Asunto: 5C-Municipal-
AP02-P-2018-01268
CIUDADANO:
JUEZ QUINTO DE PRIMERA INSTANCIA EN FUNCIÓN DE CONTROL DEL
CIRCUITO JUDICIAL PENAL MUNICIPAL DEL ÁREA METROPOLITANA
DE CARACAS.
SU DESPACHO:
Quien suscribe, ROBERTO TARICANI LOZADA, abogado en ejercicio
y de éste domicilio, inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado
bajo el Nº 36.232, con domicilio procesal en: Avenida Principal Colinas de
Bello Monte, Edf. Centro Comercial Bello Monte, Piso 10, oficina F, teléfonos:
0212-7510020, 7538373 y 0414-3218073, actuando en mí carácter de
APODERADO JUDICIAL del ciudadano ERNESTO MONACO, víctima en la
presente causa; ante Ud., acudo a los fines de interponer y formalizar recurso
de APELACIÓN en contra de la decisión pronunciada por esta Instancia en la
Audiencia Preliminar en fecha 04 de Julio de 2019, y publicada en extenso en
Sentencia del 10 de Julio del año en curso, de conformidad con lo establecido
en los ordinales 2do., y 5to., del artículo 439 del Código Orgánico Procesal
Penal, toda vez que la misma incumple de manera flagrante con lo dispuesto
por el artículo 157 ejusdem, ya que la decisión in comento carece del
FUNDAMENTO que requiere la Ley; y paso de seguidas a FUNDAMENTAR
el referido recurso en los siguientes términos:
PROCEDENCIA DEL PRESENTE RECURSO
El artículo 428 del Código Orgánico Procesal Penal, establece las
causales de inadmisibilidad de los recursos en el proceso penal, en los
siguientes términos:
“Artículo 428. Causales de inadmisibilidad. La Corte de
apelaciones sólo podrá declarar la inadmisible el recurso
por las siguientes causas:
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a. Cuando la parte que lo interponga carezca de
legitimación para hacerlo;
b. Cuando el recurso se Interponga extemporáneamente;
c. Cuando la decisión que se recurra sea inimpugnable o
irrecurrible por expresa disposición de este Código o de
la Ley.
Fuera de las anteriores causas, la corte de apelaciones,
deberá entrar a conocer del fondo del recurso planteado y
dictará la decisión que corresponda”
Con respecto al tipo de decisión impugnada, la Sala Constitucional del
Tribunal Supremo de Justicia, mediante sentencia Nº 746, de fecha 08-04-
2002, en ponencia del Magistrado PEDRO RONDON HAAZ, señaló lo
siguiente:
“…Del análisis de contenido del antiguo artículo
334 del Código Orgánico Procesal Penal, se
concluye que en la misma actuación procesal
están previstos dos autos o providencias
judiciales con contenido y efectos jurídicos
manifiestamente distintos. En efecto: Hay una
primera providencia que describe el
encabezamiento de la preindicada disposición
legal, la cual contiene materia de fondo que,
de ninguna manera, puede ser calificada como
de mero trámite o mera sustanciación, razón
por la cual debe estar sometida,
necesariamente, al enunciado general de la
garantía constitucional de la apelabilidad de
las decisiones jurisdiccionales, con base en lo
dispuesto en el artículo 49.1 de la
Constitución , así como en instrumentos
normativos de Derecho Internacional suscritos y
ratificados por la República, como es el caso de
la Convención Americana sobre Derechos
Humanos o Pacto de San José (artículo 8.2.h.).
