Sistemática y evolución del ratón
Sistemática y evolución del ratón
Como el castor, la ardilla o la chinchilla, el ratón y la rata pertenecen al orden de los roedores (Ro-
dentia), que con sus casi 2.000 especies constituye el orden más numeroso dentro de los mamífe-
ros. El tamaño de los roedores varía desde el ratón pigmeo, de cinco gramos, hasta el capibara (o
carpincho) sudamericano, que llega a pesar hasta 70 kilos. La evolución ha dado a estos animales
una dentición especial (reducida en número), adaptada a la alimentación de vegetales duros. En
particular, los incisivos son muy grandes, con una raíz abierta y de crecimiento continuo. La gran
mayoría de los roedores presenta dos incisivos superiores y dos inferiores, separados de los mola-
res por un espacio (diastema), y ausencia de caninos. Basándose en la estructura del cráneo, los
dientes y los músculos de la mandíbula, el orden Rodentia se subdivide, a su vez, en tres subórde-
nes: Myomorpha (roedores similares a las ratas), Hystricomorpha (roedores similares al puercoes-
pín) y Sciuromorpha (roedores similares a las ardillas). El suborden Myomorpha es el grupo de
mayor número de especies dentro del orden y posee una superfamilia llamada Muroidea, en la
cual se encuentran clasificados la mayoría de los roedores utilizados en el laboratorio y descriptos
en este capítulo, a excepción del cobayo (Figura 3.1). Dentro de la superfamilia Muroidea hay tres
grandes familias: Arvicolidae, ratones de campo conocidos como topillos (en inglés, voles), Criceti-
dae (hámsters y jerbos) y Muridae (rata y ratón).
Figura 3.1. Sistemática de los roedores de laboratorio. El gráfico representa en forma simplificada la clasificación sistemática
de los roedores utilizados como animal de laboratorio. Para obtener detalles sobre las diferentes especies, ver el texto.
86 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
El género Mus abarca una gran variedad de especies y subespecies; entre ellas encontramos a
los denominados “ratones caseros” (del inglés house mouse 1), pertenecientes a la especie
Mus musculus. Según los datos aportados recientemente por la paleontología, el origen del
género Mus se sitúa probablemente en Asia, actualmente Afganistán, Pakistán y norte de la
India, donde se encontró un fósil de 7 millones de años (Figura 3.2). Existe la prueba de que
había ratones a mediados del Pleistoceno en China, Grecia e Israel y más recientemente, en
Turquía, se encontraron restos fósiles de ratones en excavaciones que datan del período ne-
olítico. Ya en la edad de hierro, los ratones estaban con seguridad entrando en Europa; con
las invasiones romanas, el avance de las comunicaciones y el cambio de las prácticas agrícolas,
estos pequeños roedores terminan de dispersarse por toda Europa. Finalmente, en el siglo
XV, llegan a América de la mano de la conquista.
Figura 3.2. Origen del ratón doméstico. Los mapas de arriba muestran el origen evolutivo del ratón (actualmente Afganistán,
India y Pakistán) y su dispersión hacia el resto del mundo. El mapa de abajo presenta los límites geográficos de las cuatro subespecies
de ratón del grupo Mus musculus. La región que abarca cada subespecie se dibuja con un patrón diferente. Las flechas indican el cami-
no (supuesto) de la dispersión del grupo M. m. domesticus durante los últimos 600 años hacia América, Africa y Australia. También se
indica el movimiento de las dos subespecies asiáticas dentro de Japón para formar la “falsa” subespecie (híbrido) M. m. molossinus. To-
mado de Bonhomme, 1986 y Bonhomme and Guénet, 1996.
1 El término mouse tiene sus orígenes en el latín (mus), el griego (mys) y el sánscrito (mush), cuyo significado es
Si tenemos en cuenta los datos aportados recientemente por los estudios estructurales de los ge-
nomas nucleares y mitocondriales en mamíferos, podemos especular que el ratón diverge del
hombre aproximadamente 70-80 millones de años y, a su vez, la rata (Rattus spp.) y el ratón
(Mus spp.) divergen de un ancestro común entre 10 y 12 millones de años (Figura 3.3). La evolu-
ción ha permitido que, en esos diez millones de años, el género Mus haya divergido en diferentes
especies. Pero la sistemática de este género es una historia compleja debido a que los criterios
utilizados para definir una especie han sido muchas veces poco precisos o no fidedignos.
Figura 3.3. Relación evolutiva entre organismos modelo en genética. El gráfico representa la relación evolutiva del hom-
bre, el ratón y otros organismos modelo, como el nematode terrestre C. elegans, la mosca de la fruta (D. melanogaster) y el anfibio
Xenopus laevis. Se indica el tiempo aproximado de divergencia (en millones de años al presente) con un ancestro común. Adaptado
de Silver L. M. (ed) Mouse Genetics. Concepts and applications. Oxford University Press, Oxford, 1995.
Durante mucho tiempo, hemos clasificado a los ratones teniendo en cuenta criterios geográfi-
cos o morfológicos, como el largo de la cola, la forma de los molares o el color del vientre.
