Tesoros de Oro en Culturas Peruanas
Tesoros de Oro en Culturas Peruanas
Edición
Fundación C.V. MARQ
Oro de Perú
Diputación de Alicante
Texto
Victoria Mújica
Gabriela Schwörbel Hoessel
Luis Hurtado Rodríguez
Enrique Tord
Fotografías
Luis Hurtado Rodríguez
Comisariado
Expoarte y Gestión
Julián García Moreno
José Luis Jiménez Calvo
Luis Hurtado Rodríguez
Agradecimientos
Embajada de Perú en España
Embajada de España en Perú
Instituto Nacional de Cultura (INC) Perú
Fundación Miguel Mújica Gallo
Mª Clara Monge
Diseño
Engloba Diseño
Depósito legal
FUNDACIÓN
MÚJICA GALLO
ÍNDICE 7 Presentación
José Joaquín Ripoll Serrano. Presidente de la Diputación de Alicante
9 Presentación
Fernando Olivera Vega. Embajador de Perú en España
11 Prólogo
Victoria Mújica. Directora Museos Oro del Perú y Armas del Mundo
40 Catálogo de piezas
José Joaquín Ripoll Serrano
PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN DE ALICANTE
Con la muestra “El Oro del Perú”, el MARQ continúa con su calendario de exposiciones temporales, con la
firme vocación de acercar a los alicantinos, los tesoros y culturas arqueológicas más importantes del mundo.
El MARQ realiza ahora un gran esfuerzo, al dirigir sus miras hacia América Latina, con quién tenemos tan-
tos vínculos culturales y, más concretamente, a la rica cultura peruana, para traer esta excepcional muestra de
piezas de oro procedentes del Museo del Oro y Armas del Mundo de Lima, símbolo del orgullo del Perú, que
tan concienzudamente fue recopilando su mentor y creador, D. Miguel Mújica Gallo.
Símbolo de perfección y pureza, y emblema de inmortalidad, las piezas de oro que han sido seleccionadas
para esta muestra pasan por ser las más representativas de las culturas precolombinas.
El oro, una vez trabajado, servía de acercamiento a los dioses, formando parte de los ajuares funerarios.
Máscaras, bestias, jaguares y otros seres mitológicos en forma de dorados pectorales, formaban parte de las
ceremonias más importantes.
Las piezas de oro que tenemos la ocasión de contemplar en esta excepcional muestra reunían varias
manifestaciones vinculadas a los mitos precolombinos, como son el resplandor del color, el movimiento y la
música, tal como se aprecia en objetos que han sido cuidadosamente trabajados para que proyecten solemne-
mente estas impresiones que debieron estar íntimamente vinculadas a rituales y ceremonias que hoy día solo
podemos intuir a la luz de esas joyas.
Estas piezas dan una idea aproximada de lo que encontraron los conquistadores cuando llegaron al Perú.
Quiero agradecer de manera especial a la Fundación Mújica Gallo y a la Embajada del Perú en España el
que hayan apoyado esta magnífica exposición, así como al equipo técnico del MARQ y del Museo del Oro y
Armas del Mundo de Lima toda la dedicación y esfuerzo que han puesto en su consecución. Seguro que cons-
tituirá una buena oportunidad para acercarse al MARQ y disfrutar de cerca de las páginas de una Arqueología
escrita en letras de oro.
Fernando Olivera Vega
EMBAJADOR DEL PERÚ EN ESPAÑA
Alguna vez Perú fue el símbolo de oro; ésa, al menos, fue la atracción que en la Isla del Gallo determinó el ca-
mino a seguir de Francisco Pizarro y sus compañeros, que lo acompañaron al sur en busca de riquezas hasta
entonces sólo legendarias. Y fue justamente el oro, lo primero que les ofreció Atahualpa por su libertad, en
vano procurada como sabemos.
Después, a las distintas culturas avasalladas no les fue dada otra posibilidad que la de ocultar sus tesoros, que
aún hoy van descubriéndose a lo largo y ancho del Perú. Ése es el caso del ya ahora célebre Señor de Sipán,
el último de los grandes descubrimientos arqueológicos peruanos, gran dignatario que fue enterrado con las
piezas de oro que le servían de símbolo del poder.
Esos magníficos entierros, ubicados principalmente en la costa peruana, dieron lugar, a comienzos del siglo XX,
a una profesión recusada, perseguida tanto como utilizada: los huaqueros, o sea aquellos individuos que, inspi-
rados en las leyendas de grandezas ocultas y orientados por la visión de chamanes, cavaban aquí y allá en bus-
ca principalmente de oro que, una y mil veces encontrado, previa devastación inicua de tumbas de la antigua
heredad peruana, pasaba a ofrecerse en un mercado, no siempre receptivo, para integrar colecciones privadas
de personas sensibles a la cultura autóctona que las rescataban así de un mayor maltrato.
Una de esas personas, y seguramente la principal, fue durante muchos años, D. Miguel Mújica Gallo, hombre de
gran fortuna, hacendado y financista, quien ya en 1936 adquirió un lote de 305 piezas arqueológicas, que cons-
tituyó la base de lo que años más tarde devino en Museo de Oro, inaugurado oficialmente el 3 de noviembre
de 1966, para albergar la que era ya la más grandiosa colección arqueológica privada del Perú. Más tarde, en
1993, D. Miguel Mújica Gallo, quien fue embajador del Perú en España de 1980 a 1985, conforma la “Fundación
Miguel Mújica Gallo”, que se encuentra a cargo de los Museos Oro del Perú y Armas del Mundo.
Piezas de incalculable valor histórico e intrínseco a la vez, conforman la colección de ambos Museos, fruto de
la pasión de un hombre que dedicó su vida y fortuna a coleccionar lo que muchos otros, por ignorancia o des-
interés, desdeñaban. Durante muchísimos años, el Museo de Oro, magníficamente instalado en uno de los ba-
rrios más residenciales de Lima, formó parte del itinerario forzoso de cualquier turista extranjero o nacional
interesado en la cultura peruana. Un informe técnico de la Universidad de Chile, en el que se estudia una de
las principales piezas del Museo, el muy famoso Tumi de oro, señala que “el Museo Oro del Perú cuenta con una
de las más grandes colecciones de metal arqueológico”.
Esa colección se encuentra actualmente en España y se exhibe hoy en Alicante gracias al auspicio de la Excma.
Diputación Provincial de Alicante y la Fundación MARQ. Orgullo del Perú, la colección del Museo de Oro y
Armas del Mundo es, finalmente, un homenaje a su empeñoso fundador, D. Miguel Mújica Gallo, hombre ligado
entrañablemente a España.
Prólogo
Victoria Mújica 10 / 11
El Museo “Oro del Perú” fue creado por Miguel Mújica Gallo, mi padre, hace más de cuarenta años, dedicán-
dole gran parte de su vida, inspirado por la profunda admiración y orgullo que tenía por la historia peruana,
con el fin de dejar un legado a su patria y como homenaje a la cultura sapiencial milenaria del hombre andino.
Logró coleccionar más de siete mil piezas de todas las culturas precolombinas incluyendo metales, textiles y
ceramios, evitando de esa manera que estas obras de arte fueran para siempre exportadas o terminaran en el
crisol de inescrupulosos reducidores.
El culto pueblo español podrá apreciar estos 83 objetos, en su gran mayoría de oro, símbolo de la per-
fección y pureza y emblema de inmortalidad, que han sido seleccionados por ser los más representativos de
nuestras culturas precolombinas. Estas piezas dan una idea aproximada de lo que encontraron los conquista-
dores cuando llegaron al Perú, como consta en documentos del Archivo de Indias y por citar solamente uno:
“En el fastuoso templo del Koricancha (Cusco) había un disco de oro macizo del tamaño de una rueda de carro que
representaba al dios sol, ídolos de oro de tamaño natural con la figura humana y llamas de oro y plata también de ta-
maño natural, y numerosas planchas del mismo metal que cubrían todas las paredes del templo”. Todas estas esplén-
didas obras de la orfebrería indígena que los conquistadores y religiosos encontraron, fueron fundidas para
convertirlas en barras de oro conforme a la mentalidad propia de la época.
Por fortuna quedaron sepultadas durante siglos grandes riquezas que fueron enterradas con los muertos
para ser descubiertas siglos después, dando por cierto que aún queda mucho por descubrir.
La orfebrería en el Perú tiene abolengo milenario, testimonio de ello lo constituyen los objetos arqueo-
PRÓLOGO
lógicos que son abundantes en las diferentes culturas prehispánicas. A través de dichos objetos hemos podido escatiman su admiración y, ganados por el entusiasmo, proclaman la bonanza de la hechura. No todos los obje-
conocer no sólo los grandes avances de la metalurgia andina sino muchas de sus costumbres, creencias y vida tos se lograron conservar, casi todos, el español los convirtió en lingotes o barras, de acuerdo al criterio de la
cotidiana. A través de estudios se ha conocido el complejo simbolismo, mágico religioso, que revestía este me- época, a excepción de los enterrados con sus muertos.
tal, y los objetos y adornos trabajados con él, especialmente el binomio plata-oro expresado como una conse- En los palacios reales de los Incas, cuenta Gómora: “todo el servicio de su casa, mesa y cocina era de oro y de
cuencia de la constante dualidad andina (sol-luna, día-noche, femenino-masculino). plata, y cuando menos de plata y cobre por ser más recio” Zárate explica que se hacían esculturas de tamaño na-
Últimas investigaciones científicas revelan que los metales en el mundo andino tuvieron un papel mucho tural de hombres, mujeres, camélidos y otros animales de oro y plata. Gómora también nos habla de jardines
más profundo de lo que se pensaba. Estos indicaban el rango jerárquico de quienes los portaban no sólo en áureos y argenteos, que albergaban árboles, hortalizas y otros vegetales de oro y plata, “invención y grandeza
vida sino también después de la muerte, junto con una fuerte connotación simbólico-religiosa más que política hasta entonces nunca vista”. No escapaban a estos jardines los animales vaciados de oro y plata, como jagua-
y guerrera, que tenía el metal como base del poder. El oro tenía, además, otras características simbólicas a las res, pumas, gatos monteses, zorros, venados, tarucas, conejos, ratones, serpientes, lagartijas y mariposas. Qué
ya mencionadas, logradas mediante signos externos, como el color superficial del objeto metálico, no impor- impresión debieron llevarse los españoles al encontrar estos jardines plagados de plantas y animales, con es-
tando la composición interna del mismo, sino el aspecto que el que lo veía percibía de él; el sonido que pro- culturas de hombres y mujeres de tamaño natural, todo en oro y plata, el magnífico escenario los debe haber
ducía al usarlo, la cantidad de objetos iguales que debía llevar; dónde, cuándo y cómo y el fin para usarlo. Todas dejado silenciosos por muchos minutos disfrutando de la belleza que veían.
