0% encontró este documento útil (0 votos)
284 vistas24 páginas

Estructura y Temas del Evangelio de Lucas

1. El evangelio de San Lucas se presenta como un relato compasivo y misericordioso de Jesús como el Salvador de la humanidad. 2. Resalta la universalidad de la salvación traída por Cristo para todas las naciones y la misión de anunciarla a los gentiles. 3. Narra el gran viaje de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, enseñando e inspirando a la Iglesia a seguir el camino de la cruz con alegría.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
284 vistas24 páginas

Estructura y Temas del Evangelio de Lucas

1. El evangelio de San Lucas se presenta como un relato compasivo y misericordioso de Jesús como el Salvador de la humanidad. 2. Resalta la universalidad de la salvación traída por Cristo para todas las naciones y la misión de anunciarla a los gentiles. 3. Narra el gran viaje de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, enseñando e inspirando a la Iglesia a seguir el camino de la cruz con alegría.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Unidad 7: Evangelio de San Lucas

0. INTRODUCCIÓN

Nos hallamos frente al evangelio más extenso de todos, y eso, que es sólo la primera parte de la
llamada “obra Lucana” (Lucas¦Hechos). Sin lugar a dudas, Lucas es un buen historiador e
investigador; pero ante todo es un “teólogo” cuya reflexión doctrinal la encontramos entre
Marcos-Mateo y Juan. Es uno de los evangelios preferidos por aquellos que sueñan con un Dios
cercano, compasivo y lleno de ternura. Quienes han caminado tras las huellas del Señor Jesús,
normalmente han descansado la vista en este bello escrito para ir de la mano de María, imagen
perfecta de discípula y evangelizadora. Cuando nuestro corazón ha estado lleno de pena y
desencanto por causa del pecado, hemos mirado con asombro al “Padre misericordioso” que se
lanza a nuestro cuello a llenarnos de besos. Quizás, estas lacónicas palabras alcancen a expresar
los sentimientos tan hondos y hermosos que inspira en nosotros un escrito tan sui géneris.

Nombres dados al Evangelio de San Lucas

1. El evangelio del Salvador… Los cuatro evangelios en esencia nos exponen el mismo
mensaje (La buena noticia: Jesús y el Reino de Dios), pero dicho mensaje nos es presentado
desde diversos ángulos, lo cual lo embellecen, amplía y profundiza. Los cuatro evangelios
son como cuatro miradas convergentes que nos descubren por dentro el misterio de Cristo.
Así, Marcos nos revela a Jesús como el Hijo de Dios, Mateo como el Mesías esperado de
todos los tiempos; Lucas por su parte, prefiere presentar a Jesús como el salvador1 de la
humanidad entera. (169.77; 211.30; 36; 199; Hech: 531; 1323). En contra de lo que normalmente
se ha pensado, este título no es un servil plagio del mundo helenístico o romano, en el que
algunos reyes Tholomeos, Seléucidas o Romanos pretendían ostentar el título de sotér
(Salvador), simplemente protocolario y adulador. Dicho título es originario del A.T., en
donde no solamente Yhwh es llamado con tal título, por haber salvado a su pueblo, bien de
las garras del faraón, bien de las fauces del león de Babilonia, sino que así también es
nombrado el Mesías porque él llevará hasta su cenit el plan salvífico universal de Yhwh (Is:
496; Sal: 799)2.

2. El evangelio de la misión universal… la universalidad de la salvación traída por Cristo se


encuentra más remarcada en Lucas que en los otros tres evangelistas. Así el plan divino de la
salvación abarca y comprende a todas las naciones: (214. 32; 36; 338; 10; 1329; 2447)3. Este
hagiógrafo subraya con gran autoridad la universalidad de la salvación en virtud de que él
mismo, en alianza con el gran apóstol de las gentes, la ha anunciado incansablemente a los
gentiles. Realidad digna de emulación por parte nuestra, si en verdad queremos ser una
Iglesia viva, dinámica y misionera.

1
Ni Marcos ni Mateo dan tal título a Jesús; Juan sí, pero una sola vez (442). Lucas, en cambio, infatigablemente lo
hace.
2
El mismo nombre de Jesús, Ye-shuá (significa Yhwh salva) Mt: 121 ¿No le parece esto muy hermoso, querido
eunuco?
3
No dejemos tampoco de lado las veces en que Jesús ovaciona la fe del centurión romano (79), la caridad
magnánima del samaritano en su incomparable parábola (1037) y la gratitud de un samaritano (1718).
3. El evangelio de la Misericordia… (636) La atmosfera de bondad, delicadeza y compasión
invaden todo este escrito evangélico. En él, Jesús actúa inflamado de misericordia, perdón,
disculpa, ternura y amor. El tiempo es corto para traer a colación los múltiples ejemplos que
se pueden extraer en este campo, [tampoco es justo que tal ejercicio sustrajera al estudiante
de leer todo el evangelio]. Bástenos recordar la misericordia de Jesús para con los pecadores
(734), con la mujer pecadora pública (736-50); su juicio al publicano en el templo (1810-14);
su actitud con Zaqueo (197); su mirada comprensiva a Pedro (2261); su mansedumbre ante los
verdugos (2334); la acogida a su compañero en el cadalso de la Cruz (2339). Todo lo anterior,
sin aún tocar las tres comparaciones del Capítulo 15,4 en donde se encuentra quizá la más
bella de las parábolas que Jesús haya podido enseñar: “el Hijo pródigo”5. ¡Cómo contrasta la
actitud del hijo mayor inmisericorde con la actitud de este padre sui géneris en compasión!
(1525-30). Por todo lo anterior, podríamos concluir sin temor a equivocarnos que con el
“evangelio de la misericordia” el Señor nos está apremiando como al legista que provocó la
enseñanza del Buen Samaritano: “Ve tú y has lo mismo” (1037b).

4. El evangelio del gran viaje… De modo fascinante, Lucas centra todo su evangelio en
Jerusalén. Comienza con tres escenas que se desarrollan en el templo: anuncio a Zacarías
sobre nacimiento milagroso de Juan el Bautista (15-22); Jesús presentado en el templo por sus
padres (222ss); luego de extraviárseles a sus padres, el Niño es hallado en el templo (241-50); y
concluye su evangelio cuando los apóstoles, después de la ascensión del Señor “se volvieron
a Jerusalén y permanecían de continuo en el templo…” (2453); y entre el comienzo y el final,
hacen de extensísimo puente los diez capítulos de la sección más original del tercer
evangelista, el cual lo podemos denominar como el “Gran viaje de Jesús y sus discípulos a
Jerusalén” (951–1928). En este insólito viaje Lucas con gran ingeniosidad, agrupa las
narraciones y enseñanzas de Jesús acaecidas en las ocasiones y parajes más diversos6. ð
{La misión de los 72 (101-20). {Martha y María de Betania (1038-42). {La tragedia de los
galileos ejecutados por el despiadado Pilato, y los pobres trabajadores aplastados por la torre
de Siloé (131-5). {La mujer encorvada (1310-17). {Los diez leprosos (1711-19). {El episodio
de Zaqueo (191-10). {Parábola del Buen Samaritano (1029-37). {El rico insensato (1216-21). {
La estéril higuera (136-9). {La dracma perdida y el Padre misericordioso (158-32). {El
administrador infiel (161-13). {El rico y el pobre Lázaro (1619-31). {La viuda y el Juez inicuo
(181-8). {El fariseo y el publicano en el templo (189-14). La idea fuerza que da unidad a este
gran bloque es el estribillo que se va repitiendo reiterativamente: “Iba caminando”
([Link]; 101.38; 1322.33; 1425; 1711). Este es el camino que Lucas ofrece como paradigma
para la Iglesia y para cada discípulo del Señor Jesús7. “El camino de la Cruz inmerso en la

4
En estas tres parábolas Jesús enseña de modo desconcertante a sus oyentes de ayer, de hoy y de siempre, que Dios
Padre tiene más deseos de perdonarnos que nosotros de ser perdonados por él.
5
Suele ser llamada por todos como “Parábola del hijo pródigo” (hijo perdido), sería más sensato llamarla “parábola
del Padre Pródigo (pródigo en amor, perdón y misericordia).
6
Esta sección es llamada también por un gran número de comentaristas como “El tesoro de Lucas”, pues según
éstos, aquí se contienen la inmensa mayoría de las perícopas propias del evangelista, a lo mejor, fruto de sus propias
averiguaciones. (Vidal I Cruañas, Albert. Encuentro con la Biblia. Paulinas. Santafé de Bogotá, 1990. Pág.
344.).
7
Queridos muchachos, aquí sólo nos encontramos en la introducción, más adelante desarrollaremos y
profundizaremos este apasionante tema lucano,
alegría pascual”8, todo un caminar en la entrega total a la voluntad de Dios-Padre con la
convicción inquebrantable del triunfo final.

5. El evangelio del Espíritu Santo… Lucas subraya la presencia impetuosa y dinámica del
Espíritu a lo largo de su obra. Así, la fuerza del Espíritu invade a Jesús desde su concepción
virginal y le mueve en su camino como predicador del reino de Dios. Otro tanto hace en los
Hechos con sus discípulos al lanzarlos por los caminos del mundo. Se dice que el precursor
del Señor “será lleno del Espíritu Santo aun en el seno de su madre” (115); el Espíritu Santo
vendrá sobre María y el poder del Espíritu Santo la cubrirá con su sombra; por el Espíritu
Santo Elisabeth reconoce a la Madre del Señor (141-43); de semejante manera Zacarías al
quedar lleno del Espíritu Santo profetizó maravillas (167). ¡El mismo espíritu Santo revela al
anciano Simeón la presencia del Salvador en el niño que el mismo sostiene entre sus brazos!
(225-32)9. Lucas nos presenta toda la vida y obra de Jesús jalonadas por la acción del Espíritu
Santo; así el Espíritu se posa sobre él en el río Jordán luego de haber sido bautizado (322); fue
conducido por el espíritu al desierto (41). Inició su ministerio en Galilea guiado por el
Espíritu Santo (414); en la sinagoga de Nazareth anuncia la realización en él de la profecía de
Isaías (Is: 611-2; 417-21). Con el poder del Espíritu sana enfermos y expulsa demonios (1120!).
A la vuelta de los 72, “se llenó de gozo en el Espíritu Santo” (1021); Promete que el Padre
dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan (119-13). ðTambién los Apóstoles continúan la
obra de la salvación del Señor, pero para ello, primero tienen que ser llenados de la fuerza del
Espíritu Santo (Hech: 18).10

6. El evangelio de la alegría y de la paz… Y ¡no podía ser de otro modo! La salvación traída
por Jesús tiene como resultado la auténtica alegría y la paz, síntesis de los bienes prometidos
para los tiempos mesiánicos. En efecto, la alegría inunda a los padres del Bautista (114.41-
44.58
). El Arcángel San Gabriel saluda a María con un efusivo: “Alégrate” (128). María misma
entona un cántico muy gozoso (146-55). En Belén los ángeles cantan la alegría de la navidad
(210-13); al regreso de la misión de los 72, Jesús exulta de gozo al impulso del Espíritu Santo
(1021). Los discípulos y las multitudes se llenan de alegría (1017.20; 1317). Zaqueo recibió en
su casa a Jesús con alegría (196). Los seguidores de Jesús se regocijan enormemente al entrar
a Jerusalén (1937). La pequeña y humilde comunidad post-pascual se alegra con la gloria del
Señor Jesús (2441).
ÿTambién Dios, nuestro Padre, se regocija mucho por la conversión de los pecadores
(157.10.23-24.32). A esta alegría sigue la paz que comunica Jesús (214-29; 750; 848). La paz es la
suma de todos los bienes mesiánicos y el don que otorga el resucitado a los suyos (2436). “La
alegría es el gran secreto del cristianismo”, decía Tomás Moro. Dicha alegría fluye de la

8
Nuestro inolvidable Papa Juan Pablo II en Sevilla-España, en la beatificación de sor Ángela de la Cruz (5 Nov.
1982).
9
Tengamos en cuenta que en los textos anteriores no se refiere directamente a la persona misma del Espíritu Santo,
sino a sus dones y carismas.
10
Al remarcar a lo largo de toda esta obra la acción del Espíritu Santo, bien podría llamarse a los Hechos, como
piensan muchos: “el evangelio del Espíritu Santo”. O si no, ¿qué piensas de la siguiente retahíla de citas?: Hech: 2;
829-39; 1015; 1128; 132.4; 1528; 167-20; 2023.28; 214.11; etc.
misma esencia del evangelio, la jubilosa noticia de que en Jesucristo es posible vencer, la
injusticia, el egoísmo, el pecado y la misma muerte11.

