0% encontró este documento útil (0 votos)
65 vistas15 páginas

Examen Final

El documento describe dos complejos culturales de América del Norte temprana, Clovis y Folsom. Clovis se caracterizó por una tecnología de caza eficiente y un estilo de vida nómada. Folsom tenía un área geográfica más pequeña y usaba trampas naturales para cazar en invierno. Ambos produjeron puntas de lanza distintivas. El documento también describe tres importantes civilizaciones de América del Sur: los olmecas de México, los primeros en establecer una civilización compleja; los chavines del
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
65 vistas15 páginas

Examen Final

El documento describe dos complejos culturales de América del Norte temprana, Clovis y Folsom. Clovis se caracterizó por una tecnología de caza eficiente y un estilo de vida nómada. Folsom tenía un área geográfica más pequeña y usaba trampas naturales para cazar en invierno. Ambos produjeron puntas de lanza distintivas. El documento también describe tres importantes civilizaciones de América del Sur: los olmecas de México, los primeros en establecer una civilización compleja; los chavines del
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Roché Guadalupe Mailen

Perspectiva Espacio Temporal Americana y Argentina


Cohorte 2018

1.

Clovis y Folsom fueron dos complejos culturales que constituyeron en su totalidad el


periodo Paleo Indio temprano, abarcando 1000 años. Sus nombres derivan de las
puntas de lanzas tan características y diferentes entre sí que fueron halladas en sus
respectivos asentamientos.

Como características predominantes del complejo cultural de Clovis, Sevillano nos


menciona que estos desarrollaron una tecnología que permitió una gran eficiencia
en materia predatoria, sumado a que, las enormes extensiones de terreno que
habitaban, favorecieron que no hubiera competencia por los recursos. Poseían una
vida de índole nómada, por lo cual, cuando los recursos se agotaban se trasladaban
hacia otro territorio, generando así un desplazamiento de la población por la
totalidad de la actual América del Norte. Sus principales animales de caza eran: el
mamut, los mastodontes, los bisontes, los caribúes, los ciervos, pequeños
mamíferos y peces; mientras que las bayas eran los principales frutos de
recolección y consumo.

En cuanto a la punta de clovis mencionada anteriormente, ésta fue encontrada entre


los restos materiales del asentamiento. Se trata de una hoja tallada por presión, con
una acanaladura que avanza hasta mitad de la pieza. Su principal característica es
esta última, ya que servía para fijar la punta a la base, dándole IDENTIDAD
PROPIA.
Imagen de una punta de Clovis

Al respecto, existen dos hipótesis sobre dónde y por quién fue inventada, ya que se
relaciona a objetos del paleolítico superior del viejo mundo. La primera hipótesis
plantea que fue creada específicamente por cazadores de Beringia, siendo
trasladada posteriormente hasta América y Siberia. La segunda hipótesis argumenta
que se inventó simultáneamente en los dos continentes.

Folsom poseía una amplitud geográfica menor que Clovis, ubicándose en la llanura,
el Sudeste de [Link], y la zona central y sur de las montañas Rocosas. Eran
cazadores - recolectores innatos, poseyendo un método de trampas naturales:
acampaban al lado de donde se emplazaba la trampa, utilizando durante un lapso
largo de tiempo la carne recogida, ya que se mantenía congelada debido a que
desarrollaban la actividad en el invierno.

La punta de Folsom era similar a la de Clovis, pero con la diferencia de que poseía
la acanaladura en todo el largo de la pieza. Se sostienen varias argumentaciones
hipotéticas en torno a la función de ésta:

Aligerar la pieza y obtener mayor distancia de lanzamiento.

Permitir un mayor flujo de sangre, obteniendo como resultado el desangrado


rápido de la presa.

Dicha acanaladura mejoraba el enmangue al adelgazar la base de la pieza.


Imagen de punta de Folsom

Sin embargo, la hipótesis que más peso tiene es su función estético artística. Es
decir, todas las puntas paleoindias que analizamos cumplen la misma función, pero
dichas diferencias representan un arte “nacional”, es decir, algo representativo del
grupo. Es por ello que aparece el sentimiento nacional, como un intento de alcanzar
una identidad por oposición al otro que amenaza los recursos, y la supervivencia del
grupo.

2.

