RESUMEN DEL MARCO MACROENOMICO MULTIANUAL 2021-2024
El marco macroeconómico multianual es el documento de política económica más importante del
gobierno para que todos los ciudadanos para que vea la situación económica que se encuentra
nuestro país y también detalla las medidas que se han formado para contener y retener economía,
cuáles han sido los impactos, los lineamientos y acciones para el próximo año para la recuperación
económica y para volver a la zona de crecimiento
Como bien sabemos hoy en la actualidad vivimos y estamos viviendo una crisis sanitaria y crisis
económica en el Perú a nivel mundial pues los países a nivel global adoptaron compromisos para
implementar medidas económicas y sanitarias para poder combatir este virus que hoy estamos
atravesando. El Perú implemento políticas más estrictas en el mundo, esta política fue acompañada
de un Plan Económico equivalente a 20% del PBI, con el objetivo de contener el avance de la
pandemia y dar soporte a la economía para la reactivación, estas fortalezas macroeconómicas de
Perú han sido fundamentales para darle soporte a las medidas implementadas en el marco de la
pandemia.
PROYECCIONES MACROECONOMICAS
Escenario internacional
Consideran un deterioro significativo de la economía global en 2020 (-4,3%), siendo la mayor caída
desde la Gran Depresión (1930s), para 2021, se espera un rebote de la actividad económica global,
la cual crecería 5,3%, por la continuidad de los planes de reactivación, menores costos de
financiamiento y mejora de la inversión, especialmente en infraestructura. En adelante, la economía
global se estabilizaría en torno a 3,5%.El índice de precios de exportación pasaría de contraerse
2,4% en 2020 a crecer 1,4% en promedio en el periodo 2021-2024.
El manejo de la pandemia sigue siendo un enorme reto para la política económica de todos los
países, como consecuencia de la pandemia vemos una caída abrupta en sectores importantes como
servicios y manufacturas en los primeros meses del año pero así como vimos una abrupta caída esta
recuperación en la mayoría de los bloques económicos del mundo, por ejemplo los países como
china ya están en una zona de expansión muy favorable para la economía peruana estos incide en
los precios de los metales .
En este contexto de caída y recuperación proyectamos una caída en la economía mundial de 4.3 y
también vemos una caída en nuestros socios comerciales de 4.1 para 2020 esto es una de las caídas
más fuertes en los últimos 100años cuando observamos las proyecciones también hay una caída en
las zonas de euros de nuestra región está relacionada para el 2021 y se ve también una recuperación
rápida.
Pues también vemos caída de los precios de exportación, en los primeros meses del año hubo una
caída importante en los precios del cobre y zinc pues esto afecto nuestros precios de exportación
también hubo una caída en los precios de petróleo.
En esta situación que hoy estamos atravesando en esta crisis sanitaria y crisis económica es una
caída histórica del PBI mundial pero vemos que la economía se esta recuperando a diferentes tasas
que obviamente los países han tenido más complicaciones para poder enfrentar la pandemia,
estamos en una recuperación lenta y a nivel global vemos un recuperación en la economía en el
segundo semestre que esto va ser una variable muy importante para la economía peruana
Escenario local
La actividad económica se contraería 12,0% en 2020, principalmente, por el fuerte deterioro de la
economía en el 1S2020 (-17,4%), afectada por las medidas de distanciamiento y aislamiento social
obligatorio implementadas desde mediados de marzo para mitigar la expansión de la COVID-19.
Para el periodo 2022-2024, la actividad económica alcanzará un crecimiento promedio de 4,5%, lo
que le permitirá recuperar su ventaja regional en términos de crecimiento económico obtenida en las
últimas décadas. Con ello, Perú será uno de los países de la región, junto con Chile y Colombia,
cuyo PBI retorne a niveles pre COVID-19 en 2022.
En esta línea con lo que esta sucediendo la economía peruana muestra un comportamiento similar,
es importante que entendamos dos dinámica primero está la dinámica de primer semestre pues
tomaron medidas de confinamiento estricto esto fue resultado de la política del gobierno de preserva
sobre la salud, nos enfrentábamos a condiciones estructurales muy severas ,33 millones de peruanos
y solo había 300 camas ,dados estos problemas estructurales se tomó una medida bastante severa y
esto fue en el primer semestre.
