0% encontró este documento útil (0 votos)
295 vistas15 páginas

Arte Clásico Grecia y Roma

Las civilizaciones griega y romana sentaron las bases del arte occidental a través de la primacía de la razón, el humanismo y la búsqueda de la belleza ideal y la perfección anatómica. Los artistas griegos desarrollaron nuevas técnicas a través del estudio de la anatomía y la experimentación con diferentes estilos, influyendo en posteriores periodos artísticos como el Renacimiento y el Neoclasicismo.

Cargado por

Dunia Cortez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
295 vistas15 páginas

Arte Clásico Grecia y Roma

Las civilizaciones griega y romana sentaron las bases del arte occidental a través de la primacía de la razón, el humanismo y la búsqueda de la belleza ideal y la perfección anatómica. Los artistas griegos desarrollaron nuevas técnicas a través del estudio de la anatomía y la experimentación con diferentes estilos, influyendo en posteriores periodos artísticos como el Renacimiento y el Neoclasicismo.

Cargado por

Dunia Cortez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

GRECIA Y ROMA

Antes de que el mundo helénico tuviera un papel


destacado en la historia, otras civilizaciones más
poderosas y desarrolladas (en Egipto, Mesopotamia,
India o China) habían realizado ya magníficas creaciones
en arquitectura, escultura y pintura. En particular, Egipto
ejerció una profunda influencia en los orígenes del arte
griego. Pero un rasgo diferenciador de Grecia fue la
importancia concedida a la razón humana, que marcó
toda la evolución posterior de su cultura y propició el
surgimiento del arte clásico (es decir, superior y
modélico), cuyo concepto de belleza obedecía a criterios objetivos y racionales, pues se
consideraba bella toda realización que reuniera los principios de orden, armonía y proporción.
Sin embargo, hasta la plenitud clásica del siglo V a.C., los artistas griegos tuvieron que
emprender un largo camino de indagaciones y tanteos a partir de las herencias recibidas,
algunas de las cuales se remontaban en el tiempo a épocas remotas y casi de leyenda, como
la civilización cretense o la micénica.
El término “arte clásico” es un
concepto de la historia del arte
que nos remite a la Antigüedad,
época en la que se forjan las
bases formales y estéticas del
arte en Occidente. El término
“clásico” en el s. XVIII se empezó
a aplicar por una serie de
estudiosos (Ej. Resaltar los
estudios de Winckelman sobre el
arte griego) para afirmar que esa
cima en el esplendor de las artes
y las letras había sido alcanzada en el pasado por la cultura grecorromana. En el campo artístico
arte clásico designa en sentido estricto las manifestaciones artísticas griegas y romanas.
Formas artísticas que se mezclan a partir de las diversas influencias de una sociedad humanista
como la griega y tienen su continuidad práctica en el mundo romano. Además, hay que tener
presente la influencia del arte clásico sobre periodos artísticos posteriores: Renacimiento,
Neoclasicismo. Un arte clásico que supone, en primer lugar, un desplazamiento de los centros
culturales hacia el Mediterráneo: Atenas y Roma, así como también la constatación de un nuevo
espíritu ideológico más cercano a lo positivo, al hombre y la razón.

Las civilizaciones griega y romana fueron las más destacadas en el ámbito occidental durante
la Antigüedad, que se caracterizaron por:

 El dominio de la razón (en la concepción del Universo).


 El humanismo (exaltación de la condición humana).
 La transcendencia del legado clásico en la Historia de Occidente, que constituye una de
las bases de nuestra civilización.
Las civilizaciones griega y romana
constituyen lo que hoy conocemos como
mundo clásico. Hablamos de órdenes
clásicos, de clasicismo en la obra de Fidias
o Praxíteles o de la filosofía clásica de
Platón y de Aristóteles, pero también
mencionamos el neoplatonismo
renacentista o el neoclasicismo
arquitectónico e incluso definimos como
clásicos a los artistas que se alejan de las
vanguardias y se vinculan a la tradición. A
griegos y romanos debemos la extensión de
la vida urbana, el nuevo concepto de belleza
y el origen de un buen número de lenguas
actuales. Por ello, este periodo histórico constituye un auténtico referente en la cultura
occidental.

