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Orígenes de la Cerámica en el Paleolítico

El documento describe los orígenes de la cerámica en el Paleolítico. Las primeras producciones cerámicas datan del Paleolítico Superior y consistían en pequeñas piezas de arcilla cocida con un carácter simbólico. Los yacimientos de Kostienki y Dolni Vestonice contienen algunas de las piezas cerámicas más antiguas, como la Venus de Dolní Vestonice. Recientemente se descubrió en Vela Spila, Croacia un conjunto de 36 figuras cerámicas del Paleolítico Superior que

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Orígenes de la Cerámica en el Paleolítico

El documento describe los orígenes de la cerámica en el Paleolítico. Las primeras producciones cerámicas datan del Paleolítico Superior y consistían en pequeñas piezas de arcilla cocida con un carácter simbólico. Los yacimientos de Kostienki y Dolni Vestonice contienen algunas de las piezas cerámicas más antiguas, como la Venus de Dolní Vestonice. Recientemente se descubrió en Vela Spila, Croacia un conjunto de 36 figuras cerámicas del Paleolítico Superior que

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Orígenes de la Cerámica : Paleolítico

     La Prehistoria es el período que abarca desde la aparición del hombre hasta la invención de la escritura. Se
divide en tres grandes períodos: el Paleolítico, Neolítico y la Edad de los Metales.
     El Paleolítico, que literalmente significa Piedra Vieja, se caracteriza por el carácter nómada de los grupos
humanos, por ser una economía de subsistencia fundamentada en la recolección de frutos silvestres, la caza y
el carroñeo, y por la utilización de la piedra como materia prima más frecuente en su cultura material.
     Las primeras herramientas fabricadas por el hombre, los denominados cantos tallados, eran muy simples y
cubrían las necesidades básicas; cortar, machacar cavar o perforar. Con el paso del tiempo y el desarrollo de
novedosas técnicas de tallado se fabricaron herramientas cada vez más sofisticadas que respondían a nuevas
necesidades: raederas para el curtido de pieles, cuchillos para el desollado de animales, puntas de flechas,
hachas, etc.
     Junto al sílex, el ser humano utilizó otros materiales, generalmente madera y hueso, con los cuales fabricó
punzones, cuchillos o los empleó como soporte para las primeras manifestaciones de arte rupestre conocidas
en la Historia de la Humanidad.
      

   
Paleolítico Superior
Características

A nivel general tenemos que destacar cinco grandes descubrimientos muy importantes del Paleolítico
Superior:

1. La tecnología de talla de la piedra pulimentada: con la cual, no solo van a tallar los instrumentos líticos
que fabriquen, sino que los pulimentan, es decir, los perfeccionan, de modo que se alisan y se
regularizan. Es importante decir que el pulimentado solo se da en las piedras con carga simbólica, en
los instrumentos de trabajo no.
2. Primeras producciones cerámicas: Consistentes en una mezcla moldeable de arcilla y agua, que es
cocida a 300-500 ºC con el objetivo de hacerla más resistente que si se secara al sol. Estas primeras
pequeñas piezas se hallarían en Europa occidental, y tendrían un carácter simbólico, tales como
pequeñas Venus, representaciones a pequeña escala de cabezas animales…
3. Mayores evidencias simbólicas: Las evidencias de objetos que tienen una carga simbólica se
intensifican, se aclaran y abundan más. Todo lo nombrado anteriormente (uso de colorantes, adornos
corporales, rituales de enterramiento) está impregnado de mucho simbolismo.
4. Inicios del grafismo rupestre: Empiezan las representaciones en la pared de las cuevas que se hacen
con pigmentos de colores mezclados con grasantes.
5. El desarrollo de la talla laminar: A pesar de que ya ciertos grupos neandertales que habían hecho algo
parecido, no es hasta los H cuando esta técnica se desarrolla plenamente. La talla laminar la
elaboraron en África, desde donde se expandió, siendo cada vez más sofisticada y mejor, llegando a
estandarizarse con la llegada de los H.