La civilización Olmeca, también denominado pueblo de hule, fue la cultura madre


de Mesoamérica, y la primera civilización de México. Ubicada en el litoral del Golfo
de México, precisamente en la actual Veracruz y Tabasco, poseyó tres
emplazamientos principales los cuales eran: San Lorenzo, que es el sitio más
antiguo; La Venta, considerado el más importante, y por último Tres Zapotes, siendo
este correspondiente a la etapa tardía.
El periodo de auge de los Olmecas se puede situar entre el 1.200 A.C y el 400 A.C,
específicamente en el Periodo Preclásico. Este esplendor se dio gracias a los
sistemas políticos centralizados, que eran respaldados por la religión y el poder que
se heredaba. Se llegó a vislumbrar una organización social estratificada compuesta
por los gobernantes divinos, la aristocracia y el pueblo, siendo una civilización
teocrática. Era observable la jerarquización de linajes, que servía de legitimación de
los gobernantes y la distinción de una élite dominante. La economía estaba basada
en la agricultura, destacándose el cacao (utilizado como moneda), el maíz, la
calabaza, el frijol, el chile, y distintas legumbres y siendo el sistema de cultivo
predominante la roza, utilizando un suelo fértil y abundante.

Otro aspecto destacado de esta civilización fue el arte y la arquitectura. Plazas


ceremoniales, canchas para el juego de pelota, extensos acueductos de piedra,
grandes talleres artesanales y un dispositivo procesional en el que se ubicaron
esculturas, tronos y estelas de gran tamaño, fueron solo algunas de las
construcciones que exaltaba el poder real. Este complejo conglomerado social fue
el resultado de la agricultura de aluvión que se desarrolló en esta área, con una
complicada red de presas, bordos y canales de irrigación. El testimonio que delata la
presencia del reino es la formidable serie de diez cabezas colosales encontradas en
San Lorenzo, de las cuales cada una es un retrato monumental e inolvidable de los
jefes que ejercieron el poder supremo en distintos momentos de la historia de esta
civilización. La construcción monumental se expresa en San Lorenzo de una
manera que no fue típica de Mesoamérica en ningún otro periodo de tiempo, y
refleja la cosmovisión particular de los olmecas, o el concepto que tenían de la
relación de la gente con el medio ambiente y el cosmos.

3.
La civilización Chavín, periodizada en el Horizonte Temprano, y ubicada en el
noroeste de Kotosh, se inició en el 900 AC y tuvo su apogeo hasta el año 200 A.C.
Su centro se desarrollaba en Chavín de Huantar, y traspasó el tiempo por sus
influencias artísticas y religiosas presentes en otras culturas contemporáneas a ella.
Es destacable la práctica del culto religioso, la aparición de la cerámica
estrechamente relacionada a los centros ceremoniales, la intensificación del cultivo
del maíz y la papa, el perfeccionamiento de las técnicas agrícolas y el desarrollo de
la metalurgia y la textilería, sin olvidarnos de que fue la civilización pionera en el
campo de la ingeniería hidráulica, ya que poseían un conocimiento avanzado,
puesto que obras como la de Chavín de Huántar, tenían canales que con la
corriente del agua emitían sonidos parecidos a un rugido, y a su vez, construyeron
la primer ciudad con un sistema de drenaje exitoso.

Es imposible separar, en esta civilización, los tres aspectos predominantes: social,


político y religioso, ya que Chavin poseía un estado teocrático; con una influencia
religiosa politeista y artística que se extendió por un vasto territorio. Hubo una casta
de sacerdotes-astrónomos deificados (grupo cerrado y privilegiado) que gobernó en
nombre de los dioses, ideó y organizó un culto religioso, realizando veneraciones a
seres antropomórficos. Al respecto, Rick (2006) menciona que había : “(...) Elites
prominentes que tuvieron el papel de dirigentes y élites secundarias que asumieron
el papel de consumidores de información ideológica y ritual, esto sugiere la
posibilidad de cierto grado de intención, y hasta conciencia, de los resultados
principalmente sociopolíticos que deseaban tener y que justificaban la inversión en
el diseño y construcción del centro ceremonial (…) un núcleo de personas formaron
un linaje conceptual, si no de sangre, y manejaron un proyecto de largo plazo(...)”

