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Inflación y Salarios: Claves Económicas

Este documento presenta el Programa Integral de Extensión Universitaria en Difusión y Alfabetización de Indicadores Sociales y Económicos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Río Cuarto. El programa busca difundir conceptos económicos y empoderar a los ciudadanos con conocimientos críticos sobre la realidad. El documento incluye el prólogo de la serie de apuntes "Economía en los Barrios" que tiene el objetivo de estimular el pensamiento crítico a través de la discusión
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Inflación y Salarios: Claves Económicas

Este documento presenta el Programa Integral de Extensión Universitaria en Difusión y Alfabetización de Indicadores Sociales y Económicos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Río Cuarto. El programa busca difundir conceptos económicos y empoderar a los ciudadanos con conocimientos críticos sobre la realidad. El documento incluye el prólogo de la serie de apuntes "Economía en los Barrios" que tiene el objetivo de estimular el pensamiento crítico a través de la discusión
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ECONOMÍA EN LOS BARRIOS

Programa Integral de Extensión Universitaria en Difusión y Alfabetización de


Indicadores Sociales y Económicos

Secretaría de Extensión y Asistencia Técnica


Facultad de Ciencias Económicas
Universidad Nacional de Río Cuarto
Coordinación General: Ana Clara Donadoni - Lucas Gil
Equipo: Laura Poloni - Guillermo Vollenweider - Ana Malén Vergara - María Belén
Donadoni - Soledad Fernández - Gisela Barrionuevo - Luis Barovero - Juan Munt -
Raúl Barovero - Guillermo Sbrollini (edición gráfica y diseño).

Facultad de Ciencias Económicas


Decana: Susana Panella
Vicedecano: Raúl Barovero
Secretario de Extensión y Asistencia Técnica: Juan Leandro Munt

Con el apoyo del Programa La Universidad en los Barrios, los Barrios en la


Universidad (SPU, Ministerio de Educación de la Nación).

Este Apunte # 2 fue editado e impreso en Mayo de 2017.


IMPRESO EN ARGENTINA

Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.


Prólogo a la Colección
Apuntes para una Economía que sale del aula
Esta serie de apuntes tiene como objetivo difundir y formar en conceptos
económicos, aportando a la conformación de ciudadanos empoderados de co-
nocimiento que sean capaces de interpretar críticamente la realidad y en ese
proceso transformarse en potenciales agentes de transformación social. Desde
el equipo de Extensión de la Facultad de Ciencias Económicas, entendemos que
el derecho a la Universidad es un derecho colectivo cuyo titular es el pueblo
y por eso trabajamos sobre una política de extensión universitaria que busca-
construir sobre la base de la coproducción y democratización del conocimiento
y, por sobre todo, del empoderamiento de la sociedad civil, no sólo de conoci-
mientos, sino fundamentalmente de derechos.
En este marco, el Programa Economía en los Barrios se propone estimular
el ejercicio del pensamiento crítico, a través de la discusión y participación, bus-
cando que el ciudadano deconstruya la realidad que se le presenta como obje-
tiva e inaccesible y sea capaz de pensarla en términos de sus propias vivencias.
Estos apuntes no pretenden imponer una forma de entender los fenóme-
nos económicos, sino que se presentan como un espacio para conocer y debatir
distintas visiones sobre la realidad, para brindar herramientas de análisis y para
construir saberes por medio de la articulación académica y comunitaria. Por
eso, en cada apunte de la colección, empezamos desde el principio, revisando
de modo sencillo los conceptos fundamentales para poder aplicarlos luego al
3
análisis de los temas de la actualidad argentina. Te invitamos a que los leas, los
subrayes, los discutas, los compartas. Co-produzcamos saberes, democratice-
mos conocimiento, construyamos derechos.

Raúl Barovero Ana Clara Donadoni


Vicedecano Programa Economía en los Barrios
Facultad de Ciencias Económicas Facultad de Ciencias Económicas

Los Apuntes para una Economía que sale del aula fueron elaborados por el
Programa Economía en los Barrios, de la Facultad de Ciencias Económicas de la
UNRC, con el apoyo del Programa La Universidad en los Barrios - los Barrios en
la Universidad del Ministerio de Educación de la Nación.

