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Reflexiones sobre los Salmos y la Fe

El documento resume varios salmos y lecturas bíblicas para el martes y miércoles de la cuarta semana. El Salmo 136 expresa el amor por Jerusalén y el deseo de llegar a la Jerusalén celestial. El Salmo 137 agradece a Dios por sus beneficios. La lectura de Apocalipsis describe a Cristo como Cordero salvador. Los salmos y lecturas para el miércoles incluyen himnos de alabanza, acción de gracias y reflexiones sobre la fidelidad de Dios.
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Reflexiones sobre los Salmos y la Fe

El documento resume varios salmos y lecturas bíblicas para el martes y miércoles de la cuarta semana. El Salmo 136 expresa el amor por Jerusalén y el deseo de llegar a la Jerusalén celestial. El Salmo 137 agradece a Dios por sus beneficios. La lectura de Apocalipsis describe a Cristo como Cordero salvador. Los salmos y lecturas para el miércoles incluyen himnos de alabanza, acción de gracias y reflexiones sobre la fidelidad de Dios.
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MARTES IV SEMANA: VÍSPERAS

SALMO 136: El salmo 136 evoca el recuerdo de la caída de Jerusalén en el añ o 587 a.C. y el destierro en
Babilonia. El salmista expresa su entrañ able amor a Jerusalén. La Iglesia ahora anhela llegar a la Jerusalén
celestial. Mientras tanto, mantiene su actitud de peregrina, despegando el corazó n de todo lo que no sea
Dios o que no ayude a caminar hacia él. En este caminar hay una lucha irreconciliable entre las tinieblas
del egoísmo y la luz del amor y de la verdad. Todo lo que no nazca del amor y no conduzca al amor, será
aniquilado» (J. Esquerda Bifet).]
SALMO 137: Es un canto de acció n de gracias, que a su vez dispone el corazó n del orante para terminar
en sú plica confiada. El salmista, habiendo recibido de Dios un gran beneficio o conjunto de beneficios, le
da gracias en el templo. El beneficio por excelencia tuvo realizació n plena en el Mesías, cuya resurrecció n
fue la salvació n del mundo entero. En nuestro caminar, la eucaristía es, por excelencia, la acció n de
gracias y la nueva gracia. (J. Esquerda Bifet). Debemos tener la seguridad de que, por má s pesadas y
tempestuosas que sean las pruebas que debamos afrontar, nunca estaremos abandonados a nosotros
mismos, nunca caeremos fuera de las manos del Señ or, las manos que nos han creado y que ahora nos
siguen en el itinerario de la vida. Como confesará san Pablo, «Aquel que inició en vosotros la obra buena,
él mismo la llevará a su cumplimiento» (Flp 1,6).
Apocalipsis 4,11;5,9-10.12: Es un Himno de los salvados, redimidos en la sangre del Cordero. Para
descubrir el sentido de su existencia en el tiempo, cada uno de nosotros deberá dejarse guiar por la
fuerza de Cristo y abandonarse a su Espíritu, permaneciendo con él bajo la cruz. No se llega a la
resurrecció n má s que a través de la pasió n y la muerte. Por eso, la historia sigue estando aú n ante la cruz
de Cristo, consciente de que todo cristiano se realiza a través de los actos silenciosos de las decisiones
personales vividas en la dimensió n del Cristo crucificado. Con esta luz, la Iglesia, que camina hacia «un
cielo nuevo y una tierra nueva» (Ap 21,1), está convencida de que el criterio de evaluació n de la historia es
Cristo y de que el ú nico modo de situarse en la historia es el camino recorrido por él.

