Psicoanálisis y Exclusión Social: Un Análisis
Psicoanálisis y Exclusión Social: Un Análisis
EL PERJUICIO
Y EL IDEAL
Hacia una clínica social
del trauma
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tetánico: "Los espasmos continuaban y, desde el corazón, se comunica- 1
ban a los miembros fofos; no tenía fuerza en los brazos ... De pronto, sus
músculos parecían tensarse de nuevo, como si soportara el sufrimiento LA "EXCLUSIÓN".
fisico más atroz y, enseguida, sus miembros se reanimaron con una PARA UNA ARQUEOLOGÍA
nueva violencia; como movida por un resorte, se lanzó al cuello de DEL SIGNIFICANTE SOCIAL DEL PERJUICIO
Wilhelm, mientras en lo más profundo de su ser se producía una especie
de violento desgarro y, en el mismo momento, un río de lágrimas sur-
gió de sus ojos y regó el pecho de su amigo".
Lo que dice querer en esta ocasión es un padre: "¡Padre mío, exclamó,
no quieres abandonarme! ¡Quieres ser mi padre! ¡Yo soy tu hija!" Hija un
tanto incestuosa, si se juzga por esta explosión, que traduce en angustia
una exultación corporal, entre miedo por el abandono y emoción erótica,
de algún modo angustia erotizada, en una confusión de sentimientos
tiernos.
Pero, ¿qué busca este "padre" en Mignon, más allá de su sincera
oblatividad? Una huella del "objeto perdido", configurada por Italia. ¡,Qué puede aportar el psicoanálisis a la problemática de la exclusión?
Pensemos en la famosa balada. En su comentario, Wilhelm se vuelve un Esta pregunta se duplica en dos perplejidades: ¿qué puede decir el
"buen entendedor": "En el tercer verso, el canto se hacía más pesado y psicoanálisis, considerado un saber y una terapia centrados en la
triste." "¿Conoces el país?" se decía con misterio, como si ella pesara las individualidad, sobre lo colectivo?
palabras. El grito "allí, allí sentía una irresistible nostalgia" (p. 113). Ese ¿Qué puede aclarar específicamente sobre las formas actuales de
país es Italia, pero frente a la pregunta "¿Ya estuviste allí, pequeña?", la crisis de lo colectivo y de sus "ideales", que el síntoma de la exclusión
mutis: "La niña no respondió y le fue imposible sacarle nada más". Por -síntoma propiamente social- cristaliza?
lo tanto, quiere que su "padre" la lleve, pero nunca dirá si venía de allí. A la primera pregunta dimos una respuesta global en otro trabajo: 1
Mignon es, por consiguiente, el "marcador" para siempre mudo de este
objeto nostálgico, de este exilio de un placer ignorado. Italia es el lugar el vínculo social se define por condiciones inconscientes, del lado del
al que el padre debe llevarla. sujeto -término que preferimos, con derecho, al de individuo, salvo que
Por más enamorada que esté de su "maestro", Mignon seguirá siendo asumamos su complejidad y construyamos su función-: 2 existe un suj e-
ineducable. Goethe lo imagina a través de una intuición notable de la to inconsciente que tiene, como un Jano de dos cabezas, un "lado"
debilidad de lo simbólico que la marca: "Era infatigable y comprendía colectivo y un "lado" individual/ 1 sin extensión a un "inconsciente co-
bien lo que se le explicaba; sin embargo sus letras seguían siendo lectivo" que, como subraya Freud, es un pleonasmo que no explica nada. 4
desiguales y las líneas no eran derechas" (p. 104). Lo que arranca este Frente al segundo interrogante, es lícito sugerir que existe un decir
comentario en forma de diagnóstico: "También en este caso su cuerpo del psicoanálisis sobre las formas, al mismo tiempo perennes -ya que
parecía en conflicto con su alma". De hecho, a Mignon no le faltan ni son estructurales- y móviles -ya que son "históricas- de lo que Freud
sensibilidad ni inteligencia, pero en ella hay un trastorno mayor de la denomina Malestar de la civilización o de la cultura.'' En este punto
letra, una "dislexia" que confirma su carácter de "exiliada". se opera la regulación social del perjuicio.
El homenaje fúnebre que le hacen a Mignon, a pesar de su carácter un
tanto edificante -parece muerta casi con "un olor de santidad", el abad' 1
Paul-Laurent Assoun, Freud et les sciences sociales. Psychanalyse et théorie
evoca su costumbre de besar "la imagen del crucifijo tatuado artística- de la culture, Armand Colín, "Cursus", 1993.
mente en su endeble brazo"(p. 448), símbolo de la afinidad de su calvario 2
Véase el examen de la función de sujeto inconsciente en Paul-Laurent
con el Calvario- es el acto de un extraño anonimato: "No podemos decir Assoun, Introduction a la métapsychologie freudienne, PUF, "Quadrige", 1993.
3
más que pocas palabras del niño al que damos sepultura. Todavía S. Freud, "Pour introduire le narcisisme", y nuestro comentario en Freud et
ignoramos su origen: no conocemos a sus padres y sólo podemos suponer les sciences sociales, op. cit.
4
su edad" (p. 44 7). Especie de da imán con una breve encarnación terres- S. Freud, L'homme Moi'se et la religion monothéiste, G. W., XVI, p. 241.
a
tre, se llevó la tumba el secreto de su ser: "aquí yace el objeto del
5
S. Freud, Malaise dans la civilisation. Véase nuestro Freud et les sciences
sociales, pp. 132 y ss.
perjuicio" ...
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La "exclusión", Schibboleth o estereotipo l.a "exclusión": de la palabra a la cosa
de los discursos sociales
El diccionario 9 -que tiene el mérito de atenerse a la letra de los signi-
Con este telón de fondo de la dinámica del vínculo social y del malestar ficantes de manera tan limitada como lúcida- nos dice que es la acción
de la cultura puede releerse lo que se convirtió en una especie de de excluir de un grupo, de una acción, de un lugar, por consiguiente,
Schibboleth6 o "contraseña" de los discursos sociales (un significante de "expulsar, de separar". Excluir es "poner a alguien fuera, expulsar-
director que ordena todo discurso sobre la crisis, como una "clave de lo, echarlo de un lugar".
sol" musical destinada a hacer posible la escritura de las "disonan- El término es, por lo tanto, originariamente espacial: el excluido es
cias"). puesto "fuera de lugar". Pero esta idea enseguida se enlazó con la idea
La exclusión es evidente: es un hecho patente que se convirtió en un del rechazo: "excluir" es, entonces, "rechazar a alguien de un grupo, de
pliegue en los discursos. Se podría temer que esta "contraseña" se una organización".
haya convertido en un estereotipo en el que se confunde la "represen- Del rechazo a la prohibición no hay más que un paso: excluir es,
tación de la palabra" con la "cosa" que se supone expresa. Pntonces, "no permitir que alguien acceda a una acción, a una
La exclusión es evidente en un sentido más radical: está acompa- f"unción".
ñada por una especie de mutismo, estupefacción de la palabra de los La noción encuentra su forma más rigurosa en la lógica en la que
excluidos. En este punto es en el que se requiere el psicoanálisis, para designa "una relación de dos clases ('novacías')talque ningún elemento de
hacer oír este silencio -en contraste con los discursos demasiado una pertenece a la otra, o a alguna otra recíprocamente". Vemos que la
elocuentes y apurados por "decir la exclusión", pero también en el Pxclusión lleva a la segregación. Es una noción de lógica social.
vacío de su propia experiencia de la "miseria simbólica" que aclara, en Por lo tanto, es difícil transcribir el lenguaje de la exclusión en el
cambio, el sujeto de la miseria real-. campo social, en la medida en que en él hay algo preinscripto: el hecho
La exclusión constituye una metáfora que se ha vuelto una verda- de la exclusión hace converger el sentido propio y el figurado para
dera categoría de análisis socioeconómico. El psicoanálisis puede recapitular la secuencia: de la puesta fuera de lugar a la segregación,
intervenir para asignarle el reverso inconsciente (de acuerdo con su pasando por el rechazo y la expoliación de los derechos, la exclusión
vocación de desciframiento de lo social, tal como lo expusimos e constituye el borde negativo de la norma social.
ilustramos en otro trabajo, es decir, lo social aprehendido en su
dimensión de "inconfesable)". 7
El saber del inconsciente consiste en reconocer que las palabras En búsqueda de la exclusión
tienen pleno alcance. ¿Qué se dice cuando se dice "exclusión"?Y como,
también aquí, "decir es hacer", ¿qué se hace cuando se logra que Aquí comienza la cuestión: ¿quién excluye a quién?, ¿de qué se está
surjan del registro de la exclusión estas formas de "anomia social" excluido?
(para emplear la fuerte expresión de la sociología durkheimiana)?8 "Alguien es excluido", éste es el texto de esta fantasía social -al
mismo tiempo precisa y ciega, singular y anónima- que parece
parafrasear la fantasía paradigmática desplegada por Freud con el
título de "Un niño es castigado". Es verdad que esta "fantasía" se
6 Según la Biblia (Libro de los jueces) Schibboleth es la palabra que hay que
apoya en una realidad de las más certificadas, la de la miseria y la de
pronunciar para atravesar el Jordán. la precariedad. Pero, detrás de la evidencia factual de esta constata-
7 Véase, P.-L. Assoun, "Le déreglement passionnel ou la socialité inavouable", ción, encontramos todo un trabajo de la representación social: "Se
en P.-L. Assoun, M. Zafiropoulos, La regle sociale et son au-dela inconscient. excluye a la gente". ¿Qué significa este enunciado de alguna manera
Psychanalyse et pratiques sociales, Anthropos/Economica, 1994, pp. 11-37. sin sujeto, que acecha en los discursos sociales e "imaginariza" las
8
Sobre la noción de anomia, véase nuestro Freud et les sciences sociales, op.
cit., pp. 102-103. 9
Grand Dictionnaire Larousse.
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prácticas? La exclusión se habla en una parte y se vive en otra: esta Por más útil que sea esta investigación en el nivel de las ciencias
Hociales -en el sentido en que Foucault hablaba de scientia sexualis
escisión se reproduce en los discursos.
No se trata de "psicologizar" (sobre) la exclusión, hecho social c'c1mo de ese extraño saber forjado para proporcionar dispositivos
masivo. Sino, más bien, asignarle a este "funtor" que es la exclusión discursivos a prácticas sociales- no podría más que hacer sobresalir
su verdadero alcance -en lo que el reverso inconsciente de lo real puntos de apoyo para el imaginario social.
¡,Qué imagen surge de este trayecto a través del significante
puede orientarnos-. "pobreza"? En primer término, la exclusión se lee como una "brecha"
En apariencia todo es claro: comprobamos, con "indicadores" fla-
grantes, la constitución de individualidades o de grupos que están c'll la prosperidad -gap que inscribe los labios de una herida o las
"excluidos", al mismo tiempo que de un mínimo de placer social, de las paredes de un foso que separa a sujetos de la masa entre sí-. Luego,
HC' define como un paso allímite-"umbrales" llamados "pobreza"-. En
normas que definen el habitus social que se supone define una
C'l primer caso, el excluido es el que vive, en cierto modo, en esos
socialidad mínima y "liminar". Como este proceso se confirma y se
agrava, en su amplitud y en su agudeza, y más aun por su longevidad "islotes" en los que se refugia la pobreza; en el segundo, se supone que
-precariedad de largo alcance, es decir lo que no termina de termi- c•n un determinado momento atravesó una línea imaginaria y que, al
nar- se trata de hacer derecho a esta noción de exclusión. De ahí una hacerlo, quedó aparte en relación con una "media" o una "mediana".
reflexión sobre las formas que toma lo que se perfila como una ver- Pero, precisamente, en estos "islotes" no encuentra ningún refugio:
dadera condición de excluido y los medios de remediar sus consecuen- la "corte de los Milagros", forma de socialización de la miseria de hace
tiempo, u se desparramó y explotó: estos islotes son errantes, "islas
cias, a falta de asignarle las causas.
La problemática de la exclusión sustituyó la temática clásica de la flotantes" que miden el grado de naufragio según la posición respecto
"pobreza" -por la misma lógica por la que la noción de "discapacidad" de la "línea de flotación". En cuanto al "umbral", se atraviesa en un
sustituyó la de "enfermedad". Esto permite, evitando una peyoración punto que es difícil de decidir, en todo caso cuando el sujeto no puede
imaginaria, transferir la cuestión al registro "funcional", mi en tras se soportar una restricción más -como el burro de la pequeña ciudad de
Schilda de que habla Freud, del que se creía que podría levantar sin
instituye una metáfora que, al mismo tiempo, vuelve más amplia la
noción -la exclusión no se reduce a la pobreza económica, aunque se cesar una ración más y que asombró a todos cuando una simple ración
apoye en ella en lo material- y la disuelve y la pone en suspenso. Un de menos -y una frustración de más, y un agujero más en el cinturón-
quebró su resistencia-. 12
compromiso revelador es el retorno de la imagen reprimida bajo una
forma bastante misteriosamente "actualizada", bajo la figura de los Luego, esto se vuelve un efecto de "bola de nieve", de acumulación
de "discapacidades", que se inscribe en la precariedad.
"nuevos pobres". ¿Como concesión a la noción sin edad de pobreza,
curiosamente combinada con la idea de una innovación: la moderni-
dad inventaría esto, una forma inédita de "carencia"?
El espacio-tiempo de la exclusión
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En consecuencia, es "lo que siempre puede ser cuestionado" y debe
1·~el que acampa en la sociedad -fórmula que parafrasea la expresión
ser, sin cesar, repreguntado. La exclusión está acompañada por un
111~ 1siglo XIX para el proletariado que se instalaba en la nación, con esta
sentimiento de algo potencialmente "revocable" ... irrevocable.
Vemos qué relación con el tiempo abre esto: como no hay conti- diferencia mayor de que esta "clase" de los "nuevos pobres" es
nuum, sino sentimiento de una sucesión de días que siguen unos a 1•rninentemente lábil, en contraste con la categoría construida por los
discursos sociopolíticos del siglo pasado-.
otros, el sujeto puede ver cómo se abre ante sí de un momento a otro
ese punto de ruptura en el que no puede "unir más las dos puntas".
Dificultad para anticiparse como sujeto de una vida. Tiempo "intem-
El sujeto de la exclusión:
porizable" de la "galera", en la que el golpe de remo es un comienzo que
1nconsciente del perjuicio
recomienza sin cesar.
En la relación con el espacio, encontramos el efecto de espejo.
De alguna manera, la noción de falta de domicilio cierra este ¡,< ;ómo puede abordar el psicoanálisis esta problemática discursiva de
concepto que, con una fuente en una metáfora espacial, parece la exclusión?
encontrar en esta noción de deslocalización temporalizada la Primero, debe intentar averiguar dentro de esta consideración
marca material de esta categoría que, en cierto modo, corre mnsiva-"estadística" y de la "sociología" ampliamente "empírica"- en
qué se convierte el sujeto, al que se gratifica con la etiqueta, inclusive
después de sus marcas.
Como parte de una exigencia jurídica -puesto que todo sujeto debe ron el título, "de excluido". No se trata solamente del recuerdo puro
justificar una "vivienda, domicilio o residencia fija"-, 13 la noción tomó .v simple de los derechos de la "individualidad" frente al punto de vista
tal amplitud que el acrónimo SDF 14 se convirtió en una calificación "holístico". Lo propio del proceso de socialización es hacer del sujeto
subjetiva del ser-excluido. El excluido es el encerrado afuera. mismo, tomado en los retos de lo que se denomina proceso de
N atemos que el acrónimo no es más que una comodidad para PXclusión, el síntoma vivo, de alguna manera, de una anomia social
abreviar una categoría: es la condensación significante la que instau- que lo descalifica como sujeto.
ra, de alguna manera, un verdadero "sujeto" suigeneris. Vnesdéefl 5 De esta manera, los discursos de la norma se acomodarían dema-
~iado bien a los complementos humanistas sobre los derechos de la
-para dar una transcripción fonética de una manera comprensible-
es otra cosa, es algún otro que no es un mendigo. El sujeto de la individualidad. La lógica más objetivamente cínica de la norma se
exclusión "posmoderna" es literalmente acronímico, es el efecto del rPsarce fácilmente de una retórica del derecho a la dignidad. Dere-
acortamiento de un sujeto a la función de síntoma social que debe chos imprescriptibles que prescriben de la norma. Por el contrario,
encarnar -al punto de identificarse con ella: "¿Qué dice usted que !.memos que instalar el imprescriptible derecho del sujeto incons-
riente a su verdad.
soy?" "Entonces voy a llamarme como usted me llama"-. Ésta es la
forma de la lógica de servidumbre que contiene la moral de los ¿Qué dice este sujeto? ¿Basta con dejarle al pobre la palabra y
desgranar "la miseria del mundo" 16 para que su verdad se levante
mejores sentimientos sociales.
y se oponga a lo que "se" -la instancia que enuncia los males del
El excluido se ve definido exteriormente en términos de falta -falta
de ganar, de alguna manera, que lo convierte en una persona despre- Pxcluido y "quiere su bien"- dice de él, para que grite a la faz del
ciada-. Más aun: encarna una especie de condición de "exilio interno": m un do su verdad, reverso fraudulento de un mundo que se considera
Pn su lugar?
