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Poder, Capitalismo y Freud: Análisis

El documento discute las contribuciones del pensamiento de Eugenio Raúl Zafilaroni sobre los crímenes masivos y el poder punitivo. Zafilaroni argumenta que el poder punitivo es siempre selectivo y que el homicidio masivo cometido por el estado ha sido recurrente en el siglo pasado. También advierte sobre el renacimiento de la ideología de la seguridad nacional y hace un llamado al poder del saber para desmontar los crímenes masivos. El documento provee una perspectiva valiosa para la comprensión de estos temas

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Poder, Capitalismo y Freud: Análisis

El documento discute las contribuciones del pensamiento de Eugenio Raúl Zafilaroni sobre los crímenes masivos y el poder punitivo. Zafilaroni argumenta que el poder punitivo es siempre selectivo y que el homicidio masivo cometido por el estado ha sido recurrente en el siglo pasado. También advierte sobre el renacimiento de la ideología de la seguridad nacional y hace un llamado al poder del saber para desmontar los crímenes masivos. El documento provee una perspectiva valiosa para la comprensión de estos temas

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Enrique E. Mari (“Racionalidad e Imaginario So- hasta llegar al poder absoluto; y cuál es la razón
cial en el Discurso del Orden”), ya había trazado la de la formidable ecacia política de este recurso
intersección entre las categorías del discurso jurídico que se reitera sin desgastarse a lo largo de milenios
y las técnicas de manipuleo del psiquismo humano; pese a vericar que siempre acaba en un crimen
ese imaginario social que debe abordarse desde el masivo.-
discurso psicoanalítico, en el que se examinan las La acumulación de bienes como expresión del
formidables potencias que subyacen al ansia ilimi- poder que insua el modelo comporta también
tada de poder. Nos dice: nadie como Albert Camus la apropiación del saber para, nuevamente, incre-
supo expresar con más penetración y belleza formal mentar la acumulación de bienes. Ese capitalismo
esta tendencia insaciable del poder a perpetuarse y acumulador sería la expresión de una neurosis civi-
trascender sus límites, en una obra que no es un en- lizatoria que, al señalar como meta la acumulación
sayo político sino una pieza de teatro. En la escena de riqueza lleva a la negación del Eros, a la sublima-
XII de Calígula, el emperador, desasogado, fatiga- ción del cuerpo: la riqueza no es medio sino n en
do, enfermo en el alma por buscar la libertad más sí mismo, con lo que avanza el triunfo del instinto
allá de toda frontera, es aconsejado por Cesonia de de muerte (Tánatos).-
dormir, de dejarse llevar por el sueño, de despreocu-
parse pues dispone del poder para amar lo que pue- De allí la actualidad del pensamiento freudia-
de ser amado, y luego de la fatiga habrá de llegar no, al postular que una ciencia saludable no ten-
el momento en que la mano vuelva a ser rme. Ca- dría por objeto el dominio de la naturaleza sino la
lígula, le contesta: “… ¿qué me importa una mano unión con ésta.-
rme, de qué me sirve este asombroso poder si no Es apropiado, sobre este particular, encomiar
puedo cambiar el orden de las cosas, si no puedo ha- la lectura de los preámbulos de los nuevos textos
cer que el sol se ponga por el este, que el sufrimiento constitucionales de Bolivia y Ecuador, en los que se
decrezca, y que los que nacen no mueran? No, Ceso- destaca la necesidad de la preservación de la natu-
nia, es indiferente dormir o permanecer despierto si raleza y del concepto de ‘buen vivir’.-
no tengo inuencia sobre el orden de este mundo.”
9: Superando el límite de la concepción freudiana
8: También Zaaroni se interroga por qué un (Tótem y Tabú) - esto es, del Urvater como fundan-
grupo humano procura semejante acumulación te, dado que la misma se agota en la explicación del

