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La lengua en movimiento
12-Lee este fragmento de una novela del dominicano Ramon Marrero Aristy y luego
responde las inquietudes que le siguen:
Over, capitulo Il de la primera parte
—...iMire! Le voy a contai una hitoria de lo tiempo en que yo vine a eta finca
Poi primera ve
Vuelve al ron, toma agua y se dispone a cumplir su promesa. Sin mas
preémbulo comienza a hablar:
—Andaba juyendo, poique le habia paitio ei pecuezo a un degraciao, cuan-
do llegué poi primera vé a lete. Era en'eso tiempo que se taban abriendo la
tumba, y ei dinero corria poi lo carrie ni e I'agua en cafid cuando llueve duro.
Dende que me meti aqui me senti ni an pueico flaco en batatai bien pario, poi-
que ganaba dinero en baibarida y ei dia y la noche eran coito para corretia... Yo
taba encaigao de abri un baibarida e tumba, y tuve la sueite de trompezame con
ei maidito hombre ma pecht pa cogese lo ajeno que he visto en la tierra. Era
un condenao mayoidomo de Io lao dei Suu, que me repoitaba cantida j'epeone
que no esetian, poique eran nombre faiso; y lo dia j'e pago, cuando yo diba a la
Oficina a cobrai, jno habia chivo e Neyba que saltara la janga e papeleta!
“Jacia ei cobro, y dende que voitiaba la cara... jahi ta ei maidito hombre ni
an perro velén aonde matan un pueico! Y dende que yo jacia asina y picaba
pa dime... jahi diba ei condenao atra de mi como ei que va siguiendo gallina!
Desimulaba jata sali dei batei, pero dende que no lo veian clavaba ei mulo y a
poquito me dada aicance, poique yo lo esperaba en cuaiquié carri.
“No j'afiangotabamo en medio de una pieza e cafia, y sequido se prencipia-
ba ei repaito. “Aqui tan lo de lo peone’, “aqui tan la chiripa’, dipué, jtoa esa loma
que sobraba la paitiamo entre lo dol... Vale, que janga e papeleta!”.
Después de esta exclamacién se detiene. Permanece un momento extatico,
como si contemplara el dinero que cobré aquella vez. Se muerde el labio infe-
rior. Luego, corriendo su mirada sobre el aparador, dice:
—Aicanceme otro palito, que ese maidito romo me ha dao garrapela. Voy a
dejai de bebei romo e coloi. ;Deme de aquei blanco!
Se lo sirvo y bebe con rapidez. Toma otro poco de agua y continua:
—Vale, y la cosa hubiera seguio asina, poique yo no pensaba dejai esa vida;
pero e n’eso se le ocurrié ai condenao mayoidomo traé una mujeicita que tenia e n'el
‘Stiu, y con ella a do heimana d’éi que todavia no se habian empliao y taban sefiorita.
“Quiso ei pecusio que de la tré la que ma me gutara fuera la mujeicita.
Dende que la vide me dentré un revoitillo, vale, que me tenia lo seso ai galope
—poique mi mayoi degracia siempre han sio la mujere—, y le juro que me se
cividé que ei bendito hombre y yo éramo medio amigo y jata medio socio.
“Poi ma que quise conteneime, jqué val, cuando vine a vei ya le habia mai-
chao a la mujei —que se flamaba Engracia—, y de ahi p'alante ya no fue posible
ee teree eee Leaguantaise. To era brega de aqui, y brega de alli, y ella na ma diciendo que si yo
no veia que ella tenia su mario; que me enamorara de una e la muchacha; qué
sé yo, y qué sé cuando... jata que ei dia meno pensao, jvale!, me dio ei suto e
decime a boquejarro que si, que ella me queria dende ei dia que me vio.
“\J'a maidita! jAquello taba bueno, bodeguero! Yo no he trompezao con mu-
jei como aquella, y mire que yo he comio laigo. Me di un emburuja, vale, que ya
yo no paraba en la tumba, sino en la casa ei mayoidomo. Y ei condenao hombre
que me topaba a toa s'ora alld, di una ve prencipid a supechai, a poneiseme
Tepel6, delicao y co n’ufia flofieria que ya me tenia ai canto de rompele ei bau-
timo. jY jure que se lo hubia rompio, poique laj gana j'e reguiliémelo me tenian
loco! Pero e n’eso la condena mujeicita, que se manijaba aguantandome, me se
aparecié con una salia que me dejé con la boca abieita.