Hoy en día, estos criterios de clasificación son discutibles: por ejemplo, la cola del ratón (con
funciones de regulación de temperatura y balance del equilibrio) presenta dimensiones que
varían en función del hábitat, y el color del vientre (si bien es determinado genéticamente) es
un carácter poco útil para la sistemática. En cuanto a los criterios geográficos, sabemos que si
bien los ratones son incapaces de trasladarse más que unos pocos kilómetros por sus propios
medios, pueden hacerlo involuntariamente, con la ayuda de los hombres, a través de miles de
kilómetros. Así, los ratones europeos han partido, a bordo de las naves de colonos y aventu-
reros, hacia el nuevo mundo, Nueva Zelandia y Australia.
Con el desarrollo de las técnicas de genética molecular, la evolución de los roedores –espe-
cialmente del género Mus– y su sistemática han sido muy clarificadas. Una gran parte de esos
88 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
A pesar de ello, la sistemática sigue siendo compleja debido a que existen especies que, en al-
gunas regiones, conviven en los mismos territorios sin llegar a hibridarse (especies simpátri-
cas); mientras que otras especies (en zonas de transición) mantienen una franca hibridación
con flujo de genes. Para simplificar, podemos considerar que hay un grupo de especies que
no están completamente individualizadas unas de otras y a las cuales sería mejor calificar
como subespecies (lo que se designa especie politípica, es decir compuesta por varias subes-
pecies o variedades). Este grupo corresponde al complejo de ratones Mus musculus dentro
del cual encontramos cuatro subespecies (Figura 3.4):
Mus musculus musculus. Individuos de esta subespecie ocupan una región que va desde Euro-
pa Oriental hasta Japón, pasando por Rusia y el norte de China (Figura 3.2). Al igual que la
subespecie anterior, estos ratones pueden hallarse en estado salvaje o comensal.
Mus musculus castaneus. Se distribuyen desde la isla de Ceilán (Sri Lanka) en el sudeste Asiáti-
co hasta la península de Malasia (Figura 3.2).
A pesar de tratarse de subespecies diferentes (según los criterios genéticos), ninguna de las
subespecies mencionadas está completamente aislada, en términos reproductivos, de las otras
tres subespecies. Estos ratones pueden hibridarse en la naturaleza y, por consecuencia, inter-
cambiar genes en todas las regiones donde se superponen, existiendo evidencias de un inter-
cambio genético que va desde una introgresión limitada a una mezcla completa. Sin embargo,
algunas especies no tienen contacto, como M. m. musculus y M. m. domesticus. Estos inter-
SISTEMÁTICA DE LOS ROEDORES UTILIZADOS EN EL LABORATORIO 89
Figura 3.4. Sistemática de los Múridos. Filogenia (consenso) de varias especies del género Mus basada en diversas técnicas mo-
leculares. La ordenada es una medida del tiempo de divergencia estimado por métodos de hibridación ADN-ADN y basada en una
separación Mus/Rattus de 10 millones de añ[Link] de Bonhomme y Guénet “The Laboratory mouse and its wild relatives” En: Ge-
netic Variants and Strains of the Laboratory Mouse (M.F. Lyon, S. Rastan. y S. Brown, Editores), pp. 649-662. Oxford University Press, Ox-
ford, 1996.
90 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
Además, se conocen otras seis especies de ratón (especies verdaderas en este caso) que vi-
ven en superposición con las cuatro (para algunos cinco) subespecies del género Mus, com-
partiendo el mismo territorio en forma simpátrica, es decir sin hibridarse ni intercambiar flujo
genético. Estas especies las podemos encontrar en Europa occidental y en Asia. Las especies
europeas son Mus spretus, Mus spicilegus y Mus macedonicus, mientras que las asiáticas son
Mus caroli, Mus cervicolor y Mus cooki. La especie Mus spretus es un ratón de cola corta que
vive en los alrededores de las casas y habita toda la cuenca del Mediterráneo occidental, sur
de Francia, España, Portugal y norte de Africa. La especie Mus spicilegus, llamado también ra-
tón de las estepas, construye nidos en forma de montículos de tierra y vive alrededor del
Mar Negro. Mus macedonicus está restringido a la parte este del Mediterráneo, en Grecia y
Turquía, y Mus caroli, Mus cervicolor y Mus cooki habitan en el sudeste asiático. Finalmente, las
formas más distantes, pero aún pertenecientes al género Mus (con un complemento de 40
cromosomas acrocéntricos), son las especies indias de ratones pigmeo Mus booduga y Mus
dunni. Como se verá, es posible obtener híbridos viables en cautiverio (en el laboratorio), he-
cho que revolucionó los trabajos de mapeo de genes en el ratón debido al gran polimorfismo
aportado por estas cruzas.
Se sabe que los hombres han tenido curiosidad por investigar los ratones y sus variantes de
color desde antes de la era cristiana. Por ejemplo, existen escritos de origen chino, de tres mil
años de antigüedad, que mencionan la existencia de ratones manchados. Este interés se ex-
pandió más tarde desde Japón hacia Europa, donde se publicaron datos sobre la herencia del
color del pelaje del ratón ya en el siglo XVIII. Después del hombre, el ratón es sin duda el ma-
mífero más conocido, debido a que sobre esta especie se han realizado la mayor parte de las
experiencias in vivo de la biología y la medicina. Haciendo a un lado la investigación en neuro-
biología, la cirugía experimental y la nutrición, para las cuales se elige animales más grandes, el
ratón es el animal de laboratorio del cual nos servimos para conocer la reacción de un orga-
nismo mamífero frente a una agresión, a una intoxicación o a una infección experimental. For-
malmente, el primer uso del ratón como animal de experimentación data del año 1664, cuan-
do Robert Hooke los usó para estudiar las propiedades del aire. De la misma manera, el ra-
tón ha sido el animal de experimentación elegido por los genetistas a principios de siglo XX.