A pesar del interés por apoderarse de lo real de la miseria al ras de
13 Exigencia del Código penal (1804), actualizada por la ley del 3 de enero de
In palabra de sus actores, parece que la referencia a lo vivido por el
1969 que se ocupa de las "personas que carecen de domicilio o residencia fija": este
artículo 10 contiene la noción jurídica que tuvo una espectacular difusión
individuo no puede ser el eco del imaginario de la precariedad, que
sociológica y mediática. parece que sólo puede decirse si se repite -en un psitaquismo
14 Sin domicilio fijo .. [N. de la T.]
15 Transcripción de la pronunciación francesa del acrónimo. [N. de la T.] 16
La misere du monde, bajo la dirección de Pierre Bourdieu, París, Le Seuil,
1!)93.
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sacudido, es verdad, por acentos de verdad- lo que el discurso dice de La palabra no está ausente, pero se vuelve auto-comentario de la
él. "¿Quién dice usted que soy?¿Un excluido? Entonces, voy a hablar con 111i:-;eria -en una inflación que enmascara mal el no-poder-decir-.
este nombre que usted me da." La exclusión se convierte en el síntoma·· En ellugary en la ubicación de una palabra viene el acto; en ell ugar
material que el sujeto convierte en rasgo para él y para los otros. ch·l :-;íntoma, el malestar.
Círculo verificado en todas las patologías sociales: Corte de Los "síncopes" de la palabra están llenos de actos -vagancia y
milagros llena de "toxicómanos", de "alcohólicos", etc. -el "acorta- ronductas anómicas- en tanto que el síntoma se disuelve en el
miento"17 es el efecto lingüístico pasmoso del idiolecto contemporáneo rnalestar que lo sostiene.
que da cuenta de esto-. La reducción silábica y la neutralización de Por lo tanto, es muy difícil encontrar un organizador central
la desinencia no tienen como efecto solamente acortar, recalifican: el :-;intomático de un habla de este tipo, en el que podría mostrarse la
drogado que intenta decir su falta, de toxicómano, se transforma en VC'rdad del sujeto, cuando hace otra cosa que presentarse como efecto
"toxico" y así se identifica con el papel que el discurso le imparte, clP la miseria.
convirtiendo en imaginario la etiqueta que le otorgó el saber "médico- ¿Cómo abrir un espacio a esta habla por detrás del malestar y del
social". neto, que pueda dar derecho a ese íntimo sentimiento de exclusión? Lo
Nos parece que el psicoanálisis -en su inspiración propiamente c•ncontramos,justamente, en un cierto "síndrome" de perjuicio mos-
freudiana- interviene para romper este círculo de la palabra de la trado por Freud, mucho antes de la aparición de la coyuntura de la
miseria a la miseria de la palabra, intentando darle a esta palabra su c·xclusión, que podría darnos acceso a la posición subjetiva en cues-
efecto de verdad. tión.
Pero esto sólo es posible si-el psicoanálisis asume este desafío de Ésta se marca en ciertos pacientes, en un momento de crisis de la
una palabra que ni siquiera está ordenada por la creencia tácita en la relación analítica basada en un compromiso de habla, pero también
verdad de la palabra que comporta la neurosis -que, como sabemos, ele renunciamiento -relativo- a ciertos modos de satisfacción sustitu-
basa su experiencia de escucha-. La palabra de la miseria no es, por tivos que refuerzan la formación mórbida: "Si se le pide a los enfermos
cierto, ella misma miserable, tiene sus recursos, pero con el fondo de un renunciamiento a la satisfacción de algún placer, un sacrificio, una
este desastre social que se inscribe como un desmoronamiento simbó- disponibilidad a tomar un poco de tiempo de uno mismo, un sufri-
lico. A partir de ahí, puede instaurarse el sujeto de la exclusión en su miento para un fin mejor o, cuanto mucho, la decisión de someterse
relación consigo mismo, lo que calificamos como sujeto del perjuicio. 18 a una necesidad válida para todos, nos enfrentamos a ciertas perso-
nas que se irritan con una demanda de este tipo con una motivación
particular". 19
Lógica del perjuicio Lo que Freud ve como un "tipo de carácter" revelado en un
momento crítico en el proceso de cura analítica nos parece revelador
¿Dónde se muestra, entonces, este reverso del mundo social? de un retorno de lo real en la escena del síntoma del sujeto, en
N o en la palabra de entrada. El psicoanalista, experto en palabras, resumen, de un verdadero "síntoma social".
debe saber reconocerlo. En el malestar silencioso, por una parte; en
el acto sintomático, por otra.
Para el excluido, lo primero que llega como respuesta es el "déjeme El "síndrome de excepcionalidad"
tranquilo". Luego, el acto-síntoma, en el que haremos entrar, más allá o la auto-exclusión legitimada
de los actos de calificación penal, todo modo de saber hacer y de
"arreglarse" en la miseria. Recordemos los términos de esta invocación de una cláusula de
17 En francés, a los toxicómanos se les dice, de manera abreviada "toxicas" y a
excepcionalidad basada en el sentimiento de ciertos perjuicios anti-
los alcohólicos, "alcoolos". Este recurso de creación de palabras es frecuente en 19
francés pero prácticamente no se utiliza en español. [N. de la T.]. Véase, Freud, "Les exceptions", en Quelques types de caracteres tirés du
18 Véase la Introducción. travail analytique, 1915, G. W., X, p. 366.
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guos, incluso originarios: "Dicen que ya aguantaron bastante y que 1•:1 soliloquio del pobre y su Otro
ya fueron lo suficientemente privados, que tienen derecho a estar
dispensados de nuevas exigencias y que no se someten más a una SPgún una hermosa y pertinente sugerencia de Freud, cuando falta
necesidad no amistosa, pues constituyen excepciones y entienden que ••l1tmor, la "necesidad" (Ananké) se encarga de la educación de los
seguirán siéndolo". El sujeto perjudicado invoca un trauma de origen, Hujetos. Ésta es la escuela de la vida: los sujetos son educados
con efectos de recidiva durante la vida y que la organizan como un "duramente" por esa divinidad vinculada con el padre.
destino, pero que, por esta misma razón, lo justifican en la derogación El trayecto de la "deriva" se inaugura frecuentemente con un hecho
de la Ley de la "Necesidad". t r: tumático que, al venir a desgarrar el continuum de una existencia,
Este perjuicio se inscribe en la realidad -malestar social u orgánico IP abre al sujeto el camino de la "galera". Tenemos que cuidarnos de
que se siente como una transmisión hereditaria o una catástrofe l11s modalidades de esta fatal "desvinculación". Si la pérdida de tra-
desorganizadora en un momento de la historia-, un trauma desorga~ bajo tiene como efecto normal poner en crisis al sujeto y a sus afectos,
nizador, de alguna manera, de una economía de la deuda simbólica. 11os damos cuenta de que la espiral que se abre de este modo se
El sujeto arguye un "dolo" real anterior que lo pone fuera de la ley precipita a partir del momento en que el sujeto "levanta el pie"y entra
(más allá de las consecuencias que saquen de esto). En resumen, lo •·n la anomia. Esto supone tener cuidado con el efecto simbólico, des-
real de la ex-clusión genera el sujeto de la ex-cepción. Himbolizante, de un trauma propiamente social. El accidente es este
"mal encuentro" 22 que en ese momento actualiza una "falla" subjetiva
unterior: de esta manera, la partida de la mujer, como presunta
De la falla narcisista consecuencia del desempleo y de los problemas en la relación conyu-
a la exclusión idealizada gal, es aun más apta que la pérdida de trabajo para abrir la espiral de
la "falta de localización", porque se relaciona con la posición
Para el sujeto, el trauma se inscribe a través de una falla narcisista, (psico)sexual del sujeto. La disidencia social puede servir como la
es decir, una crisis de la relación del "yo" con su "ideal". Sin esta Pxpresión de lo que dejó de mantenerse en la relación del sujeto con
dimensión, el sujeto no puede amarse. El sentimiento de autodesva- .,¡otro.
lorización debe entenderse, más allá de la "crisis de identidad", como Entonces aparecen estrategias de repliegue reconocibles. El "ex-
un siniestro espectacular: entendamos que el sujeto se ve confronta- el uido" encuentra en la unión con el animal doméstico, compañero de
do, en la vergüenza, con una dificultad para organizar una relación vagabundeo, una afectividad sustituta, tanto más efectiva cuanto que
viable Vergüenza de vivir, literalmente. 20 se dirige a seres que no hablan y que, por consiguiente, dispensan
Paradójicamente, la carga de sufrimiento en estos destinos de vida ambivalencia y colman la demanda de amor.
puede llevar a lo que Freud considera como una "deformación de También entonces aparecen, como forma de defensa frente a la
carácter" (Charakterverbildung). Esta noción, de un manejo tan tentación de consagrarse a un Destino persecutorio, formas de "pro-
difícil como portador de potencialidad de análisis socio-clínico, sugie- videncialismo" sustitutivo -el sujeto que se dedica a la creencia en
re una inflexión del ideal bajo el efecto del "pasado cargado de poderes protectores y tutelares, cuya evocación puede perfilarse
sufrimiento". en las palabras en las que se traiciona un poco la intimidad del ser-
Atención, que los discursos de la "rehabilitación", 21 como los de la en-el mundo-.
"revalorización", pueden sumergir a los "que hay que rehabilitar" en
ese callejón sin salida de la miseria ideal.
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De la exclusión sin sujeto La experiencia muestra que el sujeto perjudicado está tironeado
al sujeto de la exclusión t•nLre una tendencia al encierro y una tentación a la evasión.
Desde el primer punto de vista, la exclusión incluye, con mayor
¿Cuáles son las conclusiones de esta especie de clínica de la patología propiedad, una "sobreinclusión": pues nadie es más dependiente del
social? HiHtema que el sujeto que no se beneficia con él. Es como una mosca
Con seguridad, el modelo del perjuicio subjetivado complica las dt·ntro de un tarro, ese móvil que gira en redondo y se golpea contra
representaciones acreditadas -ingenuas o (pseudo)científicas- de la 1aH paredes del recipiente que delimita sus libertades de movimiento.
exclusión. Desde el segundo punto de vista, la evasión es lo mismo que
Observada del lado del sujeto, la exclusión, en caso de que responda l«hmtificarse con una profesión de fe de estar fuera de un estatus,
a un proceso, supone que, de manera al mismo tiempo sutil y material, Inclusive fuera de la ley, que invita al sujeto a asumir y a encarnar una
el sujeto se excluye. La forma pronominal es esencial en este caso; no •·spccie de "barbarie" frente a la mentira civilizada.
hay nada de exclusión social sin un sujeto que produzca el gesto de
excluirse.
Esto no deja de apuntar a cierta "responsabilidad": se sabe muy De la falta del otro a la falta de uno
bien que las posibilidades de "elección" son cada vez más raras en el
estado designado como "precariedad". Pero el sujeto agrega a esta 1le esta manera, enfocado por los discursos del Otro social, el "exclui-
exclusión objetiva un cierto ser-uno mismo, vivido en el modo de la do" se encuentra definido por este e status: encarna la falta de algo que
exclusión -que no es otra cosa que un complemento "psicológico" del no debería haber faltado. Falla de la dosis de goce exigible -del
estatus social, pero, de alguna manera, es su adaptación subjetiva a "pstándar" a la "calidad de vida-. ·
este estado- Vemos que se dibuja el juego jugado entre la norma y lo "desnor-
Paradójicamente, este gesto lo coloca frente a una alternativa que malizado": se ve construido e instituido frente a una norma que queda
se trabaja: o bien identificarse con la posición subjetiva del excluido l'onfirmada al desmentirla. De ahí su duda en hablar la lengua del
y repetir el malestar, con las palabras proporcionadas por la ciencia icliolecto -jugando la carta de la disidencia, como lo muestran todas
social que confirma, en este caso, su función ideológica; o bien las formas de verlan, argot posmoderno- o el lenguaje de la norma.
"construir con hormigón" su posición al vivirse a sí mismo como "ex- "Bilingüismo" generador de una extraña cacofonía subjetiva. Sujetos
cepción" y construir un mito personal de la marginalidad. Este mito de este tipo se instalan a menudo en esa escisión entre un habla entre
lo pone en vilo, y encarna un "dis-placer" convertido en un amargo Pilos y un lenguaje destinado a dirigirse al Otro (social).
placer, en toda dimensión de intercambio apta para mantenerlo en el Pero con esto dan cuenta de que, contra los discursos sociales que
orden del deseo. Doble encierro subjetivo en el ser-excluido. los ubican en el lugar de la Falta (colectiva), para seguir existiendo
Al cuestionar de esta manera al sujeto del perjuicio, el psicoanálisis como sujetos tienen que construir una falta propia.
apela a esta Caribdis del normativismo -pobreza autogestionada- y Punto en el que tiene que meditar el Otro social: se trata de no
a esta Escila del miserabilismo -que encontró acentos seguramente "robar" a los excluidos lo que detentan todavía en presencia de su
fuertes en los Soliloques du Pauvre de Jehan Rictus, pero reproduce miseria, esa "falta" que es sólo de ellos. Aquel al que le falta (casi) todo,
el callejón sin salida imaginario de una exclusión que se vuelve sólo sigue siendo "alguien" si le falta algo propio.
perenne con el goce de su propio "canto"-.
Visto desde el lado del Otro social, está el discurso de la exclusión
que se apoya en una visión de la identidad: existiría una comunidad El excluido, un síntoma social
y sus excluidos -que vienen a recordar en la conciencia común los
momentos de la "intemperie"- con el riesgo de asombrarse de que El excluido signa el momento en el que vacila la evidencia del vínculo
los excluidos, uná. noche más fría que las otras, no salten para entrar social. Es un síntoma -colectivo- del malestar y, pot consiguiente,
al redil. lo encarna al vestirlo con su propia ropa vieja subjetiva.
38 39
De algún modo definido por su déficit, el sujeto aborda su ser en lns voces de los desheredados, a partir de la prueba de la verdad del
términos de perjuicio. Hin toma.
El término designa objetivamente un "atentado a los derechos, a Considerado de esta manera, el psicoanálisis no es una manera de
los intereses, al bienestar de alguien, por un tercero", por efecto de un dPcir más sobre la exclusión: tiene un efecto más específico y radica
juicio precipitado. En este caso, ¿es posible designar al tercero? t•n:
Subjetivamente, el perjuicio se distingue porque es experimentado
por el que siente su propio ser en el modo de la "privación". Sujeto de • por una parte, relacionar la exclusión con lo real, frente al
una queja que busca su destinatario. r maginario de los discursos;
Sujeto de la "galera" -como dice lúcidamente el argot, que evoca • por otra parte, relacionarla con el sujeto, frente al imaginario de
esta mezcla de vagancia y de obligación en la que hay que "remar" ... /m; roles.
a contracorriente-.
¿Qué "visión del mundo" y de uno mismo se organiza alrededor de En efecto, el psicoanálisis requiere pensar lo real del ser-excluido,
este estado? lo que las letanías sobre la exclusión en el fondo, en un manejo
La "condición del excluido" -más allá de la norma-estándar de los retórico, sólo evocan para eludirlo: la exclusión es, en efecto, lo que
que comparten este estatus anómico- tiene que ser aclarada en su produce un agujero en lo social y, por lo tanto, recuerda el reverso de
real inconsciente. indigencia. Pero con el mismo movimiento, convoca al sujeto a ocupar
Quizás esta postura subjetiva se aclare mejor con la letra misma de PI lugar del que las prácticas y los discursos de la exclusión lo han
lo que está significado en el per-juicio: prae-judicum, sentimiento t•xiliado. Así, por una parte, el psicoanálisis agrega "la hipocresía de
de ser "juzgado antes" ... ¿y antes de qué, si no es, de alguna manera, la cultura"23 que reconoce que la exclusión es su prueba de realidad;
antes de haber nacido? Sentimiento que, frecuentemente, manifiesta por otra, le ordena a los excluidos que se comprometan en una "des-
haber tenido su origen hipotético en un "destino". identificación" con el perjuicio para encarar mejor lo real de la
Entonces, lo que se organiza es un sentimiento de "daño primitivo" t•xclusión y su reapropiación.
que vuelve irrevocable la precariedad -paradoja, si pensamos que la Él abre el camino para un imperativo: ahí donde esté el no-decir de
idea de precariedad implica la revocabilidad-. la exclusión, el decir de lo real debe poder llegar ...