estas características definían los valores espirituales de la cultura que los fabricó. Con la llegada de los españoles y los europeos se cierra un capítulo apasionante de la metalurgia y orfe-
No cabe duda de que los antiguos peruanos fueron grandes orfebres, desarrollaron técnicas como en brería andina, en la cual, como hemos visto, el trabajo del oro y la plata jugó un papel fundamental.
ningún lugar del mundo antiguo e impensables para la mente europea del siglo XVI, como colorear superficies Corría el año 1492 cuando el hombre blanco avistó el Nuevo Mundo. De las islas pasó a Tierra firme y de
metálicas, dorándolas o plateándolas; provocando muchas veces la pregunta de qué modo fueron desarrolladas Tierra firme al Perú.
estas técnicas con los reducidos medios que disponían. Además de la satisfacción que tenemos de poder presentar estos tesoros de las antiguas culturas perua- 12 / 13
Estas aleaciones, usadas desde tiempos muy tempranos y desarrolladas, como hemos mencionado ante- nas y de la emoción que, sin duda, sentirán los visitantes del culto y sensible pueblo que nos acoge, el Museo
riormente, para colorear las superficies de los metales, es decir, ponerlas más rojas, amarillas o plateadas, me- “Oro del Perú” por su fama universal, ha dejado de ser patrimonio exclusivo de sus herederos o descubrido-
diante diferentes técnicas, teniendo algunas de ellas bajo contenido de oro y plata en la aleación, imprimiendo res, para convertirse en acervo de la cultura universal, capaz de conmover al hombre en general, cualesquiera
así a la pieza el valor espiritual que con el color se le quería dar. sea su raza, cultura, religión o época.
Todo pueblo que desarrolla una tecnología es porque va a hacer uso de ella y tiene un fin concreto al uti- Deseamos que esta muestra contribuya, aún más, a fortalecer los lazos ya existentes entre dos naciones
lizarla, es por eso que no podemos comparar el desarrollo metalúrgico en el Viejo Mundo con el que ocurrió con un pasado común.
en la zona andina, pues mientras en el primero fue una consecuencia de la demanda de los metales para la
fabricación de armas y el transporte y, en menor medida, en la agricultura, en el pensamiento andino el metal
jugó un papel muy distinto. Al examinar las tumbas de grandes sacerdotes-guerreros como Sipán o de elite
como Sicán, llama la atención que entre cientos de objetos de metal encontrados con estos grandes señores,
apenas hay unas cuantas armas, como tumis (cuchillos), que son más bien ceremoniales, y algunas estólicas.
Es así que el uso del oro se vio condicionado por varios factores. El oro, junto con la plata, fueron metales
utilizados sólo para un uso muy concreto de ornamentos de prestigio (ya sea para esta vida o para después de
la muerte), por lo tanto su trabajo fue limitado a un cierto estatus social.
La depuración de técnicas y tratamientos no cesó hasta culminar en la opulencia del arte virreinal. De he-
cho, mucha de la magnificencia y abundancia que maravillaron al conquistador europeo eran producidas por el
uso de estas técnicas que implicaban un gran conocimiento.
Una técnica importante fue la llamada “cera perdida” que consiste en modelar en cera la forma que se de-
sea dejando una abertura en un extremo para permitir la entrada del metal líquido. Hermosos objetos fueron
logrados mediante esta técnica de vaciado que además permitió mezclar distintos metales, y así lograr, no sólo
un exquisito modelado de formas, sino también preciosas combinaciones de oro y plata.
Todas las culturas preincaicas, que sepamos, trabajaron el oro y la plata, pero sólo cuatro de ellas desta-
caron en forma superior: la cultura Vicús, la cultura Mochica, la cultura Lambayeque y la cultura Chimú. Las
cuatro se dieron en la costa Norperuana, luego aparecieron los Incas, hijos del Sol y de la Luna. Fueron los
Incas los grandes emperadores del hemisferio austral. No sólo fundaron el único Imperio del mundo al Sur de
la línea ecuatoriana, sino que este Imperio fue también el más rico en poseer oro y plata.
Los objetos salidos de las manos de los orfebres incas fueron de una belleza sin igual. Los cronistas no
ORO SAGRADO
DEL PERÚ
El enfrentamiento ocurrido en Cajamarca el 16 de noviembre de 1532 entre el Imperio Incaico y los conquis-
tadores españoles no sólo fue de carácter militar sino fundamentalmente cultural. Y no hay nada que posibilite
una mejor comprensión de este aserto que las diferentes visiones que tenían unos y otros acerca de los meta-
les preciosos y, particularmente, del oro. Ya lo hemos dicho en otra oportunidad y conviene reiterarlo en esta
ocasión: “Fue alrededor de su dorado esplendor que giró la suerte de aquellos hidalgos provincianos que se lanzaron
hace medio milenio a la conquista de un continente desconocido e inconmensurable. México y Perú refulgieron enton-
ces como nombres emblemáticos en donde hallaron un oro real. Más tarde, consolidadas estas conquistas, aparecieron
en el horizonte otros nombres, quiméricos esta vez por los cuales dejaron la vida los insaciables: El Dorado, el Paititi, el
País de la Canela, la Ciudad de los Césares… No hubo rincón del Nuevo Mundo a donde no llegara aquel soldado que
empuñaba la espada y en el cuello le colgara una frágil cruz.Y que en su mente no refulgiera a la vuelta de cada valle,
al final de los desiertos, en el infierno de alguna montuosa selva pantanosa, la ciudad de oro prometida. Atrás de esas
‘entradas’ quedaban unos indígenas que esbozaban una leve sonrisa aliviados de que aquel andaluz, aquel castellano,
aquel extremeño, marchara tras ese oro de espejismo a su perdición”.
Y el contraste entre una y otra sociedad no podía ser mayor. El conquistador era hijo del Renacimiento, es de-
cir, de un periodo cultural de Occidente que fomentaba el individualismo, el afán de honra y el “valer más”, la
ambición de alcanzar señorío mediante la propiedad rural o el dinero. El capitán Francisco Pizarro fue así una
personalidad emblemática de aquel momento que, nacido en condiciones socialmente desventajosas, constru-
ORO SAGRADO DEL PERÚ
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Penacho de oro. Cultura
Nasca.
yó su propio destino con una soberbia mezcla de no ha comprendido del todo. Y no es para menos izquierda lla época a esta parte ha girado vertiginosamente en el Capítulo XVII del Libro Segundo un concepto a 16 / 17
Nariguera de oro. Cultura Moche.
ambición y coraje, audacia y duras decisiones, se- pues todas las doctrinas económicas y políticas en- Trabajos de embutido y filigrana.
hacia la desacralización. tener en cuenta respecto de los bienes en relación a la
ducción por el poder y aventura guerrera, junto con gendradas por la modernidad son primas hermanas derecha riqueza: “…del nombre ‘Capac’, que quiere decir rico, no
Nariguera de oro. Cultura Moche.
un instinto universal en el español de la época de entre sí. Hasta las más aparentemente enfrentadas El criterio acerca del oro y el concepto de riqueza de hacienda, sino de todas las virtudes que un rey bueno
Elaborada mediante hilos lisos
estar abriéndole paso a la religión verdadera. Frente como son el capitalismo de Estado y el capitalismo martilleados e hilos entorchados en el antiguo Perú, y principalmente entre los Incas, puede tener”.
