse en “los tres grados inferiores al de la vacante convocada”, cuando se trata
de postulantes de la misma planta o escalafón, debe entenderse que se trata de los tres que están
inmediatamente por debajo del cargo a proveer, aun cuando no sean consecutivos, constituyéndose el
último de ellos en el que fija el límite para los interesados de otras plantas o escalafones (127/04).
Pueden participar en los concursos internos de promoción de un servicio sólo los funcionarios
nombrados en los tres grados inferiores al de la vacante convocada de la misma planta o de otra
diversa, siempre que se trate de una de aquéllas reconocidas por el artículo 5 de la ley 18834. En
ningún caso resulta posible que lo hagan los empleados que perteneciendo al mismo organismo,
integran plantas especiales regidas por estatutos distintos (20987/05).
Los postulantes de un concurso interno de promoción de un servicio que cuenta con planta nacional
y regional deben pertenecer al estamento en que existe la vacante. De esta manera, sólo pueden
participar en un certamen para proveer un cargo de directivo de carrera, profesional, fiscalizador
o técnico de la planta nacional, funcionarios pertenecientes a ésta. Por el contrario, tratándose de
un concurso para ocupar un empleo de la planta regional únicamente puede postular personal de
dicho estamento. La expresión “a la misma planta” que utiliza la letra c) del inciso quinto del artículo
53, ha de entenderse referida a los estamentos de directivos de carrera, profesionales, técnicos,
pero sólo en relación con la planta nacional o regional, según sea en la que se produjo la vacante
(64096/04).
De acuerdo con lo previsto en las letras a), b) y c) del inciso quinto del artículo 53, en los concursos
internos podrán participar los funcionarios que estén en posesión de los requisitos exigidos para el
respectivo cargo, que se encuentren calificados en lista de distinción o buena y que estén nombrados
en los tres o cuatro grados inferiores al de la vacante convocada, según sea el caso. De lo anterior
fluye que cualquier servidor que mantenga la titularidad de un cargo en la planta, y que desempeñe
una plaza de exclusiva confianza, se encuentre en calidad de contrata o de suplente, puede participar
en los concursos de promoción a que se refiere esa disposición, siempre que además cumpla con los
otros requisitos que el mencionado precepto exige (44557/06).
De conformidad con el artículo 21 del Estatuto Administrativo, 13 del Reglamento de Concursos y los
principios de eficiencia y de economía establecidos en los artículos 3 y 5 de la ley 18575 y 9 de la ley
19880, procede que en un mismo llamado a concurso para proveer plazas vacantes, se convoque
a los interesados para integrar una lista de postulantes elegibles, sin que dicha circunstancia afecte
la legalidad de las designaciones que se efectúen con ocasión del señalado proceso de selección
(16165/05).
Los concursos internos de promoción se inician con la convocatoria y finalizan con la designación
del o de los participantes que hubieren obtenido los más altos puntajes, en orden decreciente, según
se trate de proveer uno o más empleos vacantes, medida que rige a partir de la fecha en que quede
totalmente tramitado por la Contraloría General, el acto administrativo que la dispone, oportunidad
De la Carrera Funcionaria
ésta en que el concurso se agota para todos sus efectos jurídicos (24559/94, 41375/98, 46013/04,
47188/06).
Inciso 7°
Los concursos de promoción finalizan con la designación del o de los participantes que obtuvieron los
más altos puntajes, en orden decreciente, para proveer uno o más empleos vacantes, rigiendo desde
Título II
la fecha en que se tramite totalmente por la Contraloría General, el respectivo acto administrativo,
oportunidad en que el concurso agota todos sus efectos jurídicos (31335/96, 47188/06).
Según los artículos 102 y 103 del DFL 1, de 2005, del Ministerio de Salud, las promociones de
funcionarios de los Servicios de Salud, no rigen desde la fecha en que quede totalmente tramitado
el acto administrativo que lo dispone, ya que, por mandato del señalado DFL, en aquéllas no resulta
aplicable lo ordenado en el artículo 53 de la ley 18834. La resolución de la autoridad de tales
servicios, al disponer las promociones desde una fecha determinada y antes de la total tramitación
del respectivo acto administrativo, confiere a los funcionarios promovidos un beneficio sin que con
ello se cause un perjuicio a derechos de terceros, lo cual permite configurar una excepción al principio
de irretroactividad, conforme a lo señalado en el artículo 52 de la ley 19880 (39584/07).
Concordancias: Arts. 44, 45 y 47 de la LOCBGAE; 3, letra a), 14 y 54 al 59 del EA; 51 del EAM;
Decreto 69, de 2004, del Ministerio de Hacienda, Reglamento sobre Concursos del Estatuto
Administrativo.
Comentarios:
La figura de la promoción a que se refieren los artículos 53 y siguientes del Estatuto Administrativo,
luego de las modificaciones que a ese texto introdujera la ley 19882, ha mantenido su carácter
genérico en el sentido que tenía anteriormente y conforme al cual ella significa el acceso de los
funcionarios de carrera a un cargo de grado superior siempre que reúnan los requisitos legales
exigidos para ocupar dicha plaza y no les afecte para ello inhabilidad alguna.
El N° 16 del artículo vigésimo séptimo de la citada ley 19882 introduce, con un carácter específico,
la promoción por concurso interno aplicable a los directivos de carrera, profesionales, técnicos o
fiscalizadores, mecanismo en el cual se consideran los factores de capacitación pertinente, evaluación
de desempeño, experiencia calificada y aptitud para el cargo, con lo cual se persigue tener una
nueva carrera funcionaria que promueva al personal destacado y meritorio.
Por otra parte, se mantiene la promoción a través de la vía del ascenso, que es el derecho de un
funcionario a acceder a un cargo superior en la línea jerárquica de la planta pertinente, con sujeción
al escalafón.
Para ambos casos, y en el evento de no ser posible llenar las vacantes por esos dos medios, se
establece el mecanismo del concurso público.
Interpretación:
Aunque las normas contenidas en el Párrafo 5° del Título II de la ley 18834, antes de las modificaciones
que le introdujera el artículo vigésimo séptimo de la ley 19882, establecían que el personal de la
Administración del Estado tiene derecho al ascenso, éste constituye una mera expectativa mientras
no se materialice a través del respectivo acto que lo disponga y esté totalmente tramitado, para lo
cual la autoridad no tiene plazo (56794/04).
Los ascensos deben efectuarse siguiendo el orden decreciente establecido sobre la base de las
calificaciones para cada grado dentro de la respectiva planta (16013/90).
El ascenso rige a partir de la fecha en que se produzca la vacante, de modo que las promociones
que se efectúen por esta vía deben retrotraerse necesariamente al día en que ellas se originaron
independientemente de la data en que la autoridad dicta el acto administrativo que las dispone.
Así, cualquiera sea la fecha en que se ordene un ascenso, sus efectos siempre se retrotraen al
momento en que se produjo la vacante del cargo a que se asciende, pero el instante en que debe
materializarse ese derecho constituye un acto discrecional, ya que no está sometido a plazo alguno
dentro del sistema de promociones, debiendo sujetarse, en todo caso, a las normas y escalafones
vigentes ese día (27431/90, 407/91, 6343/91, 17682/97, 46840/99, 8915/04).
Si bien los ascensos deben disponerse desde la fecha en que se producen las vacantes y, por lo
tanto, deben sujetarse a las normas y escalafones vigentes ese día, las promociones como medio
de provisión de los empleos públicos sólo pueden favorecer a quienes conservan la calidad de
funcionarios en servicio activo a la época de la dictación del acto que ordena el ascenso (21739/90,
9479/93, 26839/94, 33176/95).
La provisión de empleos por la vía del ascenso no puede operar si el interesado no cumple, a la
fecha en que se produjo la vacante respectiva, los requisitos que la ley ha establecido para ocuparlos
(17100/92).
El funcionario promovido tiene derecho a percibir las remuneraciones del nuevo cargo, una vez que
el acto que dispone el ascenso esté totalmente tramitado, o sea, desde la notificación al interesado,
momento a partir del cual es posible proceder al pago retroactivo de los estipendios que correspondan
desde la época en que se produzca la vacante, cualquiera sea la fecha en que éste se materializa
(17682/97, 8915/04).
La figura del ascenso opera sólo respecto de los funcionarios que conforman las plantas de servidores
administrativos y auxiliares de la Administración del Estado, por lo que los empleos a contrata, que
son por esencia de carácter transitorio, suponen para los funcionarios que sirven en esta calidad, la
imposibilidad de tener derecho al ascenso (9287/90, 12696/93, 19874/05, 22006/07).
El hecho que los ascensos se rijan por la normativa y escalafones vigentes a la fecha de producirse
la vacante, es una consecuencia del efecto retroactivo que establece el artículo 54 de la ley 18834, lo
cual se relaciona con la normativa que regula los ascensos en materias tales como las inhabilidades
para gozar de tal derecho y los requisitos para acceder a un cargo de mayor jerarquía, así como a la
forma en que ha de determinarse al servidor que tiene la preferencia para ocupar el empleo vacante
(56794/04).
La circunstancia de que en virtud del artículo 54 de la ley 18834, los efectos del ascenso se retrotraigan
a la fecha en que se produjo la vacante no significa que el servidor haya tenido incorporado en
su patrimonio desde esa data el derecho a ocupar el cargo, de modo que frente a un cambio de
legislación que suprima esa modalidad de promoción y la reemplace por el concurso interno, el
empleado pueda exigir que se ordene el ascenso (53768/04, 56794/04).