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origen de la sociedad -, Zaaroni examina la obra Zaaroni comienza por señalar que, cuando se
de René Girard (La violencia y lo sagrado), a modo aprecia la creación de un enemigo externo (por
de desprenderse del ‘padre terrible’ y examinar las inferior) la violencia se canaliza siempre que las
identidades de las diferentes víctimas sacriciales: condiciones internas permitan capitalizar sus
detrás de la diferencia práctica y al mismo tiem- benecios; de lo contrario, el homicidio masivo
po mítica, es necesario armar la no diferencia, la externo resulta inútil y hasta negativo.-
identidad positiva de la venganza, del sacricio y
de la penalidad judicial, justamente porque estos Nuestro autor encolumna en tres alternativas la
tres fenómenos siempre son los mismos que tien- política criminal: a) Deslegitimar la política domi-
den, en caso de crisis, a recaer todos en la misma nante; b) Legitimarla y estimularla; c) Tratar de lle-
violencia indiferenciada. gar a un compromiso con ella. Descarta la segunda
variable, por su amoralidad política y acreditarse
10: El crecimiento y el desarrollo incontrolado
como un camino prohibido. La tercera alternativa
de la producción, con su consecuente insumo de
es, lamentablemente, la mayoritaria y la que en los
recursos y riquezas, que insua el modelo, al tiem-
países de América Latina tiene su instrumento pre-
po que la crecientemente desigual distribución de
ferido en la prisión preventiva o cautelar.-
la riqueza da lugar a vastos sectores de exclusión y
marginación social forzadas, amenaza con una he- La primer alternativa, esto es, la de deslegitimar
catombe que tiene sus aristas sociales aunque no la política dominante, es la que propone Zaaroni,
menos ecológicas. Al tiempo que se hace evidente a conciencia de sus límites, pero mucho más de su
el desequilibrio que la producción incontrolada ha necesidad; éste es el compromiso ético y cultural
inigido a la naturaleza, puede verse a los sectores que debe abordar todo cientista social. Es que con
dominantes, como con no humor señala Zaaroni, el discurso se ejerce poder, cuestión que los dicta-
peleando por el mejor camarote del Titanic, en ca- dores supieron siempre, si el penalismo en masa
mino inexorable hacia su iceberg.- le quitase el discurso, la incitación pública a la
11: ¿Podrán las ciencias penales y la crimino- venganza quedaría reducida a lo que es: pura
logía generar una contención respecto de los crí- publicidad mediática, con las limitaciones que
menes masivos? reconoce la publicidad de cualquier producto.-

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Zaaroni nos advierte sobre el renacimiento de ¿Es posible una contribución penal
la ideología de la seguridad nacional, ahora en pla- ecaz a la prevención de los crímenes
no mundial, y sitúa un compromiso del saber.-
contra la humanidad?
Sin duda, un magníco aporte para la com-
prensión de nuestro tiempo; un llamado al poder Eugenio Raúl Zaaroni
del saber para desmontar los crímenes masivos.- Universidad de Buenos Aires

1. El poder punitivo siempre es selectivo. El homi-


cidio masivo doloso cometido desde el poder estatal ha
sido un fenómeno recurrente en el siglo pasado1. La ley
internacional se cruza con la penal en procura de su
punición. El resultado es la habilitación de un ejercicio
del poder punitivo que no puede perder su carácter se-
lectivo estructural, lo que le acarrea críticas igualmente
válidas para tal ejercicio en el plano interno2. Algunas
tristes parodias procesales contribuyen a desacreditar
los esfuerzos jurídicos internacionales 3.
Si bien el objetivo maniesto procura una in-

1 Ver: Ternon, Yves. L’État criminel. Les Génocides au XXe. Siè-


cle. Paris, Le Seuil, 1995 [trad. esp.: El estado criminal. Barcelo-
* Profesor Titular Consulto en el Departamento de na, Península, 1995].
Teoría General y Filosofía del Derecho, Universidad de 2 Prácticamente toda la criminología de la reacción social lo ha
Buenos Aires. Director del Departamento de Derecho observado; por todos, Baratta, Alessandro. Criminologia critica
Constitucional de la Universidad Popular Madres de e critica del diritto penale. Bologna, Il Mulino, 1982. [trad. esp.:
Criminología crítica y crítica del derecho penal. México, Siglo
Plaza de Mayo. XXI, 1986]
3 Es particularmente demostrativa la parodia judicial y la es-
candalosa ejecución de Sadam Hussein.