GRECIA
Para comprender el mundo artístico griego, hay que partir de las culturas desarrolladas en las
islas Cícladas y en torno a Troya en el tercer milenio antes de Cristo y que se denomina creto-
micénica, debido a que es en la isla de Creta y en el Peloponeso, en Micenas concretamente
donde alcanza su mayor desarrollo ya en el segundo milenio antes de nuestra era. El arte griego
propiamente dicho se inicia a principios del primer milenio antes de Cristo, momento en el cual
los dorios se asientan en la Península y provocan paralelamente el desplazamiento de
anteriores emigrantes hacia las islas del Egeo y el Asia Menor (la Jonia). Los nuevos habitantes
de este territorio compartirán la vida en ciudades-Estado independientes (polis), muchas veces
rivales entre sí, con diversas características comunes: una estructura social jerarquizada, con
importante base esclavista, un desarrollo económico y comercial, y un sistema de pensamiento
basado en el racionalismo, el antropocentrismo y la búsqueda de la belleza ideal.

Estos aspectos se van a manifestar en el arte en lo referente al equilibrio de proporciones tanto


en la arquitectura —los órdenes clásicos— como en las artes figurativas —aparición del canon
o medida perfecta, el estudio de la anatomía y la preocupación por el carácter narrativo de las
historias contadas en frisos o frontones.
El arte de la Antigua Grecia está caracterizado por la búsqueda de la belleza ideal, recreando
al mundo con base en el modelo platónico. Este arte es una continua carrera hacia el triunfo del
naturalismo. Los griegos estaban convencidos de que a través de la representación del hombre
se podían también transmitir valores, junto a la perfección de un cuerpo sin defectos, la
perfección del espíritu, el pensamiento y la acción. Estas relaciones se explicitan en el Canon
de Polícleto.
Los escultores griegos fueron
de los primeros en buscar la
identidad propia en sus obras,
básicamente en la forma en la
que debían representar un
cuerpo determinado. Se puede
decir que lo que hacían era
desarrollar un diseño de autor.
Los egipcios basaron su arte en
el conocimiento; los griegos
comenzaron a servirse de sus
ojos.

Los artistas desarrollaron en sus talleres


nuevas ideas y nuevos modos de
representar la figura humana. Cada
innovación fue ansiosamente recibida por
otros que añadieron a ella sus propios
descubrimientos. Cuando uno de estos
artistas descubría la forma de esculpir el
torso, otro hallaba que una estatua podía
parecer más viva si los pies no estaban
afirmados exageradamente al suelo. De
esta forma y no exclusivamente en este
arte, el artista fue aprendiendo y
desarrollando nuevas técnicas, no sólo
por su conocimiento y observación
personal, sino también por el contacto con
otros artistas.
Dos obras del Periodo Severo: a) Discóbolo de Mirón (hacia 450 a.
C.) (Museos Vaticanos, Roma); b) Doríforo de Policleto (hacia 440-
450 a. C.) (Museo Nacional de Nápoles). Representan el dominio
de la representación de la anatomía y la aplicación
El relieve griego ha sorteado todas las limitaciones de la rigidez
en sus piezas. La distribución ya no es geométrica ni angulosa,
sino que es limpia y bella, holgada y flexible. El arquitecto y
escultor griego Fidias es el responsable de una estatua de
madera de 12 metros de alto de la diosa Pallas Atenea. La
imagen era casi primitiva y salvaje. Sin embargo, esa no era su
visión, para Fidias era más que un simple ídolo, era un gran ser
humano. Su poder residía, no en su mágica fascinación, sino
en su belleza. De esta forma Fidias había dado al pueblo griego
una nueva concepción de la divinidad.

Este nuevo canon impuesto en la divinidad continuó


desarrollándose a lo largo de toda la historia de la Grecia
antigua. No existe ningún cuerpo vivo tan simétrico, tan bien
construido y bello como los de las estatuas griegas. Se cree
con frecuencia que lo que hacían los artistas era contemplar
muchos modelos y eliminar los aspectos que no les gustaban.
Comienzan con una meticulosa reproducción de un hombre real
al que iban embelleciendo, suprimiendo toda irregularidad o
todo rasgo que no se ajustara con su idea de un cuerpo
perfecto. Según Gombrich (1992): “Hay quienes dicen que los
artistas griegos idealizaban la Naturaleza a la manera como un
fotógrafo retoca un retrato eliminado en él los pequeños defectos”.