4
Contenidos
¿Qué sabemos sobre la inflación y los salarios? 7
¿De qué hablamos cuando hablamos de inflación? 8
Recuadro: El Índice de Precios de Río Cuarto 12
¿Cuáles son las causas de la inflación? Hablemos de la teo- 14
ría económica y sus supuestos
¿Quiénes ganan y quiénes pierden? Hablemos de los efec- 17
tos de la inflación
¿Cómo se determinan la pobreza y la indigencia? Hablemos 18
de la inflación y la canasta básica
El salario real, la inflación y las paritarias 21
¿Por qué abaratar los costos del trabajo no es la respuesta a 23
la inflación?
Recuadro: La inflación es violencia económica 24
Glosario 26

5
Apunte # 2
¿Qué sabemos sobre la inflación y los salarios?
Todos los días nos enfrentamos a los precios de los productos y servicios
que necesitamos para desarrollarnos en nuestra vida cotidiana. Los precios nos
dicen cuánto valen, en términos de unidades monetarias, los insumos para ha-
cer esos bienes y servicios más los esfuerzos físicos y mentales necesarios. Aho-
ra bien, ¿los precios representan sólo los costos de producción de los bienes y
servicios?
La actividad económica de un país se desenvuelve en una realidad com-
pleja y, en consecuencia, el proceso de formación de los precios tiene otros
componentes además de los costos de producción. La venta, reventa, trans-
formación y distribución de los bienes, desde su origen como materia prima
básica hasta el producto final que llega a los consumidores, están mediados por
diversos factores que ejercen influencia en la fijación de los precios. Tanto los
precios de los bienes en sí mismos, como los gustos y las modas, la publicidad
y hasta la cantidad de billetes que circulan en la economía influyen en la forma
en que varía el precio de los bienes y servicios.
Pero, ¿por qué los precios sufren aumentos o disminuciones? ¿Es por-
que aumentan los costos de producción? ¿Qué influencia ejercen los salarios?
¿Cómo podemos saber si los precios aumentaron o disminuyeron? ¿Todos los
bienes y servicios aumentan de la misma manera? ¿La inflación es neutral?
¿Nos afecta a todos por igual? Estas son algunas de las preguntas que atravie-
7
san este Apunte para una Economía que sale de aula. Porque pensamos que
un ciudadano desinformado es un ciudadano con menos derechos, decidimos
hablar de la inflación y los salarios empezando por el principio, trabajando las
definiciones que salen en los diarios y que se basan en distintas teorías econó-
micas, haciendo un breve recorrido por las causas del fenómeno inflacionario y
analizando el concepto de canasta básica en relación a la medición de la pobre-
za e indigencia en un país.

¿De qué hablamos cuando hablamos de inflación?


Cuando uno mira un libro de Economía se hacen evidentes dos cosas: que
a los economistas les gusta mucho hablar de los precios y que les gusta hablar
en palabras difíciles de los precios. Y cuando los economistas hablan de precios
aparece la inflación. La definición más conocida nos dice que: “La inflación es
el crecimiento continuo y generalizado de los precios de los bienes y servicios
existentes en una economía”.
¿Y esto? Lo que nos dice la definición es que si, por ejemplo, sólo aumen-
tara el precio de la nafta una sola vez y el resto de los precios se mantuvie-
ran constantes, no habría inflación y que, en definitiva, lo que preocupa a los
economistas es que se produzcan aumentos sostenidos en la mayoría de los
precios. La pregunta es, si aumenta el precio de la nafta ¿el resto de los precios
se mantienen constantes? Y, uno se arriesgaría a decir que no, porque la nafta
es un insumo para el transporte de productos y si aumenta el precio esto se
8
va a trasladar al resto de los precios. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿todos los
precios aumentan en la misma proporción? ¿Qué pasa con los sueldos? ¿Quién
determina los nuevos precios? ¿Qué causa la inflación? En lo que sigue, inten-
taremos dar algunas respuestas a estos interrogantes.

¿Cómo se mide la inflación? Hablemos de los Índices de Precios


El crecimiento de los precios es medido y observado a través de los ín-
dices de precios, y el más conocido de estos índices es el índice de Precios al
Consumidor. En Argentina, este índice es calculado por el Instituto Nacional de
Estadística y Censos (INDEC), tomando como base una canasta representativa
de bienes y servicios para una familia tipo del Gran Buenos Aires (Ciudad Autó-
noma de Buenos Aires y los 24 partidos que forman el Conurbano Bonaerense).
¿Cómo hace el INDEC para generar todos los meses ese número que nos
dice si hubo inflación? En la primera etapa, se construye la canasta representa-
tiva de bienes y servicios para un año que va a servir como base, y a partir de
allí se comienzan a registrar todas las variaciones de los precios incluidos en la
canasta, respecto a la base.
La figura que se muestra a continuación representa cómo es el circuito de
elaboración del índice, desde que se registran los precios de los productos en
los comercios hasta que se obtiene el “número final”. Este es el dato oficial de
inflación para todo el país, que se usa como referencia para negociar las parita-
rias salariales o los contratos de alquiler.