a aquel conquistador trujillano había un Imperio liberal. Las dos están unidas por un cordón umbilical gruesos de superficies aplanadas. está destacado en los cronistas y los historiadores
forjado en multitud de alianzas entre “ayllus” y an- que hace de ellas hijas primogénitas de la moder- tempranos que fueron los que recogieron las infor- Es conveniente, por ello, señalar aquí, las notables
tiguos reinos sometidos al Cuzco, Imperio en donde nidad: el capitalismo. Son pues dos concepciones maciones más verosímiles acerca de este asunto que explicaciones que dejaron los historiadores de
predominaba el sentido comunal andino fuera del profanas del mundo totalmente encontradas con la fue conflictivo en las primeras décadas coloniales formación religiosa que ratifican el hecho de la
cual el individuo no era nada. A la cabeza del mismo concepción tradicional de la existencia en que los al imponerse el sistema mercantil y la transacción veneración que tenían los indígenas por los frutos
estaba el Inca, el hijo del Sol, el heredero de una tra- metales preciosos, y el oro en particular, tenían una monetaria desplazando a las viejas tradiciones andi- de la tierra, de la Pachamama, incluidos los metales
dición de creencias según las cuales los metales pre- connotación absolutamente diferente a la que tiene nas de la distribución, la reciprocidad y el trueque. que eran materias que no se agotaban sino que se
ciosos no eran una mercancía sino una materia viva hoy Occidente. Podríamos decir que la actual con- Es el caso de Garcilaso Inca de la Vega quien, en el regeneraban. Es así que el agustino Antonio de la
que se ofrendaba a los dioses en templos y huacas, o cepción del mundo está dominada por la mentalidad Capítulo VII del Libro Quinto de sus Comentarios Calancha, en el Volumen III, Capítulo XI de su impor-
con el que se forjaba ricas joyas que sólo usaban los y la “filosofía” de los comerciantes. Si el oro es di- Reales (1609), asevera que los metales preciosos no tante Corónica Moralizada del Orden de San Agustín
privilegiados que se las llevaban con ellos a la tumba. nero y el dinero es poder hay en ello una dramática eran la base de la riqueza al escribir: “El oro y la plata (1639) afirma: “Usaban los Indios que van a minas de
Al fin y al cabo la sociedad de la que venía Pizarro visión de la naturaleza, es decir, del cosmos, en que y las piedras preciosas que los reyes Incas tuvieron en plata, de oro o de azogue, adorar los cerros o minas,
era una en que el oro se convertía en moneda, en el hombre se convierte, él mismo, en objeto de las tanta cantidad, como es notorio, no era de tributo obliga- pidiéndoles metal rico, i para esto velan de noche, be-
dinero, es decir, en el instrumento del comercio; en transacciones y, en casos, en su víctima. El encuentro torio que fuesen los incas obligados a darlo, ni los reyes viendo y baylando, sacrificio que azen a la riqueza; a los
cambio en la sociedad andina el intercambio de bie- de Cajamarca es uno de los hitos centrales de ese lo pedían, porque no lo tuvieron por cosa necesaria para de oro llaman Coya, i al Dios de las minas de plata i a
nes se efectuaba mediante el trueque y no mediante drama moderno que viene marcando por medio la guerra ni para la paz, y todo esto no estimaron por sus metales Mama, i a las piedras de los metales Corpa,
un dinero que no existía. Dicho en otras palabras: milenio no sólo a Occidente sino al mundo entero. hacienda ni tesoro, porque, como se sabe, no vendían ni adóranlas besando, i lo mesmo al soroche, al azogue i
el oro en Occidente era fundamentalmente una ma- Es por ello que la tragedia de Cajamarca tiene un compraban cosa alguna por plata ni por oro, ni con ello al bermellón del azogue, que llaman Ichma, o Linpi, i es
teria profana en tanto que en el mundo andino era significado de una extraordinaria profundidad en pagaban la gente de guerra, ni lo gastaban en socorro muy preciado para diversas supersticiones…”
una materia que participaba de lo sagrado. que el oro de los objetos sagrados sobrevivientes a de alguna necesidad que se les ofreciese; y por tanto, lo
la fundición y su conversión en lingotes comerciales tenían por cosa superflua, porque ni era de comer; sola- De la misma forma el jesuita Bernabé Cobo, en
A partir de esas diferentes visiones se inician des- preservan un lenguaje que, atravesando los siglos, mente lo estimaban por su hermosura y resplandor, para el Libro XIII, Capítulo XI de su Historia del Nuevo
conciertos, desencuentros y tragedias que la litera- nos habla de cuando el hombre perteneció a otra ornato y servicio de las casas reales y templos del sol, y Mundo (1653) señala que “…Adoraban también …los
tura ha tardado mucho en comprender. O que aún cultura, a otra visión del mundo, visión que de aque- casas de las vírgenes…” Y agrega el mismo historiador cerros que se distinguían en algo de los otros sus veci-
ORO SAGRADO DEL PERÚ
nos o en la hechura o en la sustancia… Los que iban conlleva no sólo una organización de trabajo bien estruc- mineral a la transformación de este metal en los centros 18 / 19
a minas adoraban los cerros dellas y las propias minas, turada, ya sea por el Estado o por la autoridad comarcal, metalúrgicos. El segundo momento, sería la fabricación
que llaman ‘coya’, pidiendo les diesen de su metal; y para sino que también llegó a formar parte de un complejo misma del objeto por manos artesanales, cuyo fin último
alcanzar lo que pedían, velaban de noche, bebiendo y sistema simbólico regido por divinidades míticas, rituales, plasma en él la religiosidad del pueblo que lo creó. En el
bailando en reverencia de los dichos cerros. Asimismo creencias y simbolismos que estaban profundamente primer momento, el hombre arranca de las entrañas de
adoraban los metales, que llaman ‘mama’, y a las pie- arraigados en el pensamiento andino. Estas creencias la Madre Tierra, la Pachamama, un bien que ésta conce-
dras de los dichos metales, llamadas ‘corpas’, besábanlas estaban presentes desde el proceso extractivo de los de por voluntad propia, para que esto ocurra, y teniendo
y hacían con ellas otras ceremonias; el metal que dicen mismos hasta su transformación artesanal, circunstan- en cuenta la visión andina de reciprocidad y participa-
‘soroche’; la misma plata y las ‘guairas’ o braseros donde cias poco entendidas por los cronistas, quizás debido a ción en intercambios mutuos de dones, el minero está
se funde; ítem, la pepitas y granos de oro y el oro de en dos cosas: primero, que no llegaron a comprender bien obligado a rendirle veneración a través de ritos, danzas
polvo; el bermellón que ellos llaman ‘Llimpi’, y era muy la cosmovisión andina y por ende los códigos de riqueza, y donación de ofrendas, mediante las cuales, pide a la
preciado para diversas supersticiones; finalmente cual- poder y sacralidad que emanaban del uso de los mine- Madre Tierra, a los Apus y a todas las divinidades tute-
quier cosa de la naturaleza que les pareciese notable rales y metales.Y en segundo lugar, ninguno era metalur- lares de las minas que se mantenga la fertilidad de la
y diferenciada de las demás, la adoraban, reconociendo gista o tenía conocimiento de minería u orfebrería, por tierra y no se rompa la armonía con lo sobrenatural. De
en ella alguna particular deidad; y esto hacían hasta con lo que las descripciones que tenemos de los mismos, se esta manera, los minerales y metales no llegan a agotar-
las pedrezuelas que hallaban relumbrantes y de colores, ciñen a observaciones en las que mezclan o confunden, se, sino que ‘se regeneran’, al mismo tiempo el minero se
las cuales guardaban muy bruñidas y tenían en grade muchas veces, términos o usos europeos para describir siente protegido de los malos espíritus durante el trabajo
estimación”. materias primas o técnicas precolombinas, y aunque extractivo. El indígena entiende que con el cumplimiento
dichas descripciones sean más o menos coherentes, de sus ritos y ofrendas, justifica de alguna manera esta
Modernamente, la comprensión acerca del trabajo muy pocas veces hacen referencia al simbolismo escon- ‘violación’ a la intimidad de la Madre Tierra. En el segun-
de los metales en el antiguo Perú ha sido objeto de dido en los procesos extractivos, metalúrgicos u orfebres. do momento, ya no es la Madre Tierra la que interviene
consideraciones más detenidas. Una de las mejores Estudiando los metales desde un enfoque simbólico y no en el mundo místico del metal, sino el metal mismo
aproximaciones la hallamos en el ensayo de Paloma económico, podemos ver con claridad estas confusiones transformado a través del orfebre, el medio a través del
Carcedo de Mufarech y Luisa Vetter Parodi en “Usos y la falta de apreciación de parte de los cronistas de cual se ilustra y representa toda una iconografía religio-
de minerales y metales a través de las crónicas” en dos momentos en la concepción misma del metal. El sa. Es el soporte par expresar todo un concepto ritual y
cuyo acápite titulado “Sacralidad de los minerales y primero, es el que conlleva el trabajo extractivo del mi- simbólico arraigado en una conciencia colectiva cultural
metales” afirman que en “…las sociedades antiguas neral, tanto en socavones o minas como en las aguas determinada. El metal hará, por tanto, de soporte, de
andinas, las piedras semipreciosas y preciosas, minerales de los ríos o placeres, y su consiguiente proceso meta- medio tangible que ayude a expresar una religiosidad,
y metales, así como todo bien que la naturaleza ofrecía, lúrgico. Es decir, iría desde la misma fase extractiva del una cosmovisón del mundo dentro de una colectividad.
ORO SAGRADO DEL PERÚ
Son estos dos momentos en los que el hombre otorgará Inca de la Vega, es uno de los que con más deteni- páginas siguientes que yo conocí y dejé vivo cuando me vine a España, gran las puertas que salían al claustro, que eran doce, salvo la 20 / 21
Caras anterior y posterior de
al mineral y al metal connotaciones sagradas muy dife- miento ha dejado detalladas noticias acerca de la uti- Tumi –cuchillo ceremonial– parte
jugador de todos los juegos, que con ser tan grande la del aposento de la luna y de las estrellas, todas estaban
rentes, así como diferentes también en cada uno de ellos lización del oro en templos y objetos ceremoniales superior con representación imagen la jugó y perdió en una noche…” Prosigue el chapadas con planchas y tablones de oro…”
antropomorfa en oro e
sus mitos y ritos”. como es el caso de su descripción del Coricancha, Inca historiador diciendo que a “…un lado y a otro de
incrustaciones de Crisocola,
el templo del Sol mayor del Imperio, descripción hoja en oro y plata. Cultura la imagen del sol estaban los cuerpos de los reyes muer- Pero uno de los aspectos más importantes de la uti-
En el ensayo citado se introduce una interesante desarrollada entre los Capítulos XX y XXIV del Lambayeque. tos puestos por su antigüedad, como hijos de ese sol, em- lización de los metales preciosos en los templos la
consideración que contrasta con lo anteriormente Libro Tercero de los Comentarios Reales. Inclusive balsamados que (no se sabe cómo) parecían estar vivos; describe el escritor cuzqueño de la siguiente mane-
dicho cuando las autoras subrayan que para “…el su nombre –que significa cerco de oro– evidencia estaban asentados en sus sillas de oro, puestas sobre ra: “Aquella huerta, que ahora sirve al convento de dar
Viejo Mundo, el metal significaba esplendor, tecnología la identificación de este metal con la suprema divi- los tablones de oro en que solían sentarse…” Y agrega: hortalizas, era en tiempo de los Incas jardín de oro y pla-
armamentista, riqueza y por lo tanto poder. Con el metal nidad cuzqueña. Dice Garcilaso que la techumbre “La puerta principal del templo miraba al norte, como ta, como los había en las casas reales de los reyes, donde
fabricaban sus armas, decoraban las iglesias, financiaban del Coricancha “…era de madera muy alta, porque hoy está, sin la cual había otras menores para servicio había muchas yerbas y flores de diversa suerte, muchas
costosas gestas bélicas, compraban y vendían bienes, y tuviese mucha corriente; la cubija fue de paja, porque del templo. Todas estas estaban aforradas con planchas plantas menores, muchos árboles mayores, muchos ani-
se ataviaban los más poderosos”. El jesuita Joseph de no alcanzaron a hacer teja. Todas las cuatro paredes del de oro en forma de portada. Por de fuera del templo, males chicos y grandes, bravos y domésticos, y sabandi-
Acosta (1540-1600), desde su particular visión, y templo estaban cubiertas de arriba abajo de planchas y corría una cenefa de oro de un tablón de más de una jas de las que van arrastrando, como culebras, lagartos,
refiriéndose al Quinto a pagarse a la corona espa- tablones de oro. En el testero, que llamamos altar mayor, vara de ancho en forma de corona que abrazaba todo lagartijas, y caracoles, mariposas y pájaros, y otras aves
ñola por lo que descubriesen de metales y piedras tenían puesta la figura del sol, hecha de una plancha de el templo”. Al describir los interiores de este templo, mayores del aire, cada cosa puesta en el lugar que
preciosas, comenta en su Historia Natural y Moral de oro, el doble más gruesa que las otras planchas que cu- donde quedaban los recintos de otras divinidades más al propio contrahiciese a la natural que remedaba.