La conclusión de que el dispositivo que se
comenta forma parte de un pronunciamiento
jurisdiccional inapelable, significaría la
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existencia de una disposición legal que impone
un evidente y grave menoscabo del derecho
constitucional a la defensa; E l a u t o d e s c r i t o e n
e l s e g u n d o p ár r a f o d e l a pr e c i t a d a d i s p o s i c i ó n
l e g a l e s t á r e f e r i d o a pr e v i s i o n e s m e r a m e n t e
de procedimiento, que no causan ningún tipo
de gravamen o perjuicio a las partes; es, en
consecuencia, un auto de mero trámite o de
m er a s u s t a n c i a c i ó n . Y e s , p or t a n t o , é s t e e l
auto al cual el legislador atribuyó la cualidad
de inapelabilidad, por cuanto se trata de un
auto de mero trámite que, por tanto, no es
s u s c e p t i b l e d e a f e c t a r n i l e s i o n a r l o s d er e c h o s
e i n t e r e s e s d e l a s p ar t e s . P or l a m i s m a r a z ó n ,
se concluye que, respecto de dicho auto,
tampoco es admisible la acción de amparo
constitucional. Así se declara…” (resaltado y
subrayado nuestro)
Dentro de éste mismo orden de ideas, tenemos que la misma Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, mediante Sentencia Nº 2753,
de fecha 11 de Noviembre de 2.002, en ponencia del Magistrado ANTONIO
GARCÍA GARCÍA, reiteró el criterio antes explanado, en los siguientes
términos:
“…Ahora bien, se observa, en relación con la
disconformidad alegada por el abogado del accionante
respecto a la admisión de la acusación en contra del
LUIS RAMÓN FIGUEROA SÁNCHEZ, al sostener
que sólo existía en su contra una simple presunción,
que en sentencia del 8 de abril de 2002 (caso: Luis
Vanellina Meneses), esta Sala sostuvo que contra el
auto de apertura a juicio, previsto en el entonces
artículo 334 del Código Orgánico Procesal Penal
reformado, podía interponerse recurso de apelación,
sólo en relación con su primera parte, es decir, respecto
a la admisión de la acusación, la cual debía contener
una descripción precisa del hecho objeto del juicio y su
calificación jurídica.
Partiendo de esa premisa, esta Sala hace notar que lo
señalado en el actual artículo 331 del Código
Orgánico Procesal Penal, aplicable en el presente
caso, igualmente se refiere a un pronunciamiento de
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fondo sobre lo debatido en la audiencia preliminar,
cuando se refiere a la admisión de la acusación y que
la misma debe contener, entre otros requisitos, “una
relación clara, precisa y circunstanciada de los
hechos, su calificación jurídica provisional y una
exposición sucinta de los motivos en que se funda; y,
de ser el caso, las razones por las cuales se aparte de
la calificación jurídica de la acusación”, por lo que se
precisa que mutatis mutandi podía interponer el
abogado del accionante recurso de apelación contra
la admisión de la acusación, de conformidad con lo
dispuesto en el numeral 5 del artículo 447 del
Código Orgánico Procesal Penal, bajo el mismo
supuesto que sostuvo esta Sala respecto al entonces
reformado artículo 334 eiusdem. (resaltado y subrayado
nuestro)
Pues bien, de la norma y de las Jurisprudencias antes transcritas se
evidencia que el presente recurso obligatoriamente debe ser conocido en el
fondo por la Corte de Apelaciones, considerando que en el mismo, no
encontraremos ninguna de las causales para declarar su inadmisibilidad, toda
vez, que tengo la legitimación para interponer el recurso en mí carácter de
apoderado judicial de la víctima del ciudadano supra identificado, tal y como lo
establece el artículo 424 del Código Orgánico Procesal Penal, nos
encontramos dentro del lapso establecido en la Ley para el ejercicio del
presente recurso, y por último, la decisión que procedemos a impugnar es de
aquellas recurrible, conforme a lo establecido en el artículo 439 ordinales 2° y
5º del Código Orgánico Procesal Penal. Y como quiera que nuestro legislador
de forma imperativa impone que fuera de las causales antes referidas, la
Corte de Apelaciones DEBERÁ conocer del fondo del recurso planteado y
dictar la correspondiente decisión asegurando con ello que los Juzgadores no
se valgan de circunstancias banales para no dar una respuesta adecuada al
recurrente y asegurar que se cumpla con el fin único del proceso penal,
garantizando el cumplimiento de las garantías constitucionales que asisten a
todo ciudadano, es por lo que solicitamos muy respetuosamente que la Corte
de Apelaciones declare expresamente admisible el presente recurso.