No procede disponer el ascenso de un funcionario a una plaza, cuya vacancia se produjo antes de la
data de su ingreso al servicio. Ello, porque el ascenso es un derecho de los funcionarios, de manera
De la Carrera Funcionaria
que éste sólo asiste a quienes revisten la calidad de empleados de una determinada repartición a la
data en que se genera la vacante que origina la promoción por esta vía, y que reúna los requisitos
legales pertinentes (4381/02, 9225/05).
La circunstancia que la ley no establezca un plazo dentro del cual deban proveerse los cargos
vacantes, no significa que la autoridad pueda suspender indefinidamente la materialización de una
Título II
promoción, porque ello atenta contra la carrera funcionaria consagrada en la Constitución Política
y en la ley 18575, uno de cuyos elementos básicos lo constituye el derecho al ascenso que la
estructura y sustenta. Por lo tanto, el retardo en disponer un ascenso debe obedecer a causas
fundadas y la dilación no puede prolongarse más allá de un plazo razonable y prudente (5040/97,
31892/01, 21660/02).
El servidor que se encuentra en lugar preferente, tiene derecho a ascender al cargo de grado superior
que se halle vacante, siempre que cumpla los requisitos legales y no le afecte alguna causal de
inhabilidad para ocuparlo, derecho que asiste, sucesivamente, a los funcionarios que le siguen en el
respectivo estamento, y sólo en el caso que no resulte aplicable la norma de ascenso para proveer
un cargo de carrera, procede hacerlo mediante nombramiento (18290/92).
No se ajusta a derecho disponer ascensos dejando vacante cargos intermedios porque, previamente,
deben ordenarse las promociones en esas plazas, a contar de la fecha en que se produjo la vacante
(24267/94).
La ubicación en la escala única de sueldos fijada por el DL 249, de 1973, de los cargos de los
personales afectos a sus disposiciones, no ha significado para ningún efecto legal, estatutario, ni
previsional, la alteración o modificación de las plantas, escalafones, situación jerárquica, categorías
y grados de los respectivos servicios o entidades regidas por dicho cuerpo legal. En consecuencia,
los ascensos deben seguir operando en la estructura jerárquica interna de los servicios, determinada
por los escalafones, y no a través de la escala única de sueldos, que no es más que la expresión
remuneratoria de esas estructuras, aun cuando estos ascensos impliquen el desplazamiento de los
beneficiados a grados superiores de la mencionada escala (32715/75).
Los actos administrativos que disponen ascensos deben señalar en los “Vistos” del documento las
normas vigentes relativas a las materias de que trata, y además indicar las vacantes que originan los
ascensos (28130/89).
Los escalafones que importan para fines del ascenso son los vigentes a la época en que se produce
la vacante y siempre que en aquella data el funcionario respectivo hubiera cumplido todos los
requisitos exigidos por la ley para la procedencia de la promoción. Cualquiera sea la fecha del acto
administrativo a través del cual la autoridad disponga el ascenso, éste rige a contar desde el origen
de la vacante (22112/98, 5119/00, 4381/02).
Los cargos de la planta que han quedado vacantes luego de concluido el proceso de encasillamiento,
corresponde proveerlos de acuerdo con las reglas generales previstas en el Estatuto Administrativo,
esto es, mediante ascenso del personal, en conformidad con sus artículos 48 y 49 (actuales artículos
53 y 54) (34869/94).
Los funcionarios ascendidos deben ser objeto de calificación, aunque en el nuevo grado no cuenten
con un desempeño igual o superior a seis meses (37154/95, 1773/00).
Antes que el proceso calificatorio respectivo quede ejecutoriado y se pueda confeccionar el escalafón
de mérito para disponer los ascensos que correspondan, los empleados sólo tienen una mera
expectativa de ser promovidos (5119/00).
El derecho al ascenso es renunciable de acuerdo con los principios generales del derecho y lo
previsto en el artículo 12 del Código Civil, toda vez que dicho beneficio se encuentra exclusivamente
establecido en favor del funcionario (22275/76, 10438/02, 22389/04).
El empleado puede renunciar al ascenso, puesto que el legislador reconoce la existencia y legitimidad
de tal decisión, pero ella no puede significar menoscabo de los derechos remuneratorios y beneficios
previsionales vigentes a la época de adoptarla (26540/68).
Los decretos o resoluciones que disponen ascensos deben dejar constancia expresa en su parte
considerativa, del hecho de haberse rechazado la promoción por el funcionario a quien le correspondía
ascender, sin perjuicio de que entre los antecedentes deban figurar los instrumentos a través de los
cuales se haya hecho efectivo el rechazo al ascenso (29673/64).
La ley 19937, que sustituyó el artículo 80 del DL 2763, de 1979 (actual artículo 102 del DFL 1, de 2005,
del Ministerio de Salud), en relación con su artículo undécimo transitorio, incisos primero y segundo,
modificó el régimen de promoción en las plantas de administrativos y auxiliares de las Subsecretarías
del Ministerio de Salud, Instituto de Salud Pública, Central de Abastecimiento del Sistema Nacional
de Servicios de Salud y de los Servicios de Salud regidos por la ley 18834 y el DL 249, de 1973,
sustrayendo a ese personal del sistema de ascenso en el escalafón confeccionado conforme a
las calificaciones que regula el Estatuto Administrativo, dejándolo afecto a un procedimiento de
acreditación fijado en el mencionado artículo 80 (22267/06).
Concordancias: Arts. 44, 45 y 47 de la LOCBGAE; 3, letra a), 5, 14 y 53 al 59 del EA; 52 del EAM.
Comentarios:
El artículo 54 conceptualiza el ascenso al precisar que es el derecho de un funcionario de acceder
De la Carrera Funcionaria
Título II
ARTICULO 55.- Serán inhábiles para ser promovidos los funcio- Ley 19.882, Art. vigésimo
narios que: séptimo, 17.
Ley 18.834, Art. 50.
a) No hubieren sido calificados en lista de distinción o buena en Ley 19.165, Art. 3°, a).
el período inmediatamente anterior;
b) No hubieren sido calificados durante dos períodos Ley 18.834, Art. 50.
consecutivos;
Interpretación:
Las disposiciones que establecen inhabilidades constituyen normas de carácter excepcional, las
que, por su naturaleza, tienen un alcance restrictivo, por lo que resulta improcedente extenderlas a
situaciones que no han sido contempladas en ellas (73690/79, 25514/01, 29566/03, 15483/04 bis).
El artículo 7 transitorio del Estatuto Administrativo contempla una norma de protección en favor de
los funcionarios en servicio al 23 de septiembre de 1989 -fecha de su entrada en vigor- en virtud de
la cual dichos servidores pueden continuar ocupando sus cargos, aunque no posean las exigencias
previstas por la ley para desempeñarlos. Esta protección no habilita a ese personal para acceder, por
la vía del ascenso, a plazas donde no cumple los requisitos establecidos para servirlas (24767/90).
Es improcedente promover a empleos de un grado superior dentro de la misma planta, por la vía
del ascenso, a funcionarios que no acreditan los requisitos legales para desempeñarlos, los cuales
fueron encasillados en sus actuales cargos, conforme al artículo 1 transitorio de la ley 18834, sin dar
cumplimiento a las exigencias para ejercerlos (38842/95).
Una funcionaria que fue destituida de su empleo al término de un sumario administrativo, siendo luego
sobreseída, debe ser reincorporada al Servicio en el mismo cargo que desempeñaba al momento
de su desvinculación o en otro de igual jerarquía, sin que ello signifique tener que considerar los
ascensos que pudiere hipotéticamente haber alcanzado en el tiempo intermedio, como si hubiera
permanecido en actividad. Lo anterior, tiene su fundamento en que para la procedencia del derecho
al ascenso se requiere haber cumplido determinados requisitos a la fecha en que se ha producido
la vacante respectiva, y bien pudo no haber estado en condiciones de ascender por concurrir otros
elementos que la habrían inhabilitado para ello (7184/95).
Letra a)
La expresión “período inmediatamente anterior” empleada por la letra a), se refiere al período
calificatorio inmediatamente anterior a la época de la promoción (39361/94).
Letra b)
Procede ascender, en su caso, a delegado del personal ubicado en un lugar preferente en el escalafón
respectivo, aunque dada esa calidad, no fue calificado en dos períodos consecutivos, siempre que
cumpla los requisitos para ocupar esa plaza. Ello, porque entre los empleados exceptuados del
proceso evaluatorio, se encuentran los delegados del personal, quienes conservan la calificación
del año anterior cuando corresponda, lo que demuestra que tienen una evaluación. Por ende, no
configuran la causal de inhabilidad para el ascenso prevista en la letra b) del artículo 50 (actual
artículo 55) aquellos funcionarios que se encuentran en las situaciones contempladas en los artículos
29 y 35 (actuales artículos 34 y 40) del Estatuto Administrativo (36095/96).
No está inhabilitada para ascender una funcionaria que registra dos períodos consecutivos sin
De la Carrera Funcionaria
calificación en su cargo de planta debido a la falta de desempeño en él, por encontrarse sirviendo un
empleo a contrata en la misma repartición conforme al artículo 81 (actual artículo 87), letra d), de la
ley 18834. Tal conclusión se fundamenta en la circunstancia de que si bien no procede ascender a
quienes no han sido evaluados durante dos períodos seguidos, la interesada posee una calificación.