9
Fuente: INDEC (2016): ¿Qué es el Índice de Precios al Consumidor? pp. 2

10
❶ Se realizó en todo el país la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares
(ENGH) 2004-2005, entre los meses de octubre de 2004 y diciembre de 2005,
para conocer los consumos e ingresos de 40.000 hogares representativos, que
fueron elegidos por métodos estadísticos.
❷ La ENGH permitió conocer cómo gastaban sus ingresos los hogares y cuáles
eran los productos y servicios más consumidos. Luego, se elaboró la canasta
del IPC, que incluye los productos y servicios más representativos del gasto del
conjunto de los hogares.
❸ Una vez que se definió la canasta, los encuestadores realizan un seguimien-
to de los precios de los bienes y servicios que la componen. Todos los días há-
biles, mes a mes, se relevan aproximadamente 90.000 precios de la canasta, en
aproximadamente 4.000 comercios.
❹ Se observa cómo evolucionan estos precios en el tiempo, comparando pro-
ducto por producto, mes a mes. De las variaciones de estos precios con respec-
to al período base se obtiene el número índice.
¿Y qué me dice este NÚMERO ÍNDICE? Si el índice sube, significa que con
el mismo dinero que el mes pasado podemos comprar una menor proporción
de la canasta de bienes y servicios representativa (es lo que los economistas
llaman una pérdida del poder adquisitivo del dinero). Si el índice baja, se dice
que hubo deflación y refleja un aumento del poder de compra del dinero de las
familias.
Las consultoras: Además del dato oficial, las consultoras económicas también
suelen hacer pronósticos respecto de las variables económicas que consideran
más importantes (como la inflación o el dólar), por demanda de grandes em-
11
presas o bancos que les interesa conocer cuánto van a valer estas variables en
el futuro para realizar sus operaciones. El tema con estos pronósticos es que, si
todas las consultoras dicen lo mismo, se genera la idea de que es cierto (aunque
la forma en que elaboran el dato no es conocida por el público ni disponen de
datos oficiales). Y esto tiene un efecto poderoso sobre el valor de la inflación (es
lo que los economistas llaman moldear las expectativas inflacionarias), porque
repercute en la discusión de las paritarias, por ejemplo.

El Índice de Precios al Consumidor de Río Cuarto


La variación de los precios, ¿es igual en cualquier punto del país? ¿Y dentro de la
misma provincia? ¿Es la misma en grandes ciudades (como Córdoba capital) que en un
pueblito de las sierras cordobesas? La verdad es que no necesariamente es la misma y,
por eso, desde la Facultad de Ciencias Económicas de la UNRC se ha construido un Índice
de Precios para la ciudad de Río Cuarto. Este IPC para Río Cuarto (IPC-RC), se diseñó to-
mando como base al IPC del Gran Buenos Aires (IPC-GB), con algunas modificaciones para
incorporar las pautas de consumo propias de la ciudad.
Para calcular la inflación, los estudiantes de la facultad que trabajan en el IPC-RC si-
guen el precio de 1840 productos, el mismo día, una vez por mes durante todos los meses
del año en 140 comercios de la ciudad. ¿Y cuáles son esos productos? ¿Sólo se consideran
artículos de primera necesidad? La respuesta es que NO. Al igual que el IPC-GB, el de
Río Cuarto considera un conjunto de bienes y servicios que representan el consumo de
una familia tipo en la ciudad, la famosa canasta representativa. Estos 1840 productos se
clasifican, de manera general, en nueve grandes rubros y el impacto que tienen sobre el

12
gasto de los hogares se define también en base a la Encuesta Nacional de Gasto de Ho-
gares (ENGH). Como no todos los productos tienen la misma importancia en el gasto de
los hogares, no se les da el mismo peso en el cálculo del índice: la comida, por ejemplo,
se necesita sí o sí para vivir, y por lo tanto tiene una alta representatividad en el destino
del ingreso de las personas (37,9%); mientras que, ir a la peluquería no es decisivo para el
gasto del hogar y por eso tiene una representatividad menor (6.3%).

En la tabla se muestran los 9 rubros en que se agrupan los 1840 productos, algunos
ejemplos de los principales artículos que se incluyen en cada uno y la importancia de
los precios de cada grupo sobre el valor total del Índice.

