Esta leyenda antigua relata de una niña de 14 años llamada Mariangula
sumamente alegre, traviesa y juguetona su madre vendía tripa mishqui en las
esquinas de Quito Colonial.
Madre: Venga, venga a la tripa mishqui calientita, Buenas Tardes
1ra Compradora: Buenas Tardes Señora, a ver a mi véndame, pero bien
puesto.
2da Compradora: ¡Buenas a mí también véndame…Esta!
Madre: Bueno ya le sirvo, espere un ratito.
Madre: Mariangula venga ayudar apure
Mariangula: Ya voy, ya voy
1ra Compradora: ¡Señora se le queman!
Mariangula: Buenas Tardes mami la bendición
Madre: Apure, apure ayude a servir
Mariangula: Bueno haber ya le ayudo
2da Compradora: Que educada la niña como le ayuda
Cierto día su madre le mando a comprar las tripas porque ya se le habían
terminado, pero la niña no solo no cumplió con el mandado, pues se gastó el
dinero
Madre: Mariangula venga, vaya y deme comprando las tripas que se
terminaron, aquí esta tome dinero, pero vaya rápido y regrese.
Mariangula: ¡Hay! No le voy hacer caso a mi mamá mejor me voy a buscar a
mi amigo del barrio
Amigo: Ven Mariangula a jugar
Mariangula: Bueno juguemos
Amigo: Ya está de noche mejor ya vamos a nuestras casas
Mariangula: ¡Hay no! Me olvide comprar las tripas, Chaooo
Amigo: Chao Mariangula, mañana también sal para jugar
Mariangula: Bueno, bueno ya me voy
Mariangula no solo había perdido el dinero, sino que también se quedó jugando
con sus amigos. Una vez terminado ese tiempo fue un solo instante de
pensamiento que Mariangula se da cuenta del terrible castigo que le esperaba
en casa por su error.
Mariangula: ¡No! Y ahora que hago perdí todo el dinero que me dio mi mamá
para comprar la tripa. Me va a pegar.
De tal suerte que se le ocurre, ya de noche en camino de regreso a su casa y
mientras pasaba por el cementerio, sacarle las tripas a un cadáver humano que
acababan de enterrar.
Mariangula: No lo sé, pero algo se me tiene que ocurrir
Ya por el cementerio miro como enterraban a un muerto de ahí su macabra
idea
Mariangula: Entrare al cementerio iré donde enterraron al último muerto le
cortare el estómago y le sacare las tripas mi madre no se dará cuenta así que
lo hare.
Luego de conseguir las tripas, mari angula fue donde su mama
Madre: ¡Que te paso Mariangula porque no regresabas! Trae dame las tripas, y
muévete ayudarme a servir
Mariangula: No, no pasó nada, pero ya estoy aquí con las tripas. Tenga, y ya
voy y le ayudo
Su madre, visto que tenía tan poco tiempo para iniciar su diaria labor,
simplemente se dispuso a hacer lo que todos los días hacía, sorprendiéndose
al final de la jornada de lo bien que le había ido.
Madre: ¡BOSTEZANDO Ay! Mijita, hemos vendido como nunca, si así fuera
todos los días otra sería nuestra historia.
Maringula: Si mamita, estuvo buena la tripa de Don Jonás…
Madre: ¿Don Jonás?
MARÍA: Digo de Don Carlos, el carnicero.
Madre: Bueno, mijita, acuéstese y duerma que mañana hay que levantarse
temprano
Maríangula: Cierra los ojos, pero no puede dormir. Se da vueltas. Se escucha
el tictac marcando el paso del tiempo y suenan las doce campanadas indicando
la media noche.
Jonás muerto: una voz LEJANA. María Angula devuélveme las tripas que te
robaste de mi santa sepultura.
Maríangula: Quiere Levantarse, Pero No Puede.
Jonás muerto: VOZ MAS CERCANA. María Angula devuélveme las tripas que
te robaste de mi santa sepultura.
Maríangula: INTENTA HABLAR Y NO PUEDE.
Jonás muerto: VOZ CERCANA. María Angula devuélveme las tripas que te
robaste de mi santa sepultura.
Maríangula: BALBUCEA. Padre nuestro, pero no logra terminar la frase.
Aparece, el cadáver de Jonás.
Jonás: GRITANDO. María Angula devuélveme las tripas que te robaste de mi
santa sepultura.
María: Se cubre las orejas para no oir.
Jonás: ACERCÁNDOSE. María Angula devuélveme las tripas que te robaste
de mi santa sepultura.
Maríangula: Quiere correr, pero sus piernas no le obedecen…
Jonás: María Angula devuélveme las tripas que te robaste de mi santa
sepultura.
MARÍA: impotente, se queda estática.
Jonás: Se acerca hasta su cama susurrándole al oído. María Angula
devuélveme las tripas que te robaste de mi santa sepultura.
Maríangula: GRAN ALARIDO. Ayyyyy!
APAGÓN
María angula está acostada sobre su cama.
Madre: ENTRA. Buenos días, mijita. Ya levántese. Mirando A Su Hija. Le Dice
Tan linda, si hasta parece un angelito.
Maríangula: NO RESPONDE.
Madre: ¡María, mijita! ¡Levántese ya!
Maríangula: SILENCIO
Madre: Ah, muchacha dormilona. ¡levántate ya!
La mama levanta las sábanas y maría está con la ropa sucia de sangre,
muerta.
Madre: Nooo! ¡María Angula, no! LLORA.
Moraleja: En esta leyenda nos enseña a no jugar ni a molestar a los muertos y
a obedecer a sus padres para tener un buen futuro, y para que no nos pase lo
que le paso a Mariangula por desobediente.