Los primeros experimentos fueron realizados por Lucien Cuénot y William E. Castle (primera
década del 1900) sobre la herencia del color del pelaje, y sirvieron para confirmar que las le-
yes de Mendel podían ser aplicadas también a los mamíferos.
SISTEMÁTICA DE LOS ROEDORES UTILIZADOS EN EL LABORATORIO 91
Después de la segunda guerra mundial, en los años 1950, cuando fue necesario evaluar el
riesgo que generaba la utilización de la energía nuclear para el patrimonio genético humano,
el ratón fue, una vez más, el animal de elección. Desde entonces, millones de ratones han
sido irradiados, tanto en Estados Unidos (Oak Ridge National Laboratory) como en Gran Bre-
taña (Harwell Laboratory, MRC); como estas radiaciones son mutágenos muy eficaces, han sido
aisladas cientos de mutaciones de la más diversa índole. Más recientemente, el ratón ha sido
el animal de experimentación por excelencia para elucidar diversos proceso biológicos como
la patogénesis del cáncer, el determinismo genético, la biología del desarrollo o el funciona-
miento del sistema inmune, entre otros. Muchos investigadores consideran al ratón como un
modelo animal casi perfecto porque, además de su talla pequeña, su corto tiempo generacio-
nal, su fácil mantenimiento y su gran rendimiento reproductivo (del inglés, breeding performan-
ce) a lo largo de todo el año, tiene varias características que, cuando se las considera en con-
junto, lo hacen un modelo único para la genética experimental. De esas características hay
tres que vale la pena hacer resaltar:
(i) Debido a que soportan bien la consanguinidad, es posible obtener (por medio de cruzas
repetidas entre individuos emparentados) líneas de individuos genéticamente idénticos,
virtualmente homocigotas para todos sus loci (ver Capítulo IV).
(ii) El ratón es inusual en el sentido de que es posible criar híbridos viables y fértiles acoplan-
do las líneas de laboratorio con varias especies derivadas de animales salvajes, como se
verá más adelante en este capítulo y en el Capítulo VI.
(iii) Se ha conseguido el desarrollo de técnicas de mutagénesis dirigida (del inglés gene targeting)
que producen alteraciones heredables del genoma casi “a pedido”, cosa que, por el momen-
to, no es posible en ninguna otra especie de laboratorio (ver Capítulo VIII).
Habiendo comenzado en los inicios del siglo XX, el establecimiento de líneas de ratones ge-
néticamente estandarizadas le debe mucho a la existencia previa de una tradición de cría y
venta de ratones como “mascota”. Existen evidencias milenarias de la presencia de ratones
“de compañía”; por ejemplo, en el antiguo Egipto se criaban ratones blancos sólo por diver-
sión y eran considerados animales muy especiales. Este interés por los ratones, llevó, años
más tarde, a los criadores asiáticos y europeos del siglo XVIII y XIX a seleccionar y desarrollar
una gran variedad de animales mutantes, con diferentes colores o características particulares,
como el ratón japonés “valseador” (en inglés, waltzing mice) y los ratones albinos. Esto expli-
caría porqué el albinismo, una mutación relativamente poco frecuente en la naturaleza, se en-
cuentra presente en tantas líneas de laboratorio.
Una pieza clave en la conexión entre criadores y genetistas de principio de siglo fue una
maestra, Abbie Lathrop, quien comenzó a criar ratones para la venta en el año 1900 en
92 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
Granby, Massachusetts, Estados Unidos. El destino la colocó muy cerca del Bussey Institute per-
teneciente a Harvard University y dirigido por William Castle (considerado hoy como el padre
de la genética de mamíferos). No sólo proveyó de diversas variedades de ratones al Bussey
Institute, sino que tuvo sus propios programas de cría experimental. Muchas de las líneas más
comunes usadas en la actualidad, como la C57BL/6 y la C57BL/10, derivan enteramente de
aquellos ratones del género Mus.
Una de las principales contribuciones del grupo de Castle, en particular de Clarence Cook Little,
fue la creación de las primeras líneas genéticamente homogéneas (consanguíneas) de ratones de
laboratorio (ver Capítulo IV). Las primeras cruzas fueron realizadas por Little en 1909 y desem-
bocaron en la creación de la primera línea consanguínea, DBA; llamada así por portar alelos mu-
tantes (recesivos) en tres loci del color del pelaje: dilute (d), brown (b) y non-agouti (a). En el año
1918 Little se mudó al Cold Spring Harbor Laboratory, Long Island, Estados Unidos, donde, con la
ayuda de otros investigadores como Leonell C. Strong, desarrollaron las líneas consanguíneas
más famosas, incluyendo C57BL/6, C57BL/10, C3H, CBA y BALB/c (Figura 3.5). Si bien el moti-
vo inicial del desarrollo de estas líneas fue demostrar las bases genéticas de varias formas de
cáncer, estas líneas han jugado un papel crucial en todas las áreas de la genética del ratón. Otra
contribución de Little hacia la genética del ratón fue su función de fundador y primer director
del Jackson Laboratory, inaugurado en 1929 en Bar Harbor, Maine, Estados Unidos; considerado
como el laboratorio más importante del mundo en la materia.