La sociedad Chavín fue clasista, los sacerdotes y guerreros acaparaban los


recursos, mientras que el pueblo era la clase dominada. Ellos intervinieron en las
comunidades de campesinos controlando y distribuyendo los excedentes. Las
sequías y las malas cosechas afectan a todos por igual, razón por la cual se creó un
sistema de subsistencia que se basó en la construcción de un olimpo de dioses
tangibles y severos, dueños de todos los poderes, a los que los campesinos, no
involucrados en el sistema de producción del centro, debían ofrecer un tributo; de
esta manera se dio inicio a la explotación del hombre por el hombre.
Avalando lo mencionado anteriormente, Burger, señala que: “Los centros de
horizonte Chavinense eran el producto de una sociedad compleja y de un sistema
bien establecido de estratificación social”
¿Cómo eran arquitectónicamente, los centros ceremoniales, que aglomeraron estos
tres aspectos fundamentales de la cultura chavín?
Nigel Davis, en su libro “Los antiguos reinos del Perú” describe generalidades
acerca de estos, en sus primeras fases: “Una plataforma en forma de U , que
encerraba una plaza hundida circular. En los muros de piedras exteriores, a unos
diez metros del suelo, había una serie de cabezas humanas y animales que
mostraban el gesto fruncido y toscas garras, su tamaño era más del doble que el de
una cabeza humana común”. A su vez, menciona que “una característica inusitada
de este templo es el número de galerías interiores, edificadas a diferentes niveles y
conectadas mediante escaleras (…) En el punto donde las dos alas de la galería
inferior se cruzan hay una estela imponente, llamada el Lanzón” según Burguer,
este representaba a la deidad suprema de Chavín. Este templo descrito
anteriormente pertenece a la Fase Inicial.
Más adelante en la cronología, se comenzó con la construcción de un nuevo templo,
que representó la forma de arquitectura chavinense que se difundió por gran parte
de los Andes centrales e incluso influyó en la arquitectura de Tiwanaku”.

4.
La cultura mochica ocupó los valles de Chicama y Moche, este último designó
posteriormente el nombre de la civilización a mencionar, lugares de amplias
posibilidades agrícolas dentro de una zona cálida y extremadamente árida, lo que
condiciona las formas de vida intentando lograr el control y disfrute de las corrientes
naturales de agua. La forma de asentamiento fue esencialmente en aldeas
concentradas con edificios ceremoniales de pequeña extensión, aunque no hay
constancia arqueológica de núcleos urbanos ni de ciudades que ostentan la
capitalidad. La arquitectura ceremonial es muy significativa, junto a la cerámica,
manifestación artística más importante de la cultura mochica y a través de la cual se
conocen sus costumbres y formas de vida. Su base económica fue la agricultura,
caza y recogida de mariscos y pesca, y utilizaban el guano como abono natural.
Socialmente tuvieron una distribución tradicional: un grupo dirigente formado por
sacerdotes con funciones tanto religiosas como políticas y una clase popular
formada por artesanos, campesinos y servidores. También tenían esclavos,
capturados en las numerosas guerras en que participaban. En materia religiosa, el
culto a la luna, que regía los ciclos agrarios, el calendario y las mareas, tuvo una
importancia clave.

La sociedad Mochica fue un reino teocrático y señorial, dividido en clases sociales,


diferenciadas por la riqueza, el poder, la forma de vestir, las costumbres y el tipo de
vivienda, e inclusive, por las tumbas donde se enterraban. Aunque es importante
aclarar que nunca pudo llegar a conformar un estado, tiene una clara tendencia a
ser un señorío. Los jefes político-religiosos y militares, se destacaban por su
vestimenta lujosa, y se dedicaban principalmente a la guerra en la cual
conquistaban cabezas-trofeos, siendo así, una sociedad militarista y expansionista;
esto dice Lumbreras (1998) al respecto:” (...) Hay incursiones hacia el este, norte y
sur, aparentemente guerreras, dando como resultado su asentamiento en nuevas
tierras y el sometimiento de la población local (…) Según muestra la iconografía, la
guerra tenía mucho prestigio sobre los mochitenses (...)” .
Mientras que Moseley (1983) plantea que: “ (...) Moche es el primer estado secular o
expansionista que surge en la costa Pacífica de Sudamérica (...)”