7. El evangelio de la oración... Para todo buen judío, la oración ocupaba un puesto


privilegiado en su vida. Jesús es hijo de un pueblo que sabe orar. Lucas es el evangelista que
más destaca la virtud orante12 de Jesús. Por ejemplo, nos hace suponer que Jesús oraba
cuando de costumbre iba los sábados a la sinagoga, allí participaría en la oración litúrgica en
torno a las Sagradas Escrituras, como judío piadoso y fiel (416; 66). Dice además, que
frecuentemente buscaba la soledad y el silencio de la noche para orar (516). Jesús oraba de
modo especial en los momentos decisivos de su vida y ministerio (928–36; 111-4). Ora en el
momento de su bautismo (321); ora a lo largo y ancho de su ministerio (516); ora para elegir a
los Doce (612);con ocasión de la multiplicación de los panes (916); ora antes de la confesión
mesiánica de Simón Pedro (918); durante la transfiguración (928-29); prorrumpe en alabanza al
Padre al regreso de la misión de los 72 (1021); su oración motiva a los discípulos para
aprender a orar como su Maestro (111); ruega de manera especial por Pedro en el momento
de la gran prueba (2232); intensifica su oración en su dolorosa agonía en el huerto de
Getsemaní (2239-44); intercede por sus verdugos a la hora de su muerte (2334); su expirar es
toda una oración de confianza en su Padre (2346).
& Como si fuera poco todo lo anterior, El Señor nos enseña través de dos desconcertantes
parábolas, como debe ser la oración de sus discípulos: Parábola del amigo inoportuno (115-8)
y la parábola de la viuda insistente frente a un juez inicuo (181-8). La oración entonces debe
ser perseverante, intensa y humilde.

ÿEn el tercer evangelio todos alaban a Dios y le dan gracias, exceptuando a los escribas y
fariseos. No obstante, nos presenta, en una de sus parábolas, a un fariseo que ora (1811-12),
pero en realidad, esto no es oración, es orgullo, pedancia y desprecio de los demás13.

G El tema de la oración es imprescindible en la vida cristiana, vocacional y apostólica del


discípulo (el evangelizador que no ora, termina abandonando la evangelización). De ahí que
Pablo de Tarso no se canse de insistirlo: Rm: 1212; Flp: 46; Ef: 618; Col: 42-4. etc. (quien no
ora, se hunde).

8. El evangelio de los pobres para los ricos… San Lucas es el evangelista “social” por
antonomasia. Su mensaje tiene un cierto sabor profético en las coordenadas de los
legendarios hombres de Dios: Amós y Oseas. Sabe que la buena noticia de Jesús, ante todo la
disfrutarán los pobres, los olvidados y sufridos; de ahí que las bienaventuranzas de Jesús
remarquen tanto este aspecto (620-21.30.38). Juan el Bautista insta a la conversión mediante el
desprendimiento, la justicia, y el compartir (310-14). María canta la pobreza y la humildad
proponiéndolas como requisito para que el Señor se glorifique en la creatura que lo acoge

11
También Marcos y Mateo mencionan la alegría (Mc: 416-17 ¡una sola vez!) Mateo lo hace en cuatro ocasiones (Mt:
2 ; 1344; 2521-23 y 288; pero es Lucas quien se lleva el primer puesto en este bello tema, términos como: gozo,
10

alegría, júbilo, exultación, regocijo, inundan toda su obra de principio a fin. (Albert Vidal).
12
En este evangelio el verbo “orar” se halla hasta 19 veces: 110; 321; 516; 612.28; 918.28-29; 111.2; 181.10.11; 2047;
2240.41.44.46. Etc.
13
No olviden hijitos que el evangelio no sólo nos enseña que es Jesús o el Evangelio, sino también, qué no es Jesús
y qué no es el Evangelio. (Pim) ¡Ojalá y no se les olvide nunca! ¡Ahí está la Virgen!
(152); Los ángeles anuncian a los pastores14 (28); José y María con su ofrenda en el templo
tipifican a los pobres (224); Jesús mismo ha optado por la pobreza (958); sus discípulos lo
dejan todo, se hacen pobres para seguirle (511; 1433; 1822); Jesús incita con su mensaje a
socorrer a los pobres a la manera del Samaritano de su parábola (1037); hay que ser generosos
sin esperar nada a cambio(1412-14); denuncia el egoísmo y el indiferentismo de los ricos (624-
26
; 1619-31); enseña que la limosna es el único tesoro para el cielo (1233). Jesús también
declara con vehemencia que las riquezas son incompatibles con al fe en el Dios Justo y
verdadero (1613-14).

@ Lucas, más que todos los otros evangelistas insiste en la renuncia a las riquezas (923).
Ahora, esta renuncia no será sólo en el campo pecuniario o de inmuebles, sino ante todo, una
renuncia personal a sí mismo15. El paradigma en este orden de cosas no hay que ir a buscarlo
lejos, es el mismo Jesús; él es el pobre entre los pobres: nació en medio de la pobreza (27);
vive al modo de los pobres16 (958); y muere en la máxima pobreza como un marginado
clavado en un vil madero (2334).

ÿ No obstante, ¡Jesús no amaba a los pobres por desprecio a los ricos! ¡Que prefiriera a los
primeros no es consecuencia de que excluyeran del reino a los segundos! (211ss). Es cierto
que tenía algunos amigos ricos, les dedicaba tiempo y se dejaba invitar por éstos. Entre tales
amigos nos encontremos a Zaqueo, Juana esposa de un tal Cusa administrador de Antipas
(83); José de Arimatea (2350-53); Marta y María de Betania se ve que también llevaban una
vida desahogada en el campo económico; y hasta la misma María Magdalena aparece como
una benefactora dentro del grupo de seguidores de Jesús (81-3). Pero si se relaciona con
personas de la clase alta o más o menos acomodadas, no es por que las considere más
importantes que los demás o por craso interés pecuniario, ¡No! es porque también para ellos
ha venido el reino… Así los ricos empobrecen y los pobres se enriquecen en orden a Dios.

9. El evangelio de la mujer… Es digno de señalar el lugar que Lucas concede a la mujer17 a


través de las exquisitas páginas de su evangelio. Además de hablar de modo más o menos
amplio de María la Madre de Jesús, de Elisabeth y de Ana, alude a la viuda de Naín (711); la
pecadora anónima en la casa de Simón (737ss); a las seguidoras de Jesús (81ss; 2349.55); a Marta
y María (1038-42); a la mujer anónima que en medio del gentío alaba a su madre (1127); a la
pobre mujer encorvada (1311-17); a las piadosas mujeres de Jerusalén (2327).

YCon el segundo evangelista comparte la escena impactante de la viuda en el templo, la cual


lo entrega todo en ofrenda generosa y arriesgada (211-4). También las mujeres se tornan en

14
Siempre se ha solido ver en los pastores figuras emblemáticas de los pobres y del resto fiel del Señor.
15
La riqueza y el orgullo, siempre han sido y serán un gran obstáculo para creer en Jesús, seguirlo y anunciarlo; así
lo intuyó Lucas desde el principio, por ello, para poder seguir a Jesús hasta las últimas consecuencias hay que
dejarse empobrecer por él para que así sólo él y la persona del hermano sean nuestras mayores riquezas, y el cielo
sea nuestra mejor herencia (Lc: 1818-23). Pim.
16
“Jesús se revela pobre al acoger la vida célibe, no ciertamente por desprecio al amor humano o de la mujer, sino
como signo de su entrega total a la causa del reino” (Mt: 1916). Albert Vidal I Cruañas.
17
En la realidad cotidiana la mujer era infravalorada no sólo en la sociedad gentil, sino también en la judía, donde, en
perpetua minoría de edad, no podía ser testigo en un juicio, ni adquirir bienes, ni heredarlos de su esposo. Aun hoy
el judío recita esta frívola oración cada día: “Alabado seas Adonaí, porque no me hiciste pagano, ni ignorante, ni
mujer”.
posibilidad de enseñanza en sus parábolas: la dracma perdida y hallada (158-10); la pobre
viuda y el juez inicuo (181-8)

10. El evangelio de la Virgen María… Ahora estamos frente a la mujer “Llena de gracia”,
amada y favorecida por el Señor de un modo excepcional (128.30) Miryam (del arameo Mari,
“La Señora”). Esta es una joven virgen (Parq nou) de Nazareth, comprometida con José,
un joven artesano muy justo y de la estirpe de David (127). Es humilde y sencilla, pues se
estremece al escuchar el saludo del Ángel (Cfr. Is: 662). Es prudente, ya que reflexiona
sosegadamente y pide aclaración (129). Es creyente, pues se confía totalmente en la Palabra
del Señor (135-37.45). es dócil y obediente (138). Es una mujer caritativa, emprende un largo
viaje desde Nazareth hasta la región montañosa de Judea18, no solamente para felicitar a
Elisabeth su pariente que está en cinta, sino para servirle en los asuntos que sólo las mujeres
saben y suelen hacer muy bien (156).

