0% encontró este documento útil (0 votos)
800 vistas976 páginas

Estudios Mindonienses 2009

Cargado por

miguelibaster
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
800 vistas976 páginas

Estudios Mindonienses 2009

Cargado por

miguelibaster
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ESTUDIOS

MINDONIENSES
anuario de estudios histÓrico-teolÓgicos
de la diÓcesis de mondoñedo-ferrol
ESTUDIOS MINDONIENSES
CONSEJO DIRECTIVO
Director
Segundo Leonardo Pérez López
segundo@[Link]
Vocais
Enrique Cal Pardo
José María Fernández y Fernández
Uxío García Amor
José Luis López Sangil
José Martinho Montero Santalha
Fernando Monterroso Carril
José Luis Novo Cazón
Fernando Porta de la Encina
Margarita Sánchez Yáñez

CONSEJO ASESOR Y CIENTÍFICO


Eleutino Álvarez Álvarez
Edelmiro Bascuas lópez
Xosé Carlos Breixo Rodríguez
Colin smith
Carlos de Castro Álvarez
Francisco miguel Castro Allegue
José María Díaz Fernández
Richard Fletcher
Carlos García Cortés
Antonio García y García
José Manuel García Iglesias
José García Oro
Isidro García Tato
Peter A. Linehan
Francisco Mayán Fernández
Juan Monterroso Montero
Eduardo Pardo de Guevara y Valdés
Teresa Porto
Manuel Recuero Astray
Xosé Rubal Rodríguez
francisco singul lorenzo
Rafael Usero González
Ramón Yzquierdo Perrín

Secretaría e Administración
Benito Méndez Fernández
Ramón Otero Couso

archivo y biblioteca
carlos m. alonso charlón
Apartado 176
15480 FERROL (A Coruña).
Tfno. 689 537 321 - 981 353 295

PORTADA
Diseño de Portada: Fausto C. Isorna
ESTUDIOS
MINDONIENSES
anuario de estudios histÓrico-teolÓgicos
de la diÓcesis de mondoñedo-ferrol

25
2009

cabildo de la catedral. mondoñedo


centro de estudios
de la diÓcesis de mondoñedo-ferrol
fundaciÓn caixa galicia
Depósito Legal: S. 837-1986

ISSN: 0213-4357

Imprenta KADMOS
Políg. El Tormes
Río Ubierna, naves 5-6
Teléf. 923 28 12 39
SALAMANCA 2009
Presentación

La tradición ilustrada reconoce a la religión un papel privado, en la


esfera de la conciencia de los ciudadanos, pero no en el ámbito social.
Ahora bien, el cristianismo no puede renunciar a su realidad social
externa. No es un movimiento cultural, ni un ideal abstracto. No es sólo
un conjunto de creencias, ni de principios morales, ni de prácticas religio-
sas. Cristo no dejó tras de sí una religión, sino que fundó la Iglesia: una
comunidad viva de personas, que anuncia y vive su mensaje, celebra el
misterio de su salvación, y crea un ámbito de ejercicio de la caridad. Todo
esto tiene un inmediato impacto cultural.
El cristianismo no está interesado en polémicas culturales ni polí-
ticas. Porque no es una ideología llamada a combatir con otras por la
hegemonía del espacio público. Se basa en la fe y en la adhesión a la
persona de Jesucristo. Por eso tiene un modo propio de difundirse, que
consiste en enraizarse en los corazones de los hombres, a través de la
Palabra y del testimonio.
El cristianismo lleva consigo una concepción de Dios, del hombre
y del mundo, que no se impone, sino que se propone, se ofrece. No
supone ninguna agresión ni ofensa para otras convicciones, sino que trata
de prestar un efectivo servicio a la sociedad. Tiene una concepción del
mundo, creado por un Dios amigo de la vida, y una concepción del hom-
bre como imagen de Dios e hijo de Dios, llamado a vivir en fraternidad
con todos los hombres del mundo. Cree en la existencia de un más allá,
en la necesidad de una conducta moral y de una práctica religiosa. Todas
son convicciones que necesariamente tienen efecto externo. Pues origi-
nan un modo de contemplar el mundo y un modo de conducirse en él.
El anuncio cristiano no se queda en la periferia del ser humano, sino
que encuentra resonancias en las aspiraciones más íntimas del hombre:
en su deseo de amar y ser amado, en su búsqueda del sentido de la vida
y del sufrimiento, en sus deseos de ver este mundo como un hogar, y a la
8 m. sánchez monge

humanidad, como una familia. También en sus aspiraciones de salvación


personal de las propias limitaciones y miserias, de trascendencia tras la
muerte; y de la instauración de la justicia en el mundo.
Tenemos ante nosotros un desafío apasionante y hermoso. Dar a luz
una nueva síntesis entre la fe y la cultura en nuestro tiempo, abrir hori-
zontes fecundos, acabar con tópicos inútiles y estériles.
El cambio que necesitamos no es una simple mutación de estructu-
ras. Sólo el Evangelio puede engendrar el hombre nuevo que genere a su
vez estructuras nacidas de la verdad y del amor. La Iglesia que peregrina
en el territorio de Mondoñedo-Ferrol reconoce este reto y, como en otras
épocas de su milenaria historia, se lanza con los ojos puestos en Jesús y
con la fuerza transformadora del Espíritu Santo a promover con ahínco
todo lo que favorezca y salvaguarde la dignidad del hombre y promueva
el bien común de la sociedad. Ella conoce su pequeñez y pobres medios,
pero es consciente que su fuerza le viene del Señor, que no se deja ganar
en generosidad y es capaz de robustecer lo débil.
Estudios Mindonienses, nuestro Anuario Diocesano, representa, con
un aval de 25 años de vida, una publicación que ha abierto cauces para
un diálogo fecundo sobre la aportación de la cultura católica al ser y con-
figuración de Galicia, en un ámbito cultural de gran altura.
Estudios Mindonienses cumple 25 años. Es un acontecimiento que,
de alguna forma, nos honra a todos en Galicia. No es el momento de mirar
al pasado con nostalgia, sino de tratar de adentrarnos en el futuro con
seriedad y rigor científico.
En un momento tan significativo como las ‘bodas de plata’ de nuestra
publicación diocesana quiero expresar mi agradecimiento personal y de
la diócesis a su Director D. Segundo L. Pérez López y a todos los que han
apoyado y hecho posible este trabajo. Especialmente deseo manifestar mi
reconocimiento a la Fundación Caixa Galicia, que durante tantos años
nos permite el deleite de volver a las fuentes para saber quiénes somos y
hacia dónde debemos ir, como Iglesia y como pueblo.

† M anuel Sánchez Monge


Obispo de Mondoñedo-Ferrol
Veinticinco años de Estudios Mindonienses

1. Introducción

Hace 25 años que se iniciaba la andadura de nuestro anuario de estu-


dios histórico-teológicos. Podemos considerar que son muchos o pocos,
según se mire. Iniciamos esta memoria de vida con la máxima cervantina:
“La verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las
acciones, testigo de lo pasado, el ejemplo y aviso de lo presente, adver-
tencia de lo porvenir”1. He ahí nuestra búsqueda y nuestra esperanza.
En el conjunto de la historia de nuestra sociedad, y de la Iglesia uni-
versal, es como un pequeño hito, o incluso un paréntesis en la marcha de
la vida de nuestra Iglesia particular de Mondoñedo-Ferrol. Si lo miramos
desde otro aspecto, podemos decir que son, nada menos, que 25 años de
trabajos, de alguna forma imprescindibles para nuestra historia personal
y colectiva y, al mismo tiempo, una referencia ineludible para quien se
acerque a la memoria de nuestro pueblo en diversas facetas y aspectos.
Podemos, en estos momentos, recordar los versos de Machado: “Al borde
del sendero un día nos sentamos. Ya nuestra vida es tiempo...”, en los que
nos deja remitidos a los dos manantiales permanentes de la vida humana:
la memoria y la esperanza
Hoy está de moda hablar de la memoria histórica en todo el mundo,
y de forma especial en España; sin embargo, el resorte de esa memoria
no siempre está libre de resentimientos o cálculos motivados por intereses
particulares. Hay otra forma, positiva, de entender la memoria como la
aportación de todas las fuentes escritas y orales, que nos permiten saber

1  M. de Cervantes Saavedra, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, 1,9.


10 S.L. Pérez López

quienes somos en nuestras raíces originarias y en la propuesta humana


que subyace a los más diversos acontecimientos del pasado. Memoria y
futuro están ligados por la experiencia sagrada de los hombres y mujeres
que nos precedieron, que lucharon y amaron con una pasión y una lim-
pieza de alma que serán siempre un referente para aquellos que quieran
encontrarse consigo mismos.
La memoria y la esperanza reflejan en la conciencia del hombre
sus dimensiones trascendentales y con ellas su experiencia del tiempo.
Por ello, necesitan de una tercera ejercitación para poder sostenerse. Si
la memoria nos religa al pasado, dándonos conciencia de identidad, y si
la esperanza nos abre al futuro, y con ella hacemos real nuestro anhelo
de perduración, el amor, como afirmación agradecida o dolorida del pre-
sente, es condición para que las otras dos sean reales.
Cuando el pasado ejerce una función hegemónica hasta absorber
todo el espacio interior, hace imposible el crecimiento, porque cierra los
caminos para un vivir nuevo y corrompe la verdadera memoria, convir-
tiéndola en prisión destructora de la propia historia. Cuando se afirma el
presente absolutizando la riqueza, el placer, el gozo, dolor o poder, enton-
ces la vida pierde su grandeza y belleza. Cuando finalmente se absolutiza
el futuro del que se espera todo, haciendo de la utopía o revolución las
supremas armas constructoras de la vida, nos situamos en una encruci-
jada sin futuro como la que se nos muestra en la obra de S. Beket: Espe-
rando a Godot. La historia es para nosotros más que sobrevivencia, lucha
de clases, confrontación de mentalidades o mera hermenéutica.
Los hombres y mujeres de hoy no están por la labor de escuchar
relatos o memoriales de amplio espectro; quieren vivir y apurar el
momento presente como si fuera lo último y definitivo. Nuestra genera-
ción se encuentra ante el desafío de asumir las exigencias objetivas de
cada una de estas tres dimensiones y tiempos. Es sagrada la memoria de
cada hombre con fechas y lugares, de vida y de muerte, de nacimiento
y sepultura. Allí donde nada ni nadie recuerda a un ser humano, éste
queda degradado, confiado sólo a la fiel memoria y atención del Dios
creador que nunca olvida a sus criaturas. Ningún pueblo puede dar por
definitivamente olvidada su historia, ya que todos venimos de ella con la
sonrisa o el sufrimiento grabados en el rostro y en las entrañas.
Es desde esta concepción de la memoria desde donde merece la
pena recordar, con ánimo positivo, la aportación de estos 25 años de Estu-
dios Mindonienses a la cultura de Galicia. Sin falsas modestias, o sober-
bias encubiertas, podemos decir, en voz alta, que ha merecido la pena y
la historia juzgará el valor de nuestro trabajo. Trabajo que es de justicia
veinticinco años de estudios mindonienses 11

agradecer a tantos colaboradores y colaboradoras que generosamente


nos han regalo con el fruto de su trabajo. Que el dueño de la mies les
premie como solo El sabe hacerlo. Premio que pedimos, de forma espe-
cial, para aquellos que estuvieron en los inicios, con verdadera ilusión y
entusiasmo, y hoy moran en la casa del Padre: Mons. Araújo, D. Amable
Rodríguez Armada, D. Darío Balea, D. César Chavarría, D. Manuel Mejuto,
D. Justo Fernández Alonso, D. Enrique Rivera Rouco, Mons. Uxío Romero
y algún otro colaborador.
Publicamos unos textos que, obviamente, no se habían hecho públi-
cos anteriormente. Se trata del proyecto propuesto hace 25 años para
aglutinar a un grupo de personas entorno a la idea de publicar nuestro
anuario. Y, en segundo lugar, la primera convocatoria dirigida a un amplio
grupo de personas a las que se invitaba a participar en el proyecto. La res-
puesta fue casi unánime ya que, los que figuraban en el comienzo, siguen
actualmente en la asesoría de la revista. Algunos han sido llamados por el
Señor y otros, muy pocos, no se han sentido motivados por este trabajo.

2. “Proyecto para la publicación de un anuario de estudios histórico-teológi-


cos de la diócesis de mondoñedo-ferrol

2.1. Importancia del proyecto

Los estudios históricos, en sus diversos ámbitos y facetas, se realizan


en el día de hoy a partir de las vivencias concretas en su devenir histó-
rico, tal como se sintieron y expresaron en el quehacer diario de los gru-
pos humano-sociales y las entidades que los promovieron.
De hecho, a nivel europeo, se vienen llevando a cabo estudios ex-
haustivos de los diversos componentes de los más variados grupos socia-
les e instituciones del pasado, muchas de ellas desaparecidas o que han
recibido una profunda transforma­ción en la actualidad. Tal es el caso de
los estudios sobre la sociedad rural, las instituciones monacales y su in-
flujo en el entorno respectivo, diversas juntas y hermandades anteriores a
la modernidad, concilios particulares y sínodos locales, etc. Este tipo de
trabajos también se va abriendo cauces en nuestro país. Unas veces de
forma aislada con colaboraciones de expertos en publicaciones no espe­
cializadas, otras en obras de investigadores que, con gran sacrificio, ape-
nas pue­den legar al público el fruto de sus investigaciones, algunas veces
12 S.L. Pérez López

en pequeñas monografías de escasa difusión. Existen algunos casos, muy


meritorios, en que la iniciativa de algunos colectivos ha sido secundada
por Cajas de Ahorro y otras instituciones culturales; te­nemos ejemplos de
ello en Cataluña, Valencia, Salamanca, etc.
Nuestro proyecto, en concreto, quiere situarse en esta línea, tenien-
do como obje­tivo el poner de relieve el patrimonio histórico, cultural y
religioso de la dió­cesis de Mondoñedo-El Ferrol. La vida social y religiosa
de nuestro pueblo con sus diversos monumentos, tradiciones, hechos con-
figuradores del mismo, episcopologio, instituciones docentes, santuarios,
que están sin estudiar y prácticamente inexplorados; muchos documentos
y vestigios del pasado a punto de desapare­cer. Sería una responsabilidad
histórica el dejar apagar para siempre esta mecha humeante en donde se
enraíza nuestro ser como pueblo creyente en una tierra con­creta.
Nuestra historia probablemente no sea de gran relieve dentro del
conjunto de los avatares de la Iglesia universal, pero sí una parcela real y
concreta más próxima a la vida diaria de los mortales que luchan, aman y
mueren creando la vida y nuestra propia especificidad. Por esto creemos
necesario el dar a la luz pública materiales inéditos de nuestros archivos
catedralicio y diocesano, los fondos antiguos de la biblioteca del Semina-
rio Conciliar, la historia de cada uno de los monasterios y fundaciones de
nuestra diócesis, etc. Pero no sólo ello, también es necesario desvelar el
modo de vivir y creer de las gentes sencillas de esta zona de Galicia, situa-
da en un Finisterre cultural, pero que ha dejado plas­madas en tradiciones
populares, pequeños santuarios o situaciones pintorescas la impronta a
nuestro ser como hombres y creyentes.

2.2. Promotor, título y periodicidad

El promotor de este proyecto es la diócesis de Mondoñedo-El Ferrol,


desde su Centro Diocesano de Estudios Mindonienses en colaboración
con la Caja de Ahorros de Galicia, con la que se propone firmar el opor-
tuno convenio. En dicho documento se estipularán las condiciones según
las cuales ambas instituciones se comprometen a llevar adelante el pre-
sente proyecto. En principio correrá a cargo de los promotores la progra-
mación técnica y la distribución de la publicación, que se pondrá bajo el
epígrafe de Publi­caciones de la Caja de Ahorros de Galicia.
El título de la presente colectánea será: Estudios Mindonienses. Su
periodicidad será anual, siendo la fecha de publicación el inicio de cada
veinticinco años de estudios mindonienses 13

curso académico. El volumen de la misma será de unas 500 páginas cada


número de los que se publicarán 1.000 ejemplares, ascendiendo el coste del
proyecto a 1.600.000 ptas. anuales, sin contar las colaboraciones y el trabajo
de secretaría que correría a cargo del Centro Diocesano de Estudios.

2.3. Contenido

El anuario tendrá cuatro secciones habituales:


2.3.1. Estudios: en este apartado tendrán cabida trabajos de investigación
científica, en los que, peritos en la materia, dejarán constancia de
aspectos históricos de diversa índole relacionados con la diócesis de
Mondoñedo-Ferrol o algún campo inédito de la vida gallega en ge-
neral. En estos momentos ya tenemos en marcha una docena de tra­
bajos de este tipo.
2.3.2. Notas: se tratará de trabajos con menor rigor científico, pero que
quieren ha­cer presentes y recuperar ciertos fenómenos de tipo his-
tórico, tradiciones y aconte­cimientos del pasado o del presente de
Galicia.
2.3.3. Semblanzas: en esta sección tendrá cabida la existencia testimo-
nial de algunos de nuestros sacerdotes beneméritos, cristianos con
una vida de auténtica radicalidad evangélica, algunos miembros de
nuestro episcopologio, etc.
2.3.4. Publicaciones: en este apartado intentaremos dar cuenta de las más
significativas publicadas en la actualidad.

2.4. Colaboradores y equipo de redacción

Para llevar a cabo todo esto contamos con un amplio grupo de cola-
boradores y estudiosos interesados en esta temática. Al mismo tiempo se
dejan las puertas abiertas a futuros investigadores y estudiosos que quie-
ran sumarse a nuestro proyecto.
En principio el organigrama de promotores y responsables del pro-
yecto queda constituido de la forma siguiente:
2.4.1. Secretaría: D. Fernando Porta de la Encina y D. José Antonio Llen-
derrozos.
2.4.2. Consejo de Dirección: D. Segundo Pérez López, D. José Martinho
Montero, D. Eugenio García Amor, [Link] Pía Martínez, D. Ra-
14 S.L. Pérez López

món Otero Couso y D. Luís Manuel Ledo Álvarez, d. Manuel cillero


Hermida.
2.4.3. Consejo Asesor: D. Miguel Ángel Araújo Iglesias, D. Justo Fernández
Alonso, D. Enrique Cal Pardo, D. José María Díaz Fernández. D. Ma-
nuel Mejuto Sesto, D. Darío Balea Méndez, P. Antonio García y Gar-
cía, D. José María Fernández y Fernández, D. Fernando Monterroso
Carril, Dª Margarita Sánchez, D. Francisco Mayán Fernández, D. Fer-
nando Monterroso Carril, D. José Luis Novo Cazón, D. Uxío Romero
Pose, D. Xosé Rubal Rodríguez, Dª Margarita Sánchez Yañez, D.
Isidro García Tato, P. José García Oro, D. Rafael Usero González, D.
César Chavarría Pacio y D. Enrique Rivera Rouco.
En esta tarea queremos abrir una pequeña brecha en un campo
amplísimo y sin ex­plorar, de forma que, conociendo mejor nuestro
pasado, proyectemos con mayor luci­dez nuestro futuro.
Ferrol, a quince de Abril de mil novecientos ochenta y cinco.
Segundo Pérez”.

3. Primera convocatoria de los Consejos de Dirección y Asesor

“ESTUDIOS MINDONIENSES
Apartado 176
FERROL 6 de Mayo de 1985

Estimado amigo:
Esta primera comunicación con vosotros lleva dentro de sí el deseo
de la imagen bíblica del grano de mostaza. ¡Ojalá que, lo que es todavía
semilla, crez­ca por cada rincón de nuestra diócesis!
Un pequeño grupo de personas nos hemos reunido varias veces para
iniciar la publicación de nuestro anuario de ESTUDIOS MINDONIENSES.
La ilusión de es­te pequeño grupo hemos querido contagiarla a algunos
más, porque creemos que estáis interesados en una idea que, entre todos,
llevaremos a la práctica. Supongo que cada uno de los que recibís esta car-
ta tenéis en vuestras manos el proyecto que hicimos, y habrá hablado con
vosotros alguno de los compañeros que hemos estado reunidos en Ferrol.
Hoy podemos comunicaros dos buenas noticias. La primera es que
al Sr. Obispo le ha parecido óptimo el proyecto y la composición de
los miembros que vamos a co­laborar en esta tarea. La segunda, de la
veinticinco años de estudios mindonienses 15

que estábamos pendientes para echar a andar, es que la Caja de Ahorros


de Galicia nos adjudicado 1.600.000 ptas. que ha­bíamos solicitado y está
dispuesta a asumir la edición del anuario en el futuro. Es un motivo de
esperanza y compromiso para todos. Este es un servicio que la diócesis
debería agradecer a D. Amable Rodríguez Armada, quien cogió con gran
ilu­sión el proyecto y me acompañó, en todo momento, para llevar a cabo
la negociación con la Caja.
Después de este largo preámbulo os convoco para una reunión de
todos los componentes de ESTUDIOS MINDONIENSES el día 18 de Mayo,
sábado, a las 10’30 en la parroquia de San Pedro de El Ferrol. C/. Publicis-
ta Saralegui s/n. Sería bue­no que cada uno trajese ideas y muchas ganas
de trabajar ya que el primer número debe salir a comienzos del próximo
curso.
Esperando poder saludarte personalmente ese día, queda tuyo afmo.
Segundo L. Pérez López”.

4. Conclusión

He aquí un pequeño retazo de la memoria que es conveniente no


olvidar. Se han ido cambiando cosas y nuevas personas se han incorpo-
rado con entusiasmo a esta tarea. Ellos y otros que vendrán serán los que
den vida a este hermoso proyecto. Proyecto que no nació en competen-
cia con nadie sino para sumar una dimensión más, y así lo quiere seguir
realizando, a otras tareas y obras apostólicas de esta Iglesia Particular de
Mondoñedo-Ferrol, y de la cultura de Galicia en general.
No sería justo terminar, este tapiz de la memoria, sin recordar a
quien dio sustento y urdimbre a nuestro trabajo: La Fundación Caixa
Galicia, en donde hemos encontrado apoyo incondicional, generosidad y
ayuda en todo momento. A cada una de las personas, con quienes tuve
que tratar, más allá de los aspectos institucionales, quiero agradecerles su
calidad humana y amistad entrañable.
Segundo L. Pérez López
Director de Estudios Mindonienses
A concatedral de San Xulián de Ferrol,
medio século de sé episcopal

A diocese de Mondoñedo afunde as súas raíces nos primeiros tempos


da cristianización de Galicia. A súa confirmación como igrexa estable na
comunidade de Bretoña ven a mediados do século VI da man de San Mar-
tiño de Dumio, a quen se debe a división do territorio galego en dioceses e
parroquias. No século IX, por mor das incursións musulmáns, estableceuse
a diocese na actual parroquia de San Martiño de Mondoñedo, preto de Foz.
Nos séculos seguintes San Rosendo e San Gonzalo foron os seus bispos
máis coñecidos e o ano 1219 a sé episcopal asentouse en Mondoñedo, ata
que o ano 1959 compartiu a capitalidade con Ferrol.
No que á propia cidade ferrolá atinxe, é ben coñecido que desde
o ano 1087 existía a antiga igrexa de San Iuliano de Ferrol, ergueita no
barrio de Ferrol Vello, preto do peirao da Cruz. O derrubo da devandita
igrexa, precisamente a noite do 7 de xaneiro de 1762, festividade do titu-
lar da igrexa, por mor das obras do novo Arsenal de Ferrol levou á cons­
trución do actual templo de San Xulián a medio camiño entre o céntrico
barrio civil da Madalena e as instalacións militares, sendo aberto ao culto
o ano 1772 como igrexa parroquial da cidade de nova planta.
Chegado o século XX, unha das consecuencias do proceso de trans-
formacións no ámbito eclesiástico levadas a cabo en España trala firma do
Concordato asinado entre a Santa Sé e o Estado Español o 27 de Agosto
de 1953 foi dar cumprimento ao determinado no artigo IX do mesmo,
polo que se procedía a unha revisión das circunscricións diocesanas co
obxecto de acadar unha ordenación territorial máis axeitada e adaptada
ás preexistentes circunscricións civís.
Con este motivo, mediante unha bula emitida o 9 de marzo de 1959
polo papa Juan XXIII, variáronse a extensión e os límites territoriais das
dioceses existentes pola creación de novas sés en catro capitais de pro-
18 Juan J. Burgoa

Pórtico de San Xulián. Placa conmemorativa

vincia e en dúas cidades relevantes nas súas respectivas dioceses, vence­


llándoas ás preexistentes sés históricas. Desta maneira, coa elevación a
Concatedral de varias igrexas e colexiatas pertencentes ás citadas cidades,
establecéronse dobres capitalidades e o cambio de denominación para as
dioceses de Segorbe-Castellón, Sigüenza-Guadalajara, Coria-Cáceres, Ori-
huela-Alicante, Osma-Soria e, dentro de Galicia, Tui-Vigo e Mondoñedo-
Ferrol.
A Bula “Qui tamquam Petrus .....”, dada en Roma polo papa Xoán
XXIII o 9 de Marzo de 1959, con referencia á diocese de nova denomi-
nación Mondoñedo-Ferrol, dicía: “habiéndonos pedido el venerable Her-
mano Hildebrando Antoniutti, Arzobispo de Sinada en Frigia y Nuncio
Apostólico en España, que, de acuerdo con el artículo noveno del Con-
cordato entre la Santa Sé y el Estado Español de 27 de agosto de 1953, la
Diócesis de Mondoñedo se denominase en lo sucesivo de Mondoñedo-
El Ferrol del Caudillo, puesto que esta última ciudad ha experimentado
en los últimos años un gran desarrollo de todo orden, y que además el
Templo de San Julián, de la misma ciudad, fuese elevado a la categoría
de Con-Catedral; Nos pensando que ello puede redundar en el bien de la
Diócesis, hemos determinado atender esta petición”.
No texto mandábase ademais que “conservada la dignidad de la
Catedral de Mondoñedo, sea elevado a la de Concatedral el templo de
San Julián de El Ferrol con todos los honores que como a tal le son debi-
A concatedral de san xulián de ferrol... 19

Corporación Municipal de Ferrol. Chegada ao Te Deum

dos” e determinábase que unha vez elevada á dignidade de Concatedral


a igrexa de San Xulián, poidan cumprir “con plenitud de derecho sus
deberes corales los Canónigos y Beneficiados que vivan en esta ciudad”
e que o Bispo de Ferrol-Mondoñedo poida residir nesta cidade “según lo
dicte su prudencia”.
A bula papal foi asinada polos Cardinais Domingo Tardini, Secretario
de Estado, e Marcelo Mimmi, Secretario da Sagrada Congregación Consis-
torial, sendo expedida o seguinte día 21 de Maio, e publicada na mesma
data pola Cancillería Apostólica coa referencia Vol. CN 45. Encomendouse
a execución da bula papal ao devandito Nuncio Apostólico da Santa Sé,
Hildebrando Antoniutti ou aquel a quen el lle concedese os debidos
poderes para iso.
O día 14 de Agosto do mesmo ano 1959 foi a data de execución e
entrada en vigor da Bula Pontificia, nunha xornada na que os veciños de
Ferrol tributaron un caloroso recibimento ao Prelado da diocese, o bispo
Jacinto Argaya Goicoechea. Tras un chamamento feito aos veciños o día
anterior polo Alcalde da cidade, o día 14 de Agosto comezou co perco­
rrido a partires das oito da mañá das bandas de música militares e da
Empresa Nacional Bazán interpretando dianas e alboradas mentres que
ao longo do día repicaron as campás das igrexas da cidade e se dispara-
ron multitude de fogos de artificio.
20 Juan J. Burgoa

Monseñor Argaya. Camiño ao Pazo Municipal

Pouco antes das oito da tarde monseñor Argaya Goicoechea saíu da


súa residencia no Colexio das Discípulas de Xesús cara á igrexa de San
Xulián entre o repicar das campás das igrexas ferrolás, realizando o per-
corrido na compaña do Alcalde da cidade, José María López Ramón, e
dándolle escolta a Policía Municipal en uniforme de gala. A súa chegada ao
adro do templo foi recibido polo Capitán Xeneral do Departamento, Pedro
Fernández Martín, Gobernador Civil, Evaristo Martín Freire, Presidente da
Deputación, Diego Delicado Marañón e outras autoridades civís e militares.
Estaban tamén presentes no recibimento o Cabido Catedralicio, as autori-
dades mindonienses e a totalidade dos alcaldes das comarcas de Ferrol e
Ortegal.
Revestido de pontifical o Prelado fixo a súa entrada na igrexa de San
Xulián baixo palio portado polo Director da Empresa Nacional Bazán,
Director de Obras do Porto, Presidente da Cámara de Comercio, Presi-
dente da Cámara da Propiedade, Gobernador Militar e Comandante de
Mariña, mentres que un numeroso público que abarrotaba o adro e as
naves do templo escoitou en atento silencio a lectura da bula pontificia,
a alocución do Bispo e o canto do Tedeum, interpretado pola Coral da
Empresa Nacional Bazán dirixida polo reverendo Manuel Pérez Fanego.
Na súa alocución monseñor Argaya Goicochea lembrou o cambio de
denominación da diocese aprobada polo Papa na bula do 9 de marzo,
referendada o 21 de maio e executada neste mesmo día 14 de agosto,
A concatedral de san xulián de ferrol... 21

Cadeirado de coro.
Monseñor Argaya. Misa do Pontifical
Escudo de Monseñor Argaya

implorando a asistencia do Señor para poder levar o peso da súa nova


responsabilidade e para que a cidade de Ferrol, distinguida como Sé Epis-
copal xunto con Mondoñedo, saiba corresponder a esta confianza.
Indicou logo que a motivación e as razóns determinantes desta
decisión papal é debida á poboación da cidade, 83.000 almas en aumento,
o seu rango de Capitanía Xeneral do Departamento, o crecemento da súa
industria, “las variadas obras de caridad, enseñanza y apostolado, y la
existencia innegable de peligros espirituales”. Segue a dicir que a exe-
cución simultánea dun proceso similar en seis dioceses españolas amosa
a firme vontade da Igrexa de afrontar con eficacia os novos problemas
que presentan as maiores concentracións humanas.
Dedica logo na súa alocución unha lembranza a Mondoñedo, á súa
fermosa Catedral, ao Cabido presente neste acto, ó Seminario, ó Clero e
o pobo mindoniense, para a continuación referirse á nova Concatedral
indicando que as súas funcións parroquiais e a vida pastoral non sufrirán
modificación algunha, aínda que como segunda Sé do Bispado se cele-
brarán nela novas solemnidades litúrxicas, que espera sexan seguidas
pola asistencia do pobo ferrolán.
Tras un recordo á xestión dos últimos bispos que pasaron pola dio-
cese: Cos y Macho, Fernández de Castro, Solís Fernández, Arriba y Cas-
tro, Quiroga Palacios e Vega Mestre, sinala que conservará a herdanza
22 Juan J. Burgoa

recibida e seguirá a traxectoria marcada polos seus antecesores. Remata


implorando a protección da Virxe, invocada polos fillos desta cidade nas
igrexas e santuarios “del Socorro, de las Angustias, del Carmen, del Pilar,
del Rosario, de Dolores y de Chamorro” así como de Nosa Señora dos
Remedios, Raíña e Nai de toda a diocese.
Á finalización do Tedeum o Bispo impartiu a Bendición Apostólica
aos fieis, saíndo do templo de San Xulián mentres que a devandita Coral
interpretaba o Aleluia de Haendel. A continuación formouse unha comi-
tiva na que se integraron as comisións civís e eclesiásticas, a Corporación
Municipal baixo mazas e as autoridades, e que, seguindo o percorrido das
rúas da Igrexa, Sánchez Barcáiztegui e Real, rematou na Praza de Armas.
Unha vez chegada a comitiva á Praza de Armas, onde esperaba un
numeroso público, desde o balcón do Pazo Municipal o Alcalde da cidade
agradeceu ao Bispo a honrosa distinción feita a Ferrol polos organismos
reitores da Igrexa, respondendo o Prelado cunhas breves palabras. A
continuación tivo lugar unha sesión de fogos de artificio e lucería e unha
recepción popular rendida pola cidade de Ferrol ao Prelado, mentres que
durante os devanditos actos actuaron a banda de música do Tercio Norte
de Infantería de Mariña e o Real Coro Toxos e Froles.
Neste día a cidade apareceu con moitas casas do centro histórico
engalanadas e se repartiron multitude de follas voandeiras con palabras de
apoio e benvida ao Bispo. En diferentes lugares do traxecto que conducía
desde a Concatedral de San Xulián ata a Casa Consistorial levantáronse
diversos arcos de triunfo por diferentes entidades e organismos oficiais:
o Concello da cidade, a Cámara de Comercio, a Armada, o Exército e a
Empresa Nacional Bazán, destacando tamén a especial iluminación coa
que se adobiaba o Pazo Municipal.
No seguinte 21 de Setembro tivo lugar na nova Concatedral a cele-
bración da primeira Misa de Pontifical oficiada polo Bispo da nova dio-
cese. O acto, que tivo unha gran solemnidade, contou coa presenza do
entón Xefe do Estado, Xeneral Francisco Franco, que estivo acompañado
dos ministros de Mariña e Gobernación e outras autoridades civís e mili-
tares, contando cunha numerosa asistencia de fieis e acompañando o
cerimonial relixioso a Coral Polifónica da Empresa Nacional Bazán.
En lembranza destes actos colocouse unha ampla placa de bronce na
parte dereita do pórtico de entrada da igrexa de San Xulián. Coroada por
un escudo en baixorrelevo que representa as armas da S.S. Xoán XXIII,
no seu texto describe este proceso comezando pola emisión da bula
papal de 9 de Marzo de 1958, a confirmación do 21 de maio, a execución
A concatedral de san xulián de ferrol... 23

da mesma cun solemne Tedeum o seguinte 14 de Agosto e a celebración


da primeira misa de Pontifical o 21 de Setembro do mesmo ano.
Este proceso de cambio de denominación da diocese, do estable-
cemento da dobre capitalidade da mesma e de elevación da igrexa de
San Xulián ao rango de Concatedral deu un maior protagonismo a Ferrol
dentro da diocese e tivo lugar ao mesmo tempo que se levaban a cabo
unha serie de cambios administrativos e mesmo sociais nas parroquias da
cidade, froito tamén dunha nova mentalidade na Igrexa producida a raíz
da ascensión á Santa Sé do Papa Juan XXIII. Todo o anterior coincidiu
tamén cun período de expansión demográfica, crecemento económico e
transformación social da comarca ferrolá, orixinando un novo escenario
da actuación da Igrexa.
Ademais das parroquias existentes en Ferrol con anterioridade a esta
data de 1959, o Carme e o Socorro, o santuario da Virxe das Angustias en
Esteiro e a parroquia castrense de San Francisco, no núcleo urbano e, xa
fora de portas, as de Santa María de Caranza, Santa Mariña, Santa Icía de
Trasancos e San Xoán de Filgueira, nestes anos creáronse as novas parro-
quias das Dores, do Pilar, do Rosario, Santa Cruz de Canido, San Xosé
Obreiro, San Pablo e outras na zona periurbana de Ferrol. Tamén desde o
ano 1960 traballouse na reforma da capela do antigo cemiterio de Canido,
sendo consagrada o ano 1968 como parroquial de San Rosendo, en lem-
branza e homenaxe ao sobranceiro bispo de Mondoñedo.
No eido das congregacións relixiosas e dos centros educativos a
Igrexa desenvolveu unha nesa época unha importante actividade, con-
solidándose os Colexios Tirso de Molina e Cristo Rei, as Discípulas de
Xesús, as Escravas do Santísimo e, mesmo, o Instituto de Canido, rexido
no seus comezos pola Igrexa como “filial” do Instituto Feminino. Igual-

Cadeirado de coro. Cadeirado de coro.


Escudo de Ferrol Escudo de Mondoñedo
24 Juan J. Burgoa

Bula Pontificia do 9 de marzo de 1959

mente levantouse o edificio da Domus Ecclesiae na rúa Alonso López,


inaugurado o ano 1963, cunha dobre función de centro de formación do
clero e de residencia episcopal e sacerdotal dos cregos.
Como reflexo material desta celebración, o cadeirado de coro situado
no presbiterio da igrexa de San Xulián, feito o ano 1961 polo artista vivei-
rense José Otero, amosa o escudo persoal do bispo Argaya Goicoechea
co seu lema “Quanto potentior, tanto misericordior”, colocado no res-
paldo do sitial propio do prelado. Do mesmo xeito os escudos municipais
de Mondoñedo e Ferrol, como cidades que comparten a capitalidade da
diocese, aparecen, tallados en madeira como o anterior, nos laterais do
devandito cadeirado.
Por último cumpre citar os nomes dos párrocos que desde a devan-
dita data de consagración da Concatedral de San Xulián ostentaron tal
dignidade: D. Rogelio Méndez, D. Gabriel Pita de Veiga, D. Fernando
Porta de la Encina, D. Amable Rodríguez Armada e o actual D. Ramón
Otero Couso.
Agradecementos: Carmen Porta, Carlos de Aracil, Carlos Alonso.

Juan J. Burgoa
Fundación Ferrol Metrópoli
A concatedral de san xulián de ferrol... 25

TRADUCCIÓN OFICIAL DE LA BULA PONTIFICIA

JUAN OBISPO, SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS, para perpetua


memoria
Nos que, llamado como Pedro, Príncipe de los Apóstoles, para regir
el pueblo cristiano y para apacentarlo con la verdad inmutable, no sola-
mente procuramos con el mayor esfuerzo, sirviendo a las necesidades de
cada pueblo, establecer nuevas circunscripciones eclesiásticas sino tam-
bién cambiar las ya establecidas, cuando las circunstancias y los tiempos
lo exigen, de tal manera que de ello se sigan con esperanza cierta mayo-
res ventajas para el aumento de la vida cristiana de los fieles; habiéndo-
nos pedido el venerable Hermano Hildebrando Antoniutti, Arzobispo de
Sinada en Frigia y Nuncio Apostólico en España, que de acuerdo con el
Concordato entre la Santa Sede y el Estado Español de 27 de Agosto de
1953, la Diócesis de Mondoñedo se denominase en lo sucesivo de “MON-
DOÑEDO-EL FERROL DEL CAUDILLO”, puesto que esta última ciudad ha
experimentado en los últimos años un gran desarrollo de todo orden, y
que además el Templo de San Julián, de la misma ciudad, fuese elevado a
la categoría de Con-Catedral; Nos pensando que ello puede redundar en
bien de la Diócesis, hemos determinado atender esta petición.
Por tanto, después de oír al venerable Hermano Jacinto Argaya
Goicoechea, Obispo de Mondoñedo, y supliendo el consentimiento de
aquellos que tengan algún derecho en este asunto, decretamos y manda-
mos con toda Nuestra suprema y apostólica autoridad lo siguiente:
Que a la Iglesia de Mondoñedo y a su Obispo se les añada el título y
la denominación de “EL FERROL DEL CAUDILLO”, de tal manera que en
lo sucesivo se designen con esa doble denominación.
Mandamos además que, conservada la dignidad de la Catedral de
Mondoñedo, sea elevada a la de Con-Catedral el Templo de San Julián de
El Ferrol del Caudillo, con todos los honores que como a tal le son debi-
dos; en él podrán cumplir con plenitud de derecho sus deberes corales
los Canónigos y Beneficiados que, por razón de su ministerio vivan en
esta Ciudad. Igualmente determinamos que el Obispo de Mondoñedo-El
Ferrol del Caudillo pueda residir con pleno derecho en esta Ciudad según
se lo dicte su prudencia, para la debida atención de los asuntos de su
Iglesia.
Finalmente, ejecutará estas Nuestras Letras el venerable Hermano
Hildebrando Antoniutti, o aquel a quien él, concedidos los debidos
poderes para ello, delegue. Cuando hayan sido ejecutadas, extenderá
26 Juan J. Burgoa

los correspondientes documentos y enviará a la mayor brevedad copia


fiel de los mismos a la Sda. Congregación Consistorial. Si sucediese que
entretanto otro le hubiese sustituido en la Nunciatura Apostólica de
España, le imponemos a éste la mencionada obligación y le otorgamos
estas facultades.
Queremos que estas Letras tengan eficacia ahora y en lo sucesivo, de
tal manera que, cuanto en ellas se ordena, se cumpla religiosamente por
todos aquellos a quienes incumbe, a fin de que entren en vigor. Y a la efi-
cacia de estas Letras no podrá oponerse ninguna otra disposición contraria
a las mismas, puesto que por estas mimas Letras la derogamos.
Por tanto, mandamos que, si alguien, aunque goce de Autoridad, a
sabiendas o por ignorancia, hiciese algo contrario a lo que se establece
aquí, se tenga como anulado y como no hecho.
Por lo demás, nadie se atreva a romper o alterar estos documentos
de Nuestra voluntad; aún más, a las copias de los mismos, ya impresas ya
manuscritas, con tal de que lleven el sello y la firma de quien esté consti-
tuido en autoridad y están suscritas por algún notario público, se daría la
misma fe que se daría a estas letras si fuesen exhibidas.
Si alguien despreciase estos nuestros Decretos o de cualquier manera
los censurase, sepa que sufrirá las penas que el Derecho establece para
aquellos que no acatan los mandatos de los Sumos Pontífices.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 9 de Marzo del año del Señor
1959, primero de Nuestro Pontificado.
Por el Canciller de la Santa R.I.
D. CARD. TARDINI
Secretario de Estado
AMLETO TORDINI
Regente de la Cancillería Apost.
MARCELO, CARD. MIMMI
Obispo de Sabina y Poggio Mirteto
Secretario
ANIBAL FERRETTI
Prot. Apost.
ALBERTO SERAFINI
Prot. Apost.

Expedido el día 21 de Mayo, Año 1º de Nuestro Pontificado. Revdmo


GALLICANI, Pro-Guarda-Sellos.
Referencia de la Cancillería Apostólica. Vol. C.N. 45.
Locus Sancti Martini (ss. Viii-xii)

La silla mindoniense parece destinada a la dualidad desde sus más


remotos orígenes y hasta hoy mismo: Britonia - Laniobria, Mondoñedo
- Dumio, Vallibria - Mondoñedo, Ribadeo - Mondoñedo, Villamayor - Mon-
doñedo... Mondoñedo - Ferrol. Como es bien sabido, el primer obispo de
su larga serie, conocido hoy, se llamaba Mailoc (561-572), que probable-
mente seguía a finales del siglo VI al frente de una comunidad de bretones
establecidos en la costa “galaica” tras la invasión anglosajona de su isla en
el siglo V1. Conocemos asimismo la descripción de su singular diócesis
gracias al “Parrochial Suevo”: Ad sedem Britoniorum ecclesias que sunt
intro Britonos una cum monasterius Maximi et Asturias 2. Y, en efecto, es
muy probable que sus obispos utilizaran de forma indistinta dos denomi-
naciones en las actas conciliares: La correspondiente al remoto origen de

1 Según R. YZQUIERDO PERRÍN, Las Catedrales de la Diócesis de Mondoñedo


en la Edad Media : I Congreso Internacional sobre el Patrimonio Cultural de la Diócesis
de Mondoñedo-Ferrol, La Coruña 2000, 104: “Algunos escritos de Beda el Venerable así
como investigaciones de Duchesne, han permitido a Pierre David (Études Historiques
sur la Galice et le Portugal du V au XII siècle, Lisboa 1947, 57 y ss.) formular una nueva
hipótesis sobre el origen de esta diócesis. Para este autor la invasión de Gran Bretaña
por los anglosajones en el siglo V desencadenó una persecución que obligó a numerosos
habitantes de las islas a huir al continente. Un grupo de cristianos, encabezados por su
obispo, debió de refugiarse en un lugar cercano a la costa de Lugo, donde se establ-
ecerían y organizarían una sede episcopal de carácter personal”, que más tarde alcanzó
una demarcación territorial. Vid. etiam J. ORLANDIS, Historia del reino visigodo español,
Madrid 1988, 200: “Una parte de la antigua población (bretona) se refugió en Domno-
nea –la península de Cornualles–... otros bretones cruzaron el mar y se instalaron en la
Armórica -La «Bretaña» francesa-. Un grupo de emigrantes llegó más lejos y se estableció
compactamente en una franja costera de Galicia, entre El Ferrol y el río Eo. Estos bret-
ones de Galicia conservaron su típica organización eclesiástica, formando una diócesis
centrada en torno a un monasterio -Britonia-, cuyo obispo... tenía un nombre céltico
inconfundible, Mailoc”.
2 Ed. A. DA COSTA, Liber Fidei Sanctae Bracarensis Ecclesiae, I, Braga 1965, docs.
10 y 11.
28 M. Carriedo tejedo

su clero (el gentilicio que terminó por designar toda la diócesis con el
nombre de “britoniense”), y la relativa al territorio nuclear propiamente di-
cho, “laniobrense”3, que Reigosa interpreta (muy acertadamente a nuestro
juicio) en el sentido de “Tierra del río Bría”, luego mudado en Masma, que
entrega aguas en Foz, y que también habría dejado huella (en este caso
mucho más duradera) en el topónimo Vallibria (“Valle del Bría”)4.
Pero además es bien conocido que tras la hecatombe musulmana
de 711, los obispos de nuestra iglesia reaparecen en la historia desde la
segunda mitad del siglo IX y hasta comienzos del siglo XII luciendo los
títulos mindoniense (por “Mendunieto”, la sede que ya está en vigor du-
rante los primeros siglos de la Reconquista) y dumiense (por “Dumio”, la
vieja sede-monasterio suevo-visigoda, inmediata a Braga), y siempre bajo
la protección de San Martín. Pero ¿cuándo, cómo y por qué surgió esta
segunda dualidad de títulos que abarca toda la alta Edad Media?5.

3 El propio Mailoc (561-572) aparece como “britoniense”; su sucesor Hermerico


(589) es citado como “laniobrense; Metopio (633), Sonna (646-653) y Bela (675) como
“britonienses”; y los dos últimos conocidos, Brandila (683) y Suniagisio (693) de nuevo
como “laniobrenses” (vid. J. VIVES, Concilios visigodos e hispano-romanos, Barcelona-
Madrid, 1963).
4 E. CAL PARDO, Episcopologio Mindoniense. Alta Edad Media: Estudios Mindoni-
enses (= EM), 18, 2002, 745, n. 19, constata que “el P. Flórez (España Sagrada = ES, XVIII,
16-20) al no saber localizar Laniobria... cree que se trata de una equivocación de los
escribientes y que... son, en realidad, obispos britonienses”. El propio Cal (ibid., 745, n.
19) cita la opinión de F. Reigosa Pedrosa (La antigua Sede Episcopal de Britonia: Boletín
de la Comisión Provincial de Monumentos de Lugo, 1952, 19-25), en el sentido de que
“es razonable pensar que la palabra Lanobria está compuesta de «lan», que en lengua
celta significa tierra, y de la palabra «bría», que podría ser el río Bría, que recorre el valle
de Mondoñedo y desemboca en Foz; río que, andando el tiempo, recibiría el nombre de
Masma”. E YZQUIERDO PERRÍN, Las Catedrales de la Diócesis de Mondoñedo, 105-106
(y n. 11) también se hace eco de que el citado “Reigosa, por su parte, interpreta –Lanio-
bria– como alusiva al territorio diocesano de los obispos de Britonia”.
5 Las voces “dumiense” y “mindoniense” designan por igual a los titulares de Mon-
doñedo hasta 1103. Dumio aparece donada en 877 a Rosendo I (857-897) y confirmada
en 911 a Sabarico I Gatónez (906-922 y 924), y luego la voz “dumiense” es utilizada de
forma exclusiva por Recaredo (923-924), Rosendo II (925-950 y 955-958), Arias I Muñoz
(950-955 y 959-962) y Rodrigo (965-970); ambas se utilizan luego indistintamente con
Teodomiro (972-977) y Arias II Peláez (977-982?); y termina por predominar el título “min-
doniense” tras las campañas de Almanzor (977-1002), desde el pontificado de Armentario
(985-1017), pero sin olvidar nunca la “dumiense”, que también lucieron los siguientes
prelados: Suario I Vermúdez (1018-1022), Munio I (1025-1039), Aloito (1038-1047), Suario
II (1060-1067), Sabarico II (1067) y Gonzalo Peláez (1068-1108); vid. M. CARRIEDO
TEJEDO, Cronología de los obispos mindonienses del siglo X: I Congreso Internacional
sobre el Patrimonio Cultural de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. El legado cultural de la
iglesia mindoniense, Universidad de La Coruña, 2000; ID., Obispos mindonienses del siglo
XI (1001-1067) : EM, 17, 2001.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 29

“Mendunieto” y Dumio

Comencemos por decir, a modo de interesante sincronismo, que el


obispado mindoniense propiamente dicho aparece mencionado al mismo
tiempo que el legionense durante el reinado de Ordoño I de Oviedo (850-
866), según constata a las claras el anónimo autor del “Chronicon Iriense”:
El católico y ortodoxo rey Ordoño, después de las continuas victorias ob-
tenidas contra los sarracenos, y tras las diversas poblaciones de villas y
ciudades por él realizadas, fundó dos obispados, esto es, el Mindoniense
y el Legionense, restaurando y enriqueciendo muchas iglesias 6. Un testi-
monio precioso a pesar de que el “Iriense” sitúe el evento por claro er-
ror en el reinado de su nieto Ordoño II de Galicia (911-914, que luego lo
fue también de León en 914-924)7, según es posible comprobar a través
de variados y fiables testimonios que, en efecto, constatan la aparición
paralela de los respectivos obispos y sedes cuando se acaba de iniciar la
segunda mitad del siglo IX:
– Porque el primer obispo leonés, Frunimio I (854-874), es traído por
vez primera en una carta de 6 de mayo de 854 (rex Ordonio in Obeto...
episcopo Frunimio)8, en el pleno reinado de Ordoño I (850-866), en tanto
que su sede de Santa María (consagrada el 28 de mayo de 865: Vº kalen-
das iunii, dedicatio altaris Beatae Mariae sub era DCCCCIII 9), ya es traída
documentalmente en fecha tan temprana como es el 5 de marzo de 874,
durante el reinado de su hijo y sucesor Alfonso III el Magno (866-910):

6 Ed. M.R. GARCÍA ÁLVAREZ, El Cronicón Iriense: Memorial Histórico Español, L,


Madrid 1963, 114: “Ordonius uero rex catholicus et orthodoxus, post assiduas uictorias
quas Deus de sarracenis egit, et post diuersas populationes uillarum et urbium ab eo
factas et duos episcopatus primitus eleuatos, scilicet Minduniensem et Legionensem, et
multas ecclesias restauratas et ditatas, omni probitate conspicuus, Neumancie egrotus,
Legione moritur”.
7 La coincidencia paralela en León de Ordoño I (850-866) y Frunimio I (854-
866), a mediados del siglo noveno, y de Ordoño II (914-924) y Frunimio II (915-924), a
comienzos del décimo, fue la causa principal que llevó a la fatal confusión posterior entre
Ordoños, que ya era una realidad entre los autores que vivieron a caballo entre el siglo XI
y el XII (como el citado “Iriense”, la llamada “Historia Silense” y don Pelayo de Oviedo) y
tras ellos todos los de las siguientes centurias.
8 Ed. C. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Serie de documentos inéditos del reino de Asturias:
Investigaciones y documentos sobre las instituciones hispanas, Santiago de Chile 1970,
doc. I, 159-160.
9 Martirologio legionense del siglo XII, mencionado por M. Risco (ES, XXXIV,
147).
30 M. Carriedo tejedo

Sancte Uirginis Maria, regine caelestis, siue uenerande Sancte Zipriani


episcopi... in ciuitate que uocitatur Legio, territorio Gallecie 10.
– Porque el primer obispo mindoniense Rosendo I (857-896) se nos
muestra por primera vez en una carta samonense de 17 de abril de 857,
también en pleno reinado de Ordoño I (Ordonius rex... Rodosindo epis-
copo)11; luego, el 7 de mayo de 867 es el propio prelado el que expide una
escritura que constata ya el primer año completo del siguiente monarca
Alfonso III (966-910) (facta scriptura testamenti concessionis uel donatio-
nis die nonas maias era DCCCC Vª. Regnante in Asturias principe Adefon-
so, anno autem regni eius completo primo. Sub Christi nomine Rudesindus
Dei gratia episcopus12); el 4 de enero de 871 Rosendo es mencionado en
una carta de su propia diócesis (Rudesindus episcopus confirmans13); y es
seguro que en 883, residiendo en Mondoñedo, había asumido la viejísima
silla de Dumio: Rudesindus Dumio Mendunieto degens14.
Y además, la temprana ascensión de Rosendo I (857-896) a la cáte-
dra en los días de Ordoño I (850-866), queda avalada también por la lista
episcopal que aparece en la inscripción fundacional de San Salvador de
Valdediós, donde, por riguroso orden de antigüedad, como mandaban los
cánones (conservando la primacía del obispo metropolitano, los demás
obispos se cedan el asiento uno a otro, según la antigüedad de su orde-
nación15), nuestro Rudesindo dumiense es traído el primero de todos, antes
que el longevo “Nausti coninbriense” (867-912), que “Sisnando iriense” (el
I: 880-920), que “Ranulfo asturicense” (881-896), que “Argimiro lamecense”

10 Ed. E. SÁEZ, Colección documental del Archivo de la catedral de León (775-


1230): I (775-952), León 1987, doc. 6, 13-14.
11 Ed. M. LUCAS ÁLVAREZ, El Tumbo de San Julián de Samos, Santiago de Com-
postela 1986, doc. 1, quien traslada esta carta de 852 al 857, siguiendo (y nosotros con él)
a SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Documentos de Samos de los reyes de Asturias: Miscelánea de
estudios históricos, León 1970, 257-270.
12 Archivo del Reino de Galicia, Colección diplomática de Pergaminos, nº 25,
“copia en pergamino... probablemente del primer tercio del siglo X”, según C. SÁEZ y
M.V. GONZALEZ DE LA PEÑA, La Coruña. Fondo Antiguo (788-1065), 2003, doc. 4.
13 Ed. CAL PARDO, Colección diplomática medieval do Arquivo da Catedral de
Mondoñedo, transcripción íntegra dos documentos, Santiago de Compostela 1999, doc. 1.
14 Chronica Albeldensia; ed. J. GIL FERNÁNDEZ, J.L. MORALEJO y J.I. RUIZ DE
LA PEÑA, Crónicas asturianas. Crónica de Alfonso III (Rotense y “A Sebastian”), Crónica
Albeldense (y “Profética”). Introducción y edición crítica. Traducción y notas. Estudio pre-
liminar, Oviedo 1985, 158.
15 “Concilio Braga I” (general suevo) del año 561; vid. VIVES, Concilios, 65-77.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 31

(893-899), que “Recaredo lucense” (893-924) y que “Ellecane Cesaraugusta-


nense” (893-906, “in partibus infidelium”)16.
Pero ¿por qué tenía Dumio en 883 nuestro Rosendo I cuando habi-
taba en Mondoñedo? Sin duda por concesión real, según nos informa a
las claras una escritura veinte años posterior, fechada el 28 de septiembre
de 911, en cuya virtud Ordoño II de Galicia (911-914), en el transcurso
de una magna asamblea del palacio celebrada en “Aliobrio” (hoy despo-
blado a orillas del actual Duero portugués), vino a confirmar al siguiente
obispo mindoniense, Sabarico I Gatónez (906-922 y 924), la posesión de
San Martín de Dumio, tal y como había hecho antes su padre Alfonso
III (866-910) con el obispo Rosendo I (857-896): In era DCCCCXLVIIII,
IIIIº Kalendas Octobris facta es congregatio magna in locum predictum
Aliobrio in presentia domni Ordonii et collecti omnes episcopi, comites et
capitanei territorio Galleciense, in eiusdem presentia fecerunt sugessionem
domnus Savaricus episcopus pro locum Sancti Martini episcopi Dumiense
sedis territorio Bracharense et hostendit testamentum ipsius loci quod du-
dum fecerat idem memorie domnissimus Adefonsus princeps, pater ipsius
Hordonii princeps, tempore domni Rodesindi episcopi pro omnes suos an-
tiquiores terminos. Et sic pectiuit idem domnus Savaricus episcopus previ-
sores de ipso concilio, qui ipsos terminos previderent17.
De forma que que lo que podemos establecer, a la vista de los sencil-
los y fiables testimonios que anteceden, es:
– Que fue Ordoño I quien restituyó un obispado en Mondoñedo (post
850).
– Que Rosendo I (857-896) es el primer obispo mindoniense cono-
cido.
– Que Rosendo I ya aparece junto a Ordoño I en 857.
– Que Rosendo I también se documenta reinando Alfonso III, en 867 y
871.
– Que fue Alfonso III quien concedió Dumio a Rosendo I (post 866).
– Que Rosendo I, residiendo en Mondoñedo, tenía Dumio en 883.
– Que Rosendo I era el obispo más veterano del reino en 893.

16 Inscripción; vid. F.J. FERNÁNDEZ CONDE, La fundación de S. Salvador de


Valdediós. Fuentes epigráficas: La época de Alfonso III y San Salvador de Valdediós,
Oviedo 1994, 216.
17 Ed. DA COSTA, Liber Fidei, doc. 19, 38-40.
32 M. Carriedo tejedo

– Que Rosendo I tuvo por sucesor inmediato a Sabarico I (906-922 y


924).
– Que fue Ordoño II (911-924) quien confirmó Dumio a Sabarico en
911.
Y lo cierto es que, teniendo en cuenta la enorme escasez de testimo-
nios que padecemos sobre el siglo IX, que tanto afecta al conocimiento
de otras sedes, no se puede pedir más a cuatro escrituras, dos escuetas
crónicas y una inscripción.

El legendario sabarico emigrante

Pues bien. Llama la atención que un proceso histórico tan sencillo y


bien documentado haya venido a verse alterado, hasta hoy mismo además,
en base al contenido de dos irregulares escrituras que tienen en común la
mención de un misterioso obispo Sabarico:
– La primera de las cartas aparece irregularmente fechada el 23 de
agosto del año 864, cuando todavía no reinaba el otorgante Alfonso III
(866-910)18, y en su virtud el monarca (que es titulado al modo del siglo
XII: “totius Hispania imperator”) autoriza a un pretendido obispo emi-
grante, llamado Sabarico (al que presenta abandonando una sede meridi-
onal cuyo nombre no es consignado en la carta), a instalarse ahora en
Mondoñedo, al tiempo que le otorga los territorios de Trasancos (entre
Ferrol, Narón y Valdoviño), Bezoucos (junto a Ferrol) y Pruzos (entre los
ríos Mandeo y Eume), así como varias iglesias de Seaya (en la costa de
Malpica), en clara compensación por la incorporación de Asturias a la
nueva sede que se había proyectado en Oviedo: Ego Adefonsus totius Is-
panie imperator qui licet indigne uocitor catholicus tibi Sauarico salutem.
Michi et omnibus Ispanie principibus satis notum et propter sarracenorum
persecutionem te a sede tua discessisse, et sedem in loco qui Mindunietum
uocatur fundasse, me concedente et coroborante. Qua propter concedimus
tibi et successoribus tuis diocesim illam que uocatur Trasancos et Besaucos
et Prucios cum omnibus terminis suis... insuper addimus tibi illas eclesias
de Salagia... et hec supra dicta tibi confirmamus propter diocesim de As-

18 El documento fue publicado en su día en ES, XVIII, doc. 4, 312-313, pero en el


año 867, reinando ya Alfonso III (866-910), al suponer Flórez que el copista puso en la
“era” un “II” por “V”.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 33

turias quam (o)uetensi sedis prebimus... Facta cartula X kalendas septem-


bris era DCCCCII19.
Pues bien, ignorar las duras críticas que se han vertido modernamente
sobre esta escritura no contribuye, desde luego, al mejor conocimiento del
pasado mindoniense, al contrario, lo entorpece en gran medida, pues di-
cha carta resulta ser totalmente inútil (de principio a fin) a cualquier fin
presidido por la verdad histórica. Según Floriano: “Ni aún con la mejor
voluntad, ni la más inocente candidez crítica es defendible este diploma,
forjado desde la invocación a la subscripción, todo él en el siglo XII con
el fin de ser aducido en el pleito suscitado por la iglesia de Compostela
contra los obispos de Mondoñedo... a los que reclamaba distritos, términos
y jurisdicciones”20. Para García Álvarez la cuestión del anacrónico año 864
carece de importancia, “ya que se trata de una falsificación forjada, desde
la primera línea hasta la última en pleno siglo XII”, y para no insistir más
en el tema remite a las opiniones, contrarias a la ingenuidad de la car-
ta, vertidas por Lucienne Barrau-Dihigo, Pierre David, Ramón Menéndez
Pidal y el citado Floriano21. Y en cuanto al parecer de Claudio Sánchez-
Albornoz, sólo constatar su creencia de que la carta fue “fingida de la cruz
a la raya”, aludiendo además a la “deshonesta intervención de los falsarios
mindonienses, al fingir el apócrifo” en el siglo XII22.
– Y luego una segunda escritura, fechada el 10 de febrero de 877, en
cuya virtud el mismo Alfonso III (866-910), también llamado aquí “His-
paniae imperator”, dona al obispo Rosendo I (857-896) la propia villa de
Dumio. Una carta básicamente ingenua que también resultó dañada de
forma muy torpe como consecuencia de la aludida disputa territorial ha-
bida en 1100-1108 entre Compostela y Mondoñedo, aunque esta vez medi-
ante concreta e interesada interpolación, en la que además el falsificador
(callando ahora cualquier alusión a Trasancos, Bezoucos, Pruzos y Seaya)
procede, ahora sí, a asociar directamente al supuesto Sabarico emigrante
con la vieja sede-monasterio de Dumio: Idefonsus «Hispanie imperator»,
tibi patri Rudesindo episcopo salutem... cognitum quod propter persecutio-

19 Ed. J. GALENDE DÍAZ, Documentación astur-leonesa. Estudio paleográfico-


diplomático de un privilegio de Alfonso III : Cuadernos de Estudios Gallegos, 106, 1993-
1994, 113-123, cuya transcripción seguimos, según BRAH, sig. 9-4-7/1956.
20 Ed. A.C. FLORIANO CUMBREÑO, Diplomática española del período astur. Estu-
dios de las fuentes documentales del reino de Asturias (718-910), II, Oviedo 1951, doc. 89,
siguiendo a BN, cód. 9194, f. 196r.
21 Vid. M.R. GARCÍA ÁLVAREZ, Catálogo de documentos reales de la Alta Edad
Media referentes a Galicia (714-1109) : Compostellanum, 8 (2), 1963, doc. 49.
22 Vid. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Despoblación y repoblación del valle del Duero,
Buenos Aires 1966, 115 n. 86 y 117.
34 M. Carriedo tejedo

nem sarracenorum caput provincie Gallecie, quod est Bracara, jacet de-
structum, et ab ipsis gentibus in eremo est redatum. Nos Domino propicio,
ipsis inimicis constrictis, illam terram ab eorum domino abstraximus, et in
statu pristino sub ditione regni nostri restaurauimus, et habemus. Unde ci-
vitatem, vel villam, quam dicunt Dumio, ubi ipsa sedes antiquitus noscitur
esse fundata, «a qua iam Sauaricus episcopus ob eorundem sarracenorum
persecutionem secesierat, et nostre jussione, confiniumque episcoporum
laudatione alias, in villa Mindunieto sibi locum elegerat sicut canonum au-
thoritas adocet, quod si quis episcopus in sua persecutus fuerit ecclesia...
inspirante Divina clementia ob honorem Beati Episcopi et semper confes-
soris Patroni nostri Sancti Martini, in cujus nomine ipsa sedes in eadem
villa Mendumensi noscitur et nuper esse fundata», concedimus, tibi prefato
Rudesindo episcopo ipsum jam dictum locum Dumio post partem ejusdem
Menduniensis ecclesie cum omni familia ibi degente 23.
El citado Floriano considera el diploma evidentemente interpolado,
pero admite no obstante “sin vacilación la existencia de un diploma de
Alfonso III donando al obispo Rudesindo (I) y a la diócesis de Mondoñedo
el lugar de Dumio... que pudo llevar en efecto la fecha 877..., llegado hasta
nosotros... a través de copias del siglo XII”24. Y tras un detenido análisis,
Sánchez-Albornoz cree también que “la leyenda de Sabarico” dumiense
emigrado a Mondoñedo puede fecharse en la época clásica de las falsifi-
caciones hispanas del N.O.”, esto es, a comienzos del siglo XII, y advierte
que “la titulación «Ildefonssus Hispaniae Imperator» es una grosera inter-
polación”, sospecha además que fue el ya citado falso diploma de 864 el
que “pudo manchar el documento en estudio con las dos fallas señaladas,
realizadas a fin de asegurar crédito al fingido”, y concluye con que “el resto
de la escritura no ofrece graves flancos a la crítica”, y que en consecuencia
“podemos pues utilizar sin escrúpulo las partes sanas del diploma”25.
Es difícil saber hoy cómo se forjó la legendaria intervención en Mon-
doñedo del emigrante Sabarico. ¿Acaso era oriundo del Duero el obispo
Rosendo I de Mondoñedo, que en 877 inuguró la lista de los obispos
mindonienses-dumienses, alargada luego por espacio de 225 años, hasta
1103? Parece improbable, pues en la refierida escritura que expidió nuestro
obispo el día 7 de mayo de 867, relacionada con propiedades que tenía en
el territorio de Bergantiños, él mismo trae a cuento a su padre (de patri me
ereditate), a su tío (meus tius Gauinius), a sus hermanos (meos germanos),

23 BN, cód. 9194, ff. 196v-197r; ed. ES, XVIII, doc. 5, 313-315; etiam FLORIANO,
Diplomática, II, doc. 115; reg. GARCÍA ÁLVAREZ, Catálogo, doc. 61.
24 Vid. FLORIANO, Diplomática, II, 115-119.
25 Vid. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Despoblación, 110-117.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 35

a sus sobrinos (germanis uel suprinis) y a su misma madre (si mea do-
mina et mater super me uixerit)26, todo lo cual viene a mostrarnos su más
que probable patria gallega, en el sentido restringido que hoy tiene el té-
rmino. Y, por otro lado, es bien sabido que su directo sucesor, Sabarico I
Gatónez (906-922 y 924), era hijo del famosísimo conde Gatón (hermano
de Ordoño I, 850-866), con lo que cabe excluir también cualquier origen
meridional27. De modo que tendremos que resignarnos por ahora a no
encontrar una explicación racional a la mención del legendario Sabarico
dumiense en el apaño documental del año 864 y en la concreta interpo-
lación de la escritura de 10 de febrero de 877.
Pero además, hay una tercera carta, datada el 27 de febrero de 877,
por la que Alfonso III entrega a Rosendo I de Mondoñedo la villa de Are-
na, en las cercanías de Viveiro (dono vestre sancte ecclesie villam de Arena
sub monte Faro), muy importante en el tema que nos ocupa:
1º) Porque menciona ya al primer Rosendo mindoniense en calidad de
sucesor de los viejos dumienses anteriores a la invasión musulmana:
Ego Adephonsus rex vobis patri ecclesie pontifici domno Rudesindo
episcopo. Notum omnibus est eo quod in peccatis prauis, coeperunt
vi sarraceni terram, ac provinciam Gallecie cum eius capite, que
est Bragara, etiam uicinam eius nomine Dumio in qua antecessores
vestri Domino annuente pontificatu functi fuerunt in pace; lo que así
era en rigor desde 17 días antes, esto es, desde el 10 de febrero, según
se ha visto.
2º) Porque nos revela también un dato que sin duda no escapó a la
atención de los falsarios de las dos cartas anteriores, esto es, que sí
hubo obispos meridionales que huyeron de sus diócesis debido a
la presión musulmana; y cómo en esas circunstancias fue cuando
el rey Casto edificó San Martín de Mondoñedo “in loco episcopali”:
Barbaris autem insurgentibus ac prouincias capientibus, nec non,
et episcopis fugam petentibus iussit auus mei Adephonsus Dominus
ac Catholicus locum Sancti Martini edificare Menduniensis in loco
episcopali ad cuius nomen, et honorem meam oblationem, et vestri
securitate offerre volo 28.

26 Ed. C. SÁEZ y GONZÁLEZ DE LA PEÑA, La Coruña. Fondo Antiguo, doc. 4.


27 Vid. E. SÁEZ, Los ascendientes de San Rosendo. Notas para el estudio de la
monarquía astur-leonesa durante los siglos IX y X, Madrid 1948, 46.
28 BN, cód. 9194, f. 197r; ed. A. COTARELO VALLEDOR, Historia crítica y documen-
tada de la vida y acciones de Alfonso III el Magno, último rey de Asturias, Madrid 1933,
doc. 6, 643-644, corrigiendo la anómala “era DCCCCXLXV” por la “era CMXV” (= 877),
de extraña grafía, aunque más fácilmente asumible, que es la registrada en el extracto de
36 M. Carriedo tejedo

Para el repetido Floriano este diploma de 27 de febrero de 877 “es


un falso más de los del expediente del supuesto Savarico”29. Juicio que
no es compartido por Sánchez-Albornoz, quien no ve inconveniente al-
guno en la frase que vierte Alfonso III sobre la regia iniciativa de “un su
homónimo, al que llama avus y al que califica de Catholicus”, esto es, Al-
fonso II el Casto (791-842), que en efecto es calificado como “Católico” en
los testimonios más antiguos30; y de igual modo cree don Claudio que la
iniciativa de “edificar San Martín de Mondoñedo como asiento de la sede
episcopal dumiense... es históricamente más aceptable” que el supuesto
refugio en Mondoñedo de un obispo Sabarico dumiense interpolado en la
escritura poco anterior (de 10 de febrero de 877), cuya aceptación impli-
caría además la ininterrumpida “perduración de prelados en Dumio hasta
la conquista de la región por los condes del rey Magno”, esto es desde 711
hasta 868, en que fue ocupada por Alfonso III (866-910) la ciudad Oporto
(era DCCCCVI prenditur est Portugale ad Vimarana Petri)31. De modo que
no le falta razón a Sánchez-Albornoz cuando dice, en relación con este
documento de 27 de febrero de 877, que nos viene ocupando, que “pese a
Barrau-Dihigo y a Floriano... nos hallamos en presencia de un documento
sin mácula”, y que “las referencias a la ocupación de Braga y Dumio por
los sarracenos, a la huida de los obispos desde las provincias caídas en sus
manos y a la fundación de un obispado en Mondoñedo por Alfonso II no
pueden merecer ningún reproche”, y que además “tal noticia contradice la
leyenda del obispo Sabarico (dumiense) inventada (a comienzos del siglo
XII) por los falsarios de las otras escrituras mindu-nienses”32.

Flórez (ES, XVIII, 67), que también aceptan con reservas Floriano (Diplomática, II, doc.
116) y García Álvarez (Catálogo, doc. 62, 361-362).
29 Vid. FLORIANO, Diplomática, II, 121.
30 Vid. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Despoblación, 112-113, n. 71: “En la ampliación a
seis millas que en torno a Compostela había concedido Alfonso II, Ordoño I llama a éste
predecessor meus dns. Adefonsus catolicus (854). Ramiro II al confirmar a Santiago las
donaciones de sus antepasados escribe... de tempore dni. Adefonsi Catholici regis con-
scriptos, refiriéndose a Alfonso II (934). Alfonso V inicia así el registro de las concesiones
de sus antepasados a Santiago al confirmarlas: Primum testamentum Domini Adefonsi
catholici principis, aludiendo al Rey Casto (1019)”, pues en efecto, añade que “el califica-
tivo de Catholicus se aplicó a Alfonso I mucho más tarde”, con lo que don Claudio puede
concluir con razón (ibid., 115, n. 86) que el “sobrenombre Casto” que se dió a Alfonso II
“es muy posterior”.
31 Chronicon Laurbanense; vid. ID., Primeras empresas alfonsíes: Orígenes de la
nación española. El reino de Asturias, III, Oviedo 1975, 620.
32 Vid. ID., Despoblación, 112-113, y especialmente 115-116, n. 86.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 37

Pero entonces, ¿cuándo recibió Mondoñedo los territorios de Trasan-


cos et Besaucos et Prucios que fueron “defendidos” por los falsarios min-
donienses de 1100-1108 mediante la redacción de una supuesta donación
de Alfonso III al legendario emigrante Sabarico, anacrónicamente datada
en 86433? Sabemos que en una asamblea celebrada por Ordoño II el 29
de enero de 915 (cum patribus et episcopis nostris), el monarca dispuso
el retorno de los obispos de Tui y Lamego a sus respectivas sedes (id est:
Tudensem, simulque et Lamecensem), después de haber sido acogidos en
la diócesis de Iria ante la gravedad de su pasada situación (ipsis episcopis,
qui in sede iriensi toleratione usque hodie habuerunt), así como la reinte-
gración a la silla de Santiago de los territorios que hasta entonces habían
tenido para su propio sustento los referidos obispos refugiados, entre los
cuales el de Trasancos... quam obtinuit episcopus lamecensis, y los de Pru-
cios et Bisaucos, qui steterunt post partem regulae ad Ouetao; aunque lo
cierto es que la posesión de tales distritos por parte de su legítima propi-
etaria (sede de Santiago) no hubo de prolongarse mucho en el tiempo,
teniendo en cuenta que en esta misma carta de Ordoño II fechada en 915,
que nos sirve de fuente, el recopilador del “Tumbo A” interpoló en el siglo
XII un curioso suceso relacionado precisamente con Pruzos y Bezoucos,
del que algo supo: Postea quidem congregatis in presencia nostra domnus
Frunimius et domnus Fortis episcopus... in loco Legionensium adfuerunt
ibi domnus Recaredus et domnus Gundesindi episcopi, contendentes pro
comissos Prucios et Bisaucos, et diuidimus homines bene ut sint medii post
partem Sancti Iacobi et medii post illos ambo conmissi, dum Recaredus
episcopus aduixerit, et post obitum illius sint integrati posr partem Sancti
Iacobi apostoli et roboret iam dictus Recaredus episcopus testamentum, ut
ista causa firma permaneat34. Una noticia preciosa, sin fecha, que habrá
que situar necesariamente durante el pontificado de Gundesindo iriense
(920-924)35, pues ya es sabido que Recaredo lucense, cuya trayectoria ar-
ranca en 893, desaparece asimismo de nuestra vista en el mismo año
92436.
Ahora bien, hoy sabemos (gracias a una escritura original que ha
llegado a nuestros días) que Recaredo lucense se había hecho cargo tem-
poralmente de la sede mindoniense el 28 de diciembre de 922, fecha en

33 Ed. GALENDE DÍAZ, Documentación astur-leonesa, 113-123.


34 Ed. LUCAS ÁLVAREZ, La documentación del Tumbo A de la catedral de Santiago
de Compostela. Estudio y edición, León 1997, doc. 28.
35 Vid. CARRIEDO TEJEDO, Locus Sanctus “Arcis Marmoricis” (s. IX-XI) et episcopi
irienses (711-1011): Compostellanum, XLV, 3-4, 2000, docs. 128-140.
36 Vid. ID., Cronología de los obispos lucenses de hace un milenio (893-1002) :
Lvcensia, 21, 2000.
38 M. Carriedo tejedo

la que el repetido Ordoño II le otorgó una donación (cuyo original ha


llegado a nosotros) dirigida a ecclesie uestre in locum Sancti Martini epis-
copi, Dumiense sedis et pontifici Recaredi37. De forma que, según nuestro
critero, es más que probable que Recaredo de Lugo (893-924) contend-
iera en León (pro comissos Prucios et Bisaucos) en calidad de titular de
Mondoñedo (922-924), que es la sede que sabemos propietaria durante
muchos años de tales territorios. Y en consecuencia, si en 915 se procedía
a restituir a Santiago los territorios de Trasancos (por parte del obispo de
Lamego), Prucios y Bezoucos (por parte del de Oviedo); y si hacia 922
acontecía el primer pleito conocido por estos dos últimos distritos entre
Santiago y Mondoñedo, habrá que deducir también que fue en 916-921
cuando Ordoño II donó a la sede mindoniense, al menos, los “conmisos”
de Pruzos y Bezoucos, y necesariamente al obispo Sabarico I Gatónez
(906-922 y 924), el mismo prelado que se había preocupado en 911 por
obtener del mismo monarca la confirmación de Dumio.
Todo lo cual contrasta grandemente, bajo el punto de vista cronológi-
co, con el impreciso argumento esgrimido en 1104 por los propios cléri-
gos mindonienses del obispo Gonzalo (1068-1108) ante el papa Pascual
II (1099-1118): Los clérigos de la iglesia de Mondoñedo que hace poco han
venido a nosotros dijeron que durante cuarenta años, desde que aquella
tierra fue arrancada de manos de los sarracenos, la referida iglesia había
poseído en paz aquellos arciprestazgos38.
De modo que, ahora, una vez analizados los diplomas sospechosos
(de 864 y 877) que nos traen a cuento la mención de un tan legendario
como inexplicable obispo Sabarico dumiense supuestamente establecido

37 Madrid, Instituto Valencia de Don Juan, Pergaminos, B.A.1/4. Orig.; ed. J.M.
FERNÁNDEZ CATÓN... (et al.) = “Comité Científico”, Documentos de la Monarquía
Leonesa. De Alfonso III a Alfonso VI, León 2006, doc. 4. Vid. CARRIEDO TEJEDO, Episco-
pologios britoniense (siglos VI-VII) y mindoniense (siglos IX-X) : Rudesindus. La tierra y el
templo, Santiago 2007, 68-69, donde constatamos el orden de acontecimientos en relación
con la destitución de Sabarico I Gatónez en Mondoñedo (posiblemente relacionado con
el repudio de Ordoño II a su segunda esposa Aragonta González), desde poco después
del 27 de febrero de 922 (“Hordonius rex... Recaredus episcopus... Sauarigus episcopus”;
ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 33), el nombramiento provisional de Recaredo de Lugo en el
mismo año 922, según la citada carta de 28 de diciembre, y la reaparición de Sabarico
(una vez muerto Ordoño II) durante el reinado de Fruela II (924-925) en una escritura de
17 de septiembre de 924 (“Froila, serenissimus rex... Recaredus metropolitane sedis epis-
copus... Savaricus Dumiense sedis episcopus”; ed. M.T. GONZÁLEZ BALASCH, Tumbo B
de la catedral de Santiago, Santiago 2004, doc. 237).
38 Noticia en carta de “Pascual (II) obispo... al venerable hermano Diego (Gelmírez),
obispo compostelano”, fechada el 1 de octubre de 1104 (Historia Compostellana; trad. E.
FALQUE REY, Historia Compostelana, Madrid 1994, 135-136).
locus sancti martini (ss. viii-xii) 39

en Mondoñedo a mediados del siglo IX, y una vez analizados los testi-
monios que nos proporcionan información sobre el resurgir de la sede
de Mondoñedo en los días de Alfonso II el Casto (791-842), y después
de constatar la segura aparición en los días de Ordoño I (850-866) del
primer obispo mindoniense (Rosendo I, en 857-896), que en 877 adquirió
la tiularidad dumiense transmitida luego a sus sucesores (desde Sabarico I
Gatónez, 906-922 y 924), ahora, decimos, es cuando procedemos a afron-
tar a renglón seguido la reconstrucción de todo el proceso histórico que
derivó en el protagonismo del “loco Mendunieto”.

El proceso histórico previo (ss. Viii-ix)

Tras la invasión musulmana de 711, la provincia “Gallaeciae” sólo fue


inquieta muy tangencialmente por Tariq (atravesó el territorio de Galicia,
llegó a Astorga y volvió finalmente... a Toledo 39), pues lo cierto es que la
mayor parte de su territorio continuó a salvo por espacio de tres años,
durante los cuales sirvió de refugio para no pocos visigodos béticos (cor-
dobeses que huyeron a Galicia) y lusitanos (emeritenses, en cuya ciudad
se ajustó la paz, a condición de que los bienes de los... que habían huído
a Galicia fuesen para los muslimes 40). Tres años durante los cuales la vieja
provincia noroccidental había seguido reconociendo la autoridad del rey
Rodrigo (710-711), hasta el punto de fechar sus habitantes en 714 la inva-
sión musulmana, porque esa fue la realidad que vivieron (la entrada de
los sarracenos en España... era 752, reinando sobre los godos Rodrigo, en
el año tercero de su reinado 41), teniendo en cuenta además que la suerte
corrida por el último rey godo era una incógnita para todos, tanto musul-
manes (Rodrigo desapareció, sin que se supiese lo que le había aconteci-
do... no... se le encontró vivo ni muerto 42) como cristianos (acerca del tal
rey Rodrigo, nadie sabe cosa alguna de su muerte 43).
Por desgracia lo ignoramos casi todo sobre la toponimia local “galai-
ca” durante las épocas sueva y visigoda, que también es silenciada por los

39 Fath al-Andalus; trad. González; vid. L. BARRAU-DIHIGO, Historia política del


reino asturiano (718-910), reed., Gijón 1989, 259.
40 Ajbar Machmu’a; trad. E. Lafuente, vid. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, La España
musulmana, Madrid 1973, 52 y 53-54.
41 Crónica Profética; trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 261.
42 Ajbar Maymu’a; trad. Lafuente, vid. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, España musul-
mana, 49.
43 Chronica Albeldensia; trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 257.
40 M. Carriedo tejedo

autores musulmanes, de forma que desconocemos qué es lo que destruyó


en 714 el gobernador africano Musà b. Nusayr a lo largo y a lo ancho
de la diócesis britoniense: Tenía vehementes deseos de penetrar en la co-
marca de Galicia, asiento de los infieles, no quedaba en España más co-
marca que la Galicia que no estuviese en poder de los árabes..., y... fue
hasta llegar hasta los ásperos pasajes del Norte; conquistó... Lugo, y allí
se detuvo, mandando exploradores... no quedó iglesia que no fuese que-
mada, ni campana que no fuese rota 44. Una destrucción que desde luego
sí podemos asegurar total en el misterioso monasterio que es denominado
en calidad de “Máximo” en el “Parroquial Suevo” (de finales siglo VI), y
que previsiblemente también había estado en vigor a lo largo de todo el
siglo VII de dominio visigodo, ¿levantado en el mismo “loco Mindonieto”
documentado en el siglo IX?, ¿pero por qué no?
Bajo nuestro punto de vista nunca hubo una sede episcopal llamada
“Britonia” (nada dicen sobre ella las fuentes, que sólo constatan el histórico
genticilio), y con el nombre de “Máximo” creemos que se estaba señalando
simplemente al monasterio principal donde el obispo-abad tenía su silla,
esto es, a la sede Britoniorum, epicentro de todas las ecclesias que sunt
intro Britonos 45. Se trata pues de un simple calificativo, como no fue infre-
cuente entre los monasterios suevo-visigodos, según nos viene a mostrar
(entre otros ejemplos posibles) el mismísimo san Valerio (muerto a finales
del siglo VII), al referirse a su querida casa de San Pedro de Montes: En el
límite del territorio del Bierzo [in finibus enim Bergidensis territorii], entre
otros monasterios, junto a un castillo cuyo antiguo propietario le diera el
nombre de Rufiana, hay un monasterio entre unos valles de elevados mon-
tes, fundado tiempo atrás por san Fructuoso de bendita memoria [sancte
memorie beatissimo Fructuoso olim fundatus], en que la divina piedad me
colocó para permanencer para siempre; añadiendo poco después cómo
encontró aquí este monasterio de Rufiana [Rufianensis locum monasterii],
apartado de todo contacto con el mundo, rodeado por la inmensa altura
de unos montes como los Alpes galos [Gallorum Alpium], que parecía no
necesitaba de paredes para sentirme encerrado... en este lugar, a un paso
del vecino monasterio, en una altísima roca, se conserva el oratorio de san
Fructuoso [in una procerrima rupe sanctissimi Fructuosi patuit oratorium].
Y no podemos dudar de que dicha casa monástica ya estuviera por ese
entonces bajo la protección de san Pedro, pues (afortuadamente) un poco
más adelante el santo varón eleva una súplica a los perfectos predicadores

44 AL-MAQQARI; trad. Lafuente, vid. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, España musulmana,


58.
45 Ed. DA COSTA, Liber Fidei, I, doc. 10-11, 16-24.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 41

de la verdad, Pedro y Pablo: acoged las preces de un suplicante pecador


[perfectique praedicatores ueritatis, Petre et Paule: percipete precem pos-
tulantis peccatoris]46.
Así pues, la escueta alusión que se hace en el “Parrochiale Suevo”
al monasterio “Máximo” nos privó de conocer su advocación, lo que no
es incompatible, desde luego, con el hecho de que la sede Britoniorum
estuviera ubicada desde su remota fundación (en el siglo VI al menos) “in
loco Mendunieto”, un topónimo que ha de ser antiquísimo y curiosamente
irrepetible en el noroeste peninsular, al contrario que Coruña47, Compos-
tela48, Lugo49 y Britonia50, por poner algunos ejemplos bien representativos.
“Mendunieto” ha de ser al menos tan antiguo como todos los nombres que
nos ha transmitido la “Adefonsi Tertii Chronica” al narrar las campañas me-
ridionales que Alfonso I de Cangas (739-757) realizó a mediados del siglo
VIII por toda vieja provincia de “Gallaecia” (y en ella Astorga, León, Coy-
anza, Zamora y hasta la línea de los ríos Cea y Duero), por el resto de la
meseta norte (otrora repartida entre las provincias Tarraconense, Cartagi-
nense y Lusitania) y por la actual Rioja: Alfonso... en compañía de su her-
mano Fruela, haciendo avanzar a menudo el ejército tomó por la guerra
muchas ciudades, a saber: Lugo, Tuy, Oporto, Anegia, Braga la metropoli-
tana, Viseo, Chaves, Ledesma, Salamanca, Numancia, que ahora se llama
Zamora, Ávila, Astorga, León, Simancas, Saldaña, Amaya, Segovia, Osma,
Sepúlveda, Arganza, Coruña [del Conde], Mave, Oca, Miranda, Revenga,
Carbonárica, Abeica, Cenicero y Alesanco, y los castillos con sus villas y
aldeas, matando además por la espada a los árabes, y llevándose consigo
a los cristianos a la patria51. Campañas que coincidieron en el tiempo con

46 Vid. M.C. DÍAZ Y DÍAZ, Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, León 2006, 266-
269, 312-313 y 360-361.
47 Es conocida la existencia de la antigua “Clunia”, la actual Coruña del Conde bur-
galesa, que menciona la Adefonsi Tertii Chronica (rotense), entre las plazas asoladas por
Alfonso I en 739-757; trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 206.
48 J. GUERRA CAMPOS, Exploraciones arqueológicas en torno al sepulcro del após-
tol Santiago, Santiago de Compostela 1982, 34, se hace eco de la opinión del Padre José
S. Crespo Pozo, quien “cree que «Compostela» es un topónimo independiente del culto
jacobeo y anterior al mismo, puesto que el nombre se repite en otros lugares registrados
«Compostela» en la provincia de Orense, dos «Compostilla» en el Bierzo, un «Compostel»
en el Ruhr)”.
49 Es muy conocida también la existencia de la antigua Lugo “asturiense”, que
trae a cuento (por ejemplo) una carta original de 1067: “Uilla nostra propria territorio
asturiense... iuxta antiquissima ciuitas Luco”; ed. P. FLORIANO LLORENTE, Colección
diplomática del monasterio de San Vicente de Oviedo, Oviedo 1968, doc. LXIII.
50 Sobre las diversas “Britonias” gallegas, vid. E. BASCUAS LÓPEZ, Bretoña, tierra
de Britones. Britones, biortos y chavellas : EM, 18, 2002, 1035-1048.
51 Adefonsi Tertii Chronica (rotense); trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 206.
42 M. Carriedo tejedo

el repliegue de los berberiscos hasta detrás de las gargantas de la otra


cordillera [Sistema Central] y hacia Coria y Mérida, en el año 36 [= julio
753 - junio 754]52. ¿Quién se atrevería a negar, ante tamaña relación de
topónimos, sin duda anteriores a la invasión musulmana, la probabilidad
de que también hubiera perdurado hasta mediados del siglo VIII el “locus
Mendunieto”, y que éste (en árabe “Muntuniya”) también fuese objeto de
rapiña y destrucción por parte de los africanos?
En efecto, si el “locus Mendunieto” no es incluido en tales acciones
militares emprendidas por el rey Alfonso es porque no caía en el área
geográfica que fue sistemáticamente castigada por los astures, al contrario,
pues sabemos que por esa misma época (739-757) el territorio de la Mari-
ña lucense, como toda la cornisa cantábrica, estaba siendo incorporada
por el mismo Alfonso I a su pequeño reino (por este tiempo se pueblan As-
turias, Primorias, Liébana, Trasmiera, Sopuerta, Carranza, las Vardulias,
que ahora se llaman Castilla, y la parte marítima de Galicia53), en tanto
que su hijo Fruela I (757-768) llegó a ocupar por su parte todo el territo-
rio situado al sur de la ciudad de Lugo (en tiempo de éste se pobló Galicia
hasta el río Miño 54), incluido el viejo monasterio de Samos, juntamente
con todo el valle del Bierzo: Vinieron, desde los confines de Hispania [el
emirato], en el tiempo... del príncipe don Fruela... que les concedió este
lugar [Samos]... y por orden suya tomaron villas... en El Bierzo... entre los
dos ríos Sil y Cúa55. Todo lo cual viene a confirmar, en el caso concreto de
la actual costa gallega, una escritura original felizmente llegada a nuestros
días, en cuya virtud el rey Silo (+ 784), yerno de Alfonso I, otorga el 23 de
agosto de 775 una donación en la tierra comprendida entre los ríos Eo y
Masma (inter Iube et Masoma)56, coincidiendo con la llegada de la querella
adopcionista al territorio “galaico”, según el testimonio directo de Jonás de
Orleans (hacia 785): La doctrina de Elipando llegó a Asturias y a Galicia,
y recuerdo haber visto a sus discípulos entre los mismos astures. Hablé a
varones católicos que se empeñaban en cortar el paso a esta doctrina in-
sensata con su doctrina razonable y pura, y por lo que de ellos supe y por

52 Ajbar Machmu’a; trad. Lafuente, vid. J. RODRÍGUEZ MUÑOZ, Colección de tex-


tos y documentos para la historia de Asturias, I, 1990, 123.
53 Adefonsi Tertii Chronica (rotense); trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 206 y
208.
54 Adefonsi Tertii Chronica (rotense); trad. ID., ibid., 210.
55 En carta de 922; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. S-2.
56 Ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 1.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 43

lo que yo mismo apercibí, tanto en su actividad como en su aspecto, conocí


que eran verdaderos anticristos57.
Así pues, todo estaba preparado durante el siguiente reinado de Al-
fonso II el Casto (791-842), el primero de los cuatro monarcas ovetenses
que reinaron a lo largo del siglo IX, para la restauración gótica (todo el cere­
monial de los godos, tal como había sido en Toledo, lo restauró por entero
en Oviedo, tanto en la Iglesia como en el Palacio 58), y muy especialmente
desde que, tras conectar territorialmente con la vieja sede de Iria (en la
que no se había interrumpido la serie de obispos durante todo el siglo
VIII59), fue descubierto el sepulcro apostólico en 813 (huius enim beatis-
simi apostoli pignora, uidelicet santissimum corpus reuelatum est in nostro
tempore)60, lo que atrajo muy pronto hacia el norte a varios de los obispos
meridionales que vivían precariamente en la “tierra de nadie” meridional,
hasta el Sistema Central: Por los muchos pecados de los hombres, fue Es-
paña disipada y poseída con pesada mano por los sarracenos. Muchos de
los cristianos sucumbieron a los golpes de la espada, y los que se salvaron,
huyeron a la costa del mar y habitaron en cavernas entre las rocas. Y
como la sede de Iria era la última y más occidental entre todas las sedes, y
por su gran distancia apenas fue inquietada por los impíos, algunos de los
obispos que se habían visto precisados a abandonar sus iglesias lúgubres
y viudas en poder de los invasores, acudieron al prelado de la dicha sede
de Iria. El cual, por reverencia al apóstol Santiago, los acogió con gran be-
nignidad, y ordenó que tuviesen tierras o “decanías” para su sustentación,
hasta que el Señor, mirando a la aflicción de sus siervos, les restituyese la
heredad que había sido de sus abuelos y bisabuelos; un curioso testimonio,
a todas luce fiable, en el que se menciona de forma expresa a los obispos

57 JONÁS DE ORLEANS, De cultu imaginum ; vid. C. CABAL, Alfonso II el Casto,


Oviedo 1943, 309, remitiendo a “K. Amelung, Leben und Seriften des Bischofs Jonas von
Orleans, Dresde 1888, 4”. Vid. etiam M. DEFOURNEAUX, Carlomagno y el Reino Asturi-
ano: Estudios sobre la monarqvia asturiana, 89, Oviedo 1971, 94.
58 Chronica Albeldensia; trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 249.
59 Chronicon Iriense; ed. ES, XIV, 600-601. Etiam Historia Compostellana: “Teodesin-
dum, Bemilam, Romanum, Agustinum, Honoratum” (ed. ES, XX, 7). Vid. CARRIEDO
TEJEDO, Locus Sanctus, docs. 1-12.
60 Noticia en una carta de Alfonso II de 835; ed. LUCAS ÁLVAREZ, Tumbo A, doc.
1. No creemos que deba dudarse del sincronismo tan exacto (año 813) que de forma tan
casual como excepcional nos ofrece indirectamente el Chronicon Iriense, esto es, que
el descubrimiento aconteció bajo el pontificado de Teodomiro (813-847) y en el reinado
de Carlomagno (“diebus Caroli regis Franciae”; ed. ES, XIV, 601), muerto a comienzos de
814.
44 M. Carriedo tejedo

de Tui y Lamego (id est: Tudensem, simulque et Lamecensem), cuya situ-


ación se había hecho insostenible en sus respectivas sedes61.
Todo lo cual concuerda muy bien además, cronológicamente hablan-
do, con el auxilio que sabemos prestado personalmente por el rey Casto
(791-842) a sus aliados “galaicos” del sur, que desde 754 vivían abando-
nados a su suerte bajo el punto de vista jurídico (sin señor natural) en las
viejas sedes episcopales que se repartían hasta el Sistema Central, y más
concretamente con motivo de la doble incursión cordobesa de 825 contra
dos de las plazas más meridionales (Viseo y Coimbra) de la vieja provincia
“Gallaeciae” suevo-visigoda (conocida por los musulmanes como “Gilliqi-
yyah” o “Yalliqiyya” e incorrectamente simplificada hoy con el nombre de
Galicia)62, según nos muestran el autor de la mal llamada “Chronica Al-
beldensia” (Alfonso... logró varias victorias sobre los islmaelitas, y venció en
combate a una hueste... en la provincia de Galicia, en el lugar de Anceo 63)
y el de la “Adefonsi Tertii Chronica” (entraron en Galicia dos ejércitos... al
frente de... dos hermanos Alcureixíes, llamados Alabbas y Malik, pero el
uno en el lugar que se llama Narón, y el otro en el río Anceo fueron a un
tiempo derrotados)64, pues en efecto, hoy sabemos gracias a las fuentes
musulmanas que los respectivos objetivos de los dos ejércitos cordobe-
ses fueron Viseo y Coimbra: Hizo... una expedición... ‘Abbas b. ‘Abdallah
Alqurasi... contra Viseo, mientras su hermano Malik b. ‘Abdallah hacía lo
propio... contra Coimbra, conviniendo confluir con su hermano ‘Abbas, lo
que no pudo hacer por una adversidad, de la que pudo luego librarse 65.
Incursión que volvió a repetirse contra Viseo trece años después, en 837:
Envió también ‘Abdarrahman [II] a su tío Alwalid b. Hisam en expedición

61 Noticia en carta de 915; trad. A. LÓPEZ FERREIRO, Galicia en los primeros sig-
los de la Reconquista: Galicia Histórica, 1903, 10-12, 663; ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 28.
Flórez llega a decir que: “Según esto los Obispos que después del año 714 tuvieron título
de Tudenses, no residieron en Tuy, sino en la Diócesis del Apóstol, mantenidos por el
Obispo de Iria hasta el año 915” (ES, XXII, 37).
62 Vid. M.J. VIGUERA y F. CORRIENTE, Crónica del califa ‘Abdarrahman III
an-Nasir entre los años 912 y 942, Zaragoza 1981, 103 y 446, donde los traductores dis-
tinguen claramente entre la “Yilliqiyya = el territorio cristiano en ese tiempo capitalizado
en León”, dicen, y la “Galisiyya = que designa el extremo NO. de modo específico”.
63 Chronica Albeldensia; trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 249.
64 Adefonsi Tertii Chronica (rotense); trad. ID., ibid., 214.
65 IBN HAYYAN; trad. M. A. MAKKI y F. CORRIENTE, Crónica de los emires
Alhakam I y ‘Abdarrahman II entre los años 796 y 846, Zaragoza 2001, 285. Como es
bien sabido, los topónimos se repiten frecuentemente en diversas regiones, de modo que
la localización de Anceo y Narón habrá que buscarla en la región lusitana, y no en la
actual Galicia, y en efecto, Ançâ es el nombre de una localidad muy próxima a Coimbra
(noroeste), y Ancião es el nombre de una sierra portuguesa (de los distritos de Coimbra y
Leiría) y de un afluente del río Nabão, en la cuenca del Tajo.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 45

contra Gilliqiyyah y penetró, por los pasos de occidente, hacia Viseo con
alguna milicia y leva, depredando aquella región 66.
De modo que, ante este nuevo panorama de intervención militar
astur en las tierras meridionales, y de influjo exterior “goticista” en el
pequeño reino astur capitalizado ahora en Oviedo, no cabe extrañarse
de que paralelamente a la “restauración gótica” en el palacio, el rey Casto
(con las dificultades propias del momento y los escasos medios existentes)
afrontara asimismo una auténtica reorganización episcopal.