MIÉRCOLES IV SEMANA: LAUDES


Salmo 107: El corazó n del salmista se dispone a entonar una acció n de gracias a su Salvador.
Poéticamente invita a su alma a entonar cantos de jú bilo al son del arpa y de la cítara. De ordinario, la
aurora es la que despierta al poeta para que entone cá nticos en honor de Yahvé; aquí es el poeta el que se
adelanta a la aurora, porque no puede retener el jú bilo que le embarga. Acoge, Señ or, la oració n de tus
siervos y haz que nuestros corazones despierten a la aurora para darte gracias; auxílianos en nuestras
angustias, pues toda ayuda del hombre es inú til, y muéstranos tu gloria, para que se salven los predilectos
que tú tanto amas. Por Jesucristo nuestro Señ or. Amén.
Cántico de Isaías 61: Este cá ntico de Isaías es un himno a Jerusalén, que será restaurada después de los
añ os tristes del cautiverio. En la primera parte es la propia Jerusalén quien habla; se siente exultante y
radiante al pensar en los días que se le acercan: El Señor me ha envuelto en un manto de triunfo, como
novia que se adorna con sus joyas. En la segunda parte es el profeta quien habla, dirigiéndose a Jerusalén,
que está a punto de abandonar el destierro de Babilonia: Los pueblos vecinos, por donde pasará n las
caravanas de los desterrados que retornan, verán tu justicia y tu gloria; ya no te llamarán
«Abandonada», como cuando eras esclava en Babilonia, sino «Desposada», porque el Señor te prefiere a ti,
como un joven que se casa con su novia. Dios continú a amando también a su pueblo en nuestros días,
incluso cuando nosotros le hemos sido infieles. Este cá ntico nos recuerda el amor indefectible de Dios
hacia nosotros.
Salmo 145: El salmista inicia su poema exhortá ndose a sí mismo a alabar a Yahvé. La idea central del
salmo es la confianza en Dios, de quien ú nicamente puede venir el auxilio seguro al hombre. En
consecuencia, es inú til confiar en poderes humanos, por muy altos que sean, pues los mismos príncipes
dejan de existir y después de la muerte no pueden prestar ayuda a nadie. Só lo el Dios de Jacob puede
inspirar verdadera confianza, pues es el mismo que ha formado el cielo y la tierra, y, por otra parte, es fiel
a sus promesas de protecció n a sus devotos. Especialmente muestra su solicitud y favor con los
necesitados: los oprimidos, los hambrientos, los ciegos, los contrahechos, los peregrinos, los huérfanos y
las viudas. Ese Dios providente y justo tiene su morada en Sión y desde ella mantiene su dominio por la
eternidad.
MIÉRCOLES IV SEMANA: VÍSPERAS
SALMO 138: Es una meditación teológica sobre esos atributos de Yahvé, sobre los misteriosos designios
divinos y sobre el problema del mal. Nada se oculta de la vista de Dios, ni los pensamientos más recónditos de
los hombres. «Dios nos mira siempre con amor, para cumplir en nosotros sus designios providentes. Él conoce
todos los secretos de nuestro corazón y de nuestra existencia. No se le oculta nada a su mirada de Padre. Para él
no hay lejanía ni tinieblas. Dejarse mirar por él es ya una actitud filial de oración confiada, como diciendo que
no tenemos dónde refugiarnos, sino en él. Que podamos decirle de corazón con Pedro: "Señor, tú lo sabes todo,
tú sabes que te amo" (Jn 21,17)». (J. Esquerda Bifet).].

CÁNTICO Col 1,12-20: Este cántico describe la excelsa dignidad de Cristo en sus relaciones con Dios, en su
participación en la obra creadora y conservadora y en sus relaciones con la Iglesia, de la que es cabeza y fuente
de su vida, en quien los gentiles son llamados a la santidad. Resalta que nada en el cosmos queda excluido del
influjo pacificador de Cristo; de ahí que especifique: que es con todos los seres, «los del cielo y los de la tierra»
Así se dibuja, un estupendo cuadro del universo y de la historia, invitándonos a la confianza. No somos una
mota de polvo insignificante, perdida en un espacio y en un tiempo sin sentido, sino que formamos parte de un
proyecto sabio que brota del amor del Padre. Orando este cántico podemos descubrir el sentido de fe y de
oración de la antigua comunidad cristiana, y dar gloria a Dios Padre, que ha querido incorporarnos a su Hijo.
Dar gloria a Dios Hijo, que, ya en la creación, como reflejo del Padre, fue instrumento único, a través del cual el
Padre realizó su obra; y que, después de la creación, hecho hombre por nosotros, con su misterio pascual y por
su Iglesia, ha devuelto a la creación todo su sentido.
JUEVES IV SEMANA: LAUDES

JUEVES IV SEMANA: VÍSPERAS

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