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Economía y poblamiento en la Edad del Bronce

Este documento describe la economía y los asentamientos en la Edad del Bronce egea. La agricultura era la actividad económica principal, cultivando cereales, legumbres y hortalizas. También criaban ovejas, cabras y cerdos. Los asentamientos variaban en tamaño desde pequeñas aldeas hasta ciudades mayores con cientos de residentes, aunque eran más pequeñas que en Mesopotamia.

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Economía y poblamiento en la Edad del Bronce

Este documento describe la economía y los asentamientos en la Edad del Bronce egea. La agricultura era la actividad económica principal, cultivando cereales, legumbres y hortalizas. También criaban ovejas, cabras y cerdos. Los asentamientos variaban en tamaño desde pequeñas aldeas hasta ciudades mayores con cientos de residentes, aunque eran más pequeñas que en Mesopotamia.

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Unidad 2

DICKINSON. La Edad del Bronce egea. Cap. 4.


Poblamiento y economía
Las sociedades del egeo mantuvieron su pequeño tamaño y predominaba la agricultura. Sólo los especialistas
mantenidos por las oligarquías pudieran dedicarse a tiempo completo a su oficio. Si existían comerciantes
profesionales, distribuían sobre todo productos agrícolas, tal vez tuvieron propiedades; los sacerdotes y otras
personalidades socialmente relevantes aparecen como propietarios de tierra y puede ser que ésta fuese su principal
fuente de ingresos. Aunque la explotación de la tierra era la actividad más importante en las sociedades de la EB del
Egeo, los datos no son abundantes.
Cosechas y plantas
Cultivaban diversas clases de cereales y legumbres, predominaba la cebada, pero el trigo está muy difundido en los
textos del lineal B, éste es el alimento básico en que se reparten las raciones. El principal cambio en agricultura de la
EB fue la introducción de la horticultura (olivos, viñas, higos), en la que los Palacios estaban interesados. La teoría
clásica de Renfrew afirma que en el BA se establecieron en el egeo variantes domesticadas que permitieron que se
incrementará la producción y que aparecieran productos para intercambiar, y así se convirtió en uno de los
principales impulsos para el desarrollo cultural y la prosperidad. Estos argumentos fueron criticados.
El mejor argumento en favor de un cultivo temprano de la uva en el egeo fue el importante incremento de vasijas y
jarras para beber, de este modo es posible que el vino se fabricase en grandes cantidades antes que el aceite, útil
para más cosas y con un alto valor nutritivo y usos en la cocina, la iluminación, el tratamiento de la lana y las telas,
como base de perfume y sucedáneo de jabón. Los textos del lineal B dejan claro que también se cultivaban higos, al
menos en las economías del Palacio.
La recolección aún era un complemento de la agricultura. El lino también se cultivaba. De muchas comunidades de
mesenia hay registrado el pago de un impuesto en fibra de lino sin elaborar, en cantidades importantes, de las cuales
el Palacio recibía la mayor parte.
La explotación de animales
Las transformaciones en la ganadería en el próximo oriente durante El 4º milenio fueron definidas cómo una
“revolución de los productos derivados” casi tan importante como la 1ª domesticación de animales y plantas. Se
trató del paso de la explotación de animales para obtener carne, a su cría, para una producción intensiva de leche y
lana y para tener animales de tiro. Esto implicaba qué más animales sobrevivirían hasta una edad avanzada.
En los textos en lineal A no parece demostrarse demasiado interés por el ganado, pero en los textos en lineal B de
Cnosos indican que se criaban ovejas para lana a una escala muy amplia. También en Pilos, micenas y Tebas.
También otras clases de ganado, pero rara vez en grandes cantidades, aunque casi 2000 cabras y más de 500 cerdos
aparecen en textos de Pilos, los textos de Cnosos también se refieren a cabras y a cerdos, incluso bueyes. Los bueyes
podían usarse para arrastrar el arado o una carreta.
El caballo puede utilizarse para tirar el arado en Grecia, pero es más probable que el caballo como el burro se
emplearon principalmente como animales de carga al principio y luego para montarlos, en el caso de los caballos
para arrastrar carros. En la época micénica, el caballo parece asociado a la aristocracia y es posible que los rebaños
los mantuvieron los Palacios con el único fin de obtener parejas para los carros. Sin embargo, esta asociación con el
carro nació mucho después de la 1ª aparición del caballo en el egeo, De hecho, no es probable que su introducción
tuviera consecuencias sociales y económicas apreciables. Hubo otros animales domésticos, hay restos de perros
frecuentes, menos testimonios de gatos.