Esta tus de interinato temporizado, con el horizonte del "desempleo En este punto se impone la deconstrución del discurso social de la
de larga duración" que crea en el sujeto una relación particular con la Pxclusión, por medio de una metapsicología calcada de su objeto
temporalidad. "socio-clínico".
40 41
r
el reverso de las figuras exploradas. La conminación del superyó del
homo laborans resuena en el modo de la "angustia social". N o es VII
casual que el desempleo proporcione la causa "ocasional" y material'· SOBRE EL PERJUICIO
de una falla simbólica. Pensemos en la resonancia inmediata de la COMO SÍNTOMA COLECTIVO:
precariedad social y de la impotencia sexual, como espejo de una EL IDEAL EN GRUPO
impotencia social que muestra una precariedad sexual preexistente,
No creo que ganemos nada al introducir el concepto
en el anl_ldamiento familiar. de un inconsciente "colectivo". El concepto de in-
A la inversa, aparece la confrontación del sujeto con la posibilidad consciente es, en efecto, por principio, colectivo ... 1
de asumir a través de la "negatividad sin empleo" una salida fuera de
la ley del trabajo, configurada según la ley del dueño. Camino angosto
en el que lo real perjudicial del desempleo vuelve a cuestionar el ideal
del trabajo.
aspecto es desconocido, porque el psicoanálisis parece demarcarse mente problemática, que aquí tomamos como a minima, en el sentido
esos estereotipos ideológicos que dan vueltas alrededor de una en que, después de todo, el sujeto inconsciente se declina en singular-
puesta psicología de los "pueblos". se enfrenta a la realidad del "hecho colectivo"? Si la tesis psicoanalí-
Conviene mirar más de cerca pues también en este caso, tica del inconsciente envuelve la propiedad de lo "colectivo", ¿cómo
denegar la Zeitgeist, el psicoanálisis se aparta con fuerza. Freud pensar el "desarrollo" por el que se "perfila" lo "colectivo"? Decidida-
podía ignorar la existencia de esa "disciplina" a la que Wilhelm W mente, este diagnóstico en "pleonasmo" es el que permite pensarlo y
le da sus títulos nobiliarios a comienzos de siglo y que da nacimi nos ubica en el centro mismo de la conjunción que nos ocupa.
al psicoanálisis. Lazarus y Steinthalle dieron el nombre en 1851 "Psicoanálisis y ciencias sociales" ,3 la conjunción de los términos no
además, esta disciplina contaba con una revista: Revista de psicolo- logra conformar una sintaxis. Es más, hay que saber darle una base
gía de los pueblos y de la ciencia del lenguaje (Zeitschrift für Volkerps- a esta conjunción, saber donde colocarla (lugar-entre esos dos conti-
cyhologie und Sprachwissenschaft) y Wundt escribió su . nentes epistemológicos que tienen el nombre de psicoanálisis y de
chologie, segundo aspecto de su síntesis sobre Mito y religión. "ciencias de lo social") y, de alguna manera, cómo "pronunciarla". La
Freud está tan lejos de negar esta noción que la convierte en una palabrita y notifica una necesidad innegable y, al mismo tiempo, un
realidad, atestiguada en la existencia de una ciencia sui generis que desafío implícito: ¿qué puede tener que ver con las ciencias sociales el
la considera: "Sin la hipótesis de una mentalidad colectiva (Massens- psicoanálisis, esa disciplina creada por Sigmund Freud, bautizada
psyche), la psicología de los pueblos no puede existir en absoluto". 2 hace un siglo?
Freud toma acto de este factor de perennidad -"la herencia de las Para dibujar la necesidad que se perfila a través de este requisito
disposiciones mentales"- como una especie de a priori inmanente de ' y de este desafío -que adquiere acto de un encuentro datado- nos
su síntesis en la materia, Tótem y tabú. El "Inconsciente colectivo" es parece esencial ubicar la problemática que subyace a este acerca-
a tal punto una superstición -o, como mucho, un pleonasmo- como la miento.
"psiquis colectiva" es un operador de la explicación analítica, en N o se trata, en efecto, de casar a las "ciencias del inconsciente" (nos
conexión con la Volkerpsychologie contemporánea. damos cuenta del desafío de una denominación de este tipo en sí
Al comprobar esto, Freud, sin embargo no se desembaraza del ' misma) y "ciencias de lo social" (denominación que designa un m un do
problema que plantea: podemos decir que se lo lega al que cuestione abigarrado y complejo) sin su consentimiento. Y no se trata de que, al
el lazo entre "inconsciente" y "colectivo" (en el aspecto del objeto) y el conjugar sus tesoros específicos, psicoanalistas y "sociólogos" asegu-
lazo entre psicoanálisis y ciencias sociales (en el aspecto de la ren su ''comunicación". Necesitamos una especie de "estado de duda"
"posición de objeto"). El movimiento por el cual se despliega silencio- metodológica que, al presentar el problema de manera plana, pueda
samente la afirmación: "el inconsciente es sólo colectivo" o el incons- aprehender la posibilidad en vivo.
ciente llamado "colectivo" es sólo el inconsciente mismo, sugiere una Esto nos compromete en una doble investigación, una sobre las
tensión que esta formulación anula. Si bien aquí existe pleonasmo condiciones de posibilidad del saber psicoanalítico -de epistemología
-la tesis freudiana más importante en la materia- sin embargo freudiana-, la otra sobre las condiciones inconscientes del vínculo
conviene comprender por qué existe "efecto de pleonasmo", es decir, social. De esta manera podemos experimentar, en la problemática de
por qué es seductor, sin ceder a la tentación de "hipostasiarlo", de una inv~stigación propia, una contradirción quizás sintomática
postular una instancia colectiva del inconsciente. Esto es lo que del mismo campo.
sucede, al menos en las psicomitologías y en un cierto movimiento de La posición freudiana traduce al mismo tiempo la convicción firme
las ciencias sociales: se trata de una inclinación crónica a objetivar, de una especificidad irreductible del psicoanálisis, en su objeto y en
con el objeto de lo social, algo como ... un inconsciente de lo social. Pero su experiencia propia -lo que la expresiónfara da sa traduce vigoro-
esto remite solidariamente la pregunta al psicoanálisis: ¿cómo este samente- y una apertura de la "ciencia del inconsciente" hacia sus
saber, articulado por entero con la "individualidad" -palabra alta- fronteras, especialmente hacia las ciencias de lo social -lo que la
2
Totem et tabou, IV ensayo, conclusión, G. W., IX, p. 190. 3 Véase nuestro Freud et les sciences sociales, op. cit.
148 149
alguna "imaginarización" de lo socinl; lnM ciuncinM cll'l lu 11udul nu
expresión "psicoanálisis aplicado" (angewendte Psychanalyse) signi- remiten a una realidad tercera, con un estntuH hfl>rldu, cmt.ru "p11h~ul11"
fica con firmeza-. De manera que sería conveniente redescubrir y · y "realidad". Lo "social" exige un tratamiento cun IRIII cnnclluhiMIIM
asumir la letra de esta expresión que adquirió mal nombre epistemo- inconscientes, las que se consideran en una "psiculu¡cf" ~~tpllnrfA
lógico, porque produjo muchos productos eclécticos con esa marca que · (angewendtePsychologie), 6 es decir, no"pura"(querefieru n In JlMiquiM
mancillaron el principio original, ya que existe un movimiento espon- propiamente dicha), sino a sus "fronteras" -ya que todo lo quu no
táneo desde el psicoanálisis hacia las llamadas ciencias "del hombre". pertenece a lo real en el sentido físico cae en esta "cláusula" inconH-
Por lo tanto, no se trataría de aplicar el psicoanálisis a los objetos de · ciente-. En este sentido, no hay "física social".
las ciencias sociales como un "cataplasma", sino de aprehender el Pero,justamente, al introducir el "punto de vista del inconsciente"
movimiento por el cual elinconsciente, como objeto suigeneris, tiende en la psicología, Freud redefine por una parte la psiquis y, por otra,
a "aplicarse" a lo "social", movimiento que hay que acompañar y abre, como extensión de ese saber meta-psicológico (literalmente de
pensar. los procesos que llevan más allá del consciente)7 un capítulo más de
Vemos en qué sentido, la profundización de la especificidad episté- la psicología -la "psicología" más el inconsciente, de alguna manera-.
mica del psicoanálisis, lejos de alejar a las ciencias sociales, las acerca: Éste es otro concepto de la psicología, incluso, en este sentido, es "la
"ahondar" es, en la experiencia psicoanalítica, el medio para desple- psicología pura" (reine Psychologie). Pero, con el mismo movimiento,
gar ... abre el camino para un psicoanálisis aplicado a lo social.
N o podríamos eludir la afirmación de Freud que parece recusar la La construcción "psicoanálisis aplicado" adquirió una connotación
idea de un objeto sociológico: "La sociología, que se ocupa del compor- peyorativa porque carga con tener una historia de (malos) usos y
tamiento de los hombres en la sociedad, no puede ser otra cosa que provoca justas sospechas: ¿se aplicará el psicoanálisis, como una
una psicología aplicada. Estrictamente hablando, existen sólo dos "grilla" de explicación o una sustancia mágica, a diversos objetos,
ciencias: la psicología, pura y aplicada, y la física" .4 Si tuviéramos que como los objetos sociales? Sin embargo, se trata de algo muy distinto
considerar este enunciado con apariencia categórica literalmente, y es, justamente, una condición esencial de la conjunción entre
quedaría cerrado el camino para el menor acercamiento con las "psicoanálisis y ciencias sociales" explicitar de qué manera esta
ciencias de lo colectivo: no habría lugar para un saber de la psiquis expresión significa una necesidad legítima y una exigencia epistemo-
-especificado por la hipótesis del inconsciente- por una parte, un lógica.
saber de lo real, por otra parte -el saber de lo social "que cae" en la ¿Qué tiene que decir el psicoanálisis sobre esta cuestión? Su
esfera de la "psicología" o "psicoanálisis aplicado"-. "mirada" propia, en esta materia como en otras, sólo puede provenir
Con seguridad, conviene tomar literalmente esta aserción, emitida de la clínica real. En efecto, el sujeto (que no hay que confundir con
no fortuitamente luego del examen y de la discusión del marxismo, en el individuo) es el que puede informarnos, en su lenguaje sintomáti-
1932-1933, 5 pero si se comprende bien su significado. En ella no hay co, sobrE' el impacto de la pertenencia colectiva en la problemática
nada que acredite una psicologización de lo social o la absorción de la propia, y abrir, como si de algún modo fuese un espejo, perspectivas
sociología en una "psicosociología" o "psicología social"; es más, como sobre esta dimensión colectiva y su significación inconsciente.
veremos, Freud proporciona una crítica precisa de la llamada "psico- En tanto que la Volkerpscyhologie postwundtiana se encaminó
logía social", que surge contemporáneamente con el psicoanálisis. hacia las versiones místicas y mistificad oras del Inconsciente-pueblo
Quizá lo más importante sea esta referencia a un saber de lo real, a o bien hacia las relecturas "caracterológicas" de las idiosincrasias
una física (Naturkunde) que, de alguna manera, se plantea "enfren- nacionales, 8 Freud abre un camino más original, que nosotros tene-
tada" con la psicología científica -es decir, el psicoanálisis-. Justa-
6 Sobre esta noción, vinculada con la creación de la revista !mago, véaseFreud
mente, por medio de este dualismo epistemológico Freud previene
et les ciences sociales, op. cit., pp. 24-26.
7 Primera definición dada de la metapsicología: véase nuestra Introduction a
4
Nouvelles conférences d'introduction ala ps:ychanalyse, XXX, G. W., XV, p. 194. la métapsychologie fi·eudienne. PUF, 1993.
5 Véase nuestra confrontación metapsicología!dialéctica en L'entendement 8 Richard Thurnwald, promotor de la Zeitschrif~ für Sozialpsychologie entre
freudien, op. cit., pp. 263 y ss.
151
150
mos que encontrar, porque se diluyó en el paisaje general del psicoa-
nálisis. En efecto, a través de algunos señalamientos puntuales, identidad y su propia impronta; en esta palabra hay que entender la
incluso lacónicos, Freud "muestra" -el término toma su sentido expresión o la imagen propia (Gepriige, Abdruck, Bild).
propio más allá de los usos trillados- ese momento "caracterial" La Verbildung es la deformación de una imagen, en sentido propio,
colectivo en la historia del síntoma del sujeto. con un matiz de falsificación, hasta de corrupción. De esta manera, se
crearía una especie de "falsa impronta", una cierta manera de fijar-
se en un ser-otro. Aquí hay un punto que es necesario precisar: ¿cómo
Trauma colectivo y "deformación" subjetiva se manifiesta esta alteración en el plano clínico?
Por otra parte, Freud habla de pasado "cargado de sufrimientos"
Volvamos al pensamiento liminar de nuestra problemática que está -traducción literal de leidenschwer-. Leiden es la enfermedad, el
contenido en una alusión de las más lacónicas de Freud, en un trabajo sufrimiento, el dolor; también es el daño. El daño-que se refiere a un
sobre Las excepciones (1915), para desplegarla en el plano de la pato- registro del trauma- abre la problemática del perjuicio. Aquí es
logía de lo colectivo. Al describir una cierta patología de carácter donde la analogía logra su alcance: lo que Freud describe en este texto
"individual", menciona -para ponerla al día- lo que para nosotros es un cierto síndrome que se traduce en un cierto "comportamiento"
hubiese sido una investigación mayor sobre el "síntoma colectivo". (Benehmen), es decir, un modo de actuar y de ser. La determinación
"No quiero abordar la analogía evidente (die naheliegende Analogie) "caracterológica" se expresa en actos. ¿Cuáles? Todos aquellos a
con la transformación de carácter (Charakterverbildung) después de través de los cuales el sujeto significa que se 1~ debe un reembolso de
una larga enfermedad (Kranklichkeit) de la infancia y el comporta- algo y que apuntan a recordar que hay "gente atrasada" con esta
miento de pueblos enteros con un pasado cargado de sufrimiento."9 "deuda". Nos encontramos dentro de la lógica en un sentido no
¿Qué esta sugiriendo Freud? Una cierta deformación (Verbildung) amortizable del trauma originario.
puede afectar el "carácter" de un pueblo, llegar a darle un cierto La contribución de lo colectivo a la problemática subjetiva pertene-
"estilo", como consecuencia de cierto pasado, lleno de experiencias ce al orden de lo "caracterológico": los rasgos de carácter constituyen,
perjudiciales, como las pruebas duras y las persecuciones. en efecto, esas formaciones reactivas -en modalidades de idealización
¿Con esto le da crédito al proyecto de la "psicología de los pueblos" sublimante- destinadas a defender al sujeto, no sólo del incremento
(Volkerpsychologie )? En otra parte ya mostramos la filiación original pulsional, sino también, de alguna manera, de la constitución de
en relación con esta "disciplina", en la tradición wundtiana. 10 En este síntomas. De golpe, la alteración de carácter es, al mismo tiempo,
sentido, existiría un registro "caracterial" colectivo pero, lejos de menos regresiva que una formación de síntoma y más grave, por la
reducirse a alguna determinación idiosincrásica constitutiva, lo rela- "coraza" y la fijación que determina. ¿Cómo volver sobre un rasgo de
ciona con la realidad histórica de la larga duración que habría tenido carácter interiorizado de este modo?
como efecto imprimir un pliegue específico al carácter colectivo. Como vimos, Freud se refiere a esta figura de la "excepción" como
Para apreciar el alcance de esta idea, tenemos que tener mucho "tipo de carácter". Por lo tanto, hablando con propiedad, no estamos
cuidado con las palabras que usamos. ¿Qué hay que entender en la en sentido estricto en el registro del síntoma, sino más bien en el del
expresión Charakterverbildung? En el sentido descriptivo -luego lo carácter, considerado, además, en situación analítica -lo que no
especificaremos en el sentido analítico- el carácter es el conjunto de impide que las actitudes (Einstellungen) que se muestran en esta
cualidades espirituales y psíquicas de un hombre, lo que constituye su ocasión luego se manifiesten en el mundo-. El síndrome caracterial
en cuestión aparece a través de una forma de resistencia particular,
es decir, como rechazo de frustración.
1925 y 1933 desplazó el "eje globalista" de Wundt hacia el estudio empírico de la En efecto, Freud siempre subrayó que el trabajo analítico se
"caracterología" de los pueblos, con lo que se acercó a la psicología social apoyaba en una cierta aptitud del paciente, no para renunciar a las
norteamericana.