La crisis del covid ha impactado negativamente en la economía peruana principalmente en el primer
semestre, se proyecta una rápida recuperación de la economía para el 2021 con las medidas
adoptadas, la ejecución del plan económico 2020 y 2021 sera fundamental para sostener en esta
recuperación
Finanzas públicas
En este contexto se debe destacar que la actual crisis ha demostrado que la fortaleza de las finanzas
públicas de Perú es un bien público importante que sirve de respaldo para emergencias con baja
probabilidad de ocurrencia, pero de alto impacto. Pocos países han mostrado el mismo nivel de
resiliencia de las cuentas fiscales de Perú. Por ejemplo, los países emergentes han adoptado medidas
por 5,1% del PBI en promedio, mientras que los países avanzados y países del G-20 por 19,8% y
12,1% del PBI en promedio, respectivamente. Para Perú, en 2020, se espera un incremento
transitorio del déficit fiscal de 10,7% del PBI. Se estima una caída de los ingresos fiscales de 21,4%
real, afectados principalmente por la menor actividad económica, el deterioro del entorno
internacional que reduce los precios de exportación y las medidas de alivio tributario
Para 2021, se irá retirando el impulso fiscal del 2020, en la medida que los efectos de la pandemia
se vayan diluyendo La naturaleza transitoria de las medidas adoptadas en 2020 permite realizar un
retiro importante del impulso fiscal en 2021. Así, la reducción del déficit fiscal, de 10,7% del PBI
en 2020 a 6,2% del PBI en 2021, configura el inicio del proceso de consolidación fiscal.
Luego de superada la pandemia, uno de los retos principales en materia de política fiscal en el
mundo será fortalecer las cuentas fiscales con el objetivo de preservar la sostenibilidad fiscal, pero
evitando generar efectos adversos en la economía se propone que el déficit fiscal de 2022, 2023,
2024, 2025 y 2026 sea de 3,3% del PBI, 2,6% del PBI, 1,9% del PBI, 1,5% del PBI y 1,0% del PBI,
manteniendo un nivel de déficit fiscal de 1,0% del PBI durante el periodo 2026-2050, la deuda
pública llegará a un máximo de 39,1% del PBI en 2023, para luego descender y ubicarse en 34,6%
del PBI en el año [Link] Marco Macroeconómico Multianual también incorpora una sección de
evaluación de riesgos macrofiscales, considerando su importancia para una mejor gestión de la
política fiscal con el objetivo de asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Ingresos fiscales
De acuerdo con el MMM, los ingresos corrientes del Gobierno General (ICGG) para el 2020
Registrarían una caída de 20,7 por ciento respecto al 2019, alcanzando un 17,7 por ciento del PBI.
Para el 2021, los ICGG registrarían un crecimiento de 19,6 por ciento, alcanzando un 19,2 por
ciento del PBI. El incremento en la recaudación se explicaría por el crecimiento de la actividad
económica (10,0 por ciento) y los precios de exportación (3,8 por ciento), la recuperación parcial de
impuestos a través del RAF. Para el periodo 2022-2024, los ICGG crecerían a un ritmo promedio de
8,5 por ciento, hasta alcanzar un 21,5 por ciento del PBI en 2024. Este incremento se sustentaría en
un ritmo de crecimiento económico promedio de 4,5 por ciento, la maduración de un conjunto de
medidas implementadas entre los años 2018 y 2019 (0,6 p.p. del PBI) y por acciones de
fiscalización de la SUNAT (0,6 por ciento del PBI).
Con relación a la necesidad de ingresos permanentes, el supuesto utilizado en el MMM plantea un
incremento permanente de ingresos de 1,5 p.p. del PBI a partir del 2022, para cubrir el gasto
público previsto para el mediano plazo
LINEAMIENTOS DE POLÍTICA ECONÓMICA
Los lineamientos de política económica están vinculados a una estrategia que viene implementando
el Gobierno para lograr, en el corto plazo, una rápida reactivación de la economía sin descuidar los
avances en el control de la pandemia.
Macroeconómico:
DECLARACIÓN DE POLÍTICA FISCAL
Asegurar el retorno de las finanzas públicas a una senda sostenible a través de un manejo
prudente, responsable y transparente que garantice la estabilidad macroeconómica del país.