% “La María” Lucana, dista mucho de la nuestra, siempre coronada de estrella con la luna y
las nubes como peanas o pedestales que exaltan su belleza y su misterio; ella aquí, es más
bien el paradigma para todo auténtico discípulo del Señor Jesús: en la visitación, María
realiza el programa fundamental de Jesús, quien no vino a ser servido, sino a servir (2227).
Por lo tanto, María, la llena de gracia, la llena de fe, la llena de humildad y de caridad
entrañable, es la “primera cristiana-discípula” en la que la Iglesia se contempla gozosa y se
motiva en la entrega total a su Señor. { En los labios de esta maravillosa mujer, Lucas pone
un himno de triunfo que regocija el corazón de cualquier buen discípulo de Jesús, el
Magnificat (146-55). “Es muy significativo que este cántico victorioso de los pobres sobre el
saber (151), el poder (152) y la riqueza (153) de este mundo, esté en boca de una mujer, la
sierva del Señor, que, por ser mujer, carecía de ciencia, poder y posesión” (R. Laurentin).

A María, también la vemos en el tercer evangelio como una mujer piadosa que sube cada año
para la celebración de la pascua (241), sin pasar por alto, que las mujeres no estaban obligadas
a ello. La vemos como la mujer fuerte en el sufrimiento cuando busca con corazón
angustiado al Niño perdido (242-50). Lucas corona el ciclo de la infancia del Mesías
acentuando fuertemente la faceta de mujer silenciosa, interiorizada, que “solía guardar todas
estas cosas en su corazón” (219.51), ella trata de comprender, en el claro-oscuro de la vida de
fe, el misterio del Señor.

Terminando, Lucas nos muestra a “María, la Madre de Jesús” como con-discípula orante en
medio de la comunidad de hermanos esperando la llegada del Espíritu Santo (Hch: 114);
quizás, ofreciéndonos así un bello y significativo paralelismo (como es su costumbre): de
igual manera como en la encarnación y nacimiento del Mesías intervinieron el Espíritu Santo
y María (135), así también en el nacimiento de la Iglesia intervienen los dos. Realidad
aprovechada por la eclesiología del Vaticano II19. Ahora, en honor a las mujeres, escuchemos
el testimonio de una singular Beata: “Allí estaba ella, al igual que veló por el nacimiento y

18
Según el proto-evangelio de Santiago (siglo II), María fue a Ain Karem (“fuente de la viña”), un poblado situado
en un apacible rincón de Judea, en medio de jugosos viñedos y olivares. De Nazareth a esta población se pueden
contar unos 100 kilómetros, dadas las circunstancias de aquel tiempo, el viaje duraría aproximadamente cuatro días.
19
Lumen Gentium # 59.
crecimiento de Jesús, veló por el nacimiento y crecimiento de la Iglesia” (Sor. Teresa de
Calcuta).

Luego de esta bella consideración lucana, en torno a la Virgen María, nos queda una grave y
hermosa responsabilidad como discípulos y misioneros de Jesús: por ser Ella la discípula más
perfecta del Señor (L.G. #53), hemos de entrar en total comunión con la voluntad de Dios
expresada en Jesús Nuestro Maestro; por ser ella interlocutora del Padre en su proyecto de
enviar a su Verbo al mundo para salvar la humanidad, hemos enamorarnos profundamente de
la Palabra de Dios para no solamente practicarla, sino para darla a conocer a todos nuestros
hermanos; por su fe, Ella nos anima a ser verdaderos creyentes; por ser libre, Ella nos invita a
la libertad de la gracia por el abandono del pecado; por ser servidora del Señor, ella nos reta a
desprendernos de nuestros egoísmos y hacer de nuestra vida un holocausto de servicio y
generosidad al modo de su Hijo. Y por ser misionera, Ella nos estimula a dejar nuestros
desencantos, perezas, temores y presunciones, para ir a anunciar al Salvador a todos los
pueblos que habitan en tinieblas y en sombras de muerte (Lc: 179).

ÿ Llegados a este punto, y como conclusión al tema anterior, sugiero la lectura pausada y
meditativa de los numerales 266-272 del Documento de Aparecida; así nos enriqueceremos
con tan preciosos numerales acerca de la Virgen María como Discípula y Misionera del
Señor.

1. Cuestiones alrededor de su autor

Ciertamente, la Tradición no ha inventado los autores de los evangelios pero, antes de


interesarse por ellos como garantes del origen apostólico de los escritos evangélicos, primero se
preocupó de transmitir la Buena Nueva de Jesús y las Palabras del Señor. La curiosidad con
respecto a los autores humanos sólo vino después, cuando aparecen las primeras herejías que
amenazan la fe de la naciente Iglesia.

A los gnósticos, que predican un “nuevo evangelio”, la Iglesia opone el “Verdadero


Evangelio”, narrado por los apóstoles Mateo y Juan o sus discípulos. Además de que subrayaba
la relación histórica entre el evangelio de Marcos y la predicación de Pedro, se trató de
encontrar un arraigo apostólico para el tercer evangelio y vincularle así a la predicación de san
Pablo. Las tres menciones por parte de Pablo del nombre de Lucas (Flm: 124; Col: 414; II Tim:
411) parecían probarlo.

1.2 Lucas, ¿médico, discípulo de Pablo?

Pese a todo lo presentado anteriormente, y con mucha sensatez, hay que reconocer, que lo
mismo que los otros autores evangélicos, el tercer evangelio sigue siendo anónimo y su
hagiógrafo se difumina tras su relato. Los intentos por descubrir en su estilo indicios de su
calidad de médico han sido agresivamente refutados desde 1920. El texto revela otras
características más importantes del autor, en particular su talento de escritor, que le permite
jugar con diferentes estilos de griego, desde el griego clásico, el más puro (Hech: 17), hasta el
griego teñido de hebraísmos imitando el de los LXX (Lc: 1). Así mismo, refleja a un autor
educado, empapado de la cultura helenística, pero también a un gran conocedor de las
escrituras, a las que hace numerosas alusiones, refiriéndose al texto griego de los LXX. Por
último, al final de la lectura de su obra nadie puede dudar de su experimentado arte de narrador.

Sin embargo, Lucas es el único evangelista en haber añadido un segundo volumen a su


evangelio para esbozar el nacimiento y los comienzos de la Iglesia, entregándonos con ello un
precioso testimonio sobre la importancia de la tradición apostólica a finales del siglo I y sobre
su propia postura dentro de una tradición paulina en plena expansión. En efecto, junto a la
mitad del libro de los Hechos dedicada a la figura del Apóstol Pablo, otros escritos del N.T. –
las Cartas Deutero-Paulinas (Col, Ef y II Tes) y las Cartas Pastorales (I-II Tim y Tito) – se
presentan igualmente como testimonios de la predicación o de la actividad misionera de Pablo.

Las Cartas Pastorales, escritas probablemente a finales del siglo I, son particularmente
reveladoras del modo en que una generación vio en Pablo la figura de autoridad que
garantizaba la continuidad de la tradición apostólica. Lucas es también el heredero de estas
tradiciones relativas al Apóstol de los gentiles. Su obra da testimonio de la manera como
administró esta herencia.20

2. Profunda relación entre el Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles (“Un
juego de espejos”).

El término “Obra Lucana” se ha venido utilizando de modo corriente por infinidad de intérpretes
de la Biblia para designar el conjunto de Lucas-Hechos. Esta sencilla y eficaz formulación
facilita referirse a estos dos libros no sólo como dos obras de un mismo autor, sino también como
una sola obra en dos volúmenes.21 Para entender mejor todo esto y medir sus alcances, es
menester hacer un poco de historia.

2.1 LA “Obra Lucana” y su contexto histórico:

v En la gran Tradición Patrística…

Los Santos Padres de la Iglesia con eco unánime, muy pronto (Finales del siglo II)
reconocieron en Lucas al autor del III Evangelio y los Hechos de la Apóstoles. Entre éstos
grandes hombres sobresale el testimonio más antiguo, el de Ireneo de Lyón: “Lucas,
compañero de Pablo, consignó en un libro el evangelio predicado por este”. A dicho
testimonio se adhirieron sin vacilación alguna: Clemente de Alejandría, Orígenes y
Tertuliano. El argumento patrístico para tal posición se desprendía de los pasajes “nosotros”
de los Hechos (1610-17; 205-15; 211-18; 271-2816), en éstos, pareciese que el narrador hablara en
primera persona del plural, como si diera a entender que había participado personalmente en
tales sucesos, y en la citación del nombre (Lucas) en tres cartas paulinas (Flm: 24; Col: 414; II
Tim: 411). Así, los Santos Padres, ven en estos datos una información de primera mano que
confirma que Lucas fue un ayudante (discípulo) del Apóstol Pablo en su misión
evangelizadora y un compañero fiel hasta su martirio. Con lo anteriormente expresado los

20
Tomado libremente de Flichy, Odile. La obra de Lucas. C.B. # 114. Verbo Divino. Navarra-España. 2003. Pág. 6.
21
Insistimos que tal posición es objeto de un gran consenso entre los exégetas actuales.
Padres se afincaban en el valor histórico de la obra de Lucas, obra compuesta al mismo
tiempo por el III Evangelio y una historia de los inicios de la Iglesia.

v En el ámbito de la crítica histórica…

Las tesis patrísticas en este orden de cosas fueron puestas en tela de juicio por la exégesis
crítica de principios del siglo XX. Para ello objetaban que las perspectivas del autor de los
Hechos encajaban más bien en la situación de finales del siglo I y reflejaba ante todo el punto
de vista de una posterior generación con relación a las fuentes de los evangelios. A partir de
aquí se cuestionó fuertemente acerca del valor que había de concederle a la tradición
patrística.
Así pues, se interrogaban los críticos, ¿era en verdad Lucas el autor del III Evangelio? ¿No
sería más bien la Iglesia, al verse confrontada con el pensamiento herético (Marción), la que
experimentó la necesidad de anclar la autenticidad de sus escritos en la genuina tradición
apostólica? ¿No se habría puesto la autoría de los evangelios –que hasta el momento era
anónima– bajo el patronazgo de los apóstoles bien de modo directo (Mt y Jn), bien de modo
indirecto (Mc y Lc)? En realidad, ¿qué sabemos de ese tal Lucas? ¿Verdaderamente era
discípulo o por lo menos compañero de Pablo en su misión evangelizadora?22 Concluyendo,
¿era dable considerar los pasajes “nosotros” de los Hechos de los Apóstoles como prueba
contundente de que Lucas había tomado parte en los viajes misioneros del Apóstol Pablo?, y
¿si, solo se tratara de un procedimiento literario antiguo? ¿Qué valor histórico podría
atribuirse a los Hechos de los Apóstoles?

La exégesis crítica ha defendido además que si el evangelista Lucas, presunto autor de estas
dos obras, fue discípulo y compañero de Pablo en sus viajes, no habría forma de explicar las
contradicciones entre sus narraciones y lo que el mismo Pablo nos confía en sus cartas. Y es
que, no podemos cerrar los ojos ante tan clara evidencia, las distancias, incluso las
oposiciones, entre ambos son ineludibles.