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En consecuencia, pasamos a fundamentar el presente RECURSO DE
APELACIÓN en los siguientes términos:
FUNDAMENTOS DEL PRESENTE RECURSO DE APELACIÓN
DENUNCIA
En primer lugar, denunciamos que la decisión impugnada incurre
en el vicio de falta manifiesta en su motivación, de conformidad con las
previsiones de los ordinales 2do y 5to., del artículo 439 del Código Adjetivo
Penal.
Expreso éste Juzgado en su Sentencia:
“…Visto el escrito de excepciones interpuesto por la defensa técnica conforme a las
previsiones del artículo 28 numeral 4, literal c, respecto de la atipicidad de los
hechos objeto de la acusación Fiscal y estando en la oportunidad procesal
correspondiente, pasa este Tribunal a emitir el correspondiente pronunciamiento
con respecto a las mismas. En tal sentido, observa este Tribunal que la defensa
esgrime sus argumentos en el sentido de que la acusación fiscal no cumple con los
extremos legales correspondientes, al señalar que los hechos objetos del proceso no
obedecen a circunstancias propias del tipo penal de estafa , puesto que en ningún
momento se ha perfeccionado el delito en cuestión puesto que no estamos en
presencia de un hecho criminoso basado en el uso de artificios por parte de un
agente para aprovecharse de la buena fe de la víctima. Así pues, se observa que el
hecho que origino la presente investigación se debió a una denuncia que interpuso
el ciudadano Abg. Roberto Taricani en nombre y representación del Ciudadano
Ernesto Mónaco Paradiso, arguyendo que este último había tenido conocimiento de
que el ciudadano hoy imputado Juan Ricardo De Bellard Lara, mediante un
publicación en la red social instagram estaba en busca de accionistas para un
proyecto comercial en el que el mismo presuntamente había aceptado participar,
dando para ello una cantidad monetaria en moneda extranjera siéndole a su vez
prometida una contraprestación la cual nunca se materializo. Posteriormente a
ello, relata en el capítulo de los hechos la vindicta publica en su escrito acusatorio,
que el hecho objeto del proceso no es otro que una supuesta reunión entre los
ciudadanos Ernesto Mónaco Paradiso y su hija Lucí Mónaco con la ciudadana
imputada María Margarita Lara en su residencia ubicada en la Florida de la
Ciudad de Caracas, en la que la ciudadana María Lara les planteo que su hijo el
ciudadano Juan Ricardo De Bellard Lara tenía un taller de joyas en la ciudad
estadounidense de Miami, proponiéndole a su vez un sociedad en la que las
ganancias serian a medias, todo lo cual evidencia una franca contradicción cuanto
al hecho objeto del proceso así como el que da por iniciada la actividad
investigativa del Estado.