“Mendunieto” entra en la historia (s. Ix)

En efecto, un indicio al respecto de las medidas adoptadas por Al-


fonso II en relación con los tres obispados históricos que ya se inscribían
“de iure” en su reducido reino (el britoniense, el lucense y el iriense) cabe
observar en una curiosa escritura fechada el 27 de marzo de 832, en la
que el monarca hace una clara referencia a la nueva sede de Oviedo, una
mención expresa de la sede lucense y una directa alusión a la irreme-
diable destrucción de la antigua sede britoniense (el monasterio “Máxi-
mo” del siglo VI, cualquiera que fuese la advocación que tuvo hasta 714)
por parte de los musulmanes: Ego... Adefonsus rex, Froylani regis filius...
solium regni Oueto firmarem, et ibi ecclesiam construerem in honorem
Sancti Salvatoris ad ipsius similitudinem ecclesie Sancte Marie Lucensis
civitatis... Hoc ergo protegente Deo, qui cuncta regit et cuncta disponit,
cum peragere studuissem et ecclesia Sancto Salvatori Oveto studiose con-
struerem... et ipsam sedem Ovetensem fecimus ea et confirmavimus pro
sede Britonensi qui ab Hismaelitis est destructa et inhabilitatis facta 67. Y

66 IBN HAYYAN; trad. ID., ibid., 292.


67 Archivo Histórico Nacional, = AHN, Lugo, Libro I de foros, f. 82: “VI kalendas
aprilis, era DCCCLXX” = 27 de marzo de 832; Liber Fidei de Braga, nº 12, ff. 6v-7v, sin
suscripciones, constatando también: “VI kalendas aprilis era DCCCLXX”; Liber Fidei de
Braga, nº 141, ff. 47v-48v: “V idus marcii era DCCCLXVIII” = 11 de marzo de 830; ed.
ES, XL, doc. 15, 369-373. FLORIANO, Diplomática, I, doc. 40, 185-192, cree que se trata
de una falsificación ajena a la pluma de don Pelayo de Oviedo (s. XII) y basada en el
conflicto existente a finales del siglo XI entre las sedes de Lugo y Braga por la dignidad
metropolitana. Por su parte, DA COSTA, Liber Fidei, docs. 12 y 141, también lo juzga
falso, como consecuencia de las tensiones episcopales citadas, y advierte además que “o
doc. 12 do referido cartulario bracarense dá-nos um texto mais correcto, em geral, que o
do pseudo-original publicado por A. Floriano”. GARCÍA ÁLVAREZ, Catálogo, doc. 13, 334-
336, cita abundante literatura, y la cree una falsificación de finales de siglo XI o principios
del XII. Y Sánchez-Albornoz (Despoblación, 64-65), aunque reconoce (con Barrau-Dihigo,
46 M. Carriedo tejedo

si en el “Parroquial Suevo” se incluye en efecto a Asturias en la diócesis


britoniense (recordemos: ad sedem Britoniorum ecclesias que sunt intro
Britonos una cum monasterius Maximi et Asturias 68), entonces es difícil
negar la probabilidad de que, durante los últimos diez años de su reinado,
el longevo rey Casto (791-842) procediera a dividir la antigua diócesis
britonense en dos partes: Una oriental con sede en la nueva “urbe regia”
ovetense (constatada, recordemos, en la carta de 27 de marzo de 832: et
ipsam sedem Ovetensem fecimus ea et confirmavimus pro sede Britonensi
qui ab Hismaelitis est destructa et inhabilitatis facta), y otra occidental con
sede en “Mendunieto” (según rememora su sobrino-nieto Alfonso III en la
ya citada carta de 27 de febrero de 877: iussit auus mei Adephonsus Do-
minus ac Catholicus locum Sancti Martini edificare Menduniensis in loco
episcopali 69). ¿Acaso no confirman esa realidad los dos obispos titulares
de Mondoñedo y Oviedo, que 25 años después ya acompañan a Ordoño
I (850-866) en el año 857: Ordonius rex... Rodosindo episcopo quod vidi...
Gumellus episcopus presens vidi70)?
No seremos nosotros, desde luego, quienes cuestionemos la activi-
dad constructora de Alfonso II (791-842) “in Mendunieto, loco episcopali”,
sabiendo como sabemos, en palabras de Yzquierdo Perrín, que, en la
exploración del templo llegado hasta hoy, durante “la segunda mitad del
siglo XIX Villa-Amil y Castro aludió a la existencia de elementos prer-
románicos”, y que “también cita una cruz griega sobre la ventana de la
fachada principal”; y cómo después “Castillo se percató de que algunas
columnas de la portada tenían «capiteles pre-románicos, de la iglesia prim-
itiva»”; y cómo “Chamoso Lamas... incluye entre los restos prerrománicos
«la actual sacristía, antigua dependencia cuya arquitectura corresponde
por despiezos y formas al siglo IX y X»”; y que “Núñez, por su parte... se
inclina por «un edificio de nave única con accesos nos muros norte e sur»”,

Floriano y Pierre David) “la falsedad de la donación”, cree posible “que se forjase sobre
una auténtica incorporación a Lugo de la sede bracarense en compensación de las parro-
quias por Alfonso incorporadas a la sede regia ovetense”, y concluye con que “si se pre-
scinde del engendro histórico que ocupa la parte primera del diploma, la parte dispositiva
del mismo no ofrece demasiados flancos a la crítica”. Por su parte, LUCAS ÁLVAREZ, El
reino de León en la alta Edad Media. VIII. Cancillerías reales astur-leonesas, 718-1072,
León 1995, 102-106, también tiene el documento por rehecho y diplomáticamente falso,
aunque fundamentado “en algún documento perdido, original y auténtico”.
68 Ed. DA COSTA, Liber Fidei, I, docs. 10-11, 16-24.
69 BN, cód. 9194, f. 197r; ed. COTARELO, Historia de Alfonso III, doc. 6, 643-644.
Vid. etiam CAL PARDO, De Viveiro en la Edad Media : EM, 7, 1991, doc. 1, 77-78, quien
trae a cuento otras dos copias del siglo XVIII obrantes en el archivo catedralicio min-
doniense, datadas el día 29 de abril (“tertio calendas maji”) y en las eras “DCCCCXV” y
“DCCCC & X”, respectivamente.
70 Ed. LUCAS ÁLVAREZ, Tumbo de Samos, doc. 1.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 47

añadiendo que “«conserva no muro septentrional grande parte da experi-


encia do século X»”71; unos vetustos vestigios que, sin indicio alguno, que
no sea la mera especulacón, se vienen atribuyendo ocasionalmente a san
Rosendo (925-950 y 955-958).
Pero además, ¿por qué extrañarse de la iniciativa del rey Casto?,
¿acaso no sabemos que fue él quien erigió una modesta iglesia, la primera,
en el “Locus Sancti Iacobi” (templum ad tumulum sepulcri Apostoli, quod
antiquitus construxerat diue memorie domnus Adefonsus ex petra et tel-
lum, opere paruo 72), y que fue él quien construyó en Oviedo, entre otros,
un templo dedicado a San Salvador, destinado también a sede catedralicia
(el piadoso Príncipe Alfonso... edificó este templo en este lugar de Oviedo 73)
del que nos hablan tanto el autor de la “Chronica Albeldensia” (construyó
en Oviedo el admirable templo de San Salvador y los Doce Apóstoles, de
piedra y cal, y la iglesia de Santa María con sus tres altares. También erigió
la basílica de San Tirso, admirable edificación, con numerosos ángulos;
y todas estas cosas del Señor las adornó con arcos y con columnas de
mármol, y con oro y plata, con la mayor diligencia y, junto con los regios
palacios, las decoró con diversas pinturas 74) como la mismísima “Adefonsi
Tertii Chronica”, cuyo autor añade que además levantó bastante lejos del
palacio una iglesia en honor de los santos Julián y Basilisa, con dos altares
de mucho arte y admirable disposición, y que también construyó y mandó
equipar los regios palacios, los baños, almacenes y toda clase de servicios 75.
¿Cómo negar, pues, la probabilidad de que fuese este rey constructor el
que construyera una sede-monasterio “in loco Mendunieto”?, ¿sobre el
solar del viejo monasterio “Máximo”?, ¿y dónde sino76?

71 Vid. YZQUIERDO PERRÍN, Las Catedrales de Mondoñedo, 111-113.


72 Noticia de la consagración y dedicación de la basílica compostelana de Alfonso
III (AHN, Clero, Montesacro, carp. 511, núm. 16); ed. GARCÍA ÁLVAREZ, El monasterio de
San Sebastián de Picosagro : Compostellanum, 6 -2-, 1961, 219).
73 Lápida sita en uno de los cruceros de la catedral de Oviedo; vid. J.E. CASAR-
IEGO, Historias asturianas de hace más del mil años, Oviedo 1990, 243-244.
74 Chronica Albeldensia; trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 248-249.
75 Adefonsi Tertii Chronica, “rotensis”; ed. GIL FERNÁNDEZ, ibid., 214.
76 Vid. YZQUIERDO PERRÍN, Arte prerrománico en la diócesis de Mondoñedo :
Rudesindus, 103: “Las excavaciones que... Chamoso llevó a cabo en San Martiño de Mon-
doñedo sacaron a la luz diferentes restos y vestigios que, en buena medida, este investi-
gador situó en el siglo VI, lo que le llevó a afirmar que allí se levantaba el problemático
monasterio Máximo y que en la fachada occidental de la actual iglesia se habían reuti-
lizado columnas y capiteles de mármol «de época romano-tardía, más bien propios del
siglo VI y, por tanto, suévica o visigótica»”. Y en un documentado y reciente estudio, BAS-
CUAS LÓPEZ, Bretoña, 1038, ha puesto de manifiesto con razón cómo “no es suficiente el
nombre de Britonia para determinar la ubicación de la sede; es imprescindible contar con
razones de otro tipo”.
48 M. Carriedo tejedo

Ya nos hemos referido arriba a la temprana ocupación de la Mariña


por los cristianos en los días de Alfonso I (739-757), y que dicho territorio,
concretamente la franja situada entre el Eo y el Masma, aparece documen-
tada en una carta original del rey Silo datada en 775, ¿cómo pensar pues
que en unas pocas décadas las gentes del país lo ignoraran todo sobre su
tierra, esto es, los nombres de sus montes y de sus ríos, la ubicación de sus
monasterios y de sus aldeas? Semejantes olvidos pugnarían además con lo
que conocemos en otros territorios más alejados que fueron “ocupados”
(o atacados, según el caso) más tarde por los reyes ovetenses (791-910) y
por los legionenses (910-1037) de esta misma dinastía:
– En una carta del año 872, relacionada con el vetustísimo monasterio
de Samos, se dice con todo rigor: Locum istum ab antiquis patribus
fundatum77.
– A finales del siglo IX, en la “Adefonsi Tertii Chronica” se nos informa
que la localidad de Wamba (cercana a la actual Valladolid) antigua-
mente se llamaba Gérticos (Gerticos, quod nunc a bulco appellatur
Bamba qui in monte Caure esse dignoscitur 78).
– En 892 se conocían en el monasterio berciano de San Pedro de Mon-
tes todo tipo de detalles sobre su entorno, incluido el nombre de
su antiguo fundador: Sancto Petro apostolo et Sancte Crucis quorum
baselice site sunt in locum qui vocatur Aquiliana, iusta riuulum dis-
currentem Ozza, territorio vergidense, qui locus fundatus est a sancto
Fructuoso, episcopo 79.
– Y en 919 se escribió sobre una losa de mármol blanco: Insigne meritis
beatus Fructuosus · postquam · complutense condidit cenobium: et
nne sci Petri brebi opere in hoc loco fecit oratorium: post quem non
inpar meritis Valerius scs opus aeclesie dilatabit 80.
– A comienzos del siglo X, el hoy denominado “Anónimo continuador
de la Crónica de Alfonso III” nos dice lo siguiente sobre la hoy ex-
tremeña plaza de Alanje: Castrum Colubri, quod nunc a caldeis Al-
hanze nominatur 81.

77 Ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 5.


78 Adefonsi Tertii Chronica, “rotensis”; ed. GIL FERNÁNDEZ, Crónicas asturianas,
114.
79 Ed. A. QUINTANA PRIETO, Tumbo Viejo de San Pedro de Montes, León 1971,
doc. 2.
80 Inscripción de San Pedro de Montes; ed. M. GÓMEZ-MORENO, Catálogo monu-
mental de España. Provincia de León, León 1979, 130.
81 Apud Historia Silense; ed. M. GÓMEZ-MORENO, Introducción a la Historia
Silense, Madrid 1921, 154.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 49

– En 922 se escribe en un documento samonense de Ordoño II: Fortis-


simis patronis sanctorum Juliani et Baselisae... quorum baselica sita
est provincia Gallecie, Lucensi sedis in urbe, territorio Sarriense, in
eiusdem ripa fluentis ubi modo dicunt Sammanos... ideo nunc vo-
lens hanc ipsam vestram baseligam sub monastica religiose, aucto
monasterii hordine confirmare, sicut ex antiquo fuerat, quomodo ibi
scriptum resonat in illa petra 82. Una piedra que no es otra que la re-
cientemente descubierta lápida del obispo visigodo Ermenfredo (653-
656)83.
– En el año 935 se dice de la vetusta Astorga (cuya silla data al me-
nos del siglo III), con toda propiedad: Astoricensis sedis civitas anti-
qua 84.
– Y en 950 se sabía que un monasterio leonés estaba situado super
crepidinem aluei antiquitus Extula nuncupata 85, esto es, el viejo “As-
tura” que en efecto derivó en Esla.
– En 991 se describe así el multisecular Faro Brigancio (A Coruña):
A parte maris oceani Pinnam fabricatam ab antiquis hominibus,
Farum Precantium 86.
– Ya en la primera mitad del siglo XI, el cronista Sampiro, al rememorar
una campaña militar contra Nájera, nos habla de supradictam Naga-
ram, que ab antiquo Trucio uocabatur 87.
– En 1073, el obispo Pelayo de Léon recuerda la vicisitudes por las que,
desde época romana, había pasado el solar sobre el que se levan-

82 Ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. S-2.


83 Lápida del obispo lucense Ermefredo: Ast EGO ERMEFREDVS LVCENSI PRESVL
UN VRBE / DISPENSANS PLEBI IVRA SACERDOTII / TALIA CONFIRMANS EDICTIS VOTA
PER EVVM / RESTITVTI LAPSA CEPTA BENE CVMVLANS / HVIVS CHRSTIE GREGIS TV
TANTVM CLAVSTRA TVERE / NOXIA NE PESTIS TVRBET OVILE PATENS / HIC IGITUR
MONACALE DECVS PER SECLA NITESCAT / VINCEAT HIC ANIMAS REGVLA SANCTA;
vid. M. ARIAS CUENLLAS, Historia del monasterio de San Julián de Samos, Samos 1992,
25-32. Vid. A. GARCÍA CONDE, Episcopologio Lucense, Lugo, 1991, 44-48, que traduce:
“Yo el obispo lucense, yo Ermenfredo. Cumpliendo con mis fieles deber santo. Perenne
edicto doy que tal confirma. Los muros derruídos restaurando. Tú, oh Cristo, guardarás
aquestas celdas. Ni al redil venga peste que lo espanta. El monástico honor brille aquí
siempre. Las almas una aquí tu regla santa”.
84 Ed. G. CAVERO DOMÍNGUEZ y E. MARTÍN LÓPEZ, Colección documental de la
catedral de Astorga, I (646-1126), León 1999, doc. 45.
85 Ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 220.
86 Ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 56.
87 Chronica Sampiri; ed. J. PÉREZ DE URBEL, Sampiro, su crónica y la monarquía
leonesa en el siglo X, Madrid 1952, 317.
50 M. Carriedo tejedo

taba su iglesia catedralicia, hasta los días del restaurador Ordoño I


(850-866): Hoc quippe edifitium quod nunc apparet a quibusdam esti-
mati regale palatium, a quibusdam uero fanum gentilium et antiquis
idolorum cultibus inseruisse diutius, postea, cum iam idola defecissent
et ydolis homines renuntiantes signum fidei accepissent, uacuum per-
manisse usque ad tempora digne memorie Ordonii regis Legionensis 88.
– En 1089 se decía: Sancti Seruandi, quorum baselica sita est in urbe
Toleto, super Tagus flumen, ad portam ciuitatis, que destructa fuit a
barbaris et paganis, esto es, por los invasores musulmanes de 71189.
– El llamado “Silense”, que escribió muy a comienzos del siglo XII, uti-
lizó una fuente anterior que conocía muy bien el nombre que con los
godos tuvo Alcalá de Henares: Siquidem ad ciuitatem Conplutensem,
que nunc Halcala vocatur pertingens90.
– Y en 1120 la reina Urraca (1109-1126) constata in Astorica, solo... quod
ab antiquis fuit locus paganorum et quem modo nuncupant carcer
antiquus et, ut putamus, fuit templum paganorum 91.
¿Para qué más? Los ejemplos pueden ampliarse mucho y con poco
esfuerzo. De forma que, insistimos, ¿cómo pensar que los cristianos de
la Mariña lucense (¡los de mediados del siglo VIII!), y especialmente los
clérigos de esta comarca (conocemos el nombre de varios que vivían en
775: Petri prebiteri, Alanti, conuersi, Lubini conuersi, Auiti presbitieri,
Ualentini presbiteri, Sperauta aba, Florentius presbiteri, Seluatus pres-
biteri y Teodenandus conuersus 92) ignoraran el emplazamiento exacto del
viejo “locus episcopalis” britoniense? El propio rey Silo da detalles sobre
insignificantes lugares en la repetida carta de 775: Un lugar de oración en
nuestro cellario [Santa Cristina de Cellario, Barreiros], que está entre el Eo
y el Masma, entre el riachuelo Alesancia y el Mera; lugar denominado
Lucis, que limita con la villa donde habitó nuestro colmenero Espasando,
Piago Negro [en San Julián de Sante, Trabada], junto al monte denominado
Faro, Pedras Albas [en San Vicente de Cubelas], la laguna hasta otra la-
guna y el mojón, la laguna, el villar denominado de Desiderio, el arroyo
denominado Alesancia, otro mojón que está hincado en el monte sobre

88 Ed. RUIZ ASENCIO, Colección documental del Archivo de la catedral de León


(775-1230) : IV (1032-1109), León 1990, doc. 1190.
89 AHN, Clero, Sahagún, carp. 885, nº 5; ed. M. HERRERO, Colección diplomática
del monasterio de Sahagún (857-1230): III (1073-1109), León 1988, doc. 848.
90 Historia Silense; ed. GÓMEZ-MORENO, Introducción, 196.
91 Ed. I. RUIZ ALBI, La reina doña Urraca (1109-1126). Cancillería y colección
diplomática, León 2003, doc. 109.
92 Ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 1.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 51

Tablada, y la calzada que corta el límite hasta el lugar denominado Arcas


y el arroyo denominado Comasio, con todas sus entradas y salidas; y dos
castros con todas sus prestaciones, montes, helechales, recintos amural-
lados que hay allí, y todo el ejido 93, ¿cómo pensar, pues, que Silo y los
clérigos donatarios no conociesen también los lugares relevantes, y entre
ellos la ubicación exacta de la vieja sede-monasterio britoniense destruida
por los musulmanes tan sólo unos años antes?, ¿“in loco Mendunieto”?, ¿y
dónde sino?, insistimos.
La Iglesia ha sido siempre especialmente tradicional en lo que respec-
ta a las sedes episcopales, hogaño, antaño y trasantaño (en el canon IV del
“Concilio Toledo XII”, general visigodo celebrado en 681, se constata que
fueron leídos estos pasajes por su orden: en primer lugar un trozo de la
carta de Pablo, donde manda a su discípulo Tito que establezca obispos en
las ciudades; también el título octavo del concilio Niceno, en donde entre
otras cosas se preceptúa que en una misma ciudad no haya dos obispos;
igualmente del concilio de Laodicea el canon 56 donde dice: que no con-
viene que se ordenen obispos por las aldeas y lugares, etc.; también del
concilio 2º de África el canon 5, donde dice: que el territorio que nunca
tuvo obispo, que no lo tenga...por lo cual juzgó el concilio, que si alguno
obrare en contra de los estatutos de los antepasados, sepa el que hubiese
sido ordenado, que será privado del honor del episcopado 94). Y también
en la vieja provincia de “Gallaecia”, y siempre con las mínimas e impre-
scindibles excepciones (imputables en todo caso a la propia monarquía,
como consecuencia de las nuevas circunstancias políticas que ahora se
vivían), según puede comprobarse en los dos obispados respectivamente
creados “ex novo” en las sucesivas “sedes regias”: Oviedo (surgido a costa
de la vieja diócesis oriental britoniense) y León (a costa de la diócesis ori-
ental de la antiquísima Astorga); pues como norma, sólo allí donde había
habido un sede episcopal anterior a la invasión musulmana, allí mismo es
donde se volvieron a restaurar luego los mismos obispados (recuérdense
los de Iria, Lugo, Astorga, Ourense, Tui, Oporto y Braga), y sólo allí donde
había existido antes una sede-monasterio, allí mismo se volvió a poner de
nuevo la mirada (según sabemos que ocurrió con Dumio). De modo que,
no seremos nosotros, desde luego, quienes neguemos la probabilidad de
que Alfonso II edificara sobre el solar del destruido monasterio “Máximo”,
que anteriormente había sido el centro de la diócesis britoniense, y en
el mismo “loco Mendunieto”, la fábrica de una nueva sede-monasterio, y

93 Carta de 23 de agosto de 775; trad. RODRÍGUEZ MUÑOZ, Colección de textos,


96-99, responsable también de las identificaciones que se citan.
94 “Concilio Toledo XII”; trad. VIVES, Concilios, 380-410.
52 M. Carriedo tejedo

que muerto el monarca en 842, sin poder rematar al cabo su proyecto de


restauración mindoniense, lo perfeccionara luego su sobrino Ordoño I,
que comenzó a reinar tan sólo ocho años después, en 850 ¿Por qué extra-
ñarse, insistimos, de un proceso tan sencillo como natural, que además es
básicamente el mismo que se produjo en otras restauraciones episcopales
coterráneas?
Por nuestra parte, en modo alguno excluimos la posibilidad (al menos
eso) de que sí le diera tiempo al rey Casto a terminar su proyecto mindoni-
ense antes de morir en 842, y que la iniciativa fuese abortada casi de inme-
diato durante el septenio de Ramiro I (843-850), pues ya es sabido, gracias
a la “Chronica Albeldensia”, que durante el reinado de éste aparecieron por
primera vez en la costa cantábrica los hasta entonces desconocidos viqu-
ingos (en su tiempo... vinieron a Asturias los primeros normandos 95). La
“Crónica Profética” fija el año exacto: Entraron los normandos en España
en la era 882 (= 844), el primero de agosto 96. La versión más antigua de la
“Adefonsi Tertii Chronica” (“rotensis”) informa con más detalle que el pueb-
lo de los normandos, antes desconocido para nosotros -un pueblo pagano
e infinitamente cruel-, vino con una armada a nuestras tierras, y que ante
su llegada, el ya dicho rey Ramiro congregó un gran ejército, y en el lugar
que se llama Faro de Brigancio les plantó batalla, y que allí dio muerte a
gran cantidad de ellos y sus naves las aniquiló por el fuego 97. Y es la ver-
sión “ad Sebastianum” de esta última crónica la que añade cómo entraron
las flotas de los normandos por el Océano septentrional a la costa de la
ciudad de Gijón, y de allí siguieron al lugar que se llama Faro Briancio 98.
¿Cómo negar la posibilidad de que los viquingos, que acostumbraban a aso-
lar sistemáticamente todo el litoral al que tenían acceso (en este caso entre
Gijón y A Coruña), penetraran asimismo hasta el “locus Mendunieto”, tan
inmediato a la ría de Foz?
Y hasta es posible que el rey Casto hubiese nombrado ya algún fu-
gaz obispo mindoniense en aquellos días, y que posiblemente fuese uno
de esos clérigos meridionales que se refugiaron en el norte peninsular, y
que como consecuencia de esta traumática y especialmente trágica (por
primera) incursión de los terribles normandos, que además de matar e in-
cendiar tomaban numeros prisioneros por los que pedían subidos rescates
(según sabemos por testimonios relacionados con otras incursiones, que

95 Chronica Albeldensia; ed. trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 249.


96 Crónica Profética; trad. ID., ibid., 262. Otra vez en 858, según dice a continu-
ación la misma fuente: “De nuevo vinieron en la era 896 (= 858), en el mes de julio”.
97 Adefonsi Tertii Chronica (“rotensis”); trad. ID., ibid., 216.
98 Adefonsi Tertii Chronica (“ad Sebastianum”); trad. ID., ibid., 217.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 53

alcanzan el siglo XI) surgieran dos antiguas y misteriosas tradiciones en la


diócesis, sólo aparentemente inconexas: la del legendario Sabarico dumi-
ense (sospechosamente homónimo del Sabarico I Gatónez de comienzos
del siglo X) y la del santo obispo Gonzalo (sospechosamente homónimo
del longevo Gonzalo Froilaz de la segunda mitad del siglo XI), en cuyo
supuesto anillo se constata: “Nolo esse datus neque venum datus” = “no
quiero ser dado ni vendido”99. ¿Llevó en efecto uno de estos dos nombres
ese hipótetico primer obispo mindoniense nombrado por el rey Casto
antes de 842, que posiblememente sucumbió ante los normandos en 844?
Tal vez nunca lo sepamos.
De lo que no cabe extrañarse sin embargo es de que el “Chronicón
Iriense” atribuya al siguiente monarca, Ordoño I (850-866), la iniciativa
episcopal en Mondoñedo, y que lo haga (ya se ha dicho) paralelamente a
la de León, dos obispados que además tuvieron desde muy temprano una
relación muy estrecha, pues no es casualidad que fuese el mismo Ordoño
I quien concedió por documento escrito las iglesias que están entre el Eo
y Masma a este lugar santo [Santa María de León] y al padre Frunimio
obispo 100. Sabemos que tales iglesias fueron luego confirmadas por Alfonso
III (866-910) al propio Frunumio I (854-874): Gloriosusque rex domnus
Adefonsus idem [Sancte Marie, cuius baselica fundata esse dinoscitur in-
fra muros Legionensis] domno Frunimio [ecclesias que sunt inter Euue et
Masma]... per scripture concessit atque firmauit101, y que después se las
volvió a dar a su sucesor Mauro (878-886: Per ordinatione et conlatione
domnissimi et principis nostri domni Adefonsi nobis concessas fuerunt,
post obitum domni Frunimi episcopi, ipsas ecclesias que sunt inter Hyube
et Masema) de quien dependía asimismo una inconcreta plebe... Sancte
Marie Tudense sedis, in Foro [ayto. de Lorenzana], in Trasancos [entre Fer-
rol, Narón y Valdoviño], in Palatio [ayto. de Villaodrid] uel in omne Gal-
lecia102. Es seguro además que las repetidas iglesias situadas entre el Eo y
el Masma fueron entregadas después por Ordoño II (914-924) al siguiente
obispo leonés, Frunimio II (915-924) (testamentum regis domni Ordoni
de ecclesias de Masma, in Galletia, circa Mendonieto), concretamente el
14 de diciembre de 916: Ego Ordonius... concedimus omnes ipsas eccle-

99 Vid. M. LARRIBA, El Tesoro de la catedral mindoniense : Rudesindus, 210.


100 Noticia en escritura leonesa de Ramiro II, de 3 julio 935 (trad. A. FERNÁNDEZ
ALONSO, Libro de las Estampas, León 1981, doc. XI).
101 Noticia en carta de 14 de diciembre de 916 (ed. SÁEZ, Colección catedral de
León, I, doc. 40).
102 Noticia en carta sin fecha, datable a finales del siglo IX, durante el pontificado
de Mauro (ed. ID., ibid., doc. 16). Tomamos las identificaciones de los topónimos en la
obra de GARCÍA ÁLVAREZ, Catálogo, índice onomástico, en las voces respectivas.
54 M. Carriedo tejedo

sias [que sunt inter Euue et Masma]... patri Frunimio episcopo, entre las
cuales se cita textualmente a Sancti Iohanni de Uallebria103. Y es seguro
que hizo lo mismo Ramiro II (931-951) con el obispo Oveco legionense
(927-950) el 3 de julio de 935: Ramiro, rey por designio de Dios... las igle-
sias que están entre el Eo y Masma... concedemos y confirmamos... ahora,
al padre don Oveco, obispo, cuya lista constata: La iglesia de Santiago de
Ramuli, San Martín de Esperautani [en Reinante, junto al mismo mar],
Santiago de Latarici, Santa Eulalia de Ermulfi, San Esteban de Vitiscli, San
Román de Gunti, Santiago de Seniorini [Señorín, en Pastoriza], Santiago
de Gundemari, Santa Eulalia de Marzani [junto a Foz], San Juan de Visco,
San Pedro de Alanti [hoy Arante], San Esteban de Recesvindi [Recesende,
junto a Villameá], San Juan de Vallebria [próxima a la actual Mondoñedo],
Santiago de Nannino, San Esteban de Tabulata, Santa María de Tabu-
lata [la actual Trabada], San Julián de Ilari, San Justo de Cabarcos [junto
a Lorenzana], San Andrés de Masma [también junto a Lorenzana], Santa
María de Ferrarios, Santa María de Osorici; y las iglesias del presbítero
Mateo: San Esteban y las de los Santos Cosme y Damián con toda su in-
tegridad, cuanto pertenece a dichas iglesias así como la plebe que habita
dentro de sus términos104.
Iglesias concedidas por Ordoño I (850-866) a la sede leonesa, situa-
das entre el Eo y el Masma, que vienen a respaldar, según creemos, la
sencilla noticia servida por el anónimo autor del “Chonicon Iriense” sobre
la erección paralela de sendos obispados en Mondoñedo y León (duos
episcopatus primitus eleuatos, scilicet Minduniensem et Legionensem)105,
pues no podemos olvidar que esta última ciudad (convertida luego en
“urbe regia”, desde 910) acababa de ser repoblada por Ordoño I en 856 (in
era DCCCLXLIIII populabit domnus Ordonius Legione 106), y que en conse-
cuencia su sede episcopal no disponía todavía de una diócesis estable y
segura que garantizase su desarrollo y su superviviencia.
Y aunque Ordoño I (850-866) no heredó la fama constructora de
sus dos antecesores ovetenses, sabemos que se preocupó por restaurar
las viejas sedes episcopales meridionales que decidió anexionarse (las
ciudades de antiguo abandonadas, es decir, León, Astorga, Tuy y Amaya
Patricia, las rodeó de muros, las puso altas puertas, y las llenó de gen-
tes107), y es también sabido que en la misma ciudad de León dentro de la

103 Ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 40.


104 Trad. FERNÁNDEZ ALONSO, Libro de las Estampas, doc. XI.
105 Ed. GARCÍA ÁLVAREZ, El Cronicón Iriense, 114.
106 Anales Castellanos Primeros; ed GIL FERNÁNDEZ, Crónicas asturianas, 76-77.
107 Chronica Albeldensia; ed. trad. MORALEJO, ibid., 249.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 55

fortificación había tres edificaciones que habían sido termas de los paga-
nos y que fueron convertidas en palacio real en tiempos de los cristianos.
Mas el rey Ordoño... mandó... que [el obispo Frunimio I] hiciera traslación
entonces de la referida sede a dichas casas que eran palacio real108. Con
lo que, supuesta la destrucción del “loco Mendunieto” por los normandos
(en 844) no es imposible, según se ve, que el monarca afrontara asimismo
la reconstrucción del templo levantado pocos años antes por Alfonso II (+
842), si es que había sido dañado.
De forma que lo que podemos establecer, a la vista de todas las huel-
las históricas que enteceden, es:
– Que Alfonso II (791-842) levantó un nuevo monasterio en Mondoñe-
do (ante 842).
– Que Ordoño I (850-866) restituyó un obispo en Mondoñedo (post
850).
– Que Rosendo I (857-896) es el primer obispo mindoniense cono-
cido.
– Que Rosendo I ya aparece documento en 857 junto a Ordoño I.
– Que Ordoño I radicó a la sede leonesa en la diócesis mindoniense
(post 856).
– Que Rosendo I se documenta junto a Alfonso III (866-910) en 867 y
871.
– Que Alfonso III concedió Dumio a Rosendo I en 877.
– Que Rosendo I, teniendo Dumio, seguía residiendo en Mondoñedo
en 883.
– Que Rosendo I era el obispo más veterano del reino en 893.
– Que Rosendo I tuvo por sucesor a Sabarico I (906-922 y 924).
– Que Ordoño II (911-924) confirmó Dumio a Sabarico en 911.
– Que Ordoño II entregó tal vez Pruzos y Bezoucos a Sabarico I en 916-
921.

108 PELAYO DE OVIEDO, interpolación a la “Crónica de Sampiro”; ed. PÉREZ DE


URBEL, Sampiro, 311.
56 M. Carriedo tejedo

¿Por qué dumio en “mendunieto”?

Ahora bien. Una pregunta surge enseguida, pues en efecto, si el emi-


grante Sabarico dumiense fue un personaje legendario, entonces, ¿cómo
explicar que el 10 de febrero de 877 Alfonso III diga a Rosendo I: Conce-
dimus... ipsum iam dictum locum Dumio post partem eiusdem Menduni-
ensis ecclesie 109; y que el 27 de febrero de 877 diga el monarca al mismo
Rosendo I, ya con todo el derecho, que en Dumio... antecessores vestri...
pontificatu functi fuerunt in pace 110 ? En suma, ¿cómo explicar la situación
histórica que tan bien describe una escritura del siglo XI: Dumio in manu
pontificum britoniorum, que est sedes mindoniensi111? Según nuestro crite-
rio la explicación hay que buscarla en el ámbito del propio reino, esto es,
hay que salir necesariamente del concreto ámbito de Mondoñedo, pues no
es casualidad que mientras el obispo de Lugo aparece recibiendo la sede
de Braga por parte de Alfonso III en 871, el de Mondoñedo aparezca reci-
biendo tan sólo seis años después la inmediata Dumio. Veamos:
– 871, enero, 1.- Alfonso III entrega Braga a Fruela de Lugo: Ego
Adephonsus rex hereditates, castra, monasteria, ecclesias, villas, quae a
sarracenis fuerant destructae, et ad iam prefata ecclesia abstractae, et a
me sunt auxiliante Deo vendicatae vobis domno Froilano episcopo, et ves-
trae ecclesiae S. Mariae Lucense sedis dono, et restituto.... quia, peccato
impediente sedis metropolitana Brachara a Paganis est destructa, et ad
nihilum omnino redata, et populo, et muro solo tenus postrata, visum est

109 Ed. FLORIANO, Diplomática, II, doc. 115.


110 Ed. ID., ibid., doc. 116.
111 Donación de la infanta Elvira a la sede de Lugo, fechada el 29 de julio de 1071
(Tumbo Viejo de Lugo, nº 139, ff. 68v-69v, siglo XIII; vid. Archivo Catedral de Lugo, =
ACLu, V. CAÑIZARES, Colección diplomática, I, ff. 221-224). El recuerdo del período
britoniense estuvo presente en los copistas hasta la plena Edad Media, como podemos
observar en una carta leonesa (exenta de sospechas) del año 1071, que trae a “Gundis-
salbus Britoniense sedis episcopus” (ed. J.M. RUIZ ASENCIO, I. RUIZ ALBI, Colección
documental del monasterio de San Pedro de Eslonza : I –912-1300–, León 2007, doc. 42).
Se menciona a “Suarius Britonensis et Dumiensis sedis episcopus confirmat” en las “Actas
del Concilio compostelano de 1060, según el ejemplar publicado por Tamayo Salazar en
el Martirologio Español, tomo II, al 10 de Marzo”, traído a cuento por López Ferreiro,
Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, II, Santiago 1899, doc. XCII,
228-234, quien traslada asimismo las “Actas del Concilio compostelano de 1060, según
ejemplar publicado por el Cardenal Aguirre en la Collectio maxima Conciliorum, tomo IV,
p. 413, de la ed. Romana de 1754”, que sin embargo sólo consignan “Suarius dumiense
sedis episcopus”. Y en una carta ovetense fechada el 5 de septiembre de 896 (ed. S. GAR-
CÍA LARRAGUETA, Colección de documentos de la catedral de Oviedo, Oviedo 1962, doc.
16), sin duda muy amañanada por falsarios ovetenses posteriores, se pone así la suscrip-
ción de Rosendo I de Mondoñedo: “Theodesindus Britoniensis episcopus presens fui”.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 57

etiam rectu mihi, et omnibus pontificibus seu magnatis totius Galletiae,


ut onorem, et omnem ecclesiastici ordinis decus, quem ipsa caruerat ra-
chara, ad Lucensem transferre ecclesiam, quae illibata steterat tempore
persecutionis112.
– 877, febrero, 10.- Alfonso III entrega Dumio a Rosendo I de Mon-
doñedo: Idefonsus... tibi patri Rudesindo episcopo... cognitum quod propter
persecutionem sarracenorum caput provincie Gallecie quod est Bracara,
iacet destructum, et ab ipsis gentibus in eremo est redatum. Nos Domino
propicio, ipsis inimicis constrictis, illam terram ab eorum dominio ab-
straximus, et in statu pristino sub ditione regni nostri reastaurauimus, et
habemus. Unde civitatem vel uillam quam dicunt Dumio, ubi ipsa sedes
antiquitus noscitur esse fundata... concedimus tibi prefato Rudesindo epis-
copo ipsum iam dictum locum Dumio post partem eiusdem Menduniensis
ecclesie cum omni familia ibi degente 113.
Y no cabe ignorar, de igual modo, que ambas donaciones sean con-
firmadas luego a sus respectivos sucesores, tanto por parte del propio
Alfonso III (a Lugo) como por parte de Ordoño II (a Mondoñedo):
– 8 90?, enero, 28.- A Flagino de Lugo (877-890): Adefonsus rex. Uobis
patri Flaiano aepiscopo... ista civitas metropolitane sedis Bracara quem nos
dudum concesimus per seriem scriptura ad antecesori uestro patri Froilani
episcopi et ad ipsa sedis lucense 114.
– 9 11, agosto, 28.- A Sabarico (906-922 y 924): In presentia domni
Ordonii... fecerunt sugessionem domnus Savaricus episcopus pro locum

112 Archivo Catedral de Lugo (= ACLu), est. 21, leg. 2, doc. 1: “kalendas ianuarias,
era DCCCCVIIII” (= 871); reg. GARCÍA ÁLVAREZ, Catálogo, doc. 14, 336-337, advirtiendo
que “la fecha aparece raspada a partir de la tercera C y corregida por una mano más
reciente”; en el Tumbo Nuevo de Lugo, ff. 3r-5r, viene “era DCCCLXXVIIII” (= 841); y en
los ff. 328r-331v, se reproduce la “era DCCCLXVIIII” (= 831). Ed. ES, XL, doc. 16, 373-379,
en 841; etiam FLORIANO CUMBREÑO, Diplomática española del período astur. Estudios
de las fuentes documentales del reino de Asturias (718-910), I, Oviedo 1949, doc. 45,
situándola también en 841. Sánchez-Albornoz (Despoblación, 29-30, n. 3, y 65), cree que
pudo redactarse sobre uno auténtico de Alfonso II, fechado el 1 de enero de 841, yuxta-
poniéndose luego con una concesión de Alfonso III a Froilán de Lugo. GARCÍA CONDE,
Episcopologio Lucense, 85-86, cree que fue expedido en 871, y por nuestra parte seguimos
el parecer de T. DE SOUSA SOARES, O repovamento do norte de Portugal no século IX :
Biblos, XVIII, 1, 1942, 202-203, sobre el monarca y el año de expedición: Alfonso III y en
871, a pesar de algunas concretas interpolaciones.
113 Ed. ES, XVIII, doc. 5, 313-315.
114 Arquivo Distrital de Braga, Gaveta de Braga, núm. 1; etiam Liber Fidei de
Braga, núm. 17 y 18, f. 10r-v; ed. ES, XL, doc. 17, 379-380, sólo la segunda parte; FLO-
RIANO, Diplomática, II, doc. 176; DA COSTA, Liber Fidei, docs. 17 y 18.
58 M. Carriedo tejedo

Sancti Martini episcopi Dumiense sedis territorio Bracharense et hostendit


testamentum ipsius loci quod dudum fecerat idem memorie domnissimus
Adefonsus princeps... tempore domni Rodesindi episcopi115.
Pues en efecto, tanto los obispos lucenses como el mindoniense tra-
bajaron muy activamente junto al rey Magno en la repoblación y asegura-
miento de las tierras meridionales “galacias”, hoy portuguesas, situadas al
norte del Duero:
– Flagino de Lugo (877-890): Et sunt terminos de illas villas (que ia-
cent iuxta Bracara) per termino de Sancto Victore et per termino de Sancto
Fructuoso de Montelios... et sunt ipsas villas per suos terminos de Sancta
Maria de Bracara et illos homines qui in illas commorant et nos omnes
confessi sumus qualiter aviis nostris se unde nos nomen abemus fuerunt
proprii de familia Sancte Marie Bracarensis sedis et venerunt cum domno
Flalano [lege Flagino] episcopo de sede Lucense de villa que vocitant Villare
qui iacet iuxta Montem Exomnino et veritatem non abemus que adpon-
eret116.
– Rosendo I (857-896): Intervenit ad civitas Bracara que prius met-
ropolitana noscuntur... et fecit concilium cum omne regni eius ut popular-
ent ea et dedit pontificibus et previsores sapientissimos qui determinarent
terminos eius... inter quos fuit ipse Fredosindus [lege Rudesindus] episco-
pus et ipse Vimarani comitis et Leoverigo Boca Mala qui iermanus fuit de
ipse episcopus Fredesindus et omnes plurimos qui ibi fuerunt de territorio
Luhense et Saliniense, quorum nomina nobis longum est ennarrare 117.

115 Ed. ID., ibid., doc. 19.


116 Noticia en la escritura de 1 de septiembre de 1062; ed. ID., ibid., doc. 23.
117 Oporto fue ocupada en 868 por el conde Vilamara Pérez, según el Chronicon
Laurbanense: “Era DCCCCVI prenditur est Portugale ad Vimarana Petri” (vid. SÁNCHEZ-
ALBORNOZ, Primeras empresas, 620). Y la repoblación de su tierra, aludida en la llamada
“acta de restauración” de la sede de Braga (vid. ID., Despoblación, 97-110), mal fechada
en el año 840, la creemos datable mejor el 27 de abril de 886 (vid. CARRIEDO TEJEDO,
Rosendo I de Mondoñedo -857-896- : Cronología de un obispo repoblador del siglo IX :
EM, 16, 2000, doc. XV), y en todo caso en los días de Alfonso III (866-910), como hoy es
unánimemente aceptado. En la misma se rememora cómo (no en el cuadregismosépitmo
año del cómputo regio que se cita, sino) en el séptimo año (esto es, en 873), se estaba
repoblando ya el territorio portucalense por orden real (ed. DA COSTA, Liber Fidei, doc.
16), noticia cuya cronología queda reforzada por el testimonio del Chronicón Laurba-
nense, que presenta al conde Vimara Pérez, uno de los protagonistas, muriendo en el
mismo año 873: “Era DCCCXXI venit rex Adefonsus in Vama et sexto die Vimara mortus
est” (vid. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, ibid., 99, n. 16). Don Claudio cree que la frase textual
alusiva al desconocido “Fredosindus episcopus et coepiscopi”, podría ser “una ingraciosa
interpolación de un falsario para introducir en escena a ese misterioso obispo en los días
del rey Casto” (ibid., 99), aunque Pierre David (Études historiques, 152, n. 1) y con él Da
locus sancti martini (ss. viii-xii) 59

De modo que todo cuanto antecede viene a explicar muy racional-


mente:
1º) Las frases que nos transmitió el anónimo autor de la “Chrionica
Albeldensia”, que terminó su obra en noviembre de 883: Flaianus Bracare
Luco episcopus arce. / Rudesindus Dumio Mendunieto degens118
2º) Las titulaciones meridionales que paralelamente mostraron todos
sus respectivos sucesores durante muchas décadas, los dumienses (hasta
1103) y los lucenses, que además llevaron aparejada (al menos hasta 1074)
la emblemática dignidad metropolitana bracarense de la “Gallaecia”:
– 924: Recaredus metropolitane sedis episcopus.
924: Sauaricus Dumiense sedis episcopus119.
– 942: Herus Bracarensis episcopus.
942: Rudesindus Dumiensis episcopus120.
– 974: Ermigildus, Bracharensis episcopus121
974: Teodemirus... Dumiense sedis122
– 997: Pelagius metropolitanus et Lucensis sedis123
996: Armentarius... Dumiense sedis episcopus124

Costa, proponen leer “Rudesindus”, a la sazón obispo de Mondoñedo, por “Fredosindus”,


supuesto que, en opinión de Sánchez-Albornoz, “fortificaría la autenticidad del diploma”
y haría verosímil la intervención del obispo Rosendo I en esta empresa repobladora del
873. Juicio que asumimos: 1) Porque (según se dicho arriba) Rosendo I de Mondoñedo
había iniciado ya su gobierno en 857, antes de la repoblación que nos ocupa; 2) Porque su
participación en dicha empresa explicaría bien el porqué Alfonso III donó a su sede, el 10
de febrero del 877, la lejana Dumio, junto a Braga, lo que permitió a los obispos de Mon-
doñedo utilizar el título dumiense; 3) Porque esa es la situación que ya describe la Chron-
ica Albeldensia en 881: “Rudesindus Dumio Mendunieto degens” (ed. GIL FERNÁNDEZ,
Crónicas asturianas, 158); y 4) Porque el pontificado de Rosendo I se alargó con seguri-
dad, al menos, hasta el 16 de septiembre de 893 (vid. FERNÁNDEZ CONDE, La fundación
de S. Salvador de Valdediós, 216), y en consecuencia bien pudo confirmar junto a Sisnando
I de Santiago el “acta de restauración” de Braga cuyo año hemos propuesto en 886.
118 Chronica Albeldensia; ed. GIL FERNÁNDEZ, Crónicas asturianas, 158.
119 Ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 38.
120 Ed. J.M. ANDRADE, O Tombo de Celanova, 2 v., Santiago 1995, doc. 2.
121 Ed. A. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y J.A. REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana : EM,
8, 1992, doc. 1-2.
122 Ed. M. MÍNGUEZ, Colección diplomática del monasterio de Sahagún (siglos IX
y X), León 1976, doc. 276.
123 Tumbo Viejo de Lugo, f. 67r-v; ed. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Viejos y nuevos estu-
dios sobre las instituciones medievales españolas, III, Madrid 1980, 1704-1705.
124 Ed. ANDRADE, Tombo de Celanova, doc. 266.
60 M. Carriedo tejedo

– 1027: Petrus... in Luco opido metropolitanus125.


1027: Nunnus Dumiense sedis126.
– 1055: Petrus... Lucensis metropolis127.
1060: Suarius dumiensis sedis episcopus128.
– 1074: Vistruario Lucense sedis episcopum atque metropolitanum129.
1071: Gundisaluus Dumiensis130.
Ahora bien. ¿Qué es lo que en realidad tenía Rosendo I en Dumio por
donación del rey Magno en 877?, una villa, sin duda, según nos garantiza
la carta de 10 de febrero de 877 (villam, quam dicunt Dumio... concedi-
mus, tibi prefato Rudesindo episcopo ipsum jam dictum locum Dumio...
cum omni familia ibi degente 131), en la que en efecto persistía todavía el
viejo monasterio martiniano, según permite acreditar una escritura poco
posterior, expedida por Alfonso III el 17 de agosto de 883: Multis qui-
dem manet notissimum quod ratione retinetur ambiguum, eo quod dum
extremi fines prouincie Gallecie ab antiquis pre impulsionem sarraceno-
rum in occidentali plaga desertia iacerent et per longa tempora ipsa pars
predicte prouincie herema maneret, postea quidem presenti tempore Deo
fauente, nosque Illius gratia in regni culmine consistente, dum per Domini
pietatem nostra fuisset ordinatio ut de Tudense urbe usque [E]mineo [Co-
imbra] ciuitatem omnis ipsa extrema a Christi plebe popularetur sicuti, Deo
iubente, completum est. Cumque, ut diximus, per Dei iussionem christiani
gaudentes nouam adprehenderent regionem, adfuit inter cetera agmina
populorum quidam presbiter nomine Christoforus, qui cum Dei iuuamine
adprehendit monasterium quod fuit edificatum a beato Dei uiro domno
Fructuoso, cuius meritum et uitam sacra scriptura testatur. Quod monas-
terium situm est in locum Montelios inter monasterium Dumiense atque
suburbio Bracharense, quod ab antico cognoscitur fore in Sancti Saluato-

125 Tumbo Nuevo de Lugo, f. 67; vid. ACLu, CAÑIZARES, Colección diplomática, II,
ff. 348r-349v.
126 ACLu, est. 21, leg. 2, doc. 7; ed. J.M. FERNÁNDEZ DEL POZO, Alfonso V, rey de
León : León y su Historia, V, León 1984, doc. 33.
127 “Concilio de Coyanza”; ed. G. MARTÍNEZ DÍEZ, La tradición manuscrita del
Fuero de León y del Concilio de Coyanza : El reino de León en la alta Edad Media. II.
Ordenamiento jurídico del reino, León 1992, 173-177.
128 “Concilio Santiago I”; ed. López Ferreiro, Historia de Santiago, II, doc. XCII,
228-234.
129 Ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 133.
130 Ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1175.
131 Ed. FLORIANO, Diplomática, II, doc. 115.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 61

ris fundatus honore. Quem locum dum predictus presbiter cum omnibus
terminis suis pluribus annis de sua adprehensione securus haberet, annuit
ei uoluntas ut testaret ipsum locum per scripture textum post partem beati
Iacobi apostoli perhenniter possidendum. Similiter quoque in ipsa popu-
latione uir quidam nomine Romaricus... adprehendit plures uillas de illa
parte fluminis Minei, in suburbio Tudense... post partem eiusdem Sancti
Iacobi apostoli per scripture seriem tradidit habituram132.
De forma que parece seguro (según se apuntó arriba) que los repo-
bladores del siglo IX (muchos de ellos clérigos, como se ha visto) sabían
muy bien lo que hacían, y que además conocían muy bien la tierra que
ocupaban, desde Tuy hasta Coimbra: Los nombres de sus localidades, su
pasado, la naturaleza de sus templos y sus mismas advocaciones. Y si an-
tes hemos visto a los monarcas entregando y confirmando en 871 y 890 la
posesión de Braga (la vieja metrópoli suevo-visigoda) a la iglesia de Lugo;
y si de igual modo entregaron y confirmaron en 877 y 911 la inmedi-
ata Dumio (antiquísima sede-monasterio que databa del siglo VI) a Mon-
doñedo, ahora cabe constatar también cómo el vetusto monasterio sito “in
loco Montelios”, fundado en su día por el ínclito san Fructuoso, primero
obispo dumiense y luego bracarense (que el venerable Fructuoso, obispo
de la iglesia de Dumio, tenga también el gobierno de la iglesia de Braga,
se dice en el “Concilio Toledo X”, del año 656133), después de haber sido
entregado por el esforzado presbítero Cristóbal a la iglesia de Santiago,
pasó también a ser confirmado por Alfonso III a la misma silla, y también
en dos ocasiones: El 17 de agosto de 883 (hoc nostra decreuit serenitas ut
secundum quod per nostram fuit populatum ordinationem, et ita per hanc
nostram confirmacionem in uestra permaneat dicione) y el 6 de mayo de
899: Sancti Frutuosi episcopi in Locum Montelios iuxta Braga et Dumio 134.

Naturaleza del “locus Sancti M artini”

Tal vez nunca sepamos si la protección de San Martín en Mondoñedo


fue anterior a la recepción de Dumio el 10 de febrero de 877. Lo único que
podemos constatar es que desde época sueva existió en la que hoy es villa
portuguesa un monasterio gobernado por el emblemático obispo (muerto
en 580) tan justamente loado por san Isidoro: Martín, obispo del Monaste-

132 Ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 10.


133 “Concilio Toledo X”; trad. VIVES, Concilios, 319-322.
134 Ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 18.
62 M. Carriedo tejedo

rio de Dumio, ilustre por su fe y su ciencia, por cuya dedicación no sólo se


extendió la paz de la iglesia, sino que también se crearon muchas institu-
ciones dentro de la organización eclesiástica en la regiones de Galicia135. Y
también es seguro que nunca consta la relación entre San Martín y el “loco
Mendunieto” con anterioridad al repetido documento de 27 de febrero de
877 expedido por Alfonso III (iussit auus mei Adephonsus Dominus ac
Catholicus locum Sancti Martini edificare Menduniensis in loco episco-
pali136). ¿Aunó aquí el rey Magno, al hablar de la iniciativa de su tío-abuelo
Alfonso II, dos cuestiones separadas en el tiempo por varias décadas, esto
es, la remota construcción de un nuevo monasterio en “Mendunieto” por el
rey Casto (+ 842) y su posterior advocación a San Martín (desde que el 10 de
febrero de 877 fue entregada Dumio a Mondoñedo: Concedimus, tibi pref-
ato Rudesindo episcopo ipsum jam dictum locum Dumio post partem ejus-
dem Menduniensis ecclesie cum omni familia ibi degente 137), porque esa
era la realidad que se vivía el 27 de febrero de 877? Y ya hemos visto cómo
el autor de la “Albeldensia”, al consignar los obispos y la sedes del reino
existentes en 883, se limita a escribir: Rosendo la de Dumio en Mondoñedo
habitando 138. Y cómo en la otra carta de 17 de agosto de 883 (también citada
arriba) se menciona a secas el monasterium Dumiense 139.
Sin embargo, todo comienza cambiar a partir del 28 de septiembre
de 911, tras la confirmación de la posesión de San Martín de Dumio,
en territorio bracarense, concedida por Ordoño II de Galicia (911-914) a
favor del mindoniense Sabarico I Gatónez (906-922 y 924): In presentia
domni Ordonii et collecti omnes episcopi, comites et capitanei territorio
Galleciense, in eiusdem presentia fecerunt sugessionem domnus Savari-
cus episcopus pro locum Sancti Martini episcopi Dumiense sedis territorio
Bracharense 140. Pues desde entonces, y sólo desde entonces, es cuando los
diplomas comenzarán a constatar regularmente la protección de de San
Martín en Mondoñedo:
– 912?, mayo, 18: Ego... Ordonius... tibi... sancto Martino, cuius baselica
constructa esse uidetur territorio Gallecie loco Menduniensis secus
litora maris inter duo flumina Aureo et Masma... tibi domno et pon-

135 Ed. ISIDORI HISPALENSIS EPISCOPI, De origine Gotorum, Historia Wan-


dalorum. Historia Sueborum; trad. C. RODRÍGUEZ ALONSO, Las Historias de los Godos,
Vándalos y Suevos de Isidoro de Sevilla, estudio, edición crítica y traducción, León 1975,
319.
136 Ed. COTARELO, Historia de Alfonso III, doc. 6, 643-644.
137 Ed. FLORIANO, Diplomática, II, doc. 115.
138 Chronica Albeldensia; trad. MORALEJO, Crónicas asturianas, 229.
139 Ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 10.
140 Ed. DA COSTA, Liber Fidei, doc. 19.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 63

tifici Sauarico episcopo et hominibus, Deo iubante, hic uita sancta


perseuerantibus...141.
– 914, diciembre, 1: Ordonius rex... locum Sancti Martini sede et ponti-
fici Sabarici, qui nunc pontificatum obtinet in prefata sede 142.
– 916, julio, 18: Ego Ordonius rex simul cum coniuge mea regina dom-
na Geloira... statuimus fieri huius testamenti scripturam in honorem
et venerationem sancti Martini menduniensis sedis... et dare tibi re-
ligioso episcopo Sauarico et tuis clericis tecum in ipsa sede conmor-
antibus... ecclesia Sancte Marie de Monachorum et villas que in giro
sunt143.
Y por lo que respecta a los documentos posteriores, vienen a mostrar-
nos cómo el “locus Sancti Martini”, sito “in Mendunieto”, pasó a ser “de
facto” y “de iure” la sede de Dumio, según es posible comprobar en varios
ejemplos bien representativos:
– En una carta real del antedicho Ordoño II fechada el 13 de agosto
de 916: Ordonius rex... concedo ad sedem dumiensem sancti Martini
episcopi uillas et homines Minei intra Lemaos scilicet discurrente riuu-
los Minei et Sauinano... ad sedem dumiensem sancti Martini confeso-
ris Christi propria ecclesia sancte Marine de Barro 144.
– En la donación que el 28 de diciembre de 922 otorgó el mismo Or-
doño II al obispo Recaredo lucense (893-924), que por ese enton-
ces (922-924) se había hecho cargo también de Mondoñedo: Ecclesie
uestre in locum Sancti Martini episcopi, Dumiense sedis et pontifici
Recaredi145.
– En una escritura particular de donación, fechada el 22 de abril de 974,
en la que se constata literalmente: In Mendunieto dumiensis sedis
prouincie Gallecie 146.

141 Ed. ES, XVIII, 322-323 y 323-325, ambos en el año 922 que traen a cuento los
respectivos instrumentos. Condiciona sin embargo la mención que se hace de “Nausti
episcopus confirmat” (+ 21 noviembre 912), por lo que creemos que el copista añadió
indebidamente una X en la “era DCCCCLX”.
142 AHN, Mondoñedo, 1185-5; ed. ES, XVIII, 315-316.
143 Ed. CAL PARDO, Colección catedral de Mondoñedo, doc. 2.
144 Ed. ID., ibid., doc. 3.
145 Ed. FERNÁNDEZ CATÓN, Documentos de la Monarquía Leonesa, doc. 4.
146 Ed. CAL PARDO, Colección catedral de Mondoñedo, doc. 7.
64 M. Carriedo tejedo

– En el “Chronicon Complutense”, al registrar la conquista de Coimbra


por Fernando I el 25 de julio de 1064, entre los obispos presentes se
menciona a Suario Minduniensis, seu Dumiensis sedis147.
– Y en otro documento expedido el 5 de julio de 1077, que nos muestra
cómo la villa de Marzán (en Foz) se encontraba prope aulam Beati
Martini episcopi dumiensis sedis... ripa Masme 148.
Y, desde luego, no nos parece posible admitir el solitario uso del
término villa que en relación con Mondoñedo interpoló el falsificador
del siglo XII en la carta de 10 de febrero de 877 arriba consignada (in
villa Mindunieto)149, pues la aparición del topónimo “Mendunieto” nunca
se relaciona en modo alguno (según cabe deducir fácilmente de todos
los testimonios recogidos hasta ahora) con población civil alguna, ni con
propietarios, construcciones o actividad económica, sino que sólo aparece
en relación con los obispos y sus clérigos, según vienen a confirmar otros
instrumentos de muy diversa procedencia:
– El 19 de mayo de 919, en una carta real de Ordoño II a favor de un
monasterio leonés: Rudesindus, diaconus de Mendunendo sede 150.
– El 19 de agosto de 936, en una carta de donación a Celanova, expe-
dida a favor del que entonces era titular mindoniense, san Rosendo:
Aloytus diaconus de Mendunito scripsi151.
– El 1 de agosto de 937, en una donación de Ramiro II al monasterio
de San Andrés de Espinareda, en El Bierzo, entre otros clérigos, pres-
bíteros y diáconos: Assuri dominas [lege “diaconus”] Mendunie[to]152.
– En una carta lucense datable en 1038-1047: Nos omnes canonici Sanc-
ti Martini confirmamus153.

147 Chronicon Complutense; ed. ES, XXIII, 316-317.


148 Ed. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana, doc. 81.
149 Ed. FLORIANO, Diplomática, II, doc. 115.
150 Ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección documental del Archivo de la catedral de
León (775-1230) : II (953-985), León, 1990, doc. 48.
151 Ed. ID., Colección diplomática monasterio de Celanova (842-1230) : 2 (943-
988), Madrid 2000, doc. 52.
152 Ed. J. RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Ramiro II, rey de León, Madrid 1972, doc. 27,
624-625.
153 Vid. M. MOSQUERA AGRELO, Algunhas referencias documentais da diócese de
Mondoñedo na documentación medieval da catedral de Lugo (séculos XI-XIII) : Congreso
sobre la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, 261, en 1062 (¿?), teniendo en cuenta que la carta
luce la “era MªCª”, referencia inaceptable, desde luego, pues se menciona a “Aloitus Dei
gratia Minduniensis episcopus una cum consilio canonicorum congregacionis Sancti Mar-
tini”), en cuyo período (1038-1047) encuadramos la noticia ateniéndonos a las razones
locus sancti martini (ss. viii-xii) 65

– Y en la ya citada carta laurentina de 5 de julio de 1077, donde se


menciona a la villa de Marzán (Foz), pero no en las cercanías de un
núcleo urbano, sino junto al templo de San Martín: Et est ipsa uilla
uocitata Marçani, suptus monte Faro, prope aulam Beati Martini epis-
copi dumiensis sedis154.
Es decir, que el “Locus Sancti Martini” tenía una naturaleza muy dife-
rente a las otras sedes episcopales sitas en núcleos urbanos, como León
(ad populacionem de Legione 155) o Astorga (exierunt pro Astorica popu-
lare 156), según viene a ratificar el documento fundacional de Lorenzana,
que (contaminado o no en otros concretos aspectos) aquí es muy gráfico
al situar a Villanova de forma muy clara sub urbe civitas Luco et etiam sub
sede Minduniensi Sancti Martini157, mostrando así una vez más que “Mend-
unieto” fue en todo momento una sede-monasterio, en consonancia (todo
ello) con la expresión utilizada por Alfonso III en 877 y por Ordoño II en
914: Locus Santi Martini.
Pero ¿por qué extrañarse?, ¿no sabemos acaso que Santiago (que
compartía silla con Santa Eulalia de Iria) lució durante muchas décadas,
entre otros nombres (tales como “Arcis Marmoricis” y “Locus Apostolicus”)
el de “Locus Sancti Iacobi”? Y así continuó hasta que la que había sido
solamente una aldeuca aledaña llamada Compostela (in suburbio patro-
nis nostri beati Iacobi apostoli, loco predicto Compostelle, corte fabricata
cum suos ortales et mazanarias in giro plantatas, se dice en una carta de
955158), terminó imponiendo su nombre a todo el conjunto a mediados del
siglo XI (solare in Compostella ad aulam sanctissimi egregii Iacobi apostoli,
se dice en una carta celanovense de 1061159), tras haberse convertido en
un floreciente burgo como consecuencia de las peregriaciones jacobeas160.
De modo que el “locus Sancti Martini” (al contrario que el “Locus Sancti
Iacobi”) no tuvo en sus inmediaciones ningún pequeño núcleo de po-

expuestas en su día; vid. CARRIEDO TEJEDO, Obispos mindonienses del siglo XI (1001-
1067) : EM, 17, 2001, doc. 33.
154 Ed. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana, doc. 55.
155 Noticia del año 875 contenida en una carta de 915; ed. SÁEZ, Colección cat-
edral de León, I, doc. 34.
156 Noticia en carta de 878; ed. A. QUINTANA PRIETO, El obispado de Astorga en
los siglos IX y X, Astorga 1968, 33-34.
157 Ed. ES, XVIII, 332.
158 Carta expedida por Sisnando II iriense el 30 de diciembre de 955; ed. P. LOS-
CERTALES DE GARCÍA VALDEAVELLANO, Tumbos del monasterio de Sobrado de los
Monjes, 2 vols., Madrid 1976, doc. 2.
159 Ed. López Ferreiro, Historia de Santiago, II, doc. XCIV, 236-237.
160 Vid. GUERRA CAMPOS, Exploraciones arqueológicas, 28-32.
66 M. Carriedo tejedo

blación anejo cuyo desmesurado crecimiento transformara con el tiempo


el entorno de nuestra vieja sede episcopal monástica de origen suevo.

Abandono de “mendunieto” (1113)

El “locus Sancti Martini” ya tenía los días contados como sede epis-
copal cuando a comienzos del siglo XII concluía el largo pontificado de
Gonzalo (1068-1108), un hombre al que gustó sin duda acudir a titula-
ciones eruditas, como nos muestra una escritura leonesa sin tacha de 15
de octubre de 1071: Gundissalbus Britoniense sedis episcopus161. El 16 de
junio de 1098 todavía proclama él mismo la vieja titulación portuguesa
(Gundisalvus, Dumiensis episcopus162), que alterna el 28 de agosto de 1099
con la mindoniense (illo episcopo domno Gundissaluo, uel omnis canonici
domus Sancti Martini minduniensis sedis163). Luego, es bien sabido que el
1 de abril de 1103, el papa Pascual II procedía a entregar a Braga el mon-
asterio dumiense. Y es a partir de entonces cuando todo se precipita:
– Durante los cinco años que todavía le quedaban a Gonzalo, apa-
recerá únicamente con el título mindoniense, por ejemplo en escrituras
fechadas el 5 de marzo de 1104 (in sede mindoniensi G.164), el 24 de sep-
tiembre de 1105 (in sede Minduniense episcopus Gundisalvus165), el 14 de
abril de 1106 (catedra Sancti Martini Gundisaluus episcopus... Petrus abba
de illa sede)166 y el 13 de diciembre de 1107 (Gundisalvus Mindiniensis
episcopus)167.
– De igual modo su fugaz sucesor Pedro, por ejemplo, en una carta
original leonesa fechada el 22 de julio de 1109 (Petrus Menduniensium
episcopus)168, el 13 de julio de 1110 (Petrus Dei gratia minduniensis ecclesie

161 Ed. RUIZ ASENCIO y RUIZ ALBI, Colección de Eslonza, I, doc. 42.
162 Ed. C. CASTRO ÁLVAREZ, J.I. FERNÁNDEZ DE VIANA y M.T. GONZÁLEZ BAL-
ASCH, El monasterio de San Juan de Caaveiro, A Coruña 1999, doc. 122.
163 Ed. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana, doc. 55.
164 Ed. ID., ibid., doc. 191.
165 Ed. CASTRO ÁLVAREZ, FERNÁNDEZ DE VIANA, GONZÁLEZ BALASCH,
Caaveiro, doc. 113.
166 Ed. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana, docs. 218
y 222.
167 Ed. LUCAS ÁLVAREZ, Tumbo A, doc. 78.
168 Ed. FERNÁNDEZ CATÓN, Colección documental del archivo de la catedral de
León (775-1230) : V (1109-1187), León 1990, doc. 1336.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 67

presul)169 y el 30 de junio de 1111 (domnus Petri mindoniensis ecclesiae


presul)170.
– Y también el siguiente obispo, Munio Alfonso, que previamente
había sido canónigo de la iglesia compostelana: En tiempos de don Diego
[Gelmírez], entonces reverendo obispo de la iglesia de Santiago... puesto
que pareció bien a Santiago exaltar a los hijos de su Iglesia, dos de los
canónigos que el obispo había educado ascendieron a la cumbre del pon-
tificado. Uno de ellos, Hugo, arcediano de la iglesia de Santiago, fue nom-
brado obispo de la sede de Oporto, el otro, Nuño Alfonso, tesorero de la
misma iglesia, de la de Mondoñedo. Y, hecha la elección de ambos, don
Mauricio, arzobispo de Braga, dispuso que se realizara la consagración de
los dos en Tuy 171. Sabemos que Munio había sido elegido en Mondoñedo
poco antes del 13 de junio de 1112 (in presentia reginam domnam Vr-
racam, consensu electus episcopus domnus Munio minduniensis172); y que
vuelve a aparecer mencionado el 30 de junio de ese mismo año 1112 (in
sede Minduniensis episcopus Munius173), siempre antes de su consagración,
pues continúa la “Compostellana” diciendo que entretanto... el venerable
obispo de la sede apostólica [Diego Gelmírez]... emprendió viaje y llegó
finalmente a la iglesia de Lérez, por cuya venida se alegró el arzobispo
[Mauricio] especialmente... [y] al día siguiente, el domingo de la Pasión
del Señor [23 de marzo de 1113], se reunieron... en la iglesia de Lérez... [y]
el arzobispo celebró solemnemente misa y... consagró a los electos174. De
forma que, una vez consagrado, Munio Alfonso todavía sigue titulándose
el 8 de julio de 1113 en calidad de mindoniense (Munius Minduniensis
episcopus)175, aunque por poco tiempo.
En efecto, el traslado desde el “locus Sancti Martini” a Vallibria (al
solar de la actual ciudad de Mondoñedo) fue autorizado en el “Concilio de
Palencia” celebrado el 25 de octubre de 1113, en las condiciones sociales
y eclesiásticas que nos revela la “Historia Compostellana”: En el año 1113

169 Ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 42.


170 Ed. CAL PARDO, El monasterio de San Salvador de Pedroso en tierras de Tra-
sancos, La Coruña 1984, 235-236.
171 Historia Compostellana; trad. E. FALQUE REY, Historia Compostelana, Madrid
1994, 195.
172 Ed. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana, docs. 3 y
6.
173 Ed. CASTRO ÁLVAREZ, FERNÁNDEZ DE VIANA, GONZÁLEZ BALASCH,
Caaveiro, doc. 37.
174 Historia Compostellana; trad. FALQUE REY, Historia Compostelana, 195 y 198-
199.
175 Ed. RUIZ ALBI, La reina doña Urraca, doc. 48.
68 M. Carriedo tejedo

de la Encarnación del Señor, Bernardo, arzobispo de Toledo y legado de


la santa iglesia romana, celebró una asamblea sinodal el 25 de octubre
en Palencia y trató detenidamente de la destrucción y crítica situación de
España y la ruina y calamidad de las iglesias. Asistieron los pontífices de
Galicia, es cierto, pero el obispo de la iglesia de Santiago por cuyo consejo
y sugerencia había dispuesto el mencionado arzobispo que se celebrara el
concilio, pues la guerra era inminente, no pudo asistir al referido concilio,
impedido por un gravísimo motivo que se lo impidió. Pues él mismo... envío
a dos de sus clérigos al mencionado concilio, quienes expusieron al legado
romano la justificada causa de su ausencia176. Todo lo cual es posible
compulsar a través de una carta original fechada el día 11 de octubre de
dicho año 1113 (anno sui presulatis XIIº), que, en efecto, nos muestra a
Gelmírez solo en su sede, sin ningún otro obispo gallego a su lado, haci-
endo una donación al monasterio de Antealtares177.
Así pues, nada se dice al respecto del “locus Santi Martini” en la “His-
toria Compostellana”, es cierto, pero que fue en Palencia donde se autor-
izó el 25 de octubre de 1113 el traslado de San Martín al “loco Vallibriensi”
es algo de lo que no cabe dudar, pues nos lo garantiza nada menos que
la propia reina Urraca en una escritura original que ha llegado hasta hoy,
donde en efecto se rememora la decisión de los conciliares: Notum qui-
dem est et certum auctoritate domini pape et Toletani archiepiscopi, sicut
in Palentino concilio ab eodem archiepiscopo et a quampluribus episcopis
et regina et comitibus Yspanie fuit pertractatum et recta ratione percon-
firmatum, Mindoniensem sedem esse mutatam et positam in Uallibriensi
loco 178.
Tras lo cual (y sólo tras lo cual), sin abandonar necesariamente el
título mindoniense que (con todo derecho) sigue luciendo Munio el 18 de
marzo de 1114 (in sede Minduniensis episcopus domnus Muninus179) y el
1 de julio de ese mismo año (in sede Minduniense episcopus Munio 180), es
cuando nuestro obispo pudo llamarse ya Munio Uallibriensis episcopus,
según luce en otra carta original fechada el 23 de julio del repetido 1114181;

176 Historia Compostellana; trad. FALQUE REY, Historia Compostelana, 220-221.


177 Ed. LUCAS ÁLVAREZ, San Paio de Antealtares, Soandres y Toques: Tres monas-
terios medievales gallegos, A Coruña 2001, doc. 6 (Antealtares).
178 Noticia en carta fechada el 1 de marzo de 1117; ed. RUIZ ALBI, La reina
Urraca, doc. 86.
179 Ed. CASTRO ÁLVAREZ, FERNÁNDEZ DE VIANA, GONZÁLEZ BALASCH,
Caaveiro, doc. 91.
180 Ed. ID., ibid., doc. 88.
181 Ed. RUIZ ALBI, La reina Urraca, doc. 59. También en otra copia poco anterior,
de 23 de mayo de 1114: “Munio Dei nutu Uallibrienssis ecclesie episcopus conf.”; ed.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 69

mención que se repite en 1115 (ego regina domina Vrraca... corrigam me


per iudicium Munii Vallibriensis episcopi182) y dos veces en 1116, el 31
de marzo (Munio, Ualebriensis episcopus183) y el 18 de mayo: Monio Ual-
libriensis episcopus184.
De modo que cabe concluir con que el “locus Sanctus Martini” (cuius
baselica constructa esse uidetur territorio Gallecie loco Menduniensis se-
cus litora maris inter duo flumina Aureo et Masma185), dejó de ser “de iure”
(y para siempre) sede episcopal en Palencia el 25 de octubre de 1113186.

Causas del traslado a vallibria

Aunque es bien sabido (según se anotó arriba) que la tierra situada


entre el Eo y el Masma pasó a formar parte del reino cristiano en 737-757
(por lo tanto muy poco después de que aconteciera la invasión musulmana
en la provincia “Gallaeciae” en 714), sin embargo, el viejísimo topónimo
“Vallibria” no aparecerá documentado hasta comienzos del siglo X, concre-
tamente en la ya citada carta de Ordoño II fechada el 14 de diciembre de

m. lucas álvarez, El monasterio de San Martiño Pinario de Santiago de Compostela en


la Edad Media, A Coruña 2003, doc. 20.
182 Ed. ID., ibid., doc. 68. Vid. etiam Historia Compostellana: “Estos juramentos...
fueron hechos... después de la muerte del rey Alfonso (VI)... en la era [Link] (año
1115)... Yo Munio, obispo Vallimbriensis, juro a vos don Diego II, obispo de Santiago,
que... os seré fiel amigo”; trad. FALQUE REY, Historia Compostelana, 248-249, n. 680. De
igual modo el 15 de abril de 1115: “Munio, Vallibriensis episcopus conf.”; ed. lucas, San
Martiño Pinario, doc. 23.
183 Ed. RUIZ ALBI, La reina Urraca, doc. 73.
184 Ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 82.
185 Así se describe en dos cartas de 18 de mayo de ¿912?; ed. ES, XVIII, 322-323 y
323-325.
186 A la vista de lo expuesto, creemos que no debe utilizarse como argumento
cronológico en el tema que nos ocupa la escritura fechada el 2 de marzo de 1112 (ed.
RUIZ ALBI, La reina Urraca, doc. 27), que nos presenta a la reina Urraca donando tres
villas a Santa María de Vallibria y a su obispo Munio (“facio hanc seriem testamenti Sanc-
tae Mariae Vallibriensis ecclesiae... episcope domne Munio”), una escritura que habrá que
suponer antedatada, pues no sólo coinciden todos sus confirmantes durante muchos años
posteriores, sino que además se trata de una copia muy tardía (de 1763: conservada en el
archivo catedral de Mondoñedo, arm. 3, núm. 39, manuscrito de F.A. Villaamil y Saavedra,
Memorias Históricas de la S.I. Catedral de Mondoñedo, f. 25) que no puede imponerse
como argumento cronológico frente al orden lógico de los hechos. El sínodo palentino
era la única instancia con capacidad legal (con excepción del papa) para autorizar el cam-
bio de sede, de forma que Munio Alfonso sólo pudo compartir los títulos vallibriense y
mindoniense con posterioridad al 25 de octubre de 1113.
70 M. Carriedo tejedo

916, que trae a cuento la mención de la iglesia de San Juan (Sancti Iohanni
de Uallebrui)187; templo que vuelve a ser traído en otra carta de Ramiro
II datada el 3 de julio de 935 (Sancti Iohannis de Ualebria)188 y durante
el reinado de Ordoño III, en una escritura datable en 951-956 (Sancto Io-
hanne in Vallebria189). La calzada que unía Vallibria con Lorenzana suena
el 17 de junio de 969, en el hoy conocido como testamento del conde
santo, Osorio Gutiérrez (uia qua egrediens de Vallebria ad Laurenzana),
así como la iglesia de Santa Eulalia de Ambroz (in Uallebria Sancta Eula-
lia d’Ambloza cum suis adiunctionibus190). Luego, durante el pontificado
del obispo Armentario mindoniense (985-1017), se documenta la iglesia
de Santiago de Vallibria (ipsa ecclesia de Sancto Iacobo de Uallebria, cum
omnes suas aiacencias191). En un apeo de siervos y posesiones del mon-
asterio de Lorenzana, a caballo entre el siglo X y el XI, se menciona una
villa in Uallebria y a la arriba mencionada iglesia de Santa Eulalia (in
Uallebria ecclesia Sancta Eolalia), además de dos incógnitas villas (in
Vallebria uilla Laurenti... in Uallebria, uilla Atuni)192. Durante el período
1038-1047 se constata in Vallibria ecclesiam Sancti Petri de Turre 193. El 18
de enero de 1086 nos consta la iglesia de San Vicente (in territorio Ual-
lebria, sub alpe Roca, discurrente ad ecclesiam Sancti Uincenti, uilla que
uocitant Dumguin194). Y el 1 de agosto de 1087 aparece asimismo en Val-
libria la sintomática celebración de un juicio entre el obispo Gonzalo y
el abad laurentino: Orta fuit intencio in Uallebria... inter episcopo domno
Gundisaluo mindoniensi et abbate domno Guterri de Uillanoua195, síntoma
evidente de que en el “Valle de Brea” ya se vivía una actividad diocesana
de cierta importancia durante los ponficados de Gonzalo (1068-1108) y
de Pedro (1109-1111), que posiblemente influyó también un tanto en el
traslado gestionado por Munio Alfonso (1112-1136).
Pero, ¿cómo es posible que se autorizara el cambio a Vallibria en 1113,
cuando el “locus Santi Martini” acababa de ser rehabilitado no mucho an-

187 Ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 40.


188 Ed. ID., ibid., doc. 102.
189 Ed. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana, doc. 9, en
951-956. En efecto, sólo Ordoño III, que era hijo de Adosinda Gutiérrez, hermana del
conde santo, pudo llamar a éste tío.
190 Ed. ID., ibid., doc. 1-2.
191 Ed. ID., ibid., doc. 10, en: 922, mayo, 13, año que desde luego ha sido mal
transmitido.
192 Ed. ID., ibid., doc. 13.
193 Vid. MOSQUERA AGRELO, Algunhas referencias documentais da diócese de
Mondoñedo, 261, en 1062 (¿?).
194 Ed. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana, doc. 203.
195 Ed. ID., ibid., doc. 112.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 71

tes de 1108 por el obispo Gonzalo, según consta en el propio templo:


“In onorem Sancti Martini Gundisalbus episcopus”196? Y por si fuera poco
esto, ¿cómo es posible que dicho traslado se produjera desde una sede-
monasterio a otra sede-monasterio?, pues en efecto, Vallibria no era (como
cabría esperar) una población, sino que hacía honor a su nombre: un valle
que (según hemos visto) se encontraba plagado de iglesias y de pequeñas
aldeas, de modo que cabe preguntarse con todo derecho: ¿Por qué se af-
rontó el cambio a otra sede-monasterio puesta ahora bajo la protección de
“Sanctae Mariae Vallibriensis ecclesiae”? El motivo formalmente aducido
en la confirmación del papa Pascual II (1099-1118) fue la necesidad de
defenderse mejor ante posibles ataques marítimos197, que en efecto sabe-
mos que los hubo, crueles y frecuentes, tanto por parte de piratas (piratas
mercenarios... habían tocado las costas de España viniendo de las tierras
de Inglaterra para ir a Jerusalén) como de sarracenos (los de Sevilla... los
de Lisboa y otros sarracenos que habitan en las costa... hasta Coimbra... vi-
niendo en barco... devastaban y saqueaban las regiones costeras desde Co-
imbra hasta los Pirineos198). Pero tal vez hubo otros condicionamientos.
En efecto, bajo nuestro punto de vista, tan importante como el trasla-
do en sí mismo es la propia iniciativa, que sólo contaba con un anteceden-
te en el suelo hispano: la exclusividad de Compostela (en detrimento de
la hasta entonces sede compartida de Santa Eulalia de Iria), concedida en
1095 por el papa Urbano II (1088-1099) durante el corto pontificado del
cluniacense Dalmacio (1094-1095) (siempre ha estado permitido a la sede
apostólica, según las circunstancias de cada momento, desunir lo unido,
unir lo desunido, cambiar las sedes a otras sedes199), pues no cabe olvidar
que sólo 18 años después (esto es, en 1113) fue cuando el viejo “locus
Sancti Martini” cesó en su dignidad episcopal, coincidiendo precisamente
con el pontificado mindoniense del hasta entonces había sido tesorero
compostelano, Munio Alfonso, un hombre muy especial cuya trayectoria
vital conocida conviene constatar, a fin de situar los acontecimientos en
su propio contexto, y ello teniendo en cuenta que, ante todo, Munio fue
un hombre muy cercano a Diego II Gelmírez (1100-1140), personaje em-
blemático por excelencia en su época, que tanto protagonismo dio a la

196 Vid. J.M. MONTERO SANTALHA, Epigrafía medieval no território da diócese


mindoniense : Congreso sobre la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, 218.
197 Vid. CAL PARDO, Episcopologio Mindoniense, 97.
198 Historia Compostellana; trad. FALQUE REY, Historia Compostelana, 186-187 y
244-245, respectivamente.
199 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 81.
72 M. Carriedo tejedo

sede compostelana a nivel europeo, y que tanta importancia tuvo a nivel


político en el propio reino, donde influyó de una forma decisiva.

Perfil del obispo Munio A lfonso

Munio Alfonso, elegido en 1112 para ocupar la silla mindoniense


(según se ha visto), hubo de nacer con anterioridad al 1082, teniendo en
cuenta la edad que los cánones disponían para acceder al orden episco-
pal (no deben ser promovidos al episcopado... los que no han cumplido
todavía los 30 años200). Y aunque lo ignoramos casi todo sobre su vida,
por fortuna sí es sabido que a su formada pluma cabe imputar la redac-
ción de los primeros 45 capítulos del libro I de la “Historia Compostelana”
(obedeciendo el mandato de don Diego II, obispo de la sede compostleana,
con devoción y de bien grado, he puesto hasta aquí por escrito de la forma
más veraz posible los hechos de sus predecesores), donde podemos entrever
algunos aspectos sobre su persona201.
En efecto, parece que fue gallego, pues en uno de los pasajes de su
obra, al referirse a los intestinos del ganado vacuno, añade que en gallego
se llaman “duplicia” (callos), aludiendo en otro momento a la tierra que
en nuestra lengua se llama Montaos 202. Podemos añadir asimismo que, con
anterioridad a la elección de Gelmírez en 1100, ya tenía con éste y con
su familia un estrecho contacto, pues, con motivo de las gestiones previas
a la consagración del obispo compostelano en 1101, nos hace saber que
yo mismo, Nuño Alfonso, y Nuño Gelmírez, hermano del mismo prelado,
enviados por los canónigos de esta iglesia (de Santiago) con nuevas cartas
de nuestro emperador (Alfonso VI), marchamos solícitamente a Roma y
con la intervención de la divina clemencia y con gran esfuerzo trajimos de
vuelta estas cartas (del papa Pascual II) copiadas aquí con detalle 203.
Al lado del compostelano Gelmírez conoció también el estado de
abandono que presentaban no pocos templos, así como los desvelos de su
señor por reparalos, pues, entre otras muchas iniciativas, constata que am-
plió con esmero como monasterio la iglesia de San Martín ya casi derru-

200 “Concilio Toledo IV”, reunido en 633, can. XIX; trad. VIVES, Concilios, 199.
201 Historia Compostellana; trad. FALQUE REY, Historia Compostelana, 79 (vid. lo
referido por la autora sobre los autores de la “Historia” en la introducción de su estudio).
202 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 73 y 78.
203 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 88.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 73

ida... y una vez ampliada, con mayor esmero la consagró. Y en el suburbio


de la ciudad reedificó la iglesia del Santo Sepulcro; y además consagró...
la iglesia de la Santa y Venerable Cruz, erigida por mandato suyo... al
otro lado de la ciudad, en el monte del Gozo 204. Por no hablar del estado
tan lamentable en el que (previamente a la ascensión de Gelmírez) se
encontraba la propia sede compostelana, según otro pasaje donde Munio
también se nos muestra como hombre ordenado, culto y disciplinado: Los
canónigos de esta iglesia, que debían ser los administradores de la digni-
dad eclesiástica... pidieron limosna de todas las maneras para comprar
alimentos para su sustento. Y lo que es totalmente indigno y ha de lamen-
tarse hasta las lágrimas: vestidos incluso con ropas vilísimas y diversas, sin
seguir las costumbres dictadas por la doctrina eclesiástica, cantaban de
forma desordenada en el coro las alabanzas a Dios 205.
De modo que Gelmírez reunió a todos esos canónigos y a otros hom-
bres de su confianza, entre los cuales se incluye el propio Munio, a fin de
proveer lo necesario para su formación (por lo demás, reuniendo no sólo a
los clérigos que habían abandonado la propia iglesia a causa de la falta de
sustento... sino también a otros de diversas partes, y una vez contratado un
maestro de retórica y de la ciencia que ayuda a la facultad de discernir,
nos puso a sus órdenes para que nos apartara de los rudimentos de la in-
fancia 206), lo que viene a confirmar el alto concepto que de la disciplina
y la obediencia tenía Munio Alfonso: De tal manera ablandó, dulcificán-
dolos, los duros corazones de los clérigos con el arado de la disciplina, que
incluso los que no habían sido sometidos nunca por el freno de la moder-
ación y se precipitaban a hacer cualquier cosa, hasta el punto de que (¡es
un sacrilegio decirlo!) llegaban a matarse unos a otros, no sólo estaban
unidos ya por el vínculo de la caridad, sino que abundaban en honestidad
de costumbres 207. Y aunque Munio Alfonso no era vanidoso, desde luego,
según deja ver en una de sus muchas descripciones (aun cuando mi torpe
descripción no estuviera cargada, como veis, de tanta rudeza, de ninguna
manera podría expresarlo 208), tenía un alto concepto del cargo de tesorero
compostelano que llegó a ocupar por decisión de Gelmírez: Después de su
consagración como obispo... en el primer año de su pontificado, me envió
como legado a Roma a mí que aún no era tesorero, con un tal Gaufredo,
archidiácono, para que el privilegio que su predecesor Dalmacio había

204 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 109 y 110.