Incrementar los ingresos fiscales permanentes
Asegurar la provisión eficiente y oportuna de los servicios públicos.
Mejorar el proceso de gestión de la inversión pública para contribuir a la reducción de
brechas de infraestructura
Fortalecer la recaudación del impuesto predial para reactivar las finanzas municipales y la
provisión de servicios locales.
CONSISTENCIA DE LAS PROYECCIONES
Para analizar las proyecciones de ingresos públicos planteadas en el MMM, la Dirección de
Estudios Macro fiscales de la Secretaría Técnica realizó una proyección de ICGG a partir de un
modelo econométrico26, utilizando las proyecciones macroeconómicas y los supuestos tributarios
señalados en el MMM27. El análisis muestra que la proyección de ingresos fiscales para el 2020 es
consistente con los supuestos macroeconómicos (PBI e IPX) y tributarios (RAF) previstos en el
MMM.
Para el 2021, la proyección de ingresos está alineada con los supuestos macroeconómicos y
tributarios señalados en el MMM. La proyección de ingresos es dependiente de la recuperación
económica prevista para este año (10,0 por ciento), del repago de aplazamientos mediante el RAF
(0,2 p.p. del PBI) y de la ganancia en recaudación por las acciones de fiscalización de la SUNAT
previstas en el MMM (0,3 p.p. del PBI).
Para los años 2022-2024, la proyección pasiva de ingresos, considerando únicamente los supuestos
macroeconómicos y las medidas dictaminadas durante la COVID-19, es congruente con un
escenario en el cual los ingresos fiscales recuperarían los niveles previos a la pandemia a partir del
2024.
En un escenario en el cual se añaden las medidas tributarias (medidas 2018 - 2019 y las ganancias
por acciones de fiscalización de SUNAT) y el requerimiento de ingresos permanentes previstos en
el MMM, los ingresos se acelerarían y recuperarían los niveles previos a la pandemia a partir del
2022.
Plan Económico de Perú frente a la COVID-19
La propagación de la COVID-19 representa un reto importante para la política económica, pues la
rápida expansión de la pandemia a lo largo del mundo está generando una serie de efectos negativos
en la vida diaria y en la actividad económica mundial
Objetivo del Plan Económico
El gobierno peruano implementó un Plan Económico para afrontar a la COVID-19 por alrededor de
20,0% del PBI, el cual tiene por objetivo minimizar los efectos sociales y económicos de la
pandemia en la economía peruana
Fases del plan
Las medidas implementadas en el Plan Económico frente a la COVID-19 permitirán cubrir la etapa
de contención de la crisis sanitaria y la reactivación económica.
Instrumentos del plan
El Plan cuenta con un conjunto de instrumentos de política económica.
El Plan, que implica el uso de recursos por alrededor de 20,0% del PBI, tiene entre sus instrumentos
medidas tributarias por 2,3% del PBI, como aplazamiento de pago de impuestos tanto para personas
naturales como para empresas; así como, medidas de gasto público por 4,6% del PBI, orientadas a
fortalecer el sistema de salud, ayuda económica a familias, y mantenimiento e inversión pública
para reactivar la economía.
Los gobiernos han adoptado diferentes medidas de política fiscal en función a los impactos que este
contexto adverso viene generando sobre las familias y empresas, y de acuerdo con sus fortalezas
macroeconómicas y fiscales (como el espacio fiscal), por el lado del gasto público, los gobiernos
están proporcionando subsidios salariales y transferencias a trabajadores y empresas, licencias por
enfermedad financiadas por el gobierno, transferencias de efectivo a hogares de bajos ingresos, la
mejora o extensión temporal del seguro por desempleo y la red de seguridad social más amplia, y
un mayor gasto público en salud para atender la emergencia sanitaria. Por el lado de los ingresos
públicos, los gobiernos están aliviando la carga fiscal para respaldar las necesidades de flujo de
efectivo de empresas y hogares mediante aplazamientos y/o reducción de impuestos y
contribuciones sociales. Por otro lado, también se han implementado medidas de liquidez en forma
de préstamos garantizados por el gobierno para el apoyo al flujo de caja dirigido principalmente
hacia las pequeñas y medianas empresas, así como a los sectores más afectados, como el turismo y
transporte.