El linaje de las líneas clásicas del ratón de laboratorio muestra claramente que, en las fases ini-
ciales de su desarrollo, han ocurrido cruzas e intercambios genéticos entre ratones obtenidos
de criadores y otros capturados de la naturaleza. Leonell Strong, colega de Little como funda-
dores de la genética del ratón, relata en su libro sobre el origen de las líneas de laboratorio
cómo capturó y crió ratones salvajes para su laboratorio en Cold Spring Harbor (¡llegando al
extremo de ponerlos debajo de su cama de recién casado para que no tuvieran frío!). Por
otro lado, estas líneas clásicas de laboratorio parecen estar muy emparentadas y descender
de un núcleo reducido de hembras, lo que explicaría en parte su bajo nivel de polimorfismo
(ver Capítulo V). En este sentido, son muy elocuentes los trabajos que demuestran que la
mayoría de las líneas clásicas comparten el mismo tipo de ADNmt de origen Mus musculus
domesticus. Estudios posteriores sobre el cromosoma Y pusieron en evidencia una curiosidad:
la composición genética de estas líneas es un mosaico de subespecies (en proporciones des-
iguales), forzada por una cría dirigida y en confinamiento. En particular, la mayoría presenta un
componente Mus musculus musculus (por ejemplo el cromosoma Y), que sería de origen asiá-
tico, sobre un fondo Mus musculus domesticus. Algunos autores reconocen a Mus musculus
castaneus como un tercer componente parental en la formación de las líneas clásicas de labo-
ratorio. Por ello, las líneas clásicas pueden considerarse recombinantes inter-subespecíficas no
existentes en la naturaleza y a las cuales podría referirse como Mus “laboratorius”. Esto fue
confirmado recientemente por medio de estudios comparativos de secuencias polimórficas
SNP (ver Capítulo VI) a lo largo del genoma.
SISTEMÁTICA DE LOS ROEDORES UTILIZADOS EN EL LABORATORIO 93
Figura 3.5. Origen de las líneas consanguíneas. Origen de algunas de las líneas (cepas) consanguíneas “clásicas” y los nombres
de los investigadores que las desarrollaron en las tres primeras décadas del siglo XX. Adaptado de Morse III, H. Origins of Inbred Mice.
Academic Press, New York, 1978.
94 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
La relativa homogeneidad genética de las líneas clásicas de laboratorio ayudó a los primeros
genetistas simplificando, en cierta medida, el análisis del determinismo genético de algunos ge-
notipos complejos, como aquellos implicados en la histocompatibilidad o la predisposición a
ciertos tipos de cáncer. Por otro lado, esto se convirtió en un gran inconveniente a la hora de
realizar mapas genéticos (ver Capítulo VI), estudiar el imprinting genómico, los efectos de la
epistasis o la predisposición a ciertas enfermedades infecciosas. Haciendo una analogía con la
pintura, podríamos decir que al trabajar con las líneas clásicas de laboratorio los genetistas es-
tán usando una paleta a la cual le faltan varios colores fundamentales. Es en parte por esta ra-
zón que fueron creadas nuevas líneas consanguíneas a partir de ratones capturados en la na-
turaleza, en estado salvaje. La desventaja de las líneas clásicas de poseer un grupo de genes
restringido, con una variación alélica relativamente baja, fue superada cuando los genetistas
del ratón decidieron tomar la diversidad existente en los especímenes salvajes del género
Mus.
Haciendo un análisis del polimorfismo genético entre estas nuevas líneas consanguíneas y las
líneas clásicas, se encontró que el mismo era significativamente mayor al comparar estos gru-
pos que dentro de las líneas clásicas. Esto sirvió para desarrollar cruzas muy polimórficas entre
líneas de origen salvaje y las líneas clásicas de laboratorio, como son las cruzas inter-específi-
cas y las inter-subespecíficas (ver Capítulo VI). Además de su gran valor como fuente de po-
limorfismo, los ratones salvajes representan también una fuente valiosa de variaciones morfo-
lógicas a nivel del cariotipo. Por todo lo expresado, queda claro que las líneas consanguíneas
“salvajes” son una herramienta fundamental para el clonaje posicional de genes, es decir, el
clonaje de un gen que es conocido sólo por su fenotipo deletéreo.
