DEVOCIONAL DIARIO
COMUNIDAD CRISTIANA IN-PACTO
SERIE “NO SE TRATA DE MÍ”
Semana 3
Julio 12 al 18
CAPÍTULO 3
AUTOPROMOCÍON DÍVÍNA
Moisés pidió verla en el Sinaí.
Ondeaba en el Templo, dejando a los sacerdotes demasiado aturdidos para
ministrar.
Cuando Ezequiel la vio, tuvo que postrarse.
Rodeaba a los ángeles, y dejó anonadados a los pastores en los prados de Belén.
Jesús la irradia.
Juan la contempló.
Pedro fue testigo de ella en el monte de la Transfiguración. Cristo
regresará entronado en ella.
El cielo será iluminado por ella.
Es la corriente en el océano Atlántico de las Escrituras, y toca a cada persona con el
potencial de cambiar cada una de las vidas. Incluyendo la de usted. Un destello, una
idea, una muestra, y su fe nunca será la misma... Gloria.
La gloria de Dios.
Buscar la gloria de Dios es orar: “Haz más espeso el aire con tu presencia; empáñalo
con tu majestad. Abre las cortinas de los cielos y deja que tu naturaleza se derrame.
Dios, muéstranos a Dios”.
PEDIR VER LA GLORIA DE DIOS ES PEDIR VER TODO DE DIOS.
Tomado del Libro No se Trata de Mí, Autor Max Lucado.
Lo que la palabra Alpes significa para las montañas de Europa, significa la palabra
gloria para la naturaleza de Dios. Alpes abarca una multitud de cosas bellas:
riachuelos, picos, hojas caídas y alces que corren. Pedir ver los Alpes es pedir verlo
todo. Pedir ver la gloria de Dios es pedir ver todo de Dios. La gloria de Dios conlleva
todo el peso de sus atributos: su amor, su carácter, su fuerza, etcétera, etcétera.
David celebró la gloria de Dios.
Tributen al Señor, seres celestiales,
Tributen al Señor la gloria y el poder.
Tributen al Señor la gloria que merece su nombre;
Póstrense ante el Señor en su santuario majestuoso.
La voz del Señor está sobre las aguas;
Resuena el trueno del Dios de la gloria;
el Señor está sobre las aguas impetuosas.
La voz del Señor resuena potente;
la voz del Señor resuena majestuosa.
la voz del Señor desgaja los cedros,
desgaja el Señor los cedros del Líbano;
hace que el Líbano salte como becerro,
y que el Hermón salte cual toro salvaje.
La voz del Señor lanza ráfagas de fuego;
la voz del Señor sacude al desierto;
el Señor sacude al desierto de Cades.
La voz del Señor retuerce los robles
y deja desnudos los bosques;
en su templo todos gritan: “¡Gloria!”
(Sal 29:1–9 NVI)
La palabra señala un alto honor. El término hebreo para la palabra gloria viene de una
raíz que significa pesado, grueso o importante. La gloria de Dios, entonces, celebra su
importancia, su singularidad, su bondad sin igual. Como Moisés oró: “¿Quién, Señor,
se te compara entre los dioses? ¿Quién se te compara en grandeza y santidad? Tú,
hacedor de maravillas, nos impresionas con tus portentos” (Éx 15:11 NVI).
Cuando piense en “la gloria de Dios”, piense en “preeminencia”. Y cuando piense en
“preeminencia”, piense en “prioridad”. Porque la gloria de Dios es la prioridad de Dios.
Las reuniones de personal de Dios —como si Él las tuviera— se centrarían en una
pregunta: “¿Cómo podemos revelar mi gloria hoy?”. La lista de quehaceres de Dios
está compuesta de un solo punto: “Revelar mi gloria”.
La declaración de propósito del cielo cuelga enmarcada en el cuarto de descanso de
los ángeles, justo encima del pastel de ángel. Dice: “Declarar la gloria de Dios”.
Tomado del Libro No se Trata de Mí, Autor Max Lucado.
Dios existe para exhibir de manera atractiva a Dios.
Él le dijo a Moisés: “En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de
todo el pueblo seré glorificado” (Lv 10:3).
