El carácter sacramental del edificio del culto
Que un espacio físico sea concebido como sacramento se debe al acontecimiento de la
Encarnación de Dios, asume la carne, lo físico, lo material. Como sacramento tiene una realidad
visible que representa (simbólicamente) la realidad espiritual de la misma. Ello está también
presente en toda la realidad eclesial; ya que el misterio eucarístico impregna en al Iglesia. Este
espació usado en los inicios nació entre conflictos con las culturas y ritos paganos (templos). El
lugar de culto creció entre conflictos. Para Agustín, el edificio es una imagen para designar la
comunidad (Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo)
Un espació sagrado
Para Peiper la dimensión sagrada se entiende desde la Encarnación. Para él, el templo es un
espacio sagrado porque Cristo tomó carne humana, un ser que cuenta con un espacio terrenal-
sagrado. La sacralidad cristiana es dada por Cristo y está se mantiene en la Eucaristía – presencia
permanente de Cristo – sagrado- en el espació terrenal-. La sacralidad del edificio es también en
tanto que represente – sea símbolo – de lo trascendente y además permita a los hombres ser
llevados hacia él. Como culto que está en la tierra, el cristianismo ha sabido recoger y elevar al
estado de sagrado el espació litúrgico.
La orientación del edificio eclesial.
Esta está sustentada por dos elementos: su dimensión cósmica y la cruz que a su vez le
brindan al espació litúrgico su triple elemento que le caracteriza a su significado como símbolo:
el cósmico, el histórico y el escatológico. El símbolo que expresa la vida del cosmos a través de
la historia que ha sido redimida por la Redención del Señor es la universalidad de la liturgia
cristiana, no se reduce a un solo espacio sino al universo entero, en ultimas a la creación como
tal, una liturgia de la creación, la cual hace parte de la oración cristiana, oración de la creación.
El punto cardinal en que se orientan las Iglesias (o se deben seguir orientando) es el Este. Esta
orientación es temporal-atemporal en virtud del acontecimiento Pascual: un hombre -Dios que
actúa en el tiempo y en la eternidad. Tal dirección, la eternidad, es a la que debe conducir la
estructura eclesial tanto material, como en la praxis.
La dirección común de la oración: mirar al crucifijo.
La oración litúrgica tiene su referente principal: la Cruz de Cristo. La arquitectura debe llevar
a mirar la cruz (lugar todo es recapitulado en Cristo)
Sacrificio y palabra
Desde la oración en torno al sacrificio se resalta, el sacrifico de la palabra, como un elemento
indisoluble. La acción de Cristo, el Sacrificio, después de sus palabras, esta estructura se refleja
en la liturgia de la Palabra y la liturgia del Sacrificio. Que, en las nuevas formas de construir las
arquitecturas y la ordenación de los ritos litúrgicos, se trata de resaltar.
El espacio litúrgico permanente.
La presencia permanente de Cristo en el sacramento de la eucaristía, hace que la liturgia no se
reduzca a un tiempo concreto y limitado, e incluso la ausencia de esta; hace que sea eterna. Al
serlo es posible entrar en contacto con él a cualquier momento del día, de la semana del año.
La posición del Sagrario
En la época se tuvo la tentación de relegarla a una esquina del templo, perdiendo todo el
sentido a raíz de la centralización del aspecto celebrativo de la eucaristía. El sagrario permite que
la vida del cristiano quede informada por el espíritu de Cristo. Tal es la relevancia de este
espacio y lo que contiene, que su ausencia significa que el templo tienda a morir, aunque ore. El
sagrario llama a que cada persona sea eucaristía en si misma.
Para Benedicto espacio litúrgico es una parte del edificio del culto que se extiende al altar, al
Ambon y a la Virgen.