ESCÚCHAME MADRECITA MÍA CANDELARIA GARCIA
CHIPANA, MI DOLOR HUMANO
Madrecita mía, CANDELARIA GARCÍA CHIPANA, solo me queda decirte
adiós para toda la vida, este último día de tu presencia, aunque toda la vida
sigamos pensando, sufriendo y llorando de verdad por tu pronta e
inesperada partida de esta vida que duele intensamente en el alma y
corazones de tus hijos y familiares, este dolor humano ingresa más en tu
hijo VIRGILIO por todo lo que hiciste para ser hombre profesional, de
reconocida trayectoria, aunque desgraciado para algunos.
Madrecita mía, CANDELARIA GARCÍA CHIPANA, fuiste tan importante y
única en mi vida, por eso te amé mucho y jamás te dejaré de amar hasta el
último día de mi existencia y te extrañaré por siempre esas conversaciones
sin respuestas, esas miradas de perdón y comprensión sin hablar,
eternamente recordaré tu sensibilidad, tu humildad, tu calidad humana, tu
amor inmenso, tu sabiduría y ejemplos para con tus hijos y familiares. Ahora
solo me queda el consuelo eterno de pensar que eres mi luz que me
alumbra y guía el resto de mi vida fracasada.
Madrecita mía, CANDELARIA GARCÍA CHIPANA, tus sabias enseñanzas y
ejemplos se quedarán en el recuerdo eterno, que nunca se borrarán en mí y
en la mente de mis hermanos y hermanas; asimismo no se borrará en los
corazones de muchas personas que has querido.
Madrecita mía, CANDELARIA GARCÍA CHIPANA, cómo duele pensar de no
hallarte y comprender que nunca te tendré a mi lado, aunque destruya en
mil pedazos las varillas de mi celda, tu sola sabes que estoy preso en la
cárcel de Huamanga. Comprendo que tu vida se apagó como una vela
encendida en medio del amor y aprecio de tus hijos, pero sé que tu espíritu
o tu alma vivirá por siempre entre nosotros y además en un lugar
maravilloso que Dios escogió y ha preparado especialmente para ti; también
llegará el día en que todos nos juntemos en el cielo a lado de papá
Herminio, mis hermanos Filomena y Teófanes, mis abuelitos Higidia,
Sebastián, Benedicto y Tomasa, mi tío Jesuco, para nunca más
separarnos.
Madrecita mía, “CANI” como te decía mi padre Herminio, ahora te juntarás a
lado de él para nunca más separarte, solo nos dejas llorando a tus hijos,
querida mamá, al dejarnos en un hondo dolor, ausencia irreparable y un
vacío que nos dejas en nuestros corazones que jamás será remplazado por
nadie. Es doloroso pensar que nunca volveremos a verte y aunque la
tristeza sea grande, únicamente nos queda buscar consuelo y resignación, y
pedirle al Señor Divino que te reciba en su santísima morada porque fuiste
una mujer justa, noble, generosa y con vida ejemplar.
Madrecita mía, CANDELARIA GARCÍA CHIPANA, escúchame, no me dejes
y nunca me olvides, que ahora me quedo SOLITO sin padre ni madre y
ENFERMO, OLVIDADO POR ALGUNOS FAMILIARES Y AMISTADES en
esta vida; pero, seguro que desde ahora serás mi luz, que cuando más
oscura es la noche me ilumines, para indicarme el camino correcto que
debo seguir. Te extrañaré mucho, mucho, mucho Mamá Candelaria; porque
de tu amor nací, crecí y viví, gracias Madre Mía por todo el amor que me
heredaste, y te pido de corazón, perdóname de todo mal que hice contigo,
mamita.
Madrecita mía, nos despedimos llorando y resignados con un dolor
profundo: tus hijos-hijas, tus nietos-nietas, tus yernos-nueras, tus sobrinos-
sobrinas, tus vecinos-vecinas y amistades; asimismo, en especial
consideración tu hijo engreído VIRGILIO PANIAGUA GARCIA siempre
estará llorando al no encontrarte; ya que partiste a un mundo mejor para
disfrutar de la gloria eterna del Señor Todopoderoso y al mismo tiempo
rogamos al Señor Redentor que descanses en paz, y un hasta luego, madre
mía CANDELARIA GARCÍA CHIPANA que para siempre vivirás en nuestros
corazones y mentes.
MUCHÍSIMAS GRACIAS SEÑORES Y SEÑORAS, AGRADECEMOS DE
CORAZÓN A CADA UNO DE USTEDES POR ACOMPAÑARNOS EN
ESTE DOLOR HUMANO IRREPARABLE DE LA FAMILIA PANIAGUA
GARCÍA.