¿Por qué endureció Él el corazón de Faraón? “Yo, por mi parte, endureceré el corazón
del faraón para que él los persiga [a los israelitas]. Voy a cubrirme de gloria, a costa
del faraón y de todo su ejército. ¡Y los egipcios sabrán que yo soy el SEÑOR!” (Éx 14:4
NVI).
¿Por qué existen los cielos? Los cielos existen para “declarar la gloria de Dios” (Sal
19:1).
¿Por qué escogió Dios a los israelitas? A través de Isaías, Él llamó a “todos los
llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado” (Is 43:7). ¿Por qué atraviesa
luchas la gente? Dios responde: “Te he escogido en horno de aflicción. Por mí, por
amor de mí mismo lo haré” (Is 48:10–11). “Invócame en el día de la angustia; te
libraré, y tú me honrarás” (Sal 50:15). Él habló de “este pueblo he creado para mí;
mis alabanzas publicará” (Is 43:21).
El profeta Isaías proclamó: “Así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre
glorioso” (Is 63:14).
Cristo nos enseñó a hacer de la reputación de Dios nuestra prioridad en la oración:
“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mt 6:9).
Cada acto del cielo revela la gloria de Dios. Cada acto de Jesús hizo eso mismo. De
hecho: el Hijo es “el resplandor de su gloria” (Heb 1:3). La noche anterior a su
crucifixión, Jesús declaró: “Ahora todo mi ser está angustiado, ¿y acaso voy a decir:
“Padre, sálvame de esta hora difícil”? ¡Si precisamente para afrontarla he venido!
¿Padre, glorifica tu nombre!” (Jn 12:27–28 NVI). Pablo explica que “Cristo se hizo
servidor de los judíos... para que los gentiles glorifiquen a Dios por su compasión” (Ro
15:8–9 NVI).
CADA ACTO DEL CIELO REVELA LA GLORIA DE DIOS. CADA ACTO DE
JESÚS HIZO ESO MISMO.
Y Jesús declaró su misión como un éxito diciendo: “Yo te he glorificado en la tierra, y
he llevado a cabo la obra que me encomendaste” (Jn 17:4 NVI). Dios tiene una meta:
“¡No cederé mi gloria a ningún otro!” (Is 48:11 NVI).
¿Sorprendido? ¿No es egoísta —nos atrevemos a preguntar— una actitud así? ¿No
consideramos este comportamiento como “promoción propia”? ¿Por qué se transmite
y emite Dios a sí mismo?
Por la misma razón que lo hace el piloto de una barca salvavidas. Piense en ello de
esta manera. Usted se está debatiendo hundido hasta el cuello en un mar oscuro y frío.
El barco se hunde. El chaleco salvavidas se desinfla. Las fuerzas disminuyen. A través
de la oscura noche llega la voz de un piloto de salvamento, pero usted no puede verlo.
Tomado del Libro No se Trata de Mí, Autor Max Lucado.
¿Qué quiere que haga quien conduce la barca salvavidas?
¿Que se quede callado? ¿Que no diga nada? ¿Que se abra camino sigilosamente
por entre los pasajeros que se hunden? ¡Desde luego que no! ¡Usted necesita
volumen! ¡Amplificación, compañero! En la jerga bíblica, usted quiere que muestre su
gloria. Usted necesita oírlo decir: “Estoy aquí. Yo soy fuerte. Tengo lugar para usted.
¡Puedo salvarlo!”. Los pasajeros que se hunden quieren que el piloto revele su
preeminencia.
¿Acaso no queremos que Dios haga lo mismo? Mire a su alrededor. La gente se
revuelca en mares de culpabilidad, ira y desesperación. La vida no funciona, y pronto
vamos a ahogarnos. Pero Dios puede rescatarnos, y sólo un mensaje importa: ¡El de
Él! Necesitamos ver la gloria de Dios.
ÉL NO REVELA SU GLORIA PARA SU BIEN.NOSOTROS NECESITAMOS SER
TESTIGOS DE ELLA PARA NUESTRO BIEN.
Que no quepa la menor duda. Dios no tiene un problema de ego. Él no revela su
gloria para su bien. Nosotros necesitamos ser testigos de ella para nuestro bien.