Teniendo en cuenta que las líneas de ratones de laboratorio presentan un espectro de reaccio-
nes muy pobre cuando son infectados con organismos patógenos (o son expuestos a una dro-
ga), es muy probable que estudiando la reacción de los ratones salvajes se llegue a la identifica-
ción de genes potencialmente interesantes. Como veremos en el Capitulo IV, en los últimos 25
años, los genetistas del ratón han desarrollado una gran variedad de líneas consanguíneas a partir
de animales atrapados en estado salvaje. Entre ellas, encontramos las líneas MAI/Pas, MBT/Pas y
PWK/Ph (derivadas de ratones Mus musculus musculus), la línea CAST/Ei (Mus musculus casta-
neus), las líneas MOLC/Rk y MSM/Ms (Mus musculus molossinus), y las líneas SEG/Pas, STF/Pas y
SPRET/Ei (Mus spretus). Muchas de estas líneas pueden ser adquiridas comercialmente (The Jack-
son Laboratory, Bar Harbor, Estados Unidos, [Link]
SISTEMÁTICA DE LOS ROEDORES UTILIZADOS EN EL LABORATORIO 95
La rata Noruega (Rattus norvegicus), conocida también como rata marrón, ha sido utilizada en in-
vestigación por más de un siglo y es, de hecho, la primera especie de mamífero domesticada funda-
mentalmente para propósitos científicos. Sin embargo, la primera especie de rata que fue comensal
del hombre fue la denominada rata negra (Rattus rattus), pero no es utilizada primariamente como
animal de laboratorio; aunque existe cierto interés en su uso como modelo en parasitología y enfer-
medades infecciosas. El género Rattus pertenece al orden Rodentia y a la familia Muridae (Figura
3.1), y contiene alrededor de 137 especies; a su vez, Rattus norvegicus tiene cinco subespecies. El ca-
riotipo normal de la rata Noruega es de 21 pares de cromosomas (2n=42), por su parte, la rata ne-
gra tiene 19 pares (2n=38) y se sabe que estas dos especies no pueden hibridarse.
El origen de la rata Noruega se sitúa en las zonas más frías de Asia central (desde el Mar Cas-
pio hasta Siberia), mientras que la rata negra provendría probablemente de la India y la penín-
sula Malaya. Se cree que la rata Noruega invadió Europa (vía Rusia) en forma tardía, posible-
mente en el siglo XVIII. El primer informe data de la ciudad de Copenhague, Dinamarca, en el
año 1716. Alrededor de 1750, ya se encontraban en Alemania y Francia, y para el fin de ese
siglo habrían alcanzado Italia, España e inclusive la costa este de América del Norte, a través
de los colonizadores ingleses. El nombre de la especie proviene de la creencia errónea de
que su origen estaba situado en Noruega.
Como se dijo, Rattus norvegicus no es la primera especie de rata que colonizó Europa, ya Rat-
tus rattus lo hizo en la edad media (alrededor del siglo XII), proveniente de oriente (llevando
consigo la peste bubónica). Con el tiempo, la rata Noruega, con su mayor tamaño (hasta 500
gramos de peso, contra 350 gramos para la rata negra) y gran adaptabilidad, fue reemplazan-
do a la rata negra. Hoy en día, las ratas negras se encuentran sólo en los puertos (de allí el
nombre de “rata de los barcos”) mientras que las ratas marrones han colonizado el mundo
entero como animales comensales del hombre. En el laboratorio, las ratas se adaptan muy
bien al confinamiento (como el ratón, son de hábitos nocturnos) y son animales poco agresi-
vos y fáciles de manipular (con variaciones según las líneas). A diferencia del ratón, el macho
de la rata no suele pelear cuando se lo coloca en grupos dentro de una misma jaula y, a su
vez, aceptan el confinamiento individual sin problemas.
En la Europa del siglo XIX, ya se utilizaba a la rata en estudios de fisiología, anatomía y nutri-
ción. Los primeros informes provienen de Francia (Philpeaux 1856), Inglaterra (Savory 1863)
y Alemania (Crampe 1877). Con respecto al origen de las líneas de laboratorio, se sabe que
comenzó a fines del siglo XIX y principios del XX, en los Estados Unidos. Sin embargo, se
desconocen datos referentes a los ancestros de muchos grupos de ratas de laboratorio, aun-
que existe información bien documentada en algunos casos en particular como ser la rata
Wistar y la Sprague-Dawley. Los primeros intentos para criar líneas de laboratorio fueron co-
menzados en 1906 por Henry H. Donaldson (llamado el padre de la rata de laboratorio), en
el Wistar Institute, Philadelphia, Estados Unidos. Si bien se desconoce el origen de los animales,
allí se establecieron dos tipos de colonias: las no consanguíneas, con pelajes de color hetero-
géneo, y las líneas consanguíneas, mantenidas con apareamientos hermano x hermana.
96 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
Henry Donaldson y William Castle fueron los primeros en desarrollar líneas consanguíneas
con la intención de usarlas en estudios de cáncer experimental. Las ratas provenientes del
Wistar Institute (conocidas genéricamente como ratas Wistar) han contribuido, más que nin-
gún otro grupo, con el mayor número de líneas descendientes. Entre las líneas consanguíneas
de rata más populares podemos enumerar a las líneas F344, LEW, ACI, BN, WKY y PVG, en-
tre otras (ver Capítulo IV). Como veremos en el capitulo IX, existen también líneas de ratas
mutantes y congénicas (desarrolladas fundamentalmente en Estados Unidos y en Japón) que
son muy buscadas como modelos de enfermedades humanas. A modo de ejemplo, la muta-
ción Rowett nude (rnu) (comercializada en fondo no consanguíneo por Taconic como
Tac:N:NIH-Whn), es análoga a la mutación en el ratón, y afecta la expresión de un factor de
transcripción de la familia forkhead. Una lista de líneas consanguíneas, líneas congénicas, gru-
pos de ratas no consanguíneas y ratas mutantes puede obtenerse de Internet en el NIH Ani-
mal Genetic Resource, Veterinary Resources Program ([Link]
Figura 3.6. Las líneas consanguíneas de rata y las ratas salvajes. El gráfico representa el grado de relación genética entre lí-
neas consanguíneas y ratas salvajes (Rattus norvegicus), según un análisis de clusters jerárquicos (del inglés hierarchical cluster) por mar-
cadores microsatélites. HR2, G3 y RU1 son ratas salvajes de Alemania; MITB, MITC y MITE son ratas salvajes de Japón. Adaptado de
Voigt et al., Mammalian Genome 11: 789-790, 2000.