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cipiente ciudadanía mundial4 garantizando la puni-


ción de quienes la lesionan brutalmente desde el poder
de los estados5, son demasiado conocidos los riesgos
distorsivos que acechan en ese difícil camino.
2. Por ello es criticado desde dos posiciones
opuestas. Por ello, conviene distinguir –al menos- dos
tendencias críticas: (a) Por un lado, las objeciones de
quienes temen que la selectividad estructural del poder
punitivo se manipule en favor de la hegemonía mun-
dial de algunas potencias. (b) Por otro, quienes temen
que se erija en obstáculo a la hegemonía de estas po-
tencias supuestamente necesitadas de defenderse de
sus enemigos6. En términos poco técnicos podría decir-
se que hay críticas de izquierda y de derecha, con algún
eventual cruce argumental.
3. La gestación de la ciudadanía mundial no
es lineal. Sin perjuicio de reconocer las disputas he-
gemónicas y sus riesgos, la idea de una ciudadanía

4 Cfr. Ambos, Kai. La Parte General del Derecho Penal Inter-


nacional. Bases para una elaboración dogmática. Montevideo,
Fundación Konrad-Adenauer, 2005; p. 62.
5 Cfr. Werle, Gerhard. Tratado de Derecho Penal Internacional.
Valencia, Tirant lo Blanch, 2005; p. 81 y sgts.; Mettraux, Guénaël.
International Crimes and “ad hoc” Tribunals. Oxford, Oxford
University Press, 2005; p. 5 y sgts.; Huet, André / Koering-Joulin,
1 Diluvio de Doré, 1860 + Junta militar (foto: Secretaría de Información Pública)
Renée. Droit pénal international. París, PuF, 1994; p. 104 y sgts.
6 Ésta parece ser la política republicana de los Estados Unidos, De la Serie Nunca Más 1. León Ferrari. Collage para los fascículos de Nunca
negándose a raticar cualquier tratado que limite sus interven- Más editados por Página 12; 29,7x42 cm. (1995). FALFAA
ciones o el control de sus acciones.

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mundial es loable7. Si bien es cierto que lo hecho re- 4. La punición internacional puede evitar una
conoce serias falencias8, cabe observar que ninguna aplicación caótica del principio universal. Tenien-
institución nació perfecta ni evolucionó del modo li- do en cuenta lo anterior, no somos completamente
neal y racional que preferimos los juristas, sino según apocalípticos y creemos que la internacionalización de
avatares políticos9. la punición puede ser positiva en el plano práctico, en
cuanto a la ordenación del principio universal según el
cual cualquier estado puede juzgar a los autores de crí-
7 El rechazo teórico más radical a esta idea es de Carl Schmitt, menes contra la humanidad si no se lo hizo conforme
pues desde la perspectiva de su identicación de lo político con la
paranoia del estado absoluto, importaría la abdicación de la sobe- al principio de territorialidad. Si bien este principio es
ranía (la renuncia a elegir arbitrariamente al enemigo). El pueblo antiguo 10, su aplicación moderna se complica y puede
que renuncie a ello - según Schmitt - desaparecerá por su debilidad derivar en situaciones caóticas. Por ello, un tribunal
(Schmitt, Carl. Der Begri des Politischen, 1932; tr. esp.: El concep-
to de lo político. Madrid, Alianza, 2005; p. 82). Según esta tesis, la
internacional competente para estos casos sería una
asunción del compromiso internacional que obligue a penar el te- importante solución práctica.
rrorismo de estado, los asesinatos masivos y los crímenes de guerra,
importa un signo de debilidad del estado que lo asume y anuncia 5. El derecho penal no sabe cuál es el objeto de la
su desaparición. pena. Pero además de lo señalado, esta punición puede
8 Sobre el difícil camino recorrido desde la Primera Guerra hasta ofrecer otra ventaja que, por otra parte, sería la que en
hoy, entre muchos: La Rosa, Anne-Marie. Juridictions pénales inter- denitiva le conere legitimidad.
nacionales. La procédure el la preuve. París, PuF, 2003; p. 11 y sgts.
9 Basta pensar, por ejemplo, en el surgimiento y el avance de la Para explicar este segundo aspecto positivo, es ne-
representación democrática o en la consagración de los derechos cesario adelantar que partimos de negar la validez a
fundamentales. Sobre las peripecias del voto en Gran Bretaña, ge-
neralmente citada como cuna de derechos políticos, puede verse todas las llamadas teorías positivas de la pena, porque
Schama, Simon. Auge y caída del Imperio Británico. 1776-2000.
Madrid, Crítica, 2002; las críticas al voto universal y secreto en la
Argentina en las discriminatorias publicaciones del entonces se-
10 Está reconocido por la Constitución argentina desde 1853 (art.
nador nacional Benjamín Villafañe. La ley suicida. Buenos Aires,
Imprenta Mercatali, 1936; y Chusmocracia. Buenos Aires, Imprenta 102, actual artículo 118), lo consagran especialmente tratados muy
Mercatali, 1937. Los derechos sociales se incorporaron al derecho antiguos, como el de Derecho Penal Internacional de Montevideo
constitucional en la Constitución Mexicana de 1917 o Carta de de 1889. Sus antecedentes se remontan a los Estados Unidos a nes
Querétaro, en medio de la peor guerra civil latinoamericana del si- del siglo XVIII. Puede verse una referencia doctrinaria en el famoso
glo XX, y en la Constitución de Weimar, nalmente implosionada Derecho de Gentes, de Vattel (de Vattel, Emer. O Direito das Gentes.
por el nazismo. Universidade de Brasilia, 2004, párrafos 232-233, p. 155-6).