las Indias (1590): “…Y también para la defensa de la brían las paredes. La figura estaba hecha con su rostro –la luna, las estrellas, el rayo o ‘illapa’, las Pléyades– y Había un gran maizal, y la semilla que llaman quinua, y
misma Fe Católica E Iglesia Romana en estas partes, en redondo y con sus rayos y llamas de fuego, todo de los aposentos de los sacerdotes y criados, asevera otras legumbres y árboles frutales, con su fruta toda de
donde tanto es la verdad opugnada y perseguida de los una pieza, ni más ni menos que la pintan los pintores. Garcilaso que en “dos tabernáculos de estos que es- oro y plata, contrahecho al natural; había también en la
herejes. Y pues el señor de los cielos que da y quita los Era tan grande, que tomaba todo el testero del templo taban en un lienzo que miraba al Oriente, me acuerdo casa rimeros de leña, contrahecha de oro y plata, como
reinos a quien quiere y como quiere así lo ha ordenado, de pared a pared”. El dramático contraste entre las que vi muchos agujeros en las molduras que estaban los había en la casa real; también había grandes figuras
debemos suplicarle con humildad, se digne de favorecer dos concepciones acerca del oro no pudo ser mejor hechas e las piedras; las que estaban a las esquinas de hombres y mujeres y niños vaciados de los mismos, y
el celo tan pío del Rey Católico, dándole próspero suceso descrita que con el saqueo de este templo por los pasaban de un cabo a otro; las otras que estaban en muchos graneros y trojes, que llaman ‘pirua’, todo para
y victoria contra los enemigos de su Santa Fe, pues en conquistadores, saqueo en el cual ocurrió un inci- el campo y espacio del tabernáculo, no tenían más que ornato, y mayor majestad de la casa de su dios el sol;
esta causa gasta el tesoro de las Indias que le ha dado, dente que pasa a narrar el propio Garcilaso: “Esta estar señalados en la pared. A los indios y a los religiosos que como a cada año a todas las fiestas principales
y aún a menester mucho más”. figura del sol cupo en suerte cuando los españoles entra- de la casa oí decir que en aquellos mismos lugares so- que le hacían le presentaban tanta plata y oro, lo em-
ron en aquella ciudad a un hombre noble, conquistador lían estar sobre el oro los engastes de las piedras finas pleaban todo en adornar su casa, inventando cada día
El ya mencionado historiador cuzqueño, Garcilaso de los primeros, llamado Mancio Sierra de Leguizamo, en tiempo de aquella gentilidad. Los tabernáculos y otras nuevas grandezas. Porque todos los plateros que había
ORO SAGRADO DEL PERÚ
dedicados para el servicio del sol no entendían en otra do, y asimismo por lo alto chapeado de oro alrededor”. habían hecho después aquellos reyes. Con estas inven- lo leemos en el Capítulo II del Libro Sexto de los 24 / 25
cosa sino hacer y contrahacer las cosas dichas. Hacían Líneas abajo afirma Pizarro respecto de las riquezas ciones y otras semejantes, hechas en su favor, hicieron Comentarios Reales donde el Inca historiador afir-
infinita vajilla, que el templo tenía para su servicio, hasta del Cuzco: “Halláronde cántaros, la mitad de barro y la los Incas creer a los demás indios que eran hijos del sol, ma que “todas las casas reales tenían hechos jardines
ollas, cántaros, tinajas y tinajones; en suma, no había en mitad de oro, tan encajado el oro en el barro que, aun- y con sus muchos beneficios lo confirmaron. Por estas y huertos donde el Inca se recreaba. Plantaban en ellos
aquella casa cosa alguna de que echar mano para cual- que los henchían de agua, no se salía gota, y tan bien dos fábulas tuvieron los Incas, y todos los del Imperio, todos los árboles hermosos y vistosos, posturas de flores
quier ministerio que todo no fuese de oro y plata, hasta hechos que hera cosa de ber. Hallóse asimismo un bulto aquella isla por lugar sagrado, y así mandaron hacer en y plantas olorosas y hermosas que en el reino había; a
lo que servía de azacadas y azacadillas para limpiar los de oro de que los yndios rrecibieron gran pena, porque ella un riquísimo templo, todo aforrado en tablones de cuya semejanza contrahacían de oro y plata muchos
jardines; de donde con mucha razón y propiedad llama- dezían que hera figura del primero señor que conquistó oro, dedicado al sol, donde universalmente todas las pro- árboles y otras matas menores al natural, con sus hojas,
ron al templo del sol y a toda la casa ‘coricancha’, que esta tierra. Halláronse zapatos hechos de oro, de los que vincias, sujetas al Inca, ofrecían cada año mucho oro y flores y frutas; unas que empezaban a brotar; otras a
quiere decir barrio de oro. A semejanza de este templo las mujeres acostumbravan traer, digo delos medios za- plata, y piedras preciosas, en hacimiento de gracias al sol medio sazonar; otras del todo perfeccionadas en su
de la ciudad del Cozco eran los demás que había en patones. Halláronse langostas de las que cría lamar, de por los dos beneficios que en aquel lugar les había he- tamaño. Entre éstas y otras grandezas hacían maizales
muchas provincias de aquel reino….” oro; muchos basos, en ellos esculpidas de bulto todas las cho. Aquel templo tenía el mismo servicio que el templo contrahechos al natural, con sus hojas, mazorca y caña,
abes y culebras, hasta arañas, lagartixas; todas las sa- del Cozco. De las ofrendas de oro y plata había tanta con sus raíces y flor; y los cabellos que echa la mazorca
De los cronistas tempranos destacamos las descrip- bandixas que ellos conocían hechas de culto. Esto se ha- cantidad amontonada en la isla, fuera de lo que para el eran de oro, y todo lo demás de plata soldado lo uno
ciones de Pedro Pizarro que en el Capítulo 15 de su lló, como digo, en una cueva grande que estava fuera del servicio del templo estaba labrado, que lo que dicen los con lo otro. Y la misma diferencia hacían en las demás
Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Cuzco entre unas peñas, que por ser piezas delicadas indios acerca de esto más es para admirar que para lo plantas, que la flor o cualquiera otra cosa que amarillea-
Perú (1571) dice del Coricancha que tenía “…este no las enterraron como otros muy grandes tesoros de creer. El P. Blas Valera, hablando de la riqueza de aquel ban, la contrahacían de oro y lo demás de plata. También
sol en unas casas muy grandes, todas de cantería, muy que se tubo noticia que estavan enterrados, que después templo, y de lo mucho que fuera de él había sobrado y había animales chicos y grandes contrahechos y vacia-
labradas, y ansimismo la cerca de cantería muy alta y se supo de algunos indios”. amontonado, dice, que los indios trasplantados, que lla- dos de oro y plata, como eran conejos, ratones, lagartijas,
muy bien obrada; en la delantera della tenían una cinta man Mitmac, que viven en ‘Copacauano’ le certificaron culebras, mariposas, zorras, gatos monteses, que domés-
de planchas de oro, de más de un palmo de anchor, No menos notable fue el templo del sol situado en que era tanto lo que había sobrado de oro y plata, que ticos no los tuvieron. Había pájaros de todas suertes,
encaxadas en las piedras; en lo alto de todo esto estava la isla Titicaca del lago del mismo nombre en Puno. pudieran hacer de ello otro templo desde los fundamen- unos puestos por los árboles como que cantaban; otros
en toda la delantera de la cerca, donde tenían la puer- Informa Garcilaso Inca de la Vega en el Capítulo Pequeño cincel de corte por tos hasta la cumbre, sin mezcla de otro material; y que como que estaban volando y chupando la miel de las
ta, que no hera más de una. En un patio pequeño que XXV del Libro Tercero, que aseveraban los Incas ambos extremos. Cultura Frías. luego que los indios supieron la entrada de los españoles flores. Había venados y gamos, leones y tigres, y todos
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estava dentro, estava una peña que ya tengo dicha, a que “el haber echado el sol en aquella isla sus primeros Pequeño cincel de corte por el en aquella tierra, y que iban tomando para sí cuanta ri- los demás animales y aves que en la tierra se criaban,
manera de escaño, con el encaxe de oro que he dicho rayos para alumbrar al mundo, había señal y promesa extremo más ancho y por el queza hallaban, la echaron toda en aquel gran lago”. cada cosa puesta en su lugar como mejor contrahiciese
opuesto lo utilizaban para trabajos
que la cubría, que llevaron a Caxamarca. Aquí asentavan de que en el mismo lugar pondría sus dos primeros hi- a lo natural. En muchas casas o en todas, tenían baños
de esferas embutidas. Oro.