9 G.W, X., p. 367. satisfacciones, sino para saber "privarse (entbehren) provisoriamen-
1
°Freud et les sciences sociales, op. cit., pp. 51 y ss. te", o seá, para "aprender a cambiar tal" ganancia de placer "inmedia-·
to" por "otra más segura". Flexibilidad determinante que implica una
152
153
miento relativo que llevaría al sujeto a reconciliarse con la realidad.
economía de la libido: si nos damos cuenta de que el síntoma es Lo que vemos dibujarse es un proceso que va más allá de alguna
justamente fijación en una prima de placer ligada con la formación transformación del complejo de inferioridad en complejo de superio-
patológica, el progreso del tratamiento requiere paradójicamente un ridad, por alguna compensación -aunque el aspecto interesante en
renunciamiento a estas estrategias, para realizar ese progreso del Adler podría residir, más allá de las reducciones a los efectos clínica-
principio de placer al principio de realidad, condición sine qua non mente reductores, en esa intuición de un polo del "perjuicio" en la
para volver a encontrar los caminos de una satisfacción efectiva. estructuración subjetiva-.
Ahora bien, éstos son "los huesos" del tratamiento de estos sujetos: Lo que está en juego es una idealización -en cierto sentido sobre-
"Si pedimos a los enfermos, con la autoridad del médico, un renuncia- compensadora- de la "herida". El "yo" encontraría en la disminución
miento provisorio a cualquier satisfacción de placer, un sacrificio, una una razón de "exaltación del ánimo". La ventaja es una estrategia
disponibilidad a tomar algo de ellos mismos, un sufrimiento para un subjetiva de supervivencia. Conocemos los efectos de la resurrección
fin mejor, o cuando mucho, la decisión de someterse a una necesidad espectacular de un sujeto después de un accidente, que le permite no
válida para todos, se enojan con una motivación particular ante una sólo volver a encontrar sus capacidades más allá de las llamadas
exigencia de este tipo". ¿Y con qué argumentos? "Dicen que ya "curas" deficitarias, sino incluso lograr lo que nunca había hecho
sufrieron bastante y que ya fueron privados de manera suficiente, que antes del trauma y, por lo tanto ¡sin el trauma!
tienen derecho a que se los dispense de nuevas exigencias, que no se El inconveniente es que, al hacer esto, el sujeto instituye, de
someten más a una necesidad indeseable, que son excepciones y que manera mortífera, el trauma como hogar de energía y se pone fuera
quieren seguir siéndolo." de la ley. Esta "disidencia" con laLey-delaNecesidad o del interés de
la humanidad como especie-lleva a esa espiral insensata de indem-
nización de uno en detrimento del otro. Los efectos pueden ser,
La "excepcionalidad" en grupo además, de gravedad variada, desde los efectos de satisfacción maso-
o la idealización del perjuicio quistas y las torturas morales hacia el prójimo, hasta reales estrate-
gias de destrucción.
Volvamos a la descripción del síndrome de excepción en el plano La legitimidad narcisista parece implicar una disidencia con la
individual, para darle cuerpo a la analogía sugerida por Freud y para legalidad simbólica. Nos encontramos en los parajes de la paranoia
darnos cuenta de a qué caminos nos lleva, según una Volkerpsycho- colectiva, desde la desobediencia a las leyes de la especie hasta el
logie freudiana. El síndrome surge en situación analítica cuando se derecho a negar la existencia del otro en nombre del perjuicio. Aquí
requiere un renunciamiento provisorio del paciente a algún tipo de toma todo su sentido la terrible expresión de Tiberio, que Sade
satisfacción, la aceptación de un sufrimiento o la simple sumisión ala también usó, cuando ordenó "cortar la cabeza del género humano"
necesidad. Excepciones en relación con la Notwendigkeit o Ananké, para "uno solo de sus placeres". La convicción de un perjuicio origina-
es decir, en relación con la necesidad que, justamente, se aplica a rio, paradójicamente, es la base de un sentimiento de hiperpoder
todos ... sin excepciones. psíquico o, más precisamente, la reivindicación de "privilegios" (Vo-
En este caso, entonces, el perjuicio, suma de los sufrimientos y de rrechte) como daños-intereses, en tanto reparación de un cierto "dolo"
las privaciones -estamos en el registro de la "necesidad" y de la primitivo.
miseria- justifica un privilegio de "compensación". Aquí aparece un Es preciso entender bien lo que Freud describe aquí en el plano
punto capital: el sujeto se basa en la convicción de que una providen- singular, para amplificar su eco en el plano colectivo: detrás de esta
cia (Vorsehung) particular vele por él y lo preserve de los sacrificios actitud "de excepcionalidad" aparece "una particularidad común del
dolorosos. Por lo tanto, vemos cómo se dibuja un comportamiento enfermo en sus destinos de vida precoces": la neurosis se articulaba
mágico todopoderoso, en contraste con la razón, un finalismo en con un acontecimiento (Erlebnis) o con un sufrimiento (Leiden) que
oposición a un reconocimiento de la realidad. El síntoma se vuelve la habían experimentado en la primera infancia, de los que se sabían
prima del placer: el pasado del sufrimiento real se evoca como una inocentes y a los que podían considerar como un perjuicio (Benach-
coartada para no curarse, para no entrar en una lógica del renuncia-
155
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teilung) "injusto". Los ejemplos proporcionados por Freud son los de "Carácter nacional" y neurosis:
un "doloroso sufrimiento orgánico congénito o de una "infección el caso Dostoievsky
fortuita", es decir, un mal encuentro, especie de casualidad desgracia-
da (dustukia) -"independiente de su voluntad"-. Como hemos visto, Freud no deduce de algún tipo de pertenencia
Por consiguiente, hay una equivocación o una "injusti<:ia" (Un- colectiva una especie de determinación inconsciente que sería aplica-
recht) que se le hace al sujeto, de la que surge la reivindicación por los ble al sujeto. Más bien marca la incidencia de la determinación
daños (Entschadigungsansprüchen) y la actitud de resistencia ladina colectiva -histórica- en la constitución de la subjetividad.
(Umbotmasigkeit) contra la ley de un mundo tan cruel. Ahí Sin embargo, nos encontramos frente a la cuestión distinta, pero en
el sentimiento de "exclusión" en el sentido más literal y más radical: cierto sentido cercana, de la fijación de un síntoma colectivo que le
expulsión de algo universal, por lo tanto, de una lógica en la que sea daría su "estilo" a una pertenencia colectiva en el plano nacional. En
posible renunciar lo suficiente como para ser uno mismo sujeto de ; este caso es que Freud encuentra un cierto rasgo que remite a un
derecho. Por el contrario, hay que concebirse como poseedor de dere- cierto carácter nacional y a una tradición histórica, pero siempre lo
chos, especie de pensión por invalidez (Unfallsrente). hace en una situación de lectura clínica singular. En este sentido hay
La conciencia de la discapacidad se articula con la presunción de que entender la alusión al "carácter ruso" en el ensayo sobre Dosto-
ser un ser bastante excepcional como para gozar de un estatus ievsky. En el momento en que se refiere a la singular concepción de
de excepción. En la etimología se entiende el lazo entre el perjuicio y . moralidad (Sittlichkeit) en el autor de Los hermanos Karasamov,
el "juicio": se trata, justamente, de un juicio anticipado que, por·· vincula el grado más elevado de "moralidad" al "pecado más profun-
extensión, induce la idea de daño. El sujeto que se organiza alrededor do" (Sündhaftigkeit).u
del sentimiento de haber sido objeto de un perjuicio -en su "prchisto- En tanto que el hombre ético clásico reacciona frente "a la tentación
ria"- también tiene la idea de un juicio (judicium) anticipado (prae ); interior y reacciona sin ceder a ella", el sujeto dostoievskiano "peca y,
se lo sometió demasiado temprano a un juicio que, desde ese m al mismo tiempo, alza los hombros y luego, en sus remordimientos,
to, lo persigue como un destino; menos destino trágico que "collar" al· plantea las exigencias morales más altas" y, de esta manera, evita "el
que está atado, de manera tan absurda como arbitraria: "Se lo renunciamiento" y sus inconvenientes. Criminal y pecador forman un
prejuzgó ... " ser de dos caras, y Freud sugiere que este ser provoca un hermoso
Fue "pre-juzgado" (juzgado antes de haber nacido, de algún modo) juego cuando, habiendo cometido lo peor, se flagela ruidosamente y
y en el horizonte de eso "prejuzgable" encara su propia identidad (en se insulta ante sí mismo y ante los otros como "un pobre y abominable
un punto en el que lo real y la fantasía parecen ser inseparables). pecador". Aquí interviene la lectura histórica en el plano colectivo:
Comprendemos la importancia de la sugerencia freudiana de un: "Recuerda las invasiones de los bárbaros, que asesinaban y pagaban
sentimiento de culpabilidad preexistente en todo acto que intente, a una multa, con lo que la multa (die Bube) se vuelve inmediatamen-
partir de ese momento, volver a encontrarlo y verificarlo. Juzgado por te una técnica para hacer posible el asesinato. Iván el Terrible se
contumacia, el sujeto quizás corra durante toda su vida detrás de la comportaba así: ese compromiso con la moralidad es un rasgo ruso
causa de este perjuicio y detrás de las consideraciones de ese juicio. Este característico". 12
clima kafkiano --en el sentido más literal- nos da el clima genérico de la Si observamos esto de cerca, el mecanismo produce un cortocircui-
neurosis, en la medida en que es definible como "neurosis traumática to en la lógica del intercambio y del renunciamiento que constituye
elemental" y, más específicamente, de esa subjetividad que se organiza · una conexión del sujeto en lo universal: Freud habla aquí de los
selectivamente alrededor de la convicción de un trauma real, que se "intereses prácticos de la humanidad" que realiza la Sittlichkeit. La
vuelve postura subjetiva y verdadero hábito, manera de vivir en el lógica rusa -la de Iván el Terrible, de la que da cuenta Dostoievsky a
mundo y de considerarse a uno mismo -en su relación con el mundo través de su gusto por la autocracia zarista- es un "acomodamiento",
y con el otro-. En ese mundo, los "limoneros" pueden florecer o _
marchitarse; pero el sujeto lo percibe y lo habita desde un fuera-del -. 11
Dostoievsky et le parricide, G.W., XIV, p. 399.
12
mundo -precintado en un pasado inmemorial-. !bid., p. 400.
156 157
un arreglo respecto de las "reivindicaciones pulsionales" que, en el .
fondo, tolera la satisfacción y paga los gastos del arrepentimiento. terreno de un Hermann Keyserling, ese autor que sin descanso
El fondo masoquista dostoievskiano implicaría, por lo tanto, una encuentra caracteres nacionales y al que el creador del psicoanálisis
idealización del sufrimiento pero, simultáneamente, de la pulsión: el desprecia claramente? Es un camino estrecho, pero que nos capacita
superyó que tortura enseguida se encargaría de mantener una para juzgar el aporte psicoanalítico a esta cuestión delicada, ya que
es fronteriza.
relación mórbida con la culpa. Pero, para el autor de Crimen y castigo,
hacerle mal al otro sería una manera de indemnizarse secretamente
de un perjuicio originario, que legitimaría la. violencia. De hecho, lo
que encontramos en el origen de su historia es al padre que maltrata Los paradigmas colectivos de la defensa
-que no deja de evocar la "bestia" paterna de la "horda primitiva"
freudiana: las crisis de epilepsia, de naturaleza histérica según ¿N o nos estamos acercando a darle crédito a la idea de una psiquis
Freud, serían la puesta en acto, al mismo tiempo, de la culpabilidad colectiva, atribuyéndole a las "naciones", incluso a las "razas", consi-
ante el deseo de asesinar y el goce del "mal"-. La experiencia del derando esta historia traumática, una especie de habitus propio?
presidio sancionaría esta culpabilidad e instituiría el perjuicio: pero Hay un camino, sin duda estrecho pero riguroso, que está indicado
el escritor Dostoievsky sólo pone por escrito el cuestionamiento del para considerar esta configuración colectiva del síntoma y hacer la
crimen y, al final de cuentas, presenta un Jano con dos cabezas, sano economía de una hipótesis de este tipo.
y criminal, ilustrado por Raskolnikov y por El idiota. Nos encontra- Como siempre en este campo, hay que conformarse con una
mos aquí con una pista criminológica: en tal criminal, el sentimiento. sugerencia en el texto freudiano, pero que interviene con toda su
de excepción puede dar lugar a un "egoísmo sin límites" y a una fuerza. Cuando reflexiona sobre el "fin del análisis", sobre la "modi-
"pulsión de destrucción": las dos características del criminal. ficación del yo", fenómeno fuertemente "individual" -como factor de
Pero, más allá, se desprende la posición de un pueblo criminal resistencia bajo el efecto de los mecanismos de defensa- Freud
-imagen difícil de evocar, pues acompaña movimientos destructivos subraya la predeterminación de las estrategias defensivas. Esto
que conocemos muy bien-. Al menos comprenderíamos cómo los significa en primer término que el "yo" -individual, asumamos el
verdugos, en lo peor del acto, evocan de manera inexplicablemente pleonasmo en este caso- no utiliza todo su abanico o la panoplia de
cínica los perjuicios que sus víctimas les habrían infligido. mecanismos de defensa, sino que tiene mecanismos favoritos, selec-
Estamos tocando el tema de la economía del sadomasoquismo: no cionados para este fin: en este sentido, habría "diversidades de yo" de
nos asombremos de encontrar en la escritura dedicada a este alguna manera "originarios", incluso "innatos". Aquí, Freud vuelve
una alusión a los "tipos de caracteres rusos": "el masoquismo crea la a encontrarse con la idea de "herencia arcaica" -expresión que no usa
15
tentación de la acción 'pecadora' (sundhaften Tun) que, por lo tanto, mucho--. Sólo adquiere sentido en esta coyuntura: el inconsciente
hay que castigar (gesühnt) a través de los reproches de la conciencia. personal no está tallado sobre algo arcaico colectivo. Solamente que
sádica (como en tantos tipos de caracteres rusos) o a través del castigo " la adopción del sujeto -el "neurótico individual"- de una estrategia
del gran poder paterno del destino". 13 El "masoquismo moral" que defensiva no parte de cero: se encuentra aguijoneada, de algún modo,
revela el superyó feroz encuentra su problema "nacional" en el "tipo por "direcciones evolutivas", "tendencias" y "reacciones". Ahora bien:
ruso" y en ese "nacionalismo mezquino" que se encuentra como una "Las particularidades psicológicas de las familias, de las razas y de las
mancha en el genio dostoievskiano. 14 naciones no encuentran otra explicación en su comportamiento
¿Freud nos está llevando a la creencia en entidades de carácter respecto del análisis" .16 En este caso, Freud usa el término, tanto más
nacional, aunque sea de un modo refinado y con toda la agudeza de la cargado de sentido como raro, de "simbólico", al referirse a algunas in-
clínica? Por una ironía de la historia, ¿no se estaría acercando vestigaciones de psicología de los pueblos "que presuponen que la
humanidad vuelve a caer en la herencia arcaica".
1'J Le probleme économique du masochisme, G. W., XIII, p. 382.
15
14 Dostoievsk)' et le parricide, G. W., XIV, p. 400. Véase L'entendement freudien, op. cit., pp. 137 y ss.
16
Analyse finie et analyse infinie, sección VI, G. W., XVI, p. 86.
158
159
r Por consiguiente, el inconsciente ignora la diferencia nacional que,
Establezcamos bien el lugar de esta realidad colectiva: se ::;J~lUlllA! además, no es operante. Se la evoca, más bien, como defensa contra
a través de un cierto antecedente con una estrategia el inconsciente: de esta manera, la señora norteamericana convierte
individual: "Incluso antes de que exista el yo, se toma una en un síntoma una característica nacional (austríaca). Conocemos la
Nos tienta llamarlo el "ello colectivo"; digamos, con mayor justi animosidad de Freud por Pi erre J anet, que se atrevió a establecer una
que hay homología entre el antecedente de lo colectivo con correlación entre la teoría psicoanalítica de la etiología sexual con el
individual" y entre el ello y el yo -por filtrado superyoico-. La clima vienés de libertad sexual.
imagen es la de "dirección": la elección defensiva es "tendenciosa", · El psicoanálisis no sólo evita esta cuestión de lo universal y de lo
sea, predeterminada por cierto código cultural. ¿Hay que concluir "nacional", sino que la convierte en un síntoma. Freud recuerda con
es posible otorgarle a cada cultura mecanismos o modos de defem><! ironía que el psicoanálisis pasó por ser reacio al "genio latino" -lo que
propios o "típicos"? En realidad, todo sucede como si un sujeto explica las dificultades que tuvo originariamente en Francia- en
hiciera "soplar" (en el sentido teatral) un cierto estilo de defensa tanto que lo menos que podemos decir es que el "genio teutón" no lo
es propio de su grupo. Decir, por ejemplo, que Dostoievsky actúa acogió como hijo querido y preferido. 18 Quizás en ese momento se
manera "típicamente rusa" no es subsumir al sujeto Dostoievsky acordara de la reacción de Charcot frente a la queja de que "los
un tipo étnico o sociológico: es preguntar por el lazo entre este franceses eran un país mucho más nervioso que los otros, que la
colectivo y la respuesta única que el nombrado Dostoievsky aporta histeria era un defecto ( Unart) nacional" y su alegría al encontrar los
su conflicto existencial y descante -que abreva en el "estilo" que efectos en un "granadero prusiano". Que la histeria se encuentre en
forjó durante una historia colectiva. Como si se hubiese forjado una mujer francesa y en un militar prusiano simboliza la recusación,
cierto saber-hacer en la pulsión y la prohibición de un estilo a través de lo universal sintomático, del prejuicio sexual y del
lectivo- de superyó. prejuicio nacional (hay algo femenino en el granadero prusiano y algo
Más allá de la prometedora pista que se nos ofrece, tenemos del granadero en la grácil histérica parisina).
preguntarnos por el alcance de esta consideración de la pertenenci~ Además, el psicoanálisis encuentra la cuestión de la "nación" en el
colectiva en el trabajo inconsciente. Para formular el problema plano colectivo: por una parte en el plano del "goce de grupo", por otra
manera definitiva: ¿cómo es posible que concuerde el principio del parte, en el plano del malestar de laKultur.