205 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 79.
206 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 111.
207 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 115.
208 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 100.
74 M. Carriedo tejedo

conseguido (en 1095) de don Urbano (II), obispo de Roma, de santa me-
moria, acerca de la independencia de la iglesia, lo confirmara con el sello
de su autoridad el santísimo papa Pascual (II), que le había sucedido... y
como estuviéramos allí en una época tranquila, ayudado por... los carde-
nales, conseguimos... el privilegio de tan gran autonomía 209.
En 1105, Munio fue digno otra vez de la mayor confianza de Gelmírez,
quien, teniendo series dificultades durante el viaje que emprendió a Roma,
a fin de pedir el palio personalmente, envió por delante a nuestro hombre,
según relata él mismo otra vez en la “Compostellana”: No mucho tiempo
después, el venerable obispo... se presentó ante nuestro católico empera-
dor, el rey don Alfonso [VI]... y expuso en sus discretos oídos lo que había
proyectado y... acordaron tácitamente que... se dirigiera a Roma con algu-
nos de sus canónigos... le recibió honestamente con una gran procesión el
obispo García de la iglesia de Burgos... atravesó las montañas rodeado de...
tanto clérigos como soldados... [y] el nobilísimo obispo de la iglesia de Auch
le salió al encuentro... [y] entró en Tolosa rodeado de honores. Y como se
enterara allí... de que algunos de los enemigos del emperador don Alfonso
le habían preparado emboscadas, me envió delante a mí, Nuño... a Roma,
y él mismo a través de caminos tortuosos... se dirigió... a la ciudad de Ca-
hors [...] Luego... con tanto afecto y cordialísima consideración le recibió
el Papa [Pascual II] que… pensamos que muy pocos fueron recibidos así,
y... por fin... recibió religiosamente el palio que tanto había deseado, en el
altar de la iglesia de San Lorenzo según la costumbre romana 210. Munio
no da muchos detalles de sus viajes bajo el punto de vista personal, es
cierto, pero en alguna ocasión se le escapan comentarios que muestran
su admiración por lo que conoce, como cuando dice que en Limoges, se
sabe con seguridad que está el cuerpo de San Marcial, o como cuando
califica a Cluny como capital de toda la religión monástica 211. Y, por fin,
en una escritura fechada el 14 de mayo de 1107 se nos informa que había
alcanzado ya la dignidad de tesorero en Compostela: Moninus Alfonso
tesaruarius212.
En 1110 (dos años antes de abandonar Compostela para sentarse en
la silla mindoniense) Munio escribía todavía algunos de los capítulos de
la “Historia Compostellana” relativos al pleito con Mondoñedo por los ar-
ciprestazgos de Bezoucos, Trasancos y Seaya (Nuño, abad del monasterio
de San Martín, que está situado en el territorio de Trasancos... prometo...

209 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 89-90.


210 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 99-100.
211 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 101.
212 Ed. LUCAS, Tumbo A, doc. 72.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 75

total obediencia en Cristo a don Diego... en la era 1148, a 5 de marzo 213),


un pleito que había enfrentado durante los primeros años del siglo XII
(1100-1108) a su señor Diego Gelmírez y Gonzalo mindoniense, y unos
pasajes en los que Munio Alfonso (testigo presencial de todo lo que re-
lata) deja traslucir el concepto que tenía sobre el pontífice que no tar-
dando iba a ser su antecesor en Mondoñedo: Recordando que el obispo
de Mondoñedo había obtenido en calidad de préstamo dos arciprestazgos
y medio de sus antecesores los obispo de Compostela, para que la iglesia
compostelana en adelante no los perdiera bajo ningún pretexto, se los rec-
lamó pacíficamente y puesto que se negó a devolvérselos... el arzobispo
Bernardo [toledano]... envío esta carta al abispo de Mondoñedo: ... «por la
fuerza usurpas dos arciprestazgos y medio... por lo cual te ordenamos en
obediencia que, sin subterfugio alguno, no rehúses devolver... no sea que,
como transgresor de un privilegio romano seas herido por la espada del
anatema» [...] No quiso respondernos, sino que envió ante la presencia del
papa a sus clérigos [...] El obispo de Mondoñedo... aunque por la debilidad
de su vejez no era capaz de soportar el esfuerzo... se presentó en Astorga...
y... desde allí a toda prisa hasta Castrogeriz, donde estaba el rey Alfonso, y
... se negó rotundamente a cumplir la sentencia del Papa [...] El Papa... re-
mitió al obispo de Mondoñedo esta misiva: ... «ordenamos a tu caridad que
estos arciprestazgos, los cuales... se sabe que pertenecen al juro de la iglesia
compostelana, permitas que permanezcan íntegros y en paz en poder de
esta iglesia, pues de otra manera si os oponéis a la justicia, con más fuerza
sentiréis su espada» [...] Y... como si estuvieran atados con la ligadura de la
ignoracia, se negaron a obedecer214.
Así pues, bajo nuestro punto de vista, el traslado desde el “locus
Sancti Martini” a Vallibria sólo cabe ser imputado a un hombre de las es-
peciales características de Munio Alfonso: Muy informado sobre las cues-
tiones eclesiásticas y políticas de su tiempo; muy concidionado por el
enojoso pleito entre Compostela y Mondoñedo; acostumbrado asimismo
al trato directo con significadas gentes de muy variado origen peninsular
y ultrapirenaico que acudían a Santiago; gran viajero y, en consecuencia,
buen conocedor de las fábricas de muchas iglesias catedralicias peninsu-
lares (Astorga, León, Palencia y Burgos entre ellas), francesas (como Auch,
Tolosa y Cahors) e italianas (hasta la mismísima Roma). Sólo él, decimos,
pudo haber sido el único responsable (en el ámbito de la diócesis mindo-
niense) de trasladar la sede desde la vieja fábrica costera sita en el “locus
Sancti Martini” (levantada por Alfonso II antes de 842; y rehabilitada por

213 Historia Compostellana; trad. FALQUE REY, Historia Compostelana, 138-139


214 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 133, 135, 136 y 137, respectivamente.
76 M. Carriedo tejedo

el propio obispo Gonzalo poco antes de 1108, “siguiendo un programa


arquitectónico diferenciado del compostelano y en la línea del románico
lombardo-catalán”, según Castiñeiras215), hasta la nueva sede-monasterio
de Santa María de Vallibria, sin tradición alguna.

Santa M aría de Vallibria

Como advierte Díez Tie, Santa María de Vallibria es hoy un misterioso


templo “del que no se conocen las proporciones ni la ubicación exacta”216.
Su construcción (previsiblemente sobre el solar que hoy ocupa la catedral
mindoniense) comenzó con seguridad después de 1112 (tras la elección de
Munio Alfonso), o más probablemente en 1113 (cuando fue consagrado),
coincidiendo en todo caso con la iniciativa de su antiguo obispo Gelmírez
en la hoy conocida catedral compostelana, de la que nos informa ahora
el canónigo Giraldo: Ordenó destruir la pequeña y muy antigua iglesia,
la cual dentro de la inmensa mole de la nueva iglesia, amenazaba con
caerse con inminente ruina... en la era M.C.L. [año 1112] fue destruida
aquella pequeña iglesia, que era una especie de sombra para toda la ba-
sílica, y allí mismo construyó un coro suficientemente capaz... el mismo
obispo, como sabio arquitecto, construyó en la esquina derecha del mismo
coro un elevado púlpito... fue comenzada la nueva iglesia de Santiago,
preclara y singular, en la era [Link] [año 1078] el 11 de julio 217.
Pero, ¿cómo pudo haber sido la sede de Santa María y sus edifica-
ciones anejas? Las líneas escritas por el propio Munio Alfonso en la “His-
toria Compostellana”, donde el autor vuelca la incansable actividad de su
maestro Gelmírez nada más obtener la silla, puede venir a mostrarnos un
modelo que, según creemos, hubo de influir muy directamente en el pro-
pio Munio, su fiel discípulo, pues en efecto, refiriéndose al “locus Sancti
Iacobi”, el primer obispo vallibriense nos muestra su conformidad con las
medidas reformadoras que de forma inmediata acometió Gelmírez en su
propia sede, así como con la firmeza que mantuvo ante la oposición de
sus canónigos: La pequeñez del altar... podrá deducirse verdaderamente

215 Vid. M.A. CASTIÑEIRAS GONZÁLEZ, La actividad artística en la antigua


provincia de Mondoñedo: del Prerrománico al Románico : EM, 15, 1999, 305. Vid. etiam
YZQUIERDO PERRÍN, Las Catedrales de la Diócesis de Mondoñedo, 113-129.
216 Vid. M. DÍAZ TIE, La catedral medieval de Mondoñedo: arquitectura, escultura
y pintura monumental : EM, 15, 1999, 345.
217 Historia Compostellana; trad. FALQUE REY, Historia Compostelana, 189.
locus sancti martini (ss. viii-xii) 77

del tamaño de su pequeña ara, para que no se diga que exageramos y...
puesto que el ara, ya engrandecida por segunda vez, no era acorde... con-
sideró con piadosa reflexión que debía ampliarse [...] los canónigos... en
relación a este asunto oponían fuerte resistencia... muchos aseguraban
que de ninguna manera debía ser destruida aquella obra... aunque fuera
ruda y deforme... pero él, armado como valeroso guerrero... pisoteando
el miedo de ellos con el pie de la buena intención, destruyó por completo
el mencionado habitáculo y agrandó por todas partes según convenía, el
pequeño altar que había existido desde el principio, cubriéndolo con una
tercera piedra admirable [...] terminó un frontal de plata egregio y óptimo
de tamaño... se encargó de reconstruir de forma lisa y perfectamente deco-
rado el pavimento y las gradas por las que se sube al altar. Además... ofreció
a la admiración humana un baldaquino que ordenó hacer en honor del
altar del Apóstol de oro y plata con variado y conveniente artificio 218. Y de
igual forma, Munio prestó atención en su relato al estado en que se encon-
tró su maestro la instalaciones adyacentes: Además, después que alcanzó
la cima del episcopado... no pudo encontrar... ni casa digna y apropiada
para un prelado... por ello... comenzó oportunamente... un palacio epis-
copal de triple bóveda con una torre y... se apresuró a terminarlo... y por
último, construyó casas alrededor dispuestas de forma admirable, y allí...
consagró también una iglesia edificada de forma extraordinaria y más
extraordinariamente pintada... construyó para los canónigos un refectorio
admirable y adecuado, a cuya semejanza, según hemos oído con frecuen-
cia de su boca, prometió que llevaría a cabo en la plaza del palacio un
claustro adornado con casas con sus correspondientes dependencias 219.
De modo que es muy posible que las obras de Santa María de Val-
libria estuvieran ya muy avanzadas el 1 de marzo de 1117, cuando la reina
Urraca confirmó a Munio el nuevo coto, colindante con el del viejo “locus
Sancti Martini”: Ego, Vrraca, Dei gratia totius Yspanie regina et imperatoris
domni Adefonsi regineque Constancie filia, in honore sancte et indiuidue
Trinitatis et omnium sanctorum, uidelicet, gloriosissime Dei genitricis Ma-
rie, ad cuius honorem sedes illa ibi fundatur et construitur; tras lo cual
añade: Do et confirmo illi Uallibriensi sedi cautos in omni circuitu... usque
in cautos de Sancto Martino... totum ab integro dono et concedo Uallibriensi
sedi et episcopo domno Munioni et successoribus eius220. Sin abandonar por
ello ni él ni sus sucesores (según se dijo) el viejo título mindoniense, que

218 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 106-107.


219 Historia Compostellana; trad. ID., ibid., 110-111.
220 Ed. RUIZ ALBI, La reina Urraca, doc. 86.
78 M. Carriedo tejedo

vuelve a constar, por ejemplo, el 2 de agosto de 1117: In sede Mindoniense


episcopis domnus Munius221.
En cuanto al “locus Sanctus Martini”, es una escritura del monasterio
de Villanueva de Lorenzana, datable durante el gobierno de abbate domno
Munio (1117-1129) la que nos informa cómo la que había sido multisecular
sede (monasterio al fin y al cabo), ya estaba bajo el gobierno de illo abbate
Petro de Sancto Martino de Mindonieto 222. Y por esta misma época, el 28
de agosto de 1122, se cerraba definitivamente el fastidioso pleito territorial
iniciado en 1100-1108 entre Compostela y Mondoñedo, con un acuerdo
en el que sin duda tuvo mucho que ver la vieja amistad existente entre
Gelmírez y Munio Alfonso, y en el que se establecía que en adelante la
iglesia de Santiago tenga dos arciprestazgos, los de Seaya y Bezoucos... y la
Vallibriense o de Mondoñedo tenga en adelante los arciprestazgos de Tra-
sancos, Labacengos y Arros223. ¡Seaya, Bezoucos y Trasancos!, precisamente
los tres territorios mencionados en la falsa donación de Alfonso III al leg-
endario obispo Sabarico emigrante, fechada en 864, que tan faltalmente ha
venido a desvirtuar hasta hoy los orígenes del “locus Sancti Martini”.
Y así hasta que en un privilegio expedido por Alfonso VII a favor
del propio Munio Alfonso, fechado el 1 de junio de 1125, se describe la
situación que (tras algunas vicisitudes) iba a permanecer en la posteridad,
y hasta hoy mismo: Facio scripturam firmitatis et cartam cautationis de
omnibus seruicialibus uestre sedis, tam de priori sedi Sancti Martini habitis
quam ecclesiam de mutata sede Sancte Marie vallibriensis 224.
M anuel Carriedo Tejedo
Historiador
León

221 Ed. CASTRO ÁLVAREZ, FERNÁNDEZ DE VIANA, GONZÁLEZ BALASCH,


Caaveiro, doc. 85.
222 Ed. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana, doc. 62.
223 Historia Compostellana; trad. FALQUE REY, Historia Compostelana, 404-405.
224 Ed. CAL PARDO, Colección da Catedral de Mondoñedo, doc. 12.
As pinturas murais da Catedral de
san Martiño de Mondoñedo. Foz. (Lugo)

Véñense realizando nos dous últimos anos traballos de recuperación


do edificio da Catedral de San Martiño de Mondoñedo e máis de adecu-
ación da súa contorna, promovidos polo Concello de Foz, con cargo ao
Ministerio de Fomento. Estes traballos foron levados a cabo pola empresa
DICONSA, radicada en Santiago de Compostela, segundo o proxecto do
arquitecto D. Ignacio López de Rego Uriarte e dirección deste, xunto co
aparellador D. José López Fernández.
No marco dese proxecto xeral, foi no que se incluíu a proposta de
restauración das pinturas murais, concretándose nunha serie de criterios
de intervención e obxectivos, que foron presentados ante a Dirección Xer-
al de patrimonio da Consellería de Cultura e Deporte da Xunta de Galicia,
para a súa autorización.
80 B. Besteiro

Coro dos xustos e elexidos. Pinturas inéditas do século XII

O programa incluía a posta en valor das pinturas existentes, con


tratamentos de carácter conservativo, como a súa consolidación e limpeza,
así como tratamentos de natureza estética, como son a reintegración de
lagoas de soporte e máis de policromía, pero tamén a procura de posibles
restos de máis pinturas agochadas noutros lugares da edificación.
Como todos os que coñezan a catedral terán en mente, trátase dun
edificio que amosa un interior con paramentos que foron maioritariamente
repicados, limpados e encintados en épocas relativamente recentes, dende
unha intervención realizada nos anos sesenta. Aínda así, ficaban unhas
zonas con revestimentos, e é xustamente nesas zonas nas que se poden
atopar vestixios de policromías agochadas baixo os caleados sucesivos.
A experiencia demostra que é moi habitual este tipo de achados, e polo
tanto, en todo proxecto de intervención en paramentos de igrexas é fun-
damental contemplar a sondaxe previa dos mesmos para verificar ou des-
botar a existencia de pinturas murais.
No caso que nos ocupa, as zonas susceptibles de acubillar máis restos
polícromos, estaban moi delimitadas, e o feito de tratarse dun monumento
tan coñecido, tan estudado e tamén tan intervido, parecía estar en contra
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 81

da posibilidade de realizar algún tipo de descuberta. A realidade foi que,


mesmo nesas circunstancias, o noso Patrimonio Histórico pode aínda ago-
char grandes sorpresas.
E o calibre desta sorpresa é dos meirandes e máis agradables que nos
deparou o noso Patrimonio nos últimos anos: durante a restauración das
pinturas murais existentes, tarefa que me foi encomendada e que levei a
cabo, xunto co meu equipo, as restauradoras Carmela Fernández, Marien
González e Elva Rico, entre setembro do ano 2007 ata Xuño do ano 2008,
non só atopamos pinturas inéditas dun tamaño moi considerable en canto
á superficie ocupada, senón que, segundo as primeiras aproximacións
histórico-artísticas, estaríamos a falar duns frescos do primeiro terzo do
século XII1, co que se trataría das pinturas murais do período románico
máis antigas de Galiza.
Este dato, xa de por si importante, resulta aínda máis salientable se
temos en conta que en toda Galiza, só se coñecen na actualidade dous
conxuntos murais románicos: o que nos ocupa, de San Martiño de Mon-
doñedo (Foz) e mailo de San Pedro de Rocas, en Esgos (Ourense) datado
a finais dese mesmo século e de notable menor tamaño2.
A esta excepcionalidade, aínda temos que engadir un plus de cali-
dade, dadas as similitudes iconográfico-estilísticas que o Xefe da Área de
Románico do Museo Nacional de Arte de Cataluña, D. Manuel Castiñeiras,
atopa entre a parte ata agora inédita dos murais románicos, coas miniatu-
ras do Tumbo A da Catedral de Santiago, e tamén coas pinturas de Saint-
Aignan de Brinay-sur-Cher (Berry) nas partes que xa se atopaban á vista
(particularmente a escena dos Reis Magos a cabalo) e que por comparanza
estilística co ciclo pictórico francés, foran adscritas xa por D. Serafín Mo-
ralejo á data do século XII.
Pero non son as únicas pinturas que podemos admirar na Catedral
de San Martiño de Mondoñedo. Existen ata catro estratos de diferentes
épocas, en parte superpostas, en parte ocupando espazos diferenciados.
Para explicar mellor os traballos efectuados, e situar as escenas inéditas
recuperadas, empezaremos por ubicar as diversas escenas, partindo das
máis antigas ás máis recentes:

1  Segundo as primeiras aproximacións efectuadas por D. Manuel Castiñeiras Gon-


zález, nos primeiros meses da restauración, recollidas nun artigo que se atopa no prelo:
Castiñeiras González, M.A.: “San Martiño de Mondoñedo: un edifico singular del
arte medieval gallego.  A propósito del descubrimiento de un ciclo pictórico del siglo XII”,
Rudesindus. San Rosendo. O seu tempo e o seu legado,  Congreso Internacional, Mondo-
ñedo-Santo Tirso (Portugal) e Celanova, 27-30 xuño 2007.
2  As pinturas de Rocas ocupan arredor de 2 m2, mentres que en san Martiño, o
conxunto románico ocupa aproximadamente 81 m2, dos que sobre 50, estaban ocultos até
esta intervención restauradora.
82 B. Besteiro

Situación das pinturas murais

1º estrato (S. Xii)

Sobre a datación deste estrato houbo unha enorme disparidade de


opinións ao longo dos anos, indo do século XII para Moralejo e Castiñei-
ras3, ata o 1500 para García Iglesias, quen as vincula estilisticamente ás de
San Estebo de Paderne, datadas no 1503.
Conta Salgado Toimil no Boletín da Real Academia Gallega que “maes-
tros norteamericanos en Bellas Artes como Mr. Chauncey Brewster Tinker,
profesor de Yale University, y Mr. Chandler R. Post, Doctor en Filosofía de
la Universidad de Harvard Cambridge, que, con otro calificado arqueólo-
go, el R. P. William Pitt Mc. de New York” que terían estado entorno ao
1927 en San Martiño, as databan no século XIII. Por outra banda, J. Gudiol
levaríaas máis aló do 1400, nun estilo popular
Por fin parece que estamos a piques de poder concluír unha data fi-
dedigna, grazas á inestimable e desinteresada colaboración do historiador
D. Manuel Castiñeiras, quen está a traballar sobre a iconografía, estilo e
datación das pinturas recentemente recuperadas.
É o grupo de maior antigüidade das pinturas conservadas, e in-
clúen:

OS FRESCOS DO MURO SUR DO CRUCEIRO

Poden distinguirse tres escenas, de abaixo arriba:


– Dúas persoas en pé mirándose entre si, coas mans situadas en
actitude de diálogo, un deles vestido, con nimbo crucífero que indica a
divindade do portador e o outro personaxe vestido unicamente co pano

3  En publicacións realizadas por el no ano 1999, aparece a temperá datación de


mediados do século XII, apuntada xa por Moralejo. (Castiñeiras González, M.: La
actividad artística en la antigua provincia de Mondoñedo: del Prerrománico al Romá-
nico. Estudios Mindonienses. Anuario de Estudios Histórico-Teológicos de la Diócesis de
Mondoñedo-Ferrol. Número: 15. SALAMANCA. 1999).
Máis adiante, e antes do comezo da intervención de restauración, afina a data ao
segundo cuarto do século XII, no catálogo da exposición conmemorativa do milenario
de San Rosendo: CASTIÑEIRAS GONZÁLEZ, Manuel: San Martiño de Mondoñedo (Foz)
Revisitado. Catálogo: Rudesindus. A terra e o templo. Xunta de Galicia. S.A. de Xestión do
Plan Xacobeo. 2007.
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 83

Estrato do século XII. Bóveda sur. Estados inicial e final

de pureza. Está parcialmente amputada debido á superposición de Sta.


Bárbara, e máis ao repicado masivo do paramento pola súa dereita.
Trataríase da resurrección de Lázaro, segundo a interpretación de
Salgado Toimil e Castiñeiras González, e non da parábola do Bon Sama-
ritano.4
– Nun segundo nivel, vemos unha mesa de banquete con varios
personaxes, á dereita un home medio recostado no chan, apoiado apenas
nun bastón, e un can parece acosálo.
Repítese o tema da parábola da cea do rico Epulón e o pobre Lázaro5,
presente tamén nun dos capiteis.

4  GARCÍA IGLESIAS, J.M.: La Iglesia de San Martín de Mondoñedo. Consideraciones


sobre sus Pinturas Murales. En: Monacato galego: sexquimilenario de San Bieito. Actas do
primeiro coloquio. Ourense. 1981 . “cuenta el relato del Buen Samaritano. El hombre ves-
tido es el Buen Samaritano, tras de sí tiene a su mula a la que invita a subir al viajero que ha
sido asaltado y herido”. Sen embargo, o nimbo crucífero na cabeza do personaxe vestido e
que aparece parcialmente amputado, é abondo para a súa identificación como Xesús.
5  (Lucas 16, 19-21): “Hubo cierto hombre muy rico, que se vestía de púrpura y de
lino finísimo: y tenía cada día espléndidos banquetes. Al mismo tiempo vivía un mendigo
llamado Lázaro, el cual, cubierto de llagas, yacía a la puerta de éste, deseando saciarse
con las migajas que caían de la mesa del rico; mas nadie se las daba: pero los perros
venían y lamíanle las llagas”.
84 B. Besteiro

Pola dereita da escena, no que Toimil consideraba un acróbata, agora


podemos apuntar cara unha figura demoníaca que se sitúa aos pés da
cama dun moribundo, sobre o corpo do cal outro personaxe chora a súa
perda.
– Tres xinetes a cabalo, que parecen ser os reis magos de camiño a
Belén, e se dirixen cara á capela do lado da epístola. Existe unanimidade
en canto á interpretación da escena, pero Manuel Castiñeiras avanza na
comparanza estilística da mesma, enlazándoa con influenzas da pintura
románica do centro e oeste de Francia6
– Na zona que comprende o semicírculo superior do paramento, por
riba do óculo que se abre no muro testeiro do transepto sur, recuperáron-
se nesta intervención dous rexistros superpostos de personaxes sedentes e
nimbados, algúns dos cales portan unha palma, que forman conxunto cos
que se atopan na bóveda de canón, constituíndo un coro de elixidos.

BÓVEDA DE CANÓN DO BRAZO SUR DO CRUCEIRO


Forman parte das recentemente descubertas, un Ciclo Mariano no
que podemos identificar as seguintes iconografías:
– unha escena central da Asunción de María aos ceos. María, nim-
bada e con velo cubríndolle a cabeza ocupa o lugar central, cos brazos
abertos despregando o seu manto. Acompáñana dous arcanxos coas ás
despregadas que a levan das mans, cunha silueta quebrada para subliñar o
movemento, mentres abanean senllos botafumeiros coa man libre7. Outro

6  Castiñeiras González, M.A.: La actividad artística en la antigua provincia


de Mondoñedo: del Prerrománico al Románico: “un análisis detenido de su disposición,
estilo e iconografía confirma su dependencia de la pintura románica del centro y oeste de
Francia, tal y como apuntó Moralejo. En primer lugar, el ciclo se organizaba al menos en
tres registros, una división mural habitual en las pinturas derivadas de la escuela de Poi-
tou, como muestran los ejemplos de San Julián y Santa Basilisa del Bagües (Alto Aragón),
relacionado con el taller de Saint-Savin-sur-Gartempe, y de Saint-Aignan de Brinay. En el
registro superior, la representación del viaje de los Reyes Magos recuerda a la del ciclo de
Brinay en detalles como la superposición encadenada de los caballos, la indumentaria, y
el diálogo gestual y visual que se establece entre los personajes, cuyo centro de atención
es la mano elevada del segundo sabio que, como buen “estrellero”, señala el cielo”
7  Castiñeiras González, M.A.: “San Martiño de Mondoñedo: un edifico singu-
lar del arte medieval gallego.  A propósito del descubrimiento de un ciclo pictórico del siglo
XII”: “A la espera de un informe técnico y un estudio histórico-artístico minucioso avanzo
las siguientes hipótesis: El panel central de la bóveda está presidido por el tema de la
Asunción de la [Link]ía, de pie, nimbada y tocada con el maphorion,… Por lo que
respecta a la filiación iconográfica, los modelos apuntan a la región del Oeste y Centro de
Francia. Así, la figura de la Virgen tocada con maphorium aparecía en las pinturas del
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 85

arcanxo está situado sobre a cabeza da Virxe e porta un varal entre as


mans, do que desgraciadamente se perdeu a parte de remate.
Aos lados dos pés de María, corre unha lenda inequívoca:
AS(S)V(MP)TA EST / MARIA IN CELV(M).
– Na parte occidental da bóveda, á altura dos riles, un apostolado ou
coro de xustos estruturados nun dobre rexistro de personaxes masculinos
sedentes e nimbados, moitos deles portadores dunha palma, en alusión á
súa condición de mártires, distribuídos por parellas8.
Trataríase, pois, dun Coro de Xustos e elixidos que presencian a
Asunción da Virxe e a acompañan.
E unha árbore de Jessé, na zona adxacente ao arco toral, no que se
identifican as figuras superpostas de Jessé, que soñou cunhas raíces das
que saía A Virxe María, que é quen, á súa vez, nos trae ao Redentor, cul-
minando esta escena vertical, está a Pomba do Espírito Santo, envoltos
polas pólas da árbore, da que penden froitas vermellas.
– No lado leste da bóveda de canón, temos unha decoración vexetal
de roleos que enmarcan o vano da ventá abuguinada que se abre no cen-
tro do paramento.

atrio y la tribuna de Saint-Savin-sur-Gartempe (Poitou), realizadas en la década de 1090,


así como en las románicas de San Julián y Basilisa de Bagüés, fechadas en torno al año
1100. Por su parte, el movimiento centrífugo de los seres celestes y la línea quebrada que
forman sus cuerpos se encuentra igualmente en los ángeles que ascienden a Cristo en
el Sacramentario de San Marcial de Limoges (Paris, BN 9438, f 84v), o en las figuras del
Tetramorfos de las pinturas de Sant Climent de Taüll (ca. 1123)”
8  “Se puede por lo tanto concluir que el conjunto de pinturas murales de Mon-
doñedo está estrechamente vinculado con el scriptorium catedralicio compostelano, con-
cretamente con el primer miniaturista del Tumbo A (1129-1137). En algunos casos, como
en el retrato del tercer apóstol por la derecha, su modelado y dramático rostro recuerdan
igualmente a ese mismo miniaturista, concretamente a los retratos regios de Ordoño I y
Ordoño II en el Tumbo A (f. 1v, 5v). Por otra parte, no olvidemos que ambos artistas –el
miniaturista de Compostela y el pintor de Mondoñedo– utilizaron fórmulas propias del
arte carolingio-otononiano, las mismas que alimentaron a la pintura del Oeste de Francia
a fines del siglo XI. De ahí que el animado grupo de apóstoles situado en primer plano
del registro inferior occidental de la bóveda sur de Mondoñedo recuerde a los apóstoles
del atrio de Saint-Savin-sur-Gartempe. En esa misma pared sur existe un segundo registro
superior con la representación de siete personajes indescifrables”
A este respecto, cabe sinalar que, cando se redactou este artigo de Manuel Castiñei-
ras, para o Congreso Internacional sobre a figura de San Rudesindo, a recuperación das
pinturas aínda non estaba rematada, polo que varios detalles iconográficos non pudieron
ser descritos coa exactitude que agora o conxunto permite.
86 B. Besteiro

A ámbolos dous lados da ventá, volvemos ter figuras nimbadas, moi-


to máis perdidas, e na zona correspondente ao rexistro inferior, do lado
esquerdo da ventá temos un personaxe que parece sinalar unha inscrición
de alomenos oito ringleiras, de lectura dificultosa debido á gran cantidade
de superficie desaparecida.
– Finalmente, o extradós do arco formeiro do transepto sur decórase
con grecas xeométricas, “espirais” de base cadrada.

2º estrato (S. Xv)

Estrato datado como moi tarde, nas primeiras décadas do século XVI,
para Salgado Toimil, cando en San Martiño estaban os monxes de San
Francisco, que residiron alí arredor dos anos cincuenta do século XV.

MURO SUR DO CRUCEIRO: SANTA BÁRBARA

Os atributos e a inscrición permiten identificala con Santa Bárbara.


Aparece representada de pé, cunha grande torre na súa man esquer-
da en referencia ó encerro ao que foi sometida por seu pai para protexéla
das miradas da xente, pola súa fermosura, na que se abren tres ventás, en
alusión á Santísima Trindade e portando como atributo, símbolo do seu
martirio, unha palma.
Sobre a imaxe pode lerse en letra gótica: “Esta pintura mandaron pin-
tar Pedro Gómes capelán nesta iglesia y Francisco: Clérigo Franciscano”.
Dentro da escena está escrito o nome da santa á esquerda, e á dereita a
pregaria “Ora pro nobis”9.
Baixo cada unha destas inscricións asinan “Pedro Gómes” e “Fran-
cisco/Padre”10, personaxes que forman parte da escena, representados en
canon menor, axeonllados aos pés da santa.

9 É invocada contra os raios a resultas de que, tralo seu martirio e morte a mans
do seu pai Dióscoro, éste morreu súbitamente ao caerlle enriba un raio, segundo refire a
tradición recollida por Jacobo de la Vorágine na Lenda Áurea.
10  Izquierdo Perrín transcribe esta palabra como Idote, matizando que o seu signi-
ficado sería o de donante, aspecto no que coincide García Iglesias. Á luz do aspecto do
texto xa limpo, máis ben me inclino pola lectura como “Padre”.
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 87

Proceso de restauración na imaxe de Santa Bárbara, estado inicial,


despois da limpeza e trala integración cromática

MURO SUR, AO FONDO DA IGREXA: O MILAGRE DE SAN GONZALO11


Hoxe só se conserva un fragmento diagonal, salvado por unhas es-
caleiras que daban acceso ao coro, con pedazos de varias liñas de inscri-
cións en carácteres góticos.
Segundo referencias escritas e diversas testemuñas recollidas, por
orde do bispo Navarrete no ano 1704, nunha investigación sobre o Bispo
Santo, parece ser que estaría alí representado sobre o sepulcro do Bispo
Santo (no que daquela era a capela de San Gonzalo) o milagre do venera-
do bispo San Gonzalo afundindo coas súas oracións as naves dos invaso-
res normandos, e mesmo existen varias descricións de testemuñas acerca
da disposición das figuras e textos12.

11  Na que tería sido a Capela de San Gonzalo, que segundo nos indica J.R. Gon-
zález Pacios no seu estudo “San Gonzalo, Bispo Mindoniense” xa existía no ano 1505,
cando Luis Pillado Luaces manda pintar unha escena que conmemore ó afundimento da
armada normanda e que serva de retablo á capela.
12  FERNANDEZ PACIOS, J. R.: “San Gonzalo. Bispo Mindoniense”. S.A. de Xes-
tión do Plan Xacobeo. 2.008. Recolle tódolos textos documentais referidos a ditas pintu-
ras, entre os que entresaco a seguinte descrición:
“Don Eduardo Lence na súa obra El Obispo Santo y San Salvador de Pedroso recolle
a declaración que fai no 1704 o crego de menores e veciño de Mondoñedo don Gaspar
Ponce de León, quen ao falar do sartego de San Gonzalo di “ y mas avajo de dicho altar
yen un lienzo de la pared de dicha yglesia a la mano derecha y devaxo del coro della
abisto el testigo algunos epitafios de letra y caracteres antiguos y aviendose ynclinado a
leerlos y saverlo que decían allo que el primero a su parezer dize las palabras que siguen
= esta capilla e obra mando fazer e pintar Luis pillado de Luazes defunto que deus foi feita
88 B. Besteiro

Figura de San Xoán Apóstolo, antes e despois da restauración. Capela norte da cabeceira

3º estrato (S. Xvi)

Sitúase cronoloxicamente nas décadas finais do século XVI ou primei-


ras do XVII. A razón son as formas do manierismo en Galicia, o emprego
dun canon máis esvelto (o tamaño das figuras aproxímase ó natural) e a
utilización dun encadre arquitectónico para todo o conxunto.
Esta etapa circunscríbese ás dúas capelas absidais da cabeceira.

era de mill e quinientos e de cinco años = e davajo deeste rotulo estan muchas Pinturas
juntas a modo de navios y en los mas alto dos enarbolados y derechos y a la par dellos una
efigie de un obispo pintada con su mitra que se dice bulgarmente es la del obispo santo
llamado gonzalo; y junto a dicha efigie esta otro epitafio y rotulo que dize en letra anti-
gua = Sean confundidos= y mas adelante estan otras cinco efigies al parezer del testigo
de Sacerdotes con coronas aviertas que asi mismo ouo dezir heran los Canonigos reglares
que en dicho teimpo antiguo avia en dicha yglesia y cada uno de ellos tiene un rrotulo
que dize =fiat= fiat = fiat= y el ultimo en su rotulo repite tres veces el fiat y mas avaxo de
todo esto estan pintadas otras cinco efigies de mujeres que oio dezir que eran romeras y
la primera tiene un rotulo que dize =Sea mi guia á la Virgen Maria = . La segunda tiene
otro que comienza en la cintura y da buelta por enzima de la caveza de dicha efigie y dize
=Gracias ati Señor Sean = y no se lee mas por estar gastada la pintura ni tanpoco se le el
de la terzera por la misma rraçon aunque le tiene. La quarta en su rotulo que tanvien la
çerca por encima de la Caveza dize = ati sean dadas Gracias Señor =. La quinta y ultima
tambien tiene otro de la misma forma que dize = dadas sean Gracias Señor ati =”. Afirma
que esta declaración está confirmada pola posterior visita ocular do prior do mosteiro
don Francisco Álvarez de las Losas.”
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 89

A CAPELA SUR DA CABECEIRA


Consta de catro escenas con representacións relacionadas coa Virxe
María e a súa distribución leva a pensar que, ó igual que acontece na áb-
sida norte, o ciclo iconográfico se pecharía cunha talla da Virxe co Neno,
que se tería perdido. Son, de dereita a esquerda:
OS PASTORES CAMIÑANDO CON PRESENTES: Dous pastores nun
espazo natural aberto, portando presentes: o que vai diante leva un cabri-
to cunha soa man, e na outra un bastón; o que o segue leva un año sobre
os seus ombros.
REI DAVID: Un home ricamente vestido, con barba, coa cabeza cu-
berta cun sombreiro en punta, ata agora interpretouse como o rei David,
a pesares da carencia de coroa, pola súa condición de salmista, pero en
realidade, non está a tocar ningún instrumento, e nunca o tivo.
Máis ben semella achegarse a recibir a alguén, saíndo por unha ar-
cada da arquitectura na que se enmarca, que ocupa a meirande parte do
paramento no que se sitúa a escena. Ben puidera tratarse dun sacerdote
que vai recibir as ofrendas dos pastores que se achegan a el pola dereita
da escena, segundo apunta Salgado Toimil13.
O ABRAZO DE SAN XAQUÍN E SANTA ANA DIANTE DA PORTA
DOURADA: Aparecen representados dous personaxes caracterizados de
anciáns, abrazándose baixo as ás dun anxo, que, coas súas mans, une as
cabezas da parella. Trataríase de San Xaquín e Santa Ana durante o seu
reencontro ante a Porta dourada, para García Iglesias, e dos desposorios
de San Zacarías e Santa Isabel, para Salgado Toimil. Parece máis plausible
a primeira adscrición, nun posible contexto de ciclo mariano, aínda que
iconográficamente ámbolas dúas escenas sexan moi similares, tanto narra-
tivamente, como pola idade dos seus protagonistas.
A escena sitúase diante dunha porta flanqueada por columnas, nunha
arquitectura con ventás xeminadas, e na outra metade, un paisaxe cun
pobo ao lonxe.
HABACUC: García Iglesias e Salgado Toimil interpretan esta pintura
como o traslado de Habacuc á foxa onde está Daniel para levarlle os ali-

13  SALGADO TOIMIL, R.: “Las Pinturas Murales de San Martín de Mondoñedo”.
En: Boletín de la Real Academia Gallega. T. 17. Número: 199. 1927: “dos pastores, uno
con una oveja al cuello, sobre las costillas, y otro con un animal cabrío agarrado por los
delanteros, en trance de llevarlos, como en ofrenda, a un respetable sacerdote que se
halla más hacia el interior del ábside” faría alusión “a la parábola evangélica del Buen
Pastor, o a los diezmos y primicias que a la Iglesia hay que ofrendar”.
90 B. Besteiro

Detalles das figuras recuperadas, dos anxos tenantes

mentos. A descrición que fan dela non se axusta ao que hoxe podemos
ver grazas á súa limpeza e eliminación de numerosos restos de encalados;
para eles, tratábase dun personaxe que levaría na súa man esquerda un
zurrón, coa súa capa ondeando ó vento, flotando: está sendo transportado
por un anxo que lle agarra os cabelos. Na realidade, o anxo non ten con-
tacto coa súa cabeza, máis ben semella estar sinalándolle algo, el non leva
zurrón, e ten os pés ben apoiados no chan.
BÓVEDA: Na bóveda de cuarto de laranxa, temos a figura de tres
cuartos do Pai Eterno, entre nubes, rodeado de raiolas de luz, en actitude
de bendicir e coa bóla tripartita do mundo na man esquerda, rematada
con cruz de longo varal.
Unha grilanda de cabezas de serafíns, serve de transición entre a
bóveda de cuarto de laranxa coa que se cubre o tramo curvo da capela
e a de canón que cubre o tramo recto, na que atopamos figuras de torso
dos catro grandes homes das escrituras, de esquerda a dereita segundo se
mira: Helías, Moisés, que foron líderes establecidos por Deus, Abraham e
David, que foron considerados os amigos de Deus.
Helías aparece sostendo a filacteria co seu nome, tocado cun gorro e
con barba rubia. Moisés porta as táboas da lei, polo que non precisa texto
identificativo. Habrahan, segundo a grafía da cartela, suxeita tamén o seu
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 91

Detalle das figuras recuperadas baixo os encalados e repintes: Moisés e Elías

nome nunha filacteria, e a súa capa envolve a súa cabeza, como nunha
ventisca. O rei David perdeu o texto identificativo, pero recoñécese pola
coroa e maila lira que o caracteriza como salmista.
No frontis da capela, existen os escudos nobiliarios de dúas familias
da zona: os Fontao (unha cabeza de lobo) e os Miranda (cinco doncelas
loiras mirando ao ceo) e unha morea de roleos, rosetas, grilandas e cabe-
zas de serafíns, para encher o espazo.

A CAPELA NORTE DA CABECEIRA


Conxunto dedicado á morte, na forma da Crucifixión de Cristo. Po-
demos ver, de dereita a esquerda:
O MAL LADRÓN: No tramo recto da cabeceira. Xestas, o mal ladrón,
atado á cruz, coa cabeza gacha.
O CALVARIO: No tramo curvo da cabeceira. A escena está composta
por dous personaxes e un grupo de casas, son a Virxe María e San Xoán
Evanxelista, e a cidade do fondo da pintura sería Xerusalén.
Complétase coa escultura de vulto redondo de Cristo na Cruz.
92 B. Besteiro

Imaxes que ilustran os


estados inicial e final
dunha das escenas
correspondentes à
capela absidal norte,
pinturas do século XVI

O BON LADRÓN: No tramo recto da cabeceira. Dimas, o bo ladrón,


atado á cruz, coa cabeza baixa. O cuarto de laranxa da ábsida aparece
cuberto por algunhas estrelas que compoñen a bóveda celeste.
BÓVEDA: O tramo de cuarto de laranxa está ocupado por un ceo
estrelado no que se sitúan o sol e a lúa, representación que acompaña
habitualmente ás crucifixións.
Na bóveda de canón, vense catro anxos tenantes con instrumentos da
Paixón de Cristo (columna, flaxelo, escada, cravos...) e un friso de serafíns
separando ámbolos dous conxuntos.
Tamén hai dous escudos heráldicos ilexibles, dos que Yzquierdo Pe-
rrín di puideran pertencer ao linaxe dos Novoa, Novaes ou Noriega, por
ter, talvez, un ave e unha torre.
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 93

4º estrato. (s. xix-xx)

A CÚPULA
Trátase da obra mural máis recente de San Martiño, ocupa o interior
da cúpula do cruceiro. Realizada posiblemente tralas reparacións do sécu-
lo XIX, despois do incendio que causou a caída de parte da teitume, xa
que é moi probable que o cruceiro tamén sufrise importantes danos.
Componse dunha media laranxa de fondo azulado, dividida en oito
fraccións por falsos nervios pintados de cor rosa, no interior de cada un
deles aparecen representacións simbólicas da figura de María, aludindo ás
ladaíñas marianas.

Restauración

A restauración dos diferentes estratos de policromía consistiu nas


tarefas habituais en todo proceso de recuperación de pinturas ao fresco:
desencalado, eliminación de revoques superpostos, tratamento biocida,
recheo de oquedades, consolidación do soporte, limpeza mecánica, re-
integración de lagoas de soporte e reintegración da policromía. Pasarei a
describilas a continuación, tras un cativo apuntamento acerca da técnica
na que foron executadas as pinturas.

Técnica de Execución

En xeral, os murais que nos ocupan foron trazados segundo a técnica


do fresco, na que se ten que completar a composición nun tempo limitado,
antes do fraguado do recebo. Ó tratarse de espesores de morteiro moi
finos, este proceso debía de ser moi áxil.
A propia técnica condiciona unha execución fragmentada do conxun-
to, dividíndoo, ben por escenas, ben por paramentos, ben por andamiada.
Nos murais do século XVII non se chegan a determinar andamiadas,
porque o espazo xa está compartimentado horizontalmente pola imposta,
nin tongadas, porque a superficie mixtilínea do espazo, fai que se puidera
acomodar moi ben o estendido da masa correspondente a cada plano, que
se facía coincidir na composición con escenas completas.
94 B. Besteiro

Nas pinturas do XV, como desapareceron en gran parte, conserván-


dose tan só a escena de Santa Bárbara, recortada sobre o fondo, dunha
dimensión moi asumible, carece deste tipo de pegadas.
O estrato do século XII resulta moito máis complexo, polo seu gran
tamaño, e pola continuidade nun mesmo plano dos paramentos que lles
serven de soporte, que obriga a fraccionar a decoración, en función da
superficie que pode ser decorada en cada sesión. Podemos concluír que as
pinturas se executaron de arriba abaixo, por andamiadas verticais, de ma-
neira que as escenas inferiores van creando unha rebaba que se superpón
nuns centímetros á escena precedente, e para ocultar estas unións, soen
aproveitarse as bandas e cenefas perimetrais.
Tódalas capas que se aprecian, a pesar de ser datadas en épocas di-
versas, están executadas sobre unha única capa de morteiro moi fino de
cal e area de ó redor de tres mm de media, estendida sobre un soporte
mural de perpiaños de pedra caliza, bastante regular, cun encintado plano
nas xuntas.
O trazado dos deseños efectuaríase sobre morteiro fresco, polo que
as características do proceso de secado e carbonatación da masa de cal
faría que estas pinturas se puidesen adscribir á técnica coñecida como
fresco, aínda que neste caso, como en tantos outros dos conxuntos murais
galegos, o escaso espesor da capa de soporte, implica un secado moi rápi-
do desta, e polo tanto que algunhas zonas da decoración sexan particular-
mente débiles e sensibles a desgastes mecánicos. Isto foi o que pasou coas
tres escenas que estaban á vista, correspondentes á etapa románica da
decoración: o que se pode ver é o debuxo preparatorio, tamén coñecido
coma sinopia, porque as cores de modelado das superficies perdéronse,
por non estar xa o morteiro nas condicións de humidade requiridas.
A paleta empregada varía en función do estrato ó que nos refiramos (nas
pinturas máis antigas apréciase unha clara dominancia de tons avermellados
e ocres, en tanto que na etapa seguinte se introduciron contrastes maiores
con trazos en negro e nas capelas absidais, as terras vermellas intensas e
terras pardas cobran protagonismo...) sendo máis rica e colorista nos niveis
decorativos máis recentes. En xeral, é moi limitada, reducíndose a diferentes
gradacións de terras naturais, resistentes ós álcalis, como son neste caso:
– o branco de cal,
– negro de dominante fría azulada,
– terra ocre amarelo,
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 95

Erosións da capa de policromía orixinal, realizadas durante o rescate das pinturas


do ano 1966, debido ao emprego dunha tecnica non axeitada

– terra siena natural,


– terra vermella, de ton lixeiramente arxiloso,
– unha terra verde-gris, puntualmente usada na escena superior do
estrato máis antigo do muro sur (Reis Magos).

Só nas pinturas máis recentes (cúpula), se atopan azuis ultramar e


cobalto, verde esmeralda, verde augamariña, amarelo...
Os autores das pinturas recorreron a diversas técnicas de encaixe
para delimita-la composición. O debuxo encaixaríase, ben con pegadas
sobre o morteiro fresco, ben cunha técnica de debuxo preparatorio, coñe-
cida de modo xenérico como sinopia, por se-lo pigmento habitualmente
empregado para este uso, na cal se realizan trazos suaves de cor sobre o
recebo fresco. Apréciase nas pinturas máis antigas do muro sur do cruceiro
a existencia dun trazado de liñas definitorias do debuxo. Nas incisións,
as liñas eran marcadas cun punzón sobre o recebo húmido e resultaban
especialmente útiles xa que permitían ó artista un maior control e rapidez
á hora de estende-las cores. Só atopamos un exemplo, no segundo rexistro
do coro dos elixidos, do lado occidental da bóveda de canon do transepto
96 B. Besteiro

sur. Tamén están as improntas ou cordadas que se obteñen ao colocar


unha corda tensada sobre o morteiro fresco, e cun belisco, facela rebotar
sobre a superficie. Así aparece unha marca de puntos recta, que marca as
fiadas horizontais para encaixar as escenas. Atopouse tamén na bóveda de
canon ocupada polas pinturas románicas.
A pintura ó fresco non permite a corrección do debuxo unha vez que
se secou a parede. Debe completarse a composición antes de que diminúa
a súa humidade. Sobre este bosquexado, execútase a pintura definitiva
partindo das cores claras ás escuras e das manchas ou formas xerais, ata
as liñas e detalles definitorios, cun emprego do branco de cal para traza-
dos finais dibuxísticos sobre o fondo escuro (pinturas do Século XII)
Os contornos das figuras foron realizados maioritariamente en negro
(pinturas do XV), agás no estrato máis antigo (pinturas románicas), no que
os trazados perimetrais, moito máis leves, foron realizados con pigmentos
terras: terras vermellas e sombras.

Intervención de Restauración

A primeira restauración destas pinturas levouna a cabo Chamoso La-


mas en 1.966. Tralos primeiros descubrimentos de pinturas murais en Gali-
cia, con motivo de reparacións realizadas nas igrexas, a Comisaría da 1ª
Zona do Patrimonio Artístico prepara un equipo de restauración de pintu-
ras murais coa colaboración do Catedrático de Restauración da Escola Su-
perior de Belas Artes de Barcelona, D. Manuel Grau; unha das campañas
deste equipo tivo lugar en San Martiño, arredor do ano 1966.
Naquelas datas, desencaláronse parcialmente as pinturas murais, e
fixéronse traballos de consolidación e parcheo.
O tratamento por nós desenvolto, debía rexerse por pautas estrita-
mente conservadoras, pola complexidade engadida da superposición de
estratos, que implica que as actuacións a realizar han de verse limitadas e
definidas polo estrito respecto ás capas de decoracións ocultas, non condi-
cionando en xeito ningún o seu hipotética ulterior recuperación.
A restauración refírese tanto ós procesos puramente curativos e con-
servativos (consolidación do soporte, recheo de ocos, sentado da cor, de-
salgado, desinfección e tratamento biocida, eliminación de sales solubles e
insolubles, ...), como estéticos (eliminación de cales superpostos, limpeza
da policromía, reintegración de soporte e de policromía, ...) para devolver
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 97

lexibilidade aos paramentos, recuperando en certa maneira a súa fun-


ción.
Considerouse superficie de intervención todo paramento vertical ou
bóveda que acollera morteiros de revestimento, por ser previsible que
baixo os recebos á vista se puideran atopar máis restos de cromías antigas.
Por iso, a recuperación dos murais principiou pola sondaxe dos muros que
conservaban revestimentos (bóvedas de canón do transepto norte e sur,
muro testeiro sur do cruceiro, muro sur da nave da Epístola), por medio
da execución de catas a bisturí, para verifica-la existencia ou non de máis
estratos de policromías ocultos.
A fortuna quixo que alomenos na bóveda de canon que cubre o
transepto sur, o resultado das catas fose positivo, o que nos fixo abrigar
esperanzas con respecto á bóveda do transepto norte, pero por desgraza,
aí e máis na cúpula, os resultados foron negativos.
Aproveitando esta sondaxe previa, buscáronse os bordos perimetrais
das pinturas, para delimita-la extensión total da superficie polícroma e
facilita-los seguintes procesos de consolidación, ó dispoñer de novas vías
de entrada dos produtos.
Comezamos pola limpeza inicial superficial mecánica, suave, para
elimina-la grande acumulación de po, con auxilio de brochas suaves e rec-
ollendo a sucidade removida cun aspirador de baixa potencia, a distancia,
para facilitar a posterior aplicación dos produtos adhesivos, consolidantes
e das proteccións externas.
Logo procedemos á protección das zonas desprendidas e abolsadas
por medio da recollida de bordos perimetrais, selándoos con morteiro de
cal e area, nos lugares que se atopaban soltos e naquelas partes con risco
de caer, para facilita-la manipulación durante as tarefas de restauración,
minimiza-lo risco de perda de soporte, evita-la saída de produtos con-
solidantes ó exterior, etc. Así mesmo, efectuouse unha protección local
con papel xaponés e gasas adheridas con resinas sintéticas en disolución:
Paraloid B-72, a xeito de cartonage nas partes descohesionadas, fraccio-
nadas ou cunha grande deformación superficial e en particular sobre as
gretas coséndoas como auxilio e prevención ante posibles derrubes par-
ciais ó inxectar morteiro líquido (debido ó aumento de peso a soportar
momentaneamente polo morteiro orixinal).
As tarefas de consolidación da capa de morteiro ó muro e recheo
da oquedades en tódalas zonas nas que se observa perigo de despren-
demento, con ampolas abertas e grande espazo oco entre o morteiro e a
cantería, fixéronse por medio de inxeccións progresivas dunha mestura
98 B. Besteiro

de morteiro de cal e area de granulometría moi fina, licuado coa adición


dunha pequena cantidade de auga destilada. Nestas pinturas, evitouse de-
liberadamente o emprego de resinas sintéticas acrílicas no licuado do mor-
teiro, do tipo Primal AC-33, empregadas habitualmente para incrementa-la
súa adherencia, por tratarse duns murais tan significativos, nos que se fai
necesario un plus de prudencia.
Recuperáronse tódolos restos de cromías de diversas épocas que
quedaban aínda ocultas baixo os revestimentos ata agora conservados,
manténdose intacta a superposición das diversas épocas e procurando
acadar unha mellor lexibilidade das escenas tanto individualmente, como
en canto a conxuntos diversos.
Só se eliminou o estrato correspondente ós casetóns con floróns azuis
simulando azulexos que se atopaban no intradorso dos arcos que cobren
o tramo recto das capelas do cabeceiro, e zonas con trazados contem-
poráneos situados nas mesmas capelas, que ocultaban amplos detalles
das escenas e decoracións correspondentes ó terceiro estrato decorativo,
datado a finais do século XVI, para recuperar a lectura iconográfica de
cada capela.
Esta limpeza mecánica foi realizada a punta de bisturí, manualmente,
e en seco, para as leitadas de cal e repintes sobre leitada de cal, e tamén
incluíu a eliminación das distintas revocaduras engadidas e superpostas
no pasado, que cubrían en gran parte a superficie polícroma, das que
aínda quedaban restos sobre as pinturas murais e todos aqueles morteiros
de cal, escaiola, etc. aplicados a xeito de reintegracións do recebo, para
enrasa-la superficie das lagoas de soporte existentes, as gretas de fábrica,
mesmo montando por riba da policromía orixinal.
Os paramentos liberados pola eliminación de revocaduras superp-
ostos ou colocados a xeito de parcheo anteriormente, limpáronse, elimi-
nando mecanicamente restos de cal, de terra e po, e lavando a zona con
esponxas, tamponando e absorbendo a sucidade das chagas entre perpia-
ños, para proceder posteriormente á reintegración de soporte.
Aplicouse un tratamento biocida de carácter tratante e preventivo
empregando unha funxicida e unha alguicida de amplo espectro, por im-
pregnación sobre a superficie policromada e nas lagoas de soporte.
O estado de conservación dos frescos do estrato correspondente ao
século XII era moi malo, co soporte moi disgregado e moi numerosas
lagoas de cativo tamaño na bóveda, e importante perda de masas de cor
nas partes que xa eran coñecidas, nas que só se conserva o debuxo prepa-
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 99

ratorio, debido probablemente á propia técnica de execución dos murais,


que con toda probabilidade se trazarían practicamente a secco.
As operacións de consolidación interna do morteiro, encamiñadas
a aumenta-la resistencia física da capa de soporte, fixéronse por inxec-
ción e coado de auga de cal, en dez aplicacións sucesivas, aproveitando
todo tipo de vías de entrada naturais: gretas poros, lagoas de soporte e
de policromía, bordos exteriores.... Seleccionouse este material pola súa
completa compatibilidade co soporte orixinal e dada a especial casuística
destes murais, que obrigaba a tratamentos moito máis cautelosos.
Tamén se efectuou unha limpeza química da superficie das pinturas
buscando unha mellora da nitidez da súa lectura, en casos puntuais, e
nunca sobre as pinturas románicas, que foron tratadas exclusivamente de
xeito mecánico:
– para a eliminación de repintes ou manchas de orixe graxa (graxas
derivadas da combustión das candeas, do rozamento das mans
dos visitantes, ...), existentes sobre as pinturas do XVI, por medio
de mesturas de disolventes,
– eliminación das manchas ocasionadas polo fume das candeas e
restos de materia orgánica, manchas producidas pola impregnación
do morteiro con materias como a arxila, terra, etc, depositadas en
superficie ou procedentes de goteiras, por medio acuoso, co em-
prego de deterxentes neutros, papettas de carbonato amónico, e o
AB-57.
As perdas de masa de soporte, que crean unha superficie crateri-
zada e polo tanto chea de irregularidades e sombras, e inadecuada para
completar as formas, deben ser enrasadas coa superficie orixinal. Para
isto, aplícase un morteiro de cal e area de cor similar ó orixinal nas lagoas,
para o que se seleccionou un árido similar ó orixinal en canto a cor e
granulometría, para alcanzar un aspecto superficial óptico similar pero
buscando un aspecto superficial diferente, para distinguilo deste, dándolle
textura á superficie reposta con esponxa.
Empregouse morteiro de cal aéreo apagado e area lavada para elimi-
nar posibles sales, máis livián e friable que o orixinal e sen tinguir, para
obter unha superficie branca idónea para a reintegración cromática.
Para finalizar a reintegración da cromía, completando na medida do
posible, en función dos datos achegados polo propio muro, polo deseño
e polas pegadas/incisións, a forma inicial e deseño, e onde non, creando
unha tintada xeral de entoado co fondo.
100 B. Besteiro

A intervención de reintegración cromática ha de ser sempre moi con-


tida, e no caso que nos ocupa, especialmente, para evitar desvirtuar o
orixinal. Sempre ha de ser a mínima indispensable para facilita-la lectura
da obra sen falsear a súa realidade, nin o seu estado de degradación
“histórico”, completando, onde sexa posible en función dos datos achega-
dos polo propio muro, polo deseño e polas pegadas/incisións, a forma
inicial e iconográfica.
Preténdese con esta operación actuar sobre as lagoas de policromía,
para que desaparezan ópticamente e facilita-la lectura iconográfica do
conxunto, completando a imaxe onde teñamos datos para continua-lo
trazo ou mancha de cor, a rigattino 14 con acuarela (mesmo para as zonas
de tintada plana asimilable á cor de fondo), técnica que resulta idónea
para este tipo de intervencións por ser posible alcanzar unha transparen-
cia, limpeza e sutileza moi axeitadas para a pintura mural.

Trascendental achado

Como consecuencia destas obras, resulta que a meirande parte da su-


perficie policromada da Catedral de San Martiño está ocupada por un dos
conxuntos murais máis antigos de Galicia que se sitúa no transepto sur,
parte del xa estaba á vista e fora estudado por numerosos autores, como
son as escenas dos Reis Magos a cabalo, a Cea do rico Epulón e o pobre
Lázaro e a Resurrección de Lázaro, no muro testeiro, aínda que diversos
estudosos as databan con posterioridade a esa data, chegando mesmo a
barallar datas tan tardías coma o 1500.
No que atinxe ao período románico, as partes inéditas sitúanse por
riba desas escenas, ocupando o resto do paramento vertical ata a bóveda
de canón que cubre o brazo do cruceiro, e a totalidade de dita bóveda.
Por tanto, as escenas inéditas datadas no século XII, que a partires de
agora todos podemos disfrutar, configuran un ciclo mariano, coa Asunción
da Virxe María aos Ceos, coma punto de referencia central, acompañada
por un amplo coro de elixidos, que ocupa a meirande parte do espazo
recuperado. E para suliñar a importancia da súa figura, aparece a alusión
á xenealoxía de Xesús, na que ela é a póla que permite a súa chegada.

14  Técnica de reintegración pictórica mediante raiado, de xeito que se unifique


cromáticamente a superficie observada a certa distancia, distinguíndose fácilmente, de
perto, a parte completada.
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 101

Limpeza mecánica - eliminación de eflorescencias salinas, velos de cal e po

Tamén no ciclo correspondente ao manierismo, pinturas do século


XVI situadas nas dúas capelas da cabeceira, se recuperaron importantes
fragmentos ata agora ocultos por repintes recentes, e que se situaban nas
bóvedas de cuarto de laranxa e de canón que cobren ámbolos dous espa-
zos. Así, na capela absidal norte recuperouse un ceo estrelado no que se
colocan o sol e a lúa, astros que frecuentemente acompañan á iconografía
da crucifixión e unha serie de catro anxos de corpo enteiro portantes dos
Arma Christi, máis unha grilanda de cabezas de serafíns no pano interme-
dio. Na capela absidal sur, na mesma zona ocupada polas decoracións que
veño de describir, apareceu a figura de tres cuartos do Pai Eterno, entre
neboeiras, coa bola tripartita rematada cunha longa cruz na man esquerda,
e en actitude de bendicir coa dereita. Similar grilanda de cabezas de se-
rafíns, serve de transición entre a bóveda de cuarto de laranxa coa que se
cubre o tramo curvo da capela e a de canón que cubre o tramo recto, na
que atopamos figuras de torso dos catro grandes homes das escrituras, de
esquerda a dereita segundo se mira: Helías, Moisés, Abraham e David.
E non foi o único achado salientable nesta campaña, pois por debaixo
dos murais datados no século XII, nunha zona do paramento testeiro sur,
consérvanse restos dun encintado en relevo, traballado coidadosamente
cunha sección rectilínea e respectando o despece dos sillares da fábrica.
102 B. Besteiro

Esta descuberta, aínda que non sexa tan vistosa coma os murais, ten
unha gran magnitude histórica, pois trátase do único vestixio que nos
queda do que foi o primeiro acabado que tiveron estes muros, unha vez
construídos.
Centrándonos na recentemente rematada restauración dos ciclos mu-
rais da Catedral de San Martiño, teño que sinalar que esta intervención
incluíu tódalas etapas conservadas, devolvéndolles o esplendor que o po e
mailas sales depositadas na superficie toldaban nas partes que xa estaban
á vista, facendo que na actualidade resulten lexibles para o público xeral,
eliminando engadidos disturbadores, e facendo unha comedida reinte-
gración cromática das zonas perdidas, para axudar a esa lexibilidade das
escenas e sacando á luz as partes que se atopaban ocultas baixo sucesivos
encalados, morteiros ou repintes, atendendo principalmente aos aspectos
conservativos da intervención e cun escrupuloso respecto ás pinturas,
traballando de xeito completamente manual, desbotando o emprego de
produtos químicos.
Para finalizar, desexar que esta descuberta trascendente para a inter-
pretación do noso acervo cultural, sirva para pór aínda máis en valor o
lugar de San Martiño, xa de por si tan cargado de arte e historia, que coma
todo o noso Patrimonio Cultural, está intimamente ligado ao que somos
como pobo.
Blanca Besteiro
Restauradora
Lugo

Bibliografía

Beigbeder. Olivier.: Léxico de los símbolos. Encuentro Ediciones. Madrid. 1995


CASTIÑEIRAS GONZÁLEZ, Manuel: La actividad artística en la antigua provin-
cia de Mondoñedo: del Prerrománico al Románico. Estudios Mindonienses.
Anuario de Estudios Histórico-Teológicos de la Diócesis de Mondoñedo-Fe-
rrol. Número: 15. Salamanca. 1999.
San Martiño de Mondoñedo (Foz) Revisitado. Catálogo: Rudesindus. A terra e o
templo. Xunta de Galicia. S.A. de Xestión do Plan Xacobeo. 2007.
San Martiño de Mondoñedo: un edifico singular del arte medieval gallego.  A
propósito del descubrimiento de un ciclo pictórico del siglo XII, Rudesindus.
San Rosendo. O seu tempo e o seu legado,  Congreso Internacional, Mon-
doñedo-Santo Tirso (Portugal) e Celanova,  27-30 xuño 2007 (en prensa).
as pinturas murais da catedral de san martiño de mondoñedo 103

Reintegración cromática con rigattino: nas figuras que perderon os rasgos, só se fai unha
cor de fondo, que diferencia planos de color (rostro, roupas, nimbo, fondo...) sen recons-
truir rasgos físicos (ollos, boca...). Facilitase a lexibilidade das formas sen falsear o orixinal

CHAMOSO LAMAS, Manuel.: Catálogo da exposición As Nosas Raíces. Lugo no


Obxectivo de Manuel Chamoso Lamas. Museo Provincial de Lugo. Servicio
de Publicacións da Deputación Provincial. 1995.
Fernandez, Jesús.: San Martín de Mondoñedo. Guía Histórica y Artística. Li-
brería Bahía. Foz. 1976
FERNÁNDEZ PACIOS, José Manuel.: San Gonzalo, Bispo Mindoniense. Xunta de
Galicia. S.A. de Xestión do Plan Xacobeo. 2008.
FERRANDO ROIG, Juan.: Iconografía de los Santos. Ediciones [Link].
1991.
GARCÍA IGLESIAS, José Manuel: La Iglesia de San Martín de Mondoñedo. Consi-
deraciones sobre sus Pinturas Murales. En: Monacato galego: sexquimilena-
rio de San Bieito. Actas do primeiro coloquio. 1981. OURENSE.
Pinturas Murais de Galicia. Xunta de Galicia. Consellería de Cultura e deportes.
1989.
RÉAU, Louis: Iconografía de la Biblia. Antiguo Testamento. Tomo 1, volumen 1.
Ediciones del Serbal. Barcelona, 1996.
104 B. Besteiro

Iconografía de la Biblia. Nuevo Testamento. Tomo 1, volumen 2. Ediciones del


Serbal. Barcelona, 1996.
SALGADO TOIMIL, R.: Las Pinturas Murales de San Martín de Mondoñedo. En:
Boletín de la Real Academia Gallega. T. 17. Número: 199. 1927.
SAN CRISTÓBAL SEBASTIÁN, Santos.: La Antigua Catedral de San Martín de
Mondoñedo. Ed. Paramés. 1980. Imprenta Mancebo. Mondoñedo. 1995.
TRAPERO PARDO, José.: Pintura Mural. Cuadernos de Arte [Link]
Castrelos. Vigo. 1965
De la VORÁGINE, Santiago: La Leyenda Dorada. Tomos 1 y 2. Editorial Alianza
Forma. Madrid. 1992
[Link].: Inventario Artístico de Lugo y su Provincia.
YZQUIERDO PERRIN, Ramón: De Arte et Arquitectura: San Martín de Mondoñe-
do. Servicio de Publicaciones Diputación Provincial de Lugo. 1994. LUGO.
En torno al arte asturiano en la época de Alfonso III *

A la memoria de D. Carlos Cid Priego


(+ 9 de abril de 1998, Jueves Santo)

La gran obra arquitectónica del reinado de Alfonso III el Magno (866-


910) es indudablemente la iglesia de San Salvador de Valdediós, que formó
1

* El presente artículo fue escrito por encargo de don Carlos Cid Priego el año 1995
para su publicación en un volumen de Estudios, que no vio la luz. Desde la fecha de entrega
no ha sido objeto de revisión alguna, ni de investigación posterior, salvo aspectos parcia-
les; creo que el contenido es de utilidad al investigador interesado por el tema. Indico,
sin embargo, algunos títulos donde se puede encontrar bibliografía reciente, que inicio
con un título emblemático del propio D. Carlos: “El arte prerrománico de la monarquía
asturiana, Oviedo, 1995; Achim Arbeiter/Sabine Noack-Haley, Hispania Antiqua. Christ-
liche Denkmäler der frühen Mittelalters von 8, bis 12 Jahrhundert, Maguncia, Philipp von
Zabern, 1999, César García de Castro Valdés, entre otros. García de Castro, del que excluyo
lo relacionado con San Salvador de Valdediós: [Arte prerrománico en Asturias, Nobel, 2002;
Id., La escultura arquitectónica en el área central del Reino de Asturias: tipos, tradiciones
y tendencias, Escultura decorativa tardorromana y altomedieval en la Península Ibérica,
coord. Luis Caballero Zoreda y Pedro Mateos Cruz, Madrid, Anexos de Archivo Español
de Arqueología, 2007, pp. 85-132]. Franco Mata A. “Tesoros de Oviedo y León: problemas
estilísticos, liturgia e iconografía”, XLIes Journées romanes: les trésors des églises à l’époque
romane, 6-13 de jouillet 2009, Associació cultural de Cuixa/Association culturelle de Cuxa.
Monasterio de St. Michel de Cuxa (en prensa).
1 Según el Chronicon Laurbanense y el Chronicon de Cardeña, la fecha de su
consagración como monarca fue el día de Pentecostés de 866, el 26 de mayo, la víspera de
la muerte de su padre, Ordoño I. En cuanto al óbito, no coincide la documentación, que
se divide entre el año 912 y el 20 de diciembre de 910, ésta última, que es la tradicional,
aceptada por L. Barrau-Dihigo (Historia política del reino asturiano (718-910), trad. del
original francés, Gijón, 1989, pp. 235-236). Con respecto a enterramiento, es tradición que
sus restos reposaron temporalmente en el sarcófago tetrárquico de la catedral de Astorga,
hoy en el M.A.N., cfr. Moralejo, Serafín, La reutilización e influencia de los sarcófagos anti-
guos en la España medieval, Colloquio sul reimpiego dei sarcofagi romani nel Medioevo,
Marburg/Lahn, 1984, p. 188, recogido en Castiñeiras, Manuel Antonio, La reutilización de
piezas romanas y medievales en Galicia, Brigantium. Boletín do Museo Arqueolóxico de a
Coruña, 6, La Coruña, 1989-1990, p.81.
106 A. Franco mata

parte de un conjunto palaciego, construido por el propio monarca, al que


se retiró cuando fue destronado por sus hijos García I, Ordoño II y Fruela
II2. La iglesia de Valdediós –consagrada el 16 de septiembre de 8933–, se
halla situada a escasos kilómetros de Villaviciosa, y debió de pertenecer a
un viejo monasterio benedictino, en el que permanecería durante trescien-
tos años. Dicha paradigmática basílica no va a ser incluida en las presentes
notas; remito al lector interesado al artículo de D. Carlos Cid Priego, quien
la incluyó en el volumen antes indicado.
El justificado protagonismo de San Salvador ha restado obviamente,
importancia a los restantes monumentos levantados durante el reinado
del gran monarca asturiano, como Santo Adriano de Tuñon, San Salvador
de Priesca y Santiago de Gobiendes, éstos dos últimos incluidos por la
moderna crítica artística en la última etapa constructiva de la monarquía
asturiana4. Fuera de Asturias, la citada iglesia deja su impronta, tanto en
León –iglesia de San Juan y San Pelayo, fechada antes de 966–, como en
Galicia –San Ginés de Francelos Orense), construcción del nuevo tem-
plo de Santiago de Compostela, el 6 de mayo de 899, condicionado por
el templo de Alfonso II, derruido en el 872–. En el campo de las artes
suntuarias, Alfonso III siguió la línea de su predecesor Alfonso II. Si éste
mandó ejecutar la cruz de los Angeles el año 808, cien años más tarde,
se terminaba la cruz de la Victoria, lo cual es realmente significativo. Al
mismo monarca se debe el encargo de la desaparecida cruz de Santiago
de Compostela, copia fiel de la cruz de los Angeles.
Alfonso III el Magno amplía considerablemente las fronteras del rei-
no asturiano fuera de los propios límites tradicionales. Para ello, tuvo que
sostener repetidas luchas con gallegos, vascones y castellanos a causa de
sus enfrentamientos e insurrecciones. Durante su reinado toma cuerpo la
idea de Reconquista del antiguo reino visigodo de Toledo –a cuya ciudad
llega y de donde trae algunas obras [una modesta y vetusta cruz con las

2 Berenguer, M., Breves notas sobre San Salvador de Valdediós, Boletín del Insti-
tuto de Estudios Asturianos, 27, Oviedo, l956, pp. 35-49, recogido por Arias, L., Prerromá-
nico Asturiano. El Arte de la monarquía asturiana, Gijón, l993, p. 217. En 1999 se publicó
la segunda edición. Alfonso III tuvo seis hijos de su matrimonio con Jimena, los citados,
García, futuro rey de León, Ordoño, futuro Ordoño II, Fruela, futuro Fruela II, Ramiro,
que según se dice, gobernó Asturias bajo Fruela II y Alfonso IV, Bermudo, que habría
muerto muy joven, y Gonzalvo, arcediano de Oviedo. Se pretende que fue también padre
de tres hijas, una de las cuales sería Sancha, casada con Conrad, séptimo duque de Sua-
bia, cfr. Barrau-Dihigo, op. cit. p. 247. Vid. también Fernández Conde, F. J., La época de
Alfonso III y San Salvador de Valdediós, Oviedo, Universidad de Oviedo, 1994.
3 Arias, op. cit. pp. 215-234.
4 Arias, op. cit. pp. 259-272. Vid más adelante.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 107

reliquias de la Santa Cruz y dípticos de marfil esculpidos, que menciona


en su testamento5]– a través precisamente de sus acciones bélicas y su ac-
ción repobladora.
El centro de gravedad del reino asturiano, después de haber pasado
de Cangas de Onís a Pravia y tras haberse mantenido durante mucho
tiempo en Oviedo, tiende a desplazarse una vez más desde que Ordoño I
y sobre todo Alfonso III repueblan los territorios situados más allá de los
montes cántabros y toman contacto con la España musulmana. García I se
establece en León, lo que trajo consigo la ruina de Asturias y el paso de
su capital a una situación secundaria6. “Ese cambio de capital, al consagrar
una situación de hecho –afirma L. Barrau-Dihigo–, señala el comienzo de
un nuevo período en la historia de la España medieval”7.
La fuerte inmigración de población mozárabe con sus técnicas traídas
de Andalucía, influye, como el conocimiento de los restos visigodos, en
el terreno artístico. En Asturias, sin embargo, sus efectos son limitados,
pero precisos8. Claros ejemplos son las ventanas con arcos de herradura
y alfiz, así como el tipo de hoja rectilínea de los grandes capiteles de San
Salvador de Valdediós9.
Este templo es el único testigo en pie de la que podría denominarse
corriente oficial y rica del arte regio, donde se combinan de forma novedo-
sa las tradiciones de Alfonso II y Ramiro I. Junto a esta corriente, existe otra,
donde se incluyen monumentos más pobres, entre ellos San Adriano de
Tuñón, Santiago de Gobiendes y San Salvador de Priesca, que revelan un
arte rural, paralelo al regio, que existiría bajo los reyes citados y perviviría
con Alfonso III y su sucesor10.
El arte de Alfonso III no desarrolla un lenguaje nuevo, sino que con-
tinúa y consolida formas y modelos preexistentes. En este sentido hay que
entender probablemente el retorno hacia las formas artísticas de la época
de Alfonso II11, monarca impulsor del neovisigotismo, que se acentúa con
Alfonso III. De hecho, éste continúa la tradición, titulándose imperator, en
el sentido de príncipe de todos los reinos de Hispania. Las intervenciones

5 Schlunk, H., Arte visigodo. Arte asturiano, Ars Hispaniae, vol. II, Madrid, 1947,
p. 407.
6 Yarza Luaces, J. Arte y Arquitectura en España 500/1250, Madrid, 1979, p. 62.
7 Op. cit. p. 197.
8 J.M. Pita Andrade, Arte asturiano, Madrid, l963, p. 30.
9 C. Cid Priego, Arte, Tierras de España. Asturias, Madrid, l978, ed. facsímil,
Madrid, l989, p. 184.
10 Cid Priego, op. cit. p. 182.
11 V. Nieto Alcaide, Arte prerrománico asturiano, Salinas, 1989, p. 169.
108 A. Franco mata

en la sedes regia son prueba de este carácter de continuismo. El proceso


expansivo del reino hace que Oviedo pierda el protagonismo alcanzado
por aquél, empeñado en dotar de una corte al reino. Alfonso III se interesa
más por intervenciones puntuales con la intención de ensalzar determi-
nados contenidos de alto valor ideológico. El arte se institucionaliza, en
términos de V. Nieto, proyectándose en la consolidación de los símbolos12.
En este sentido hay que entender, según el mismo autor, la construcción
de la nueva basílica de Santiago de Compostela y la realización de la cruz
de la Victoria.
El rey Magno lleva a cabo varias obras en Oviedo: reforma los pala-
cios de Alfonso II y los amplía con otro nuevo en el lado noroeste de la
ciudad, al que pertenecieron dos columnas, de carácter clásico, conserva-
das en el Museo Arqueológico de Oviedo13. Asímismo rodea de murallas a
la capital, que refuerza con un castillo-fortaleza. Protege y delimita ciertos
componentes de la hierapolis, como la iglesia de San Salvador, con una
muralla interior, quedando así dentro de ella el panteón regio de Santa
María, la Cámara Santa integrada en el palacio, y con la fortificación an-
tedicha, la catedral de San Salvador. Se le atribuyen modificaciones en la
torre adosada a la Cámara Santa, lo cual puede explicar el alfiz de San
Tirso por su carácter mozárabe. Todo ello, sin embargo, ha desaparecido
y tan sólo tenemos conocimiento a través de referencias documentales y
escasos restos arqueológicos, como los sectores atribuidos de las excava-
ciones de la residencia regia en Oviedo14.
De las obras defensivas proceden tres lápidas, una empotrada ac-
tualmente en el lienzo septentrional del crucero de la catedral de Oviedo,
a la izquierda del acceso a la capilla del Rey Casto, y las otras dos en
el Museo Arqueológico de Asturias. La primera de ellas, originariamente
sobre la puerta de entrada al castillo, derruido en 1920 y primitivamente
ubicado en un solar de la plaza Porlier de Oviedo, hace referencia a la
construcción a fundamentis en Ovetao de un castillo-fortaleza. Mide 1,57
m. de longitud por 0,57 m. de alto. Su texto, en versión de Uría Riu15, es
como sigue:

12 Op. cit. p. 170.


13 Nieto, op. cit. p. 171.
14 Cid, Arte, cit. p. 182.
15 Uría Riu, Juan, Cuestiones histórico-arqueológicas relativas a la ciudad de
Oviedo de los siglos VIII al X, Symposium sobre cultura asturiana de la Alta Edad Media,
Oviedo, l967, pp. 261-328, cfr. Arias, op. cit. pp. 278-279.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 109

IN NOMINE DOMINI DEI ET SALVATORIS NOSTRI IHESV CHRISTI SIVE


OMNIVM DECUS GLORIOSE SANCTAE MARIE VIRGINIS BISSENIS APOS/
TOLIS CETERISQUE SANCTIS MARTIRIBUS OB CVIVS HONOREM TEM-
PLVM
EDIFICATVM EST HVNC LOCVM OVETAO A CONDAM RELIGIOSO ADE-
FONSO/
PRINCIPE AB EIUS MANQUE DISCESSUUS QUE NUNC QVARTUS EX
ILLIIUS
PROSAPIE IN REGNO SUBCEDENS CONSIMILI NOMINE./
ADEFONSUS PRINCEPS, DIVE QUIDEM MEMORIAE HORDONI REGIS FI-
LIUS,
HANC AEDIFICARI SANCSIT/
MUNICCIONEM CUM CONIUGE SCEMENA DUOBUSQUE PIGNERE NATIS
AB TUICCIONEM MUNIMINIS/
TENSAURI AVLAE HUIVS SANCTAE AECCLESIAE RESIDENDUM INDEM-
NEM CAVENTES QUOD/
ABSIT DUM NAVALI GENTILITAS PIRATO SOLENT EXERCITU PROPERARE
NE VIDEATUR/
ALIQUID DEPERIRE. HOC OPUS A NOBIS OFFERTUM IDEM AECCLESIAE
PERENNI SIT IURE CONCESSUM.

La traducción es, en versión de Masdeu, según Miguel Vigil16: “El


religioso Príncipe Adefonso, que Dios haya, [entiéndase Alfonso el Casto]
edificó este templo en este lugar de la ciudad de Oviedo, en nombre y
honra de Dios, de nuestro Salvador Jesucristo, de la Gloriosísima Virgen
María, de los doce Apóstoles, y de los demás Santos Mártires que aquí se
veneran. El Príncipe Adefonso [el Grande] que tiene el mismo nombre del
arriba dicho, y es el cuarto Rey de su linage, y es hijo del Rey Ordoño, de
Santa memoria, mandó juntamente con su muger Scemena [Jimena], y con
sus dos hijos, que se fabricara esta fortificación para seguridad y defensa
del Tesoro de esta Santa Iglesia, y para que viniendo, como suelen, con
su ejército los Gentiles corsarios [de la Normandía], no perezca alguna de
estas alhajas, lo que Dios no permita. Esta nuestra ofrenda quédese per-
petuamente a disposición y favor de la misma iglesia”.

16 Miguel Vigil, Ciriaco, Asturias monumental, epigráfica y diplomática. Datos para


la historia de la provincia, Oviedo, 2 vols, 1887 (reed. 1987), cfr. Arias, op. cit. p. 278-
279.
110 A. Franco mata

Las otras dos lápidas se conservan en el Museo Arqueológico de As-


turias. Una procede de la fortaleza de Alfonso III, derribada en 1818, para
construir una cárcel. Según Jovellanos, estaría colocada sobre la puerta in-
terior. En el centro tiene tallada la característica cruz de la Victoria del mo-
narca. A ambos lados de la misma se distribuye la inscripción siguiente:

+ SIGNVM SALVTIS PONE DOmine


IN DOMIBVS ISTI VT NON PerMITAS IN
TROIRE ANGELVM PerCVTIENTEM
+ IN CHRIstI NOMINE ADEFONSVS PRIN
CEPS CVM CONIVGE SCEMENA
HANC HAVEAM CONSTRVERE
SANSERVNT: IN ERA DCCCCXIII A.

Su traducción en versión de M. Escortell17, es:


“Señor, pon el signo de la salvación en estas moradas, para que no
permitas entrar el ángel golpeador. En el nombre de Cristo, Alfonso Prín-
cipe, con su esposa Jimena consagraron este lugar construido en la era
913”.

La otra lápida pertenece asímismo a Alfonso III, y es probable que


estuviera colocada en el muro de la hierapolis. Como la anterior, tiene en
relieve la cruz de la Victoria y la siguiente inscripción:

HOC SIGNO TVETVR PIVS. HOC SIGNO VINCITVR INIMI(cus)


SIGNVM SALVTIS PONE DOMINE IN IANIVS ISTIS
VT NON PERMITAS INTROIRE ANGELVM PERCVTIENTEM.

Su traducción es como sigue: “Este signo protege al piadoso. Este sig-


no vence al enemigo. Señor, pon el signo de la salvación en esta entrada
para que no permitas antrar al ángel golpeador”18.

17 Catálogo de las salas de Arte prorrománico del Museo Arqueológico de Oviedo,


Oviedo, l978, cfr. Arias, op. cit. p. 279.
18 Arias, op. cit. p. 279. Ambas lápidas han figurado en la exposición Orígenes.
Arte y cultura en Asturias. Siglos VII-XV, Oviedo, l993, pp. 123-124, n. 80. La primera está
fechada el año 985, y la segunda pertenece al reinado de Alfonso III. Para la epigrafía vid.
C. Miguel Vigil, Asturias monumental, epigráfica y diplomática, Oviedo, l987, (facsímil),
p. 183; M. Escortell Ponsoda, Catálogo de heráldica y epigrafía medieval y moderna del
Museo Arqueológico de Oviedo, Oviedo, l981, pp. 15-16. Son recogidas por V. Nieto, op.
cit. p. 173.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 111

La Foncalada, fonte incalata, es una obra representativa dentro del


empeño urbanístico del monarca, que tenía la finalidad de albergar el
alumbramiento de un manantial de agua que era retenido en el estanque.
Es la única construcción civil altomedieval con fines públicos, conservada
en España. Está situada extramuros de la hierapolis ovetense, a no mucha
distancia del recinto amurallado. Es además el único monumento de este
monarca conservado en la ciudad. Dicha fuente, de arco algo restaurado,
recuerda la inmediata al santuario de San Juan de Baños19.
Adopta la forma de edículo, remata exteriormente en forma de fron-
tón triangular, debido a la doble vertiente de las aguas, y lateralmente en
una línea de imposta lisa. Conserva planta rectangular, de casi 4 m. de
anchura, con abertura en dirección este-oeste de una cubrición interior en
forma de bóveda de cañón peraltado, con arco semicircular de dovelas
de piedra. Toda la obra, incluido el tejado, está realizada con aparejo de
sillería de cantería de arenisca. Se trata de grandes sillares de labra carac-
terística de la arquitectura del monarca, como la cruz de la Victoria, con el
Alfa y la Omega apocalípticas, tallada en relieve en el vértice del frontón.
Debajo de la cruz, se lee la característica inscripción apotropaica de los
reyes asturianos:

(HOC SIGN)O TVETVR PIVS. HOC SIGNO VI(NCITVR INIMICVS)


“Este signo protege al piadoso. Este signo protege al enemigo”.

Inmediatamente debajo de esta inscripción figura otra, transcrita por


M. Vigil:
(SIGNVM SALVTIS PO)NE DOMINE IN FONTE (ISTA
VT NON PERMITAS) INTROIRE ANGELVM PERCV(TIENTEM)
“Señor, pon el signo de la salvación en esta fuente para que no per-
mitas entrar al ángel golpeador”. Todavía se encuentran otros textos en
otros lugares de los paramentos de la fuente, pero su estado de deterioro
impide su correcta lectura.
La fachada oeste, opuesta a la principal, fue tapiada en fecha pos-
terior, presumiblemente en 1848, en una restauración de la Comisión de
Monumentos, según consta en la lápida adosada al arco cegado20.

19 Yarza, op. cit. p. 64.


20 Arias, op. cit. p. 245. Esta importante obra de Alfonso III se recoge en las publi-
caciones sobre arte asturiano, Nieto, op. cit. p. 173; Pita Andrade, op. cit. p. 35.
112 A. Franco mata

Una reciente intervención arqueológica ha puesto al descubierto el


canal de drenaje primitivo. Se encontró además una parte de la cumbre-
ra con ornamentación original y un sillar con la inscripción TIENTEM,
que faltaba al texto inscrito en uno de los frontales. La reiteración de
la apocalíptica palabra no deja lugar a dudas de que alude al [angelum
percv]TIENTEM21.
Dentro de la capital, también es de destacar una obra de uno de los
hijos del monarca, el arcediano D. Gonzalo, que dona en el año 986 la
iglesia de San Martín de Salas a la iglesia de San Salvador de Oviedo, igle-
sia que fue reconstruida en 951, por un Adefonso que se hizo enterrar en
ella. Aunque los restos conservados son posteriores a la etapa en análisis,
es interesante consignar la pervivencia de la representación de la cruz de
la Victoria en tableros tallados a bisel con inscripciones y el conocido tex-
to apotropaico sobradamente repetido en las obras del monarca: “+ HOC
SIGNO TVETUR PIVS/OC SIGNO VINCITVR INIMICVS:/ ADEFONSUS FE-
CIT ET / SALVA EVM DEUS:”22.
La gran expansión territorial durante el reinado de Alfonso III el Mag-
no corre pareja con un renacimiento de la vida monástica, la cual, si no
destruida por la invasión, sí al menos fue considerablemente debilitada. Las
fundaciones, que escasean aún en la primera mitad del siglo IX, se tornan
numerosas a partir del 850 aproximadamente. En Asturias aparecen Santa
María del Puerto (863), San Salvador de Valdediós (893) y San Adriano de
Tuñón (891), sobre el que volveré más adelante. También se multiplican
los monasterios en Galicia, si bien no siempre resulta fácil adscribirlos a
determinado monarca –San Salvador de Cinis aparece citado en un acta de
909–, el Bierzo, gracias a la entusiasta labor de San Genadio e imitadores
–San Pedro de Montes [restaurado en 895]–. En Castilla existía una serie de
pequeños monasterios –entre ellos San Vicente de Acosta (871), San Mar-
tín de Ferrán, San Esteban de Salcedo (873?)–, más tarde incorporados a
grandes abadías como San Millán de la Cogolla, y a la sazón se hallaba San
Pedro de Cardeña, cuyo primer documento data de 902.
En León la expansión monacal se veía favorecida tanto por la pro-
paganda de San Froilán e imitadores como Alfonso III, que acogía a los
monjes mozárabes y les confiaba diversos establecimientos. Tal fué el
origen de Sahagún, que el monarca levantó de sus ruinas para situar en él
al abad Alfonso, y de San Miguel de Escalada, filial de Sahagún. San Isidro
de Dueñas data de fines del siglo IX o comienzos del X, y San Cosme y

21  Estrada, Chao, Ríos, l992, cfr. Arias, op. cit. p. 246.
22 Arias, op. cit. pp. 276-277. También se menciona en Nieto, op. cit. p. 202.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 113

San Damián se remonta a 904 ó 905. Todavía en Portugal hay que citar
algunas fundaciones del momento. Había establecidas comunidades en
Braga, Oporto y cerca de Coimbra, la célebre abadía de Lorvâo, que pa-
rece fue edificada a principios del siglo X 23. Se explica la instauración de
monasterios en territorio portugués por el propio avance de la reconquista
de mano del rey Magno. Hacia 880 una gran parte de lo que es hoy Por-
tugal obedecía al rey asturiano. Además de Coimbra, los cristianos habían
vuelto a ocupar Braga, Oporto, Chaves, Lamego y Viseo. Un año más tar-
de atraviesa toda Lusitania hasta llegar al monte Oxifer, en Sierra Morena,
donde derrotó a las tropas musulmanas y regresó a Oviedo24.
También el clero secular prospera y se registran varias sedes episco-
pales. Fruminio es obispo de León en 860; Rosendo lo es de Mondoñedo
hacia 867. Antes de 878, Alfonso III había restaurado el obispado de Astor-
ga, e incluso posiblemente los de Orense, Braga, Oporto, Lamego, Viseu
y Coimbra. En 881, un texto rigurosamente auténtico da la lista de las dió-
cesis de la época, con la enumeración de los titulares. La lista comprende,
además de Oviedo, las iglesias gallegas de Lugo, Mondoñedo, Compostela
y Orense; las iglesias portuguesas de Braga, Oporto, Lamego y Coimbra;
las iglesias leonesas de León y Astorga, la iglesia alavesa de Velegia y la
iglesia castellana Osma. En los años finales del siglo IX y en los primeros
del X fueron fundadas o repuestas las sedes de Coria y Zamora y quizá
también Salamanca25.
La administración eclesiástica se materializa en la construcción de
conventos e iglesias. Se ha aludido al conjunto de San Salvador de Val-
dediós. La otra construcción destacada es la iglesia de San Adriano de
Tuñón, representativa del llamado arte popular. Enclavada en el concejo
de San Adriano, formaba primitivamente parte de una abadía benedictina
fundada por Alfonso III y su esposa Jimena el 24 de enero de 89126, fecha
que ha sido puesta en tela de juicio por J. Fernández Conde27, al conside-
rarla falseada por el obispo Pelayo. Dicho autor estima que el templo de-

23  Barrau-Dihigo, op. cit. pp. 194-195.


24  Barrau-Dihigo, op. cit. pp. 158-159.
25  Barrau-Dihigo, op. cit. p. 197.
26 Arias, op. cit. p. 235, a quien fundamentalmente sigo para la descripción de la
iglesia. Vid. también Nieto, op. cit. p. 197-199.
27  La Iglesia en Asturias en la Alta Edad Media, Oviedo, l972, cfr. Arias, op. cit. p.
235. Barrau-Dihigo, que acepta el año 891, disiente del día del mes; para él se trata del
“vigesimo (?) kalendas octobris”, op. cit. p. 219, nota 152. Se han efectuado excavaciones
arqueológicas por G. Adán, C. Cabo y J. Jordá, cuyos resultados recogen en Excavaciones
arqueológicas en Santo Adriano de Tuñón (Santo Adriano, Asturias), Boletín del Instituto de
Estudios Asturianos, n. 137, 1991, pp. 357-395.
114 A. Franco mata

bía de ser una canonía rural. Fue consagrada por los obispos de Oviedo,
Iria, Coimbra y Astorga, siendo dedicada a los Santos Mártires Adriano y
su esposa Natalia, sanctorum Adriani et Natalie. El había sufrido marti-
rio el año 290, trasladando su esposa sus reliquias a Bizancio, de donde
pasaron a Roma en el siglo VII. A finales del IX, uno de sus brazos fue
enviado a San Claudio de León, y es posible que la dedicación de la igle-
sia asturiana tenga relación con este hecho28. Ya en 1108 sufre la primera
restauración, para ser luego consagrada por el Abad Eulalio y D. Pelayo,
obispo de Oviedo. Se suceden nuevas y profundas reformas durante los
siglos XVII y XVIII, añadiéndosele un nuevo cuerpo de nave a los pies, la
imafronte y el remate de la espadaña. D. Luis Menéndez-Pidal efectúa su
restauración entre 1949 y 1954, a la que se suma la de García Pola, Mar-
qués y Palacios en 198629.
Su sencilla estructura disfraza la adaptación de la arquitectura regia a
las nuevas exigencias por medio de una reducción de sus componentes.
Tiene planta basilical de tres naves separadas por una arquería de otros
tantos arcos semicirculares a cada lado de la nave central, que apoyan en
dos pilastras lisas. Estas son de mampostería recubierta de mortero, con
una sección rectangular de 0,90 m. por 0,60. La arquería separa la nave
central de aproximadamente 8,50 m. de longitud por algo menos del do-
ble de ancho, de las laterales, de 1,80 m. de ancho. En la parte superior de
la nave se abren tres ventanas, adinteladas con madera, situadas a interva-
los regulares, en correspondencia con los tramos de la arquería.
Remata a oriente en cabecera tripartita plana, con dos contrafuertes al
exterior cuyas capillas tienen estructura rectangular y se cubren con bóve-
da de cañón, tradicional en la arquitectura asturiana, mientras el resto del
edificio está cubierto con techumbre de madera. Sobre el ábside central se
dispone la tradicional cámara alta con comunicación al exterior por medio
de una ventana ajimezada de doble vano, aparejado en ladrillo, que des-
cansa sobre un pilarcillo central30. Es una estructura que repite con simpli-
cidad al exterior el sistema adoptado en la arquitectura de Alfonso II.