Los asentamientos y su estructura social
En general se acepta que todos los yacimientos localizados eran asentamientos agrícolas. En general los
asentamientos de tamaño medio se concentrarían en el cultivo de cereales y de legumbres (que requieren gran
cantidad de mano de obra si se cultivan a cierta escala), junto con algunos vegetales y en el cuidado de una cabaña
ganadera, mientras que la agricultura de huerto, la explotación intensiva del ganado para obtener productos
derivados y el cultivo de especies raras, todo ello se llevaría a cabo principalmente en los asentamientos grandes, y
en estos tal vez sólo en las casas más ricas y en las economías palaciales en tierras que fueran propiedad de la
oligarquía gobernante o estuvieran controladas por ella.
Las ciudades más pequeñas tal vez tuvieran una población de varios cientos de personas, mientras que el
asentamiento agrícola medio tendría algunas decenas y los más pequeños apenas una o dos casas. Las
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concentraciones de gran tamaño deben haber alcanzado poblaciones de varios miles. No hay que olvidar la
diferencia entre los núcleos más grandes y las ciudades de Mesopotamia y Egipto, ni tampoco el hecho de que
muchos asentamientos importantes, considerados grandes en comparación con sus contemporáneos del egeo,
poseen el tamaño de lo que se tiene por aldea en la Mesopotamia del dinástico antiguo. Estas diferencias en escala
del egeo y el próximo Oriente tuvieron reflejó en la organización de las comunidades y en la sociedad en su
conjunto.
En Creta hay claros indicios del desarrollo de una jerarquía de asentamientos desde una fase temprana. Sin
embargo, aún no sabemos cómo era la estructura social de estos asentamientos.
Parece probable que Creta hubiera sólo unos pocos núcleos grandes, separados entre sí, Con poblaciones de varios
centenares de personas. Mucho más frecuentes serían las aldeas pequeñas con menos de 10 casas. Por el tamaño de
los cementerios la mayoría de los asentamientos del BA eran de pequeño tamaño y además de corta vida, ya que
contienen material de fases distintas pero que indica un uso renovado más que continuado.
En el continente e islas próximas las excavaciones se realizaron casi siempre en yacimientos importantes de la vida,
pero han mostrado la existencia de numerosos enclaves de pequeño tamaño. Algunos pudieron surgir por la
dispersión de la población agrícola a comienzos del BA, que luego se concentró en aldeas; otros parecen ser
consecuencia de la expansión de estas mismas aldeas en su momento de mayor desarrollo (Lerna III).
Un rasgo notable de varios yacimientos del “Lerna III” la aparición de edificios monumentales y fortificaciones. Un
análisis reciente de la arquitectura del HA no pudo llegar a ninguna conclusión en cuanto a sus funciones, Sin
embargo, es claramente un edificio público. Quizás se estuvieran transformando en centros regionales, o incluso en
capitales de protestados, pero en todas partes excepto Egina este proceso se vio abortado.
La tendencia de la población a concentrarse en asentamientos mayores podemos observarla en todo el egeo desde
finales del BA en adelante, aunque en Creta aparece en combinación con un modelo de pequeños asentamientos; De
hecho, en el continente la concentración parece ir acompañada del abandono temporal de algunos enclaves
anteriores, o incluso de territorios enteros. Los yacimientos de la Grecia continental están integrados por edificios
relativamente grandes, simples. La total carencia de rasgos intercomunitarios, como lugares sagrados, sugiere que se
trataba de comunidades autosuficientes e independientes, a Lo sumo ligadas entre sí por débiles en lazos y con una
organización social simple.
Los asentamientos más importantes de Creta y de algunas islas podemos considerarlos como ciudades, porque en su
disposición presentan notables semejanzas con las ciudades del próximo Oriente, a pesar de su tamaño menor. En
general, los conocemos mejor en la fase de los segundos Palacios. En diversos puntos encontramos pequeñas plazas
o espacios abiertos. Las casas varían en tamaño, complejidad y calidad arquitectónica, pero por lo general tienen
varias habitaciones y dos pisos. La impresión que obtenemos es un grado de sofisticación considerable; el único
rasgo de las ciudades mediterráneas posteriores que parece faltar es un sistema público de abastecimiento de agua.