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cada una de ellas responde a una intuición primaria que el saber penal ‘sabe poco’ acerca de la función de
con la que al teórico se le revela el n, sentido, objeto o la pena y se vale de múltiples construcciones idealistas
esencia de la pena y desde ese Pentecostés jurídico de- con base intuicionista.
duce toda la teoría del derecho penal11. Por ello, las teo- 6. Los homicidios masivos los comete el poder pu-
rías positivas de la pena separan cuidadosamente el ser nitivo. Fuera de toda duda, también es vericable que
del deber ser 12, porque la ciencia social demuestra que cuando el poder punitivo del estado se descontrola,
la pena en el mundo -en la realidad- nunca es como los desaparece el estado de derecho y su lugar lo ocupa el
teóricos arman que debe ser. de policía 14. Además, los crímenes de masa son cometi-
Si bien es verdad que el ser no determina el deber dos por este mismo poder punitivo descontrolado, o sea,
ser, no es posible negar que lo limita, porque un deber que las propias agencias del poder punitivo cometen los
ser que no pueda llegar a ser, lejos de ser expresión de crímenes más graves cuando operan sin contención15.
un valor jurídico, es un disparate. Y lo cierto es que la
pena en la gran mayoría de los casos no puede llegar a 14 El modelo inquisitorial, en que todas las funciones procesales
se concentran en el ‘tribunal’, porque éste no es imparcial sino que
ser lo que cualquiera de las teorías pretende que debe siempre opera para ‘el bien’, hace que éstos dejen de ser jueces y
ser, por lo que hoy se tiende a abandonar el preventi- pasen a ser policías. En un sentido moderno los inquisidores no
vismo para volver a una simple rearmación hegeliana eran jueces, como tampoco lo eran los integrantes de los tribunales
de la vigencia de la norma13. En síntesis, es vericable políticos ‘especiales’, como el Volksgericht nazi. Los tribunales de los
estados absolutos siempre son tribunales policiales, órganos admi-
nistrativos por su dependencia y parcialidad. Un estado de policía
11 “El punto de partida de todos los sistemas idealistas es la in- –sociológicamente hablando- es un estado en el que las agencias
tuición inmediata de lo absoluto e incondicionado” (cfr. de Riva- policiales operan sin limitaciones, sea la Gestapo, la KGB o el servi-
coba y Rivacoba, Manuel. Krausismo y Derecho. Santa Fe, Caste- cio de inteligencia de cualquier dictadura. En el mejor de los casos
lleví, 1963; p. 29) estos ‘tribuales’ serían meros controles internos de la administra-
12 Se procede mediante asignación del primero a una ciencia ción. No eran propiamente jueces los que ejercían la magistratura
‘natural’ y del segundo a una ‘cultural’, conforme a las premisas en las dictaduras latinoamericanas, aunque los regímenes constitu-
losócas neokantianas: Rickert, H. Ciencia cultural y ciencia na- cionales se vieron forzados a reconocer el valor de sus sentencias
tural. Madrid, Espasa Calpe, 1965. por razones de elemental orden público.
13 Así, Jakobs, G. Norm, Person, Gesellscha, Vorüberlegungen zu 15 Es verdad que muchos de estos crímenes se imputan a fuerzas
einer Rechtsphilosophie, 1999 [tr. esp.: Sociedad, norma y persona militares, pero también es cierto que, fuera de los casos en que son
en una teoría del Derecho penal funcional. Universidad Externado auténticos crímenes de guerra, estas fuerzas los han cometido ope-
de Colombia, 1996.] rando funciones materialmente policiales y no bélicas.