Alimentos y bebidas Carnes, pastas, panificaciones, gaseosas, vinos 37.9%


Indumentaria Ropa para hombre, mujer, niños 7.3%
Vivienda y Servicios Básicos Luz, agua, gas 12.1%
Equipamiento y mantenimiento del hogar Productos de limpieza, sillas, mesas, muebles 4.9%
Atención médica y gastos para la salud Medicamentos, servicio de atención médica, mutuales 5.6%
Transporte y comunicaciones Teléfono, servicio de teléfono, cuota de plan de compra de 16.6%
un auto, boleto, bajada de bandera taxi y remisse
Esparcimiento Entrada a espectáculos, cine 5.1%
Educación Cuotas de colegios 4.3%
Otros bienes y servicios básicos Peluquería, y otros 6.3%
Fuente: Elaboración propia en base a Bosch et. al (2011).
Los resultados mensuales del cálculo del IPC-RC se pueden encontrar en la página
web de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Río Cuarto
([Link]).

13
¿Cuáles son las causas de la inflación? Hable-
mos de la teoría económica y sus supuestos
¿Todos los países tienen inflación? ¿Es culpa de las grandes cadenas de
supermercados? ¿Del gobierno? ¿De los sindicatos? Depende del lugar donde
nos paremos en ciencias sociales, las respuestas van a ser distintas. En distintos
lugares, aparecen explicaciones que pretenden ser objetivas y se basan, aun-
que no siempre se diga, en teorías económicas. Acá nos interesa explicitar esas
teorías, analizar en qué se fundan para decir lo que dicen y qué implican. Te-
nemos que tener presente que la inflación, como la mayoría de los fenómenos
macroeconómicos que analizamos, responde más bien a un complicado juego
de acciones y reacciones entre la política económica y los distintos actores del
sector privado, que a una sola causa aislada. Así, existen tres grandes conjun-
tos de explicaciones para el origen de la inflación, según cómo entienden (y
simplifican) la formación de precios en la economía y la relación entre precios,
salarios y dinero (Heymann, 1986).
La TEORÍA MONETARISTA, que es una de las más utilizadas, sostiene que
la inflación se produce porque hay demasiado dinero en la economía. ¿Y esto?
El Banco Central es el que controla la cantidad de dinero a través de su política
monetaria. El tema es que, si el gobierno gasta más de lo recauda (es decir, si
hay déficit fiscal) puede pedir prestado al Banco Central a través de distintos
mecanismos (que nosotros simplificamos pensando en un préstamo común y
corriente), y de esta manera aumenta la cantidad de dinero en circulación. La
14
lógica (simplificada en exceso) es la siguiente: si el gobierno aumenta el gasto
público, por ejemplo aumentando las jubilaciones, la gente tiene más dinero y
demanda más bienes y servicios; si las empresas ya están produciendo a toda
su capacidad, entonces no pueden aumentar la producción y toda esa demanda
extra por el aumento del gasto presiona sobre los precios de la economía. Por
ej., la economía produce 100 remeras y la gente quiere comprar 200; el precio
de las remeras aumenta hasta que se vendan las 100 remeras disponibles a los
que las puedan pagar. Esto se conoce como monetización del déficit fiscal y
centra la responsabilidad de la inflación en la política de gasto del gobierno, en
el consumo “exagerado” de la población y en el “mal manejo” de la política del
Banco Central. La solución que se propone desde esta perspectiva es disminuir
el gasto público.
Otra explicación muy difundida es la que se basa en la TEORÍA DE LA IN-
FLACIÓN DE COSTOS, que plantea que el precio de los bienes y servicios se
determina directamente a partir del precio de los factores que se usaron para
producirlos. Aquí, se argumenta que los sindicatos presionan para obtener sa-
larios mayores a la productividad del trabajo y eso genera inflación. Se sostie-
ne que, cuando los sindicatos logran un aumento de los sueldos, las empresas
trasladan ese aumento a los precios de los productos, lo que impulsa a los sin-
dicatos a pedir más aumentos y así sucesivamente (esto se conoce como espiral
precio-salarios). Además, cuando un sindicato logra un aumento, por ejemplo,
por ser competitivo, el resto de los sindicatos quiere un aumento similar y pre-
siona para que aumenten todos los salarios de la economía; como ya dijimos,
el empresario lo traslada a los precios y se reinicia el ciclo, lo que se conoce
15
como espiral salarios-salarios. Claramente, desde esta explicación se centra la
responsabilidad de la inflación en los sindicatos de trabajadores que buscan
aumentos de sueldos “por encima de la competitividad”. Es importante, en
este punto, preguntarnos también por el rol que cumplen los empresarios en
este proceso, que no necesariamente es tan neutral como esta teoría plantea.
¿Los empresarios no cobran un porcentaje de beneficios sobre el precio? ¿Y no
quieren ellos también aumentar ese margen si hay inflación? ¿Quién forma los
precios en última instancia, el empresario o los trabajadores?
Finalmente, tenemos la TEORÍA ESTRUCTURALISTA, desarrollada por au-
tores latinoamericanos en un intento por dar una explicación para la inflación
de sus propios países. Aquí se plantea que la inflación se produce porque los
países tienen “problemas estructurales” y no por aumentos de la cantidad de
dinero. ¿Y cuáles son esos problemas? (●) La producción de maquinaria y bie-
nes de capital no puede crecer al ritmo que pide la demanda ni tampoco la de
insumos (la oferta de bienes intermedios es rígida) y tampoco se puede com-
prar en el exterior por falta de dólares, y eso dificulta las inversiones necesarias
para que crezca la producción, presionando sobre el aumento de precios. (●)
Otro problema ocurre con los productos alimenticios, que en el caso de Argen-
tina, para empeorar las cosas, se venden en el exterior (se exportan). Cuando
se produce una devaluación, aumenta el precio en pesos de los productos que
se venden en dólares, y eso se traslada al resto de los precios de la economía.
(●) Por último, en estos países es muy importante la presencia de empresas con
un alto grado de poder monopólico sobre el mercado, lo que hace que puedan
aumentar los precios con más facilidad.
16
¿Y con todas estas teorías y supuestos qué hacemos? ¿Qué es lo que suce-
de en Argentina? ¿Qué rol juegan las grandes empresas y los sectores concen-
trados? ¿Qué rol juega el sector exportador? Ya tenemos algunas herramientas
para discutirlo.