La idea del retrato, tal como se concibe en la actualidad,


era extraña a los griegos y recién comenzaron a concebirla
como una imagen con una relación de fuerte parecido con
un individuo a comienzos del período helenístico. En los
períodos anteriores las estatuas de un general o un
deportista victorioso, para conmemorar su victoria y
ofrecerla a los dioses, no tuvieron gran parecido
referencial. Un retrato sería poco más que la
representación convencional de una apuesta figura
humana ataviada con la vestimenta y los atributos de su
función y actividad y el artista no se preocupaba por
reproducir la forma de su nariz, o los rasgos y expresión
característicos del personaje. Sin embargo, esto cambia
en el periodo helenístico de la antigua Grecia, donde el
artista intenta no solo copiar las facciones del individuo al
que retrata, sino que comenzaban a mostrar algún tipo de
expresión. Entre sus contribuciones originales a la tradición griega de la escultura se encuentran
el desarrollo de nuevas técnicas, el perfeccionamiento de la representación de la anatomía y de
la expresión emocional humana. Se busca dar una enfatización de los aspectos humanos
cotidianos y del encaminamiento de la producción para fines puramente estéticos y,
ocasionalmente, propagandísticos.

Al arte griego se le puede definir por las


siguientes cualidades, que lo diferenciaban
del egipcio o mesopotámico: Racional. Las
reglas del arte eran fruto de la reflexión y no
de la tradición. Naturalista. El arte aspiraba
a imitar la naturaleza con fidelidad. A escala
humana. No era un arte colosal sino a la
medida del hombre. En continuo progreso.
Los artistas indagaron y el arte evolucionó
con el tiempo, libre de convencionalismos y
rigideces. Bello. Como todo el arte antiguo,
tenía una finalidad práctica, pero también
perseguía la belleza, entendida como
orden, armonía y proporción

ROMA

Una gran extensión temporal del llamado Periodo Romano —más de mil años—centra su
historia en tres grandes periodos: Monarquía, República e Imperio.

El arte romano, entendido como producto de la mentalidad romana estaba ya plenamente


formado a finales del siglo I a. C. y se mantuvo hasta finales del siglo IV con la llegada de las
invasiones bárbaras. Se asienta sobre dos grandes pilares en un ejercicio de perfecto
sincretismo, de tal manera que el legado romano constituirá una base cultural uniforme entre
los pueblos de Europa hasta el desarrollo del arte románico.
En algunas ocasiones se
trata el arte romano como
etapa final del arte
helenístico, incluso como una
mera imitación del griego que
no aporta nada nuevo. Sin
embargo, es evidente que
estamos ante unas
manifestaciones artísticas
producto de una sociedad,
una estructura socio-
económica y unas
necesidades que satisfacer
completamente distintas a las
de los griegos.

En arquitectura, por ejemplo, las técnicas, los materiales, la finalidad y la concepción son
nuevas, mientras que en la escultura y la pintura, pese a existir un arte oficial al servicio del
Estado dominado por patrones griegos, los romanos transforman el lenguaje artístico griego,
abstracto y racionalista, adecuándolo a sus necesidades cotidianas e históricas: la narración
indirecta y mitológica se convierte en la exaltación individual de sus gestos e historia concretos,
la representación idealista se convierte en el retrato de individuos concretos.

Además, una de las


características estilísticas
fundamentales del arte
romano, el ECLECTICISMO,
(esto es, ECLECTICISMO, no
sólo la exposición a las
influencias exteriores, sino
también la "facultad de" y la
"afición a" yuxtaponer en una
misma obra elementos de
estilos diferentes e incluso
opuestos), supone una
concepción extraña al arte griego, muy sensible a la unidad y la homogeneidad de sus
creaciones.
Estas características, unidas a la
proverbial sobriedad, clave del
espíritu romano, los hace más
preocupados por los aspectos
prácticos y técnicos -todo el
mundo asocia rápidamente lo
romano con sus obras de
ingeniería y ciudades- que por la
elaboración de programas
estéticos coherentes y unitarios.
Ello explica que los artistas
romanos no gocen de la fama que
tuvieron los griegos.
Predomina un arte estatal (de la República), que
cumple una doble función: adornar y ser útil, aspectos
básicos en el arte romano. Roma es, ante todo, el
Estado romano. La nueva estructura estatal se refleja
en los nuevos edificios arquitectónicos. El dominio
militar de Roma obliga a construir con una fortaleza
sin precedentes, carreteras, puentes, acueductos, y
el centralismo impuesto desde la Urbe determinó la
fuerte unidad que se ofrece en todas las
manifestaciones de este arte, a pesar de la extensión
territorial y espacial abarcada. Quizá una de las
expresiones más ejemplificadoras de esta influencia
es el desarrollo de las ciudades: la civilización
romana es por encima de todo, una civilización de
grandes ciudades, con una a la cabeza: ROMA.