Al respecto, el artículo 35 (actual artículo 40) del citado Estatuto Administrativo establece que no se
evaluará a quienes por cualquier motivo hubieren desempeñado efectivamente sus funciones por
un lapso inferior a seis meses, sea en forma continua o discontinua, situación en que se encuentra
Título II
la interesada. No obstante, el mismo precepto agrega que dicho personal mantendrá la calificación
del año anterior (1258/97).
Los dirigentes gremiales que no son calificados conservan su última calificación “para todos los
efectos legales”, de acuerdo con el artículo 25 de la ley 19296, sobre Asociaciones de Funcionarios
de la Administración del Estado. Uno de esos efectos es que dicha evaluación sirve de base para
los ascensos, por lo que si mediante ella pasan a ocupar un lugar preferente dentro del escalafón, la
autoridad pertinente debe proceder a efectuar la promoción (786/99).
Los servidores que, en virtud de lo dispuesto en los artículos 34 y 40 de la ley 18834 y 25 de la ley
19296, no son calificados, pero conservan su evaluación anterior, no incurren en la inhabilidad que
contempla la letra b) de este artículo 55, que impide la promoción de quienes no han sido calificados
durante dos períodos consecutivos (20987/05).
Letra d)
La inhabilidad para ascender por haber sido sancionado un funcionario con la medida disciplinaria
de multa, sólo comprende el período de doce meses contados hacia atrás a partir de la fecha en
que se ha producido la vacante, debiendo considerarse que las normas sobre cómputo de plazos
del artículo 48 del Código Civil no se aplican a los fijados por la ley administrativa respecto de los
derechos y obligaciones de los funcionarios públicos, los que se rigen por las reglas especiales
emanadas del DL 1263, de 1975, Ley Orgánica de la Administración Financiera del Estado, según
las cuales el año fiscal empieza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre y cada mes se extiende
desde el primero al último día del mismo. (9342/92).
Las inhabilidades para ascender se producen desde la fecha de dictación del decreto o resolución
que impone la sanción y hasta por un año contado desde la misma (9342/92, 35610/99 -aclarado
por el 14759/00-, 4066/00).
Comentarios:
El artículo 55 del Estatuto Administrativo establece diversas inhabilidades que impiden ejercer a
los funcionarios el derecho a ser promovido. Dichas inhabilidades poseen, en lo sustancial, los
siguientes atributos:
a) Están contenidas en disposiciones prohibitivas;
b) Como consecuencia de lo anterior, y en la medida que las inhabilidades limitan el ejercicio normal
de un derecho estatutario, revisten el carácter de excepcional;
c) Son de derecho estricto, esto es, que sólo operan por mención expresa de ley, y
d) Son de interpretación restrictiva, como quiera que no procede respecto de ellas aplicación en
forma supletoria o por analogía, ni cabe extenderlas a situaciones no consultadas expresamente.
El N° 17 del artículo vigésimo séptimo de la ley 19882, reemplazó en el encabezamiento del artículo
55 la palabra “ascender” por los vocablos “ser promovidos”, con el objeto de mantener la debida
concordancia con el artículo 53 del Estatuto Administrativo.
ARTICULO 56.- Un funcionario de la Planta de Auxiliares tendrá Ley 19.882, Art. vigésimo
derecho a ascender a un cargo de la Planta de Administrativos, séptimo, 18.
gozando de preferencia respecto de los funcionarios de ésta,
cuando se encuentre en el tope de su planta, reúna los requisitos
para ocupar el cargo y tenga un mayor puntaje en el escalafón que
los funcionarios de la planta a la cual accede.
Este derecho corresponderá al funcionario que, cumpliendo las Ley 18.834, Art. 51.
mismas exigencias del inciso anterior, ocupe el siguiente lugar en
el escalafón, en el mismo grado, si el primer funcionario renunciare
a él.
De la Carrera Funcionaria
Interpretación:
Inciso 1°
Un funcionario puede ascender a un cargo de una planta inmediatamente superior, prefiriendo a los
Título II
empleados de ésta, cuando se encuentre en el tope de su planta, reúna los requisitos para ocupar el
cargo y tenga un mayor puntaje en el escalafón que los dependientes del ordenamiento esquemático
al que accede. Lo anterior supone respetar el orden jerárquico de las plantas contemplado en el
artículo 5 del Estatuto Administrativo -esto es, las de administrativos y de auxiliares- como quiera que
la promoción que se disponga es a un cargo de una planta “inmediatamente superior” (24833/94,
34543/94, 16786/03, 44187/05).
La posibilidad de ascender a un cargo vacante de una planta diferente, sólo podrá tener lugar si los
escalafones están estructurados conforme a las plantas indicadas en el artículo 5 de la ley 18834
(19020/90, 5119/00, 4381/02).
La expresión “mayor puntaje en el escalafón” que utiliza esta norma y que otorga el derecho a
ascender a un cargo de una planta inmediatamente superior, gozando de preferencia respecto de los
funcionarios de ésta, alude a los resultados del proceso de calificación del personal, lo que significa
que tanto el empleado a quien se asciende como los funcionarios que integran la planta donde se ha
originado la vacante, tengan una calificación asignada y que el puntaje del primero sea superior al
de los otros empleados. El artículo 51 (actual artículo 56) de la ley 18834 que contiene esta norma
es similar al contemplado en el artículo 29 del DFL 338, de 1960, por lo que es plenamente aplicable
la jurisprudencia emitida en torno a este último precepto (30565/90, 6943/91).
La expresión “mayor puntaje en el escalafón” utilizada por el artículo 51 (actual artículo 56), se refiere
a los resultados del proceso de calificación del personal, careciendo de relevancia el hecho de que
existan coeficientes diferentes respecto de cada planta. Por ende, el procedimiento de comparación
debe realizarse considerando los puntajes definitivos de evaluación obtenidos por los funcionarios
de cada planta y grado en el correspondiente proceso calificatorio. Este elemento diferenciador
permitirá, concurriendo los demás requisitos indicados, disponer la modalidad especial de ascenso
que autoriza este artículo (28736/93).
Dada las exigencias que consulta el artículo 51 (actual artículo 56) del Estatuto Administrativo, el
mecanismo especial de ascenso que este precepto establece no puede aplicarse a los empleados a
contrata, que por su grado de asimilación a un cargo de planta están fuera de la carrera funcionaria
y carecen del derecho al ascenso (1997/94).
Procede que un cargo vacante se provea por la vía del nombramiento, con arreglo al inciso tercero
del artículo 13 (actual artículo 14) del Estatuto Administrativo, cuando no existen funcionarios que
cumplan los requisitos para ejercer el derecho al ascenso normal previsto en el artículo 49 (actual
artículo 54) o el del mecanismo especial del artículo 51 (actual artículo 56) (6885/96).
La Contraloría General no tiene competencia para disponer ascensos bajo la modalidad contemplada
en el artículo 51 (actual artículo 56) del Estatuto Administrativo, pues esa materia corresponde
privativamente a la Administración activa, la que, por lo tanto, decide en qué oportunidad ordena las
respectivas promociones (34420/90).
A los funcionarios que ocupan cargos de la planta de auxiliares en calidad de titulares se les puede
promover por la vía del ascenso a la de administrativos, pero bajo ninguna circunstancia a la de
técnicos (19874/05).
Concordancias: Arts. 44, 45, 47 y 54 de la LOCBGAE; 3, letra a), 5, 14, 51, 53 al 59 del EA; 54 del
EAM.
Comentarios:
El artículo 56 regula una modalidad especial de ascenso, que se caracteriza por establecer
un mecanismo que permite acceder de un cargo de la Planta de Auxiliares a uno de la de
Administrativos.
El Informe de la Secretaría de Legislación de la Junta de Gobierno expresa que esta norma “se
asemeja al artículo 29 del DFL 338, de 1960, pero se diferencia de éste en que confiere un derecho
para ascender a un cargo de un escalafón inmediatamente superior, en las condiciones que señala,
en tanto que la norma estatutaria vigente dispone que los empleados en similar situación “podrán ser
ascendidos”, vale decir, no le da al ascenso el carácter de un derecho, como ocurre en la norma del
proyecto”. Ello suponía que al amparo del referido artículo 29, la Administración tenía una facultad
privativa, de hacer o no uso de esa prerrogativa, lo cual el artículo 56 transforma en un deber.
El N° 18 del artículo vigésimo séptimo de la ley 19882, sustituyó en el inciso primero del artículo 56
la frase inicial “Un funcionario tendrá derecho a ascender a un cargo de una planta inmediatamente
superior” por “Un funcionario de la Planta de Auxiliares tendrá derecho a ascender a un cargo de
la Planta de Administrativos”, con el fin de mantener la debida concordancia con el artículo 53 del
Estatuto Administrativo.
ARTICULO 57.- Los funcionarios, al llegar al grado inmediatamente Ley 18.834, Art. 52.
inferior al inicio de otra planta en que existan cargos de ingreso
vacantes, gozarán de preferencia para el nombramiento, en caso de
igualdad de condiciones, en el respectivo concurso.
Concordancias: Arts. 44, 45, 47 y 54 de la LOCBGAE; 3, letra a), 5, 14, 53 al 59 del EA; 55 del
EAM.
Comentarios:
El Informe de la Secretaría de Legislación de la Junta de Gobierno expresa que esta disposición
“consagra un derecho de preferencia para el nombramiento en igualdad de condiciones, respecto de
De la Carrera Funcionaria
los funcionarios que hubieren llegado al grado inmediatamente inferior al inicio de otro escalafón en
que existan cargos de ingreso vacantes.