28  Nieto, op. cit. pp. 197-199. El relicario de los santos Adrián y Natalia, procedente
presumiblemente del monasterio de san Adriano de Boñar, se conserva actualmente en
The Art Institut of Chicago, Williams, John, “Shrine of Saint Adrian and Natalia”, The art
of medieval spain, catálogo exposición no celebrada, Nueva York, The Metropolitan
Museum of Art, 1993, p. 257, n. 122.
29 Cfr. Arias, op. cit. p.238.
30 Como advierte L. Arias (op. cit. p. 240), en una reforma posterior, de fecha
imprecisa, fue comunicada con la nave mayor por una tosca ventana con arco de medio
punto.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 115

En el lado occidental se encuentra en comunicación con la nave cen-


tral por arco de medio punto, moderno, el vestíbulo, tal vez primitivo, al
que se adherirían dos cuerpos, uno al norte y otro al sur, en correspon-
dencia con las naves. Anexo a los restos de este vestíbulo se abre un largo
espacio que prolonga la nave de la iglesia en más del doble de su longitud
original. Son reformas adscribibles en gran medida a la reforma del siglo
XII ya citada, y al año 1407, lo que ha provocado una profunda alteración
en el lado occidental. En cuanto a la disposición primitiva del tramo de los
pies nos es desconocida, debido a una reforma posterior en la iglesia. Se ha
supuesto que tuvo pórtico de tres cuerpos articulados proporcionadamente
a la disposición de las naves. Adosadas a las fachadas norte y sur había dos
cámaras o sacristías, de las que solamente se conserva la última, a la que se
accede desde el interior por medio de una puerta adintelada.
En el interior la capilla mayor sigue la disposición arquitectónica de
San Salvador de Valdediós, que también carece de arquerías murales. Se
advierte, no obstante, una diferencia: se prescinde del tabernáculo, que
habitualmente se disponía en la pared oriental del ábside. En los lados
norte y sur se encuentran como en el tempo de Boides dos pequeñas hor-
nacinas presumiblemente credencias, donde se depositarían los objetos
sagrados de las celebraciones litúrgicas.
Como sucede con la arquitectura, la escultura responde a los mis-
mos presupuestos de sencillez. La labor escultórica de la capilla mayor
se limita a las dos columnas adosadas adosadas del arco de acceso al
ábside central. El arco no apoya directamente sobre aquéllas. Los capite-
les, de tradición clásica romana, son reaprovechados, pudiendo estimarse
grosso modo una cronología entre los siglos IV y V. Ambos tienen forma
troncopiramidal invertida, y mientras uno se decora con hojas de acanto
con estilizados nervios verticales y variados motivos geométricos, el otro
muestra hojas de acanto con nervios formados por finas líneas rehundi-
das. Los dos conservan restos de policromía. Los fustes, monolíticos, son
de granito rosáceo de sección circular y apoyan sobre sendas basas.
Un tablero de cancel de mármol gris conservado en la cámara sur de
la iglesia presenta una decoración vegetal estilizada. Es similar a dos placas
de cancel conservadas en el Museo Arqueológico de Asturias, procedentes
de San Miguel de Liño. L. Arias encuentra analogías con la decoración de
los capiteles de San Salvador de Valdediós y canceles de San Miguel de
Escalada. Se auna la inspiración en el periodo de mayor esplendor del arte
asturiano con la del edificio más significativo del Rey Magno y la corriente
mozárabe que domina en el siglo X: lo antiguo y lo moderno.
116 A. Franco mata

Como es habitual en el arte asturiano, el interior de la iglesia se hallaba


decorado con pinturas murales, parcialmente conservadas sólo en la capilla
mayor. La secuencia de los motivos de círculos de colores, con finas hojas
intermedias, recuerdan las pinturas de Santullano y Liño, aunque con algu-
nas variantes de color, que ahora son rojos púrpuras y amarillos oro. Las
almenas escalonadas en rojos y amarillos alternados, que recorren los tres
lienzos de la pared que configuran el ábside, son extrañas en el arte asturia-
no, y no aparecen como no sea en escultura en Valdediós. La inspiración ha
debido de llegar de Andalucía, concretamente en las almenas del siglo VIII
de la mezquita de Córdoba 31. En cuanto al Sol y la Luna en el muro oriental
del ábside, así identificados por Schlunk, tienen paralelos con la tradición
iconográfica de los Beatos, con los que son posibles las conexiones, siendo
indicativa la presencia de mozárabes en territorio asturiano, llamados indi-
dablemente por el monarca. Entre ambos astros, debía de haber la repre-
sentación de una cruz, como en Santullano, Valdediós y Priesca32.
Las iglesias de San Salvador de Priesca y Santiago de Gobiendes
constituyen el canto de cisne del arte religioso de la monarquía asturia-
na. Según los datos documentales existentes, son posteriores a Alfonso
III. Ambas son consagradas en 92133, siendo la segunda una donación
de Ordoño II a la catedral de San Salvador de Oviedo el 8 de agosto34.
La arquitectura así como los motivos arquitectónicos de la pintura mural
están inspirados en Santullano y en menor medida en Liño. Los escasos
restos de toscas figuras humanas coinciden con representaciones de los
Beatos, pero su influencia es mucho menos intensa que la alfonsina, lo
que supondría según Schlunk una reacción contra lo mozárabe. En cuan-
to a la decoración escultórica, se aprecian influencias de San Salvador de
Valdediós35.
Santiago de Gobiendes, cerca de Colunga, es datable a juicio del prof.
Schlunk en el último cuarto del siglo IX, data que otros autores posponen
en mayor o menor medida, a comienzos o a la primera mitad del siglo X36.
M. Berenguer lo adelanta a los años 850-866, es decir al reinado de Ordoño

31  Pita Andrade, op. cit. p. 33. Las pinturas son analizadas minuciosamente por H.
Schlunk y M. Berenguer, La pintura mural asturiana, Madrid, l957, pp. 120-121.
32  Schlunk-Berenguer, La pintura mural asturiana..., cit. pp. 121-125; Arias, op. cit.
242-244.
33  Pita Andrade, op. cit. p. 34.
34 Arias, op. cit. pp. 261-272.
35 Arias, op. cit. 261-267.
36  Manzanares lo coloca a comienzos del siglo X, cfr. Arias, op. cit. p. 268; Pita
Andrade lo data en la primera mitad del mismo siglo, op. cit. p. 35.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 117

I, lo que parece demasiado precoz37. Vuelven a repetirse las formas arqui-


tectónicas de Santullano. Sufrió reformas en los siglos XVII y XVIII, desvir-
tuando la estructura primitiva, proceso que se acentúa en el siglo XIX. Se
recupera el volumen original de la nave central con la restauración de M.
Berenguer entre 1983 y 1988, y E. Olávarri descubre la posición original del
primitivo altar de la capilla mayor así como el muro de cierre del testero de
la iglesia38.
Del periodo de Alfonso III se conservan fragmentos arquitectónicos
y decorativos, que reflejan la intensa actividad constructiva de su reinado,
donde alternan elementos típicamente asturianos con formas tipológicas
ligadas a una evolución estilística diferente, derivada del traslado de la
corte a León, así las ventanas de Santianes, la de la iglesia de San Mar-
tín de Laspra, formada por dos arcos de herradura y una columnilla sin
capitel, fechable a comienzos del siglo X39, una ventana de San Miguel
de Bárcena, donde se emplazaba un monasterio fundado en 973. Res-
tos de una ventana ajimezada se conservan en la iglesia de Pillarno, en
Castrillón. Quedan una celosía y ventanas de San Andrés de Bedriñana,
cerca de Villaviciosa40, donde se ha supuesto la intervención de un artista
pseudoandaluz. De época de Alfonso III parece ser una celosía de piedra
calada, de una sola pieza que se halla en el testero de la iglesia de Villa-
deveyo, reconstruida en 188441.
El arte asturiano traspasa las fronteras geográficas. Destaca de ma-
nera particular Galicia, cuya arquitectura del periodo en análisis ha sido
analizada por M. Núñez42. El monarca deja su impronta en Compostela
con la construcción de un nuevo templo, el 6 de mayo de 899, donde
se combinan las características de mausoleo con las de basílica. Aunque
proyectada por el obispo Sisnando, será el rey el supervisor de la obra. Se
levantó sobre la iglesia de Alfonso II, derruida en 872, según informa el
Cronicón de Sampiro. Se constata la presencia del rey en el verano de 883,
junto con los obispos de Coimbra, Oviedo, Orense y León entre otros,
para activar las obras, que tras una duración de más de 24 años, finalizan
en 896 siendo consagrado en 6 de mayo de 89943. Gracias a las excavacio-

37  Arte en Asturias, Gijón, II, 1991, cfr. Arias, op. cit. 268.
38 Arias, op. cit. p. 272.
39 Arias, op. cit. p. 275; Nieto, op. cit. pp. 202-203.
40  Nieto, op. cit. pp. 201-202.
41  Nieto, op. cit. 202, Arias, op. cit. 275-276.
42 Arquitectura asturiana en Galicia bajo el reinado de Alfonso III, Boletín del Insti-
tuto de Estudios Asturianos, Oviedo, XXXII, 1978, pp. 315-322; Arias, op. cit. pp. 280-282.
43  Núñez, op. cit. p. 317-318.
118 A. Franco mata

nes practicadas se ha podido deducir parcialmente su estructura primitiva.


Tenía tres naves separadas entre sí por una arquería apoyada en pilares, y
una capilla mayor con entrada lateral por medio de escaleras. La tumba del
Apóstol se hallaba debajo del altar, como San Pedro en Roma, y a ambos
lados de la capilla dos altares bajo la advocación de San Pedro y San Juan
Evangelista –los tres apóstoles que asistieron a la Transfiguración del Señor
(Mt. 17, 1-8; Mc. 9, 2-8; Lc. 9, 28-36)–. Se ascendería a la cabecera a través de
unas gradas situadas ante los citados altares, mientras el cuerpo central os-
tentaría un cancel, que recuerda a Santa Cristina de Lena. Las tres naves en
que se divide el cuerpo del edificio, evocan, por el contrario, a San Salvador
de Valdediós. Parece que hubo porches en departamentos semejantes a los
de Santullano y una tibuna abovedada a los pies44.
Dentro de las incógnitas que rodean la construcción del templo, M.
Núñez aventura la existencia de un cierto compromiso entre la tradición
y la evolución, lo que afectaría además a la iglesia de Santa María de la
Corticela 45, en cuya financiación, así como en la edificación del nuevo
monasterio de Antealtares, San Martín Pinario, San Miguel dos agros, la
iglesia de San Félix, una hospedería, y la conclusión del monasterio de
Montesacro, debió de colaborar el monarca. Son obras debidas al obispo
Sisnando, reorganizador de la administración de la diócesis.
Si el templo compostelano ha quedado desfigurado por la catedral
románica, los restantes edificios del periodo son conocidos sólo a través
de restos documentales y arqueológicos, dispersos en museos y en igle-
sias transformadas totalmente o incluso desaparecidas. En la provincia
de la Coruña quedan restos arquitectónicos, casi siempre capiteles, de
antiguos monasterios (Cines, Mezonzo y Lemayo) y en Lugo (Seteventos,
Mougán, Armea), y algunas celosías, como en Atán (Lugo) y San Lorenzo
de Arcos (Orense)46.
En Orense se levantó en 890 un templo de reducidas dimensiones,
aprovechando restos del primitivo San Martín y del probable templo de
Santa María, todo destruido por Almanzor y rehecho posteriormente. En
la misma provincia, Santa Eufemia de Ambía y Santa María de Mixos, muy
alteradas, conservan, sin embargo, la disposición asturiana en planta y
cabecera tripartita. En ellos, como en San Pedro de Ansemil (Pontevedra)
ve M. Núñez “edificios del siglo X sometidos al recuerdo asturiano”47.

44 Cid, Asturias, cit. p. 193.


45  Op. cit. pp. 318-319; Arias, op. cit. pp. 280-281.
46  Núñez, op. cit. p. 322.
47  Op. cit. p. 322.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 119

En Cantoira, cerca del río Ulla, se hallan las Torres del Oeste, las cuales,
transformadas en época románica, conservan gran parte de la fortificación
de Alfonso III, y en una de ellas apareció una lápida con la cruz de la
Victoria, con la conocida fórmula apotropaica48.
Odoario, hermano de Alfonso III, también se integra en el proceso
constructivo como gobernador, comes Castellae et Auriae, de los territo-
rios situados entre el Miño y Duero. A él se debe la restauración de Santa
María de Bande, donde levanta un monasterio probablemente dúplice. Se
invoca lo asturiano en varios elementos; el friso sogueado, por ejemplo,
remeda a Santa María del Naranco; el ladrillo combinado con el granito en
las bóvedas y ventanas de arco de medio punto del cimborrio, se usa en
el arte asturiano desde San Julián de los Prados a Valdediós, pasando por
San Miguel de Liño en cuanto a las ventanas de la cabecera. Todavía en la
misma provincia hay que aludir a San Pedro de Rocas, conde se conservan
unos fragmentos que corresponden estilísticamente a este momento. Fue
reconstruido por el caballero Gemondo, de acuerdo con una dotación del
monarca en 895.
La iglesia de San Ginés de Francelos, en Ribadavia, es un edificio
muy interesante en el presente contexto. Se trata de una reedificación
donde se han utilizado elementos decorativos y arquitectónicos prerromá-
nicos. Orientada de este-oeste tiene 8,5 m. de largo por 6 m. de ancho y
cubierta con tejado a dos aguas. El acceso al interior se efectúa por medio
de un arco de herradura que apoya sobre dos semicolumnas de fuste mo-
nolítico y decorado. Sus capiteles entregos afectan influencia ramirense.
A la derecha de la fachada se encuentra una hermosa celosía de piedra,
de una sola pieza, calada –que recuerda Priesca y las Segadas–, enmar-
cada por una moldura sogueada –remedo de Naranco y Liño–, decorada
con motivos vegetales y zoomorfos de tradición visigótica. De nuevo nos
hallamos ante un tipo de decoración de variadas influencias; mientras las
rosetas recuerdan tracerías asturianas, los arquillos de herradura estan más
en relación con lo mozárabe. Los relieves de pájaros evocan la decoración
de la fachada de Santa Eulalia de Bóveda49.
Se detectan también ecos asturianos en León, lo cual es bastante lógi-
co. En el lugar ocupado hoy por San Isidoro se hallaba una iglesia construi-
da por Alfonso V (+ 1027). Se sabe que en 966, el año en que inició su rei-
nado el Rey Magno existía un monasterio y un templo dedicado a San Juan

48 Arias, op. cit. p. 280.


49 Fontaine, Jacques, L’art prérroman hispanique, St. Léger Vauban, 1973, versión
española, El Prerrománico, Madrid, l987, cfr. Arias, op. cit. p. 280; Núñez, op. cit. p. 322.
120 A. Franco mata

Bautista, pues ese año Sancho el Gordo edificó otro templo para albergar
el cuerpo del niño mártir Pelayo, traslado en esa fecha desde Córdoba50.
Un último apartado a considerar es el de las artes suntuarias, que
tienen una importancia sobresaliente en el periodo en análisis. Sin em-
bargo, anteriormente se realizaron piezas de categoría excepcional, que
preparan el camino. En el año 808 el rey Alfonso II mandó labrar una cruz
de oro, en la fortaleza de Gauzón51, cruz que se convierte en un símbolo
religioso y político, simultáneo a la conversión de la ciudad de Ovietao en
sedes regia del reino asturiano. Cien años más tarde –908–, Alfonso III el
Magno manda hacer otra, de estructura similar a la de las Ardenas52, para
donarla a la catedral de Oviedo. Donó además otra en el 874 a Santiago
de Compostela, remedo de la de los Angeles. Tan valiosa joya desapareció
en 190653. Contaban así las dos catedrales del reino con sendas cruces se-
mejantes tanto en dimensiones como en estructura54. Sobradamente cono-
cidas y estudiadas, remito al lector a los clásicos trabajos de H. Schlunk55,
así como a la descripción de J. Manzanares56. El mismo monarca efectúa la
generosa donación de una arqueta de plata repujada a San Genadio, y el
propio año de la muerte del monarca –910–, su hijo Fruela II y esposa Nu-
nilo Jimena, donan la arqueta de las ágatas a San Salvador de Oviedo57.
La veneración de la cruz, atestiguada desde el siglo VII, encuentra
directa continuación en arte asturiano. Adoptada como primitivo labarum
de la reconquista, los reyes asturianos la toman como símbolo de per-

50 Franco Mata, A., El Tesoro de San Isidoro y la Monarquía leonesa, Boletín del
Museo Arqueológico Nacional, IX, 1991, p. 44.
51  Para su ubicación vid. Uría Ríu, J., El lugar del emplazamiento del castillo de
Gozón, Valdediós, 10, Oviedo, 1966, pp. 13-18; id., El emplazamiento del castillo de
Gozón en el cerro de Raíces, Valdediós, ll, Oviedo, l967, pp. 91-108. También se realiza
allí la cruz de la Victoria, Schlunk, Las Cruces de Oviedo. El culto de la Vera Cruz en el
reino asturiano, Oviedo, l985, p. 14.
52  Obra franco-oriental, segundo cuarto del siglo IX, Museo Germánico de Nuren-
berg, cfr. Schlunk, Las cruces de Oviedo..., cit. p. 30.
53 Arias, op. cit. p. 130. Remito al lector a la publicación más reciente. Singul, Fran-
cisco, “Réplica de la perdida Cruz de Santiago de Compostela”, Signvm Salvtis. Cruces de
orfebrería de los siglos V al XII, Oviedo, Consejería de Cultura y Turismo del Principado
de Asturias, 2008, pp. 147-151, n. 21.
54 Cid Asturias, cit. p. 188.
55 Ars Hispanie, pp. 407-416; Id., Las Cruces de Oviedo..., cit. Un análisis de las
cruces en relación con la cultura medieval en C. Cid Priego, Las joyas prerrománicas de
la Cámara Santa de Oviedo en la cultura medieval, Liño, 9, Oviedo, 1990, pp. 7-43 y 10,
l991, 7-46. Más recientemente L. Arias, op. cit. pp. 121-130. Figuró en la exposición Oríge-
nes..., cit. catálogo, pp. 244-246, n. 157.
56  Las Joyas de la Cámara Santa valores permanentes de Oviedo, Oviedo, l972.
57  Manzanares, op. cit. pp. 18-20.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 121

manencia y continuidad del reino, y evidentemente como “legitimación


política”58. La primera iglesia, levantada por Fáfila y su mujer Froiliuba, en
737, estaba dedicada a la Santa Cruz. La cruz de los ángeles, aparte de sus
paralelos europeos –cruz de Desiderio (Brescia) y Agiulfo (Monza)– re-
pite la forma de las cruces visigodas, de las que son buen testimonio los
dos brazos de una cruz de oro en el M.A.N., procedente de Guarrazar. Es
una cruz-relicario, y debió de ser utilizada en actos litúrgicos de carácter
especial. Como la desaparecida de Santiago, no tuvo empuñadura, ni pie,
siendo de suponer que fuera llevada precediendo al obispo en ocasiones
solemnes, como se menciona en el Antifonario, y como se representa en
un mosaico de san Vital de Ravena, donde el obispo Maximiano en su
primera entrada a la iglesia la mantiene apretada contra el pecho59. Fuera
de las ceremonias litúrgicas, se guardaba en el tesoro de la catedral.
El anverso se decora con labor de filigrana interrumpida por piedras
preciosas con el significativo número de 48, de las cuales sólo 43 son pro-
piamente cabujones, dos de ellos con figura humana. Están repartidas en
número de diez, en los brazos laterales y en el brazo superior, y nueve en
el brazo inferior y en el disco central. La técnica de la filigrana usada tie-
ne precedentes bizantinizantes procedentes de Italia, como una pequeña
fíbula circular del siglo VII, de Isola Riza, en el Museo de Verona, según
informa Schlunk60.
La desaparecida cruz de Santiago repetía de la cruz de los ángeles la
labor de filigrana del anverso, el significativo número de piedras precio-
sas, 48, dos de las cuales eran también gemas antiguas. En los brazos del
reverso, como el modelo, había una inscripción de consagración, cuyo
texto transcrito por Schlunk, es el siguiente:

OB HONOREM S(an)C(t)I IACOBI AP(osto)LI OFFERUNT FAMULI ADE-


FONSUS PRINCEPS ET SCEMENA REGINA. HOC OPUS PERFECTUM
EST IN ERA DCCCC DUODECIMA. HOC SIGNO VINCITUR INIMICUS.
HOC SIGNO TUETUR PIUS.

Cabe indicar que la fórmula apotropaica final HOC SIGNO TVETVR


PIVS/HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS, está inspirado en la frase cons-
tantiniana IN HOC SIGNO VINCES, que según el relato de Lactancio, le
valió la victoria del Puente Milvio. En cuanto a la fórmula famulus de la

58  Menéndez Pidal, Gonzalo, El lábaro primitivo de la Reconquista. Cruces asturia-


nas y cruces visigodas, Boletín de la Real Academia de la Historia, 136, Madrid, 1955, pp.
275-296, recogido por L. Arias, op. cit. 121.
59  Schlunk, Las Cruces de Oviedo..., cit. pp.23-24, fig. 68.
60  Las Cruces de Oviedo..., pp. 17-18, recogido en Arias, op. cit. p. 124.
122 A. Franco mata

cruz compostelana, es una adopción de los monarcas asturianos, entre


ellos Alfonso III61, a diferencia de alfonso II, que utilizaba el término
Adefonsus humilis servus Christi, tomada de los obispos españoles, por lo
cual podría sentirse el primer obispo asturiano62. Como en la cruz de los
ángeles, aparecían aplicadas unas crucecitas que debían tapar los clavos
que sujetaban la hoja de oro al alma de madera63.
También está influida por la cruz de los Angeles la central de las tres
pintadas en la tribuna de San Salvador de Valdediós del año 893, incluyén-
dose los discos circulares del reverso y las hojas en forma de lanceta, que
se repetirán en la cruz de la Victoria y en multitud de miniaturas, entre
ellas el Antifonario de la catedral de León.
La cruz de San Julián de los Prados, la más antigua después de la de
los Angeles, es latina con los extremos de los brazos ensanchados, forma
que será adoptada en la cruz de la Victoria. De los brazos laterales penden
el alfa y la omega, de tradición occidental, relacionada en España con la
victoria contra el arrianismo, simbolizando la consubstancialidad del Pa-
dre y del Hijo64.
La Cruz de la Victoria65 es la joya más grandiosa encargada por Alfon-
so III y realizada por orfebres asturianos y francos, aunque este monarca
y su esposa mostraron su generosidad con otros templos. Realizaron, en
efecto, donaciones de cruces a San Tirso y a Santa Leocadia respectiva-
mente66. La cruz de la Victoria es grande, de alma de madera de roble,
recubierta con láminas de oro y guarnecida con piedras preciosas. Es
procesional, con un disco en el centro, elemento que la emparenta con
la cruz de los Angeles. Los brazos rectos se ensanchan en los extremos
adoptando tres pequeñas formas discoidales que se asientan en unas es-
tructuras semicirculares. Los adornos de forma de disco tienen prece-
dentes bizantinos, adoptándose pronto en Occidente. La mayor largura
del brazo vertical inferior y las dimensiones superiores del ejemplar con
relación a las demás cruces, son elementos que la particularizan entre

61 Arias, op. cit. p. 252.


62  Schlunk, Las Cruces de Oviedo..., p. 21-22.
63  Schlunk, Las Cruces de Oviedo..., cit. p. 25.
64  Schlunk, Las Cruces de Oviedo..., cit. p. 28.
65  Pita Andrade, op. cit. p. 37; Bonet Correa, op. cit. p. 214; Nieto, op. cit. p. 174;
Manzanares, op. cit. pp. 12-18; Arias, op. cit. pp. 247-252. Figuró en la exposición Oríge-
nes..., cit. catálogo, pp. 246-247, n. 158.
66 Así figuran en el acta de donación de la cruz de la Victoria efectuada el 10 de
agosto de 908: “Dedimus igitur imprimes cruces argenteas tres, precesoria, deaurata et
gemmata et olouitreata ad altare Sancti Tirsi, tertiam idem ad altare sancte Leocadie deau-
ratam a lapidibus ornatam”, cfr. Arias, op. cit. p. 252.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 123

ellas, así como la decoración. El disco central está decorado con esmaltes,
piedras preciosas y plaquitas de almandines formando motivos vegetales,
mientras la decoración esmaltada se extiende a los brazos de la cruz y
cada uno de ellos llena un campo aproximadamente cuadrado. El resto
de los brazos está repartido en tres bandas, más ancha la central y se ha-
lla colocada en una cajita, más alta que el campo lateral por el que está
encuadrada. Forman las paredes de la caja una cinta de oro soldada de
canto, decorada en su borde superior con decoración de perlas de oro.
Dentro de la caja se disponen en el borde hilos de oro en espiral, labor
que parece autóctona.
Las piedras están engastadas de forma distinta que en la cruz de los
ángeles, aunque tienen cierta semejanza en los extremos de los brazos
del reverso. Consisten en cajitas rodeadas de hilo perlado y en ellos se
apoyan hojas de oro de canto de forma de encuadran los cristales. Otros
engastes adoptan la forma de plato hondo en el medallón del anverso. Un
tercer tipo de engaste repite formas bizantinas como en la cruz que pende
de la corona de Recesvinto. La piedra descansa sobre cordoncillos y se
monta al aire, de manera que la penetración de la luz por debajo aumenta
su luminosidad. En cuanto a las perlas de los brazos de la cruz, montan
sobre engastes altos con forma de pequeñas torrecillas, para los que se ha
buscado un paralelo en el libro de St. Emmeram. También la filigrana que
decora el anillo circular exterior del medallón del reverso es original en la
orfebraría española, y sus precedentes hay que buscarlos en otros lugares
de Europa –relicario y letra A del Tesoro de la abacial de Conques, salte-
rio de Carlos el Calvo, B. N. de París, ciborio de Arnulfo, en Munich...67.
Contactos con el mundo carolingio se infieren a través de la noticia de que
Alfonso III mandó traer una corona real de Tours68.
En cuanto a las 24 plaquitas de esmalte que adornaban el anillo ex-
terior del medallón del anverso y la inserción de los cuatro brazos de la
cruz, así como las más pequeñas que enmarcan la piedra central donde
había un hueco para guardar reliquias, muestran motivos escaleriformes
de los que brotan blancas hojas de palmera sobre fondo verde. En ellos
se ha visto relación con el altar de San Ambrosio de Milán, terminado por
Volvinus en 835 y con la corona de hierro de Monza, de la misma escuela.
Los restantes esmaltes, con representaciones vegetales y animales –cua-
drúpedos, pavones, patos, águilas y peces –cuadrúpedos, aves y peces
son las tres clases de animales en la creación–, pertenecen a la misma

67  Schlunk, Las Cruces de Oviedo..., cit. pp. 32-33.


68  Nieto, op. cit. p. 174.
124 A. Franco mata

familia que las anteriores. La interpretación iconográfica de aquéllos en


torno a la cruz, en cuyo centro había una reliquia de la Vera Cruz, pro-
puesta por Schlunk, resulta coherente y sugestiva.
De nuevo se recoge en el reverso una inscripción con la fecha de la
dedicación del año 908, el lugar donde se hizo, Gauzón, el lugar de do-
nación y las consabidas fórmulas apotropaicas.
Brazo superior:
+ SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HONORE DI QUOD OF-
FERVNT/
FAMVLI XPI ADEFONSVS PRINCEPS ET SCEMENA REGINA

Brazo derecho:
QVISQVIS AVFERRE HOC DONARIA NOSTRA PRESVMSERIT/
FVLMINE DIVINO INTEREAT IPSE

Brazo izquierdo:
HOC OPVS PERFECTVM ET CONCESSVM EST/
SANTO SALVATORI OVETENSE SEDIS

Brazo inferior:
HOC SIGNO TUETVR PIVS HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS /
ET OPERATVM EST IN CASTELLO GAVZON ANNO REGNI NSI XLII/
DISCVRRENTE ERA DCCCCXLVI A.

Es la fórmula de invocación usada por la monarquía asturiana, para


mantener el Mal [el Demonio] alejado.
La cruz de la Victoria, aunque tuvo en el arte posterior un influjo infe-
rior al de la de los Angeles, dejó huella en obras como la arqueta donada
por el propio monarca a San Genadio –de Astorga– y en el cáliz de Santo
Domingo de Silos. La Cruz de los Angeles es adoptada en multitud de ma-
nuscritos medievales, particularmente en los Beatos69. En el de Valcavado,
hoy en le Biblioteca Universitaria de la Valladolid –ca. 970–, se representa
una miniatura con la cruz de los Angeles, el Alfa y la Omega pendientes
de los brazos horizontales y la frase apotropaica

69 Cid Priego, Las joyas prerrománicas..., cit. Liño, 10, pp. 20-35.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 125

HOC SIGNO TVETVR PIVS - HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS, de la


cruz de los Angeles.

Los Beatos tardíos, de los siglo XII y XIII –Manchester, Pierpont Mor-
gan de Nueva York, procedente de las Huelgas de Burgos– se inspiran en
la cruz de la Victoria, aunque no la copian literalmente.
Alfonso III efectuó una generosa donación a San Genadio. Se trata
de una arqueta de plata repujada y sobredorada, que se conserva actual-
mente en la catedral de Astorga. De estructura prismática que se prolonga
en la cubierta rematada en forma troncopiramidal, tiene en ésta figuras
de ángeles, el Cordero místico y los evangelistas Lucas y Juan. Doble fina
de arquerías recorre los frentes del cuerpo con figuras de ángeles y temas
vegetales inscritos en arcos de medio punto. Se completa la decoración
con piedras preciosas e inscripciones, con patente recuerdo de la cruz de
la Victoria70.
La última obra a considerar no es donación de Alfonso III, sino de
su hijo Fruela II y su esposa a la catedral ovetense en el año 91071. En-
cuadrable en el arte mozárabe, su estructura repite la de la arqueta de
San Genadio, en la que se inspira. Ambas coinciden en la disposición de
arcos de medio punto, si bien en la de la arqueta de las ágatas unos son
más abiertos que otros, y en varios elementos decorativos. Como en la
arqueta de Astorga, figura una inscripción con el nombre de los donantes
en torno a la figura del Cordero Místico. En la base se dispone una cruz
copia de la de la Victoria con los Cuatro Vivientes y los respectivos sím-
bolos afrontados a los lados de cada brazo sobre ruedas con los radios en
espiral, donde se ha evocado un sentido de movimiento. Una inscripción
en caracteres mozárabes recorre los bordes:

+ SVSCEPTVM PLACIDE MANEAT HOC IN HONRE DI QUOD/ OFFER-


VNT FAMVLI XPI FROILA ET NVNILO COGNOMENTO SCEMENA. HOC
OPVS PERFECTVM ET CONCES/SVM EST SCO SALVATORE OVETEN-
SIS. QVISQVIS / AVFERRE HOC DONARIA NSA PRESVMERI FVLMINE
DIVINO INTEREAT IPSE. OPERATVM EST ERA DCCCXLAVIIIA.

70  Descrita por B. Velado, La catedral de Astorga y su museo, Astorga, Catedral,


l983. Vid. más recientemente Fernández, Etelvina, Artes suntuarias en la catedral de
Astorga: culto y reliquias hasta los inicios del gótico, Astorga, Centro de Estudios Astorga-
nos “Marcelo Macías”, 2004, p. 32.
71  Descrita por Manzanares, op. cit. p. 18-20; Arias, op. cit. pp. 253-257. figuró en
la exposición Orígenes..., cit. catálogo, pp. 247-248, n. 159.
126 A. Franco mata

Como puede advertirse, Fruela adopta la misma titulatura que su


padre, FAMVLVS, pero no se titula todavía rey. La parte más noble es
sin embargo, la placa franca del siglo VIII reempleada en el centro de la
cubierta con decoración esmaltada de aves y peces y una estructura cru-
ciforme parcialmente coincidente con la llamada bolsa de Carlomagno, en
el Kunstgewerbemuseum en Berlín72.
También la arqueta de las ágatas dejó su impronta. Una arqueta de
plata con ágatas, en el M.A.N., procedente de San Isidoro de León, nos
trae un recuerdo modesto, y como el modelo se decora con ágatas73.
A la muerte de Alfonso III el arte asturiano deja de crear. Sus con-
tenidos evolucionan hacia formas artísticas vinculadas con lo mozárabe.
Con este monarca se inició una nueva época y su gran empuje de la re-
conquista proyecta una luz para el futuro. El arte asturiano se agota en sí
mismo.
Á ngela Franco M ata
Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

72 Comparadas por Elbern con la cruz de la Victoria, cfr. Schlunk, Las Cruces de
Oviedo..., cit. p. 34-35.
73 Franco, op. cit. pp. 53-54.
en torno al arte asturiano en la época de alfonso III 127

Cruz de la Victoria antes del Relieve de San Martín, Salas


robo de 1977, anverso 2

Arqueta de Astorga
La Catedral de Mondoñedo, su historia y descripción,
sus pinturas murales, accesorios, mobiliario, bronces
y orfebrería, vestiduras y ropas sagradas

Monografía publicada en 1865 y ahora


corregida y aumentada por su autor
130 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

Introducción

La catedral de Mondoñedo fue la última de las gallegas en construirse por


la singular itinerancia de la sede episcopal mindoniense a lo largo del siglo XIII.
Ésta, por decisión de la reina doña Urraca y del concilio celebrado en Palencia
en 1113, pasó de san Martín de Mondoñedo, de donde proviene el actual to-
pónimo, a Villamayor del Valle del Brea, lugar entonces elegido por su mayor
seguridad frente a las incursiones de piratas al estar más alejado de la costa.
Sin embargo, en 1182, el rey Fernando II, por otras razones de Estado, decidió
establecer dicha capital en Ribadeo, donde permaneció hasta los primeros años
del siglo XIII, momento en el que el obispo Pelayo Cibeira consiguió del rey
Alfonso IX autorización para volver a Villamayor, retorno que materializó su
sucesor, el obispo Martín, quien desde el inicio de su episcopado se instaló en
Villamayor. Esta circunstancia le permitió el singular honor entre todas las dió-
cesis gallegas, según el Calendario de la propia catedral, de construirla, acabar-
la y consagrarla, ceremonia de fecha discutida pero que, sin duda, se celebró
entre 1242 y 1246, a juicio de los doctores Cal Pardo y Mayán Fernández. Fuera
en un año u otro nadie duda de que se produjo en la década de los cuarenta
del siglo XIII y son solidarios con lo escrito por Flórez en el tomo XVIII de la
“España Sagrada”: La cathedral, aunque no muy grande es de las mas curiosas
de Galicia. Tan accidentada historia, según el citado padre Flórez, no cambió
la denominación original: que hasta hoy conserva y solo es conocida la Ciudad
por el nombre de Mondoñedo. Esta compleja historia tuvo un posterior capítu-
lo, aunque sin especial significación aquí, en la decisión adoptada por el papa
Juan XXIII, el nueve de marzo de 1959, por la que la diócesis pasó a tener su
capital, además de en Mondoñedo, en Ferrol.
Aunque Flórez le dedica frases elogiosas a la catedral de Mondoñedo en
su obra, aquella no recibió el mismo trato en publicaciones anteriores. Valga
de ejemplo la Descripción del Reyno de Galizia, escrita por el licenciado Bar-
tolomé Sagrario de Molina, quien, a pesar de ser canónigo de Mondoñedo y
haberla impreso por vez primera en esta ciudad, no le prestó atención alguna,
tónica que se mantuvo hasta la segunda mitad del siglo XIX, época en la que
se publicó la primera monografía dedicada a la catedral de Mondoñedo, hoy
desconocida por la mayoría de los mindonienses e, incluso, por algunos estu-
diosos del tema dada su difícil localización y consulta, circunstancias que hacen
especialmente oportuna su reedición.
El 12 de noviembre de 1838 nació en Madrid José Villa-amil y Castro, des-
cendiente de gallegos, que desde muy joven estuvo vinculado a Mondoñedo.
Sus estancias en Galicia no le impidieron estudiar en la Escuela Superior de
Diplomática de Madrid, así como en la Facultad de Derecho de la Universidad
Central, por la que obtuvo el título de doctor. Su vida profesional transcurrió
como oficial del Cuerpo Facultativo de Bibliotecarios, Archiveros y Anticuarios,
adscripción que propició, junto con su dedicación, otros nombramientos, entre
ellos el de cronista de la provincia de Lugo y los de académico correspondiente
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 131

de diferentes academias: de Bellas Artes de San Fernando, de la Historia Ga-


llega y otras, tanto nacionales como internacionales. Su trabajo en bibliotecas
universitarias como las de Santiago, Salamanca y actual Complutense, antes
titulada Universidad Central, le facilitaron el acceso a fondos documentales y
bibliográficos que le proporcionaron un inmenso caudal de datos y conoci-
mientos que vertió en sus numerosas, importantes y, por desgracia, hoy poco
conocidas publicaciones en las que la arqueología, historia e historiografía de
Galicia fueron su tema central. Para comprobarlo basta examinar la lista de sus
publicaciones. En ella ocupa un lugar significativo y pionero, ya que con ante-
rioridad nadie lo había hecho, la catedral de Mondoñedo.
El doctor Villa-amil y Castro fue en su juventud juez municipal y síndico
del municipio de Mondoñedo. Quizá entonces tuvo oportunidad de profun-
dizar en el estudio de su catedral y de comprobar la poca, por no decir nula,
atención que le había prestado, lo que pudo animarle a efectuar sus documen-
tados estudios. Al inicio de la obra que ahora se reedita el autor enumera lo
publicado acerca de esta obra y, con razón, critica los errores que los breves
escritos que a ella se refieren repiten. Tal vez esta situación y su admiración por
la catedral mindoniense y sus obras sean los responsables de que las primeras
monografías publicadas sean de su autoría.
El doctor Villa-amil y Castro dedicó a la catedral de Mondoñedo los si-
guientes estudios. El primero, publicado en 1863, trata de las pinturas murales
que, entonces, estaban situadas en los muros que cerraban el recinto del coro
y lo separaban de las naves laterales, a las que asomaban. Dos años después
vio la luz la obra que ahora se reedita: La catedral de Mondoñedo, su historia y
descripción, sus pinturas murales, accesorios, mobiliario, bronces y orfebrería,
vestiduras y ropas sagradas, publicada en Madrid, imprenta de M. Galiano, Pla-
za de los Ministerios, 2, en 1865. El propio autor incluye una cuidada referencia
a su obra en su: Ensayo de un catálogo sistemático y crítico de algunos libros,
folletos y papeles así impresos como manuscritos que tratan en particular de
Galicia, que vio la luz, también, en Madrid, pero en 1875. En este catálogo,
que sigue siendo el único y más completo de los que tratan sobre los temas
que su título proclama, tiene el número 524 y dice que es: Tirada aparte de 50
ejemplares del tomo III de “El Arte en España”, lo que justifica sobradamente la
rareza y difícil, casi imposible, localización de esta publicación en las bibliote-
cas tanto de Galicia como de otros lugares de España. Dada la estrecha relación
del autor con Mondoñedo cabe imaginar que el ejemplar encontrado en la Bi-
blioteca del Seminario de Mondoñedo fuera un regalo personal a tal institución,
o a algún clérigo con él relacionado que, finalmente, lo legó a su biblioteca.
Este ejemplar llegó a nosotros falto de su portada, contraportada, ambas en un
sencillo papel, así como de las Adiciones y figuras con que ahora se reedita y
que suponen la reintegración total de tan valiosa publicación. Su recuperación
ha sido posible gracias a la generosa colaboración de la doctora Carmen Manso
Porto y Francisco Javier Ocaña Eiroa, a quienes quiero manifestar mi agradeci-
miento por su ayuda en la reintegración del texto original.
132 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

No fue, sin embargo esta importante monografía, la primera que se pu-


blicó sobre la catedral de Mondoñedo, la única vez que el doctor Villa-amil y
Castro se ocupó de ella. Si antes había estudiado las pinturas murales de los
muros del coro, de las más importantes de su época en Galicia, con posterio-
ridad vuelve a tratar de la catedral mindoniense en la “Crónica de la provincia
de Lugo”, publicada en Madrid en 1866, en la que incluye un grabado de la
matanza de los inocentes de las pinturas de las naves. En sus últimos años don
José Villa-amil y Castro vio publicados dos arduos trabajos de investigación, el
primero, “Iglesias gallegas de la Edad Media”, editado en Madrid en 1904, y en
él, entre otras muchas noticias, proporciona significativos datos sobre el coro
mindoniense. Dos años después, en 1906, vio la luz, también en Madrid, una
singular monografía: “Inventarios de Mobiliario Litúrgico” que encabeza, pre-
cisamente, la catedral de Mondoñedo, de la que publica sendos inventarios de
los años 1579 y 1572, por este orden.
La catedral de Mondoñedo no despertó, sin embargo, el interés de otros
eruditos de finales del siglo XIX, salvo Manuel Murguía, quien en su obra: “Ga-
licia”, integrada en la serie: “España. Sus monumentos y artes, su naturaleza
e historia”, publicada en Barcelona en 1888, le dedica un apartado especial
dentro del capítulo VIII de diecisiete páginas. Es preciso dar un salto, de más
de cuarenta años, para encontrarse otras páginas dedicadas a nuestro monu-
mento. Es, en este caso, un destacado estudioso y arquitecto de solvencia: Vi-
cente Lampérez, quien en su fundamental: “Historia de la arquitectura cristiana
española”, tomo III, edición de 1930, le dedica una de sus amplias fichas, en
las que además de datos históricos, una breve descripción, una fotografía hoy
imposible del crucero con la reja del coro y la vía sacra, incluye la planta del
edificio en la que diferencia lo original de las transformaciones experimentadas
a lo largo de los siglos, en especial la construcción de su singular girola rectan-
gular, única en Galicia, que sigue el modelo de las de las catedrales de Sevilla,
nueva de Salamanca y Valladolid. Hasta 1950 ninguna otra publicación relativa
a la catedral de Mondoñedo se produce, entonces vio la luz en Buenos Aires
un ambicioso y pequeño librito, de la autoría de don Jesús Carro García: “Las
catedrales gallegas”, donde le dedica las páginas 45 a 52 y tres láminas, de las
que una reviste especial valor documental por mostrar el desaparecido trascoro
con el altar de la Virgen inglesa.
Un nuevo silencio se abate sobre la catedral de Mondoñedo en los inicios
de la segunda mitad del siglo XX. Lo rompe el doctor Francisco Mayán Fernán-
dez con eruditos y documentados trabajos de investigación sobre algunos de
los más ilustres obispos mindonienses para, poco después, abordar los “Oríge-
nes históricos de la actual ciudad de Mondoñedo”, publicado en 1957, al que
siguen: “Arte inglés en la catedral de Mondoñedo”, incluido en la revista Arte
Español de Madrid de 1959; o el dedicado a la “Fecha de dedicación de la Santa
Iglesia Catedral de Mondoñedo”, que vio la luz en la propia ciudad en 1961, o,
por último, su “Breve guía histórico-artística de Mondoñedo”, ediciones Celta,
Lugo, 1975. Este mismo año Santos San Cristóbal Sebastián publica la primera
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 133

edición de: “La ciudad de Mondoñedo”, en la que el eje es la catedral y lo con


ella relacionado. En 1984 este autor edita en Ferrol: “La catedral de Mondoñe-
do”, y poco después, en 1987, don Enrique Cal Pardo, publica en el número 3
de Estudios Mindonienses un documentado estudio sobre la “Sacristía y custo-
dia de la catedral basílica de Mondoñedo”.
En la última década del siglo XX el número de publicaciones sobre la cate-
dral de Mondoñedo es más amplio. Se inicia en 1993 con la monografía de Cas-
tro Fernández dedicada al: “Estudio iconográfico y estilístico de los capiteles
de la catedral de Mondoñedo”, editada por el Servicio de Publicaciones de la
Diputación Provincial de Lugo. Dos años después, la Universidad de A Coruña
con motivo de la celebración del curso Medievalismo y neomedievalismo en la
arquitectura española: Las catedrales gallegas, reedita el trabajo, antes citado,
de Vicente Lampérez, junto con otros dos: “La pequeña Seo mindoniense” y
“Catedral de Mondoñedo”, de la autoría, respectivamente, de los profesores
José Ramón Soraluce Blond y Ramón Yzquierdo Perrín, bajo el título general
de “La catedral de Mondoñedo”. En 1997, López Guitar hizo el “Levantamiento
planimétrico da catedral de Mondoñedo”, y en 1999 Ángela Franco Mata trata
de los alabastros mindonienses dentro de un estudio más amplio: “El retablo
gótico de Cartagena y los alabastros ingleses en España”, editado en Murcia.
En septiembre del mismo año se celebró en Ferrol el I Congreso do Patrimonio
da Diócese de Mondoñedo en el que no faltó el estudio de sus catedrales. Fue
ponente el profesor Ramón Yzquierdo Perrín, quien dedicó su intervención
no sólo a la actual catedral, sino también a las iglesias que desempeñaron tal
cometido en los siglos medievales: “Las catedrales de la diócesis de Mondo-
ñedo en la Edad Media”, estudio publicado, junto a las restantes ponencias y
comunicaciones, en el volúmen: “El legado cultural de la Iglesia Mindoniense”,
editado por la Universidad de A Coruña en el año 2000.
Ya en los inicios del siglo XXI los documentados estudios publicados so-
bre la catedral de Mondoñedo son de la autoría del canónigo archivero don
Enrique Cal Pardo, quien en 2002 publicó una meticulosa monografía “La cate-
dral de Mondoñedo” que permite realizar una provechosa visita al monumento
y adentrarse sagazmente en su historia. Al año siguiente, 2003, vio la luz su
cuidado “Episcopologio mindoniense”, en el que se recogen, también, las inter-
venciones de los obispos hasta 1931. Al mismo Cal Pardo se deben las páginas
dedicadas a la catedral de Mondoñedo en la obra colectiva “Las catedrales de
Galicia”, publicada en 2005 y que cierra, de momento, la historiografía sobre
este destacado monumento de nuestro patrimonio artístico, quizá menos cono-
cido y valorado de lo que se merece tanto por su historia como por sus intrín-
secos valores, circunstancias que, a mi juicio, hacen especialmente oportuna la
reedición del estudio de Villa-amil y Castro que, a pesar de haberse publicado
hace casi cincuenta años, será una novedad para muchos por su corta edición
príncipe y el tiempo transcurrido.
Ramón Yzquierdo Perrín
134 J. VILLA-AMIL Y CASTRO
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 135

la complicada del estilo románico, pues aunque en la mayor parte de los


capiteles, a pesar de la espesa capa de cal que los cubre, de dejan percibir
las frondas, y casi todas las basas, recuerdo remoto de la ática, provistas
de sus grapas presentan el profundo rehundimiento de la escocia, que ca-
racteriza la entrada del ogival; otros capiteles, especialmente todos los del
ábside, interior y exteriormente, y algunos de la portada, son historiados
o contienen follajes y labores de puro gusto bizantino11.
Por lo tanto, solo puede signárselo en rigor á la época de transición
aunque ya muy avanzada, ó bien si se le considera como ogival, debe
creerse que la parte escultural y la portada se encomendaron á algún
artista que no tenía conocimiento, ó no era partidario, de los recientes
progresos del arte.
En este estado permaneció la catedral de Mondoñedo por espacio de
más de dos siglos, sin que durante ellos se llevasen á cabo otras agrega-
ciones que la erección de varias capillas, producto de la piedad particular
de ciertas personas. Los tiempos, en verdad, no fueron los más á propósito
para pensar en las artes ni en otra cosa que en atender á la propia conser-
vación, y al cuidado y salvación de los respectivos derechos é intereses12.
Fueron no obstante, tantas las capillas que se fundaron en estos tiem-
pos, que á mediados del siglo XVI ascendían á doce. Eran las de la Trini-
dad, la Magdalena, S. Andrés y S. Juan en el claustro, y S. Jorge, S. Pedro,
S. Bartolomé, Santa Ana, S. Nicolás, Santa Catalina, S. Martín y Santar en
el cuerpo de la iglesia; dos de las cuales debían ser los ábsides menores.
De ellas no se conserva hoy sino el ábside mutilado de la titulada de
la Magdalena, en que fue enterrado el obispo Gonzalo en 1326. es poli-
gonal; muy espacioso y cubierto de bóveda de abanico; por la posición
de él se conoce que estaba situada la nave de la capilla en dirección N. S.
formando la cabecera de su ábside con el lateral del lado de la Epístola.
A 7 días por andar del mes de Mayo de 1325 (24 de mayo del año
1287), otorgó su testamento en Villamayor (nombre con que se conoció
la ciudad de Mondoñedo hasta el siglo XVII), el canónigo de Mondoñedo
Esteban Galván, y entre las curiosísimas mandas que contiene, dice una:

11  Uno de los capiteles exteriores del ábside tiene un ángel vestido y alado. De
los cuatro de la portada, el uno ofrece la historia de Santo Tomás tocando la llaga á
Jesucristo, y otros dos contienen figuras simbólicas de los muy usados en la decoración
escultórica de los edificios románicos: una pareja de animales (¿perros?) y la mujer con el
medio cuerpo inferior de pez (¿sirena?).
12  Acerca de los particulares contenidos en los dos últimos párrafos podría decir
ahora mucho que modifica bastante lo que escribí hace veinticinco años.
136 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

It aa obra de sancta maria X sueldos. Esta obra era seguramente la de la


catedral, conocida generalmente con el nombre de Santa María, y única
iglesia que por algunos siglos tuvo Mondoñedo. Ya hemos visto que en
el calendario citado por el P. Florez, se dice que fue concluida en tiempo
del obispo D. Martín; por consiguiente, no puede creerse que esta obra
fuese la catedral propiamente dicha13, sino alguna capilla; seguramente
la de la Magdalena que por aquellos tiempos debió construirse, y cuya
suntuosidad justifica el que probablemente dirigiese la obra un afama-
do arquitecto, cuyo nombre nos revela el mismo testamento, pues entre
los testigos figura macia perez maestre da obra acompañado de salvador
hioannis et ffernan perez pedreyros. De este Macia Perez trae una noticia
Cean Bermúdez en sus adiciones á Llaguno y Amirola14, por la que consta
que en 1271 se ocupaba en la reparación del puente de Mérida, obra que
debe considerarse de alguna importancia15.
Cuando se trasladó la catedral de Ribadeo á Villamayor, los canóni-
gos a habían abandonado la vida canónica, como se desprende del esta-
tuto hecho por el obispo D. Martín contra los administradores de la mesa
capitular que se descuidaban en asistir a los prebendados con las raciones
diarias, y más claramente, de la compra hecha por el arcediano de Mon-
tenegro Nuño Perez, en 1253, de la viña de Tegularia. Desde entonces,
la conservación y acrecentamiento de los bienes, así comunales como
personales, atrajo una gran parte de la atención de la clerecía, envuelta
continuamente en desavenencias que consumían su atención y sus recur-
sos. Los obispos al par que de su misión apostólica y de las atenciones
sagradas tenían que se cuidar de lo concerniente á su señorío temporal
y al gobierno de su territorio, lo que ocasionaba frecuentes quejas, espe-
cialmente por parte del concejo de Vivero, que con tesón y constancia
admirables sostuvo sus derechos largos siglos.

13  No es imposible que fuese algún reparo ó ampliación. Quizá la fábrica de las
bóvedas que hoy tiene la catedral.
14  Página 54 del tomo I.
15  Un Macia Perez de Ibias fue testigo de la renuncia del señorío de Villanueva de
Lorenzana que otorgó D. Puy Perez Ponce en 1352. La considerable distancia de fechas
consiente malamente la suposición de que esta noticia se refiera al maestro del mismo
nombre.
Por este tiempo precisamente aparece un Payo Canes maestro da obra de Villa-
mayor que según el Libro de aniversarios del monasterio de Villanueva de Lorenzana
assinou x sueldos cada año sobre cientos fincas que especifican allí. D. Payo Canes maes-
trescola y juez ordinario de Villamayor (Mondoñedo) figura en documentos de los años
1325 y 1326. Es seguro que á esos dos cargos reunía el de director (diríamos hoy) de las
obras de la catedral.
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 137

Las turbulencias y trastornos que desgarraron á la monarquía durante


el siglo XIV, se reflejaron, aunque en pequeño, entre las parcialidades de
esta tierra: el concejo de Vivero, y principalmente los potentados, tenían
en continuo jaque al obispo y a sus vasallos, los que le tomaban con fre-
cuencia así como las tierras y derechos. Hasta se dio el caso de que Rodri-
go Marquez, secuaz del famoso D. Pedro Fernández de Castro se hiciese
fuerte en la misma cateral, en el año de 1327; de cuyo suceso da noticia
un antiguo Kalendario, citado por el P. Florez (Ep. Sagrada XVIII) con las
palabras: In mense aprilis quando Rodericus Marquez fuit expugnatus de
ecclesia Mindoniense.
En el siglo siguiente estas turbulencias se acrecentaron con la des-
unión que surgió entre el obispo y el cabildo, y se aumentaron de tal ma-
nera, que los obispos, llegaron a abandonar por completo la residencia,
ocupándose en el desempeño de algún elevado cargo en la corte del rey,
o disfrutando algún pingüe beneficio eclesiástico alejados de las inquietu-
des del gobierno de su diócesis16.
Tales fueron D. Alfonso de Segara, á la vez que obispo de Mondoñe-
do dean de Toledo y de Sevilla, donde residía, y D. Alfonso Vázquez de
Acuña, oidor del Consejo de Enrique IV, que no ocuparon la sede sino
poco menos que nominalmente.
Las consecuencias de este estado de cosas, forzosamente habían de
ser fatales; el vicario ó administrador del obispado echaba indebidamente
atributos al cabildo y á los vasallos del rey, los ministros reales, á su vez,
los echaban á los de la iglesia y a todos indistintamente los insubordina-
dos caballeros, sin atender unos ni otros á las cartas del rey y sus gober-
nadores, ni atemorizarse por las penas espirituales que lanzaban la Santa
Sede y sus delegados.
En medio de este cuadro desolador, se presenta como un paréntesis
ligero la noble figura de D. Fadrique de Guzmán hijo del conde de Niebla,
hacia los años de 1460, cuyo primer cuidado, así que llegó a su diócesis,
fue contener a los que sacaban tributos de los vasallos de la iglesia por
medio de un mandamiento expedido en 25 de Julio de 1462.
Pero en lo que más se distinguió este ilustre prelado, fue en la aten-
ción que dispensó a la miserable fábrica de la iglesia, á las mejoras artís-
ticas y al arreglo del culto, cosas que debían yacer en deplorable estado,
por el alejamiento de los prelados y poca aptitud de los tiempos. Trató,

16  No obstante se atribuye (como luego decimos) al obispo D. Pedro Enríquez de


Castro la fábrica del claustro (1426-1445).
138 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

en primer lugar, de arbitrar recursos , de que carecía completamente la


fábrica, á cuyo efecto, entre otras medidas, dispuso publicar una indul-
gencia para los que contribuyesen con limosnas; llevó a cabo la construc-
ción del altar mayor, del que hablaremos más adelante, creó el empleo
de sacristán, á quien , con acuerdo del cabildo, agregó la primtra ración
que vacase, para atender á los gastos de cera, oblata é incienso, y encargó
especialmente el cuidado del altar y coro, y toque de campanas.
Otra obra llevó se dice que á cabo el obispo que, aunque en apa-
riencia insignificante, no deja de tener cierta importancia política; fue esta
la traslación de los restos del obispo D. Pedro Enríquez de Castro, desde
San Martín de Mondoñedo donde yacían, al suntuoso sepulcro que labró
en la capilla mayor17.
Además de ser este Prelado su consanguíneo, es de presumir que al
dar este público testimonio de honrar su memoria, trató de contemporizar
y halagar el orgullo de su poderosa familia, que tanto dio que hacer á los
prelados mindonienses.
Fue el obispo D. Pedro nieto del célebre conde D. Pedro Fernández
de Castro, Pertiguero mayor de Santiago, que tanto inquietó al obispo D.
Francisco y al cabildo por mantener la encomienda de la iglesia á todo
trance y sin voluntad, contra el que expidió el rey D. Juan I curiosísimas
cartas. Y así que ocupó la sede mindoniense dio en casamiento su sobrina
doña Isabel á Pedro Pardo de Cela, descendiente de uno de los principa-
les de su familia, con ella cuantiosas rentas, posesiones y fortalezas de la
mitra, todo ellos origen de terribles trastornos.
Tal vez por efecto de la política conciliadora y aún sobrado toleran-
te que observó el obispo Don Fabrique con estos poderosos y terribles
enemigos, pudo disponer tranquilamente de algún tiempo para atender al
cuidado interior de su iglesia. No fue muy largo en verdad, pues en 1466
estaba retirado en Sevilla, donde poseyó el deanato simultáneamente con
la mitra mindoniense huyendo de Pardo de Cela é implorando contra él
el auxilio del rey; cuyo caballero poco tiempo después se apoderó de la
misma ciudad episcopal, manteniendo su posesión por espacio de mu-
chos años.
A pesar de hallarse el prelado tan alejado de su diócesis y separado
de ella, por tan graves revueltas, no olvidó á su iglesia ni abandonó el

17  La inscripción de la sepultura no confirma esta noticia. Por el contrario en ella


se puso mandola facer el Señor P. Alvarez de Cabrera.
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 139

pensamiento de sus mejoras. Tal lo atestigua la curiosa cata que dirigió al


cabildo desde Sevilla en 15 de abril de 1479.
Dícele en ella “que considerando con grande deseo el rreparo e aug-
mentación de todas las iglesias de todo nuestro obispado e especialmente
con mayor cuidado la dicha nuestra iglesia catedral de nuestra sennora la
virgen María de villa mayor non con poco dolor a catamos quam pobre
rrenta et fabrica tiene para rreparo de tantos gastos como en ella conti-
nuamente son necesarios asy para ornamentos e libros como para todas
las otras cosas que se rrequeren para el servicio de Dios nuestro señor e
argumentación del culto divino leyendo como es madre y cabeza de todas
las otras iglesias del dicho nuestro obispado que casy ninguna cosa cierto
tiene de que rreparar e sustentarse pueda en las dichas necesidades cerca
de lo cual nos ovimos dado e otorgado nuestras indulgencias e otras gra-
cias e facultades a todos los fieles xpanos que fizyesen cierta limosna a la
dha nuestra iglesia segundo más largamente por los dichas letras por nos
otorgadas se contiene. E agora segund somos ynformado que aquello e
mucho más se ha necesario para el reparo e sustentación de la dha nues-
tra iglesia queriéndola más ayudar porque aquesto se enderesca nuestro
deseo, por ende confiando de las virtudes e sanas conciencias de vos
los dichos dean e Cabildo de la dicha nuestra iglesia por la presente vos
damos e otorgamos nuestro poder e entera facultad… para que por nos
pongades personas…que ejecuten e fagan ejecutar todos e cualesquier
testamentos e ultymas voluntades de todos los difuntos de todo el dicho
nuestro obispado de todos los tiempos pasados … e los fagan cumplir e
ejecutar segund la voluntad de los testadores … para lo cual mandamos
… sopena dexcomunión e pena de seyscientos mrs para la fábrica de la
dicha nuestra iglesia a todos e cualesquier personas… de todo el dicho
nuestro obispado… quo vengan á los llamamientos de las tales personas
… pero nuestra intención es que todos los derechos e cosas que en la di-
cha ejecución de testamentos se ovieren e adquirieren deductis expensas
e los salarios justos e honestos de las tales personas… todo lo restante sea
para la fábrica de la dicha nuestra iglesia.
De las frases de esta importante carta, se desprende claramente cual
era el espíritu que animaba á este prelado que había inaugurado una
época de verdaderas reformas en su iglesia. Reformas, que después de
agotados varios recursos continuaban aun en 1479: cuales pudieron ser
estas lo veremos más adelante.
A pesar de los sentimientos de que abundaba el noble obispo Guz-
mian y de haberse tranquilizado el país en 1483 con la aprehensión y jus-
ticia que se hizo del mariscal Pardo de Cela y su hijo el 17 de diciembre
140 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

en la plaza de Mondoñedo, no volvió á su diócesis en los diez años que


vivió después de este trágico suceso.
Su sucesor D. Alfonso Suárez de la Fuente del Salce, inquisidor ge-
neral compañero de Torquemada y uno de los cuatro nombrados por Ae-
jandro VI, es creíble que no viniera en los tres años que gobernó la sede
mindoniense. No puede decirse otro tanto de su sucesor D. Pedro Mune-
brega, que se sabe residió en Mondoñedo los seis años de su pontificado;
pero cuya única memoria digna de mencionarse es la ordenanza, que á su
presencia hizo el concejo de Mondoñedo en 28 de marzo de 1503, para
el arreglo de pesas y medidas, moderación de los abusos de molineros y
horneros, y acrecentamiento de la agricultura.
D. Diego de Muros, que obtuvo el título de obispo mindoniense a la
muerte de Munebrega, no debió cuidarse en cuanto á él sino del aprove-
chamiento de las rentas, pues hasta se honraba más en llamarse dean de
Santiago, cuyo título conservó, que obispo de Mondoñedo; tampoco per-
mitía otra cosa su cargo de consejero de la Reina y la comisión de cons-
truir el hospital real de Santiago que le fue encomendada por los Reyes.
D. Diego Pérez Villamuriel y D. Jerónimo Suárez Maldonado, oidores
ambos en Valladolid, es de presumir que miraron más por la audiencia
que por la sede, y que á su diócesis nunca fueron.
Por fin, D. Pedro Pacheco, después de haber ocupado los dos prime-
ros años de su pontificado en el servicio del rey, cuyo consejero era, vino
á residir á su obispado en fines de 1534, donde permaneció hasta 1537,
que fue trasladado á Ciudad Rodrigo. Durante este tiempo no se tiene
noticia de que atendiese á otra cosa que á la instrucción y reforma de la
clerecía, para lo cual hizo en sínodo unas notabilísimas constituciones que
mandó imprimir, y cuyo principal objeto fue proporcionar á la clerecía un
compendio de las prescripciones canónicas al alcance de su inteligencia y
de sus recursos, ambos entonces bien escasos.
Lo que hizo Pacheco respecto de la clerecía, trató de hacerlo para el
pueblo su sucesor el célebre F. Antonio de Guevara, á cuyo fin se enca-
minaban la mayor parte de las veinte y tres constituciones hechas en el
sínodo que celebró en 1541 dirigidas á corregir gran número de supersti-
ciones, creencias absurdas y malas costumbres del pueblo. Este prelado,
después de haber dedicado largos años á la literatura y á la política, vino
á ocupar esta silla ya en avanzada edad; no se cree tomara nunca con el
mayor empeño el gobierno de su diócesis, de donde solía vivir retirado,
pues se tienen más noticias de su residencia en Valladolid (donde le lla-
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 141

maba entre otras cosas la impresión de sus obras que á la sazón hacía)
que no en su diócesis, en que non harto escasas.
Con la muerte de este insigne barón termina en el episcopologio
mindoniense la continuada serie de obispos que por más de un siglo, y
con muy ligeras excepciones, ocuparon la sede mindoniense poco menos
que nominalmente de sus funciones mundanas, que del gobierno de sus
ovejas.
Baste decir como prueba del interés con que pudieron mirar la fábri-
ca los prelados que desde 1450 á 1550 gobernaron y residieron en la sede
mindoniense, lo que ya dejamos expuesto, y que la mayor parte de ellos,
si no todos, al tiempo de su muerte o traslación quedaron en deuda con
la fábrica. En 1546 dio poder el cabildo á un capitular para cobrar cuales-
quier mrs de la fábrica, incluso lo que mandó á la iglesia y á ella el obispo
de Badajoz, y lo que debían de los jubileos los herederos de D. Antonio
de Guevara. Dos años después nombró el cabildo al Lic. Molina para que
fuese á Castilla á cobrar los mrs que debe el obispo D. Pedro Pacheco á
la fábrica, y dio poder al racionero Pero Sánchez para cobrar cualquier
mrs que se deban á la fábrica y 100 ducados del obispo de Tarazona, (el
Sr. Munebrega).
La única noticia que hemos hallado sobre obras hechas en la catedral
en esos tiempos, es la contenida en el acuerdo capitular de 10 de octubre
de 1506 donde se sonsignó que “se recibió por maestro de la obra, para
reparar y retejar la iglesia y la claustra a Juan de Gontán capenteiro ve-
cino de la ciudad, con 800 mrs de salario y de jornal 40, cada día que
trabajare”.
D. Diego de Soto por fin, vino á ocupar su silla en 1546 después de
ser canónigo de Palencia, arcediano de Santiago y oidor de Granada y
Valladolid. La serie de reformas y mejoras artísticas iniciada por D. Fadri-
que de Guzmán, se continuó por este prelado con tan pasmosa actividad
en los tres años que duró su pontificado, que dice el P. Flórez, causa
extraordinaria admiración ver tanto cúmulo de cosas practicadas en es-
pacio brevísimo, como si fueran de la clase geográphica que en lienzo muy
pequeño ofrece un mundo.
De todas ellas, así artísticas, litúrgicas y disciplinarias, hizo una cu-
riosa relación su familiar el canónigo Simón López de Frias para informar
al obispo sucesor no sabemos con que motivo, la cual tuvo presente el
P. Flórez según él mismo dice, y cuya noticia es la única que de ella te-
nemos. El deseo de amontonar hechos memorables hizo incurrir al buen
Frias en ciertas inexatitudes; pues algunos de los hechos que atribuye al
142 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

obispo no fueron obra suya sino del cabildo, aunque es de suponer que
la influencia del prelado fuese su poderoso instigador. Debemos advertir,
sin embargo, en honor á la buena fama del agradecido familiar, que por
no sernos conocido su escrito más que por lo que de él dice el P. Flórez,
no confiamos (dicho sea con el mayor respecto) en la rigurosa exactitud
de lo que el Rmo. Padre transcribe, no por culparle de poco fiel, sino por-
que su oscuro estilo se presta fácilmente, en algunos puntos, á dudosas
interpretaciones.
Es incuestionable que el cabildo, auxilió poderosamente al prelado
en sus reformas y le proporcionó los auxilios pecuniarios que le fueron
posibles, merced todo á la influencia que en el cabildo ejercía. En 11 de
junio de 1546 mandaron al canónigo Lope Martínez que entregase al obis-
po 26000 mrs, en que salió alcanzado en las cuentas del subsidio, para
las obras de los palacios y de la dicha iglesia de Mondoñedo. Y en el año
siguiente el deán D. Juan Pérez de Luarca mandó en su testamento pagar
y restituir al cabildo y clero 34000 mrs los cuales el clero y el cabildo fue-
ron contentos que se diesen al obispo.
No solo pecuniaria sino corporalmente auxiliaban al celoso obispo
los prebendados; y así resulta que, en 1548, encargase á tres capitulares
que fuesen á las tres parroquias del Valle (de Lorenzana) á fin de que se
trabajasen las piedras para la iglesia, y que viniesen luego a vísperas.
Una de las mejoras más importantes que llevó á cabo este prelado
fue el aclaración de la iglesia. La construcción del siglo XIII con sus es-
trechas ventanas y sus severas paredes de cantería, ennegrecida por el
transcurso del tiempo y los rigores del clima, encerraba una majestuosa
lobreguez muy propia para inspirar devoción y recogimiento, pero que
se avenía mal con la pulida clerecía mindoniense del siglo XVI, tan llena
de molicie que hasta se la llegó a mandar que trajese las barbas y cabello
cortado y no usase lechuguillas, polainas ni guantes olorosos18.
El obispo, cediendo al espíritu de la época, dispuso escodar las pare-
des, blanquear la iglesia, ensanchar las ventanas y por último labrar en la
fachada sobre la puerta principal y bajo la gran ogiva ornamental que la
corona, un magnífico rosetón.
Preciso es confesar que el blanqueo de la iglesia se hizo con el ma-
yor esmero, circunscribiéndose al desnudo de las paredes y respetando
la ornamentación escultural y policroma, como lo declaran indisputable-
mente las pinturas que aun hoy se conservan y algunos capiteles que

18  Constituciones del obispo Liermo, 1597.


LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 143

por haberse ocultado posteriormente, se han salvado sus labores del em-
badurnamiento con que los cubren los encaleadores desde época muy
reciente. Con la abertura del rosetón dio á la iglesia el adorno más bello
que ha tenido y tiene; pertenece al gusto del ogival II ó decorado que
volvió á usarse en los últimos tiempos del estilo ogival: su diámetro es de
5 metros, en su centro tiene un vano circular guarnecido de un angrelado,
siguen doce flores sextífolas dispuestas en un círculo y á continuación
veinte postes á guisa de radios que soportan arquerías tremoladas, entre
las cuales se abren pequeños vanos triangulares también angrelados. No
se tiene noticia de que haya tenido nunca vidrieras pintadas, ni tampoco
las ventanas, en las que fue preciso poner cristales, desde que se las dio
mayor anchura, para resguardar á los fieles de los rigores del tiempo.
Llamó muy particularmente la atención del obispo Soto el arreglo
interior del templo. En la capilla mayor puso los asientos junto al altar
mayor; en el coro hizo las innovaciones que diremos en su lugar, y en el
trascoro deshizo la escalinata que daba entrada á la iglesia y ocupaba gran
parte de la nave mayor, sustituyéndola con otras escaleras mas desahoga-
das en la parte exterior que arrancan de un atrio al nivel de la iglesia, lo
que hizo necesario prolongar la puerta por la parte interior, y con lo cual,
aunque quedó alta y cómoda, pero no hermosa como dice el P. Flórez,
se la quitó su carácter y justa proporción. Desembarazóle también de mu-
chos altares viejos que estaban á espaldas del coro, trasladándolos á mejor
sitio. Por último, mandó hacer varias rejas para las capillas, y copioso nú-
mero de florones dorados para cubrir los de las claves de las bóvedas.
La catedral de Mondoñedo carecía de dos edificios accesorios muy
necesarios para el mejor servicio del culto y gobierno de la iglesia, de
sacristía en que convenientemente pudiesen revestirse los sacerdotes, al
propio tiempo que conservase con decoro y seguridad las lahajas y ves-
tiduras y de sala capitular en que pudiesen los capitulares celebrar sus
reuniones con desahogo é independencia.
Las funciones de sacristía es de suponer que desde un principio las
llenarían los ábsides menores hasta el tiempo del Sr. Soto, en que según
dice su familiar, por falta de sacristía se revestían los sacerdotes en los
altares, por lo cual la hizo dotándola y surtiéndola de todo lo necesario.
Sin embargo, con mucha anterioridad á este tiempo encontramos ya men-
ción de sacristía. En el año de 1403 ya se reunía el Cabildo en la llamada
sancristancia nona dando á entender que estaba construida de recién, y
en las ordenanzas del concejo, llamadas del obispo Munebrega, hechas
en 1503, se mandan poner los toledanos antiguos y los modernos clavados
con su cadenas en la arca de concejo de la ciudad y en la sacristanía de
144 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

la iglesia catedral. Otros varios cabildos aparecen celebrados en ella, por


los años de 1506 y 1507.
De todos modos, aunque existiera un edificio especial destinado á
sacristía, debía estar muy lejos de satisfacer lo que las necesidades del
tiempo exigían, y el obispo Soto le construyó capaz y suntuoso, que el
mismo que hoy se conserva.
Compónese de un cuadrilongo de 15 metros por 6 colocado al ex-
tremo oriental del costado septentrional de la catedral y cubierto por tres
bóvedas de complicadas nervaduras divididas por robustos arcos torales
de archivolta rectangular, que arrancan de pilastras toscazas apenas resal-
tadas del muro y de cuyo fuste no quedó sin raer casi otro tanto de lo que
ocupa el capitel.
En el año 1547 debía estar ya terminada, pues durante él tomó el Ca-
bildo acuerdo para que “ningún beneficiado cuando digiere misa se vista
fuera de la sacristía y á ella se torne á espir las vestimentas. En ese mismo
año se mandó hacer recuento del tesoro y cosas de la sacristía, conforme
á la visita del Obispo. Pero se conservaba la antigua sacristía, como revela
otro acuerdo capitular por el cual se mandó á un canónigo que rigiese
los mozos de coro e les mande como han de servir en el coro e iglesia,
e en las sacristías. La antigua estaba en el claustro y se la lama mayor
aún cuando el obispo Tovar hizo la visita, en 1613. a la construida por el
Sr. Soto se la llamaba menor todavía en los tiempos del obispo Arévalo
(1672-1682) cuando se hizo la tabla de redución de misas que, escrita en
pergamino estaba en el antiguo Archivo.
No menos apremiante debía ser la construcción de sala capitular,
pues aunque la capilla de San Andrés situada en el claustro, y por otro
nombre llamada Sala ó Palacio de los caballeros, era el lugar diputado
ya desde el siglo XIV para hacer cabildos y encabidar, y donde también
se juntaba el concejo de la ciudad, no debía reunir grandes condiciones;
pues la mayor parte de los cabildos durante los años 1506 y 1507 se cele-
braron en el coro, y algunos en la sancristanía y en el palacio episcopal,
según costumbre ya muy antigua y que parece se tenía cuando asistía el
obispo, de la que encontramos varios ejemplos. En 1362 el cabildo hizo el
foro de unas casas seendo en cabildo eno alpendre das casas de nosso se-
ñor obispo, y en 1448 se confirmó una constitución sinodal enos balcos al-
tos dos paasos de Don Pedro de Vaamonde electo confirmado do obispado
de Mondoñedo, pajares ambos no muy decorosos para la reunión de un
cabildo, aunque el alpendre debía ser algún lugar preferente del palacio,
pues en 1353 el obispo D. Alfonso dio una sentencia sobre la provisión
de un curato del monasterio de Juvia in alpendris domorum habitationis
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 145

nostre. Según el testimonio de Frías labró también el obispo Soto sala ca-
pitular aunque no quedó pintada ni hechos los asientos de nogal sobre los
cuales pensaba hacer estantes para librería. Esta sala fue seguramente la
que más adelante encontramos con el nombre de cuarto alto de la capilla
de la Magdalena donde se celebran ya los cabildos desde 1550, y la cual
tuvo forzosamente que desaparecer con la nave de la capilla cuando se
construyó el nuevo claustro.
No fueron estos solos los actos del episcopado de D. Diego de Soto
que le hacen acreedor á eterna fama. Tanto como del mejoramiento de
su iglesia (cuyo nobiliario y ornamentos llamaron muy particularmente su
atención) cuidó de dotar á su ciudad de construcciones de utilidad pública
y mejorar los edificios civiles existentes. Actos de magnanimidad, prácti-
cas caritativas, fundaciones piadosas, medidas económicas, disposiciones
justicieras, reformas litúrgicas, la introducción de la imprenta, en fin, lle-
nan de brillo la imperecedera memoria de este prelado.
Sus sucesores hasta D. Gonzalo Gutiérrez y Mantilla (1595-99) varo-
nes todos dignos de grata memoria, no hicieron obra en la catedral (si es
que alguna hicieron) que digna de mención sea: Este prelado que de co-
legial de San Bartolomé de Salamanca paso á ocupar el primero la cátedra
de prima del Escorial, así que ocupó la sede concibió el vasto, proyecto
de dar mayor extensión á su iglesia, añadiéndola un espacioso deambu-
latorio, que no vio concluido por haber sido trasladado á Oviedo y poco
después á Santiago donde prontamente le arrebató la muerte. Pocos años
se emplearon en su edificación, pues en 1603 ocupando la sede D. Diego
González Samaniego, por cuya muerte se quedó la iglesia privada de una
cúpula que pensaba elevar sobre el crucero, ya estaba concluida como lo
atestigua la inscripción que se colocó en el frente del lado del Evangelio
entre las armas de los dos prelados.
Borradas ya por completo es esta época las ideas místicas de los
tiempos en que se introdujo esta simbólica agregación en las grandes
iglesias (ideas ya olvidadas al trazarse ya la catedral hispalense19 cuya rec-
tangular cabecera lo atestigua), no podía presidir á su proyecto y trazado
otro principio que el de la material conveniencia, economía y sencillez.
Así es que no se hizo más que romper los ábsides laterales y prolongar
á través de ellos ambas naves en línea recta 22 metros, á contar desde el

19  Asimismo en la nueva de Salamanca puso cabecera rectangular el famoso


Rodrigo Sil de Montañon. Pero en la de Segovia la trazó el mismo arquitecto en 1563,
semicircular según el plan y disposición de las catedrales de la Edad Media. A la de
Orense se le añadió también, más tarde, cabecera, semicircular.
146 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

nacimiento de los ábsides, y unir sus extremidades por un muro, de igual


extensión que la anchura general de la iglesia, paralelo á la fachada; lo
que equivalía á trazar un cuadrado sobre la base del extremo oriental del
crucero, dentro del cual quedase comprendido el ábside mayor ocupando
la cuarta parte justa de él. Procuróse que la obra armonizase con el resto;
para lo cual se trazaron todas las bóvedas de aspa de igual altura que las
laterales, divididas por arcos torales de rectangular archivolta, volteando
sobre pilastras toscazas apenas realzadas del muro: disposición idéntica á
la empleada en la sacristía. Toda la agregación se repartió en 12 bóvedas,
dos á cada lado del ábside, cuatro detrás de este formando una nave, y
otras cuatro destinadas á otras tantas capillas que constituyen la verdadera
cabecera de la iglesia, divididas entre sí completamente por muros y ce-
rradas por elevadas verjas.
Cuando ya el cabildo no podía abrigar ningún temor de que se le
redujese nuevamente á la vida canónica, emprendió el obispo D. Antonio
de Valdés (1634-1636) la reedificación del claustro. Dice el P. Flórez que
se atribuye la construcción del antiguo al obispo D. Pedro Enríquez de
Castro por los escudos de su familia que tenía en el tiempo de su demoli-
ción. Y es posible que á su fábrica se aplicase el legado que Fray Gonzalo
Méndez, fraile del monasterio de San Martín de Villaoriente hizo en su
testamento, otorgado en 23 de febrero de 1431 (existente en el Archivo
Histórico Nacional), con las palabras: Item mando para a obra da iglesia
de vyllamayor dez pares de brancas. Con la reconstrucción del siglo XVII,
quizá tenga relación el donativo de mil pesos que dejó á la catedral el
obispo de Quito, D. Alonso de la Peña Montenegro y Rivas; cuyos padres
eran naturales de Mondoñedo y él fuera electo magistral de la misma igle-
sia mindoniense. Falleció á los 92 años en el de 1688, según su biógrafo,
D. Carlos Ramón Font (Almanaque de Galicia para 1866 editado por Soto-
Freire). En el claustro se colocaron varios altares, pues en cierto papel de
ese tiempo se lee que bien se pueden decir todas las misas desde el ama-
necer hasta las 12 habiendo tantos altares en la iglesia y claustro.
El espíritu reformista é innovador del siglo XVIII no se hizo esperar
mucho en la catedral mindoniense, donde lo introdujo D. Fr. Juan Muñoz
y Salcedo que del prior del monasterio del Escorial vino á ocupar la sede
mindoniense en 1705.
Sabido es que las fachadas fueron al blanco preferido á que enca-
minaba sus tiros el prurito de reemplazar con deforme arquitectura las
construcciones de la edad media, ó al menos de engalanarlas con intem-
pestiva ornamentación. Esto fue lo que se hizo con la catedral de Mondo-
ñedo. Es casi seguro que con muy ligeras variaciones se conservaba aun la
fachada del templo construido por D. Martín, y sin mucho esfuerzo puede
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 147

conocerse la mala visualidad que ofrecería su severa construcción cuando


imperaba un gusto artístico que era su completa antítesis. A las formas
esbeltas, predominio de las líneas verticales y sobriedad de la ornamen-
tación del estilo ojival en su período de pureza, oponía el borrominesco
sus formas amazacotadas, el abuso de las líneas curvas y espirales y la
profusa ornamentación.
Desde luego pensó el obispo Muñoz en el engalanamiento de la
fachada. Hasta ahora no tenemos más noticia de existencia de torres en
la catedral que la denuncia que en 1713 hizo el procurador general de la
ciudad en el concepto de obra nueva de la tienda que construía el Cabildo
ocupando gran parte de la calle pegada á la torre del esquilón junto al
cuarto estribo, sobre cuya obra sostenía pleito la ciudad con el Cabildo
en 1714. Esa torre que debió desaparecer, á todo lo más tardar cuando
se llevó á cabo la prolongación del crucero. Ya fuese como reemplazo
de esta ó más bien como medio de decoración, trató de construir otras
dos que flanqueaban la fachada, que no sin cierta fortuna se levantaron,
pues por efecto de intención ó, lo que es más creíble, de la casualidad,
no resulta entre ellas y la antigua fachada tan potente discordancia como
debiera resultar atendida la divergencia de los estilos.
Sobre una base de cinco metros en cuadro se elevan hasta la altura de
unos 17 con severa rectitud y desnudez, sin más adorno que los escudos
del obispo constructor que alternan con pequeñas ventanas todo lo alto
de la fachada, unas simuladas y otras vanas para aclarar las caracoideas
escaleras; dos panzudos jarrones en cada frente, que contienen extrava-
gantes follajes y se apoyan en una pirámide inversa colocada sobre la bola
en que termina un elevado poste, y un balaustre de unos tres metros y
complicadas molduras, voladizo en cada una de las aristas, apoyado sobre
un mascaron y terminado en una esfera: ambos adornos de tan depravado
gusto que tienen su mayor mérito en su misma mezquindad, pues son
de tan reducidas dimensiones con relación a las de las torres que apenas
los percibe la vista a pocos metros de distancia, resaltando únicamente
cierta majestuosa desnudez. Corona este primer cuerpo un pronunciado
resalto unido a el por un robusto cuarto bocel, que pende por los frentes
á guisa de colgadura de un durísimo dibujo, y sobre el cual corre el cor-
nisamiento general que sostiene una balaustrada con acróteras emboladas
y recorre toda la fachada de torre a torre interrumpida solamente por el
frontón. Alzase sobre ese copamiento el segundo cuerpo, cuadrado igual-
mente, con un vano semicircular en cada frente, guarnecido de clásicas
molduras abrazadas por un ágrafo en forma de mascaron, y encajado
entre dos pilastrones realzados de florones y agobiados de macizos capi-
teles de pesadas molduras, sobre que se apoya otro cornisamento con su
148 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

correspondiente balaustrada. El tercer cuerpo apenas difiere de este, sino


en sus menores dimensiones y en algunos ligeros detalles. Corónale una
media naranja guarnecida de ciertas molduras a guisa de engarce, de la
que arranca el espigón que sostiene la cruz de hierro, en que se apoya la
docilísima veleta.
No limitó el obispo a la construcción de las torres el engalanamien-
to de la fachada: lejos de eso, convirtió en pilastras toscazas los estribos
que flanquean la portada, desfigurando el grueso de su parte inferior con
fajas emboladas; guarneció de molduras y follajes las ventanas laterales,
y sobre ellas esculpió dos grandes medio relieves representando uno a
San Jerónimo y otro S. Lorenzo, como muestra de su personal devoción,
y por último, sobre la gran ojiva central y a partir del cornisamiento gene-
ral, elevó a guisa de ático un macizo frontón cuadrangular guarnecido de
molduras poco vistosas, esferas sobre postecillos y otros adornos de tan
delicado gusto, formando en su base una especie de aletas que le unen
a dos informes postes coronados con las obligadas bolas y molduras,
que agobian con su peso a los desfigurados estribos. En el centro de este
frontón esculpió por mano poco diestra una imagen de la Virgen de alto
relieve (sobre un fondo de lámpara y bajo corona real), que no desmerece
de los colocados sobre las ventanas, ni de la colosal estatua de S. Rosendo
que se eleva en la cúspide sobe un amazacotado pedestal colocado en la
cornisa del frontón.
En el costado septentrional de la iglesia, el solo libre por estar pega-
do al otro el palacio episcopal, labró también los contrafuertes en su parte
superior y lo coronó de cornisa y balaustrada como la fachada.
En el interior no se hizo otra cosa que abrir los dos arcos á los costa-
dos de la capilla mayor, causa de un ruidoso litigio en tiempo de su suce-
sor sobre los asientos que habían de ocupar los concejales y los familiares
del obispo, por haber desaparecido los antiguos con la rotura de los arcos
é impedir estos la cómoda colocación de otros nuevos.
Lo que faltó de mérito artístico, trató el opulento jerónimo de suplirlo
con la riqueza de la materia. No teniendo ya retablos donde extender el
oro, le aplicó sobre todas las innumerables bolas de la fachada, imponién-
dola un aspecto dispendiosadamente majestuoso. De tan costoso adorno
no, solo quedan hace ya mucho tiempo algunos resquicios conservados
en aquellas partes donde menos se dejan sentir los rigores de la intem-
perie20.

20  Con tanto empeño tomó el obispo Muñoz las obras de la catedral que e negó a
contribuir para la expedición contra los ingleses que se habían apoderado de Ribadeo en
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 149

La última obra, que propiamente merezca tal nombre, construida en


la catedral, fue la prolongación de los brazos del crucero llevada á cabo
en tiempo del episcopado de D. Francisco Cuadrillero (1781-97). En 1788,
el cabildo, encargado de la construcción del lado septentrional, propuso á
la ciudad si tenía inconveniente que se hiciese un medio crucero, a lo que
accedió gustosa con tal que quedase expedita la calle.
La construcción, tanto por parte del cabildo en su lado, como del
obispo en el suyo, se llevó a cabo con el mayor esmero. Redújose á la
agregación de una bóveda de cinco metros á cada lado del crucero, imi-
tando de tal manera, hasta en los detalles, la disposición de las demás,
que a primera vista parece todo el crucero producto de una misma época
y aún de una misma mano.