La cerámica : arte figurativo del paleolítico

Cuando pensamos en la invención de la cerámica inmediatamente nuestra mente nos traslada al Neolítico,


cuando los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior y del Mesolítico transforman sus
sistemas productivos y comienzan a ser productores de su propio alimento. Este importantísimo cambio llevó
aparejado otras muchas innovaciones, entre ellas y de forma muy significativa la extensión del uso de la
cerámica como recipientes. Esta cerámica será utilizada en muchos casos para almacenar los excedentes
producidos. Sin embargo, esto no significa que la tecnología necesaria para la fabricación de cerámica y la
propia fabricación fuesen desarrollados durante el Neolítico. De hecho, su origen está en el arte figurativo
del Paleolítico superior, concretamente en uno de sus tecnocomplejos iniciales: el Gravetiense, momento en
el cual aparecen las primeras figuras fabricadas en barro cocido. Durante muchas décadas la arqueología
mantuvo como uno de sus dogmas el origen neolítico de la cerámica. Sin pretender ser estrictos con el registro
arqueológico podemos hablar de una cerámica simbólica durante el Paleolítico Superior y una cerámica
utilitaria para el Neolítico, aunque veremos ejemplos en los que no es así, pero podemos dar por válida la
función simbólica de la cerámica al menos en su origen
Uso de la cerámica en el Paleolítico Superior

La cerámica primitiva que empiezan a fabricar en el Paleolítico Superior, como ya está dicho, no es nada igual
a la actual. Los dos mejores yacimientos arqueológicos de cerámica europeos son Kostienki y Dolni Vestonice.
En Kostienki se ha hallado la representación pétrea de una vulva humana femenina, la cual tiene una altura de
unos 10-12 cm. Mientras que en Dolni Vestonice, lo que encontramos son restos no enteros de venus y la
representación ósea completa de la cabeza de un león de caverna, sin la melena de los leones actuales.

Estatuilla de Dolní Vestonice


La venus de Dolní Vestonice es una estatua datada aproximadamente entre los años 29.000 a.C. y 25.000 a.C.,
correspondiente al período gravetiense, esta escultura pertenece al arte mueble y pertenece al grupo de
las venus paleolíticas.

Venus de Dolní Vestonice

Es considerada el objeto de cerámica más antiguo del que se tiene constancia, así como la pieza más
importante del legado arqueológico checo.

Fue hallada en el año 1.925 por el equipo del arqueólogo Karel Absolon, en el yacimiento arqueológico
paleolítico de Dolní Vestonice, en la aldea de Dolní Vestonice al sur de la ciudad de Brno, en la República
Checa.

Descripción

Tiene una altura de 11,1 cm y un ancho de 4,3 cm. Está fabricada en terracota, mediante la técnica de tallado.
Se trata de una escultura de bulto redondo, representa a una figura femenina desnuda con pechos y vientre
de formas exageradas.

En la parte superior, presenta la cabeza sin detalle alguno, tan sólo se pueden observar dos incisiones (se
creen que podrían representar los ojos).

Los brazos apenas están insinuados y se encuentran completamente pegados al cuerpo.

Venus de Dolní Vestonice

Tanto el abdomen, los pechos, los glúteos y las caderas son extremadamente voluminosos.

Además tanto los pechos, como el ombligo y la línea inguinal se encuentran muy marcados mediante
incisiones. Los glúteos y las caderas se observan anchas y marcadas.

La parte inferior de la figura se encuentra en parte mutilada, los pies no han llegado hasta la actualidad,
aunque parece que el extremo inferior tenía forma puntiaguda.

Su funcionalidad se cree que pudo ser religiosa, debido a su pequeño tamaño, podría haber sido un amuleto o
deidad transportable.

Los estudios llevados a cabo, han podido determinar una huella dactilar situada en la espalda de la figura, la
huella ha sido marcada en la arcilla antes de la cocción, se cree que pudo pertenecer a un niño (de entre siete
y quince) por el tamaño del dedo.

Actualmente se encuentra expuesto en el Museo de Moravia, en Brno (República Checa). Aunque hay que
destacar debido a su estado de conservación no se encuentra expuesta al público, sólo se puede contemplar
una réplica.
.