No debe hacerse una distinción demasiado rígida entre ciudades y aldeas según sus actividades, la mayoría de los
residentes en las ciudades probablemente poseían tierra y la trabajaban, Incluidos los que eran artesanos
especializados, sacerdotes o administradores, pero la presencia de estas personas convierte a las ciudades en
lugares centrales y hacía que los mercaderes las visitarán o se establecieron en ellas. Tal vez sirviesen también como
centros religiosos o ceremoniales, pero los enclaves religiosos más importantes de Creta debemos situarlos en el
campo o en los Palacios.
También son específicas de Creta y muy abundantes Sobre todo en el este, los edificios de gran tamaño, las llamadas
“villas”. Aparte de su capacidad de almacenamiento, teniendo un papel importantísimo en agricultura intensiva que
se practicaba en sus proximidades. Vino, aceite, aceitunas, cereales.
Las ciudades en su fase más desarrollada tal vez tengan una clase alta de propietarios de tierras con similares
intereses. El análisis de numerosos sellos dio indicios de una red de contactos entre los enclaves. Estos indicios
sugieren que había intercambios regulares y seguros a varios niveles en el interior de Creta y podemos utilizarlos
para argumentar que todos estos enclaves se hallaban sometidos a una única administración.
Los indicios de fortificaciones sugieren un ambiente no siempre Pacífico en el egeo. Una potencial amenaza pudo
haber sido el creciente poder de los centros de la Grecia continental (micenas, pilos y peristeria). No hay ningún
indicio de una evolución sobre el plano de tipo urbano ni de edificios monumentales, ni tampoco hay rastro de un
uso administrativo de los sellos o de la escritura. La nueva oligarquía del continente se caracteriza sobre todo por sus
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ricos enterramientos; sus casas tal vez sean algo más elaboradas que la media, pero no hay nada semejante a las
villas cretenses o en las grandes casas urbanas de las Cícladas.
El importante horizonte de destrucción en Creta al final de los segundos Palacios se vio seguido de un periodo de
decadencia. Los textos en lineal B de Cnosos dejan claro que los centros locales desempeñaban un papel importante
en la Administración del Estado gobernado desde allí, qué parece haber influido sobre buena parte de la Creta
central y occidental. Las villas parecen haber desaparecido como tales, al igual que algunas ciudades y muchos de los
asentamientos pequeños, aunque aún se mantenía una dispersión considerable de enclaves grandes y pequeños.
Respecto a la economía en esta fase última de los Palacios en Cnosos, el pastoreo de ovejas no era una actividad
fundamental. un elevado número de mujeres participaban la elaboración de tejidos, a partir de esta lana, y se
entregaban raciones en Cnosos y en otros centros. probablemente también producían para la exportación.
La economía palacial se había vuelto más intensiva, se dio más atención a la producción de lana y textiles. Fuera cual
fuese la causa de la destrucción final del Palacio de Cnosos, sus consecuencias fueron menos devastadoras para el
resto de Creta de lo que solía creerse. La Canea sobrevivió como centro Palacio importante y continuó utilizando el
lineal B. Su influencia se ve en la amplia difusión de sus cerámicas, en la vinculación con Creta occidental de las jarras
para almacenar parece aceite de oliva y en la distribución de asentamientos importantes junto con pequeños
satélites alrededor de la Canea, lo cual es indicio de una floreciente economía rural. Hay más pruebas de que el
periodo de prosperidad no había acabado en otras partes de Creta. Las tradiciones minoicas se mantuvieron, aunque
la economía doméstica estaba cambiando. Creta no perdió completamente su personalidad en esta época, de modo
que etiquetarla como micénica es incorrecto, aunque perdiese su posición de predominio cultural en el egeo.
En la Grecia continental, en los terceros Palacios se produjo la mayor expansión, en términos de poblamiento de
toda la EB. Se observa la creación de muchos asentamientos nuevos, cuyo tamaño oscila entre aldeas y granjas. Es
posible que ambas sean satélites de comunidades más grandes. Semejante expansión indica un incremento de
población y un deseo de explotar mayor cantidad de tierra, tanto para mantener a esa población creciente como
para mejorar las economías de los Estados afectados. Es posible que el surgimiento de economías palaciales en el
continente esté vinculado a esta expansión.