El arte romano es un arte de gran personalidad, a


pesar de que durante mucho tiempo se consideró una
copia del griego pero degradado. Una vez estudiadas
las fuentes (textos) y los restos de las obras artísticas,
llegamos a la conclusión de que el pensar que lo
romano era copia o consecuencia de lo griego es una
equivocación, a pesar de que tampoco se puede
negar una conexión entre el arte de las dos culturas
(gran impacto de los botines traídos de Grecia a Italia-
1ª1/2 Siglo II a.C.-guerras púnicas: romanos
luchando contra los cartagineses invadirán algunas
zonas de Grecia). A las relaciones entre griegos y romanos hará referencia Cicerón ([Link].C.)
que nos indica como muchos gobernadores republicanos se hicieron ricos gracias al expolio (y
a veces robo y compra) de los bienes que conformaban el patrimonio griego. Luchando con los
cartagineses (guerras púnicas) los romanos invadirán algunas ciudades griegas (Grecia
continental y Asia menor) y a través de estos saqueos llegarán a Roma gran cantidad de obras
de arte.

En un segundo momento
comienzan a llegar a Roma
destacados artistas griegos
(por iniciativa de la familia de
los Escipiones), y se
fomentará un gusto por lo
griego que prende en las
clases altas, en el patriciado
romano (ahora será también
cuando se encarguen copias
de las principales obras
griegas). Esta situación es
narrada por Cicerón en varios
de sus escritos. De todos modos, él mismo, gran admirador del arte griego, se apropió también
de unas cuantas obras. A pesar de que la sociedad romana culta se hace cada vez más sensible
al arte griego, no faltan tampoco los nuevos ricos que buscando la suntuosidad caen en el mal
gusto (Ej. muchas obras, …). Al igual que sucedía para el estudio del mundo griego, Plinio es
una de las fuentes más importantes para el caso romano, para aquellos asuntos relacionados
con el mundo del arte. Así pues, el arte romano no fue una prolongación del helenístico, sino
que adoptó nuevas formas y tuvo sus propias metas. La originalidad y grandeza de Roma se
manifestará principalmente en su arquitectura, llegando la técnica a ser más notable que las
propias formas arquitectónicas. Por el contrario, la escultura romana fue menos independiente.
En el género del retrato, con el
retrato realista superaron todo lo
realizado hasta el momento y lo
mismo sucedió con la pintura
decorativa. Otra diferencia, con
respecto a Grecia, es que son
menos los escritores que en sus
obras dejan traslucir una mayor
sensibilidad hacia el arte, sin
embargo, arropan a sus personajes
distinguidos con la mención de las
obras públicas por ellos
emprendidas. Asimismo,
apreciamos también una falta de estudios teóricos sobre el arte, a pesar de que se circunscribe
al ámbito romano el único tratado sobre arquitectura de la antigüedad que ha llegado hasta
nosotros: el de Vitruvio.

Por lo que respecta a la ciudad de Roma, capital de este gran imperio, señalar que fue fundada
en 753 aC (Rómulo). La cronología del Imperio Romano la dividimos en dos grandes períodos:

- Período Republicano (siglo III - 1 ª 1 / 2 del siglo I aC). Momento de gran expansión
territorial donde se da la síntesis entre las corrientes itálicas (pueblos que habitaban la península
itálica), el arte etrusco y el helenístico (influencia del arte griego).
- Periodo Imperial (a partir de 1 / 2 siglo I aC- concretamente del año 27a.C, cuando
Augusto es proclamado emperador). Se subdivide en etapas correspondientes a los
emperadores o dinastías más importantes.

Características del arte romano

- Antecedentes en el arte etrusco e influjo griego.


- Carácter ecléctico: los romanos asimilaron muchas influencias de los pueblos
conquistados y elaboraron una cultura propia. La gran extensión geográfica del Imperio
provoca que el arte deba adaptarse a gustos y necesidades muy diferentes.
- Extraordinaria capacidad para resolver problemas constructivos, urbanísticos y
representativos.
- Artes plásticas: tendencia al realismo y a la plasmación de cosas concretas y cotidianas,
se manifiesta especialmente en el retrato. - Anonimato de los artistas: el artista como
individualidad no tiene ninguna importancia, ya que el arte se entiende como glorificación
del mecenas y no como sensibilidad artística de sus creadores. En época imperial el arte
se convertirá en medio de representación y glorificación del poder. Se insiste en que se
trata de un patrocinio público de las edificaciones y de las obras de arte. Crean una
arquitectura del espectáculo.