El coro y las pinturas murales

Conocida ya la iglesia en su conjunto, aunque de una manera asaz


ligera, pasaremos a ocuparnos del coro en particular, objeto preferente de
nuestras observaciones.
No es posible asegurar cual fuera su primitiva disposición íntimamen-
te ligada con la que tuviera el altar, que harto sabido es que en un prin-
cipio se colocaba en el centro del crucero o a la entrada del ábside, si era
muy espacioso, cuyo fondo ocupaba constantemente la silla del pontífice
extendiéndose a uno y otro lado los bancos para la clericia. En los últimos
tiempos del estilo románico se cambió por completo esta disposición: el
altar se colocó en el fondo del ábside y la clerecía pasó a ocupar una o
más bóvedas de la nave media, las más inmediatas al crucero, lugar antes
destinado únicamente a los cantores es ciertas iglesias. Esta mutación se
significó en la arquitectura por la introducción del deambulatorio, con
cuyo motivo las paredes del ábside se sustituyeron con simples columnas,
o machones.
Cual de estas dos disposiciones tuvo en sus primeros tiempos la ca-
tedral midoniense, volvemos a repetir que no cremos fácil averiguarlo, a
pesar de que la fábrica de su profundo ábside, parece indicarnos que bajo

1719, “por el apuro causado de las obras grandes en que estaba entendiendo en la cate-
dral”. (Actas del Ayuntamiento de Mondoñedo).
El cabildo celebra todos los años, en 5 de Mayo, un aniversario solemne por este
prelado bienhechor.
150 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

él tuvo cabida el altar y el coro; pero en cambio la catedral de Santiago


construida con anterioridad a ella, lo fue ya con arreglo a la innovación
que por entonces se introducía, y no es creíble que en un mismo terri-
torio se mantuviesen tan contrarias prácticas que encerraban diferencias
litúrgicas esenciales21.
De todos modos, en una época más o menos próxima á la construc-
ción de la catedral, el coro ocupaba ya la misma bóveda de la nave media
que hoy ocupa.
En un principio estaba separado del resto de la iglesia únicamente
por una reja, balaustrada ó enverjado de madera, del cual creemos en-
contrar un recuerdo en ciertos rebajos que se ven en los zócalos de los
machones sobre que descansa la dicha bóveda, los cuales quedaban in-
cluidos dentro del coro, porque la línea del cerramiento pasaba de uno á
otro de los pintos de las columnas que soportan los arcos torales de las
naves menores.
No debió conservarse por mucho tiempo este ligero cerramiento,
porque durante el siglo XIII se sustituyeron por completo los de esa clase
con macizas paredes, destinadas á defender de la inclemencia del tiempo
a la clerecía, obligada por el aumento del rezo, que se siguió a la intro-
ducción del oficio de la Virgen, de de difuntos y salmos penitenciales, a
pertenecer en e coro durante la mayor parte del día y de la noche; al
mismo tiempo á sustraerla de las miradas de los fieles para poderse entre-
gar con más independencia á las reformas que la comodidad iba introdu-
ciendo, sin que el pueblo se escandalizase de su comportamiento, que ya
empezaba á ser poco edificante. Ignoramos el año en que se verificó esta
sustitución: y asimismo el en que se hizo el coro alto cuya existencia nos
es conocida únicamente por el acuerdo tomado por el cabildo en 20 de
mayo de 1547, hordenando para que mejor se sirviese el coro de la dicha
iglesia, que ninguno beneficiado se asentase del medio coro abaxo ques de
las escaleras por donde suben al coro, e sino copieren que se suban a las
sillas del coro más alto sopena de descuento de aquella ora, e mandaron
a los contadores del coro lo hesecuten so la dicha pena, por la dotación
de los maitines cantados de S. Esteban, san Juan, Inocentes, Santo Tomás
Apóstol, Santiago y S. Silvestre, en la que se advierte se digan con sus

21  Hace creer que a fines del siglo XIV estaba todavía el coro tras el altar mayor
el hallar que en dos foros otorgados por el Cabildo en 1393, a 13 de julio y 18 de diciem-
bre, se fechó el uno estando enno coro da iglesia cathedral de mendonedo a asyda de
prima…: en cabidoo, y el otro de estando era cibdade de villamayor dentor ena iglesia
cathedral mendonedo traslo altar grande de santa maria a sayda da misa do día: siendo
de suponer que fuera un mismo sitio el coro y el traslo altar.
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 151

cirios encendidos e otros dos en el coro alto, y por el acuerdo capitular del
año siguiente de 1548 en que se mandó que los beneficiados los aias de
fiesta e todos los días a la preciosa estén en su lugar en el coro de arriba
cada uno en su silla y estén atentos sin parlar sopena de descuento.
Estos abusos ú otros semejantes, obligaron sin duda al obispo Soto
á rehacerle, pues según las palabras de la relación de Frias, que cita el P.
Flórez, el coro aunque estaba nuevo era muy alto y obscuro: bajóle y abrió
una gran ventana sobre su silla.
Es de creer que estas palabras se refieran a la sillería, cuya fecha de
construcción nos es también de todo punto desconocida; pero que según
se desprende de las palabras anteriores, no debe pasar de los primeros
años del siglo XVI, fecha que corresponde perfectamente con su estilo,
que es ojival de la última época con marcados rasgos platerescos.
En las boquillas de sus ángulos hay esculpidos unos escudos epis-
copales que hasta ahora no hemos podido averiguar a que familia per-
tenecen, y en los que seguramente se encuentra la clave que nos daría a
conocer la fecha de su construcción.
La distribución y número de las sillas nos da alguna luz sobre este
particular; pues las altas son 36, sin contar la episcopal, 10 de ellos para
las dignidades y las 26 para canónigos, distribución que no presenta nin-
guna analogía con la que tenía el cabildo en 1579, en que, (según las
Constituciones del obispo Liermo), se componía de 11 dignidades y solo
20 canónigos. Fácilmente encontraremos la correspondencia de las sillas
con el número de beneficiados que componían el cabildo, sin más que
tener en cuenta que el obispo Soto introdujo el priorazgo y el arcedianato
de Mellad entre las dignidades, y al mismo tiempo suprimió la canonjía
del canónigo Rececido; que en 1557 se suprimió otra para el Santo Ofi-
cio, así como en todas las catedrales de España según bula de Paulo IV;
y que diez años después el obispo Solórzano suprimió cuatro, dos para
la fábrica, y dos para incorporar a la mesa capitular, en atención a ser
pobres y tenues los canonicatos, tanto, que cada uno, sin distribuciones,
cuotidianas no pasaba de 1800 maravedíes, y 15 ó 16 fanegas de trigo, en
cuyo caso estaba proveído por el Concilio Tridentino (cap. 15, sesión 24),
se suprimiesen algunas prebendas.
Compónese la sillería de 27 sillas bajas y 37 altas, elevadas 75 centí-
metros, a las que dan subida seis escalerillas dos en los extremos, dos en
el centro de los costados y dos a los lados del atril del obispo que forma-
ron una sola hasta que el Sr. Liermo las dividió con dicho atril, en cuyo
frente se ven esculpidas sus armas. La forma de las sillas es la general
152 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

que tienen ordinariamente con algunas ligeras molduras, anchos brazos y


caprichosos reclinatorios con variadas figuras, harto picantes algunas, en
particular una a la derecha de la silla episcopal que a la par que encierran
picaresca sátira, revelan el poco decoro que se daba el alto clero. Los res-
paldos, de dos metros de altura los de las sillas altas, y solo 70 centímetros
los de las bajas, están realzados de graciosa tracería flamígera entreverada,
alternada con caprichosos arabescos.
Sirve de doslete á estas, el atril corrido de las altas, que a su vez le tie-
nen igualmente corrido y ligerísimo, compuesto de una faja de crestería,
no flamígera sino de hojarasca de marcado sabor plateresco, interrumpida
por pináculos guarnecidos de frondas correspondientes con las divisiones
de las sillas. Dos postigos colocados a los costados en correspondencia
con las escalerillas laterales, facilitan las entradas y salidas del coro extra-
litúrgicas (cuyas hojas ostentan adornos de puro gusto plateresco). La silla
episcopal ha sufrido muchas reformas. Según nos dice Frías, el obispo
Soto abrió una gran ventana sobre ella, la que debió taparse en tiempo
del obispo Ramírez de Arellano (1682-90); porque sus armas se ven escul-
pidas en el respaldo, y posteriormente, habiendo muerto tísico el obispo
Cuadrillero, en 1797, su sucesor D. Andrés Aguiar y Camaño, temeroso del
contagio, determinó que se hiciese de nuevo. El facistol, el atril y la silla
del hebdomadario, son modernas en su construcción y origen.
Como dejamos dicho, en una fecha que nos es desconocida se cerró
el coro con macizas paredes en sustitución de la reja ó barandilla que tuvo
en los primeros tiempos. Cuyos muros fueron exornados de curiosísimas
pinturas en una época también incierta; pero que procuramos fijar con
la ayuda de los datos que nos ha sido dado reconocer no tan completos
como fuera nuestro deseo.
El primero que debe servirnos de punto de partida es que son an-
teriores a la sillería, según se desprende de que el muro estaba pintado
sin interrupción en toda su anchura de machón a machón; lo que bien se
conoce por estar cortados bruscamente los asuntos allí representados y no
puede decirse que esta rotura se hizo cuando se bajó el coro; pues ya se
había hecho cuando esta alto, como lo demuestra el no encontrarse rastro
alguno de pintura en todo el espacio que hay sobre las puertas. Además
ya entonces todas las pinturas que caían debajo de ellas debieron quedar
destruidas igualmente por la necesaria aplicación de la escalera que diese
acceso al coro.
Entremos ahora a averiguar en que tiempo pudieron pintarse estos
frescos. Ni los caracteres de ellos ni el estado de la sociedad nos permiten
fijarnos siquiera por un momento en siglo XIV. Era principios del XV ya
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 153

era ejercido en Mondoñedo el arte de la pintura; pues en 1425 se hizo una


donación al monasterio de San Martín de Villaoriente de la casa é sobrado
entregamente é terreo eno alto, eno ajo, de as en que soya morar Afonso
Fernández pintor, y no podemos convenir en que este pintor fuese un
simple entendedor de pintura como los actuales pintores de puertas, a
causa de ser oficio desconocido en aquellos tiempos por no acostumbrar-
se, ó solo rarisma vez, a pintarse las maderas, que en todo caso solo podía
ser por pura ornamentación y no como medio conservador a causa de que
la pintura al óleo era aún desconocida. Este pintor, pues, no citado por
Cean Bermúdez en su Diccionario, sería al menos pintor de esculturas,
práctica muy en boga en aquel tiempo.
Otros dos pintores moraban en Mondoñedo en los últimos años del
siglo XV. El uno Afonso pongan ó novo pyntor vecino de cibdade de vyla-
mayor, figura, como testigo en la carta de foro que en 5 de junio de 1492
otorgaron el Ministerio y frailes de S. Martín de Villaoriente a favor de
Juan de Oiran, zapatero, del lugar, casas y viñas que tenían en Villanueva
de Lorenzana; y el otro, Juan Vázquez, asistió igualmente como testigo al
otorgamiento del foro que en 37 de diciembre de 1496 hicieron el Abad
y monjes de Villanueva de Lorenzana á Gonzalo Yanez, de una heredad
en Tiagonce.
De ninguno de ellos se hace tampoco mención en el Diccionario de
Cean Bermúdez, y no son estos los únicos pintores de ese mismo tiempo
de que tenemos noticia.
No es nuestro ánimo el fijarnos en estos años, precisamente los obis-
pos no eran muy cuidadosos del mejoramiento de su iglesia y en cuanto
al cabildo aun por mucho tiempo no contó con autonomía ni con fondos
para emprender obras de tal importancia.
Recórrase el episcopologio mindoniense en esta época, que de in-
tento ya dejamos detallado, y naturalmente se detendrá la vista en la gran
figura de D. Fadrique de Guzmán, del que ya sabemos con que predilec-
ción miro las obras artísticas, cuales hizo, cuantos caudales consumió en
ellas y que recursos arbitró para el reparo de la iglesia.
La conformidad que con esta fecha (1462-93) presentan los trajes de
las figuras, los caracteres de las inscripciones, su estilo, y aun los mismo
asuntos que es representan lo iremos viendo sucesivamente al hacer su
descripción.
El primer golpe de destrucción que sufrieron estas pinturas fue como
queda dicho cuando se construyó la sillería en los primeros años del siglo
XVI, por la abertura de los postigos y aplicación de las escaleras; y el se-
154 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

gundo durante el episcopado del Sr. Soto con motivo de haber bajado el
coro y rebajado los muros 70 ú 80 centímetros para la construcción de la
tribuna de sobre el coro como dice Frías dejándoles únicamente al nivel
de los ábacos de las columnas que sostienen el arco formero; y entonces
es creíble que se ocultó una parte de ellas con la aplicación de las escale-
rillas para dar subida á la tribuna y a los órganos. Si existía alguna pared
para cerrar el trascoro debió también ser destruida en este tiempo, cuyas
pinturas, de ternerlas como es creíble, ya no estarían muy bien paradas,
pues el mismo Sr. Soto quitó muchos altares viejos que estaban a las espal-
das del coro, con cuyo motivo quedó feo el trascoro el cual hizo de nuevo; y
por estar enfrente de la puerta principal quería poner allí pinturas hechas
a toda costa en Flandes. Pensamiento que es creíble realizarse y de las
que deben ser restos las dos tablas que aún se conservan y de las que más
adelante hablaremos.
La colocación de los altares en 1705 a 1728 ocultó por completo las
de los costados, destrozándolas lastimosamente con los hierros que suje-
tan los retablos.
No sabemos, ni conceptuamos fácil averiguarlo, si el muro cerraba
por completo la arcada de los costado del templo; no es de presumir, aun-
que da lugar a creerlo lo oscuro que nos pinta Frías el coro, ya porque no
tenía objeto tan absoluta incomunicación con las naves laterales, ya por-
que la distribución de sus pinturas nos indican que debía ser su altura de
4,70 metros precisamente la señalada por el punto en que la prolongación
de las orlas de los costados, tropieza con al curvatura del arco.
El muro del lado del Evangelio tiene más sencilla distribución que el
otro. Divídese en tres grandes zonas o cuadros de un metro de altura, que
abarcan de machón a machón en una estancia de 5 metros; en los que se
representó la Degollación de los Inocentes. El espacio comprendido entre
la inscripción que debajo de ellos corre y el pavimento (de 1,80 metros)
a pesar de estar en su mayor parte ocupado por la escalera y esa del altar
del Carmen, aparece dividido en varios cuadros o compartimientos en
sentido de su anchura, algunos de ellos llenos de inscripciones hoy ilegi-
bles. De estos cuadros se conserva aun en regular estado el primero de
la izquierda de 50 centímetros de ancho, en el que se ve una mujer joven
nimbada, que debe ser la Santísima Virgen, con el niño Jesús, caracteri-
zado por el nimbo cruciforme, de pie sobre sus rodillas; y enfrente, otra
mujer, que ofrece al niño una manzana, igualmente sentada y con toca,
lo que indica ser entrada en años, por lo que es de presumir sea Santa
Isabel, o Santa Ana.
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 155

El cerramiento del lado de la Epístola está solamente adornado de


dos zonas. La primera, parte desde la mesa del altar a un metro del pa-
vimento; la altura de ambas es de un metro, del pavimento; la altura de
ambas es de un metro, y sobre ellas corre una especie de ajedrezado for-
mado por la contraposición de tres órdenes de cuadrado cada uno de 16
centímetros, de tres distintos colores, blanco, encarnado y negro. No se
conserva en este lado nada absolutamente, mas que lo comprendido de-
trás del altar de San Jerónimo, que son cuatro cuadros, cada uno de 1,35
metros, dos superiores y dos inferiores, y estos en mucho peor estado de
conservación á causa de su proximidad a la mesa del altar, hecha, como
la del otro lado, de mampostería. Sobre ellos es donde se ve el ajedre-
zado que dejamos dicho, quedando aun encima de él un espacio de 30
centímetros sin pintura alguna y terminándose la pared en sencilla cornisa
formada por una moldura sinuosa en forma de talón.
El pensamiento más desarrollado en estas pinturas es el de la dego-
llación de los Inocentes que ocupa en total una extensión de 15,75 metros
dividida en tres cuadros sobrepuestos. El primero comienza con el rey
Herodes constituido en tribunal, sentado sobre un sitial, con un manto
encarnadoforadodearmiños, y las piernas cruzadas y cubiertas de calzadas
rojas; a su lado derecho tiene un sirviente y a sus pies al otro lado, una
mujer en actitud de implorar misericordia con un niño en los brazos. Una
columna funicular separa este grupo de los siguientes que ya pertene-
cen a escenas de la degollación; y al final del cuadro aparece la huida a
Egipto formando juego con el tribunal de Herodes. Los otros dos cuadros
representan exclusivamente escenas del cruel cuanto inhumano sacrificio,
con admirable variedad, á pesar de la natural monotonía que debía en-
contrarse en un asunto cuyos episodios han de tener precisamente muy
marcados puntos de semejanza.
Los del cuadro superior no pueden conocerse exactamente sino con
mucha dificultad; pues, la mayoría de las figuras están indicadas única-
mente por la parte inferior de las piernas; sólo, a inmediación del rey
Herodes se halla la figura entera de una mujer tendida en tierra como
privada del sentido al experimentar el vivísimo dolor de ver extinguirse la
vida al hijo que estrecha entre sus brazos. De la Huida a Egipto tampoco
queda sino el tercio inferior de S. José y del asno, guiado por el en direc-
ción contraria á donde se halla Herodes. Debemos recordar que a causa
de haber sido rebajada la pared, no se conservan de este cuadro sino 33
centímetros, que viene a ser justamente su tercio inferior.
Principia el segundo cuadro, con una madre desgreñada y con un
pecho desnudo, que levanta sus brazos al cielo en señal de profunda
156 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

aflicción al contemplar que si tierno hijo es cruelmente alanceado por un


individuo vestido don una túnica azul y gorro que se asemeja al frigio,
que no lleva más distintivo militar que su lanza y un escudo blasonado
con el lema en la bordura FAZEMOS POR MANDADO DEL REY ERODES.
A continuación un soldado procura desasir a una madre del niño que
estrecha contra sí; otro apoya la punta de su espada sobre el cuerpo sin
cabeza de un párvulo cuya desventurada madre permanece absorta ante
tan horroroso espectáculo; otro soldado á pesar de los esfuerzos de una
mujer para detenerle, abre de un furibundo tajo la cabeza de un niño sen-
tado en el suelo, y seguidamente otra mujer estrecha entre sus brazos a
un recién nacido ya degollado. El hueco abierto para el postigo del coro
cuando estaba alto, y que hoy corresponde sobre el actual vano, destrozó
la inmediata figura que es otro soldado con la espada levantada en alto,
cuyo golpe procura detener una mujer y a cuyos pies yace un párvulo
con la cabeza separada del tronco. Al otro lado del postigo una madre
contempla a su hijo decapitado y bajo los pies de un soldado atraviesa de
una estocada a un niño a quien estrecha una mujer contra su seno y a la
mano con que le sujeta; otro con lanza y escudo acomete a un tierno niño
que duerme en la cuna, a vista de su madre que hilaba tranquilamente; y
concluye el cuadro con otro soldado que se prepara a dar una descomu-
nal estocada a un niño a pesar de que su madre se arroja sobre él al suelo
para protegerle.
Da comienzo al tercer cuadro, un soldado que tiene la espada le-
vantada en alto y a quien procuran detener dos mujeres, de cuyos hijos
está ya uno decapitado y al otro aguarda tan terrible suerte cogido por
un brazo. Otras dos mujeres han logrado derribar en tierra a un soldado,
y una le comprime para impedirle que se levante, al paso que la otra
procura desarmarle, mientras sus hijos son presa del mayor espanto por
la suerte de sus compañeros y por la que a ellos mismos les esperan;
seguidamente otra mujer con los pechos desnudos, en no muy decoroso
estado, contempla en actitud lastimosa a su hijo decapitado a sus pies;
otro soldado levanta en alto la espada para descargar el golpe sobre un
inocente a quien estrecha su madre contra el seno, y a los pies de él yace
una mujer con un pecho desnudo derribada en tierra, sobre la cual se ve
el brazo derecho de un soldado dispuesto a dar una estocada baja, de que
no dejó apenas más el destrozo ocasionado al abrir el actual postigo. Al
otro lado de él un individuo con calzas y ropilla roja; yelmo que parece
dorado tiene forma como de celada borgoñona, y escudo blasonado, se
dispone a alancear un niño, derribado en tierra, a pesar de los esfuerzos
de su madre para impedirlo; otro se prepara a dar una estocada a un
inocente separando de el a una mujer que se lo impide y finalmente otro
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 157

soldado esta ya próximo a degollar a un niño que tiene suspendido por


los cabellos, a presencia de su madre.
Los trajes ofrecen poca variedad en sus formas, aunque no en sus co-
lores pues los soldados solo se diferencian en el de sus calzas y jubones.
Todos llevan cota de mallas y sobre ella un coleto o tachonado, de color
que en algunos tira a morado purpúreo y en otros es del cuero natural, y
en la cabeza, unos yelmos de forma tan poco común que en la Armería
Real no se encuentra ni uno semejante; es una especie de capacete pun-
tiagudo adicionado de babera, gola, yugulares formados por unas placas
circulares y cara de almete que todos llevan levantado, por cuya circuns-
tancia en algunos parece ser un simple adorno del mismo capacete. Las
espadas son todas cortas, con gavilanes y sin guarda-manos; las lanzas son
sencillas, y de los escudos unos son paveses y otros rodelas.
En cuanto a las mujeres su vestido esta reducido a un largo ropaje,
las más con corpiño igual, y todos con mangas ajustadas; pero sus tocados
varían muchísimo. Algunas llevan tocas de diversas formas que en unas
parecen gorros frigios y en otras son verdaderos turbantes, principalmente
las del tercer cuadro cuyo color moreno es lo bastante subido para poder
suponer que se las quiso figurar africanas: otras llevan sencillos paños, y
otras el pelo entrenzado simplemente. Los niños de pecho que no están
en la cuna se ven envueltos en brullo22; y los más crecidos tienen túnicas
cortas, gorras, calzado de color y largas caballeras con cuellos escarola-
dos. Por último, bajo este cuadro corre una inscripción en letras góticas
que dice: ESTES SON LOS SANTOS Y: NOZENTES QUE EL REY ERODES
MANDÓ DEGOLLAR23.
Los cuatro cuadros que hay en el lado opuesto, como hemos dicho,
contienen otros tantos pasajes de la vida de S. Pedro.
El primero, representa el acto de darle Jesucristo su potestad, simbo-
lizado por la entrega de una llave sencilla. S. Pedro sentado en un sitial
de tijera, vestido de alba y rica capa pluvial, y cubierto con la tiara de tres

22  Término del dialecto gallego equivalente a burujo, que significa un género de
envoltura que comprime estrechamente a la criatura y deja sin acción sus brazos y pier-
nas.
23  En la descripción que de esta parte de las pinturas hicimos ya en 1863, en el
tomo II de EL ARTE EN ESPAÑA cometimos algunas inexactitudes por efecto de lo defec-
tuoso de nuestro primer reconocimiento hecho con premura y absoluta falta de medios.
Lo cual no debe extrañarse si se tiene en cuenta que para sacar después los calcos fue
necesario construir un andamio especial por la estrechez del sitio que en algunas partes
es tal que no permite utilizarse sino de una mano, ni de los movimientos más precisos y
naturales, y por su oscuridad hace de todo punto indispensable la luz artificial.
158 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

coronas, recibe la llave de Jesucristo, (a quien fácilmente se reconoce por


su figura tradicional) de pie, vestido de túnica morada o acorintiada, larga
melena, barba partida, descalzo y nimbado con el nimbo cruciforme, y al
cual siguen los apóstoles todos nimbados, de los cuales no se conservan
más que tres cabezas y solo integra la figura de S. Juan, caracterizado por
su fisonomía imberbe, y vestido de túnica de color algo más claro que
la de su maestro, y manto rojo: bajo de este cuadro corre la inscripción
COMO XPO, DIO SU PODER A SAN PEDRO. No es menos importante
el siguiente que supera al anterior en su buena conservación. Representa
un asunto legendario de la vida de san Pedro que creemos sea la resu-
rrección de Petronila, algo desfigurada y con mucha parte caprichosa. S
Pedro nimbado, con su traje habitual, empuña en una mano la llave y con
la otra saca del sepulcro a una joven en presencia de un gran personaje
ricamente vestido, acompañado de una mujer que parece ser su esposa y
de dos sirvientes; y tiene la inscripción: COMO SA PEDRO RESUCITOLA
Fl…..O. El asunto del primero de dos cuadros inferiores, es el de S. Pe-
dro Advincula: el Ángel saca al Santo de la prisión, representada por un
edificio cuadrado con tejado a cuatro aguas; su estado de conservación
deja tanto que desear que apenas llega a conocerse el asunto. Mejor con-
servado el otro permite ver con claridad la crucifixión de S. Pedro a quien
dos verdugos amarran fuertemente a la cruz. Las inscripciones de estos
dos cuadros colocados no debajo sino en ellos mismos en unas tarjetas,
están en tal mal estado que no pueden leerse, y escasamente se conoce
la forma de la letra.
S. Pedro es representado constantemente con espesa barba blanca y
escasos cabellos también blancos; túnica azul en los tres últimos cuadros y
manto encarnado en el segundo. La resucitada se presenta en vergonzosa
desnudez, apenas recogido el sudario sobre un hombro: el personaje que
parece ser su padre, imberbe y con larga melena, recuerda inmediatamen-
te la figura del Rey Católico: viste una ropilla azul con cuadrado escote,
que deja ver su camisa sin cuello; calzas rojas, que cubren todo el pie sin
otro calzado, y un gran tabardo de tela adamascada forrado de armiño; y
está cubierto de una gorra notabilísima y característica. De su esposa ape-
nas se percibe la mutilada cara, entrenazado cabello, tocado azul, y ropaje
encarnado. Un sirviente, imberbe como su amo, lleva grandes melenas,
casquete, calzas y ropilla roja guarnecida de armiño, con un gran escote
cuadrado que deja ver igualmente la camisa sin cuello. Por último, del
otro sirviente solo se ve su destrozada cara con gorra cómo la del amo.
Del cuadro del libertamiento se pueden dar pocos pormenores, por
su mal estado de conservación. El santo vestido de su túnica se aleja de la
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 159

torre o prisión agarrado de la mano del ángel que está provisto de grandes
alas rojas y azules.
No puede así ciertamente con su compañero el del martirio, pues las
dos figuras de los verdugos son muy dignas de notarse. El santo Apóstol
está y amarrado a la cruz, con una cuerda por los pies y sobre la túnica,
y con otras la amarran fuertemente un verdugo cada brazo. El encargado
del derecho, para hacer más y más fuerza se le ha pasado por el soba-
co se echa andar y con la mano derecha toca la punta de la nariz como
haciendo una morisqueta. Su traje no puede ser más original: cubre toda
su cabeza y hombros la piel de un animal que es difícil fijar cual sea, y
lleva un jubón azul, del que cuelga por la cintura una guarnición blanca
escarolada, calzas acuchilladas por las nalgas y calzado de colores con-
trapuestos, la de la pierna izquierda morada con zapato amarillo y la de
la derecha viceversa. El otro verdugo está de cara al santo, haciendo un
supremo esfuerzo, pues en una mano se ha enrollado la cuerda, y con la
otra y con un pie hace fuerza en la cruz. Está en mangas de camisa con
coleto y calzas de color de carne y cubierto con un gran gorro como los
catalanes de ahora.
Hecha ya esta sumaria descripción de las pinturas, veamos hasta
donde nos puede servir el estudio comparativo de sus trajes para fijar la
época a que pertenecen.
Debemos confesar, sin embargo, que nunca podrá encontrarse en la
representación de los trajes datos que justifiquen su antigüedad, pues de
ninguna manera podrá borrarse la duda de si eran los trajes que a la sazón
se usaran o si en la intención de representar personajes antiguos se les
vistió con los que ya estaban en desuso.
Ya hemos dicho que la forma de los cascos es muy extraña y no he-
mos visto ninguno igual. Solamente en una lámina de la lujosa obra fran-
cesa dirigida por Haugard Maugé Les arts somptuaires24, que representa a
Renaud de Montauban et Gérad de Rousillon, los caballeros de la comitiva
llevan cascos idénticos, a los que se ven en nuestras pinturas y a los cua-
les llaman calotes rondes, á oreillettes y se consideran como del siglo XV.
Respecto de las cotas de mallas, sabido es en que desuso cayeron desde
la introducción de las armaduras de hierro batido.
En el mismo tomo de esta obra se encuentra una lámina que repre-
senta unas señoras nobles italianas del siglo XV extractadas de las mujeres
renombradas de Boccacio, cuyos tocados preentan marcada semejanza

24  Tomo II de láminas.- France, XV siécle.


160 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

con los de las mujeres a quienes se puso tez morena. Las gorras de que
se cubren algunos de los inocentes y principalmente la que lleva el per-
sonaje que presencia el milagro de S. Pedro, se ponen en la misma obra
como usados en el siglo XV. La tiara que cubre la cabeza de S. Pedro
nos permite llegar hasta el tiempo de Urbano V (1362-70) que añadió la
tercera corona.
Por último, creemos muy oportuno hacer notar la marcada analogía
que existe entre las armas que llevan los personajes con las ofensivas y
defensivas que por decreto de 18 de septiembre de 1495 se mandaron te-
ner a todos los súbditos de los Reyes Católicos de cualquier ley, estado y
condición que fueren, según el estado e manera é facultad de cada uno.
“Los más ricos (dice) tengan corazas de acero e falda de malla o de
launas y armadura de cabeza, lanza de 24 palmos, espada, puñal y cas-
quete …Los de menos hacienda tengan espada, casquete, lanza larga y
dardo, ó lanza mediana y medio pavés o escudo …”
El sepulcro es reconocidamente una imitación de los de la época
románica muy semejante al del Conde Santo que se conserva en el ex-
monasterio de Lorenzana, (que data del siglo XI); al de santa Froila, en
la catedral de Lugo; al del Apóstol, según se le figura en el códice de la
Historia Compostelana y a otros muchos de fuera de Galicia.
Réstanos hablar del sitial en que se ve sentado a Herodes y también
a S. Pedro; es lo que se llama en francés un fauteuil o sea una silla de ti-
jera, muy semejante a las que aun hoy usan en palacio ciertos dignatarios.
No puede negarse que es un recuerdo de la silla curul romana; pero de
ninguna manera podrá admitirse como signo de renacimiento, sino que
por el contrario si hemos de creer la autorizada opinión de M. Viollet le
Duc en su Dictionaire raisoné du Mobilier Francaise, la edad media hizo
de él numerosas aplicaciones y fue siempre considerado como un asiento
de honor: esta forma de asiento, dice, se encuentra reproducida en los
manuescritos desde el siglo VIII y persiste hasta el XV.
Consideradas estas pinturas en cuanto á su parte iconográfica, ofre-
cen curiosas particularidades.
La degollación de los inocentes referida únicamente por san Mateo25
diciendo que Herodes hizo matar todos los niños que había en Belén y en
todos sus contornos desde la edad de dos años abajo, asunto ya no muy
común, se encuentra representado con bastante originalidad.

25  Cap. II vers. 16.


LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 161

Mayor es aún la de los pasajes de la vida de San Pedro: el primer


asunto es la representación simbólica del poder que dio Jesucristo a San
Pedro según el mismo Evangelista26, ejecutada de una manera poco co-
mún; el segundo es un asunto tan extraño que no conocemos ninguno
semejante ni se cita en el Diccionario iconográfico de Guénebault27 ni en
el de las leyendas del Conde de Bouhet28.
Más común es el del milagroso libertamiento, preferido en los He-
chos de los Apóstoles29 cuando Herodes mandó aprisionar al príncipe del
Apostolado; y no es raro el asunto aunque si la ejecución del último que
representa la crucifixión anunciada por Jesucristo, según S. Juan30.
Las pinturas no se limitaban a la representación histórica, sino que se
extendían a los machones próximos como lo indican algunos restos que
se conservan en el que soporta el arco de la nave media que la pone en
comunicación con el crucero. Según se ve en él, los dibujos de los capi-
teles estaban delineados de rojo y negro, y en el ábaco había igualmente
otros adornos de tosco dibujo.
Debajo de ellos, todo al derredor del machón, figuraba pender de lar-
gos clavos un tapiz negro con labore como adamascadas amarillas y rojas
con una cenefa amarilla, realzada de óvalos rojos á manera de huevos.
Últimamente en la escalerilla que conduce a los tejados del claustro
se notan resquicios de pintura, que parecen ser de esta misma época, los
cuales debían pertenecer a algunas de las capillas del claustro de que
dejamos hecha mención.
Muy posteriormente a la época de estas pinturas, unos tres siglos
después hacia mediados del XVIII, siendo fabriquero el prior D. Francisco
Antonio Villamil y Saavedra vino de Astorga un tal Terán a pintar la capilla
mayor y la bóveda del crucero, lo que llevó a cabo al óleo y no con la
mayor habilidad, debida en parte a no estar dotado de grandes cualidades
artísticas y depravado gusto de la época. Más fortuna hubo en la elección
de los asuntos; en cada uno de los témpanos de la bóveda del crucero
coloco otros tantos pasajes sacados del Libro de los Reyes, el juicio de
Salomón, la derrota de los Moabitas, el restablecimiento del culto divino
por Exequias y la destrucción de la idolatría por Josías. Los de la capilla
mayor apenas se distinguen, ya por la falta de luz ya por la espesa capa

26  Cap. XVI vers. 18,19.


27  Tome XLV de la Encyclopedie theológique de Migne.
28  Tome XIV de La trojsiemme Encyclopedie theologique de Migne.
29  Cap. XII vers. 9 y 10.
30  Cap. XXI vers. 18.
162 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

que ha formado sobre la pintura el humo del incienso. En los costados


parece distinguirse la muerte de Sisara por Jael y Ester y Assuero o la reina
de Saba y Salomón. Vense también sobre ellos en una segunda zona, va-
rios asuntos simbólicos en representación de la cooperación de la Virgen
en la redención del mundo y de su glorificación, simbolizados por los
emblemas de la Letanía Turris Davidica, Turris eburnea, Domus aurea,
Fœderis arca: por el sol y la luna, escabelo y vestido de la Virgen según
el Apocalipsi, y por algunas leyendas del Cantar de los cantares, tales
como electa ut sol, pulchra ut luna. En la bóveda en fin se ven las cuatro
virtudes cardinales con sus atributos. No sabemos si por este tiempo sería
cuando se pintó la Concepción del entrearco de la puerta principal, no de
mucho más notable mérito.

Accesorios del templo

El accesorio principal y más importante del templo es el altar, como


destinado a la celebración del incruento sacrificio.
Al tratar del coro, ya hemos dicho las dudas que se ofrecen respecto
a la colocación del altar mayor en los primeros tiempos de la construc-
ción de la iglesia, propiamente dicha por espacio de más de dos siglos.
Laudabilísima costumbre que se conservó hasta el siglo XV, en el que
empezaron á esparramarse los altares por todo el ámbito de las naves, al
principio con cierto método que poco después degeneró en el desorden
con que se coloca hoy un altar en todas direcciones y en cualquier rincón
capaz de contener la mesa, de lo que resulta no poca irreverencia.
La primera noticia que tenemos de la multiplicación de altares en
esta iglesia es la que nos da Frías en su relación, de que el obispo Soto
quitó muchos altares viejos que estaban á espaldas del coro31, de lo que
decimos que ya hacia algún tiempo que se habían colocado, y que el sitio
donde primero se colocaron fue el trascoro, el más preferente después de
los ábsides. Dice también que los colocó en mejor sitio, y con rejas, según
el uso de aquel tiempo; cuya nueva colocación es de suponer que sería
arrimados a los cachones y con el frente a la puerta principal disposición
que se mantuvo por mucho tiempo. Su sucesor, el ilustre jerónimo fray

31  “Algunos altares que estaban dentro en la capilla mayor y a los lados arrima-
dos a los pilares, los quitó de allí y puso los cinco altares a los lados del coro como hoy
están”. Así da noticia de esta reforma el Obispo Navarrete en su Teatro eclesiástico de la
Santa iglesia de Mondoñedo que corre con nombre de D. Pedro Vanona, su familiar.
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 163

Francisco de Santa María, colocó en el respaldo del coro la imagen de


Nuestra Señora la Grande, y seguramente la pondría con su correspon-
diente altar.
La construcción de las capillas de la cabecera proporcionó cómoda y
decorosa colocación a otros tantos altares, dos de los cuales provenían de
los destruidos ábsides menores.
Pocos años después, en 1614, el obispo D. Alfonso Mesía de Tovar
hizo abrir un arco en el respaldo del ábside, donde colocó el altar de San
Rosendo, con motivo de haberse traído la reliquia del Santo.
Sus armas pintadas en el muro se perciben por detrás del actual re-
tablo, encima del arco.
En 1673 Felipe IV mandó que se colocase en cada iglesia un altar
de S. Fernando, para cuya construcción aplicó el concejo, a instancias del
obispo, 1500 reales de las deudas de las alcabalas, construyéndose en el
local que se encontró más decente, que fue una de las columnas de junto
al altar de Nuestra Señora la Grande. El resto de dichas deudas se aplicó
para ayuda de pintar el retablo de la parroquia para que se pudiese decir
misa: vergonzosa miseria del cabildo, que con harta frecuencia mendi-
gaba mezquinas cantidades del concejo, cuyos escasos fondos apenas
llegaban a cubrir sus más perentorias necesidades, para objetos, a veces,
puramente litúrgicos, mientras despilfarraba sus cuantiosas rentas en pue-
riles litigios y ridículos pleitos.
El obispo Muñoz, como ya hemos dicho, aprovechó los espacios
libres en los costados del coro para colocar los altares de S. Jerónimo
y Nuestra Señora del Carmen. Hacia mediados del siglo XVIII el agru-
pamiento de altares y su mala colocación en el trascoro despertó en el
prior Don Francisco Antonio Villamil y Saavedra, fabriquero entonces (y
más tarde corresponsal del P. Flórez, de quien mereció las más lisonjeras
alabanzas), la idea de darles mejor colocación. Acudió al cabildo, y no
habiendo querido este dar su aprobación al proyecto, penetró una noche
con varios obreros y derribó todos los altares. No hemos logrado aun
formarnos una idea completa de la disposición que tenía, a causa de ser
muy contradictorias y escasas las noticias que de ella se conservan solo
por tradición. Parece ser que estaban colocados en los frentes de los ma-
chones que miran a la nave media, por cuya razón se debieron raer las co-
lumnas según hoy están, y que había paredes o enverjados que impedían
toda comunicación entre las naves. Desde entonces quedaron cual ahora
se ven arrimados a las paredes laterales, uno bajo cada bóveda. Tal entu-
siasmo cobró el buen Prior por su obra, que hizo estampar al P. Florez el
164 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

pomposo elogio de bellísimo al trascoro y muy vistosa su primera entrada


por los siete altares que se registran desde la puerta principal. Cuando se
construyeron las extremidades del crucero, se colocó un altar en cada uno
de sus costados orientales, y en nuestros tiempos se ha colocado otro en
su frente septentrional debido a la piedad de un prebendado.
El retablo más antiguo de la catedral es el del altar de Santa Ana,
conocido vulgarmente por el de Álvaro Pérez; es de estilo plateresco y de
tres cuerpos, realzados de tan numerosas esculturas, que hasta el tercio
inferior de los fustes tienen abiertas hornacinas con sus correspondientes
imágenes32.
Pero tuvo otro mucho más antiguo y mucho más interesante de que
se conservan estimables restos.
Desde tiempo inmemorial hasta muy poco tiempo acá, yacía hacina-
da en una bodega de la catedral una colección de piedras, envueltas en tal
cantidad de basura que apenas dejaba percibir los profundos rebajos de
las importantes esculturas que contenían. Algunos dependientes inferiores
de la iglesia, movidos unos de religioso celo y oros de simple curiosidad
artística, recogieron poco a poco una parte de estas esculturas; otra fue
víctima de los acólitos y otras personas de escasa piedad y ninguna ilus-
tración, que se han entretenido en mutilar sus figuras, o las han utilizado
como toscas piedras; otra parte, en fin (es de creer que la mayor, afortuna-
damente), permaneció olvidada asta que en estos últimos años fue sacada
del indecente lugar que tan injustamente ocupaba.
Todo lo que hasta ahora hemos podido recoger de esta colección
de esculturas se reduce a ocho piedras, unas enteras, otras más o menos
faltas, y algunas que son solo fragmentos. Las primeras tienen 39 cm de
alo por 27 de ancho. Una parte de la colección representa pasajes de la
vida de la Virgen, y tienen al dorso sus números correlativos y el título
del asunto. El número 1 no nos es conocido. El 2 tiene el título Conceptio,
cuyo misterio está representado por tres diferentes asuntos. A la izquierda,
en la parte superior, se ve a Santa Ana de medio cuerpo, escuchando de
oca de un ángel l anoticia de su inesperado embarazo; debajo se extiende
un monte en que pacen algunas ovejas y al pie de él está San Joaquín,
sentado delante de un mancebo elegantemente vestido con sombrero de
alta copa, calvas, ropilla y escarcela pendiente de un cinturón, el cual tañe
una especie de gaita muy semejante en la forma a una asta de buey. A

32  De este mismo estilo plateresco es el altar que ahora está en a capilla de S.
Roque, y procede de la del Ecce Homo ó Nazareno, en la catedral cuando estaba en él la
parroquia. Tiene a S. Juan Bautista, vestido de Obispo con la cabeza en las manos.
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 165

la derecha se ve un gran torreón almenado con gran puerta ojival, com-


pletamente vana, delante de la cual los dos Santos esposos se abrazan
respetuosamente.
El número 3 lleva el epígrafe Nativitas. Santa Ana descansa en un
lujoso lecho provisto de una rica sobrecama, suntuosa colgadura y mag-
nífico almohadón por cabezal; una sirvienta, vestida con noble gusto y
gracioso tocado (que pudiera ser la comadre), cuida la enferma, y está
en actitud de arroparla con cariño; otro sirvienta de más modesto aspecto
le acompaña, y otra sostiene entre sus brazos a la recién nacida envuelta
en burujo, S. Joaquín está sentado a la cabecera del lecho en ademán de
dirigir la palabra a otra sirvienta que está enfrente de el preparando unas
papas u otra cosa de gran consistencia, según se infiere de la fuerza con
que empuña el cucharón para menear el contenido de una vasija que
sostiene sobre una pequeña hornilla puesta detrás de una pantalla que
refleja el calor y libra de él a la parida. Alumbra esta escena una lámpara
de vidrio suspendida del techo.
Falta el número 4. El 5 lleva el lema Prœsentio. El Sumo Sacerdote
(que según algunos Santos padres fue S. Zacarías), vestido de alba y ca-
sulla de amplio corte, sobre la que se divisa un cordón, de que tal vez
se supone pendiente el racional, y cubierto con una gran mitra de forma
oriental, y un tanto semejante a la que actualmente usan los obispos
griegos, de pie, bajo un sencillo dosel y detrás de un altar cubierto de un
paño o sabanilla, recibe con los brazos abiertos a la Santa doncella que
vestida sencillamente, con una magnífica corona sobre su larga cabellera,
en un estado de desarrollo y con una soltura impropia de los tres años
que entonces tenía, sube al altar por una ridícula escalerilla que parece de
gallinero, pues para salvar la altura de un metro próximamente que indica
tener el altar, tiene nada menos que 17 escalones. San Joaquín y Santa Ana
acompañan a su hija y otras tres doncellas que suponen colocadas como a
medio metro sobre el pavimento, con lo cual sin duda se quiso significar
que estaban lejanas, o tal vez se les dio esta colocación por no encontrar
otra más cómoda el escultor.
Del número 6 que lleva el título PuriAcatio, no nos queda sino la
mitad de la derecha, por estar partido en sentido de su altura, en la que se
ve un sacerdote, altar dosel dispuestos exactamente como en el anterior,
del que defieren tan solo en ligerísimos detalles de ejecución; sobre el
altar se observa mutilada la figura del niño Jesús, y detrás se ve parte de
una doncella que empuña un gran cirio rojo en su mano izquierda.
San Joaquín en todos los cuadros se representa con rostro grave,
poblada y larga cabellera, y espesa y puntiaguda barba; viste ropa talar,
166 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

ceñida por la cintura, y muy semejante a un hábito franciscano; cúbrele


un gorro largo y puntiagudo semejante a los catalanes, tiene calzado de
aguda punta y empuña un bastón rematado ya en forma de cayado ya
en muletilla, del cual no se desprende ni cuando acompaña a su esposa
recién parida. Santa Ana lleva asimismo siempre el mismo traje, túnica
ceñida manto y toca que no abandona ni aun en el lecho.
Además de estos altos relieves que formaban colección, hemos po-
dido ver otros en fragmentos. El más importante, de casi las mismas di-
mensiones que los anteriores, pero que debió ser de mucha mayor altura,
según se colige por lo que le falta en la parte superior, representa a Jesu-
cristo, desnudo y sin más que un lienzo ceñido por los riñones, clavado
en la cruz por solo tres clavos, y sostenido entre las rodillas de un per-
sonaje cubierto de anchuroso ropaje, cuyos desnudos pies corresponden
con los de Jesucristo, y cuya cabeza ha desaparecido, por lo cual no pue-
de colegirse quien sea, si el Padre Eterno ( lo más probable) ó la dolorosa
Virgen: dos angelotes con largas túnicas, rizada cabellera, y grandes alas
recogen en sendos cálices la sangre que brota de las agujereadas manos
del Redentor, y otros dos ángeles en un cáliz mayor la de los pies. El título
de esta piedra estaría sin duda en la parte que ha desaparecido.
Otros dos ángeles separados hemos podido ver, muy semejantes a
los anteriores, los cuales menean incensarios y cantonaban una preciosa
cabeza de unos 6 centímetros, con barba larga, rizada y partida a lo Naza-
reno y cubierta de una gran tiara de triple corona, que es muy posible sea
la del personaje que tiene entre sus piernas el Cristo mencionado.
Estos altos relieves estuvieron ornamentados polícromamente de lo
que conservan aun cierta parte. Prodigasen en ellos el oro sin escasez
alguna, pues además de guarnecer profusamente todos los ropajes en
franjas de 4 a 6 milímetros, se encuentra en los altares, cruz, mitras, incen-
sarios, corona y hasta formando el fondo de algunos. El rojo bermellón se
empleó también, aunque con mucha menor ostentación, solo en las mi-
tras, gorros, calzado y en los forros de algunas ropas. El de otros es verde
y de este color es la cruz y los suelos, en los cuales, así en el monte de
las Olivas y en el que tiene lugar la Concepción, como en el pavimento
del templo y estancia de Santa Ana, se encuentra realzado de pequeñas
florecitas simétricas que son verdaderas quinquefolias de variados colores.
Los altares se pintaron imitando fielmente ricos mármoles; el forro de los
doseles es de armiño; en las paredes del templo se figuraron colgados
paños rojos flordelisados de negro: las alas de los ángeles se matizaron
de diversos colores; las encarnaciones son del color propio; las barbas y
cabellos negros, y, por último, las roas sin excepción, salvo sus forros,
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 167

se dejaron del color natural de alabastro, en que están esculpidas estas


esculturas.
Vulgarmente se dice de estas piedras, por las pocas personas que de
ellas tenían conocimiento, que provenían del antiguo altar mayor; el cual,
según una noticia que trae el P. Florez, sacada de un Calendario antiguo,
fue consagrado por el obispo D. Fadrique de Guzmán en 22 de agosto de
1462: consecravit, dice, altare majus ejusden Eclesiæ B. Mariæ Villæma-
joris scilicet lápidem majorem tantum exceptis duobuos lapidibus qui in
cornibus altares sunt. Estas dos piedras, que se hallaban a los lados, serian
quizá de los altares que había en la capilla mayor y quitó de allí el Obispo
Soto, al decir de su sucesor D. Manuel Navarrete.
La fecha de 1462 no disuena de los caracteres que presentan las
esculturas, cuya época caracterizan suficientemente, el ojival trébol que
adorna la escalerilla de la presentación, y los altares, que son dos pedes-
tales de purísimo gusto greco-romano y marcan precisamente la época de
transición con que se isinuó el renacimiento. Pero debemos advertir que
si bien la arquitectura de los altares nos demuestra que ya era conocida la
greco-romana se nos presenta tan solo como un hecho aislado, y que la
ejecución de la escultura y el sentimiento que revela son puramente de la
época ojival, por lo cual no encontraríamos repugnancia en considerarlos
hasta de principios del siglo XV. La corona de la Virgen y las de la tiara
nos recuerdan las que llevan en las monedas los reyes de este tiempo.
No podemos menos de hacer notar la marcada analogía que existe
entre estos relieves y las pinturas murales del cerramiento del coro, que
fácilmente puede reconocerse sin más que comparar los trajes, actitudes y
principalmente la expresión de las figuras en ambas obras.
Esta analogía contribuye a robustecer recíprocamente las opiniones
que dejamos expuestas sobe la época a que ambos pertenecen.
En cuanto a la parte iconográfica, los asuntos y su representación son
bastante comunes, en las esculturas de los retablos de ese mismo tiempo.
Solo diremos que el de la Concepción parece inspirado por el capítulo III
de la legendaria Historia de la Navidad de María e infancia del Salvador,
y por los apócrifos Evangelios, de Santiago el Menor y de la Natividad de
la Virgen.
Sabido es que el uso de los retablos se introdujo en el siglo XIII y que
no se generalizó hasta el XV; y sabido es también que las esculturas en
piedra fueron su primer componente, aunque pronto sustituidas con pe-
queñas tablas pintadas, y que en uno y otro caso era la forma del retablo
168 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

una serie de compartimientos, los cuales en el que nos ocupa ostentarian


las esculturas mencionadas.
Mejor que del altar mayor debe creerse que este retablo de que nos
ocupamos sea aquel de que habla el obispo Navarrete y dice hizo el fun-
dador de la capilla de la Trinidad, D. Martín, en ella, “todo de Alabastro
si bien de poco primor para estos tiempos, pero sumptuoso y de mucha
curiosidad para aquel siglo; (el XIII). Cuyo retablo existía entonces, pues
añade que “fue necesario desembarazar los pilares y trasladarle a donde
hoy se hala”, que era, como allí mismo se dice, “junto a la puerta del
claustro nuevo donde la pila bautismal”, y su primitivo lugar “pegado a
uno de los pilares que forman la capilla mayor, a lo que se puede enten-
der de algunas escrituras más con el tiempo ensanchándose el crucero y
capilla mayor fue necesario… trasladarle”.
El del altar mayor era, sin duda alguna, el que el cabildo mandó al
fabriquero que le asegurase, en un acuerdo del año 1548; aquel de que
nos dice el P. Florez que mandó dorar el obispo Soto, y al que se refiere
D. Antonio Rioboo y Seijas en su Episcopologio Mindoniense, hablando
del obispo Guzmán, aldecir que el altar es obra bellísima y primorosa, que
compite con los más celebrados de España. El actual pertenece al gusto
seudo-plateresco dominante en los últimos tiempos del churriguerismo y,
en verdad, es sumamente bello en su forma y en su ornamentación.
Sobre un basamento corrido se levantan cuatro airosas columnas,
estriados los dos tercios superiores de su frente, que sostienen un co-
rrido enteblamento, y sobre las dos centrales se levantan otras dos que
sostienen un frontón semicircular, formando una desahogada hornacina
que coge la extensión del retablo, guarnecida de rayos exteriormente y
ocupada por un grupo de no despreciables esculturas que representan
la Asunción de Nuestra Señora. A los lados entre las columnas, están las
estatuas de tamaño natural de San Rosendo, patrón de la iglesia, y de S.
Martín, fundador de la de Dumio, su matriz. Gran número de graciosos
adornos se extienden a los costados, y en ellos se ven dos medallones con
los bustos en alto relieve de S. Pedro y S. Pablo. No sabemos cuando se
hizo; pero si nos ha dicho que fue dorado a mediados del siglo pasado y
el coste ascendió a 57000 reales.
La mesa de altar, el tabernáculo y el cuerpo de arquitectura que le
sostiene, todo de riguroso gusto clásico, son obra muy moderna, hecha
en reemplazo del tabernáculo de plata que desapareció durante la guerra
de la Independencia.
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 169

El obispo Muñoz al paso que introdujo las reformas churriguerescas


en la fábrica de la iglesia, las extendió con no menos ahinco a los retablos.
En primer lugar, convirtió en relicario el altar de S. Rosendo, construido
como dejamos dicho, a espaldas del mayor (si hemos de dar fe a una ins-
cripción que, aunque muy poco legible, se percibe en el medallón y con-
tiene claramente la fecha de 1716; a pesar de que sus caracteres parecen
indicar alguna mayor antigüedad); pero donde se desarrolló todo el gusto
de la época, fue en los de Nuestra Señora del Carmen y San Jerónimo,
ambos compañeros, de puro gusto churrigueresco y mezquinas propor-
ciones, y adornados de muchas estatuas de bien escaso mérito.
De mejor aspecto los de Nuestra Señora la Grande, Santísimo Cristo,
Dolorosa, Nazareno, S. Juan de Dios y Virgen de Méjico, pertenecen todos
al gusto clásico, y aunque no muy en armonía con su destino, presentan
airosos intercolumnios de riguroso estilo greco-romano.
Los seis altares del cuerpo de la iglesia, hechos hace unos sesenta
años, (en 1830) y el moderno de Santa Filomena (hacia 1860) fiel imita-
ción de ellos, son exactas reproducciones de los trémoles que tan en boga
estuvieron en los primeros años de este siglo, con lo cual nada debemos
añadir sobre su aspecto poco artístico.
Uno de los accesorios más importantes del templo, porque puede de-
cirse que forma parte integrante de él, son las rejas. En tiempo del obispo
Soto ya las había en el coro y capilla mayor, viejas y feas, como nos dice
Frías, por lo cual mandó reemplazarse y hacer otras para las capillas y al-
tares. Una de ellas se conserva aun en la de la Magdalena, en cuyo zócalo
de piedra, se lee la fecha de 1546.
El obispo Navarrete dice sobre esto: “con las rejas viejas que se ha-
bían quitado cerró estos altares y las rejas que hoy están en ellos son las
antiguas que quitó”.
En la obra del P. Flórez se nota una constante y marcadísima ten-
dencia a atribuir a los obispos todos los beneficios hechos a la iglesia,
prescindiendo completamente del cabildo; por lo cual incurre algunas
veces en notorios errores. Su intervención en las obras de rejería está
perfectamente probada. En el año de 1548 se nombraron dos capitulares
(uno de ellos el celebre Lic. Molina para que viesen “la perfección de la
reja si está conforme a la muestra de la reja si está conforme a la muestra
e a lo capitulado e si hay algún defecto en ella juntamente con su señoría,
e hasta que sea visto si está a perfección no se comience a dorar ni le
pongan oro ninguno”.
170 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

Y en el cabildo celebrado en 11 de diciembre de 1551, cometieron al


Arcediano al Lic. Molina y Pero González igualen con Estrada lo que le
han de dar por la resta que se le debe de la reja… que fueren 100 ducados,
los cuales mandaron librar al fabricario de la resta de las rejas nuevas e
viejas que hizo y enderezo … con que el dicho Estrada de por libre a los
herederos del obispos Soto e a la fábrica de todo lo que se le debe de las
dichas rejas, de resto de ellas.
Más claramente se conoce la intervención que tuvo el cabildo en
al construcción de la del coro, que el P. Flórez atribuye al obispo Santa
María, por el cabildo de 29 de diciembre de 1551 en el que “cometieron
al Lic. Molina e Gonzalo Fernández, fabricario, que hagan igual con Loys
de Estrada para que haga la reja del coro; y año y medio después, en 5
de mayo de 1553, mandó el cabildo al señor Tesorero que entregue al
señor Maestrescuela e Pero Montero unas caxas de oro que están en el
tesoro e las pesen e las entreguen por lo que valen á Estrada en pago la
reja… este día en la sacristía mayor el Sr. Tesorero abrió la arca del tesoro
y sacó las dichas dos caxas de oro e las entregó al dicho canónigo Pero
Montero en su poder e mano, el cual las recibió… este dicho día, mes e
año suso e dichos los señores Maestrescuela, Lope Martínez Maldonado,
llevaron a pesar las dichas caxas de oro con sus tapaderas las cuales pesó
por el peso de Juan de Gundriz platero que al presente se alla estar en
la ciudad… la caxa pequeña pesó veinte y seys castellanos de a veynte
quilates e la más grande pesó treinta e dos castellanos de a diez e syete
quilates… que todas ellas descontados los dichos granos que le faltaba a
la grande e las soldaduras… valen diez e ocho mil e trescientos e sesenta
e ocho mrs. los cuales recibió Loys de Estrada en pago de la reja”. Según
noticia recogida por el mismo P. FLórez, fue concluida en 1556 y adorna-
da con las letras A y M. (Ave María) y se puso en dos óvalos la siguiente
inscripción, sustituida después por las palabras SILLE ET PSALLE R. DUS
D. FR. FRANCISCUS DE STA. MARIA TIVIVS ECCLESIAE EPS. ANNO DUI
1556 DEO AUSILIANTE FIERI FECIT.
Cuando se hicieron comenzaron a sustituirse por de bronce, en los
últimos años del pasado siglo. El obispo Cuadrillero (1781-1797) hizo de
nuevo las que unen el coro con la capilla mayor formando un pasadizo
(que ya existían en 1755 en sustitución de unos simples hierros que se
ponían entre coro y coro cuando había sermón), y en 1822 se construyó
en el Ferrol la de la capilla mayor.
Otros de los accesorios más importantes del templo son los órganos.
La catedral de Mondoñedo no debió ser la última en poseerlos. En 1549 ya
fue menester componerlos, pues en cabildo de 2 de febrero se mandaron
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 171

“dar a Rodrigo de Ferreiras maestro de afinar los órganos, 7 ducados por


añadir algunas piezas además de 16 que se le dieron porque los afinase y
aderezase, y enseguida el fabricario entregó la llave de ellos al organista
Álvaro Carvajal y le requirió no los dexe a mal recaudo ni abiertos para
que nadie los desconcierte y si se estragaren por su culpa sea obligado a
los daños que se recresceren por ello a la fábrica. El organista pidió les
posyesen las tapaderas de lienzo y el fabricario dixo que luego se los haría
poner”. Por esta circunstancia y por las dimensiones que tienen los de la
época, puede asegurarse que el tamaño de estos excedería muy poco del
de nuestros actuales harmoniuns.
Es de creer que a esta compostura se refieran las palabras de memo-
rial de Frias, de que el obispo Soto deshizo los hórganos viejos labrando
otros nuevos en mejor sitio; este no sabemos cual sería, solo si que en
1548 mandó el cabildo se hiciese un caxon debaxo de los órganos para los
libros de la iglesia. De esta expresión y de ser una sola la llave sospecha-
mos si usaría el plural en vez del singular. En 1547 nombró el cabildo un
comisión para tratar con el obispo sobre el salario que se había de dar al
organista de Lugo (sin especificar más). En 1548 se mandó dar 15 reales
de aguinaldo al sochantre y otros 15 al organista. Años después, en el de
1564, el concejo recibió por vecino a Antonio Castillo, organista.
De los actuales órganos no sabemos sino que en 1722 fueron dora-
das sus cajas y el balaustrado de ellas, por mandado y a costa del obispo
Muñoz, movido de su piadoso celo, según dice la extensa inscripción que
corre por debajo de su segundo cuerpo. Su contrucción no debió ser muy
anterior según lo indica su marcado gusto churrigueresco. En 1701 había
pedido el cabildo ayuda a la ciudad para componer los órganos y hacer
una custodia (Actas del Ayuntamiento).
La de los púlpitos de esta iglesia está íntimamente ligada con la in-
troducción de los sermones, o mejor dicho, con la época que adquirieron
mayor importancia, pues aunque es sabido que en todo tiempo la clarecía
ha dirigido a los fieles la palabra, la institución de la canogia magistral
hecha por el obispo Soto para que hubiese una persona docta y de letras
que predicase y diese doctrina en la ciudad (según se explica el Lic. Moli-
na, el primero que la poseyó) debe mirarse como una verdadera novedad
introducida en el sistema de la predicación.
Tanto es así, que la primera noticia que tenemos de la existencia de
púlpitos es el acuerdo de 9 de noviembre de 1551 “por el que se cometió
a los Sres. Arcediano de Azúmara Molina e García Fernández fabricario
para que igualen el púlpito con Billoldo e lo que es necesario. E el precio
e traça del e lo que fezieren lo arian por bueno para que el dicho púlpito
172 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

se haga”. Es de creer que este púlpito fuese en el lugar que ocupa hoy el
del trascoro, porque en el acuerdo de 6 de marzo de 1549 “encargaron al
Lic. Molina que os domingos después de vísperas diga liçion y miércoles
e viernes a la una e quel sacristán tenga cuidado para ello de tañer los
dichos días a las oras susodichas de tañer e cabildo e que los beneficiados
que se allaren en la ciudad vengan a ello sopena de descuento por aquel
día heçeto syendo por enfermo o de legítima ocupación. E aseñalaron
para que se diga en la entrada de la puerta de la iglesia en las espaldas
del coro.
El púlpito que ha reemplazado a este es de ningún mérito y reciente
construcción. Los dos que están colocados a la entrada de la capilla mayor
son de madera pintada y dorada, compañeras del altar mayor, como ya
dejamos dicho, y de gracioso corte, adornados de bajos relieves, repre-
sentando en uno los cuatro evangelistas y en otro cuatro profetas con las
estatuas de Jesucristo su Precursor sobre los tornavoces. No debía haber
todavía más que un púlpito cuando hizo la visita el obispo Samaniego en
1604; porque al enumerar las ropas solo se habla de un paño de púlpito;
nunca de paños en plural.
De las campanas antiguas de la catedral, cuanto podemos decir es;
que la Paula está mencionada en las Ordenanzas del Obispo Solórzano
(1566-1570) donde se manda que se toque al alzar. Con ella se tocaba
también a Cabildo y a Concejo y se teñía cuando había tempestad. En esas
mismas Ordenanzas se habla de las campanas pequeñas del coro, que se
debían tañer antes de empezar tercia y vísperas.
Aunque propiamente no puede asignarse como accesorio del templo
el reloj, no queremos dejar de considerar las noticias que tenemos res-
pecto de su antigüedad en la iglesia. En la primera mitad del siglo XV ya
le había, pues por una información que se hizo ante el Vicario en 1519,
resultó que hacía más de setenta años que había cuatro exentos o excu-
sados de la iglesia que no pagaban ningún pecho, tributo ni talla real ni
concejil, salvo alcabala o las tallas que pagan los clérigos, los cuales eran
barbero, portero, relojero y alférez. Al relojero, que en 1545 era Antonio
Cerrajero, se le daban 4 ducados anuales, y en 1551 se mandó pagar a
Estrada el apoentero del reloj.
Por último, en 1663 la ciudad dio libranza a favor del cabildo de 600
reales para ayuda de componer el reloj, auxilio que estaría justificado por
la utilidad que al público en general se portaba, si pudiese admitirse en
ninguna circunstancia que el desvalido concejo amparase al poderoso
cabildo.
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 173

Justo nos parece que concluyamos tratando de los accesorios, con lo


que encierra de notable la catedral mindoniense respecto a las mansiones
de los muertos.
Del enterramiento que más antigua memoria tenemos es del cons-
truido en 1462 por el Obispo Guzmán, para trasladar los restos de su an-
tecesor D. Pedro Enríquez de Castro. Los colocó elevados del suelo como
dos varas según el Obispo Navarrete, y en el lado de la Epístola, y, es de
suponer que en un arco sepulcral con su correspondiente estatua.
Este sepulcro fue destruido, como dejamos dicho, en 1722. El ma-
riscal Pardote Cela y su hijo, después de decapitados en 1483, fueron
enterrados junto al púlpito del Evangelio, y el célebre obispo D. Diego de
Soto lo fue junto a la puerta principal; cuyos sepulcros y los demás que
resaltaban del suelo, así como las lápidas e inscripciones, han sido destrui-
dos para dar perfecta unidad al pavimento, teniendo afortunadamente la
previsión de marcar algunos como del Obispo Soto y del caballero Luaces,
que esta bajo el arco formero junto al confesionario del Penitenciario, con
una pequeña lápida de bronce. La capilla mayor encierra los enterramien-
tos de una gran número de Obispos. Llaman la atención en el cuerpo de
la iglesia el del Obispo Muñoz (muerto en 1728), enfrente del altar de S.
Jerónimo, que se compone de un arco elíptico con su estatua orante; de,
dice el P. Flórez, hizo labrar en vida, el del Obispo Cuadrillero, en costado
occidental del extremo meridonal del crucero, señalado por una gran lá-
pida de taracea traída de Roma, y, por último, el de Álvaro Pérez, muerto
en 1613, que es de riguroso gusto greco-romano, compuesto de un arco
inscripto en un intercolumnio toscazo con su correspondiente frontón, y
en cuyo fondo hay una pintura mural que representa las personas que allí
yacen, orando ante una imagen de la Virgen.

Mobiliario

La sacristía mayor encierra una colección de cuadro más numerosa


que escogida, aunque no del todo despreciables en su conjunto. Son de
indisputable mérito seis de los ocho que adornan los frentes de la parte
superior de la cajonería, los cuales están en cobre y se atribuyen a Ru-
bens, de cuya escuela son al menos reconocidamente, pero en algunos
no debió tocar su mano, sino solamente la de alguno de sus discípulos.
Miden 85 cm de ancho por 55 de alto y representan El Banquete de Abra-
ham, El cambio de Jacob, La lluvia del maná y El agua de la peña. Los
174 J. VILLA-AMIL Y CASTRO

otros dos, en tabla, son de escasísimo mérito y de escuela borrominesca,


provistos de sus correspondientes inscripciones.
El altar, de este mismo gusto, ostenta en sus cuatro nichos según su
disposición destinados a estatuas, otros tantos lienzos. Representa el supe-
rior, a la Virgen teniendo sobre sus rodillas el cuerpo inerte de su Divino
Hijo, y los tres de abajo a S. Juan y S. Pedro apóstoles, y otra santa desco-
nocida. Sobre el altar hay un busto que parece de la Concepción, y a los
costados otros dos de Jesús y la Soledad, todos compañeros y no despre-
ciables. En los cuatro ángulos están colocados los cuatro Evangelistas, de
tamaño natural y de más de medio cuerpo, regalo que hizo a la catedral el
obispo Villafañe en 1632; y sobre los ábacos de las cuatro pilastras otros
tantos Doctores de la iglesia que parecen compañeros de los Evangelistas.
Debajo de ellos y colgados en los fustes de las pilastras hay cuatro cuadri-
tos que representan tres distintas advocaciones de Nuestra Señora, y un S.
Jerónimo; los cuales se distinguen por su brillante colorido.
En el costado meridional, sobre el armario de los cálices, está colo-
cado un curioso alto relieve en alabastro que parece representar la cruci-
fixión, pues la altura en que se encuentra no permite conocer su asunto
claramente. Tiene a sus lados unos bustos pequeños de la soledad y del
Ecce-homo, y al de este una cabeza del Bautista en una fuente, de mérito
harto escaso. Ocupa el centro de este costado un pequeño cuadrito de
agradable colorido, que representa a Santo Tomás de Aquino repartiendo
sus riquezas; debajo está una Concepción sobre cristal, y a los costados
dos grandes espejos con marcos de rocalla.
Al lado de la puerta se e la Magdalena en un gran paisaje, sobre un
lienzo ya muy deteriorado. Enfrente haciendo juego con él, en el costado
septentrional, la Ascensión del Señor; y en el centro la Anunciación, entre
dos espejos de complicados marcos, y una cabeza de Santo Tomás de
Aquino, compañera de la del Bautista, con la que hace juego. Por último,
sobre el armario grande hay una Concepción de cuerpo entero poco es-
timable.
En el oratorio de la sacristía se encuentran otros tres cuadros: S. Anto-
nio y Cristo con la cruz a cuestas, ambos sobre cristal, y una Anunciación
en tela bordada, procedente, quizá de algún ornamento historiado de
cuyos caracteres artísticos no conservó nota ni recuerdo.
En el respaldo de coro se conservan aun dos de las cuatro tablas
pintadas al temple que le adornaban hasta hace unos treinta años que e
reformó. Tiene 3 metros de largo por 1,40 de ancho, y representan una el
LA CATEDRAL DE MONDOÑEDO. SU HISTORIA Y DESCRIPCIÓN 175

Descendimiento y otra la Concepción de Nuestra Señora; de las otras dos


no se tiene noticia.
Cuatro de los seis altares del cuerpo de la iglesia adosados a los mu-
ros laterales, tiene grandes cuadros pintados hacia el año 1832 por un tal
Robles, pintor ferrolano, que representan la Aparición de la Virgen a Santo
Domingo, los Desposorios de S. José y la Virgen, los ángeles desatando al
esaetado S. Sebastián y S. Fernando recibiendo las llaves de Sevilla, cuyos
abundantes defectos encubre cierto agrado del colorido. No sucede así
con los del crucero, que representan a S. Juan de Dios y Nuestra Señora
de Méjico, de escuela borrimenesca, y poco recomendables ni por su co-
lorido ni por su dibujo.
En la capilla de la Magdalena hay una tabla de un metro 12 cm de
largo y 72 de ancho, que tiene pintado al temple a Nuestra Señora de Be-
lén, género de imágenes que con apariencia de gran antigüedad son so-
lamente copias o restauraciones de tiempos remotos, y abundan bastante
en nuestras iglesias. El Redentor que hace juego con ella no merece que
extendamos más su descripción.
En el altar de la Sala capitular está el cuadro que hizo pintar el Obis-
po Mesía de Tovar (1612-1616) para el altar de S. Rosendo a cuyos pies
dice el P. Flórez hizo poner al retrato del Obispo; bajo el dosel de ella hay
una Ascensión recientemente restaurada; en un costado unos retratos de
los que se dijo eran nada menos que de la reina Dña. Urraca y su marido,
y, con no tanta impropiedad de Álvaro Pérez y su señora, bienhechores de
la iglesia, muertos en 1613 siendo al parecer, de Felipe V y de la mujer la
reina Dña. María Luisa de Saboya y por último, sobre el resto de las pare-
des y las de la antesala un apostolado en lienzo de tamaño semicolosal y
pintura casi bárbara hecha por el sistema de las decoraciones de teatro.
Todos estos cuadros, en general son copias, y no de las mejores, y
solo las atribuidas a Rubens merecen alguna estimación. La mayor parte
están tan mal colocados, que hasta difícilmente
D. José Villa-amil y Castro
Texto revisado por: R. Yzquierdo Perrin
Universidad de A Coruña
Episcopologio mindoniense. Siglo xx

Cuando los canónigos mindonienses empezaban a hacer sus cába-


las en orden al nombramiento de Vicario Capitular, el cabildo recibió un
telegrama del Nuncio de su Santidad, que decía literalmente: “El Santo
Padre se ha dignado nombrar Administrador Apostólico de esa diócesis
al Excmo. Sr. obispo de Lugo. Enviaré decreto. Nuncio Apostólico”1. El
telegrama tenía fecha del día 28 de febrero de 1931. Habían transcurri-
do solamente cuatro días tras el fallecimiento del prelado mindoniense
don Juan José Solís y Fernández, ocurrido el 24 del expresado mes. El
obispo de Lugo, a la sazón, era el Excmo. D. Rafael Balanzá y Navarro,
que también recibió al efecto otro telegrama del Nuncio Tedeschini, cuyo
contenido puso en conocimiento del cabildo mindoniense2. El día 1 de
marzo el Gobernador interino y el deán del cabildo, se desplazaron a la
Ciudad del Sacramento para entrevistarse con el nombrado Administrador
Apostólico3. El día 7 de marzo el deán mindoniense expedía una cédula
convocando a todos los canónigos a cabildo extraordinario para el día si-
guiente, “al efecto de dar posesión al Excmo. Sr. obispo de Lugo, nombra-
do administrador Apostólico de esta Diócesis, sede vacante”. El día 8 se
reunieron los miembros del cabildo y se procedió a la lectura de la cédula
del deán y al escrito del obispo de Lugo, de fecha 28 del referido mes de
febrero, en el que se mostraba dispuesto a “cumplir gustoso el deber que
le imponen los cánones, referentes a la toma de posesión”. Con este escri-
to remitía el nombramiento de Administrador Apostólico, extendido por el
Nuncio4. “Con lo cual, termina el Acta Capitular, el Excmo. Sr. Obispo de
Lugo tomó posesión de esta Iglesia y Diócesis de Mondoñedo en concep-

1  ACM Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº. 1.


2  ACM Arm. 9, Est. 2, Leg. 5, nº. 81-82.
3  ACM Actas Capitulares, (en adelante: A. Cps.), vol. 37, p. 61.
4  ACM A. Cps., vol. 37, p. 63-64. El nombramiento decía literalmente “….ad prae-
dictum munus Administratoris Apostolici Ecclesiae et Dioecesis Mindoniensis cum omni-
bus iuribus et obligationibus quae huius muneris sunt propria ad nutum Sanctae sedis .…
178 E. CAL PARDO

to de Administrador Apostólico”. El Sr. obispo de Lugo comunica el día 9


de marzo que el día anterior había tomado posesión, como Administrador
Apostólico, de la Diócesis de Mondoñedo y que había nombrado Gober-
nador interino al Dr. D. Francisco Reigosa5.
Hacer la biografía de D. Rafael Balanzá y Navarro parece que no es
incumbencia de este trabajo. No obstante, dado que el Sr. obispo de Lugo,
desempeñó el cargo de Administrador Apostólico de Mondoñedo por un
tiempo de algo más de cuatro años, parece que es obligado brindar unas
breves pinceladas de la persona que rigió las diócesis de Mondoñedo por
un período tan largo de tiempo y en unas circunstancias ciertamente difí-
ciles, como tendremos ocasión de ver.

Excmo. Don Rafael Balanzá y Navarro, administrador apostólico de Mondo-


ñedo

Nació do Rafael en la ciudad de Valencia, parroquia de San Esteban,


el 19 de enero de 1880. Fueron sus padres José Balanzá y Amalia Navarro.
Realizó todos los estudios eclesiásticos de Humanidades, Filosofía, Teolo-
gía y Derecho Canónico en el Seminario Central y Universidad de su ciu-
dad natal. Recibió el presbiterado el 7 de febrero de 1904 de manos de D.
Francisco García López, obispo titular de Loryma y Auxiliar que había sido
del fallecido Arzobispo de Valencia D. Sebastián Herrero y Espinosa. Fue
nombrado Prefecto del Seminario por el Vicario Capitular. En 1911 recibió
el nombramiento de Profesor de la Universidad Pontificia. En 1913 fue
nombrado miembro del Colegio de Doctores de la Facultad de Derecho
Canónico. El nuevo Arzobispo de Valencia don Enrique Reig y Casanova
lo hizo canónigo de la Metropolitana, provisor y pro-vicario general y juez
metropolitano. Promovido el expresado Arzobispo al Cardenalato y a la
Sede Primacial de Toledo en diciembre de 1922, reclamó los servicios de
don Rafael en la capital toledana. Al año siguiente, 1923, fue preconizado
obispo titular de Quersoneso y Auxiliar del referido Emmo. Don Enrique
Reig y Casanova, Cardenal Primado de Toledo. Don Rafael fue consagra-
do en la Catedral de Valencia el 20 de enero de 1924. El Cardenal-Arzobis-
po lo nombró Vicario General, Provisor, Juez Metropolitano y Delegado
general de Capellanías. Muerto el Cardenal en 1927, fue nombrado Vicario

Datum Matriti, xxviii februarii anni MCMXXXI. Federicus, archiepiscopus Naupractensis,


Nuntius Apostolicus (Signado y rubricado) (ibid.).
5  A. Cps., p. 65-66.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 179

Mons. Balanzá y Navarro


180 E. CAL PARDO

Capitular de la archidiócesis toledana el 31 de agosto de ese mismo año.


El nuevo Primado don Pedro Segura confirmó al Dr. Balanzá y Navarro en
los cargos que desempeñaba en tiempos de su predecesor. La Congrega-
ción Consistorial designó a don Rafael para la Sede Lucense el 2 de marzo
de 1928 y el papa lo dio a conocer en el consistorio del 17 de diciembre
de ese mismo año. Tomó posesión de la Diócesis de Lugo, por poder, el
24 de junio de 1928 e hizo su entrada en la Ciudad pocos días más tarde,
el domingo primero de julio6.
La primera actuación del Sr. Administrador Apostólico fue una Circu-
lar fechada el 12 de marzo de 1931. En ella comunica a toda la diócesis de
Mondoñedo su nombramiento como Administrador Apostólico, se ofrece
a todo el clero y fieles del obispado y pide oraciones, tanto por él como
por el eterno descanso del fallecido obispo7. El 9 de marzo de 1931 reci-
bía el cabildo un telegrama de pésame por el fallecimiento del Sr. Solís y
Fernández firmado por el Secretario de Estado de la ciudad del Vaticano
Cardenal Pacelli8. El 4 de abril del referido año publica el Administrador
Apostólico una nueva circular por la que dispone que los sacerdotes digan
en la Santa Misa todos los días la colecta “pro eligendo episcopo”9. El 16
de abril publica otra circular sobre el mes de Mayo y el 15 del mismo mes
firmaba un Edicto convocando para un Beneficio de la Catedral10. A este
Beneficio se le impuso como carga la predicación de las pláticas doctri-
nales de la Cuaresma. El 26 de mayo dispone el Administrador Apostólico
que se nombren los canónigos que deben presidir las oposiciones11. Por
cierto que Simón Martínez Sánchez, Cura de Aravalle (Ávila), había toma-

6  Todo esto puede verse más ampliamente y sumamente documentado en el Epis-


copologio Lucense, (Lugo 1991), pp. 665-667, debido a la pluma de don Amador López
Valcárcel.
7  Boletín Eclesiástico del Obispado de Mondoñedo (en adelante: BEOM), 1931, p.
37-38. El 23 de dicho mes de marzo los albaceas del difunto prelado remiten al cabildo,
para servicio de la catedral un juego de lavabo de plata, una bandeja de plata pequeña,
en forma de concha, que forma juego con las dos grandes que el mismo prelado había
entregado en vida, dos juegos de tunicelas (blancas, negras y rojas), dos bandas humera-
les moradas, otras encarnadas, un gremial morado, con 1.000 pesetas para la Fábrica cate-
dralicia (A. Cps., vol. 37, p. 70) El 1 de abril el cabildo acuerda celebrar un funeral por el
eterno descanso del difunto prelado, como agradecimiento por los donativos hechos a la
catedral (A. Cps., p. 74). Los referidos albaceas, con el deseo de incrementar los intereses
de la fundación del indicado prelado para la novena de la Virgen de Lourdes, entregaron
al cabildo, en abril de 1945, 7.500 pesetas nominales. Se redactaron una serie de acuerdos
relativos a cargas especiales de Misas, responsos y hacheros ( Ibid. vol. 38, fol. 92v).
8  A. Cps., vol. 37, p. 66.
9  BOEM 1931, pp. 61-62.
10  Ibid., p. 69-71; ACM Arm. 9, Est. 2, Leg. 5, nº. 83.
11  A. Cap., vol. 37, pp. 73, 79; ACM, Arm.9, Est. 2, Leg. 5, nº. 83. 84.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 181

do posesión de otro beneficio de la catedral el 15 de marzo, en virtud de


cédula real y colación de Administrador Apostólico12. El día 22 del mismo
mes de abril recibe a los párrocos nombrados en virtud del último con-
curso y les da colación de sus parroquias, después de recibir la profesión
de Fe de los mismos13.
Las preocupaciones pastorales del Administrador Apost., a partir del
14 de abril, fueron grandes y su quehacer apostólico marchó por otros
derroteros. Ese día se había instalado en España la República, había mar-
chado el rey al destierro y las primeras impresiones del nuevo régimen
político no podían ser más preocupantes para la Iglesia. El Sr. Administra-
dor se limitó, en un principio, a dar al clero unas normas de prudencia.
El 3 de mayo publicaba una circular “sobre las necesidades actuales de la
Patria”. En ella, refiriéndose al clero, escribía: ”La predicación ha de versar
única y exclusivamente sobre la materia que les es propia, no permitién-
dose jamás hacer alusiones … al actual estado de cosas ni a personas
particulares … desempeñando tan importante ministerio con exquisita
prudencia”14. Con la misma fecha escribía otra circular “sobre la novena
del Espíritu Santo”, encareciendo a los fieles especiales preces, por lo
menos de 7 Padrenuestros, Avemarías y glorias y el himno Veni, Creator
Spiritus15. El 17 del mismo mes de mayo publica una nueva circular “sobre
el mes del Sagrado Corazón de Jesús”. Hace hincapié en las indulgencias
concedidas a los que hacen este mes del. Sagrado Corazón16.
El 17 de mayo afloran en su pluma las preocupaciones de su espíritu.
Con esa fecha dispone que se haga en todas las parroquias un triduo de
rogativas y desagravios con exposición de S.D.M. Y estos desagravios de-
ben hacerse al Señor “por los luctuosos acontecimientos y profanaciones
de estos días contra la Iglesia, conventos y otros edificios … [y pidiendo]
que remedie los males que nos afligen y aleje los que nos amenazan”. El

12  A. Cps., vol. 37, pp. 68-69.


13  BEOM 1931, p. 63. El nombre de los nuevos párrocos puede verse ibid., p. 80-
81. Estos párrocos habían practicado los ejercicios literarios, tras un aplazamiento de los
mismos a causa de la enfermedad del difunto prelado, los días 16, 17 y 18 de septiembre
de 1930. Los concursantes se citaron para la firma de parroquias el 7 de enero de 1931
y se remitieron las propuestas seguidamente al rey para su aprobación. Ésta tuvo lugar
el día 25 de febrero del dicho año, tres días antes del fallecimiento del prelado (E. Cal
Pardo, Episcopologio Mindoniense (Salamanca 2003), p. 1060, nota 205).
14  BEOM 1931, pp. 77-78.
15  Ibid. 1931, pp. 77-78.
16  Ibid. 1931, pp. 85-87.
182 E. CAL PARDO

triduo debía realizarse los días 23, 24 y 25 de mayo, con actos diversos
que se mencionan en la circular17.
El 16 de junio salía a la luz otra circular del Sr. Administrador Apost.
“sobre el XV centenario del Concilio de Éfeso”. Disponía, al efecto, que en
la Catedral mindoniense se cantase un Te Deum y que el clero insistiese
durante el año en la devoción a María y en la enseñanza del pueblo sobre
la maternidad divina y demás privilegios marianos18.
El nuevo Gobierno estaba preparando el texto de una nueva Consti-
tución completamente laicista, y los obispos españoles, entre los que figu-
ra nuestro Administrador Apost., sintiendo el peso de su responsabilidad
ante tan críticas circunstancias, se dirigen a todos fieles, con fecha 27 de
julio, con amplia pastoral, salpicada con abundante documentación de
los RR. Pontífices, para que nadie quisiera ver en ella la doctrina de unos
obispos aislados y carentes de autoridad doctrinal. “Nada hemos querido

17  Ibid. 1931, pp. 91-92. Pocos días más tarde, el Cardenal Primado, en nombre
de todos los metropolitanos de España, en carta dirigida al Presidente del Gobierno pro-
visional, especifica un poco más los “luctuosos acontecimientos” de que habla nuestro
Administrador Apost. Entre las disposiciones del Gobierno atentatorias contra la Iglesia,
citan: Supresión de la obligatoriedad de la Misa para el Ejército y en las cárceles. Anuncio
oficial para fecha próxima de la secularización de los cementerios y de la separación de
la Iglesia y del Estado. Prohibición a los gobernadores de provincias de tomar parte con
carácter oficial en actos religiosos. Supresión de las cuatro Órdenes Militares. Privación de
derechos civiles a la Conferencia Nacional Católico-Agraria, precisamente por ser católica.
Privación del derecho de la Iglesia a intervenir en el Consejo de Instrucción Pública por
medio de uno de sus prelados. Supresión de honores militares al Santísimo Sacramento a
su paso por las calles, según uso y ley tradicional de la España Católica. La supresión de
la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas primarias y en las superiores.
La prohibición del Crucifijo y emblemas religiosos en las escuelas en que haya quienes
se nieguen a recibir las enseñanzas de la Iglesia. La libertad de cultos, que vulnera leyes
fundamentales del Estado y artículos sustanciales del Concordato. La disposición sobre el
tesoro artístico, que lesiona derechos inviolables de la Iglesia sobre sus propios bienes. La
infracción de la inmunidad personal eclesiástica, reconocida expresamente en leyes vigen-
tes. A la más enérgica protesta de todos los buenos españoles, suscitada por los incendios
de iglesias, conventos y palacios episcopales, se une en nombre de todo el episcopado
la de los Metropolitanos, que lamentan vivísimamente, no solo los incalculables daños
ocasionados, cuya legítima reparación reclaman, sino principalmente los sacrilegios y pro-
fanaciones perpetrados con este motivo” (Ibid. 1931, pp. 112-113, tomado del B.O.E. de
Toledo, núm. 11). El primado, Cardenal Pedro Segura, fue desterrado de España y se ins-
taló en Roma. Poco después, con fecha 26 de septiembre, renunciaba a la Sede toledana,
para que el papa pudiese cubrirla con otro Arzobispo u obispo. El Romano Pontífice, el
1 de octubre, acepta la renuncia y le significa su “altísimo aprecio por esta noble acción,
ejecutada con tanta generosidad” (Ibid., pp.184-185).
18  Ibid. 1931, pp. 101-102.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 183

decir de nuestra cosecha”, dicen al final. Redactan el documento el día de


Santiago de 193119.
El 4 de agosto de ese mismo año el Secretario-Canciller, D. José
Souto, en nombre del Sr. Administrador Apost., anuncia al clero la cele-
bración de dos tandas de Ejercicios Espirituales en el Seminario durante el
mes de septiembre20. El 29 de agosto, ante la proximidad del nuevo curso
escolar, manda a la imprenta otra circular “sobre la enseñanza religiosa en
las escuelas”. Dispone que, “si algún maestro rehusara dar la enseñanza
religiosa, tome sobre sí esta labor el párroco respectivo”21. El 19 de sep-
tiembre también publica una circular sobre el mes del Rosario.
El Dr. Balanzá y Navarro publicaba una nueva circular, con fecha 19
de octubre, comunicando el contenido y haciendo un somero comentario
de un telegrama del papa Pío XI, en el que éste pone de relieve que está
al lado de todos los cristianos españoles en estos momentos y “que con
toda la energía que su ministerio apostólico requiere emite alta protesta
contra las múltiples ofensas irrogadas a los sacrosantos derechos de la
Iglesia, que son los derechos de Dios y de las almas”22.

Cuestión económica

Muchas eran las preocupaciones del Administrador Apost. a finales


del año 1931. Pero una de ellas, y no la más pequeña, era la cuestión
económica del clero. Dice al efecto: “Iniciada ya la supresión del pre-
supuesto eclesiástico y habiendo de quedar sin dotación, desde el 1 de

19  Ibid. 1931, pp. 144-1147; 151-152; 163-164; 168-172.


20  Ibid. 1931, p. 125. Pocos días más tarde, concretamente, el 17 del mismo mes
de agosto, el Sr. Balanzá publica una nueva circular “sobre dispensa de un impedimento
matrimonial”, y manda que se eviten en lo posible los matrimonios entre parientes tan
próximos (consanguinidad en primer grado mixto con segundo de línea colateral) y que
se explique que en adelante, de acuerdo con lo dispuesto por la Sagrada Congregación,
no se concederán estas dispensas, para evitación de males que pudieran afectar a “la
paz familiar, como honestidad de costumbres y aún a la salud física y moral de la prole”
(Ibid., pp. 133-134).
21  Ibid. 1931, pp. 141-142. Recuerda al efecto el Sr. Administrador Apost. que el
Decreto del Ministerio decía que en caso de que “el maestro no quisiere dar la materia de
Religión, se ponga de acuerdo con el párroco para convenir los días y la hora en que el
párroco u otro sacerdote enseñe Religión en la escuela” (ibid.).
22  Ibid. 1931, pp. 165-166. Los obispos españoles, con fecha 18 de octubre, emiten
un nuevo documento dirigido al R. Pontífice, en contestación al mensaje que él había
enviado al clero y fieles de nuestra nación (Ibid., pp. 173-177).
184 E. CAL PARDO

enero próximo, el culto de las iglesias, el Seminario, el clero conventual y


posiblemente parte del parroquial, se hace necesario preparar con urgen-
cia la organización económica de la diócesis para que no sufra detrimento
el esplendor del culto divino de la S. I. Catedral y en las parroquias”. Al
efecto dispone: Leer en todas las iglesias la alocución que el Episcopado
Español dirige a los fieles23; y hacer las dos colectas extraordinarias del
día de la Inmaculada y Navidad, preceptuadas por el Episcopado Español.
Encarece a los arciprestes que hagan llegar a los párrocos las instrucciones
que pretendía enviar con el fin de establecer en todas las parroquias las
organizaciones económicas parroquiales24. Pocos días más tarde, el 7 de
diciembre remite un “decreto de organización económica de la diócesis”,
en el que figuran los siguientes aparatados: a) Se crea la Obra Económica
de la Diócesis de Mondoñedo para las necesidades de Culto y Clero y
Seminario. b) Será administrada por una Junta Diocesana: obispo, vicario
general, secretario-canciller, deán, fabriquero, rector del Seminario, un
párroco (En aquel momento, José María Agrelo Rego, párroco de Santiago
de Mondoñedo) y habilitado del Clero. c) Creación de esta obra en todas
las parroquias del obispado. d) Las parroquias enviarán, antes del 10 de
enero lo que cada parroquia pueda aportar. e) Oída la Junta Diocesana,
el prelado determinará las dotaciones, que serán remitidas por el habili-
tado. f) En todas las parroquias se pondrá un cepillo para limosnas del
Culto y Clero. g) El primer domingo de cada mes se celebrará la colecta
preceptuada por el Episcopado. h) Todas las cantidades … entrarán en la
Caja del Obispado y la Junta Diocesana cuidará de su registro, custodia
y contabilidad25. El día 12 de diciembre escribía sendas exhortaciones al
clero y a los fieles. Al clero les decía: “Nos vemos reducidos a la pobreza
y con ello nos asemejamos más a Jesucristo, eterno Sacerdote y Pastor
de las almas”. A los fieles les exhortaba simplemente a la generosidad en
orden al sostenimiento del Culto, Clero y Seminario. “Las Cortes Constitu-
yentes, decía, han acordado suprimir la modestísima dotación que para el
Culto, Clero y Seminario venía dando el Estado por obligación de justicia,
es decir, para indemnizar a la iglesia por los bienes que le fueron arre-
batados”26 Como complemento de la cuestión económica del año 1932

23  Se trata del documento del Episcopado, de fecha del 21 de noviembre de 1931,
sobre la formación de la conciencia de los fieles en orden a la obligación de todos los
cristianos de contribuir al sostenimiento de la iglesia (BEOM 1931, pp. 190-194; A. Cps.,
vol. 37, p 101).
24  BEOM 1931, pp. 189-190.
25  Ibid. 1931, pp. 197-199.
26  Ibid. 1931, pp. 199-206. En el Boletín de la Diócesis se mencionan ciertos
donantes, que, desde un principio, respondieron a esta llamada del de Administrador
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 185

parece que es necesario hacer referencia a los Aranceles de la provincia


eclesiástica de Santiago, aprobado por la Sagrada Congregación del Con-
cilio y promulgado por el Excmo. Sr. Arzobispo metropolitano en 31 de
julio de 1931. El Sr. Balanzá los pone en vigor en la diócesis mindoniense,
ad experimentum por cinco años, el 1 de septiembre de 1932. En primer
lugar publica el Arancel gubernativo y a continuación el Arancel judicial.
Todos ellos son sumamente precisos y detallados. Se puede poner un
ejemplo: nombramiento de ecónomo de término: 7 pesetas; idem de los
demás ecónomos: 5 pesetas27.
La economía del clero mejoró algún tanto en 1933. Según una “dis-
tribución del subsidio consignado en el presupuesto para el clero”, los
sacerdotes que pasaban de 50 años el 14 de abril de de 1931 y tenían
cargo en propiedad, obtenido por oposición o concurso, percibirían 525
pesetas con 10 céntimos anuales. En la diócesis de Mondoñedo eran 196
los sacerdotes que reunían estas condiciones (16 canóniigos, 8 párrocos
de término, 71 de ascenso, 98 de entrada y tres rurales). De ahí que perci-
biera la diócesis la cantidad de 102.919 pesetas con 60 céntimos. Para toda
España el referido subsidio ascendió a 4.842.560 pesetas28.
Tras la información obtenida de los sacerdotes a comienzos del año
1932, sobre los ingresos de cada una de las parroquias, por todos los
conceptos, la Junta Diocesana de la Obra Económica pro culto y clero,
concluyó que 42 parroquias no podrían sostener un cura propio y que
era dudoso que pudiesen hacerlo otras 57. Entre los acuerdos tomados
por la expresada Junta Diocesana figura el de dividir las parroquias más
necesitadas en cuatro categorías. La primera categoría estaba formada por
3 parroquias, una de las cuales percibiría 1.000 pesetas anuales, mientras
que las otras dos, solamente 400. La segunda categoría estaba formada
por 7 parroquias, que percibían 600 pesetas (500 con cargo al Acervo Pío
y 100, a la Obra Económica). Integraban la tercera categoría 6 parroquias,
que percibían 750 pesetas (todas ellas con cargo al Acervo Pío). La cuarta
categoría abarcaba 5 parroquias, que percibían 1.000 pesetas (750 con
cargo al Acervo Pío y 250 con cargo a la Obra Económica). También per-
cibían sendas capellanías del Acervo Pío de 500 pesetas tres catedráticos
del Seminario que no tenían otros ingresos. Para ello se rebajaba la suma
que percibían otros catedráticos que tenían otras retribuciones. Nueve

Apost. con generosidad. Figuran en primer lugar D. Ricardo Sánchez Varela, arcipreste de
Mellad, con 1.000 pesetas (dos veces), y los albaceas de Dª. Encarnación Prieto Santiso,
con 500 pesetas (Ibid. 1933, p. 1 nota).
27  Ibid. 1932, pp.157-164;170-176.
28  BEOM 1933, pp. 47-49.
186 E. CAL PARDO

coadjutores disfrutaban capellanías del Acervo Pío de 187,50 pesetas. Los


ingresos con que contaba la Curia para sufragar estos gastos eran los si-
guientes: Intereses del Acervo Pío: 64.500 pesetas. Intereses de la Bula de
la Santa Cruzada: 20.000 pesetas. Sobrante del Santuario de Teixido: 2.000
peseetas. Producto de Colectas y sobrante de las Juntas de la Obra Eco-
nómica de Ferrol, Ribadeo, etc.: 18.000 pesetas. Sobrante de la capellanía
de Trabada y Cubelas: 750 pesetas. Total: 115.250 pesetas. El número de
sacerdotes diocesanos en aquellas fechas era de 46629.
Otra mejora económica tuvo lugar en 1934. El Administrador Apost.
lo comunicaba mediante una exhortación pastoral sobre el Culto y Clero
del 21 de julio del referido año, con estas palabras: “Las actuales Cortes
votaron el 4 de abril último una ley destinada a reparar en parte et agra-
vio inferido a la Iglesia por la ley de las Constituyentes que suprimió el
presupuesto del Culto y Clero. … La nueva ley concede a los sacerdotes,
no a los obispos, que en 11 de diciembre de 1931 estaban en posesión
legal de sus cargos retribuidos por el Estado, la cantidad de 16.500.000
pesetas”. No se conocía en aquel momento lo que correspondería a cada
sacerdote; por los cálculos realizados, cada uno percibiría algo menos de
la cuarta parte del sueldo que tenía asignado en 1931. “La ley concede
solamente pensiones vitalicias, a manera de jubilación a los que en 1931
desempeñaban determinados cargo y esto ha de cesar cuando ocurra el
fallecimiento de los interesados. Nada consignan para reparación de tem-
plos. Nada para el Seminario… Nada para una necesidad urgentísima: la
apertura de colegios católicos… “30.
Para paliar un poco las necesidades económicas del clero, elevó el
estipendio de Misas manuales, en 1933, a 3 pesetas y a 3,50, si se fijaba
hora y lugar31. En ese mismo año obtiene de Roma la dispensa de la Misa

29  Archivo Diocesano de Mondoñedo, Obra Económica de la Junta Diocesana pro


Culto y Clero. 3ª Carpeta.
30  BEOM 1934, pp. 121-124. La orden del Ministerio de Hacienda decía que los
sacerdotes percibirían “una pensión igual a los dos tercios del haber que en activo disfru-
taban”. El Administrador Apost. habla de menos de la cuarta parte. Quizá podamos dar-
nos una pequeña idea de esta cuarta parte, teniendo en cuenta la nómina de los sacerdo-
tes en 1931. Ésta era la siguiente: Párrocos de término: 2.250 pesetas anuales; párrocos de
ascenso: 2.000 pesetas; párrocos y ecónomos de entrada: 1.900 pesetas; párrocos rurales:
1.800 pesetas; coadjutores: 1.500 pesetas; capellanes de monjas: 1.300 pesetas. En virtud
de esta orden del Ministerio de Hacienda, los que percibían 2.500 pesetas pasan a percibir
651,87 pesetas; los de 2.000, pasan a 772,58; los de 1.900, pasan a 733,96; los de 1850
pasan a 714,64; los de 1.300 pasan a 502,18 (Ibid., pp. 179).
31  BEOM 1933, p. 45.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 187

pro populo32. También obtuvo de la Sagrada Congregación prórroga del


indulto de percibir estipendio por las Misas de binación33.