Pese a ello, el Ministerio Publico advierte en su escrito que todo cuanto
está relacionado con la actividad comercial emprendida por los agentes es
constitutivo del delito de estafa, en razón de que los imputados presuntamente se
valieron de artificios para sorprender la buena fe de la víctima, todo lo cual motivó
el emprendimiento de labores investigativas deviniendo en una imputación formal y
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finalmente en la acusación Fiscal hoy objeto de estudio. Ahora bien, respecto al
tipo penal de ESTAFA tipificado en el artículo 462 del Código Penal, tenemos que
el legislador ha previsto como verbo rector de dicho tipo penal el engaño,
consistente este en la utilización de artificios para sorprender la buena fe de la
victima haciéndola incurrir en error, generando un perjuicio ajeno con provecho
propio. Así pues, observa este Juzgador que la conducta desplegada por los agentes
se aleja por completo de la norma sustantiva penal, lo cual se desprende de la
revisión de la totalidad de las actas, que desprendieran conducta alguna que
sorprendieran la buena fe de los denunciantes, y mucho menos, haciéndolos
incurrir en error generándoles perjuicio alguno, siendo todo lo contrario que nos
encontramos en presencia de un hecho a todas luces atípico, todo lo cual escapa
por completo de la esfera de juzgamiento y predio de dominio de este Juzgado con
competencia en materia penal, motivado a que ante la ausencia de tipicidad como
elemento fundamental del delito, mal pudiera este Juzgado dar prosecución a la
acción penal. En tal sentido, conviene realizar un análisis respecto de la facultad
que tiene este Órgano Jurisdiccional de revisar los asuntos que corresponden a su
conocimiento; tal es el caso, que el máximo Tribunal de la República ha dicho,
mediante jurisprudencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, dictada en fecha 03 de Agosto del 2006, signada con el numero 1500, en el
expediente 06-0739, la cual reza…”
Así observamos, y tal como quedo establecido en las sentencias citadas
en el capitulo precedente, el artículo 313 del Código Orgánico Procesal Penal,
establece dos tipos decisiones, la del encabezamiento, que debe ser dictada
en presencia de las partes, que amerita ser debidamente motivado por tratar
del fondo del asunto y la del auto de pase a juicio, (si fuese el caso)
constituyendo este último, un auto de mera sustanciación y por lo tanto, no
representa ningún perjuicio para las partes, lo cual NO fue lo ocurrido en el
caso que nos ocupa; en este orden de ideas tenemos que la decisión
recurrida es una SENTENCIA DEFINITIVA DE SOBRESEIMIENTO, es decir
UNA SENTENCIA QUE DEBE BASTARSE POR SI MISMA PARA
EXPLICARSE, pero al ser examinada evidenciamos que carece de todo
fundamento y motivación, habiéndose circunscrito el Juez de la causa a
pronunciar su dispositiva, sin explanar ningún argumento, que de manera
clara, precisa y circunstanciada, señalara de que manera los FUNDADOS
ELEMENTOS DE CONVICCIÓN enumerados en el libelo acusatorio no
DEMUESTRAN EL DELITO por el cual fuesen ACUSADOS los hoy sub-
judice, lo cual representa una flagrante violación al derecho a la victima, que
asiste al ciudadano ERNESTO MONACO, es decir no se señaló de manera
particular por que desestima los ELEMENTOS DE CONVICCIÓN, de qué
manera dichos elementos NO DEMOSTRARON EL ENGAÑO Y LOS
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ARTIFICIOS que dan sustento a la ACUSACIÓN por el delito de ESTAFA, y
como llega el Juzgador a la CONCLUSIÓN de que no existen los elementos
probatorios necesarios para afirmar que estamos en presencia de éste tipo
penal, simplemente el Tribunal realiza una apreciación genérica de los hechos
ACUSADOS y en una labor SUBJETIVA arriba a una conclusión, SIN
EXPLICAR por qué???? de la misma.
Específicamente el Juez de la recurrida expone: “…Así pues, observa este
Juzgador que la conducta desplegada por los agentes se aleja por completo de la
norma sustantiva penal, lo cual se desprende de la revisión de la totalidad de las
actas, que desprendieran conducta alguna que sorprendieran la buena fe de los
denunciantes, y mucho menos, haciéndolos incurrir en error generándoles perjuicio
alguno, siendo todo lo contrario que nos encontramos en presencia de un hecho a
todas luces atípico, todo lo cual escapa por completo de la esfera de juzgamiento y
predio de dominio de este Juzgado con competencia en materia penal, motivado a que
ante la ausencia de tipicidad como elemento fundamental del delito, mal pudiera este
Juzgado dar prosecución a la acción penal…” Es decir: CONDUCTA
DESPLEGADA POR LOS AGENTES, el Juez afirma que los “agentes” si
desplegaron una conducta, pero esta no es penal, (¿Cuál fue la conducta?)