el sol, cuando no salía a la plaza de día, y de noche lo jos para que enseñasen y alumbrasen aquellas gentes, Cultura Frías. El oro también fue de primera importancia en la or- con grandes tinajones de oro y plata en que se lavaban,
metían en un aposento pequeño que tenían, muy labra- sacándolas de las bestialidades en que vivían, como lo namentación de los palacios reales incaicos tal como y caños de plata y oro por los cuales venía el agua a
ORO SAGRADO DEL PERÚ
los tinajones Y donde había fuentes de agua caliente más de doscientas doncellas muy hermosas, las cuales 26 / 27
natural, también tenían baños hechos de gran majestad eran obligadas a guardar castidad, y si corrompían sus
y riqueza. Entre otras grandezas tenían montones y ri- cuerpos eran castigadas muy cruelmente. Y a los que co-
meros de rajas de leña, contrahechos al natural de oro metían el adulterio (que ellos tenían por gran sacrilegio)
y plata, como que estuviesen de deposito para gastar en los ahorcaban o enterraban vivos. Eran miradas estas
el servicio de las casas. La mayor parte de estas rique- doncellas con gran cuidado, y había algunos sacerdotes
zas hundieron los indios luego que vieron los españoles para hacer sacrificios conforme a su religión. Esta casa
deseosos de oro y plata; y de tal manera la escondieron del sol era en tiempo de los señores ingas tenida en
que nunca más ha parecido…” mucha estimación, y teníanla muy guardada, y reveren-
ciada, llena de grandes vasijas de oro y plata y otras
Parecidas consideraciones encontramos en cronistas riquezas, que no así ligeramente se podrían decir; tanto
españoles tan importantes como Pedro de Cieza de que las paredes tenían chapadas de planchas de oro y
León, que en su notable La crónica del Perú (1550), plata; y aunque está todo esto muy arruinado, se ve que
asevera en el Capítulo XXI que “…grandes son los fué grande cosa antiguamente…” El mismo cronista
tesoros que en estas partes están perdidos; y lo que se conoció otras edificaciones notables, como la que
ha habido, si los españoles no lo hubieran habido, cierta- describe en el Capítulo XLI al decir que había unos
mente todo ello o lo mas estuviese ofrecido al diablo y a “grandes aposentos llamados de la Tacunga, que eran
sus templos y sepulturas, donde enterraban sus difuntos, tan principales como los de Quito. Y en los edificios, aun-
porque estos indios no lo quieren ni lo buscan para otra que están ruinados, se parece la grandeza dellos, porque
cosa, pues no pagan sueldo con ello a la gente de guerra, en algunas paredes destos aposentos se ve bien claro
ni mercan ciudades ni reinos, ni quieren más que enjae- donde estaban encajadas las ovejas de oro y otras gran-
zarse con ello siendo vivos; y después que son muertos dezas que esculpían en la paredes. Especialmente había
llevárselo consigo…”. esta riqueza en el aposento que estaba señalado para
los reyes ingas, y en el templo del sol, donde se havia
Respecto de las varias casas del sol que había a lo los sacrificios y supersticiones…” En el Capítulo XLIV,
largo del Imperio el mismo cronista, en el Capítulo tratando de la provincia de los Cañares, elogia su-
XXXVII, describe la de Carangue en la región de bidamente los aposentos de Tumebamba que “están
Quito, donde había “antiguamente templo del sol, y asentados a las juntas de dos pequeños ríos en un llano
estaban en él dedicadas y ofrecidas para el servicio dél de campaña que terná mas de doce leguas de contorno.
ORO SAGRADO DEL PERÚ
Es tierra fría y bastecida de mucha caza de venados, de Yucay, en la región del Cuzco, dice que “en estos 28 / 29
conejos, perdices, tórtolas y otras aves. El templo del sol edificios de Tambo o de otros que ternían ese nombre…
era hecho de piedras muy sutilmente labradas, y algunas se halló en cierta parte del palacio real o de templo de
destas piedras eran muy grandes, unas negras, toscas, y sol oro derretido en lugar de mezcla, con que, juntamen-
otras parecían de jaspe. Algunos indios quisieron decir te con el betún que ellos ponen, quedaban las piedras
que la mayor parte de las piedras con que estaban asentadas unas con otras. Y que el gobernador don
hechos estos aposentos y templo del sol las habían Francisco Pizarro hubo desto mucho antes que los indios
traído de la gran ciudad del Cuzco por mandado del rey lo hiciesen y llevasen, y de Pacaritambo dicen algunos es-
Guaynacapa y del gran Topainga, su padre, con crecidas pañoles que en veces sacaron cantidad de oro Hernando
maromas, que no es pequeña admiración (si así fue), por Pizarro y don Diego de Almagro el mozo.” Y agrega el
la grandeza y muy gran número de piedras y la gran cronista: “Estas cosas no dejo yo de pensar que son así
longura del camino. Las portadas de muchos aposentos cuando me acuerdo de las piezas tan ricas que se vie-
estaban galanas y muy pintadas y en ellas asentadas al- ron en Sevilla, llevadas de Caxamalca, adonde se juntó el
gunas piedras preciosas y esmeraldas, y en lo de dentro tesoro que Atabaliba prometió a los españoles, sacado lo
estaban las paredes del templo del sol y los palacios de más del Cuzco…”
los reyes ingas, chapados de finísimo oro y entalladas
muchas figuras, lo cual estaba hecho todo lo más deste No menos interesantes son las consideraciones del
metal y muy fino. La cobertura de destas casas era de contador general, Agustín de Zárate, quien, en el
paja, tan bien asentada puesta, que si algún fuego no la Capítulo XI del Libro Primero de su Historia del des-
gasta y consume durará muchos tiempos y edades sin cubrimiento y conquista de la provincia del Perú (1555),
gastarse. Por de dentro de los aposentos había algunos afirma que “Tenían en gran estima el oro, porque dello
manojos de paja de oro, y por las paredes esculpidas hacia el Rey y los principales vasijas para su servicio y
ovejas y corderos de lo mismo, y aves, y otras cosas joyas para su atavío, y lo ofrecían en los templos. Y traía
muchas. Sin esto, cuentan que había suma grandísima el Rey un tablón en que se sentaba, de oro de diez y seis
de tesoros en cántaros y ollas y en otras cosas, y muchas quilates, que valió de buen oro más de veinte y cinco mil
mantas riquísimas llenas de argentería y chaquira…” ducados, que es el que don Francisco Pizarro escogió por
su joya al tiempo de la conquista; porque, conforme a
Aún podríamos incluir una cita más de Cieza de su capitulación, le habían de dar una joya que él esco-
León, cuando al referirse a los edificios del valle giese, fuera de la cuenta común.” Y agrega Zárate: “Al
ORO SAGRADO DEL PERÚ
El lago Titicaca, es el lago tropical más grande del mundo y con una altura sobre el nivel del mar que ronda los 4.000 m, tiene una superficie
de 8.000 km2 y mide 170 km de largo y 65 de ancho. En sus numerosas islas verdes y a lo largo de sus aparentemente infinitas orillas, sus
habitantes indígenas quechuas y aimaras pescan en sus generosas aguas y trabajan sus fértiles suelos a la manera de sus antepasados,
los constructores de Sillustani, Tiahuanaco, Chucuito y un sinfín de ruinas arqueológicas esparcidas por toda la región. Es en este contexto
donde habita la etnia de los uros, en pequeñas comunidades sobre islas flotantes de totora construidas por sus antepasados desde hace
más de quinientos años, en su búsqueda por aislarse de las demás culturas, como la Colla, que dominaban la región. Sus recursos proceden
del trueque y de los productos que les proporciona el lago, del que toman sólo lo necesario para subsistir, en su lucha por conservar su
biodiversidad.
tiempo que le nació el primer hijo mayor mandó hacer A esta fama de riqueza contribuyó, también grande- 30 / 31
Guaynacaba una maroma de oro tan gruesa (según hay mente, la aplicación de piedras preciosas a las piezas
muchos indios vivos que lo dicen), que asidos a ella más de oro como las perlas, que en alguna época se
de sesiscientos indios orejones, no la levantaban muy extrajeron de las playas de Piura pero que se traían
fácilmente. Y en memoria desta tan señalada joya llama- principalmente de las costas de Ecuador, Colombia y
ron al hijo Guascar (que en su lengua quiere decir soga), Panamá. Fue muy usado, asimismo, el cristal de roca,
con el sobrenombre de inga, que era de todos los reyes, el lapislázuli, la malaquita y la amatista, que venían
como los emperadores romanos se llamaban augustos. de Chile. A ello hay que agregar las esmeraldas,
Esto se ha traído aquí por desarraigar una opinión que extraídas en la actual Colombia. En este sentido, el
comúnmente se ha tenido en Castilla entre la gente aludido Agustín de Zárate dice que “…précianse de
que no tiene plática en las cosas de las Indias, de que traer muchas joyas de oro en las orejas y en las narices,
los indios no tenían en nada el oro ni conocían su valor. mayormente esmeraldas, que se hallan solamente en
También tenía muchos graneros y trojes hechos de oro y aquel paraje”. Ello lo había afirmado tempranamente
plata, y grandes figuras de hombres y mujeres y de ove- el puntual cronista y conquistador, Miguel de Estete,
jas y de todos los otros animales, y de todos los géneros cuando escribió en su Noticia del Perú (c. 1535):
de yerbas que nacían en aquella tierra, con sus espigas “Dicen que la línea equinoccial pasa por encima de
y bastigas y nudos hechos al natural, y gran suma de aquel pueblo (Coaque) y que de esta causa hay cosas
mantas y hondas entretejidas con oro tirado, y aun cierto tan notables debajo de ella, y la mayor es que allí se
número de leños, como los que había de quemar, hechos crían y hay mineros de las esmeraldas finas…” A estas
de oro y plata”. piedras hay que agregar las turquesas usadas desde
la época de Chavín y muy empleadas en los ojos de
El jesuita Joseph de Acosta en el Libro Cuarto, los ídolos, en las empuñaduras de los tumi, en los
Capítulo IV, de su libro ya citado afirma que “…los vasos ceremoniales, en las orejeras y en los collares.