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Por ende, la doctrina penal del estado de derecho bien trolase, se convertiría en un instrumento hegemónico
puede dejar de legitimar la pena y admitir sinceramente de una suerte de estado policial planetario, que pare-
que no sabe cuál es su función16, porque sabe que debe ciera ser lo que los críticos de izquierda quieren evi-
contener racionalmente la habilitación del poder puni- tar y los de derecha provocar. Ante este riesgo, cabe
tivo en la medida de su contra-poder de control jurídico preguntarse si el poder punitivo internacionalizado,
para preservar el estado de derecho y evitar los crímenes dentro de límites menos irracionales, sería legitimado
de masa17. El derecho penal sería en el momento político por alguna contribución positiva -incluso en limitada
el equivalente del derecho humanitario en el momento medida- a la evolución paulatina hacia una mejor con-
bélico: ambos servirían para contener un factum en la vivencia internacional.
medida de su limitado poder jurídico de contención18.
8. El criminal masivo pierde la paz. El crimen ma-
7. ¿Qué legitima al derecho penal internacional? sivo tiene un contenido tan enorme que limita muchí-
Si el poder punitivo internacionalizado se descon- simo el poder jurídico de contención del derecho penal.
El criminal masivo impune queda sometido en la prácti-
16 En razón de ello, postulamos un derecho penal fundado en ca a una Friedlosigkeit o pérdida de la paz, es excluido de
una teoría negativa o ‘agnóstica’ de la pena (Zaaroni-Alagia- la comunidad jurídica y cualquier daño que se le cause
Slokar. Derecho Penal, Parte General. Buenos Aires, Ediar, 2000, es prácticamente impune, porque el derecho penal se
p. 35 y sgts.).
muestra incapaz de condenar a quien lo ejecute. Los
17 En la medida en que el poder jurídico planicado por el
derecho penal contiene al poder punitivo, el estado de derecho teóricos no lo admiten, pero cuando ha sucedido19 los
funciona mejor; cuando éste cede espacio contentor, el estado
de derecho se deteriora. In extenso en: Zaaroni. Alla ricerca de-
lle pene perdute. Delegittimazione e dommatica giuridico-penale. 19 Puede objetarse que ha sucedido en pocos casos. Fuera de
Napoli, Scientiche Italiane, 1994 (trad. de G. Seminara). Esto los supuestos de ‘tiranicidio’, es decir, cuando el criminal ha per-
explica la fragilidad del estado de derecho y del derecho penal dido el poder, en muchos casos no ha tenido lugar la ejecución
que le es propio, a la que hace referencia Wolfgang Naucke vindicativa porque las propias víctimas o sus deudos optaron
(Über die Zerbrechlichkeit des rechtsstaatlichen Strafrechts. por las vías legales, pero debe observarse que lo hacen, precisa-
Baden-Baden, Nomos, 2000). mente, para no caer ellos en la negación de la condición de per-
18 Cfr. n. trabajo: “La rinascita del diritto penale liberale o la sona del criminal, lo que los colocaría en su mismo nivel ético
Croce Rossa giudiziaria”, en Gianformaggio, Letizia. Le ragioni y no sólo deslegitimaría la lucha por la punición legal, sino que
del garantismo. Discutendo con Luigi Ferrajoli. Torino, 1993, p. terminarían volviendo ‘sacros’ a los criminales y ofreciéndose
383 y sgts. como candidatos a futuras víctimas sacricales.