Catedral

En vista de la “anunciada supresión del presupuesto del Culto”, el


cabildo el 11 de noviembre de 1931 se vio obligado recortar los gastos
del personal subalterno y a suprimir algunos de ellos. Se nombró una
comisión que preparase el estudio de los ingresos, de los gastos y de
los que deben suprimirse con relación al personal; se acordó celebrar
sesiones capitulares frecuentes para estudiar colectivamente las reformas.
Vistos los ingresos de la Fábrica y gastos de la catedral, se fijan los sueldos
del personal subalterno. Ingresos previstos: 8.874 pesetas; gastos también
previstos: 7.697,50, (después de suprimir los gastos de organista 2º, y mé-
dico)34. El Administrador Apost., con fecha 29 de enero de 1932, aprueba
los acuerdos económicos del cabildo35. Acuerda el cabildo en 6 de abril
de 1932 visitar al Administrador Apost., para pedirle la dispensa de la apli-
cación de la Misa conventual y la aprobación del nuevo plan de distribu-
ciones36. Como efecto de la referida visita, el Administrador Apost. remite
una comunicación en virtud de la cual se dispone que “a partir del día
primero de mayo será retribuida con 5 pesetas la celebración y aplicación
pro benefactoribus in genere de todas las Misas conventuales y segundas
Misas solemnes de esta S. I. Catedral y con la limosna de 4 pesetas cada
una de las Misas que, conforme a las rúbricas han de celebrarse rezadas

32  Ibid. 1933, pp.57-58.


33  Ibid. 1934, pp. 42-43.
34  A. Cps., vol. 37. pp. 93-94. 101; Arm. 9, Est.2, Leg. 5, nº. 86.
35  A. Cps., vol. 37, pp. 108-109.
36  A. Cps., vol. 37, p. 118. El cabildo de la metropolitana de Toledo creó una comi-
sión gestora del presupuesto del clero y escribió al cabildo mindoniense manifestando las
gestiones que había realizado y las que se proponía realizar (A. Cps, vol. 37 (1932), pp.
137-138) A finales de 1932 se dio lectura en el cabildo mindoniense “a la primera de la 2ª
nota reservada” de la aludida comisión gestora, que informaba nuevamente de las gestio-
nes realizadas en pro del clero y pidiendo datos sobre el número de capitulares y bene-
ficiados existentes en la actualidad y suma de sus nóminas mensuales y lo mismo de los
párrocos en propiedad, cuyos datos habían de ser remitidos por la curia diocesana (Ibid..
p. 140) El 19 de diciembre del mismo año se volvía a dar lectura a la “3ª nota informativa
enviada por la referida Comisión gestora de Toledo, que seguía trabajando en Madrid
sobre la subvención del clero”, Los capitulares mindonienses se ofrecieron a participar en
el abono de la prorrata de gastos que se ocasionasen (Ibid., p. 141) Archivo Diocesano,
Obra Económica de la Junta Diocesana pro Culto y Clero. Carpeta 3ª).
188 E. CAL PARDO

extra chorum”. También gratifica con una peseta el servicio de dalmáticas


en las Misas solemnes. Todo ello se pagaría con cargo a la Obra Econó-
mica Diocesana37.
El 30 de diciembre de 1932 el Administrador Apost. remite un escri-
to, que, entre otras cosas, dice: “Al efecto que no queden sin los medios
indispensables de vida, aunque sean módicos, los Sres. Capitulares y be-
neficiados … he resuelto proporcionar, a partir del primero de enero,
una capellanía con las dotaciones siguientes: al deán, con dos mil pesetas
anuales, a los M. I. Sres. dignidades arcediano y maestrescuela y a los
tres canónigos de Oficio (magistral, penitenciario y doctoral), con mil no-
vecientas pesetas, a los demás canónigos (Vicente Saavedra, José Souto,
Ricardo Amor, Agustín Béaz, Francisco Fraga, Domingo Presas), con mil
setecientas cincuenta pesetas; a los beneficiados, organista, Ildefonso Do-
mínguez, Víctor Rodríguez, José Penelas, bajo de Capilla y sochantre,
con mil doscientas cincuenta pesetas”. A continuación significa que cada
uno de ellos tendría que aplicar un determinado número de Misas cada
año por los bienhechores del Acervo Pío Diocesano: El Deán: 17 Misas,
dignidades y canónigos de Oficio: 17 Misas, los demás canónigos: 15,
los beneficiados: 12. Advierte, no obstante el Sr. Administrador Apost.
que quedaban subsistentes otras retribuciones concedidas anteriormente,
como era, por ejemplo, la dispensa de aplicación de Misa conventual.
Todo este dinero se entregaría, por meses vencidos, en la Secretaría-Can-
cillería del Obispado38. Un poco relacionado con la economía catedralicia
podríamos considerar el estipendio de pláticas y sermones. El Administra-
dor Apost. fijó el estipendio de las pláticas de los domingos de Cuaresma
en 20 pesetas. Los sermones morales de esos mismos domingos, en 30
pts. Los restantes sermones de la catedral, en 25 pts. Los abonaría la Obra
Económica de la Diócesis39.
En el mes de enero de 1935 mejoró la situación económica de los
prebendados de la catedral. El Administrador Apost. lo expresó de esta
forma: “Habiendo mejorado en parte la situación económica de los capi-
tulares y beneficiados … con los haberes pasivos que actualmente tienen
asignados los presupuestos del Estado, disminuyó proporcionalmente la
causa que motivó la adjudicación de sendas capellanías con las dotacio-
nes señaladas en mi oficio de diciembre de 1932 y, siendo cada día mayor

37  A. Cps., vol. 37, pp. 119-120; Arm. 9, Est. 2, Leg. 5, nº. 94.
38  A. Cps., vol. 37, pp. 144-146. Una advertencia posterior precisa que canónigos
y beneficiados podrían descargar las Misas también fuera de la catedral (A. Cps-, vol. 37,
p. 157).
39  A. Cps., vol. 37, p. 172; Arm, 9, Est. 2, Leg. 5, nº. 101.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 189

el número de ecónomos y coadjutores que no reciben subvención alguna


del Estado y a quienes es necesario atender con los fondos de la diócesis,
me veo obligado, con verdadero sentimiento, a ordenar una rebaja impor-
tante en la dotación de las referidas capellanías de los Sres. Capitulares
y beneficiados”. A partir del primero de enero, las capellanías quedaron
reducidas a 1.050 pesetas, con la obligación de 15 Misas por los bienhe-
chores y obligaciones del Acervo Pío, y de esta suma se abonarán, como
se venía haciendo, 987 pesetas en forma de distribuciones cotidianas. La
dotación de las capellanías que venían disfrutando los beneficiados que-
daron reducidas a 750 pesetas anuales, con la carga de 12 Misas, siendo la
cantidad de 697 pesetas en concepto de distribuciones cotidianas40.
Otras cuestiones de tipo eeconómico. El 1 de junio de 1932 remite el
Administrador Apost., con destino a la fábrica de la catedral, dos títulos
de la Deuda Perpetua Interior, por un valor de 7.500 pesetas nominales,
adquiridas a cuenta de las nóminas retenidas al Arcipreste de la catedral
y a dos beneficiados que no asistían a coro41. A finales del mismo año
remitía otros títulos de la misma Deuda, por un importe de 3.300 pesetas
nominales, adquiridos con la retención hecha a los mismos señores42. El
año 1932, se halló un pequeño superavit en las cuentas de la Fábrica y el
Administrador Apost., disponía que se invirtiese en la compra de títulos de
la Deuda Perpetua Interior con destino a la Fábrica43. En el mes de abril
de 1933 el cabildo recibía la cantidad de 612 pesetas, que correspondían
al legado dejado a esta catedral por el canónigo de Granada, que ante-
riormente lo había sido de Mondoñedo, Cristóbal Franco. Se dispuso que
se invirtiesen en títulos de la Deuda44. Acordó el Sr. Administrador Apost.
aplicar 7 Misas por el alma del legatario con los intereses de los títulos ad-
quiridos45. Asimismo el Administrador Apost. remitió, a comienzos del año
1934, tres nuevos títulos de la Deuda Perpetua Interior, adquiridos con los
haberes del Estado asignados al arcipreste Sr. Erice y al beneficiado Sixto
Rodríguez46. En 1 de mayo de 1935 el Administrador Apost. autorizó la

40  Arm. 9, Est. 2., Leg. 5, nº. 108; A. Cap., vol. 37, pp. 257-259.
41  A. Cps., vol. 37, pp. 123-124; Arm. 9, Est. 2, Leg. 5, nº 92.
42  A. Cps., vol. 37, p. 144.
43  A. Cps., vol. 37, pp. 177-178.
44  Ibid., pp. 180-181.
45  Ibid.. p. 229.
46  Ibid., pp. 221-222. En el mes de julio de 1934 apareció una cantidad de 817,84
peseteas en un cajón que había estado bajo la custodia del secretario de Contaduría José
Rico, procedentes de las distribuciones de Saturnino Quintanilla, que debían repartirse
entre varios prebendados ya fallecidos. Se acordó convertir esa suma en títulos de la
Deuda Perpetua Interior y aplicar la renta en Misas por el alma de los aludidos preben-
dados (Ibid., p. 232- 234; Arm. 9, Est. 5, nº. 106) Con esa cantidad, a principio de agosto
190 E. CAL PARDO

compra de 5.000 pesetas nominales de la Deuda Perpetua Interior, con


destino a la Fábrica, con cargo al dinero que se hallaba en la caja47.
Para completar este apartado de la Catedral, será conveniente recor-
dar algunos otros temas relacionadas con el templo catedralicio, aunque
no sean de tipo económico. En este período de tiempo, no fue nombrado
ningún canónigo ni ningún beneficiado, a excepción de del beneficiado
Simón Martínez Sánchez, como ya queda reseñado, que ni siquiera llegó
a residir y renunció al beneficio en marzo de 1933, al posesionarse de
la parroquia de Aravalle (Ávila)48 Se nombró, en cambio, algún cape-
llán, como Manuel Maseda Cayón, designado capellán de altar, en 27 de
marzo de 193149. El 20 de junio de 1932 es nombrado capellán de coro y
altar Gabriel Pita da Veiga Rodríguez, para cubrir la vacante dejada por
el anterior50. Murieron, por el contrario, varios dignidades, canónigos y
beneficiados. El primero en morir fue el beneficiado Francisco de Ben y
Colmenares (16-VII-1932)51. El 21 de febrero, el canónigo Elías Montero
Reza52. Poco después, el 29 de junio de 1933, exhaló su último suspiro el
también canónigo Domingo Presas Vázquez53 y el 30 de octubre de ese
mismo año falleció el arcediano Severo Pastor del Río54. El Administrador
Apost., manifestó al cabildo su deseo de que se celebrase con toda so-
lemnidad el primer aniversario del fallecimiento del anterior obispo don
Juan José Solís y Fernández. Así se realizó, de acuerdo con los albaceas
del difunto55. También se celebró el segundo aniversario en febrero de
193356. Por cierto que en la indicada fecha, los obispos de la archidiócesis
compostelana acordaron que se hiciese en todas la iglesias un “quinario
de reparación y rogativa a favor de la iglesia española”. En Mondoñedo se

del mismo año, se adquirieron mil pesetas nominales; los intereses se aplicaron en Misas
a partir de enero de 1935, a tres pesetas cada una (A. Cap., vol. 37, p. 234). Con la misma
fecha de agosto se vendió la casa que había sido de Felipe Rábade Abelleira, para una
fundación de Misas, a celebrar a la hora del toque del esquilón. Se dispuso invertir el
importe de la venta en títulos, cuya renta percibiría, mientras viviese, una de las usufruc-
tuarias. Fallecida ésta, se otorgaría la escritura de fundación (Ibid., pp. 234-238).
47  Ibid.., p. 275.
48  A. Cps., vol. 37, p. 173.
49  A. Cps., vol. 37, p. 73; Arm. 9, Est. 2, Leg. 5, nº. 83, 84. Cesa, en cambio, en la
capellanía para la que había sido nombrado Manuel González (Arm, 9, Est. 2, Leg. 5, nº
83).
50  A. Cps., vol. 37, p. 125; Arm. 9, Est. 2. Leg. 5, nº. 84.
51  A. Cps., vol. 37, p. 128.
52  Ibid., pp. 166-167.
53  Ibid., p. 190.
54  Ibid., p. 207.
55  Arm. 9, Est. 2, Leg. 5, nº 87; A. Cps., vol. 37, p.111.
56  A. Cps., p. 166.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 191

realizó entre el 19 y el 23 de febrero de dicho año de 193357. El 2 de enero


de 1935 se mandó hacer un índice, por duplicado, de las obras musicales,
sobre todo de las que están de acuerdo con lo dispuesto por Pío X58.
Obras realizadas en la catedral: En febrero de 1932 se restauraron las
cruces de la consagración del templo, “hasta completar las 12 litúrgicas”.
Ya se había acordado la obra el 3 de octubre de 1928; pero no se había
realizado. Cuatro de ellas estaban visibles; se abrieron 8 de nuevo. Deba-
jo de cada una de ella se colocó un “candelerito”, especie de palmatoria
sobresaliente y empotrada en la pared59. En el mes de enero de 1934 se
autorizó al fabriquero para un gasto de unas 600 ó 700 pesetas a fin de
realizar unos arreglos en el tejado de claustro y en varios ornamentos60. El
6 de febrero se presentó la propuesta para la adquisición de un contador
eléctrico nuevo61.

Matrimonio civil

La nueva ley civil sobre el matrimonio, en su artículo 1, se expresaba


así: “a partir de la vigencia de la presente ley, sólo se reconoce una forma
de matrimonio, el civil, que deberá contraerse con arreglo a lo dispuesto
en las secciones primera y segunda del capítulo 3º del título 4º del libro 1º
del Código Civil. Comenzará a regir a partir de los 30 días, a contar desde
el siguiente a su publicación en la Gaceta de Madrid”. La fecha de la ley
era la del 28 de febrero de 1932. No obstante, debió demorarse algún
tiempo la publicación, dado que el Boletín Eclesiástico del obispado de
Mondoñedo no la reprodujo hasta el 5 de agosto del referido año62. Como
era natural, no se hizo esperar la respuesta del episcopado español, que

57  A. Cps., pp. 161-162. En la catedral mindoniense se acordó, el día 29 de octu-


bre de 1934, celebrar “una función fúnebre por el eterno descanso de las víctimas de los
recientes sucesos revolucionarios”. Se celebró el día 5 de noviembre (A. Cps., pp.246-247)
Es de suponer que se tratará de los sucesos de Asturias.
58  Ibid. p. 252. En enero de 1933 el maestro de Ceremonias Agustín Béaz envió
una solicitud al Administrador Apost., pidiendo la restitución de la fiesta de San Vito a
rito doble, como antes de 1914, en atención a la reliquia que se halla en la catedral. El Sr.
Balanzá y Navarro remitió la referida solicitud al cabildo, que emitió su informe favorable,
si bien no hubo ulterior noticia de este tema (A. Cps., pp. 154-155; Arm. 9, Est. 2, Leg. 5,
nº 100).
59  A. Cps., vol. 37, pp. 109-110.
60  Ibid., p. 219.
61  Ibid., p.259-260.
62  BEOM 1932, pp. 141-143.
192 E. CAL PARDO

publicó una instrucción y unas normas sobre el matrimonio canónico.


Decían los obispos: 1º. “Sólo es legítimo y válido entre bautizados en la
iglesia católica, aunque el bautizado sea sólo uno de los contrayentes, el
matrimonio canónico contraído jurídicamente y sin impedimento alguno
ante el Ordinario, párroco propio o sacerdote por los mismos delegado y
dos testigos”. 2º. “No es ilícita la comparecencia ante el oficial del Estado
para llenar las formalidades prescritas por la misma ley al solo objeto de
disfrutar de los efectos civiles del matrimonio. Y aún conviene que esto se
haga para mayor bien de los esposos y de la prole nacedera del matrimo-
nio. Con todo, tengan entendido los católicos que tal acto no los faculta
para vivir o cohabitar matrimonialmente, aunque se denomine matrimonio
civil o simplemente matrimonio, ya que para los mismos no es sacramento
ni matrimonio válido, sino que constituye para ellos simple medio legal de
disfrute de los efectos civiles del matrimonio en la sociedad civil”. Estos
son solamente los dos primeros apartados de un total de 11, sin contar
la larga introducción doctrinal. El Administrador Apost., mandó leerlo en
todas la iglesias63. Y no contento con esto, poco después, con fecha 1 de
septiembre, publica una circular “sobre la celebración del matrimonio”, en
la que dice que, tras lo dicho por los prelados españoles, “juzgamos opor-
tuno dar las siguientes normas particulares a las que deberán atenerse los
párrocos en esta materia”. Advierte que “el matrimonio canónico se cele-
brará en lo sucesivo sin previo aviso que… debía darse al Juzgado para
los efectos de asistencia del juez o su delegado al acto del matrimonio y
de la inscripción del mismo en el Registro civil”. Habla del expediente,
del consejo de los padres, del impedimento de pública honestidad… En
la norma 9ª dice literalmente: “ Se procurará que los contrayentes celebren
el matrimonio canónico… e inmediatamente después, a ser posible, vayan
al Juzgado a practicar la ceremonia prescrita por la ley civil. Si por algún
motivo extraordinario… acudiesen los fieles ante el juez para la unión ci-
vil antes que hayan contraído el matrimonio canónico,… deben también,
a ser posible el mismo día, recibir el santo sacramento del matrimonio”64.

Cementerios

El Gobierno publicó un reglamento para la aplicación de la Ley de


30 de enero de 1932 sobre cementerios. En él se decía: “los municipios

63  BEOM 1932, pp. 145-151.


64  Ibid., 1932, pp. 151-157.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 193

podrán incautarse de los cementerios parroquiales y de aquellos otros


que de hecho prestan el servicio de cementerio general, no sólo cuando
carezcan de cementerio propio, sino también cuando la incautación sea
necesaria o muy conveniente, atendidas las circunstancias de cada caso
concreto”65. Ante la realidad que podía comportar un tal reglamento, el
Administrador Apost., con fecha 18 de mayo de 1933, escribió una circular
“sobre cementerios parroquiales y enterramientos católicos”, en la que,
entre otras normas, disponía la siguiente: “Han de procurar [los párrocos],
cuando el Ayuntamiento trate de acordar la incautación del cementerio
parroquial, que los concejales católicos y los que, sin profesarse tales,
suelen respetar los derechos de la Iglesia, sepan que está en su mano
realizar o no la incautación, puesto que la ley civil les faculta a ello”66. En
la Circular se proponen fórmulas para que los católicos pongan de relie-
ve su deseo de ser enterrados según los ritos de la Iglesia. Se sabe que
en algunos ayuntamientos se tomó la resolución de incautarse de algún
cementerio, pero la oposición de los fieles les hizo desistir del intento.
Sabemos eso sí, que el Ayuntamiento de Neda se incautó del cementerio
de Santa María de Neda. Pero los vecinos de esta parroquia acudieron
al Juzgado, que dictó sentencia contra el acuerdo del Ayuntamiento de
incautación del sobredicho cementerio67. El sobredicho Ayuntamiento de
Neda también acordó incautarse de los cementerios parroquiales de Anca
y Viladonelle; pero volvió a encontrarse con la sentencia del mismo Juz-
gado de Ferrol que lo condenó a devolver a la autoridad eclesiástica los
dichos cementerios68.

Procesiones

La nueva Constitución, ya vigente en abril de 1932, decía literalmen-


te: “Las manifestaciones públicas de culto habrán de ser en cada caso
autorizadas por el gobierno” Por eso se informaba en el Boletín que sería
prudente abstenerse de celebrar manifestaciones públicas de culto –y las
procesiones están en este caso– y advierte que la petición para realizarse
debía pedirse, en los pueblos, a los alcaldes y en las capitales, al alcalde
o al gobernador69. Dicen la Actas Capitulares del 20 de mayo de 1932 que

65  BEOM 1933, pp. 86-93.


66  Ibid., 1933, pp. 81-85.
67  BEOM 1934, pp. 159-161.
68  Ibid. 1934, pp. 51-54.
69  BEOM. 1932, p. 83.
194 E. CAL PARDO

“en conformidad con lo ordenado por el Excmo, Sr. Gobernador Civil


de la Provincia, el alcalde de Mondoñedo (D. Germán Rego) autorizó la
procesión del Corpus”. Con la procesión del Corpus iba la de la Virgen
de los Remedios (bajada y subida). El cabildo acordó celebrar ambas
procesiones con toda solemnidad70. En el año 1933, el cabildo, previa la
obtención “del permiso de la autoridad civil”, acordó celebrar la procesión
del Corpus71. El alcalde mindoniense también autorizó la salida por las
calles de la procesión del Rosario el día 29 de octubre72. El Año 1934 no
se hace referencia del permiso de la autoridad civil. Las Actas Capitula-
res se limitan a decir que se nombró una comisión para la procesión del
Corpus73. Puede uno imaginarse que la comisión nombrada se encargaría
también de pedir el permiso. En cambio se hace constar que se pidió
licencia para la procesión del Rosario74. El año 1935 tenemos noticia de
otra procesión: la de la Comunión pascual de los enfermos. Advierten las
Actas que se deben tocar las campanas de la catedral en el momento en
que esa procesión pase delante del templo catedralicio y que se haga así
todos los años75. También se realizó la procesión del Corpus y de la Vir-
gen de los Remedios ese año de 1935, para la que se designó una comi-
sión, con fecha 9 de junio, a fin de que preparase todo lo necesario para
ella. Se supone que esta comisión recabaría el permiso civil oportuno76.
Creería que el año 1936 no salió por las calles la procesión del Corpus. El
prelado comunica al cabildo su propósito de “celebrar Misa Pontifical el
día de Corpus y de asistir a la reserva por la tarde”77. En caso de salir la
procesión hubiera hablado de tomar parte en la procesión, cosa que no
hace. El alcalde no era el de años anteriores y podría tener explicación el
que no saliese la procesión.
Lo que se dice de la Procesión del Corpus, sin duda que puede
aplicarse a otras procesiones, como son las de la Semana Santa. Y lo que
acaeció en Mondoñedo quizá pueda extrapolarse a otros lugares de la
diócesis. En Viveiro, por ejemplo, no se autorizaron las procesiones de
Semana Santa; en cambio, en Galdo, tan próximo a Viveiro, se celebraron
con mucha mayor asistencia fieles que en otros años.

70  A. Cps., vol. 37, p. 122.


71  Ibid., pp. 186-187.
72  Ibid., p 208.
73  Ibid., p. 230.
74  A. Cps., pp. 241-242.
75  Ibid., pp. 275-276.
76  Ibid., pp. 285- 286.
77  Ibid., pp. 332; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº. 4.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 195

Congregaciones Religiosas

La Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas (2.6.1933) y


el Decreto para el cumplimiento de la misma (28.7.1993) no tuvo reper-
cusión especial en nuestra diócesis, excepción hecha de los colegios de
religiosos y religiosas de Ferrol. No obstante constituyó el ataque más
feroz contra la iglesia y contra la libertad religiosa y provocó la quema de
iglesias y conventos en toda España78. Por eso, el mismo día que se firmó
la referida ley, se hizo público un Documento suscrito por todo el episco-
pado español (si bien lleva fecha de 5 de mayo), y también por nuestro
Administrador Apost., en el se ponían de relieve los múltiples derechos de
la Iglesia vulnerados en la ley, en especial el derecho de la enseñanza79.
Esta ley constituyó, por así decirlo, la gota de agua que hizo rebosar
el vaso de las relaciones entre el Estado español y la Seta Sede e inspiró
al Sumo Pontífice la encíclica Dilectíssimae nobis, de 3 de junio de dicho
año de 1933. Fuertes parece sus palabras cuando dice: “Frente a una ley
tan lesiva de los derechos y libertades eclesiásticas, … creemos ser deber
preciso de nuestro apostólico ministerio, reprobarla y condenarla. Por
consiguiente protestamos solemnemente, con todas nuestras fuerzas, con-
tra la misma ley, declarando que ésta no podrá nunca ser invocada contra
los derechos imprescindibles de la Iglesia”80.
Repercusión de esta referida ley, fue, sin duda, la supresión, por
parte de la Santa Sede, del Supremo Tribunal de la Rota Española, por
el desprecio que el Estado español mantuvo hacia el dicho Tribunal. Así
lo manifestaba el Nuncio de Su Santidad al obispo de Lugo y Adminis-
trador Apost. de Mondoñedo el 1 de agosto del sobredicho año81. En la
diócesis mindoniense tuvo connotaciones de consideración la ley de la
supresión de Clero Castrense, que llevó consigo el cierre de la Iglesia
de San Francisco de Ferrol.(30.6.1932)82. Con tal motivo nuestro el Ad-

78  BEOM 1933, pp. 163-164. Con anterioridad la Compañía de Jesús había sido
disuelta en España y confiscados sus bienes, razón por la cual los obispos españoles
hicieron una protesta formal, con fecha 25 de enero de 1932. Nuestro Administrador
Apost. la hizo suya y la mandó publicar el 14 de febrero del repetido año (Ibid., 1932, pp.
42-43). El Nuncio de Su Santidad escribió una carta al Dr. Balanzá sobre este tema en esas
mismas fechas (Ibid., pp. 69-73) Se puso de relieve que la Universidad de Comillas no iba
incluida en la ley, por ser propiedad del Sumo Pontífice (Ibid. 1935, pp. 81-83).
79  Ibid., pp. 145-153 y 163-164.
80  Ibid., pp. 103-113, concretamente, p. 111.
81  Ibid., pp. 195-196.
82  Ibid., pp. 195-196.
196 E. CAL PARDO

ministrador publicó una circular el 1 de abril de 1933 en la que ponía de


relieve que aquellos sacerdotes del Clero Castrense que, con anterioridad
a la incorporación a dicho Cuerpo, hubiesen pertenecido a la diócesis de
Mondoñedo, quedaban sujetos a las disposiciones para el clero diocesano
e incorporados a este obispado. Los que quisieren residir en otra diócesis,
habrían de pedir la oportuna licencia. Al mismo tiempo encomendaba a
los párrocos de Ferrol la atención a todos aquellos fieles que pertenecían
a la jurisdicción castrense83. El 1 de enero de 1935 se abría al culto la
iglesia de San Francisco y se encargaba al párroco del Socorro, en cuya
parroquia está enclavada84.

Año Santo de la Redención

El año 1933 se celebró el Año Santo extraordinario del siglo décimo


noveno de la Redención del género humano. El papa Pío XI hizo la pro-
mulgación solemne del mismo el día 15 de enero y le llamaba “extraor-
dinario entre los extraordinarios” y, al mismo tiempo, daba a conocer su
encíclica “Quod nuper” sobre el “Año Santo y Jubileo general y máximo”,
de fecha de 6 de enero. En ella exhortaba a peregrinar a Roma y ponía
de relieve el cúmulo de indulgencias que podrían lucrarse y las preces
que debían recitarse a este fin85. A este respecto el Sr. Balanzá y Navarro
escribía, con fecha 17 de marzo, una circular disponiendo la celebración
de la Hora Santa el día 6 de a bril, “primer Jueves del Año Santo”, en la
catedral y en todas las parroquias de la diócesis, exhortaba, al mismo
tiempo, a celebrar con la mayor devoción posible y participación de fieles
en los actos de culto de la Semana Mayor86. Pero no se contentó el Admi-
nistrador Apost. con la publicación de la reseñada circular, sino que quiso
publicar una carta pastoral sobre el “XIX centenario de la Redención”,
que dio a la imprenta el 1 de abril del referido año. Terminaba diciendo:
“Orad fervientemente en este Año santo, purificad vuestras almas en el sa-
cramento de la Penitencia, nutridlas frecuentemente con el divino manjar

83  BEOM 1933, pp. 58-60.


84  Ibid., 1935, p. 14. Con esta ocasión, entre el 2 y el 5 del mes de enero, perma-
neció en Ferrol el Administrador Apost., que administró el sacramento de la Confirmación
a un elevadísimo número de niños,en las tres parroquias entonces existentes y en diver-
sos colegios (Ibid., p. 14-15).
85  BEOM 1933, pp. 35-41.
86  Ibid., pp. 43-44.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 197

de Santísima Eucaristía87. El día 1 de febrero de 1934, escribió una circular


“con motivo del cumplimiento pascual y sobre el Jubileo del Año Santo88.
Poco más tarde, el 1 de marzo de dicho año, publicó una exhortación
pastoral (para ambas diócesis) “sobre la conmemoración centenaria de la
Eucaristía y el Sacerdocio89. Como de costumbre, el Papa extendió a todo
el orbe católico el Jubileo Extraordinario celebrado en Roma el año 1933-
1934, escribiendo para ello una nueva encíclica “Quod superiore anno”,
con fecha 2 de abril de 193490. Con fecha 30 de julio de 1934 el Sr. Balan-
zá y Navarro publicaba una circular hablando de la extensión del jubileo
a todo el mundo, desde la octava de Pascua de 1934 hasta la octava de
Pascua de 1935 (28 de abril). Recordaba las condiciones requeridas para
lucrar la indulgencia plena: Confesión (“obligatoria para todos, aunque
no tengan materia necesaria”), Comunión, visita a la iglesia designada al
efecto (12 visitas en total) y preces (cinco Padrenuestros y un sexto por el
papa; ante el Crucifijo: el Credo, tres veces, y la jaculatoria Adorámoste,
Cristo….; ante el altar de la Sma. Virgen: siete Avemarías y una jaculatoria;
ante el altar del Santísimo: un Credo)91. El 10 de febrero de 1935 publicaba
una circular “sobre el próximo fin del Jubileo de la Redención92.

Instrucción religiosa

El 24 de agosto de 1933 el obispo de Pamplona (poco después Ar-


zobispo de Santiago) publicó una circular sobre “Las leyes de la Iglesia
Católica acerca de la instrucción religiosa de la niñez y juventud”. Nuestro
Administrador Apost. mandó reproducirla en el Boletín de nuestra diócesis
y, al final, añadió: ”Ordenamos a todos los párrocos y rectores de iglesias

87  Ibid., pp. 51-57. Con ocasión del Año Jubilar, de España salió una peregrina-
ción compuestas por 3.000 peregrinos, a los que el papa, el día 22 de septiembre, dirigió
la palabra, hablándoles de la oración, instrucción religiosa, y Acción Católica. (Ibid., pp.
204-206).
88  Ibid., 1934, pp. 17-19.
89  Ibid., pp. 34-36.
90  Ibid., pp. 90-96; 101-104.
91  BEOM, 11934, pp. 133-136. Las iglesias designadas para lucrar las gracias del
Jubileo fueron las siguientes: En Mondoñedo: Catedral, Santiago, Remedios, Concepcio-
nistas (tres visitas en cada una). En Ferrol: las tres iglesias parroquiales y la ex-parroquia
de las Angustias (tres visitas en cada una). En Vivero: las dos parroquias y las Concep-
cionistas (cuatro visitas en cada una) En Ribadeo: la parroquial y la conventual de Santa
Clara (seis visitas en cada una). En los demás pueblos y parroquias de la diócesis que sólo
tienen una iglesia, se harán en ella las 12 visitas) (Ibid., p. 135).
92  Ibid., 1935, pp. 25-27.
198 E. CAL PARDO

que lean a los fieles la precedente instrucción en la forma acostumbrada,


uno de los próximos domingos”93. El 10 de diciembre de ese mismo año
de 1933, promulgó, tanto para la diócesis de Lugo como para la de Mon-
doñedo, la “Ley diocesana sobre la instrucción religiosa”, que, después de
una introducción, comprende 26 artículos. El primero de ellos habla de
la creación en todas las parroquias, si ya no existieren, de Catecismos o
Escuelas parroquiales para la enseñanza de la Religión a los niños y a los
adultos. Los artículos 17 y 18 se refieren a los párrocos y otros sacerdotes
que celebren Misa los domingos para el pueblo, quienes, “antes de rezar
el Credo, se volverán hacia los fieles y explanarán el punto de Catecismo
… La duración de la plática catequística será de cinco a siete minutos.
Explicarán en ella ordenadamente toda la Doctrina Cristiana según el plan
del Catecismo ad parochos distribuyendo la materia de forma que la ex-
plicación termine en cuatro años. Aclaraba, no obstante, que se exceptua-
ban de esta obligación aquellos celebrantes en cuya Misa otro sacerdote
explicase el Catecismo94. Con la misma fecha hizo varios nombramientos
para la diócesis de Mondoñedo, entre ellos el de director del Centro, que
recayó en don Francisco Fraga López95.

Vocaciones Eclesiásticas

El 8 de enero de 1934 el Sr. Balanzá y Navarro publica un decreto


por el que instituye en la diócesis de Mondoñedo la obra pía de Voca-
ciones Eclesiásticas. “El rápido descenso de las vocaciones al sacerdocio,

93  BEOM 1933, pp. 227-231.


94  BEOM 1933, pp. 231-236.
95  Ibid., 1934, pp. 39-40. El apartado de la instrucción religiosa en la Misa tuvo
repercusión especial en la catedral, dado el número de Misas que se celebraban en
domingos y fiestas de guardar. Llama la atención que la Actas Capitulares no hagan men-
ción de este tema hasta el 25 de octubre de 1934. Se advierte ese día que tendría lugar
una conferencia con representación del cabildo. Se acuerda que dos o tres miembros de
éste se entrevisten con el Administrador Apost. (A. Cps., vol. 37, pp. 43-44; Arm. 9, Est.
2, Leg. 5, nº. 107) El 27 de ese mismo mes se habló de las Misas en que debía hacerse la
explicación del Catecismo en los domingos. Para ello se acordó retrasar el coro matutino
de los domingos a fin de que se pudiese impartir la explicación de la doctrina cristiana,
por ser la Misa de las nueve la más concurrida. También se designaron los capitulares
que habrían de entrevistarse con el Sr. Balanzá y Navarro. (A. Cps., pp, 245-246) Tras la
entrevista, se fijaron detalladamente las Misas con explicación del Catecismo: las de todas
las horas, a partir de las 6 de la mañana hasta las 12, además de las de 6, 30 y 7,30. Se
acordó igualmente que la predicación la hiciese durante la Misa otro sacerdote, dado que,
“en cinco minutos poco o nada puede explicarse”. Para uniformidad, el tema de cada
domingo lo propondría una comisión determinada el efecto (Ibid., pp. 269-274).
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 199

escribe, debido en gran parte a la situación que con el cambio de régimen


se ha creado en la Iglesia, exige imperiosamente la adopción de medidas
… Para prevenir este gravísimo mal nada más a propósito que instituir y
propagar con interés la obra de las Vocaciones Eclesiásticas, fundada en
la diócesis de Roma por Su Santidad en 1921”96.

Otros escritos del Administrador Apostólico

Al tratar de los diversos temas que se han comentado, fueron apare-


ciendo varios escritos del Sr. Balanzá. Prescindiendo de ellos, nos referi-
remos a algunos otros.
Pastorales. El 8 de marzo de 1932 publicó unna Carta Pastoral dirigi-
da a los fieles de ambas diócesis sobre la oración97.
Exhortaciones. A una de las exhortaciones le llama el Dr. Balanzá
“Litterae circulares al clerum dioecesis”. Es claro que se destina al clero de
ambas diócesis. Lleva fecha del 24 de septiembre de 1932. Está toda ella
escrita en latín. Trata los temas de la vida del Sacerdote: más santa que
la de los seglares, con control sobre todas las concupiscencias. Propone
la doctrina de la Sede Apostólica y de los obispos españoles. Se refiere a
los juegos aleatorios, a espectáculos, a la asistencia a mítines y a círculos
políticos98. Exhortación pastoral con motivo de la sequía, que agosta los
campos, esteriliza la tierra, impide sembrar y amenaza … con las funestas
consecuencias del hambre y miseria”(28 de agosto de 1933). Mandó hacer
rogativas y recitar en la Misa la oración ad petendam pluviam99.
Autos. El nueve de diciembre de 1932 publicaba un auto por el que
reformaba el elenco de pecados reservados en la diócesis: se retira la “co-
operación a escuelas laicas o neutras”, que figuraba en la lista hasta esta
fecha100. A comienzos de enero de 1934 priva del curato de Bián y Úbeda
al presbítero Cándido López Castro101.
Circulares. Las circulares son los escritos más frecuentes. El tema de
varias de ellas se repiten periódicamente todos los años, como, por ejem-

96  BEOM 1934, pp.9-11.


97  BEOM 1932, pp.57-66.
98  BEOM 1932, pp. 181-182.
99  BEOM 11933, pp. 171-173.
100  BEOM 1932, pp. 221-222.
101  Ibid., 1934, p. 7.
200 E. CAL PARDO

plo, las referidas a) al mes del Rosario: 1931102, 1932103, 1933104, 1934105: b)
a la publicación de la Bula de la Santa Cruzada. 1932106, 1933107, 1934108 ;
c) al mes de Mayo: 1932109, 1933110, 1934111, 1935112; d) al mes del Sagrado
Corazón de Jesús: 1932113, 1933114, 1934115, 1935116; e) al Cumplimiento
pascual. Disposiciones especiales sobre absolución de reservados. 1932117,
1934118, 1935119.
Otras circulares. Sobre la novena del Espíritu Santo 1931120, 1932121.
Sobre el IIº centenario de la Gran Promesa del Sagrado. Corazón de Jesús
al V. P. Hoyos: “Reinaré en España y con más veneración que en otras
partes”.(20 de abril de 1933)122. Circular “ordenando una colecta para las
diócesis más necesitadas”, dispuesta por acuerdo de los Metropolitanos de
España, quienes crearon, al efecto la Caja Central del Clero, en la que “in-
gresaría lo sobrante de las diócesis ricas”123. Circular “sobre la colecta de
los esclavos de África”, de acuerdo con un escrito de la Nunciatura (que
trascribe), en el que se recuerda que esta colecta fue impuesta por el papa
León XIII para el día de Epifanía y que San Pedro Claver se llamaba “es-
clavo de los esclavos” (31.12.1934)124. Circular “sobre las fiesta del Papa”,
en el XIIIº aniversario de su coronación (13.2.1935)125. Circular especial
del 6 de mayo de 1935, comunicando al clero y fieles de la diócesis el
nombramiento del nuevo obispo de Mondoñedo, en la persona del Dr.

102  BEOM 1931, pp. 157-158.


103  Ibid. 1932, pp. 169-170.
104  Ibid. 1933, pp. 179-180.
105  Ibid. 1934, pp. 149-150.
106  Ibid. 1932, pp. 31-32; A. Cps., vol. 37, pp. 110-111; Arm., 9, Est. 2, Leg. 5, nº. 89.
107  BEOM 1934, pp. 1-3.
108  Ibid. 1935 pp. 2-4.
109  Ibid. 1932, pp. 77-78.
110  Ibid. 1933, pp. 63-64.
111  Ibid. 1934, pp. 57-58.
112  Ibid. 1935, pp. 57-58.
113  Ibid. 1932, pp. 93-94, 102.
114  Ibid. 1933, pp. 81-82.
115  Ibid. 1934, pp. 73-74.
116  Ibid. 1935. pp. 81-83.
117  BEOM 1932, pp. 31-32.
118  Ibid. 1934, pp. 9-11.
119  Ibid. 1935, pp. 25-27.
120  BEOM 1931, pp. 80-81.
121  Ibid., 1932, p. 85.
122  BEOM 1933, pp.71-73; A. Cps., p. 183.
123  Ibid. 1934, pp. 109-110.
124  Ibid. 1935, pp. 1-2.
125  Ibid., 1935, pp. 17-18.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 201

Don Benjamín de Arriba y Castro, y dando órdenes e instrucciones con


tan fausto motivo. Dispone que, en vez de la oración del Espíritu Santo,
se diga la de acción de gracias y manda se cante el día 12 un solemne
Tedeum en la catedral126.

Santa Sede

El Dr. Balanzá Navarro giró visita ad Limina a finales del año 1931.
El 2 de diciembre regresaba a Lugo tras el largo viaje a la Ciudad Eterna.
Al día siguiente emprendió viaje a Mondoñedo para resolver asuntos pen-
dientes de la Administración Apostólica127. Después de este contacto per-
sonal con el Romano Pontífice, realizó otros varios a través del telégrafo,
con ocasión de su fiesta onomástica, por ejemplo. Así sucedió en el mes
de mayo del año 1933. El entonces Secretario de Estado Cardenal Pacelli
expresó el agradecimiento al obispo, y enviándole una bendición para él y
para todos los fieles de Lugo y Mondoñedo128. Lo mismo sucedió en mayo
de 1935129. El Administrador Apost. también felicitó telegráficamente a Pío
XI, con motivo del 12º aniversario de su Coronación e igualmente recibió
el agradecimiento y bendición por medio del Cardenal Pacelli en febrero
de 1934130. Le felicitó igualmente las Pascuas de Navidad en 1933, con el
normal agradecimiento del Secretario de Estado 131; en 1934, con agrade-
cimiento y bendición132. También lo felicitó con ocasión de su fiesta ono-
mástica en 1932133; en 1934 y también recibió la misma contestación134.

Nunciatura Apostólica

El Obispo de Lugo y Administrador de Mondoñedo recibió diversas


circulares del Cardenal Tedeschini, Nuncio de Su Santidad en Madrid por
aquellos años, como, por ejemplo, la dirigida en 1932, sobre la disolución

126  Ibid. 1935, pp. 73-74. Se ve que mejoraron algún tanto las relaciones entre el
Estado y la Santa sede, ya que, en el mes de febrero de de este año de 1935, el Boletín
daba la noticia del nombramiento de 6 obispos para otras tantas diócesis españolas (Ibid.
1935. p. 40).
127  BEOM 1931, pp. 213.
128  Ibid. 1933, pp. 85.
129  Ibid. 1935, p. 77.
130  Ibid. 1934, p. 25.
131  Ibid. 1933, pp. 19.
132  Ibid. 1934, p. 25.
133  Ibid. 1932, pp. 111.
134  Ibid. 1934, p. 84.
202 E. CAL PARDO

de la Compañía de Jesús135 y la escrita con fecha 15 de julio de 1933, con


el fin de que se pidiese por la paz y que se contribuyese para la construc-
ción de una Basílica votiva al Sagrado Corazón en el Monte de los Olivos
con recursos de todos los pueblos del mundo entero136.

Sagrados Órdenes

El Sr. Balanzá confirió órdenes a los aspirantes de Mondoñedo, ge-


neralmente, en el Palacio Episcopal de Lugo, como, por ejemplo, 5 de
junio de 1931137; marzo y junio de 1932138; el 27 de mayo y 20 de junio
de 1934139; el 20 de abril de 1935140, y algunas en el de Mondoñedo, por
ejemplo, el 6 de abril de 1935141.

Sacramento de la Confirmación

Más arriba nos hemos referido a la administración de la Confirmación


realizada por el Administrador Apost. en la ciudad departamental de Fe-
rrol. Hacemos ahora simple mención de la presencia del Sr. Balanzá en la
ciudad de Mondoñedo, en la que permaneció los días 10 y 11 de marzo
de 1934 y administró la Confirmación en las iglesias de Santiago, Nuestra
Señora de los Remedios y Nuestra Señora del Carmen142.

Bendición Papal

El Dr. Balanzá se hizo presente en la ciudad de Mondoñedo todos


los años el día de Pentecostés, celebrando Misa Pontifical en la Catedral e
impartiendo al final de la misma la Bendición Papal, en virtud de indulto

135  BEOM 1932, pp, 69-73.


136  Ibid. 1933, pp. 219-220.
137  BEOM 1931, p. 115.
138  A. Cps., vol. 37, p, 111; Arm., 9, Est. 2, Leg. 5, nº 88; BEOM 1932, p. 118.
139  BEOM 1934, p. 87. 108.
140  Ibid. 1935, pp. 83.
141  Ibid., 1935, pp.64.
142  BEOM 1934, p. 47.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 203

concedido por el Papa143, etc.. También celebró Misa Pontifical en la igle-


sia de la Alcántara (Mondoñedo), regida, por los PP. Pasionistas, en honor
de la beata Gema Galgani144.

Seminario

Como se ha podido ver, la última salida del obispo Solís y Fernán-


dez, fue para visitar las obras del Seminario Menor. En la distribución de
subvenciones hecha por el Administrador Apost., figuran partidas para el
las obras del Seminario Menor: una de 11.000 pesetas, en el año 1933145,
y otra de 4.300, para la terminación del mismo (diciembre de 1934)146 En
el Boletín se hace todos los años un anuncio del curso, una reseña de la
apertura del mismo y una relación de becas, a las que pueden aspirar los
seminaristas.

Ejercicios Espirituales del Clero

Se celebraron todos los años dos tandas en el Seminario, en el mes


de julio, previo anuncio del Secretario-Canciller, y todos los años se con-
signó en el Boletín el nombre de todos los presbíteros que los practicaron,
por ejemplo, en 1932 y 1934147, y así los demás años.

Bienes de la diócesis

Previo el informe favorable del cabildo, el Dr. Balanzá autorizó, en


diciembre de 1932, la permuta de la casa rectoral de Puentes de García
Rodríguez por otra más conveniente148. Autorizó igualmente, en el expre-
sado mes y año, la venta de una parte del atrio de Santa Rita de Jubia149.
Previo informe del cabildo, el Administrador Apost. autorizó, en enero de
1933, la enajenación de dos parcelas de Sta. Eugenia de Mandiá, a condi-

143  Arm. 9, Est. 2, Leg. 5, nº 105; A. Cps. 1933, pp. 185-186; Ibid. 1934, pp. 229-
230; BEOM, 1934, pp. 65-66.
144  A. Cap., p. 229.
145  BEOM 1933, p. 225.
146  Ibid., 1934, p. 201.
147  BEOM 1932, p. 112; 1934, pp. 81-82.
148  Arm. 9, Est. 2. Leg. 8, nº 95; A. Cps., vol. 37, pp. 136-137.
149  Arm. 9. Est. 2, Leg. 5, nº 96; A. Cps., vol. 37, p. 143.
204 E. CAL PARDO

ción de invertir el producto de las mismas en títulos que se depositarían


en la Caja Diocesana150. El 16 de febrero de 1933 recibió el cabildo un
proyecto de venta de 108 robles talados en el iglesario de San Pedro de
Mor (1.500 pesetas) y emplear su producto en obras de la iglesia y rec-
toral. El informe del cabildo fue favorable151. También recibió el cabildo
el 20 de febrero de 1933 otro escrito del Administrador Apost. relativo a
la venta de fincas del iglesario de Mosende, filial de Suegos; también se
mostró favorable a la venta el cabildo152. En marzo de ese mismo año re-
mitió en Sr. Balanzá un proyecto de venta de unas cuantas fincas rústicas
pertenecientes a las Ánimas de Santa María de Lieiro, que se hallaban
gravadas con 12 Misas cantadas, que proseguirían celebrándose con la
misma solemnidad con los intereses de títulos de la Deuda Perpetua, que
se comprarían con el producto de la enajenación. El cabildo emitió al
efecto informe favorable153.

Acción Católica

Bases para la reorganización de la Acción Católica Española, aproba-


das por la Santa Sede y acordadas por la Junta de Metropolitanos154. De
acuerdo con esas bases, se llevó a cabo una reorganización en Mondoñedo
y se nombraron los diversos cargos de la Junta Diocesana en Mondoñedo,
con un vocal en Ferrol, como representante de la Junta Diocesana. Tam-
bién figura como consilliario D. Francisco Reigosa Pedrosa. Se reseñan los
nombres de todas las personas agraciadas con cargos (febrero de 1935)155.

Misiones

En 1932 tuvo lugar en Santa María de Viveiro una Misión156 y ese mis-
mo año, otra en Burgás157, otra, en Ferreira del Valle de Oro158 y otra en

150  Arm. 9. Est. 2. Leg. 5, nº 96; A. Cps., vol. 37, pp. 151-152.
151  A. Cps., pp. 162-163.
152  A. Cps., pp. 164-165; Arm. 9, Est, 2, Leg, 5, nº 96.
153  A. Cps., pp. 174-175; Arm. 9, Est 2, Leg. 5. nº 96.
154  BEOM 1934, pp. 174-176.
155  Ibid. 1935, p. 30.
156  BEOM 1932, pp. 86-87.
157  Ibid. 1932, pp 93-94.
158  Ibid. p. 116-117.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 205

Álvare159. En 1933, en Somozas (29 de abril y días siguientes)160; 1934: Ba-


coy y San Esteban de Moucide (24 de octubre)161, Santa Marta de Meilán (3
de noviembre)162, S. Julián de Cabarcos (15-25 de noviembre)163, Recemel
(7-16 de diciembre)164, Bián (12-23 de diciembre)165. 1935: Mondoñedo
(9-19 de marzo)166.

Cofradías

El 1 de mayo de 1935 el Administrador Apost. aprobó los Estatutos


de la Cofradía de la Doctrina Cristiana, que comprenden 17 artículos. Se
reseñan las indulgencias y otras gracias que pueden lucrar los miembros
de la misma167.

Persecución religiosa

En lo que se ha relatado se habrá podido descubrir lo que tal vez se


pueda llamar el elemento eclesial de la diócesis en este período de tiem-
po. Pero también podría interesarnos el elemento profano, por no decir
hostil a la iglesia. En los primeros momentos de la proclamación de la IIª
República también se llevaron a cabo en la diócesis desmanes, que po-
drían constituir una persecución más o menos solapada a la iglesia, como
nos acaban de decir los Metropolitanos que sucedieron en otras partes. El
año 1955, por indicación de la Nunciatura Apostólica en España, se hizo
en todas las diócesis españolas una investigación sobre la “persecución
religiosa en España” en el período 1936-1939. La persecución en nuestra
diócesis no se desarrolló en ese período de tiempo sino en el anterior de
1931-1936. El resultado de la investigación evidenció que en este período
se desarrolló una persecuión, si no tan dura como la de 1936-1939 en otras
diócesis, sí lo suficientemente manifiesta como para denominarse con el
nombre de persecución y ésta bajo aspectos diversos. Quizá la primera

159  Ibid. p. 135.


160  Ibid. 1933, p. 99.
161  Ibid. 1934, p. 187.
162  Ibid., p. 194.
163  Ibid., pp. 197-200.
164  Ibid. 1935, p. 6.
165  Ibid. 1935, p. 29.
166  Ibid. 1935, pp. 55-56.
167  BEOM 1935, pp. 65-69.
206 E. CAL PARDO

manifestación fue la retirada del crucifijo de todos los lugares públicos,


con incidencia especial en las escuelas, en varias de las cuales, no sólo se
retiraron, sino que incluso se pisotearon y destrozaron y esto a la vista de
los alumnos. Los periódicos locales lanzaron frecuentes soflamas contra la
iglesia y contra los sacerdotes, entre los cuales se podría citar “El Momento”
de Viveiro, sobre todo en el año 1934. También se atentó contra los edifi-
cios de las iglesias, quemándolas, como es el caso del templo de Serantes,
o los destrozos producidos por bombas, como podrían ser las puestas en
Galdo, en Vieiro y en otros lugares. El alcalde de Serantes (Ayuntamiento
entonces independiente de Ferrol) llegó a prohibir el toque de campanas
para difuntos y el usar el nombre de los Santos de las parroquias: Santa
Cecilia y San Mateo de Trasancos (serían Cecilia y Mateo de Trasancos).
Ya se ha dicho algo sobre prohibiciónn de procesiones e incautación de
cementerios168.
El Dr. Balanzá y Navarro cesó en su misión de Administrador Apos-
tólico de la Diócesis de Mondoñedo el 19 de junio de 1935, fecha en que el
Dr. Don Benjamín de Arriba y Castro tomó posesión, por procurador, de la
diócesis mindoniense. Don Rafael prosiguió por largo tiempo como obispo
de Lugo. En 1956 la Santa Sede le concedió un obispo auxiliar en la persona
del Dr. Don Antonio Ona de Echave. Falleció el 29 de septiembre de 1960,
después de haber regido la diócesis lucense por espacio de treinta y dos
años169.

Dr. Don Bejamín de Arriba y Castro

Nació el Dr. de Arriba y Castro en la parroquia de Penamayor, ayun-


tamiento de Becerreá, provincia de Lugo, el día 10 de abril de 1886. En el
momento de su nombramiento episcopal para la diócesis de Mondoñedo
tenía, por lo tanto, 49 años. En edad muy temprana170, en compañía de sus
padres, abandonó su parroquia natal para dirigirse a Madrid. Sintiendo los
gérmenes de una vocación sacerdotal, ingresó en el Seminario de la Villa

168  El resultado de la investigación de una gran parte de las diócesis se volcó en el


libro de de Mons. Antonio Montero, publicado por la Bac. con el título Persecución Relli-
giosa de la Iglesia en España 1936-1939 (Madrid 1961.) El informe elaborado en nuestra
diócesis se remitió a la Nunciatura el año 1959.
169  A. López Valcárcel, o. c.
170  Tenía solamente nueve años, como afirma la composición poética latina de D.
Francisco Fanego: novemnem rapuit Matritum.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 207

Mons. de Arriba y Castro


208 E. CAL PARDO

y Corte en el curso académico de 1899-1900. Sus cualidades relevantes y


su aplicación en el estudio le hicieron acreedor a una beca que el Semina-
rio de Madrid tenía en el Colegio español de San José de Roma, obtenien-
do en la Universidad Gregoriana de la Ciudad Eterna los grados de doctor
en Filosofía y Teología. Para completar sus estudios eclesiásticos hizo un
curso de Sagrada Escritura en el Instituto Bíblico de Roma. Recibió el pres-
biterado de manos del Cardenal Merry del Val el 14 de julio de 1912 y en
agosto del año siguiente daba por terminados sus estudios eclesiásticos.
Más tarde, y tras regresar a España, obtendría en la Universidad Pontificia
de Toledo el doctorado en la facultad de Derecho Canónico.
Una vez incorporado a la diócesis madrileña, fue nombrado profesor
del Seminario, en el que se encargó de las cátedras de Teología Funda-
mental, Metodología, Crítica Histórica, Hebreo y Griego clásico. En 1920
hizo oposición a una canonjía en la S. I. Catedral de Madrid, obteniendo
la prebenda, a pesar de que los opositores excedían el número de 20. El
17 de febrero del año 1921 tomaba posesión de su canonicato.
En agosto del mismo 1921 fue nombrado por el obispo de Madrid,
Dr. Melo, Secretario de Cámara y Gobierno del obispado, siendo confir-
mado en el cargo por el obispo que sucedió a aquél Dr. Eijo y Garay, que
en enero de 1932 lo nombró Provisor y Teniente Vicario General de la
diócesis. A estos cargos curiales, desarrollados con intensa dedicación, se
unió un trabajo insistente en el campo del apostolado, sobre todo en el
de la Acción Católica, en la que logró grandes éxitos171.
Todas estas cualidades no pasaron inadvertidas a los ojos del obispo,
ni del Nuncio de Su Santidad y, consiguientemente, del Romano Pontí-
fice, que, el 1 de mayo de 1935, firmaba la Bula de su promoción para
la diócesis de Mondoñedo. Como ya hemos tenido ocasión de ver, el
Administrador Apostólico comunicaba la noticia al clero y a los fieles de
la diócesis mindoniense con fecha 6 de mayo del referido año y dictaba
las normas que debían observarse hasta el momento en que el nuevo
prelado tomase posesión del obispado. El cabildo catedralicio el día 7
del mismo mes acordaba enviar un telegrama de felicitación y adhesión
al obispo electo172. Al día siguiente el cabildo recibía otro telegrama de
contestación, que decía: “Agradecidísimo felicitación y adhesión Excmo.
Cabildo. Abrazos a todos en la persona de su presidente. Benjamín”173.
El día 12 de mayo, como lo había dispuesto el Dr. Balanzá y Navarro, se

171  BEOM 1935, pp. 75-76.


172  A. Cps., vol. 37, p. 276.
173  Ibid.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 209

cantó un solemne Te Deum en la catedral, y se hizo el volteo de campa-


nas, no solo en el templo catedralicio, sino también en todas las iglesias
de la diócesis174. Seguidamente, el cabildo volvió a telegrafiar al obispo
electo, participándole el hecho del canto del Te Deum, al que respondió
el prelado con otro telegrama, cuyo texto es el siguiente: “profundamente
agradecido solemne Te Deum homenaje de adhesión que me llena de
aliento y consuelo, pido a Dios bendiga copiosamente a todos. Benjamín”.
También el alcalde de Mondoñedo Germán Rego telegrafió al prelado,
que le contestó con otro telegrama, que decía: “Sumamente agradecido,
saludo y agradezco en la persona de V, E. a mis futuros diocesanos, con-
tento, dentro de mi preocupación por lo difícil del cargo, de ir a mi tierra
querida entre mis paisanos. Benjamín“175.
El día 5 de junio de 1935 el cabildo acordó lo que se habría de dar
a cada uno de los dos delegados que habrían de asistir en Madrid a la
consagración del obispo electo. También se designó la comisión que de-
bía de encargarse de todo lo relativo a la recepción del prelado176. Al día
siguiente se reunió cabildo extraordinario en el que se acordó conceder
amplias facultades para los gastos del recibimiento del nuevo obispo, te-
niendo en cuenta la situación económica de la fábrica catedralicia. Se juz-
gó conveniente que el prelado se revistiese de Pontifical en la iglesia de
los Remedios, haciendo así la entrada en la Ciudad hasta la Catedral. Así
lo estimó también el personal del Ayuntamiento. Por fin, se designaron los
dos canónigos (Magistral y Penitenciario) que habrían de asistir en Madrid
a la consagración del prelado, que tuvo lugar el 16 de junio177. Las Actas
del 8 de junio se hacen eco de una carta enviada por el obispo electo,
en la que comunica la fecha de su consagración e invita al cabildo para
asistir a la ceremonia. En ella pide oraciones para el fruto de su actuación,
máxime en estos días de Ejercicios Espirituales, que empezó en la tarde
del día 6. Se acordó contestarle ofreciéndole oraciones y comunicándole
el nombre de los miembros de la comisión designada para trasladarse a
Madrid y tomar parte en la ceremonia de la consagración178. La ceremonia
de la consagración tuvo lugar, como queda dicho, el día 16 de junio, fies-
ta de la Santísima Trinidad, en la Santa Iglesia Catedral de Madrid. Actuó
como consagrante el Excmo. Sr. Obispo de Madrid-Alcalá, Dr. Eijo Garay,
por indisposición de. Excmo Sr. Nuncio Apostólico, y fueron asistentes los

174  Ibid., p. 278.


175  BEOM 1935, p. 79.
176  A. Cps., vol. 37, pp. 281-282.
177  A. Cps., p.283-284.
178  A. Cps., pp. 284-285; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 2.
210 E. CAL PARDO

Excmos. Sres. Arzobispo de Valencia y obispo de Málaga. De Mondoñedo,


además de la comisión designada por el cabildo, asistieron al solemne acto
el Ilmo. Sr. Vicario General y varios elementos seglares representando al
Ayuntamiento, a la Junta Diocesana de Acción Católica, a la Federación de
Sindicatos Agrícolas Católicos, además de otras personas particulares del
pueblo y de otros varios lugares del obispado179.
El día 18 del referido mes se recibió la bula de la promoción del
prelado para este obispado dirigida al cabildo, clero y pueblo diocesano
y, con ella, la escritura de poder a favor del presidente del cabildo para
tomar la posesión de la diócesis. El doctoral, al que se pasaron los dos
documentos, informó favorablemente acerca de la autenticidad de ambos.
En vista de ello, se fijó para el día siguiente, 19, la toma de posesión180.
El día 19 de junio, después del coro vespertino, el Ilmo. D. Bonifacio Fer-
nández Ahuja, en nombre del Excmo. Dr. D. Benjamín de Arriba y Castro
y en virtud del poder recibido al efecto, tomó posesión de la Diócesis.
Reunidos los prebendados en la sala capitular, el presidente designó a
los dos capitulares más jóvenes para ir a la sacristía mayor a buscar y
acompañar al expresado apoderado del prelado. Una vez llegado a la
aludida sala capitular y exhibidas al cabildo la escritura del poder y las
Letras Apostólicas, que fueron leídas, prestó el apoderado el juramento
de costumbre. Seguidamente, en medio de la corporación capitular bajó,
al coro y tomó posesión canónica, real y actual de la silla pontifical, des-
pués de lo cual subieron todos nuevamente a la referida sala capitular y
se completó la ceremonia sentándose el referido apoderado en el asiento
central de la misma en nombre y representación del prelado. Asistieron al
acto las autoridades locales civiles, judiciales, militares y administrativas,
las entidades católicas y numeroso público, además del clero, párrocos,
profesores y superiores del Seminario, religiosos y religiosas de la Ciudad,
a todos los cuales expresó su agradecimiento el Ilmo. Sr. Presidente181.
El nuevo prelado, una vez posesionado de la diócesis, tuvo a bien
nombrar Vicario General, hasta el momento de su entrada personal en la
diócesis, al que ya lo había sido durante la Administración Apostólica, M.
I Sr. D. Francisco Reigosa Pedrosa182. Éste, con fecha 19 de junio, publicó
unas cuantas normas para la ceremonia de la entrada del prelado en la

179  BEOM 1935, pp. 94-95.


180  A. Cps., pp. 289-290.
181  Ibid., pp. 291-192; BEOM 1935, p. 95.
182  A. Cps., pp. 293-294; Arm. 9, Est, 2. Leg. 6, nº 16.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 211

diócesis y en la catedral, que tendría lugar el día 23 del mes de junio183. El


cabildo, a su vez, designó una comisión de tres capitulares para trasladarse
a Lugo el día 22 a fin de esperar allí la llegada del obispo y darle la bienve-
nida en nombre de la corporación. Al mismo tiempo se designó otra comi-
sión para dirigirse a Lugo en la tarde del 23 y, desde allí, acompañarle hasta
la entrada en la ciudad de Mondoñedo184.
La entrada en la diócesis del Excmo. Dr. D. Benjamín de Arriba y Cas-
tro resultó “verdaderamente triunfal”, a decir del Boletín del Obispado. En
Lugo recibió las diversas comisiones que se acercaron hasta allí, entre las
que figuraban la del cabildo mindoniense formada por el Vicario Gene-
ral D. Francisco Reigosa y el maestrescuela de la catedral D. José Ramón
Alonso Sieira, la del Ayuntamiento mindoniense, la de otras entidades,
que fueron todas ellas recibidas por el prelado. Seguidamente se organi-
zó la caravana de automóviles en dirección hacia Mondoñedo. Hubo de
detenerse en prelado en Villalba y bajar de su coche para dar a besar su
anillo y bendecir a la muchedumbre allí congregada. Otro tanto hubo de
hacer en Goiriz, habida cuenta de la concurrencia, sobe todo, de niños y
niñas del catecismo y de las escuelas. En el límite del ayuntamiento min-
doniense, esperaban al Sr. Obispo el alcalde don Germán Rego González
y el secretario don Enrique Costas Sánchez, con varios concejales, y los
párrocos de Santiago de Mondoñedo, del Socorro, San Julián y del Carmen
de Ferrol. Después de la presentación y saludos de rigor, el prelado subió
al coche del Alcalde mindoniense y se reanudó el viaje en dirección a la
capital de la Diócesis, incrementándose considerablemente la caravana
de coches.
Cuando la multitud que se apiñaba en torno al santuario de los Re-
medios divisó, por Folgueirarrasa, la caravana que se acercaba, irrumpió
en gritos de júbilo, las campanas de todas las iglesias sonaron a una y la
banda de música interpretó con fervoroso entusiasmo el Himno Gallego.
El prelado descendió del coche y visiblemente emocionado ante el en-
tusiasmo de la concurrencia, se acercó a la puerta de la iglesia de Ntra.
Señora de los Remedios, el deán le dio a besar la cruz, ante la que se hincó
de rodillas. Seguidamente recibió el hisopo, con el que se roció a sí mimo
y a los concurrentes. Finalmente penetró en el templo y se postró de ro-

183  BEOM 1935, p.94-96. Manifiesta el Vicario General que, en virtud de las
facultades concedidas por la S. Congregación del Concilio, de fecha 5 de los corrientes,
ha dictado decreto de ejecución de las mismas, prorrogando así por otros cinco años el
indulto de poder lucrar los prebendados las distribuciones durante el período de recle en
la misma forma y condiciones de las anteriores concesiones (Ibid.).
184  A. Cps., pp. 292-293. 295.
212 E. CAL PARDO

dillas ante la imagen de la Patrona de la diócesis y oró por unos instantes.


Seguidamente, se revistió de pontifical, asistido por el presidente del Ilmo.
cabildo, por los diáconos de honor y por los ministros de báculo y mitra.

Mons. de Arriba y Castro


EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 213

Ya revestido, sale del templo y se organiza la comitiva, en la que fi-


guran el cabildo, clero y Seminario, comunidad de PP. Pasionistas, congre-
gaciones femeninas, juventudes católicas de todas las partes del obispado,
especialmente de Ferrol. Largo sería reseñar las innumerables comisiones
que se concentraron en la capital de la diócesis para dar la bienvenida al
nuevo y esperado obispo. Todas ellas formaron en las filas que precedían
al prelado y que le seguían a través de las calles de Mondoñedo, cuyas
casas se hallaban sumamente engalanadas. Cerraban la comitiva las auto-
ridades, con la Corporación municipal presidida por el alcalde. A lo largo
del trayecto la banda de música interpretó una marcha solemne. Al llegar
a la plaza de la catedral, las Juventudes y un inmenso gentío allí congrega-
do, vitorearon con el mayor entusiasmo al nuevo obispo. Al penetrar en la
catedral, que se hallaba repleta de fieles, sonaron vibrantes los acordes del
órgano mientras el prelado avanzaba hasta el presbiterio. Inmediatamente
se entonó el Te Deum, durante el cual el clero de la catedral va desfilando
ante el prelado y besando su pastoral Anillo. Una vez terminado el canto,
el Sr. Obispo subió al púlpito, en donde pronunció unas elocuentes y emo-
tivas palabras: “A todos vosotros paternalmente saludos y os doy las más
expresivas gracias por el cariñoso recibimiento que acabáis de tributarme
… Portarme con vosotros como un verdadero padre he ahí la gracia que,
postrado ante la Virgen de los Remedios, vuestra patrona y que, desde hoy,
será también excelsa patrona mía, le he pedio con todas las veras de mi
alma; que yo consagre a vosotros toda mi inteligencia, todo mi corazón,
todas mis preocupaciones y actividades; de todo os hago total y perfecta
entrega: He ahí resumido mi plan …. Os pido, en retorno, gratitud, amor
y cariño de hijos: amor con amor se paga. Pedid al Corazón Santísimo de
Jesús y a la Virgen de los Remedios por nuestra compenetración espiritual
…”. Seguidamente dio la bendición al pueblo y su anillo a besar a los fieles
que llenaban el templo, para dirigirse, a continuación, al Palacio Episcopal,
en cuyo amplísimo salón de entrada se verificó la recepción popular, con-
curriendo a ella el Ayuntamiento en pleno. Los MM. II. Vicario General y
Secretario del obispo hicieron las presentaciones de los concurrentes, para
cada uno de los cuales el Excmo. prelado tenía una frase de cariño. No faltó
a continuación el regocijo popular: Vítores, concierto, verbena, resalzado
todo ello por una sorprendente y maravillosa iluminación185.
No bien posesionado de la Diócesis, el Dr. de Arriba y Castro nom-
bró como Vicario General a don Francisco Reigosa Pedrosa, que había
desempeñado ese mismo cargo en tiempos del anterior obispo y durante
la administración Apostólica. Asimismo nombró Secretario Canciller a don

185  BEOM 1935, pp. 101-104.


214 E. CAL PARDO

José Souto Vizoso, que también lo había sido en las dos etapas reseña-
das. Como oficial de Secretaría fue designado don José García Cascudo,
profesor del Seminario186. La primera decisión que tomó don Benjamín de
Arriba y Castro, una vez asentado en su silla episcopal, fue la de nombrar
nuevos Jueces pro-sinodales y Párrocos consultores, habida cuenta de que
había transcurrido el período de diez años para el que habían sido nom-
brados los anteriores. A este fin envió un escrito al cabildo exponiendo su
deseo y expresando el nombre de los que pretendía nombrar. El cabildo,
por unanimidad, acordó prestar consejo favorable a los nombramientos187.
A finales del mes de junio, nuestro prelado se vio obligado a trasladarse
a Madrid “por graves e inaplazables obligaciones”. No obstante, antes de
partir, quiso publicar un breve escrito, que lleva fecha del 30 de junio, “sa-
ludando y dando gracias al clero y fieles de la diócesis y dictando algunas
disposiciones”. Quiere con ello “dirigir un saludo efusivo y cariñoso y un
sincero y afectuosísimo voto de gracias al Ilmo. Cabildo catedral, al respe-
table claustro de profesores del Seminario, al venerable clero parroquial, a
las comunidades religiosas de ambos sexos, a las dignísimas autoridades
civiles, a las diversas Asociaciones piadosas y de Acción Católica y a los fie-
les todos del obispado por las múltiples y expresivas muestras de amor filial
y de adhesión fervorosa de que nos hicieron objeto, así antes de nuestra
entrada en la diócesis, por medio de telegramas y cartas, como durante los
días inolvidables y gratísimos que llevamos residiendo en esta muy noble y
católica ciudad de Mondoñedo, donde fue afectuoso y entusiasta en grado
sumo el recibimiento que se nos ha dispensado”. Las disposiciones que
inserta al final, en general, se refieren a las gracias y licencias de los sacer-
dotes, que confirma, y, a los que las tenían limitadas, las prorroga por un
año, sin examen, en la forma en la que las tenían. La última disposición se
refiere a la concesión de altar privilegiado, cotidiano y perpetuo en el altar
mayor de todas las iglesias188.

186  Ibid.
187  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 3; A. Cps., vol. 37, pp. 295-297; BEOM 1935, p. 107.
En 1942, hubo de nombrar algunos nuevos Jueces y examinadores prosinodales y pár-
rocos consultores para cubrir las vacantes que se habían producido (A. Cps., vol. 28, fol.
56v-57r; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 3).
188  BEOM 1935, pp. 98-101.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 215

Catedral

La catedral estaba desprovista de maestro de capilla desde el 19 de


febrero de 1931, fecha en que falleció el último titular. Se explica, pues,
que la primera preocupación presentada por el cabildo al nuevo prelado
fuese precisamente la posible provisión de persona que ocupase este car-
go. También se le expuso de la necesidad de un cantor189. Publicó al efecto
un edicto sacando a oposición el referido beneficio de Maestro de Capilla;
pero, que sepamos, nadie se presentó a realizar la oposición190. Así como
durante la administración apostólica no se produjeron nombramientos de
canónigos, durante el episcopado de Sr. de Arriba y Castro, hubo muchos
nombramientos de prebendados. El primero de ellos, todavía durante la
República, fue el chantre de la Catedral. Correspondía este nombramiento
a la Santa Sede y fue designado por el papa el magistral de Mondoñedo don
Jesús Blanco Agras, que, previo el nombramiento pontificio y colación del
prelado, tomó posesión de su dignidad, tras haber formulado la profesión
de fe ante el cabildo, el 7 de agosto de 1935191. Posteriormente fueron bas-
tantes los nombramientos de dignidades y canónigos, que se enumerarán
brevemente:

Dignidades

D. Francisco Reigosa Pedrosa, (Su Santidad), arcipreste. Posesión:


9-V-1941192.
D. José Souto Vizoso, (Su Santidad) arcediano. Pos.: 9-V-1941193.
D. Vicente Saavedra Pardo, (Su Santidad) chantre. Pos.: 3-IX-1941194.
D. José Mª Bermúdez Rodríguez, (Su Santidad) maestrescuela: 3-IX-
1941195.

189  A. Cps., vol. 37, pp. 297-298.


190  BEOM, 1935, p. 135-136. En la visita que el prelado giró a la catedral, se volvió
a hablar del tema, como veremos, pero también quedó relegado para un mejor momento.
El cabildo volvió a acudir al prelado el 5 de noviembre de 1941, con la pretensión que
nombrase un maestro de capilla que atendiese, no sólo a la formación musical de los
niños de coro, sino también a la formación religiosa, de que estaban muy necesitados (.A.
Cps., vol. 38, fol. 58v-59r). Y cuando el prelado estaba a punto de marchar para Oviedo,
se puso, una vez más, sobre el tapete esta cuestión, que quedó sin resolver.
191  A. Cps., vol. 37, pp. 300-302.
192  A. Cps. vol. 38, pp. 45-46.
193  Ibid.
194  Ibid., pp. 50-51.
195  Ibid.
216 E. CAL PARDO

Canónigos de Oficio
D. Pedro Reigosa Pedrosa, Penitenciario, previa oposición. Pos.: 3-
X- 1936196.
D. Gumersindo Cuadrado Maseda, (Prelado) lectoral. Pos: 1-XII-
1937197.
D. Jesús Fernández Blanco, (Su Santidad) magistral. Pos.: 4-III-
1942198.
D. José Lombardero Martínez, (Su Santidad) doctoral. Pos.: 18-III-
1942199.

Canónigos simples
D. Rosendo Carracedo Rigueira. (Prelado). Pos.: 31-XII-1935200.
D. Francisco Fanego Losada. (Prelado). Pos.: 30-X-1939201.

Beneficiados
D. Fermín López Robledo; (Previa oposición). Pos.: 31-XII-1935202.
D. José García Cascudo. (Prelado). Pos.: 29-X-1939203.
D. Perfecto Alonso González. (Prelado). Pos.: 21-XI-1939204.
D. Manuel Pérez y Pérez. (Permuta). Pos.: 8-IX-1940205.
D. José Penelas Cortés, renuncia a un beneficio con carga de tres ser-
mones anuales y se posesiona de otro beneficio con carga de 2º maestro de
ceremonias (1942)206.

196  A. Cps. vol. 37, p. 345-346; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6. nº 3 ; Arm. 9, Est. 3, Leg. 3, nº 14.
197  A. Cps., vol. 37, pp. 391-393; Ibid., p. 390; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 3.
198  A. Cps. vol. 38, p. 58v.
199  Ibid., pp. 59-60.
200  Ibid., vol. 37, p. 315.
201  Ibid., vol. 38, fol. 23r-v.
202  A. Cps., vol. 37, p. 316.
203  Ibid., vol. 38, fol. 23r.
204  Ibid., fol. 24v; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 3.
205  A. Cps., vol. 38, fol. 37r-v.
206  A. Cps., vol. 38, fol. 70r; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 36.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 217

Entre los capitulares fallecidos en este tiempo, quizá merezca ser


destacado el arcipreste don José Erice Espelosín, “asesinado por las hor-
das rojas el 27 de agosto de 1936” en Barcelona, donde residía.. Se recibió
la noticia el 30 de septiembre de 1939. Se rezó un responso. En cuanto al
funeral, se hizo constar que el Sr. Arcipreste se había ausentado de Mon-
doñedo en 1930 y no conservó contacto alguno con el cabildo, de ahí que
la obligación de celebrar el funeral y decir las tres Misas por su eterno des-
canso fuese dudosa. “No obstante, en atención a que murió como mártir
del sacerdocio”, se acodó celebrar el día 9 de octubre una función fúnebre
y encarecer a cada capitular que celebrase una Misa por su eterno des-
canso207. También fallecieron el penitenciario don Francisco Otero Cara-
més (7-III-1936)208, el chantre don Jesús Blanco Agras (11-VI-1937)209, el
canónigo lectoral don Manuel Castaño (4-VII-1937)210, el beneficiado don
Nicasio López Ferreiro (20-V-1041)211 y el también beneficiado don Víctor
Rodríguez Matos (1942)212.
Visita Pastoral. Con fecha 6 de febrero de 1936 el prelado envió un
escrito al cabildo en el que expresaba su propósito de realizar en breve
la vista pastoral a la catedral. Los canónigos acordaron disponer todo lo
necesario al efecto213. En efecto. El día 14 del referido mes de febrero
de 1936, don Benjamín hizo su primera visita pastoral solemne a la S.I.
catedral, con arreglo a las disposiciones canónicas y en la forma que pre-
vienen el Pontifical Romano y el Ritual Toledano. Después del coro de la
mañana, previo toque de campanas, entró procesionalmente en el templo,
en donde, convenientemente revestido, giró primero visita al sagrario y
reservado, entonó después responsos por los difuntos y puso término a
la parte estrictamente pública con la bendición solemne. Después subió
a la sala capitular, en donde dirigió a todos, canónigos, beneficiados y
sacerdotes adscritos una paternal exhortación, exponiendo el objeto de la
visita, la santidad del sacerdocio y las obligaciones principales de los clé-
rigos. Finalmente, para continuar la visita a personas, lugares y cosas, de-
signó una comisión, formada por el deán, secretario de Cámara, maestro
de ceremonias y el canónigo archivero, como secretario de visita. Sin más,
regresó procesionalmente al palacio episcopal. La comisión designada por
el prelado elaboró su dictamen sobre personas lugares y cosas, poniendo

207  A. Cps., vol. 38, fol. 21r-v.


208  A. Cps., vol. 37, pp.324.
209  A. Cps., vol. 37, p. 377.
210  A. Cps., vol. 37, p. 379.
211  A. Cps., vol. 38, fol. 48v.
212  A. Cps., vol. 38, fol. 66r.
213  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6. nº 22.
218 E. CAL PARDO

su sentir sobre todo ello en manos del obispo con fecha 10 de marzo del
referido año. A la vista de ello, el prelado expuso, en primer lugar, su
agradecimiento a la comisión y su felicitación a la corporación capitular
por el satisfactorio resultado de la inspección llevada a cabo. No obstante
puso ciertas advertencias que debería tener en cuenta en lo sucesivo. Se
fijó en primer lugar en que debería procurar por todos los medios una
mayor asistencia y participación del pueblo en la vida litúrgica catedralicia
e intensificar su actuación en las obras de celo, teniendo en cuenta que las
catedrales, por su historia, por la competencia del personal que integran
los cabildos y por el lugar preferente que ocupan en la jerarquía de las
Iglesias diocesanas, deben ser ejemplo y modelo para todas las demás.
Desea el prelado que se perfeccione cuanto sea posible la realización de
los diversos actos de culto, que deben ser en la catedral escuela de liturgia
para los fieles. Pero para ello es necesario que los fieles los conozcan en
su significación, en su sentido místico y nos vean ejecutarlos con aquel es-
píritu de fe, de fervor y de edificante compostura, en palabras, ademanes
y ceremonias todas, que den la sensación de la grandiosidad y excelsitud
de su significado. Para que los fieles conozcan el significado de las ora-
ciones, salmos, y ceremonias litúrgicas, cree el prelado, que sería muy útil
y conveniente que se tuvieran sobre esta materia algunas conferencias a
los fieles todos los años o que por lo menos se les diesen algunas expli-
caciones de liturgia. Asimismo, recalca el prelado, que el cabildo podría
organizar durante el año algunos cursillos de cultura religiosa en plan de
lecciones catequísticas y apologéticas, como se hace en Madrid y en otras
poblaciones. También tuvo unas palabras con relación al maestro de capi-
lla y al local del archivo catedralicio. Dispuso, finalmente, que las cuentas
de fábrica pasasen también, para su aprobación, por la Curia diocesana214.
El día 1 de abril se reunió el cabildo y dio lectura al oficio del prelado y,
en consecuencia, acordó prestar la mayor atención al contenido del es-
crito, en todos sus extremos. Sobre las explicaciones doctrinales de tipo
litúrgico reconocieron que venían haciéndose en las Misas de mayor con-
currencia. En cuanto a la celebración de cursillos se nombró una comisión
para que se entrevistase con el Sr. obispo y acordasen lo más procedente.
Se acordó finalmente, poner en práctica la disposición sobre la presenta-
ción en la Curia de cuentas de fundaciones piadosas y de la fábrica215.
Capellanías. En 12 de agosto de 1935, D. Gabriel Pita da Veiga y Ro-
dríguez, renuncia a su capellanía en la catedral por haber sido nombrado

214  Libro de Visitas Pastorales a la Catedral (1907-1946); Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº


22.
215  A. Cps., vol. 37, pp. 327-329.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 219

familiar de prelado216. Con fecha 17 de enero de 1936, comunica el prelado


haber nombrado capellán de la catedral a D. José Manuel López Hernán-
dez217. Con fecha de 4 de octubre de 1940 el cabildo nombra sacristán de la
catedral a D. Camilo Piñeiroa García y el prelado aprueba el nombramien-
to218. Días más tarde se aplica al referido sacristán una capellanía del Acervo
Pío, para incrementar su haber ordinario y con la obligación de suplir, en
cuanto sea posible, a los capellanes219.
Cuestiones económicas. El año 1937 no se podían cobrar los cupones
de la Deuda Pública y, en consecuencia, celebrar las Misas de Funda-
ciones. En vista de ello, el cabildo acordó abrir un crédito de 22.000 pese-
tas en el Banco de La Coruña, ya que podía presentar, como garantía, los
títulos de la dicha Deuda, que se custodiaban en la Caja de la Catedral,
pertenecientes a fundaciones y a la fábrica, retirando los que fuesen nec-
esarios al efecto. Por otra parte se acordó descontar a los perceptores el
10% de lo que les correspondiese como pago del personal y estipendios
de Misas, con el objeto de satisfacer los intereses del crédito, que eran el
5%. El prelado aprobó este acuerdo capitular220. El prelado nombra para
integrar el Consejo de Administración Diocesana a los canónigos D. Vicen­
te Saavedra y D. Francisco Fraga221. El 3 de enero de 1940, el Sr. de Arriba
y Castro comunica al cabildo que “restablecido el presupuesto de Culto y
Clero, han cesado las causas que motivaron la adjudicación a capitulares
y beneficiados de sendas capellanías del Acervo Pío y la retribución de
Misas conventuales, cargas y servicios especiales. Quedan sin efecto, a

216  A. Cps., vol. 37, pp- 302-303. Por cierto que, el 30 de septiembre de 1943, el
prelado recibió como familiar para que le acompañase y asistiese al magistral D. Jesús
Fernández Blanco (Ibid., fol. 77v).
217  Ibid., p. 319; cf. vol. 38, fol. 39v; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 3.
218  A. Cps., vol. 38, fol. 39v.
219  Ibid., fol. 39v-40r. En abril de 1945, siendo ya Administrador Apost., comunica
al cabildo haber trasladado a la catedral y elevado a 1.500 pesetas la dotación de la cape-
llanía coadjutorial de San Pedro de Argomoso para incrementar la retribución del sacristán
mayor, con la obligación de celebrar seis Misas y rezar el rosario todas la tardes, a la hora
de costumbre, y demás ejercicios vespertinos (Arm. 9, Est. 2, Leg. 6., nº.43; A. Cps., vol.
38, fol. 92v) La disposición de que el sacristán mayor rezase el Sto. Rosario quizá obe-
deciese a que el Rosario venía rezándolo el deán Fernández Ahuja. Pero en esta fecha el
deán estaba dispensado de residencia de coro, por tres años, a causa de su enfermedad
(Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 39).
220  A. Cps. vol. 38, pp. 384-385; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 11. El 6 de julio de
1938 se dispone que se retiren de la Caja de la Catedral los títulos de la Deuda Perpetua
Interior para presentarlos en Hacienda, según recientes disposiciones. No se dice de qué
disposiciones se trata (A. Cps., vol. 38, fol. 6r).
221  Ibid., fol. 13v; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 3.
220 E. CAL PARDO

partir del 1º de noviembre pasado”222. En consecuencia, el cabildo acuerda


hacer una nueva tabla de distribuciones, que somete a la aprobación del
prelado. Éste ve justa la nueva tabla de distribuciones y, por ello, otorga
su aprobación con fecha 12 de septiembre de 1942223. Entre los gastos de
la catedral merece citarse la compra del “ventilador eléctrico” del órgano,
realizada el año 1945, ”a fin de evitar los inconvenientes que se dan con
los encargados del fuelle”224. En el mismo año 1945 se acordó colocar en
el órgano un timbre automático permanente y asegurar en forma el coro
alto, respetando las exigencias del arte225. El 18 de abril de 1940 se acordó
retocar la cara de la imagen de la Virgen de los Dolores, enviándola a San-
tiago, a un imaginero competente226. Pasaron cinco años sin que se llevase
a efecto lo acordado sobre el particular, Por fin, el 31 de marzo de 1945,
el cabildo autorizó al fabriquero para enviar a Santiago la cara de la ima­
gen de la dicha Virgen a fin de ser restaurada por escultor competente227.
Poco después el ya obispo auxiliar de Santiago don José Souto sufragó los
gastos de la restauración. El cabildo, en vista de ello, quiso que constase
en acta su gratitud por esta acción de tanto mérito, dadas las estrecheces
por que pasaba la fábrica catedralicia228. Habida cuenta de las dificultades
económica por que atravesaba la fábrica catedralicia, el prelado, el 15 de
enero de 1943, tuvo a bien concederle una subvención anual de 3.000 pe-
setas, con el fin de que se pudiese aumentar el sueldo a los empleados y
niños de coro. En consecuencia, el cabildo acordó subirles el presupuesto.

222  Arm. 9, Est. 2, Leg. 8, nº 14. A partir de noviembre de 1939 el clero recuperó
la nómina del Estado, interrumpida, en su casi totalidad, en 1931. Lo que los canónigos
percibían mensualmente del Estado era lo siguiente: Deán: 412,87 pesetas; dignidades y
canónigos de oficio: 335,92; canónigos simples: 297; beneficiados: 179,68 (Arm. 9, Est. 4,
Leg. 1; cf.: Arm.9, Est. 4, Leg. 5, nº 5).
223  A. Cps., vol. 38, fols. 65r-v. Íntimamente relacionada con la cuestión econó-
mica se halla la gracia, concedida, por tiempo de cinco años, por la Santa Sede, de lucrar
en tiempo de recle (vacaciones), las distribuciones ordinarias. Durante este pontificado se
obtuvo esta gracia en junio de 1935 (A. Cps., vol. 37, pp. 293-294; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº
16), en 1940 (A. Cps., vol. 38, fol. 35v; Arm. ), Est. 2. Leg. 6, nº 16) y en enero de 1946 (A.
Cps., vol. 39, p. 1-2 ) Por su parte los beneficiados solicitaron del prelado, el 5 de marzo
de 1941, el poder percibir estipendio por las segundas Misas conventuales y que se les
concediese una subvención, para poder paliar el encarecimiento de la vida (A. Cps., vol.
38, fol. 43-v).
224  A. Cps., vol. 39, p.98r. El 19 de diciembre de 1942, el cabildo acordó invitar al
joven Eduardo Rodríguez para tocar el organo sustituyendo de algún modo en sus funcio-
nes al organista, cuando D. Mariano Casares se ausente por cualquier razón El padre de
este joven había sido organista segundo durante mucho tiempo (A. Cps. vol. 38, fol.67v).
225  A. Cps., vol. 38, fol. 93r.
226  Ibid., vol. 38, fol. 32r.
227  Ibid., fol. 92r.
228  Ac. Cps., vol. 38, fol. 96v.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 221

También concedió una subvención anual de 300 pesetas a los dos mucha-
chos Magín Pérez y Ramón Reigosa, con el fin de que fueran admitidos en
período de formación como meritorios y participaran como cantores en las
Misas solemnes229.
Bajo otro orden de cosas, el maestro de ceremonias de la Catedral en-
vió un escrito al prelado pidiendo que se restaurase la fiesta de San Fruc-
tuoso, que se había celebrado hasta 1914. El cabildo, al que D. Benjamín
remitió el referido escrito, emitió su dictamen favorable230. Por su parte el
prelado recabó del cabildo su consentimiento acerca de pedir a Roma el
rezo litúrgico de Beato Juan de Ávila. Ni que decir tiene que el cabildo
prestó gustosamente el consentimiento oportuno231. En abril del año 1936
el cabildo tomó el acuerdo de solicitar de la autoridad gubernativa local
el permiso legal para la procesión de las Palmas232. En este tiempo se rea-
lizó la fundación de una Misa rezada diaria, a celebrar a la hora del alba,
hecha por el ex párroco de Negradas D. Ramón González Somoza, cuyo
usufructo vitalicio se reservó a la sirvienta María Josefa Mántaras233.

Misa pontifical y Bendición Papal

El Dr. de Arriba y Castro celebró todo los años Misa pontifical en la


catedral y, al final de la misma, impartió la bendición papal en la fiesta
de la Inmaculada y de Pascua de Resurrección234. Además celebró todos
los Jueves Santos la Misa matutina, con consagración de Santos Óleos, ha-

229  A. Cps., vol, 38, fol. 68v-69r. A este respecto estaría bien recordar que el
cabildo acordó retirar la imagen de de la Santísima Trinidad, “con su escaparate”, que se
hallaba en el sarcófago de Álvaro Pérez, y trasladarla a otro sitio más conveniente. (A.
Cps., vol. 37, p. 303). Tuvo, en cambio, menos éxito el acuerdo que se tomó varias veces
de dar un “mejor emplazamiento” al Archivo (Ibid., p. 329).
230  A. Cps., vol. 37, pp. 308-312; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6. nº 19.
231  A. Cps., vol. 37, p. 329.
232  A. Cps., vol. 37, p. 329.
233  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 28; A. Cps, vol 38, fol. 40v. Quizá por abusos, más
bien por excesos que por defectos, el cabildo se vio obligado a poner de relieve la indu-
mentaria propia de los canónigos, fuera de los actos litúrgicos. Precisó el tema diciendo
que, dadas las actuales circunstancias (se trata del año 1941) ”el signo acreditativo exterior
de la condición capitular es el uso de pespunte con hilo morado en el cuello de la sotana
y de cordoncillo del mismo color en el cuello y bocamanga de dicha prenda” (A. Cps.,
vol. 38, fol. 56r-v).
234  A. Cps. vol. 37, p. 312, 357-358, 370-371, 393-394, vol. 38, fol. 2v-3r, etc.; Arm.
9, Est. 2, Leg. 6, nº 4.
222 E. CAL PARDO

ciendo, por la tarde, el lavatorio de la manos de los canónigos en la sala


capitular y de los pies de 13 pobres en la catedral . Ofició igualmente en la
bendición de Ramos y subsiguiente procesión, así como en la Misa llamada
praesanctificatorum en la mañana del Viernes Santo235. Celebró igualmente
Misa pontifical el día de Corpus Christi, portando, a continuación, la custo-
dia en la procesión, como, por ejemplo, ya en 1936236.
Procesiones: A partir de 1937 se celebraron todas las procesiones
catedralicias que se venían celebrando antes de 1931. Ya el 1936 se pudo
celebrar la procesión del Rosario el día 25 de octubre, a la que el prelado
quiso dar la nota de rogativa pública “para impetrar del Cielo la pronta y
feliz terminación de la actual guerra de reconquista de nuestra amadísima
Patria”. Al final de la procesión se celebraría el ejercicio en hornor de
Nuestro Señor Jesucristo Rey, al que el prelado asistió de capa magna y
ofició en la reserva del Santísimo237. El domingo, 23 de mayo de 1937 se
bajaba la imagen de la Virgen de los Remedios, desde su santuario hasta
la catedral, para permanecer allí hasta después de la fiesta del Corpus238.
Es claro que se celebró la procesión del Corpus en este año de 1937, por
más que nada digan al respecto la Actas Capìtulares. Pero por ella sabe-
mos que se celebró la procesión de la octava del Corpus por el cantón
de la ciudad239. Se hace mención clara de la procesión de la Sma. Virgen
de los Remedios, patrona de la ciudad de Mondoñedo, que se celebraba,
en este tiempo, por la tarde y por las calles de la ciudad240. Ese mismo
año se celebró la procesión del Rosario, que salió a las cinco de la tarde,
“para dar tiempo a la velada del día del Aspirante”241. Asiste el prelado a
la procesión del Corpus en 1938242. Como en años anteriores, el domingo
de la Santísima Trinidad se bajó la imagen de la Santísima Virgen de los
Remedios, para devolverla a su santuario el día conveniente después de la
octava del Corpus243. El año 1939 se habla de la procesión de San Roque,
“según el antiguo voto del clero y del pueblo”. Se advierte que si el Ayun-
tamiento no accede a designar los portadores de la imagen, se provea

235  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 4; A. Cps., vol. 38, fol. 2v-3r.


236  A. Cps., 37, p. 332; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 4.
237  A. Cps. vol. 37, pp. 348-349; Arm. 9, Esta. 2, Leg. 6, nº 4.
238  A. Cps., vol. 37, p. 375.
239  Ibid., pp. 375-376.
240  Ibid., pp 381-382.
241  Ibid. pp. 385-386.
242  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 4; A. Cps., vol. 38, fol. 4v.
243  A. Cps., vol. 38, fol. 5r.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 223

de otra forma244. No se mencionan otras procesiones en las A. Cap., pero


es claro que se hacían las citadas todos los años. Solamente el año 1945, se
habla de la procesión del Rosario y de la celebración de los cultos de cos-
tumbre con motivo de las fiesta de Cristo Rey245.