¿Quiénes ganan y quiénes pierden? Hablemos


de los efectos de la inflación
Los libros de economía siempre hablan de los “costos” de la inflación. Uno
podría preguntarse por qué es tan problemático que un país tenga inflación:
¿qué cambia si aumentan todos los precios de la economía?
Lo primero que tenemos que plantear acá es que la inflación NO es NEU-
TRAL y que, si bien es una suba generalizada de los precios, no todos aumentan
de la misma forma. Esto genera que se transfieran recursos de unas personas a
otras sólo por el hecho del cambio de precios. Es necesario preguntarnos cómo
se producen estas transferencias de recursos y quiénes salen ganando, para
entender un poco más la naturaleza de la inflación en la Argentina.
Cuando un país enfrenta una tasa de inflación alta, los que salen perjudi-
cados son aquellos que tienen ingresos fijos (como los sueldos o las jubilacio-
nes). Como la inflación disminuye el poder de compra del dinero, con el mismo
sueldo los trabajadores pueden comprar menos cosas que antes del aumento
de precios. Además, se perjudican las personas que tomaron créditos a tasa va-
riable porque aumenta la cuota que deben pagar cada mes y también los aho-
17
rristas, ya que el interés que reciben por sus ahorros es siempre menor a la tasa
de inflación. ¿Y quiénes se benefician? Aquellos que tomaron prestado a tasa
fija y los que tienen poder para aumentar sus precios por encima de la inflación.

¿Cómo se determinan la pobreza y la indigen-


cia? Hablemos de la inflación y la canasta básica
¿Qué tiene que ver el fenómeno de la inflación con la pobreza? En Argen-
tina, decimos que un hogar es pobre si no recibe ingresos suficientes para com-
prar un conjunto de bienes y servicios básicos (que incluye no sólo alimentos)
que forman la Canasta Básica Total (CBT). Cuando un hogar no llega ni siquiera a
comprar un conjunto de alimentos básicos, la Canasta Básica Alimentaria (CBA),
decimos que ese hogar es indigente. Como analizamos anteriormente, ante la
inflación, los precios de los bienes y servicios aumentan, la mayoría de las veces
en mayor proporción de lo que aumentan los ingresos de los trabajadores. En
esta situación, muchas familias pueden caer bajo la línea de pobreza o, incluso,
de indigencia. ¿Qué son estas líneas? ¿Quién las determina? Mirémoslo más en
detalle.
En Argentina, el INDEC es el que se ocupa de la elaboración y difusión de
los indicadores de Pobreza e Indigencia por el Método del Ingreso de los hoga-
res. Los insumos básicos que utiliza para construirlos son: el Índice de Precios al
Consumidor (para determinar las canastas) y la Encuesta Permanente de Hoga-
res (para determinar los ingresos, la estructura de los hogares y el conjunto de
18
variables de análisis).
La indigencia se determina a través del Enfoque Línea de Indigencia (LI),
que busca establecer si los hogares reciben los ingresos suficientes para com-
prar una canasta de alimentos que pueda satisfacer un mínimo de necesidades
energéticas y proteicas, la denominada Canasta Básica Alimentaria (CBA). Así,
los hogares que no cuenten con ingresos suficientes para alcanzar esa línea son
considerados indigentes.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) indica las necesidades de proteí-