Los últimos descubrimientos: el conjunto de arte figurativo cerámico de Vela Spila (Croacia)

En 2012 se publicó el estudio del primer conjunto de arte paleolítico figurativo epigravetiense que emplea
como soporte la cerámica durante el Paleolítico superior final descubierto en el sureste de Europa, localizado
en el yacimiento de Vela Spila (Croacia), en la isla de Korcula dentro del archipiélago central dálmata. El
registro arqueológico del yacimiento muestra una ocupación continua desde las etapas finales del Paleolítico
superior hasta la Edad de Bronce.
Sin duda, es un conjunto singular por el soporte en el cual se expresa el arte paleolítico. Está compuesto por
los restos de 36 figuras que presentan diversos estados de conservación, en general bastante precario. Los
niveles arqueológicos donde fueron documentadas no presentaban contaminaciones de materiales de
estratos superiores procedentes del Neolítico, tampoco se hallaron pruebas de la presencia de agujeros de
poste y ni de pozos excavados por lo que su encuadre cronológico epigravetiense no deja lugar a dudas.

El tamaño de los restos recuperados oscila entre 0,9-3 cm. Tenemos que señalar la importante fragmentación
del conjunto, la figurilla más completa que se ha conservado correspondiente a la pata y el lomo de un animal
interpretado como un caballo o un ciervo. No se conservan indicios de marcas que representasen las
diferentes partes del cuerpo como la piel, aunque la pata trasera presenta una perforación circular. Durante la
campaña de excavación de 2006 pudo documentarse el útil con que probablemente se realizaron tanto este
agujero como otras incisiones, un fragmento de una punta de hueso con un diámetro de 1,1 mm.

Cabe reseñar una segunda pieza que conserva un tamaño mayor que la media del conjunto aunque su estado
de conservación no permite la identificación de la figura representada. Es significativa porque presenta
decoración con un grupo de incisiones cuyo estudio microscópico observó que las incisiones tenían forma de
V. La explicación aportada por los arqueólogos responsables del yacimiento propone que pudieron ser
realizadas con buril y de ahí su forma. Este fragmento es bastante posible que se corresponda con los cuartos
traseros de la figura anteriormente citada ya que su forma cónica parece sugerir una pata.

Algunas de las piezas tienen presencia de decoración superficial con numerosas incisiones (que forman mallas
de puntos) e impresiones. Asimismo, un análisis macroscópico permite reconocer las marcas de modelado y
recoger datos técnicos acerca del proceso de elaboración. Se observa una significativa variación de colores en
el barro lo que nos indica una cocción poco uniforme pero que tuvo que alcanzar temperaturas bastante
importantes para el Paleolítico, entre los 600 y 800 °C. El análisis microscópico confirmó que la técnica
empleada fue el modelado de las distintas partes del cuerpo animal por separado, para posteriormente ser
unidas durante la cocción.

El contexto arqueológico de estos objetos cerámicos presenta otros objetos de tipo simbólico frecuentes en
los yacimientos paleolíticos como conchas perforadas, caninos de ciervo con perforación para ser usados
como colgantes (uno de ellos con decoración geométrica), otro colgante elaborado en un hueso
indeterminado y dos útiles de hueso que también presentan decoración geométrica.

El conjunto cerámico está datado en 17.500-15.000 B P. Los análisis comparativos permiten manejar la
hipótesis de un origen local de esta tradición cerámica que perduró durante más de 2500 años, parece ser la
primera que se desarrolla después del máximo glaciar. De esta manera, se constituye como la prueba de un
nuevo lugar y contexto de desarrollo independiente de la tecnología cerámica con una función simbólica. A
pesar de algunas similitudes técnicas no parece estar relacionado con el grupo cerámico más importante del
Paleolítico, los yacimientos de Moravia (República checa), por sus diferencias geográficas, cronológicas y
culturales.