El efecto jurídico de lo anterior significa que el ascenso a un escalafón distinto opera como un
derecho respecto de los funcionarios del escalafón inmediatamente inferior, cumplidos los requisitos
pertinentes del artículo 47 (referencia que debe entenderse hecha al proyecto y que corresponde al
actual artículo 56 del Estatuto Administrativo) en relación con la provisión de un cargo que sea el de
Título II
inicio del escalafón superior.
En este último evento, vale decir, tratándose del cargo del último nivel del escalafón superior, los
funcionarios del escalafón inferior no tienen derecho a ascender, pero gozan de preferencia para el
nombramiento en igualdad de condiciones en el respectivo concurso”.
Salvo el reemplazo de la palabra “escalafón” por “planta”, que encuentra su justificación en la unidad
conceptual que contemplan los artículos 5, 14, 17, 54 y 56 del Estatuto Administrativo, entre otros,
la norma que contiene el artículo 57 en comento, mantuvo durante su tramitación, la redacción
propuesta por la disposición original que se acompañó al Mensaje del Ejecutivo.
ARTICULO 58.- Para hacer efectivo el derecho que establece el Ley 18.834, Art. 53.
artículo precedente, los funcionarios deberán reunir los requisitos
del cargo vacante a que se postula y no estar sujetos a las
inhabilidades contempladas en el artículo 55.
Concordancias: Arts. 44, 45, 47 y 54 de la LOCBGAE; 3, letra a), 5, 14, 53 al 59 del EA; 56 del
EAM.
Comentarios:
Esta disposición consulta los requisitos que deben reunir los funcionarios para que opere el derecho
de preferencia para el nombramiento a que se refiere el artículo 57.
ARTICULO 59.- El ascenso regirá a partir de la fecha en que se Ley 18.834, Art. 54.
produzca la vacante.
Interpretación:
El ascenso regirá a partir de la fecha en que se produzca la vacante, de modo que las promociones
que se efectúen por esta vía deben retrotraerse necesariamente al día en que ellas se originaron
(6966/90, 12029/92, 42414/06).
El ascenso no puede operar si el interesado no cumple, a la fecha en que se produce la vacante, los
requisitos que la ley ha establecido para el desempeño del cargo (11880/90, 19020/90, 4381/02).
De la Carrera Funcionaria
La legislación que rige la provisión de los empleos por la vía del ascenso es aquella que se encontraba
vigente a la época en que éstos se disponen (13475/90, 18135/91).
El ascenso, en cuanto medio de provisión de empleos públicos, sólo puede favorecer a quienes
conserven la calidad de funcionarios en servicio activo a la época en que se dicte el acto que lo ordena,
Título II
aunque los ascensos deban regir a partir de la fecha en que se ha producido la vacante. La doctrina
indicada es de general aplicación y, por tanto, extensiva a todo el personal de la Administración del
Estado, sea civil, militar o de orden y seguridad pública, ya que se trata de un principio esencial
de la institución del ascenso, independiente del régimen estatutario de que se trate y, por ende, su
contenido y alcance comprende a toda la legislación que regula esta materia, sea especial, v.gr., el
DFL 2, de 1968, del Ministerio del Interior, Estatuto del Personal de Carabineros de Chile, o general,
como, por ejemplo, la ley 18834 (45702/00, 11018/01, 45787/04).
De acuerdo con el artículo 54 (actual artículo 59) un funcionario tiene derecho a percibir el sueldo y
las diferencias de remuneraciones derivadas de ascensos dispuestos retroactivamente, los cuales
regirán a partir de la fecha en que se produzca la vacante, cualquiera sea la oportunidad en que se
materializa (407/91, 13223/93, 8915/04).
La ley 18834 no contempla plazo alguno dentro del cual debe materializarse el ascenso, siendo, por
ende, en este aspecto, un acto discrecional, sin desmedro que, cualquiera sea la fecha en que se
disponga, éste debe ordenarse desde la data en que se produzca la vacante (5086/91).
La circunstancia que la ley no establezca un plazo dentro del cual deban proveerse los cargos
vacantes, no significa que la autoridad pueda suspender indefinidamente la materialización de una
promoción, porque ello atenta contra la carrera funcionaria consagrada en la Constitución Política
y en la ley 18575, uno de cuyos elementos básicos lo constituye el derecho al ascenso que la
estructura y sustenta. Por lo tanto, el retardo en disponer un ascenso debe obedecer a causas
fundadas y la dilación no puede prolongarse más allá de un plazo razonable y prudente (5040/97,
31892/01, 21660/02).
Si bien los ascensos pueden excepcionalmente ser invalidados por la misma autoridad que los
dispuso cuando adolecen de vicios de legalidad o descansan en antecedentes irregulares, no pueden
dejarse sin efecto ni aún por esas causas cuando ellos han producido todas sus consecuencias
legales respecto de terceros, ya que la invalidación de los actos reglados tiene una limitación en la
necesidad de mantener las situaciones jurídicas originadas a su amparo (11408/91, 44230/05).
Antes de disponerse los ascensos es necesario ordenar las promociones en las plazas vacantes de
cargos intermedios a contar de la fecha en que se produjeron (24267/94).
Procede llamar a concurso público para proveer vacantes que no pudieron llenarse mediante
ascenso, al no existir al momento de producirse aquéllas funcionarios que cumplieran los requisitos,
considerando que cualquiera sea la fecha en que se disponga el ascenso, éste debe ordenarse a
partir de la data en que se originó la vacante, con sujeción al escalafón y legislación vigente a esa
época (98/98, 14793/03).
Corresponde dictar una resolución rectificadora que enmiende un error en la fecha a partir de la
cual ha debido regir un ascenso, y adecue aquellos dispuestos con anterioridad, con el objeto de
conservar su estricto orden en la planta respectiva (9832/95).
Concordancias: Arts. 44, 45, 47 y 54 de la LOCBGAE; 3, letra a), 5, 14 y 53 al 58 del EA; 57 del
EAM.
Comentarios:
El artículo 59 contempla una ficción en cuya virtud los efectos del ascenso se retrotraen al momento
en que se produjo la vacante, cualquiera sea la oportunidad en que éstos se dispongan. Esta norma,
sin embargo, no es aplicable a otras modalidades de provisión de empleos, como ocurre, por ejemplo,
con los decretos y resoluciones que disponen nombramientos, los cuales sólo surten efectos hacia el
futuro, de acuerdo con las disposiciones que regulan la eficacia de esos actos administrativos.
ARTICULO 60.- Un Reglamento contendrá las normas Ley 19.882, Art. vigésimo
complementarias orientadas a asegurar la objetividad, séptimo, 19.
transparencia, no discriminación, calidad técnica y operación Ley 18.834, Art. 54 bis.
de los concursos para el ingreso, para la promoción y para
cualquiera otra finalidad con que éstos se realicen.
Interpretación:
La circunstancia de que en el comité de selección a que se refiere el artículo 12 del decreto N° 69,
de 2004, del Ministerio de Hacienda, que aprueba el Reglamento sobre Concursos de Selección
del personal afecto al Estatuto Administrativo, no participe un representante del personal no implica
necesariamente que no se asegure la objetividad y transparencia de los respectivos procesos de
De la Carrera Funcionaria
selección, como lo ordena el artículo 54 bis (actual artículo 60) de dicho cuerpo estatutario, puesto que
aquellas condiciones han quedado garantizadas por la normativa que regula el procedimiento común
a los concursos, contenida en el Párrafo 2° del Título I del mencionado reglamento. Allí se contienen
diversas normas que permiten entender cumplida la aludida exigencia de garantía, como, por ejemplo,
aquellas que reiteran el carácter objetivo y técnico del proceso de selección; la obligación de que los
instrumentos de selección que se apliquen consideren una evaluación cuantificable y estandarizada,
Título II
que permita resultados comparables entre los postulantes, los que deberán contenerse en una pauta
escrita; la de establecer un sistema de puntajes para las evaluaciones e instrumentos aplicados y
de adoptar las medidas pertinentes para asegurar la objetividad, transparencia, no discriminación
e igualdad de condiciones entre los postulantes y el carácter técnico del certamen; así como el
establecimiento de inhabilidades para integrar el comité de selección (47497/04).
Aunque el artículo 11 del decreto 69, de 2004, del Ministerio de Hacienda, Reglamento sobre
Concursos de Selección de Personal afecto al Estatuto Administrativo, señala que en cada concurso
deberán considerarse a lo menos los factores de estudios y cursos de formación educacional y de
capacitación; la experiencia laboral, y las aptitudes específicas para el desempeño de la función,
determinados previamente por la institución, como asimismo, la forma en que serán ponderados
y el puntaje mínimo para ser considerado postulante idóneo, dicha latitud de la autoridad para fijar
las pautas de evaluación de los postulantes, no puede llegar a impedir, previamente, la opción al
certamen de quienes se encuentren en posesión de los requisitos que la ley define para el desempeño
del cargo, como ocurriría, por ejemplo, al establecerse requisitos no considerados por la legislación
vigente (48499/06).
La autoridad administrativa, al imponer exigencias adicionales en los concursos, vulnera las garantías
individuales contempladas en el artículo 19, N° 2, inciso segundo, y N° 17 de la Constitución Política,
que impiden establecer diferencias arbitrarias, y aseguran la admisión a todas las funciones o
empleos públicos, sin otras exigencias que las que impongan la Carta Fundamental y las leyes,
como asimismo, el principio de juridicidad consagrado en los artículos 6 y 7 de la Ley Suprema. No
obstante, dicha autoridad sí está facultada para, al precisar los factores a ponderar, atribuir valoración
a aquellas circunstancias, características o aptitudes que respondan a las necesidades de las plazas
de que se trata, pero sin que llegue a configurarse la fijación de requisitos adicionales o diversos de
los previstos por el legislador (15951/01, 48870/05, 48499/06).