El pueblo, la masa de agricultores y artesanos era pobre, habitaban viviendas


precarias, y estaba sometida al control político y religioso de sus gobernantes. La
unidad la constituía el clan; cada clan tenía un nombre totémico, y estos clanes
formaban una tribu, que se mantenía unida no tanto por razones de posesión de
tierras, como por lazos de sangre. Este último asume su importancia, ya que todos
los que pertenecían a un grupo de parentesco tenían derecho automático a la tierra,
basado en el simple mérito de su relación de sangre.
Los señores eran hereditarios a través de méritos de guerra. Gobernaban por medio
de gobernadores, grupo sacerdotal muy numeroso que eran los guardianes de la
tradición. La tierra pertenecía a los señores, y los campos cultivables recién
creados, conseguidos a base de irrigación en gran escala, tenían que ser repartidos
por ellos, en periódicos reajustes, a la comunidad. Los frutos de la tierra se dividían
entre el Estado y el productor o agricultor. Se exigía de todos los indios, excepto los
grupos exentos de impuestos de las clases directoras, gobernantes, sacerdotes y
artesanos del Estado que, además de repartir sus cosechas dedicaran tiempo, en
forma de trabajo personal, a la construcción de gigantescos proyectos de irrigación,
templos, palacios y fortificaciones. Un indio, como individuo, podía salvarse alguna
vez de este sistema; pero como grupo tenía que someterse. Para finalizar, podemos
concluir en que Noche: “(...) poseía una jerarquía política basada en dogmas o
proposiciones sacras, como opuestas al mecanismo institucionalizado de fuerza
coercitiva empleado por un estado administrativamente centralizado (...)” .
5.

Los aztecas (derivado de Aztlán), es la civilización precolombina de la cual


poseemos un mayor conocimiento, debido a que su desarrollo fue a la par de la
Conquista Española. Fue la más grande de todo Mesoamérica. Por lo tanto, la
riqueza informativa que se posee permite una mayor comprensión y abundancia de
teorías sobre los distintos aspectos de esta sociedad.

Al derrumbarse el reino Tolteca, sus gobernantes se trasladaron a Colhuacan,


mientras que en otras partes de la cuenca se asentaron grupos de inmigrantes
chichimecas de distintos orígenes. Más adelante se movilizaron al oriente de la
cuenca y formaron un grupo de señoríos, llevando por nombre “acolhuas”. Al mismo
tiempo, los tepanecas ubicaron su capital en Azcapotzalco; siendo los primeros en
poseer una extensa entidad política. Uno de los grupos que se les sumaron a este
gran reino de Azcapotzalco fue el de los Mexicas, pero fueron expulsados por los
reinos vecinos. A raíz de esta situación, fundaron dos reinos: uno en Tlatelolco, y en
Tenochtitlan. Ambos reinos formaron parte del reino tepaneca encabezado por el
rey de Azcapotzalco, Tezozomoc.

Al morir el recién mencionado, se generó una gran disputa por su sucesión; se


formó entonces una alianza entre el nuevo rey tenochca y el heredero de Texcoco,
esta alianza entre Tenochtitlan y Texcoco derrotó a los tepanecas de Azcapotzalco,
generando un nuevo sistema político al que invitaron a Tlacopan. Así queda
conformada la triple Alianza, compuesta por Texcoco, Tlacopan y Tenochtitlan. La
triple Alianza tenía la obligación de poseer un fuerte sistema de gobierno, que
pudiese tener bajo control a sus pobladores, a tiempo de responder adecuadamente
a las necesidades de cada rincón del imperio.

En este sentido, el gobierno del Imperio Azteca se estructuró básicamente en torno


a una teocracia, donde el máximo gobernante era el huey-tlatoani, el cual electo por
un consejo conformado por veinte representantes de cada uno de los clanes en los
que se encontraba dividida la sociedad azteca, ejercía el poder político, al tiempo
que encarnaba el poder religioso. No obstante, las decisiones cruciales no eran
tomadas en solitario por el Huey-tlatoani, sino que éste pedía consejo de sus
distintos consejeros y asesores.
Es preciso, entonces, señalar las distintas jerarquías y funcionarios que
conformaban la organización del gobierno Aztecas:
▪ Tlahtoāni: era la principal figura de poder del imperio, el cual encarnaba una
especie de Rey. El poder se transmitía por vía hereditaria, de acuerdo a la
línea de descendencia tolteca.
▪ Huey-tlatoani: era considerado el máximo gobernante y representante de los
dioses en la tierra, por lo que en él se encarnaba el poder político y religioso.
Ejercía el poder en compañía de un consejo de funcionarios.
▪ Cihuacóatl: podía considerarse una especie de vicepresidente, su principal
función residía en administrar los tributos hechos por las distintas regiones,
aunque también tenía incidencia en asuntos religiosos y judiciales. Era el
segundo al mando.
▪ Tlacochcálcatl y Tlacatécatl: eran los jefes militares del Imperio Azteca, su
función principal era mantener el control y orden en las distintas regiones del
imperio.
▪ Huitzncahuatlailótlac y Tizociahuácatl: en cuanto a estas figuras, los
historiadores han señalado que en ellas residía la Justicia, al ejercer el papel
de los jueces principales, donde residían la mayoría de decisiones en esta
materia.
▪ Tlatoani: era el equivalente a un Gobernador de provincias, era el encargado
de rendir cuentas al poder central, así como mantener el orden y
funcionamiento de las regiones sobre las cuales gobernaban.
▪ Tecutli: su principal función era encargarse de garantizar el pago de los
tributos de su región al poder central.