Al cierre de julio de 2020, el programa Reactiva Perú permitió que se otorguen créditos por S/ 45
mil millones (6,5% del PBI) a tasas mínimas históricas (promedio 1,7%). Estos créditos fueron
destinados a alrededor de 309 mil empresas; de las cuales el 97,4% (301 mil empresas) son las
MYPE; dedicadas a diversas actividades económicas y que generan cerca de 2 millones de empleos
a nivel nacional.
Adicionalmente, para determinar el soporte brindado por Reactiva Perú a las empresas de acuerdo a
su tamaño, es importante estandarizar el crédito recibido de acuerdo a su nivel de ventas. En ese
sentido, se observa que, en promedio, los créditos otorgados mediante el Programa Reactiva Perú a
las MYPE son equivalentes al 226% de sus ventas mensuales. En cuanto a las medianas empresas y
grandes empresas, son equivalentes a 183% y 92% de sus ventas mensuales, respectivamente. Ello
también muestra que se brindó un mayor soporte de liquidez a las MYPE, en comparación con
empresas de mayor tamaño, en función a su nivel de ventas.
Entrega de subsidios monetarios de S/ 760 a familias en situación vulnerable (S/ 13 104
millones), que busca beneficiar a 8,5 millones de hogares.
Medidas de apoyo a familias vulnerables.
Brindar apoyo al trabajador.
D. Alivio tributario a personas naturales.
E. Liberación de la Compensación por Tiempo de Servicio (CTS) y el retiro parcial y
extraordinario
de los fondos de la AFP.
F. Continuidad de las entidades públicas y transporte público.
Gasto publico
De acuerdo con las proyecciones del MMM, en 2020 los gastos no financieros del Gobierno general
(GNF) crecerían 15,6 por ciento en términos reales respecto al año previo aproximadamente S/ 27
mil millones más que en 2019). Dicho crecimiento se explicaría por la ejecución de
aproximadamente el 90 por ciento de las medidas de gasto previstas en el plan económico frente al
COVID-19 de 4,6 puntos porcentuales del PBI30 . En consecuencia, los rubros que más se
incrementarían son las transferencias corrientes (+78,2 por ciento real) y los bienes y servicios
(+9,7 por ciento real), mientras que el crecimiento en remuneraciones (+6,7 por ciento real) se
explicaría por los compromisos ya asumidos desde la elaboración del presupuesto público del año
2020. Ello se vería atenuado por la menor ejecución del gasto afectado por las medidas para el
control de la pandemia, que principalmente han limitado la ejecución del gasto en los rubros bienes
y servicios y formación bruta de capital (FBK). Véase tabla N° 2.
De esta manera el los gastos no financieros del Gobierno general GNF, como porcentaje del PBI,
pasaría de 20,1 por ciento en 2019 a 26,2 por ciento en 2020. La variación de 6,1 p.p. del PBI, se
explica en parte por el mayor GNF nominal (58%) y en parte por la caída del PBI que reduce el
denominador (42%). Cabe resaltar que hasta agosto de 2020 el GNF creció 0,8 por ciento real
respecto al mismo periodo del año previo, debido al mayor gasto en transferencias corrientes (+44,0
por ciento real) correspondiente principalmente a las medidas de subsidios económicos
contempladas en el plan económico frente al COVID-19 (subsidios a familias mediante la entrega
de bonos, subsidios a las planillas de empresas, subsidios por consumo eléctrico, entre otros). Esto
fue contrarrestado por las caídas en los rubros de formación bruta de capital (-41,0 por ciento real) y
bienes y servicios (-3,8 por ciento real)31 .
Déficit fiscal, deuda bruta y deuda neta
Debido a la previsión de menores ingresos y los mayores gastos como resultado de la respuesta ante
la crisis del COVID-19, en el MMM se espera que el déficit fiscal del Sector Público No Financiero
(SPNF) alcance 10,7 por ciento del PBI en 2020, el registro más alto desde finales de los años
ochenta34. Para 2021 el déficit fiscal disminuiría hasta alcanzar 6,2 por ciento del PBI, explicado
por menores gastos corrientes y una recuperación de los ingresos tributarios. Para los años 2022,
2023 y 2024; se plantea una disminución gradual del déficit fiscal hasta 3,3, 2,6 y 1,9 por ciento del
PBI; respectivamente. La reducción del déficit fiscal para los años 2022-2024 respecto a los años
2020-2021 se explica tanto por un aumento de los ingresos como por una reducción del gasto.