La cerámica en el contexto arqueológico del Paleolítico superior

Están documentados otros yacimientos paleolíticos con restos de cerámicas en gran parte simbólica pero
también utilitarias. En Europa cabe destacar los yacimientos del grupo de Moravia (República checa), Los
yacimientos más representativos de este grupo son Predmostí, Pertkovia, Dolni Vestonice y Pavlov (donde se
encontraron mas de 16.000 objetos cerámicos). Tienen una datación de entre 32.000 y 27.000 B.P. Se
encuadran todos dentro de la misma tradición cultural, el tecnocomplejo Gravetiense, así como el yacimiento
austriaco de Krens-Whactberg con una datación de 32.437 Cal B.P., que presenta una estrecha relación con el
yacimiento de Pavlov.

B P : antes del presente


En Rusia también tenemos objetos paleolíticos elaborados en cerámica como la Venus de Maina en el
yacimiento al aire libre de Maininskaya (margen izquierdo del rio Yenesei, Siberia), datada por carbono 14 en
16.440± 170 B.P. Este yacimiento no puede relacionarse con la tradición cultural de los yacimientos
centroeuropeos antes citados tanto por la distancia temporal y espacial, como por las diferencias técnicas
observadas. La figura es de arcilla roja y mide 9,6 cm de altura. Otros sitios rusos con restos cerámicos
son Zaraisk yKostennki, este último con más de 400 fragmentos de posibles figuras. Ambos yacimientos se
datan entre 24.000-18.000 B.P.
Venus de Maina

En África encontramos cerámica paleolítica en el yacimiento de Tamar Har (Argelia), en donde se documentó


un fragmento que representaba un cuerno de animal. El yacimiento pertenece a la cultura iberomauritana. El
fragmento está dotado entre 26.000-22.000 Cal B.P.

En el continente asiático, en China, se encuentran las cerámicas utilitarias más antiguas conocidas hasta el


momento. En 2009 se publicó en la revista PNAS vasijas procedentes los yacimientos chinos de Miaoyan y
Yuchanyuan datadas entre 17.200-16.300 Cal BP. Para momentos finales del Paleolítico superior se conocen
algunos yacimientos rusos con escasos restos de cerámica utilitaria, pero lo más reseñable es la cerámica del
periodo Jomon (Japón) datadas entre el 11.500-10.000 B.P.

La revolución neolítica:

     El Neolítico supuso una auténtica revolución


tecnológica: la domesticación de animales y plantas
permitió disponer de excedentes alimenticios, lo que
requirió de sistemas de almacenamiento donde guardar
los excedentes de las cosechas y para el transporte para su
Ceramica china intercambio con poblados vecinos. Es en este contexto
cuando aparece por primera vez la cerámica.

    
Usos de la cerámica
     La cerámica constituye una de las manifestaciones artesanales más antiguas de la especie humana. Desde
su aparición, durante el Neolítico, se convirtió en un producto fácil de fabricar, barato e imprescindible en la
vida cotidiana de las sociedades del pasado. Utilizada para contener y almacenar alimentos durante largos
períodos de tiempo, como vajilla de mesa, para iluminar espacios domésticos o lugares sagrados, para
transportar agua desde los ríos hasta los poblados, para contener caros ungüentos y perfumes,  o incluso
formando  parte de ajuares funerarios, conteniendo alimentos para la otra vida, o como pertenencia más
preciada del individuo enterrado.
Evolución
     Desde la Prehistoria hasta la actualidad la cerámica ha experimentado una constante evolución, tanto en
sus técnicas de fabricación, en sus decoraciones, formas y usos, desde las primeras cerámicas a mano, toscas e
irregulares, hasta el proceso industrializado propio del mundo romano, donde un solo alfar era capaz de
producir millones de cerámicas al año y donde es frecuente encontrar en los yacimientos, además de las
producciones locales, cerámicas procedentes de todos de todos los rincones del Imperio Romano. En los
yacimientos de la Región, son comunes las Sigillatas, vajilla de mesa típica del mundo romano, y que procedían
del sur de la Galia, Norte de la Península Itálica, Norte de África y el Mediterráneo Oriental (Egipto, Chipre).
      Los hornos han experimentado una lenta evolución desde las primeras producciones cerámicas neolíticas:
del simple hoyo prehistórico, el horno evoluciona hasta una compleja estructura diseñada para dirigir y
contener el calor del fuego, formando parte de un gran complejo industrial en la que todas las actividades
alfareras están perfectamente planificadas.