Todo lo anterior nos lleva a considerar, o que el autor de los Hechos no es el mismo del III
evangelio, o que realmente estas dos obras sugieren épocas y preocupaciones teológicas y
eclesiológicas diversas, lo cual implicaría que fueron escritas independientemente la una de
la otra: la primera sería una “vida de Jesús” al estilo de Mc y Mt (70-80) y la segunda, una
historia de los comienzos de la Iglesia escrita quizás, una década más tarde. Así Lucas había
proyectado los problemas y esperanzas de su propia comunidad y consignado la predicación
primitiva apostólica maquillándola con su propio pensamiento teológico y eclesiológico.
Dadas las cosas de este modo, el Libro de los Hechos de los Apóstoles habría que tomarlo
como una obra de corte apologético, preocupada por enfatizar en la unidad y legitimidad de
la Iglesia, y esto, sin una relación directa o explícita con el evangelio escrito con mayor
anterioridad. La radicalidad de esta tesis sostenida por exégetas alemanes protestantes

22
El hecho de que Pablo (Flm) o sus discípulos (Col; II Tim) hablen de un cierto Lucas como colaborador suyo, no
prueba que este sea el autor del III evangelio, pues el nombre de “Lucas” estaba muy extendido por aquel entonces.
(Flichy, Odile. “La Obra Lucas” C. B. # 114. Verbo Divino. Navarra – España. 2003.
liberales, obligó a los estudiosos católicos a mantenerse en la tesis radical de la fiabilidad
histórica del testimonio de Lucas23.

v Posición de la Exégesis contemporánea…

Aun hoy persisten las discusiones granjeadas por los postulados de la crítica histórica. Tanto que
para un significativo número de estudiosos, “Lucas-hechos” son dos obras de un mismo autor
pero escritas en momentos y circunstancias diferentes, bien sea totalmente independiente la una
de la otra, bien sea independientes en el fondo, pero asimiladas posteriormente mediante un
proceso literario. Otros por su parte, ha considerado la posibilidad de una única obra en su origen
dividida después en dos, lo cual implicó una seria revisión de la conclusión del primer volumen y
la introducción del segundo. La tesis que opta por un solo autor quien trazó y compuso una obra
en dos volúmenes, tal y como se ha conservado en el Nuevo Testamento, es la que actualmente
tiende a imponerse en los estudios lucanos24. No obstante, la cuestión sigue abierta a la
discusión. Pero, la hipótesis de dos autores diferentes y la de la obra única dividida en dos, hoy
no alcanzan a sostenerse con seriedad en el campo científico. (Cfr. Flichy, Odile. “La Obra
Lucas” C. B. # 114. Págs. 6-8).

2.2 Origen y alcance de la expresión “Lucas-Hechos”:

Para 1927, el debate sobre “la obra Lucana” tomó una nueva orientación en virtud de la obra de
H. Cadbury: “Lectura de Lucas-Hechos”, obra en la que se defendía la tesis de la unidad de los
dos libros no solamente a nivel del autor, sino al corte del propio relato. Esta obra fue pionera de
modo más enfático en su acercamiento literario, atenta en particular al estudio del estilo y
vocabulario de la obra lucana. Así pues, la expresión “Lucas-Hechos” implica la convicción,
según este autor, que no se pueden tratar separadamente el Evangelio y los Hechos. El mismo
prólogo de Lucas (11-4) le confiere un fuerte argumento a la opinión de Cadbury; pues este
prólogo no hace de introducción sólo al evangelio, sino que se configura como un prólogo al
conjunto de toda la obra (Lucas y Hechos). Y en cuanto al prólogo de los Hechos (11-2), hay que
tener en cuenta que no es más que un prólogo secundario, según el uso común en la literatura
antigua. Al enfatizar que es el esfuerzo literario del autor más que la pertenencia a un género
común el que constituye la unidad de esta magna obra, así como un mismo diseño de conjunto
(una apología del movimiento cristiano en su opinión), Cadbury abrió un fecundo camino para
estudiar a Lucas y Hechos como una misma unidad narrativa. Su influencia aun se deja sentir
con gran fuerza en la investigación exegética actual. El abigarrado consenso que se formó en
torno a la unidad de la obra lucana es la prueba definitiva de ello. FCon ello, el lector que haga
suya esta convicción, tendrá que hacer una nueva interpretación de dicha obra, ya que ahora se
tratará de “releer el evangelio a partir de los hechos para buscar en él las claves hermenéuticas
del relato y descubrir en los Hechos la realización de lo predicho en el Evangelio”. (D.
Marguerat, la primera historia del Cristianismo. 1999).
23
Como se puede observar, el debate estaba anclado preferentemente en los aspectos de carácter histórico. Por eso,
pasaban a un segundo plano el aspecto literario tan importante a la hora de considerar la relación entre los dos
escritos.
24
La unidad de ambas obras, afirmada ya desde 1679 por John Lightfoot, fue demostrada claramente por los
expertos de la primera mitad de este siglo y hoy día es admitida por la generalidad de los exégetas, apoyados
fundamentalmente en la unidad de lengua, estilo y teología. (Aguirre M, Rafael y Otros. Evangelios Sinópticos y
Hechos de los Apóstoles. Verbo Divino. Navarra. 2003. Pág. 281).
2.3 Los dos libros a Teófilo

Lucas dedica toda su obra a Teófilo. ¿Personaje real o simbólico? Hay quienes lo consideran
como simbólico, ya que Teófilo significa “amigo de Dios”; sería pues una personificación de
todo lector cristiano, verdadero “amigo o amante de Dios”.

c Sin embargo es mejor ver en Teófilo un personaje real convertido a la fe en Jesucristo. Esto se
ve confirmado por el título de “excelentísimo” ( ), que también se da a los
procuradores romanos Felix y Porcio Festo (Act: 2326; 2625); y por otro lado, debemos tener en
cuenta la costumbre de escritores helenísticos contemporáneos, quienes dedicaban sus obras a
algún personaje ilustre que corriese con los gastos en su copia y difusión. La finalidad de su obra
dedicada a Teófilo es para que “conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”. Pues
nuestra fe, viene a decir, no se funda en mitos o leyendas, sino en hechos reales transmitidos por
testigos presenciales.

c Insistimos, ¿quién era Teófilo? En realidad, no lo sabemos. Este nombre era sumamente
común en toda la cuenca del Mediterráneo desde los lejanos días del siglo II a.C. Es un nombre
helenista, no obstante, fue un nombre corriente entre los judíos, prueba de ello es el nombre de
un Sumo Sacerdote denominado así, y mencionado por el historiador Flavio Josefo. Entre los
cristianos es conocido un tal “Teófilo”, Obispo de Antioquía, pero a finales del siglo II.
Probablemente el rico Teófilo de Antioquía, conocido por Clemente Romano, a finales del siglo
I, coincidiera con el destinatario de la Obra Lucana; sin embargo, para desilusión nuestra, es
imposible probarlo. Ahora, el hecho de que Lucas lo califique de “Ilustre Teófilo”, poco o nada
nos aporta de su rango social, pues parece que se trata de una fórmula corriente y empleada
ampliamente en aquel tiempo.

c En conclusión… Sean al precio que sean las cosas, en Teófilo debemos reconocer a un
cristiano. Para algunos comentaristas, ya ha recibido una instrucción catequética necesaria y
adecuada; para otros, se trata de un extra-cristiano, que sólo ha escuchado comentarios acerca de
Jesús y su movimiento (la Iglesia en su momento). La hipótesis de un “catecismo cristiano” es un
verdadero anacronismo en la época apostólica. No obstante, podemos hacer aquí un buen
paralelo entre la condición de Teófilo y la de Apolo. Según los Hechos de los Apóstoles (1824-28),
Apolo fue instruido en el Camino del Señor, pero no conocía más que el bautismo de Juan, por lo
cual debió recibir hondas instrucciones complementarias para hacer la experiencia de
discipulado, y así, poder “demostrar con las Escrituras que verdaderamente Jesús es el mesías”.
Muy probablemente Teófilo como Apolo, habría recibido informaciones sobre la misión de Jesús
y los inicios de la Iglesia, quizás incluso se vinculó a la comunidad de los discípulos de Jesús,
pero aún adolecía de elementos esenciales para adherirse verdadera y apasionadamente a la fe en
Nuestro Señor Jesucristo.

2.4 Estilo del evangelio de San Lucas.

El análisis de este evangelio nos revela a un autor con talento, de gran sensibilidad religiosa y
humana. “Los médicos suelen ser buenos escritores, pues tienen sólida formación cultural,
sentido de observación y sensibilidad afinada por el contacto diario con el sufrimiento
humano”.25 El estilo de Marcos es popular; el de Mateo mayestático; el de Juan monótono; el de
Lucas, fino y elegante. Sabe Combinar en forma armónica el arte y la historia. ¡Un arte literario
al servicio de la historia y la Teología! Veamos:

1. Dípticos: en esta forma organiza la infancia de Jesús y de Juan el Bautista, es una especie de
“vidas paralelas” al modo grecorromano del momento; allí se da una perfecta simetría: dos
anunciaciones, dos nacimientos y circuncisiones, dos cánticos, dos vidas ocultas y la
visitación con el cántico de María haciendo de “bisagra” que une los dos paneles del retablo.
Con este paralelismo pretende por un lado mostrar la grandeza de Juan como precursor del
Mesías, y, por otro, mucho más importante aun que el anterior, la superioridad de Jesús.

2. “Sutiles anticipaciones”: Lucas es historiador y artista de la palabra, combina el orden


histórico con el orden literario de modo magistral. Y así, a veces cambia el orden cronológico
de los hechos avanzándolos a fin de hacer más agradable la lectura. Es decir, utiliza un
método que se podría llamar “anticipación”, el cual consiste en contar antes de tiempo algún
dato a fin de completar una escena. Por ejemplos:

*La forma como termina la visitación: “María permaneció con ella unos tres meses, y se
volvió a su casa” (156). *A Zacarías se le suelta su boca y su lengua: “Al punto se abrió su
boca y su lengua y hablaba bendiciendo a Dios” (164), este sería el momento oportuno para
entonar el Benedictus, pero primero completa el cuadro con las impresiones de los vecinos y
sólo en el versículo 67 irrumpe en alabanza. *De modo inmediato, y después de contar el
ministerio del Bautista, y antes de comenzar a relatar el de Jesús, nos cuenta que “el tetrarca
Herodes lo encerró en la cárcel” (319–20). Anticipa el encarcelamiento del Precursor a fin de
concluir todo lo referente a su ministerio, dejando así el terreno libre para iniciar el relato del
ministerio público del Señor, y esto, pese a que históricamente, Juan fue encarcelado meses
después de que Cristo iniciase su ministerio (97–9).

3. “Avances informativos”, consiste en preparar los hechos que narrará más adelante, por
medio de una breve frase, con la que logra dar una mayor coherencia (enlace) a la trama
evangélica. Ejemplos:ž “María dio a luz a su hijo Primogénito”. El término “primogénito”
(27), prepara la escena de la presentación en el templo de Jerusalén: Lc: 222–23.