-en su universalidad (singular}- con la postulación de estas espec1es
"cuerpos intermedios" que son las entidades psíquicas colectivas?
es el centro de la contradicción del inconsciente y de lo colectivo. El "narcisismo de las pequeñas diferencias"
o el goce de las naciones
Lo "universal" inconsciente y la ilusión nacional Al evocar, algunos años más tarde, la idea de que "son precisamente
las comunidades vecinas y más cercanas entre sí las que se pelean y
Debemos recordar que la formación inconsciente es un crisol se denigran recíprocamente, como los españoles y los portugueses, los
sal" en el que se disuelve la diferencia étnica: lo que Freud ilu alemanes del norte y del sur, los ingleses y los escoceses, etc.", Freud
encantadoramente en su escrito sobre las desilusiones de la dice: "A este fenómeno le di el nombre de 'narcisismo de las pequeñas
de 1915, al refutar la protestadeciertadamanorteamericana acerca diferencias', que no ayuda mucho a su explicación". Manera de decir
que nuestros sueños no están dominados por "sentimientos que se trata de una denominación fenoménica de alcance explicativo
y que, en todo caso, eso podía ser cierto para Austria, pues ella "medio"; el "narcisismo de las pequeñas diferencias" no está destinado
capaz de afirmar que tanto ella como sus amigos, hasta en s a "explicar sino a mostrar estas manifestaciones" de la satisfacción
tenían sentimientos altruístas. En este caso, Freud es formal: "En cómoda y relativamente inocente de una inclinación a la agresión,
sueño, la noble norteamericana era tan egoísta como el austríaco"
17 Considérations actuelles sur la guerre et la mort, G. W., X., p. 338. 18 Autoprésentation, sección VI, G. W., XIV, p. 88.
161
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""" gracias a la cual los miembros de una comunidad se mantienenjuntos
con mayor facilidad. etapa precoz- no puede ser "dueño" y se "altera" en esta prueba, on
N os encontramos en el registro del desencadenamiento mortífero, en una verdadera "adaptación" a sus mecanismos de defensa que trans-
la desligazón extrema, pero en la producción de una economía narcisista forman la prueba en habitus -de ahí nace el "carácter"-. La sedimen-
dentro de las comunidades. El desarrollo puramente mortífero de odio tación traumática, que constituye la historia de un grupo, ¿no tendrá
tiene como objeto de destrucción al Otro. Lo que se juega, desde la un efecto homólogo? Esta hiperadaptación a las defensas supone
vanidad pueblerina hasta el nacionalismo, muestra una relación com- reubicarse en situaciones en las que la estrategia defensiva favorita
pleja entre regulación -colectiva- del narcisismo y "odio celoso". puede reiterarse.
Para Freud, la "nación" es el efecto de la escisión, como consecuen- Pero si los mitos son las "fantasías seculares de la joven humani-
cia de la reivindicación narcisista, del ideal de la Kulturpor completo. dad" y las "supervivencias deformadas de fantasías de deseos de
Si bien es verdad que "la satisfacción que ofrece el ideal a los naciones enteras", 21 hay que suponer que la ilusión proviene de ese
participantes en la civilización tiene naturaleza narcisista", que se "olvido" del Asesinato en común del Padre, forma narcisista y destruc-
basa en el "orgullo" de la prestación eminente, enseguida aparece la tiva -según la lógica de la "voluntad de poder"- del heroísmo. Especie
comparación con otras "civilizaciones" o "culturas": "En base estas de "confiscación" del acto en provecho de un grupo heroico (lo que
diferencias, cada cultura se atribuye el derecho a despreciar las otras. nutre la vena de la saga nacionalista).
De esta manera, los ideales de civilización se vuelven la ocasión para La garantía del inconsciente universal colectivo es el Acto origina-
una escisión y para la hostilidad entre los diferentes círculos de rio: que todos los hombres hayan matado al Padre crea ligazones (de
civilización, como a parece con mayor claridad entre las naciones". 19 acuerdo con el mito científico freudiano en su alcance estructural). La
Por lo tanto, el ideal nacional es el producto de esta Entzweiung, de "nación" es escisión en relación con este universal-al reactivar la se-
este desdoblamiento del ideal de cultura ("universal"), que abre el cesión a través del narcisismo y del heroísmo mítico-. Al respecto,
círculo de la hostilidad y del narcisismo. Freud trae a colación el papel del judaísmo que por recordarle a las
Por consiguiente, el psicoanálisis está articulado con este diagnós- naciones su culpa común, pagó un algo costo en términos de resenti-
tico sobre el nacionalismo que, de alguna manera, se critica intrínse- miento. Ahora bien, en el ideal se repara la negación del Asesinato,
camente. No se trata de deplorar la deriva nacionalista de un "multitud por multitud" -"artificial": recrear un objeto que funda-
universal abstracto, sino de comprender -meta psicológicamente, de mente la identificación-. 22 En el trabajo del superyó y en su correla-
algún modo- este proceso de "desdoblamiento y de devenir-hostil" tivo superyoico se vuelve perenne "la angustia social", "angustia ante
(Entzweiung und Verfeindung) que es el destino colectivo del narci- el superyó". Pero esto alimenta la base del malestar en la civilización.
sismo. Aquí hay, de alguna manera, un desarrollo "mórbido" del ideal. El análisis sería esa exploración de los perjuicios de la Cultura a
Ahora comprendemos en qué sentido el psicoanálisis, más allá de partir de los cuales el sujeto se encuentra resituado. Aquí se confir-
cualquier tentación "psicohistórica", que no puede ser otra cosa que maría que la referencia del deseo respecto de la ley toma el goce a
un callejón sin salida desde una perspectiva freudiana, puede permi- contra corriente. Comprendemos que la noción de "Inconsciente
tir comprender este trabajo de historización de un trauma que le da colectivo" es homóloga al goce colectivo, en tanto que el psicoanálisis
a lo colectivo su dimensión caracterológica inconsciente (en el sentido interpone la referencia al sujeto, que lleva a repensar la Ilusión
estipulado más arriba). Aquí tendríamos que atrevernos a trabajar la constitutiva de las "multitudes artificiales" y la de un "objeto" que
meta psicología para aclarar el mecanismo de esta constitución de un sostiene al grupo-lo que une idealización y desunión mortífera-. Éste
"estilo". En el plano individual, Freud señala que el yo puede defor- es el gesto freudiano decisivo en este tema: designar el reverso de
marse bajo el efecto (Wirkung) de "traumas precoces", es decir, verdad inconsciente de la ilusión colectiva.
"prehistóricos". 20 Hay que suponer que el "yo inmaduro" -en esta Ahora tenemos que comprender cómo se opera el paso, en lo
21 L'écrivainet le fantasmer, G. W., VII, p. 222. Para el desarrollo de este punto,
19
L'avenir d'une illusion, sección II, G. W., XIV, p. 334. véase nuestra Littérature et psychanalyse.
20
Analyse finie et inf!nie, G. W., XVI. 22 Véase Psychanalyse collective et analyse du moi y nuestro comentario en
164 165
l•:llwrmuno, por lo tanto, no es solamente un rival: es un "doble" que, se reconocen, antes de cualquier acto de hostilidad, por esa postura de
pul'll d "original", encarna su propia duplicidad en el afuera. Por eso uno que calla y, como lo dice tan elocuentemente el lenguaje popular,
va a ser amado y odiado, testigo y espejo. También sabemos a qué lleva "muestra una cara imposible". Lo que Lacan describe con términos
el odio étnico de los hermanos enemigos que, al confundir su "patria más elegidos como una verdadera "autodestrucción pasional". Todo
imaginaria" sólo conciben que si uno vive en ella, el otro debe ser un se recapitula en esa "mirada amarga" (amare aspectu). Ama rus es no
expatriado. Versión mórbida de ese "com patriotismo" imaginario que sólo lo amargo-y hay un efecto de la amargura en esa mirada-, sino lo
muestra los efectos desastrosos del odio, esa pasión oscura. "agrio" y lo "difícil", lo "moroso" y lo "ácido", el gusto del veneno.
El hermano de leche es captado visiblemente en un espectáculo
que, al mismo tiempo, lo concierne íntimamente y lo aliena dolorosa-
El perjuicio fraterno y su "escena originaria" mente. "Entiende su dolor" en el momento preciso en el que "se
reconoce" -de visu- como "un hermano" cuyo goce, aquí y ahora,
Lo más evidente de los celos no reside en la competencia vital, no produce un cortocircuito y arruina el propio. Lo que cela en el
pertenece simplemente al orden de la necesidad y de la auto-conser- hermano, lo que "hace sombra", es el objeto faltante que el hermano,
vación, es decir, de la "legítima defensa". Por el contrario, cuando la al que considero gratificado, me revela. Lo que él "tiene" es eso,
necesidad está saciada, se plantea la cuestión de lo que el otro toma mostrable como "objeto", objeto del deseo, que ve designado como mo-
de mí, de lo que me saca, me arrebata, me frustra, de eso de lo que tor de mi deseo. Aquí no hay solamente "mimetismo"; el hermano es
ahora ya estoy destetado y, por lo tanto, estrictamente, no necesito más bien ese "semejante" que es un espejo o un "reflector" de ese
más. Como el sujeto está saciado, "muere de celos" y comprende el objeto que me polariza.
dolor que siente por no ser, no ser más, el único gratificado por el El intruso fraterno envenena, al mismo tiempo que la existencia,
maná materno. la "leche" nutricia-es la experiencia de las nodrizas de que habla San
Existe un desasosiego en el encuentro del doble fraternal: "Sor- Agustín, y también de los hermanos "de leche" y no "de sangre"-.
prendido por el intruso en el desasosiego del destete, reacciona sin Prueba de que lo que constituye una unión es menos la sangre de la
cesar ante este espectáculo". N atemos el choque del primer encuentro filiación biológica que un cierto "objeto" que hay que compartir. Pero,
-en el que se cristaliza el perjuicio afectivo- y su reactivación justamente, lo que el hermano -de leche- mayor no puede "tragar" es
recurrente y punzante, cada vez que el rival imaginario "aparece" de ver a su doble gratificado con lo mismo que a él le falta, no porque se
nuevo y los celos se reactivan, siempre nuevos. lo nieguen, sino porque nadie piensa que todavía lo necesite. Ahora
San Agustín, Padre de la Iglesia, proporcionó un cuadro inolvida- bien, todavía -y más que nunca- tiene ganas o, mejor dicho, desea esa
ble de este espectáculo que, por su concisión, vale su peso de verdad completud que le da el espectáculo del otro parvulus, del chiquito
clínica. "Vi y conocí a un niño celoso: todavía no hablaba y, pálido, colgado del pecho materno. Es el "último pequeño" el que se convierte
miraba fijamente con amargura (amaro aspectu) a su hermano de en el "que tiene todo". Aquí se ve cristalizado elperjuicio originario, en
leche." 26 su crisol imaginario.
El espectáculo del goce del hermano (no destetado) despierta en el
hermano (destetado hace poco) la nostalgia de su propio objeto y
muestra, al mismo tiempo, que éste está separado de él y que ese Del "vínculo celoso" al ideal colectivo
objeto precioso está en posesión de otro. Todo está en un lugar en estas
dos frases, del drama a los celos. Todavía no hay sujeto hablante, o a Llegamos a la paradoja fecunda que lleva a la expresión de la dualidad
penas; el infans está ahí, de alguna manera, toda mirada. Su palidez de lo fraternal: los celos -en su dimensión estructural, tal como la
mortal es la inscripción en el cuerpo, en una cara descompuesta por restituimos- son los que constituyen vínculo. Esto es lo que basa la
el dolor moral, de un espectáculo que lo hace estar "de duelo". Los celos "re-conciliación" que hay que entender más que como un milagro de
la "fraternidad", como la solidaridad forjada por el tiempo alrededor
26
Confesiones, libro 1, cap. IV. de un objeto cuya codicia se compartió. Por haberse mostrado juntos;
166 167
por haberse seducido recíprocamente, por haberse enfrentado en un VIII
duelo, los antiguos "rivales" se vuelven inseparables, conciudadanos PERJUICIO Y DISCURSO SOCIAL:
de una misma patria imaginaria configurada en su infancia común. EL IDEAL DE REHABILITACIÓN
Éste es un "vínculo celoso", creado a pesar y por los celos, en una
especie de connivencia que simboliza, en el "mito científico" freudia-
no, el asesinato conjunto del padre, fundamento de la complicidad
fraterna. Por lo tanto, se muestran de común acuerdo, generan la
seducción, se vuelven "hermanos en las armas" y en el "ideal".
De esta manera, entendemos el resorte mórbido de todo irredentis-
mo, el hecho de argüir un perjuicio "histórico" para anudar un goce
fraterno, exterminador, que empuja a los grupos de hermanos unos
contra otros, alrededor de un territorio en el que se perfila la sombra
de la "patria imaginaria". De esta manera, la mortificación primitiva·
funda la convicción de legitimidad de la destrucción, en una desastro-
sa espiral imaginaria. Llegó el momento de determinar lo que el psicoanálisis tiene para
El "vínculo celoso" es el principio del "sentimiento social". "Los aportarle a la problemática de la rehabilitación social, a partir de su
sentimientos sociales nacen ... en el individuo como superestructura propia experiencia y de su teoría del inconsciente -descifrada por la
(Uberbau) sobre las mociones de rivalidad celosa por hermanos y dialéctica del perjuicio y del ideal-.
hermanas." 27 Estas palabras de Freud presentan la dimensión social ¿Se trata de agregar la dimensión inconsciente a un problema
como "construida sobre" estos movimientos primitivos de celos entre social, salvo que lo "psicologicemos"? En realidad, se trata de enten-
hermanos y hermanas. Vemos que los celos primitivos son el fermento der lo que está significado aquí. El psicoanálisis se distingue por hacer
de este vínculo social-y que pueden reactivarse, como una "brasa", resonar lo que se die~, hasta ese punto en el que, ineludiblemente, se
cuando se desgarran, prueba de que el vínculo social se adosa a la encuentra lo real. Esto no se relaciona con lo que se denomina -de
realidad-. Nudo del síntoma colectivo. manera tan equívoca- "el individuo", sino el sujeto de lo colectivo y los
discursos y prácticas que tratan sobre él.
En efecto, en primer término, tenemos esta palabra: "rehabilita-
ción". Acto de rehabilitar, es decir, de devolverle sus prerrogativas a
un sujeto destituido de sus derechos -condenado, de alguna manera-,
de permitirle que vuelva a tomar posesión de los derechos que se le
quitaron como consecuencia de una condena. Literalmente, quiere
decir que vuelva a ser hábil, es decir apto, ¿pero para qué, esencial-
mente, si no es para ejercer sus derechos más imprescriptibles? Nos
encontramos en el registro ético-jurídico y la metáfora se impone
aquí en su materialidad.
Esto supone tres elementos: un sujeto, un objeto (y su goce, en el
sentido jurídico) y otro. Al perder sus derechos, el sujeto vacila en su
propia existencia de sujeto: rehabilitado radicalmente es devolverle
su estatus de sujeto. Es poner fin a alguna expropiación: pero esta
"reapropiación" sólo puede hacerse en nombre, y por la acción, de otro
que vuelve sobre su decisión de condena. (Conocemos la dramaturgia
27 Le moi et le ra, G. W., XIII, p. 265. simbólica de las rehabilitaciones políticas.)
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IX
en el Otro, en el ideal cultural. Le da cuerpo al malestar, de manera LA INSTITUCIÓN DEL PERJUICIO:
que el rol que le es impartido es, por definición, equívoco. TRANSFERENCIA E IDEAL INSTITUCIONALES
• Por lo tanto, vemos cómo se desprende el espacio fecundo -y
estrecho, es verdad- que designamos como "clínica de lo social".
Estudio de la interacción sintomática entre los "participantes" de esta
relación.