SISTEMÁTICA DE LOS ROEDORES UTILIZADOS EN EL LABORATORIO 97
bería ser aprovechado para generar líneas consanguíneas derivadas de ratas salvajes; de esta
manera se aportarían nuevos alelos de microsatélites útiles para la construcción de mapas ge-
néticos, como lo hemos visto para el ratón.
Hasta la década de 1980, el uso de la rata en estudios genéticos se vio empobrecido por el
poco desarrollo de su mapa genético y la baja disponibilidad de líneas genéticamente defini-
das. En los últimos años, esto ha cambiado mucho gracias al desarrollo de mapas detallados y
a la decisión de llevar a cabo la secuenciación completa del genoma de la rata (ver Capítulo
VI). Esta decisión está basada en el hecho de que la rata y el ratón han tenido, históricamente,
un papel muy diferente en las investigaciones. Mientras que el ratón fue el animal donde se
estudiaron la mayoría de las enfermedades monogénicas, la rata, debido a su historia como
modelo para la fisiología, es un modelo más apto para la evaluación de fenotipos cuantitati-
vos y enfermedades complejas. Es así que, en la actualidad, la rata está siendo utilizada cada
vez más en genética experimental; en particular, es el modelo preferido para el estudio de
varias enfermedades de genética compleja, como lo son la hipertensión, la diabetes, las en-
fermedades renales, las enfermedades autoinmunes y los desórdenes del comportamiento
(ver Capítulo IX).
Para más detalles sobre la biología y el manejo de la rata en el animalario, consultar los libros
The Laboratory Rat Vol I y II (1979 y 1980) de H. Baker, J. Russell Lindsey y S. Weisbroth, y
The Laboratory Rat (1998) de P. Sharp y M. LaRegina.
El hámster Sirio (Mesocricetus auratus), también llamado hámster dorado (en inglés, Syrian
Hamster o Golden Hamster), tiene su origen como animal de laboratorio (y como mascota)
98 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
en la captura de una hembra y sus crías realizada en 1930 en Siria. Llevadas primero a Israel
(Hebrew University, Jerusalén), fueron introducidas en Inglaterra y posteriormente a Estados
Unidos. Desde entonces, el hámster Sirio ha sido muy utilizado como modelo de enfermeda-
des infecciosas (virales en particular), parasitarias, oncología (carcinogénesis), inmunología,
cronobiología, endocrinología y reproducción. El hámster Sirio tiene un cariotipo de 22 pares
de cromosomas (2n=44) y un mapa genético poco desarrollado.
Los hámsters son roedores de hábitos nocturnos y en el estado natural viven dentro de ma-
drigueras; en el laboratorio son más agresivos y más propensos a escapar de sus jaulas que los
ratones y las ratas. El hámster dorado (tal el color de su pelaje) presenta un dimorfismo se-
xual en el cual la hembra adulta (hasta 150 gramos de peso) es más grande que el macho
(hasta 130 gramos de peso). Una de las características anatómicas mas distintivas de la mayo-
ría de los hámsters es la existencia de una bolsa en las mejillas (del inglés cheek pouch) que le
permite almacenar alimentos. El período de gestación es de tan sólo 16-17 días y dan a luz un
promedio de 7 a 8 crías, las cuales serán destetadas a los 21 días. Es importante destacar el
bajo nivel de polimorfismo que presentan las moléculas de clase I del CMH (designado Hm-1)
en los hámster de laboratorio, hecho que permite el transplante de tumores y tejidos, aun
entre animales no relacionados (ver Capítulo V). Este fenómeno se debe al reducido número
de ancestros que originaron las poblaciones de laboratorio.
Existen algunas líneas consanguíneas (por ejemplo, LSH/N) y varios grupos de animales no con-
sanguíneos, entre ellos: N:M70 y N:SYR (Veterinary Resources Program, NIH); HsdHan:AURA
(Harlan); Sim:(SYR) BR (Simonsen Laboratories Inc.); y Lak:LVG(SYR)BR (Charles River Laboratory).
Hay también algunas líneas mutantes de hámster, como la línea nude (pelados y con un timo ru-
dimentario, como la rata y el ratón nude), la línea BIO14.6 CM (cardiomiopatía), deficiente en
delta-sarcoglicano, y la línea deficiente en el factor C6 del complemento, entre otras.