Seminario

El prelado nombró, el 25 de noviembre de 1938, consiliario de Disci-


plina del Seminario a D. Vicente Saavedra Pardo y consiliario de Hacienda
del mismo al párroco de Santiago de Mondoñedo D. Manuel Lamas Lo-
urido246. El prelado solicitó de la Santa Sede y ejecutó, después, rescrip-
tos a favor de varios canónigos y beneficiados profesores del Seminario
de dispensa de residencia coral los días y horas de clase, por ejemplo,
a favor de D. José Penelas Cortés (10-III-1939)247, de D. Francisco Fane-
go Losada, D. José García Cascudo y don Perfecto Alonso González (en
1939, en 1940, en 1944 y en 1946)248, de D. Vicente Saavedra Pardo (en
1940, en 1944249, de D. José Lombardero Martínez, nombrado Vicerrector
(en 1943, en 1944 y en 1945250. Varios de estos profesores deberían poner
gratuitamente cierto número de clases a la semana, como, por ejemplo,
D. Francisco Fanego Losada, que tenía como carga de su canonjía clase
diaria de Lengua Latina251.
Día del Seminario El 17 de agosto de 1935 publicaba D. Benjamín una
circular “instituyendo el “Día del Seminario”, con una colecta especial para
pensiones a favor de alumnos pobres. La circular consta de un preámbulo y
cinco disposiciones. Entre éstas manda que se celebre el día del Seminario
el 8 de septiembre, con oración y colecta. Con esta colecta proporcionaría
a los jóvenes la ayuda que se estimare conveniente. Encarece a los sacer-
dotes con cura de almas que traten de estimular a niños que reúnan buenas

244  Ibid., fol. 19r. El año 1940 se hace constar la misma circunstancia con relación
a la doble procesión de San Roque; en caso de que el Ayuntamiento no designe porta-
dores de la imagen, que se hable con el capellán de la ermita para que se encargue de
buscarlos (Ibid. fol. 38r).
245  Ibid., fol. 97r.
246  A. Cps., vol. 38, fol. 9r.
247  A. Cps., vol. 38, fol. 15r; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 14.
248  A. Cps., vol. 38, fol. 24r, 25v, 87r); Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 14.
249  A. Cps., vol. 38, fol. 40v, 87r; Arm. 9, Esta. 2, Leg. 6, nº 14.
250  A. Cps., vol. 38, fol. 76v, 78r, 87r, 97v.
251  A. Cps., vol. 38, fol. 22r.
224 E. CAL PARDO

cualidades a ingresar en el Seminario252. El 2 de septiembre de 1936 escribía


una circular “sobre el fomento de vocaciones para el sacerdocio”253. El 5 de
septiembre de 1937 daba a la prensa otra circular “con motivo de la apertu-
ra del curso en el Seminario Conciliar”, dirigida a los sacerdotes254. El 1 de
junio de 1938 publicaba una exhortación “sobre el fomento de vocaciones
sacerdotales” Después de una introducción, se pregunta qué es un sacer-
dote. Los Seminarios. Las vocaciones eclesiásticas. Hay que seleccionar las
vocaciones. Algunas normas. Ayuda económica. Cooperación necesaria de
los seglares. La obra de fomento de vocaciones, El peligro de las vacaciones
prolongadas. El seminario de verano. Otras razones. Reparos y precaucio-
nes. Parte dispositiva: 1º.Queda establecida en toda la diócesis la organi-
zación por coros de la Obra del Fomento de Vocaciones Sacerdotales255.
2º. Todos los años el día de Pentecostés se celebrará el día del Seminario,
etc.256. En consecuencia, el día de Pentecostés de 1939 se celebró el día del
Seminario en la Catedral, en la que hubo Misa matutina celebrada por el
mismo prelado, y por la tarde tuvo lugar una Hora Santa, con exposición
y predicación257. Lo mismo sucedió en 1940258, 1943259, 1944260, 1945261. El
13 de noviembre de 1938 publicó una circular “sobre la cooperación al
Fomento de Vocaciones”262. Ese mismo mes de noviembre apareció el pri-
mer número de la hojita de cuatro páginas titulada Fomento de Vocaciones
Eclesiásticas, en el que figuran unas palabras del Papa, una exhortación
de D. Benjamín y unas palabras del delegado diocesano (D. Jesús Fernán-
dez Blanco)263. Se siguió publicando mensualmente, repartiéndose con el
Boletín Eclesiástico y de otras formas. Figuran en ese primer número las
primeras Becas de Arciprestazgos entre las que destaca la de Mellid, con la
aportación de 1.000 pesetas del arcipreste D. Ricardo Sánchez Varela. Ese
año de 1938 se recaudó para el Seminario la suma de 14.443 pesetas con

252  BEOM 1935, pp. 125-127.


253  Ibid., 1936, pp. 178-179.
254  BEOM 1937, pp. 238-243.
255  El año 1943, en virtud de decreto de la Sagrada Congregación de Seminarios
y Universidades, quedó agregada a la Pontificia Obra de Vocaciones Sacerdotales, por lo
que puede disfrutar de todos los derechos y privilegios que tal agregación comporta. El
decreto está firmado por el Prefecto J. Cardenal Pizarro (BEOM, 1943, p. 23).
256  BEOM 1938, pp. 89-100.
257  A. Cps., vol. 38, fol. 17r.
258  A. Cps., vol. 38, fol. 33v.
259  A. Cps., vol. 38, fol. 73v-74r.
260  Ibid., fol. 83r.
261  Ibid., fol. 94r.
262  BEOM 1938, pp.188-189.
263  BEOM 1938, p. 204.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 225

60 céntimos264. Dentro de la marcha la vida del Seminario de aquellos años


tuvo una resonancia especial la celebración de las Bodas de plata profeso-
rales del catedrático D. Francisco Fanego Losada, en las que participaron,
no solamente los profesores y alumnos sino muchos ex alumnos, sacerdo-
tes y seglares (12-I-1939)265. Al acercarse la fiesta de Pentecostés del año
1939, dio a la prensa una nueva circular “sobre el día del Seminario”266. Al
comienzo del curso 1939-1940 publicó otra circular “sobre la apertura del
Seminario267. Pudo haber tenido alguna repercusión en el Seminario la dis-
posición militar de equiparar a los ordenados “in sacris” a los seminaristas
y religiosos profesos en orden a los destinos en el cuartel268. Apereció otra
circular del prelado “sobre el Seminario “el 15 de noviembre de 1939269. La
dirección del Seminario recibió una reorganización a principios del curso
1940-1941: Rector, don José Souto Vizoso; primer prefecto del Seminario
mayor, D. Jesús Fernández Blanco, segundo prefecto del Seminario mayor,
D. Pastor García Insua; primer prefecto del Seminario menor, D. José Gar-
cía Cascudo270. Dentro de los programas anuales de la Acción Católica del
año 1941 figuraba la atención al Seminario y al Sacerdocio. Y así en San Ju-
lián de Ferrol se celebró un triduo pro Seminario y Sacerdocio y una velada
en la que intervinieron destacadas personas de la Ciudad Departamental271.
También en Mondoñedo se organizó una velada al respecto, en la que in-
tervinieron varios niños y personas mayores de la Ciudad. En ella se puso
de relieve una estadística sobre la campaña pro Seminario en la diócesis272.
En estos años se implantó el sistema de aportación al Seminario, no sólo en
dinero sino también en especie, incluso los seminaristas hubieron de ha-
cerlo durante algún tiempo. En 1941 se hizo un recuento de lo recogido en
especie (trigo, centeno, patatas, etc.)273. No se olvidó el prelado de preparar
convenientemente el Día del Seminario del año 1942, a cuyo fin publicó
una circular sobre el tema274. Tampoco en el 1943, en el que también su
pluma nos ofreció una circular sobre el Día del Seminario275. El 31 de mayo
de 1943 el Seminario realizó la consagración al Inmaculado Corazón de

264  Ibid., p. 215.


265  Ibid., 1939, pp. 14-15.
266  Ibid., pp. 95-99.
267  Ibid., pp. 141-144.
268  Ibid., pp. 204.
269  Ibid., 1939, pp.212-214.
270  Ibid., 1940, p. 194.
271  Ibid., pp. 15, 116.
272  Ibid., 1941, p. 142.
273  Ibid., 1941, p. 213.
274  Ibid., 1942, pp. 81-83.
275  Ibid., 1943, p. 121-127.
226 E. CAL PARDO

María, dentro de la campaña llevada a cabo en la diócesis276. En 1945 tam-


poco rompió la costumbre de publicar la circular del Día del Seminario277.
El Seminario mindoniense desbordó de alegría el día 10 de febrero de 1945,
al conocerse la noticia del nombramiento de su rector D. José Souto Vizoso,
como Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela y residente de Elusa278.
Este nombramiento fue motivo de una nueva remodelación del personal
del Seminario: Rector: D. Vicente Saavedra Pardo; Vicerrector del Semina-
rio menor: D. Perfecto Alonso González, Director Espiritual del Seminario
Mayor: D. Atilano Rico Seco; mayordomo: D. Jesús Campello Pérez; Direc-
tor Espiritual del Seminario Menor de Villanueva de Lorenzana: D. Germán
Rodríguez Martínez: Vicerrector del Seminario Menor de Villanueva de Lo-
renzana: D. Jesús Castro Prieto279. A punto ya de cesar como Administrador
Apost., D. Benjamín dio una disposición que guardó vigor durante mucho
tiempo. Me refiero a la Póliza “pro Seminario” que impuso en 26 de diciem-
bre de 1945 y que debían llevar todos los documentos elevados a la Curia
diocesana o emitidos por ésta280.

Clero diocesano

Ejercicios espirituales del clero. Se venían celebrando estos últimos


años en el mes de julio. No obstante este año 1935 se trasladaron para
el mes de septiembre. El prelado tenía interés en comunicarse personal-
mente con los sacerdotes durante los Ejercicios Espirituales, cosa que no
podría realizar en el mes de julio, durante el cual tenía que ausentarse,
como ya queda dicho, de la diócesis durante algún tiempo. Esta fue la
razón por la que decidió aplazar los Ejercicios, como lo puso de relieve
el Secretario-Canciller281. El Secretario Canciller anunciaba todos los años
las dos tandas de Ejercicios y, posteriormente, se publicaba en el Boletín
el nombre de todos los que habían asistido. Se consideraba que debían
asistir, cuando menos, de tres en tres años282.

276  Ibid., p. 177.


277  Ibid., 1945, pp. 35-39.
278  Ibid., 1945, p. 5.
279  Ibid., 1945, p.59. Con la misma fecha también fueron nombrados diversos
miembros de la Curia, como son: Secretario Canciller, D. Francisco Fraga López; Vice-
secretario Canciller, D. Perfecto Alonso González; Auxiliar de secretaría, José Mª Puente
Martínez (Ibid).
280  Ibid., 1945, pp. 137-141.
281  BEOM 1935, pp. 104-105.
282  Véase, por ejemplo,. BEOM, 1936. p. 116 y pp. 147ss.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 227

Formación intelectual y espiritual. Tras la última tanda de Ejercicios


Espirituales del año 1937, tuvieron lugar, para los sacerdotes jóvenes, una
serie de conferencias, en las que intervinieron el P. Antonio Santa, S.J., D.
Baltasar Pardal, D. Agustín Béaz Pego, Mons. Antonio L. Lurueña, oficial
de la Nunciatura Apostólica, residente accidentalmente en Mondoñedo, y
Manuel Pérez Fanego, que llevó la responsabilidad del canto283. El 20 de ju-
lio de 1938 el prelado publicaba un circular “sobre la primera semana sac-
erdotal diocesana”284. En efecto, entre el 9 y el 17 de septiembre de 1938 se
celebró en Mondoñedo una semana sacerdotal. Tomaron parte en ella, en
calidad de semanistas, 56 sacerdotes ordenados en los últimos diez años, y
32 ordenados en años anteriores. Los principales conferenciantes, además
de D. Casimiro Morcillo, Vicario General de Madrid y Consiliario Nacional
de Mujeres de A. C, que tuvo las ponencias sobre A, C.285, fueron: D. Daniel
Llorente, canónigo de Valladolid; D. Pío Escudeiro, consiliario de la Unión
Diocesana de Juventudes de Santiago; D. Agustín Béaz Pego, Prefecto de
Ceremonias de la Catedral mindoniense; Mons. D. Ángel Sagarmínaga.
Director Nacional de Misiones. También tomó parte sobre temas de Ac-
ción Católica D. Manuel Aparici, Presidente Nacional de las Juventudes
de A. C., y D. Manuel Ojea, Presidente de la Unión Diocesana de Lugo.
El Boletín publicó un resumen de las ponencias y las conclusiones de las
mismas. Estos dos últimos intervinieron en un acto público celebrado en
la catedral, en el marco de la misión general que se estaba celebrando en
la Ciudad286. En septiembre de 1939 se celebró una segunda semana sacer-
dotal, en la que intervinieron, como ponentes, D. Ricardo Amor, canónigo
de Mondoñedo, D. Fancisco Fraga Fernández, cura de Santiago de Viveiro,
D. Manuel Porta, cura de Miño, D. Ramón Alvite, cura de Ove, D. Teodoro
Maseda, párroco de Trabada, y D. Enrique López Galuá, arcipreste-párro-
co de Ribadeo. Los temas versaron fundamentalmente sobre los círculos
de estudios287.
Conferencia de Arciprestes. El 5 de mayo de 1943 publica D. Benjamín
una circular “sobre la conferencia de los arciprestes”, a continuación de la
cual se ponen de relieve ciertos puntos en orden a esta conferencia288 Esta
conferencia de arciprestes tuvo lugar en Mondoñedo los días 14 y 15 de di-
cho mes de mayo y el prelado esperaba tantos frutos de ella, que envió un

283  BEOM, 1937, pp. 269-270.


284  Ibid., 1938, pp. 125-129.
285  Ibid., 1938, p. 140.
286  BEOM, 1938, p. 167; pp. 173-180.
287  Ibid., 1939, pp.112-115.
288  BEOM 1943, pp. 129-131 y 131-133.
228 E. CAL PARDO

escrito al cabildo catedralicio pidiéndole que designase una comisión que


asistiese y tomase parte en las deliberaciones de la misma289. En el mes de
septiembre de ese mismo año el prelado remitió al cabildo las conclusio-
nes de la Asamblea, rogándole que tuviese a bien designar una comisión
que hiciese las sugerencias que estimase oportunas en relación con dichas
conclusiones290. En el mes de octubre, remitía el Sr. obispo nuevas conclu-
siones de la Asamblea en cuestión, para que emitiese un informe global.
Nombrada nueva comisión, ésta emitió informe favorable, por no haber
hallado reparo alguno en ellas291.
Unión Apostólica. Se recomienda en la primera semana sacerdotal
diocesana, en primer término, que todos los sacerdotes entren a formar
parte de esta Unión Apostólica292, tan extendida en toda la diócesis, como
pone de relieve el hecho de que el Boletín se haga eco de ella en tantas
ocasiones293. En la ciudad de Mondoñedo llevó una vida muy pujante du-
rante algún tiempo.
Economía: En enero de 1936 el prelado amplió la facultad de bi-
nación que ya venían disfrutando los sacerdotes, pero a condición de
aplicar el estipendio de la segunda Misa para gastos de la catequesis, y
el Secretario de Cámara recuerda a los sacerdotes, párrocos o ecónomos,
que seguía en vigor, mientras duraren las circunstancia del momento, el
indulto de dispensa de Misa “pro populo” los domingos y días festivos294.
En septiembre de 1938 se renovó el indulto de la Misa pro populo295. El 25
de noviembre de 1941 el prelado elevó el estipendio de Misas a 4 pesetas;
en caso de fijarse día y hora, a 5 pesetas296. Cuando ya estaba en Oviedo y
en su condición de Administrador Apost., después de consultar al cabildo,
con fecha de 2 de enero de 1946, elevó el estipendio de las Misas a 6 pe-
setas; en caso de fijarse una iglesia determinada, a 7 pesetas; de fijarse día
y hora: de 8 a 10 pesetas. En las poblaciones de más de 3.000 habitantes,
la tasa diocesana será de 7 pesetas; en caso de fijarse día y hora, de 8 a
10 pesetas297.

289  Arm. 9, Est. 2. Leg. 6, nº 37.


290  A. Cps. vol. 38, fol. 86r.
291  A. Cps., vol. 38, fol. 88r-v; Arm. 9, Est. 2, Leg.6, nº 37.
292  BEOM 1938, p. 174.
293  Ibid. 1937, p. 212; Ibid., 1942, p. 196.
294  BEOM 1936, p. 30.
295  Ibid., 1938, pp. 162-163.
296  A. Cps., vol. 38, fol.53r-v; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº. 17; BEOM, 1941, pp. 189-
191.
297  A. Cps., vol. 39, fol. 1; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 4; BEOM 1946, p. 4r.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 229

La Junta de los Metropolitanos de junio de 1936 sobre el Culto y Clero


daba una norma para la contribución económica de los fieles a este fin.
“Como norma directiva, se fija para los fieles la cuota del dos por ciento,
como minimum, de sus ingresos para contribuir al sostenimiento del Culto
y Clero”298. Ese mismo año de 1936 se envió una encuesta a todos los sacer-
dotes sobre los ingresos de la parroquia y sobre la aportación de los fieles a
la Obra Económica del Culto y Clero. La respuesta no fue tan precisa como
en 1932. En general contestaban diciendo que, a pesar de insistir mucho en
ello, la colecta de los fieles no había tenido éxito y mucho menos el deseo
de que se anotasen con una cuota fija mensual o anual. Las parroquias
de Ferrol pusieron de relieve el nombre de los fieles que entregaban sus
cuotas y el importe de las mismas. Lo mismo hizo el cura de Ortigueira,
el de Villalba y el de Santiago de Vivero. Quizá pudiera ser un indicio de
la pobreza de los sacerdotes en esta fecha el hecho de que, para enviar la
respuesta a la encuesta se valieron, con pequeñas excepciones, de un pa-
pel cualquiera, que contrasta con el papel de barba en que formularon los
informes en 1932299. Este estado de cosas se prolongó sin duda durante la
contienda 1936-1939. Como ya queda indicado, al hablar de la Catedral, en
noviembre de 1939 da comienzo la nómina del Estado. El año 1945, en el
mes de mayo, el habilitado del clero, hacía efectiva a los sacerdotes de la
diócesis una suma en concepto de “residencia”. Correspondieron 1.500 pe-
setas anuales a los párrocos, 1.200 a los ecónomos y 1.000 a los coadjutores
y capellanes de conventos300.
Casas Rectorales. Se preocupó también D. Benjamín de la vivienda
de los sacerdotes. En diciembre de 1942 publica un reglamento de Casas
Rectorales de la diócesis. Lo firmó el día de la Inmaculada de ese año.
Comprende 41 artículos, en los que se trata del uso y usufructo, de los
arrendamientos, del inventario y libro de inquilinato, del canon de Ca-
sas Rectorales, de la conservación y reparación, de las Juntas de Casas
Rectorales, del cometido de los arciprestes, de ventas y permutas, de la
construcción y adquisición de nuevas Rectorales y, finalmente, del fondo

298  BEOM, 1936, pp. 119-120.


299  Archivo Diocesano de Mondoñedo. Junta Diocesana de la Obra Económica del
Culto y Clero. Carpeta 3ª.
300  BEOM 1945, p.64. El habilitado del clero fue nombrado por compromisarios
del cabildo y del clero, previamente designados.(A. Cps., vol. 28, fol. 25-v) El primero
nombrado, tras la nómina del estado de Culto y Clero, fue Manuel Lombardía Cayeiro,
director del Banco de La Coruña de Mondoñedo. El nombramiento se hizo el 15 de
diciembre de 1939, por espacio de 3 años (BEOM, 1939, p. 234-235). En noviembre de
1942 el prelado hizo convocatoria para elección de habilitado del clero y fue reelegido
Manuel Lombardía Cayeiro por otros tres años (BEOM 1942, pp. 203-204 y 245).
230 E. CAL PARDO

diocesano de Casas Rectorales. Se advierte que el reglamento entraría en


vigor el 1 de enero de 1943301. La comisión diocesana de Casas Rectorales,
en el mes de agosto de 1945, de orden del Administrador Apost., recuerda
a los Sres. Arciprestes, Juntas arciprestales y párrocos la necesidad de dar el
más exacto cumplimiento a cuanto dispone el Reglamento del 8 de diciem-
bre de 1942. Y, se ve obligada a manifestar que, habida cuenta de los datos
recibidos, parece que algunos aún no se han enterado de su existencia302.
Sagrados Órdenes. El 6 de enero de 1937, confería Órdenes de Diá-
conos303. El 3 de octubre de ese mismo año, confería Órdenes de Presbite-
rado: uno y varios subdiáconos, entre ellos, PP. Pasionistas de los Picos304.
En abril de 1940 ordenó dos presbíteros, monjes de Villanueva de Loren-
zana; sin embargo, con dimisorias del prelado, se ordenó en Lugo un sub-
diácono diocesano, que había estudiado en el Seminario lucense305. En el
primer semestre de 1942 ordenó 2 presbíteros306. En el segundo semestre
de 1942 confirió el presbiterado a uno solamente307. En 1943 ordenó de
presbítero a uno tan sólo308.

Visita Pastoral

El Dr. de Arriba y Castro visitó en los años que pasó al frente de la


diócesis dos veces todas las parroquias del obispado. El nombramiento
para la diócesis de Oviedo, le impidió acabar totalmente la segunda visita.
Después de visitar la catedral, inició la visita pastoral. Como preámbulo,
quizá simbólico, de la visita pastoral, tomó parte en la fiesta conmemo-
rativa de la erección del Monumento al Sagrado Corazón de Jesús de
Santa Leocadia (Castro de Rey) el día 9 de septiembre de 1935309. Dio
comienzo propiamente a la visita pastoral el dos de octubre, empezando
por el arciprestazgo de Baroncelle, del que visitó solamente varias parro-
quias. Pasó seguidamente al de Azúmara y Tierrallana, en donde visitó
todas las parroquias. Finaliza esta primera etapa visitando la parroquia de

301  BEOM, 1942, p. 222-227.


302  Ibid., 1945, p. 101.
303  BEOM, 1937, p. 47.
304  Ibid., 1937, pp, 297-298.
305  Ibid., 1940, pp. 236-237.
306  Ibid., 1942, p. 124.
307  Ibid., 1942, p. 245.
308  Ibid., 1943, p. 227.
309  BEOM, 1935, pp. 146-147.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 231

Villalba310. Es de notar que el prelado obtuvo de Roma la concesión de in-


dulgencia plenaria para los que visitaren la iglesia en el momento de la visi-
ta pastoral311. Reanuda la vista en junio de 1936 empezando el día 18 por la
parroquia de Meirás, siguiendo por la de Santa María de Neda y Valdoviño,
pasando seguidamente a Camariñas y Jornes (hoy las dos últimas del arzo-
bispado de Santiago). Regresa a Mondoñedo y el día 27 acude a Crecente,
en donde celebra Misa por la mañana y por la tarde asiste a los actos de
renovación de la Misión. El día 29, día de la Prensa Católica, celebra Misa
en la catedral312. En abril de 1937 inicia la visita pastoral a la zona de Ferrol.
Visita la parroquia de San Julián, la del Socorro y la del Carmen, siguiendo
por la de la Graña, Brión, terminando el día 16 en Esmelle y Serantes. El
día 18 visita los institutos y colegios de Ferrol, regresando a Mondoñedo el
día 19313. En junio del mismo año le correspondió la Visita Pastoral al arci-
prestazgo de Viveiro. El día 1 visita la parroquia de Boimente, sigue por la
de Chavín y Valcarría, etc. Los día 8 y 9 se encuentra en Viveiro, en donde
también hace la visita al Asilo de Ancianos y al convento de MM. Concep-
cionistas. El día 10 regresa a Mondoñedo, para tomar parte en el funeral por
el alma del General Mola y hacer la bendición del túmulo. El día 11 visitaba
Suegos y Mosende, para seguir por San Juan de Covas, etc., finalizando el
día 14 con la visita a Cillero y Faro. Después de asistir el día 15 al funeral ce-
lebrado en Viveiro por el General Mola, regresa a Mondoñedo314. Reanuda
la visita el 30 del mismo mes de junio, empezando por la parroquia de Igle-
siafeita, Narahío, Anca y Viladonelle, San Nicolás y Santa María de Neda,
etc. El día 8 y 9 de julio visitaba la parroquia de San Saturnino, siguiendo
por Doso y Pedroso, etc. El día 13 y 14 los dedica a la parroquia de Santa
María de Miño (hoy del Arzobispado de Santiago). Prolonga unos días su
estancia en Ferrol, con motivo de la fiesta del Carmen en San Francisco,
deteniéndose el día 17 en Santa María de Neda y el 18 en Valdoviño315. En
septiembre del mismo año de 1937 D. Benjamín vuelve a la tarea postoral
de la Santa Visita. El día 1 visita la parroquia de San Juan de Lagostelle-
Guitiriz; el día 2 va a la parroquia de Santa Marina de Lagostelle, el 3, a San-
ta Eulalia de Mariz, y sigue por toda la zona de Parga; continúa por Buriz,
Santa María de Labrada, Momán, Valle de Gestoso. El día 19 regresaba a
Guitiriz a fin de visitar el Balneario, en cuya capilla celebró la Santa Misa y
el día 20, tras celebrar nuevamente en el Balneario, regresó a la capital de

310  BEOM, 1935, pp. 171-172.


311  Ibid., 1936, pp. 89-90.
312  Ibid. 1936, pp. 133-135.
313  Ibid., 1937, pp. 99-101.
314  Ibid., p. 149.
315  Ibid., pp. 178-179.
232 E. CAL PARDO

la diócesis.316. El día 13 de octubre inicia el prelado la visita al arciprestazgo


de Mondoñedo, empezando por la parroquia de Santiago, siguiendo por la
de Nuestra señora de los Remedios y Nuestra Señora del Carmen, Viloalle,
Masma. Coubueira, Villamor, Santa María Mayor, Argomoso y Lindín317. El
mes de noviembre el Sr. obispo se va hacia la costa lucense y visita el arci-
prestazgo de San Martín, empezando el día 5 por la parroquia de Villaronte,
para continuar el día 6 por la de Benquerencia, y seguir en días sucesivos
por las de San Acisclo, Santa Cecilia, Cangas, Cordido, Nois, Fazouro, para
terminar en Foz, en donde se detuvo dos días318.
En abril de 1938 reanuda la visita pastoral, haciéndola a las parro-
quias del arciprestazgo de Lorenzana. Empieza el prelado por San Justo
de Cabarcos, de allí se va a Santa Cristina de Cillero, sigue por San Julián
de Cabarcos, Nuestra Señora de Valdeflores de Villanueva de Lorenzana,
San Jorge, Santo Tomé y San Adriano de Lorenzana, para terminar en San
Mateo de Vidal319. En el mes de mayo, a partir del día 20, gira la visita pas-
toral a Sasdónigas y San Vicente, Galgao, Quende, Romariz, Fanoy, San
Pedro de Labrada, para volver a la mariña, en donde se encuentra el día
30, visitando la feligresía de Barreiros, siguiendo por la de San Miguel de
Reinante, Santiago de Reinante, La Devesa, Rinlo y Villaframil320. En el mes
de julio nuestro prelado se dirige al arciprestazgo de San Simón, visitando
el día 4 Corbelle (San Bartolomé) y Castromayor. Al día siguiente visita las
parroquias de San Simón de la Cuesta y Samarugo, siguiendo luego por
Balsa, Montouto y Villapedre, para terminar el día 9 en Lanzós321. En el
mes de septiembre visita el arciprestazgo de Bretoña. El día 24 se dirige
a Cadavedo; al día siguiente hace la visita en Lagoa (San Juan), siguiendo
a Úbeda, Bian. San Vicente de Reigosa, Santiago de Reigosa, Bretoña, Al-
dufe, Álvare, Aguarda, Gueimonde, Saldange y Pastoriza322. Del 16 al 27
de octubre gira la visita al arciprestazgo de Cedeira. Empieza en Vilaboa,
sigue por Villarrube, Cerdido, Esteiro, San Román y San Julián de Montojo,
Cedeira, Piñeiro, y termina en Régoa323. En noviembre, a partir del día 7,
visita pastoralmente algunas parroquias del Valle de Oro, como son, Oi-
ras, Figueiras, Pereiro, Lagoa (San Vicente), Mor y Castro de Oro, Adelán

316  Ibid., pp. 265-267.


317  Ibid., pp. 279-281.
318  Ibid., pp. 293-295.
319  Ibid., 1938, pp. 85-87.
320  Ibid., 1938, pp. 106-109.
321  Ibid., pp. 151-152.
322  Ibid., pp. 182-183.
323  Ibid., pp. 193-194.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 233

Carballido, Bacoy, Moucide y Budián324. En mayo de 1939 visitó el prelado


las restantes parroquias del arciprestazgo del Valle de Oro, empezando por
Ferreira, siguiendo por Alaje, Santa Cruz, Santo Tomé de Recaré, Frejulge,
San Julián de Recaré, Cuadramón Villacampa y Oirán325. Terminó Su Excia.
el mes de mayo visitando las parroquias de Villalba. Empezó la gira por Be-
lesar el día 22 y siguió por San Juan de Alba, Boizán, Gondaísque, Villalba,
Sistallo, Aldije, Candia, San Pedro de las Goás y terminó por la de Abadín326.
En el mes de mayo de 1940 D. Benjamín giró visita al arciprestazgo de
Ortigueira, verificándola en la parroquia de Santa Marta los días 18 al 20.
Prosiguió luego por las feligresías de San Adriano de Veiga, Feás, Landoy,
Sismundi, Piedra, Cariño y Santiago de Mera327. Del 8 al 28 de octubre, visitó
las restantes feligresías del arciprestazgo de Ortigueira. La primera fue la de
Santa María de Mera, siguiendo luego por San Claudio, Senra, Insua, Yer-
mo, Freire, Devesos, Nieves, Cuiña, Luhía, Barbos, Mosteiro, San Salvador y
San Cristóbal de Couzadoiro, Ladrido, Espesante y Céltigos328. Entre el 17 y
el 23 de abril de 1941 giró visita a las parroquias del arciprestazgo de Sarga-
delos, empezando por Burela, siguiendo por Cervo, Sargadelos, Villaestro-
fe, Rúa, Castelo y Lieiro. Desde el 28 de abril al 6 de mayo, la hizo al resto
de las parroquias: Lago (Santa Eulalia), Morás, Jove, Rigueira, San Isidoro
del Monte, Sumoas, Portocelo y Juances329. Del 13 al 19 de mayo visitó la 10
parroquias del arciprestazgo de Mellid (hoy de la diócesis de Lugo) empe-
zando por Vimianzo y terminando por San Pedro de Mellid y su anejo Santa
María. Del 3 al 11 de junio, visitó las parroquias de Espiñaredo, Recemel,
Somozas, Puentes, Cabreiros, Vilavella, Germade y Lousada330. A finales de
junio visitó nuevamente Puentes, siguiendo por El Burgo, Muras, Roupar,
Aparral, San Mamed de Puentes, Insuafiz del Deveso. Entre el 5 y el 20 de
julio, visitó las parroquias del arciprestazgo de Miranda: Mojoeira, Meilán,
San Esteban y San Juan de Rececende, Riotorto y Espasande, Ferreiravella,
Villaformán, Villapena, Villaouruz, Villameá, Judán, Órrea y Galegos331. En
el mes de octubre de 1941 el prelado prosigue la visita al arciprestazgo de
Puentes y pasa al de Orol. Del 5 al 10 visita las parroquias de San Martín de
Piñeiro, Santa María de Gestoso, San Pedro de Miraz y Sta, Maria de Orol.
Del 15 al 25, en cambio, practica la vista en las parroquias de Santa María

324  Ibid., p. 213.


325  Ibid., 1939, p. 118.
326  Ibid., 1939, pp. 202-203.
327  Ibid., 1940, p. 135.
328  Ibid., 1940, 199-200.
329  Ibid., 1941, p. 101.
330  Ibid., 1941, pp. 114-115.
331  Ibid., p. 140.
234 E. CAL PARDO

de Cabanas (del arciprestazgo de Viveiro), Riobarba, San Román del Valle,


San Esteban del Valle (Vicedo), Riberas del Sor, Negradas, Mañón, Mogor
Vares y Loiba332.
El Dr. De Arriba y Castro gira visita canónica, entre el 12 y el 17 de
febrero de 1942 a los conventos de Valdeflores (Dominicas), de Concepcio-
nistas de Viveiro, Hospital de Caridad, de Viveiro, Hijas de Cristo Rey de la
misma ciudad, y Hermanitas de los Ancianos Desamparados, también del
mismo lugar333.
En el mes de mayo de 1943 inicia el prelado su segunda visita a la
diócesis334. Empieza por el arciprestazgo de Baroncelle y dedica al mismo
los días que corren del 17 al 20, Las parroquias visitadas fueron: Abadín, Ca-
banaeiro, Candia, Las Goás, Abeledo, Corvite, Baroncelle, Aldije, Carballi-
do (Santa María), Árbol, Moncelos, Villaronte, Graña, Roás, Momán, Goás,
Santa Cristina, Sistallo, Cospeito335. Del 1 al 12 de junio del mismo año visitó
las parroquias del arciprestazgo de Azúmara, empezando por Muimenta,
San Martín de Corbelle, Otero y Pacios, Pousada y Baltar, Crecente, Fuen-
miñana y Piñeiro, San Andrés y San Martín de Ferreiros, Silva, Prevesos,
Santa Leocadia, Bazar, Quintela, Goberno, Belmonte y Ansemar, Azúmara
y Castro de Rey, Ramil y Villadonga y Lea. Entre el 17 de junio y el 4 de ju-
lio realizó la visita en el arciprestazgo de Tierrallana, siguiendo este orden:
Támoga y Bestar, Taboy y Arcillá y Sisoy, Lamas y Germar, Justás y Beján,
Bendia y Loentia, Triabá (en la que halló una nueva iglesia) Riberas de Lea,
Mos, Sobrada. Duarría, Barredo, Meda, Duacos, Orizón, Mondrid y Ludrio.
De aquí pasó a Jornes y Camariñas (hoy del arzobispado de Santiago), que
visitó entre el 30 de julio y el 3 de agosto336. En el mes de septiembre dedica
el tiempo a la visita de Parga y Trobo. Del 1 al 8 visita las parroquias del
Parga, a saber: Roca, Santa Cruz de Paga, Trasparga, San Salvador, Villares,
Buriz, Labrada (Santa María), Valle de Getoso, Lagostelle (San Juan y Santa
Marina), Villar, Mariz, Becín y San Esteban de Parga. Pasa seguidamente
al arciprestazgo de Trobo, haciéndose presente allí entre el 17 y el 23 del
mismo mes. Empieza por Damil y sigue por Felmil, Saavedra y Valdomar,
Begonte y Gaibor, Illán y Trobo, Joibán y Pino, Seijas y Villapena, Oleiros,

332  Ibid., 1941, p. 178.


333  Ibid., 1942, p. 62.
334  En una circular sobre la Catequesis y Acción Católica del 26 de septiembre de
1943, dice textualmente: “Llevamos ya recorridos 6 arciprestazgos en esta segunda visita
(BEOM, 1943, pp. 208-211).
335  Ibid., 1943, pp. 161-162.
336  Ibid., 1943, pp. 199-200.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 235

y Nete, Saavedra e Insua337. El mes de octubre lo dedicó a visitar las parro-


quias del arciprestazgo de Jubia y Ferrol (a excepción de las de la ciudad).
Del 13 al 21 visitó Iglesiafeita, Narahío, Viladonelle, Anca, Santa María y San
Nicolás de Neda, San Martín del Couto, Santa María de Miño (hoy de San-
tiago), Narón, Santa Rita de Jubia, San Saturnino, Bardaos, Monte, Pedroso
y Doso. El día 22 visitó Brión, La Graña, Mariña, Doniños, Esmelle, Cobas
(San Martín); desde el 25: Serantes, Mandiá, San Mateo y Santa Cecilia de
Trasancos y las tres iglesias de Caranza; el día 27, San Juan de Filgueira338.
Desde el 12 al 14 de abril de 1944, giró visita el prelado, con toda
detención, a las tres parroquias de la Ciudad Departamental339. Poco des-
pués pasó al arciprestazgo de Viveiro. Del 15 al 17 de mayo visitó las
parroquias Cillero y Faro, Covas (San Juan), Suegos, Vieiro, y Mosende.
De 18 al 21, lo hizo a las feligresías de Magazos, Landrove, San Pedro de
Viveiro, Valcarría, Bravos, Galdo, Boimente y Chavín. Del 22 al 26 visitó
las dos parroquias de la ciudad, MM. Concepcionistas, MM. Dominicas,
Hospital, Asilo y colegio de Cristo Rey. El 27 hizo la imposición de insig-
nias de Acción Católica en Galdo, asistiendo seguidamente a la velada del
colegio de las Religiosas de la Caridad, en la que actuaron varias chicas
de la parroquia, terminando con la intervención del prelado340. Del 15
de junio al 23 del mismo mes realizó la visita pastoral al arciprestazgo de
San Martín, empezando por Villaronte, siguiendo por Santa Cecilia y San
Acisclo, Fazouro, Cangas, Nois Cordido, San Cosme de Barreiros, Benque-
rencia, y terminando por Foz. En todas las parroquias confirmó un buen
número de niños341.

La fiesta de los Remedios de Mondoñedo

Uno de los acuerdos tomado por D. Benjamín durante su pontificado


mindoniense que tuvo más resonancia y pervivencia en la diócesis fue el
de la ofrenda a Nuestra Señora de los Remedios del santuario de Mon-
doñedo. No nos ha quedado testimonio alguno sobre la celebración de
la Fiesta de Nuestra Señora de los Remedios en los años 1935 y 1936. El
año 1937 el cabildo recibió una invitación del Ayuntamiento y del párroco

337  Ibid.. 1943, pp.226-227.


338  Ibid., 1943, pp. 287-288.
339  Ibid., 1944, pp. 121-124.
340  Ibid., 1944. pp. 151-152.
341  Ibid., 1944, pp. 192-193.
236 E. CAL PARDO

de Nuestra Señora de los Remedios para tomar parte en la procesión que


el día 12 por la tarde habría de celebrarse con la imagen de la patrona
de la ciudad. El cabildo dispuso que tres capitulares asistiesen de bonete
inmediatamente después del preste. Otros dos concurrirían a la sala con-
sistorial del Ayuntamiento para unirse a éste hasta el Santuario, ya que
después pondrían dalmática en la procesión342. El 20 de julio de 1938 pu-
blica el prelado una exhortación pastoral con motivo de 2º centenario del
Santuario de los Remedios. En ella trata del primitivo santuario; del actual
santuario; de los favores de la Virgen de los Remedios; de la voz del pue-
blo; de la eficacia de la oración, de las indulgencias, de María Mediadora
universal ¡Madre!, de la devoción de los mindonienses a la Virgen de los
Remedios; de la inauguración del santuario actual, del 2º centenario: del
proyecto e invitación (todos los Ayuntamientos, cabezas de partido, con-
currirán anualmente por turno, costeando los modestos gastos de la fun-
ción con las aportaciones voluntarias. Pone de relieve que el proyecto fue
aceptado). Este año se preparará la celebración de la fiesta con una misión
general.343. Con fecha 1 de septiembre de 1938 envió el prelado un oficio al
cabildo hablando del 2º centenario del santuario de la Virgen de los Reme-
dios. Manifiesta en él que se celebrará Misa pontifical en el santuario a las
10 de la mañana; que actuará el Sr. obispo de Lugo; espera que el cabildo
preste su más eficaz cooperación. El deán se encargó de disponer todo lo
relativo a la música y se determinó el número de personas que debían ac-
tuar de ministros en el pontifical344.
El 15 de agosto de 1939 el prelado publicó una circular sobre la próxi-
ma fiesta de la Virgen de los Remedios, patrona de Mondoñedo; habla de
la ofrenda, del solemne novenario; recordando el final de la guerra, invoca
a María como madrina de guerra; termina con una exhortación final345. El 8
de agosto D. Benjamín remitió al cabildo nuevo oficio sobre la celebración
de la fiesta de la Santísima Virgen de los Remedios, en el que expone que
cuenta con la colaboración del cabildo. Éste acordó enviar los ornamen-
tos y utensilios necesarios y designó el personal que debería actual en el
pontifical346. 1940. Se hizo la preparación con un novenario predicado por
dos PP. Jesuitas, Concha y Serrano. Correspondió la ofrenda a Ortigueira.
Pontifical del prelado y contestación a la ofrenda347.

342  A. Cps., vol. 37, pp. 381-382.


343  BEOM. 1938, pp. 113-124.
344  Arm. 9, Estg. 2, Leg. 6, nº 29: A. Cps., vol. 38, fol. 6v-7v.
345  BEON, 1939, pp. 137-140.
346  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 4; A. Cps., vol. 38, fol. 20v.
347  BEOM 1940, 171-172.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 237

1941. El Boletín de la diócesis habla de la solemnidad de la fiesta de la


Virgen de los Remedios, precisando que la ofrenda correspondió al Ayun-
tamiento de Ribadeo y que la procesión con la imagen de la Patrona se
realizó por la tarde. Se recoge íntegra la ofrenda del Alcalde y la respuesta
del prelado348. Las Actas Capitulares repiten lo de años anteriores: oficio del
prelado, ofrecimiento del cabildo, dispuesto a concurrir a la Misa Pontifical
de la mañana y a la procesión de la tarde, con traje coral349. 1943. El prelado
remitió al cabildo el oficio relativo a la colaboración para la solemnidad de
Nuestra Señora de los Remedios y el cabildo acordó asistir a la Misa Pontifi-
cal y a la procesión por la tarde, como de costumbre350. Por su parte el Bo-
letín se hace eco de una circular del prelado, de 20 de agosto, sobre la fiesta
de los Remedios y consagración de la diócesis al Inmaculado Corazón de
María351. Al referirse al la celebración de la Virgen de los Remedio, titula la
crónica como “fiesta de Nuestra Señora de los Remedios y consagración de
la diócesis al Inmaculado Corazón de María”. El alcalde oferente fue el del
Ayuntamiento de Viveiro, al que contestó el Dr. de Arriba y Castro, cuyos
textos se reproducen integramente352.
El año 1944 recayó la fiesta de la Virgen de los Remedios en el día 10
de septiembre. El cabildo acordó asistir a la Misa Pontifical, como de cos-
tumbre, aunque para ello hubiera tenido que adelantar el coro matutino.
Nada dice de la procesión, que se supone que se celebró por la tarde por
las calles de la ciudad, como de costumbre353. El cabildo, el 8 de septiem-
bre de 1945 trató del tema de la Misa Pontifical, que se supone celebró
D. Benjamín, y acordó “disponer lo necesario y concurrir con capa los
capitulares y beneficiados a la solemne procesión que se organizará des-
pués de la Misa”. Nos encontramos con una novedad, que perdura hasta
nuestros días: la procesión se realiza inmediatamente después de la Misa
y no por las calles, sino por la carretera (hoy Avenida de San Lucas), su-
biendo hacia el Campo y atravesándolo longitudinalmente hasta la puerta
del Santuario354.
Además de la celebración de la fiesta de septiembre y la procesión
consiguiente, la imagen de la Virgen de los Remedios bajaba (y sigue
bajando) todos los años procesionalmente a la catedral en la tarde del

348  BEOM, 1941, pp. 161-164.


349  A. Cps., vol. 38, fol. 51v-52r; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 4.
350  A. Cps., vol. 39, fol. 76r; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 4.
351  BEOM 1943, pp. 181-183.
352  Ibid., 1943, pp 211-218.
353  Arm. 9, Est. 2. Leg. 6, nº 4; A. Cps., vol. 38, fol. 85v.
354  A. Cps. vol. 38, fol. 96v.
238 E. CAL PARDO

domingo fiesta de la Santísima Trinidad, tomaba parte en la procesión del


Corpus y permanecía en la catedral durante toda la octava de Corpus, su-
biendo procesionalmente al su santuario días después de la octava, según
lo permitiese la climatología. Precisamente el año 1945 “por dificultad de
última hora, se acordó subir procesionalmente la imagen de los Remedios
el domingo, día diez –de junio–, después del coro vespertino, en vez del
sábado anterior, como venía haciéndose en otros años”355.
Todo lo dicho es un exponente de la devoción de Dr. de Arriba y
Castro hacia la Virgen Nuestra Señora de los Remedios y de la religiosidad
del pueblo mindoniense, que, por aquel entonces, casi en su totalidad,
subía a visitar la Virgen en su santuario todos los días356.

Guerra civil de 1936 a 1939

La Guerra civil también salpicó el pontificado de Don Benjamín al


igual que a todos sus diocesanos. La primera noticia que nos proporcionan
las Actas Capitulares sobre este tema es del 10 de octubre. Se hace constar
que se celebra Misa en el altar mayor a las once, “ con motivo de asistir a
ella la tropa que hay acuartelada en la ciudad”357. El 24 de ese mismo mes
el cabildo recibe una comunicación del prelado, que decía: “Para impetrar
del Cielo la pronta y feliz terminación de la actual guerra de reconquista
de nuestra amadísima patria, he resuelto dar carácter de rogativa pública
a la tradicional procesión del Rosario, que saldrá de nuestra Santa Iglesia
Catedral el próximo domingo, día 25, a las 4,30 de la tarde”358. No obs-
tante, los efectos de la guerra ya se habían dejado sentir con anterioridad,
concretamente, en el Seminario, que fue convertido en hospital de sangre
y ocupado en la mayor parte para esta finalidad. Por esta razón el curso de
1936-1937 no pudo inaugurarse en la fecha tradicional. Solamente, después
de algunos acuerdos, pudo el Seminario disponer, para los alumnos, del se-
gundo piso del Seminario mayor y de tres cuartas partes del primer piso del

355  A. Cps., vol. 38, fol. 94v.


356  Los soldados supervivientes de la guerra civi, de la zona de Mondoñedo,
cumplieron el voto que habían hecho a la Virgen de los Remedios, postrándose ante su
imagen y rezando y participando en la Misa que les dijo el sacerdote José Fernández,
conocido por el Padre Comesaña, capellán que había sido de muchos de ellos, que tam-
bién les pronunció un discurso hecho de retazos y recuerdos de la vida de aquellos días
del “frente” (BEOM, 1940, p. 39).
357  A. Cps., vol. 37, p.347.
358  Ibid., pp. 348-347; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 4; BEOM 1936, p. 220-221.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 239

mismo, quedando para hospital todo el Seminario menor, la parte baja del
mayor y lo que se llamaba salón de actos y comedores, que permanecie-
ron en esta situación durante toda la guerra. De esta forma, el curso pudo
inaugurarse el 25 de enero de 1937. La rendición o caída de Madrid parecía
inminente a principios de noviembre de 1936, razón por la cual “tuvo lugar
una reunión ante el Excmo. Prelado concurriendo elementos eclesiásticos
y civiles de esta ciudad, con motivo de fijar los festejos religioso-patrióticos
de la próxima reconquista de Madrid”. Los acuerdos tomados al efecto fue-
ron los mismos que, después, se tomaron con ocasión del día de la victoria
en 1939359. La desilusión fue grande cuando se supo que las brigadas inter-
nacionales habían llegado a Madrid y que se habían suspendido los planes
militares de penetración en la Capital. En vista de ello el prelado, con fecha
20 del mismo mes de noviembre, publicó una exhortación hablando de las
“horas tristes y amargas y al mismo tiempo gloriosas y purificadoras por las
que está hoy viviendo España. Horas de reflexión. España entera está en ar-
mas. Razón de ser del actual movimiento…Deberes urgentes del momento:
oración, el día del plato único”. Dedica a España los más gloriosos epítetos:
“Heroica, matrona nobilísima, relicario de todos los idealismos” Termina
pidiendo sufragios por los caídos360. Con la misma fecha publica una circu-
lar dirigida a los párrocos sobre certificados de conducta religiosa: Que no
los expidan sin que antes las autoridades civiles los soliciten361.
La muerte del general Mola despertó cierto desasosiego en el pueblo
y, dada su gran personalidad en la zona llamada “nacional”, se celebra-
ron actos fúnebres en diversas localidades. En la Catedral se celebraron
el 10 de junio de 1937, con asistencia del prelado, que hizo la absolución
del túmulo362. Bien sabido es que el 1 de julio de 1937 se hizo pública la
“carta colectiva de los obispos de España a todo el mundo con motivo de
la guerra de España”. En ella se habla de la razón del documento y natura-
leza del mismo, la posición de los obispo ante la guerra, el quinquenio que
precedió a la guerra363, del alzamiento nacional y la revolución comunista,

359  A. Cps. 1936, pp. 353-354.


360  BEOM, 1936, pp. 223-229.
361  Ibid., pp. 227-230.
362  A. Cps., vol. 37, p. 377; BEOM, 1937, p.145.
363  De este quinquenio, dicen los obispos: “Incendio de los templos de Madrid y
provincias en mayo de 1931, las revueltas de octubre de 1934, especialmente en Cataluña
y Asturias, donde reinó la anarquía durante dos semanas, el período turbulento que corre
de febrero a julio de 1936, durante el cual fueron destruidas o profanadas 411 iglesias y se
cometieron cerca de 3.000 atentados graves de carácter político-social, el Kominter ruso
decretaba la revolución española y la financiaba ….. “ (BEOM 1937, pp.222-223).
240 E. CAL PARDO

etc. Está firmada por el Cardenal Gomá y por todos los obispos de España
y también por el obispo de Mondoñedo364.
Por indicación del prelado se reunió el cabildo el día 30 de septiembre
de 1937 para acordar lo pertinente en orden a la celebración del día del
Caudillo, 1 de octubre. Se acordó celebrarlo en el acto vespertino del santo
Rosario, con Te Deum solemne, al final del cual hablaría el prelado y daría
la bendición con el Santísimo365. El Cardenal Gomá, Delegado pontificio
para la asistencia espiritual del Ejército Español, publicó un decreto en
Salamanca sobre la asistencia espiritual del Ejército, en el que decía: “Se
prestará por el personal que pertenezca a los cuerpos eclesiásticos cas-
trenses a extinguir y se encuentren en situación de retirados, excedentes
o disponibles”. Deberían prestar la asistencia “en virtud de las licencias
conferidas en su día por sus ordinarios de origen y las facultades extraor-
dinarias concedidas por la Santa Sede con motivo de la guerra actual”366.
El Ministro de Justicia también publicó un decreto en junio de 1938 sobre
la Compañía de Jesús, en el que se manifestaba que “queda totalmente
derogado el decreto de 23 de enero de 1932 sobre la disolución de la Com-
pañía de Jesús”367. El 15 de marzo de 1938 se celebró en la iglesia de San
Julián de Ferrol un solemne funeral por el eterno descanso de todos los
que fallecieron en el barco de guerra llamado “Baleares”, hundido en aguas
cercanas a Cartagena. El prelado asistió de medio pontifical a la ceremonia

364  BEOM 1937, pp. 217-238. Es bien sabido que hubo dos excepciones, la del
obispo de Vitoria, Mons. Múgica, y la del Arzobispo de Tarragona, Cardenal Vidal y
Barraquer, que no quisieron firmar la carta. Sobre la actitud del Cardenal y Barraquer en
torno al particular puede verse un reciente artículo de Ecclesia, firmado por V. Cárcel
Ortí, del 31 de mayo de 2008. En octubre de 1943 fallecía en Italia el el Cardenal Vidal y
Barraquer y, por indicación del prelado mindoniense, el cabildo acordó celebrar una Misa
solemne de Réquiem por su eterno descanso (Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 8; A. Cps., vol.
28, fol. 77r-v.) Además, el prelado publicó una circular, en la que trascribía un escrito del
Generalísimo Franco pidiéndole que se hiciesen funerales por el alma del Cardenal Vidal
y Barraquer. En consonancia con el referido escrito, él ordenaba que se hiciesen sufragios
en la catedral y en todas las iglesias por el eterno descanso del predicho Cardenal (BEOM
1943, p. 251).
365  A. Cps., vol. 37, p. 383. Se recibió escrito de la Secretaría del Generalísimo en
que éste saluda y da las gracias al Ilmo. Cabildo por la felicitación enviada en el aniver-
sario de su exaltación a la Jefatura del Estado (Ibid., p. 389; BEOM 1937, pp, 270-271) El
prelado también felicitó al General Franco con ocasión de su fiesta onomástica y recibió,
en contestación, un telegrama de agradecimiento (BEOM 1938, p. 173). Hallándose el pre-
lado en Ferrol, en julio de 1937, tuvo lugar la conquista de Bilbao y tomó parte en el Te
Deum que se cantó en la iglesia de San Julián. (BEOM 1937, p. 1776-1779). También tomó
parte el prelado en el funeral celebrado allí por el “mártir de España D. José Calvo Sotelo”
el día 13 de dicho mes (Ibid., p178-179).
366  BEOM 1937, pp. 138-144.
367  BEOM 1938, pp. 102-104.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 241

litúrgica368. En 2 de febrero de 1939 se derogaron las leyes de 2 de junio de


1933 sobre confesiones y congregaciones religiosas y la de 20 de agosto de
1931 relativa a la venta de bienes eclesiásticos369. Entre las disposiciones ci-
viles que afectaban a la iglesia, se hallaba la relativa a colocación de placas,
con el nombre de los caídos, en los muros de las iglesias370. El 26 de enero
de 1939 se acordó celebrar un solemne Te Deum, en la catedral, con asis-
tencia de las autoridades y el pueblo, en acción de gracias al Señor por la
entrada de las tropas en Barcelona371. El Dr. de Arriba y Castro publicó una
circular sobre la terminación de la guerra. Manda que se tenga un Te Deum
solemne en todas las villas y un funeral por todas las víctimas. Recomienda
a todos los sacerdotes que celebren una Misa por todos los obispos, sacer-
dotes, religiosos, religiosas, seminaristas víctimas de las fuerzas contrarias.
Asimismo impera la colecta “pro actione gratiarum” durante un mes. En la
circular no se retrae a la hora de dirigir elogios al Caudillo372. El prelado
propuso al cabildo celebrar la victoria definitiva de las tropas nacionales
los días 18 y 19 de mayo. El 18 se saldría de la catedral, a las 8 de la tarde
para traer las imágenes del Corazón de Jesús, la Virgen de los Remedios
y Santiago Apóstol, cantando por las calles. Pontifical en la catedral el día
19, a las 11,30 de la mañana. Finalmente, procesión el mismo día 19, a las
7 de la tarde, para devolver las imágenes al santuario de los Remedios373.
Se recibió un oficio del Alcalde de Mondoñedo, en el que suplica, para so-
lemnizar el aniversario de la iniciación de victorioso movimiento nacional,
se tenga mañana, día 18 de julio, en la catedral, Misa solemne a las 11 y a
las 12 haya repique de campanas y sea izada la bandera nacional en la fa-
chada del templo374. Al término de la guerra, se concentró en Mondoñedo
un contingente notable de fuerzas militares y, en consecuencia, el prelado
dispuso que todos los domingos se celebrase Misa en la catedral a las 11
de la mañana, a la que pudiesen asistir todas esas tropas375. Los mandos de
esas tropas aquí concentradas pidieron que, a finales de agosto de 1939, se
celebrase en la catedral un funeral por los caídos en la guerra. Celebró la
Misa de funeral el vicario general y, al final, el Sr. obispo hizo la bendición
del túmulo376. El día 28 de febrero del año 1941 fallecía en Roma Su Majes-

368  BEOM 1938, p. 66.


369  Ibid. 1939, pp, 23-24.
370  Ibid. 1939, pp, 23-24.
371  A. Cps., vol. 38, fol. 12r.
372  BEOM 1939, pp. 75-77.
373  A. Cps. vol. 38, fol. 17r.
374  A. Cps. vol. 38, fol. 18r.
375  A. Cps., vol. 28, fol. 18v; Arm. 9, Est. 2, leg. 6, nº 22.
376  A. Cps., fol. 19v.
242 E. CAL PARDO

tad Alfonso XIII. Por encargo del Ministro de Justicia, el prelado comunicó
al cabildo que en la catedral debía celebrarse una función fúnebre por su
eterno descanso, proponiendo como fecha la del día 3 de marzo a las 11 de
la mañana. Así se realizó377.
Con esta documentación quizá hayamos conseguido un acercamiento
a la repercusión que este triste período de tiempo supuso para la diócesis
y, sobre todo, para su capital.

Romano Pontífice

El pontificado del Dr. de Arriba y Castro abarca, parcialmente, la vida


y actuación apostólica de dos Romanos Pontífices, Pío XI y Pío XII. La re-
lación del prelado con ellos no fue demasiado frecuente y fluida, a causa
de las dos guerras, la civil y la 2ª guerra mundial. El primer documento
que nos habla del papa es del 7 de febrero de 1936, en el que se nos dice
que el prelado envió un oficio al cabildo para precisar los actos del día del
papa378. Al mismo tiempo el prelado publica una circular sobre este día379.
El 20 de mayo de ese mismo año el Cardenal Pacelli, mediante telegrama,
agradece el que, a su vez, había enviado el prelado al papa Pio XI con
ocasión de su fiesta onomástica380.
Con ocasión al 15º aniversario del papa Pío XI, el prelado le envía un
telegrama de felicitación, recibiéndose otro telegrama del Cardenal Pacelli,
que expresa el agradecimiento del Pontífice. En la catedral mindoniense
se celebró el día del papa, con Misa matutina, a cargo del prelado, y acto
vespertino, con sermón, Te Deum y Bendición381. Previamente el prelado
había publicado una circular sobre el día del papa382. D. Benjamín felicitó
las Pascuas a Su Santidad y el Secretario del Estado Vaticano agradeció
el gesto mediante un telegrama, recibido los primero días de 1938383 El

377  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 8; A. Cps., vol. 38, fol. 43v.


378  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 10; A. Cps. vol. 27, p. 321.
379  BEOM 1936, pp. 26-27.
380  BEOM 1936, p. 97. Aunque no se refiera directamente a nuestro prelado ni a
nuestra diócesis, parece que no se puede silenciar el discurso del papa Pío XI dirigido a
los obispos, sacerdotes, religiosos y seglares prófugos de España el 14 de septiembre de
1936 BEOM 1938, pp. 21-26).
381  BEOM 1937, pp. 40-41; A. Cps., vol. 37, pp. 368-369. Los mismos actos se cele-
bran el 11 de febrero de 1938. (A. Cps. vol. 27, p. 399; Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 5).
382  BEOM 1938, pp. 17-21.
383  BEOM 1938, p, 7).
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 243

prelado publica una nueva circular en 1939 sobre el día del papa384. Pero
no se celebró este año el día del papa, porque la víspera llegó la noticia del
fallecimiento de Pío XI. Con tal motivo D. Benjamín dio a la estampa una
circular el día 12 de febrero sobre el tema del fallecimiento del Pío XI385. El
día 20 de febrero tuvo lugaar en la catedral el solemne funeral por Su Santi-
dad, que celebró el prelado, predicando la oración fúnebre el penitenciario
D. Pedro Reigosa 386 En la catedral se hicieron rogativas por la elección del
nuevo papa los días 27 y 28 de febrero y 1 de marzo387. El día 10 de marzo el
prelado envió un oficio al cabildo en orden a la celebración de un Te Deum
en la catedral el día 12, a las 12 horas, en acción de gracias por el nombra-
miento del Romano Pontífice Pío XII388. El 1 de mayo de 1939 Pío XII dirigió
un mensaje al pueblo español “en la hora de la paz”389. El 15 de febrero de
1940 publicaba D. Benjamín una circular sobre el día del papa y el tiempo
del Precepto390. Las entidades de A. C. de Mondoñedo conmemoraron el
12 de marzo el primer aniversario de la Coronación del Pontífice reinante
Pío XII con una Misa celebrada por el Sr. Obispo y una velada vespertina,
en la que actuaron varios miembros de la A. C., que hablaron de diversos
aspectos del papa391. El 20 de febrero de 1941 D. Benjamín enviaba a todos
los diocesanos otra circular sobre el día del papa392 y 12 de marzo, día del
papa, se celebraba con Te Deum en la catedral y con velada vespertina
en el salón de actos del Seminario, con intervención de muchas personas
de la ciudad393. También se celebró en toda la diócesis394. La Secretaría del
Vaticano agradeció al prelado la felicitación que le hizo presente tanto con
ocasión del día del papa como de su fiesta onomástica395. A finales de di-

384  Ibid., 1939, pp. 1-6.


385  BEOM 1939, p. 17ss.
386  A. Cps., vol. 38, fol. 13r. En el Boletín se publicaron íntegramente, traducidas
al castellano, las encíclicas de Pío XI que siguen: “Acerca de la moralidad del cinemató-
grafo” del 29 de junio de 1936 (BEOM 1937, pp. 54-72, 105-109) “Ad Catholici Sacerdocii”
(BEOM 1936, pp. 139-146, 151-157, 183-189, 195, 202, 207- 210); Encíclica sobre el comu-
nismo ateo (19-II-1937) (BEOM 1937, pp. 153-160, 289-292; 1938, pp. 54-59) Encíclica
sobre el Rosario de la Santísima Virgen (BEOM 1938, pp. 1-6); Carta encíclica “sobre la
situación de la Iglesia Católica en el Reich germánico”, del 14 de marzo de 1937.(BEOM
1938, pp. 137-140, 1939, pp. 67-74, 88-91).
387  A. Cps., vol. 38, fol. 14r).
388  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 20; A. Cps., vol. 38, fol. 15r.
389  BEOM, 1939, pp. 85-88.
390  Ibid., 1940, pp. 23-25.
391  Ibid. 1940, p, 102.
392  BEOM 1941, pp. 25-29.
393  Ibid., pp.58-59.
394  Ibid., pp. 71-72.
395  Ibid., pp. 89 y 105. El 7 de junio de 1941se otorgó un convenio entre la Santa
Sede y el Gobierno Español sobre el nombramiento de obispos. Se esperaba la firma de un
244 E. CAL PARDO

ciembre de 1941 el Nuncio, Sr. Cicognani enviaba una comunicación al


obispo de Mondoñedo en la que le hablaba de las próxima celebración de
las bodas de plata de la ordenación episcopal del papa Pío XII396. En efecto,
el 20 de abril de 1942, nuestro obispo publicó una Carta Pastoral con mo-
tivo de XXV aniversario de la consagración episcopal de Su Santidad Pío
XII, en la que trata del contenido de los siguientes epígrafes: magisterio in-
falible. “Lux mundi”. Pontificado Romano. “Ubi Petrus ibi Ecclesia”. Mirada
retrospectiva. Los tiempos modernos. Pío IX, León XIII, Pío X, Benedicto
XV, Pío XI, Pío XII. Oración. Espíritu de Fe. Caridad, Esperanza evangélica.
El amigo de España. Parte dispositiva397. En la catedral la hora de Nona del
día de la Ascensión se celebró con toda solemnidad de 1 a 2 con motivo del
25º aniversario de la consagración episcopal del papa Pía XII. Por la tarde,
a la 8,30 solemne acto eucarístico por la misma razón398. El 22 de mayo de
1942 el Nuncio de Su Santidad en España envió al prelado un telegrama
manifestando la gratitud del papa por el homenaje, felicitaciones y adhe-
siones399. El día 14 de 1943 se celebró el día del Papa. Para solemnizarlo se
cantó un solemne Te Deum en la Catedral y, por la tarde, tuvo lugar una
velada en el salón de actos del Seminario400. El día 12 de marzo de 1944 se
celebró en Mondoñedo el día del papa: Velada literario-musical, con reci-
tación de poesías y conferencia de Luis Varela, de Lugo, y de Eliseo Gallo
Lamas, magistral de Oviedo. Cerró el acto el prelado mindoniense401. Día
del papa en Ferrol, con oración, propaganda y limosna402. Mensaje del Epis-
copado español a Su Santidad Pío XII, de 19 de marzo de 1944, a causa de
la independencia y sagrada neutralidad de la ciudad del Vaticano y peligros
que acechan a la Ciudad eterna de Roma. Lo firma Enrique Pla y Deniel,
arzobispo de Toledo403. El Nuncio de Su Santidad en España comunica al
prelado mindoniense la gratitud del Santo Padre por el homenaje del Epis-
copado español404. El 10 de marzo de 1945 el Dr. de Arriba y Castro, en su

concordato y mientras tanto, el nombramiento de párrocos por los obispos se atendría a las
normas de los cuatro primeros artículos del concordato de 1851. (Ibid., pp. 105-107).
396  Ibid., p. 209.
397  BEOM, 1942, pp. 65-78. Como ampliación de la parte dispositiva, se incluyen
las disposiciones de Comité Nacional Ejecutivo del homenaje a Su Santidad Pío XII (Ibid.,
pp. 78-80). En la diócesis también se nombró una Junta Diocesana para el homenaje al
papa (Ibid., p. 84).
398  A. Cps., vol. 38, fol. 62v-63r. En toda la diócesis se celebraron, con este motivo,
actos muy diversos, que recoge el Boletín de la misma (BEOM, 1962, pp. 108-110).
399  BEOM, p. 105.
400  A. Cps., vol. 38, fol. 71r; BEOM 1943, p. 94-95.
401  BEOM 1944, pp. 101 102.
402  Ibid., p. 118.
403  BEOM 1944, pp. 107-108).
404  Ibid., 1944, p. 155.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 245

condición de Administrador Apost., publica una Circular, que trata de di-


versos temas, entre los que destaca el día del papa405

El papa y la paz

El papa Pío XII se preocupa por la paz y manda hacer rogativas en


toda la cristiandad pidiendo a Dios por la paz. Así lo hizo en la Homilía
de la función fúnebre por los muertos en la guerra en la que habla am-
pliamente sobre la paz406. Nuestro prelado, haciendo suya una circular del
Arzobispo de Santiago, el día 22 de noviembre de 1940 participa al cabildo
que el día 24 de dicho mes se harán rogativas en la catedral para pedir por
la paz. En el acto él hizo uso de la palabra407. El 1 de abril de 1944, como
parte integrante de este día de Rogativas, se tuvo en la catedral una Hora
santa, pidiendo por el papa y por la paz. Las rogativas se hicieron en toda
la diócesis408. Pío XII también se preocupó por las víctimas de la guerra y
organizó una colecta a favor de las mismas. Y, acogiendo esta solicitud del
Pontífice, los miembros de la catedral mindoniense acordaron contribuir
con el “haber” de dos días para la referida colecta. Por su parte, la fábrica
de la catedral aportó para la dicha finalidad la suma de 1.000 pesetas Y
no contentos con la contribución para la colecta, el día 9 de julio de 1944,
asistieron capitularmente a la Hora Santa que se organizó para pedir por
las víctimas de la guerra409.

Misiones parroquiales

El número de misiones parroquiales que tuvieron lugar durante este


período de tiempo es realmente extraordinario. Las citaremos a continua-
ción por orden cronológico, aún a sabiendas de que se nos quedarán,
algunas, quizá muchas, en el tintero. Año 1936: La primera que encon-

405  Ibid. 1945, pp. 17-21. En el Boletín de la diócesis se publicaron íntegramente,


traducidas al castellano, las siguientes encíclicas de Pío XII: Carta Encíclica sobre el
Cuerpo Místico de Cristo (BEOM 1943 pp. 237-250; 261, 284); Carta encíclica “Divino
afflante Spiritu (30-IX-1943) (Ibid. 1944, pp. 33-40); Encíclica “sobre el cuidado de los
niños indigentes” (6-I-1946) (Ibíd., 1946, pp. 13-19).
406  BEOM 1940, pp. 229-235.
407  A. Cps., vol. 38, fol. 40v; BEOM 1940, pp. 205-207, 237.
408  A. Cps., vol. 38, fol. 81v-82r; BEOM 1944, pp. 118-119.
409  A. Cps., vol. 38, fol. 83v-84r.
246 E. CAL PARDO

tramos es la de Villanueva de Lorenzana, a la que sigue la de San Martín


de Mondoñedo. 1937: Oirán, Santa Rita de Jubia, Cangas, San Cosme de
Barreiros. 1938: Riotorto, Mellid, Valdomar, Ntra. Señora de los Remedios
de Mondoñedo, Villalba, Landrove. 1939: Belesar, Castro de Oro, extra-
ordinaria de Ferrol (18 de junio al 6 de julio, gran actividad del prelado
durante la Misión, hasta el punto que predicó dos vecess a los 4.000 obre-
ros del Arsenal ), Miño (hoy de Santiago). San Juan de Alba, Loira, Cazás.
1940: Cariño, Lieiro, Foz, Buriz, Ribadeo, Tardad, Santaballa, Belesar, San-
ta Rita de Jubia, San Martín de Jubia, Noche, Mogor, Miño (hoy Santiago),
Santa Marta de Meilán. 1941: San Juan de Covas, Vicedo (San Esteban del
Valle), Filgueira, Villar, Doniños, Viveiro (Santiago), Mor, Lourido, Cabrei-
ros, Ladra, Felmil, Villares de Parga, Galdo, Cervo (Santa María): 1942:
La primera fue la de Santiago de Cillero, siguiendo las de Riobarba, San
Claudio, S. Justo de Cabarcos, Distriz, Mellid, Bravos, Régoa, San Andrés
de Teixido. 1943: Cubelas, Santo Tomé de Lorenzana, Castro de Riberas
de Lea, Oleiros, Villalba, Cogela, Cedeira (En ella tomaron parte las parro-
quias de Cerdido, Cervo (Santa Eulalia), Esteiro, Montojo, Piñeiro, Régoa,
San Román, Vilaboa, y Villarrube), Jornes, Puentes. 1944: Foz, Lanzós,
Sante, Villares de Parga, San Mateo de Trasancos, San Román de Montojo
(Novenario-misión), Pino, Mogor. 1945: San Saturnino, Villaronte, Mon-
tojo, San Martín de Mondoñedo410. Como puede observarse, en un notable
número de parroquias, por no decir en todas, se celebraron misiones, en
muchas de las cuales el prelado intervino, bien en un día determinado,
bien, sobre todo, en la clausura de las mismas.

Congreso eucarístico diocesano de Ferrol

Uno de los acontecimientos más sobresalientes dentro de marco de


la pastoral de Dr. de Arriba y Castro fue el Congreso Eucarístico dioce-
sano de Ferrol. Una vez que en la mente del prelado surgió la idea, con
fecha 1 de abril de 1940, escribió una Carta Pastoral, extensa y cargada
de doctrina, que llevaba por título: “Congreso Eucarístico Diocesano, que,
D. m., habrá de celebrarse en la ciudad de Ferrol del 1 al 7 de julio de
1940” Después de una introducción y un ofrecimiento, habla de la opor-
tunidad del Congreso, la situación de España, el misterio eucarístico: la
promesa eucarística, la presencia real. Abismo insondable, sagrario-Cal-

410  Puede verse una breve reseña de las mismas en el BEOM, en los diversos
meses de cada año, que aquí no se detallan, porque resultaría demasiado prolijo.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 247

vario. El sacrificio de la Cruz, el sacrificio eucarístico Santa Misa: Notas


histórico-litúrgicas, Antemisa, ofertorio, el canon, la comunión. Eucaristía
sacramento: el pan de la vida, la vid y los sarmientos, la comunión fre-
cuente, las comuniones generales. España: la reconstrucción moral, labor
de la Iglesia, el secreto del triunfo. Campaña eucarística preparatoria: el
clero, Seminario y comunidades religiosas, asociaciones eucarísticas, Ac-
ción Católica, los niños, los maestros, los padres de familia, los patronos,
los obreros, los reclusos, los enfermos, los fieles en general. El Congreso:
disposiciones generales. Oración pidiendo por el Congreso411. El cabildo
acordó hacer la Exposición de las Cuarenta Horas ante el Santísimo. Y se
concretó realizarla los días 28 y 29 de junio en el altar mayor, con vela
por turno de canónigos y beneficiados. El cabildo, además, suscribió una
cuota de 100 pesetas para los gastos, a repartir entre todos los capitulares.
Recibida la invitación del prelado para asistir en Ferrol a la Misa del día 7
de julio, el cabildo acordó formalizarle el agradecimiento412. El 15 de junio
daba a la imprenta un circular “sobre el congreso eucarístico diocesano de
Mondoñedo”, en la que ponía de relieve que el Caudillo era el Presidente
de Honor y que el Nuncio de Su Santidad oficiaría en el Congreso. Hacía
nueva exhortación y daba normas. Hablaba de la inscripción de congre-
sistas, de las Juntas del Congreso: Junta Diocesana, Junta local de Ferrol,
Junta ejecutiva, Comisión permanente, comisiones especiales, temas y po-
nentes413. La Junta Diocesana del Congreso Eucarístico Diocesano, a 8 de
junio de 1940, publica el Reglamento del Congreso y, al mismo tiempo,
el programa de los actos que se celebrarían en Ferrol414. El 3 de julio del
referido año 1940, en la catedral se pone de manifiesto que, por espe-
cial licencia del prelado, se ausentan cuatro canónigos, con presencia en
coro, para asistir en Ferrol a los actos finales del Congreso Eucarístico. El
cabildo, a su vez, les concede su representación a los expresados asisten-
tes415. El Cardenal Maglioni, con fecha de 7 de junio, en nombre del papa
Pío XII,envió una carta, con una bendición especial del Romano Pontífice
para el Congreso Diocesano de Ferrol. El Nuncio de Su Santidad, Mons.
Cicognani, con fecha 21 del mismo mes, se la remitió al prelado min-
doniense. El primero de julio, primer día del Congreso, el Dr. de Arriba
y Castro celebró Misa Pontifical en la iglesia de San Julián, Por la tarde
tuvo lugar la sesión inaugural en la iglesia del Carmen. Durante todos los
días del Congreso hubo ponencias y conferencias en el Cine Callao y en

411  BEOM 1940, pp. 65-95.


412  A. Cps., vol. 38, fol. 34v-35r.
413  BEOM 1940, pp. 113-117.
414  Ibid., pp. 125-132.
415  A. Cps., vol. 38, fol. 35v.
248 E. CAL PARDO

el teatro Jofre. Por la tarde, cultos en las diversas iglesias de Ferrol, con
Exposición, Rosario, sermón y Reserva. Entre las conferencias destacó la
de D. José Souto Vizoso, rector del Seminario, secretario del Congreso y
futuro obispo auxiliar de Santiago y titular Palencia, con el título “la Euca-
ristía y el Dogma”; entre las actuaciones vespertinas habría que citar la de
Mons. Angel Sagarmínaga, Director Nacional de [Link]. PP. Los actos del
día 6 se vieron realzados por la presencia del Nuncio de Su Santidad, que
estuvo acompañado del arzobispo de Santiago, obispo de Lugo y Abad de
Samos. Por la tarde ese mismo día tuvo lugar el recibimiento oficial del Sr.
Nuncio en la Puerta Nueva de la Ciudad Departamental de Ferrol. El día 7º,
final de Congreso, acaparó la atención de todos la Misa Pontifical celebrada
por el referido Sr. Nuncio de Su Santidad en la iglesia de San Francisco, en
la que representaba al Generalísimo el Comandante General del Departa-
mento Marítimo de Ferrol Excmo. D. Francisco Moreno. Subió al púlpito a
la hora de la homilía-sermón el obispo diocesano, que, de esa forma, cla-
suraba el congreso. Por la tade, la procesiónn marítima, que concluyó por
las calles, fue un extraordinario coronamiento del Congreso. Por la noche
se puso en escena el auto sacramental del “Rey Baltasar” de Calderón416.
En el mes de noviembre de ese mismo año se publicaron las conclu-
siones del Congreso Eucarístico y se enviaron a todas las parroquias y a
todas las comunidades religiosas417.

Acción Católica

Entre las múltiples actuaciones pastorales llevadas a cabo por don


Benjamín, descuella, con mucho, la dedicada a la Acción Católica. Pudié-
ramos decir que la Acción Católica fue la gran pasión de D. Benjamín. No
se halla escrito alguno, ni discurso alguno en el que no se trate, de alguna
forma, de la Acción Católica. Y esto desde el momento de su entrada en
la diócesis hasta su cese al frente de la misma. Y, humanamente hablando,
podemos decir que cosechó grandes éxitos, a juzgar por los testimonios
escritos que de aquella época han llegado hasta nosotros. Hacernos eco
de todos ellos resulta imposible, dadas las limitaciones que nos impone

416  BEOM 1940, pp. 143-148, 151-152.


417  BEOM 1940, p 227. A continuación de la carta pastoral de 1943, con motivo
de la campaña de la santificación de las fiestas, el prelado recuerda las principales con-
clusiones del Congreso Eucarístico Diocesano de Mondoñedo celebrado en Ferrol (Ibid.
1943 pp. 91-92).
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 249

este trabajo. En una de sus primeras actuaciones, en el discurso de contes-


tación a la ofenda del Antiguo Reino de Galicia al Santísimo Sacramento
en Lugo en 1936, llegó a decir que consideraba la Acción Católica, en
frase que atribuían a Pío XI, “el acto más trascendental de la historia del
mundo después de la predicación del Evangelio”418. Por eso se explica el
ahinco e intensidad de su trabajo pastoral en este aspecto. Me voy a fijar
en las asambleas celebradas en Mondoñedo y Ferrol, de los cursillos de
formación llevados a cabo en ambos lugares y de ciertas otras jornadas
más sobresalientes.
Mondoñedo. Uno de los primeros datos que nos queda de su actua-
ción es la inauguración del centro de Adelán (Alfoz), que tuvo siempre
una notable vitalidad419. En el mismo año de 1935, en noviembre, tam-
bién inauguró, como queda dicho, el centro de Santa Leocadia (Castro de
Rey)420. En diciembre de ese año publicaba unca circular “sobre Juven-
tudes y Aspirantados de Acción Católica”421. El día de la Prensa Católica,
29 de junio, después de la Misa de Comunión en la catedral, hizo una
imposición de insignias a diversos miembros de Acción Católica y, segui-
damente, impuso a la bandera de este centro el Corbatín Pontificio, que
le fue otorgado por haber concurrido a la peregrinación nacional de las
Juventud Católica Española en el año de 1934, Jubileo de la Redención
del mundo, ante los pies del Sumo Pontífice de Roma422. El 24 de septiem-
bre de 1937 publica una circular “sobre el día del Aspirante de A. C.”423.
El 31de octubre del mismo año se celebra el día de los aspirantes de las
parroquias de Mondoñedo, aspirantes de Villalba, Viveiro, Valle de Oro y
Riotorto424. En febrero de 1938 se realizan diversos actos de propaganda
de A. C. de la mujer en Mondoñedo, Lorenzana, Ribadeo, Villalba, Viveiro
y Foz425. En Mondoñedo tiene lugar el día de las Aspirantes de A. C. en
junio de 1938. Se concentran niños y mayores de las tres parroquias de
Mondoñedo y de las parroquias de Viloalle, Masma, Villamor, Galgao,
Quende, Valle de Oro, Viveiro, etc. La Misa de Comunión fue celebrada
por el prelado en la iglesia de Santiago de Mondoñedo, con la asisten-
cia de 600 aspirantes. A las once y media se celebra un acto público de
propaganda, con actuación de muchas delegadas y de muchas niñas de

418  Ibid., 1936, p. 311.


419  BEOM 1935, p. 132.
420  Ibid., pp. 151-152.
421  Ibid.. 1935, pp.193-200.
422  Ibid. 1936, p 135.
423  Ibid. 1937, pp. 252-255.
424  Ibid., 1937, pp. 181-183.
425  Ibid., 1938, pp. 48-49.
250 E. CAL PARDO

diversas parroquias. Las primeras horas de la tarde las ocupa una velada
teatral, con intervención de delegadas y niñas de diversas parroquias. Pone
el broche de oro el Sr. obispo426. En el mes de octubre se realizaron diver-
sas concentraciones de Aspirantes masculinos en varios lugares. En Mon-
doñedo se realizó el día de Cristo Rey, 30 de octubre. Se concentraron unos
300 aspirantes. Tras la Misa dialogada, subieron los Aspirantes como en
peregrinación al santuario de los Remedios, Por la tarde, acto público de
propaganda en la iglesia de Santiago427.
En junio de 1939 el prelado publica una circular “sobre el día del
Aspirantado de A.C.”428. El 15 de septiembre daba a la imprenta una “Ex-
hortación Pastoral con algunas disposiciones sobre A. C”. Después de una
pequeña introducción, presenta la consigna para el nuevo curso. Habla
de la A. C. en general, de los Apirantes, de la Asamblea de las Juventudes
Femeninas, de la Asamblea de las Juventudes Masculinas, de los padres
de familia, de las Mujeres de A. C.429. En Mondoñedo se celebra la semana
de la madre, del 25 de junio al 2 de julio430. El 15 de noviembre de 1939
firma el prelado una nueva circular “sobre la pasada asamblea de la Ju-
ventud Femenina y las próximas de Juventudes Masculinas431. La asamblea
diocesana de las Juventudes Femeninas y un cursillo previo de formación
de directivas y delegadas se desarrollaron en Mondoñedo del 6 al 12 de
noviembre dicho año432. Entre el 27 y el 31 de diciembre de 1939 se ce-
lebró un cursillo de formación de directivos de A. C., que finalizó con la
asamblea diocesana de Jóvenes de A. C. del obispado. En los cursillos in-
tervinieron diversos ponentes, entre los que merece destacarse José María
Riaza, Delegado del Consejo Superior. La asamblea se desarrolló el día 31
de diciembre, con Misa en la iglesia de Santiago de Mondoñedo, en la que
tomaron parte 156 cursillistas y asambleístas venidos de todas las partes
de la diócesis. A media mañana y a primera hora de la tarde tuvieron lu-
gar en el salón de actos del Seminario diversos actos, en los que actuaron
jóvenes de Mondoñedo. Se calcula que los asambleístas ascendieron a
unos 300433. En noviembre de 1940 se publicaron las “nuevas bases para
la reorganización de la A. C. en España, promulgadas por el Cardenal Pri-

426  Ibid., 1938, pp 133-135.


427  Ibid., 1938, pp. 194-195.
428  Ibid., 1939, pp. 107-109.
429  Ibid., 1939, pp. 161-168.
430  Ibid., 1939, pp. 181-190; 1940, pp. 30-37.
431  Ibid., 1939, pp. 214-216.
432  Ibid., 1939, pp. 236-238.
433  Ibid., 1940, pp. 13-15.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 251

mado y aprobadas por la Santa Sede434. En noviembre de 1940 se publica el


reglamento general de los hombres de A. C., con consignas sobre las Juntas
Diocesanas de A. C.435. El 6 de enero de 1941, se celebra en Mondoñedo el
día del aspirantado de Mondoñedo, en el que destaca el ejercicio vesper-
tino, presidido por el prelado, con versos, diálogos y cantos de villancicos,
en los que intervinieron 45 niños y niñas. Finalizó con un acto eucarístico
y el beso del Niño436. El 21 de enero de 1941 publica el prelado una Ex-
hortación Pastoral con motivo de las nuevas bases para la Acción Católica
Española437. El 27 de enero del mismo año da a la prensa una nueva circular
“sobre la campaña de Acción Católica pro Seminario”438. En febrero de 1941
se publica asimismo el Reglamento general de los centros parroquiales de
A. C. Española439. Aparece también publicado en el Boletín Eclesiástico el
Reglamento general de la Junta Parroquial de Acción Católica Española440.
Se recogen algunos apuntes sobre el problema que se planteó cuando apa-
reció la ley civil de Asociaciones: la Acción Católica no se halla comprendi-
da dentro de las disposiciones de esa ley441. En diciembre de ese mismo año
se celebran unas jornadas de A. C. e iniciación de la Campaña pro Caridad
en Viveiro y Ribadeo442.
En el mes de febrero de 1942 el prelado realizó la imposición de
insignias en la parroquia de Santiago de Viveiro y presidió las jornadas
llevadas a cabo en Ortigueira, como prosecución de la Campaña pro Cari-
dad443. Dentro de esa Campaña pro Caridad, también se celebraron jorna-
das en Villalba, Puentes y Trabada444. En el mes de junio de 1942 se hizo
un recuento de las parroquias en que existían entidades de A. C. en algu-
na de sus ramas y Aspirantados. Se enumera un total de 122 parroquias, si
bien se advierte que el conjunto de parroquias de Ferrol se consideraban
como formando un todo445. El día de San Pedro de ese mismo año impuso
el Sr. obispo insignias de A. C. en la capilla del Palacio Episcopal a 18 nu-
merarios, terminando con una plática sobre la significación y compromiso

434  Ibid., 1940, pp. 182-189.


435  Ibid., 1940, pp. 208-226.
436  Ibid., 1941, pp. 19-21.
437  Ibid., 1941, pp. 1-13.
438  Ibid., 1941, pp. 13-15.
439  Ibid., 1941, pp. 35-48.
440  Ibid., 1941, pp. 59-64.
441  Ibid., 1941, pp. 164-166.
442  Ibid., 1941, pp. 211-213.
443  Ibid., 1942, pp. 61-63.
444  Ibid., 1942, p. 93.
445  Ibid., 1942, pp. 112-117.
252 E. CAL PARDO

que ellas comportaban446. Publica el prelado una nueva circular sobre la A.


C., en la que transcribe una carta que le dirigiera el Arzobispo de Toledo
Enrique Pla y Deniel sobre la nueva campaña de A. C. y termina con estas
palabras: ”Con verdaderas ansias deseábamos que se le encomendase a la
A. C. esta campaña” (la de la santificación de las fiestas)447. El 10 de octubre
vuelve a publicar otra circular “sobre las Jornadas de A. C.”, a continua-
ción de la cual se pone de relieve el programa de las actuaciones tanto en
Ferrol como en Mondoñedo448. El 9 y 10 de noviembre del mismo año se
celebran jornadas de A. C. en Mondoñedo449. La consigna de las campañas
de A. C. del año 1943 fue la de la santificación de las fiestas. Se hace una
pequeña reseña de los frutos de las campañas de las consignas anteriores:
1ª. pro Seminario y Sacerdocio (1940-1941) 2ª. pro caridad (1941-1942)450.
El 17 de marzo de 1943 D. Benjamín publicó una carta pastoral sobre la
santificación de las fiestas, de cuyo contenido se dará cuenta al hablar de
sus escritos451. En esa misma fecha aparecieron en el Boletín Eclesiástico los
programas para la campaña de la santificación de las fiestas, provenientes
del Consejo Superior de Mujeres de A. C. y del de Jóvenes452. Con ocasión
de la campaña de la santificación de las fiestas, se celebraron jornadas eu-
carísticas el día 16 de mayo de 1943. En Mondoñedo tuvo lugar una gran
manifestación de fe, con procesión del Santísimo por las calles453. Entre el
5 y el 8 de octubre de 1943 se celebró en Viveiro la asamblea diocesana
de las Jóvenes de A. C. y un cursillo preparatorio. Dice la crónica que se
reunieron cerca de 2.000 jóvenes454. El 1 y 2 de diciembre de dicho año de
1943 se desarrollaron en Mondoñedo unas importantes jornadas de A. C.,
dirigidas por Mons. Vizcarra455. El día 30 de diciembre de 1943 tuvo lugar la
IVª asamblea diocesana de los Jóvenes de A. C., preparada con un cursillo,
realizado entre el 26 y el 29. La asamblea propiamente dicha dio comienzo

446  Ibid., 1942, p. 141.


447  Ibid., 1942, pp. 169-173.
448  Ibid., 1942, pp. 181-187.
449  Ibid., 19442, pp. 210-212.
450  Ibid, 1942, pp. 228-30. Estas consignas habían sido propuestas por la Dirección
Central de la Acción Católica Española, como lo fue también la de la santificación de las
fiestas (Ibid ., pp. 230-235).
451  Ibid., 11943, pp. 57-90.
452  Ibid., 1943, pp. 92-95.
453  Ibid., 1943, pp- 159-16. En Vivero la jornada de día 16 fue precedida de un
triduo preparatorio. También se celebró en Trabada la jornada del 16 (Ibid., p. 161), así
como en San Martín de Jubia, Alba, Mera, Sto. Tomé de Lorenzana, Parga, Guitiriz, San
Justo de Cabarcos, Valle de Oro, San Román del Valle y Chavín (Ibid., pp.173-176) y en
Villalba, Mourence, Santaballa, Mogor, Insua y Cariño (Ibid., pp. 226-229).
454  Ibid., 1943, pp. 257-2589.
455  Ibid., 1943, pp. 309-310.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 253

con la Santa Misa, celebrada por el prelado en la Iglesia de Santiago. Prosi-


guió a las 12 con un acto en el Seminario, y concluyó a las 4 de la tarde456.
En 1943-1944 se celebró un segundo año de la campaña de la santificación
de las fiestas. A fin de que ésta fuese más fructífera, se remitieron a todas las
parroquias tres ejemplares de cuadernos impresos, con temas importantes
sobre la santificación de las fiestas. Estos temas fueron seleccionados de la
colección enviada por el Secretariado de la Junta Técnica Nacional de A.
C.457. Durante el mes de noviembre se desarrollaron cursillos de formación
y asamblea diocesana de la rama de Mujeres de A. C. También se realizaron
cursillos de formación para delegadas. Todo ello fue dirigido por la Pre-
sidenta Nacional Pilar Belosillo. El P. Jesuita Santiago Serrano dirigió una
tanda de Ejercicios Espirituales a Jóvenes de A. C. en el Seminario de Lugo
y a continuación se celebró en Villalba la Vª asamblea diocesana458. En una
Misa celebrada por el Administrador Apost. el 18 de abril de 1945 en la igle-
sia de Santiago, éste realizó una imposición de insignias459. El 5 de octubre
de 1945 se celebró en Villalba una asamblea diocesana de las Jóvenes de A.
C., con actos matutinos y vespertinos. Presidió el consiliario diocesano460.
Los Jóvenes de A. C. practicaron Ejercicios Espirituales en el Seminario de
Lugo entre el 26 y 3l de diciembre de 1945, bajo la dirección del P. Vázquez,
S. J. Al mismo tiempo, se celebraron jornadas de oración en Villalba. El 31
se celebró la asamblea diocesana, que presidió el Administrador Apost. Las
Jóvenes de A. C., a su vez, en un total de 60 (27 internas y 33 externas), tam-
bién practicaron Ejercicios Espirituales, dirigidos por el P. jesuita Ferrero,
de Oviedo, en el Colegio de la Sagrada Familia de Mondoñedo. El último
día celebró la Misa el Administrador Apost.461. Consignas adoptadas en la
IIIª. Reunión Nacional de Madrid por los presidentes de las Juntas Diocesa-
nas. Comprenden 7 apartados462. La Junta Diocesana de A. C., reunida el 17
de febrero de 1946, tomó ciertos acuerdos relacionado con la propaganda
de las tarjetas de A. C. y con la divulgación de la censura de películas de
cine463. Aunque muy someramente, creo que se han apuntado los actos más
relevantes de la actuación pastoral de D. Benjamín en el marco concreto
de la Acción Católica y en la zona de Mondoñedo, en la que puso toda su
ilusión y toda su alma.

456  Ibid., 1944, pp. 22-39.


457  Ibid., 1944, pp. 22-39.
458  Ibid., 1944, pp. 275-280.
459  Ibid. 1945, p.48.
460  Ibid., 1945, p. 117.
461  Ibid., 1946, pp. 11-12.
462  Ibid., 1946, pp. 6-7.
463  Ibid., 1946, pp. 25-26.
254 E. CAL PARDO

Ferrol.- En el mes de enero de 1938 se celebraron en Ferrol “cursillos,


conferencias y otros actos de A. C”. Actuó en ellos D. Vicente Enrique Ta-
rancón464. En junio de 1938 se celebra el día de las Aspirantes de A. C.,
reuniéndose hasta unas 500 aspirantes, procedentes de las parroquias de
Ferrol y Ortigueira. Después de la Misa de Comunión, que celebró D. Ben-
jamín en San Julián, tuvo lugar una veladita en el teatro Jofre, en la que se
representaron una pequeña comedia y un sainete465. El día de Cristo Rey
se realizó la concentración de los Aspirantes masculinos. Tras la Misa de
Comunión, que celebró el prelado, los aspirantes se reunieron en el Teatro
Jofre, en el que se celebró un acto público de propaganda. Por la tarde se
reunieron en la iglesia de San Francisco, en la que hubo un acto eucarístico,
que finalizó con una procesión con el Santísimo466. En el mes de diciembre
del referido año tuvo lugar en Ferrol la primera Asamblea Diocesana de
Mujeres de A. C., en la que intervino, además del prelado, la propagandista
de la Confederación Nacional Srta. Concha Sanchiz. Además de las mu-
jeres de Ferrol, tomaron parte mujeres de Mondoñedo, Ribadeo Villanueva
de Lorenzana, Villalba, Viveiro, Cedeira y Neda467. En octubre de 1940 se
desarrollaron diversos actos de A. C. en Ferrol, Serantes y Mondoñedo468.
En el mes de noviembre se celebró, tanto en Ferrol como en Villalba, el
día de del Aspirantado469. Del 27 al 31 de diciembre de 1940 se celebró en
Ferrol un cursillo de formación de Jóvenes de A. C.. El día 29 la Juventud
Femenina también tuvo diversos actos. El día 1 de enero, terminación del
cursillo, con Misa celebrada por el prelado470. Semanas de las Madre y pro
Seminario y Sacerdocio en Ferrol del 19 al 26 de mayo de 1941. Interven-
ción de notable número de personas de Ferrol, cuyo nombre se recoge en
la crónica471. Entre el 15 y el 16 de noviembre de dicho año de 1941 se cele-
bró en Ferrol la asamblea diocesana de las jóvenes de A.C.472.
Se celebraron en Ferrol nuevas Jornadas de A. C., presididas por el
prelado, entre el 7 y el 8 de noviembre de 1942473. En el mes de marzo
de 1943, con ocasión de la inauguración de la Casa de Acción Católica

464  Ibid. 1938, pp. 28-32.


465  Ibid., 1938, p.135.
466  Ibid., 1938, p, 195.
467  Ibid., 1938, pp. 213-214.
468  Ibid., 1940, pp. 201-202.
469  Ibid., 1940, pp. 237-238.
470  Ibid., 1941, pp. 18-19.
471  Ibid., 1941, p. 116.
472  Ibid., 1941, p.171, 196-197.
473  Ibid., 1942, pp. 207-210.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 255

de Ferrol, se desarrollaron una serie de conferencias474. Del 28 al 30 de


noviembre del mismo año se celebraron jornadas de A. C., dirigidas por
Mons. D. Zacarías de Vizcarra475. Las Mujeres de A. C. celebraron en Ferrol
la Semana de la Madre entre el 27 de enero y el 2 de febrero476. En junio de
1944 tuvo lugar en Ferrol la clausura del curso Cultura Religiosa Superior,
que presidió el prelado, que aprovechó la ocasión para poner de relieve
que dirigiría una tanda de Ejercicios Espirituales a todos los hombres de la
Ciudad Departamental en el Seminario de Mondoñedo477.