El sujeto candidato a la rehabilitación le habla -tanto al clínico
como al asistente social- de un tiempo que ellos desconocen por
completo. Vidas que dan la impresión contrastada de una contingen-
cia, que pertenecen al reino "del día de mañana", de la casualidad, de
la Tujé -juego de datos en el que sale lo peor más que lo mejor, entre
ganga y mala suerte-. Ése al que llamamos "accidentado de la vida"
vive una vida que no domina, sembrada de trampas y malos encuen-
tros. Esto le da una noción poco simbólica de la Ley. Pero,justamente,
El perjuicio social de los sujetos, uno por uno y en masa, debe ser
si se los escucha bien, estos sujetos muestran una creencia, aparen-
tratado por la norma social y administrado por el dispositivo social
temente contraria, en una especie de providencia que, más allá de la
que lo recibe.
"galera", vela por ellos. Como ese paciente del que hablaba Freud que
La institución terapéutica y la institución social se convierten en
pensaba que una "providencia particular velaba por él, que lo prote-
espejos: por una parte, en tanto la función terapéutica se configura
gería de los sacrificios dolorosos". Esta frase de Freud no envejeció:
respecto de una finalidad social; por otra, en tanto la institución social
¿por qué creció el culto de los "ángeles guardianes" como signo de esta
toma, por propia voluntad, la forma de "remedio" inspirada en la
reparación mágica? El sujeto puede hacer surf entre dos olas en
norma terapéutica: el perjuicio social llega a ser "tratado" como
cuanto se cree protegido o, mejor dicho, amado por los dioses-creencia
enfermedad, en el movimiento mismo en el que la enfermedad se ve
mágica- más allá de los golpes de suerte. Manera de encontrar un
evaluada en términos de "costo social".
lugar en el mundo, aunque sea por un tiempo, a través de este poder
¿Qué sucede, desde la perspectiva de la escena inconsciente, en
que vela por él. De este modo, el sujeto aspira a un "golpe de suer-
estos lugares y prácticas, que se consideran "nuevas" -porque es-
te" que, de una sola vez, echaría por tierra los años de galera: especie
tán configuradas respecto de la actualidad del "malestar de la
de esperanza terminal de las vidas sin metas. Con este voto, también,
civilización" y porque dan un "estilo de época"-? Más allá de la es-
pide la asistencia social, la rechaza o la desafía.
cisión de los dispositivos -"institucionales" y "analíticos"-, se
Freud dice que la cultura se basa en una economía de los perjuicios.
trata de delimitar qué forma de transferencia se instaura en la
En efecto, el sujeto "sale trasquilado" -en su economía pulsional- en
institución, para sostener la idea institucional, cuyo efecto es ins-
el "renunciamiento de cultura", especie de perjuicio originario.
tituir el perjuicio.
Rehabilitar sigue siendo una palabra fuerte y significante, si se la
limpia de su connotación imaginaria. Entonces, lo que se desprende
es un espacio posible de renegociación del sujeto con el Otro simbólico.
¿Algo "nuevo" en el malestar?
De este modo, allí donde estaba el perjuicio podría surgir un sujeto.
¿Qué hay de nuevo en las prácticas socio-institucionales sobre el
"síntoma"? La simple formulación de esta pregunta evoca el estatus
de acontecimiento en el devenir cultural: desde el punto de vista del
psicoanálisis revela un hecho estructural mayor, que se designa como
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178
"Malestar en la civilización" .1 La referencia al presente -aun cuando Esta pregunta nos enfrenta con un problema relacionado, tanto
sólo sea a la modernidad, o a la posmodernidad- se destaca sobre este con su objeto cuanto con su "metodología": ¿cómo comprender ese
fondo de "rumor". Sobre el "ruido de fondo" del malestar, indisociable- "lugar" en el que se "practica" el síntoma, como lugar en el que se
mente "adentro" y "afuera", puede evaluarse lo "nuevo". No porque fabrica, también, el síntoma? Por una parte, porque la institución
estemos condenados a una lógica del "eterno retorno" en esta materia, socializa el síntoma, al dotarlo de dispositivos (codificación institucio-
como tampoco en otras: existe historia en lo social-y la institución es, nal) pero, por otra, y más aun, porque la propia institución como
en primer término, realidad socio-histórica-, pero ésta no parece función instituyente revela el "síntoma social". Doble puesta en
evaluable si no se la separa del fondo del malestar, como surge de un escena solidaria.
diagnóstico socio-clínico a largo plazo -y todavía es decir poco: sería De manera que de nada sirve "psicologizar" de entrada los proble-
posible remontarse a este origen del vínculo social que Freud enuncia mas de la institución; hay que partir del hecho de que la institución
a partir de su mito fundador-. Entonces, si tomamos en cuenta este ya está ahí, requerida e instituida por su función social-en este caso:
origen, ¿qué hay de "nuevo bajo el sol"? "hacerse cargo" de lo terapéutico-. Pero esto no quita el derecho a
La "institución" -terapéutica, la que nos interesa aquí en especial- problematizar el síntoma institucional, es más, nos obliga a hacerlo,
parece ubicada, como todo "hecho" sociocultural, en los confines de un desde el momento en que lo enfocamos en el contexto, en el sentido
pasado inmemorial-que se relaciona con el origen de la Kultur- y de más fuerte, del "Malestar de la Civilización", en su cortejo de síntomas
un presente que no podría ser más real e insistente, en el que se opera sociales. En resumen, se trata de la condición moderna de lo social
la reproducción del "síntoma en lo cotidiano". Por lo tanto, no podría- que exhibe la institución.
mos hablar intemporalmente de ella, salvo que neguemos lo que se En sus usos corrientes, la institución designa tanto una organiza-
juega en su actualidad; pero tampoco conviene caer en la trampa de ción como su estructura, la "acción de instituir algo" y la "norma o
la captación imaginaria que implica esta referencia al presente: la práctica, socialmente sancionada" que, a la larga, crea un "hábito"
institución forma parte de tal modo de lo social que acredita, o mejor o una "costumbre". 2 Por lo tanto, la institución es una "forma" dotada
digamos que instituye, una cierta "creencia" relacionada con la de una cierta materialidad (social y jurídica) definida por finalidades
ideología -concepto que, para "datar" algunos de sus usos, no deja de u "objetivos". Toda institución es instituida (por la sociedad) e insti-
estar en el horizonte de nuestro problema-. tuye dispositivos y efectos, es decir "prácticas" interiorizadas y repro-
ducidas por "agentes" o "actores".
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,....
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r sentido la institución se conserva y en qué sentido "cambia" (o en terapéutica: ¿qué tipo de transferencia se instaura en la situación
qué sentido "cambia" para conservar ... ) institucional?
Cuando nos damos cuenta de esta "contradicción" central, pode- Freud aborda la cuestión de las "instituciones terapéuticas" no
mos usar el psicoanálisis, justamente porque introduce un momento analíticas (Heilanstalten) 10 en los textos de "técnica analítica".
nuevo -acontecimiento que hay que pensar en su radicalidad- en el En cuanto prestamos atención a este aspecto, nos damos cuenta
centro mismo de un "sistema" en plena gestación -"otra escena", no enseguida de que Freud regularmente se enfrenta con esta cuestión
simplemente "revolucionaria", sino, de alguna manera, de la "alteri- desde sus primeros textos hasta los años de madurez de la técnica
dad"-. psicoanalítica, 11 aunque, es verdad, sólo lo hace brevemente cada vez.
El buen método para que nuestro problema evolucione consiste en Parecería que Freud sólo se ocupa de esta cuestión de la "otra terapia"
comprender en qué sentido esta situación sui generis (analítica) al pasar, pero hay una necesidad que lo lleva a desmarcarse de ella.
puede ayudar a comprender la realidad del otro (institucional). Por supuesto que en el discurso freudiano sobre las instituciones,
No se trata de un diagnóstico externo ni de una comparación. Sino al mismo tiempo, "sincopado" y coherente, hay un compromiso "po-
de dar cuenta de la dificultad señalada anteriormente respecto del lítico" terapéutico: la terapia en las instituciones compite con la
psicoanálisis: escisión aparente entre un discurso del Malestar com- terapia analítica. Por lo tanto, hay que marcar los límites y los riesgos
binado con un silencio sobre las instituciones y un estudio de las de un tratamiento "no analítico" -al menos en el terreno de las
instituciones sociales gravado por un silencio sobre las instituciones "psiconeurosis", que constituyen el objeto idóneo de la "nueva terapia"
propiamente terapéuticas. Por lo tanto, utilizaremos el "operador" de esa época que se denominó "psicoanálisis"-. En suma, la "evalua-
psicoanalítico para poner en evidencia, por efecto de contraste, la ción" freudiana está en una posición objetivamente "partidaria" y no
situación psicosocial institucional y deducir su especificidad. El podemos esperar encontrar en ella la apología de la terapia institucio-
"psicoanálisis" como "terapia" será requerido para hacer síntoma de nal. Sin embargo, en otro sentido, el juicio freudiano es interesante e,
la forma institucional de la terapia. En el efecto de ida y vuelta entre inclusive, irreemplazable para nuestros propósitos: se trata de la
los dos "espacios" será posible aclarar lo real de esta "situación". La descripción -concisa pero precisa- de la situación psíquica y social de
"voluntad de cambio" de las instituciones puede ser interrogada como la terapia institucional, diferenciada de la situación analítica. Nos
"síntoma" de un problema estructural. enfrentamos con un "esbozo" (casi en un sentido "pictórico") de lo que
se juega en esto -y es, justamente porque este "diagnóstico" no se sitúa
en un marco "psicosociológico" sino de práctica-del-síntoma que re inte-
En búsqueda de la transferencia en la institución rroga la función social subyacente, como adquiere todo su valor-.
184 185
.
Lo que tiene que interesarnos, más allá del "veredicto" sobre la
ineficacia de la terapia institucional en cuanto a sus objetivos, es paciente experimenta de nuevo los síntomas de su sufrimiento" que
la descripción de la situación en sus modalidades transferenciales (y debe "dominar" a través de una estadía "de tanto en tanto en su
contratransferenciales). La pregunta no puede ser más "psicológica": refugio", con lo cual una parte de su existencia debe pasar de manera
¿qué sucede? ¿A qué real inconsciente la institución da forma? "improductiva" (unproduktiu) [para la sociedad, pero también para
sus propios intereses existenciales] en este tipo de establecimiento (o
bien, "dirigir a otra parte los esfuerzos para curarse").
La institución "de la delicadeza" Este texto es importante porque, hace un siglo, realiza una crítica
profunda que se apoya en una descripción realista y "positiva" de una
En su primera exposición sobre la etiología sexual de las neurosis, se situación. Ya que se habla de la hidroterapia, es tentador decir que lo
fija la postura de Freud sobre las "instituciones de curación" destina- que hace el establecimiento terapéutico es "ahogar el síntoma". Éste
das a los "nerviosos" (las llamadas "casas de reposo"): si "de hecho, la es el órgano de la función social: cuando un sujeto "ya no funciona
institución es indispensable para el aplacamiento de los casos agudos más" bien, para él y para la gente que lo rodea, hay que aislarlo y
cuando se produce una psiconeurosis por distracción, cuidados y "hacer que se vaya" para que sea "viable" y vivible (para los otros).
dominio, para la eliminación de los estados crónicos no tiene ningún Pero esta descripción no es tan "vieja" como parece: la multiplicación
efecto". 12 Por lo tanto, la institución sirve en las urgencias, porque se y el refinamiento de las "técnicas" terapéuticas y de las modalidades
hace cargo del paciente en una crisis (notemos el registro de depen- institucionales no parece haber invalidado esa función originaria (el
dencia en el vocabulario empleado), t:l pero el síntoma es recurrente. mismo "vino" se encuentra en el fondo de las "cubas" que se suponen
Freud proporciona una imagen "viva" con el "cuadro" de esa "mujer "nuevas"). Quizás haya otros medios para ahogar el síntoma que no
ansiosa neurasténica" a la que sacan de su casa para enviarla a un sean la hidroterapia, por ejemplo, cuando se piensa que una mujer
está "bajo influencias" ...
establecimiento de hidroterapia y a la que, allí, liberan de "todos sus
deberes" y donde, de alguna manera, puede "distraerse", "bañarse, Ahora bien, ésta es la mayor incidencia del psicoanálisis en el
hacer gimnasia" (ya existían las "terapias corporales"), "alimentar- origen: no es "ahogando" el síntoma que llegamos al fondo del sujeto.
se abundantemente", "de manera que uno se siente atraído a poner en La "causa recidiva" es el mismo sujeto al que podemos "distraer" de
la cuenta del descanso de la enferma y de la ganancia de fuerza que su sufrimiento -cura de olvido bajo asistencia- sin que por eso
le dio la hidroterapia, el mejoramiento, con frecuencia sorprendente, saquemos de su memoria el conflicto deseante que lo ocasiona. Más
que logró en algunas semanas". 14 Sin embargo, Freud, con el lúcido aun: el sufrimiento es un rostro de ese deseo, de manera que aislán-
humor de un "buen sentido" que el terapeuta serio ya no percibe, dolo de la vida (sobre todo familiar) se busca instituir ... una negación
sugiere que podría ser que el "alejamiento de la casa" y la "interrup- de ese deseo-causa-de-sufrimiento.
ción del comercio conyugal" hayan tenido que ver con el mejoramien- De ahí la afirmación de Freud: hay que abordar las "tareas
to, de manera que la "exclusión temporaria de la causa patógena" terapéuticas" "en el interior de las relaciones-de-vida del paciente".
produce el "efecto terapéutico". No hay nada asombroso cuando, Los cuidados analíticos se relacionan, por ende, con el origen, a través
después, al volver a sus "relaciones vitales" (Lebensverhaltnissen), "la de esta voluntad por reinsertar al sujeto en su tejido existencial,
contra la voluntad de "abstraerlo" de la institución.
12
La sexualité dans l'étiologie des névroses, 1898, G. W., I, p. 514. Sabemos
cuán importante es este texto "proto-analítico" para la teoria de la etiología
sexual de las neurosis.
13
Pflege es el hecho de ocuparse de alguien de manera de mantenerlo con La transferencia "en todos sus estados"
buena salud; Schonung es el hecho de tratarlo con cuidado, ahorrándole o la libido de la institución
cualquier inconveniente; Ablenkung es el hecho de dirigir las ideas hacia otra
parte, "cambiarle las ideas". Sin embargo, este primer discurso freudiano sobre la institución se
14
Op. cit., p, 504. Recordemos que el Hombre de las ratas aprovechó una
hidroterapia para mantener una relación amorosa.
especifica después del advenimiento del método propiamente psicoa-
nalítico, centrado, en un segundo momento, en la relación transferen-
186
187
r cial. A partir de ahí, el psicoanálisis empieza a medir el alcance de la
transferencia para él mismo -lo que se opera (como sabemos) espe-
cialmente a través de ese "detonador" que fue el tratamiento de Dora,
muestran allí, pero que tienen que ser evaluados como tales". 17
Primera afirmación, pues: también hay transferencia en las institu-
ciones, pero no "objetivada" como tal. Las instituciones producen
cuyas consecuencias más claras son planteadas por Freud a partir de transferencia sin saberlo, como M. Jourdain prosa, pero, justamente,
1905- y puede formular una teoría de la transferencia propiamente debe de haber razones por las que la transferencia no se nombre ni se
institucional. Este segundo aspecto, tan desconocido en el discurso identifique en ellas.
freudiano como célebre es el primero de la transferencia analítica, es ¿Qué transferencia?
el que queremos poner de relieve aquí. La que se menciona primero, y no sin malicia, es la transferencia
Someramente podríamos decir que en el interior del análisis las "negativa": "La aparición de la transferencia negativa es muy fre-
"transferencias" fueron reconocidas luego de haber sido subestima- cuente en las instituciones. Precisamente, el enfermo deja la institu-
das. Luego la transferencia fue apreciada en todo su alcance, primero ción sin cambios o con regresiones (rückfiillig= en estado de recaída)
como "obstáculo" y resistencia y, luego, como verdadero "motor" en cuanto cae en la transferencia negativa". Freud no tarda en
terapéutico. 15 La reflexión sobre "el amor de transferencia" permite describir más adelante esa transferencia negativa (al menos por su
finalizar con esta "promoción" de la transferencia que, finalmente, es efecto de esterilidad del tratamiento y de efecto arraigado de sínto-
reconocida como el "resorte más potente del progreso" del tratamien- ma) cuando ya menciona el "aspecto" positivo de la transferencia en
to.16 Además, no hay que perder de vista la metáfora espacial o la institución. "La transferencia erótica no actúa en las instituciones
"cinética" del término: se trata del desplazamiento de un "afecto" -po- de manera tan inhibitoria (hemmend), dado que ahí, como en la vida,
sitivo y/o negativo- sobre la persona del analista, por repetición de está velada (beschonigt) en lugar de estar visible (aufgedeckt)."