Ni siquiera en esta fase floreciente de la cultura micénica es sencillo Analizar la naturaleza de los asentamientos. En
conjunto, la arquitectura de los asentamientos micénicos no parece muy impresionante, pero eso no quiere decir
que los asentamientos micénicos carecieron completamente de estructuras. Al contrario, se observa el propósito de
reflejar la jerarquía social en la elevación del Palacio y también otras estructuras importantes.
La presencia de fortificaciones se ha utilizado para argumentar que la guerra era más frecuente en esta época que
antes, pero la amplia distribución de asentamientos muchas veces pequeños indica una sensación generalizada de
seguridad, y por la evolución estable de los asentamientos más grandes hasta finales de los terceros Palacios, lo que
contrarresta la idea de la guerra frecuente. Hasta esta fase las fortificaciones son escasas, y los ejemplos tempranos,
los de micenas y Tirinto es posible que pretendieron ser expresión de poder y el de Gla que quisiera convertirse en
un centro de control, más que proporcionar defensa contra cualquier amenaza grave. Sólo más tarde fue este el
motivo aparente para la construcción o la ampliación de las fortificaciones, la provisión de abastecimientos de agua
accesibles en micenas, tirinto y Atenas, y el cierre de amplios espacios abiertos, tal vez pensados como refugios para
la población y sus ganados, en Eutresis y Krisa. Con todo, no hubo el menor intento por fortificar núcleos tan
importantes cómo Pilos y Orcómenos.
La creencia en el belicoso de la sociedad micénica en este periodo parece derivar de otra creencia, la de que esta
sociedad se encuentra reflejada en la épica homérica y demás material legendario. Sin embargo, el mundo de
Homero, en el cual, la riqueza, La Constitución, esencialmente el ganado y otros tesoros móviles y en el que no se
considera en absoluto reprensible adquirirla mediante el pillaje, parece completamente alejado de este otro mundo
de ordenada fiscalidad sobre el producto de cada territorio, reflejada en los textos en lineal B. Aunque tal vez se
practicarán el pillaje y la piratería en algunas zonas del mundo micénico y en algunas zonas de la Grecia clásica, Se
hace difícil admitir qué semejantes prácticas las potenciarán las sociedades de los Palacios, hay señales de una
autoridad fuerte y centralizada, que no parece lógico que consintiera tales actividades. Aunque parece
incrementarse el temor a un ataque inminente en las últimas fases de los terceros Palacios, es probable que este
hecho se deba más a guerras interestatales que a una situación de pillaje endémico.
Se insiste en el control de los Palacios sobre la economía de sus territorios, por sus funciones como centros
redistributivos. Por los archivos de pilos, micenas y tebas los Palacios Micénicos distribuían algunos productos: los
trabajadores recibían materiales y raciones de productos agrícolas, El Palacio de pilos enviaba ofrendas a las capillas,
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Y A los artesanos le entregaban materiales importados, como el bronce, el oro y el marfil. Sin embargo, los únicos
productos agrícolas registrados como ingresados en el Palacio o entregados por la administración son lana en
micenas y Tebas, lino y trigo en pilos, hierbas y especias en micenas, ganado en Tebas. No se sabe de dónde los
Palacios obtenían los productos agrícolas básicos. Así la imagen de los Palacios de la Grecia continental como casas
de compensación para todos los productos de sus territorios no se ve apoyada por los datos, no podemos suponer
que estuviesen gestionados de una forma similar a cómo se hacía en Cnosos, ni tampoco escribir la posibilidad de
que buena parte de los productos de la huerta utilizados por los Palacios procediera de fincas controladas por sus
funcionarios.
La agricultura de huerto no era patrimonio exclusivo de los Palacios. Un texto de pilos en el que se registra ofrenda a
Poseidón, muestra que no sólo el lawagetas, qué era la figura más importante del Estado después del wanax, sino
también un importante propietario de tierras, Ekeryawo, una comunidad y una finca de una clase especial estaban,
ellos también, en situación de poder ofrendar vino. En otro texto, Ekeryawo aparece ejerciendo el control sobre dos
fincas trigueras, más de 1000 higueras y un número similar de viña, también tenía ganado. Muestran que era una de
las principales figuras del Estado (aunque se le denomina de una forma demasiado informal para hacer el wanax),
estos datos nos permiten hacernos una idea de la extensión de sus propiedades agrícolas.