Concordancias: Arts. 8, 17 al 23 y 53 al 59 del EA; decreto 69, de 2004, del Ministerio de Hacienda,
que aprueba Reglamento sobre Concursos del Estatuto Administrativo.
Comentarios:
El N° 19 del artículo vigésimo séptimo de la ley 19882, agregó este nuevo artículo, relativo al
reglamento que debe contener las normas complementarias orientadas a asegurar el cumplimiento
de los aspectos que allí se señalan de los concursos para el ingreso, la promoción y cualquiera otra
finalidad con que éstos se realicen.
Título III
De las Obligaciones
Funcionarias
blanca
TÍTULO III De las Obligaciones Funcionarias 209
Párrafo 1º
Normas generales
ARTICULO 61.- Serán obligaciones de cada funcionario: Ley 18.834, Art. 55.
Título III
i) Observar una vida social acorde con la dignidad del cargo;
k) Denunciar ante el Ministerio Público o ante la policía si no hubiere Ley 19.806, Art. 24.
fiscalía en el lugar en que el funcionario presta servicios, con la debida Ley 20.205, Art. 1°, 1).
prontitud, los crímenes o simples delitos y a la autoridad competente
los hechos de carácter irregular, especialmente de aquéllos que
contravienen el principio de probidad administrativa regulado por la
ley N° 18.575;
____________
(*) El DFL 1/19653, de 2000, del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, fijó el texto refundido, coordinado
y sistematizado de la ley 18575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado.
(**) Debe tenerse presente que esta letra fue corregida como aparece en el texto, conforme a lo ordenado por
el dictamen N° 31.250, de 2005.
l) Rendir fianza cuando en razón de su cargo tenga la Ley 18.834, Art. 55.
administración y custodia de fondos o bienes, de conformidad
con la Ley Orgánica Constitucional de la Contraloría General de
la República, y
Interpretación:
Letra a)
Ausentarse del Servicio, sin causa justificada, constituye una grave infracción a los deberes que
corresponde cumplir a todo funcionario público y una transgresión a la obligación de desempeñar el
empleo en forma permanente (30302/89, 15349/01, 32669/05).
Es improcedente ordenar que los servidores públicos desempeñen funciones que no sean propias del
cargo que ocupan, a menos que se trate de comisiones de servicios o encomendaciones especiales,
debiendo analizarse el cumplimiento de esta exigencia en cada caso en particular (17440/93,
47944/06, 46645/07).
El desarrollo de la curaduría de un menor que el Juez de Familia puede encargar a algún abogado de
un organismo de la Administración del Estado en virtud del artículo 19 de la ley 19968, no constituye
el desempeño de labores propias del cargo público para el cual dicho servidor fue contratado o
designado. Por tanto, las funciones que la ley ha entregado al Servicio Nacional de Menores, y que
pueden significar la representación de un menor ante los Tribunales de Justicia, deben ser asignadas
al funcionario en particular por el propio Servicio, y sólo en ese caso el desarrollo de tales funciones
por parte del servidor, puede considerarse como una función propia del cargo público que aquél
ocupa (43513/06).
Para que los servidores públicos cumplan sus funciones y desempeñen personalmente el cargo
en forma regular y continua, es indispensable que el empleador provea las condiciones materiales,
laborales y humanas necesarias para su desarrollo (28477/06).
Constituye un vicio de legalidad insubsanable, que impide otorgar validez al proceso calificatorio de
un funcionario, la circunstancia que aquél se haya desarrollado sobre la base de evaluar desempeños
ajenos a las funciones del cargo (31259/99, 20552/00, 13651/06).
Las facultades objeto de la delegación deben ser determinadas y específicas, como lo dispone
expresamente la letra a) del artículo 43 (actual artículo 41) de la ley 18575. El acto de delegación del
ejercicio de las atribuciones, por consiguiente, debe fijar con precisión las materias que se trasladan
a otra u otras autoridades (15745/82, 20338/87).
Conforme al artículo 43 (actual artículo 41), letra d), de la ley 18575, la responsabilidad del delegado
es sin perjuicio de la del delegante, por negligencia en el cumplimiento de sus obligaciones de
dirección o fiscalización (38125/88).
Un servidor no puede delegar la totalidad del ejercicio de sus atribuciones, pues contravendría la
obligación que tiene cada funcionario de desempeñar en forma personal las tareas que le corresponde
ejecutar (2575/05).
Es improcedente disponer en el acto de delegación que los delegatarios estarán autorizados para
delegar el ejercicio de las atribuciones que se les encomiendan, toda vez que de acuerdo con los
artículos 32 y 43 (actuales artículos 35 y 41) de la ley 18575, las facultades ejercidas por aquéllos no
son susceptibles de ser delegadas (18516/87, 19184/88).
Según la Resolución 520, de 1996, de la Contraloría General, están afectas a toma de razón sólo
aquellas delegaciones del ejercicio de atribuciones o de firma que incidan en materias sometidas
a dicho trámite, por lo que procede la delegación mediante resoluciones exentas, en la medida
Concordancias: Arts. 5, inciso primero, 7, 11, 35, 41 y 46, inciso tercero, y 62, N° 4, de la LOCBGAE;
65, 73, 74, 75, 76, 77 y 78 del EA.
Letra b)
Título III
Cada empleado, junto con cumplir a cabalidad las tareas que son propias del cargo que desempeña,
debe también orientar el desarrollo de sus labores al cumplimiento de los objetivos que la ley impone
a la respectiva institución a que pertenece y a la mejor prestación de los servicios que a ésta le
corresponden. De esta manera, procede que la Jefatura Superior disponga que algunos de sus
funcionarios asistan a la ceremonia institucional que se ha organizado con motivo de su aniversario,
toda vez que ella comprende actividades que dicen relación con el conocimiento integral de las
funciones de la entidad. No obstante, atendido el principio de la continuidad del servicio público,
es improcedente obligar a todos los empleados de la institución a asistir a los actos señalados,
puesto que según ese principio, las prestaciones que deben otorgar los organismos públicos en el
cumplimiento de sus fines, deben ser permanentes e ininterrumpidas, lo que se vería afectado si se
dispone que todos los servidores asistan simultáneamente a una determinada ceremonia durante la
jornada de trabajo (19951/95).
Para que los servidores públicos den cumplimiento a los objetivos institucionales y a la mejor
prestación de los servicios, el empleador debe proveer las condiciones materiales, laborales y
humanas necesarias para el desempeño de sus labores (28477/06).
Letra c)
La información errónea proporcionada por una matrona acerca del resultado de un examen de
sangre que practicara en una institución hospitalaria, al expresar verbalmente al interesado que
correspondía a VIH (Sida) positivo, en circunstancias que éste arrojó positivo para Hepatitis C,
constituye un hecho de marcada gravedad, por cuanto con ello no sólo se ha transgredido el artículo
55 (actual artículo 61), letra c), del Estatuto Administrativo, al no realizar sus labores con esmero,
dedicación y eficiencia, sino que hubo un serio perjuicio a la imagen del Servicio y un evidente daño
psicológico al afectado. Tal conducta debe ser sancionada con una medida disciplinaria drástica, que
guarde proporción con el daño provocado (35532/00).
Para que los servidores públicos cumplan sus labores con esmero, dedicación y eficiencia, el empleador
debe proveer las condiciones materiales, laborales y humanas necesarias para desempeñar el cargo
(28477/06).
Concordancias: Arts. 3, 53 y 62, N° 8, de la LOCBGAE; 84, letra e), del EA; decreto 680, de 1990, del
Ministerio del Interior, que aprueba instrucciones para el establecimiento de oficinas de información
para el público usuario en la Administración del Estado.
Letra d)
Corresponde a las Jefaturas de los Servicios Públicos, con la asesoría de la oficina de personal
correspondiente, establecer los sistemas de control horario que estimen necesarios respecto del
personal de su dependencia, para verificar las inasistencias o atrasos (2989/67, 30490/89, 20401/93,
19197/99, 10587/01, 41762/06).
Los funcionarios deben desarrollar una jornada de trabajo de 44 horas semanales, distribuidas de
lunes a viernes. Luego, el día sábado es inhábil para los efectos del Estatuto Administrativo, y por
ende, el trabajo efectuado en ese día tiene el carácter de extraordinario. Es inhábil, asimismo,
para el otorgamiento de los permisos con goce de remuneraciones (31726/89, 26384/90, 8718/91,
26693/91).
Para que los servidores públicos den cumplimiento a la jornada de trabajo y a los trabajos
extraordinarios que se ordenen, el empleador debe proveer las condiciones materiales, laborales y
humanas necesarias para el desempeño de sus labores (28477/06).
No se ajusta a derecho que un Jefe de Servicio establezca una jornada semanal de trabajo de martes
a sábado, ya que ella ha sido expresamente establecida en la ley, de lunes a viernes (208/94).