Cada capital de la Triple Alianza era soberana y estaba compuesta por esta, un
grupo de ciudades gobernadas por reyes dependientes del gran rey de la capital. En
el marco de conquistas, trabajaban homogéneamente al mando del rey de
Tenochtitlan, quien estaba a cargo de los asuntos militares, sin embargo, el tributo
obtenido se dividía en las tres ciudades.

Las tres capitales dominaban, además de su propia ciudad, ciertas ciudades con
sus propios reyes subordinados al de la capital; pueblos de macehuales tributarios,
situados principalmente dentro de su propio dominio, pero también en lo de las otras
capitales; y por último pueblos tributarios de las regiones conquistadas.

“ En total cada capital gobernaba 10 reinos sometidos, las ciudades subordinadas


servían para la guerra y para la construcción de templos y palacios; sus reyes
mantenían residencias en la capital (…)” (Carrasco, P., “La triple alianza.
Organización política y estructura territorial”, en Lombardo, S. y Nalda, E. (coord),
Temas mesoamericanos, México, INAH/CoNaCultA, 1996).

Estos pueblos aportan las provisiones en especie para abastecer al palacio,


además, en algunas zonas conquistadas que no se incorporaron a una de las tres
capitales, cada capital tenía sus posesiones separadas. En las regiones
conquistadas el procedimiento era que los reinos sometidos conservaran a sus
propios gobernantes, con la responsabilidad de tributar a la Alianza. Para recolectar
el tributo, crearon “provincias tributarias”que pagaban a la anterior como unidad,
para luego llevarlo generalmente a Tenochtitlan.

En los territorios conquistados, las capitales enviaban nuevos pobladores y


establecían guarniciones militares que quedaban bajo un gobierno impuesto por
Tenochtitlan. La organización era la siguiente: Señoríos indígenas, las provincias
encargadas de la recaudación de tributos y las colonias militares, fundadas como
guarniciones.

La guerra era fundamental para sostener la estructura imperial, que dependía del
ingreso de los tributos, los cuales solo podían mantenerse o aumentar mediante el
dominio militar y la conquista. La clase gobernante se educaba en ejercicios bélicos
y sus hazañas determinaban los puestos de gobierno. Como mencionamos
anteriormente, el rey de Tenochtitlan era el encargado del ejército, aunque las tres
capitales participaban de las expediciones. Los cuerpos del ejército se organizaban
por ciudades y barrios, en unidades basadas en el sistema vigesimal.

El estado de guerra era permanente, debido a la supervivencia de enemigos en la


zona central. Las demandas de sumisión y las declaraciones de guerra se
encomendaban a los embajadores.

La estructura social azteca se caracteriza por ser muy rígida, era una sociedad
guerrera estratificada, y por lo tanto las posibilidades de superación o escala eran
muy limitadas. Las distinciones de clase eran notorias desde comienzos de la
adolescencia, el rango dependía de la sucesiva cantidad de prisioneros capturados.
Los triunfadores eran nombrados jóvenes principales, y al cuarto prisionero detenido
, ingresaban a la élite militar. Aunque, yendo a los detalles, generalmente accedían
a lo mencionado anteriormente los nobles, sea casual o causal.

En tanto que los nobles, que eran unos pocos elegidos por sus aptitudes como
guerreros, la mayoría de la población se componía de macehuales. En
comparación, su vida era frugal, sencilla, se ocupaban de la labración de la tierra y
combatían en las guerras del gobernante.