de igual forma afirma REVISION DE LAS ACTAS, en las mismas rielan
testimoniales, correos electrónicos, transferencias bancarias, pero la “revisión”
se realizó de una manera SUBJETIVA y no es explicada a nadie, cual
elemento se comparó con cual???, fue una labor INTERNA DEL JUZGADOR,
la cual a todas luces desconocemos TODOS los participantes de este
proceso, pero esa revisión produjo un resultado y una conclusión Y SOLO
ESTA ES LA QUE SE DA A CONOCER EN EL FALLO recurrido; continua
afirmando Y MUCHO MENOS HACIENDOLOS INCURIR EN ERROR
GENERÁNDOLES UN PERJUICIO AJENO, es decir que mi representado
ENTREGÓ LA CANTIDAD DE CINCUENTA MIL DOLARES AMERICANOS
($ 50.000,oo) a unas personas quienes le ofrecieran beneficios económicos,
lo cuales nunca se obtuvieron PORQUE NUNCA SE REALIZÓ LA
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ACTIVIDAD COMERCIAL PROMETIDA, pero esta pérdida de TODOS SUS
AHORROS los traduce el Juzgador en sin PERJUICIO ALGUNO!!!!!
¿¿¿¿????.
Nada de esto explica el Juzgador de la Primera Instancia, quien
simplemente con un golpe de martillo declaró CON LUGAR los alegatos
esgrimidos por la defensa, y DESESTIMÓ una acusación que evidentemente
cumple con las exigencias legales establecidas en el artículo 308 del Código
Orgánico Procesal Penal; impidiéndosele por ende conocer, a la hoy víctima,
las razones por las cuales dictó el ciudadano Juez las providencias
impugnadas, inmotivación manifiesta que pasamos a demostrar sobre la base
de las siguientes consideraciones:
Constituye la motivación de los actos jurisdiccionales una condición sine
que nom para el ejercicio de la defensa, consagrado en el artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. De allí que el Código
Orgánico Procesal Penal, en diversas disposiciones, consagra tal exigencia
expresa bajo la enunciación de la manifestación de los distintos
fundamentos de la sentencia y los autos, entre los cuales encontramos el
artículo 157 ibidem, el cual establece:
“…Artículo 157. Clasificación. Las decisiones del
tribunal serán emitidas mediante sentencia o autos
fundados, bajo pena de nulidad, salvo los autos de
mera sustanciación…” (subrayado y negritas nuestras)
En tal sentido nuestro Máximo Tribunal, mediante sentencia de fecha 08
de Mayo de 2.001, en ponencia del Dr. ALEJANDRO ANGULO
FONTIVEROS, estableció:
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“…El artículo 190 del Código Orgánico Procesal
Penal, expresa: “Las decisiones del tribunal serán
emitidas mediante sentencia o autos fundados, bajo
pena de nulidad, salvo el veredicto del jurado y los
autos de mera sustanciación”. Opina la Sala que
éste artículo clasifica las decisiones que puede
emitir un tribunal: sentencias y autos fundados. Que
las sentencias deberán ser absolutorias,
condenatorias o para sobreseer la causa y los
autos se dictarán para resolver alguna
incidencia dentro de un proceso penal. Así los
jueces de control sólo dictarán autos, salvo en el
procedimiento por admisión de los hechos en el
cual deberán dictar sentencia (omissis). Esta
disposición (artículo 190 del Código Orgánico
Procesal Penal) no puede ser infringida por los
jueces de la República, por falta de
motivación…”(subrayado y negritas nuestros)
La debida motivación de los diversos pronunciamientos
jurisdiccionales, en cuanto resuelven controversias que afectan derechos
subjetivos y objetivos de las partes, imponen la obligación de estar
fundamentados, pues sólo así se garantiza el respeto al derecho a la
defensa y al derecho a conocer las razones por las cuales los Tribunales de
Justicia pronuncian un fallo a favor o en contra de alguna de las partes. Por
ello se ha dicho que la motivación es el dique o muro de contención de la
arbitrariedad de los juzgadores.