Ingas no se contentaron de tener vasijas mayores y me- Se explica entonces que el cronista Cieza de León
nores de oro, jarros, y copas y tazas y frascos y cántaros asevere: “Estos yungas son muy regalados; eran ricos de
y aun tinajas, sino que también tenían sillas y andas, o li- oro, plata y piedras”.
teras de oro macizo, y en sus templos colocaron diversas
estatuas de oro macizo”. Como se puede apreciar, las informaciones tempra-
nas sólo dan noticia de los Incas habiendo quedado
ORO SAGRADO DEL PERÚ
la impresión por siglos de que fue ésta la única desiertos, y algunas regiones de ceja de selva. como por sus realizaciones artísticas. ban doradas alabardas en tanto las mujeres llevaban 32 / 33
civilización que había existido en esta parte de la “tupus” de oro. El cronista Juan Díez de Betanzos, en
América meridional. Esta visión equivocada sufrió Ha sido así que la aparición de las altas culturas en Es así que los objetos de oro se empezaron a ela- su Suma y narración de los Incas (1557), agrega que “el
una profunda transformación durante la edad mo- el antiguo Perú se remonta al período denomina- borar en el Perú más de mil años antes de Cristo, servicio con que habían de servir y guisar de comer a sus
derna, a partir del siglo XIX, y particularmente en do Formativo –2500 a 3000 a.C.–, consolidándose durante el horizonte cultural correspondiente a maridos, como son ollas y cántaros pequeños, y platos y
el siglo XX, debido a los fundamentales aportes de propiamente con la aparición de la cultura Chapín – Chavín, en la sierra norte, y en Paracas cavernas y escudillas y vasos para beber, todo de oro fino. Al cabo
la disciplina arqueológica que ha rescatado un vasto 1200 a.C.–, de forma tal que, hasta la presencia espa- Nazca en la región costeña sur. Estas iniciales cultu- de esta peregrinación, de los varones sólo quedó Ayar
horizonte de culturas que desarrollaron extraordi- ñola, transcurrieron más de tres mil años en los que ras y las posteriores utilizaron el oro, como los Incas Manco que identificó la tierra buscada del Cuzco desde
nariamente las artes de la metalurgia, la cerámica, la tanto en la sierra como el costa y la ceja de selva más tarde, en actividades rituales o para fabricar los la altura de Huanacauri, donde se le vio con una cami-
textilería y la arquitectura, a más de haber logrado surgieron y declinaron culturas tan notables como emblemas de las autoridades –que en muchos casos seta argentada de almejas, con una patena de oro en el
enormes avances tecnológicos. Los Incas fueron la los Vicús, Paracas, Nazca, Mochica, Tiahuanaco, Huari, aunaban el poder político, militar y religioso–, autori- pecho y una medalla de oro grande en la cabeza…”
última gran civilización andina y, como Imperio, sólo Lambayeque, Chimú, Chachapoyas, que llegaron a dades que eran enterradas con las joyas que habían
existieron alrededor de ochenta años, desde sus ini- formar reinos, y aún imperios regionales anteriores a usado en vida tal como lo hemos apreciado en el se- Algunos de los cronistas de mejor formación huma-
cios hacia mediados del siglo XV, mediante las con- los Incas. Ellos impulsaron enormes avances tecnoló- pulcro del Señor de Sipán. Habiendo carecido estas nística –el mencionado Agustín de Zárate y Pedro
quistas del Inca Pachacutec, hasta la invasión españo- gicos –la invención de los andenes o terrazas de cul- antiguas sociedades de sistema monetario, y susten- Sarmiento de Gamboa– relacionaron a los Incas con
la en 1532. En el transcurso del siglo XX, la ciencia tivo en las laderas de los cerros, la fertilización de las tándose el comercio fundamentalmente en el true- los habitantes de la isla legendaria de la Atlántida, y
ha constatado que los Incas fueron herederos de una plantas mediante cabezas de sardinas y la deyección que, el oro tuvo entonces un valor ritual tal como lo otros, como Fernando de Montesinos, no dudaron
notable tradición artística y tecnológica que llevaron de las aves guaneras, construcción de acueductos de constataron los cronistas para el caso de los Incas. de que en el Perú debió situarse el Ophir mencio-
a un admirable desarrollo gracias a una formidable muy larga extensión para regar campos carentes de nado en la Biblia como el lugar de donde se extraía
capacidad administrativa que les permitió fundar agua, la navegación con balsas–, y espléndidas reali- En este aspecto hay que recordar acontecimientos el oro que sirvió para la edificación del templo de
el Imperio del Tahuantinsuyo que llegó a dominar zaciones artísticas mediante el dominio excepcional cruciales como la fundación de la ciudad del Cuzco Salomón. A la inquietud de Zárate de relacionar el
decenas de pueblos con lenguas y tradiciones muy de la metalurgia –principalmente los Chavín, Vicús, por Manco Cápac y Mama Ocllo, en la que aquel Nuevo Mundo con la Atlántida le había antecedido
diferentes, y 2.500.000 kilómetros cuadrados com- Mochica, Lambayeque y Chimú–; la textilería –los Inca legendario, por indicación de su padre el Sol, Girolamo Fracastoro, quien en su poema didáctico
puestos por una geografía sumamente contrastada Paracas, Huari y Chancay–; la cerámica –los Chavín, buscó el lugar donde se hundiera el cetro de oro Syphilis sive de morbo gallico (1530) asevera que los
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que sumaba, principalmente, las inmensas cordilleras Nazca, Mochica y Lambayeque–; la arquitectura –los Frontal de corona. Láminas que llevaba con el fin de edificar en él la ciudad que americanos procedían de la Atlántida. Poco antes, en
de los Andes que llegan a alcanzar picos nevados de Chavín, Chimú, Huari, Tiahuanaco, Chachapoyas e de oro sobre cobre. Cultura sería la cuna del imperio. Otro mito fundacional, el 1527, el fraile dominico Bartolomé de Las Casas ha-
Lambayeque.
más de seis mil metros de altura, territorios coste- Incas–, que constituyen el gran acervo cultural que página 35
de los hermanos Ayar –Ayar Manco, Ayar Auca, Ayar bía afirmado que la mención de Platón pudo sugerir
ños bañados por el Océano Pacífico, atravesados hace del territorio del Perú la cuna de la alta civiliza- Corona de oro. Cultura Chimú. Cachi y Ayar Uchu– describe cómo, al partir de a Cristóbal Colón explorar el océano escribiendo
por valles fértiles separados entre sí por extensos ción de América meridional tanto por su antigüedad Pacaritambo esos hermanos con sus esposas, porta- que: “…razonablemente pudo esperar que aunque
ORO SAGRADO DEL PERÚ
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ORO SAGRADO DEL PERÚ
aquella isla fuese perdida y hundida, quedarían otras, cosmógrafo, Pedro Sarmiento de Gamboa, en los 36 / 37
o al menos la tierra firme, y que buscando las podía capítulos 3, 4 y 5 de su Historia Indica (1572), entra
hallar”. Unos lustros más tarde, Francisco López de en minuciosas argumentaciones concluyendo que
Gómara, en su obra ya citada, afirma que Colón “queda aquí averiguado que las Islas de Castilla fueron
pudo ser influenciado por el filósofo ateniense. continentes con la isla Atlántica” agregando que “los de
Zárate entra en un análisis detenido de este tema los ricos y poderosísimos reinos del Perú y cotérminas
en su Historia del descubrimiento y conquista de la pro- provincias fueron atlánticos, los cuales fueron deducidos
vincia del Perú, en el acápite titulado “Declaración de de aquellos primeros mesopotamios o caldeos poblado-
la dificultad que algunos tienen en averiguar por dónde res del mundo”. Más tarde, el dominico fray Gregorio
pudieron pasar al Perú las gentes que primeramente García, en su Origen de los indios del Nuevo Mundo e
le poblaron”. Luego de aseverar que la respuesta Indias occcidentales (1607), dedica diez capítulos de
está en la isla Atlántica, y de citar a Marsilio Ficino su Libro 4 a describir las razones favorables y adver-
y Plotino en apoyo de su tesis, asevera: “Pues sobre sas a esa tesis inclinándose a favor de ella.
presupuesto de ser historia verdadera, ¿quién podrá ne-
gar que esta isla Atlántica comenzaba desde el estrecho No menos curiosa es la tesis del mencionado
de Gibraltar, o poco después de pasado Cádiz, y llegaba Fernando de Montesinos de que Ophir quedaba en
y se extendía por ese gran golfo, donde, así norte sur el Perú al punto de que, de acuerdo al gran histo-
como leste ueste, tiene espacio para ser mayor que Asia riador peruano, Raúl Porras Barrenechea, Ophir de
y África?…” Como conclusión de su detenida expli- España. Memorias antiguas y nuevas del Perú (siglo
cación concluye Zárate diciendo: “Pues si todo esto XVII) “debió ser el título general que el licenciado
es verdad, y concuerdan también las señas dello con las Montesinos quiso dar a su obra”. Al fin y al cabo eran
palabras de Platón, no sé porque se tenga dificultad de muy insistentes en la época, las versiones según las
entender que por esta vía hayan podido pasar al Perú cuales las naves de Salomón, que llevaban el oro y
muchas gentes, así desde esta gran isla Atlántica como la plata para la edificación del templo de Jerusalén,
desde las otras islas para donde desde aquella isla se traían aquellos metales de Tarsis y de Ophir –identi-
navegaba, y aún desde la misma tierra firme podían pa- ficado este último con el Perú. Es por ello que la ex-
sar por tierra al Perú”. pedición de Álvaro de Mendaña puso a las islas des-
cubiertas en la Mar del Sur el nombre Islas del Rey
De igual manera el gran cronista, navegante y Salomón pues los descubridores de ese archipiélago
ORO SAGRADO DEL PERÚ
OREJERA OREJERA 42 / 43
Oro y crisocola Oro y crisocola
Cultura Frías Cultura Frías
(100 a.C.-100 d.C.) (100 a.C.-100 d.C.)
29 cm de largo 29 cm de largo
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Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del
Armas del Mundo. Lima. Perú. Mundo. Lima. Perú. Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Figura zoomorfa ensamblada mediante Corona cintada de oro con tres perforaciones
láminas embutidas y soldadas, cuerpo en los extremos para sujetar, el borde superior
cilíndrico que se afina hasta el extremo muestra ganchos que sostienen cuarenta y
de la cola que está enrocada hacia arriba. cuatro lentejuelas circulares, en la parte central
En la parte que corresponde al vientre frontal una figura zoomorfa ensamblada con
muestra doce ganchos con lentejuelas colmillos filínicos, cabeza crestada como
discoidales a cada lado, patas soldadas al también la cola. Tiene crisocola en los ojos,
cuerpo, cabeza parcialmente separada y colgados en orejas (falta uno), borde superior
volteada, ojos con crisocolas y dos bigotes con cuarenta y un ganchos, lentejuelas cuarenta
en la cabeza, posiblemente lagartija. y cuatro (más de una en un gancho).
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y
Armas del Mundo. Lima. Perú. Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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CUENCO NARIGUERA
Oro y crisocola Oro y plata
Cultura Frías (100 a.C.-100 d.C.) Cultura Frías (100 a.C.-100 d.C.)