El hámster Chino (Cricetulus griseus) está menos difundido que el hámster Sirio, aunque exis-
ten grupos exocriados disponibles en forma comercial (HsdHan:CHIN de Harlan). Este pe-
queño roedor de no más de 35 gramos de peso es también conocido como hámster enano
chino (y en inglés como striped hamster). Son animales agresivos (y más difíciles de criar en
cautiverio que el hámster dorado) que fueron usados originalmente en parasitología como re-
ceptores de Leishmania donovani. El hámster chino se conoce principalmente por ser la fuente
de las líneas celulares CHO (chinese hamster ovary) de uso extensivo en distintas disciplinas in
vitro, desde la producción de proteínas recombinantes hasta la formación de híbridos de célu-
las somáticas. La característica que ha hecho al hámster chino un modelo popular en citoge-
nética es el bajo número de cromosomas (2n=22) (agrupados en subgrupos bien distingui-
bles) y la baja incidencia de aberraciones cromosómicas espontáneas (por eso es usado en
ensayos de mutagenesis). Finalmente, el descubrimiento de diabetes hereditaria (tipo I) den-
tro de los hámster chinos de laboratorio ha extendido los estudios hormonales y pancreáti-
cos en esta especie.
El hámster Zungaria o Siberiano (en inglés, Djungarian hamster o Siberian hamster) (Phodopus
sungorus) es originario de las zonas esteparias de Siberia, Manchuria y Mongolia. Son animales
SISTEMÁTICA DE LOS ROEDORES UTILIZADOS EN EL LABORATORIO 99
pequeños (peso adulto de 35 a 50 gramos) y el color del pelo es gris con una franja más os-
cura en el dorso. Su aplicación como animal de laboratorio se limita a las áreas de endocrino-
logía, fisiología y biología de la reproducción. El hámster Armenio (Cricetulus migratorius), tam-
bién llamado hámster gris, fue introducido como animal de laboratorio in 1963 debido a su
susceptibilidad a ciertos agentes carcinógenos. Al igual que el hámster chino, tiene un número
diploide de cromosoma 2n=22. El hámster Europeo (Cricetus cricetus) es mucho mas grande
que el dorado (el macho puede pesar hasta 450 gramos) y es usado en estudios de fotoperí-
odo (glándula pineal) y carcinogénesis (especialmente pulmonar). El uso del hámster Rumano
(Mesocricetus newtoni) y el hámster Turco (Mesocricetus brandti) como animales de laborato-
rio está muy poco extendido.
Para más detalles sobre la biología y el manejo de los hámsters en el animalario, consultar los
libros The Laboratory Hamster (1987) de G. Hoosier y C. McPherson y The Laboratory Hams-
ter & Gerbil (1999) de K. Field y A. Sibold.
Todas las especies salvajes de cobayo son originarias de América del Sur, entre ellas, Cavia
porcellus es la utilizada normalmente como animal de laboratorio. Se cree que los europeos
ingresaron, en el siglo XVII, varios ejemplares para venderlos como mascota pasando final-
mente a Estados Unidos. Este sería el origen de los animales usados en experimentación. En
inglés se los conoce como guinea pigs, nombre que provendría del paso de las naves por Gui-
nea, en Africa Occidental, aunque está claro que ni son cerdos ni provienen de Guinea. Es
más, su pertenencia al orden de los roedores (suborden Hystricomorpha) está actualmente
muy discutida por distintos estudios de genética molecular, proponiéndose una nueva ubica-
ción taxonómica (posiblemente un nuevo orden). El período de gestación de los cobayos es
de alrededor de 63 días, con un rango de crías (las mismas nacen con pelo) entre 1 y 8. El
número de cromosomas de la especie es de 32 pares (2n=64) y todavía no se ha empezado
a construir su mapa genético.
En el área de la genética, el cobayo fue usado por muchos años para el estudio de la he-
rencia del color (con más de 30 loci descriptos) y la textura del pelaje, siendo de los prime-
ros animales de laboratorio en los cuales se desarrollaron las líneas consanguíneas (las líne-
as 2 y 13). Las únicas dos líneas consanguíneas disponibles son aún la 2/N (tricolor) y la
13/N, desarrolladas en 1915 por Sewall Wright en el Bureau of Animal Industry, Estados
Unidos. La empresa Simonsen Laboratories Inc. es una de las pocas que comercializa una de
estas líneas (2/NSim), obtenida del Frederick Cancer Research Center, Maryland, Estados Uni-
dos, en 1999. En el Veterinary Resources Program, NIH Animal Genetic Resource, Estados Uni-
dos ([Link] se pueden obtener ambas líneas, 2/N (resistente a la
encefalomielitis alérgica experimental y susceptible a la tiroiditis autoimmune experimental)
y 13/N (susceptible a la encefalomielitis alérgica experimental pero muy resistente a la tiroi-
ditis autoimmune experimental).
100 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
Para más detalles sobre la biología y el manejo del cobayo en el animalario, consultar el libro
The Biology of the Guinea Pig (1987) de J. Wagner y P. Manner.