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ejecutores han quedado impunes. Este dato del mundo


real obedece a que el derecho penal se queda sin fuerza
ética para contener, siendo poco importante que salga
del paso inventando una inimputabilidad20 o un esta-
do bélico no concluido21. Estos pretextos ocultan una
regresión civilizatoria pues, de hecho, se vuelve a la
declaración de hostis romana22 que priva al sujeto de

20 El joven armenio que ejecutó en Berlín a Talât, el directo res-


ponsable del genocidio armenio, fue absuelto por el tribunal ale-
mán por inimputabilidad transitoria (cfr. Dacrian,Vahakn N. e
History of the Armenian Genocide. Ethnic Conict from the Ba-
lkans to Anatolia to the Caucasus. Oxford, Berghahn Books, 1997;
p. 288-9; Flores, Marcello. Il genocidio degli armeni. Bologna, Il
Mulino, 2006, p. 204 y sgts.; Chaliand, Gérard et Ternon, Yves.
1915, le génocide des Arméniens. París, Complexe, 2002, p. 135-
137; también Shiragian, Arshavir. Condannato a uccidere. Memo-
rie di un patriota armeno. Milano, Guerini e Associati, 2005.)
21 El caso de la ejecución de Mussolini se cerró con el argumento
de que la república títere de Salò no había suscripto el armisticio y
se trató de un acto de guerra. Lo cierto es que si la república títere
existió alguna vez, ya no existía, pues sus gobernantes estaban hu-
yendo a Suiza. La decisión de no proceder por esta razón del Pro-
curador General de Milano, en apéndice a Gianfranco Bianchi.
“Per quali ragioni fu soppresso Benito Mussolini”, en La Seconda
Guerra Mondiale nella prospettiva storica a trent’anni dall’epilogo.
Como, 1977, p. 473 y sgts.
22 Sobre el “enemigo declarado” von Jhering, Rudolf. L’esprit du
Droit Romain dans les diverses phases de son développement. París, 18 Nuncio Monseñor Calabresi con Galtieri (foto NA) + “La Dama del Aquelarre”,
de “Histoire de la Magie” de P. Christian, París 1870
1877, I, p. 228; Du Boys, Albert. Histoire du Droit Criminel des
Peuples Anciens. París, 1845, p. 245; Agamben, Giorgio. Estado de De la Serie Nunca Más 18. León Ferrari. Collage para los fascículos de Nun-
excepción. Buenos Aires, Pre-textos, 2004; p. 146. ca Más editados por Página 12; 29,7x42 cm. (1995). FALFAA

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la condición de persona, de miembro de la comunidad 10. Pero el poder punitivo internacional no


humana, lo que sin duda es una versión extrema de previene los homicidios masivos estatales. Con lo
derecho penal del enemigo23. anterior, queda dicho que no aceptamos la supuesta
función preventiva del poder punitivo internacional
9. El derecho penal internacional lo rescata como
respecto de futuros crímenes masivos. Su legitimidad,
persona. El esfuerzo internacional para someter al cri-
minal a un proceso se legitima porque lo rescata del siempre que se mantenga dentro de cauces limitados,
radica en el restablecimiento de la personalidad del cri-
estado de hostis, raticando que para el derecho sigue
minal, conforme al principio básico jushumanista de
siendo persona, pese a la magnitud formidable del cri-
men cometido. que todo ser humano es persona.
11. ¿Es posible prevenir los crímenes masivos? Pero
Ésta es la máxima contribución y la legitimación del
derecho penal internacional: evitaría un acto de barba- si el poder punitivo internacional no previene los crí-
menes de masa, sino que el derecho penal debe acotarlo
rie degradante para las propias víctimas del crimen de
para que no se desvíe hacia una hegemonía planetaria
masa y evitaría la caída en un derecho penal del ene-
reproductora del estado de policía (y se convierta él mis-
migo; más aún, sería justamente lo contrario de este
último, por evitar la vuelta al hostis, que es la situación mo en sujeto activo de crímenes de masa), es menester
preguntarse si existe alguna vía de prevención de esos
de hecho en que se halla el criminal masivo impune24.
crímenes explorable por el derecho. Para ello es nece-
sario escudriñar las raíces profundas de esos crímenes,
con lo que llegamos al Kernel o núcleo del problema.
23 Dejar al criminal masivo impune librado a cualquier ven-
ganza privada es mucho peor que lo que propone la versión Nos desplazamos hacia un terreno mucho más
corriente del ‘derecho penal del enemigo’, que sólo propugna complejo, donde las respuestas idealistas del penalismo
medidas de seguridad. tradicional no alcanzan y la criminología omite25, y
24 Contra lo armado por G. Jakobs, que pretende que el de-
recho penal internacional es derecho penal del enemigo (así
en “Bürgerstrafrecht und Feindstrafrecht”, en HRRS, marzo de 25 Es curioso que siendo los crímenes que mayor número de
2004, trad. castellana en Jakobs-Cancio Meliá. Derecho Penal muertes han causado en el último siglo, haya un sospechoso si-
del enemigo. Madrid, Civitas, 2003), éste tiene como mérito lencio de la criminología a su respecto, muy bien destacado por
–principal y quizá único- precisamente el de rescatar al crimi- Wayne Morrison. Criminology, Civilisation and the New World
nal masivo de una situación real de ‘derecho penal del enemigo’ Order. Oxon-New York, Toutledge/Cavendish, 2006. V. la im-
elevada al extremo. presionante tabla con números de víctimas de p. 93-94.