Adoración Nocturna

En las principales parroquias de la diócesis, como Viveiro, Ribadeo y


Ferrol y, sobre todo, en la catedral de Mondoñedo, la Adoración Nocturna
llevó a cabo, durante este tiempo, sus vigilias nocturnas y demás ceremo-
nias, como procesiones, bendición de los campos, etc. Tenemos una pri-
mera noticia de la existencia de la Adoración Nocturna y de su vida activa
en el mes noviembre de 1940, referente a Viveiro. En la parroquia de San-
tiago en San Francisco se reorganizó la Adoración Nocturna, no en vano
de Viveiro era el fundador de la Adoración Nocturna D. Luís de Trilles y
Noguerol478. En relación con la de la catedral de Mondoñedo se conserva
otra noticia de febrero de 1941. El prelado concede a los capitulares y bene-
ficiados que asistan a la vigilia de la Adoración Nocturna el disfrute del
privilegio pontificio de exención de coro en la mañana del día siguiente
de la dicha vigilia, de donde parece desprenderse que no era solamente
el capellán sino también otros prebendados los que tomaban parte en las
vigilias ordinarias479. En 1 de julio de 1941, coincidiendo con las fiestas cin-
cuentenarias de la fundación de la sección de la Adoración Nocturna de
Zamora, se trasladaron los restos mortales de D. Luis de Trelles y Noguerol,
del cementerio de San Atilano, donde reposaban, a la iglesia de San Este-
ban de los PP. del Inmaculado Corazón de María. Con tal motivo se hizo un

474  Ibid., 1943, p. 96.


475  Ibid., 1943, pp, 308-309.
476  Ibid., 1944. pp. 56-59.
477  Ibid., 1944, pp. 157-158.
478  BEOM, 1940, pp. 201-202.
479  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 27; A. Cps., vol. 38, p 43v. La catedral acordó preparar
una habitación para dormitorio del capellán (D. Francisco Reigosa en esta época). Para
ello se practicó un tabique en el salón que se halla después de la cocina (A. Cps., vol. 38,
fol. 51r-v).
256 E. CAL PARDO

gran homenaje al expresado fundador de la Adoración Nocturna. Llegada


la urna con los restos a la iglesia de S. Esteban, en donde se había congre-
gado una gran multitud de gente, en medio de un sepulcral silencio, subió
al púlpito el Sr. obispo de Mondoñedo D. Benjamín de Arriba y Castro, que
pronunció la oración fúnebre. “Todos, al concluir, decían que había sido un
verdadero modelo de elogios fúnebres y se hacían eco del gusto con que
todos celebrarían viese la luz pública para volver a disfrutar de aquellos
hermosos conceptos”480. En noviembre de 1941 tuvo lugar la inauguración
de la sección de Adoración Nocturna de la parroquia de Oirán. Después
de la vigilia, a la que asistió nuestro prelado, se impusieron las insignias a
25 adoradores481. El 3 de junio de 1942 el cabildo acordó dar toda clase de
facilidades a la sección de Adoración Nocturna para que pudiese utilizar el
altar mayor los días 17 y 18 del dicho mes, celebrando allí solemnes cultos
con motivo de las bodas de plata de la consagración episcopal del Sumo
Pontífice Pío XII482. En el mes de julio de 1942 la sección de Adoración Noc-
turna de Mondoñedo celebró las bodas de Oro de su fundación. Se inició
en 1881 y se inauguró oficialmente en 1883. Asistieron al acto y a la vigilia
nocturna las secciones de Adoración Nocturna de Lugo, Zamora, Ferrol,
Ribadeo, Viveiro, Oirán y Mondoñedo. Como acto final tuvo lugar la proce-
sión con el Santísimo hasta la explanada lateral de la iglesia parroquial de
Santiago de la Ciudad, donde el Sr. obispo dio la bendición a los campos483.

Consagración al Inmaculado Corazón de María

El día de la octava del Corpus del año 1938, se realizó en la catedral,


ante la imagen de la Virgen de los Remedios, allí presente, la consagración
a la Santísima Virgen, dentro de la campaña de la consagración de España
a la Virgen484. El 13 de abril de 1943 D. Benjamín publicaba una exhorta-
ción Pastoral con motivo de la consagración de la diócesis al Inmaculado
Corazón de María, en la que trataba del misterio de María: nuestra Madre,
Mediadora, Corredentora, Reina. La consagración de la Diócesis: Pío XII y
el Corazón de María, consagración individual, consagración de las familias,
consagración de la Acción Católica, consagración de los niños, consagra-

480  BEOM 1941, pp. 147-149, tomado del “Progreso”.


481  Ibid., 1941, pp. 180-181.
482  A. Cps. vol. 28, fol, 63v.
483  Ibid., 1942, p. 141.
484  A. Cps., vol. 27, pp. 375-376.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 257

ción de las parroquias, consagración del clero y órdenes religiosas, consa-


gración del Seminario, consagración de la diócesis. Acto de la consagración,
Oración de Pío XII485. El 31 de mayo el Seminario hacía la consagración al
Inmaculado Corazón de María, como queda dicho486. El prelado, con fecha
del 20 de agosto del mismo 1943, escribía una circular sobre la fiesta de la
Virgen de los Remedios y sobre la consagración al I. Corazón de María487.
La consagración se realizó, en efecto, el día de la fiesta de la Virgen de Los
Remedios de ese año de 1943, en el que la ofrenda correspondió al Ilmo.
Sr. Alcalde de Viveiro488. En la procesión de la tarde, que se detuvo ante la
puerta de la catedral, ante la Imagen de la Santísima Virgen, después de
unas palabras del prelado, se realizó el acto de la consagración de la dióce-
sis al Inmaculado Corazón de María, en medio de un gentío inmenso y de
un silencio impresionante489.

Apostolado de la Oración y devoción al Corazón de Jesús

Hallándose ya de obispo de Oviedo y en su condición de Administra-


dor Apost. de Mondoñedo, escribió, con fecha del mes de junio de 1945,
una Carta Pastoral sobre el Centenario del Apostolado de la Oración y dis-
poniendo la celebración de una asamblea en Mondoñedo los días 16, 17
y 18 de noviembre de 1945, encomendando la preparación de la misma a
D. Francisco Reigosa y a Don Ricardo Amor. En el escrito se incluía una
oración al Sagrado Corazón de Jesús, compuesta por él, a cuya recitación
concedía 100 días de indulgencia. A continuación se proponía un breve
programa del triduo y una invocación al Corazón de Jesús490. Todavía más
tarde, el día 12 de octubre del mismo año de 1945, escribió una circular
sobre el tema de la Asamblea Diocesana del Apostolado de la Oración,
en su primer centenario491. La asamblea se celebró en los indicados días y
los diversos actos fueron presididos por el Administrador Apost. Fueron
muchas las ponencias, y se publicaron las conclusiones de cada una de

485  BEOM 1943, pp. 97-114.


486  Ibid., p. 177.
487  Ibid., pp. 181-183.
488  Puede verse el discurso de la ofrenda y la contestación del prelado en BEOM
1943, pp. 213-218.
489  Ibid., pp. 212.
490  BEOM 1945, pp. 65-80.
491  Ibid., pp. 113-115.
258 E. CAL PARDO

ellas492. El 5 de junio de 1943 reproduce una circular del obispo de Madrid-


Alcalá sobre el Monumento al S. Corazón de Jesús y, por su cuenta, añade
unas cuantas consideraciones más493. El 25 de mayo de 1944 publicaba D.
Benjamín una circular con motivo del XXV aniversario de la Consagración
de España al Sagrado Corazón. Sin duda que, mientras la escribía, le embar-
gaba una fuerte emoción, al recordar aquel transcendental acontecimiento,
en el que él había tenido, a no dudarlo, parte muy importante494.

Obras Misionales Pontificias. Domund

También se preocupó nuestro prelado del Las Obras Misionales Ponti-


ficias y, de una forma especial, del Domingo Mundial de la propagación de
la fe (Domund). El mes de octubre de 1937 recibe el prelado una carta del
obispo de Vitoria, en la que pide que este año se le dé especial solemnidad
al Día Universal de las Misiones. Ni que decir tiene que el prelado, después
de trascribirla, la hace suya en todos sus extremos y así lo comunica a los
sacerdotes y a los fieles495. En 1939 se celebra en la catedral el día del Do-
mund con sermón sobre el tema, que corre a cargo de la Junta Diocesana
de Misiones496. En el Boletín Eclesiástico de septiembre de 1941 aparece un
titular que dice: ”Domingo Mundial de la propagación de la Fe”, en el que
se recoge íntegramente lo que dispuso Pío XI en 1927497. Con fecha el 29
de septiembre de 1942 publica una circular “sobre el día de las Misiones”
y recuerda la disposiciones que al efecto publicó Su Santidad Pío XI, que,
en primer lugar, estableció: “que el penúltimo domingo de octubre y como
institución permanente, sea día de oración y propaganda misional en todo
el mundo”. El sexto apartado decía: “que en todas las iglesias se hagan
colectas de limosnas a favor exclusivo de la Propagación de la fe”. Nuestro

492  BEOM, 1945, pp. 141-146.


493  Ibid., 1943, pp. 148-150.
494  BEOM 1945, pp. 145- 148. El presidente del cabildo mindoniense hizo un
ruego a los miembros del mismo, de parte del prelado, para que contribuyesen a la
reconstrucción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles (A.
Cps., vol. 28, fol 70v). Se acordó contribuir con el haber de un día (Ibid., fol. 73r).
495  BEOM 1937, pp. 261-262. No obstante ya se venía celebrando el Domingo del
Domund o Misisones en la catedral. El año 1936 acuerda el cabildo celebrar el día de las
Misiones con una plática o sermón en el ejercicio vespertino del Rosario y con las reci-
taciones apropiadas durante tres días, según se hizo el año anterior (A. Cps., vol. 27, pp.
346-347).
496  A. Cps., vol. 38, fol. 22r.
497  Ibid. 1941, pp. 158-160.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 259

prelado, después de recordar todo esto a sacerdotes y fieles, hace ciertas


precisiones con relación a la colecta de ese día y pone de manifiesto que la
ayuda a las misiones es hoy más necesaria que nunca498. También se cele-
bró en la catedral en 1942 la función de Día Mundial de la Propagación de
la fe; no se habla de sermón, pero, en cambio, se dice que el cabildo, para
dar más relevancia al acto, determina que todos los prebendados asistan
con traje coral499. Con motivo del centenario de la Santa Infancia, nuestro
prelado escribió una circular500. En septiembre de 1943 publicó una nueva
circular sobre el Domingo Mundial de la propagación de la Fe y en la ca-
tedral se celebró la función como en años anteriores501. En 1944 vuelve a
publicar otra circular sobre el mismo tema del Domund502.

Venerable Orden Tercera de San Francisco

Todos los años, en la tarde del Domingo de Ramos, la V. O. T. de San


Francisco celebraba una procesión por las calles, saliendo de Alcántara y
regresando a este mismo lugar. Al llegar a la plaza, frente a la puerta de
la catedral, un P. Pasionista solía predicar un sermón a los asistentes a la
procesión. Pero el año 1941 la directiva de la dicha V.O.T. solicitó del ca-
bildo el poder predicar el sermón en el trascoro de la catedral. El cabildo
accedió gustoso a la petición por el tiempo que duraren las circunstancias
del momento503. El año 1942 se volvió a formular la petición y la respuesta
del cabildo fue la misma504. También en 1943 se volvió a elevar la petición
al cabildo, que accedió gustoso505. Del año 1944 no tenemos noticias. Pu-
diera obedecer a que el consiliario de la V.O.T. era entonces un canónigo
(D. Francisco Fanego), que, tal vez, obtenía verbalmente el permiso del
cabildo.

498  Ibid. 1942, pp. 174-176.


499  A. Cps., vol. 38, fol. 26r-v.
500  BEOM 1943, pp. 151-152.
501  BEOM 1943, pp. 207-208; A. Cps., vol. 28, fol. 77v.
502  Ibid. 1944, pp. 217-219.
503  A. Cps., vol. 38, fol. 45r.
504  Ibid., fol. 59v.
505  Ibid., fol. 71r.
260 E. CAL PARDO

Un nuevo convento en la diócesis

En 1941 se instaló, con permiso del Nuncio, en Fajardo (parroquia del


Villar-Ferrol) un convento de Religiosas Mercedarias Descalzas, que visitó,
siquiera fuese de paso, el Sr. obispo los últimos días de mayo del referido
año506. El 13 de mayo de 1944 el Dr. de Arriba y Castro firmaba, en virtud
de un decreto de la Sagrada Congregación de Religiosos del 12 de abril
del referido año, un decreto por el que erigió canónicamente, con carácter
definitivo, la Comunidad Religiosa y Monasterio de Mercedarias Descalzas,
sito en el referido lugar de Fajardo507.

Fallecimiento de Dª. Pilar Castro Bolaño, madre del Sr. Obispo

Desde la llegada del D. Benjamín a Mondoñedo, su madre Dª. Pilar


lo acompañó siempre. En ella tuvo el cariño y consuelo en momentos difí-
ciles y la ayuda que una madre sabe dar siempre a sus hijos. Un día el
Señor se la arrebató de su lado, dejándolo sumido en una soledad interior
profunda. Era el 23 de 1940, cuando se encontraba pergeñando la carta
pastoral sobre el Congreso Eucarístico Diocesano, El día 25 se celebró el
funeral de entierro en la catedral y, seguidamente, sus restos mortales fue-
ron inhumado en el Cementerio Municipal de Mondoñedo. El duelo estuvo
formado por el propio prelado, el General Tella, Gobernador Militar de
la provincia de Lugo, los alcaldes de Mondoñedo y Ferrol, el Intendente
General de la Marina de Ferrol, el Ilmo. Sr. D. Carlos Franco, el Juez de 1ª
Instancia de Mondoñedo. Dos días más tarde, se celebró en el mismo lugar
el llamado funeral de “honras”. El Ideal Gallego de La Coruña, al reseñar
su fallecimiento, terminaba con estas palabras: “En Mondoñedo entregó su
alma a Dios, con una muerte tan santa como fue su vida, Dª. Pilar Castro
Bolaño, viuda de Arriba, dama modelo de acrisoladas virtudes cristianas,
que con sus enseñanzas y ejemplo supo dirigir a sus hijos por caminos
de perfección. Era además sumamente afable y caritativa, poseyendo un
señorial trato, cualidades todas que le conquistaron el afecto, respeto y
consideración generales”508.

506  BEOM 1941, p. 115.


507  BEOM 1944, p. 149.
508  BEOM 1940, pp. 61-62. Tras el fallecimiento de la madre del Sr. obispo, D.
Benjamín hubo de nombrar un mayordomo en la persona de D. Jesús Fernández Blanco,
como ya queda dicho. Más tarde nombró para este cargo a D. Manuel Maroño Castro, al
que llevó a Oviedo, en donde lo nombró canónigo.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 261

Año Jacobeo

El prelado, con fecha, 26 de diciembre de 1936, comunicaba al ca-


bildo la celebración del próximo año santo compostelano. Indicaba que
se publicaría en la catedral el domingo, día 27, a las 10 de la mañana, con
asistencia de las autoridades civiles y otros invitados, con el ceremonial que
figuraba en el Boletín del obispado509. El 27 de julio tuvo lugar la peregri-
nación diocesana a Santiago para lucrar las gracias del Año Santo. Nuestro
prelado celebró Misa de Comunión a las 8 de la mañana, a la que asistieron
bastantes peregrinos de la diócesis mindoniense. A las 11 tuvo lugar la Misa
pontifical celebrada por el obispo de Madrid y en la que D. Benjamín pre-
dicó “un sermón notable por la actualidad del tema, claridad de conceptos
y firmeza de doctrina: el comunismo, monstruo que pretende devorar y
destruir los valores más nobles de la humanidad, principalmente de la reli-
gión y de la patria”510. Hacia las dos de la tarde la peregrinación penetraba
a en la Basílica, y, después del rezo de las preces jubilares, subió al púlpito
nuevamente el prelado mindoniense, que, en una breve arenga, puso de
relieve la emoción que le embargaba, al ver reunidos tantos diocesanos,
venidos de todas las esquinas de la diócesis. En efecto se hallaban pre-
sentes peregrinos llegados a Santiago de los 27 arciprestazgos de la dióce-
sis mindoniense511. El año 1943 volvía a ser año jubilar jacobeo. El 15 de
enero de dicho año nuestro prelado publicaba una circular “sobre el año
santo compostelano”512. El 30 de mayo de ese mismo año volvía a publicar
otra circular “sobre la peregrinación diocesana a Santiago y la regional de
Acción Católica”513. El 10 de julio hacía un llamamiento a los jóvenes, con
motivo de la peregrinación regional a Compostela514. El 20 de agosto volvía
a publicar otra circular alusiva a las peregrinaciones a Santiago de Compos-
tela515. La peregrinación diocesana tuvo lugar el día 9 de agosto de 1943 y
de ella nos ha quedado una detallada crónica516.

509  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 9.


510  En el Boletín se pública íntegramente (BEOM 1937, pp. 185-191).
511  Ibid. pp. 192-195.
512  Ibid., 1943, pp. 6-11.
513  BEOM 1943, pp. 144-148.
514  Ibid., 1943, pp.165-166.
515  Ibid., pp. 194-196.
516  Ibid., 1943, pp. 194-196.
262 E. CAL PARDO

Catecismo

El Dr. de Arriba y Castro, el 15 de junio de 1936, firmaba un documen-


to en el que hablaba de la explicación del Catecismo en las Misas de mayor
concurrencia517. Hemos visto, al hablar de los sacerdotes, como permitía
la binación, a condición de entregar el estipendio de la segunda Misa para
cosas de la catequesis, lo cual es un indicio de la importancia que daba a la
catequesis518. En marzo de 1938 se celebró en Ferrol un cursillo catequístico
dirigido por el gran catequista de La Coruña D. Baltasar Pardal519. En 1940
manda publicar el “Catecismo Elemental de la Doctrina Cristiana para la
diócesis de Mondoñedo”, escrito por el P. Gaspar Astete, S. J.520 Contiene
una serie de Apéndices siendo, quizá, el más notable el dedicado a la Ac-
ción Católica. En 1943 se hizo una nueva edición del mismo Catecismo, con
los mismos apéndices, en el que se pone de relieve que es obligatorio en
todas las Catequesis, Escuelas y Colegios de la diócesis. Se conservaron los
apéndices de las anteriores ediciones, como era el de Acción Católica, por
ejemplo521. En 1942 publicó una circular sobre la catequesis522. En el año
de 1943 publicó el Reglamento de la Cofradía de la Doctrina Cristiana de la
diócesis de Mondoñedo, con el sumario de indulgencias523.

Ofrenda del antiguo Reino de Galicia a la Eucaristía en Lugo

El 14 de junio de 1936 correspondió al obispo de Mondoñedo oficiar


en el acto de la ofrenda al Santísimo Sacramento, hecha por el delegado
regio, y hacer la contestación de la misma en un discurso en que habló
del misterio de la Fe, de las palabras de Vida eterna de Jesús, de la co-
munión frecuente, para terminar con una referencia a la Acción Católica,
que consideraba, en frase que atribuían al Romano Pontífice, “el acto
más trascendental de la historia del mundo después de la predicación del
Evangelio”. Un apóstol dentro de cada católico524.

517  BEOM 1936, pp. 119-120.


518  Cf. más arriba.
519  BEOM 1938, p. 65.
520  Imprenta de Acción Social Católica. Mondoñedo.
521  BEOM, 1943, p. 235.
522  Ibid. 1942, pp. 168-169.
523  BEOM 1443, pp. 38-43. De orden del prelado se publicaron también Formula-
rios de Bases para organizar Cofradías de Santísimo Sacramento (Ibid., 1940, pp. 190.192.
524  BEOM 1936, pp. 129-132.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 263

Derecho de patronato

El 10 de enero de 1944 D. Benjamín trascribió una instrucción del


Arzobispo de Santiago sobre el ejercicio del derecho de patronato en las
parroquias, en la que se halla una parte instructiva y otra dispositiva. Ni
que decir tiene que el prelado mindoniense la hizo suya en todos los ex-
tremos525. A este respecto, la Sra. Dª Josefa del Seijo y Serantes, que tenía
ciertass voces de patronato sobre las parroquias de Sedes y Benquerencia,
hizo acto de renuncia y cesión para siempre a favor del Sr. obispo que es
o fuere de Mondoñedo526. Los que ejercían el derecho de presentación en
las parroquias de Santa Eulalia de Lago, Narón, Chavín, Orol, Irijoa, San
Cristóbal y San Salvador de Couzadoiro y Galdo, entre los que figuraba
Dª. Felipa Rebellón Vázquez, de la Coruña, resignaron su derecho en ma-
nos del Vicario General, al que el Administrador Apost. había conferido
poder especial al efecto527.

Enajenaciones

En 1939 el prelado solicitó el consentimiento del cabildo en orden a


realizar la cesión de algunos terrenos del iglesario de Trabada al Ayunta-
miento de aquel lugar. Los prebendados prestaron su consentimiento al
efecto528. En mayo de 1943 el cabildo prestó informe favorable en orden a
una permuta de fincas del iglesario de Germade529. En agosto del mismo
1943 el cabildo prestó el informe favorable para la permuta de unas par-
celas y para la venta de otras del iglesario de La Barquera, y para segregar
de la parroquia de Lindín el barrio de Folgueirosa y agregarlo a la de Santo
Tomé de Lorenzana530. En agosto de 1944 el prelado recaba informe del
cabildo sobre el arrendamiento de los locales y material sanitario del Hos-
pital de San Pablo de Mondoñedo, solicitados por el Instituto Nacional de
Previsión para instalar en plazo inminente un Dispensario Clínico. El ca-
bildo designó una comisión que estudiase el tema y emitiese un informe
sobre el mismo531. Hasta el mes de octubre la comisión no emitió opinión

525  BEOM 1944, pp. 13-23.


526  Ibid., 1944, pp. 188.
527  Ibid., 1946, pp. 21-26.
528  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 23; A. Cps., vol. 28, fol. 14r.
529  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº. 23.
530  A. Cps., vol. 28, fol. 75r-v.
531  Arm. 9, Est. 2, Leg. 6, nº 34; A. Cps., vol. 28, fol. 85r.
264 E. CAL PARDO

alguna. Una vez que ésta fue presentada al cabildo, éste decidió informar
favorablemente el proyecto, siempre y cuando “se reserven al patronado
(del Hospital, que preside el prelado) 12 camas de libre disposición”. El
concierto, por otra parte, tendría la duración de 9 años solamente532.

Don Benjamín es nombrado obispo de Oviedo

El diez de agosto de 1944 el Dr. de Arriba y Castro era nombrado


obispo de Oviedo. Así se notificaba al cabildo el día 12. Se sucedieron
las demostraciones de alegría, por un lado, de tristeza por otro, “por la
pérdida de tan sabio y celoso pastor” Las felicitaciones al prelado, no
obstante, no se hicieron esperar533. El 7 de septiembre de 1944 el prelado
recibió un telegrama de la nunciatura Apostólica que decía literalmente:
“Complázcome comunicarle Sagrada Congregación Consistorial concede
Vuecencia facultades obispo residencial durante tiempo su gobierno esa
diócesis Mondoñedo. Fraternal saludo”534. El 30 de octubre de 1944 en la
catedral se procedía a la lectura del documento pontificio, expedido por
el Sr. Nuncio, por el que se nombraba Administrador Apostólico de la
diócesis de Mondoñedo a D. Benjamín de Arriba y Castro. El día anterior,
en efecto, éste había tomado posesión, por procurador, de la diócesis de
Oviedo y, al mismo tiempo, de Administrador Apostólico de Mondoñe-
do. Tampoco en esta ocasión se dio opción al cabildo de Mondoñedo
para nombrar vicario capitular para la vacante535. El cabildo de la catedral
acordó, con fecha 6 de noviembre de de 1944, despedir capitularmente al
prelado, tan pronto como se conociese la fecha de la marcha a Oviedo, y
se designó una comisión que lo acompañase en el viaje hasta la capital de
la nueva sede ovetense536.
El Boletín de la diócesis de Mondoñedo califica de triunfal la entrada
del Dr. de Arriba y Castro en la diócesis de Oviedo. El 18 de noviembre D.
Benjamín, acompañado de personal de la Curia, cabildo, Seminario, clero

532  A. Cps., vol. 38, fol,87v-88r.


533  A. Cps., vol. 28, fol. 84v-85r.
534  BEOM 1944, p. 213.
535  A. Cps., vol. 38, fol. 87v-88r; Arm.9, Est. 2, Leg. 6, nº 38.
536  A. Cps., vol. 38, fol. 89r. El 16 de noviembre tenía lugar la despedida oficial
del cabildo del Administrador Apost. y en ese acto éste devolvió agradecido el anillo y el
pectoral que la catedral le había facilitado y que, el 6 de diciembre, se devolvió al Tesoro
Artístico de la misma (Ibid., 90v).
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 265

y autoridades civiles de Mondoñedo y Ferrol, partió de Mondoñedo; hacia


las 11 de la mañana, entró en tierras de su nueva diócesis, Oviedo, por
la villa de Vegadeo. Al día siguiente, día 19, celebró Misa en Grado y, a
mediodía, hizo la entrada en la capital del obispado Ya en el templo cate-
dralicio, revestido de pontifical, pronunció una sentida alocución y en ella
esbozó los puntos más importante de su programa pastoral en su nueva
diócesis. El 27 de diciembre regresó a Mondoñedo a fin de despachar di-
versos asuntos, permaneciendo aquí hasta el 5 de enero de 1945537. Volvió
a Mondoñedo el 16 de febrero de 1945 y se dirigió a Ferrol, en donde dio
Ejercicios Espirituales y diversas conferencias a los hombres y presidió una
magna peregrinación en la parroquia de Santa Marina de Castro. Con esta
ocasión bendijo las diversas naves de la factoría PISBE y tuvo varias confe-
rencias a los obreros de la Constructora, que se reunieron para escucharle
en número de 5.000538.

Don José Souto Vizoso, Obispo Auxiliar de Santiago

El día diez del mes de febrero de 1945 se recibió la noticia de que


el Secretario-Canciller del obispado y Rector del Seminario D. José Souto
Vizoso había sido nombrado por la Santa Sede Obispo Auxiliar de Santi-
ago y titular de Elusa539. D. Benjamín, con fecha de 1 de marzo de 1945,
publicó una circular en la que hablaba de la publicación de la Bula, del
día del papa, del Santo Precepto y, finalmente, de “Una gran satisfacción”.
Y esa gran satisfacción era “la que tuvimos al conocer el nombramiento
de Don José Souto Vizoso”, y, a continuación, añadía: ”No hay que de-
cir con cuánta complacencia aprobamos y bendecimos los trabajos de la
Comisión del homenaje, que preside el Ilmo. Vicario General”540. El 12 de
febrero el cabildo mindoniense “acordó que constara en acta la profunda
satisfacción que siente el cabildo por haber sido nombrado por Su Santidad
Pío XII obispo titular de Eluso y Auxiliar de Santiago de Compostela nues-
tro M. I. Sr. Arcediano Lic. Don José Souto Vizoso, acudiendo, acto seguido,
a saludarlo colectivamente por tan fausto acontecimiento”541.

537  BEOM 1944, pp. 261-262.


538  Ibid. 1945, p. 5, 30-31.
539  BEOM 1945, p. 5.
540  BEOM 1945, pp. 17-21.
541  A. Cps,, vol. 38, fol. 91r-v. D. José Souto Vizoso nació el 4 de febrero de 1893
en la parroquia de San Martín de Jubia, Ayuntamiento de Narón, partido judicial de Ferrol,
diócesis de Mondoñedo, provincia de La Coruña. Era el hijo mayor del matrimonio for-
266 E. CAL PARDO

La consagración episcopal de D. José Souto Vizoso tuvo lugar en la


catedral Mindoniense el día 15 de abril de 1945. En la tarde del día 14 se
dispensó al Sr. Nuncio Apostólico un magnífico recibimiento. A su paso por
Villalba y Abadín fue saludado por las autoridades y aclamado por la gente.
El día 15 se congregaron en Mondoñedo numerosos sacerdotes y fieles con
la intención de contemplar el acto religioso de la consagración episcopal.
Podríamos decir que las paredes de la catedral se estremecieron de emoción
al poder contemplar un acontecimiento que hacía muchísimos años que no
habían presenciado –quizá nunca o casi nunca–. Actuó como consagrante
el Excmo. Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Cicognani, asistido por los obispos
de Lugo y Oviedo (Administrador Apostólico de Mondoñedo). Entre vallas,

mado por Jesús Souto Vérez, y María Vizoso López. Después de incorporar en el Semina-
rio de Mondoñedo las asignaturas de los cursos de Latín y Humanidades, cursó y aprobó,
con la nota de “meritissimus)” en todas las asignaturas, tres cursos de Filosofía, y cuatro
de Sagrada Teología en el mismo centro docente.
Por iniciativa del Excmo. Sr, Solís y Fernández, practicó en el Seminario Conciliar
Diocesano los ejercicios literarios para el grado de Bachiller en la facultad de Teología,
habiéndole sido adjudicado unánimemente el grado “ad meritum“ por el tribunal califica-
dor, presidido por el prelado. Pensionado por el referido Sr. Solís, pasó en el curso esco-
lar de 1916-1917 al Seminario Compostelano, entonces Universidad Pontificia, donde hizo
el curso preparatorio de la licenciatura en la Facultad de Teología, grado que, “nemine dis-
crepante”, le fue conferido el 22 de mayo de 1917.
En septiembre del referido 1917 fue nombrado superior interno y profesor de
segundo de Filosofía del Seminario mindoniense. En julio de 1918 practicó los ejercicios
de oposición a una canonjía, con cargo de clase de Teología, obteniendo la aprobación
y el segundo lugar en la propuesta. En septiembre del mismo año fue nombrado cape-
llán, secretario de visita y Vicesecretario de Cámara del obispado. En el mes de enero
de 1922 hizo oposiciones a una canonjía, con carga de profesor de Teología Domática
del Seminario, siendo nombrado en virtud de la oportuna terna del tribunal. Desde esta
fecha viene desempeñando la cátedra de Teología Dogmática en el Seminario. Habiendo
pasado el Secretario-Canciller, Sr. Hería, a Vicario General, fue nombrado Secretario de
Cámara, cargo que desempeñó hasta la muerte del obispo Sr. Solís, y en que fue confir-
mado por el Sr. obispo de Lugo, Administrador Apostólico, en 15 de marzo de 1931, y por
el Sr. de Arriba y Castro en 28 de junio de 1935. El 1 de octubre de 1940 aceptó el cargo
de Rector del Seminario Conciliar, que ejerció hasta el momento de un nombramiento de
Obispo Auxiliar de Santiago. Por Breve de la Dataría Apostólica, de 10 de marzo de 1941,
fue nombrado, como ya hemos visto, Arcediano de la catedral mindoniense. En unión
de varios compañeros organizó un núcleo de sacerdotes de la Unión Apostólica. Desde
1921 a 1928 desempeñó la tesorería de de Montepío Hermandad del clero mindoniense.
En 1927 trabajó por la organización de las Obras Misionales Pontificias, escribiendo en el
Boletín Eclesiástico, del que fue director desde aquel año hasta junio de 1935, una serie
de artículos sobre temas de asuntos misionales. En el Congreso Eucarístico Diocesano,
celebrado en Ferrol, como queda dicho, en 1940, actuó como secretario y desarrolló la
primera ponencia sobre la Eucaristía y el Dogma de la presencia real y transubstanciación
(Cf. Fomento de Vocaciones Eclesiásticas, Mondoñedo, febrero de 1945). Con ocasión de
su nombramiento como Obispo Auxiliar, D. Francisco Fanego Losada le dedicó un Car-
men Allegoricum, que lleva fecha del 1 de marzo de 1945 (BEOM 1945, p. 3, suelto).
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 267

situados ante el altar mayor, tomaron asiento los padrinos del consagrado,
los Excmos. Sres. D. Francisco Regalado Rodríguez, Contralmirante, y su
esposa Dª. María Luisa Aznar Ardois, los Excmos. Sres. Capitán General
del Departamento Marítimo de Ferrol, Gobernador Civil de la provincia
de Lugo, Capitán General de la Región, Presidente (representado) de la
Audiencia Territorial, Presidentes de la Diputaciones y Delegados de Ha-
cienda de las provincias de Lugo y La Coruña, Alcalde y Juez de Instrucción
de Mondoñedo, Generales y Ayudantes de Lugo, La Coruña y Ferrol, Ilmo.
Sr. Vicario General del Arzobispado de Santiago, en representación del Sr.
Arzobispo y la Comisión Capitular de Santiago. A los lados de las vallas es-
taban los familiares del Excmo. Sr. Obispo consagrado, comisiones capitu-
lares de Lugo, Oviedo y Colegiata de La Coruña, arciprestes, superiores de
casas religiosas, alcaldes de las capitales de partidos del obispado, además
del de Santiago y Lugo y del de Narón, al que pertenece la parroquia nativa
del Sr. Souto. También ocuparon puestos de honor el Sr. Presidente de
la Archicofradía de Santiago, los Presidentes de las Juntas Diocesanas de
Acción Católica de Mondoñedo y Santiago y los principales dirigentes de
Acción Católica de la Diócesis.
El Ilmo. Cabildo mindoniense prestó en la solemnidad su cumplido
ministerio a las órdenes del peritísimo Sr. Prefecto de Ceremonias y la
Schola Cantorum del Seminario, bajo la dirección de D. José Suárez Cazon,
interpretó una hermosa Misa y ejecutó a orquesta los demás cantos, que
el veterano organista acompañó admirablemente al órgano. El espacio del
templo catedralicio estaba atestado de público, que recibió con fervor al
nuevo obispo cuando recorría las naves bendiciendo a todos. Al terminar
las ceremonias, la muchedumbre desfiló por el presbiterio a besar en Anillo
de su Excelencia. Después, la comida de Autoridades y representaciones
tuvo lugar en el salón de actos del Ayuntamiento, mientras que otra íntima
se desarrolló en el comedor del Seminario.
Por la tarde, el Sr. Nuncio fue obsequiado con un homenaje que se le
tributó en el claustro de la catedral. Al día siguiente, 16 del repetido mes, en
las primeras horas de la tarde, una gran muchedumbre se reunió para dar la
despedida al Sr. Nuncio, que se sintió rodeado de un gran afecto y entusias-
mo, que hizo que la gente prorrumpiese en aclamaciones al representante
de Su Santidad, al papa, a Cristo Rey y a España. Ya de regreso a Madrid,
envió el Sr. Nuncio sendos telegramas expresando su vivo agradecimiento
y augurios al Administrador Apostólico, al Sr. Obispo Auxiliar, al cabildo,
clero, Seminario y al a Alcalde y pueblo de Mondoñedo542.

542  BEOM 1945, pp. 40-42. Don José Souto Vizoso partió hacia Santiago para des-
empeñar su ministerio como obispo auxiliar del Sr. Muñiz y Pablos, Arzobispo de aquella
268 E. CAL PARDO

Para ocupar los cargos que desempeñaba don José Souto, el Adminis-
trador Apostól. hubo de remodelar la curia y el Seminario. Nombró Secre-
tario-Canciller a D. Francisco Fraga López y Vicesecretario, a D. Perfecto
Alonso González, y auxiliar de secretaría, a D. José Mª Puente Martínez. Asi-
mismo nombró Rector del Seminario a D. Vicente Saavedra Pardo; Vicer-
rector del Seminario Menor, a D. Perfecto Alonso González; Director espi-
ritual del Seminario Mayor, a D. Atilano Rico Seco, Mayordomo, a D. Jesús
Campello Pérez, Director espiritual del Seminario Menor de Villanueva de
Lorenzana, a D. Germán Rodríguez Martínez y Vicerrector del Seminario
Menor de Villanueva de Lorenzana, a D. Jesús Castro Prieto543.

Oraciones imperadas

A lo largo de los años de su pontificado D. Benjamín mandó celebrar


en la Misa diversas oraciones imperadas. Fue la primera “pro quacumque
tribulatione”, a decir en todas las Misas, ante de la “Et famulos”544. Colecta
“pro pace”, como cosa grave545. También mandó hacer especiales roga-
tivas. Ante la proximidad de las elecciones de 1936, mandó el prelado
que se hiciesen rogativas pidiendo por España546. Mandó igualmente el pre-
lado que se hiciesen rogativas pidiendo la lluvia547.

Nuevo prelado de Mondoñedo

El 1 de diciembre de 1945 se recibió la noticia de de haber sido nom-


brado obispo de Mondoñedo D. Fernando Quiroga Palacios, canónigo Lec-
toral de la Catedral Metropolitana de Valladolid. Se le cursaron telegramas

archidiócesis, y allí permaneció hasta el fallecimiento de éste en 1948. El 20 de marzo de


1948 fue nombrado por el cabildo vicario capitular y ecónomo de la Mitra y rigió la archi-
diócesis hasta que, el 20 de noviembre de 1949, se posesionó de la diócesis de Palencia,
de la que fue nombrado obispo el 11 de julio de dicho año. Rigió la diócesis palentina
hasta 1970, en que le fue concedida la renuncia, tras haber cumplido los 75 años. Se
retiró entonces a Carrión de los Condes (Palencia), en donde vivió hasta el 2 de agosto de
1973, en que entregó su alma al Señor. (Opúsculo de F. Iglesias Teijeiro, José Souto Vizoso,
Obispo de Palencia (Palencia, 2008).
543  BEOM, 1945, p. 59.
544  BEOM 1936, pp. 115-116.
545  Ibid., 1939, p. 191.
546  BEOM, 1936, pp. 27-28.
547  BEOM 1937, p. 244.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 269

del cabildo, de la curia, del Seminario, etc. Se tuvieron noticias sobre su


curriculum, que figuran en los medios de comunicación. En la catedral se
hizo repique de campanas el día 2 y se cantó un solemne Te Deum el día de
la Inmaculada en acción de gracias548. El Administrador Apost., tan pronto
como se conoció la noticia, publicó una circular, con fecha 10 de diciembre
de 1945, “sobre el nombramiento del nuevo prelado”549.

Gran Cruz del Mérito Naval

A principio de febrero de 1946 D. Benjamín pasó en la diócesis de


Mondoñedo diez días. El primer viernes de mes presidió el rosario de la
aurora y celebró la Santa Misa. Pasó después a Ferrol, donde se celebró un
triduo de actos piadosos. Aprovechando esta estancia en Ferrol, se le im-
puso, el día 3, la Gran Cruz del Mérito Naval, que le había sido concedida
el año anterior por el Gobierno, en atención a su “constante atención por
el bienestar material y moral de los obreros de los Astilleros y Factorías
Militares de Ferrol del Caudillo, su asistencia permanente a las necesidades
espirituales de este Departamento Naval, donde tantas veces ejerció su mi-
nisterio pastoral”550. Le hizo entrega de la condecoración el Almirante Mo-
reno, Comandante del Departamento en su propia residencia. Al mediodía,
en el Teatro Jofre, el mismo Almirante Moreno, con asistencia del Obispo
Auxiliar de Santiago, D. José Souto Vizoso, de Almirante de la Escuadra,
Contralmirante Jefe del Arsenal, y nutrida asistencia de la ciudad, impuso la
medalla al Sr. Administrador Apost., después de unas palabras del Sr. Chao,
Presidente de la Asociación de Padres de Familia. Terminó el acto con unas
palabras del homenajeado, que ofreció dejar las joyas de la condecoración
a la Virgen de Chamorro, que domina la ría de Ferrol. Vuelto a Mondoñedo,
el día 7 dirigió el retiro del clero y el día 9 viajó a Oviedo551.

Escritos del prelado

Muchos fueron los escritos que D. Benjamín dirigió a sus fieles du-
rante los 9 años de permanencia en la diócesis y los casi dos en que desde

548  BEOM, 1945, pp. 129-132; A. Cps., vol. 39, fol. 97v-98r.
549  Ibid., 1945, pp. 132-134. D. Francisco Fanego Losada dedicó al nuevo obispo
de la diócesis un poema en latín titulado “Amoris pignus” (Ibid., 1946, p.45).
550  BEOM 1945, pp. 4-5.
551  BEOM 1946, p, 20.
270 E. CAL PARDO

Oviedo seguía rigiendo los destinos de la misma. Podríamos dividirlos en


tres apartados: circulares, decretos, exhortaciones y cartas pastorales.
Circulares: El número de circulares asciende a 105. Entre éstas se en-
cuentran unas, cuyo tema se repite todos los años. Son, en concreto, las
que se refieren a la publicación de la Bula de la Santa Cruzada, al Cumpli-
miento Pascual, al mes de mayo, al mes de Sagrado Corazón de Jesús, al
mes del Rosario (octubre), día del Papa y Cristo Rey, apertura del curso en
el Seminario, con edictos de provisión de becas. Generalmente son bre-
ves y ocupan dos páginas en el Boletín Eclesiástico. Dado que aparecen
siempre en el Boletín con alguna anterioridad a la celebración del acon-
tecimiento a que se refieren, me parece inútil detenerme en expresar los
lugares en que se encuentran. Sólo quisiera indicar que la publicación de
la Bula de la Santa Cruzada se hacía todos los años el domingo de Septua-
gesima (tercer domingo anterior al primer domingo de Cuaresma); de ahí
que la Circular sobre la Bula aparezca generalmente el Boletín Eclesiástico
en el mes de enero o febrero. Otras circulares obedecen a temas diversos.
De muchas de ellas se ha hecho mención en los diversos apartados de
este artículo. Quizá se puedan mencionar otras, por ejemplo: la que trata
de recordar a los sacerdotes la lectura y meditación de la última encíclica
de Su Santidad Pío XI “Ad catholici Sacerdocii” (Se enviaba un ejemplar
dentro de los Boletines Eclesiásticos)552; otra circular también recomienda
a los sacerdotes la lectura de una circular del arzobispo de Toledo, que
se reproduce, “sobre la vida de fe que exigen nuestra altísima vocación
y excelsos ministerios553; la dirigida a los sacerdotes sobre la obligación
de llevar sotana, tonsura, etc.554; sobre certificados de buena conducta ex-
pedidos por los párrocos555; sobre visitas a las escuelas556; sobre la nueva
Sección Litúrgica del Boletín Eclesiástico557; sobre el Congreso Eucarístico
Internacional de Budapest558; sobre auxilio a las diócesis devastadas559;
sobre la edad de la confirmación (“no antes de los 7 años”) 560; sobre la
primera semana sacerdotal diocesana561; sobre cooperación a los cursos de

552  BEOM, 1936, pp. 33-36.


553  Ibid. 1936, pp. 90-94.
554  Ibid. 1936, pp. 215-217.
555  Ibid., 1936, pp. 22-30.
556  Ibid., 1937, pp. 1-4.
557  Ibid., 1937. pp. 37-39.
558  Ibid. 1938, pp. 67-68.
559  Ibid. 1937, pp. 62-66.
560  Ibid., 1937, pp. 257-258.
561  Ibid., 1938, pp. 125-129.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 271

cultura de mutilados562; sobre la observancia de las Sagradas Rúbricas563;


sobre el día de la prensa católica564; sobre la Inmaculada y el Adviento565;
sobre el día del papa y el tiempo de precepto566; sobre la peregrinación
al Pilar de Zaragoza (XIX Centenario del hecho milagroso que presidió el
nacimiento de nuestra patria a la vida de la fe, … las bombas sobre el Pi-
lar, que no explotaron…)567; encargando sufragios por el Cardenal-Primado
(Dr. Gomá)568; exhortando a socorrer a los damnificados en el incendio de
Santander569; sobre la dispensa extraordinaria de ayunos y abstinencias570;
sobre las jornadas de los enfermos571; sobre rogativas por la paz, secun-
dando las orientaciones de Su Santidad sobre el particular572.
Decretos. Decreto para la ejecución de las disposiciones dadas por
la Sagrada Congregación de Sacramentos sobre los expedientes matrimo-
niales573. Reglamento de la comisión diocesana de Liturgia y Arte religioso
de la diócesis de Mondoñedo574. Decreto “sobre la obligatoriedad del Ca-
tecismo de la Doctrina Cristiana adaptado para la diócesis de Mondoñedo
(10-III- 1944)575.
Memorandum. El 31 de enero de 1944 D. Benjamín hizo un memo-
randum de algunas disposiciones canónicas generales y diocesanas para
el año recién estrenado576. Ese mismo memorandum lo mandó imprimir el
año 1945577.
Exhortaciones. El 20 de noviembre de 1936 publicaba una exhorta-
ción “en relación con las presentes circunstancias. Horas triste y amargas
y, al mismo tiempo, gloriosas y purificadoras son las que está hoy viviendo
España. Horas de seria reflexión, España entera en armas. Razón de ser y fi-
nalidad del actual movimiento. Todos iguales, no; pero todos hermanos, sí.
Deberes urgentes del momento. Oración. El día del plato único. El próximo

562  Ibid., 1938, pp. 205-206.


563  Ibid., 1939, pp. 121-124.
564  Ibid. 1939, 105-107.
565  Ibid. 1939, pp. 209-212.
566  Ibid. 1940, pp. 23-25.
567  Ibid. 1940, pp. 97-99, 165-170.
568  Ibid. 1940, pp. 170-171.
569  Ibid. 1941, pp. 33-34.
570  Ibid. 1942, pp. 26-28.
571  Ibid. 1943, pp. 127-129.
572  Ibid. 1945, pp. 33-35.
573  Ibid. 1942, pp. 45-47.
574  Ibid. 1943, pp. 11-14.
575  Ibid. 1944, p. 100.
576  BEOM 1944, pp. 41-48.
577  Ibid., 1945, p. 33.
272 E. CAL PARDO

tiempo de adviento. La fiesta de la Inmaculada”. Dedica a España grandes


elogios y títulos, como “heroica, matrona nobilísima, relicario de todos los
idealismo...”. Termina pidiendo sufragios por los “caídos”578. El 5 de febrero
de 1937 daba a la prensa otra exhortación y disposiciones con motivo de
la santa Cuaresma: El pasado y el presente. Tiempo de oración. La ora-
ción de Jesucristo. Invitación: asistencia a la predicación organizada todos
los años y que este año pensamos predicar Nos (en la Catedral). Tiempo
de penitencia. Jesucristo predicó y practicó la penitencia, Las penitencias
mandadas por la Iglesia. La pasión de Jesucristo. Facultades a los párrocos
para absolver de los reservados al prelado durante la Cuaresma579. Otra ex-
hortación pastoral sobre la cuaresma en 1938 (La fe y las obras. Amaos los
unos a otros. Visita a las escuelas. Predicación sagrada y Acción Católica.
Examen de doctrina Cristiana. Campaña pro cumplimiento pascual. Prime-
ras comuniones)580. Exhortación Pastoral sobre la Colecta diocesana con
destino a la “Limosna del papa para las víctimas de la guerra”581. Publica
a continuación la carta que le había dirigido el Cardenal de Toledo sobre
la colecta de referencia; aparece seguidamente el nombre de las personas
que constituyen la Junta Diocesana organizadora de la limosna y de la Junta
local de Ferrol582.
Cartas Pastorales. Casi todas se publicaron con ocasión de algún
acontecimiento particular, razón por la cual ya se hizo mención de todas o
de casi todas. Se pueden mencionar las siguientes: sobre la Religión y los
problemas actuales. Ateismo, “la moderna invención satánica”... La fe es un
don de Dios. Múltiples formas de ateismo. Extensión increíble del mal. Exis-
tencia de Dios. Funestas consecuencias de la irreligiosidad. La naturaleza es
obra de Dios. No hay efecto sin causa. “Et quem misisti Jesum Christum”.
Valor apologético de las conversiones al catolicismo. Jesucristo y la Iglesia.
El mandamiento nuevo. Gravísima obligación de los padres. La Acción Ca-
tólica. Quejas del Divino Corazón. Exhortación final583; sobre el misterio de

578  BEOM 1936, pp. 223-229.


579  Ibid. 1937. pp. 25-36.
580  Ibid. 1938, pp. 33-45.
581  Ibid., 1944, pp. 1773-178.
582  Figura a continuación la primera lista de donativos, encabezada por el pre-
lado con fondos de la Mitra (10.000 pesetas) y la particular del mismo (3.000 pesetas). D.
Ricardo Sánchez, arcipreste de Mellid (1.000 pesetas); Sigue el cabildo (508 pesetas) y la
Junta Diocesana de Acción Católica (500 pesetas). Figuran inmediatamente después dona-
tivos de 200 y 100 pesetas (Ibid., pp. 176-180) Publica una nueva Exhortación con motivo
de las Colectas para las víctimas de la guerra (Ibid., 1944, pp. 181-182). La recaudación
total de la diócesis ascendió a la suma de 268.435 pesetas con 25 céntimos (Ibid., 1944, pp.
211).
583  BEOM 1936, pp. 49-71.
EPISCOPOLOGIO MINDONIENSE. SIGLO XX 273

la Redención. (Introducción. Tiempo de Cuaresma. Primera semana (juicio


final), segunda semana (¿podéis beber el cáliz…?) tercera semana (diálogo
con la Samaritana), cuarta semana (Pan eucarístico), semana de Pasión (El
buen Pastor. Conversación con la Magdalena). Pasión de Jesucristo. Efica-
cia de la Redención (triste panorama, una aclaración, malicia del pecado,
el triunfo del mal, el Redentor, balanza divina, gloriosas constelaciones, la
civilización cristiana, los réprobos) Consecuencias prácticas: amor a Jesu-
cristo, amor a la Santísima Virgen. Horror al pecado… Exhortación final)584.
Sobre la santificación de las fiestas (El deber de santificar las fiestas: día del
Señor, el domingo cristiano, origen histórico, fin del precepto, esplendida
profesión de fe, II. El descanso dominical. Ley eclesiástica, en España, cas-
tigo de los profanadores. III. La santa Misa: voz de la iglesia, documento
importante (Sagrada Congregación del Concilio (14-VII-1941). La Misa bien
oída, manera de oír bien la santa Misa, cumplimiento pascual, frecuencia
de Sacramentos. IV. Otras obras de santificación de las fiestas: oír la palabra
de Dios, buenas lecturas, catequesis, acción católica, obras de caridad. V.
Las diversiones: La mayor responsabilidad, hacer cumplir la ley, deportes,
etc.)585.

Perfil psicológico del Sr. de Arriba y Castro

No soy quién para poder hacer una radiografía del interior del alma
de D. Benjamín. Séame lícito, siquiera, decir dos palabras, que no pueden
ser reveladoras de su polifacética personalidad. En mis años de estudiante
tengo oído decir que lo malo de D. Benjamín estaba en la cara. Lo cual
quiere decir que todo era bueno, menos la cara. El rostro, sumamente
serio e inalterable, le daba un aire de hombre lejano, un poco insensible
ante los acontecimientos. Pero cuando se le trataba de cerca, uno se daba
cuenta de que se trataba de una persona sensible, cariñosa, afectuosa.
Sumamente seria en el exterior, pero llena de ternura en su interior. De
su seriedad decía el arzobispo de Santiago que era “obispo” hasta en el
“retrete” (con perdón). Pero de su amabilidad y sencillez podrían hablar
todos los sacerdotes diocesanos de aquel tiempo. De su formación inte-
lectual, de su elocuencia, de su capacidad de trabajo, de su celo pastoral
nadie puede dudar. Tampoco dudaron en las altas esferas eclesiásticas,
que, de Mondoñedo lo llevaron a Oviedo y de Oviedo a Tarragona, hasta

584  Ibid. 1939, pp. 37-59.


585  Ibid. 1943, pp. 57-90.
274 E. CAL PARDO

el punto de investirlo con la sagrada púrpura y el birrete cardenalicio. Es


uno de los pocos obispos de Mondoñedo que llegaron al cardenalato.
En Mondoñedo no se hizo ningún retrato de pincel a D. Benjamín. El
cabildo, eso sí, tenía en su poder una fotografía ampliada y acordó hacerle
un marco digno y colocarla en la Sala Capitular586.
Después de marcharse definitivamente de la diócesis, volvió a
Mondoñedo a recoger los restos mortales de su madre, que reposaban en
el cementerio de esta capital. Volvió nuevamente, siendo ya cardenal, en
septiembre del año 1958, con ocasión de la celebración de los 400 años de
la fundación de la primera capilla de Nuestra Señora de los Remedios.

Enrique Cal Pardo


Deán y Archivero
de la Catedral de Mondoñedo

586  A. Cps., vol. 39, p. 2.


Sancho Figueroa Andrade (1632-1702),
canónigo mindoniense, obispo de
Huamanga (Perú) y de Quito (Ecuador)

Este obispo de origen coruñés ejerció principalmente el sacerdocio


como canónigo de la catedral de Mondoñedo, desempeñando luego el
ministerio episcopal durante más de dos décadas en tierras andinas. San-
cho Figueroa respondía muy bien al prototipo de prelados de su época,
que tomaron como referencia las líneas reformistas del episcopado católi-
co diseñadas un siglo antes por el Concilio de Trento, las cuales quedaron
plasmadas en obispos tan emblemáticos como San Carlos Borromeo a
nivel eclesial, Santo Tomas de Villanueva en España o Santo Toribio de
Mogroviejo en la América Latina.
Representativo del eclesiástico de carrera, procedía de una de las
más nobles familias gallegas, habiendo cursado los estudios filosóficos y
teológicos en la universidad compostelana, donde alcanzó los títulos de
bachiller en artes y doctor en teología. Ordenado sacerdote el año 1661
a título de beneficio en la diócesis jacobea, completó sus estudios en la
universidad de Salamanca, donde obtuvo el doctorado jurídico y ejerció
transitoriamente la docencia, como había hecho en la de Santiago.
Aspirante a canonjías en la catedral compostelana, consiguió sin em-
bargo la magistralía en la de Mondoñedo a finales de 1664, ejerciéndola
competentemente hasta 1680, tras ser designado obispo de la diócesis
peruana de Huamanga (Ayacucho). Rigió luego esta diócesis durante va-
rios años con gran celo pastoral, siendo nombrado en 1688 para suceder
al gallego Alonso de la Peña Montenegro en la de Quito, a la que sirvió
hasta su muerte en 1702.
Especialmente las dos últimas décadas, la existencia de Figueroa An-
drade estuvo marcada por el ejercicio del ministerio pastoral, que desem-
peñó con entrega al servicio de dos vastas diócesis andinas, destacando
276 C. García cortés

por sus buenas dotes de gobierno y su espíritu reformista de las institucio-


nes eclesiásticas, potenciador de la vida espiritual del clero y los fieles, así
como por el ejercicio de las virtudes cristianas y la práctica de la caridad
con los pobres.
Advertimos al lector de que, al final del escrito, se ofrece una relación
alfabética de las Siglas y Abreviaturas usadas para citar en las notas a pie
de página, con el fin de facilitarle su interpretación.

Origen y entorno familiar

La mayoría de los historiadores, biógrafos y autores que tratan de


Sancho Figueroa le consideran originario de la ciudad de A Coruña, capi-
tal de la provincia de su nombre perteneciente a la diócesis compostela-
na1. Sin embargo, sólo a partir de un escrito de Pérez Costanti se conoce
la fecha probable de su nacimiento, deducible desde la de su bautismo en
la iglesia parroquial de Santiago de dicha ciudad, que había tenido lugar
el 31 de octubre de 1632. Esto ha permitido después a la mayoría de los
autores datar el nacimiento de Figueroa en los días inmediatamente ante-
riores e incluso en esa misma fecha, sobre todo si –como anota alguno2- el
hecho había tenido lugar en el pazo paterno de Sigrás y hubo que esperar
a un traslado con garantías hasta la ciudad herculina, para celebrar el bau-
tismo en la parroquia del domicilio familiar.
Que sepamos, no ha sido publicada aún la partida bautismal de este
personaje, por lo que creemos de interés ofrecerla íntegramente a los
lectores. Dice así:

“En treinta y uno de octubre de mill y seiscientos y treinta y dos


años, yo el bachiller Juan de Castro Verde, cura y retor de la parrochial
yglesia del señor Santiago de la ciudad de la Coruña, bautizé un hijo

1  Así, A. Neira de Mosquera, Monografías de Santiago, Santiago 1850, 158; Ovilo,


Hijos ilustres, 12; M. Murguía, Galicia, Barcelona 1888, 330, nota 1; P. Costanti, Colegiales,
Boletín de la Real Academia Gallega, X, n. 98 (1915) 33; Couceiro, Diccionario, II, 86; J.
Mª Vargas, Historia de la Iglesia en el Ecuador durante el Patronato Español, Quito 1962,
326; Egaña, Historia, II, 348; A. Vilanova Rodríguez, Figueroa Andrade Arias de Arbeito,
Sancho, en GEG, XIII, 23; Crespo del Pozo, Blasones, I, Madrid 1982, 322; J. R. Barreiro
Fernández, Historia de la ciudad de La Coruña, La Coruña 1986, 245; Fraguas, Colexio
Fonseca, Santiago 1995, 317.
2  Cf. Martínez-Barbeito, Torres, La Coruña 1978, 235.
sancho figueroa andrade (1632-1702)... 277

del capitán Don Juan de Figueroa y Doña Manuela Arias Megía, su


muger. Púsele nombre Sancho; fueron sus padrinos el alférez Julián
Prego y Doña Isabel Megía.
(Firmado:) Bach. Juan Castro Verde”3.

A partir de los escuetos datos que aporta esta acta bautismal, comple-
tados y ampliados con los que facilitan sus pruebas de limpieza de sangre
(elaboradas en 1655, al ser designado colegial del Fonseca) y algunas
publicaciones genealógicas tanto generales como específicas4, hemos po-
dido conocer en sus elementos principales el origen, componentes fami-
liares y cuadro genealógico del personaje.
Sancho Figueroa Andrade (apellidos que vamos a usar aquí, por las
razones que los avalan, entre las variantes que aducen la documentación
y bibliografía utilizadas: Andrade y Figueroa, Figueroa Andrade y Arias de
Arbeito, Figueroa Arias de Arbeito, Pardo de Andrade y Figueroa) estaba
enraizado en algunos de los más acreditados linajes del reino de Galicia,
establecidos principalmente en la provincia coruñesa y con vinculaciones
en tierras de Castilla. Tanto los Figueroa5 como los Andrade6, apellidos
que usó con más frecuencia, son dos linajes de gallegos preclaros que
han llegado hasta la actualidad, de los cuales se mantienen aún títulos,
propiedades, casas señoriales y escudos blasonados que recuerdan su
antiguo esplendor7.
Los Figueroa ostentaban en su armas las conocidas cinco hojas de
higuera de sinople, puestas en sotuer sobre campo de oro (más tarde
añadirían la corona marquesal, al serles concedido este título por Carlos
II), y constituían un antiquísimo linaje de origen visigodo, del que hay re-
ferencias en la literatura caballeresca, como por ejemplo el Carlo Famoso
de Luis de Zapata, publicado en 1566:

3  AHDS: FLPS, SMyS, Libro n. 2, Bautizados parroquia de Santiago, 1601-1635,


fol. 143v., con esta simple nota marginal: “Sancho”.
4  Utilizamos principalmente: F. de la Gándara, Nobiliario, Armas, i Triunfos de
Galicia…, Madrid 1662, ed. facsímil, Santiago 1970; P. Costanti, Colegiales, Boletín de la
Real Academia Gallega, X, n. 98 (1915) 33-38; Martínez-Barbeito, Torres, La Coruña 1978;
y Crespo del Pozo, Blasones, Madrid 21982-85, 5 vols.
5  Cf. F. de la Gándara, o. c., 547-559; Crespo del Pozo, Blasones, I, 322-323; II, 421-
426; E. Seijas Vázquez, Figueroa, en GEG, XIII, 22.
6  Cf. Crespo del Pozo, Blasones, I, 288-289; II, 74-82; s. a., Andrade, en GEG, II,
87-88.
7  Cf. Martínez-Barbeito, Torres, para los Figueroa, 171-172 y lám. 104; para los
Andrade, 51-55 y lám. 10.
278 C. García cortés

Las cinco verdes hojas de la higuera


en el escudo de oro bien pintado,
que así a los suyos de la edad primera
los condes de Trastamara han dejado;
son las armas de los que en tal manera
de Figueroa, como ellos, se han llamado
los que traen estas hojas; por sus gentes
son caballeros claros y excelentes.

Por su parte los Andrade tampoco cedían en nobleza, habiendo lle-


gado a ser en la baja Edad Media una de las familias más poderosas de
Galicia, especialmente en la comarca de Pontedeume. Considerados des-
cendientes de los condes de Traba, alcanzaron nombradía sobre todo por
Fernán Pérez de Andrade, de cuya fiebre constructora quedan todavía
numerosas muestras (castillos, monasterios, palacios, iglesias, hospitales,
puentes), además de haber prestado impagables aportaciones al arte y a
la literatura gallegos, por ejemplo su impresionante monumento funerario
en la iglesia conventual de San Francisco de Betanzos. En el curso de la
historia los Andrade se unieron a la casa de Alba, cuyo actual mayorazgo
ostenta también el condado de Andrade y su patrimonio.
Sancho Figueroa Andrade procedía inmediatamente, por la línea pa-
terna, del coruñés Juan de Andrade y Figueroa, capitán de Infantería y
familiar del Santo Oficio de la Inquisición, señor del pazo de Meirama
(Cambre). Su abuelo por esta rama era el capitán Juan López de Queo y
Andrade, natural de Santiago de Sigrás, que se distinguió en la defensa de
A Coruña durante el ataque de Drake en 1589. Y sus bisabuelos habían
sido Sancho López de Queo (originario de la fortaleza de su nombre, en
Santa María de Bértoa, y capitán de la compañía de Sigrás) y Margarita de
Andrade (de la casa de Montecelo, en San Pantaleón das Viñas-Paderne).
Dicho abuelo Juan López de Queo estaba casado con Isabel de Figueroa,
hija del licenciado Gómez Suárez de Figueroa (de la casa de Peito Bordel
y de la torre de Figueroa) y de Justa Cisneros (del pazo de Anzobre, en
San Pedro de Armentón-Arteixo, donde ambos están enterrados)8.
Las vinculaciones que presenta, pues, el personaje por la línea pater-
na son evidentes con los Figueroa del pazo de Anzobre y con la casa de
Sigrás, en donde habían nacido los mayorazgos. Al no tener descendencia
de los varones, la última pasaría a una hermana suya, casada con Benito
de Basadre y Mendoza (flor de la hidalguía gallega, señor de las casas de

8  Cf. P. Costanti, Colegiales, 33-37.


sancho figueroa andrade (1632-1702)... 279

Basadre, Outeiro y Ramil), de quienes descienden los actuales herederos


de la casa de Sigrás9.
Por la línea materna Sancho Figueroa Andrade era hijo de la también
coruñesa Manuela Arias de Arbeito y Mejía, hija del capitán de Infante-
ría Jorge Arias de Arbeito (natural de la villa lucense de Sarria, también
valeroso defensor de A Coruña durante el cerco de Drake en 1589) y de
Juana Mejía de Ávila (natural de esta ciudad castellana). Sus vinculaciones
de esta rama ascendían, por la línea paterna, hasta sus bisabuelos Juan
Arias del Río y Ana de Arbeito, originarios de las villas lucenses de Sarria y
Portomarín; y, por la materna, hasta sus bisabuelos el licenciado Gonzalo
Mejía y María Vázquez de Ávila (o Dávila), ésta natural de la ciudad del
mismo nombre y hermana del obispo titular de Troya, Rodrigo Vázquez
Dávila10.
La familia directa, de la cual procedía inmediatamente el personaje,
había quedado constituida por el matrimonio canónico de Juan de Andra-
de y Figueroa con Manuela Arias y Mejía Dávila, celebrado en la parroquia
coruñesa de Santiago el 5 de septiembre 162111. Como fruto de esta unión,
hemos localizado el bautismo de los siguientes hijos, celebrados todos en
la citada parroquia herculina:
– Juan, el 23 de agosto de 1623;
– Isabel María, el 30 de abril de 1628;
– Antonia Manuela, el 5 de julio de 1629;
– Mayor, el 15 de junio de 1630;
– y nuestro Sancho, el 31 de octubre de 163212.
En resumen, Sancho Figueroa Andrade pertenecía a familias hidalgas
de ilustre ascendencia, en las que se contaban conocidos personajes de la
nobleza, la milicia y el clero, con particular asentamiento en la provincia
coruñesa. Todavía se mantienen actualmente algunos de los pazos y edifi-
cios monumentales que los acogieron antaño y testimonian su preclaro li-
naje. Así, su casa solar, la renombrada torre de Figueroa, que se encuentra
bien conservada, en cuya torre, capilla e iglesia parroquial campean los

9  Cf. Martínez-Barbeito, Torres, 56-58 y láms. 13-14; y 362-363 y lám. 264, respec-
tivamente.
10  Cf. P. Costanti, Colegiales, 33-34 y 37-38.
11  AHDS: FLPS, SMyS, Libro n. 11, Casados parroquia de Santiago, 1621-1733, fol.
25v.
12  AHDS: FLPS, SMyS, Libro n. 2, Bautizados parroquia de Santiago, 1601-1635,
fols. 95, 123, 128, 134v. y 143v., respectivamente.
280 C. García cortés

escudos de las cinco hojas de higuera; los pazos de Anzobre y Sigrás; e,


incluso, la vieja casona de Meirama, sin escudos, cuyo señorío ostentaba
Juan de Andrade y Figueroa, padre de nuestro obispo13.

Formación y estudios

Pocos datos fiables pudimos conseguir sobre esta importante etapa


de la vida de Sancho Figueroa, a partir de los escritos realizados por los
historiadores y biógrafos que se ocupan de él. Algunos más hemos logra-
do allegar tras un rastreo documental de ciertos fondos de los archivos
universitarios, sumando todo lo cual ofrecemos al lector un resumen que
le permita seguir su currículo académico.
No sabemos cuándo Figueroa comenzó a cursar los estudios pre-
vios necesarios para seguir luego la carrera eclesiástica. Presumiblemente
debió recibir la formación primaria y los cursos de gramática-latinidad-
humanidades en A Coruña, donde su posición social y la existencia de
centros de este nivel le permitirían seguirlos con normalidad. Sin embar-
go, no hemos podido documentar cuándo se trasladó a Compostela para
iniciar los estudios propiamente universitarios, precisos para avanzar en
los caminos de la clericatura, tema que por entonces debía tener ya más
o menos decidido. Por los datos que iremos desgranado seguidamente,
conjeturamos que sus estudios de este nivel pudieron haber tenido lugar
al menos durante los años 1650-1661, dentro de las edades habituales para
seguir los cursos universitarios.
De nuestra investigación en los fondos del AHUS (donde, por cierto,
no hemos localizado el expediente personal de Figueroa, ni como alumno
ni como profesor, condiciones ambas que le son atribuibles), hemos ex-
traído algunos datos importantes, especialmente de los libros de matrícu-
las y de graduaciones académicas, que conjugaremos con otros aportados
por la bibliografía específica.
El trienio de Artes, ciclo previo necesario para los estudios y gra-
duaciones teológicas, debió realizarlo Figueroa Andrade –con algunas in-
terrupciones, cuya causa desconocemos- en el Colegio de San Jerónimo
durante los cursos 1650-1655. Afirmamos esto tras haber localizado, en
el correspondiente libro de matrículas, su inscripción para el primer año
de Artes en el curso 1650-51, presentando cédula de haber aprobado

13  Cf., para esta última, Martínez-Barbeito, Torres, 235-236 y lám. 149.
sancho figueroa andrade (1632-1702)... 281

antes los estudios humanísticos; y, para el segundo año de Artes o Lógi-


ca, figura matriculado en el curso 1653-5414. Sin embargo, no le hemos
podido localizar en las listas de matriculados para tercero de Artes en el
curso 1654-55, aunque no dudamos lo hubiera seguido y aprobado, pues
se conserva la incuestionable referencia de su graduación de bachiller
en esta facultad (para realizar la cual le era necesario) el 6 de octubre
de 1655. En esta fecha y dentro del Colegio de Santiago Alfeo, vulgo de
Fonseca, había tenido lugar ante un tribunal de cuatro catedráticos el acto
solemne durante el cual, tras responder a la sesión de preguntas y resul-
tar aprobado, solicitó la concesión del grado, siéndole concedido por el
decano el “Bachiller en Artes a Don Sancho de Figueroa, natural de esta
diózzesis compostelana”15.
Completados los cursos filosóficos exigidos, Figueroa Andrade pudo
iniciar los estudios teológicos, lo cual hizo en el Colegio de Fonseca, el
más renombrado de la universidad jacobea. Aunque algún autor fecha su
ingreso como colegial en el año 165616, la mayoría de los biógrafos data la
concesión de su primera beca de colegial en el claustro del 22 de octubre
de 165517. Sin embargo, lo que consta realmente en el libro de claustros
es que, en dicha fecha, se aprobó la petición del colegial Francisco de
Aguiar Seijas y Ulloa –años más tarde arzobispo de Méjico, muerto en olor
de santidad- para que le señalasen cuántos días debía ocuparse en reali-
zar las pruebas genealógicas de “D. Sancho de Figueroa, colegial eleto”,
autorizándosele a que las hiciera durante cincuenta días, veinte en Galicia
y treinta fuera de ella18.
Afortunadamente disponemos del expediente de las pruebas elabo-
radas por Aguiar Seijas entre el 26 de octubre de 1655 y el 2 de enero de
1656, en diversos lugares de Galicia (A Coruña, Sigrás, Culleredo, Armen-
tón, Monteagudo, Caión, Bértoa, Figueroa, San Pantaleón das Viñas, Porto-
marín, Sarria, Esporís) y de Castilla (especialmente Ávila y Villa Cisneros),
que concluyeron con resultado positivo19. De estas pruebas han publicado

14  AHUS: SLA, A-229: Libro 3º de matrícula 1647-1661, fols. 34 y 73v., respecti-
vamente.
15  AHUS: SLA, A-185: Libro de Grados n. 2, todas Facultades, 1588-1664, fol.
377v.
16  Cf. A. Neira de Mosquera, Monografías de Santiago, Santiago 1850, 158.
17  Cf. Ovilo, Hijos ilustres, 12; P. M. Caravelos, Fonseca, Tuy 1915, 139; P. Costanti,
Colegiales, 33; Fraguas, Colexio Fonseca, 319.
18  AHUS: SLA, A-119: Libro n. 9 de claustros, 1653-1659, fol. 140.
19  AHUS: Serie Histórica, Leg. 206: “Ciudad de La Coruña, Arzobispado de San-
tiago. Pruebas de limpieza de sangre del Colegial D. Sancho Figueroa y Andrade. 1655.
Murió Obispo de Quito”.
282 C. García cortés

Pérez Costanti y Fraguas un amplio resumen, referido sobre todo a su par-


te genealógica20. Se trató también en un claustro del 1 de febrero de 1656
de la petición del informante Aguiar Seijas exponiendo que, pese a haber
cobrado las pruebas realizadas, había invertido en ellas catorce días más
que los concedidos, por lo cual se aprobó su abono21. Todo lo cual nos
lleva a concluir que Sancho Figueroa debió incorporarse, ya a principios
del curso 1655-56, y pertenecer desde entonces al selecto grupo de cole-
giales del Fonseca, siguiendo como tal los estudios teológicos.
Como residente de este renombrado Colegio, Figueroa Andrade su-
peró en su totalidad los cursos de la facultad de Teología, desempeñando
las funciones colegiales y docentes que le aseguraba su pertenencia a
tan prestigiosa institución, durante un número de años que no pode-
mos determinar, entre seis y nueve. Tan sólo hemos documentado su
matriculación en los cuatro primeros cursos de “Theología expositiva y
escolástica”, a lo largo de los años académicos de 1655 a 1659, el último
de los cuales se impartió únicamente a cinco alumnos22. Sin embargo, a
partir de la última fecha, se pierde su rastro documental como alumno de
la facultad teológica, aunque no dudamos siguió vinculado a ella durante
algún tiempo más.
Ya indicamos anteriormente la carencia del expediente personal de
Sancho Figueroa Andrade en el AHUS, lo que es una seria dificultad para
documentar su currículo académico y docente. Eso nos ha obligado a re-
componerlo, aunque sólo parcialmente, con otros fondos documentales y
los datos allegados por distintos autores.
En el claustro celebrado el 28 de octubre de 1658, cursando su cuarto
año de teología, se concedió permiso a Sancho Figueroa para ser lector
de los libros de Ánima, incluidos entre las enseñanzas de esta facultad, a
condición de que no lo hiciese en la hora de las cátedras23; pero nada sa-
bemos sobre la duración de este encargo y el modo en que lo ejerció. Du-
rante el mismo curso, en otro claustro celebrado el 25 de febrero de 1659,
Figueroa fue nombrado sustituto de la cátedra de Artes que ostentaba el
Dr. Diego Araújo, el cual había obtenido beca en el colegio salmantino

20  Cf. P. Costanti, Colegiales, 33-38; Fraguas, Colegio Fonseca, 318-319.


21  AHUS: SLA, A-119 cit., fol. 156v.
22  AHUS: SLA, A-229 cit., fols. 103, 110v., 118 y 123v., respectivamente.
23  AHUS: SLA, A-119 cit., fol. 336. Cf. Cabeza de León, Historia, I, 338; Fraguas,
Colegio Fonseca, 319.
sancho figueroa andrade (1632-1702)... 283

de Oviedo y se había trasladado allí24. Este nuevo encargo docente –para


el que Figueroa tenía sólo la mínima graduación exigida– era de más ca-
tegoría, aunque su desempeño hubo de ser breve, por su encomienda a
colegiales que estaban aún cursando en la facultad, En este caso debió
cesar a poco de proveerse la cátedra con el bachiller Martín Bermúdez el
siguiente 26 de abril de 165925.
Los citados autores anotan como último dato del currículo académico
de Figueroa Andrade su presentación a las pruebas para obtener la licen-
ciatura en Teología, el 15 de junio de 1661, atribuyéndole además Ovilo
Otero el doctorado en esta facultad, sin precisar fecha26. Por nuestra parte,
hemos logrado comprobar y ampliar estos datos gracias a una detallada
investigación en los libros de grados de la universidad compostelana.
Siguiendo los requisitos establecidos en este centro para alcanzar las
graduaciones académicas27, Sancho Figueroa participó en el acto público
de la primera graduación (bachiller), celebrado en el aula habitual del Co-
legio de Santiago Alfeo el 17 de octubre de 1660, tras haber superado el
quinto curso del ciclo teológico. Después de realizar los actos exigidos en
las constituciones y ser aprobado por unanimidad, se le concedió el gra-
do, ordenándose dejar la nota correspondiente en el libro de graduados,
donde efectivamente ha quedado constancia del bachillerato en Teología
obtenido por “Don Sancho de Figueroa, natural de esta diózzesis y cole-
gial del Colegio de Santiago Alfeo”28.
Al año siguiente, suponemos que tras superar el sexto curso del ci-
clo teológico, Figueroa pudo optar a la licenciatura, realizando los cuatro
actos públicos exigidos para obtenerla. En el Colegio de Santiago Alfeo
realizó la sesión de repetizión el 27 de septiembre de 1661; la sesión de
conclusiones tenía lugar el inmediato día 28, respondiendo a las cues-
tiones planteadas por el tribunal; el 1º de octubre siguiente, en sesiones
de mañana y tarde, desarrolló los actos de quodlibetos, con exposición y
conclusiones; y en la Capilla de Don Lope de la catedral compostelana,
los días 11 y 12 de octubre, se realizaron el sorteo de temas y el examen
secreto. El inmediato día 13 tuvo lugar el acto solemne de la colación del

24  AHUS: SLA, A-119 cit., fols.. 353-353v. Cf. Cabeza de León, Historia, III, 41;
Fraguas, Colegio Fonseca, 319.
25  AHUS: SLA, A-119 cit., fol. 364v.
26  AHUS: SLA, A-120: Libro n. 10 de claustros, 1659-1666, fol. 105. Cf. Fraguas,
Colexio Fonseca, 319; A. Vilanova Rodríguez, en GEG, XIII, 23; Ovilo, Hijos ilustres, 12.
27  Cf. Cabeza de León, Historia, II, 113-117.
28  AHUS: SLA, A-185 cit., fol. 441v.
284 C. García cortés

grado de licenciatura, presidido por el Dr. Francisco de Seixas, canónigo


penitenciario y vice-cancelario de la Universidad29.
Los requisitos señalados para la obtención del grado de doctor en
Teología fueron cumplidos también por Sancho Figueroa en la expresada
Capilla de Don Lope, lugar tradicional de las doctoraciones. El mismo día
13 de octubre de 1661 solicitaba el grado ante el claustro y tribunal allí
presentes, abonando el depósito establecido y eligiendo tema por sor-
teo. Y el domingo 23 de octubre, a las cuatro de la tarde, presentaba sus
conclusiones y respondía a las preguntas del tribunal, tras lo cual se le
concedió el doctorado ante el juez-cancelario, Dr. Bernardo Pascual, pro-
visor del arzobispado, y el rector Dr. Juan Aparicio Navarro, por quien fue
investido con las insignias correspondientes y sentado en el último puesto
del claustro universitario30.
Como testimonio de primera mano de este acto, reproducimos literal-
mente el acta de graduación doctoral de nuestro personaje:

“Dentro de la capilla de Don Lope de Mendoza, ynclussa en la


Santa y Apostólica Yglesia del Señor Santiago, único y singular patrón
de las Hespañas, a veinte y tres días del mes de octubre de mill y seis-
cientos y ssessenta y un años, estando juntos conforme a constitución,
día Domingo a las quatro de la tarde, su merced el Dr. Don Bernardo
Pasqual y Gómez, Prouisor del Arcouispado y Chancelario de la Vni-
bersidad, Dr. Don Juan de Aparicio Navarro, Rector de ella, P. Mtro.
Fr. Miguel de Luxán, decano de Theuluxía, Dr. Don Juan Varela de la
Vega, decano en Cánones, Dr. Don Jacinto Heliz, P. Mtro. Fr. Venito
de Lossada, Dr. Don Juan Riquelme, P. Mtro, Fr. Pedro de SSonia, Dr.
Don Antonio de Aguiar, [Link]. Fr. Gregorio de Otero, Dr. Don Andrés
Gómez Villauerde, P. Mtro. Fr. Mauro de Ponte, Fr. Don Antonio Carlos
de Miranda, Dr. Don Diego Bibero, Don Pedro Feixó Suárez, Dr. Don
Tomás de Millara, P. Mtro. Fr. Mauro de Villamanior, Mtro. Jacinto Suá-
rez, Dr. Don Francisco de Aguiar y Vlloa, Mtro. Don Martín Vermúdez,
P. Mtro. Fr. Anselmo Gómez, ante mí secretario y testigos, paresció
presente el Lic. Don Sancho de Figueroa, natural de esta diócesis com-
postelana, y auiendo propuesto su questión, movido y fundado su con-
clusión, y rrespondido a los argumentos y deficultades que le fueron
propuestas, pedió al dicho presidente y chancelario el grado de Doctor
en Theuluxía espositiba y escolástica, el qual se lo dio y concedió con
otra orazión y rremitió el armalle con las ynsignias dotorales al dicho
Decano, que lo hizo, y luego el dicho graduado dio las gracias de ello
y lo pidió por testimonio, lo qual se hizo con mucha ponpa y soleni-

29  AHUS: SLA, A-189: Libro de Grados n. 6, Teología, 1634-1674, fols. 104v.-
107v.
30  AHUS: SLA, A- 189 cit., fols.. 108-108v.
sancho figueroa andrade (1632-1702)... 285

dad; y hizo el juramento de Constitución, de que fueron testigos Andrés


Xuárez, maestro de seremonias, Antonio de Castro, sustituto de vedel,
y Pedro de Figueroa, criado de missario, y otros = no valga, testado
“sumo” =
Passó ante mí, Francisco Rodríguez de Ribas (firmado)”31.

Los autores citados aluden también a que Sancho Figueroa fue cole-
gial en Salamanca antes de obtener la canonjía magistral de Mondoñedo
en 1664; y de ellos, tan sólo Vargas precisa que fue colegial del San Salva-
dor de Oviedo, en la universidad salmantina, donde obtuvo el doctorado
en Leyes y Derecho Canónico32. Pero, acerca de estos extremos, carece-
mos de referencias documentadas.
En todo caso, podemos decir que la formación de Figueroa Andrade
fue muy notable, suponiéndole algunos biógrafos una importante actua-
ción teológica y oratoria, hasta el punto de atribuirle incluso una obra
sobre la nobleza gallega, que ciertamente no escribió.

Ministerio sacerdotal

Nada nos han aportado los historiadores y biógrafos de Sancho Fi-


gueroa Andrade sobre su acceso a la clericatura y los inicios de su acti-
vidad ministerial, desconociendo asimismo los datos más elementales de
la misma anteriores al año 1665. Tan sólo Couceiro afirma que, antes de
ser canónigo en Mondoñedo, había ejercido otros cargos dentro y fuera
de Galicia33. Podría referirse con ello a las ya citadas funciones docentes
y a las actividades colegiales desempeñadas en Santiago y Salamanca,
siempre que las hubiera ejercido después de su ordenación sacerdotal.
Cabría también la posibilidad de que hubiera recibido ésta tras obtener su
canonjía en Mondoñedo (1665), práctica bastante habitual por entonces.
Por ello nuestra investigación sobre este tema se enfrentó a una
densa laguna informativa, que ignoraba totalmente la fecha y lugar de
las distintas ordenaciones clericales de Figueroa. Como supuesto previo,

31  AHUS: SLA, A- 189 cit., fol. 108v., con esta nota marginal: “Grado de Dr. en
Theulugía de D. Sancho de Figueroa”.
32  Cf. Fraguas, Colexio Fonseca, 319; A. Vilanova Rodríguez, en GEG, XIII, 23;
Grupo Nono Art, Los gallegos y el Nuevo Mundo en la época virreinal, Barcelona 1987,
98; J. Mª Vargas, Historia de la Iglesia en el Ecuador durante el Patronato Español, Quito
1962, 326.
33  Cf. Couceiro, Diccionario, II, 86.
286 C. García cortés

conjeturábamos que las habría empezado a recibir durante la etapa de sus


estudios teológicos, según costumbre de la época, en especial si se hacía
a título de patrimonio, modalidad que parecía más probable en su caso,
dada su posición social. En tal supuesto, habida cuenta de los estudios y
edades mínimos exigidos para la clericatura, consideramos que los suce-
sivos pasos dados por Figueroa Andrade hasta su ordenación sacerdotal
hubieran podido iniciarse hacia 1650, fecha de su acceso a la facultad
de Artes, aunque coincidiendo especialmente con su etapa de colegial
del Fonseca y profesor universitario (1655-61). Nuestra investigación se
centró, por ello, en conseguir constancias de esta hipótesis, revisando la
documentación de ordenaciones de la diócesis compostelana durante un
período suficientemente amplio (1644-64)34, con los resultados que deta-
llamos de seguido.

Ordenaciones clericales
Sancho Figueroa inició más bien tarde los caminos de la clericatura,
teniendo en cuenta las prácticas habituales entonces. Cursando el segundo
año de Teología con más de veinticuatro años de edad, decidió ingresar
en el estado clerical, según se desprende de la documentación depositada
en su expediente35. El 10 de marzo de 1657, el provisor y vicario general
del arzobispado de Santiago cursaba mandato al párroco compostelano
de San Fructuoso y Santa Susana, para que recabase información acerca
de la naturaleza, vita et moribus de “D. Sancho Figueroa, hijo de D. Juan
de Andrade y Dª Manuela Arias de Arbeito”, que había solicitado recibir
la primera tonsura. Tras la lectura de proclamas al respecto, el párroco
informaba positivamente, aunque echamos en falta en el expediente las
habituales declaraciones de testigos y la admisión del candidato por par-
te del provisor. En todo caso, damos por cierto que Figueroa recibió la
primera tonsura clerical en las ordenaciones celebradas por el arzobispo
Pedro Carrillo Acuña (1655-64) en las témporas de cuaresma, hacia finales
de marzo de 1657.
Sin embargo, no hemos localizado ninguna constancia documental
–hacemos notar que los expedientes de órdenes de esa época en la dió-

34  Los fondos investigados en el AHDS han sido globalmente estos: FG, 1.37: Serie
Sagradas Órdenes, Legs. 2 (Expedientes años 1636-1648) al 19 (Expedientes año 1664); y
FG, 1.38: Serie Patrimonios, Leg. 1º, que contiene expedientes sueltos de esta modalidad
datados en el siglo XVII.
35  AHDS: FG, 1.37: SSO, Leg. 9: Ordenaciones año 1657, Exped. n. 10: “Figueroa,
D. Sancho (Prima)”.
sancho figueroa andrade (1632-1702)... 287

cesis compostelana, que hemos revisado minuciosamente, no están com-


pletos– sobre la recepción por Figueroa Andrade de las cuatro órdenes
menores. Éstas se acostumbraban recibir de inmediato a la primera ton-
sura o en los meses siguientes, siendo verosímil suponer que las recibió
durante el mismo año 1657. En realidad las órdenes menores eran tan sólo
un paso obligado hacia el sacerdocio, que nada añadía en exigencias a la
decisión inicial del candidato.
Sí, en cambio, hemos logrado documentar el acceso de Figueroa al
subdiaconado, orden mayor que se recibía tras emitir el voto de celibato
y asumir la obligación de rezar el oficio divino, además de contar con su-
ficiente respaldo económico para asegurar la congrua sustentación. Cuan-
do nuestro personaje estaba concluyendo el cuarto curso de teología, el
provisor del arzobispado emitía en 30 de mayo de 1659 un mandato al
párroco coruñés de Santiago, pidiéndole informes sobre la naturaleza, vita
et moribus de “D. Sancho Andrade Figueroa, clérigo de menores órdenes,
vecino de la Coruña”, que solicitaba recibir el subdiaconado36.
En el expediente oportuno se incluye la siguiente documentación.
Un certificado del párroco Juan de Castroverde, junto con los testimonios
de cuatro testigos, pronunciándose positivamente sobre las cualidades del
candidato e informando de que era beneficiario de la parroquia sinecura
de San Vicente de Cespón, cercana a la villa de Boiro, a la cual había ac-
cedido por renuncia del anterior poseedor, su tío Gómez de Figueroa, que
rentuaba seiscientos ducados y parte de otros cuatrocientos de sus frutos
beneficiales. Figura también una copia de su partida de bautismo y un
auto final del provisor, aceptando al candidato para la ordenación de sub-
diácono. Suponemos por ello que ésta debió tener lugar poco después,
en las habituales témporas de Trinidad, y que se la conferiría el citado
arzobispo Carrillo, aunque no hay documentación al respecto.
Al año siguiente Sancho Figueroa daba otro importante paso hacia
el sacerdocio al acceder al diaconado, según consta en un nuevo expe-
diente37. El 15 de febrero de 1660 el provisor del arzobispado ordenaba
al párroco compostelano de San Fructuoso (a cuya feligresía pertenecía
el Colegio de Fonseca, donde vivía Figueroa) elaborar el acostumbrado
informe de vita et moribus del candidato, que pedía ordenarse diácono a
titulo de su beneficio en Cespón. El expediente está formado por el re-

36  AHDS: FG, 1.37: SSO, Leg. 11: Ordenaciones año 1659, Exped. n. 99: “Andrade
y Figueroa, D. Sancho (Epístola)”.
37  AHDS: FG, 1.37: SSO, Leg. 13: Ordenaciones año 1660, Exped. n. 43: “Figueroa,
D. Sancho de (Evangelio)”.
288 C. García cortés

querimiento a dicho párroco, la identificación y declaraciones positivas de


los testigos, una copia de la partida bautismal del candidato y la admisión
de éste por el provisor para que pudiera recibir el orden del diaconado.
También en este caso, y por las mismas razones, suponemos que la cele-
bración debió haber tenido lugar en las habituales témporas de cuaresma,
hacia finales de febrero o comienzos de marzo de 1660, y que sería oficia-
da por el arzobispo Carrillo Acuña.
Sin embargo, no hemos podido localizar ninguna documentación
referente a la ordenación sacerdotal de Sancho Figueroa, que suponemos
celebrada por el arzobispo Carrillo en el mismo año 1660 o a comienzos
de 166138. Nos basamos para ello en una constancia que aparece en el
acto de presentación de Figueroa ante el claustro universitario, para ser
admitido a la licenciatura en Teología, realizado el 15 de junio de 1661:
“Suplicó le diesen por presentado… y dijo que era bachiller por esta
universidad y que hera presbítero”39, lo cual pone esa fecha como tope
extremo de su ordenación sacerdotal.

Canónigo de la catedral de Mondoñedo


En la incompleta biografía eclesiástica que ofrecen los autores sobre
Figueroa Andrade, todos hacen constar que fue canónigo magistral del ca-
bildo mindoniense, además de hacer referencias generales a otros cargos.
Sin estar superadas aún, pese a nuestra investigación, las lagunas relativas
a sus primeros años de ejercicio del ministerio sacerdotal (1661-64), no
cabe dudar sin embargo de su cargo capitular en la diócesis rosendiana,
cuyos datos fundamentales hemos documentado. Podemos afirmar por
ello, con toda fiabilidad, que Sancho Figueroa estuvo vinculado al cabildo
de Mondoñedo durante casi dieciséis años, entre enero de 1665 y octubre
de 1680, cuando causó baja en él tras haber sido designado obispo de la
diócesis peruana de Huamanga.
Los primeros datos documentados sobre su pertenencia al cabildo
mindoniense se remontan a las oposiciones convocadas para cubrir la
vacante de la canonjía magistral, a la que entonces estaba vinculada la
dignidad de Juez del Fuero. Tras unos reñidos ejercicios a los que se ha-
bían presentado tres concursantes, Figueroa alcanzó el primer puesto en

38  Ritzler-Sefrin, en Hierarchia Catholica, V, 326, datan su ordenación sacerdotal


en 1660; mientras que Guitarte, Episcopologio 1500-1699, ficha 1635, la data genérica-
mente en 1661.
39  AHUS: SLA, A-120: Libro n. 10 de claustros, 1659-1666, fol. 105.
sancho figueroa andrade (1632-1702)... 289

la oposición (la víspera del fallo se habían repartido las habituales ayudas
de costa, correspondiéndole a él 700 reales) al obtener catorce de los
veinticinco votos emitidos, realizándose su nombramiento canónico el 29
de julio de 1664. Sin embargo, y sin que conozcamos documentalmente
las razones de su retraso, no tomaría posesión de la prebenda –lo hizo
por poder otorgado al canónigo Lope Salazar- hasta el 16 de enero de
166540.
A partir de esta fecha Figueroa Andrade había de ejercer durante tres
lustros los mencionados cargos de magistral (dedicado especialmente a la
predicación) y juez del Fuero (en la jurisdicción eclesiástica), compatibili-
zándolos con las encomiendas que repartían entre todos los canónigos las
obligaciones corporativas, desempeñadas en todo caso durante los pon-
tificados de los obispos Dionisio Pérez de Escobosa (1663-68), Luis Tello
de Olivares (1668-71) y Sebastián Arévalo Torres (1672-82).
La revisión de la documentación capitular no nos ha aportado cons-
tancias de actuaciones excepcionales de Figueroa en el ejercicio de su
prebenda, pero abundan las de carácter habitual del cargo y otras con
que compartía las cargas comunes a toda la corporación. Así, por ejemplo,
ejercer el papel de mediador en una discordia surgida a finales de 1670
entre el obispo Tello de Olivares y el cabildo, logrando el mutuo acuer-
do41; predicar el retiro espiritual al cabildo en junio de 167342; predicar
el sermón inaugural del sínodo diocesano