nas y kilocalorías imprescindibles para que un varón adulto, entre 30 y
60 años, realice una actividad de tipo moderada durante un mes. Los
alimentos y sus cantidades se seleccionaron en función de los hábitos
de consumo de la población, de acuerdo a la información brindada
la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares. Esta CBA se valoriza
todos los meses con los precios que surgen del Índice de Precios al
Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA).

La pobreza se determina a través del Enfoque Línea de Pobreza (LP), que


busca establecer si los hogares reciben los ingresos suficientes para satisfacer
–a través de la compra de bienes y servicios- un conjunto de necesidades ali-
mentarias y no alimentarias consideradas esenciales. El procedimiento parte
de utilizar la Canasta Básica de Alimentos (CBA) trabajada anteriormente, y am-
pliarla para incluir un conjunto de bienes y servicios no alimentarios (como ves-
timenta, transporte, educación, salud, etc.) para obtener así la Canasta Básica
19
Total (CBT). De esta manera, los hogares que no cuentan con ingresos suficien-
tes para acceder a la CBT son considerados bajo la línea de pobreza.

La Canasta Básica Total (CBT) amplía la CBA incorporando los bienes


y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud,
etcétera) que consume la población de referencia. Para poder ampliar
el valor de la canasta alimentaria, se utiliza la relación entre los gas-
tos alimentarios y los gastos totales observada en la población que se
toma como referencia (que se conoce como “Coeficiente de Engel”).
Mes a mes, el Coeficiente de Engel se actualiza de acuerdo al Índice de
Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA).

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos - INDEC (2016)

20
Estos indicadores de pobreza basados en el ingreso presentan fallas, prin-
cipalmente porque dependen de que los datos de ingreso y consumo de los
hogares sean confiables, los que, a su vez, tienen sus propios problemas de
medición (por ejemplo, en períodos de alta inflación). Como la pobreza y la
indigencia además, no afectan de la misma forma a los distintos sectores socia-
les, lo mejor sería utilizar datos por edades, sexo, nivel educativo alcanzado o
zonas geográficas. Cuando los grupos más afectados son la parte más joven de
la población de un país, se generan condiciones para que la pobreza se retroa-
limente y se vuelva más difícil de combatir.

El salario real, la inflación y las paritarias


Tal como abordamos en nuestro apunte referido a desempleo, definimos a
las paritarias como las discusiones que ejercen los trabajadores a través de sus
representantes, los sindicatos, en las cuales acuerdan aspectos sobre el trabajo
en el marco de los Convenios Colectivos de trabajo vigentes. Ahora bien, ¿cómo
pueden relacionarse estas “discusiones” con el fenómeno de inflación que esta-
mos estudiando? La respuesta es simple: la inflación es la principal variable que
tienen en cuenta los sindicatos para proponer qué incremento salarial esperan
de la patronal para un período futuro, generalmente un año. Es decir, si en un
país hay inflación, las personas que reciben un ingreso fijo (salario) ven dismi-
nuido su poder de compra, ya que con el mismo salario, a medida que pasa
el tiempo y los precios aumentan, pueden comprar menos bienes y servicios.
21
Frente a esta situación perjudicial para los trabajadores, los sindicatos plantean
las negociaciones de las condiciones laborales de sus representados tratando
de evitar que la inflación afecte a las economías familiares. Dicho de un modo
más simple: las paritarias surgen para que las condiciones de trabajo de la gen-
te estén en sintonía con el contexto económico nacional.
Hablamos de proteger el poder de compra de los trabajadores, esto en
economía se conoce también como proteger el salario real. ¿Qué representa
este concepto? Nos representa nada más, ni nada menos, que la cantidad de
bienes que el trabajador podrá adquirir con el dinero que recibe a cambio de su
trabajo y, por lo tanto, representa el poder adquisitivo de esa persona. Esto nos
lleva a decir que, en un escenario de inflación, la reposición del salario real no
significa un aumento de sueldo así porque sí, sino que representa una reposi-
ción de la capacidad de compra de la gente mediante una variación salarial que
considere la inflación del país.