https://mujeresconciencia.com/2015/08/12/en-tiempos-paleoliticos-bellos-hallazgos-en-forma-de-estatuillas/

En tiempos paleolíticos. Bellos hallazgos en


forma de estatuillas
hay una gran desconexión entre lo que se ha demostrado científicamente y lo que la gran mayoría de la gente cree.

Lynn Margulis

La llegada de Homo sapiens a Europa, hace unos 45.000 años, marcó el comienzo del Paleolítico Superior,
período principalmente caracterizado por una enorme explosión de actividad cultural, cuyas manifestaciones
más notables son las pinturas realizadas sobre paredes de cuevas y la talla de pequeñas esculturas. La gran
mayoría de los expertos que han estudiado este extraordinario arte ha mostrado su fascinación y su sorpresa
frente a obras en las que, a pesar de su antigüedad, puede reconocerse con nitidez la mano humana.

En ese contexto, nos interesa destacar que, diseminadas por lugares muy variados de Europa, desde la segunda
mitad del siglo XIX han ido asomando a la luz multitud de pequeñas y fascinantes estatuillas de mujeres
paleolíticas que han llamado poderosamente la atención de todos aquellos conocedores de su existencia. Con un
tamaño entre 5 y 25 centímetros de altura, talladas en piedra, marfil, hueso, astas, madera o esculpidas en
arcilla, estas delicadas esculturas componen la categoría principal de representaciones humanas de arte mueble
paleolítico.
La distribución geográfica de las estatuillas es muy amplia, ya que abarca desde el sur de Francia y norte de
Italia hasta llegar, a través de Europa central y oriental, a las llanuras de Siberia. Curiosamente faltan en la
Península Ibérica, a pesar de que a veces se citan los dos ejemplares de El Pendo y La Pileta. Por lo general se
han encontrado en lugares de habitación, esto es, dentro de cuevas o refugios, más que en enterramientos o
funerales.

Las estatuillas representan a mujeres desnudas o semidesnudas esculpidas con asombrosa meticulosidad, y
cuyos caracteres sexuales se muestran nítidamente marcados. Inicialmente, cuando las figuras fueron
descubiertas, se las llamó «Venus» paleolíticas, aunque ese nombre ha sido rechazado por un creciente grupo de
investigadoras que, en un esfuerzo por examinar y recuperar el papel de las mujeres en las sociedades pasadas,
sostienen que es más riguroso denominarlas Estatuillas paleolíticas o, simplemente, Mujeres paleolíticas.

No obstante, en un entorno profundamente sexista, el nombre de Venus alcanzó una amplia popularidad.


Autoras, como por ejemplo la profesora de Prehistoria (de la asignatura Arqueología de las Mujeres ideada por
ella misma) de la Universidad Autónoma de Barcelona, recientemente fallecida, Encarna Sanahuja (2002), o la
arqueóloga estadounidense Joan Marler (2003), han rechazado el apelativo «Venus» porque es un tipo de
denominación que se limita a revestir a la figuras de una mera función erótica en servicio de la imaginación
masculina. Se las asocia así con el canon estético de la época, considerándolas talladas por y para el disfrute de
los hombres.
Sarah Milledge Nelson en Willendorf.

Por su parte, al analizar el androcentrismo que ha sesgado los estudios sobre prehistoria, la antropóloga
norteamericana, profesora de la Universidad de Denver y prestigiosa especialista en arqueología de
género, Sarah Milledge Nelson, atinadamente se pregunta: «¿Podremos alguna vez superar la idea de que las
mujeres desnudas son para el gozo de los hombres, pero que los hombres desnudos son “figuras de autoridad”?»