Necesitamos una mano fuerte que nos empuje al interior de una barca segura. Y, una
vez a bordo, ¿qué es lo que se convierte en nuestra prioridad?
Sencillo. Promocionar a Dios. Declaramos su preeminencia. “¡Eh! ¡Una barca
fuerte aquí! ¡Un piloto capaz! ¡Él puede sacarte!”.
Los pasajeros promocionan al piloto. “No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino
a tu nombre da gloria” (Sal 115:1). Si nos gloriamos de alguna cosa, nos gloriamos
“en el Señor” (2 Co 10:17).
El aire que usted respiró a la vez que leía esa última frase le fue dado por una
razón: que usted pudiera, por un momento más, “reflejar la gloria del Señor” (2 Co 3:18
NVI). Dios nos despertó a usted y a mí esta mañana con un propósito: “Anuncien su
gloria entre las naciones, y sus maravillas a todos los pueblos” (1 Cr 16:24 NVI).
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los
siglos” (Ro 11:36, énfasis del autor). “Sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden
todas las cosas, y nosotros somos para él” (1 Co 8:6, énfasis del autor).
¿Por qué rota la tierra? Para Él.
¿Por qué tiene usted talentos y capacidades? Para Él.
¿Por qué tiene usted dinero o pobreza? Para Él.
¿Fortaleza o luchas? Para Él.
Todas las cosas y todas las personas existen para revelar su gloria.
Incluyéndolo a usted.
Tomado del Libro No se Trata de Mí, Autor Max Lucado.
GUÍA DE ESTUDÍO
Capítulo tres
AUTOPROMOCIÓN DIVINA
Contempla
1. Cuando piense en “la gloria de Dios”, piense en “preeminencia”. Y cuando piense
en “preeminencia”, piense en “prioridad”. Porque la gloria de Dios es la prioridad de
Dios.
A. ¿Cómo muestra usted la preeminencia de Dios en su propia vida?
B. ¿Por qué la gloria de Dios es la prioridad de Dios?
C. ¿Por qué debería la gloria de Dios ser nuestra prioridad? Cuando no lo es,
¿por qué no lo es?
2. Dios no tiene un problema de ego. Él no revela su gloria para su bien.
Nosotros necesitamos ser testigos de ella para nuestro bien.
A. ¿Cómo respondería usted a alguien que se quejase: “Dios debe ser muy
vanidoso si está tan preocupado con que todo el mundo vea su gloria”?
B. ¿Por qué necesitamos ser testigos de la gloria de Dios? ¿Cómo nos ayuda
eso?
3. ¿Por qué rota la tierra? Para Él. ¿Por qué tiene usted talentos y capacidades? Para
Él. ¿Por qué tiene usted dinero o es pobre? Para Él. ¿Fuerza o luchas? Para Él. Todo
existe para revelar su gloria. Incluyéndolo a usted.
A. ¿De qué maneras revela usted la gloria de Dios?
B. ¿De qué maneras cree que podría revelar mejor la gloria de Dios?
Refleja
1. Lea Efesios 15:11-13.
A. ¿Cómo respondería a la pregunta en el versículo 11?
B. ¿Qué significa ser “magnífico en santidad”?
C. ¿Qué significa ser “hacedor de maravillas” (NVI)?
D. ¿Cómo consuelan y alientan al pueblo de Dios su amor y su fuerza (v. 13)?
2. Lea Juan 12:23-33.
A. ¿Cómo esperaba Jesús ser “glorificado” (vv. 23-24)?
B. ¿De qué manera esperaba Jesús que sus seguidores imitasen su ejemplo
(vv. 25-26)?
Tomado del Libro No se Trata de Mí, Autor Max Lucado.
C. ¿Miraba Jesús hacia delante con gran placer hacia lo que le esperaba
(v.27)?
¿En qué se complació en última instancia?
D. ¿Cómo puso Dios su sello de aprobación sobre Jesús y su misión (v. 29)?
E. ¿Cómo representa Jesús su misión (vv. 30-33)? ¿De qué forma era para
beneficio de sus seguidores el que Él describiera los acontecimientos de esta
manera?
Tomado del Libro No se Trata de Mí, Autor Max Lucado.