¿Por qué abaratar los costos del trabajo nunca


es la respuesta a la inflación?
Muchas veces, se escucha afirmar que, en las crisis económicas, deben
flexibilizarse las condiciones laborales para incentivar a los empresarios a tomar
más empleados o a no despedir los que ya tienen. Esto parte de una idea, que
aun sostienen algunos analistas, que relaciona de manera negativa los fenó-
menos de inflación y desempleo (lo que se conoce en la teoría como Curva de
22
Phillips). Ésta nos dice que si una economía quiere tener menos inflación debe
aceptar un poco más de desempleo (y al revés, si quiere menos desempleo
debe aceptar inflación). En realidad, la Curva de Phillips en su versión original,
tal como la planteamos aquí, comenzó a fallar cuando los países empezaron a
mostrar situaciones donde había mucha inflación y alto desempleo. De todos
modos, sus indicaciones aún perduran. ¿Y esto? Desde la teoría económica tra-
dicional, se sostiene que la estabilidad de los precios (es decir, la no inflación) es
el objetivo fundamental de la política económica. Pero no es lo mismo combatir
la inflación en una economía con un sector productivo en funcionamiento, don-
de los precios crecen de forma moderada y el desempleo es bajo; que en una
economía donde las empresas están despidiendo trabajadores, aumentan las
familias bajo la línea de pobreza y los precios siguen creciendo.
No tenemos que perder de vista que, detrás de los datos macroeconómi-
cos, hay familias. A lo largo del Apunte discutimos los efectos de las subas de
precios y cómo los sectores trabajadores son los más afectados porque tienen
menos herramientas para protegerse de los aumentos. Por ello, también se ven
afectados de manera desigual a la hora de determinar la pobreza o indigencia.
Cuando el Art. 14 bis de nuestra Constitución Nacional establece que el traba-
jador debe tener asegurado un salario mínimo, vital y móvil hace referencia
precisamente a que debe permitirles, al trabajador y su familia, el acceso a una
vida digna y, además, debe ser “móvil”, es decir que debe actualizarse ante los
aumentos de precios. La inflación, muchas veces, atenta contra ese derecho
constitucional a una vida digna. Y es el Estado, a través de su política pública, el
que puede ayudar a sostenerlo o a menoscabarlo.
23
La inflación es violencia económica, por Oscar Arias

PELEAS
Uno de los costados más patéticos de las crisis económicas se muestra cuando las per-
sonas, que no la generaron, frente a los aumentos, empiezan a echarse la culpa entre
sí. El tachero le echa la culpa al surtidor y el que sube al taxi se enoja con el tachero. El
carnicero se enoja con el del frigorífico y el ama de casa se enoja con el carnicero. Y mu-
chos maridos se enojan con sus esposas, porque piensan que administran mal el dinero,
porque antes alcanzaba y ahora no.
La Luciérnaga no queda afuera de esta lógica. Cada vez que hay que aumentar el precio
de tapa, la primera discusión fuerte se da entre los canillitas y el equipo de trabajo de la
revista. Y no es que los canillitas no entiendan que si todo aumenta, sus ingresos deben
aumentar para solventar su costo de vida. Los canillitas resisten los aumentos porque se
resisten al maltrato que en la calle les depara cada suba de precio. Porque es en la calle
donde ocurre la segunda discusión, ya que no faltan aquellos que parecieran culpar a los
canillitas por sus peripecias económicas.
Esa catarsis de algunas personas dista mucho de ser inocua, especialmente para los ca-
nillitas que tienen baja su autoestima, porque desgraciadamente, terminan creyendo
que tienen la culpa de perjudicar a los eventuales compradores. Todo un retroceso en
el trabajo que durante meses hacemos para que recobren la confianza en sí mismos y la
confianza en la cultura del trabajo para sostener una vida digna. Lo peor es que esto se
refleja en una caída real de las ventas y en una nueva pérdida del poder adquisitivo. To-
dos sabemos que pérdida de poder adquisitivo en una economía de subsistencia es igual
a hambre. Y el hambre es la madre de muchas de las violencias. Violencias entre pares y
violencias entre clases. Si trabajar no es suficiente para “vivir”, todas las opciones de la
economía marginal y delictuosa aparecen al acecho.