2,9 x 2 cm 9,5 x 13,8 cm
Cuenco de una sola lámina, cuerpo semiesférico, Pieza elaborada en dos mitades soldadas,
base convexa. Decoración: un apéndice tubular una de oro y otra de plata. Recorte superior
corto con anillo en la unión (soldado), que central para sujetar a la nariz. Forma de
a su vez es una sonaja. Sobre el apéndice se media luna con los extremos alargados
encuentra parada una representación ornitomorfa y redondeados. Decoración geométrica
ensamblada, ave de pico largo con las patas escalonada y zoomorfa de animales de
elaboradas en alambre de oro plano y doblado, la lomos arqueados y colas alargadas con
cabeza decorada con hilos de oro entorchados en añadido de detalles ornitomorfos. Borde
la parte central y alrededor de los ojos, que a su inferior rodeado de puntos embutidos que
vez llevan aplicaciones de crisocola. en la parte central muestra doble fila.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y
del Mundo. Lima. Perú. Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Figura zoomorfa ensamblada, con láminas de oro embutido repujadas Lámina de oro en forma de media luna
y soldadas, muestra orejas triangulares, ojos rodeados de hilos de oro con los extremos redondeados. Cuatro
entorchados formando un trenzado con una crisocola en el centro; el hocico perforaciones en el borde central
muestra aplicaciones recortadas de plata y platino simulando dentadura superior para ser sujetado. En el centro
y cuatro colmillos curvos, cuerpo cilíndrico, decorado con tres hileras de dos figuras zoomorfas repujadas con
lentejuelas discoidales colgantes, cola alargada que se va adelgazando hacia apéndices crestados en la cabeza y en
el extremo decorado con dos hileras de círculos concéntricos, parte final la cola, que se miran frente a frente. En
enroscada hacia arriba, las patas elaboradas de láminas están pegadas al el borde superior, casi en los extremos,
cuerpo; la cabeza muestra en la parte superior central un adorno de esferitas dos figuras zoomorfas ensambladas a
granulares y en la parte inferior de la mandíbula una aplicación triangular de cada lado, posiblemente comadrejas.
crisocola, tiene órgano genital masculino.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú. Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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DEPILADOR DEPILADOR
Oro y crisocola Oro, plata (posiblemente platino), crisocola
Cultura Frías (100 a.C.-100 d.C.) Cultura Frías (100 a.C.-100 d.C.)
10,5 x 11,5 cm 13 x 8 cm
Pieza elaborada en una sola lámina doblada formando Depilador de doble lámina que muestra en la parte central una figura antropomorfa
el fleje en la parte superior, forma de media luna con de cuya cabeza se prolonga el fleje superior, doblado y con una perforación superior
cabezas zoomorfas crestadas con colmillos de felino, para colgar. El personaje se encuentra parado sobre el cuero, en forma de media luna.
hocico y ojos bordeados por hilo de oro entorchado, De una serpiente bicéfala con cabeza trapezoidal. En la parte media del cuerpo de
lentejuela pequeña circular en el ojo, en la parte la serpiente y a todo lo largo, muestra hilos de oro entorchados y entrelazados. En
central de la media luna figura zoomorfa, parece ser los ojos crisocolas. La figura antropomorfa tiene los brazos extendidos en actitud
una comadreja, parada con la cola levantada y el lomo de sostener a la serpiente por el cuello. Muestra una cabeza cuadrangular, orejas
arqueado desde el cual se prolonga el fleje, pasando estilizadas salientes con perforaciones, aritos y lentejuelas discoidales. Ojos cuadrados
por la abertura del fleje una argolla de orejera plana que han perdido la incrustación. El cuerpo lleva hilos entorchados a modo de pectoral
con diseños de serpientes caladas. en la parte superior y debajo de éste, se observa un diseño en zig-zag con relleno de
plata o platino, asimismo en las rodillas.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del
Mundo. Lima. Perú. Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Penacho compuesto por una lámina de oro que muestra una Antara formada por doce Antara formada por doce
representación ornitomorfa con las alas desplegadas, las alas terminan tubos de diferente largo, tubos de diferente largo,
en cinco plumas cada una, en los bordes superior e inferior pequeñas forma semitriangular, forma semitriangular,
cabecitas repujadas. En la parte central de las alas se observan diseños cocción oxidante y engobe cocción oxidante y engobe
geométricos, en la cola se observan diseños en zig-zag horizontales y rojizo. Instrumento musical rojizo. Instrumento musical
paralelos, la cola se prolonga en un vástago que remata en una especie aerófono. aerófono.
de botón , a su vez la pieza tiene atributos zoomorfos, en la unión
de las alas con el cuerpo, tanto en la parte superior como inferior, Colección Fundación Mújica Gallo Colección Fundación Mújica Gallo
– Museo del Oro y Armas del – Museo del Oro y Armas del
aparecen dos garras, la cabeza, a su vez, representa posiblemente a un Mundo. Lima. Perú. Mundo. Lima. Perú.
felino con orejas repujadas, lengua triangular y ojos circulares.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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VASIJA GLOBULAR 62 / 63
Cerámica
Cultura Moche
(200-850 d.C.)
24,4 x 17,6 cm
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MASCARITA MÁSCARA
Cobre dorado Cobre
Cultura Moche (200-850 d.C.) Cultura Moche (200-850 d.C.)
12,6 x 9,9 cm 19 x 28,5 cm
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Nariguera en forma de media luna, lograda Nariguera elaborada con dos láminas, una de oro y Cara antropomorfa elaborada en una sola
mediante tres segmentos de oro y tres de otra de plata, soldadas. El cuerpo central muestra lámina mediante embutido y repujado.
plata alternados. Extremos rectos en los un recorte superior para ser sujetada a la nariz. Representación muy natural por conservar
bordes. En el borde inferior muestra doce Del cuerpo central ovalado salen dos apéndices las incrustaciones en los ojos de concha
cabezas zoomorfas recortadas, repujadas superiores, laterales de forma trapezoidal de perla y pupila posiblemente mineral. Ojos
también alternando seis de oro y seis láminas alternas de oro y plata, en la parte inferior almendrados, nariz pronunciada, orejas
de plata. Borde central superior, recorte central cabecita antropomorfa, y debajo de ésta sobresalientes para colgante, una fracturada.
ovalado para sujetar la nariz y a cada lado dos manos repujadas. Cuatro lentejuelas de oro a En la frente aplicación de la figura de un
de éste una perforación rectangular con la altura del cuello. La cabeza está flanqueada por búho, sujetada mediante lengüetas, orejas
pasador, uno de oro y otro de plata. dos figuras zoomorfas recortadas y repujadas. también sujetas de la misma forma.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y
Armas del Mundo. Lima. Perú. Mundo. Lima. Perú. Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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NARIGUERA BOTELLA
Oro, crisocola y turquesas Cerámica
Cultura Moche (200-850 d.C.) Cultura Cupisnique (400 a.C.-0)
6,8 x 17,8 cm 26,6 x 19 cm
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NARIGUERA COLLAR
Oro Oro, sodalita y crisocola
Cultura Moche (200-850 d.C.) Cultura Lambayeque (800-1200 d.C.)
13 x 21,8 cm 11,5 cm de largo
Nariguera de cuerpo circular con dos Collar formado por seis esferas
apéndices superiores laterales de forma de oro grandes y diecinueve más
trapezoidal, borde central superior, recorte pequeñas intercaladas con crisocola
ovalado para insertar la nariz. En la parte y sodalita, trece cuentas de sodalita
central se ubica una cabecita antropomorfa y cincuenta y dos crisocolas.
soldada y en la inferior dos manos repujadas
que miran en la dirección contraria, semeja Colección Fundación Mújica Gallo – Museo
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
tener orejeras circulares, que están repujadas
y adornadas con lentejuelas circulares (faltan
algunas).
CORONA 72 / 73
Oro
Cultura Lambayeque
(800-1200 d.C.)
19,8 cm de largo
KERO 74 / 75
Oro
Cultura Lambayeque
(800-1200 d.C.)
25,6 cm de largo
TUMI (CUCHILLO 76 / 77
CEREMONIAL)
Oro
Cultura Lambayeque
(800-1200 d.C.)
30,1 x 10,4 cm
Vaso con base plana y de paredes Vaso con base plana, circular y de
evertidas. Decoración en las paredes, en paredes divergentes. Presenta dos
la mitad superior cuatro representaciones rodetes circundantes en la parte
de cabezas del personaje principal de inferior y otros dos en el tercio
la iconografía Lambayeque con tocado, superior.
orejeras equidistantes y en la mitad
inferior representación de cuatro Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del
Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
batracios vistos desde arriba, de cuerpo
entero y en posición alterna con respecto
a las representaciones del tercio superior.
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Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Vaso de paredes divergentes. En el borde superior presenta Vaso logrado por recopado de base circular plana, paredes Máscara elaborada en una sola lámina,
veinte círculos embutidos con crisocolas (están incompletas) divergentes y doble fondo. Muestra perforaciones caladas recortada y repujada, con ojos alados,
rodeadas de puntos embutidos; inmediatamente debajo nos en forma de cruz. Área decorada en el tercio central de las nariz saliente. Bajo la nariz se sitúan
muestra una banda de figuras geométricas escalonadas y paredes, delimitada por dos bandas gruesas repujadas en dos lentejuelas, resina y crisocola en
en su parte central, tres personajes antropomorfos de ojos bajo relieve sobre las que se ha colocado, con puntos de los ojos, orejeras circulares con láminas
alados, erguidos con tocado emplumado con crisocola que soldadura, una vuelta completa de esferitas equidistantes; adheridas en forma de flor (siete
sostienen en cada mano un báculo y muestran pectoral hay cuatro áreas repujadas en bajo relieve en las cuales se pétalos). Existe engarce de pequeños
y orejeras con crisocola. Cada personaje se encuentra han encajado cuatro discos de crisocola (faltan algunos) en discos de oro embutidos en todas las
enmarcado en un panel rectangular, dividido en bandas cada una, rodeadas de esferitas que siguen el contorno. En orejeras. Presenta restos de cinabrio
verticales con diseños geométricos escalonados. la parte interna una cinta de metal rodea dichas esferitas. en partes del rostro.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del Mundo. Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del Mundo. Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del
Lima. Perú. Lima. Perú. Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
GUANTE BRAZO 82 / 83
IZQUIERDO
Oro y plata
Cultura Lambayeque
(800-1200 d.C.)
55 cm de alto
Mano y antebrazo
confeccionado
mediante láminas
unidas por grapas.
Conserva dos uñas.