Textos del centro religioso de Pa-ki-ja-ne aportan sobre los sistemas de tenencia de la tierra. La importancia
religiosa del lugar puede explicar algunas peculiaridades que no encontramos en otros textos sobre propiedades
agrícolas. Se mencionan dos clases principales de tierra, kitimena y kekemena. La interpretación tradicional de estos
términos es tierra “privada” y “pública”, respectivamente, y no carece de detractores. En la tierra kitimena siempre
figura asociada a individuos (a quienes a veces se denomina kotonooko, titular de una finca, propietario), mientras
que la tierra kekemena puede depender de la comunidad (damos), de grupos de pastores, o a veces, individuos.
Resultan bastante verosímiles las interpretaciones que ven en la tierra kekemena, tierra marginal, que sólo
recientemente ha sido puesta en explotación, o bien tierra en barbecho, Pero ambas clases las medidas se expresan
en términos del trigo sembrado. Killen Sugirió que los titulares de tierra kitimena eran arrendatarios del Estado, que
recibían tierra a cambio de servicios, pero reconoce que se trata sólo de la posibilidad que él prefiere y que podrían
existir propietarios de tierra privada qué deberían pagar un impuesto en trigo.
Entre los titulares de tierra kitimena figuran artesanos y pastores, quienes tal vez recibían la tierra a cambio de sus
servicios, pero no es probable que ocupasen una elevada posición social como Ekeryawo. Ésta es otra prueba de que
no debemos concebir la sociedad palacial micénica en términos exclusivos de un campesinado dependiente de una
aristocracia agraria. Igual hay dependiente, ya que individuos como Ekeryawo pueden proporcionar “remeros”,
mientras que artesanos y otros están ligados al wanax, al lawagetas o a la diosa Potnia con algún vínculo.
Sin embargo, las personas que recibieron un “onato” de tierra de los “dueños” no están ligadas a éstos mediante ese
vínculo. Este término que también se usa para la kekemena y la kitimena, alude a alguna clase de arrendamiento,
pero que no se especifican sus condiciones. Personas de diversas clases reciben un onato, de un propietario, el
damos, o de las personas que controlaban la tierra kekemena: algunos son funcionarios religiosos, artesanos o raras
veces esclavos de particulares, y algunos son propietarios ellos mismos.
Una clase de onato (kama) parece implicar obligaciones, y otra clase de tierra (etonijo) parece estar libre de toda
obligación. El sistema era complejo y aparentemente ofrecía cierta libertad de acción a quienes participan en él. El
trigo es el único cultivo mencionado en relación con la tenencia de tierras, pero tal vez se trate de un impuesto y no
haya una vinculación con los usos reales del suelo.
La arqueología muestra una relativa prosperidad, generalizada, aunque el estudio de esqueletos muestra una
desnutrición extendida. Las diferentes fuentes sugieren que la sociedad era jerárquica, compleja. Funcionarios
religiosos participaban del sistema, lo que indica que la esfera religiosa no estaba separada de la esfera secular; de
hecho, es posible que el wanax fuese la principal figura de ambas.
Los indicios de crecientes dificultades sugieren que a las oligarquías de los palacios les era cada vez más difícil
adquirir cosas que estaban acostumbrados a adquirir por el comercio, y quizá como consecuencia de esto surgieron
conflictos entre los distintos estados micénicos. El incremento de las medidas defensivas y el abandono de algunos
enclaves importantes antes del final de los Terceros Palacios, todo compone una atmosfera de creciente inseguridad,
que no encontramos en los momentos previos al precedente colapso de los palacios minoicos.
El amplio horizonte de destrucción a finales de los Terceros Palacios no significó el colapso total de cualquier tipo de
sociedad organizada. Algunos grandes asentamientos fueron abandonados, pero otros continuaron vigorosos. Se
sugirió que la razón de la escasez de asentamientos identificados en la Edad Oscura reside en que la población se
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dispersó en granjas y caseríos, arqueológicamente indetectables. La otra posibilidad, la que se concentró en los
escasos asentamientos supervivientes, tiene más apoyo en los datos. Hay alteraciones sociales, pero no hay datos
fiables de cambios radicales en la economía rural, como hipótesis se puede pensar que la agricultura estaba de
nuevo orientada a la subsistencia, por tanto, más hacia cereales y legumbres que hacia cultivos de huerta, que
requerían importantes inversiones de trabajo y de tiempo.

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