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"Perras". Autores: Creación colectiva con dramaturgia de Mauricio
Kartún. Puesta en escena y dirección: Enrique Federman. Con: Néstor
Caniglia y Claudio Martínez Bel. Luces: Dana Barber. Vestuario: Marta
Albertinazzi. Asesoría musical: Carlos Gianni. Asesoramiento
coreográfico: Julia Calvo. En Belisario, Corrientes 1624. Los sábados, a las
21.30. Duración: 80 minutos.
Nuestra opinión: excelente
En algún punto, el público del teatro off es mucho menos concesivo que el
del llamado teatro comercial. Por lo tanto, no es habitual ver una sala casi
llena aplaudiendo de pie. Es lo que ocurre al finalizar "Perras", en el
sótano Belisario.
Dos hombres muy distintos que pasean a sus mascotas se conocen
fortuitamente en la plaza. En sus comportamientos se reflejan los de
aquellos obsesivos apasionados de sus animales. El amo de Yanina -el
nombre no es fortuito- es meloso y la trata como si fuese un bebe. Es su
orgullo, se ufana y fanfarronea en actitud casi infantil. La competencia
con el amo de Colita -nombre perfecto para ser perra de semejante dueño-
es permanente. Se muestra estúpido ante cada acción del animal y goza
menospreciándolo. Colita lo divierte, pero él necesita verla y sentirla
permanentemente como "un ser inferior".
Pero detrás del aparente amor o de la pretendida atención que parecen
dispensar a sus perritas, se esconden conductas oscuras, perversas,
despóticas, competitivas y humillantes. Las perras no sólo son una
referencia al género femenino, sino un elemento que sirve de disparador
para abrir este abanico de síntomas y conductas ocultas por un velo
delgado. Aclaración: no es una obra feminista sino humanista.
La transmutación ser humano-animal tiene un crescendo que estalla
violentamente cuando estos dos seres se descubren, hasta que crean
complicidad y se dan cuenta de que no son tan distintos.
Clase magistral
Esta creación colectiva, a la que dio forma verbal Mauricio Kartún,
explora esa zona turbia interpuesta entre la persona y su sombra, y tiene
una semiología apoyada en la actitud y la gestualidad. A su vez, incorpora
elementos del absurdo y del grotesco que pintan la pieza con un humor
despiadado.
En este punto, el mayor mérito es del director Enrique Federman y de los
actores Néstor Caniglia y Claudio Martínez Bel. Sus herramientas son la
gestualidad, las técnicas del clown y la intención física. Caniglia compone
a un divorciado histérico y obsesivo en una postura corporal que define al
rol. En tanto, Martínez Bel juguetea más con la caricatura y la pantomima
gestual. Ambos trabajos son brillantes.
Además de ser un clown brillante, Federman es un estudioso de las bases
del teatro y uno de los mejores conocedores de la aplicación de las
herramientas físicas y gestuales en beneficio del humor y la dramaticidad.
"Perras" lo vuelve a demostrar. Es un trabajo artesanal con una puesta
brillante, detallista y generosa, en la que cada componente tiene una
narrativa funcional. El vestuario es sencillo, aunque muy bien ajustado a
la personalidad de cada rol y ante la deliberada ausencia de escenografía,
la puesta de luces de Dana Barber es protagonista. Cuando las patologías
explotan, las luces no sólo enmarcan sino que cuentan, reubican y
desplazan ámbitos.
Para todo tipo de público, una joya del teatro off, en plena avenida
Corrientes, que -sin exageraciones- es una clase magistral de teatro.
Pablo Gorlero