ž La breve anotación: “El diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno” (413), anuncia la
pasión cuando el diablo entrará en Judas (223). Con semejante intención cambia el orden de
las dos últimas tentaciones: pone la última no en el monte alto (Mt: 48), sino en el templo de
Jerusalén (49), porque en Jerusalén tendrá lugar el asalto decisivo del poder de las tinieblas
sobre Jesús (2253). ž Los nazaretanos lo intentan despeñar (430). Pero él “pasando por medio
de ellos, se marchó”, y he aquí un sutil avance del gran viaje que le conducirá a Jerusalén y
al Calvario, y de allí al Cielo (cf. 951). ž La oración de los discípulos del bautista (533);
preludia la enseñanza del Padrenuestro al grupo de sus discípulos (111ss). ž La compañía de
algunas mujeres en el ministerio (82); prepara la presencia valerosa de éstas en la calle de la

25
Perdónenme la ironía utilizada aquí; no es que pretenda afirmar, contra las investigaciones contemporáneas, que
Lucas sea el “médico querido” citado en una de las cartas Paulinas, sino que juego con la imaginación y sueño con
el deseo nunca satisfecho de que algún día ese Lucas sea en verdad, “nuestro médico querido que nos sane alguna
enfermedad” (Pim).
amargura (2327-31) y al pie de la Cruz allá arriba en el Calvario (2349.55). ž El Tetrarca
Herodes “quería verle” (99); esto anticipa la escena de la comparecencia de Nuestro Señor
ante semejante crápula (238).

2.5 Composición del Evangelio de San Lucas.

2.5.1 Transmisión textual y diversas ediciones del evangelio lucano.

Juzgando de acuerdo con los pocos manuscritos que se han conocido hasta la fecha, claramente
se puede concluir que el evangelio de San Lucas no alcanzó gran difusión en la época pre-
constantiniana, como sí fue el caso de los evangelios de san Juan y de san Mateo, lo que sí se
puede intuir con propiedad de este evangelio, es que se copió mucho más que el de Marcos. Los
manuscritos más antiguos son de principios del siglo III (P75 y P4), a lo largo de este siglo se
pueden también ubicar otros cuatro papiros: el P45, el P69, el P97 y el P111. También se conoce un
fragmento en pergamino de finales de este mismo siglo (o principios del siglo IV) el 0162. No
obstante, los autores cristianos antiguos testimonian su difusión ya en el siglo II. No olvidemos
que a mediados de este siglo, en realidad, Marción elaboró una versión atrevidamente
modificada de dicho evangelio, exigiendo para tal escrito una autoridad especial; además, es muy
probable que por este mismo tiempo ya circulara una “armonía evangélica” de Mateo y Lucas
utilizada por la II Carta de san Clemente, y muy probablemente por san Justino Mártir. En
cualquier caso, el prólogo Anti-Marcionita y san Ireneo testifican que en la segunda mitad del
siglo II el tercer Evangelio era ampliamente conocido ([Link] 3, 1, 1)*.

El texto de Lucas se transmitió de modo similar al de los otros tres evangelios, la razón de ello es
que desde muy temprano se transmitieron juntos. La única característica de su transmisión que le
diferencia con los otros tres es la versión de Lucas en la tradición alejandrina y en la occidental,
pues en este evangelio las diferencias, entre un texto y otro son superiores a los demás.26 A
menara de ejemplos podemos observar el texto de Lc: 65, en el texto occidental es más extenso,
pues le añade otra sentencia en contra de la tradición Alejandrina que lo concluye simplemente
con la sentencia “El Hijo del hombre es Señor del Sábado” (bueno, aquí la Biblia de Jerusalén en
la versión de 2009, no se muestra muy a gusto)27.
También Lc: 2217-20 en su versión occidental discrepa con la tradición alejandrina, pues no
contiene las palabras de Jesús sobre el pan y el vino en la última cena, consignadas, por el
contrario, por esta última28. La crítica textual y las diferentes traducciones a las lenguas actuales
prefieren la versión alejandrina, olvidándose que la versión occidental es mucho más antigua, de
ahí que muchos peritos en la materia piensen que se le debería dar mayor relevancia y
credibilidad al texto occidental.

Y he aquí que en medio del debate entre la crítica textual y la crítica literaria emerge la famosa
hipótesis del Proto-Lucas. Esta teoría considera que al III Evangelio le precede una versión más

*
Qué pereza tanto dato que poco o más bien nada sirve para la predicación, y que a la hora de la verdad, nos dejan
nadando en la incertidumbre. (Pim).
26
Téngase muy en cuenta, sin embargo, que la diferencias entre el texto alejandrino y occidental, son mucho más
numerosas e importantes en el libro de los Hechos de los Apóstoles.
27
Si no me cree, lea la nota de pie de página de este versículo. ¿Qué opinas querido paganito?
28
Le sería de gran provecho leer el texto y la nota de pie de página de la Biblia de Jerusalén… ¡Bueno, si no le da
pereza!
primitiva del mismo. Dicha versión habría resultado de combinar los materiales de Q y SLc.
Posteriormente, en una segunda edición, se habría incorporado al texto de Marcos. No obstante,
el análisis serio de la composición lucana, arroja más bien la convicción de que su hagiógrafo
utilizó como trazado básico, ya desde los mismos inicios el esquema de Marcos, dentro del cual
incorporó los materiales de Q y SLc. Lo más dable es, entonces, que la única versión del
Evangelio Lucano que existió es la que se ha conservado en la tradición manuscrita.

2.5.2 Fuentes del evangelio lucano.

En el prólogo de este Evangelio (Lc: 11-4), el mismo autor nos ofrece unas coordenadas bastante
orientadoras para comprender la composición de su obra. Primeramente menciona otros
escritos29, similares al que él mismo se propone presentar, los cuales fueron compuestos a partir
de la tradición transmitida por los que primero habían sido testigos oculares y luego se
convirtieron en servidores de la Palabra (v.1-2). Luego explica el proceso trazado por él mismo
en la confección de su obra. Dicho proceso es similar al seguido por los otros autores, pero es
mucho más minucioso y exhaustivo, ya que este hagiógrafo ha recorrido el camino desde sus
inicios para alcanzar una información más precisa la cual ha procurado exponer en orden (v.3).

El lector de aquel tiempo, con sólo una formación retórica elemental estaría en capacidad de
reconocer en este prólogo las líneas de un proceso habitual. Es así, que la confección de un
discurso debía cumplir tres requisitos: inventio (inventario de todas las informaciones
disponibles), dispositio (exponer de modo ordenado toda información), elocutio (adecuar toda
información con términos, imágenes y procedimientos literarios asequibles a los destinatarios).
Lucas con su capacidad fina y su fibra literaria, aplicó a su obra los requisitos aquí mencionados.

ÿ Dado que el evangelio pretende ser un relato histórico o biográfico fidedigno, la información
recogida (inventio) debía ser fiel; de ahí que, Lucas enfatice fuertemente en el papel de los
testigos. Para tal cometido se valió de la tradición oral, pero también debió contar con otros
documentos semejantes al suyo. Así, el hecho de escribir un nuevo relato de la vida de Jesús, de
la impresión de que quiera superar (sustituir) a los ya existente, con ello no pretendemos afirmar
que no los haya utilizado y consultado. El estudio detenido y detallado del Evangelio de Lucas
por el contrario, nos revela que realmente este hagiógrafo utilizó el evangelio de Marcos y el
Documento Q (dichos y anécdotas de Jesús), así como también, se valió de una serie de
tradiciones propias (SLc) desconocidas para el I y II evangelista.

F Sin duda alguna, la principal fuente de Lucas fue el Evangelio de Marcos, sin pasar por alto
que muy probablemente la versión que conoció Lucas fue ligeramente diversa a la que
conocemos nosotros. Y aún podemos agregar más, que la versión consultada por Mateo, fue
distinta a la de Lucas y a la nuestra actual. A modo de ejemplo consideremos la dificultad de que
“la sección de los panes”30 (Mc: 645-826) no es conocida por Lucas, mientras que Mateo sí la
integra a su evangelio (aunque de menara desordenada para responder a sus particulares
objetivos).

29
Probablemente la precisión de que “eran muchos”, es más bien exagerada (Santiago Guijarro).
30
Hay autores que más bien la llaman: “Sección de Betsaida”. Prefiero llamarla “Sección de los panes”, pues aquí
comienza una narración peculiar en el II Evangelio. El pan es aquí una nota predominante en una serie de episodios
perfectamente ordenados (Mc: 630-56; 71-37; 81-26).
Aunque Lucas omitió algunos episodios sueltos de Marcos, no obstante, en general acogió el
trazado de este evangelio como plataforma de su relato, no así hizo Mateo, quien no conservó el
orden de Marcos en una importante sección de su evangelio (Mt: 4-13). Lucas siguió el itinerario
marquiano y sólo en escasos momentos modificó de lugar algunos episodios. Estos cambios de
lugar con respecto al orden de Marcos se conocen con el nombre de “trasposiciones lucanas”.
He aquí su enumeración:

LUCAS MARCOS
19-20
v (3 ) ¦ Anticipa el relato del encarcelamiento y muerte del Bautista31…………. (617-18).
16-30
v (4 ) ¦ Adelanta el episodio de la visita en el Sinagoga de Nazareth…………… (61-6).
v (51-11) ¦ Pospone la llamada de los primeros discípulos……………………………….
(116-20).
v (612-19) ¦ Cambia el orden de estos pasajes……………………………………………..
(313-19.7-12).
v (819-21) ¦ Sitúa luego de las parábolas el episodio del Parentesco de Jesús.... (331-35).
v (2221-23) ¦ Predicación dentro del discurso de despedida…………………………….. (1418-
21
).
v (2254c-71) ¦ Tres episodios en orden inverso al de Marcos………………………….. (1464b-
72 32
).

En los casos anteriores, Lucas ha tenido razones muy precisas para cambiarlos de orden. Sin
embargo, no se conforma sólo con cambiarlos de lugar, los modifica o amplía notablemente. A
modo de ejemplo analicemos dos episodios representativos: V La visita de Jesús a la sinagoga
de Nazareth (416-30). V La llamada de Pedro y los primeros discípulos (51-11)…

{ También Lucas modifica los pasajes de Marcos introduciendo muchos cambios de


vocabulario y sintaxis para mejorar su estilo. Algunas veces sintetiza los relatos y reiteradamente
suprime lo que se muestre tosco, violento o demasiado dramático. Esto, preferencialmente en la
narración de la pasión del Señor: no derriba las mesas de los mercaderes en el templo (Mc: 1115-
16
); los discípulos no huyen cobardemente en el Huerto de los Olivos (Mc: 1450), tampoco nos
relata el episodio de la coronación de espinas y la flagelación (Mc: 1515-20).

{Aunque sea de modo indirecto, Lucas pudo haber utilizado otra fuente de información, Q. El
hecho de estar “enterrado” en el evangelio de de Mateo y Lucas, hacen difícil precisar como era
con exactitud la versión que utilizó el tercer evangelista, sin embargo es muy dable que fuera
sutilmente diferente al utilizado por Mateo33. La mayor parte de la composición Q, asumida por
Lucas en su evangelio está sutilmente insertada en dos momentos del trazado de Marcos,

31
Aunque no narra el episodio de la muerte de Juan el Bautista bajo la espada de Herodes Antipas, sí hace alusión a
ésta: Lc: 97-9. ¡No se olvide de esto apreciado incircunciso!
32
Tomado de: GUIJARRO, Santiago. Los Cuatro Evangelios. E. Sígueme. 124. Salamanca- España. 2010. Pg. 358.
33
Muchos comentaristas y expertos en la materia consideran que es Mateo quien tiene mayor cercanía al contexto
original de este documento o composición y no Lucas. ¡Aquí puedes pensar lo que quieras, querido eunuco! ¡Tan
bueno!
normalmente entrelazada con materiales propios (Lc: 620-83 y 915-1814). En general, Lucas no
modificó el orden de Q, pero si reelaboró sus dichos y apotegmas, mejoró su estilo, lo amplió y
los sintetizó donde lo creyó conveniente. Un buen ejemplo de este tipo de trabajo redaccional
puede verse en: Lc: 959-60 || Mt: 818-20.