Se trata de un debate agitado porque, desde el momento en que se descubrieron, las estatuillas resultaron tan
sugestivas que han sido y siguen siendo un verdadero acicate para la imaginación de quienes las contemplan.
Han inspirado la publicación de innumerables trabajos que, como es de imaginar, ofrecen una variedad enorme:
los hay eruditos y de divulgación, extensos y breves, detallados y generalistas, e igualmente con mayor o menor
reconocimiento por parte de los colegas. Pero, pese a esa pluralidad, casi todos tienen un sello común: un
inconfundible sesgo androcéntrico.

No queremos pasar por alto los términos sexistas empleados en múltiples ocasiones y hasta hace relativamente
poco tiempo para describir estas preciosas tallas. Valga sólo a título de ejemplo los escogidos por el
prehistoriador francés Louis-René Nougier (1912-1995), al referirse a las figuras como «mujeres de formas
opulentas, incluso pesadas, con rostros vagos (…), mientras que los órganos sexuales son dignos de una
observación clínica»

Sin embargo, y contrariamente a lo que suele creerse, las tallas paleolíticas no tienen un aspecto homogéneo
sino que representan una rica variedad de formatos de mujeres. Las hay obesas y también esbeltas; unas
claramente están embarazadas y otras no lo están; simbolizan tanto a jóvenes adolescentes como a mujeres
maduras y ancianas, y están de pie, sentadas, acostadas o agachadas; algunas poseen un rostro detallado
mientras que otras carecen de él y son por tanto figuras anónimas. Por lo general, las más antiguas suelen ser de
formas opulentas, con pechos abundantes y esponjosos, vientre grande y caderas amplias, que no ocultan su
sexo sino que lo muestran concienzudamente detallado. La cara, los pies y los brazos, por el contrario, apenas se
destacan.

Venus de Willendorf

La imagen de mujer corpulenta y de abundantes formas ha representado el prototipo de las estatuillas del
Paleolítico y, pese a su variación, se suelen identificar con la célebre figura de Willendorf, que no es la primera
ni la más antigua representación de una forma femenina humana encontrada, pero sí la que más fama ha
alcanzado.

La estatuilla de Willendorf fue hallada en 1908 en las proximidades del pueblo austríaco del mismo nombre,
Willendorf, por el arqueólogo Josef Szombathy, en una terraza situada cerca de 30 m por debajo del Danubio.
Su antigüedad oscila entre 24.000-22.000 años, mide unos 11 cm de altura y está tallada con exquisito cuidado
en una piedra de poro muy fino que no es propia de esa región. Por esta razón, los expertos piensan que podría
haber sido traída a esta zona desde otro lugar. En el momento de su descubrimiento, revelaba en su superficie
trazas de un pigmento rojo ocre de significado poco claro, pero al que normalmente se da un carácter ritual o
simbólico. Hoy se encuentra expuesta en el Museo de Historia Natural de Viena.

La escultura muestra una mujer de vientre prominente y colgante, con un rollo de grasa extendido por su cintura
y unido a unas anchas caderas que revelan el sexo. Sus pechos son también grandes y orondos. La estatuilla
carece de cara, por lo que algunos han argumentado que, como el rostro es una estructura clave de la identidad
humana, la figura debe ser considerada anónima en vez de una persona concreta. Tampoco tiene pies, y sus
brazos son muy delgados. Pese a su pequeño tamaño, esta talla de una mujer rolliza ha alcanzado un gran
protagonismo, llegando a formar parte del inventario predilecto colectivo en lo que al arte prehistórico se
refiere.

Las primeras teorías propuestas para explicar el significado de las estatuillas, formuladas entre 1890 y mediados
del siglo XX, exhibían una marcada tendencia a enfatizar roles de género, esto es, interpretarlas como expresión
de la fertilidad femenina o como objetos eróticos para ser visualizados por ojos masculinos. Una de las
versiones tradicionalmente más aceptada sostiene que las pequeñas estatuas representan a una deidad: la Diosa
Madre o la Diosa Tierra, en la que posiblemente creía la gente del Paleolítico. Esta versión se apoya en que las
proporciones del cuerpo de muchas de ellas lleva a pensar en una mujer embarazada, lo que daría a las figurillas
la categoría de símbolo de la fertilidad femenina. Otros autores, por el contrario, no están de acuerdo con esta
explicación y despojan a las estatuillas de su carácter de diosa.