"prototipos" infantiles, lo que permite sostener, por efecto de esta De esta manera, la transferencia de afectos positiva funcionaría en la
relación, el trabajo de rememoración en sus modalidades ambivalen- institución como en cualquier otro lado, "en la vida", es decir "velada":
tes (amor/odio). lo que Freud quiere decir aquí es que la situación analítica es,
Este recuerdo es suficiente para entender cómo Freud, en plena justamente, la única en la que la transferencia se reconoce franca-
elaboración de la relación transferencia}, en 1912-1918, reactiva la mente y de alguna manera "a cielo abierto". Es el lugar en el que el
cuestión del tratamiento dentro de una institución: ya no solamente "terapeuta" no se engaña con los efectos de la transferencia (al menos
para marcar sus límites en cuanto a la eficacia, sino las modalidades pone su esfuerzo en ellos y paga muy caro el no poder reconocerlos).
de los acontecimientos transferenciales que se dan en ese espacio. Encontramos, entonces, la sugerencia capital de que la "transferencia
En el momento de concluir su análisis de la "dinámica de la erótica" no deja de actuar en las instituciones, pero sin que se la
transferencia", en 1912, Freud formula la siguiente pregunta, tan reconozca. Menos "inhibitoria" por supuesto, pero, igual que un
natural como incongruente: ¿la "transferencia", "originalidad" del "obstáculo blando", no se desarrolla como una resistencia útil.
tratamiento analítico, es su "especialidad" o su "exclusividad"? ¿Se Pero, justamente, por el mismo efecto, una transferencia de este
produce en las "instituciones" (in Anstalten)? "Podemos preguntar- tipo "se expresa ... claramente como resistencia a la cura". ¿Cómo? No
nos por qué los fenómenos de resistencia de la transferencia sólo se "empujando al paciente fuera de la institución" -"al contrario, lo
ven en el psicoanálisis y no en un tratamiento indiferente a ellos, mantiene dentro de la institución"- pero, al hacerlo, "lo mantiene
es decir, dentro de las instituciones. La respuesta es que también se alejado de la vida". Freud muestra el efecto "adictivo" de la institución
15 El término "transferencia" apareció en 1895 en relación con las "asociaciones
como inherente a su propia función: como se trata de "proteger" al
verbales". En el informe del caso Dora (tratado en 1899, escrito en 1905), Freud paciente y como esto sólo puede hacerse a través de una transferencia
habla de ellos en plural, como "nuevas ediciones" o "reimpresiones". En las Cinco "que ligue", algo se opone a la cura-lo que, convengámoslo, es el colmo
lecciones de psicoanálisis (1909), le otorga un "rol decisivo" al fenómeno, cuyo para una institución con funciones terapéuticas-. Freud sugiere que,
alcance reconoce en 1912, en La dinámica de la transferencia. al dedicarse a curar, la institución desarrolla una transferencia
16 Véase, Observations sur l'amour de transfert (1905) y el desarrollo sobre la
188
189
al mismo tiempo, no quiere saber nada de lo que, en el síntoma del
erótica que, por un "efecto perverso", tiende a lo que se denomina
sujeto, cuestiona y "desafía" a la misma norma social. Por eso la
"cronicización".
institución es, al mismo tiempo, demasiado "cómplice" del modo social
Por una especie de ironía, el sujeto que "supera su angustia o
del gozo (lo que se traduce por su falta de distancia en relación con la
inhibición en la institución" puede volver a encontrarlas "en la
"vida" corriente) y generadora de un modo artificial de "afectividad".
realidad de la vida". De esta manera, habría una especie de "autar-
Finalmente, todo gira alrededor de esta noción de "velo" (Bescho-
quía" de la institución que no "cura" más que en su propio espacio y nigung) y su correlato, "transferencia velada" -expresión que forja-
aísla de la realidad al "paciente", cuyos síntomas, de esta manera, se
mos para calificar de la manera más precisa la función institucional
"instituyen". Vemos que el efecto "des-vitalizante" de la institución
de la transferencia-: el término (beschónigen) significa, literalmente,
(marcado desde el origen) reaparece, sostenido por la "norma tera-
"presentar algo de manera más inocente y más favorable de lo que es"
péutica" (construcción de la cura a través de la norma institucional y
y, por lo tanto, volverlo anodino y minimizar su importancia. Como
social). acto de habla, una Beschonigung es un eufemismo.
Estamos a medio camino entre "mentira" y "maquillaje" de la
realidad: digamos que la realidad, en su dureza, es "embellecida",
La "transferencia velada" como en esas formas demostrativas de "optimismo" circunstancial. El
o el eufemismo institucional término implica una sospecha ética: ¿con el velo de lo anodino, no se
está engalanando un "error"?
Volvamos a la referencia a esta noción de "vida", en el sentido de Ésta es una pista esencial: al hacer caer un "velo" sobre la realidad
realidad (social). Parecería que Freud hace un uso contradictorio: por transferencial-estamos en la "retórica" funcionalmente calmante de la
una parte, subraya esa tendencia de la institución a separar al institución- ésta opera su función de reproducción en lo cotidiano y en
"paciente" de la vida (efecto literalmente "desvitalizante"); por otra el sector que le pertenece, de la negación social. Por otra parte, se trata
parte, señala que la transferencia se produce "como en la vida" -es de una idea fuerza que se ve en la concepción freudiana de la vida social:
decir, de manera "velada"-lo que es lo mismo que señalar, esta vez, la sociedad, en la medida en que "no le gusta que se atraiga la atención
la continuidad importante entre la "vida afectiva" de la institución sobre este costado oculto de su cultura" -es decir, la "represión pulsio-
y la del resto de la sociedad. En contraste, hay que comprender que, nal"-18 está basada en una cierta forma de Verleugnung (término cuyo
desde este último punto de vista, el psicoanálisis opera una ruptura más alcance respecto de la perversión conocemos). Hl El lenguaje institucio-
clara con "la vida" cotidiana y su régimen afectivo -ya que proporciona nal trae a la expresión la naturaleza "eufemística" de la institución.
esa "otra escena" en la que la transferencia se reconoce como laregla del Podríamos decir que la institución "fabrica" o "inventa" una trans-
juego y se trabaja como tal-; pero, por otra parte -y, quizás, justamente, ferencia ad hoc para sostener, en lo cotidiano (lo que ella llama "re-
porque pone en el orden del día el deseo del sujeto en persona- tiende laciones humanas"), la función eufemística del ideal social.
a volverlo más apto para intervenir entre su deseo y la realidad y, por En esta presentación de la transferencia que se produce en la
consiguiente, volver más "vivible" su mundo. institución se yuxtaponen dos "modalidades" negativa y positiva,
Esta "danza cruzada" permite medir lo que se juega en esta como si, de alguna manera, cada una tuviera su propio destino. Por
alternativa psicoanálisis/institución: esta última reproduce, al mis- un lado, efectos negativos de la transferencia (que llevan a los
mo tiempo que la "demanda social" con respecto al sujeto, las ilusiones "fracasos terapéuticos" "evasiones" o "recaídas") y, por otro, "intensi-
que sostienen la propia realidad social. Esto es lo mismo que decir que dades" patógenas de la "positividad" transferencia!. En cada caso, hay
no hay "condena" de la institución que "engañaría" pura y simplemen- algo de más, que Freud muestra en un señalamiento, para nosotros,
te al sujeto, ni acreditación del ideal que sostenga a la institución. La capital: "N o es exacto que durante el psicoanálisis la transferencia se
institución es tanto el "síntoma" cuanto el órgano ("material") de la
!S Véase la introducción a Le¡;ons d'introduction a la Psychanalyse. Sobre el
sociedad. Por lo tanto, en ella encontramos esa función, distintiva de
alcance de esta idea, véase Freud et les sciences sociales, op. cit., p. 95.
la vida social, en su forma moderna, de sostener la vida del sujeto 19
Freud, Le moi dans le processus de défense, 1937, y Fétichisme, 1927.
enfermo al mantener una apariencia de relación con la norma cuando,
191
190
produzca de manera más intensiva y sin contención que fuera de él. negatividad transferencia! y la pasión transferencia!, la institución
En los establecimientos en los que los nerviosos son tratados de estaría en una posición objetiva, por una parte de "adular" la afecti-
manera no analítica, observamos las intensidades más altas y las vidad del sujeto para arrancársela y, por otra, de "mantenerlo a
formas menos decentes de una transferencia que llega a la dependen- distancia" en cuanto se sobrepasa una cierta "medida" de transferen-
cia y también a la coloración erótica más característica". 20 Y, por lo cia y se pone en peligro "el equilibrio afectivo" de la institución. Si lo
tanto, para decirlo directamente, la institución terapéutica es un releemos de esta forma, obtenemos un desciframiento de esos sismos
lugar terapéutico en el que "hay un lío bárbaro" en el plano del afecto afectivos de la vida de la institución -"ducha escocesa" poco inteligible
transferencia!. La palabra "sujeción" (Horigkeit) utilizada en particu- de otro modo- que se relacionan, sin duda, más con los caprichos y
lar en el sentido de una dependencia pasional\ casi "erotomaníaca") 21 el desconcierto de sus actores, que con la contradicción que debe
sugiere lo que se juega ahí. gestionar en lo cotidiano del "oscuro objeto" de una transferencia,
¿Por qué la institución favorece la eclosión de una "pasión" de este clandestino y, al mismo tiempo, "controlado" ...
tipo, que se incuba bajo las cenizas o que es impetuosa? Es que,
justamente, la transferencia no puede ni debe reconocerse allí como
tal: por la misma razón que la transferencia está velada y exacerbada Del afecto a la sugestión:
en la reproducción institucional. Parecería que, negada, la transfe- la dependencia institucional
rencia se "demonizara". "Demonización" tranquila, que se despliega
en lo ordinario de lo "cotidiano" y, alternativamente, en las "rebabas" Lo que encontramos como caso particular del régimen social del afecto
que, en las crisis de relación, se recuerdan brutal y esporádicamente es el registro del afecto en la institución. Si bien involucra el cuerpo, es
en el "buen recuerdo" de los actores y alimentan las inagotables notable que, al pasar por vías que no son la "representación" ni el
crónicas de los conflictos institucionales ... lenguaje, como pura "descarga", 22 sea objeto de interés y de solicitud
En la institución nos enfrentamos con una transferencia que particulares por parte de lo social. Las figuras del afecto son cuidado-
podríamos denominar "desintrincada", por el hecho de que sus dos samente reguladas por la norma social, lo que significa que los afectos
modalidades extremas no se unifican, ni siquiera en una "contradic- son, al mismo tiempo, refrenados y provocados (a los fines de una
ción": por un lado, "lo negativo"; por el otro, "lo positivo"; por un lado, "manipulación"). Pareciera como si la sociedad, alternativamente
la norma; por el otro, la erotización; por un lado, un no-querer-saber- (incluso simultáneamente), "soplara lo frío y lo caliente" sobre el
nada-de la transferencia; por el otro,jugarse por entero en el modo de afecto. Lo que observamos en la institución son "erupciones" afectivas
la transferencia, "a tontas y a locas". Mezcla explosiva de "funciona- que, luego, por otras consideraciones, son apagadas "como si fueran
lidad" y de "afectividad" que le da a la institución su estilo inimitable una catástrofe". En este caso, la institución es, al mismo tiempo,
pero, en su género,perverso. Dado que está mitigada y es "innombra- "piromaníaca" y "bombera", porque tiene que "sobre-erotizar" el
ble", la transferencia institucional está consagrada a ser sobre- vínculo transferencia! (para mantener el contacto con el paciente),
erotizada. pero también "congelarlo", de manera bastante brutal, en cuanto el
Por lo tanto, cuando, no sin malicia, Freud le recuerda a los "objeto" de la institución -"el trono y el altar"- está en peligro. Por otra
detractores del psicoanálisis, que sostienen que se preocupa demasia- parte, ésta es una contradicción que trabaja en todas las instituciones
do por las turbulencias "eróticas", que, justamente, en las institucio- que se ocupan del deseo -de "saber" o de "curarse"-. 23
nes consideradas serias se producen "las formas más indecentes de Ahora bien, esta situación efectiva -sobre-erotización de la rela-
transferencia", apunta a un elemento preciso y confirmado: en tanto ción que llega a la "sujeción", creación de un vínculo que produce un
que la situación psicoanalítica permite que el sujeto viva a pleno la
22 Sobre el estatus metapsicológico del afecto, véase nuestralntroduction a la.
20Sur la dynamique du transfert, G.W., VIII, p. 367. metapsychologie freudienne, PUF, 1993, cap. VII, pp. 137-158 y sobre el estatus
21Véase, Psychologie collective et analyse du moi. En sexología, el término social del afecto, Freud et les sciences sociales.
·23 Es posible comparar con lo que se juega en la escuela, en la que, mutatis
designa la "sujeción sexual" (Krafft-Ebing).
muntandi, puede aplicarse lo que decimos aquí.
192 193
r
efecto de "poder"- nos recuerda otra, muy familiar para el psicoaná- cuestión de la ley del análisis -frustración, incluso "abstinencia"
lisis ya que forma parte de él: se trata de una relación de sugestión pulsional- que condiciona su resultado favorable. Ahora, en el mo-
(con su aura hipnótica). La institución tiene como objetivo dedicarse mento de hablar de las "satisfacciones de sustitución" (Ersatzbefrie-
a los sujetos para inscribir en ellos el efecto terapéutico deseado: se digungen) en la cura y fuera de ella, se impone el acercamiento.
trata de "obtener en el plazo más corto posible éxitos visibles": 24 No nos asombra que la transferencia esté nuevamente enjuego en
justamente, a propósito de las instituciones, Freud habla de este este caso: pero se la menciona como el medio de "gratificarse" en la
"cocktail" que hace el "psico-terapeuta" cuando "mezcla un pedazo de cura analítica, al evitar, de alguna manera, el daño de los sacrificios:
análisis con una porción de influencia por sugestión". "El enfermo busca ante todo la satisfacción de sustitución, en la
Por otra parte, es preciso mostrar que Freud une toda "aplicación propia cura, en la relación de transferencia con el médico, y puede,
masiva" de una terapia -es decir, su inserción en la demanda social- inclusive, esforzarse por indemnizarse por ese camino contra todo el
como necesidad de apostar al poder de la "sugestión directa": de este renunciamiento que se le impone de otro modo". 26 El erotismo trans-
modo, el mismo psicoanálisis, si pudiera "aplicarse en masa" -lo que ferencia! toma aquí un sentido casi "pasional" y Freud lo subraya
Freud no solo excluía, sino que consideraba una especie de ambición tanto más vigorosamente cuanto que le preocupa cuidarse de los
social de expansión- tendría que resignarse a "aliar abundantemente "disidentes", partidarios de las técnicas demasiado "activas", y no
el oro puro del análisis con el plomo de la sugestión directa". 25 Esta "cargar las tintas".
última aclaración da cuenta de que Freud, a pesar de su "diagnóstico" El ejemplo que proporciona (y que no hay que seguir) es el de la
radical sobre la institución no analítica, no posa como si fuese un institución terapéutica analítica: "El que, como analista, le ofrece al
"alma buena" frente a cierta "corrupción" del mundo social. En cuanto enfermo toda la plenitud de su corazón misericordioso, todo lo que un
se limita a las restricciones de la lógica social, el proyecto terapéutico hombre puede esperar del otro, comete el mismo error económico que
toma partido a favor o en contra de los poderes de la sugestión. N o deja nuestros establecimientos terapéuticos no analíticos. Éstos no tien-
de oponer el objeto precioso del análisis, "metal noble", al metal vil de den solamente a ser lo más agradables posibles para el paciente, de
la sugestión, con lo que pone las cosas en su verdadero lugar, sin que manera que se sienta cómodo y le guste encontrar refugio frente a las
al hacerlo alabe cierto "romanticismo" de negación de la Ananké dificultades de la vida". Éste es el deseo de la institución: "gustar" a
social. su paciente -¡a su clientela!-, ser un tapón para las durezas de la vi-
da, suplantar el "amor" por la Ananké real. 27 Aquí Freud da cuenta de
una verdadera "oblatividad" de la institución (cualesquiera sean los
La institución terapéutica, entre oblatividad y poder resortes de "beneficio" material y social). De esta manera se precisa
el evitamiento decidido por la institución de toda negatividad trans-
No es casual que en pleno debate sobre la técnica psicoanalítica se ferencia! que complicaría su tarea.
imponga el análisis "diferencial" de la situación institucional, bajo los Ahora bien, esta generosidad (por más "interesada" que esté en el
virulentos ataques de Ferenczi y Rank, sobre todo, que estremecieron "orden social") es un error de principio respecto del paciente. Tratado
el modelo primitivo de la cura. Esta fuerte polémica, con consecuen- así, como un "niño mimado", será menos apto para enfrentar la
cias dentro del movimiento psicoanalítico, implica, de hecho, la frustración real: volvemos a encontrar la idea de los textos preceden-
tes, especificados por su compromiso. Al ofrecer cobijo y refugio, las
24 Conseils au médecin dans le traitement psychanalitique, 1912, G. W., VIII, instituciones "bien intencionadas" "renuncian a que el paciente sea
p. 384.