—Mire bodeguero, cuando a la mujei se le mete en la cabeza jacei una
cosa, quitese de abusione poique la j'ace. Uté !aj ve asina que una con’otra se
tiran ai pecuezo, pero en tratandose de jacei una sinveiglienceria en socieda,
se tapan como heimanita.
“La condena se compuso con Tofia, la ma vieja de la dé s'eimana dei mario,
Pa que dijiera que tenia amore conmigo. Y la Tofia, que na ma andaba pelan-
dome ei diente dende que vino, di una ve dentré en’el’asunto. Y asina, como
tébamo lo tré compueto, la cosa aparentaba sei lo ma naturai. Ni Engracia se
ponia celosa, poique té lo habia compueto ella, ni ei mayoidomo supechaba ya
na y se habia pueto lo ma mansito.
Pero vale, yo nunca he podio jugai con candela sin quemaime lo deo. La
muchacha tenia una pieina y uno pechito que eso daba guto. Y eso de ta to lo dia
sentao ai lao della, ai lao d'ella... Mire! Pa no cansaile ei cuento, en meno e quin-
ce dia ya Tofia y yo no j'abiamo dao una emburuja que na ma se veia ei plumero’,
Suelta un *ijanda pai sipote!”, y rie recordando su triunfo. Vuelve a echarse
un trago de ron y continua mas colorado que nunca:
—Pero ahi no se para e l'asunto, vale. La otra heimanita no era cosa dina e
deprecio, y como me habia peidio la veiglienza, ya se manijaba to ei dia na ma
que poniéndome nombre y jata usando su jueguito e mano conmigo. {Mire vale.
ya yo taba ni an muchacho jaitén que lo ponen a comé en demasia! Cuando
me pasaba ceica Engracia, manque tuviera ai lao de Toria, le daba su naiga; y
dende que daba la epaida, le daba su moidia a Tofia pa que no creyera que yo
queria mé a la otra. Ella me se queria revoitia, pero pa qué tenia yo eta lengua:
“Critiana, no ve que hay que mantenei l'apariencia’, le decia, ‘no ve que na ma
te quiero a ti”. Y to seguia lo ma bien.
“Pero ei tanto sobai y ei tanto embroma la pacencia ya me habian pueto
demasiado manituoso, vale, y cuando vine a vei ya taba pellicando a la ma
chiquita, y a ca rato retozando con’ella, y tomandole ei pelo, y cuando no me
oian la s'otra le decia que ella si era buena jembra, que era la ma bonita de toa,
Lovancauy Con Cque qué bonito tenia eso pechito, que qué dichoso ei que se tirara ese bocao... y
poraqui, y poralli, y cosa j'asina que a ella le voivian loca e la risa, jy ei veneno &
fa mano, vale! Jata que un dia, compai, llegué ai bojio medio taide y medio metio
en mi amaigo, y me trompecé con que td se habian dio pai pueblo a comprai lo
trate j'e nochebuena que era en’eso difta, y que la Unica que taba alli, solininga,
era la muchachita...”
Aqui el policia se relame de gusto, y con la boca llena de risa, mirandome
alos ojos, pregunta:
—Vale, uté se ha jallao aiguna vé con una caitera con cien papeleta? Bue-
no; pué si no se la ha jallao, pongase a pensa e n’ei volio que daria de contento.
Pue jcréalo!, que ese dia me puse como si me hubiera encontrao la caja dei
centrai abieita e n'una pieza e cafia.
“Enseguia me tiré dei caballo, me meti en la casa, y sin mirai p'atra tan
siquiera, tranqué la pueita e la calle... La muchacha, que se taba dando
cuenta, se puso coloraita, y to se le diba en preguntaime que si yo taba loco,
que qué diba a jacei, que si me tentaba ei diablo, que no fuera malo... Pero
iqué va, critiano!, si en la cara se le veia que guto no le faitaba a pesai de
la veigiienza; y dende que le laigué la primera tenacia me se quedo paraita,
temblando, con la cabeza agacha, y de ahi p’alante... bueno, vale... jya uté
se pué imaginal”.
