Libros favoritos
A continuación te hablaré de tres de mis libros infantiles
favoritos y de qué se tratan.
Antes de empezar, hay algo importante que debes saber:
Para identificar una buena historia, es necesario leer. Lee
todo lo que puedas, pero si hay un tipo de literatura que te
llama más la atención, trata de enfocarte en ella y encon-
trar los mejores libros. Leer es como ir llenando un baúl de
historias, ideas, recursos, etc... Cuando no sabes qué escri-
bir o cómo escribirlo, el mejor camino es leer, porque al
hacerlo encuentras en los libros posibles soluciones a esos
“nudos” que tienes en tu creatividad. Subraya las frases
que más te gusten y ten a la mano siempre una libreta de
lectura donde escribas qué cosas te gustan y qué no.
Escarbar en los libros, esculcarlos, desentrañarlos, es el
mejor ejercicio para antes de escribir.
“Si piensas llegar a alguna parte en la vida, tienes que leer muchos libros”
Peter Pan
J. M. Barrie
Ilustrado por F. D. Bedford
Peter Pan es quizás uno de los libros clásicos más
famosos de la literatura infantil, no solo por la
narración que contiene, sino por la amplia gama
de posibilidades visuales y artísticas que permite
su lectura. J. M. Barrie la concibió primero como
una pieza de teatro y por eso es que su narrativa
resulta tan atrapante y encantadora, porque
luego de muchas versiones y correcciones, termi-
nó siendo una obra a medio camino entre la
dramaturgia y la literatura. Es especialmente
interesante de leer entre adultos y niños, porque
el narrador invita constantemente a que el lector
participe en la lectura, opine, pregunte, se
sorprenda, aguante la respiración, aplauda, etc...
El País del Nunca Jamás es no solamente un escenario mágico donde transcurre la historia,
sino un espacio metafísico que puede ser analizado desde varios puntos de vista. Algunos
críticos lo comparan con el cerebro, o con la consciencia, o incluso con el sueño. Así mismo,
los personajes están cuidadosamente diseñados y llevados a la vida de forma que el lector los
siente, los recuerda y los relaciona con situaciones de la vida real. Peter Pan = la infancia
rebelde e indecisa. Wendy = la maternidad, la adultez impuesta. Los niños perdidos = la nece-
sidad de ser eternamente niños. Garfio = el padre, o el adulto, que no es bienvenido en el
mundo de los niños.
Peter Pan
Peter Pan puede ser leído como un libro de aven-
turas, como un libro de fantasía, como una épica
para niños, pero en esencia Peter Pan es un libro
que habla de la niñez y cómo, poco a poco, la
abandonamos. El Nunca Jamás es la infancia.
Peter, Wendy, los Niños Perdidos, Campanita,
incluso Garfio, son la infancia en cada una de sus
etapas hasta la adultez.
Es el ejemplo perfecto de todas las herramientas
narrativas que podemos utilizar para hablar de
un tema que en principio resulta complejo.
Matilda
Roald Dahl
Ilustrado por Quentin Blake
Matilda fue la última novela del escritor británico
Roald Dahl, conocido por obras como
Charlie y la fábrica de chocolates y Las Brujas.
Este libro, como todos los de Dahl, está cargado
de un humor negro y mucho sarcasmo, además
de su característica burla hacia los adultos.
Matilda es una niña superdotada que ama los
libros y básicamente los ha leído todos. Pero,
además, desarrolla el poder de la telequinesis
y puede mover las cosas por el aire.
Matilda es una sátira a la adultez y la condescen-
dencia con que miran a los niños, de ahí su
personaje Tronchatoro, o el señor Wormwood,
que son la síntesis de lo que todo adulto debería
evitar ser.
Matilda es un libro para leer varias veces, porque además del humor, se pueden encontrar en él
muchos recursos creativos interesantes, como la visión de Dahl sobre la condición de niñez y el
“heroísmo” de los niños en sus pequeñas victorias contra los adultos. Rolad Dahl logra crear
un universo especialmente creado para ellos, los niños, donde pueden ser pícaros, audaces,
camaleónicos y auténticos. Hay un tratamiento que raya con la crudeza en términos de las
relaciones entre niños y adultos, pero es ahí donde reside la genialidad de este libro, porque, en
definitiva, es la imaginación de un niño echa realidad.
Matilda
Además, este libro (y todos los
de Roald Dahl) están acompa-
ñados de las maravillosas
ilustraciones de Quentin Blake,
que con su pluma libre
y despreocupada refuerza
el ejercicio de lo sarcástico
y lo grotesco.
The wolves of willoghby chase
Joan Aiken
Ilustrado por Edward Gorey
The wolves of willoughby chase es tal vez una de
las trilogías más importantes de la literatura
infantil en lengua inglesa, pero se ha convertido
en un libro de culto y pocos lo conocen a este
lado del mundo. Su autora, Joan Aiken, fue una
mujer que, sin haber escrito nunca antes, se sentó
un día, tomó una pluma, y empezó a escribir el
primer capítulo de su libro. Pasaron casi 10 años
hasta que pudo retomar la escritura, porque
enviudó, tuvo que irse a vivir con sus hijos a una
habitación, empobreció hasta el extremo, pero
nunca dejó de pensar en su historia y un día, por
fin, encontró las fuerzas para terminarla.
The wolves of willoughby chase está a medio camino entre una novela romántica y un cuento
de hadas. Tiene lo adornado de una y lo tenebroso de otro. Joan Aiken se vale de un tono
clásico para relatar la historia de dos niñas (primas hermanas) que se ven obligadas a dejar la
mansión en la que viven y son perseguidas por lobos. Pero, además, es una oda a los cuentos
clásicos de la tradición europea, tanto en su prosa, como en el caracter de sus personajes y la
presencia casi fantasmagórica de los lobos.
The wolves of willoghby chase
Coraline
Neil Gaiman
Ilustrado por Dave Mckean
Esta novela infantil de Neil Gaiman es una de las
joyas de la literatura de terror para niños. Sus
personajes son tanto cómicos como inquietantes
y la narración, en un principio simple, va llevan-
do al lector sin pretensiones hacia un clímax que
es aterrador para niños y también para adultos. A
pesar de ser una historia de terror, Coraline es,
también, una historia sobre el origen del miedo y
la determinación para enfrentarlo. Su premisa:
todo aquello que deseamos no siempre es lo que
realmente queremos. Un día Coraline, inconfor-
me y perdida en sus días rutinarios y grises,
encuentra una pequeña puerta que en las noches
lleva a otra casa exactamente igual que la suya,
excepto que no es igual, porque allí su padre y su
madre tienen ojos de botón.
Todos los niños han querido que sus padres sean como otros padres. Han querido que su casa
sea como otras casas. Y eso es exactamente lo que Coraline encuentra al otro lado de la puerta:
una madre (la otra madre) que está dispuesta a cumplir todos sus deseos, excepto que no es en
realidad su madre, y Coraline lo sabe. Algo tan sencillo como esos deseos infantiles de que
nuestros padres se comporten como otros padres, lleva a Neil Gaiman a construir el personaje
antagónico más tenebroso, pero también lo lleva a lograr una de las novelas más bellas acerca
del poder interior y el valor que cada uno de nosotros tiene para enfrentar sus propios miedos.
Coraline
Las ilustraciones en tinta de Dave
Mckean están llenas de metáforas
que apelan a la intuición del lector
para adelantarse a lo que está por
suceder, o simplemente para percibir
lo tenebroso de cada capítulo. Es un
complemento perfecto porque logra
narrar a su manera sentimientos que
potencian el texto.