25 Chemins de la thérapie psychanalitique, 1918, G.W., XII, p. 193. En la
más fuerte en la vida, a que sea más apto para realizar sus propias
conclusión de esta conferencia, Freud considera, en los términos más precisos, en tareas". 28 Por consiguiente, el deseo de la institución respecto del
esta época de fines de la guerra, perspectivas de institucionalización social del 26
Chemins de la thérapie psychanalitique, op. cit., p. 189.
psicoanálisis, con psicoanalistas dentro de instituciones. El uso complementario 27
Sobre esta noción, esencial en la ética freudiana, véase nuestro estudio
de la sugestión es considerado en analogía con el tratamiento contemporáneo de L'entendement f'reudien. Lagos et Ananké, Gallimard, 1984, y supra, ~ap. III.
las "neurosis de guerra". 28
Op. cit., ibid.
194
195
paciente puede producir un profundo daño en su "autonomía" en estructura transferencia} "práctica". En suma, se trata de una ética
tanto sujeto que vive y que desea. -más que de una técnica- del sujeto en relación con ese Otro ... que
Este error, de alguna manera "ético", es, al mismo tiempo, un error "quiere" para él un cierto "bien" sobre el que va a tener que hacerse
técnico -en el sentido de una economía de la transferencia-. preguntas. Señalemos que la obtención de ese "bien" se opera en la
Lo vemos como oposición al "deber analítico": "En la cura analítica, institución a través de un anaclitismo autoritario -ya que se invita al
hay que evitar todo mimo (Verw6hnung) 29 de este tipo. Respecto de su paciente a instalarse, a través de sus "necesidades", en el Otro institu-
relación con el médico, el paciente tiene que conservar abundantes cional proveedor de ayuda que, por esa causa y con el mismo gesto, ejerce
anhelos no satisfechos (unerfüllte Wünsche)". El psicoanalista es el "un poder"-. Vemos hasta qué punto las "nuevas patologías" son el
que tiene que "prohibirle las satisfacciones que desea con mayor espejo de las prácticas "nuevas" de la institución -en una especie de
intensidad y que expresa de la manera más acuciante"- en los casos relación especular de dependencia en el doble sentido de la palabra-.
en los que la institución va a "mimarlo"-. En todo caso, parecería que la institución entra en competen-
La oposición planteada por Freud es interesante: por un lado, una cia, para Freud, con lafamilia, que constituye el verdadero tejido
institución terapéutica complaciente con el paciente; por el otro, un existencial del sujeto. Lo propio de la intervención psicoanalítica
"psicoanálisis" que frustra de manera bastante "autoritaria" los es abordar el síntoma, en la medida de lo posible, en situación
anhelos infantiles, a tal punto que la ética sugerida parece revestir familiar. Esto surge de un curioso pasaje de Lecciones de introduc-
resonancias casi puritanas. En términos "paternos", estaríamos en- ción al psicoanálisis. Freud recuerda la "regla" que se impuso de
frentados a dos modelos "pedagógicos": uno (culpablemente) liberal, "no tratar al que no esté sui juris, que sea independiente de los
incluso "laxo"; el otro, directivo y, más bien, severo. ¿Freud no sugiere demás en sus relaciones vitales esenciales" 31 -o sea, no autónomo
que la intensidad del deseo es un signo que hay que reprimir? y todavía "bajo dependencia" de los padres o bajo "tutela" (aun
De hecho, estamos en un modelo muy diferente del "pedagógi- cuando más no sea moral)- y precisa: "Quizás usted concluya de
co": simplemente, se descubre la oposición determinante entre un mi advertencia a los parientes que, para un psicoanálisis, habría
modelo de relación materna fusional (de tipo "institucional") 30 con que sacar a los enfermos de sus familias y, por lo tanto, limitar
el "que cura", y un modelo de relación paterna "no fusional'', que esta terapia a los miembros de las instituciones terapéuticas para
remite a la ética de la terapia analítica -uno busca unirse al nerviosos". A esto, Freud le opone: "Es mucho más ventajoso que
sujeto, completando algo de sí mismo; el otro lo endurece para que los enfermos -en la medida en que no estén en una fase de mucho
no se sienta satisfecho con su síntoma-. agotamiento- durante el tratamiento permanezcan en las relacio-
El cuadro, enfrentado con la realidad, puede parecer forzado. La nes a las que tienen que combatir con las tareas que se les
institución, cuyos efectos represivos se han comprobado, ¿tiene una imponen". Aclaración esencial: la terapia analítica debe encarar
tendencia tan profunda a "mimar" a sus "huéspedes"? A la inversa, ¿el al paciente en el campo de su "combate" -el de su sufrimiento y el
psicoanálisis es una relación "dura"? De hecho, no se trata solamente de de sus guerras y conflictos familiares, in situ. No hay que sacarlo
"clima afectivo": lo que está en juego es la estrategia social y su "artificialmente" de ese lugar nativo, humus familiar de la neuro-
sis -en esto el gesto de la institución toma sentido a contrario:
29 Verwi:ihnen significa "mimar" en el sentido de "educar con demasiada
debe encontrar el síntoma en su lugar "natural"-. 32 Ésta es una
ternura", de "tratar a alguien de manera magnánima, para colmar todos sus
deseos": la Verwi:ihnung se opone a laEntbehrung, que consiste en la abstención de 31 Este fragmento se encuentra en la última lección (XXIII, dedicada a "la
algo que necesitaríamos (término que, justamente, Freud emplea aquí, en
contraste, como medio de tratamiento analítico). No hay que perder de vista que terapia analítica"). G. W., XI, p. 480.
Freud presenta el análisis como una post-educación, destinada a que los sujetos
32
Señalemos, de paso, esta idea central de Freud de que, en contraste con
vuelvan a encontrar los caminos de la realidad, a través de los conflictos la psicología social (de su tiempo, la del origen, que "recorta" artificialmente
desean tes. un pedazo de tejido social, el psicoanálisis toma al sujeto en su pertenencia
B 30 Esto es lo que mostramos a propósito de la psicosis en "Freud, la psychose social, en este sentido, "natural". Sobre el alcance epistemológico de este
et l'institution", epílogo a Franc;ois Ansermet y María-Grazia Sorrentino, punto para la relación psicoanálisis/psicología social, véase Freud et les
Malaise de l'institution, Anthropos/Economica, 1992. sciences sociales, op. cit., p. 83.
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r constante del discurso freudiano desde sus comienzos, en cuanto vemos la consecuencia de todo lo que se describió acerca del régimen
al rol esencial de la inserción familiar del síntoma. libidinal de la institución: que el deseo del (psico)terapeuta tiene un
papel clave. Justamente porque el deseo transferencia! está al mismo
tiempo descalificado y sobreexcitado, el terapeuta se convierte en el
De la transferencia ininstituible "blanco" y en el instrumento de los sismos transferenciales, que
a la "contratransferencia" instituida problematizan sin cesar su "implicación" personal en la vida de la
institución: alternancia de estrategias de "huida" y de dificultades
Para el psicoanálisis, no se trata tanto de enfrentar al sujeto neurótico para "toma de distancia" que interroga su "rol" institucional.
con la norma social, como de que se reconozca, tanto como sujeto de De modo que vimos que existe una "transferencia institucional" de
síntoma cuanto como síntoma de lo social. Lo que surge del análisis alguna manera suigeneris, pero que vive de esta contradicción que
precedente, y en este sentido no es anacrónico, sino lectura de la consiste en ser in-instituible; algo de la transferencia sigue siendo
actualidad crónica de la institución, es que en el espacio institucional imposible de dominar y zapa el trabajo de "normalización". Esto es lo
la transferencia tiene tanto menos frenos cuanto que, por otra parte, que le dio ese aspecto de "salvajismo" secreto a la institución, al lado
es "imposible de llevar a cabo" o "incompleta" (en el sentido más bien y más allá de su aspecto "policial". Pero, al mismo tiempo, parecería
que el "agente" institucional -psicoterapeuta, equipo terapéutico-
literal).
Esta "electricidad estática" -que constituye el clima afectivo de la tuviese que "pagar con su persona" para sostener sin cesar esta
institución, su "meteorología" cotidiana alimentada por su "crónica", contradicción. En este sentido, la "contratransferencia" tendría una
esa miríada de acontecimientos al mismo tiempo irracionales y función tanto más determinante en la institución cuanto que la
familiares que todos sus actores conocen bien -paradójicamente transferencia "verdadera" (en sentido limitado) es imposible de rea-
traduce los efectos proyectivos de una relación transferencia! que no lizar y es "invivible" allí. Solicitar la transferencia del paciente y, al
podría llegar a una "verdadera" transferencia. En este sentido, Freud mismo tiempo, amurallarse contra la invasión del síntoma del otro a
la presenta como una especie de "artefacto" de transferencia y, simul- través de estrategias defensivas: el "personal terapéutico" experi-
táneamente, señala su banalidad, porque esta interdicción muda menta todos los días los efectos contratransferenciales, en especial en
reproduce algo del "contrato" social: evitar el "error", salvar la aparien- los casos de las "nuevas patologías" cuyo estilo existencial es la
cia, negación que sepaga con un tipo particular de "violencia", la de los dependencia.
"pequeños conflictos" ... que producen los grandes malestares.
Dada la naturaleza de lo relativo a la "sugestión" en esta relación,
entendemos que los llamados fenómenos contratransferenciales sean Ideal institucional e ideal social
especialmente determinantes en la institución. Sabemos que Freud es
avaro con este término y que limita la contratransferencia a una Ahora podemos darle un nuevo "marco" a la institución terapéutica
especie de "hecho" inherente a la relación analítica, inevitable e en el contexto genérico de las instituciones -de esta manera concilia-
innegable, pero que no conviene "convertir en un tema", ubicando el remos dos aspectos de la teoría psicoanalítica cuyo destino diferente
centro de gravedad en la transferencia y, por lo tanto, del lado vimos desde el comienzo-.
del paciente. La "fórmula libidinal" de la institución enuncia que consiste en la
Más allá de la cuestión de la contratransferencia, esta "influencia suma de los individuos que, al ubicar en el lugar de su ideal del yo
del paciente sobre el sentimiento inconsciente"33 del psicoanalista, propio un objeto externo que tiene el lugar de ideal del yo colectivo
pudo, en su yo, identificarse entre sC34 Por lo tanto, lo que se
33 Les chances futures de la thérapie psychanalytique, 1910. El término se
introduce aquí entre comillas ("Gegenübertragung"), pero sólo para recordar que
"todo psicoanalista no va más lejos de lo que le permiten sus propios complejos un ideal de "autodominio" del analista. (Conseils au médecin lors du traitement
y sus resistencias internas" y para remitirlo a su "análisis" y a la vigilancia psychanalyÚque, 1912, G. W., VIII, p. 383).
constante. Freud más bien sugiere la imagen de un "espejo opaco" al que subyace 34 Psychologie collective et analyse du moi, 1921, cap. VIII.
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colectiviza es el "objeto del ideal" del sujeto inconsciente. "Objeto" "demarcación" respecto del idtutl l"t!pruduciclo pot• In t!l'1!11lll'lu ,Y lt1M
vacío, ya que se llena solamente con el "anhelo" inconsciente, pero se prácticas de la institución.
realiza, justamente, a través de la "complicidad" alrededor de este A través del desenmascaramiento dt~l ido al du ''l:u nlrol" cput Muh.vn·
objeto, por destitución de uno mismo. Forma de "oblatividad" paradó- ce al ideal pastoralnew look propagado por lm! inHtit.uciunt'"• ,,¡ JIMil'll·
jica que se realiza, por ejemplo, en la institución terapéutica, a través análisis está, sin Weltanschauung propiamente políticu u Mocinl dtJ
del "objeto" "Salud" (mental). "liberación", en una posición de oposición de {acto.
Estamos dando cuenta de la creencia -tanto más impuesta como Vemos que la institución sostiene, al mismo tiempo, una figura de
"secularizada"- de la institución: nada es más sagrado, no hay otra modernidad social, pero que también se enfrenta con una cuestión
cosa sagrada que no sea este objeto. Ese objeto es el que organiza los estructural (quien, quizás, mejor haya visto esto fue un contemporá-
"rituales" de la institución y ordena los modos de reproducción: en neo de Freud: Kafka, cuando muestra el enfrentamiento con la cara
este sentido, existe una "religión" de la institución, con su aura arcaica del poder que la situación más moderna -la de la Administra-
compulsiva35 (ritualización). ción- encarna anónimamente: 38 lo que le da una vuelta kafkiana al
De esta manera, la institución reproduce, inseparablemente, un modo de funcionamiento institucional, en el sentido preciso de una ley
cierto modo de goce social destinado a "colmar" al sujeto y un cierto al mismo tiempo imperativa y perversa, ya que opera un reglamento,
modo de control ideológico: hay que hacerle preguntas a ese "principio que no tiene bases como la ley.3 9 La transferencia, al mismo tiempo
de placer" como expresión de la modernidad. Complacencia con el intensa y "ciega" que actúa allí libera el régimen "del afecto".
sujeto (el paciente) que, con el mismo movimiento, lo sujeta. Freud se Quizás haya sido Tocquevillle quien, en su profecía del siglo
da cuenta de esto en su comentario sobre la tendencia a "ser agrada- pasado, haya enunciado mejor las implicaciones de este principio
ble" con los pacientes y, al mismo tiempo, esquivar la reivindicación hedónico con efectos mortíferos -ya que se trata de unir los efectos de
la pulsión de muerte y, al mismo tiempo, insertarlos en los rituales
propia de deseo.
¿De qué "bien" se trata en este caso? Del "bienestar" que se promueve institucionales-: "Veo una multitud enorme de hombres parecidos e
como Bien Soberano en el horizonte del Welfare State que se ocupa de iguales que giran sin descanso sobre sí mismos para procurarse
los sujetos, en sus modalidades inseparables de "control" y de protec- pequeños y vulgares placeres con los que llenar su alma ... Por encima,
ción. Ideal "pastoral" en su género, que, para volverse laico, adopta el se eleva un poder inmenso y tutelar, que se encarga solo de asegurar
lenguaje del "cuidado de las almas". 36 En la recepción y la institución de sus satisfacciones y de velar por su suerte". 40 Ahora bien, nosotros
los perjuicios la institución encuentra su goce propio, el ideal. podríamos agregar que, entre ambos, se encuentra justamente la
Nos acercamos, se siente, a algo esencial en el deseo de la moder- institución que se encarga del "comercio" entre estos dos participan-
nidad social en la que participa la institución terapéutica con una tes: si ese Otro "trabaja a gusto por la felicidad de ellos", también
quiere "ser el único agente y el único árbitro", socializando el goce a
parte no desdeñable.
Como, por su parte, el psicoanálisis toma el ideal social "a contra- través del control. Ésta es la ganancia y también la ilusión del Otro:
pelo",37 no es asombroso que aquí se experimente la función crítica de hacer que los sujetos hagan la economía de la "dificultad de vivir" y
de la "perturbación de pensar" -renunciamiento cuyo precio recuerda
35 Sobre la ligazón estructural entre compulsión y religiosidad, véase nuestra el psicoanálisis-.
contribución, "La passion de répétition. Genese et figures de la compulsion dans La institución, fachada del edificio social, tiene como función -pero
la métapsychologie freudienne", en Revue francaise de psychanalyse, 1994, pp. no sin el heroísmo de sus miembros- sostener el ideal social que es,
335-357. justamente, "salvar la apariencia" y, por lo tanto, silenciar el malestar
36 Este ideal pastoral es el que señala Foucault en la especie de clínica del poder
moderno que opera en la pretensión de poder para mantener la vida de sus
"sujetos". Notemos que el "cuidado de las almas" (Heilsorge) implica una metá- 38 Véase nuestro análisis en La perversion et la fe m me, Anthropos/Economica,
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de la Cultura y maquillar de ideal al perjuicio. No es "bueno" decir X
toda la verdad -la sociedad sólo tolera la "dosis de verdad" necesaria DEL PERJUICIO REGLAMENTADO
y suficiente para su reproducción-. Entendemos que la institución se AL DESEO DE REGLAMENTO
ubique "al frente" de esta contradicción de la verdad del síntoma y del
engaño social. Esta mirada psicoanalítica sobre la institución puede
ayudar a desunir esta ligazón entre la exigencia de verdad del
síntoma y la restricción de la norma social, que constituyen una
especie de imperativo para el sujeto de la institución: darse cuenta de
"vivir según la verdad psicológica". 41
La casuística reglamentaria
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