{ Lucas contiene además un gran número de tradiciones propias. Sin embargo, no siempre
resulta fácil identificar lo que pertenece a la tradición oral, de otros documentos y lo que procede
de su propia autoría. Evidentemente, bajo la sigla SLc no se debe ver una tercera fuente a la
manera como sí lo son Mc y Q, sino más bien, un arsenal de tradiciones, algunas de las cuales
quizás formaban parte de composiciones orales o escritas cuando éste las conoció.34

{ Las tradiciones propias de Lucas versan sobre algunos milagros (711-17; 1310-17; 141-6; 1711-19),
varios apotegmas (736-50; 1038-42; 1124-26…) y diversos dichos (310-14; 624-26; 1018-20…). No
obstante, lo verdaderamente relevante en profundidad y significado en este evangelio son: los
relatos de la infancia, las parábolas y el relato de la pasión, cada uno de estos bloques literarios
plantea sus propios problemas desde la perspectiva de la crítica de las fuentes.

ð El relato de la infancia de Jesús, posee un estilo característico con cierto lenguaje de los LXX,
allí nos hallamos con un significativo número de himnos de fuerte teología judeocristiana arcana;
también nos encontramos aquí con un material narrativo construido sobre una temática muy
lucana: La salvación y el Salvador. Este contraste de temas, dicen algunos, se debe a que el autor
compuso el relato de la infancia para ofrecer un marco narrativo a dichos himnos. Otros sin
embargo, creen más bien que ha reelaborado una composición que le precede, o que hubo de
imitar el estilo y tesitura de los salmos veterotestamentarios al confeccionar los himnos de su
relato.

ð Las parábolas son el bloque más sui-géneris del material propio del tercer evangelista.
Contiene 17 parábolas que no se hallan en los demás evangelios, de ellas sólo dos se presentan
paralelas con el evangelio apócrifo de Tomás. Esto es muy significativo, ya que si consideramos
que Mt comparte en gran parte las mismas fuentes que Lucas, este posee 12 parábolas que no
están en Mc y Lc, de las cuales, cinco tienen paralelo con este escrito Apócrifo. ¡Lucas es mucho
más original en este campo! ¡He aquí su ingenio como recogedor de parábolas, creador de
parábolas y reelaborador de parábolas!

ð17 Parábolas propias de Lucas: b Dos deudores y el amo misericordioso (740-43). c El buen
Samaritano (1025-30). b El amigo inoportuno (115-8).c El rico insensato (1216-21) [Ev. Tom:
63].b Los siervos fieles (1235-38) [EvTomás: 21].c El buen siervo (1247-48).b La higuera estéril
(136-9). c El amo que cierra la puerta (1325). b Construcción de una torre (1428-30). c Pacto de
paz (1431-32).b La dracma encontrada (158-10).c El Padre misericordioso (1511-32).b El
administrador infiel (161-8). c El rico y el pobre Lázaro (1619-31). b El siervo que sirve a su amo
(177-10). c La Pobre viuda y el injusto juez (181-8). b El fariseo y el publicano (189-14).35

34
La identificación de las fuentes propias de Lucas sólo se puede hacer de modo hipotético. (Santiago Guijarro).
35
Si algunas de las anteriores parábolas poseen paralelo con el evangelio de Tomás, puede ser indicio que proceden
de la tradición; sin embargo, desconcierta que sean tantas las que carecen de paralelo con los demás evangelios.
Ahora, algunas de estas parábolas son tan extensas y elaboradas que se distancian significativamente del estilo de
las parábolas de Jesús (las cuales se caracterizan por su brevedad y concentración en un punto llamativo). Por lo
ÿ Concluyendo, el relato de la pasión de san Lucas, contiene una serie de datos ausentes en el
evangelio de Marcos36. Esto sorprende, toda vez que Lucas suele seguir con marcada fidelidad el
relato de san Marcos. Ahora, algunas de estas tradiciones propias que Lucas introduce en el
relato tradicional de la pasión, poseen su paralelo en el relato de la pasión de san Juan. Entonces,
como es muy inverosímil que haya existido una relación de dependencia literaria entre Lucas y
Juan capaz de explicar dichas coincidencias, tal orden de cosas sólo podría explicarse de dos
modos: o Lucas y Juan tuvieron acceso a tradiciones orales desconocidas para Mateo y Marcos, o
Lucas y Juan conocieron una versión diversa del relato tradicional de la pasión.

ÿ Así, Lucas reelaboró las tradiciones propias al insertarlas en su relato; sin embargo, al no
tener otros puntos de comparación, resulta bastante difícil, por no decir imposible, identificar
tales reelaboraciones. Pese a todo ello, al estudiar los procedimientos utilizados por Lucas en la
reelaboración del material marquiano, nos puede ayudar a distinguir entre tradición y redacción.
Así, hay algunos textos que deben atribuirse innegablemente a la autoría de Lucas, a saber: El
prólogo (11-4), los sincronismos (21-2; 31-2) o los sumarios de fuerte tinte lucano (414-15. 17-19 etc.).
Es muy dable, además, que Lucas haya confeccionado algunos relatos como el de la ascensión
del Señor al Cielo y su duplicado en los Hechos (2450-53; Hch: 19-11). No obstante, en la mayoría
de los textos el trabajo redaccional de este evangelista versó en insertar mejoras de estilo y otro
tipo de modificación para adaptar las tradiciones a su propia obra literaria y teológica.

2.5.3 Fijación por escrito del Evangelio Lucano.

Ya hemos señalado las fuentes y tradiciones orales elaboradas por el hagiógrafo en la redacción
del III evangelio, ahora nos aventuramos a reconstruir etapa por etapa el proceso de su fijación
por escrito definitiva.
c Combinación de fuentes. Lucas no pone sus fuentes al servicio de un trazado propio, sino que
las combina con respecto al orden que encuentra en ellas. Esto no lo hace Mateo, quien
“desgrana” las fuentes eligiendo los pasajes que mejor le respondan a un objetivo propio ya
fijado. Lucas sabe “trenzar” sus fuentes insertando unas en otras, pero lo hace de modo preciso,
coherente y ordenado, sin mezclar tradiciones (respetando el orden en que halló las fuentes). He
aquí su ingenioso esquema:

Lucas: 11-252 SLc 37


Lucas: 31-619!Marcos.
Lucas: 620-83 ! Q + SLc.
Lucas: 84-950 ! Marcos.
Lucas: 951-1814 ! Q + Slc.
Lucas: 1815-2411 !
Marcos.

cual se ve uno avocado a pensar más bien que, algunas parábolas lucanas abrían sido compuestas por el evangelista
a partir, muy probablemente, de pasajes veterotestamentarios. Por ejemplo, Lc: 1025-37ð II Cro: 2814-15.
36
Por el contario, Mateo en su relato de la pasión sigue casi al hilo del texto a san Marcos.
37
En cursiva el material tradicional que procede sólo del Evangelio de san Marcos. Las tradiciones procedentes de
Marcos no se mezclan con las demás fuentes. Esto sólo sucede en esporádicas ocasiones, cuando algunas tradiciones
sueltas de diversas fuentes se hallan en la secuencia marquiana.
Lucas: 2412-52 ! SLc.

Vemos entonces, que Lucas utilizó el trazado de Marcos como esquema básico de su evangelio.
Así haya querido escribir una biografía de Jesús, consideró que el esquema marquiano era un
trazado válido y adecuado para dicho cometido. Es así, que lo utilizó como plataforma básica de
su narración, complementándolo con diversas tradiciones de otras fuentes, su fin fue, entonces,
confeccionar una nueva vida de Jesús, reelaborando otra en profundidad que de hecho, había
alcanzado gran difusión y éxito en medio de las diversas comunidades cristianas del momento38.

Otro dato, no menos relevante, es el hecho de que la mayoría de las tradiciones de Q han sido
entrelazadas con otras precedentes del material propio de Lucas para formar dos bloques que han
sido insertados en dos puntos del relato marquiano. La primera, un tanto más corta fue incluida
en el relato del ministerio de Jesús en Galilea (Lucas: 620-83); la segunda, mucho más extensa,
integra el núcleo central de la sección del gran viaje (Lucas: 951-1814), y he aquí, la etapa más
singular del relato evangélico lucano. Terminando, al inicio y al final del relato evangélico
hallamos una serie de tradiciones propias del evangelista las cuales contribuyen a dar al relato
una forma más clara y definitiva como biografía del personaje más ilustre de todos los tiempos:
Jesús de Nazareth, el Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador, el Señor.

El trabajo de Lucas no sólo consistió en la combinación de las variadas fuentes sino que también
las reelaboró con diversos matices o acentuaciones. Uno de los elementos más peculiares de la
reelaboración que el evangelista hizo de las fuentes es el esfuerzo por mejorar su vocabulario y
su estilo literario. Así, en reiteradas ocasiones cambia un vocablo por su sinónimo, bien sea por
razones de precisión o por remoción de lo vulgar por lo más conspicuo. Corrige las
construcciones paratácticas de Marcos (frases unidas por “y”) introduciendo oraciones
subordinadas39. A parte de estas correcciones literarias, el tercer evangelista insertó en sus
fuentes numerosos cambios con el objeto de remarcar algunos elementos de su visión teológica
(Cfr. 416-30; 51-11). Algunos relatos fueron probablemente compuestos por él. Así nos
encontramos con los pasajes de la infancia de Jesús (15-2) en el que podemos catar su maestría
como narrador, así como su acentuado estilo que le asemeja a la versión de los LXX al relacionar
el inicio de su evangelio con los libros sagrados de los hebreos.

Las enseñanzas del Salvador se destacan preponderantemente en el evangelio lucano. Uno de los
rasgos más característicos de la elaboración lucana de Marcos, es precisamente, -y como ya se
había anotado más arriba-, es la incorporación de dichos y parábolas del Señor extraídas de Q y
de SLc. En algunos casos, como en “el Sermón de la llanura” (620-49), Lucas conservó el
contenido y el orden que originalmente tenía en esta fuente. En otros casos, insertó varias de
estas enseñanzas en el marco de una conversación del Señor con múltiples interlocutores a la
manera como se desarrolla un simposio (14-16). También supo ampliar las enseñanzas de Jesús

38
Prueba de todo esto, es que también Mateo se valió de Marcos en la composición de su evangelio.
39
Todo esto, a la manera de un gran maestro de retórica, quien reelabora y embellece las más antiguas tradiciones.
Su marco literario de referencia fue la retórica helenística, cuyos principios y práctica constituían la base de la
educación de cualquier persona culta en la antigüedad. (Guijarro, S. Los Cuatro Evangelios. E. Sígueme. 124. Salamanca.
2010. Pg. 364).
en momentos álgidos (Lc: 2224-38). Además, muestra gran gusto por reunir las enseñanzas y
sentencias de Jesús confeccionando breves discursos40.