Más allá del periodo de proyección del MMM, se plantea que el déficit fiscal siga reduciéndose
hasta alcanzar 1,5 por ciento del PBI en 2025 y 1,0 por ciento del PBI en 2026 y en adelante, en
línea con un proceso de consolidación fiscal. En este contexto, la senda planteada para el déficit
fiscal, una vez culminada la suspensión de las reglas fiscales35, se encuentra por encima del límite
establecido por la legislación vigente36 (Gráfico N° 19) y retornaría al cumplimiento recién a partir
del 2026 con la entrada de una nueva administración gubernamental.
En cuanto al déficit fiscal estructural 37 (Gráfico N°20), para 2020 se espera un déficit de 8,7 por
ciento del PBI potencial, en línea con un impulso positivo del gasto corriente en respuesta a la
emergencia sanitaria y a la crisis económica. Para 2021 se prevé que el déficit estructural se reduzca
a 6,6 por ciento del PBI potencial debido a un retiro parcial del impulso del gasto corriente del año
previo, además de mayores ingresos estructurales. Para los años 2022-2024 se espera que el déficit
estructural siga reduciéndose, explicado por mayores ingresos estructurales y, en menor medida, por
menores gastos corrientes. Así, se espera que la postura fiscal del 2021 en adelante sea contractiva
(Gráfico N° 20.B).
El incremento de las necesidades de financiamiento presiona el nivel de endeudamiento público al
alza. Para 2020, se espera que la deuda pública del SPNF se incremente en 8,6 p.p. del PBI
explicado por el déficit primario y el menor crecimiento económico, amortiguado por el uso de
activos. Para 2021, la deuda pública aumentaría en 2,6 p.p. del PBI explicado principalmente por el
déficit primario. Del 2019 al 2021, la deuda pública pasaría de 26,8 a 38,0 por ciento del PBI,
alcanzando su nivel más alto desde inicios del milenio. Para el periodo 2022-2024, se prevé un
incremento adicional en el nivel de endeudamiento hasta niveles cercanos a 39,0 por ciento del PBI
(Gráfico N° 21.A). Específicamente para los años 2022, 2023 y 2024, se prevé que la deuda registre
niveles de 38,9; 39,1 y 38,8 por ciento del PBI; respectivamente. En estos años la contribución de la
tasa de interés y el déficit primario son los principales factores que explican el incremento de la
deuda (Gráfico N° 21.B). A pesar de la reducción del déficit fiscal a partir del 2021 la trayectoria de
la deuda pública no muestra una disminución significativa dentro del horizonte de proyección del
MMM.
Del 2025 en adelante, se prevé que el ratio de endeudamiento mantenga una trayectoria decreciente
explicada por la reducción permanente del déficit fiscal. Bajo este supuesto, en el MMM se presenta
una simulación determinística de la deuda para las próximas décadas (Gráfico N° 22), registrando
valores de 34,6 por ciento del PBI en 2030; 29,2 por ciento del PBI en 2040 y 25,9 por ciento del
PBI en 2050. A pesar de presentar un cálculo para el ratio de deuda en el largo plazo, en el MMM
no se hace mención explícita a un nuevo límite legal o el horizonte de tiempo necesario para
alcanzarlo. De considerar el límite actual de 30 por ciento del PBI38, este se alcanzaría en un
horizonte de 20 años, es decir a partir del 2039.
Uno de los principales supuestos para la proyección de la deuda bruta es un uso de activos
significativo durante el 2020, equivalente a 38 mil millones de soles o 5,5 por ciento del PBI en
dicho año, compuesto de recursos provenientes del Fondo de Estabilización Fiscal (FEF), saldos
de balance de entidades públicas y otros excedentes de la Cuenta Única del Tesoro (CUT)39. El
agotamiento de recursos como el FEF40 (Gráfico N° 23.A) para el financiamiento del déficit reduce
los activos financieros del SPNF y sumado al incremento del endeudamiento bruto, incrementa
sustancialmente el nivel de endeudamiento neto, indicador adecuado para medir la capacidad de
pago del gobierno41. Del 2019 al 2021, la deuda neta se incrementaría en 16,2 p.p. del PBI pasando
de 13,0 a 29,2 por ciento del PBI (Gráfico N° 23.B). Este incremento en el endeudamiento neto
refleja el deterioro de las finanzas públicas en el Perú a consecuencia del COVID-19.