24
LA DIARIA
En La Luciérnaga no sólo tratamos de sostener un trabajo para los jóvenes. A través de la
educación popular trabajamos con ellos sobre las mejores maneras de administrar lo que
ganan. Y estamos muy pendientes de que ganen lo que corresponde para que ejerzan con
dignidad su rol de sostenes de hogar, porque esa es la mística que los alimenta: que sus
seres queridos no tengan que sufrir lo que a ellos les ha tocado. En esa perspectiva es nor-
mal que los jóvenes canillitas cuenten “…ayer le compré zapatillas nuevas a mi hijo para
la escuela”, “…ayer hicimos la fiesta de 15 de mi hermana” o “…el domingo nos juntamos
y comimos un asadito”. Nada que amerite alquilar balcones y a la vez todo para obtener
la certeza de que transitamos un camino hacia la inclusión social, con proyectos de vida
sostenibles desde el trabajo, la educación y la familia.
Por eso resulta tan doloroso que esos comentarios hoy estén cambiando: “Una revista
costará igual que un doscientos cincuenta gramos de carne. Tengo que vender dos revis-
tas para desayunar, cinco para el almuerzo de mi esposa y mis hijos, dos para merendar y
cinco para la cena. A eso súmale cinco revistas por día para la comida del fin de semana.
Todavía no calculé cuántas tengo que vender para el boleto del ómnibus. Rezaremos para
que nadie se enferme y tenga que comprar medicamentos”.
Por eso da tanta bronca semejante contexto inflacionario. Y hasta ahora no hay paliativo
que alivie las consecuencias para las personas más débiles de nuestra sociedad. La infla-
ción es violencia económica. O quizás simplemente violencia, “a secas”. ¿Cuánta deuda
social es capaz de resistir esta Democracia, tan amada como injusta?

Revista La Luciérnaga (Mayo 2016). Nro 233, pp 07

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Glosario
Curva de Phillips: en su versión original, plantea una relación inversa entre la
variación del salario nominal y el desempleo. Funcionó relativamente hasta fines
de los `60, cuando la inflación empezó a aumentar significativamente y las econo-
mías entraron en recesión (lo que se conoce en la teoría como Estanflación). Así,
surgió la Nueva Curva de Phillips, que relaciona la variación del salario nominal no
sólo con el desempleo sino también con las expectativas inflacionarias.

Devaluación: decimos que existe devaluación cuando aumenta el número de uni-


dades de moneda nacional que debo pagar por una unidad de moneda extran-
jera. Por ejemplo, en Argentina durante los años 90 se necesitaba 1 peso para
comprar 1 dólar; en 2002, con la devaluación, se pasó a necesitar 3 pesos para
comprar 1 dólar (ahí vemos como el peso argentino perdió valor para comprar
otras monedas, en este caso el dólar estadounidense).

Línea de pobreza: se define como el valor monetario del ingreso de las familias
que permite clasificarlas en hogares pobres o no pobres, según se ubiquen por
debajo o por encima de ese valor.

Tipos de Inflación: de acuerdo al valor que toma el índice de precios, se pueden


distinguir tres tipos: (*) Inflación baja, cuando no supera el 10% anual; (*) Infla-
ción alta, cuando supera el 10% anual; e (*) Hiperinflación, cuando la tasa alcanza
o supera el 50% mensual.
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Bibliografía:
• Braun, y L. Llach (2010): Macroeconomía Argentina. 2da edición. Alfaomega.
• INDEC (2016): ¿Qué es el Índice de Precios al Consumidor?
• INDEC (2017): “Incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urba-
nos. Segundo semestre de 2016”. Informes Técnicos Vol. 1, nº 53; Condiciones de
vida. Vol. 1, nº 4
• Heymann, D. (1986): “Inflación y políticas de estabilización”. CEPAL, DT nº 18. Bs. As.
• Mochón, F. y V. Beker (2008): Economía, Principios y Aplicaciones. 4ta edición. Mc Graw Hill.
• Mankiw, G. (1998): Principios de Economía. Mac Graw Hill.
• Bosch, M.; Milanesio, J.; Roggeri, M.; Torres Picco, R. y M. Uicich (2011): El Índice
de Precios al Consumidor para una Ciudad Intermedia. Metodología. FCE, UNRC.
• Rapoport, M. (2011). “Una revisión histórica de la inflación argentina y de sus cau-
sas”. Vázquez, J. y Franchina, S. (comps.), Aportes de la economía política en el
Bicentenario. Prometeo.

Otros Apuntes de la Colección:


• ¿Qué sabemos sobre los fondos buitre? Apunte # 1
• ¿Qué sabemos sobre la inflación y los salarios? Apunte # 2
• ¿Qué sabemos sobre el trabajo y el desempleo? Apunte # 3
• ¿Qué sabemos sobre el sector financiero? Apunte # 4
• ¿Qué sabemos sobre la economía argentina? Apunte # 5

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