Lucas, también se valió de una gama de recursos para articular las diversas tradiciones, y formar
con ellos un cuadro armónico y compacto. Uno de estos recursos, muy importante por cierto, son
los sumarios. Estos son breves resúmenes del ministerio público de Jesús y sus discípulos, sirven
muy frecuentemente para indicar el inicio de una nueva etapa en la predicación del reino. Este es
el caso de Lc.414-16, el cual da inauguración al ministerio y predicación de Jesús en Galilea.

Con bastante frecuencia Lucas se vale del procedimiento literario llamado “Inclusión”, esto con
el fin de identificar el comienzo y a la vez el final del desarrollo de un determinado tema. Por
ejemplo, el evangelio empieza en el Santuario de Jerusalén (18-9) y termina allí mismo (2452b-53).
Sin embargo, y por si le parece muy exagerado el ejemplo anterior, vea aquí uno más sencillo:
Lc: 1945¦2138. Aquí nos encontramos con el comienzo y el final del ministerio público de Jesús
en Jerusalén, teniendo como telón de fondo el templo.41

3. Lectura del Evangelio de Lucas.

Luego de haber recorrido todo el evangelio lucano desde la dimensión diacrónica42, conviene
tener presente también ahora la dimensión sincrónica43. Este evangelio, como una verdadera
biografía antigua, tiene carácter narrativo, de ahí que debamos prestar no pequeña atención a los
elementos propios de dicho relato: la trama, los personajes, el escenario, etc., observando como
narra la historia su hagiógrafo. La naturaleza de esta biografía nos invita a centrar toda la
atención en la figura del protagonista, con cuya identidad ilustre y sabio mensaje nos trata de
conquistar.ð Con todo lo anotado hasta ahora, podemos concluir sin temor a equivocación
alguna que el evangelio de Lucas es una reelaboración del evangelio marquiano. Tal
reelaboración contiene dos características:  Se da gran importancia a la localización geográfica
del ministerio del Señor Jesús. ‚ Se subraya de modo relevante los elementos propios de las
antiguas biografías, en las que sobresalían tres elementos:*Orígenes del protagonista;*Su vida
pública (y enseñanzas);*Su muerte.

Lucas, ciertamente, ubica con especial maestría y precisión el ministerio público de Jesús en tres
espacios geográficos bien determinados. El indicio más diáfano de dicha ordenación geográfica
lo hallamos en la solemne declaración del hagiógrafo al indicar el comienzo del camino de Jesús
hacia Jerusalén: “Como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad
de ir a Jerusalén” (951). La sección del viaje, compuesta por variadas fuentes (especialmente de
Q+Slc), es en este evangelio mucho más amplia que en los demás evangelistas sinópticos, pues

40
Realidad no muy feliz en dicho evangelio, ¡hay que ser sensatos! ya que estas cortas agrupaciones adolecen de
coherencia y homogeneidad, dificultando enormemente la interpretación original y dejando al predicador en una
“caza de acertijos”.
41
La anterior temática la he tomado en su mayor parte de Guijarro, Santiago. Los Cuatro Evangelios. E. Sígueme.
124; lo anterior, con ligeras y muy variadas adaptaciones y con cierta libertad conceptual (si no le gusta así, lea el
original).
42
La interpretación que se concentra sobre todo en el proceso que dio lugar al texto.
43
Interpretación del texto en su forma final, observando cual es el orden en que se han dispuesto todas las
tradiciones así como las numerosas relaciones que se establecen entre los diversos elementos que hacen la
composición un verdadero tejido narrativo literario (texto).
va de Lc: 951 hasta 1927 (casi 10 capítulos en su totalidad). En los capítulos precedentes la
actividad pública del Señor se circunscribe a Galilea (414-950), mientras que en los posteriores se
concentra en la ciudad santa (1928-2453). Tal esquema geográfico asimilado por Lucas de Marcos
y desarrollado de modo amplio y coherente por este mismo, nos facilita identificar en Lucas
cuatro grandes bloques: ŒLos orígenes del Señor Jesús (15-413). Ministerio en Galilea (414-
950). ŽActividad a lo largo del camino (951-1944). Actividad en Jerusalén (1945-2453).

Volviendo a las tres partes características de las biografías antiguas, Lucas reelabora y
complementa el relato evangélico de Marcos. De ahí que en Lucas sean tan definidas estas tres
partes: 1. Los orígenes de Jesús, 2. La vida pública de Jesús. 3. La muerte de Jesús y episodios
posteriores a tal acontecimiento… Pues bien, estas tres partes están muy definidas y delimitadas
por una inclusión magistral del evangelista. Al final del episodio de las tentaciones en el desierto
se dice que “El diablo se alejó de Él hasta el tiempo propicio” (413); y, por otro lado, al inicio
del relato de la pasión el autor refiere que “Entonces, Satanás entró en Judas llamado el
Iscariote…” (Lc: 223)44. La relación entre estas dos afirmaciones redaccionales tiene la intención
de precisar el tiempo de la actividad pública del Señor, el cual comienza con su predicación en la
sinagoga de Nazareth (414ss) y termina con su enseñanza en el templo de Jerusalén (2138). Luego
de todo esto, y en último lugar, nos encontramos con la tercera parte de las biografías antiguas, al
cual Lucas adapta ingeniosamente al narrar la Pasión del Señor, sus apariciones y su ascensión.

§ Combinando los elementos geográficos, que facilitan la estructuración del ministerio público
de Jesús con los anteriores criterios, los cuales apuntan a la composición de una biografía, la
disposición literaria del tercer evangelio bien podría ser esta:

Primera parte: Orígenes de Jesús (Lc: 15-413).


Segunda Parte: Actividad pública de Jesús (414-2138):
*Galilea (414-950). *Camino (951-1944). *Jerusalén (1945-2138).
Tercera parte: Pasión-muerte y sucesos posteriores (221-2453).

Y La primera parte (Lc: 15-413), procura informar al lector acerca de Jesús, haciendo hincapié
que éste es una persona honorable en quien se realizan las antiguas promesas de Dios (A.T.). El
honor de Jesús se yergue en su relación con Dios (Bautismo) y se refuerza al mostrarlo victorioso
en el desierto con ocasión de las tentaciones por parte del Satás.

Y En la segunda parte (414-2138), narra la actividad pública de Jesús, la cual se lleva acabo en
tres contextos geográficos bien delineados: Galilea (414-950), el Camino (951-1944) y Jerusalén
(1945-2138).
¯La primera fase está circunscrita a Galilea. Un sumario (414-15) nos anticipa en que va a
versar dicha actividad; sin embargo hay que reconocer que el episodio de la sinagoga de
Nazareth se presenta de modo programático (Lc: 416-30).
¯La segunda fase está dedicada al viaje hacia Jerusalén de Jesús con sus discípulos (Lc: 951-
1928). En esta fase domina ante todo la doctrina del Señor tomadas de Q y SLc, enseñanzas
que se caracterizan como una vasta catequesis discipular sobre el seguimiento y la misión.

44
Esta inclusión y su sentido teológico no se puede pasar por alto en la lectura de Lucas, pues con ello, el
evangelista nos está confiando algo muy valioso; la realidad de que el tiempo de la actividad de Jesús estuvo libre
del influjo de Satanás y lleno de la presencia del Espíritu Santo (Lc: 418).
¯La tercera fase, se realiza en Jerusalén (Lc: 1920-2138), sobre todo en el templo, que es
donde el hagiógrafo sitúa toda la acción y la enseñanza de Jesús (Lc: 1945-2138).

Y Tercera parte (221-2453), narra la pasión, muerte y resurrección del Señor, concluyendo con
la ascensión de Jesús. Sorprendentemente, en este evangelio, estos últimos acontecimientos,
sumadas todas las apariciones, se llevan a cabo en Jerusalén. Al despedirse de sus discípulos les
insta: “De momento, permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos de poder desde lo
alto”. ¿Por qué esta petición? ¿Algo tendrá que ver con Isaías: 21-5? En este texto se pueden
advertir cuatro motivos teológicos que caracterizan el anuncio de salvación: El monte del Señor
(oración), la peregrinación de las naciones junto con Israel al monte santo (templo), la actividad
de la Palabra del Señor (Evangelio) y la paz entre la naciones (Reino de Dios). ¡Cualquier
parecido con la realidad es pura coincidencia!... O ¿usted, qué opina ilustre eunuco?
Anexo

Lectura práctica y sencilla del Evangelio de San Lucas

A la hora de leer, predicar o explicar cualquiera de los cuatro evangelios, debemos tener muy en
cuenta que la familiaridad con el autor de dicho escrito como con su comunidad es decisiva. Pues
su experiencia de vida y de fe, su pensamiento, y forma de expresarse, influyen
determinantemente en su escrito. En una palabra, conocer al autor de dicha obra como a su
comunidad, es penetrar de verdad en el mensaje de vida que se nos ofrece.

La obra lucana es admirable: Evangelio y Hechos de los Apóstoles. Ambos libros tienen la
tesitura de una obra auténticamente grecorromana de aquel entonces. El Evangelio se centra en
Jesús el Salvador desde la región de Galilea hasta Jerusalén, y todo esto en un solo viaje (el
Evangelio del “gran viaje”); por su parte, los Hechos de los Apóstoles, se “engolosina”, en el
anuncio de la experiencia pascual desde Jerusalén hasta los confines del mundo (Roma). Este
evangelio podría estructurarse de múltiples modos, un modo sencillo y práctico de dividirlo sería
así45: Lucas:

c 11-4 A la manera de un prólogo, el autor nos va adiestrando en la finalidad de su obra,


disponiéndonos para que acojamos incondicionalmente al Salvador, el Mesías, el Señor.

b 15-413; En ese “equilibrado-desequilibrado” paralelismo entre la infancia de Juan el Bautista y


la del Señor Jesús, se desvela la continuidad de la revelación iniciada desde antiguo; en Jesús la
revelación divina ha llegado a su cenit. Juan es el Precursor del Mesías, y por eso mismo, un
eslabón en esa cadena, no el Mesías. En esta etapa “liminal” de Jesús, nos encontramos, según el
autor, con su honor adscrito.

c 414-2453, vida y ministerio públicos de Jesús (en tres grandes etapas):


] Lucas 414-950: Ministerio de Jesús en Galilea (Nazareth y Cafarnaum). Aquí se destacan de
modo relevante la escena de la visita a la sinagoga de Nazareth (416-30), escena calificada por
los expertos como la inauguración del ministerio mesiánico de Jesús, pues en ella nos
presenta su proyecto mesiánico a realizar en orden al reinado de Dios, su Padre.