Es improcedente que el jefe de un servicio distribuya la jornada de trabajo desde las 8:30 a 13:00
y de 14:15 a 17:45 horas, durante cinco días de la semana, ya que el sistema de jornada única de
trabajo sólo permite imputar a aquélla la interrupción de 30 minutos para tomar alimentos, en las
ciudades y actividades aludidas en el decreto 1897, de 1965, del Ministerio del Interior. De este
modo, el personal de ese servicio sólo trabaja 8 horas 30 minutos al día, en circunstancias que,
conforme al artículo 59 (actual artículo 65) de la ley 18834, la jornada diaria debe ser de 8 horas
con 48 minutos, treinta de los cuales, corresponden al tiempo otorgado para que los funcionarios
tomen su colación, por lo que, forman parte integrante de dicha jornada y son de cargo del respectivo
empleador (22123/94).
Conforme a los artículos 55 (actual artículo 61), letra d), y 66 (actual artículo 72) de la ley 18834, es
obligación de los funcionarios cumplir el horario de trabajo, pudiendo su inobservancia castigarse
con la medida disciplinaria de destitución en caso que esta fuere injustificada, procediendo además
el descuento de las remuneraciones por el tiempo no trabajado. De este modo, el funcionario que
desempeña efectivamente sus servicios dentro del horario determinado por la superioridad y no
obstante ello no cumple los sistemas de control horario fijados para ese fin, no infringe las obligaciones
Título III
No se advierte inconveniente jurídico alguno para que un Servicio implemente un sistema de control de
asistencia biométrico del cual queden excluidos ciertos funcionarios, los que, en todo caso, deberán
regirse por otro mecanismo de fiscalización horaria. Ello, porque corresponde a las jefaturas de los
organismos públicos determinar el método que estimen conveniente para verificar el cumplimiento
de la jornada de trabajo de sus empleados. Tal atribución permite a la autoridad superior fijar diversos
sistemas de control de asistencia y también precisar las distintas categorías de empleados que,
atendida la naturaleza de las funciones que desempeñan, han de quedar incluidos en uno u otro. Por
ello, debe establecerse otro mecanismo objetivo de registro de asistencia para el personal marginado
del sistema de control biométrico en razón del carácter de sus tareas, no únicamente de la jerarquía
que poseen. Lo anterior, considerando que no es posible aplicar un mecanismo de control horario
al que quede sujeto sólo un grupo de servidores, eximiendo de todo tipo de fiscalización a otros,
ya que ello constituiría una discriminación arbitraria, pues todos los funcionarios se encuentran en
la obligación de cumplir la jornada de trabajo y de ejercer permanentemente su cargo (9506/97,
37191/00, 20246/01, 29928/05).
Concordancias: Arts. 62, N° 4, de la LOCBGAE; 61, letra f), 65, 66, 67, 68, 69, 70, 71, 72, 84, letra
g), 88 y 98, letra c), del EA.
Letra e)
Según los artículos 61, letra e), y 73 de la ley 18834 y 46 de la ley 18575, las autoridades están
facultadas para destinar a los funcionarios de su dependencia, a cualquier unidad u oficina de la
institución, siempre que se trate de funciones propias del cargo que ocupan y de igual jerarquía, sin
que tal decisión pueda ser revisada por la Contraloría General de la República (2125/07).
La comisión de servicio, de conformidad con lo previsto por los artículos 61, letra e), y 75, de la ley
18834, constituye una obligación del empleado mediante la cual se desempeñan funciones ajenas
al cargo (36762/06).
Un funcionario no puede excusarse de cumplir una destinación ordenada por la Jefatura del Servicio
si ésta cumple con las condiciones que la hacen procedente, encontrándose obligado a asumir las
nuevas funciones (1897/01,12154/01, 27803/06).
Una funcionaria debe cumplir la destinación dispuesta en otra dependencia del organismo, en la que
no se produzca relación jerárquica directa o indirecta con su hermano ingresado al Servicio como
su superior jerárquico, sin que a ello obste el que deba cambiar su residencia (9173/01, 4996/02,
8481/03).
Los funcionarios públicos pueden ser designados en comisiones de servicio, siempre que aquéllas
no signifiquen el desempeño de funciones de inferior jerarquía a las del cargo, o ajenas a los
conocimientos que éste requiere o al servicio público (34009/94, 12674/96, 52397/04, 54287/05).
Un empleado no puede quedar, en virtud de una comisión de servicio, bajo la dependencia de otro
de inferior jerarquía, toda vez que ello además de infringir el artículo 75 del Estatuto Administrativo,
vulnera el principio de la jerarquía funcionaria, que constituye la base fundamental en que descansa la
organización y funcionamiento de los servicios públicos (27422/99, 47387/99, 21046/05, 54287/05).
Dado que es una obligación funcionaria cumplir las destinaciones que disponga la autoridad
competente, si un servidor se niega a desempeñar las tareas inherentes al empleo en el cual ha
sido designado o lo hace incumpliendo sus deberes y obligaciones, debe investigarse y hacerse
efectiva la responsabilidad administrativa que de ello se derive, mediante la instrucción del respectivo
procedimiento disciplinario (20552/00).
La autoridad administrativa está facultada para disponer, una vez provistos los empleos por las
vías legales pertinentes, ciertas medidas que fijen y especifiquen el lugar en que deben ejercer o
continuar ejerciendo sus cargos los servidores de su dependencia, ya sea de manera permanente o
transitoria. Tales actos administrativos pueden conllevar el desplazamiento de los empleados de la
oficina en que se desempeñan habitualmente o bien la obligación de efectuar ciertas labores, dando
origen a las destinaciones, comisiones y cometidos funcionarios (26031/01, 54287/05).
Concordancias: Arts. 46, 54, letra b), y 64 de la LOCBGAE; 73, 74, 75, 76, 77 y 78 del EA; 25 de
la Ley 19296, que estableció normas sobre Asociaciones de Funcionarios de la Administración del
Estado.
Letra f)
De acuerdo con el artículo 56 (actual artículo 62) del Estatuto Administrativo, es obligación de un
funcionario público obedecer las órdenes emanadas de un superior jerárquico y si aquél estima
que es ilegal un mandato impartido por éste, debe representarlo por escrito y si el superior reitera
la orden en igual forma, el funcionario deberá cumplirla, quedando exento de toda responsabilidad,
la cual recaerá por entero en el superior que la hubiere insistido. Copias de las comunicaciones
que representen la orden como de la que la reitera, deberán ser enviadas a la Jefatura Superior
respectiva dentro del plazo de cinco días contado desde la fecha de esta última comunicación
(21719/99, 12154/01, 958/02).
Los funcionarios que no asistan a una actividad realizada con motivo del aniversario del Servicio
habiéndolo dispuesto la autoridad pertinente, pueden ser sancionados de la misma forma en que
lo serían por el incumplimiento de cualquier otra obligación que emane de su calidad de servidores
públicos (19951/95).
El funcionario que desempeña efectivamente sus servicios dentro del horario determinado por la
superioridad y no obstante ello no cumple los sistemas de control horario fijados para ese fin, no
Los auxiliares que desempeñan labores de portería en un hospital, deben cuidar no sólo los bienes
Título III
pertenecientes al Servicio sino que también los vehículos particulares, de directivos y médicos del
establecimiento asistencial, mientras estén estacionados en el área destinada a ese fin en el recinto.
Así, en la medida que los vehículos de los trabajadores estén dentro del recinto institucional, en virtud
de una autorización expresa del Jefe Superior, los servidores que por su cargo estén al cuidado del
lugar, velarán por la integridad de los bienes, pues ello implica el cumplimiento de labores propias
de su empleo, como es el evitar la ocurrencia de hechos indebidos en dependencias de la entidad
(28849/00).
Letra g)
Los profesionales funcionarios que integran las Comisiones de Medicina Preventiva e Invalidez
pueden ejercer privadamente su profesión al no existir en la normativa que fija las atribuciones de
aquéllas precepto alguno que se los impida, pero están inhabilitados para formar parte de tales
cuerpos colegiados cuando éstos deban pronunciarse respecto de las licencias emitidas por sus
miembros como médicos tratantes en el ejercicio particular. Ello, porque las Comisiones de Medicina
Preventiva e Invalidez tienen autonomía para emitir resoluciones, dictámenes e informes en los
asuntos de su competencia, independencia que no existiría si los médicos que las integran se
pronunciaran sobre las licencias emitidas por ellos mismos en el ejercicio privado de la profesión.
Más aún, dicha circunstancia estaría reñida con el principio de probidad administrativa, el cual exige
que el servidor haga prevalecer el interés público sobre el particular (16526/90, 26154/98).
Procede aplicar la medida disciplinaria de destitución a una funcionaria que solicitó y obtuvo una
cédula de identidad con fecha e inscripción de nacimiento incorrectas, basándose en antecedentes
falsos, documento que utilizó a sabiendas por más de tres años sin efectuar gestión alguna para
subsanar la irregularidad. Ello vulnera el principio de probidad administrativa, por cuanto no ha
habido en este caso una conducta funcionaria intachable ni un desempeño honesto y leal de la
función o cargo (25346/91).
Corresponde que se sancione con la medida de destitución a un funcionario del Servicio de Impuestos
Internos a quien, en el respectivo sumario administrativo, se le ha comprobado que registró más
de 50.000 consultas al Sistema de Información Integrada del Contribuyente (SIIC), lo que no dice
relación con las funciones que cumple en el Servicio de Bienestar, dependiente de la Subdirección
de Recursos Humanos (47561/06, 1422/07).
Los funcionarios públicos pueden prestar servicios a honorarios en otros entes estatales de acuerdo
con la norma contenida en el artículo 81 (actual artículo 87), letra b), de la ley 18834, siempre que
esos desempeños no afecten el principio de probidad administrativa (4456/92, 31379/97).