Por lo tanto, les está impedido a los jueces, por una parte, obviar la
exposición, análisis y decisión de los distintos argumentos esgrimidos
por las partes para la correcta solución del caso; y por la otra, sustraerse de
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la debida enunciación y acertada aplicación de las normas jurídicas y de los
principios generales del derecho a la hora de pronunciar sus decisiones.
Por otro lado, siendo la finalidad del proceso, no solo el establecimiento
de la verdad de los hechos por las vías jurídicas, sino también el
establecimiento de la justicia en la aplicación del derecho, tal como lo
dispone el Artículo 13 del Código Orgánico Procesal Penal, aquella no podrá
realizarse si el Juez, al dictar un fallo, lo hace dejando de analizar, ponderar y
contrastar los distintos argumentos ofrecidos por las partes para la resolución
de sus pretensiones y sin plasmar los motivos o fundamentos que lo
conducen para decidir a favor de una u otra parte.
En este orden de ideas, tenemos que el artículo 22 del Código Adjetivo,
establece que: “Las pruebas se apreciarán por el tribunal según la sana
crítica observando las reglas de la lógica, los conocimientos científicos y las
máximas de experiencia”, consagrándose así en nuestro actual proceso
penal, el sistema de la sana crítica o libre valoración de la prueba,
conforme al cual el Juez es libre en el momento de la formación de su
convencimiento, aunque, como seguidamente veremos, esta libertad debe
ser entendida en sus justos términos Y NO COMO EQUIVALENTE A
ARBITRARIEDAD, valoración que no solamente debe darse al momento de
dictar una sentencia condenatoria o absolutoria, sino por el contrario en todo
fallo dictado por los jueces.
Son este tipo de decisiones las que cercenan el derecho que asiste a
toda persona, quienes de una u otra forma acuden ante los organismos
jurisdiccionales, por cuanto, la persona se encuentra en limbo al verse
impedido de conocer las razones implícitas que llevaron al Juzgador a NO
admitir la acusación que presenta el Ministerio Público; circunstancia que
vulnera el derecho consagrado en el artículo 49 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, viciando la decisión dictada por el Juez
de Control de Nulidad Absoluta, de conformidad con lo establecido en el
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artículo 174 del Código Orgánico Procesal Penal, lo cual conllevaría a que la
Sala de la Corte de Apelaciones que le corresponda conocer del presente
recurso, ordene que un Tribunal de Control distintito al presente, celebre
nueva Audiencia Preliminar, y luego de oír los argumentos que explanen tanto
Ministerio Público, Apoderado Judicial de la Victima y Defensa, dicte una
nueva decisión prescindiendo de los vicios que dieron origen a la nulidad que
en este acto solicito, pues es este el único pronunciamiento capaz de restituir
el orden jurídico alterado.
SINTESIS Y PETITORIO
Por todas las razones anteriormente expuestas, solicitamos con todo
respeto de la Sala de la Corte de Apelaciones de éste Circuito Judicial Penal,
que le corresponda conocer del presente recurso, que verificada la aseveridad
alegada por esta representación, ANULE la audiencia preliminar llevada a
cabo por el Juzgado Quinto de Primera Instancia en función de Control
Municipal de éste Circuito Judicial, y se ordene que otro Tribunal distinto al
que ha conocido celebre una nueva audiencia prescindiendo de los errores
cometidos por éste, toda vez que es el único pronunciamiento capaz de
restituir el orden jurídico alterado.
Es Justicia que impetro en Caracas, a la fecha de su presentación.
ROBERTO TARICANI LOZADA