LA ESCUELA Y LA EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL (ESI)
La escuela, en su función esencialmente formadora, está llamada a brindar conocimientos
científicos y actualizados, herramientas y experiencias que permitan que cada ciudadano/a
construya una sexualidad integral, responsable, en un marco de derechos, de promoción
de la salud, de equidad e igualdad. Abordar la ESI en las escuelas supone un proceso
de construcción permanente, que requiere de un trabajo compartido, integrador de
experiencias escolares previas, antecedentes, saberes acumulados, como así
también dudas, temores, incertidumbres y debates. Para ello, deberá generar espacios
de encuentro e intercambio con familias y tutores de los educandos que acompañan de
diversas maneras el proceso de construcción de la sexualidad de niños / as y adolescentes.
En este sentido, ha de considerarse a la sexualidad como constitutiva de la condición
humana y producto del entramado de dimensiones biológicas, afectivas, sociales,
históricas, culturales, psicológicas, éticas y subjetivas. Esto significa el reconocimiento,
dentro del ámbito educativo, de sujetos integrales y sexuados, es decir, con historias
singulares y colectivas, llenas de sentidos y significados propios y de atribuciones de
sentidos por parte de los otros (pares, familias, adultos/as, escuela, etc.). Hablamos de
sujetos integrales que se constituyen en las interacciones con el otro, los otros y el contexto
histórico - social que habitan. Vale decir que la biografía individual de un sujeto en particular
no es ajena a su época y a su medio y cabe reconocer que no todos y todas vivimos de
igual modo nuestra sexualidad, ya que existen múltiples factores que influyen en esa
construcción.
Afirmar que la escuela transmite saberes con relación a la sexualidad, que desde siempre
viene acompañando los procesos de construcción de las identidades sexuales de los
sujetos, puede resultar casi una obviedad; sin embargo, esta obviedad ha sido y es
frecuentemente ignorada.
“La institución escolar, pensada como un lugar donde se privilegia la palabra, se posibilita
la reflexión, se estimula el pensamiento crítico y se aportan conocimientos científicos,
resulta un espacio apropiado para que los niños y adolescentes puedan ampliar sus
posibilidades de decisión y elección…”.
CONCEPTO OPERATIVO DE LA EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL
La Ley 26.150, en su artículo 1, define a la Educación Sexual Integral como aquélla “que
articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”.
Esta mirada guarda directa relación con los objetivos propuestos por dicha ley, a saber:
a) incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas
orientadas a la formación armónica, equilibrada y permanente de las personas;
b) asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y
actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual
integral;
c) promover actitudes responsables ante la sexualidad;
d) prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y
reproductiva en particular;
e) procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.
La Resolución del Consejo Federal de Educación en el Documento “Lineamientos
Curriculares para la E.S.I.” plantea que: “…los lineamientos curriculares propuestos se
enmarcarán en una perspectiva o enfoque que atenderá principalmente a los
siguientes criterios: la promoción de la salud, el enfoque integral de la educación sexual,
la consideración de las personas involucradas como sujetos de derecho y la especial
atención a la complejidad del hecho educativo”.
“La educación en sexualidad es un tipo de formación que busca proporcionar herramientas
de cuidado antes que modelar comportamientos, esto en tanto este tipo de educación parte
del reconocimiento pleno del sujeto, de su cuerpo y de sus sentimientos como base del
trabajo pedagógico. Por ello, se hace referencia a la educación en sentido amplio, como
oferta cultural que brinda elementos simbólicos, que les permite a los sujetos constituirse
como protagonistas en una sociedad determinada”
Hablar de “la inclusión de la Educación Sexual Integral como un aprendizaje que debe ser
incorporado a lo largo de toda la escolarización obligatoria”, implica abordarla en todos los
niveles y modalidades educativas adecuando objetivos, contenidos, estrategias y recursos
según las edades y características de los destinatarios.
ENFOQUE DIDÁCTICO-PEDAGÓGICO DE LA ESI
Abordar la sexualidad integral en la educación requiere necesariamente mirarnos como
adultos/as, como docentes y como institución activa en el acompañamiento del proceso que
niñas, niños y adolescentes vienen realizando. Ofrecer otros espacios donde se facilite la
circulación de la palabra, propiciando la expresión de interrogantes, emociones, deseos e
intereses, lleva necesariamente a construir un proceso de revisión de las prácticas
educativas.
La complejidad e integralidad del aprendizaje social de la sexualidad, tal como se plantea,
requiere de la escuela y sus docentes la formulación de preguntas, interrogantes, análisis
críticos acerca de las concepciones, ideas previas, mitos, prejuicios y mensajes que como
adultos/as se comunican, se transmiten.
En ese sentido, hay palabras, manuales y libros, gestos, uso del espacio, órdenes y
silencios que indican, que dicen y transmiten concepciones sobre la sexualidad que van
“formando”, entre otros agentes socializadores, a niños/as y adolescentes.
Esto significa disponer de un tiempo y generar un proceso, un camino a transitar que será
gradual y sostenido, que recupere experiencias, recorridos propios y colectivos de los
actores institucionales.
Desde los distintos espacios curriculares y extracurriculares, así como desde las normas y
pautas organizativas de las instituciones, se tendrá que ir efectivizando la enseñanza de la
E.S.I en cada establecimiento educativo.
Ello será posible en los intercambios y debates entre docentes, lecturas y búsquedas,
ensayos y propuestas, consultas y articulaciones con otros actores e instituciones,
encuentros con las familias, etc., mediados por una gestión directiva que propicie y
legitime estas acciones.
Para todo ello, resulta conveniente que la escuela reconozca la existencia y presencia de
otros agentes socializadores que participan y acompañan de diversas maneras el proceso
de construcción de la sexualidad. Agentes socializadores directos como familias, grupos de
pares, adultos/as significativos, instituciones y organizaciones socio comunitarias, y
agentes socializadores indirectos como medios audiovisuales, TV, radios, Internet, medios
gráficos, etc. En este sentido, será pertinente la elaboración y diseño de estrategias y
acciones, destinadas a analizar críticamente y reflexionar sobre la información brindada por
estos últimos.