La conducta del Contralor Interno de una universidad estatal, quien modificara frase de resolución
emanada del Rector aprobatoria de un acuerdo de la Junta Directiva, acción que redundaría en su
beneficio personal, por cuanto quedó en condiciones de ser encasillado en la planta del personal
académico, transgrede el principio de probidad administrativa y, por ende, amerita la medida
disciplinaria de destitución (14420/93).
principio de probidad administrativa, que se aplica cualquiera sea el vínculo jurídico que una a los
servidores públicos con la Administración (29309/94, 36050/95).
De acuerdo con el artículo 5 de la ley 19296, el desempeño de un empleo público no puede verse
afectado por la calidad de Director de una Asociación de Funcionarios que posea la persona que
lo ocupa y sólo se producirá una vulneración al principio de probidad administrativa si ese servidor,
con su conducta, incurre en las acciones a que alude el artículo 55 (actual artículo 61), letra g), en
armonía con el artículo 7 (actuales artículos 13 y 52 y siguientes) de la ley 18575. De este modo,
si en el cumplimiento de la función pública un dirigente gremial tiene el convencimiento que puede
producirse un conflicto de intereses, debe dar preeminencia con su conducta al interés público por
sobre el organismo gremial al que pertenece (24156/96, 23541/00).
Corresponde solicitar los antecedentes comerciales y financieros de los funcionarios públicos para
Título III
visitas domiciliarias a empleados con licencias médicas, o a su lugar de reposo, para indagar los
antecedentes necesarios para la mejor resolución de la contraloría médica de la respectiva Isapre.
De acuerdo con la normativa vigente, estos desempeños son absolutamente incompatibles, dado
que las funciones de esa Comisión se relacionan con el control de licencias médicas tramitadas en
las instituciones de salud previsional. En este caso, se afectó gravemente el principio de probidad
administrativa, el cual impone a todos los servidores públicos la obligación de mantener una
conducta funcionaria moralmente intachable y una entrega honesta y leal al desempeño del cargo,
con preeminencia del interés público sobre el privado, lo cual en la especie no ocurrió. Además,
los hechos investigados fueron conocidos públicamente lo que provocó un desprestigio al Servicio,
dañando gravemente su imagen, todo lo cual hace aplicable una medida disciplinaria de mayor
drasticidad (20879/98).
El deber del Estado de estar al servicio de la persona humana y de promover el bien común, contenido
en el inciso cuarto del artículo 1 de la Constitución Política, debe ser cumplido sobre la base, entre
otros, del principio de probidad. El deber de probidad es de aplicación general, por cuanto afecta a
todas las conductas funcionarias que puedan ocasionar perjuicio al Estado o que de una manera u
otra permitan que el interés individual o particular prime por sobre el de la sociedad o comunidad.
Por consiguiente, ciertas actividades particulares relacionadas con el ejercicio de la profesión de
arquitecto, no pueden ser desarrolladas por quienes se desempeñan en una Unidad de Desarrollo
Urbano e Infraestructura de una Secretaría Regional Ministerial de Vivienda, dentro del territorio en
que esta última ejerce sus competencias, pues ello afecta el principio de probidad administrativa, en
la medida que las funciones de esa Unidad se relacionan con la supervigilancia de organismos que,
a su vez, tienen injerencia en la resolución de materias propias del ejercicio privado de la aludida
profesión (44468/98, 4771/99, 28417/99).
De acuerdo con el principio de probidad administrativa, los funcionarios públicos no pueden adquirir
bienes de la entidad a la que pertenecen cuando se trata de ventas que tienen un carácter habitual y
de orden masivo, autorizadas por leyes especiales, pues ello podría significar la preeminencia de los
intereses personales de estos servidores por sobre los intereses del Fisco (40839/99).
Es improcedente alegar que las disposiciones sobre probidad administrativa, incorporadas por la
ley 19653 a la ley 18575, no se aplican a conductas realizadas con anterioridad a su vigencia,
puesto que el principio de probidad administrativa estaba contemplado tanto en la citada ley 18575,
desde su dictación, como en el decreto con fuerza de ley 338, de 1960, y en la ley 18834, anterior
y actual Estatuto Administrativo, respectivamente. De esta manera, la ley 19653, sólo sistematizó y
generalizó ese principio en la Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración
del Estado (7859/01).
La aplicación de la medida disciplinaria de multa del veinte por ciento de sus remuneraciones a un
funcionario que se apropió de dineros entregados por estudiantes extranjeros para su matrícula en
una universidad nacional, no resulta proporcional a la gravedad de las faltas imputadas, ya que
ellas constituyen no sólo una falta a la probidad administrativa, sino que a la vez un delito ministerial
(34372/93).
La aplicación de la medida disciplinaria de suspensión del empleo, con goce del cincuenta por
ciento de su remuneración a un funcionario que valiéndose de su cargo obtuvo subsidios sin reunir
los requisitos exigidos para su otorgamiento, irregularidad agravada por la circunstancia de haber
liberado fondos desde la agencia bajo su dependencia y traspasados a otra con el fin de asegurarse
el pago del citado beneficio, no guarda relación con la gravedad de los hechos objeto del sumario
administrativo, ya que su conducta transgredió gravemente el principio de probidad administrativa.
Este obliga a los servidores públicos, en el ejercicio de sus funciones, a priorizar en todo momento el
interés público por sobre el privado, desempeñándose con objetividad, imparcialidad y transparencia
en su gestión y evitando que sus prerrogativas o esferas de influencia se proyecten en su ámbito
particular (7859/01).
Un Juez de Policía Local en el ejercicio libre de su profesión de abogado debe observar el principio
de probidad administrativa en su calidad de funcionario público, no pudiendo tener participación en
asuntos que deban ser resueltos por el Servicio a que pertenece o sujetos a su fiscalización. No es
lícito tampoco que defienda causas ante los Tribunales Ordinarios o Administrativos en que exista la
posibilidad que se condene pecuniariamente a un organismo público, o en las que la contraparte sea
un Servicio de la Administración (6960/86, 32498/94, 34377/99, 19133/00).
Una funcionaria de una Universidad estatal está inhabilitada para oponerse a la licitación a que ésta
llamara para entregar la administración de una cafetería. Ello, porque la libertad para ejercer las
actividades de que trata el artículo 87 de la ley 18834 (precepto actualmente derogado, pero cuyo
contenido fue reproducido en el artículo 56 de la ley 18575), se encuentra limitada por el amplio
principio de la probidad administrativa contemplado en los artículos 7 (actuales artículos 13 y 52 y
siguientes) de la ley 18575 y 55 (actual artículo 61), letra g), de la citada ley 18834, disposiciones
que imponen a los funcionarios públicos el deber de evitar que sus prerrogativas o esferas de
influencias se proyecten en sus intereses particulares, lo que puede darse con facilidad cuando estas
últimas se relacionan directa o indirectamente con facultades propias o anexas de la repartición a
la cual pertenece el servidor. Así, la circunstancia que dicha servidora haya desarrollado labores
profesionales en el casino central de la Universidad y, posteriormente, se le asignara la jefatura de la
sección casino, constituye un factor que puede atentar contra la imparcialidad y objetividad que debe
imperar en los procesos que sirven de base a una licitación, al poder afectarse la independencia con
que la autoridad debe resolverlas (28267/96).
Existe incompatibilidad entre el cargo de Jefe de Departamento de Técnica Tributaria del Servicio
de Impuestos Internos y la contratación a honorarios en el Comité de Inversiones Extranjeras, ya
que este Comité puede requerir el pronunciamiento de ese Servicio acerca de materias tributarias
aplicables a los inversionistas extranjeros, lo que implica que las actuaciones del interesado pueden
quedar sometidas a la revisión o resolución de dicho Comité, existiendo una estrecha vinculación
entre las funciones de ambas entidades, produciéndose un conflicto potencial de intereses que
alteraría la imparcialidad e independencia del servidor en su función pública (7775/00).
Procede aplicar la medida disciplinaria de destitución a un funcionario del Servicio de Registro Civil
e Identificación, que sometía a tramitación innecesaria documentos de eliminación de antecedentes,
cobrando por ello (30036/00).
Título III
persona que con anterioridad fue destituida de un cargo público como consecuencia de un sumario
administrativo. Ello, por cuanto las disposiciones que prohiben el ingreso a la Administración Pública
a ex funcionarios que cesaron en sus cargos por la aplicación de una medida disciplinaria, persiguen
hacer efectivo el principio de probidad administrativa, el que no sólo alcanza a los empleados
públicos, sino también a las personas contratadas sobre la base de honorarios. De este modo, la
debida observancia del principio de probidad administrativa impide la celebración de convenios que
puedan comprometer el interés general, el que, obviamente, se vería afectado si esas contrataciones
se acuerdan con quienes, en un anterior desempeño de un cargo público, tuvieron una conducta que
los hizo merecedores de la máxima sanción disciplinaria (13575/98, 6591/00, 24308/06, 383/07).
Los funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero, del Instituto de Desarrollo Agropecuario y del
Ministerio de Agricultura no pueden postular a la franquicia pecuniaria consistente en una bonificación
estatal contemplada en el sistema de incentivos para la recuperación de suelos degradados, cuya
aprobación les corresponde de acuerdo con el DFL 235, de 1999, del Ministerio de Agricultura, ya
que el derecho al libre ejercicio de toda profesión, industria, comercio u oficio, establecido en el
artículo 58 (actual artículo 56), inciso primero, de la ley 18575, está limitado por la incompatibilidad
que existe entre el ejercicio de la función pública y las actividades particulares de las autoridades
o empleados referidas a materias específicas o casos concretos que deban analizar, informar o
resolver ellos o el organismo a que pertenecen, consultada en el inciso tercero de esa misma norma,
en otras palabras, por el principio de probidad administrativa (45287/00, 10890/01).