Riesgos sobre la sostenibilidad fiscal Las previsiones del MMM sobre el endeudamiento público en
el contexto del COVID-19 están acompañadas de un conjunto de factores de riesgo. En primer
lugar, mayores niveles de endeudamiento implican un mayor pago nominal de intereses (Gráfico N°
24.A) y se explica tanto por un mayor tamaño de la deuda como por un mayor costo de
financiamiento. Una carga de intereses elevada (Gráfico N° 24.B), restaría espacio para gasto no
financiero al tener que destinar más recursos al pago de obligaciones financieras.
En el plano internacional, se observa un deterioro de las perspectivas macroeconómicas debido a la
crisis del COVID-19, que tras la reapertura gradual de los países de importancia global ha dado
paso a una ligera recuperación de la actividad económica mundial para lo que resta del año. Sin
embargo, el escenario macroeconómico externo sigue rodeado de altos niveles de incertidumbre,
asociado sobre todo al control de la pandemia.
En el plano local, la contracción de la actividad económica en 12,0 por ciento para 2020 es
consistente con el escenario local e internacional afectado por la crisis del COVID-19; sin embargo,
existen riesgos latentes asociados al desarrollo de una segunda ola de contagios para lo que resta del
año que podrían repercutir en la recuperación de la actividad económica. Para 2021, la proyección
de crecimiento está explicado principalmente por un efecto estadístico más no por fundamentos
macroeconómicos, que incluso, podría ser menor a la prevista ante una recuperación más lenta del
gasto privado. Por su parte, para el periodo 2022-2024, las proyecciones de crecimiento están
sobreestimadas; ya que, estas son superiores al crecimiento de los últimos 5 años, superiores al
crecimiento potencial de la economía antes de la pandemia, estarían limitadas por una débil
recuperación del gasto privado, e incorporan medidas orientadas a mejorar la eficiencia y
competitividad de la económica aun por implementarse. En cuanto a las cuentas fiscales, la crisis
del COVID-19 marca la transición de una etapa de fortaleza fiscal hacia una de vulnerabilidad en
las finanzas públicas.
Por esto, es importante que ante las proyecciones presentadas en el MMM, se adopte una senda de
consolidación fiscal apropiada y verosímil en el mediano plazo, que sea congruente con el límite de
deuda pública al cual se desea converger. Además, junto con esto es fundamental la restitución de
un sistema de reglas fiscales, que permita establecer límites a las acciones de política fiscal y defina
el nivel sostenible de endeudamiento público. En particular, la proyección de ingresos públicos de
mediano plazo esta sobreestimada; ya que está se encuentra condicionada principalmente a la
maduración de un conjunto de medidas tributarias implementadas desde 2018 y la necesidad de
ingresos permanentes por 1,5 p.p. del PBI desde 2022. Respeto al gasto público, en el mediano
plazo este no regresa a sus niveles previos a la crisis del COVID-19, lo cual no es consistente con la
necesidad de reconstruir nuestras finanzas públicas, para lo cual sería necesario moderar el ritmo de
crecimiento del gasto aún más o incluso permitir su reducción como en el caso de otros países de la
Alianza del Pacífico.
En cuanto a la deuda pública se prevé que esta supere el límite legal permitido y alcance un máximo
de 39,1 por ciento del PBI en 2023, para luego mantener una trayectoria decreciente explicada por
la reducción permanente del déficit fiscal. Sin embargo, existen riesgos estructurales asociados a la
evolución de las cuentas fiscales, con los cuales la deuda adoptaría una tendencia creciente. Estos
riesgos se encuentran asociados a una menor recaudación tributaria en el mediano plazo y una
subejecución de la inversión pública asociada al ciclo político. Finalmente, en este nuevo contexto
de mayor endeudamiento público, agotamiento de activos financieros y frente a los riesgos
previamente mencionados, el espacio fiscal del gobierno peruano para responder a nuevos
escenarios económicos adversos, sin poner en riesgo la sostenibilidad de la deuda, resulta
prácticamente nulo