Es un arte particularmente
urbano, Roma define el
modelo que luego se
exporta a todo el imperio -
Continúan utilizándose los
órdenes griegos, aunque
de forma más libre, sin
asociarse con una forma
constructiva determinada:
incorporan el toscano
(parecido al dórico, pero
con el fuste liso y con base)
y el compuesto (con
elementos del capitel jónico
y corintio, más riqueza ornamental). El entablamento juega un papel decorativo, no tiene función
estructural. - Asimilan y potencian aportaciones de otras culturas.

Posibilidad de fabricación en serie para mano de obra barata. Materiales: mármoles de colores
y otras piedras ornamentales. Madera está presente en determinadas cubiertas. El ejercicio del
arte en Roma será muy apreciado, pues el arte se considera algo más que el trabajo manual y
esto se ve reflejado en la indumentaria de los artistas, que visten suntuosamente. Sin embargo,
estaba mal visto que el arte se pudiera comprar y vender.

Con Vitruvio observamos como el arquitecto va a ser más apreciado en Roma que el resto de
los artistas, pues la arquitectura es la manifestación artística privilegiada. Esta era la que más
abrumaba e impresionaba al espectador. Por ello será una actividad regia que tenía como
finalidad ser un bien público, social, dirigido a la masa, y a través de la arquitectura el emperador
demuestra al pueblo romano su benevolencia y preocupación por las gentes a las que gobierna.
Al arquitecto romano (muchos de origen griego o muy influidos por la cultura griega) se le
exigirán muchos conocimientos teórico-prácticos para desempeñar su profesión y para dirigir
adecuadamente a grandes cuadrillas: a escultores y pintores y demás especialistas
(carpinteros, mosaistas, ceramistas, ladrilleros, canteros, …)

En el tratado de arquitectura de Vitruvio se nos dice que el arquitecto podía ser una persona
educada en el ambiente familiar, conocedor de la profesión. El acceso a la misma podía
realizarse por dos vías: -carrera privada (formación en las artes liberales y prestación de
servicios con un maestro establecido) y –a través de la carrera militar (camino que parece siguió
Vitruvio). Por lo general el arquitecto procedía de las clases bajas, pero se relacionaba con los
integrantes de las clases altas, e incluso muchos aristócratas contrataron a estos profesionales
de forma permanente.

Como caracteres generales de la escultura romana


podemos observar la pervivencia de la doble infl uen-
cia que habíamos analizado en la arquitectura: la
griega, sobre todo del Periodo Helenístico. En este
periodo, los griegos hacen ya retratos de hombres
públicos. El parecido físico de estos no supone la
inclusión de los defectos físicos del personaje ya
que se entiende que la mayor perfección física se
debe corresponder con la rectitud moral. A esto hay
que añadir la fascinación que las clases acomodadas
sentían por lo helénico y la gran cantidad de artistas
griegos que trabajaban en Roma al final del helenismo.
Esta corriente idealista coexistirá con otra más
naturalista y procedente de la estatuaria etrusca que
se manifiesta en el afán por la representación
individualizada y el dominio de las diferentes técnicas,
tanto el trabajo del mármol como el del bronce. Sin
embargo, no existe la misma homogeneidad presente
en el arte griego, debido en buena medida a la
existencia de talleres locales y provinciales que
mezclan las constantes del arte romano con sus tradiciones autóctonas. Dos son los temas y
estilos que caracterizan a la escultura romana: el retrato y el relieve histórico.
La pintura mural romana es conocida sobre todo a través de las ruinas de Pompeya que quedó
enterrada por las ruinas del Vesubio en el año 79 d. C. La clasificación de los tipos de pintura
en cuatro estilos llamados pompeyanos se establece a través de lo que conocemos en esta
ciudad, aunque existen otros ejemplos importantes dentro de los territorios del Imperio
romano. Los ciudadanos más ricos encargaban la decoración de las paredes de sus casas con
el rojo ladrillo como base, simulando ricos elementos arquitectónicos y mármoles. En los
temas figurados, Roma pudo copiar las famosas pinturas griegas que conocemos a través
de las descripciones que sobre ellas hicieron los historiadores.

Bibliografía
-Gombrich, Ernst. (1992). Historia del Arte. Alianza. Madrid.
-Hauser, Arnold. (2002). Historia social de la literatura y el arte: desde la prehistoria hasta el barroco. Debate. Buenos Aires.

También podría gustarte