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donde el narcisismo -que nos ha entrenado para res- de este modo canaliza las pulsiones de venganza, lo
ponder a los más variados conictos con el poder pu- que le proporciona una formidable ecacia política,
nitivo26- debe recoger su vistoso velamen, porque de lo vericada de nuevo en la actualidad cuando la comu-
contrario naufraga en la tempestad. Aunque el terreno nicación masiva glorica28 al empresario moral29 de la
sea sumamente dicultoso, debemos explorarlo, sin venganza para neutralizar los límites al poder puniti-
pretensión de ninguna verdad conclusiva, pero con la vo (o sea, en pos del estado autoritario)30. La ecacia
más absoluta certeza acerca de la necesidad misma de política del discurso vindicativo no se explica por cir-
transitarlo. Debemos explorar un paraje de profundi- cunstancias coyunturales, pues se mantiene inaltera-
dades a las que no estamos habituados en la doctrina da a lo largo de la historia del poder punitivo estatal e
penal y en la criminología. incluso pre-estatal.
12. La venganza tiene formidable ecacia políti- 13. El poder punitivo siempre tiende al homicidio
ca. El poder punitivo -con su estructural selectividad- masivo. Desde que en los siglos XI y XII el poder puni-
criminaliza a unas pocas personas y las usa para pro-
yectarse como neutralizador de la maldad social que, 28 Sobre el concepto de ‘gloricación’ y su actualidad a través
al igual que la locura, aparecen como irracionales27. de los medios masivos de comunicación, Agamben, Giorgio. Il
Se presenta como el poder racional que encierra a la Regno e la Gloria. Per una genealogía teologica dell’economia e
del governo. Neri Pozza, 2007.
irracionalidad en prisiones y manicomios. Ataviado
29 El concepto de ‘empresario moral’ se remonta a Bronislaw
Malinowski. Crimen y costumbre en la sociedad salvaje. Barce-
lona, Ariel, 1956.
26 A tal punto resulta esto cierto, que el concepto de ‘bien ju- 30 Este éxito se verica nuevamente con la actual corriente
rídico’, desarrollado por el liberalismo penal como requisito de publicitaria vindicativa y el beneplácito de las poblaciones que
ofensividad o lesividad, sufre el efecto de una curiosa alquimia, reclaman mayores controles y más poder punitivo, satisfecho
pues de ‘bien jurídico lesionado’ pasa a ser ‘bien jurídico tutela- por políticos irresponsables y asustados que avanzan en un ace-
do’, dando por cierto que la norma penal lo ‘tutela’, cuando nada lerado camino de destrucción del estado de derecho, mediante
verica que en efecto logre ese objetivo: lo único vericable es un renacimiento de las legislaciones penales autoritarias y tota-
que la norma penal prohíbe una conducta que lo afecte. litarias. Esta experiencia es casi planetaria, o sea, no exclusiva
27 Al tratar este tema no puede obviarse la riqueza de las con- de ningún país o región, y es simultánea al fundamentalismo de
tribuciones de Michel Foucault, por ejemplo en “Bisogna difen- mercado de nes del siglo pasado, causante de exclusión social
dere la società”. Milán, Feltrinelli, 1998 [tr. esp.: Hay que defen- y detención del desarrollo. Los líderes de ese fundamentalismo
der la sociedad. Madrid, Akal, 2003] son hoy los principales impulsores de la publicidad vindicativa.

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