EL GNOSTICISMO DEL SIGLO I.
El tema del gnosticismo del Siglo I, entendida desde la gnosis Judaica radica desde una
exégesis del Antiguo Testamento que adapta los dogmas bíblicos a las categorías del
pensamiento helenístico, principalmente platónico. El ámbito principal de esta
reinterpretación es la cosmología, con apertura hacia la teodicea y la antropología. La
exégesis versa fundamentalmente sobre los primeros capítulos del Génesis. Es pues,
entendida desde los tiempos post-exílicos, se dividió en dos corrientes cada vez más
distanciadas: una tendencia escatológico-mesiánica, que desembocaría en la apocalíptica
del siglo I, y un movimiento de interiorización de la Ley, cuyos portavoces más conspicuos
fueron los fariseos y cuyos rasgos distintivos pueden sintetizarse en las siguientes
oposiciones: interesarse por el individuo más que por la comunidad; insistir en el
cumplimiento de la Ley más que en el culto; oponer la sinagoga al Templo, y el sabio al
sacerdote. Esta corriente: experimentó una creciente influencia de la -cultura helenística, en
particular del estoicismo, primero, y del platonismo después. La tendencia a la
interiorización de la Ley caracteriza al Sirácida y al Libro de Sabiduría, a Filón, al Libro IV
de los Macabeos, a la secta de Qumrán y al fariseísmo, culminando en el total rechazo por
parte de Pablo de Tarso.
Por otra parte, se acentuó el dualismo subyacente en la aceptación de las categorías
platónicas, dualismo que mantuvo un carácter escatológico en los grupos apocalípticos,
pero que se hizo decididamente cosmológico entre los e1ementos más helenizados de la
corriente rabínica. El mundo y la divinidad se distanciaron progresivamente y el espacio
intermedio se pobló de gemíos tomados de la angelología y la demonología irano-
mesopotámicas.
Distinguiremos todavía dos posiciones: a) Los que describen al Dios creador con trazos
relativamente benignos: (Cerinto, el Libro de Baruc de Justino) b) Los que describen al
creador o creadores con trazos malévolos: los simonianos, Menandro. A éstos habría que
añadir un grupo de escritos de Nag-Harmadi, tales como la Hipótesis de los Arcontes y el
Tratado sobre el origen del mundo, que responden plenamente a las características de la
gnosis judaica aquí descrita, solo que son bastante más tardíos.
La teología de los gnósticos se basa en una exégesis alegórica del Nuevo Testamento, y las
cuestiones doctrinales de las que se ocupan son los grandes temas de la especulación
teológica de los siglos I y III: la Trinidad, la redención, la creación, la divinización del
hombre, la del nacimiento virginal, la crucifixión, la Iglesia, el fin del mundo.
La originalidad de la vía gnóstica depende de dos factores generales: a) una profundización
en la exégesis veterotestamentaria, ya iniciada por la gnosis judaica; ≫b) una mayor
apertura hacia el helenismo, en particular hacia el platonismo.
El platonismo de los gnósticos no se reduce a una que constituye la misma médula de la
especulación (no de la fe) de los maestros gnósticos: su fe es la de la Iglesia; su filosofía, la
de: Platón.
Dentro de estas doctrinas gnósticas podemos encontrar los principales sistemas y los jefes
gnósticos: comenzando con el siglo I en la cual se manifiestan con la idea de un cuerpo
aparente en Cristo, que tan claramente resurgen después en los grandes sistemas gnósticos.
Podemos encontrar a los siguientes personajes: Simón Magno fue uno de los principales
precursores de los gnósticos, en lo cual, suponía en sus adoradores, el demiurgo de los
gnósticos, una emanación de Dios. Cerinto, concebía la divinidad según la ideología
dualista, elevada sobre todo lo criado, pero sin ningún contacto con el mundo. Por eso
suponía la existencia de un ser mediador, el demiurgo creador del mundo, el cual le dio la
ley a Moisés. Por otra hacia parte hace distinción entre Jesús y Cristo. Jesús era el hijo de
María, hombre verdadero, con verdadero cuerpo humano; pero nada más. Al ser bautizado,
se juntó con él Cristo, que era otro mediador entre Dios y el mundo, y con su virtud obró
milagros; pero antes de su muerte lo abandonó.
Este pensamiento gnóstico se basaba principalmente en la idea de que el mundo material no
ha sido creado por un ser supremo, ya que este habita en el Reino de la Luz y es espiritual.
Como lo espiritual y lo material se repelen, jamás crearía un mundo material; sino que este
sería creado por un ser espiritual inferior llamado Demiurgo. El mundo creado por este no
es bueno según dice la Biblia, sino un tremendo error. Sin embargo, algunas realidades
espirituales han quedado atrapadas en cuerpos humanos.
Bibliografía:
Fernando Figueiredo, La Vida de la Iglesia Primitiva, CELAM,1991.
Francisco Menchén. Historia de la Iglesia Primitiva. 2016.
Jesús Álvarez. Historia de la Iglesia I. Edad antigua. BAC. Madrid. 2001.
Johannes Quasten. Patrología I. BAC. Madrid. 1977.
José Montserrat Torrents. los gnósticos I. GREDOS S.A. España. 1983.
Ramón Trevijano. Patrología. BAC. Madrid. 1994.
PRESENTADO POR:
JAIME ENRIQUE PÁEZ COLLANTES.
IV de teología.
PRESENTADO A:
RICHARD MORA ESPINOSA.
Exégeta PIB Roma.