Rie a carcajadas. Yo no puedo menos que acompajiarle. Luego sigue:
—jAnda pai sipote, bodeguero jEso era andai derecho! Solo poique ei dia-
blo se econde en toa paite fue que me se pudo echai a peidé aquella diveision
Sigue riendo. Empina el codo otra vez y continua:
—La cosa se decompuso, vale, poique la maidita muchacha prencipiaron a
vomitai y t6 ei mundo se dio cuenta dei decalabro, y jj'ave Maria Purisima! |En-
tonces si se aimé la de Dio je Crito! Ei mayoidomo taba hecho un leon y né ma
decia que me mataba, que'to, que lotro, que p’alli que p'aqui, jata que un dia
me cogieron lo cuento mai confesao, me cansé de que me hicieran ma cuento,
y una noche, a eso de la una, fui a su casa y lo famé:
—"jDun! jDun!”
—"7Quié n’e?”
—"iYo, Cleto, que vengo a conveisai co n’uté”
—"jOmbe, pero eta no so n’oral”
—'Pa lo que yo quiero eta e la mejoi...”
“Y enseguia prencipiaron la mujere a dai grito y vociaime que poi Dio me
dejara d'eso. Y ei maidito a decime que esa la pagaba yo, que ya se diban a
acabai la consideracione, que a l'otro dia la juticia se encaigaria de mi, y qué sé
yo y qué sé cuando... Jata que me se prendio la sangre y prencipié a vociaile
que saliera pa fuera pa que supiera lo que era hombre. Y como no salia y ha-
blaba ma que una docena e cotorra, me decalenté y pelé po r'ei revoive y le cai
a tiro ai zin de la casa.
Lovancauy con C“Ya a la bulla se habia alevantao to ei batei y prencipio a correi la gente, y a
rogaime de lejito, que me tuviera quieto, que no jiciera eso, que éi no se meteria
ma conmigo... ¥ mientra tanto ei muy pendejo no salia.
: “Vale, a mi na me da tanto ecripulo como abusai de un hombre flojo, y le
dije a to ei mundo que se acotaran y que yo me diba. Y asina fue. Ya me se
habia quitao la rabia poique en concencia sabia que yo era quien habia peiju-
dicao ai probe hombre, y me sentia jata medio aveigonzao. Asina a |'otro dia
No jicieron dique amigo, y quedamo en que yo mudara una de la muchacha y
que la otra se quedara en la casa. Lo jicimo asina, y pa no cansaile ei cuento
le diré que la ma chiquita se murié de paito y la otra se fue co n’ei muchachito
pa ei Suu, poique la familia la mando a bucai dende que supo ei decalabro, iy
como ya yo no tenia apurol...”
Ha dicho esto encogiéndose de hombros, sirve otro trago y rapidamente se
lo bebe.
—iJ’ave Maria! —exclama—. {Qué malo tan fabricando ete romo! Mire vale,
Pa romo bueno ei Cibao.
Escupe arrugando la cara, se enjuaga la boca y luego se queda mirando los
cafiaverales con vaguedad.
Esta casi borracho. Como parece que no va a proseguir, le interrogo
—Y el mayordomo y su mujer?
Me responde:
—Eso siguié asina, bodeguero. Yo en mi teje con’ella y éi jaciéndose ei
Zonzo, poique me tenia un fua que se miaba. E n’eso se acabaron la tumba, yo
me fui pa ei Cibao y ma nunca voivi a sabé d'ello.
—jUsted era el diablo!, comento.
Desatando las bridas de su mulo infla el pecho y me dice:
—iYo era hombre y no tieto!
Y montado y saliendo del patio me grita:
—jJata la vueita, vale!
Y se aleja a galope, camino del otro batey. Nica, en la puerta, lo mira con
desesperanza
jQué hombre, este Cleto! Para él no reviste importancia otra cosa que no
sea batalla, gallos, mujeres y ron. Suponiendo que cada hombre tenga una idea
fija, esa debe ser la de este.
A-Piensa y contesta:
a) _ Identifica los personajes y el ambiente del relato anterior.
b) Cuenta brevemente de que trata el texto.
c) _Expresa tu opinion acerca de la conducta de Cleto.
d) Caracteriza los niveles de uso de la lengua por parte del narrador y de Cleto.
Locancauy con C13-Reflexiona y opina: {Qué importancia tiene que usemos bien el idioma y qué
podemos hacer para ampliar nuestra competencia lingilistica?
La lengua que hablamos los dominicanos no solo es
la clave de acceso a nuestra cultura nacional, sino
también a la del inmenso acervo cultural
de América y Espafia.
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