Parte de la utilidad científica del jerbo reside en el hecho de que, debido a su adaptación a la
vida en el desierto, presenta cierta actividad diurna, rasgo muy valorado para los estudios de
comportamiento en cautividad. También llama la atención la gran capacidad de estos animales
para resistir la falta de agua (hasta 45 días). Tienen además la particularidad de presentar con-
vulsiones epileptiformes ante estímulos fuertes (probablemente una defensa natural para con-
fundir a los depredadores). Estos animales de costumbres excavadoras raramente superan los
130 gramos de peso, poseen una cola característica (larga y con pelos) y fuertes patas trase-
ras. El período de gestación es de 24-26 días y dan a luz un promedio de 5 a 7 crías, las cua-
les se destetan entre los 21 y 28 días de edad. Debido a un particular metabolismo de las gra-
sas, los jerbos deben ser alimentados con dietas bajas en grasa, de lo contrario desarrollan al-
tos niveles de colesterol y obesidad. Los jerbos son usados en investigaciones relacionadas al
SISTEMÁTICA DE LOS ROEDORES UTILIZADOS EN EL LABORATORIO 101
Para más detalles sobre su biología y manejo en el animalario consultar el libro de K. Field y
A. Sibold: The Laboratory Hamster & Gerbil (1999).
Para más detalles sobre las líneas y grupos (stocks) de rata, hámster, cobayo y jerbo disponi-
bles en todo el mundo, consultar el International Index of Laboratory Animals (Festing, 1993) o
acceder a las páginas de Internet de las principales firmas comerciales de animales de labora-
torio (ver Anexo III).
Un roedor muy usado en investigación, fuera de los ya descriptos, es el ratón ciervo (Pe-
romyscus maniculatus), perteneciente a la familia Cricetidae. Este pequeño roedor omnívoro
de 20-25 gramos de peso se encuentra distribuido en toda América del Norte y es muy utili-
zado en estudios genéticos y en virología.
Llevados por el interés en este animal, en el año 1985 fue establecido el Peromyscus Genetic
Stock Center en University of South Carolina, Estados Unidos ([Link] Este
2 La empresa Tumblebrook Farm, Inc., Massachusetts, Estados Unidos, distribuyó por varios años (en forma gra-
tuita) la publicación The Gerbil Digest, volúmenes 1 (1974) al 16 (1990).
102 MANUAL DE GENÉTICA DE ROEDORES DE LABORATORIO
Dos roedores originarios de América del Norte con cierto uso de laboratorio son la rata del al-
godón (Sigmodon hispidus), suborden Myomorpha, y la marmota del Canadá (en inglés, wood-
chuck) (Marmota monax), suborden Sciuromorpha. La rata del algodón (del inglés cotton rat) es
un buen modelo de caries dentales y de virología (en particular, poliovirus, adenovirus y virus
respiratorio sincisial); mientras que la marmota del Canadá es un interesante modelo de obesi-
dad, hepatitis viral y hepatocarcinomas. La rata del algodón es comercializada como grupo exo-
criado (Hsd:Cotton Rat) por Harlan ([Link] e in-
clusive existe una línea consanguínea (SIG/N) que se encuentra por encima de la generación de
endocría F30 y es distribuida por el Veterinary Resources Program, NIH Animal Genetic Resource,
Estados Unidos ([Link]
Otros roedores usados en investigación (presentes en forma natural en Europa y América) son
el topillo (Microtus spp.), suborden Myomorpha, y la ardilla terrestre (Spermophilus spp.), subor-
den Sciuromorpha. El topillo tiene un mapa genético bastante avanzado y es usado en pruebas
de calidad de alimentos, parasitología, virología y comportamiento. Dentro de las 30 especies de
ardillas terrestres presentes en América del Norte, sólo tres son criadas como animal de labora-
torio, fundamentalmente para su uso en el estudio de colelitiasis, aterosclerosis y hepatitis viral.
Dentro de los roedores originarios de Sudamérica, la chinchilla (Chinchilla laniger) y el degú (Oc-
todon degu), ambos pertenecientes al suborden Hystricomorpha, son los más vistos en el ámbi-
to del laboratorio. Al igual que el cobayo, estos roedores nacen muy maduros (con pelaje com-
pleto y ojos abiertos) y tienen períodos de gestación más largos que el resto de los roedores
(110 días en el caso de la chinchilla). La chinchilla se usa para estudios de audiología, enfermeda-
des infecciosas, reproducción y comportamiento; el degú (conocido también como trumpet-tai-
led rat) se utiliza particularmente como modelo de diabetes melitus y cataratas congénitas.
Existen otros roedores usados como animales de experimentación, pero no serán tratados
en este libro por no ser utilizados en forma extensiva. Entre ellos encontramos el ratón can-
guro (Dipodomys spp.), la rata del arrozal (Oryzomys spp.), la rata maderera (Neotoma spp.),
la rata multimamas (Praomys spp.), la rata de cola blanca (Mystromys spp.) y el ratón maicero
(Calomys spp.). (En el lenguaje corriente no existe una distinción real entre ratas y ratones, y
muchas veces es sólo una cuestión de tamaño; animales de menos de 30 gramos de peso son
comúnmente llamados ratones.)
Es un hecho concreto que el ratón, y en segundo lugar la rata, son los animales de laboratorio
en los cuales la genética se encuentra más desarrollada. Debido a esta realidad, este libro será
consagrado casi enteramente a los aspectos de la genética del ratón (sirviendo como modelo
para el resto de los roedores), salpicado con referencias oportunas sobre la rata.
SISTEMÁTICA DE LOS ROEDORES UTILIZADOS EN EL LABORATORIO 103
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