El antebrazo lleva
decoración repujada
dispuesta en cinco
bandas verticales:
en las dos bandas
laterales se ubican seis
CUENCO figuras antropomorfas
Oro estilizadas rodeadas de
Cultura Lambayeque olas y aves marinas; en
(800-1200 d.C.) las bandas centrales,
9,3 cm de alto la izquierda muestra
olas estilizadas y la
Cuenco sin derecha una hilera de
decoración, cóncavo seis aves marinas. En el
con labios evertidos dorso de la mano, tres
y base convexa. figuras antropomorfas
erguidas y en la parte
Colección Fundación
Mújica Gallo – Museo del inferior, círculos
Oro y Armas del Mundo. embutidos.
Lima. Perú.
Colección Fundación Mújica
Gallo – Museo del Oro y
Armas del Mundo. Lima.
Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
GUANTE BRAZO 84 / 85
DERECHO
Oro y plata
Cultura Lambayeque
(800-1200 d.C.)
55 cm de alto
Mano y antebrazo
derecho confeccionado
mediante láminas
unidas por grapas.
Dedos sin uñas.
El antebrazo lleva
decoración repujada
dispuesta en cinco
bandas verticales: en
dos bandas laterales
hay seis figuras
PIERNA
antropomorfas
estilizadas rodeadas de Oro y plata
olas y aves marinas; en Cultura Lambayeque (800-1200 d.C.)
las bandas centrales, 11,5 x 6,8 cm
la izquierda muestra
olas estilizadas y la Vasija escultórica que representa
derecha, seis aves en una pierna izquierda humana.
fila. Sobre el dorso de Elaborada en bandas alternas de
la mano, tres figuras oro y plata embutidas y soldadas.
antropomorfas erguidas Base plana, pie y parte del tobillo
y en la parte inferior, de plata con uñas de oro sujetas
sucesivos diseños mediante lengüetas dobladas.
geométricos. Tobillo en banda de oro, pantorrilla
de plata, rodilla y parte baja del
Colección Fundación Mújica muslo en oro.
Gallo – Museo del Oro y
Armas del Mundo. Lima. Perú. Colección Fundación Mújica Gallo – Museo
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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PECTORAL NARIGUERA
Oro y perlas Aleación ternaria crisocola
Cultura Lambayeque (800-1200 d.C.) Cultura Lambayeque (800-1200 d.C.)
70,5 cm de alto 60,5 cm de ancho
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TOCADO MÁSCARA
Cultura Lambayeque (800-1200 d.C.) Oro y esmeraldas
21,3 x 37,1 cm Cultura Lambayeque (800-1200 d.C.)
31 cm de alto
Forma semicircular, laminado, borde
superior con decoración repujada, Máscara funeraria de oro laminado, elaborada en una
cuatro bandas de punteado y sola pieza, cara antropomorfa con rasgos ornitomorfos
dos bandas de semicírculos más por los ojos alados; en cada ojo cuentas de ámbar
grandes. Decoración punteada en y siete esmeraldas esféricas (lágrimas) colocadas en
la parte inferior. Parte central de cadena de forma creciente; debajo de la nariz, pieza de
rostro repujado y en alto relieve plata laminada en forma de U de ángulos rectos con
con orejeras, tocado y pectoral seis lentejuelas de oro circulares, de la nariz salen dos
repujados, cuatro perforaciones en hilos con dos colgantes ovalados, orejeras laterales con
cada lado de la cara para sujetar. decoración repujada de círculos paralelos al borde,
parte posterior de oro.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú. Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas del
Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro Colección Fundación Mújica Gallo – Museo
y Armas del Mundo. Lima. Perú. del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Vaso con base circular plana y Pieza cerrada en su parte superior, Disco de orejera unida por granas
paredes evertidas. Parte inferior formada por láminas unidas. En al vástago cilíndrico. En su parte
separada y que encaja por su parte superior reproducción central, crisocola discoidal rodeada
presión, con cruces recortadas mediante repujado de una cara por una banda con esferitas soldadas.
en las paredes (para el sonido). de ojos alados, boca, líneas de La rodean seis círculos alternados
Decoración repujada de cuatro expresión y orejeras. Forma parte con espirales (cinco, falta una). A
personajes con tocado y penachos, de un grupo de cinco. continuación, una banda con esferitas
que se encuentran erguidos y en soldadas, borde final embutido,
cada mano sostienen báculos. Colección Fundación Mújica Gallo – Museo vástago corto.
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo Colección Fundación Mújica Gallo – Museo
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú. del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Cuenco elaborado en una sola lámina de Cucharón elaborado en una sola Vasija que reproduce un ave parada, Vasija que reproduce un ave parada,
oro, cuerpo de paredes convergentes y base lámina. Mango de forma trapezoidal elaborada en once partes soldadas. elaborada en once partes soldadas.
convexa. Decoración repujada de personaje y cazo semiesférico. Crisocolas en los ojos (falta Crisocolas en los ojos. Gollete
antropomorfo con tocado semilunar una). Gollete insertado de forma insertado de forma troncónica
emplumado, en posición erguida y sujetando Colección Fundación Mújica Gallo – Museo troncónica invertida, cabeza con pico invertida, cabeza con pico y ojos
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
un báculo. El personaje se repite en paneles y ojos repujados. El pico sostiene repujados. El pico sostiene una
delimitados por franjas de círculos repujados una esfera hueca que cuelga, patas esfera hueca que cuelga, patas
cerca del borde superior y paralela a éste, una soldadas. soldadas.
franja de círculos repujados, también en la parte
inferior de los diseños, delimitando a éstos. Colección Fundación Mújica Gallo – Museo Colección Fundación Mújica Gallo – Museo
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú. del Oro y Armas del Mundo. Lima.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas
del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
Vaso de paredes
divergentes y base
circular plana. En
el cuerpo, ubicada
entre dos rodetes
embutidos, una cabeza
antropomorfa invertida
de ojos alados, nariz
embutida y boca felínica
con colmillos, orejas
alargadas que finalizan
en media esfera en la
parte posterior, bandas OREJERA VASIJA CON DOBLE PICO
oblicuas con chevrones Oro y crisocola Oro
que sostienen un disco, Cultura Lambayeque (800-1200 d.C.) Cultura Lambayeque (800-1200 d.C.)
cubierta de cinabrio. 2,4 cm de alto 25,5 cm de altura
Colección Fundación Mújica Orejera de vástago tubular corto. El disco Botella formada por piezas ensambladas mediante
Gallo – Museo del Oro y frontal, muestra una turquesa o crisocola soldadura. De la parte superior del cuerpo se
Armas del Mundo. Lima. Perú. central rodeada de una banda con proyectan dos picos cónicos en direcciones
esferitas de oro. Del centro se proyectan opuestas unidos por un asa puente con
cuatro apéndices a modo de aspas, los decoración calada y repujada, con tres cabezas
bordes con espirales. Cada apéndice antropomorfas, una central y dos laterales que
termina en una cabeza antropomorfa la miran. En el cuerpo, en direcciones opuestas,
de rasgos ornitomorfos, con tocado y cuatro figuras antropomorfas con cabezas
penacho. Remata en un borde embutido. erguidas y en la base lateral de cada pico
sobresalen cabezas zoomorfas ensambladas.
Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro
y Armas del Mundo. Lima. Perú. Colección Fundación Mújica Gallo – Museo del Oro y Armas
del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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CORONA DEPILADOR
Oro Oro
Cultura Chimú (1000-1500 d.C.) Cultura Chimú (1000-1500 d.C.)
19,3 cm de altura 10 cm de alto
Corona de forma tubular con estrechamiento en la parte central. En la Depilador formado por dos
parte posterior, extremos unidos mediante unión mecánica con cinta de caras embutidas unidas por
metal. Decoración en la superficie, dos bandas más estrechas en los bordes un fleje superior, todo de una
superior e inferior y una banda central más ancha. Las bandas de los bordes sola lámina. Perforaciones para
presentan decoración zoomorfa repujada, fondo punteado y delimitación colgar en la parte superior
de doble línea punteada. En la banda central, doble fila de personajes del fleje. Ave marina cincelada
antropomorfos de perfil con coronas y tocados de plumas, portando un y repujada sobre fondo
cetro. Fondo punteado, tres perforaciones en los bordes, cuatro grapas punteado y delimitado por un
en la parte central, bajo el borde superior, y cuatro pares más dispuestos, círculo.
especialmente, bajo este borde que probablemente sujetaban plumas
estilizadas (quedan restos). Colección Fundación Mújica – Museo
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
Colección Fundación Mújica – Museo del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Lámina de forma discoidal que Disco de orejera sujeto al vástago Disco de orejera sujeto al vástago
presenta algunas perforaciones mediante el doblado de los bordes; mediante el doblado de los bordes;
“ex profeso”. Decoración en vástago cilíndrico, de base cerrada y vástago cilíndrico, de base cerrada y
cuatro campos concéntricos, expandido en los extremos de unión expandido en los extremos de unión
repujada, presenta personajes al disco formando una unidad. Diseños al disco formando una unidad. Diseños
antropomorfos parados geométricos de líneas quebradas con geométricos de líneas quebradas con
con figuras zoomorfas y ángulos que finalizan en un punto ángulos que finalizan en un punto
ornitomorfas intercaladas. o pequeño círculo en altorrelieve o pequeño círculo en altorrelieve
en la parte central circular convexa en la parte central circular convexa
Colección Fundación Mújica – Museo mediante embutido. mediante embutido.
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
Colección Fundación Mújica – Museo del Oro y Colección Fundación Mújica – Museo del Oro y
Armas del Mundo. Lima. Perú. Armas del Mundo. Lima. Perú.
CATÁLOGO DE PIEZAS
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Casco elaborado en fibra Vasija zoomorfa que Pectoral elaborado de una sola lámina de
vegetal (shapaja) forrado con representa una cabeza de oro recortada de forma semicircular con
finas láminas rectangulares de camélido, con base pedestal una prolongación inferior trapezoidal. Los
oro y aunadas unas con otras troncocónica y cuello extremos superiores muestran en la parte
con hilo del algodón. troncocónico con borde final cabezas de felinos recortadas en el
expandido. Aplicación de oro borde y repujadas. Círculos embutidos a
Colección Fundación Mújica – Museo en los ojos. lo largo de los bordes. Como decoración
del Oro y Armas del Mundo. Lima. Perú.
central, un personaje parado con los
Colección Fundación Mújica – brazos extendidos que en una mano
Museo del Oro y Armas del Mundo.
Lima. Perú.
sostiene un cuchillo.
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