También, la sociedad estaba formada por calpullis, conjuntos de comunidades que


tenían relaciones de parentesco, religión, reciprocidad en un mismo territorio. Dentro
de cada calpulli existían diferentes clases sociales, ya que estaba estructurada de
forma jerárquica.

Estos estaban divididos en clanes, de familias emparentadas, las cuales se dividían


los terrenos a cargo. Poseían un templo en sus terrenos, en el cual rendían tributo a
un dios específico, y en conjunto poseían una escuela. Allí, enseñaban su papel
predeterminado como ciudadano del estado, como así también historia, religión, y
construcción con adobe. Pero el principal objetivo era el endurecimiento, a través de
la capacitación con las armas de guerra.

El grupo social con mayores privilegios eran los pipiltin constituido por las familias
de los gobernantes, sacerdotes, la clase militar, como los guerreros, y los jerarcas
de los calpulli. Los nobles poseían tierras, sirvientes y eran educados para ser los
futuros funcionarios del imperio. Controlaban el gobierno, dirigían la mano de obra
en sus tierras, comandaban a los guerreros en las batallas, tenían diversas
posesiones como tierras, esclavos o sirvientes .

Debajo de la nobleza azteca se hallaban los macehualtin que podían ser


los artesanos, los comerciantes, y los campesinos. Sin embargo los grandes
comerciantes eran personas muy respetadas y con muchos privilegios como tierras
y un tribunal de justicia comercial, además cumplieron labores de espionaje en otros
territorios, por ende, su importancia para el imperio azteca.

Los esclavos ocupaban la jerarquía inferior de la sociedad azteca. La mayoría eran


esclavos debido a las guerras, otros por cometer delitos graves y una pequeña parte
debido a las deudas que no pudieron cancelar cayeron en esa condición de
servidumbre.

En conclusión de este plano, podemos destacar las grandes similitudes con las
relaciones de vasallaje Europeo, y a su vez una pirámide social que coincide en
muchos puntos.

Una unidad sociopolítica se define de acuerdo con su tamaño, densidad poblacional,


economía, y la relación política que existe entre unas unidades y otras. El concepto
que engloba todas estas características en la antigüedad prehispánica era el de
"Altepetl" de atl=agua, tepetl=cerro. De esta palabra podemos encontrar diferentes
significados según su uso, entre algunos podemos mencionar los siguientes:

Altepetl se refiere a su carácter como dador de vida a través del agua que contienen
el agua que derrama para que los hombres puedan beneficiarse de esa agua, para
tener la posibilidad de regar sus campos y sustentarse.

El Altepetl se constituyó no sólo como un centro político sino también con los
asentamientos de la periferia, es decir las comunidades subsidiarias controladas por
el centro, en este sentido hablamos de una dualidad; el centro urbano y el campo,
siendo uno el complemento del otro.

“ (...) De todos los usos de la palabra el más común es el que se refiere a estados o
reinos esparcidos en el centro de México, ya sean de su tiempo o anteriores(...) "
(Schroeder 1994:183)

En conclusión, el Altepetl en este sentido es un asentamiento, generalmente la


capital de un pequeño reino. La definición del Altepetl como estado, cabe algunas
veces y otras no. El Altepetl tuvo un inicio, generalmente se identifica a un Altepetl
primero con la fundación de un asentamiento, con los años este asentamiento pudo
crecer (como en la mayoría de los casos) y convertirse en un centro urbano y
eventualmente ese centro urbano era el Altepetl. Este Altepetl en sus inicios fue el
asentamiento de un grupo que tuvo el nivel de cacicazgo, con los años evolucionó
hasta adquirir las características de una sociedad estatal. En los casos de los
Altepetl hegemónicos como Azcapotzalco, Texcoco, Chalco, Cuautitlán,
Tenochtitlan, Xaltocan, Xochimilco, Mixquic, Cuitlahuac ; estos crecieron hasta
convertirse de pequeñas comunidades en centros políticos de importancia alrededor
del siglo XIV se puede identificar ya a los Altepetl de la Cuenca de México con
estados prehispánicos.

En un principio, la gran ciudad de Tenochtitlán podía mantenerse por sí sola con la


actividad agrícola, pero a medida que la población fue creciendo, la economía
azteca tuvo que diversificarse, buscando otros métodos de subsistencia.

Alrededor de 1519, se llevó a cabo un sistema interrelacionado de intercambio, con


tres sistemas institucionalizados separadamente: el tráfico exterior, el tributo y el
intercambio mercantil.