Es improcedente que los examinadores internos del Departamento de Propiedad Industrial del
Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción, actúen en la tramitación de las solicitudes
de privilegios industriales requeridos a esa entidad, como peritos externos, elaborando informes
remunerados por el interesado. Lo anterior, por cuanto el principio de probidad administrativa obliga
a todo funcionario a priorizar el interés público por sobre el privado, actuando con objetividad,
imparcialidad y transparencia en su gestión. El desarrollo de la labor de examinador interno y perito
externo respecto de solicitudes de privilegio industrial, vulnera aquella máxima, pues ambas labores
inciden en solicitudes tramitadas en la misma unidad, careciendo de la debida independencia quien
cumple ambas funciones. Ello lo confirma el legislador, quien en estos casos previó la participación
de personas diversas a fin de obtener opiniones independientes (761/99, 34591/99).
Ha procedido aplicar la medida disciplinaria de destitución a funcionarias del Servicio de Registro Civil
e Identificación al haberse demostrado que suministraron a otra empleada del servicio, información
reservada contenida en fichas índices para ser entregada a un tercero ajeno a la institución, sin estar
autorizadas para ello, por tratarse de conductas que vulneran el principio de probidad administrativa
(35198/05).
La destitución debe aplicarse también por la comisión de infracciones administrativas que afecten
gravemente el principio de probidad administrativa consagrado en los artículos 62 de la ley 18575
y 55 (actual artículo 61) letra g) de la ley 18834, aunque el Tribunal de Garantía haya decretado
el sobreseimiento definitivo de la causa y la extinción de la responsabilidad penal del imputado
(16115/04).
No procede aplicar la medida disciplinaria de multa a funcionario por haber adulterado una boleta de
compraventa, pues dicha falta constituye una manifiesta contravención al deber de probidad, según
lo establece el artículo 61, letra g), de la ley 18834 y, además, porque podría constituir un delito
(33503/05).
Concordancias: Art. 8, inciso primero, de la CP de la R; 13 y Título III de la LOCBGAE; 61, letra k),
90A, 90B, 125, inciso segundo, y 139, inciso final del EA; ley 19653, que establece normas sobre
probidad administrativa aplicables a los órganos de la Administración del Estado; ley 19645, que
modifica disposiciones del Código Penal que sancionan delitos de corrupción; Dtos. 1215, de 2006,
del Ministerio del Interior, que aprueba el reglamento que establece normas que regulan las medidas
de prevención del consumo de drogas en los Órganos de la Administración del Estado, así como
el procedimiento de control de consumo aplicable a las personas que indica; 1879, de 1998, del
Ministerio de Relaciones Exteriores, Promulga la Convención Interamericana contra la Corrupción;
375, de 2006, del Ministerio de Relaciones Exteriores, Promulga la Convención de las Naciones
Unidas contra la Corrupción; 496, de 2001, del Ministerio de Relaciones Exteriores, Promulga la
Convención para Combatir el Cohecho a Funcionarios Públicos Extranjeros en Transacciones
Comerciales Internacionales y su Anexo.
Letra h)
otros pronunciamientos en favor de esa empresa. Ello, porque conforme al artículo 11 bis (actual
artículo 13) de la ley 18575, la función pública debe ejercerse con transparencia, promoviendo y
permitiendo el conocimiento de los procedimientos, contenidos y fundamentos de las decisiones
adoptadas en su ejercicio. Si bien una petición de dictamen o de reconsideración ante el referido
Organismo Contralor no es un acto administrativo decisorio, ello no significa que con arreglo a esa
norma los demás actos de la Administración sean secretos, pues no puede entenderse, en el marco
del principio de transparencia, que la finalidad de la ley haya sido dar tal carácter a los restantes
actos de la Administración. Además ese principio no se circunscribe exclusivamente a los actos
administrativos, sino que afecta a toda la gestión administrativa. La Administración activa está
obligada a entregar copia de documentos a un particular que lo requiera, siempre que éstos no se
refieran a asuntos reservados, dado que acorde con el artículo 55 (actual artículo 61), letra h), los
funcionarios públicos deben guardar secreto en los asuntos calificados de reservados de acuerdo
con la ley, el reglamento, su naturaleza o por instrucciones especiales, y que la información contenida
en el antecedente solicitado afecte directamente al particular o se vincule con situaciones fácticas
concretas en que le corresponda intervenir (35259/00, 49883/04, 15643/07).
Conforme a la ley 17374, artículos 29 y 30, el secreto estadístico alcanza a los organismos
fiscales, empresas del Estado y a cada uno de sus respectivos funcionarios (30790/89, 49492/99,
13693/06).
La obligación de los funcionarios de guardar secreto que exige este precepto, rige plenamente
respecto del cometido de los miembros de la Junta Calificadora, conforme a las disposiciones que la
norman (28977/93, 550/00).
Título III
La obligación de reserva del Servicio Médico Legal respecto de las pericias que realice, no se vulnera
por la entrega a un instructor de una investigación sumaria efectuada por uso indebido de vehículo
fiscal, del informe de alcoholemia del funcionario que conducía el móvil, dado que según los artículos
55 (actual artículo 61) letra h), y 131 (actual artículo 137) de la ley 18834, quienes sustancien una
investigación sumaria por infracción al decreto ley 799, de 1974, deben guardar la debida reserva
(14754/00).
El Fondo Nacional de Salud, dentro de la labor de fiscalización que le es propia, puede exigir a los
profesionales o entidades inscritos en la modalidad de libre elección la presentación de información
técnica o administrativa en respaldo del otorgamiento de las prestaciones y que le permitan
verificar que aquéllas fueron realizadas por los profesionales que requieren su pago, incluidas la
información reservada contenida en fichas médicas, siempre que sea necesario y manteniéndose la
confidencialidad respecto de la información por el funcionario fiscalizador (8531/01, 26108/02).
Letra i)
Observar una vida social acorde con la dignidad del cargo significa que la calidad de servidor público
no sólo obliga al correcto desempeño de las actividades propias del respectivo empleo y de aquellas
a que se acceda en virtud de tal calidad, sino que también afecta al comportamiento privado que
pudiere significar, entre otras consecuencias, desprestigio del Servicio o faltar a la lealtad debida a
sus jefaturas, a sus compañeros y a la comunidad (10086/00, 599/04).
Este precepto no regula la conducta estrictamente privada de los funcionarios públicos ni los
efectos que este comportamiento pudiera tener en su vida individual o familiar, salvo cuando ellas
afecten o trasciendan a la vida social y entren a comprometer el prestigio del Servicio, por lo que
tales comportamientos no pueden por sí solos ser considerados como fuentes de responsabilidad
administrativa ni afectar la evaluación funcionaria (11964/98).
Constituye una infracción al artículo 154 del DFL 338, de 1960 (que corresponde a la letra i) del
artículo 55 (actual artículo 61) de la ley 18834), el no pago oportuno de las deudas contraídas por un
funcionario público (60148/70).
Concordancias: Art. 19, N° 4, de la CP de la R; ley 20005, que tipifica y sanciona el acoso sexual;
ley 20066, que establece la Ley de Violencia Intrafamiliar.
Letra j)
Si bien los organismos públicos pueden solicitar determinados antecedentes a sus empleados, el
ejercicio de tal potestad debe estar vinculada al cumplimiento de las finalidades de la institución
respectiva y, en particular, al principio de probidad establecido en el artículo 8 de la Constitución
Política, que autoriza a los organismos de la Administración para requerir información a sus funcionarios
siempre que ella sea necesaria para resguardar dicho principio. Refuerza lo anterior, lo ordenado en
el artículo 61, letra j), de la ley 18834, por lo que, conforme a lo previsto en esta disposición legal, en
el mencionado precepto constitucional y de conformidad con el artículo 41 del DFL 7, de 1980, del
Ministerio de Hacienda, el Servicio de Impuestos Internos puede solicitar a sus funcionarios, cuando
existan antecedentes que lo ameriten, información relativa a su patrimonio y que no sea de aquella
a que se alude en el artículo 60 C de la ley 18575 (10083/00, 54442/03, 37762/07).
La norma consagrada en el artículo 41 del DFL 7, de 1980, del Ministerio de Hacienda, sobre
declaración de patrimonio de quienes ingresen al Servicio de Impuestos Internos, debe entenderse
complementada con la normativa que establece la declaración patrimonial a que se encuentran
afectos determinados funcionarios de la Administración y que está contenida en el Título III de la ley
18575. Considerando que dicho artículo 41 obliga a todos los funcionarios del Servicio de Impuestos
Internos, a efectuar la declaración referida, sin distingo alguno en cuanto al cargo que ellos ocupan, y
que la citada ley 18575, artículo 60 A, impone ese deber a determinadas autoridades y funcionarios,
según su jerarquía, sus disposiciones no resultan inconciliables con la norma indicada en primer
término y, por lo tanto, no se observa impedimento para exigir a los empleados del servicio ocurrente
la presentación de ambas declaraciones, de acuerdo con el cargo que posean. Asimismo, el aludido
artículo 41 no señala el contenido de la declaración a que él se refiere, por lo que en esta materia se
debe recurrir a lo que, sobre el particular, se dispone en el artículo 60 C de la mencionada ley 18575
(37762/07).
Letra k)