45
Aquí, como es mi costumbre, utilizo más bien “la navaja de Ocam”, y así me libro, y los libro a ustedes mis
queridos incircuncisos, de muchos “intríngulis” complicados, infructuosos y poco prácticos.
] Lucas 951-1927: Jesús en su gran viaje, de camino a Jerusalén, aquí la palabra del Señor Jesús
se torna en praxis de vida hasta las últimas consecuencias. Jesús es coherente con lo que
enseña, por eso no retrocede ni para tomar impulso (951).
] 1928-2453: Ministerio de Jesús en Jerusalén: pasión, muerte, resurrección y ascensión.
Desde la cornisa de su presentación el evangelio de Lucas nos ofrece como centro el capítulo
XV, y de modo eminente la Parábola del Padre misericordioso; en Hechos de los Apóstoles, por
su parte nos presenta como núcleo de su relato la asamblea de Jerusalén (151-35). Como si tras de
bambalinas nos quisiera enfatizar esta hermosa y no menos desconcertante convicción: Nuestro
Padre es misericordioso y no rechaza a nadie, a todos llama, a todos invita, a todos abre las
puertas, ¡deberíamos alegrarnos por ello! Jesús reveló todo esto con hechos y Palabras (2419);
la Iglesia jamás podrá apartase de esta convicción, a no ser que quiera traicionar o mutilar el
mensaje mesiánico de Jesús.

& ¿Algunas claves hermenéuticas para leer el Evangelio Lucano?

Fácil, a continuación presento algunas claves hermenéuticas que pueden ser una buena ayuda a la
hora de interpretar este hermoso evangelio.
a. Lucas nos presenta a Jesús de Nazareth como gran y excelente amigo que se acerca a
nuestra pequeñez y nos engrandece… Se deja invitar por la gente a sus casas y ¡hasta se auto-
invita! Es acogido por amigos, en las comidas que él participa se respira gran ambiente de
hospitalidad. “Él es el gran visitante del Cielo” (Is: 91ss). de ahí, que también podamos
apodar, y con toda razón, al tercer evangelio como:”el Evangelio de la visita de Dios”. El
ángel Gabriel visita a Zacarías y a María para anunciarles que su firmamento está lleno de
estrellas. Por su parte María visita a su prima Elisabeth; Jesús es acogido por Marta y María
en Betania; Simón el Fariseo no se queda atrás y también le invita a cenar a su casa; el Señor
va a la casa de Zaqueo pasando por encima los respetos humanos; los discípulos de Emaús le
insisten al Resucitado que se quede con ellos. Sus discípulos continúan su ejemplo, y es así
que en los Hechos de los Apóstoles vemos a Pedro bajar a visitar a los santos en Lidia (932);
se hospeda en la casa del curtidor Simón en Jope (943); va a la casa del centurión romano
llamado Cornelio (1023bss) y se queda allí algunos días (1048). Como si fuera, y ya en el
itinerario del segundo viaje misionero, Lidia en Filopos “obliga a Pablo y a sus compañeros
a hospedarse en su casa”46 (1615).

b. Jesús nos es presentado como un hombre (rey) pacífico… Aún en el gesto de Jesús
derribando las mesas de los vendedores y cambistas del Templo47 de Jerusalén, Lucas ha
atenuado, por no decir, disimulado tal actitud con una cita profética del Antiguo
Testamento48, de este modo queda domesticado el hecho, ahí mismo brilla el rostro pacífico
del Señor (Lc: 1945-46). A lo largo de su Pasión dolorosa, Jesús actúa con admirable

46
Con intención o sin ella, Lucas nos muestra con la hospitalidad generosa que ofrece Lidia a los misioneros el cariz
que tendrá la comunidad de los Filipenses, generosidad que Pablo en su carta no cesará de ponderar y agradecer.
(Pim).
47
Gesto en el que muchos historiadores han visto un obrar revolucionario (violento) de Jesús. (Brandon, Derret,
Sanders…).
48
Las citas de las que se vale Lucas para tal cometido son respectivamente éstas: “Yo les traeré a mi monte santo y
les alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos sobre mi altar. Porque mi Casa será
llamada Casa de oración para todos los pueblos” (Is: 567); “¿Una cueva de bandidos se os antoja que lleva mi
nombre? ¡Para mí está claro! –Oráculo de Yhwh–” (Jr: 711).
mansedumbre: sana la oreja del hombre agredido por Pedro con un torpe golpe de espada
(2251). Se atenúa sutilmente el drama de Jesús en el huerto de los Olivos, al constatar que el
Mesías no sufre la agonía en soledad, pues “un ángel venido del cielo le fortalecía” (2243).
Se describen de modo lacónico los ultrajes que recibe Jesús de parte de sus raptores (2263)49.
Asombra la actitud de Poncio Pilato, pues al no ver peligro alguno en Jesús, se comporta
como quien tiene en sus manos un asunto embarazoso (232-25). En el momento de agonizar
Jesús no lanza un grito angustiado (como en Mc y Mt): “Dios mío, Dios mío ¿por qué me
has abandonado?”, sino más bien, y con actitud sosegada: “Padre, en tus manos pongo mi
espíritu” (2346), palabras de auténtica confianza y esperanza en el Padre Celestial. Todavía
más, el tercer evangelista disculpa los desaciertos y torpezas de los Apóstoles: en el huerto de
los Olivos están dormidos, pero de tristeza (2245); si dudan ante el Resucitado, es por causa
de su inmensa alegría (2441). No enjuicia negativamente al pueblo que sigue a Jesús por la
calle de la amargura, más bien los comprende y dice: “el pueblo seguía a Jesús”, por el
camino, “golpeándose el pecho”; allí no lejos de la cruz “estaba el pueblo mirando”, y
“todas la gente… se volvía a sus casas golpeándose el pecho” (2327.35.48).

c. Lucas concede un espacio muy relevante a la pobreza en su escrito… Jesús nace en medio de
la pobreza en Belén de Judá (“no había sitio en el albergue para ellos”); sus padres
presentan en el templo la ofrenda propia de los pobres (27.24). Jesús se presenta como quien
“no tiene ni siquiera donde reclinar su cabeza” (957). Por su parte, la Iglesia de los Hechos
de los Apóstoles “no tiene oro ni plata” (36), y si fuese señalada de ser rica, lo sería a la
manera de Tabita, “en buenas obras y en las limosnas” (936). Pero es que no es la fatalidad
de la pobreza social lo que hace esta obra tan espléndida, sino la actitud de desprendimiento
que muestran todos sus personajes: Jesús, María, Pedro, Pablo… Así la bienaventuranza de la
pobreza (620) impregna todo el relato evangélico y eclesial: Lázaro “es llevado al seno de
Abraham” y el rico tiene que dar cuentas por su indiferencia y egoísmo (1619-31). Contrario a
lo que se podría esperar de la teología de aquel tiempo, los ricos se presentaban insensibles y
satisfechos a su propio aparecer (1218ss), orgullosos y soberbios (1811ss), y su misma oración
es corrompida; en cambio los pobres y humillados saben dar limosnas e incluso darse a si
mismos (211-4); oran con plena esperanza en el Señor (183); el publicano en el templo
descubre su pequeñez y miseria (1813); zaqueo se recrea festivamente en la gracia que lo
envuelve al gozar de la presencia del Señor en su casa (198-10); la actitud de la pecadora
pública que tanto contrasta con la de Simón el fariseo (736ss); de Igual modo los primeros
destinatarios de la Buena Noticia de Navidad son los Pastores (pobres y excluidos en el
campo social y moral)50.

ÿA modo de conclusión:
Lucas se presenta como el evangelista de la ternura de Dios, de la misericordia, de la fuerza
del Espíritu, de la evangelización de los pobres, humilde y marginados, de la mujer y de los
paganos, como también el evangelio de la Santísima Virgen María.

49
Como si en realidad no lo quisiese contar, lo hace por fidelidad histórica, esto no complace su intencionalidad.
(Pim).
50
Lucas parece haber visto en estos pastores a los pobres para él tan queridos. Reconoce en ellos a los “pequeños” a
quienes el Padre a tenido bien revelarles el misterio del reino (1021), pues ningún orgullo les cierra a su gracia. P.
Fidel Oñoro y Hernán C; Jesús de Nazareth en el Evangelio de San Lucas (resultados de una investigación). UPB.
Medellín. 2006.
4. Síntesis del Mensaje Revelado en el Evangelio de San Lucas

§ El aspecto más relevante de la teología Lucana es la concepción soteriológica que maneja; de


ella emana y depende su concepción cristológica y eclesiológica. Hay una presencia muy
significativa del verbo “salvar”. El título de Salvador (únicamente presente en Lucas y Juan
442) se utiliza tanto para Dios como para el mismo Jesús.

§ Presenta el retardo de la parusía y por lo tanto, una salvación en el tiempo. La Iglesia vive su
misión en este tiempo intermedio. Es el fundamento de la actividad misionera, se insiste en la
vigilancia. La salvación ya está presente (1120; 1616; 1721).

§ Lucas da a Jesús muchas características de tipo mesiánico. Pero el signo principal de la


salvación es el Espíritu operante en la Iglesia. Da una gran importancia al hecho de la
ascensión del Señor a los cielos, señalando el comienzo definitivo de la misión de la Iglesia
(Act: 19–11; Lc: 2444–53).

§ La Iglesia, vivificada por el Espíritu Santo continúa la misión de Jesús (salvar a la


humanidad), la cual se realiza ente todo en la misericordia y el perdón (cc. 5).
§ La conversión es la respuesta a la misericordia del Señor, ésta se concretiza en los siguientes
aspectos: + renuncia a los bienes terrenos por el Reino (1822). + Adhesión a los valores
cristianos como la oración (145–8). + Escucha de la Palabra (1038–42). + El servicio (219.51).

§ Jesús es el “Señor de la Iglesia”, de ahí que Lucas prefiera el título de V y utilice


muy pocas veces el de “Hijo de Dios”.

§ Para Lucas Jesús es el centro de toda la historia. En él se ha revelado totalmente la salvación


de Dios (Lc: 1910; Hech: 412). La salvación que trae Jesús se expresa en gestos sencillos de
amor hacia los pecadores (736-50; 15; 191-10); los pobres (Lc: 711-17), los enfermos, los
extranjeros (79-10). Esta enorme cercanía de Jesús con los desheredados y alejados manifiesta
tangiblemente la misericordia de Dios y su compasión. Sí, el Dios que se revela en Jesucristo
es un Padre lleno de amor por todos sus hijos, y de modo especial por aquellos hijos que han
abandonado la casa (1511.32) o caminan por sendas de perdición (199-10). De ahí que su amor
llegue hasta el extremo, y la salvación se plenifica cuando Jesús, obedeciendo el proyecto
salvífico de su Padre (922; 1725; 2426) entrega su vida y resucita. Así que, los hombres no
tienen áncora de salvación bajo el cielo, más que el nombre del Señor Jesús (Hech: 412). Por
eso, los que quieran en verdad participar de esta salvación deben hacerse discípulos de Jesús
(Lc: 51-11).

También podría gustarte