“ (...) El tributo, era una manera de poder recaudar fondos para el estado, en forma
de especie. Estos se subdividen en materias primas y en productos elaborados:
“(…) Los bienes elaborados comprenden, por ejemplo, ropa, trajes guerreros,
sarta(…), las materias primas eran en primer lugar alimentos, materiales de
construcción y algunos materiales de lujo (…) “ (Berdan, F. “Tres formas de
intercambio en la economía azteca”, en Carrasco y Broda, Economía política e
ideológica en México, 1978).

Existían varias maneras de conseguir los bienes para saldar el tributo


correspondiente: a través del trabajo comunal, mediante el intercambio de
excedente agrícola en los mercados, o como tercera opción, generando una especie
de “trueque” con los mercaderes. De más está aclarar, que el recorrido de estos
tributos tenía como destino final llegar a manos del tlatoani, y de la nobleza de
Tenochtitlan.

La redistribución de estos era variada, tal podía ser sostener actividades militares y
administrativas, como mantenimiento del palacio real, o ser un sustento en tiempos
de escasez, como última opción, pero no menos importante, como objeto para el
tráfico exterior.

El tráfico exterior, por su parte, estaba a cargo de un gremio de mercaderes,


gozando éstos, de una posición especial y de privilegios. A su vez, tenían un rol
clave de espionaje, adentrándose en territorio enemigo, elevando informes al
tlatoani. En las expediciones a los centros de intercambio (centros establecidos para
la realización de operaciones comerciales), los pochteca llevaban bienes del estado
así como bienes propios, estos eran artículos elaborados de lujo principalmente, y,
diariamente mantenían una política económica llevando un control para que los
precios fueran justos: “(…) entre los bienes figuraban adornos de oro para la
nobleza, pieles de conejo, agujas, pedernales, tintes, hierbas, y objetos de cobre y
de obsidiana para otras personas (…)” (Berdan, F. “Tres formas de intercambio en
la economía azteca”, en Carrasco y Broda, Economía política e ideológica en
México, 1978)

Por último, pero no menos importante, se encontraban los mercados, que a


diferencia del tráfico exterior, eran puntos locales de intercambio y cualquier
individuo podía participar de tal. Otra similitud entre el punto anterior y el actual es
que los artículos y medios de producción les pertenecían a los comerciantes, y se
hallaban otro tipo de bienes, como esclavos, frutas, mantas, maíz, entre otras
(véase Sahagún, 1950-1969, X 54 94). Las transacciones mercantiles, se reditúan
con “dinero”, que podía ser cacao, quachtli, mantas, cascabeles de cobre, entre
otros. Aquí, se mencionan distintas hipótesis sobre la importancia de cada producto
de pago. Garibay y León Portilla, sostienen que la moneda de mayor importancia
era el quachtli, en cambio, para Piña Chan y Katz coinciden en que es el cacao.
Ambos poseían importancia, uno por su valor, y otro por mantenerse vigente aún en
la post conquista española.

Estos tres sistemas desarrollados anteriormente, congenian mutuamente dentro del


sistema, generando una integración, presidida por los pochtecas, con su doble papel
de representantes estatales y empresarios privados. A su vez, servían como
estrategia política de dominación imperial, obteniendo un control de los recursos, y
generando una redistribución de estos. Así, se podía financiar empresas
comerciales, expediciones a gran escala. Aunque estas en varias ocasiones, no
salieron airosas, ya que la desconfianza hacia estos, hacía que se robaran las
mercancías, los representantes terminaran asesinados, y se perdiera la inversión en
sí.

Cabe mencionar la importancia de la expansión azteca como estrategia ante el


crecimiento poblacional, y de puestos no agrícolas, lo que generó una demanda a
gran escala de nuevos territorios dependientes para poder satisfacer necesidades
Para ello, se debió elegir entre una maniobra mercantil, destacando su desarrollado
tramo de redes de tráfico exterior, o de conquista y tributo, evaluando los bienes a
conseguir y el requerimiento de una sociedad que tenía la necesidad de ser
sustentada.

Como conclusión de este plano, podemos decir, que los distintos modelos
previamente vistos, en conjunto con la ecología, sugestionan las estrategias
políticas. Sumando también, el gran parecido con otras civilizaciones
preindustriales, y con la expansión ultramarina Europea.

También podría gustarte