Existen diversas razones que alimentan acaloradas discusiones, y una razón no menor es un hecho que destaca
sobre los demás: la elevada proporción de representaciones femeninas frente a las masculinas. En efecto, se han
encontrado en torno a doscientas estatuillas de mujeres, mientras que las de varones del mismo período son
sumamente escasas. Esta significativa diferencia ha fomentado los más diversos litigios con relación a la
relevancia del papel de la mujer en aquellas sociedades.

Venus de Willendorf

Los expertos, sin embargo, admiten hoy que durante el Paleolítico Superior lo frecuente era representar al
género humano a través de figuraciones femeninas. Este mensaje tiene un calado profundo porque contradice el
antiguo orden simbólico, apoyado en la idea androcéntrica y falocrática inspirada por Aristóteles, que
consideraba el sexo masculino como originario y equivalente único del género humano y el sexo femenino,
dada su carencia de pene entre otras cosas, estaba incompleto porque era biológicamente inferior.

Tales fantasías, sin embargo, se han visto desafiadas por la ciencia. La arqueología nos sugiere que hace unos
35.000 años, a lo largo de casi toda Europa y durante un período de tiempo próximo a 20.000 años, las mujeres
podrían haber ostentado un papel importante en las sociedades de su tiempo; esto explicaría por qué las
estatuillas son tan numerosas y por qué se enfatizan tan claramente las diferencias en vez de las similitudes
entre los cuerpos femeninos y masculinos: reflejan la clara voluntad de representar mujeres.

Por otra parte, en lo que concierne a la autoría de las estatuillas, no pocos expertos sostienen, al parecer sin
albergar duda alguna, que aquellas figuras tan esmeradamente talladas fueron elaboradas por los miembros
varones de cada grupo: eran ellos los que realmente poseían el talento creador. Las mujeres, según ese particular
androcentrismo que impregna la interpretación de nuestro pasado, quedaron excluidas de la extraordinaria
capacidad humana que es crear arte.

Esta visión sexista de la creatividad se ha mantenido durante largo tiempo con el incondicional respaldo de un
colectivo científico esencialmente masculino. Versión que, además, ha encontrado una complicidad pasiva en la
divulgación hacia el gran público y en los textos seguidos en la enseñanza.

Pero menospreciar el papel femenino en relación con las manifestaciones artísticas y decorativas de aquel lejano
pasado es, al menos, muy discutible. Lo cierto es que la información con que cuentan estudiosas y estudiosos
del tema no hace sino contradecir y debilitar las estereotipadas interpretaciones de las celebradas estatuillas. Los
nuevos datos que, aunque con dificultad, se están abriendo camino entre la comunidad académica, no cejan en
señalar que las pequeñas figuras tuvieron un significado cuya amplitud y riqueza es mucho mayor de la
pretendida.
Creemos que es válido subrayar que los trabajos recientes de diversas investigadoras, y también investigadores,
están proporcionando un sólido marco que refuta esa trama de creencias tejida durante siglos y fundamentada en
la universalidad de las estructuras sociales dominadas por los hombres. Si el objetivo es producir buena ciencia,
urge abandonar esos escenarios anticuados y con descarado sesgo de género.

Referencias

1. Martínez Pulido, C. (2012). La senda mutilada: la evolución humana en femenino. Biblioteca Nueva. Madrid.
2. Nelson Milledge, S. (2004). Gender in Archaeology: Analyzing Power and Prestige. AltaMira Press. California.
3. Sanahuga Yll, M. E. (2002). Cuerpos sexuados, objetos y prehistoria. Cátedra. Madrid.

Más información

 Eduardo Ripoll, Las «Venus», ArteHistoria


 Una estatuilla de 23.000 años de antigüedad se suma a la colección francesa de Venus Paleolíticas , Mystery
Planet, 29 de noviembre de 2014

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología
Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y
ciencia.

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